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Las sorprendentes propiedades terapéuticas del apio

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Las sorprendentes propiedades terapéuticas del apio (Primera parte)
En su primera colaboración, Andrés Sierra nos presenta un acercamiento amplio en
torno al apio, uno de los alimentos más saludables y accesibles cuyas propiedades
terapéuticas han ido descubriéndose paulatinamente.
Si bien el apio no destaca por su riqueza nutricional (salvo por ser buena fuente de
potasio), desde el punto de vista terapéutico, se ha ido revelando como un poderoso
aliado de nuestra salud.
ANTECEDENTOS HISTÓRICOS.
El apio (Apium graveolens L), pertenece a la familia de las umbelíferas como el perejil
y el hinojo. Es originario del sur de Europa y era muy utilizado en la antigüedad
clásica. Sus antepasados eran plantas silvestres poco carnosas y amargas. En su
forma actual es el resultado de la selección y el cultivo realizado en el siglo XVI en
Italia (1).
Apios es el nombre griego, que fue utilizado en latín para designar diversas plantas
de la umbelíferas olorosas. Graveolens, significa, precisamente, de olor fuerte. (2).
Se cree que el apio es la misma planta mencionada por Homero en la Odisea como
«selenion», de la cual derivó el vocablo francés «celeri», y de éste, a su vez, el nombre
ingles «celery». También del vocablo petroselenion derivó la voz perejil (ibid).
EL APIO: ¿UN ALIADO NATURAL PARA LOS HIPERTENSOS?
LA HIPERTENSIÓN.
La presión arterial, se refiere a la fuerza con la cual la sangre impacta las paredes
arteriales, habla pues del esfuerzo cardiaco para asegurar el flujo sanguíneo. Está
determinada, básicamente, por la cantidad de fluidos presentes en nuestro
organismo y por la flexibilidad de los vasos arteriales. La hipertensión arterial
constituye el factor más importante de riesgo de enfermedad cardiovascular y se
asocia con la obesidad, vida sedentaria, y consumo excesivo de sal, tabaco y alcohol,
entre otros factores. Generalmente cursa de forma asintomática, por lo cual se le ha
llamado “el asesino silencioso”.
Hoy en día constituye una verdadera pandemia: En Estados Unidos, por ejemplo, la
hipertensión afecta a 60 millones de individuos, está presente en el 50% de la
población norteamericana mayor de 64 años, y en el 71% de los afroamericanos de
64 años.
En México, se calcula que existen 17 millones de pacientes hipertensos, con edades
que fluctúan entre 20 y 69 años. Se estima que en 2007 el costo de la atención de
esta enfermedad en las instituciones de salud pública fue de 2 486 145,132 millones
de dólares (3).
Según estadísticas de organismos nacionales de salud, su prevalencia ha aumentado
de 23,8% en 1993 al 30,7% en 2000 y según un estudio dado a conocer en la revista
Salud Pública de México, se habría elevado al 43,2% en 2006. Este significativo
aumento podría explicarse, según los autores de dicho estudio, por diversos
factores: envejecimiento de la población, aumento sin precedente del sobrepeso, la
obesidad y la diabetes tipo 2 en México y alto consumo de sodio. (4)
A nivel mundial se calcula que del 25 al 30% de los adultos presentan hipertensión,
lo cual representa mil millones de personas, de las cuales el 70% viven en países
industrializados.
Esto quiere decir que el 30% de la población adulta mundial tiene altas posibilidades
de padecer daños en el corazón, el cerebro, los riñones, las arterias y las retinas,
entre otros órganos afectados por la hipertensión.
Así, por ejemplo, según un estudio realizado por la Sociedad Internacional de
Hipertensión, que fue llevado a cabo en la Universidad de Auckland, Nueva Zelanda,
en el año 2001, la hipertensión habría causado 7.600.000 muertes prematuras (un
13,5% del total global) y 92 millones de discapacidades, a nivel mundial.
EL TRATAMIENTO FARMACOLÓGICO
El tratamiento médico consiste en recetar fármacos hipotensores y/o diuréticos. Sin
embargo, diversos estudios médicos han criticado el uso de fármacos en los
pacientes que presenten hipertensión leve a moderada, señalando que es mejor y
más eficiente, en estos casos, implementar un tratamiento basado en cambios en los
hábitos de vida y de alimentación. Afirman que, en estos pacientes, es tan pequeño
el beneficio que brindan dichos fármacos, que no se justifica su uso, dado el costo y
los efectos secundarios nocivos (como fatiga, impotencia, dolor de cabeza, e incluso
incremento del riesgo de sufrir infarto) (5). Hay que recordar que se trata de
fármacos recetados para uso de largo plazo, sino es que de por vida.
Sin embargo, siguen vendiéndose masivamente a pesar de todas las voces de alerta.
¿POR QUÉ?
La razón es simple: si consideramos que las ventas de estos fármacos alcanzan los
10.000 millones de dólares por año, y que los pacientes con HTA que podrían ser
atendidos sin ellos, van de un 50% a un 80% de los casos, eso representaría una
disminución de 5000 a 8000 millones de dólares de ventas por año (6). Así pues, es
el negocio de los fármacos, y no las necesidades reales de los pacientes con
hipertensión, lo que determina hoy el tratamiento convencional.
De ahí el interés que tiene la utilización de recursos naturales para tratar la
hipertensión. Uno de los más interesantes es el apio.
EL APIO COMO HIPOTENSOR.
En la medicina tradicional.
Existe registro del uso del apio como hipotensor al interior de las medicinas
tradicionales del lejano oriente, por lo menos desde el año 200 AC. (7). En la
actualidad continúa siendo utilizado con ese mismo fin en la Medicina Tradicional
China, en Vietnam, en Corea, etc. También sabemos que los griegos y los romanos,
durante la antigüedad clásica lo utilizaban como calmante.
¿Ha sido confirmada dicha propiedad por la investigación científica moderna?
La respuesta es afirmativa. El Dr. William J. Elliot (8 y 9), farmacólogo de la
universidad de Chicago, ha corroborado los efectos hipotensores del apio.
El Dr. Elliot decidió seguir la pista del apio como hipotensor a raíz del comentario
de uno de sus alumnos de postgrado, el Sr. Quang T. Lee, quien, por cierto, colaboró
en la investigación. Su padre, el Sr. Minh Lee, vietnamita de 62 años, logró disminuir
su presión arterial de 158/96 a 118/82 tan solo consumiendo 125 gr de apio
diariamente durante una semana.
El Dr. Elliot se dio a la tarea de identificar la sustancia hipotensora del apio y logró
hacerlo.
Se trata de un compuesto llamado 3-n-butilftalido ( 3 NBP, o NBP por sus siglas en
inglés), que le da al apio su aroma característico.
Este compuesto está presente en otras hortalizas, pero solo el apio lo contiene en
cantidades importantes.
En experimentos con ratones de laboratorio, el Dr. Elliot corroboró los efectos
hipotensores de dicha sustancia: al administrar la cantidad equivalente al consumo
de 4 tallos de apio al día, la presión sistólica (la más alta) se redujo en promedio
13%, y también se redujo el colesterol un 7%.
¿Cómo actúa este compuesto?
Según el Dr. Elliot, el apio actúa por su efecto sedante. Al parecer, el 3-n-butilftalido,
disminuye la concentración sanguínea de las hormonas asociadas con el stress,
catecolaminas, mismas que producen constricción de los vasos sanguíneos. Además,
esta sustancia relaja los pequeños músculos que sostienen a los vasos sanguíneos.
El Dr Elliot y su equipo de colaboradores, descubrieron que dicho compuesto
bloqueaba la acción de una enzima llamada “tirosina hidroxilasa”, que nuestro
cuerpo utiliza para la síntesis de las catecolaminas. De suerte que el apio puede
resultar aún más benéfico para quienes sufren de hipertensión asociada al stress, y
la tensión emocional (lo cual representa cerca del 50% de los casos).
Por su parte, investigadores del Centro de Investigaciones Hematológicas de Hunan,
en China, también han aportado información al respecto. El apio es rico en una
sustancia natural llamada apigenina que contribuye a dilatar los vasos sanguíneos.
