Proyecto - Sí a Mis Derechos

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Proyecto: "INFORMACIÓN
Y COMUNICACIÓN EN TEMAS DE PROMOCIÓN DE LA SALUD
SEXUAL Y REPRODUCTIVA Y PREVENCIÓN DE ITS-VIH Y EN LA DISMINUCIÓN DEL ESTIGMA Y LA
DISCRIMINACIÓN DE LA POBLACIÓN DE LESBIANAS, GAY, BISEXUALES, TRABAJADOR@S SEXUALES
Y TRANS (LGBT) EN EL MUNICIPIO DE MEDELLÍN"
Facilitador: Elmer Alonso Londoño Duque.
Informe General:
Cuando me bajé del colectivo de la ruta Niquía # 4 en una lluviosa noche del
sábado 4 de septiembre del 2010, en el sector de Villanueva, a todo el frente
divise a ese grupo social que si bien se encuentra en todos los ámbitos de
nuestra sociedad aun sigue siendo percibido por las mayorías como “los
otros”. Ante mis ojos la calle barbacoas o calzoncillo como se le conoció
antiguamente, se abrió ante mí, como un mundo lleno de gente alegre y
colorida aunque envuelto en una atmosfera extrañamente nostálgica. Al
otro lado de la calle los transeúntes desprevenidos echan una tibia mirada,
simplemente ríen al verlos o entre ellos sueltan algún chiste o comentario
homofóbico y continúan su marcha.
Una vez reunido todo el grupo de trabajo en la calle de “los otros” en la
Mística y oscura discoteca Chiquitita a las 8:00 pm nos embarcamos en una
aventura que a lo largo de tres meses nos llevó a algunos de los puertos del
océano conocido como la población LGBT, aunque también tuvimos la
oportunidad de encallar en uno que otro muelle del océano llamado
heterosexual ismo y del cual la gran mayoría dice ser parte.
Es bueno advertir que como en cualesquier océano cada puerto tiene unos
grupos sociales muy particulares lo que hace que cada sector sea único en su
dinámica social. Aunque ello no significa que no se puedan relacionar ciertos
comportamientos de las personas que visitan uno u otro sitio. Por ejemplo,
como lo dije al iniciar este relato el primer puerto en el que encallamos fue la
calle barbacoas la cual tuve la posibilidad de visitar un par de veces más y si
bien tiene diferencias con otro puerto como lo es el Parque de los Deseos lo
cierto es que tienen un fenómeno en común y es que ambos lugares son
visitados por una población bastante juvenil, por ejemplo, en barbacoas 60
de las 90 personas aproximadas que intervine estaban entre los 14 y 25 años
de edad, mientras que en el Parque de los Deseos 350 de las 400 Personas
intervenidas dijeron estar entre los 14 a 22 años de edad. Si se mira estos
datos de manera rápida en realidad no nos dicen mucho, pero a la hora de
entrar a observar su percepción a cerca del VIH-SIDA, entenderemos que la
edad y su preparación académica influyen bastante a la hora de una toma de
conciencia acerca del tema.
En ambos lugares, la gran mayoría de estos jóvenes no ha terminado la
secundaria y si bien aceptan que tienen acceso a internet, el 80% de ellos es
decir unos 380 jóvenes dicen utilizarlo para chatear, jugar o bajar tareas y
que lo que saben sobre prevención y reducción de estigma y discriminación
es lo que conversan con sus otros amigos. Según ellos le tendrían pavor a
realizarse la prueba del VIH-SIDA, pues piensan que al ser diagnosticados
positivos les estarían dando su boleto al otro mundo. La mayoría de ellos
ignora las rutas de acceso para aprender a convivir con la patología, por lo
cual su temor es comprensible, aunque preocupante pues todos afirman
llevar una vida sexual activa y tan solo el 20% de ellos afirma haber utilizado
el preservativo en todas sus relaciones sexuales.
