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Yo, Aquiles: sobre la vulnerabilidad,
la cólera narcisista y el complejo de la
madre humillada1
* Rubén Zukerfeld
A Carlos Mario Aslan y Pedro Boschan2
PRÓLOGO
It´s still the same old story
A fight for love and glory
A case of do or die.
[...] As time goes by.
Tema musical del film Casablanca
Herman Hupfeld (1942)
La prolífica y profunda obra de Andre Green puede ser dividida en diversas etapas de producción conceptual que han influido notablemente en el
pensamiento psicoanalítico contemporáneo. Así lo ha hecho Fernando Urribarri (2011) quien describe tres períodos en la obra de Green: el de los comienzos (1960-1970), el de los decenios de la madurez (1980-1990) y el
“giro del año 2000”. Como es habitual, el estudio de la obra de un autor
puede ser realizado desde distintas perspectivas tanto clínicas como teóricas. Es obvio que lo primero es entender el desarrollo de su pensamiento,
su lógica y su interacción explícita o implícita con otros autores. La se1
*
2
Ponencia en el Panel: “Quién, Yo?” Metapsicología y clínica del narcisismo, en el Encuentro Internacional Andre Green, APA, Octubre 2011. Agradezco los comentarios para
este trabajo de Raquel Zonis Zukerfeld.
errezeta@fibertel.com.ar / Argentina
Carlos Mario Aslan a fines de los 70’ en un seminario sobre los afectos me hizo conocer la obra de André Green, y un caso clínico de Pedro Boschan, que comentamos
junto a Rodolfo D’Alvia en las Segundas Jornadas sobre Psicoanálisis Francés Contemporáneo, originó la investigación conceptual que realizamos con mi mujer, Raquel Zonis, sobre el mito de Aquiles.
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gunda cuestión es determinar de qué problemas se ocupa, que pueden ser
o no los mismos que les interesan a sus lectores. Y la tercera perspectiva
que a mi modo de ver constituiría una investigación conceptual, es la de establecer qué conceptos preexistentes ha desarrollado, cuáles ha creado y cuáles ha modificado o abandonado a lo largo de su obra. Esta última tarea,
como es sabido, tiene necesariamente un punto de partida y contextualización que es la obra freudiana, de la que Green ha hecho un profundo estudio, enriquecido luego por su período lacaniano y su intenso acercamiento
a la obra de Bion y Winnicott.
En este trabajo, de acuerdo al título del panel, me ocuparé de varios conceptos que Green ha reformulado y ha creado, empezando por un lado con
la cuestión del narcisismo, en una revisión metapsicológica que incluye la
noción de escisión estructural y de proceso terciario. Por otro lado presentaré un breve desarrollo a partir del “complejo de la madre muerta”, que denomino “complejo de la madre humillada”, en íntima relación con lo que describimos en nuestros trabajos sobre vulnerabilidad y resiliencia, como
“subjetividad aqulieica” (Zukefeld & Zonis Zukerfeld, 2005), noción que surge
de una investigación conceptual sobre el mito de Aquiles, el invulnerable.
1. CONCEPTOS REVISITADOS Y CONCEPTOS CREADOS. LA INTRODUCCIÓN DEL
NARCISISMO EN UNA NUEVA TÓPICA .
1.1 Green (1966-7) plantea que “el narcisismo es la borradura de la huella
del Otro en el Deseo de lo Uno” (p.76) y que “el narcisismo primario es,
en esa perspectiva, Deseo del Uno, aspiración a una totalidad autosuficiente
e inmortal cuya condición es el autoengendramiento, muerte y negación
de la muerte” (p.84) y es también “el camino de apropiación de la máxima
perfección, cuya invulnerabilidad es la meta final” (p.82). Así es que al revisitar el narcisismo introducido por Freud va a enfatizar que:
El narcisismo primario no se puede entender como un estado, sino como
una estructura. La mayoría de los autores no sólo lo tratan como si fuera
un estado, sino que se refieren a él sólo como narcisismo de vida, guardando silencio —el silencio mismo que lo habita-sobre el narcisismo de
muerte, presente en la forma de la abolición de las tensiones hasta el nivel
cero.(p.83)
Esta concepción fundamental de la primera etapa – según entiendo – atraviesa toda su obra y va a implicar reformulaciones de la pulsión de muerte,
desarrollar el trabajo de lo negativo, instaurar el modelo del acto, refleREVISTA DE PSICOANÁLISIS | LXIX | N° 1 | 2012
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xionar sobre lo irrepresentable y la serie blanca y, a partir de la noción de
estructura encuadrante, precisar el narcisismo primario – como lo hace en
su cita Urribarri (2011) – como “ estructura de base del psiquismo, que permite y sostiene la separación con respecto al objeto” (p.387). Por otra parte
ya en la década del 80’ Green (1986) planteaba que:
La identidad no es un estado; es una búsqueda del yo, y sólo puede recibir su respuesta reflejada desde el objeto y la realidad, que la reflejan.(p.39)
[...] el narcisismo primario se mueve por su parte en dos direcciones: hacia
la elección de objeto, elección del Otro. Alter ego; después, sin ego: alter.[...]