En una comunicación, publicada en Mayo del 2006 en la revista American Journal of
Phatology, Raquel Soares e Isabel Azevedo, de la Universidad de Porto en Portugal,
(10) señalaron que la apigenina combate el estrés oxidativo a nivel celular y actúa
como antiinflamatorio natural, y citaron diversos trabajos científicos al respecto. El
estrés oxidativo contribuye al proceso del endurecimiento de los vasos sanguíneos,
que a su vez, genera la hipertensión.
Aunque el apio es rico en sodio, (87mg/100gr) es también rico en potasio
(287mg/100gr), por lo cual su riqueza en sodio no lo hace contraindicado en los
pacientes con hipertensión.
VENTAJAS DEL APIO COMO HIPOTENSOR.
Si comparamos el Apio con los fármacos usualmente recetados para tratar la
hipertensión, saltan a la vista numerosas ventajas:
De acuerdo con las investigaciones hasta ahora realizadas, el apio actúa de varias
formas contra la hipertensión:
1. Como diurético (11). Los fármacos llamados diuréticos, recetados para disminuir
la retención de sodio, y por ende la de agua, en el organismo, pueden producir un
desbalance en la proporción sodio/potasio en nuestro organismo, lo cual afecta
drásticamente las funciones celulares, y muy especialmente al corazón. Los efectos
secundarios más frecuentes de los diuréticos son: trastornos iónicos, elevación de
los niveles de ácido úrico, de la glucosa y de las grasas en sangre, disfunción eréctil
y disminución de la libido.
El Apio actúa como diurético sin afectar la proporción sodio/potasio y sin ningún
efecto secundario nocivo.
2. Actúa de manera semejante a los bloqueadores de los canales del calcio (12). Estos
fármacos inhiben el flujo del calcio a través de las membranas celulares del tejido
muscular, con lo cual disminuyen la contracción de las fibras musculares. En la
hipertensión actúan relajando el músculo liso de las arterias. Los efectos
secundarios de estos fármacos, que menciono en seguida, no son producidos por el
Apio: retención de agua en las extremidades, disminución del flujo coronario,
enlentecimiento de los latidos cardíacos, hipotensión arterial, rubor, dolor de
cabeza, hemorragia digestiva debido a su efecto anticoagulante, por su efecto
antiespasmódico pueden producir reflujo gastroesofágico y estreñimiento, como
inhiben la apoptosis( destrucción celular, que forma parte de los mecanismos de
autoprotección de diversos organismos vivos contra el riesgo de reproducción
celular descontrolada) incrementan el riesgo de cáncer.
3. El Apio también ha demostrado que reduce los niveles de colesterol y que puede
reducir la formación de placas que endurecen las paredes de las arterias, beneficio
adicional respecto de sus efectos diuréticos e hipotensores (13).
4. Los hipotensores farmacológicos al reducir la presión, disminuyen el flujo de
sangre al cerebro, y si bien esto disminuye el riesgo de sufrir un evento cerebro
vascular, también genera efectos indeseables como fatiga, mala memoria, depresión,
mareo. El Apio no produce ninguno de estos efectos. Pero además, diversos
experimentos con animales han demostrado que las ftalidas del apio ejercen una
acción protectora sobre los tejidos cerebrales (14). También se ha visto, en estudios
con animales que generan experimentalmente infartos cerebrales, que las ftalidas
del Apio promueven una rápida recuperación (15). (En la segunda entrega abundaré
sobre este punto).
En verdad, hace falta resaltar el hecho de que la hipertensión es una respuesta
extrema del organismo, para mantener un flujo sanguíneo adecuado en condiciones
de desequilibrio. La verdadera enfermedad no es la hipertensión, sino los malos
hábitos de vida que obligan al cuerpo a forzar el flujo sanguíneo. Limitarse a
combatir la hipertensión (síntoma) sin corregir el desequilibrio (causa), trae
aparejadas consecuencias relacionadas con déficit de riego sanguíneo a largo plazo,
y, por supuesto, con la persistencia de la hipertensión.
5. Como regulador de las protaglandinas. Sustancias semejantes a las hormonas,
pero de vida más breve, acción local, y que son producidas por todas las células, las
prostaglandinas intervienen en la regulación de todos los procesos vitales básicos. (
en la segunda parte profundizo sobre este tema).Como ya dijimos, el Apio combate
las hormonas producidas por el estrés
6. Al parecer actúa también sobre los centros cerebrales que regulan la resistencia
vascular (16).
¿CÓMO UTILIZARLO?
Podemos utilizar el apio en ensaladas, en sopas, o en tizanas, pero la forma más
práctica y rápida para beneficiarnos de sus propiedades hipotensoras es consumir
jugos con apio.
1. JUGO HIPOTENSOR: Pasar por el extractor dos chayotes crudos, ½ pepino y 4
tallos de apio. Tomar esta misma dosis 3 veces al día antes de cada alimento durante
30 días.
2. CURA DE JUGO DE APIO PARA COMBATIR LA HIPERTENSIÓN y EL STRESS.
Esta cura consiste en consumir todas las mañanas cantidades progresivas de jugo
de apio combinado con jugo de manzana y de lechuga orejona. Para comenzar la cura
se debe tomar en ayunas 1 vaso del jugo de manzana, el jugo de 15 hojas de lechuga
orejona y de 4 tallos de apio (todo pasado por el extractor de jugos). Al día siguiente
incrementar la cantidad de jugo de apio: utilizar 8 tallos de apio para elaborar el jugo
y continuar en los días sucesivos aumentando la cantidad de jugo de apio (añadir 4
tallos más por día), hasta que esté consumiendo ¾ de vaso de jugo de apio
combinado con ¼ de vaso de jugo de manzana, y el jugo de 15 hojas de lechuga
orejona. Se entiende que conforme aumentamos la cantidad de jugo de apio
disminuimos la cantidad de jugo de manzana.
Hacer una toma en ayunas durante 30 días.
Observaciones: los jugos deben consumirse inmediatamente después de haberlos
preparado. Para elaborar los jugos desinfecte los ingredientes, pero evite el uso de
cloro como desinfectante. Para obtener el jugo de apio, utilizamos el tallo y todas sus
hojas. Los dos jugos aquí referidos son aptos para los diabéticos, sin embargo, en un
diabético con desbalance de su glucosa puede ser conveniente sustituir el jugo de
manzana por jugo de ejote (sí, ejote crudo pasado por el extractor) en la cura de apio.
Como veremos en la segunda parte de este artículo, y en la monografía, el apio es
también benéfico para los diabéticos, y nos ofrece, en verdad, muchos otros
beneficios para la salud.
Precauciones.
Las personas con problemas renales severos deben evitar el consumo de apio en
grandes cantidades, y lo mismo vale para las mujeres embarazadas, especialmente
durante los 3 primeros meses de embarazo, pues por su contenido de apina, un
tónico
uterino,
puede
provocar
aborto.
El apio contiene una sustancia llamada furanocumarinas, que puede generar
reacciones alérgicas en individuos sensibles, y también fotosensibilidad. Por eso es
recomendable no consumir desde un inicio grandes cantidades de apio, sino
incrementar paulatinamente la dosis. Asimismo, es preciso elegir tallos de apio
frescos, que no estén maltratados, pues el contenido de furanocumarina se
incrementa hasta 100 veces cuando el apio está maltratado o enfermo (17).
Bibliografía.
1. Möller Erwin, La Comida que Salvará su Vida; ed. Grijalbo, México, 1998.
2. Pérez Arbeláez Enrique, Plantas Útiles de Colombia, ed. Víctor Hugo, Medellín
Colombia, 1990.
3. Castaño-Guerra Rodolfo, Medina-González María del Consuelo, de la Rosa-Rincón
Rosa
Lidia,
Loría-Castellanos
Jorge,
Guía
de
práctica
clínica.
Diagnóstico
y
tratamiento
de
hipertensión arterial, Rev Med Inst Mex Seguro Soc 2011; 49 (3): 315-324
la
4. Barquera Simón, MD, PhD, Campos-Nonato Ismael, MSc, Hernández-Barrera
Lucía, MSc, Villalpando Salvador, PhD, Rodríguez-Gilabert César, MD,
Durazo-Arvizú Ramón, PhD, Aguilar-Salinas Carlos A, MC, Hypertension in Mexican
adults: results from the National Health and Nutrition Survey 2006, Salud Pública
Méx 2010; Vol. 52(sup 1):63-71.
