Subido por Nicole Barrera Dighero

Informe de Filósofos socráticos hasta modernos

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Universidad Mariano Galvez
Facultad de Psicología Clínica
Curso de Filosofía
MA Nineth Dardón
“Filósofos Presocráticos, Socráticos, Medievalistas, Modernistas y
Contemporáneos.”
Merali Nicole Barrera Dighero
Carné: 3000-19-26474
Fecha de entrega: Marzo 30 de 2019
Índice
Introducción…………………………3
Filósofos Presocráticos……………4
Tales de Mileto………..……4.1
Heráclito……………….……4.2
Parménides……..…….……4.3
Anaximandro………….……5.1
Empédocles………….…….5.2
Anaxágoras………….……..5.3
Demócrito…………….…….5.4
Zenón de Elea……………...6.1
Protágoras………………….6.2
Anaxímenes de Mileto…….6.3
Gorgias……………………..7.1
Euclides……………………..7.2
Filolao………………………7.3
Alcmeoón de Crotona…….7.4
Arquelao…………………….8.1
Brontinus……………………8.2
Damo...………………………8.3
Diógenes de Apolonia…….8.4
Hermótimo de Clazómenas.9.1
Hipón………………………..9.2
Leucipo de Mileto………….9.3
Meliso de Samos…………..9.4
Metrodoro de Quíos……..10.1
Metrodoro de Lámpsaco..10.2
Myia...………………………10.3
Ferécides de Siros………..10.4
Pródico de Ceos...………..11.1
Antifonte……..…………….11.2
Jenófanes de Colofón……11.3
Pitágoras..…………………12.1
Filósofos Socráticos……………...12.2
Sócrates……………………12.3
Plató……………………..…13
Aristóteles………………....14
Filósofos Medievalistas……….....16
San Agustín……………….16.1
Santo Tomas………………17
Filósofos Modernistas……………18
René Descartes…………..18.1
Nicolás Malebranche…….21
Baruch Espinoza………….22
Gottfried Leibniz………….24
Thomas Hobbes………….25
Immanuel Kant……………25.1
Johann Gottlieb Fichte…..26
Friedrich Schelling……….27
Georg Wilhelm Hegel……28
Filósofos Contemporáneos……..29
Arthur Schopenhauer……29.1
Friedrich Nietzsche…….…31
Henri Bergson…………….31.1
Wilhelm Dilthey…………...32
John Dewey………………..34
Edmund Husserl…………...36
Max Scheler………….……..37
Martín Heidegger…….…….38
Conclusión…………………….……40
Anexos………………………………41
Egrafías y Bibliografías……………44
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Introducción:
El hombre corriente reflexiona sobre lo que le rodea de una manera sencilla y
directa, ya que no necesita un análisis detallado para vivir con normalidad. El
científico investiga algún problema de la realidad y aporta una solución concreta.
El filósofo adopta otra postura. Analiza algún aspecto de la realidad desde la
racionalidad, intentando profundizar en las ideas de una manera rigurosa. El
filósofo no es alguien que esté aislado de su contexto histórico. De hecho, intenta
reflexionar sobre los problemas de su época. No desde un punto de vista técnico
(como hace un urbanista o un ingeniero) sino que aporta su análisis sobre aquello
que considera relevante en el periodo en el que vive. Por este motivo, el filósofo es
considerado como un intelectual, es decir, aquel que es capaz de ir más allá de
una situación determinada y presenta una reflexión más profunda.
Se dice que la palabra filósofo fue utilizada por primera vez por Pitágoras, en el
siglo V a.C. Le preguntaron si era un sabio ( un sophos ) y dijo que no, que en
realidad era un philo shopos, un amante de la sabiduría. Esta anécdota aporta una
idea muy aproximada de lo que es un filósofo.
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Filósofos Presocráticos
Los filósofos presocráticos han sido quizás una de las generaciones de
pensadores más importantes de la historia. Entre sus representantes podemos
encontrar a gente tan ilustrada como Tales de Mileto, Pitágoras o Heráclito.
La filosofía presocrática se define como aquella desarrollada antes y
contemporáneamente a Sócrates. Aristóteles se refirió a todos los pensadores en
este grupo como physikoi, debido a que estos buscaban explicaciones naturales a
los fenómenos que observaban.
Tales de Mileto
Tales de Mileto (624 a.C. – 546 a.C.), nacido en Mileto (hoy Turquía), es
tradicionalmente reconocido como el primer filósofo y matemático occidental. Éste
fue capaz de predecir con precisión el eclipse solar ocurrido el 28 de mayo del 585
a.C. y fue conocido como un gran astrónomo, geómetra, estadista y sabio.
Se dice que Tales fue el primero en preguntarse acerca de la composición básica
del universo y estableció que la Primera Causa era el agua. Ésta tiene la
capacidad de cambiar de forma y moverse, permaneciendo intacta en substancia.
No existen escritos conocidos realizados por Tales y todo lo que se conoce de su
vida y obra es a través de lo que otros han escrito de él.
Heráclito
Heráclito de Éfeso (535 a.C. – 475 a.C.), nacido en Éfeso (hoy Turquía), fue
conocido por sus contemporáneos como el filósofo oscuro, debido a que sus
escritos eran bastante difíciles de entender.
Es más conocido por sus doctrinas acerca que las cosas están en constante
cambio (flujo universal), la atracción de los opuestos y que el fuego es el material
básico del mundo. En su cosmología plantea que el mundo no fue creado por Dios
o el hombre, sino que siempre ha estado y existirá por sí mismo.
Parménides
Parménides de Elea (n. 515 a.C.) fue un filósofo griego nacido en la colonia de
Elea en el sur de Italia. Es conocido por ser el fundador de la Escuela Eleática de
filosofía, la cual enseña un punto de vista estrictamente monista de la realidad.
Este principio se basa en la creencia que el mundo es uno en substancia, no ha
sido creado y es indestructible. En su visión el cambio no es posible y la existencia
es eterna, uniforme e incambiable. Parménides era discípulo de Jenófanes de
Colofón, pero dejó a su maestro para seguir su propia visión.
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Anaximandro
Anaximandro (610 a. C. – 545 a.C.) fue un filósofo griego presocrático que vivió
en Mileto, en la Turquía moderna. Perteneció a la Escuela de Mileto y fue discípulo
de Tales. Con el tiempo llegó a convertirse en maestro de esta misma escuela y
contaba entre sus pupilos a Anaxímenes y Pitágoras. Fue un proponente de
ciencia y trató de observar los diferentes aspectos del universo, en particular sus
orígenes.
Creía que la naturaleza estaba controlada por leyes, del mismo modo que las
sociedades humanas, y cualquier perturbación en el balance de la misma no podía
durar mucho.
Empédocles
Empédocles (490 a.C. – 430 a.C.) fue un filósofo y poeta nacido en Acagras, en la
Sicilia griega. Fue uno de los más importantes filósofos que trabajó antes de
Sócrates y un poeta de gran habilidad e influencia para personajes posteriores
como Lucrecio.
Es más conocido por ser el creador de la teoría cosmogónica clásica de los cuatro
elementos También propuso que las fuerzas del amor y el conflicto mezclan y
separan a cada uno de los elementos entre sí. Influenciado por los Pitagóricos,
Empédocles era vegetariano y apoyaba la teoría de la reencarnación.
Anaxágoras
Anaxágoras (510 a.C. – 428 a.C.) fue un filósofo griego presocrático nacido en
Clazomenae en el Asia Menor. Vivió y enseñó en Atenas por más de 30 años. Su
visión describía al mundo como una mezcla de ingredientes primarios
imperecederos.
El cambio nunca era causado por la presencia absoluta de un ingrediente en
particular, pero por la preponderancia de alguno de ellos sobre los otros. Introdujo
el concepto de Nous (Mente) como una fuerza ordenadora que mueve y separa la
mezcla original, la cual tenía características homogéneas.
Demócrito
Demócrito (460 a.C. – 370 a.C.) era un filósofo griego presocrático nacido en
Abdera, Tracia. Es más conocido por su formulación de la teoría atómica del
Universo, la cual guarda bastante similitud con la estructura atómica propuesta en
el siglo XIX. Sus contribuciones son difíciles de distinguir de aquellas de su mentor
Leucipo, puesto que ambas son mencionadas a la par en variados textos.
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Se dice que Platón mantenía una rivalidad con éste y mandó a quemar todos sus
libros por lo que hoy en día solamente se conocen fragmentos de su trabajo.
Demócrito es considerado por muchos como el padre de la ciencia moderna.
Zenón de Elea
Zenón de Elea (490 a.C. – 430 a.C.) fue un filósofo presocrático miembro de la
escuela eleática fundada por Parménides. Es conocido exclusivamente por la
proposición de un gran número de ingeniosas paradojas, en particular aquellas
referentes al movimiento.
También fue llamado como el inventor de la dialéctica y le es atribuido el haber
sentado las bases de la lógica moderna. Aristóteles se mostraba en contradicción
con las ideas de Zeno acerca del movimiento y las llamaba falacias.
No obstante, muchos pensadores y filósofos a través de los milenios mantienen
vigentes sus pensamientos al intentar darle explicación (8).
Protágoras
Protágoras (490 a.C. – 420 a.C.) fue un filósofo presocrático griego nacido en
Abdera, Tracia. Es considerado por ser el primero en promover la filosofía del
subjetivismo, argumentando que la interpretación de la realidad es relativa a cada
uno de los individuos en experiencia, juicio e interpretación.
Protágoras fue el primero en enseñar este punto de vista como un sofista. Un
sofista era un maestro en retórica, política y lógico que servía como tutor privado a
los jóvenes de clases pudientes.
Anaxímenes de Mileto
Anaxímenes de Mileto (585 a.C. – 528 a.C.) fue un filósofo griego presocrático,
considerado como el tercero de la Escuela de Mileto y discípulo de Anaximandro.
Anaxímenes es más conocido por su doctrina que el aire es la fuente de todas las
cosas, difiriendo de sus predecesores como Tales, que consideraba al agua como
fuente.
A partir de esta idea, construyó una teoría que explica el origen de la naturaleza, la
tierra y los cuerpos celestiales que la rodean. Anaxímenes también usó sus
observaciones y razonamiento para proveer causas de fenómenos naturales como
los terremotos, rayos y el arcoíris.
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Gorgias
Gorgias de Leontino (485 a.C. – 380 a.C.) fue un filósofo, orador y retórico
siciliano. Es considerado como uno de los fundadores del sofisma, un movimiento
tradicional asociado con la filosofía, que enfatiza en la aplicación práctica de la
retórica en la vida política y civil.
Del mismo modo que otros sofistas, Gorgias era un itinerante que practicaba en
varias ciudades, dando exhibiciones públicas y cobrando por instrucciones y
charlas privadas. Sus actuaciones incluían preguntas espontáneas del público
para respuestas improvisadas.
Euclides
Euclides (n. 300 a.C.) fue un matemático griego más conocido por ser el “padre de
la geometría”. Vivió y trabajó en Alejandría durante el reinado de Ptolomeo I.
“Elementos” es uno de sus trabajos más influyentes sobre la historia de las
matemáticas, llegando a ser usado como libro de referencia para la enseñanza de
la materia desde su publicación hasta principios del siglo XX.
En este libro, Euclides deduce los principios de lo que hoy se conoce como
geometría euclidiana de una serie de axiomas.
Filolao
Filolao (470 a.C. – 385 a.C.) fue un filósofo pitagórico griego y contemporáneo de
Sócrates. Fue una de las tres figuras más importantes de la tradición Pitagórica,
llegando a escribir un tratado retórico de filosofía. Filolao fue el primero en declarar
que la tierra no era el centro estacionario del cosmos, sino que se movía alrededor
de un fuego central junto con las estrellas fijas, los cinco planetas, el Sol, la Luna y
una misteriosa tierra paralela. Argumentaba que el cosmos y el todo estaban
hechos de dos tipos básicos de cosas: las cosas limitadas y las ilimitadas.
Alcmeón de Crotona
Alcmeón de Crotona (n. 510 a.C.) fue uno de los más importantes filósofos
naturales y teórico médico de la antigüedad. Fue el primero en apoyar la
importancia del cerebro como la base de la conciencia y la inteligencia. También
llego a practicar la disección de cuerpos humanos con fines de investigación.
Para Alcmeón, el alma era la fuente de la vida. También estableció que la armonía
cósmica es la armonía entre pares contrarios y por tanto la salud humana
consistía en el equilibrio de los compuestos contrarios en el cuerpo.
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Arquelao
Arquelao (n. siglo V a.C.) fue un filósofo griego, pupilo de Anaxágoras y posible
maestro de Sócrates. Es más conocido por establecer el principio que el
movimiento era la separación de lo caliente de lo frío y a partir de lo cual trató de
explicar la formación de la Tierra y la creación de los animales y los humanos.
Arquelao sostenía que el aire y el infinito eran el principio de todas las cosas.
También planteó que la Tierra era plana, pero que la superficie se encontraba
deprimida en el centro. Del Sol llegó a decir que era la más grande de todas las
estrellas.
Brontinus
Brontinus de Metaponto (n. siglo VI a.C.) fue un filósofo pitagórico y discípulo del
mismo Pitágoras. No se sabe si era el padre o el esposo de la filósofa Theano.