hacia el narcisismo primario absoluto, en que la excitación tiende a cero: el
narcisismo negativo..(p.55 la cursiva es del autor)
Tenemos entonces, por un lado, una doble dinámica narcisista y por otro,
una relación del self con el objeto y el Otro del objeto. En 1975 en su artículo de homenaje a Winnicott es donde escribe: “[…] en realidad estamos
hoy frente a una tercera tópica en función del self y del objeto” (la cursiva es
mía, p.78). Esta noción metapsicológica reaparece en el párrafo final de su
meduloso texto sobre las rupturas epistemológicas de Freud, como parte
de sus “ideas directrices para un psicoanálisis contemporáneo”, con una frase
sugestiva: “Tampoco retrocederé ante la osadía de encarar una tercera tópica, que ya me daba la sensación de estar asomando en mi informe de Londres de 1975” (2005, p.p.157-158). La “serie terciaria”, probablemente iniciada en 1972 con el nuevo concepto de “procesos terciarios” como “aquellos
procesos que ponen en relación los procesos primarios y secundarios de tal
manera que los primarios limitan la saturación de los secundarios y los secundarios la de los primarios” (p.185), tendrá en Green un intenso desarrollo. Por otra parte, en sus importantes aportes sobre las “locuras privadas”, es decir, el campo de lo limítrofe o de las estructuras no neuróticas,
señala que “La escisión es indispensable para el trabajo psíquico que no debe
ser recargado por la tensión [...] es un proceso normal [...] es uno de los dos
mecanismos básicos” (1977, p.109).
Además, más adelante en su obra, plantea que “la representación de cosa
capta, limita, transforma la energía pulsional [...] no puede ligar por sí sola
todo cuanto forma parte del representante psíquico” (1987, p.135). A mi
modo de ver, esto implica que existen desde el punto de vista económico
magnitudes no ligadas que coexisten con magnitudes ligadas, es decir una
doble derivación pulsional asociada con cierta lógica a una escisión no meramente defensiva.
Consideramos entonces que, independientemente de cómo se establezca
su origen, se trata de la “coexistencia de dos posturas psíquicas”: una que gira
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alrededor del Ideal del Yo donde opera la represión y es la fuente de la intersubjetividad y otra – apartada, escindida – que es la sede de la desmentida radical y a su vez ha sido constituida por ella: el Yo Ideal permanente, monádico, duplicante y de pura descarga que no reconoce la alteridad.
1.2 Con esto queremos decir que en todo acto psíquico, en todo producto
de la subjetividad y en su misma construcción, conviven constantemente
el enmascaramiento represivo y la eficacia de lo no representable asociado
a la pregnancia inevitable del narcisismo tanático. Desde allí conviene recordar que entre la primera y segunda tópica Freud introdujo el narcisismo,
pero éste no tuvo su figuración tópica. Pero desde el momento en que es
posible diferenciar un Ideal del Yo y su sesgo imaginario y simbólico, de un
Yo Ideal inscripto en el orden de lo Real, están dadas las condiciones para
revisitar la tópica freudiana en línea con Freud, aprovechando los desarrollos de Green. Aquí es importante hacer una lectura de acuerdo a lo que
entendemos como “lógica de autor”. Así es que cuando Freud descubre la
represión lo que describe al principio es solo un mecanismo de defensa de
ciertas enfermas llamadas histéricas. Luego resulta ser también el mecanismo de defensa de ciertos enfermos obsesivos y fóbicos. Y finalmente es
la noción estructurante y universal del psiquismo humano. La misma lógica se percibe cuando describe la escisión como el mecanismo de defensa
de los fetichistas. Luego lo planteará no solo para esas patologías, sino también para la psicosis. Y, finalmente, como mecanismo general del Yo “joven”
frente al trauma y en las neurosis en general. Por supuesto que no se trata
aquí de hacerle decir a Freud lo que no dijo, pero sí de valorar un estilo de
revisión y desarrollo típicamente freudiano desde la clínica (Vg. fetichismo,
psicosis) hacia una primera teorización y luego hacia una segunda teorización póstuma e inconclusa donde afirma que “(la escisión) no merecería tal
importancia si no se confirmara también en estados semejantes a las neurosis y finalmente también en estas últimas” (Freud, 1938, p. 3415). Green
(1993) ocupándose de los trabajos póstumos de Freud señala que “el capítulo concluye abruptamente con la observación que la escisión estaría presente en las neurosis” (p.166).
Por esto, pensar la escisión no solo como un mecanismo de defensa,
sino también como un mecanismo estructurante y universal solidario de la
represión primaria, es una posibilidad que entendemos de valor heurístico.
