Subido por Ana Maria Correa Escorcia

arte & hamparte

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--- ….. Aprendí 2 cosas
ese día….
--- 1… No volvería a
dejar que vieran que
lograron herirme…
Como en la cotidianidad y en la sociedad, todos tenemos
un momento en el que “tenemos obligaciones” que
cumplir, pero esas cosas nos dejan marcas.
--- 2... si el mundo cree
que un zorro solo puede
ser falso y deshonesto de
nada sirve tratar de ser
otra cosa….
A pesar de que “avancemos” l evando ese “problema”
encima no vamos a poder avanzar, como en el caballero
se quedó hay por años hasta que se dio cuenta. Porque
a veces el “saltar al precipicio” puede ser la l ave a ese
candado, pero para poder encontrarla casi siempre el
“pedir” ayuda es difícil y junto con el miedo a avanzar nos
inunda, nos rendimos o nos arriesgamos.
El dejar todo “ese” peso encima, que fue nuestra culpa, siempre hay
ese, pero ya sea algo o alguien que nos l eva a la duda y el
remordimiento.
Siempre dejamos en “prioridad” las otras cosas antes que uno mismo,
creyendo que es un bien o al menos una distracción, como también el
creer que no es nadie si no hace “eso” (encerrarnos en esa burbuja
de duda).
Aunque no siempre esa burbuja es de duda si no de miedo, ese miedo
del ser juzgado, criticado etc. Por la sociedad, a pesar de que la nos
afecte, esa burbuja es como nuestro escudo o armadura en la que
nos refugiamos, algunas veces hasta cuando cambiamos, es cuando
se dan cuenta del porque o al menos un poco de esa causa. Casi
siempre nos refugiamos en la tristeza, en l orar que se puede
mostrar como la depresión, siendo la forma en como nos
liberamos, nos desahogamos de las represiones de la sociedad.
“Aislarnos es lo mismo que la depresión”
Digamos la l uvia y la noche, es algo reconfortante para los que
estamos en ese aislamiento, porque son las ocasiones en que nos
podemos mostrar, sin importar el que dirán. (el verdadero yo)
Buscando esa salida de la realidad encarceladora, refugiándonos en
la burbuja o en cosas simples, incluso buscamos ese pequeño apoyo
de la familia, pero incluso nuestra propia familia nos presiona o critica
dejándonos más “enterrados” que antes, porque pensamos que ellos
son los que más nos entienden o conocen, pero al final nos hacen
más daño que la misma sociedad.
“El que sea difícil salir de ese problema, no es el problema, si no, la
culpa y el miedo, porque cuando ya estamos afuera, la sociedad
no obliga otra vez a entrar. Prácticamente estamos en un limbo”.
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