5. Murray Michael, Pizzorno Joseph E, Encyclopedia of Natural Medicine, Prima
Health, 1998.
6. Ibid.
7.Carper Jean, Los Alimentos Medicina Milagrosa, ed Norma, Colombia, 1994.
8.Le QT and Elliott WJ: Hypotensive and hypocholesterolemic effects of celery oil
may be due to BuPh. Clin Res 1991;39:173A.
9. Le QT and Elliott WJ: Dose-response relationship of blood pressure and serum
cholesterol to 3-n-butylphthalide, a component of celery oil. Clin Res 1991;39:750A.
10. Soares Raquel Azevedo Isabel, Apigenin: Is It a Pro- or Anti-Inflammatory Agent?
American Journal of Pathology. 2006, May;168:1762-1763
11.Soundararajan S and Daunter B: Ajvine: Pilot biomedical study for pain relief in
rheumatic pain. School of Medicine, The University of Queensland, Brisbane,
Queensland, Australia, 1991-92.
12. Tsi D and Tan BKH: Cardiovascular pharmacology of 3-n-butylphthalide in
spontaneously hypertensive rats. Phytotherapy Research 1997;11:576-82.
13. Véase la referencia 9.
14. Peng Y, Sun J, Hon S, Nylander AN, Xia W, Feng Y, Wang X, Lemere CA, L-3-nbutylphthalide improves cognitive impairment and reduces amyloid-beta in a
transgenic model of Alzheimer’s disease, J Neurosci. 2010 Jun 16;30(24):8180-9.
15. Chong ZZ and Feng YP: dl-3-n-butylphthalide improves regional cerebral blood
flow after experimental subarachnoid hemorrhage in rats. Chung Kuo Yao Li Hsueh
Pao 1999;20:509-12.
16. http://www.phthalides.com/index.html.
17. The Review of Natural Products by Facts and Comparisons. St. Louis, MO:
Wolters Kluwer Co., 1999
NOTA: Los datos proporcionados en este artículo lo son sólo a título informativo, no
para el autodiagnóstico, ni para el auto tratamiento, sus padecimientos deben ser
atendidos por un profesional de la salud.
Andrés Sierra es licenciado en Etnología. En 1983, por necesidades de cuidado de su
propia salud, se acercó a las Medicinas Alternas. Desde entonces se ha dedicado al
estudio, la práctica y la enseñanza de la Medicina Natural, con especial énfasis en el
uso curativo de los alimentos.
Ha participado en numerosos programas de radio, y ha impartido múltiples cursos y
diplomados en la materia.
Actualmente funge como subdirector académico de la Licenciatura en Medicinas
Alternativas y Complementarias, impartida en la Escuela de Estudios Superiores en
Medicinas Alternativas y Complementarias MASHACH en la ciudad de Puebla, y dirige
el Centro Naturista “Naturalmar” en esa misma ciudad.
Contacto: [email protected]
Las sorprendentes propiedades terapéuticas del apio (Segunda parte)
La monografía sobre el apio continúa. Esta vez con la perspectiva que sobre este
alimento tiene la medicina tradicional.
La investigación científica moderna ha confirmado algunas de las propiedades
atribuidas en las medicinas tradicionales al apio, como, por ejemplo, la utilización
de esta planta para tratar la hipertensión en la Medicina Tradicional China, o el uso
de la raíz y las semillas de apio en el Ayurveda para combatir los dolores de la
artritis, las enfermedades del hígado, y las molestias de la menstruación.
Esta confluencia de los saberes tradicionales y la ciencia moderna, en el ámbito de
la salud, abre, según veremos, enormes posibilidades para el desarrollo de una
medicina agradable y no invasiva.
A continuación, ofrezco un breve resumen de las propiedades atribuidas al apio en
las medicinas tradicionales, y enseguida proporciono un panorama del
impresionante conjunto de posibilidades terapéuticas del apio, de acuerdo con la
investigación científica reciente.
LAS PROPIEDADES DEL APIO SEGÚN LA MEDICINAS TRADICIONALES.
En la Medicina Natural, se considera el apio como un buen hipotensor, uso del cual
existen registros desde tiempos antiguos en la medicina oriental y mediterránea. Se
utilizó entre los griegos y los romanos como un calmante y aún hoy se le atribuyen
dichas propiedades.
Se ha señalado que mejora la circulación y disminuye el colesterol. También se han
ensalzado sus propiedades depurativas y diuréticas, y se afirma que combate la
elevación del ácido úrico, por lo cual se recomienda para combatir problemas como
artritis y cuadros gotosos. Se considera que es alcalinízante y remineralizante.
Contribuye a facilitar la digestión, abre el apetito, combate el estreñimiento y
disminuye la formación de gases intestinales. Se ha utilizado para tratar gastritis y
padecimientos hepáticos. También se le ha utilizado machacado, en cataplasmas,
para tratar picaduras de insectos y otros problemas de piel como pequeñas heridas
o raspones.
Por su bajo contenido de calorías y sus efectos diuréticos se lo ha recomendado
recientemente en dietas de adelgazamiento.
Según la antigua Medicina Tradicional China el apio es de sabor amargo y dulce,
refresca y humidifica el organismo. Se le atribuyen propiedades estimulantes,
disolventes y nutritivas. Se lo recomienda como hipotensor, para depurar el hígado
y la vesícula biliar, y como buen diurético. También se le atribuye la capacidad de
tonificar la digestión y se recomienda el té de apio con orozuz para combatir el
vómito. También se usa el apio en la Medicina Tradicional China como estimulante
del útero.
Para el caso del Ayurveda, la milenaria medicina de la India, lo más destacado es el
uso del apio para combatir enfermedades reumatológicas, y algunos padecimientos
hepáticos (ver la “Monografía del Apio” para más información sobre sus usos en las
Medicinas Tradicionales”).
EL APIO Y LA CIENCIA MODERNA.
Además de permitirnos conocer su composición nutricional, la investigación
científica sobre algunos compuestos del apio , aunque todavía incipiente, nos ofrece
ya, impresionantes resultados en torno a las propiedades terapéuticas de dicha
planta.
COMPOSICION.
AGUA
CARBOHIDRATOS
FIBRA
PROTEINAS
GRASAS
CALORIAS
VITAMINAS
vitamina C
vitamina B6.
Vitamina B2
vitamina A
vitamina E
niacina
Vitamina K
folatos
MINERALES
Potasio
Sodio
Fósforo
Calcio
Magnesio
Hierro
Zinc
Selenio
UNIDAD.
gr
gr
gr
gr
gr
kcal
POR CADA 100 GR.
95
2.5
1.5
0.08
0.02
16
mg
mg
mg
7
074
0.045
UI
mg
mg
mcg
mg
28
0.360
0.323
29
61
mg
mg
mg
mg
mg
mg
mg
mg
287
87
25
40
11
0.40
0.13
0.4
ÍNDICE GLUCÉMICO
APTO PARA PERSONAS CON SOBREPESO U OBESIDAD
APTO PARA DIABÉTICOS
APTO PARA CARDIÓPATAS
10
SÍ.
SÍ.
SÍ
Como puede verse el apio no destaca por su contenido nutricional, salvo como
fuente de potasio, según ya dije. Sin embargo, es la única hortaliza que presenta
niveles elevados de un conjunto de compuestos llamados ftalidas, mismos que se
han convertido en objeto de interesantes investigaciones.
¿QUE SON LAS FTALIDAS?
Las ftalidas incluyen varios compuestos semejantes, como el 3n-butilftalido, el
sedanenoline, y el sedanolide. El 3n-butilftalido (3nB, o NBP, por sus siglas en
inglés), que le otorga al apio su aroma y sabor característicos, fue originalmente
identificado por el patólogo William J Elliot, de la Universidad de Chicago, al
investigar las propiedades hipotensoras del apio. Este es el compuesto que ha
despertado un gran interés científico.
