Subido por Brayan Aaron Rodriguez Juarez

EL DUALISMO SUSTANCIAL DE RENATO DESCARTES CUERPO

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Subsecretaria De Educación Media Superior Y Superior
Dirección General De Operación De Servicios De Educación Media
Superior Y
Superior Subdirección De Formación Docente
Centro Regional De Educación Normal
Clave:
Iguala De La Independencia, Gro.,
Lic. Enseñanza Y Aprendizaje De La Biología
NEUROCIENCIA EN LA ADOLESCENCIA
Tema:
Discusiones de la relación mente-cerebro
DOCENTE: Curiel Salazar Rosalinda Noemí
ALUMNOS:
 Brayan Aarón Rodríguez Juárez
 Marco Antonio Sixto Gonzales
Grupo: 401
DISCUSIONES DE LA RELACIÓN MENTE-CEREBRO
La importancia de resolver el problema mente-cerebro ha sido considerada como el
centro de todos los problemas metafísico (Sperry, 1952) y como el fundamental de
los problemas fundamentales (Penfield, 1977). Los intentos monistas mecanicistas
para responder la pregunta sobre la relación mente-cerebro han sido elaborados
por filósofos (Epicuro, Diderot, Hobbes, Quine, Smart, Armstrong, Bunge,
Davidson), naturalistas (Darwin), neuroanatomistas (Gall), fisiólogos (Flourens),
psicólogos experimentales (Watson, Skinner, Lashley), psicólogos fisiólogos
(Hebb), médicos histólogos (Cajal), neuropsiquiatras (Karl Kleist) y matemáticos
(Turing). De manera general, puede verse que en esta breve lista hay
representantes cuya obra apunta a descripciones y explicaciones de sucesos
(Biología, Fisiología, Psicología) y otras ciencias (Filosofía, Lógica, Metodología,
Matemática, Cibernética, Informática, Semiótica) que son instrumentos para facilitar
la búsqueda, la elaboración e integración de datos y conocimientos de las ciencias
objetivas que se mencionaron primero (Ortiz, 2010). Puede notarse sin demasiado
esfuerzo que varias disciplinas apuntan más cercanamente a lo que se refiere al
cerebro; mientras que otras son guías de procedimientos “impalpables”, productos
de la mente.
Los novedosos métodos de la Neurociencia moderna y la relevancia de sus
resultados, además de manifestar con claridad lo mucho que nos queda por saber
acerca del funcionamiento del cerebro, han supuesto un impulso decisivo para
volver a plantear el clásico problema de las relaciones entre la mente y el cerebro.
Quizá lo más característico de la nueva situación es que el problema parece haber
dejado de ser un monopolio de la Filosofía, y se ha convertido en ineludible para la
misma ciencia.
En este planteamiento, se entiende por cerebro el centro biológico que recibe los
estímulos del medio interno y externo al individuo, los integra entre sí y con la
experiencia cognitiva, emocional y de motivación acumulada, y, finalmente, da lugar
a la respuesta o respuestas correspondientes dentro o fuera del organismo, cuyo
funcionamiento puede ser abordado mediante los métodos de la ciencia
experimental; y por mente, el conjunto de actividades y procesos psíquicos
conscientes e inconscientes, especialmente de carácter cognitivo o afectivo, tal
como comparecen en la experiencia subjetiva o en la medida en que se encuentran
referidos a ella. Se denomina «problema» mente-cerebro porque al menos tal como
se plantea ante nosotros mismos, por un lado, poseemos experiencias subjetivas y
por otro somos capaces de examinar científicamente los órganos materiales
implicados en ellas, sin que la unidad de ambas perspectivas sea fácil de encontrar
EL ESTUDIO NEUROBIOLÓGICO DE LA
CONCIENCIA.
El cerebro humano es uno de los objetos más complejos del universo. A pesar de
su pequeño tamaño, con un peso promedio de sólo 1.400 gramos, está formado por
unos 100.000 millones de células nerviosas o neuronas que, debido a las múltiples
conexiones que establecen entre sí, constituyen una impresionante red de circuitos
neuronales en los que se genera nuestra capacidad de percibir, de emocionarnos,
de recordar, de pensar y de ser conscientes de nuestra propia existencia. Todas
estas actividades del cerebro se denominan fenómenos mentales y constituyen la
esencia de lo que denominamos mente. Nadie duda en la actualidad de que la
actividad mental requiere actividad cerebral, pero las discrepancias surgen cuando
se trata de definir el tipo de relación que se establece entre mente y cerebro. La
incógnita que se plantea es si la actividad cerebral da lugar sin más a la mente o si,
por el contrario, existe una entidad diferente, inmaterial, que utiliza el cerebro como
instrumento para manifestarse, originando la actividad mental.