También se le reconocen algunos poemas órficos. Además, se le atribuye el punto
de vista en el cual la mónada, o primera causa, trascendía todos los tipos de razón
y esencia en poder y dignidad.
Damo
Damo (n. 500 a.C.) fue una filósofa pitagórica nacida en Crotona, de la cual se
cree que era la hija de Pitágoras y Theano. Debido a que en la escuela formada
por su padre, éste tomaba la autoría de los trabajos de sus miembros, muchas de
las contribuciones creadas por ella eran atribuidas a él.
De acuerdo a una historia, Pitágoras le heredó sus escritos a Damo, y ella los
guardó rehusándose a venderlos, con la firme creencia que el conocimiento
guardado en ellos era más valioso que el oro.
Diógenes de Apolonia
Diógenes de Apolonia (n. 425 a.C.) fue un filósofo griego nacido en la colonia
griega de Apolonia en Tracia. Él creía que el aire era la única fuente de toda la
existencia y como fuerza primaria, poseía inteligencia.
Todas las otras substancias en el universo se derivaban del aire por medios de
condensación y rarefacción. Diógenes también sostenía que existen un número
infinito de mundos, así como un infinito de vacío.
En cuanto a la Tierra, creía que ésta era redonda y su forma era producto del giro
de vapores calientes sobre ella.
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Hermótimo de Clazómenas
Hermótimo de Clazómenas (n. siglo VI a.C.) fue un filósofo que propuso que las
entidades físicas son estáticas y es la mente la causante del cambio. Hermótimo
pertenece a una clase de filósofos que sostenían una teoría dual de un principio
material y uno activo como causas del universo.
Hipón
Hipón (n. siglo V a.C.) fue un filósofo griego presocrático y se le relaciona con
haber nacido en Regio, Metaponto, Samos o Crotona. También es posible que
hayan existido más de un filósofo con este nombre.
Aunque era un filósofo natural, Aristóteles se rehusó a ubicarlo junto con otros
filósofos presocráticos debido a la “insignificancia de sus pensamientos”. Fue
acusado de ateísmo, pero debido a que no se tiene registro de sus textos, no
puede saberse el porqué.
Creía que el agua y el fuego eran los elementos primarios, siendo el agua
originaria del fuego y éste desarrollándose para ser el principio de todas las cosas.
También mostraba interés por la biología, y planteó que todas las cosas vivas
cuentan con un nivel adecuado de humedad para funcionar.
Leucipo de Mileto
Leucipo de Mileto (n. siglo V a.C.) se considera como uno de los primeros filósofos
en desarrollar una teoría acerca del atomismo. Esta se basa en la creencia que
todas las cosas están compuestas en su totalidad por varias unidades indivisibles
e indestructibles llamadas átomos.
Leucipo constantemente aparece como el maestro de Demócrito, al cual también
formuló una teoría atómica.
Desde hace tiempo se ha creado un debate acerca de la existencia de Leucipo,
puesto que sus supuestas contribuciones a la teoría atómica tienden a ser difíciles
de discernir de las de Demócrito.
Meliso de Samos
Meliso de Samos (n. siglo V a.C.) fue el tercero y último miembro de la escuela
eleática de filosofía. Se sabe que era el comandante en una flota de barcos justo
antes de la Guerra del Peloponeso.
Del mismo modo que Parménides, Meliso estableció que la realidad siempre ha
existido, es indestructible, indivisible y permanece quieta sin cambio. Llegó a
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plantear que la existencia es ilimitada y se extiende hacia el infinito en todas las
direcciones. Sus pensamientos eran escritos en prosa y no en poesía como lo
hacía Parménides, y de ellos solamente se conservan 10 fragmentos.
Metrodoro de Quíos
Metrodoro de Quíos (n. siglo IV a.C.) fue un filósofo griego perteneciente a la
escuela de Demócrito y predecesor de Epicuro. Se considera que era pupilo de
Neso de Quíos o algunos creen que del mismo Demócrito.
Metrodoro era considerado como un escéptico e incluyó entre sus conceptos la
teoría de los átomos y el vacío y la pluralidad de mundos. También soportó la
teoría que las estrellas eran formadas día a día por la humedad en el aire al calor
del Sol.
A él se le atribuye haber tenido una visión cosmológica avanzada para su tiempo,
sosteniendo que “una sola pieza de trigo en un gran campo es tan extraña como
un solo mundo en un espacio infinito”.
Metrodoro de Lámpsaco
Metrodoro de Lámpsaco (331 a.C. – 277 a.C.) fue un filósofo griego de la escuela
epicúrea. Su creencia era que la perfecta felicidad venía de tener y mantener un
cuerpo bien constituido. Encontraba conflicto con su hermano por no admitir que el
vientre era una prueba y medida de las cosas que pertenecían a una vida feliz.
Myia
Myia (n. 500 a.C.) era una filósofa pitagórica hija de Theano y Pitágoras. Se
encontraba casada con Milo de Crotona, un atleta. Una carta que data del siglo II
a.C. le es atribuida a Myia y dirigida a una tal Phyllis. En esta se describen como
se tienen que atender las necesidades de un recién nacido de acuerdo con los
principios de la armonía.
De acuerdo con ella, un bebé naturalmente desea cosas con moderación y aquella
que se encargue de su cuidado debe atender a dichas necesidades con la misma
moderación.
Ferécides de Siros
Freécides de Siros (n. siglo VI a.C.) fue un pensador griego nacido en la isla de
Siros. Su principal aporte es una cosmogonía derivada de tres principios divinos
conocidos como Pentémicos: Zas (Zeus), Cthonie (Tierra) y Chronos (Tiempo).
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Este constituía una unión entre el pensamiento mitológico de Hesíodo y la filosofía
presocrática. No se conservan muestras directas de su trabajo, pero este es
referenciado por filósofos del periodo Helenístico.
Fue el primer pensador al que se le reconoce la comunicación de sus reflexiones
filosóficas en un estilo prosaico.
Pródico de Ceos
Pródico de Ceos (465 a.C. – 395 a.C.) fue un filósofo griego conocido por ser parte
de la primera generación de sofistas. Llegó a Atenas como embajador Ceos y
rápidamente se dio a conocer por ser un orador y maestro.
Platón considera a Pródico con gran respeto por encima de otros sofistas y en sus
diálogos, Sócrates aparece como amigo de él. Se reconoce por su porte a la teoría
lingüística y su insistencia en el uso correcto de las palabras.
Del mismo modo que otros sofistas, Pródico interpretaba la religión como la
personificación del Sol, la Luna, los ríos, las fuentes y a cualquier otro elemento
que le trajera confort a la vida.
Antifonte, el sofista
Antifonte (480 a.C. – 411 a.C.) era un orador y filósofo griego que vivió en Atenas.
Uno de sus textos en teoría política es de importancia por ser el precursor de la
teoría de los derechos naturales.
Su visión expresa principios de igualdad y libertad asociados con la democracia.
La naturaleza se vislumbra como una entidad que requiere de espontaneidad y
libertad, en contraste de las restricciones que son impuestas por las instituciones.
Antifonte también era un matemático y fue el primero en asignar un límite superior
e inferior al valor de pi.
Jenófanes de Colofón
Jenófanes de Colofón (570 a.C. – 475 a.C.) fue un filósofo, teólogo, poeta y crítico
griego. Algunos de sus escritos dan cuenta de un escepticismo en donde los
puntos de vistas religiosos tradicionales era satirizados como proyecciones
humanas.
Estableció que los humanos eran entidades independientes de los dioses y que,
los descubrimientos en la ciencia y otras áreas eran resultados del trabajo humano
y no de favores divinos.
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En cuanto al mundo físico, Jenófanes escribió que el mundo estaba compuesto de
dos opuestos: lo húmedo y lo seco. También creía en la existencia de un número
infinito de mundos que no se yuxtaponían con el tiempo.
Pitágoras
Pitágoras de Samos (570 a.C. – 495 a.C.) fue un filósofo y matemático griego y
fundador de un movimiento conocido como los Pitagóricos. Realizó grandes
contribuciones a la filosofía y la religión, pero es más conocido por haber
desarrollado el teorema de Pitágoras que lleva su nombre.
Como discípulo de Anaximandro, la visión que tenía de la astronomía era la misma
que la de su tutor. Muchos de los logros que le son acreditados fueron de hecho
llevados a cabo por sus colegas y sucesores. No se conocen escritos realizados
por él mismo y la mayoría de la información que se sabe acerca de él fue
compilada por otras personas a lo largo de los siglos.
Filósofos Socráticos
Sócrates
(Atenas, 470 a.C. - id., 399 a.C) Filósofo griego. Pese a que no dejó ninguna obra
escrita y son escasas las ideas que pueden atribuírsele con seguridad, Sócrates
es una figura capital del pensamiento antiguo, hasta el punto de ser llamados
presocráticos los filósofos anteriores a él. Rompiendo con las orientaciones
predominantes anteriores, su reflexión se centró en el ser humano,
particularmente en la ética, y sus ideas pasaron a los dos grandes pilares sobre
los que se asienta la historia de la filosofía occidental: Platón, que fue discípulo
directo suyo, y Aristóteles, que lo fue a su vez de Platón. Pocas cosas se conocen
con certeza de la biografía de Sócrates. Fue hijo de una comadrona, Faenarete, y
de un escultor, Sofronisco, emparentado con Arístides el Justo. En su juventud
siguió el oficio de su padre y recibió una buena instrucción; es posible que fuese
discípulo de Anaxágoras, y también que conociera las doctrinas de los filósofos
eleáticos (Jenófanes, Parménides, Zenón) y de la escuela de Pitágoras.
Aunque no participó directamente en la política, cumplió ejemplarmente con sus
deberes ciudadanos. Sirvió como soldado de infantería en las batallas de Samos
(440), Potidea (432), Delio (424) y Anfípolis (422), episodios de las guerras del
Peloponeso en que dio muestras de resistencia, valentía y serenidad
extraordinarias. Fue maestro y amigo de Alcibíades, militar y político que cobraría
protagonismo en la vida pública ateniense tras la muerte de Pericles; en la batalla
de Potidea, Sócrates salvó la vida a Alcibíades, quien saldó su deuda salvando a
Sócrates en la batalla de Delio.
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Con los bienes que le dejó su padre al morir pudo vivir modesta y austeramente,
sin preocupaciones económicas que le impidiesen dedicarse al filosofar. Se tiene
por cierto que Sócrates se casó, a una edad algo avanzada, con Xantipa, quien le
dio dos hijas y un hijo. Cierta tradición ha perpetuado el tópico de la esposa
despectiva ante la actividad del marido y propensa a comportarse de una manera
brutal y soez. En cuanto a su apariencia, siempre se describe a Sócrates como un
hombre rechoncho, con un vientre prominente, ojos saltones y labios gruesos, del
mismo modo que se le atribuye también un aspecto desaliñado.
La mayor parte de cuanto se sabe sobre Sócrates procede de tres
contemporáneos suyos: el historiador Jenofonte, el comediógrafo Aristófanes y el
filósofo Platón. Jenofonte retrató a Sócrates como un sabio absorbido por la idea
de identificar el conocimiento y la virtud, pero con una personalidad en la que no
faltaban algunos rasgos un tanto vulgares. Aristófanes lo hizo objeto de sus sátiras
en una comedia, Las nubes (423), donde es caricaturizado como engañoso artista
del discurso y se le identifica con los demás representantes de la sofística, surgida
al calor de la consolidación de la democracia en el siglo de Pericles. Estos dos
testimonios matizan la imagen de Sócrates ofrecida por Platón en sus Diálogos, en
los que aparece como figura principal, una imagen que no deja de ser en
ocasiones excesivamente idealizada, aun cuando se considera que posiblemente
sea la más justa.
Platón
(Atenas, 427 - 347 a. C.) Filósofo griego. Junto con su maestro Sócrates y su
discípulo Aristóteles, Platón es la figura central de los tres grandes pensadores en
que se asienta toda la tradición filosófica europea. Fue el británico Alfred North
Whitehead quien subrayó su importancia afirmando que el pensamiento occidental
no es más que una serie de comentarios a pie de página de los diálogos de
Platón.
Nacido en el seno de una familia aristocrática, Platón abandonó su inicial vocación
política y sus aficiones literarias por la filosofía, atraído por Sócrates. Fue su
discípulo durante veinte años y se enfrentó abiertamente a los sofistas
(Protágoras, Gorgias). Tras la condena a muerte de Sócrates (399 a. C.), huyó de
Atenas y se apartó completamente de la vida pública; no obstante, los temas
políticos ocuparon siempre un lugar central en su pensamiento, y llegó a concebir
un modelo ideal de Estado.
Viajó por Oriente y el sur de Italia, donde entró en contacto con los discípulos de
Pitágoras; tras una negativa experiencia en Siracusa como asesor en la corte del
rey Dionisio I el Viejo, pasó algún tiempo prisionero de unos piratas, hasta que fue
rescatado y pudo regresar a Atenas. Allí fundó en el año 387 una escuela de
filosofía, situada en las afueras de la ciudad, junto al jardín dedicado al héroe
Academo, de donde procede el nombre de Academia. La Academia de Platón, una
especie de secta de sabios organizada con sus reglamentos, contaba con una
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residencia de estudiantes, biblioteca, aulas y seminarios especializados, y fue el
precedente y modelo de las modernas instituciones universitarias.