¿QUÉ APLICACIONES PUDIERAN LAS FTALIDAS TENER EN LA SALUD HUMANA?
Si agrupamos el conjunto de investigaciones hasta ahora realizadas, con humanos,
con animales y en tubos de ensayo, son muy amplias y prometedoras las
aplicaciones de las ftalidas:
– Para combatir el dolor muscular y osteoarticular en la gota, la artritis y la
fibromialgia.
– Como regulador de las prostaglandinas en las reacciones inflamatorias y en el
dolor.
– Para combatir la hipertensión.
– Para la reducción del colesterol, y el control de la oxidación del mismo.
– Para reducir la formación de las placas de colesterol que obstruyen las arterias.
– Para el tratamiento de las lesiones asociadas con infarto cerebral.
– Como tónico circulatorio.
– Como diurético.
– Para mejorar el flujo biliar.
– En la prevención y tratamiento del cáncer.
– En enfermedades neurodegenerativas.
– Como antioxidante de amplio espectro.
– Como poderoso destoxificador del organismo.
– Como modulador de los procesos de envejecimiento.
–
Como
relajante
– Para combatir el asma.
muscular,
y
calmante
natural.
– Como antiviral natural, y microbicida.
– Para tratar gastritis y úlceras gastroduodenales (elimina el Helicobacter pylori).
En la actualidad ya se comercializa en algunos países un extracto de semillas de apio
con altas concentraciones (85%) de 3nB y de ftalidas.
.
¿CÓMO ACTÚAN EL 3nB Y LAS FTALIDAS?
Aunque la investigación científica al respecto está en ciernes, ya existen algunas
respuestas a esta pregunta:
. Se sabe que las ftalidas ejercen un efecto antioxidante que explica, en parte, los
beneficios que ofrecen al sistema cardiovascular y la protección que proporcionan
al sistema neurológico.
De acuerdo con la investigación actual, es posible afirmar que el 3nB actúa
favorablemente sobre uno de los sistemas de control básicos de nuestro organismo,
a saber: las prostaglandinas. Las prostaglandinas son compuestos químicos
semejantes a las hormonas, de vida más breve y producidas localmente. Controlan
numerosos procesos corporales, como la inflamación y el dolor, pero también
diversas funciones como la digestión, la función cardíaca, renal y hepática. Lo
interesante del 3nB, es que actúa de tal manera, que restablece el balance de
conjunto de nuestras prostaglandinas, a diferencia de algunos fármacos que ejercen
una acción unilateral al inhibir determinadas enzimas (como la aspirina, o los
inhibidores de la Cox 2), y generan, por ende, serios efectos secundarios nocivos (1).
Todavía no se sabe cómo logra producir este efecto el 3nB, pero lo que hasta hoy se
conoce, ha sido suficiente para despertar el interés de las compañías farmacéuticas,
para producir fármacos basados en las ftalidas y especialmente en el 3nB. Evidente,
si consideramos que los analgésicos son de los fármacos más vendidos a nivel
mundial. Esperemos que esto no lleve a la producción de moléculas sintéticas –
patentables, y por lo tanto con enorme potencial económico- con efectos
secundarios nocivos, a diferencia del 3nB natural, del cual no se han reportado hasta
ahora efectos negativos en consumidores humanos (2).


Mencionemos también el efecto relajante de las ftalidas, que ya había sido
reconocido desde la antigüedad clásica en el apio. Hoy sabemos que esto se debe
a la capacidad de los ftalidas para neutralizar las hormonas del estrés.
Los efectos destoxificadores del apio también cuentan, al parecer, para explicar
su acción analgésica.

Su acción como diurético y como tónico circulatorio, explican en parte sus efectos
hipotensores, y también su acción analgésica.

Y aunque la mayoría de los beneficios del 3nB se han demostrado solamente en
estudios con animales, no hay que olvidar la experiencia milenaria de las Medicinas
Tradicionales, que, en algunos puntos, ha sido confirmada por los descubrimientos
de los investigadores modernos. De hecho, según vimos (en la primera parte de este
artículo), el uso tradicional del apio como hipotensor fue el punto de partida para el
descubrimiento del 3nB.
A continuación, paso a reseñar algunos de los trabajos científicos más interesantes
hasta ahora publicados.
ARTRITIS, GOTA Y FIBROMIALGIA.
En el Ayurveda, la milenaria medicina tradicional de la India, la semilla de apio ha
sido utilizada durante siglos para tratar la gota y el reumatismo.
Estudios clínicos en tres hospitales han demostrado que las ftalidas del extracto de
semillas de apio son muy eficaces en la reducción de la inflamación y el dolor
asociado con la artritis reumatoide, la fibromialgia y la gota. El mecanismo de acción
no ha sido plenamente dilucidado todavía. Al parecer resulta especialmente eficaz
en los casos de gota, pues el 3-n-butilftalido inhibe la producción de ácido úrico al
bloquear una enzima llamada xantina oxidasa (3).
La activación de la circulación sanguínea ha sido propuesta también como un
mecanismo que contribuye a eliminar los cristales de ácido úrico de las
articulaciones,
reduciendo
así
la
incomodidad
y
el
dolor.
Por otra parte, las ftalidas pueden inhibir la formación de sustancias
proinflamatorias en nuestro organismo, en gracia a su acción reguladora sobre las
protaglandinas (4).
Veamos más de cerca estos estudios.
En un estudio de 12 semanas de duración, se midió la eficacia de un extracto de
semillas de apio concentrado, para combatir el dolor asociado con la artritis y la gota
(dolor muscular y osteoarticular). El estudio fue longitudinal, es decir que comparó
las condiciones del dolor tomando en cuenta un período durante el cual los
pacientes consumieron el producto terapéutico, contra un período durante el cual
dejaron de consumirlo.
El producto utilizado fue un extracto de apio estandarizado para que contuviese
85% de 3-n-butilftalido y otras ftalidas del apio. A lo largo del estudio se aplicaron
protocolos de valoración del dolor como los que se utilizan en los estudios
realizados para valorar los fármacos analgésicos, que permiten análisis estadísticos,
medidas objetivas y subjetivas del dolor.
Un primer estudio piloto, incluyó 15 pacientes que habían sufrido de dolor durante
10 años de forma continua o discontinua, asociado a la osteoartritis, la osteoporosis
o la gota. El dolor se asociaba con una disminución de la movilidad articular y, por
ende, con impedimento para el desempeño normal de las actividades cotidianas
domésticas y/o laborales de los pacientes.
Durante la fase activa del estudio los pacientes recibieron 34 mg del extracto
concentrado de semillas de apio, dos veces al día.
Los resultados fueron sorprendentes:
El alivio del dolor fue valorado en un promedio de 68%, y algunos pacientes
obtuvieron 100% de mejoría. La mayoría de los pacientes observaron mejoría en 3
semanas y el máximo de alivio después de 6 semanas de consumir el producto,
aunque algunos pacientes reportaron sentirse mejor conforme más tiempo lo
utilizaron.
Después de someter a análisis clínico a los pacientes, y de realizar estudios
sanguíneos detallados, los autores del estudio no reportaron ningún efecto
secundario nocivo.
Numerosos pacientes reportaron un efecto diurético, pero no se observó ningún
desbalance en la proporción de sodio/ potasio en el organismo de los pacientes (5).
Dados los favorables resultados obtenidos con este pequeño estudio piloto, los
autores realizaron otro estudio mayor que incluyó 70 paciente. En este caso
utilizaron una dosis mayor del extracto de semillas de apio: 75 mg dos veces por día,
fueron administrados durante 3 semanas. Los pacientes reportaron mejorías más
pronunciadas con esta dosis mayor, en comparación con el estudio previo. El dolor,
la movilidad y la calidad de vida mejoraron notablemente. No se observaron efectos
secundarios nocivos (6).
Los estudios hasta ahora realizados, y la experiencia acumulada con el uso del
extracto estandarizado al 85% de 3nB, demuestran que mientras se consuma el
producto el dolor remite, pero al interrumpir su utilización reaparece el dolor. Es
decir que, al parecer, en esta área su efecto es meramente paliativo.