Aunque es de anotar que las mujeres jóvenes que se identifican como
lesbianas están en mayor disposición que los hombres a realizarse la prueba
del VIH-SIDA, pues según ellas “son menos promiscuas y las chicas gay tienen
menos probabilidades de infectarse con el VIH”
En cuanto al estigma y la discriminación casi ninguno de estos jóvenes dijo
haber sido discriminado, pero cerca de un 20% de ellos confesó tenerles
cierta aversión y temor a los afro descendientes pues los consideran
violentos y machistas.
Entre el puerto de barbacoas y el del Parque Bolívar también hay una
semejanza bastante particular. Por ejemplo, por sus características físicas en
ambos lugares conviven ciertos grupos sociales que si bien aceptan
pertenecer a la población diversa lo viven de manera diferente. Ejemplo,
barbacoas es una calle larga y angosta llena de bares, discotecas y pequeños
sitios comerciales al lado y lado, que empiezan a ser atiborrados por la gente
a partir de las 9:00pm, pero sobre la oriental hay otro pequeño grupo de
personas que también hacen su sigilosa presentación; los trabajadores
sexuales comúnmente conocidos como los pre-pagos miran de manera
atrevida y seductora a sus posibles clientes, lo que de manera semejante
ocurre en el parque de Bolívar; allí la mayoría de las personas que se sientan
en las escalinatas de la Catedral a esperar el show “de la Danny” dijeron ser
gais, mientras que las personas que se ubican al centro del parque es decir
por la media torta afirmaron ser “Heteroflexibles” o en su efecto
trabajadores sexuales que esperan el paso de su posibles clientes.
Al charlar en ambos sitios con los jóvenes que prestan sus servicios sexuales
me sorprendió su disponibilidad para realizarse la prueba del VIH-SIDA, pues
con los 12 o 14 que hable, coincidieron en la importancia de conocer un
diagnostico temprano, y si bien la mayoría no sabe mucho a cerca de la
patología o rutas de acceso si demostraron tener mucha conciencia acerca
del auto cuidado pues todos afirmaron que utilizaban el preservativo en
todas sus relaciones sexuales y al preguntárseles si un cliente no aceptaba el
uso del preservativo fueron enfáticos en afirmar que no lo aceptarían pues
como ellos mismos lo dijeron “ Afuera hay mas manes y oportunidades de
ganar plata, pero a la hora de pedir otra oportunidad para no infectarse del
VIH-SIDA la respuesta siempre será negativa” Esta frase me la dio un joven
trabajador sexual de la calle barbacoas.
En cuanto al estigma y la discriminación, en ambos sectores el 100% de estos
muchachos dijeron haber sido discriminados. Unos por la gente que
interactúa en las escalinatas de la Catedral por considerarles ladrones y los
otros en barbacoas por la misma causa, aunque paradójicamente según ellos
casi todos sus clientes son o vienen de las zonas en donde tan mal concepto
se tiene de ellos ¿Doble moral? Puede ser, pues estamos en un país donde
siempre se prueba aquello que tanto despreciamos. Irónicamente estos
muchachos aceptan haber maltratado o discriminado la gente gay, pero
aceptan que viven de ellos. Es decir una relación reciproca que entre las
sombras se beneficia mutuamente.
Otros puertos en los que encallamos fueron La 33 y la bien conocida Cantina
de Javi. Ambos sectores nos mostraron una dinámica social bien distinta a los
tres sitios anteriormente descritos. En estos parajes encontramos un tipo de
población más adulta, pues cerca de 200 de las 280 personas intervenidas en
ambos lugares oscilaba entre los 25 a 40 años de edad. Por lo que logramos
ver en los compromisos firmados un 60% de ellos vive entre los estratos
cuatro y cinco. Casi la mayoría de ellos tiene idea acerca del VIH-SIDA y
tienen algún conocimiento sobre las rutas de acceso. El 95% de los
intervenidos dijeron nunca haber sido discriminados ni haber discriminado a
nadie por su identidad de género.