En ella se estudiaba y se investigaba sobre todo tipo de asuntos, dado que la
filosofía englobaba la totalidad del saber, hasta que paulatinamente fueron
apareciendo (en la propia Academia) las disciplinas especializadas que darían
lugar a ramas diferenciadas del saber, como la lógica, la ética o la física. Pervivió
más de novecientos años (hasta que Justiniano la mandó cerrar en el 529 d. C.), y
en ella se educaron personajes de importancia tan fundamental como su discípulo
Aristóteles.
Aristóteles
Aristóteles nació en Estagira, en Tracia, el año 384-3 a. C., según Diógenes
Laercio, quien nos dice que era hijo de Nicómaco y Efestiada, y que su padre
ejercía la medicina en la corte del rey Amintas (II) de Macedonia, "por causa de la
medicina y por amistad", lo que se ha tratado de asociar con el posterior interés
naturalista de Aristóteles. Diógenes Laercio nos describe a Aristóteles como "el
discípulo más legítimo de Platón, y de voz balbuciente... que tenía las piernas
delgadas y los ojos pequeños, que usaba vestidos preciosos y anillos, y que se
cortaba la barba y el pelo". (Vidas de filósofos ilustres, libro V, 1).
Aristóteles en la Academia
Vista del Erecteión, en la Acrópolis ateniense Poco sabemos de la educación
recibida por Aristóteles en su juventud, aunque debió ser la propia de los jóvenes
griegos de su época. A los diecisiete años, el 368 a. C., se trasladó a Atenas
donde se incorporó a la Academia de Platón en la que permanecería durante
veinte años. A pesar de algunas anécdotas que se hacen eco de un supuesto
enfrentamiento entre Platón y Aristóteles, antes de la muerte de aquél, es poco
probable que tal enfrentamiento haya podido producirse, dado que todas las
referencias que tenemos de Aristóteles hacia Platón hacen gala de un gran
respeto y admiración hacia el maestro, pese a las discrepancias teóricas que
luego llevaron a su separación doctrinal. El hecho de que la crítica contemporánea
haya puesto de manifiesto el carácter histórico, evolutivo, de la obra aristotélica
hace aún más insostenible dicha hipótesis. Sabemos que Aristóteles atravesó por
una fase profundamente platónica antes de desarrollar sus propias concepciones
filosóficas, asumiendo como propia, por ejemplo, la teoría de las Ideas de Platón,
antes de haber procedido a su crítica, como claramente se pone de manifiesto en
el diálogo aristotélico "Eudemo", una de sus obras de juventud.
A la muerte de Platón, en el - 347, Espeusipo, sobrino de Platón, se hizo cargo de
la dirección de la Academia, bien por designación directa de éste o bien por
decisión de sus condiscípulos, imprimiendo una orientación de carácter místicoreligioso a las actividades de la Academia, lo que no fue del agrado de Aristóteles,
quien la abandonó (ya fuera por esta razón, ya por sentirse frustrado al no haber
sido designado él mismo como director, como sostienen otros biógrafos).
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Aristóteles tras el abandono de la Academia
Aristóteles se dirigió entonces, en compañía de Jenócrates, a Assos, donde
reinaba el tirano Hermias (con quien, al parecer, entabló profunda amistad)
fundando allí una sección de la Academia que él mismo dirigió durante tres años.
Fue allí probablemente donde comenzó a desarrollar sus propias opiniones
contrarias a la teoría de las Ideas. De esta época es, en efecto, su obra "Sobre la
filosofía", en la que aparecen los primeros elementos críticos de la teoría de las
Ideas. También allí contrajo matrimonio con Pythia, hija adoptiva o sobrina de
Hermias, con la que llevó una vida feliz hasta la muerte de ésta. Se desconoce
cuando tuvo lugar este acontecimiento, pero sabemos que Aristóteles tras la
muerte de Pythia vivió con Herpilis, con la que tuvo un hijo llamado Nicómaco.
Tres años después, en el 345-4, se trasladó a Mitilene, en la isla de Lesbos,
entrando allí probablemente en relación con Teofrasto, que sería posteriormente el
más destacado discípulo y continuador de la obra de Aristóteles. Allí siguió con su
actividad filosófica hasta que en el año 343-2 fue llamado por Filipo de Macedonia
para hacerse cargo de la educación de su hijo Alejandro, el futuro Alejandro
Magno, que tenía entonces trece años. Probablemente dicho encargo se debiera
más a la amistad y parentesco con Hermias, aliado de Filipo, y asesinado hacía
poco mediante una trampa tendida por los persas, que al pasado de su familia en
la corte de Macedonia. Allí permaneció siete u ocho años, hasta el 336-5, cuando
Alejandro subió al trono, regresando entonces Aristóteles a Atenas.
Regreso a Atenas y creación del Liceo
Restos del Liceo en Atenas. Una vez en Atenas, en el 335, fundará su propia
escuela, el Liceo, una comunidad filosófica al estilo de la platónica , llamada así
por estar situada dentro de un recinto dedicado a Apolo Likeios. Además del
propio edificio contaba con un jardín y un paseo (perípatos) del que los
aristotélicos recibirán el nombre de peripatéticos, ya sea porque Aristóteles
impartiera sus enseñanzas paseando, como recoge Diógenes Laercio ("... tomó en
el Liceo un sitio para pasear, y paseando allí hasta la hora de ungirse los atletas,
filosofaba con sus discípulos, y de este paseo fue llamado peripatético"), o porque,
simplemente, se impartieran dichas enseñanzas en el paseo. (Excavaciones
realizadas a mediados de los 90 en Atenas, cerca de la la Plaza Sintagma, dejaron
al descubierto los cimientos de varios edificios, como se puede observar en la
imagen, que los arqueólogos consideran pueden ser los restos del Liceo de
Aristóteles). Según la tradición el orden de las actividades en el Liceo estaba
fuertemente establecido, dedicándose las mañanas a las cuestiones más difíciles
de carácter filosófico, reservadas para los discípulos, y las tardes a las lecciones
de retórica y de dialéctica, entre las que se podía encontrar un público más amplio.
A lo largo de este período Alejandro Magno realiza sus campañas militares que
tienen como una de sus consecuencias la unificación de la Hélade, con la
consiguiente pérdida de autonomía política de las ciudades estado, entre las que
se contaba Atenas. El hecho de que Aristóteles hubiera sido su preceptor, así
como su amistad y parentesco con Hermias, le irá convirtiendo en un personaje no
15
grato para muchos atenienses. A la muerte de Alejandro, en el año 323,
sintiéndose amenazado por los crecientes sentimientos antimacedónicos,
Aristóteles abandonará Atenas y se retirará a Calcis ("para que los atenienses no
vuelvan a pecar contra la filosofía", dicen que dijo, en clara referencia a la condena
de Sócrates) a una propiedad de su difunta madre, en la isla de Eubea, de donde
era originaria. Allí morirá Aristóteles, el 322 a. C., de una enfermedad del
estómago.
Filósofos Medievalistas
San Augustín (Augustín de Hipona)
(Aurelius Augustinus o Aurelio Agustín de Hipona; Tagaste, hoy Suq Ahras, actual
Argelia, 354 - Hipona, id., 430) Teólogo latino, una de las máximas figuras de la
historia del pensamiento cristiano. Aurelio Agustín nació en Tagaste, en el África
romana, el 13 de noviembre de 354. Su padre, llamado Patricio, era un funcionario
pagano al servicio del Imperio. Su madre, la dulce y abnegada cristiana Mónica,
luego santa, poseía un genio intuitivo y educó a su hijo en su religión, aunque,
ciertamente, no llegó a bautizarlo. El niño, según él mismo cuenta en sus
Confesiones, era irascible, soberbio y díscolo, aunque excepcionalmente dotado.
Romaniano, mecenas y notable de la ciudad, se hizo cargo de sus estudios, pero
Agustín, a quien repugnaba el griego, prefería pasar su tiempo jugando con otros
mozalbetes. Tardó en aplicarse a los estudios, pero lo hizo al fin porque su deseo
de saber era aún más fuerte que su amor por las distracciones; terminadas las
clases de gramática en su municipio, estudió las artes liberales en Metauro y
después retórica en Cartago.
A los dieciocho años, Agustín tuvo su primera concubina, que le dio un hijo al que
pusieron por nombre Adeodato. Los excesos de ese "piélago de maldades"
continuaron y se incrementaron con una afición desmesurada por el teatro y otros
espectáculos públicos y la comisión de algunos robos; esta vida le hizo renegar de
la religión de su madre. Su primera lectura de las Escrituras le decepcionó y
acentuó su desconfianza hacia una fe impuesta y no fundada en la razón. Sus
intereses le inclinaban hacia la filosofía, y en este territorio encontró acomodo
durante algún tiempo en el escepticismo moderado, doctrina que obviamente no
podía satisfacer sus exigencias de verdad.
Sin embargo, el hecho fundamental en la vida de San Agustín de Hipona en estos
años es su adhesión al dogma maniqueo; su preocupación por el problema del
mal, que lo acompañaría toda su vida, fue determinante en su adhesión al
maniqueísmo, la religión de moda en aquella época. Los maniqueos presentaban
dos sustancias opuestas, una buena (la luz) y otra mala (las tinieblas), eternas e
irreductibles. Era preciso conocer el aspecto bueno y luminoso que cada hombre
posee y vivir de acuerdo con él para alcanzar la salvación.
16
San Tomás de Aquino
(Llamado Doctor Angélico; Roccaseca, actual Italia, 1224 - Fossanuova, id., 1274)
Teólogo y filósofo italiano. Máximo representante de la filosofía escolástica
medieval, abordó brillantemente una profunda y perdurable reformulación de la
teología cristiana, que apenas había recibido aportaciones relevantes desde los
tiempos de San Agustín de Hipona, es decir, durante los ocho siglos anteriores.
Hijo de una de las familias aristócratas más influyentes de la Italia meridional,
estudió en Montecassino, en cuyo monasterio benedictino sus padres quisieron
que siguiera la carrera eclesiástica. Posteriormente se trasladó a Nápoles, donde
cursó estudios de artes y teología y entró en contacto con la Orden de los
Hermanos Predicadores. En 1243 manifestó su deseo de ingresar en dicha Orden,
pero su familia se opuso firmemente, e incluso su madre consiguió el permiso de
Federico II para que sus dos hermanos, miembros del ejército imperial, detuvieran
a Tomás. Ello ocurrió en Acquapendente en mayo de 1244, y el santo permaneció
retenido en el castillo de Santo Giovanni durante un año. Tras una queja de Juan
el Teutónico, general de los dominicos, a Federico II, éste accedió a que Tomás
fuera puesto en libertad. Luego se le permitió trasladarse a París, donde
permaneció desde 1245 hasta 1256, fecha en que obtuvo el título de maestro en
teología.
Durante estos años estuvo al cuidado de San Alberto Magno, con quien entabló
una duradera amistad. Les unía -además del hecho de pertenecer ambos a la
Orden dominica- una visión abierta y tolerante, aunque no exenta de crítica, del
nuevo saber grecoárabe, que por aquellas fechas llegaba masivamente a las
universidades y centros de cultura occidentales. Tras doctorarse, ocupó una de las
cátedras reservadas a los dominicos, tarea que compatibilizó con la redacción de
sus primeras obras, en las cuales empezó a alejarse de la corriente teológica
mayoritaria, derivada de las enseñanzas de San Agustín de Hipona.
En 1259 regresó a Italia, donde permaneció hasta 1268 al servicio de la corte
pontificia en calidad de instructor y consultor del Papa, a quien acompañaba en
sus viajes. Durante estos años redactó varios comentarios al Pseudo-Dionisio y a
Aristóteles, finalizó la Suma contra los gentiles, obra en la cual repasaba
críticamente las filosofías y teologías presentes a lo largo de la historia, e inició la
redacción de su obra capital, la Suma Teológica, en la que estuvo ocupado entre
1267 y 1274 y que representa el compendio último de todo su pensamiento.
Tomás de Aquino supo resolver la crisis producida en el pensamiento cristiano por
el averroísmo, interpretación del pensamiento aristotélico que arranca del filósofo
árabe Averroes (1126-1198). El averroísmo resaltaba la independencia del
entendimiento guiado por los sentidos y planteaba el problema de la doble verdad,
es decir, la contradicción de las verdades del entendimiento y las de la revelación.
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En oposición a esta tesis, defendida en la Universidad de París por Siger de
Brabante, afirmó la necesidad de que ambas fueran compatibles, pues,
procediendo de Dios, no podrían entrar en contradicción; ambas verdades debían
ser, además, complementarias, de modo que las de orden sobrenatural debían ser
conocidas por revelación, mientras que las de orden natural serían accesibles por
el entendimiento; filosofía y teología son, por tanto, distintas y complementarias,
siendo ambas racionales, pues la teología deduce racionalmente a partir de las
premisas reveladas.