A pesar de dicha limitación, la función analgésica del 3nB, caracterizada por su alta
eficacia y, sobretodo, por la ausencia de efectos secundarios nocivos, brilla como un
sol en medio de la obscura galaxia de los efectos secundarios de los analgésicos
farmacológicos. Desde la consabida gastritis hasta la muerte por infarto, desde
hemorragias mortales hasta daño renal (reversible , por fortuna), y muchos
más: indigestión, estreñimiento, nausea, vómitos diarreas, úlceras gástricas,
calambres, fotosensibilidad, anemia, depresión, erupciones, retención de líquidos,
efectos tóxicos sobre el sistema nervioso central(que pueden incluir dolor de
cabeza, zumbidos de los oídos, delirio,nerviosismo,confusión,somnolencia,
desorientación, y tratornos de la personalidad), toxicidad en el feto, etc.
Pero, además, debemos destacar el hecho de que algunos estudios han demostrado
que el uso de analgésicos a mediano o largo plazo -tal y como los utilizan quienes
sufren de artritis o de osteoartritis- inhiben la reconstrucción del cartílago y
aceleran su destrucción, de modo que van llevando, lenta pero inexorablemente, a
una situación de daño irreversible de las articulaciones, lo que hace forzosa la
intervención quirúrgica (7, 8).
¡Qué maravilla que podamos disponer de un analgésico natural, efectivo para
quienes sufren de artritis, fibromialgia, osteoartritis o gota, sin efectos secundarios
nocivos!
La dosis, de acuerdo a estos estudios y a la experiencia clínica hasta ahora
acumulada, es de 75 mg, dos a cuatro veces por día (del extracto concentrado al 85%
de 3nB).
En Australia, más de 100,000 personas lo han utilizado, sin que haya habido reporte
de efectos secundarios.
EL APIO COMO DIURÉTICO.
Este es otro de los usos tradicionales del apio, confirmado por la ciencia moderna.
Como acabamos de ver, en los estudios sobre artritis, realizados con un extracto de
semillas de apio, numerosos pacientes reportaron un efecto diurético.
En la actualidad sabemos, que las propiedades diuréticas del apio, también se
asocian a su riqueza en aceites esenciales, que se presentan en mayor concentración
en las semillas, a saber: limoneno y seleno.
Asimismo, la raíz es rica en otro aceite esencial llamado esparragina (que está
presente en abundancia en los espárragos).
Se sabe también que sus aceites esenciales poseen propiedades bactericidas, por lo
cual el apio, ayuda a combatir las infecciones de las vías urinarias, tanto por el efecto
del barrido generado al incrementar el flujo de la orina, como también porque
combate las bacterias (9) (en la “Monografía del Apio”, ofrezco más información
sobre las propiedades microbicidas del apio).
Digamos una vez más, que el apio destaca también por ser un diurético que no
desequilibra la proporción sodio potasio en nuestro organismo y que por lo tanto no
genera efectos secundarios nocivos, a diferencia de los diuréticos farmacológicos.
Existen, por otra parte, interesantes avances en el uso del 3nB, en otras áreas de la
salud humana, como es el caso de ciertas enfermedades neurodegenerativas y los
infartos cerebrales (ver la Monografía del Apio, para información al respecto).
Para finalizar, debo dar respuesta a la pregunta que naturalmente surge de toda esta
información. ¿Hasta dónde es posible obtener todos estos beneficios consumiendo
el apio en su forma natural?
Puedo afirmar, que para tratar la hipertensión, también la gastritis, como
alcalinizante natural y diurético, es suficiente el uso del apio en forma natural, de 4
a 8 tallos de apio por día, incluyendo sus hojas. Pero para obtener buenos resultados
en analgesia, y en desordenes vasculares cerebrales y enfermedades
neurodegenerativas, es más recomendable consumir el extracto valorado de 3nB,
pues sólo así se alcanzan dosis suficientes para dichos padecimientos. Claro, que
también en esos casos podemos usar el apio en su forma natural, como coadyuvante.
ALGUNOS JUGOS CON APIO.
– PARA LA HIPERTENSIÓN: 4 tallos de apio, 2 zanahorias y 1 chayote, todo crudo
pasado por el extractor.
– PARA LA GASTRITIS: 4 zanahorias , 4 tallos
– ALCALINIZANTE: 4 tallos de apio, ½ pepino y 1 manzana.
de
apio,
1
papa.
– DIURÉTICO: 4 tallos de apio, de perejil, ½ chayote,10 ramitas y 1 rebanada de piña.
Pasar el apio el perejil y el chayote por el extractor, y licuar el jugo así obtenido con
la piña y el perejil.
– PARA DOLORES ARTICULARES: 3 zanahorias, 4 tallos de apio, 1 rebanada de de
piña. Pasar todo por el extractor y después licuar el jugo obtenido con 2 cdas. sop.
de pulpa de zábila y un trozo de jengibre.
En todos los casos , estos jugos se preparan pasando los ingredientes crudos por un
extractor de jugos ( en el caso del apio, aprovechar los tallos y las hojas). Se
recomienda consumirlos de inmediato después de haber sido preparados. Para
obtener buenos resultados deben consumirse 2 o 3 veces por día, durante 30 días, o
más. Por supuesto que pueden experimentarse beneficios antes de dicho período.
BIBLIOGRAFÍA.
1. Chong ZZ and Feng YP: Effects of dl-3-n-butylphthalide on production of TXB2 and
6-keto-PGF1 alpha in rat brain during focal cerebral ischemia and reperfusion.
Chung Kuo Yao Li Hsueh Pao 1997;18:505-8.
2. “Extrait des grain de célery, une solution pour l´hypertension, la gutte, et le
rhumatism”,
lhttp://www.naturalfactors.com/ca/fr/products/frontend/WebsiteImages/natura
lfactorscanada/documents/537
3.Hu D, Huang XX and Feng YP: Effect of dl-3-n-butylphthalide (NBP) on purine
metabolites in striatum extracellular fluid in four-vessel occlusion rats.Yao Hsueh
Hsueh Pao 1996;31:13-7.
4.Http://www.phthalides.com/index.html.
5. Soundararajan S and Daunter B: Ajvine: Pilot biomedical study for painrelief in
rheumatic pain. School of Medicine, The University of Queensland, Brisbane,
Queensland, Australia, 1991-92.
6. Venkat S, Soundararajan S, Daunter B and Madhusudhan S. Use of Ayurvedic
medicine in thetreatment of rheumatic illness. Department of Orthopaedics, Kovai
Medical Center and Hospitals, Coimbatore, India, 1995.
7. M.J. Shield, “ Anti-inflammatory Drugs and Their Effects on cartilage Synthesis and
Renal Function”, Eur j Rheumatol Inflam 13 (1993):7-16).
8. N.M. Newman and R.S.M. Ling, “Acetabular Bone Destruction Related to NonSteroidal Anti-Inflammatory Drugs”, Lancet 2 (1985): 11-13).
9. Dr. Pamplona Roger Jorge D, Enciclopedia de los alimentos y su poder curativo, ed
Zafelis, España, 2001).
NOTA: Los datos proporcionados en este artículo lo son sólo a título informativo, no
para el autodiagnóstico, ni para el auto tratamiento, sus padecimientos deben ser
atendidos por un profesional de la salud.
Andrés Sierra es licenciado en Etnología. En 1983, por necesidades de cuidado de su
propia salud, se acercó a las Medicinas Alternas. Desde entonces se ha dedicado al
estudio, la práctica y la enseñanza de la Medicina Natural, con especial énfasis en el
uso curativo de los alimentos.
Ha participado en numerosos programas de radio, y ha impartido múltiples cursos y
diplomados en la materia.
Actualmente funge como subdirector académico de la Licenciatura en Medicinas
Alternativas y Complementarias, impartida en la Escuela de Estudios Superiores en
Medicinas Alternativas y Complementarias MASHACH en la ciudad de Puebla, y dirige
el Centro Naturista “Natural mar” en esa misma ciudad.
Contacto: [email protected]
Las sorprendentes propiedades terapéuticas del apio (Tercera parte)
Finaliza esta serie de posts sobre las sorprendentes propiedades curativas del apio con
un recuento práctica de los males y enfermedades que su consumo nos puede ayudar
a prevenir o remediar: desde gastritis y úlceras hasta dolores mentales y menstruales.