Por lo argumentado anteriormente, de manera personal pienso que las
personas mayores de 25 años tienen una mayor conciencia acerca del auto
cuidado y son mas informadas y conscientes a la hora de sufrir o practicar el
estigma y la discriminación, pues en dos pequeños muelles como el sauna
Barbacoas y el Club de Toby en los que tuve la oportunidad de anclar, la
mayoría de sus visitantes pasaban de los 30 años y percibí en ellos una gran
disponibilidad para realizarse la prueba del VIH-SIDA. Por ejemplo de los 60
intervenidos en ambos saunas todos dijeron estar dispuestos a realizarse la
prueba y el 80% dijo habérsela realizado alguna vez en su vida, mientras que
en la calle barbacoas o en el ocre Parque de los deseos tan solo un 10% de los
jóvenes afirmó habérsela realizado, es decir unas 20 o 30 personas a lo sumo.
En cuanto al estigma y la discriminación los clientes de los saunas afirmaron
sentirse discriminados cuando les veían ingresar a estos sitios, en especial los
de Barbacoas pues el lugar se encuentra rodeado de infinidad de bares y
discotecas gais. La mayoría afirmó nunca haber discriminado a nadie, Aunque
paradójicamente, casi todos ellos coincidieron en tenerle aversión a los trans
y esperan no verles nunca en un sauna.
Un puerto bastante particular en el que los jueves confluyen todas las clases
sociales y en el que tuve la oportunidad de anclar en dos ocasiones fue la
discoteca Studios 2000, la cual se haya ubicada en una larga y ruidosa calle al
sur de la calle barbacoas. Luego de las 9:00pm, los alrededores de la
discoteca empiezan a llenarse de carros en los que vienen personas de
distintos sectores de la ciudad atraídos por una noche de contrabando en el
que solo hay que pagar un cover de 4000 pesos para disfrutar de una rumba
hasta las 3:00am. Allí, el tipo de público es muy vario pinto. El lugar es un
resumen de todo lo que se dijo de los demás puertos, jóvenes que temen a la
prueba del VIH-SIDA y que en un poco porcentaje se le han realizado,
mientras la gente más adulta se muestra en disponibilidad para realizarse la
prueba y dicen en su gran mayoría habérsela hecho por lo menos una vez en
su vida. Personas de cierta posición social que afirman nunca haber
discriminado, pero que al ver a los trans que pasan por allí dan la vuelta y
dicen “Esta no es la calle de esa gente y por que los dejaran entrar aquí” Es
decir una discoteca que en unas cuantas horas encarna el micro-cosmos de la
comunidad LGBT.
Una vez dejamos el océano de “los otros” recogimos anclas, elevamos velas
y nos dirigimos a los puertos de ese océano llamado heterosexual ismo en el
que las mayorías se ufanan de estar. En muelles como Corproe, Cendi y Censa
fue muy común escuchar la frase “Yo soy normal” cuando se les preguntaba
por su identidad de género ¿y es que los de la población diversa son
anormales? Preguntábamos, ellos sonreían y decían no pero….es que no les
gusta lo tradicional.
El 98% de las personas que diligenciaron el compromiso dijeron ser
heterosexuales, es decir 15 de las cerca de 500 personas intervenidas
afirmaros ser de la población diversa y cerca del 60% de toda la gente dijo
haberse hecho la prueba del VIH-SIDA alguna vez en su vida, aunque un 30%
de ellos afirmo habérsela realizado por donaciones de sangre y se muestran
muy confiados con esta práctica.
La gran mayoría de estas personas afirma ser respetuosa de la identidad de
género de los demás y coinciden en que el VIH-SIDA, es una problemática
que afecta a todo el conglomerado de la sociedad.
Aunque la mayoría dice conocer la sigla LGBT, casi todos desconocen su
desglose o significado. Para ellos “A un hombre que le guste otro hombre
simplemente debe ser llamado marica y ya, para que tanto cuento y tanta
letra para diferenciarlos” Irónicamente casi todos coinciden en que nunca
han discriminado.
Pero a título personal pienso que se va por buen camino para educar a la
población en general, prueba de ello es que ya en ciertas instituciones
educativas se permite hablar de estos temas, algo que hace quince años era
prácticamente imposible, y es que todas las sociedades tarde o temprano
descubren o aceptan que en sus entrañas hay otros grupos que tienen un
comportamiento sexual distinto al suyo y no por ello dejan de sr seres
humanos íntegros y útiles a la sociedad en que se encuentran.