A medio camino entre el espiritualismo agustiniano y el naturalismo emergente del
averroísmo, defendió un realismo moderado, para el cual los universales (los
conceptos abstractos) existen fundamentalmente in re (en las cosas) y sólo
formalmente post rem (en el entendimiento). En último término, Tomás de Aquino
encontró una vía para conciliar la revalorización del mundo material que se vivía
en Occidente con los dogmas del cristianismo, a través de una inteligente y bien
trabada interpretación de Aristóteles.
Filósofos Modernistas
René Descartes
René Descartes se educó en el colegio jesuita de La Flèche (1604-1612), por
entonces uno de los más prestigiosos de Europa, donde gozó de un cierto trato de
favor en atención a su delicada salud. Los estudios que en tal centro llevó a cabo
tuvieron una importancia decisiva en su formación intelectual; conocida la
turbulenta juventud de Descartes, sin duda en La Flèche debió cimentarse la base
de su cultura. Las huellas de tal educación se manifiestan objetiva y
acusadamente en toda la ideología filosófica del sabio.
El programa de estudios propio de aquel colegio (según diversos testimonios,
entre los que figura el del mismo Descartes) era muy variado: giraba
esencialmente en torno a la tradicional enseñanza de las artes liberales, a la cual
se añadían nociones de teología y ejercicios prácticos útiles para la vida de los
futuros gentilhombres. Aun cuando el programa propiamente dicho debía de
resultar más bien ligero y orientado en sentido esencialmente práctico (no se
pretendía formar sabios, sino hombres preparados para las elevadas misiones
políticas a que su rango les permitía aspirar), los alumnos más activos o curiosos
podían completarlos por su cuenta mediante lecturas personales. Años después,
Descartes criticaría amargamente la educación recibida. Es perfectamente posible,
sin embargo, que su descontento al respecto proceda no tanto de consideraciones
filosóficas como de la natural reacción de un adolescente que durante tantos años
estuvo sometido a una disciplina, y de la sensación de inutilidad de todo lo
aprendido en relación con sus posibles ocupaciones futuras (burocracia o milicia).
Tras su etapa en La Flèche, Descartes obtuvo el título de bachiller y de licenciado
en derecho por la facultad de Poitiers (1616), y a los veintidós años partió hacia
los Países Bajos, donde sirvió como soldado en el ejército de Mauricio de Nassau.
En 1619 se enroló en las filas del Maximiliano I de Baviera.
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Según relataría el propio Descartes en el Discurso del Método, durante el crudo
invierno de ese año se halló bloqueado en una localidad del Alto Danubio,
posiblemente cerca de Ulm; allí permaneció encerrado al lado de una estufa y
lejos de cualquier relación social, sin más compañía que la de sus pensamientos.
En tal lugar, y tras una fuerte crisis de escepticismo, se le revelaron las bases
sobre las cuales edificaría su sistema filosófico: el método matemático y el
principio del cogito, ergo sum. Víctima de una febril excitación, durante la noche
del 10 de noviembre de 1619 tuvo tres sueños, en cuyo transcurso intuyó su
método y conoció su profunda vocación de consagrar su vida a la ciencia.
Supuesto retrato de Descartes
Tras renunciar a la vida militar, Descartes viajó por Alemania y los Países Bajos y
regresó a Francia en 1622, para vender sus posesiones y asegurarse así una vida
independiente; pasó una temporada en Italia (1623-1625) y se afincó luego en
París, donde se relacionó con la mayoría de científicos de la época.
En 1628 decidió instalarse en Holanda, país en el que las investigaciones
científicas gozaban de gran consideración y, además, se veían favorecidas por
una relativa libertad de pensamiento. Descartes consideró que era el lugar más
favorable para cumplir los objetivos filosóficos y científicos que se había fijado, y
residió allí hasta 1649.
Los cinco primeros años los dedicó principalmente a elaborar su propio sistema
del mundo y su concepción del hombre y del cuerpo humano. En 1633 debía de
tener ya muy avanzada la redacción de un amplio texto de metafísica y física
titulado Tratado sobre la luz; sin embargo, la noticia de la condena de Galileo le
asustó, puesto que también Descartes defendía en aquella obra el heliocentrismo
de Copérnico, opinión que no creía censurable desde el punto de vista teológico.
Como temía que tal texto pudiera contener teorías condenables, renunció a su
publicación, que tendría lugar póstumamente.
En 1637 apareció su famoso Discurso del método, presentado como prólogo a tres
ensayos científicos. Por la audacia y novedad de los conceptos, la genialidad de
los descubrimientos y el ímpetu de las ideas, el libro bastó para dar a su autor una
inmediata y merecida fama, pero también por ello mismo provocó un diluvio de
polémicas, que en adelante harían fatigosa y aun peligrosa su vida.
Descartes proponía en el Discurso una duda metódica, que sometiese a juicio
todos los conocimientos de la época, aunque, a diferencia de los escépticos, la
suya era una duda orientada a la búsqueda de principios últimos sobre los cuales
cimentar sólidamente el saber. Este principio lo halló en la existencia de la propia
conciencia que duda, en su famosa formulación «pienso, luego existo». Sobre la
base de esta primera evidencia pudo desandar en parte el camino de su
escepticismo, hallando en Dios el garante último de la verdad de las evidencias de
la razón, que se manifiestan como ideas «claras y distintas».
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El método cartesiano, que Descartes propuso para todas las ciencias y disciplinas,
consiste en descomponer los problemas complejos en partes progresivamente
más sencillas hasta hallar sus elementos básicos, las ideas simples, que se
presentan a la razón de un modo evidente, y proceder a partir de ellas, por
síntesis, a reconstruir todo el complejo, exigiendo a cada nueva relación
establecida entre ideas simples la misma evidencia de éstas. Los ensayos
científicos que seguían al Discurso ofrecían un compendio de sus teorías físicas,
entre las que destaca su formulación de la ley de inercia y una especificación de
su método para las matemáticas.
Los fundamentos de su física mecanicista, que hacía de la extensión la principal
propiedad de los cuerpos materiales, fueron expuestos por Descartes en las
Meditaciones metafísicas (1641), donde desarrolló su demostración de la
existencia y la perfección de Dios y de la inmortalidad del alma, ya apuntada en la
cuarta parte del Discurso del método. El mecanicismo radical de las teorías físicas
de Descartes, sin embargo, determinó que fuesen superadas más adelante.
Conforme crecía su fama y la divulgación de su filosofía, arreciaron las críticas y
las amenazas de persecución religiosa por parte de algunas autoridades
académicas y eclesiásticas, tanto en los Países Bajos como en Francia. Nacidas
en medio de discusiones, las Meditaciones metafísicas habían de valerle diversas
acusaciones promovidas por los teólogos; algo por el estilo aconteció durante la
redacción y al publicar otras obras suyas, como Los principios de la filosofía
(1644) y Las pasiones del alma (1649).
Descartes con la reina Cristina de Suecia
Cansado de estas luchas, en 1649 Descartes aceptó la invitación de la reina
Cristina de Suecia, que le exhortaba a trasladarse a Estocolmo como preceptor
suyo de filosofía. Previamente habían mantenido una intensa correspondencia, y,
a pesar de las satisfacciones intelectuales que le proporcionaba Cristina,
Descartes no fue feliz en "el país de los osos, donde los pensamientos de los
hombres parecen, como el agua, metamorfosearse en hielo". Estaba
acostumbrado a las comodidades y no le era fácil levantarse cada día a las cuatro
de la mañana, en plena oscuridad y con el frío invernal royéndole los huesos, para
adoctrinar a una reina que no disponía de más tiempo libre debido a sus
obligaciones. Los espartanos madrugones y el frío pudieron más que el filósofo,
que murió de una pulmonía a principios de 1650, cinco meses después de su
llegada.
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Nicolás Malebranche
(París, 1638-id., 1715) Filósofo y teólogo francés. Estudió filosofía y teología en La
Sorbona y en 1664 fue ordenado sacerdote. En 1699 fue nombrado miembro
honorario de la Academia de las Ciencias, así como del célebre Oratorium Iesu,
fundado por Bérulle en París. Malebranche pretendió la síntesis del cartesianismo
y el agustinismo, que resolvió en una doctrina personal, el «ocasionalismo», según
la cual Dios constituiría la única causa verdadera, siendo todas las demás «causas
ocasionales». Por ello, el conocimiento no se debería a la interacción con los
objetos, sino que las cosas serían «vistas en Dios». No habría idea clara y distinta
del alma, ni tampoco de Dios. Las obras más importantes de Malebranche son La
búsqueda de la verdad (1674-1675), obra que fue ampliamente aumentada ante
las numerosas críticas de sus coetáneos, y sus Meditaciones cristianas y
metafísicas (1683).
Último de doce hermanos, recibió del ambiente familiar, sobre todo por la
influencia de su madre, Catherine de Lauzon, una profunda formación religiosa
muy de acuerdo con su naturaleza reflexiva y recogida. Terminada su formación
inicial en el colegio de la Marche, estudió teología y filosofía en La Sorbona (165659) e ingresó como novicio en la congregación del Oratorio. La elección del estado
sacerdotal parece haber completado un carácter que, tanto por su debilidad física
como a causa de una intensa religiosidad, no pretendía el éxito mundano;
elemento decisivo de tal resolución fue la muerte de sus padres, quienes
fallecieron en 1660 casi al mismo tiempo.
Después del noviciado, en cuyo transcurso nada hacía presagiar en el taciturno
seminarista al pensador futuro, recibió, en septiembre de 1664, las órdenes
sagradas. A la disciplina propia de los novicios siguió entonces una mayor libertad
en la selección de los temas de estudio, de acuerdo con los principios del
Oratorium, en el que la intensa vida religiosa se conciliaba con los intereses
culturales. Malebranche se dedicó inicialmente a los estudios históricos sobre las
lenguas orientales y la patrística, aunque no mostró una gran afición por tales
materias, como tampoco se percibe pasión en sus primeros trabajos sobre San
Agustín. Lo mismo cabe afirmar en cuanto a la exégesis de los textos sagrados.
Modificó tal estado de cosas y le reveló su verdadera vocación el conocimiento
puramente casual del Tratado del hombre, de René Descartes. A la lectura del
citado libro (tan apasionada que hubo de suspenderla a causa de la agitación que
le procuraba), siguió inmediatamente el análisis a fondo de toda la obra cartesiana
y luego, a la luz de la nueva filosofía, que requería una vasta formación científica,
el estudio de las matemáticas, la física y la fisiología, así como un vivificado
interés por San Agustín.
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Esta etapa en que asimiló tal caudal de conocimientos y puntos de vista culminaría
con la publicación del primer volumen de La búsqueda de la verdad (1674), al que
siguieron otros dos tomos. El ritmo intenso de las ediciones acompañó entonces el
desarrollo de la reflexión. En 1676 vio la luz Conversations chrétiennes, en 1680 el
Tratado sobre la naturaleza y la gracia, en 1683 el Tratado de moral y las
Meditaciones cristianas y metafísicas, en 1688 Entretiens sur la métaphisique, en
1696 Entretiens sur la mort, en 1697 Tratado del amor de Dios, y en 1708
Entretien d'un philosophe chrétien avec un philosophe chinois sur l'existence et la
nature de Dieu.
En adelante, el nombre de Malebranche sería ya conocido, a pesar de lo cual su
temperamento reflexivo no iba a cambiar. A duras penas aceptaba la polémica, o
incluso la mera discusión aclaratoria, aun cuando luego se revelara en ello agudo
y eficaz. Así ocurrió con Dourtous de Mairan, quien le planteó las dificultades de la
doctrina de Spinoza, que juzgaba presentes y conclusivas; en otros temas le
plantearon objeciones autores diversos, entre ellos Arnault, Bossuet, Leibniz,
Fénelon y el padre Valois.
Baruch Espinoza
(Amsterdam, 1632 - La Haya, 1677) Filósofo neerlandés. Hijo de judíos españoles
emigrados a los Países Bajos, estudió hebreo y la doctrina del Talmud. Cursó
estudios de comercio y teología, pero, por la fuerte influencia que ejercieron sobre
él los escritos de Descartes y Hobbes, se alejó del judaísmo ortodoxo. Su crítica
racionalista de la Biblia provocó que fuese por último excomulgado por los rabinos
en 1656; Spinoza se retiró entonces a las afueras de Amsterdam, donde trabajó
como pulidor de lentes.
Durante este período escribió un Breve tratado acerca de Dios, el hombre y su
felicidad, y parece que también la obra De la reforma del entendimiento y un
polémico Tratado teológico-político, aunque se publicarían más tarde. En 1673
renunció a una cátedra en Heidelberg para mantener su independencia intelectual.
En 1675 terminó su obra más importante, la Ética demostrada según el orden
geométrico, iniciada catorce años antes y que no se publicaría hasta su muerte, en
1677. También por esta época emprendió la redacción del Tratado político, que
quedó inconcluso.
La filosofía de Baruch Spinoza parte de la identificación de Dios con la naturaleza
(Deus sive natura), y representa el mayor exponente moderno del panteísmo.
Llevó al extremo los principios del racionalismo, y dedujo toda su filosofía de la
definición de sustancia como «aquello que es en sí mismo y se concibe por sí
mismo», por lo que sólo podía existir una sustancia, la divina.