El primer problema que encontramos al hablar de la conciencia es el de su
definición. se considera que la conciencia es el estado mental en el que nos
hallamos cuando despertamos y que prosigue hasta que volvemos a dormirnos con
un sueño profundo, sin ensoñaciones, o nos hallamos bajo el efecto de una
anestesia general, entramos en coma o nos morimos. Los sueños pertenecen al
campo de la conciencia, ya que permiten formar imágenes, pensamientos e incluso
generar órdenes motoras, de manera similar a cuando estamos despiertos. Los
estados conscientes comprenden, por tanto, toda una serie de grados de intensidad
que van desde la máxima atención a un estado somnoliento. Por una parte, los
autores consideran que la conciencia es ante todo un proceso encarnado en el
cuerpo que emerge de la actividad de las células nerviosas, pero mientras que el
cuerpo y el cerebro son entidades públicas, externas y objetivas, la conciencia es
una entidad privada, interna y subjetiva.
Edelman y Tononi resumen los tres principios metodológicos en los que se
fundamenta su propuesta.:
El primero es la asunción de que en la explicación de la conciencia sólo se
requieren procesos físicos convencionales. Es decir, la conciencia es un tipo
especial de proceso biológico que surge en la estructura y dinámica de ciertos
cerebros, de manera que cualquier referencia a espíritus o almas se deja de lado.
No supone esto negar la existencia de los procesos mentales, sino otorgarles la
condición de procesos de naturaleza física (biológica).
El segundo es el supuesto evolucionista, según el cual la conciencia ha surgido
durante el proceso evolutivo bajo la acción de la selección natural. La conciencia
depende de procesos dinámicos generados por ciertas estructuras biológicas que
han ido surgiendo en el proceso evolutivo. La conciencia es un instrumento eficaz
en la lucha por la supervivencia y la reproducción de los individuos.
El tercer supuesto afirma que los aspectos subjetivos, cualitativos –los qualia– de
la conciencia, dado que son privados, no pueden ser expresados directamente
mediante una teoría científica que, por su propia naturaleza, tiene que ser
necesariamente pública y objetiva.
La mente consciente
En este modelo la mente humana se concibe como un conjunto de procesos y
funciones del cerebro que generan lo más específico del ser humano: la conciencia.
Un principio básico de la Neurociencia cognitiva actual es que esta facultad es una
propiedad emergente de la información que se procesa en las diferentes zonas o
regiones del cerebro y que sus células son los átomos de la conciencia.
La conciencia es información global compartida entre distintas áreas del cerebro. El
nivel de conciencia está relacionado con el repertorio de diferentes estados de
información que puede distinguir el sistema en su conjunto. Para desarrollar y poder
implementar este modelo se ha intentado cuantificar con una sencilla fórmula
matemática la capacidad del cerebro para integrar la información que recibe del
medio. Se basa en una medida de la información integrada llamada Φ, que
cuantifica la reducción de la incertidumbre (es decir, la información) que se genera
cuando un sistema entra en un estado particular causado por las interacciones entre
sus partes. Si las regiones del cerebro están demasiado aisladas unas de otras o
su conexión se realiza de forma aleatoria, será bajo. Si el organismo tiene muchas
neuronas y está ricamente dotado de conexiones sinápticas, será alta.
Básicamente, mide y representa la cantidad de conciencia.
EL DUALISMO SUSTANCIAL DE RENATO DESCARTES CUERPO-MENTE
El dualismo sustancial de Descartes tiene importantes consecuencias:
1) Hace posible una explicación mecanicista del Cosmos, independiente por completo de la
religión. La regularidad mecánica de los fenómenos naturales hace posible su conocimiento
científico.
2) Afirma la total libertad del pensamiento humano, ya que al ser la mente una sustancia
totalmente distinta del cuerpo, no está sometida a las leyes mecánicas.
3) Se hace posible el estudio autónomo de la mente humana, ya que los fenómenos mentales
no podían ser explicados como los fenómenos físicos y la introspección es el único acceso
posible a los contenidos de la conciencia.
Pero la separación radical entre mente y cuerpo que hacía posible la nueva ciencia introducía
un problema de difícil solución: Si alma y cuerpo son dos sustancias enteramente distintas,
¿cómo las sensaciones del cuerpo pueden producir las ideas de la mente y cómo las ideas de
la mente pueden producir acciones del cuerpo? Porque cuando dañan mi cuerpo el ama
sufre y cuando el alma ordena el cuerpo obedece ¿Cómo pueden ser sustancias de
naturaleza totalmente diferente? si así fuera serían independientes y los cambios en uno no
interferirían en el otro.
El problema de la relación entre la mente y el cuerpo sólo surge en los seres humanos, ya
que, según Descartes, la única evidencia de que algo tiene mente es la posesión de lenguaje,
por lo que ni los animales ni las máquinas tienen mente. Los animales no son más que
máquinas complejísimas y lo mismo cabe decir del cuerpo humano considerado al margen
de la mente.