CONCLUSIONES:
El Proyecto como tal es una invitación a la población en general para que esta
aprenda y desaprenda acerca de temas que a pesar de los avances
conceptuales que se han tenido sobre ellos aun siguen siendo vistos como
tabúes por la sociedad.
Este plan de trabajo invita a la comunidad en general pero en especial a la
comunidad LGBT, a tomar conciencia acerca del auto cuidado e insta a sus
miembros a la reflexión sobre los peligros que trae consigo el estigma y la
endo- discriminación
Pienso que es importante destacar la importancia que este proyecto tiene a
la hora de generar conciencia acerca del respeto que se debe tener para con
el otro, pues estimula a la sociedad para que investigue sobre aquellos
grupos sociales que se consideran diferentes o excluidos, ya que con un
estudio concienzudo de ellos por parte del resto de la población se dejara de
incurrir en el estigma y por ende en la discriminación hacia las llamadas
“minorías”
Aspectos a Mejorar: Pienso que más que la filosofía del proyecto se deben
mejorar cuestiones logísticas. Por ejemplo, la gente cuestiono mucho el
desprendible del compromiso pues lo consideraban muy pequeño a la hora
de llenar la información.
En cuanto a la información y el eslogan del compromiso las personas
cuestionaron su significado pues se prestó a múltiples interpretaciones y a los
facilitadores se nos explico su filosofía pictórica cuando íbamos muy
avanzados en el tiempo.
Creo que a las personas no se les debe atiborrar tanto de material
informativo, pues pienso que ellos lo toman como un verdadero encarte
máxime si tenemos en cuenta que este proyecto casi siempre fue en sitios de
rumba y la gente no quería tanto papel en sus manos y bolsillos. Para futuras
jornadas sería bueno optimizar recursos pues cantidad no siempre implica
calidad, aunque todos los volantes tenían muy buenas propuestas la idea no
es incomodar al usuario con tanta cosa.
Las personas en su mayoría demostraron molestias a la hora de llenar la
planilla, cuando se les pedía su número telefónico. Si bien nosotros les
aclarábamos que no era necesario diligenciar ese dato, de todas maneras la
gente se incomodaba al respecto.
El logotipo del chapstick genero cierta inconformidad en no pocas personas.
Para muchas de ellas el protector labial solo era utilizable por la gente gay
por sus mensajes lo que hizo que muchos lo vieran con cierto recelo.
Fortalezas del Proyecto: Pienso que la mayor virtud de este proyecto,
además de lo bien pago fue la capacidad que tuvo para reunir facilitadores
que representaron a toda la población diversa. Unos y otros aprendimos de
manera reciproca acerca de todas las particularidades que trae consigo la
comunidad LGBT.
Las experiencias de cada facilitador era el aprendizaje para el resto del grupo.
Respeto mas no aceptación fue el lema, respeto porque si bien no
compartíamos la opinión del otro la escuchamos enriqueciéndola con las
experiencias vividas por los demás. Pedir aceptación es un imperativo que en
el grupo aprendimos a no exigir, pero con paciencia y diligencia aprendimos
que el respeto hacia el compañero es el condimento fundamental para una
sana convivencia laboral y personal.
Otra fortaleza del proyecto es que hubo una buena capacitación por parte de
los profesores que nos enseñaron la nueva terminología utilizada para
referirnos al VIH-SIDA y a las rutas de acceso jurídicas y legales para no solo
aprender a convivir con la patología sino para combatir el estigma y la
discriminación de manera democrática y no violenta.
Las reuniones semanales en la fundación fueron bastante importantes pues
con ellas organizábamos nuestro cronograma de trabajo para la semana
siguiente y evaluábamos nuestro desempeño en las jornadas anteriores.
El trabajo de campo del proyecto, el cual me enseño a enfrentar ciertos
temores pues por la metodología que exigía el mismo aprendí a mirar de
frente a las personas, lo que me ha ayudado bastante a vencer mi autismo y
timidez.
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