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La mente humana conoce sólo dos «atributos» o formas de aparecer de Dios, el
pensamiento y la extensión, aunque sus atributos deben ser infinitos. Los
individuos son a su vez modos, determinaciones concretas, de los atributos. Este
monismo radical resuelve el problema cartesiano de la relación entre pensamiento
y extensión, pues son sólo formas de presentarse la sustancia divina, así como el
conflicto entre libertad y necesidad, que se identifican desde el punto de vista de
Dios, pues es libre como natura naturans (en cuanto causa) y determinado en
cuanto natura naturata (en cuanto efecto). Desde el punto de vista del hombre, la
libertad individual es una ilusión.
Spinoza destacó tres géneros de conocimiento humano: en el primero, el hombre
es esclavo de las pasiones y sólo percibe los efectos o signos e ignora las causas;
en el segundo, la razón elabora ideas generales o nociones comunes que
permiten a la conciencia acercarse al conocimiento de las causas, y aprende a
controlar las pasiones; en el tercer género, el hombre accede a una intuición
totalmente desinteresada, pues conoce desde el punto de vista de Dios (sub
specie aeternitatis), ajeno a sí mismo como individuo y por tanto sin que le
perturben las pasiones individuales. En esta contemplación se identifican lo
singular y lo eterno, y se percibe la presencia de todo en todo, intuición en la que
se cifra la única felicidad posible.
En el terreno político, Spinoza rechazó el concepto de moral, por considerar que
implicaba una desvalorización de lo real en nombre de un ideal trascendente.
Todos los seres se guían por el principio de autoconservación, sobre el cual se
edifica el Estado como limitación consensual de los derechos individuales. Sin
embargo, lo que el individuo busca en el Estado es la conservación propia, por lo
que puede revolverse contra él en caso de que no cumpla esta función («Dios crea
individuos, no naciones»).
En la medida en que la ley limita el poder de cada uno mediante un sistema de
recompensas y castigos, la política descansa necesariamente en pasiones tristes
(temor, seguridad). La principal preocupación política de Spinoza fue: ¿por qué los
hombres combaten por su esclavitud como si se tratara de su libertad? Aunque la
democracia es el mejor de los regímenes políticos, pues tiende a sustituir las
pasiones tristes por el amor a la libertad y favorece el acceso al estado de razón,
sólo se llega al tercer género de conocimiento por la vía individual y privada.
La filosofía de Spinoza generó un importante rechazo en su tiempo, pero un siglo
más tarde sería recuperada y ejercería una importante influencia no sólo en el
terreno de la metafísica, sino entre poetas románticos como Shelley y Wordsworth.
Si bien históricamente se sitúa entre los continuadores del racionalismo cartesiano
(junto con Malebranche y Leibniz), Spinoza no perteneció a ninguna escuela, y
resulta difícil destacar al nivel que merecen la profunda originalidad y la
independencia de su pensamiento.
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Gottfried Leibniz
Gottfried Leibniz (1 de julio de 1646 – 14 de noviembre de 1716), filósofo
racionalista, teólogo, lógico, matemático, jurista, bibliotecario y político. Nació en
Leipzig, Alemania. La mayor parte de su tiempo lo compartió con su padre,
Friedrich Leibniz, un catedrático de filosofía moral en la Universidad de Leipzig,
falleció cuando Leibniz tan sólo tenía 6 años. Leibniz heredó de su padre el amor
por los libros y la característica de ser un perfecto autodidacta, además, en el
aspecto material heredó la inmensa y variada biblioteca de su padre. Al paso del
tiempo, comenzó a prestar gran interés por el estudio del latín, cuando tenía 9
años escribió su primer poema en latín y a los 12 años dominaba el griego. Su
madre, Catharina Schmuch, le inculcó valores religiosos y morales, alineados a la
fe protestante. Siempre haciendo hincapié en la cultivación de la mente en todos
sus aspectos.
En la escuela fue un alumno muy destacado, antes de los 14 años Leibniz
demostró su precocidad intelectual, al adentrarse al estudio de la lógica de
Aristóteles y a partir de ahí centró sus esfuerzos en desarrollar un
replanteamiento. Siendo muy joven, Leibniz ingresó en la Universidad de Leipzig
para estudiar Filosofía y Letras. Se graduó en 1663 con la tesis de Principio de
Individuación. En la tesis llegó a expresar un atrevido planteamiento: las pruebas
matemáticas son necesarias para materias como la lógica y la filosofía, dicho
planteamiento fue expresado por a su profesor Erhard Weigel, y él realizó algunas
modificaciones.
Posteriormente, realizó estudios de doctorado en Derecho, en Altdorf, a los 20
años. Al finalizar se desempeñó en la política, al servicio del arzobispo de
Maguncia. Trabajó ampliamente por conseguir la unidad religiosa y política de los
pueblos de Europa; tuvo la misión de viajar a Francia para reunirse con Luis XIV y
persuadirlo de no invadir Alemania. Mientras estuvo en este país logró profundizar
en su actividad intelectual. Por su agitada vida política permaneció en diversos
lugares de Europa durante varios años, entrando en contacto con las figuras más
relevantes en el mundo de las ideas: el jansenista Arnauld, el físico holandés
Huygens, el químico Boyle, Malebranche, Spinoza.
“Amar es encontrar en la felicidad de otro tu propia felicidad.” Gottfried Leibniz
Desde 1676, Gottfried Leibniz fue bibliotecario de la corte de Hannover, unos años
después fue nombrado presidente de la Sociedad de Ciencias de Berlín. También
colaboró en la fundación de la Academia de las Ciencias de Berlín,
desempeñándose como presidente. La fundación de este centro fue idea de
Leibniz, pero financiada por El príncipe Federico III de Brandeburgo. Estando en
este lugar, incrementó su producción intelectual, mantuvo correspondencia
frecuente con amigos intelectuales y se acercó a diversos campos del
conocimiento: la ciencia, las matemáticas, la filosofía, específicamente el
racionalismo, el derecho y la historia.
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Thomas Hobbes
(Westport, Inglaterra, 1588 - Hardwick Hall, id., 1679) Filósofo inglés. Hijo de un
eclesiástico, quedó a cargo de su tío cuando el padre abandonó a la familia, tras
participar en una pelea en la puerta de su iglesia. Estudió en el Magdalen Hall de
Oxford, y en 1608 entró al servicio de la familia Cavendish como preceptor de uno
de sus hijos, a quien acompañó en sus viajes por Francia e Italia entre 1608 y
1610.
A la muerte de su alumno, en 1628, regresó de nuevo a Francia para entrar al
servicio de Gervase Clifton. En dicho país permaneció hasta 1631, cuando los
Cavendish lo solicitaron de nuevo, como preceptor de otro de sus hijos. En 1634,
acompañando a su nuevo alumno, realizó otro viaje al continente, ocasión que
aprovechó para entrevistarse con Galileo y otros pensadores y científicos de la
época, entre los que figuraron René Descartes y Pierre Gassendi.
En 1637 volvió a Inglaterra, pero el mal ambiente político, que anunciaba ya la
guerra civil, lo llevó a abandonar su patria e instalarse en París en 1640. Poco
tiempo antes había hecho circular entre sus amigos un ejemplar manuscrito de sus
Elementos de la ley natural y política, de los que, en forma de dos tratados
distintos, se editaron dos partes en 1650. En París comenzó a publicar las
distintas partes de su sistema, empezando con el De cive en 1642.
En 1651 abandonó Francia y regresó a Inglaterra, llevándose consigo el
manuscrito del Leviatán, sin duda la más conocida de sus obras, que se editaría
en Londres ese mismo año. En 1655 publicó la primera parte de los Elementos de
filosofía, y en 1658, la segunda. Estas dos obras completaban la trilogía iniciada
con De cive.
Tras la restauración de 1660, Thomas Hobbes gozó del favor real, pero las
acusaciones de ateísmo que le lanzaron los estamentos eclesiásticos lo llevaron a
retirarse de la vida pública. Durante los últimos años de su vida hizo una
traducción en verso de la Ilíada y la Odisea de Homero, y escribió una
autobiografía en versos latinos.
Immanuel Kant
Immanuel Kant nació en 1724 y murió en 1804, filósofo alemán, considerado por
muchos como el pensador más influyente de la era moderna.
Nacido en Königsberg (ahora, Kaliningrado, Rusia) el 22 de abril de 1724, Kant se
educó en el Collegium Fredericianum y en la Universidad de Königsberg. En la
escuela estudió sobre todo a los clásicos y en la universidad, física y matemáticas.
Tras la muerte de su padre, tuvo que abandonar sus estudios universitarios y
ganarse la vida como tutor privado. En 1755, ayudado por un amigo, reanudó sus
estudios y obtuvo el doctorado. Después, enseñó en la universidad durante 15
25
años, y dio conferencias primero de ciencia y matemáticas, para llegar de forma
paulatina a disertar sobre casi todas las ramas de la filosofía.
Aunque las conferencias y escritos de Kant durante este periodo le dieron
reputación como filósofo original, no se le concedió una cátedra en la universidad
hasta 1770, cuando se le designó profesor de lógica y metafísica. Durante los 27
años siguientes continuó dedicado a su labor profesoral y atrayendo a un gran
número de estudiantes a Königsberg. Las enseñanzas religiosas nada ortodoxas
de Kant, que se basaban más en el racionalismo que en la revelación divina, le
crearon problemas con el Gobierno de Prusia y en 1792 Federico Guillermo II, rey
de esa nación, le prohibió impartir clases o escribir sobre asuntos religiosos. Kant
obedeció esta orden durante cinco años, hasta la muerte del rey, y entonces se
sintió liberado de su obligación. En 1798, ya retirado de la docencia universitaria,
publicó un epítome donde se contenía una expresión de sus ideas de materia
religiosa. Murió el 12 de febrero de 1804.
Johann Gottlieb Fichte
(Rammenau, actual Alemania, 1762 - Berlín, 1814) Filósofo alemán. Profesor en la
Universidad de Jena hasta 1794, una acusación de ateísmo lo obligó a trasladarse
a Berlín, de cuya universidad fue primero docente y más tarde rector. En 1797
aparecieron la primera y segunda introducciones de su Doctrina de la ciencia
(Wissenschaftslehre), que refundiría y desarrollaría incansablemente en sucesivas
ediciones (1794, 1801, 1804).
Su sistema filosófico abrió el llamado «idealismo alemán», y ejerció una notable
influencia en Hegel y Schelling, entre otros. La búsqueda de un fundamento
absoluto, partiendo del criticismo de Kant pero superando los límites que imponía,
le llevó a afirmar un «Yo absoluto» que, a diferencia del kantiano, no se conoce
como «representación», sino que se autoconstituye en la aprehensión intuitiva de
sí mismo.
Establecido así un fundamento para su sistema, afirmó que el Yo encontraba la
resistencia del no-Yo, lo exterior a él, que sin embargo se manifestaba sólo por la
previa presencia o autoposición del Yo. El juego dialéctico entre ambos viene
determinado por el intento del Yo de superar aquella resistencia y «apropiarse» de
lo externo, y su meta sería la libertad absoluta del sujeto. Típico de Fichte y del
idealismo alemán es el intento de superar las aporías de la epistemología kantiana
a partir de la vertiente moral del sujeto, difuminando las fronteras entre razón
teórica y práctica.
A pesar de la radicalidad de su idealismo, el planteamiento de Fichte afianzó la
entronización del sujeto característica del Romanticismo. Su producción incluye
también una serie de tratados sobre cuestiones de índole económica y social,
como El estado comercial cerrado (1808) y el Discurso a la nación alemana (18071808).
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Friedrich Wilhelm Joseph von Schelling
(Friedrich Wilhelm Joseph von Schelling; Leonberg, actual Alemania, 1775-Baz
Ragaz, Suiza, 1854) Filósofo alemán. Uno de los máximos exponentes del
idealismo y de la tendencia romántica en la filosofía alemana, su gran precocidad
se hace evidente en el hecho de que a los ocho años dominaba las lenguas
clásicas, y que antes de los veinte había desarrollado ya un sistema filosófico
propio.
Su pensamiento pasó por numerosas etapas distintas -tanto gracias a su
precocidad como a su longevidad- que la mayoría de críticos han clasificado en
cinco. Estudió filosofía y teología en el Seminario de Tubinga, donde coincidió con
Hegel y Hölderlin; como ellos, recibió la influencia de la filosofía kantiana y del
pensamiento de Fichte, entonces en boga, como también las ideas de la
Revolución Francesa, y se fue apartando de la teología para encaminarse hacia la
filosofía.
A partir de 1795 fue preceptor en Leipzig, donde se relacionó con el círculo
romántico de los hermanos Schlegel. Este contacto determinó su alejamiento de la
filosofía de la conciencia de Fichte, así como la elaboración de una filosofía de la
naturaleza que reivindicaba su principio activo y vital, frente a la noción de Fichte,
que veía en ella una mera resistencia pasiva frente al sujeto. En 1796 conoció a
Goethe, quien logró para él una cátedra en la Universidad de Jena, donde
compartió la fama con Fichte. Por esa época contrajo matrimonio con Caroline
Schlegel, quien le inspiró una profunda pasión.