Diversos estudios realizados, en su mayoría con animales, han confirmado algunas
de las propiedades terapéuticas atribuidas al apio en las medicinas alternativas y
tradicionales, tal es el caso de su uso para combatir la gastritis y las úlceras, para
destruir el Helicobacter pylori, para disminuir el colesterol y los triglicéridos
elevados y para tratar los dolores menstruales. Dada la facilidad de su uso, en casi
todos los casos, vale la pena que el lector conozca esta información y la manera de
realizar una aplicación práctica de la misma. Por otra parte, compartiré en esta
entrega, información novedosa e impactante, sobre el uso de las ftalidas del apio en
el tratamiento de los eventos cerebrovasculares y de ciertas enfermedades
neurodegenerativas como el Parkinson y el Alzheimer.
EL APIO PARA COMBATIR LOS DOLORES MENSTRUALES.
Un estudio realizado en el Centro de Investigación de Salud Reproductiva, de la
Escuela de Enfermería, de la Universidad Médica Shabid Behesshti, en Teheran (1),
investigó la eficacia de un extracto de semillas de apio, azafrán y anís, una fórmula
de la herbolaria tradicional iraní recomendada para combatir los dolores
menstruales.
El estudio, incluyó 180 mujeres del dormitorio de la Universidad de entre 18 y 27
años que sufrían de dismenorrea primaria. Las participantes fueron divididas al azar
en tres grupos: un grupo recibiría el tratamiento a base de hierbas, el segundo grupo
recibió un fármaco: ácido mefenámico y el tercer grupo un placebo.
El grupo tratado a base de hierbas recibió 500 mg de un extracto altamente
purificado de azafrán semilla de apio y anís, tres veces al día durante tres días, a
partir del inicio de la menstruación o al aparecer el dolor. Las participantes fueron
seguidas por dos a tres ciclos desde el inicio de la menstruación y durante tres días
de sangrado. Las principales medidas de resultado fueron la severidad y duración
del dolor menstrual durante 3 meses.
Al comentar los resultados del estudio, los autores comentan que hubo reducciones
estadísticamente significativas en las puntuaciones de la intensidad y la duración
del dolor en los grupos que tomaron el producto herbal y el ácido mefenámico.
Además, la disminución de la puntuación de dolor se reflejó por una reducción
significativa en el uso de otras drogas analgésicas entre los grupos de tratamiento
en comparación con las mujeres del grupo placebo. La magnitud de la reducción del
dolor fue significativamente mayor en el grupo que consumía el producto herbal, en
comparación con el grupo que consumía el ácido mefenámico y el grupo placebo.
EL APIO COMO REMEDIO PARA LA GASTRITIS.
En la Medicina Natural, se ha recomendado tradicionalmente el consumo del apio
para combatir la gastritis, y más recientemente en la jugoterapia , se recomienda el
consumo del jugo de apio con ese mismo fin.
En estudio con ratas, realizado por un equipo de investigadores de la Universidad
King Saud, en Riad, Arabia Saudita, el extracto de semillas de apio demostró tener
efecto anti ulceroso (2).
Los investigadores usaron varios modelos de úlceras gástricas inducidas
experimentalmente en ratas. Las úlceras fueron inducidas con indometacina,
agentes cito destructivos (que destruyen las células), y estrés. El uso de agentes cito
destructivos, produjo adelgazamiento de la mucosa gástrica, disminución de la
defensa antioxidante a nivel de la mucosa gástrica y simultáneamente aumento de
la oxidación.
El extracto de apio demostró una significativa capacidad para restablecer la mucosa
gástrica y ofreció protección antioxidante de los tejidos gástricos, en las ratas que
habían sufrido las úlceras.
Los resultados fueron confirmados posteriormente mediante estudios
histopatológicos. Los autores del estudio concluyeron afirmando que los resultados
obtenidos sugieren que el extracto de Apium graveolens protege significativamente
a la mucosa gástrica y suprime las secreciones gástricas en ratas, posiblemente
gracias a su acción antioxidante.
En otro estudio (3) realizado en el Centro de Investigaciones Biomédicas de la
Univerdsidad de Hallam, en Sheffield , Reino Unido, se comprobó que el extracto de
apio ejerce una potente acción destructiva sobre el Helicobacter pylori. El objetivo
de este estudio era purificar y caracterizar un componente antimicrobiano de
las semillas del apio. Los autores señalan que existe reporte del uso milenario de
dichas semillas como una hierba medicinal con efectos antibacterianos.
Los autores del estudio lograron aislar y purificar un compuesto que tenía marcados
efectos bactericidas contra H. Pylori. En las conclusiones del estudio, los
investigadores señalaron que dicho compuesto, que por cierto forma parte de las
fatlidas del apio, puede ser adecuado para realizar investigación adicional sobre el
tratamiento de la infección por H. Pylori, ya que se trata de un “potente” destructor
de dicha bacteria.
Mencionemos por último un estudio, realizado en el Laboratorio de Farmacología
de la Facultad de Medicina de la Universidad de Monastir, en Túnez (4).
Este estudio investigó las actividades anti-ulcerogénicas y antibacterianas de
extractos de apio. Los autores usaron modelos experimentales de inducción de
úlceras gástricas en ratas, y probaron los efectos del extracto de semillas de apio,
pero también de un extracto de las partes aéreas del apio (tallo y hojas). Se
usaron un extracto acuoso y otro alcohólico, tanto de semillas como también de
tallos y hojas del apio. Los resultados fueron impresionantes para ambos tipos de
extractos: el extracto de semillas inhibía hasta un 91% la formación de las úlceras, y
el extracto de los tallos y hojas de apio elevaba ese porcentaje hasta el 95%. Por otra
parte, los autores del estudio compararon estos resultados con el fármaco
omeprazol, y encontraron que el extracto de apio arrojaba resultados similares: el
omeprazol inhibía en un 94% la formación de las úlceras.
ESTUDIOS CON ANIMALES DEMUESTRAN EL EFECTO ANTICOLESTEROL DEL APIO.
Esta es otra de las áreas de investigación con animales que ha generado un amplio
número de publicaciones.
En su conjunto han mostrado lo siguiente:
1. Disminución del colesterol total.
2. Disminución del colesterol malo (de baja densidad)
3. Elevación del colesterol bueno (de alta densidad)
4. Disminución de los triglicéridos.
Pongamos como ejemplo, un conjunto de estudios realizados en el Departamento de
Farmacología, de la Facultad de Medicina, de la Universidad Nacional de Singapur,
por un grupo de investigadores encabezados por el Dr. Tsi.
En un primer estudio, que fue publicado en febrero de 1995, este grupo de
investigadores, estudió el efecto anti colesterol de un extracto acuoso de apio. Los
investigadores indujeron experimentalmente la elevación del colesterol en dos
grupos de ratas. Uno de ellos recibió un extracto acuoso de apio y el otro no. Al final
del experimento se observó una reducción significativa de los niveles de colesterol
total, del colesterol de baja densidad (vulgarmente conocido como colesterol malo),
y de los triglicéridos, en el grupo de animales que había consumido el extracto de
apio, en comparación con el grupo que no lo consumió. Sin embargo, se observaron
niveles de triglicéridos en el hígado más altos en las ratas que consumieron el
extracto de apio.
Por otra parte, los autores reportaron que los análisis químicos del extracto
utilizado demostraron que no contenía 3-n-butilfatilido, el único compuesto del apio
hasta ese momento conocido con propiedades anti colesterol, y comentaron que
debían existir otros compuestos en el apio que explicaran dicho efecto (5).
En un segundo estudio, publicado en marzo del siguiente año (1996), el
mismo grupo de investigadores confirmó los resultados obtenidos, esta vez
utilizando ratas genéticamente modificadas para sufrir de colesterol elevado. La
administración del extracto acuoso de apio mostraba un marcado efecto anti
colesterol (6).
Cuatro años después (enero 2000), el mismo grupo de investigadores, publicó un
trabajo, en el que afirmaban haber logrado dilucidar el mecanismo de acción a través
del cual, el extracto de apio, logra disminuir los niveles de colesterol en modelos
experimentales con ratas.