INTENTOS DE SOLUCIÓN AL PROBLEMA DE LA RELACIÓN MENTE-CUERPO
El problema de las relaciones entre la mente y el cuerpo que surge del planteamiento
cartesiano fue objeto de discusión durante los siglos siguientes y dista aún hoy de estar
resuelto. Para resolver este problema, Descartes propuso la existencia de un punto en el
cerebro humano (la glándula pineal, que Descartes consideraba erróneamente que sólo se
encontraba en los seres humanos) donde se establecería esta comunicación. Pero esta
solución era totalmente inaceptable ya que suponía la afirmación de una sustancia que sería
pensante y extensa a la vez lo que era contradictorio con la propia definición cartesiana de
la sustancia.
Los filósofos racionalistas trataron de resolver el problema que presentaba el dualismo
mente-cuerpo, manteniendo la noción de sustancia de Descartes: los fenómenos físicos y los
fenómenos mentales son totalmente diferentes, pero ni los procesos psíquicos causan los
físicos ni viceversa, aunque hay una correspondencia estricta entre unos y otros. Los
principales intentos de solución a este problema fueron los siguientes:
1) El ocasionalismo de Malebranche:
Cada vez que se produce un movimiento en el alma. Dios
interviene para producir el correspondiente movimiento en el
cuerpo, y viceversa.
2) El monismo de Spinoza:
Extensión y pensamiento no son propiamente sustancias sino dos de
los atributos de una única sustancia infinita: Dios o Naturaleza. Las
ideas y las cosas serían modos de esa sustancia y se corresponderían
estrictamente como las dos caras de una misma realidad.
3) La armonía preestablecida de Leibniz:
En el momento de la creación, Dios ha establecido una
perfecta armonía entre las dos sustancias, como si se tratara
de dos relojes perfectamente sincronizados que dan la misma
hora.
COMO CONCLUSIÓN
el cuerpo pasa a ser algo separado de la mente.
Uno se puede imaginar sin el cuerpo, pero lo que no se puede hacer es mentalmente fingir
que no se está pensando, porque el pensamiento es la condición de esa posibilidad.
Esto se asemeja a algunas narraciones actuales que imaginan el mundo como el sueño de
una mente pensando, inspiradas por el pensamiento de Descartes.
Por lo tanto, el atributo principal del cuerpo, que es autónomo, es su extensión, de
naturaleza tridimensional que es la característica de su sustancia, y el atributo de la sustancia
pensante lo constituye el pensamiento, siendo los modos, las formas que adoptan esos
atributos cuando cambian.
Para poder concebir estas modificaciones se necesita suponer con anterioridad la extensión
de esos cuerpos, o sea que la extensión es la condición que se necesita para la posibilidad de
la existencia del cuerpo.
Esta división que hace Descartes de la sustancia extensa y la pensante se debe al rigor de su
método de la duda, ya que el cuerpo tiene una dimensión sensible y la única certeza que
existe es la del pensamiento.
El cuerpo, por lo tanto, pasa a ocupar el mismo lugar que todas las demás cosas materiales,
quedando el hombre formado por dos sustancias que no se pueden conciliar.
Este reduccionismo mental cartesiano es el que más influencia ha tenido en el pensamiento
moderno y el que más ha sido criticado.
Para poder salir del solipsismo, Descartes tiene que analizar las distintas clases de ideas
contenidos en la mente y ver de dónde vienen.
Para esto es necesario encontrar una idea que no provenga de sí misma y sea a la vez
absolutamente cierta.
Al estudiar los pensamientos, Descartes descubre que las ideas tienen elementos que no
pueden provenir de su conciencia porque trascienden sus facultades y esto significará
entonces que no está solo en el mundo, que existe algo afuera que las causa.
Encuentra de esta manera la idea de Dios, como sustancia infinita e independiente; la más
inteligente y poderosa que lo ha creado a él y a todas las cosas que existen.
Después de haber desarrollado un análisis general acerca de la problemática del
funcionamiento de la mente-cerebro-conducta a partir de la selección de algunas posturas
teóricas filosófico científicas, en particular, el dualismo, funcionalismo, la teoría de la
complejidad y la física cuántica, podemos sentar algunas bases en el nivel conceptual que
nos permitirán, en los futuros avances investigativos, hacer una profundización en la teoría
del doble aspecto sobre la mente. Esta teoría, posibilita a su vez establecer una posible
conexión con los planteamientos dados desde la perspectiva del pensamiento espiritual de
Oriente.
Para finalizar, se quiere dejar en claro que el problema del cerebro-mente desde la filosofía,
requiere de respuestas plurales y complejas, ya que su naturaleza comporta esta misma
característica, por ello, todo intento de respuesta que se dé, no puede ser referido bajo el
criterio de validez de las ciencias positivas únicamente, sino que exige respuestas que
involucran diferentes grados de profundidad en el pensamiento y formas de hacer la
pregunta. Por tal razón, se ha querido, en este artículo, presentar en lo posible una pluralidad
de visiones sobre la mente y el cerebro que plantean interrogantes comunes.
BIBLIOGRAFÍAS
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https://www.redalyc.org/pdf/4138/413835164006.pdf
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