El intento de conectar su filosofía de la naturaleza con la de Fichte, que partía del
Yo, lo llevó a elaborar también un idealismo trascendental, en que la relación entre
naturaleza y sujeto se producía a través de la intuición intelectual, que participa a
un tiempo de la inmediatez de la intuición sensible y de la comprensión
(mediación) del intelecto; Fichte no aceptó, sin embargo, sus tesis.
En el año 1803 se trasladó a la Universidad de Wurzburgo, donde enseñó hasta
1806. En esta época, su filosofía del Absoluto derivó hacia la llamada filosofía de
la identidad, que afirma la indiferencia entre sujeto y objeto, ambos procedentes
del Absoluto previo a su distinción y en el que son «lo mismo». Hegel, cercano a
las posiciones de Schelling en un principio, se apartó de ellas en la
Fenomenología del espíritu (1807), donde critica la vaguedad y en último término
la vacuidad de sus conceptos de absoluto e intuición.
Desplazado a un segundo plano de la escena intelectual alemana por el éxito del
sistema hegeliano, se retiró de la vida pública y aceptó el cargo de secretario
general de la Academia de Bellas Artes de Munich. La muerte de su esposa, en
1809, le afectó profundamente. Schelling realiza en esta época un giro importante
en sus concepciones, que desemboca en la llamada «filosofía de la libertad», en la
cual niega que la racionalidad sea el fundamento del mundo, y pone en su lugar el
deseo, el impulso vital irracional, con lo cual se anticipa en cierto modo a las
concepciones de Schopenhauer y al vitalismo filosófico posterior. La libertad
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humana sólo puede ser tal si es libertad para el bien y para el mal, al que reserva
una entidad positiva, en contra de la tradición agustiniana, que lo concebía
negativamente como ausencia de bien.
Su pensamiento adopta en esta etapa un tono cada vez más cercano a la teología,
y concibe la historia del mundo como el proceso de autoconocimiento de Dios, el
Absoluto, a través de la contraposición de «luz» y «oscuridad», conceptos de los
que el primero corresponde a la transparencia y la apertura a la razón y el bien,
frente al egoísmo y la fuerza centrípeta que domina a cualquier ser; este impulso
desviado del deseo, que tiende a encerrarse sobre sí y a apartarse del Espíritu,
constituye la positividad del mal.
Tras un breve período como docente en la Universidad de Erlangen (1820-1827),
en 1841 regresó a Munich en calidad de profesor de la universidad creada por Luis
de Baviera, con la intención de exponer las teorías que había desarrollado en los
años precedentes, sin publicarlas, para renovar profundamente la filosofía. Sin
embargo, su doctrina no cuajó, dado el auge del hegelianismo; poco después,
abandonó definitivamente la enseñanza. Su pensamiento sólo fue recuperado,
años más tarde, por Heidegger y otros pensadores existencialistas.
Georg Wilhelm Friedrich Hegel
Hegel(Stuttgart, actual Alemania, 1770 - Berlín, 1831) Filósofo alemán. Hegel
estudió primero en el instituto de su ciudad natal, y entre 1788 y 1793 siguió
estudios de teología en Tubinga, donde fue compañero del poeta Hölderlin y del
filósofo Schelling, gracias al cual se incorporó en 1801 como docente a la
Universidad de Jena, que sería clausurada a la entrada de Napoléon en la ciudad
(1806).
Al tiempo que se introducía en la obra de pensadores como Friedrich Schiller,
Johann Gottfried Herder, Gotthold Ephraim Lessing e Immanuel Kant, Hegel
compartió con sus compañeros el entusiasmo por la Revolución Francesa. Aunque
al principio se hallaba muy próximo al idealismo de Fichte y Schelling, a medida
que fue elaborando su propio sistema filosófico, ya profesor en la Universidad de
Heidelberg (1816-1818) y luego en Berlín (1818-1831), se alejó progresivamene
de ellos.
El propio Hegel calificaba el idealismo de Fichte de «subjetivo», el de Schelling de
«objetivo» y el suyo como «Absoluto» para denunciar la incapacidad de éstos para
resolver la contradicción, tarea que para él constituía el objetivo último de la
filosofía: «La supresión de la diferencia es la tarea fundamental de la filosofía».
No en vano el de Hegel es el último de los grandes sistemas concebidos en la
historia de la filosofía. La «contradicción» significa aquí el conjunto de oposiciones
que había venido determinando la historia de las ideas desde el pensamiento
clásico: lo singular y lo universal, la Naturaleza y el Espíritu, el bien y el mal, etc.
La superación de la contradicción debe llevarse a cabo a partir del pensamiento
«dialéctico», cuyas fuentes están en Heráclito y en Platón.
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Si la filosofía alemana del momento se hallaba dominada por el concepto kantiano
de noúmeno, que establecía el límite más allá del cual el conocimiento no podía
avanzar, para Hegel «la filosofía tiene que dejar de ser "tendencia" al saber para
ser un efectivo y pleno "saber", para ser ciencia (Wissenschaft)». Hegel parte de la
realidad como un todo (monismo) compuesto por partes integrantes cuyo sentido
sólo puede ser aprehendido por remisión a la totalidad en la que se inscriben.
Pero, a diferencia de sus antecesores, concibe una totalidad dinámica: cada cosa
llega a ser lo que es en el seno de un continuo devenir, un proceso que es
producto de la diferencia, del carácter constitutivamente contradictorio del ser. El
movimiento esencial del ser es dialéctico, por cuanto expresa la pugna interna
entre las partes para reducir su oposición a unidad. Dado que el pensamiento
debe aprehender una realidad en movimiento, Hegel desarrolla una lógica que
permite conocer el ser (el Absoluto) sin excluir el devenir y el cambio.
De ahí que su sistema sea dialéctico, por cuanto intenta concebir lo concreto
desde el interior de lo absoluto, que se manifiesta como tal en la oposición a lo
concreto y en su negación. Por ello, la «negatividad» es un concepto central en el
sistema hegeliano, pues explica el devenir de cada objeto en su contrario, y la
resolución de ambos en una nueva figura que a su vez será negada; al final del
proceso, la esencia del Absoluto se revela como pura negatividad, es decir, como
la ausencia (o mejor la negación) de cualquier determinación.
Al contrario de lo que sucede en otros sistemas, el Absoluto de Hegel se da como
lo concreto, como suma de todos los momentos del proceso a la vez que como su
resultado, superando la vaguedad de la abstracción, que constituye un momento
del todo. La distinción entre sujeto y objeto resulta también superada («Todo lo
racional es real y todo lo real es racional»), pues la historia del proceso de
revelación del Absoluto (el Espíritu), que Hegel desarrolla en su Fenomenología
del Espíritu, se da como proceso de autoconocimiento del propio Absoluto. La
historia de los hombres es la expresión de un conflicto que tiende a desaparecer,
marcado por un fin -telos- que consiste en la reducción de la diferencia a identidad
absoluta.
Filósofos Contemporáneos
Arthur Schopenhauer
(Danzig, actual Gdansk, Polonia, 1788 - Frankfurt, Alemania, 1860) Filósofo
alemán. Fue hijo de un rico comerciante que se trasladó con su familia a
Hamburgo cuando Danzig cayó en manos de los prusianos en 1793. Su madre fue
una escritora que llegó a gozar de cierta fama, y aunque el Schopenhauer maduro
no tuvo buenas relaciones con ella, el salón literario que fundó en Weimar
proporcionó al filósofo la ocasión de entrar en contacto con personalidades como
Goethe.
En 1805 inició, contra sus deseos, una carrera comercial como aprendiz por
voluntad de su padre; la muerte de éste (al parecer, por suicidio) le permitió
29
prepararse para los estudios superiores e ingresó en la Universidad de Gotinga
como estudiante de medicina en 1809. Pero la lectura de Platón y de Kant orientó
sus intereses hacia la filosofía, y en 1811 se trasladó a Berlín, donde estudió
durante dos años, siguiendo los cursos de Fichte y Schleiermacher; la decepción
que ambos le causaron fue motivo de un momentáneo alejamiento de la filosofía y
un interés por la filología clásica.
Las campañas napoleónicas le brindaron la ocasión de retirarse a Rudolfstadt,
donde preparó su tesis titulada La cuádruple raíz del principio de razón suficiente
que le valió el título de doctor por la Universidad de Jena y que fue publicada en
1813. Regresó después a Weimar, donde se relacionó estrechamente con Goethe
y fue introducido por F. Mayer en la antigua filosofía hindú, uno de los pilares,
junto con Platón y Kant, del que había de ser su propio sistema filosófico.
Éste quedó definitivamente expuesto en su obra El mundo como voluntad y
representación. La realidad auténtica corresponde a un principio que
Schopenhauer denominó voluntad, de la cual el mundo como representación es su
manifestación; el sistema se completa con una ética y una estética. Cuando el
individuo, enfrentado al mundo como representación, se pregunta por lo que se
encuentra tras las apariencias, obtiene la respuesta como resultado de su
experiencia interna, en lo que se conoce como voluntad; pero la irracionalidad de
ésta, su condición de afán de vida perpetuamente insatisfecho, produce una
insatisfacción que la conciencia sólo puede suprimir a través de una serie de fases
que conducen a la negación consciente de la voluntad de vivir.
La influencia de Kant en el sistema es clara: el mundo fenoménico corresponde a
la representación, mientras que la voluntad constituye la verdadera naturaleza del
nóumeno, según Schopenhauer, pues la esencia de éste es descubierta por el
hombre dentro de sí mismo como impulso irracional, vital.
El filósofo confiaba en un reconocimiento inmediato de la importancia de su obra,
pero ésta no suscitó demasiada atención, aunque sí le ayudó a obtener en 1820,
tras un viaje a Italia, la condición de docente en la Universidad de Berlín. Allí trató
en vano de competir con Hegel, a la sazón en la cumbre de su popularidad, para
lo que anunció sus cursos a la misma hora que los de aquél, al que consideró
abiertamente como su adversario. Pero no tuvo éxito; en 1825, después de un
nuevo viaje a Italia y un año de enfermedad en Munich, renunció a la carrera
universitaria.
Vivió a partir de entonces y hasta su muerte una existencia recluida, que desde
1831 transcurrió en Frankfurt, adonde se trasladó huyendo del cólera que ese
mismo año llevó a la tumba a Hegel. Tras la segunda edición (1844) de su obra
principal, considerablemente aumentada con cincuenta nuevos capítulos, empezó
a ser conocido merced a una colección de ensayos y aforismos publicada en
1851. En el clima intelectual creado después de la revolución de 1848, su filosofía
alcanzó finalmente reconocimiento internacional y ejerció una considerable
influencia sobre pensadores como Friedrich Nietzsche.
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Friedrich Nietzsche
(Röcken, actual Alemania, 1844 - Weimar, id., 1900) Filósofo alemán,
nacionalizado suizo. Su abuelo y su padre fueron pastores protestantes, por lo que
se educó en un ambiente religioso. Tras estudiar filología clásica en las
universidades de Bonn y Leipzig, a los veinticuatro años obtuvo la cátedra
extraordinaria de la Universidad de Basilea; pocos años después, sin embargo,
abandonó la docencia, decepcionado por el academicismo universitario. En su
juventud fue amigo de Richard Wagner, por quien sentía una profunda admiración,
aunque más tarde rompería su relación con él.
La vida del filósofo fue volviéndose cada vez más retirada y amarga a medida que
avanzaba en edad y se intensificaban los síntomas de su enfermedad, la sífilis. En
1882 pretendió en matrimonio a la poetisa Lou Andreas-Salomé, por quien fue
rechazado, tras lo cual se recluyó definitivamente en su trabajo. Si bien en la
actualidad se reconoce el valor de sus textos con independencia de su
atormentada biografía, durante algún tiempo la crítica atribuyó el tono corrosivo de
sus escritos a la enfermedad que padecía desde joven y que terminó por
ocasionarle la locura.
Los últimos once años de su vida los pasó recluido, primero en un centro de
Basilea y más tarde en otro de Naumburg, aunque hoy es evidente que su
encierro fue provocado por el desconocimiento de la verdadera naturaleza de su
dolencia. Tras su fallecimiento, su hermana manipuló sus escritos aproximándolos
al ideario del movimiento nazi, el cual no dudó en invocarlos como aval de su
ideología; del conjunto de su obra se desprende, sin embargo, la distancia que lo
separa de ellos.
Henri Bergson
(París, 1859 - 1941) Filósofo francés. Llamado el filósofo de la intuición, Bergson
buscó la solución a los problemas metafísicos en el análisis de los fenómenos de
la conciencia. En el terreno filosófico, reactualizó la tradición del espiritualismo
francés y encarnó la reacción contra el positivismo y el intelectualismo de finales
de siglo.
Miembro de una familia judía de origen polaco, realizó sus primeros estudios en el
Liceo Condorcet, sobresaliendo en las disciplinas clásicas y más aún en las
matemáticas. En 1891 se casó con Louise Neuburger, prima de Marcel Proust.