Los investigadores observaron que el consumo del extracto de apio produjo una
mayor excreción de los ácidos biliares y por ende mayor eliminación de colesterol.
(Señalemos, de paso, que, en la Medicina Natural, y en la Medicina Tradicional China,
se ha recomendado desde tiempo atrás el consumo de apio para ayudar a depurar
la vesícula biliar). Al mismo tiempo, los investigadores encontraron que el extracto
de apio consumido durante 8 semanas, no produjo una disminución de la síntesis de
colesterol a nivel hepático, ni tampoco en el intestino delgado.
Este estudio permite, entonces, afirmar que el apio no disminuye la síntesis del
colesterol, sino que ayuda a mejorar la eliminación del mismo por vía biliar, en ratas.
Por último, los investigadores señalaron que los estudios cromatográficos
permitieron detectar compuestos del extracto de apio, con aminoácidos y azucares
que podían ser los responsables del efecto anti colesterol del apio (7).
ESTUDIOS CON ANIMALES DEMUESTRAN EL EFECTO NEUROPROTECTOR DEL
3nB.
Para finalizar este sorprendente panorama de los alcances terapéuticos del apio, es
necesario compartir información sobre una de las más fascinantes y prometedoras
investigaciones actuales sobre el 3nB.
Se trata, por lo demás de un área de acción novísima e insospechada. Como lo habrá
observado nuestro atento lector, las investigaciones reseñadas hasta aquí, de una u
otra forma confirman los datos que sobre las propiedades terapéuticas del apio ya
habían descubierto empíricamente diversas corrientes de las medicinas
tradicionales. En efecto, los diversos usos del apio ya mencionados: para la tratar la
hipertensión, como diurético, como alivio a los dolores de la artritis, como
antimicrobiano, como coadyuvante para la disminución del colesterol, para tratar
los problemas gástricos de alguna manera, son mencionados las medicinas
tradicionales. Pero sus extraordinarias cualidades para combatir los infartos
cerebrales, el Alzheimer, el Parkinson y la Esclerosis Lateral Amiotrófica, son un
descubrimiento muy reciente y prometedor.
EL 3NB Y LOS INFARTOS CEREBRALES
China es uno de los países que ha generado más investigación en torno al 3nB,
también identificado como L-NBP. Una de las áreas que mayor interés ha despertado
es la investigación de los efectos protectores de dicho extracto a nivel cerebral.
Los estudios con animales han demostrado que resulta muy útil en el tratamiento
de los infartos cerebrales
El infarto cerebral es la tercera causa de muerte de la población general en
los países desarrollados y la mayor causa de morbilidad comparada con el resto de
enfermedades en dichos países. En décadas recientes ha incrementado su incidencia
en los países en desarrollo. En México constituye ya la tercera causa de muerte.
El 30 % de los pacientes que sufren de infarto cerebral, muere dentro de los
primeros seis meses subsecuentes al evento cerebro vascular y de estos, el 10%
fallece dentro del primer mes. El 70% de los pacientes queda con secuelas
neurológicas, muchas de las cuales son terribles.
A nivel mundial, quince millones de personas cada año sufren un infarto cerebral, de
los cuales cinco millones mueren y otra cantidad igual queda permanentemente
discapacitada.
Diversos estudios con animales, en su mayoría realizados en China, han demostrado
que el L-NBP ejerce impresionantes efectos benéficos en estos casos:
-se observó que mejoraba significativamente la microcirculación en algunas
arteriolas cerebrales (8),
-se demostró que reducía el área del infarto cerebral y que inhibía la formación de
coágulos (9,10),
– se observó que mejoraba la capacidad de producción de energía a nivel celular y
que disminuía el daño oxidativo propio del infarto cerebral (11),
-se comprobó que reducía la destrucción de neuronas (12),
-y que reducía la respuesta inflamatoria (13).
Todo ello en modelos de infarto cerebral producido experimentalmente en
animales.
Los avances y resultados en esta área de investigación llevaron al desarrollo, en
China, de un producto sintetizado en laboratorio: DL-3-n- butiftalido, con el cual se
realizaron numerosos estudios con animales, (una búsqueda en PUBMED arroja 29
trabajos publicados desde 1995 a la fecha), que confirmaron los resultados
preliminares.
Los resultados de estos estudios condujeron finalmente en el 2000, a la autorización
por parte de La Administración de Alimentos y Medicamentos de China, del DL-3-nbutiftalido para su uso en pacientes afectados por infarto cerebral (14).
EL 3-NB EN ALGUNAS ENFERMEDADES NEURODEGENERATIVAS.
Los trabajos de investigación sobre los efectos protectores del L-3-nB y del DL3-nB
en la isquemia cerebral en ratas de laboratorio, dieron pie a una investigación
adicional, sumamente prometedora. Me refiero a los estudios sobre los efectos
protectores de este compuesto del apio en casos de enfermedades
neurodegenerativas. Hasta ahora, los trabajos con animales han abordado tres
padecimientos: la enfermedad de Parkinson, el mal de Alzheimer y la Esclerosis
Lateral Amiotrófica. Y aunque los trabajos son todavía preliminares, sus resultados
son muy alentadores.
Citemos, por ejemplo, los comentarios del Dr Ying Peng, miembro de la Academia
China de Ciencias Médicas, y del Centro de Enfermedades Neurológicas del Brigham
and Women’s Hospital, de la Escuela de Medicina de la Universidad de Harvard,
quien ha publicado, junto con diversos colaboradores, varios trabajos sobre el tema.
El Dr Peng, dice en un artículo publicado en el Journal Of Neuroscience, en junio del
2010 (ver nota 14):
Nuestro estudio demuestra por primera vez que el L-NBP, administrado por vía oral
[ a ratas de laboratorio genéticamente modificadas para desarrollar placas
amiloideas y remedar las características de la enfermedad de Alzheimer en
humanos] reduce la deposición de la placa, también reduce la destrucción neuronal
y su sustitución por tejido cicatricial, y el estrés oxidativo; asimismo, mejora el
aprendizaje espacial a largo plazo y los déficits de memoria en este tipo de ratones.
Por todo lo cual los autores de estudio concluyen afirmando que “el L-NBP parece
ser prometedor como fármaco multifacético para la prevención y / o tratamiento de
la enfermedad de Alzheimer [cursivas mías]”.
Vale la pena también compartir una opinión de otro grupo de investigadores, que
apunta en el mismo sentido, para el caso de la Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA).
En un artículo recientemente publicado en el Chinise Medical Journal (mayo 2012),
Feng Xin Hong (15), del Departamento de Neurología del Hospital de la Universidad
Médica de Dalian, en China, hace algunos comentarios sumamente interesantes.
Par empezar, nos aclara que la ELA, es un trastorno neurológico fatal que implica la
destrucción de neuronas motoras. Por otra parte, nos recuerda que actualmente no
existe tratamiento farmacológico para dicha enfermedad.
Por todo esto, y tomando en cuenta los sorprendentes resultados obtenidos en otros
modelos animales de enfermedades neurodegenerativas, como el Alzheimer y la
enfermedad de Parkinson, este grupo de investigadores realizó un trabajo con
animales para probar los efectos del dl-3-n-butilftalido en casos de ELA. La
conclusión de su trabajo lo dice todo:
“La administración del DL-NBP después del desarrollo de la enfermedad prolonga
significativamente la supervivencia y mejora el rendimiento motor [en los animales
del experimento]. El DL-NBP puede ser un agente terapéutico potencial para la ELA
[en humanos]”.
Y los resultados obtenidos en los experimentos sobre el Parkinson también han sido
sorprendentes.
Con seguridad, en unos cuantos años seremos gratamente sorprendidos con
un tratamiento de estas, y por qué no, también de otras, enfermedades
neurodegenerativas, desarrollado a partir del 3-n-butilftalido del apio.
LA APIGENINA.
Esta es otra sustancia presente en el apio que ha generado gran número de
investigaciones, pero a diferencia de las ftalidas, podemos encontrarla en cantidades
importantes en otros vegetales como el perejil, así que me ocuparé de ella en otra
ocasión.