Obtuvo el doctorado en filosofía gracias a dos disertaciones: Quid Aristoteles de
loco senserit y Essai sur le données immédiates de la conscience (1889). En 1897
fue nombrado "Maître de conférences" de la Escuela Normal, y dos años más
tarde comenzó a dictar clases en la cátedra de filosofía moderna del Collège de
France. Su enseñanza alcanzó enorme éxito. No se le permitió el acceso a la
Sorbona por la oposición del grupo de académicos tradicionalistas.
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En 1914 fue nombrado miembro de la Academia de Francia, y en 1927 ganó el
premio Nobel de Literatura. Durante la Primera Guerra Mundial desarrolló una
intensa labor como conferenciante en apoyo de la Entente. Al constituirse dentro
de la Sociedad de Naciones el Comité para la cooperación cultural, Bergson fue
encargado de la presidencia. En los últimos años se sentía cada vez más cerca
del catolicismo, pero evitó la conversión oficial porque, como confesó en su
testamento, temía apoyar con su prestigio el antisemitismo fomentado en Europa
por el nazismo.
Sus obras principales son Matière et memoire (1896); Le rire (1901); L´évolution
creatrice (1907, obra que obtuvo enorme resonancia y difusión); L´énergie
spirituelle (1919); Durée et simultanéité (1922); Le pensée et le mouvement (1934,
colección de ensayos y conferencias, entre los cuales se encuentran la
Introduction à la metaphysique, 1903, brillante síntesis de la filosofía de Bergson, y
L´intuition philosofique, conferencia pronunciada en el congreso de Bolonia, 1911);
Le possible et le réel (1930); y Les deux sources de la morale et de la religion
(1932).
Wilhelm Dilthey
(Biebrich, actual Alemania, 1833 - Seis am Schlern, actual Austria, 1911) Filósofo
alemán. Estudió teología en Heidelberg, y ocupó la cátedra de filosofía de la
Universidad de Berlín entre 1882 y 1905. Wilhelm Dilthey intentó fundar el estatuto
de las «ciencias del espíritu» frente a las «ciencias de la naturaleza», al considerar
que los métodos de éstas eran inaplicables a campos como la historia, el derecho
o el arte.
Para Dilthey, las ciencias humanas deben tender a «comprender» los fenómenos
objeto de su estudio, lo cual significa que deben partir siempre de la realidad
histórica en que tienen lugar, e implica inevitablemente la propia experiencia
personal del investigador. Sus estudios están en la base de la hermenéutica
filosófica posterior, y quedaron reflejados en obras como Introducción a las
ciencias del espíritu (1883) y Origen de la hermenéutica (1900).
Hijo de un deán de la Iglesia reformada, Wilhelm Dilthey había sido orientado a la
carrera eclesiástica, tradicional en su familia, y estudió teología. En 1853 ingresó
en la Universidad de Berlín, donde Friedrich Adolf Trendelenburg y Leopold von
Ranke figuraron entre sus maestros. Graduado allí a los veinticuatro años, al cabo
de otros dos fue nombrado profesor de filosofía de la Universidad de Basilea.
Durante este período de su existencia, y bajo el influjo del ambiente positivista que
predominaba en las corrientes filosóficas alemanas, estudió la óptica de Hermann
von Helmholtz y la psicología de Gustav Fechner.
Sus intereses culturales se ampliaron con prodigiosa rapidez; Dilthey se dedicó a
las investigaciones psicológicas y a estudios históricos y literarios. Pasó también
por las Universidades de Kiel y Breslau, hasta que en 1882 sucedió a Lotze en la
cátedra de la de Berlín, donde permanecería hasta el fin de sus días. Durante los
32
últimos años de su vida, dejada ya la enseñanza, recibía en su casa a un grupo de
discípulos íntimos.
En 1867 había publicado una biografía de Schleiermacher (Das Leben
Schleiermacher), y en 1883 aparecía el primer tomo de su Introducción a las
ciencias del espíritu. En tal obra intenta Dilthey establecer una "independencia de
método" para las "ciencias del espíritu". La distinción entre éstas y las de la
naturaleza, que Dilthey introduce en el texto en cuestión, estaba llamada a obtener
un amplio eco y habría de provocar polémicas y discusiones aún no extinguidas.
Las ciencias del espíritu tienen como objetivo peculiar el hombre y su
desenvolvimiento; para Dilthey, es posible asumir ante el mundo humano una
actitud de "comprensión interna", que no podemos adoptar ante la naturaleza. De
esta suerte, los instrumentos necesarios para la comprensión del mundo histórico
y social pueden ser alcanzados por la propia experiencia psicológica, con lo cual la
psicología resulta para Dilthey la primera y más elemental de las ciencias del
espíritu, por cuanto es fundamento de cualquier elaboración ulterior. La
experiencia inmediata y vívida como realidad unitaria ("Erlebnis") constituye el
órgano de comprensión de la realidad histórica y de la del hombre en su verdad
viva.
En los ensayos titulados Estudios para el establecimiento de las ciencias del
espíritu y La construcción del mundo histórico en las ciencias del espíritu,
aparecidos entre 1905 y 1910, Dilthey sometía a un riguroso análisis el concepto
de "Erlebnis" y procuraba aclarar ulteriormente la distinción entre ciencias del
espíritu y de la naturaleza. En el ensayo La esencia de la filosofía (1907), el autor
llegaba, finalmente, a teorizar sobre el fracaso de la filosofía en cuanto metafísica.
A este tipo de sistema filosófico, que pretende ser una imagen de la realidad y
llevar todos los aspectos de esta última a un único principio absoluto, opone
Dilthey una filosofía que, reconociendo su propio carácter histórico y relativo,
intente analizar las actitudes humanas y explicar las estructuras del mundo en que
vive el hombre. Considera la filosofía uno de los organismos que integran una
civilización, y cree que la misión del historiador consiste precisamente en la
captación de las relaciones que en una sociedad determinada unen las diversas
manifestaciones del mundo cultural.
En tales premisas de tipo teórico se hallan basadas las principales obras históricas
de Dilthey: Concepción de la vida y análisis del hombre desde el Renacimiento y la
Reforma (1891) e Historia de la juventud de Hegel (1905). El ideario del filósofo
alemán alcanzó una gran resonancia en la cultura filosófica europea; a ella se
encuentra explícitamente vinculada la obra de Heidegger, en tanto que algunos
temas característicos del pensamiento de Wilhelm Dilthey aparecen desarrollados
en las ideas de Friedrich Meinecke, Georg Simmel y Max Weber.
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John Dewey
(Burlington, 1859 - Nueva York, 1952) Filósofo, pedagogo y psicólogo
norteamericano. John Dewey nació en una ciudadela del "yankismo" de Nueva
Inglaterra, en el seno de una familia de colonizadores de humilde origen, el mismo
año en que apareció Sobre el origen de las especies, de Darwin. El "yankismo" y
el darwinismo fueron los dos puntos iniciales de una actividad filosófica que,
empezada en una época hoy arcaica, había de terminar en 1952, y de una filosofía
cuyas repercusiones mundiales se dejan sentir aún en nuestros días.
Los fundamentos no racionales del pensamiento de John Dewey se apoyan en la
tradición "yankee" de la práctica, del obstinado empirismo y del "sentido común y
nada absurdo" procedentes, por lo menos, de los tiempos de Benjamin Franklin,
quien, como Dewey, consideró objetivos legítimos la mentalidad y el método
experimentales. Según parece, las tradiciones más estrictamente filosóficas y
morales de Nueva Inglaterra -denominadas normalmente puritanismo- no dejaron
huella en nuestro autor.
La estructura racional por él erigida sobre los mencionados fundamentos derivó,
originariamente, de Darwin; en el pensamiento de Dewey, la mente humana es un
producto de la evolución biológica, un "instrumento" que, como el cuello de la
jirafa, se ha ido desarrollando para permitir la adaptación y supervivencia del
organismo en el mundo físico. La inteligencia, pues, debería ser utilizada, juzgada
y modificada de acuerdo con su eficacia práctica de instrumento de subsistencia.
La juventud casi rural de Dewey y sus años de universidad transcurrieron en el
Este; en 1884, sin embargo, inició la actividad docente en el Midwest, donde vivió
durante los veinte años siguientes. De tal región -de sus genéricos estados de
ánimo y de su "liberalismo americano" a la antigua- parece haber sido siempre el
intérprete. El contacto, en los últimos años de estudios, con la obra de Hegel había
dejado, según él mismo afirma, "un poso permanente" en su pensamiento. El
intento de una nueva interpretación del ilustre filósofo alemán en modernos
términos norteamericanos -o sea "yankees" y darwinianos- fue el primer paso en la
elaboración de lo que había de llegar a ser el "instrumentalismo" (la teoría y el
nombre resultaron variantes de lo que un autor contemporáneo pero de más edad,
William James, denominó "pragmatismo").
La primera obra publicada por Dewey fue -lo cual es significativo- una Psychology
(1887); en ella demostró su autor que la naturaleza y la función "instrumentales"
de la inteligencia son el principio esencial del pensamiento filosófico; la filosofía da a entender allí- no es una parienta de la psicología, sino una hija bastarda de la
misma. La forma de esta descendiente empezó a aparecer en Esbozos de una
teoría crítica de la ética (Outlines of a Critical Theory of Ethics, 1891), que tres
años después se convirtió en The Study of Ethics.
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Entre las dos obras, y como explicación, según Dewey, del desarrollo que se
había producido de la primera a la segunda, surgieron los Principios de psicología
de James, quien, después de Hegel, ejerció sobre su ideología la mayor influencia.
Tales estudios iniciales sobre las bases psicológicas de la ética provocarían
(Ethics, 1908) la virtual reacción de ésta en muy pocas de sus componentes
psicológicas. Mientras tanto, Dewey había empezado a aplicar la teoría
instrumentalista a otros ámbitos -la educación y la lógica- en los cuales, con unas
conclusiones alabadas por unos y condenadas por otros, contribuiría a la aparición
de revoluciones de alcance mundial. Llegado en 1894 a la Universidad de
Chicago, pronto inició aquí un curso experimental fundamentado en los principios
de la doctrina instrumentalista. Sus principios pedagógicos -renuncia total a los
métodos y objetivos tradicionales de la enseñanza- fueron expuestos en Escuela y
sociedad, texto publicado en 1903.
Dewey sitúa el fin de la educación en el adiestramiento de los hombres en la
"adaptación" a su ambiente y en la reconstitución de éste de la manera más
adecuada a sus deseos y necesidades. El razonamiento, inspirado en la
mentalidad norteamericana de la iniciativa práctica en su forma más inteligente,
era formalmente impecable; sólo cabía reprocharle el olvido de casi todos los
"deseos" y las "necesidades" considerados fundamentales por cuantos, desde la
Antigüedad hasta Freud, habían analizado el espíritu. Ello desquiciaba además,
naturalmente (y como Dewey parecía admitir muy gustoso) el anticuado concepto
de alma.
En 1916, cuando publicó su tratado más elaborado, Democracia y educación, el
"Movimiento de la Educación Progresiva" podía considerarse definitivamente en
marcha. En 1903, Dewey había escrito asimismo Studies in Logical Theory, obra
que en 1938 daría lugar a Lógica. La teoría de la investigación, pero también,
singularmente, en 1920 a Reconstrucción en filosofía, acusación plena de la
metafísica tradicional y de la práctica misma de la contemplación o de la
especulación como fin en sí en cuanto lujo inútil de las ociosas clases ricas
(hablaba un democrático plebeyo).
He aquí los elementos de juicio empleados por Dewey en la comprobación de la
verdad y el valor de una idea: "¿Funciona? ¿Produce resultados provechosos?"
Como en otras partes, el problema de lo "provechoso" -o sea la cuestión
fundamental de la ética clásica- no tuvo, en la obra de nuestro autor, una
respuesta satisfactoria. El "provecho" se ve equiparado, en general, a lo que
determina el "crecimiento", el "progreso", el "mejoramiento", el "desarrollo", la
"evolución"... En la base de estas vagas nociones racionalistas existía cierto horror
irracional de lo inmóvil y fijo; nos hallamos, pues, ante la convicción típicamente
norteamericana según la cual la inmovilidad es, por sí misma, algo maléfico, en
tanto que el movimiento y el cambio resultan, ya por ellos solos, beneficiosos.
La filosofía de Dewey encontró el favor de un público ávido no sólo en América,
sino también en cualquier otro lugar del mundo en el cual hubiese aparecido la
conciencia de la necesidad del cambio, la impaciencia contra el orden tradicional,
ya de la mente como de la sociedad: Rusia, México, China, Turquía, Japón...
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Varios viajes y ciclos de conferencias le llevaron al establecimiento de un contacto
directo con tales países; enormes fueron los efectos recíprocos de tales visitas. La
dilatada existencia de Dewey le permitió llegar a deplorar ciertas consecuencias,
profundamente ajenas a su liberalismo humanitario, de algunos movimientos
revolucionarios alentados por sus propias teorías.