COMENTARIO FINAL
En el curso de tres décadas, la investigación sobre las sustancias terapéuticas del
apio ha dado pasos de gigante.
Inspirado por el uso del apio como un remedio para la hipertensión por la Medicina
Tradicional Oriental, el Dr W J Elliot, a comienzos de los años 90, identificó por vez
primera el 3-n-butiftalido, y corroboró su efecto hipotensor. De ahí en adelante, se
han ido añadiendo triunfos para esta sustancia natural, y su homólogo sintético:
analgésico con mecanismos de acción que son la envidia de las compañías
farmacéuticas, su reconocimiento oficial en 2000 en China para tratar clínicamente
la isquemia cerebral, los prometedores resultados de la investigación en
enfermedades neurodegenerativas, uso potencial para combatir el colesterol
elevado y la gastritis y las úlceras, (por sólo mencionar lo más destacado). Nada mal
para una humilde plantita. Pero eso no es lo más importante de estos trabajos de
investigación sobre el apio.
A modo de conclusión, me parece necesario destacar, por lo menos tres resultados
positivos del conjunto de estos trabajos científicos y subrayar una consecuencia de
largo alcance:
1. Por un lado, han sabido retomar datos ofrecidos por las medicinas
ancestrales. La investigación científica reciente sobre los usos terapéuticos
del apio, corrobora ejemplarmente la amplia veracidad del saber médico
milenario, y demuestra la importancia que tiene la colaboración de
ambos saberes (ciencia y saber ancestral) para el desarrollo de los
conocimientos médicos en la actualidad.
2. En segundo lugar, y evidentemente, todos estos trabajos abonan a
nuestro conocimiento científico sobre los usos curativos del apio.
Aquí científico significa: identificación de las sustancias responsables de los
efectos curativos del apio, estudios detallados sobre sus potenciales efectos
secundarios, demostración experimental de sus efectos terapéuticos,
dilucidación de sus mecanismos de acción, todo esto a través de estudios en
tubos de ensayo, con animales y finalmente en humanos. Como resultado de
tres décadas de trabajo científico, inspirado en los saberes ancestrales, se ha
logrado el desarrollo de productos fito farmacéuticos, con altas
concentraciones de las sustancias terapéuticas, que no pueden obtenerse
con el mero consumo del apio en su forma natural, e inclusive se han
desarrollado productos sintéticos análogos a los activos naturales. Todo
esto ha permitido, finalmente, el uso a gran escala del 3nB- que no genera
efectos secundarios nocivos-, por lo pronto, para tratar la artritis y los
infartos cerebrales, pero seguramente habrá mucho más.
3. Destaquemos, en tercer lugar, como un gran aporte de estos trabajos
científicos, el haber descubierto aplicaciones insospechadas del 3nB, para el
tratamiento de los infartos cerebrales y algunas enfermedades
neurodegenerativas.
La confluencia de los esfuerzos de cientos de investigadores a lo largo de
tres décadas, logró demostrar científicamente los usos terapéuticos del apio
milenariamente sostenidos por las medicinas alternativas y tradicionales, y
además creó un novísimo campo de aplicación de las ftalidas del apio, según
vimos.
¿Qué importancia tiene esto en la actualidad?
Enorme: se trata de la demostración práctica del camino para la Medicina del
Nuevo Milenio. Una Medicina Humana y Agradable, surgida del diálogo
constructivo entre los saberes médicos ancestrales y tradicionales, y las ciencias
biomédicas modernas.
Se trata de un botón de muestra, del estado actual y las posibilidades de desarrollo,
de nuestros conocimientos biomédicos. Como afirma, por citar un ejemplo, el DR.
Mathias Rath (16): en la actualidad hemos acumulado saber y tecnología
suficiente para atender con sustancias naturales, o derivadas de fuentes
naturales, la mayoría de los padecimientos humanos. Lo único que justifica el
gigantesco consumo mundial de fármacos (y por ende, de efectos secundarios
nocivos) en la atención de los procesos de salud/enfermedad, son los enormes
intereses de las transnacionales farmacéuticas. Y lo mismo vale al hablar de los
recursos dedicados a la investigación, y a los procesos de enseñanzaaprendizaje en el área de la medicina, monolíticamente centrados en torno a la
farmacología.
Al enterarnos del caso de la investigación sobre las ftalidas del apio, no podemos
dejar de preguntarnos: ¿Cómo sería la medicina moderna, si la mayoría de los
enormes recursos humanos y materiales dedicados a la investigación farmacológica
se enfocaran en la búsqueda y el desarrollo de sustancia naturales no invasivas para
el cuidado de nuestra salud?
Por fortuna, en el ámbito de la salud, mucho del cambio por venir, depende de
nuestras elecciones como consumidores. Y para ello, el primer paso es informarnos.
El presente trabajo representa una pequeña contribución en ese sentido.
RECETAS NATURISTAS CON APIO
PARA LIMPIAR EL LODO BILIAR y BAJAR EL COLESTEROL: pasar por el
extractor 2 o 3 manzanas (las suficientes para obtener 1 vaso de jugo de manzana), 4
tallos de apio y 1 rabanito. Consumir este jugo 3 veces al día antes de cada alimento
inmediatamente antes de tomar el jugo, se debe tomar 1 cucharada sopera de aceite
de oliva extra virgen y el jugo de 1 limón.
CURA DE JUGO DE APIO PARA COMBATIR EL STRESS, EL NERVIOSISMO Y EL
INSOMNIO, Y PARA APORTAR ANTIOXIDANTES NEUROPROTECTORES: esta
cura consiste en consumir todas las mañas cantidades progresivas de jugo de apio
combinado con jugo de manzana y de lechuga orejona. Para comenzar la cura se
debe tomar en ayunas 1 vaso de jugo de manzana, el jugo de 15 hojas de lechuga
orejona y de 2 tallos de apio (todo combinado y pasado por el extractor). Al día
siguiente incrementar la cantidad de jugo de apio, por ejemplo, utilizar 4 tallos de
apio para elaborar el jugo. Y continuar en los días sucesivos aumentando la cantidad
de jugo de apio hasta que este consumiendo ¾ de vaso de jugo de apio y ¼ de vaso
de jugo de manzana y el jugo de 15 hojas de la lechuga orejona. Consumir durante
30 días este jugo. (Se entiende que conforme aumentamos la cantidad de jugo de
apio disminuimos la cantidad de jugo de manzana).
CONTRA LA GASTRITIS: pasar por el extractor 4 o 5 zanahorias (hasta obtener un
vaso de jugo de zahoria), 4 tallos de apio y 1 papa cruda. Tomar este jugo 3 veces al
día antes de cada alimento.
-Pasar por el extractor 4 tallos de apio, ½ pepino, 2 zanahorias y 1 manzana.
PARA COMBATIR LAS ÚLCERAS GASTRODUODENALES: ½ vaso de jugo de apio,
½ vaso de jugo de col blanca y ½ vaso de jugo de zanahoria. Mezclar los tres jugos.
Consumir esa dosis tres veces por día. Es recomendable comenzar con cantidades
menores de los jugos de apio y de col banca, y aumentarlos poco a poco.
TE PARA COMBATIR LOS DOLORES MENSTRUALES: hervir un litro de agua, ya
que esté hirviendo el agua añadir 3 tallos de apio y sus hojitas, 5 flores de manzanilla
y 1 raja de canela, dejarlo hervir durante 5 min. Reposar tapado durante 10 min. y
colar. Tomar 3 tazas al día, que el té esté caliente y endulzado con miel.
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Andrés Sierra es licenciado en Etnología. En 1983, por necesidades de cuidado de su
propia salud, se acercó a las Medicinas Alternas. Desde entonces se ha dedicado al
estudio, la práctica y la enseñanza de la Medicina Natural, con especial énfasis en el
uso curativo de los alimentos.
Ha participado en numerosos programas de radio, y ha impartido múltiples cursos y
diplomados en la materia.
Actualmente funge como subdirector académico de la Licenciatura en Medicinas
Alternativas y Complementarias, impartida en la Escuela de Estudios Superiores en
Medicinas Alternativas y Complementarias MASHACH en la ciudad de Puebla, y dirige
el Centro Naturista “Naturalmar” en esa misma ciudad.
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