Tan prolífico en cuanto escritor, como tosco, desvaído y carente de atractivo
resultara en este mismo aspecto, compuso, entre otras obras importantes, varias
interpretaciones instrumentalistas: Naturaleza y conducta humanas, Experiencia y
naturaleza, La búsqueda de la certeza, El arte como experiencia, Experiencia y
educación (Experience and Education, 1938) y Libertad y cultura (Freedom and
Culture, 1939). Su teoría de la "adaptación" evolutiva tiende cada vez más, entre
los discípulos más lejanos y menos numerosos, a convertirse en una disciplina de
conformismo a cualquier "norma" mediocre y una especie de sutil y con frecuencia
inconsciente tiranía intelectual. La inevitable rebelión contra el "deweysmo" en el
ámbito educativo ha adquirido la forma de un autoritarismo opuesto que afirma
inspirarse en Santo Tomás de Aquino.
Edmund Husserl
(Prossnitz, hoy Prostejov, actual República Checa, 1859 - Friburgo, Alemania,
1938) Filósofo y lógico alemán. Nacido en el seno de una acomodada familia
judía, estudió física, matemáticas, astronomía y filosofía en las universidades de
Leipzig, Berlín y Viena.
En Viena asistió a los cursos que impartía el sociólogo Franz Brentano, quien
influiría decisivamente en su formación filosófica. A partir de 1887 fue profesor en
Halle, y en Gotinga desde 1906. En 1916 pasó a ser profesor titular de la
Universidad de Friburgo, donde ejercería la docencia hasta su jubilación, en 1928.
En sus primeros textos, como Filosofía de la aritmética, obra publicada en 1891,
analizó la génesis y el empleo de los símbolos numéricos.
Sus escritos propiamente filosóficos comenzaron con la publicación, en 19001901, de Investigaciones lógicas, en la cual polemizó con el psicologismo y con la
que se abre su pensamiento más original. Su intención era establecer una base
epistemológica para la filosofía que la convirtiera en propiamente científica, base
que halló en el método que llamó «fenomenológico» y que representa en cierta
medida una modernización del trascendentalismo de Kant.
La conciencia (el ego) es la condición de posibilidad de cualquier conocimiento, y
tiene la característica de ser «intencional», término tomado de Brentano, según el
cual la conciencia es siempre «conciencia de algo», es decir, se refiere a un
objeto. La evidencia primera viene dada por esta aparición del objeto a la
conciencia, previa a cualquier interpretación subjetiva, y que constituye
propiamente la esencia de los objetos. En este sentido, su lema fue volver «a las
cosas mismas», aunque en realidad se refiere al objeto que aparece a la
conciencia (fenómeno).
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En su voluntad de resolver la clásica oposición entre racionalismo y empirismo, lo
que propone el filósofo es la superación de una actitud naturalista y psicologista a
través de un método por el cual el yo se convierte en espectador desinteresado de
sí mismo y es capaz, de este modo, de reconstruir la estructura de la conciencia y
el mundo como fenómeno que aparece en ella. La aspiración metodológica de la
fenomenología evolucionó hacia una concepción propiamente idealista, según la
cual la conciencia es lo que funda tanto el mundo objetivo como la
intersubjetividad, esto es, la relación entre las personas, en un intento de sentar
una aproximación renovada a la vida y a la independencia moral del sujeto.
Con la llegada del nazismo al poder en 1933, Edmund Husserl fue apartado de la
docencia. Su filosofía se encuentra en la base de la llamada «escuela
fenomenológica», de la que partieron Max Scheler y Martin Heidegger, en quien
vio a su legítimo continuador, aunque las ideas expuestas por Heidegger en Ser y
tiempo motivaron la ruptura entre ambos.
Max Scheler
(Max Ferdinand Scheler; Munich, 1874 - Frankfurt, 1928) Filósofo alemán.
Profesor en Colonia (1919) y en Frankfurt (1928), se adscribió a la corriente
fenomenológica de Husserl. En una primera etapa criticó la ética formalista de
Kant desde la tesis de que todo juicio moral se basa en una asunción intuitiva de
valores materiales que no se puede traducir a una regla racional. Su obra más
representativa de este período es El formalismo en la ética y la ética de los valores
materiales (1916). Justificó su posterior conversión al catolicismo en De lo eterno
en el hombre (1921). Más adelante, sin embargo, derivó hacia planteamientos de
mayor alcance ontológico, desde una perspectiva romántica cercana al panteísmo
y bajo la influencia, también, del pragmatismo estadounidense. Así, en El puesto
del hombre en el cosmos (1928), concibió el universo como resultado del
enfrentamiento de dos principios, el espíritu (Geist) y el impulso vital (Drang).
Max Scheler llevó a cabo los estudios secundarios en un instituto de su ciudad
natal, y frecuentó luego los cursos de filosofía en las universidades de Berlín,
Heidelberg y Jena, donde en 1899 se doctoró con una tesis acerca de los
principios lógicos y éticos. En 1901 publicaba ya un texto notable, Lo trascendental
y el método psicológico, y al año siguiente ingresó como profesor libre en la
Universidad de Jena; en 1907 pasó a la de Munich, y de ésta a la de Berlín.
La obra más significativa de este primer momento, El formalismo en la ética y la
ética de los valores materiales (aparecida entre 1913 y 1916 en el Jahrbuch de
Husserl), muestra una inspiración concreta vinculada a este último autor, con un
fenomenologismo extendido al mundo de los valores más propiamente humanos.
Durante la Primera Guerra Mundial estuvo en Suiza y Holanda; los textos de este
período son fruto de sus reflexiones acerca de las cuestiones sugeridas por la
gran tragedia.
37
En 1919 pasó a enseñar en Colonia como profesor extraordinario; fue nombrado,
también, director del Instituto de Investigaciones sobre Ciencias Históricas. A esta
época se halla vinculada la mayor actividad de Max Scheler: además de la Crisis
de los valores, en la que figuran ensayos publicados ya en 1915 bajo otro título,
aparecieron De lo eterno en el hombre (1921) y Esencia y formas de la simpatía
(1923). Esta última es una obra de notable interés a causa del planteamiento de
nuevos problemas de carácter filosófico y sociológico, y reveladora de una
mentalidad aguda y moderna. Le siguieron Las formas del saber y la sociedad
(1926), El puesto del hombre en el cosmos (1928), Intuición filosófica del mundo
(1928) y La idea de la paz y el pacifismo (1931, póstuma).
En sus últimas obras Scheler se había alejado de la orientación más estrictamente
filosófica, vinculada en particular a Husserl, en favor de un campo de investigación
más amplio, inclinado a los problemas de la civilización y la sociedad modernas;
en tales estudios procuró conciliar los principios de su especulación filosófica con
las exigencias y necesidades propias del hombre contemporáneo formado a través
de las diversas experiencias del progreso científico y de la guerra.
Scheler falleció en la plenitud de su actividad de escritor y profesor, a los
cincuenta y tres años, cuando ya su pensamiento había penetrado en una nueva
fase de crítica y casi de oposición a sus precedentes actitudes, singularmente en
el campo religioso, crisis debida en parte a la desorientación de la posguerra.
Martín Heidegger
(Messkirch, Alemania, 1889 - Todtnauhaberg, actual Alemania, 1976) Filósofo
alemán. Discípulo de Edmund Husserl, su indiscutible preminencia dentro de la
filosofía continental se ha visto marcada siempre por la polémica, sobre todo la de
su adhesión al régimen nacionalsocialista, manifestada en el discurso que
pronunció en la toma de posesión de la cátedra en la Universidad de Friburgo
(1933).
La renuncia a la cátedra muy poco después de ocuparla no evitó que en 1945,
finalizada la Segunda Guerra Mundial con la ocupación de Alemania por los
aliados, fuera destituido como docente en Friburgo. Sólo en el año 1952 se
reincorporó, si bien su actividad académica fue ya mucho menos constante.
Aunque recibió de algunos de sus discípulos, como Herbert Marcuse, la
sugerencia insistente de que se retractara públicamente de su discurso de 1933, el
filósofo desestimó el consejo y nunca quiso dar explicaciones.
Si bien para algunos es imposible abordar su obra sin reservas, la mayoría de
filósofos y estudiosos actuales prefieren tomar el trabajo de Heidegger en su
sentido estrictamente filosófico, que no resulta menos controvertido. Desde la
filosofía analítica, su obra ha sido criticada con dureza, sobre todo por Rudolf
38
Carnap. Pero el pensamiento heideggeriano también ha suscitado adhesiones
entusiastas: así, la filosofía francesa de las décadas de 1960 y 1970 (Jacques
Derrida, Emmanuel Levinas, Paul Ricoeur) admiró la capacidad de precisión de su
lenguaje, así como su aportación al discurso humanístico.
La obra de Heidegger suele entenderse como separada en dos períodos distintos.
El primero viene marcado por Ser y tiempo, obra que, pese a quedar incompleta,
plantea buena parte de las ideas centrales de todo su pensamiento. En ella, el
autor parte del presupuesto de que la tarea de la filosofía consiste en determinar
plena y completamente el sentido del ser, no de los entes, entendiendo por «ser»,
en general, aquello que instala y mantiene a los entes concretos en la existencia,
aunque la definición de este concepto ocupa toda la obra del autor, y es en cierto
sentido imposible.
En la comprensión heideggeriana, el hombre es el ente privilegiado al que
interrogar por el ser, pues sólo a él «le va» su propio ser, es decir, mantiene una
específica relación de reconocimiento con él. La forma específica de ser que
corresponde al hombre es el «Ser-ahí» (Dasein), en cuanto se halla en cada caso
abocado al mundo, lo cual define al «ser-ahí» como «Ser-en-el-mundo». La
distinción de la filosofía moderna, desde Descartes, entre un sujeto encerrado en
sí mismo que se enfrenta a un mundo totalmente ajeno es inconsistente para
Heidegger: el ser del hombre se define por su relación con el mundo, que es
además práctica («ser a-la-mano») antes que teórica («ser ante-los-ojos»).
Estas categorías le sirven para comprender por dónde pasa la diferencia entre una
vida auténtica, que reconozca el carácter de «caída» que tiene la existencia, es
decir, la imposibilidad de dominar su fundamento (el ser), y una vida inauténtica o
enajenada, que olvide el ser en nombre de los entes concretos. La dimensión
temporal del ser, en cuanto proyecto del «ser-ahí» y enfrentamiento a la muerte (el
ser-ahí es también «ser-para-la-muerte»), sería el otro gran olvido de la filosofía
clásica. El esfuerzo de Heidegger por pensar el ser como relación de los entes en
el tiempo está en la base del posterior movimiento hermenéutico.
En la segunda etapa de su pensamiento, el filósofo estudia la historia de la
metafísica desde Platón como proceso de olvido del ser, y como caída inevitable
en el nihilismo (cuando se piensa el ente tan sólo, éste termina por aparecer
vacío). En sus últimas obras, realiza un acercamiento al arte como lugar
privilegiado donde se hace presente el ser. Para Heidegger, se hace también
necesario rehabilitar los saberes teórico-humanísticos, a fin de mostrar que lo que
constituye a todo hombre en cuanto tal no es su capacidad material de alterar el
entorno, sino la posibilidad que tiene de hacer el mundo habitable: el hombre debe
comprender que no es «el señor del ente sino el pastor del ser» y que «el lenguaje
es la casa del ser». Antes que la técnica, el lenguaje, y en general la conciencia (la
capacidad de interrogarse del Dasein), son los dos elementos que constituyen al
hombre en cuanto existente o, lo que es lo mismo, en cuanto hombre.
39
Conclusión:
A modo de conclusión, podemos decir que al estudiar los diferentes tipos de
conocimiento así como el mitológico, practico, religioso y mágico, es posible
deducir que desde sus orígenes que el ser humano ha sido una especie ávida de
conocimiento, que siempre buscó una explicación para lo que le rodeaba y la
manera más fácil y efectiva para realizar sus tareas diarias aunque no tuviera los
medios para hacerlo científicamente. Poco a poco, basado en un inicio por
suposiciones y mitos ,el hombre fue abriéndose paso al camino del conocimiento y
la realización espiritual. Este afán de adquirir conocimiento nos revela algunas de
las características más específicas y propias del ser humano:
Su curiosidad, su sentido de auto superación y sobre todo; su amor a la sabiduría.
Siendo esta última característica del humano la concreta definición de filosofía,
podemos afirmar que esta es parte inherente del alma humana, es decir, que la
filosofía es parte de todos y que está impregnada en nuestra mente de manera
natural, lo llevamos como especie es algo inevitable y necesario para nuestra
supervivencia.
Sin percatarnos, nosotros filosofamos todos los días para buscar soluciones a
nuestros problemas analizando las situaciones que se nos cruzan en nuestro
diario vivir. Interrogarnos sobre nuestros orígenes, nuestro propósito, el origen de
nuestro mundo. Son preguntas que tal vez nunca seremos capaces de responder,
pero como humanos, siempre estaremos influenciados a buscaremos la verdad.
40
Anexos:
Filósofos presocráticos:
Filósofos Socráticos
Sócrates
Platón
Aristóteles
Filósofos Medievalistas
San Agustín
Santo Tomás
41
Filósofos Modernistas
René Descartes
Hobbes
Malembrache
Kant
Espinoza
Fichte
Leibniz
Schelling
Hegel
42
Filósofos Contemporáneos
Schopenhauer
Dewey
Nietzsche
Husserl
Bergson
Scheler
Dilthey
Heidegger
43
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