Es un apartamiento que permite una diferenciación, como Green ha señalado (Ver 1.4). Para aceptar esta caracterización hay que estar de acuerdo
también en que en Freud la posibilidad de ligadura representacional se establece en condiciones económicas definidas por el principio de constancia. Tanto la pulsión con su anclaje somático, como la condición siempre
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in-justa del objeto auxiliar, inexorablemente generan magnitudes no ligables que dejan huellas activables pero no evocables, es decir todo aquello
no captado por las representaciones de cosa, de acuerdo a Green. Esto significa que tanto vía naturaleza y vía cultura siempre hay carencias y siempre hay excesos. También implica que coexistirá para siempre aquello que
ingresa en la órbita del deseo y la castración, es decir las leyes del Edipo,
con aquello que queda apartado, no reprimido, es decir lo que llamamos
escindido. Este inconsciente escindido se corresponde3 con lo que en Aulagnier son los procesos originarios, de modo que planteamos (Zukerfeld
& Zonis Zukerfeld, 2005) que la noción de proceso terciario de Green puede
extenderse para ser pensada en su articulación con aquellos procesos que
entendemos escindidos estructuralmente (Ver figura 1).
1.3. Existe una lógica en el descubrir cuestiones humanas y universales a
partir de patologías y además, como es sabido, Freud inaugura con la teoría
del sueño el estudio de lo normal, donde lo inconsciente reprimido es propio de la cotidianeidad habitual. La pregunta que surge entonces es si lo escindido es también parte de esa cotidianeidad y no solo un mecanismo de
defensa. Y Andre Green (2000) formula claramente la existencia de dos modelos, el del sueño asociado a la primera tópica y las estructuras neuróticas,
y el del acto, ligado a la segunda tópica y las estructuras no-neuróticas, que
a nuestro modo de ver coexisten en una misma condición subjetiva y que
denominamos estructura edípica conflictiva (EEC) y estructura narcisista nirvánica (ENN) (Zukerfeld, 1992; Zukerfeld & Zonis Zukerfeld,1989 ).
Es así que desde el punto de vista tópico es posible formular la coexistencia de dos narcisismos, en topos distintos a partir de una escisión estructural,
y desde el punto de vista dinámico, la coexistencia en la estructura del self de
una doble dinámica de los ideales (Ideal del Yo y Yo Ideal) donde se juega la
dinámica de la represión, la dinámica de la escisión y la dinámica de los procesos terciarios. El predomino del modelo del acto es predominio del narcisismo negativo o tanático cuya sede es el Yo ideal que descarga la tensión a
cero, opera con la desmentida radical y la duplicación autoengendrante que
no reconoce alteridad alguna. A esta condición que en la clínica implica pasaje al acto y/o eclosión somática y que ha recibido numerosas denominaciones, la entendemos como condición vulnerable. Pero esta vicisitud del self
se debe poner en relación con el contexto objetal que brinda la cultura de la
que es parte, siguiendo la regla fundamental de pensar lo intrapsíquico in3
En otra parte (Zukerfeld & Zonis Zukerfeld, 2005) hemos planteado otras probables correspondencias con el teatro de lo imposible en McDougall, lo Real en Lacan, y la pantalla beta en Bion, y también con las memorias implícitas (procedurales y emocionales).
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exorablemente ligado a lo intersubjetivo. Así es que el papel del Otro de la
cultura y sus representantes parentales definen los procesamientos subjetivos a partir de lo que promueven y lo que limitan, es decir lo que llamamos
respectivamente los ideales culturales dominantes (ICD) y las legalidades culturales dominantes (LCD). Es importante destacar que el adjetivo ‘dominante’ quiere enfatizar predominio epocal y variabilidad cultural, y de clase
social. Así es que los ideales culturales dominantes son las ofertas que brinda
una cultura o microcultura determinada a través de distintos dispositivos, destinadas a regular la autoestima de los sujetos que la integran. Se diferencian
de las legalidades culturales dominantes entendidas como las interdicciones
o prohibiciones constitutivas de una cultura o microcultura destinadas a regular los vínculos intersubjetivos. La dialéctica entre ideales y legalidades –
en la que circulan los enunciados identificatorios y la construcción de la subjetividad – presenta variadas facetas dependiendo de la relación Ideal del Yo
y Yo Ideal. Por lo general el predominio de este último está asociado a ICD
de definida cualidad patogénica (ideal de eficientismo, ideal de inmediatez,
ideal de manipulación corporal4 ) y puede implicar la violación de legalidades y sus derivaciones.
1.4. Green (1998) considera la escisión como una actividad fundamental
del psiquismo “porque con la escisión comienza justamente la diferenciación” (p.28). La posibilidad de escindir el universo en dos es el primer acto
psíquico por el cual este puede ser significado y señala que es un proceso
normal y un mecanismo básico. Por otra parte, en su discusión con discípulos de Pierre Marty, plantea que:
Fue necesario que alguien describiera las cosas como lo ha hecho Marty,
es decir que adoptara como punto de vista una especie de referencia o de
causalidad biológica para encarar las funciones del psiquismo elemental
que yo llamo “prepsíquico”. Este término vago involucraría un estado mítico donde solo actuaría el representante psíquico de la pulsión, disociada
(esta) del encuentro con la representación de objeto o de cosa o disociada
entes de ese encuentro.( La cursiva es mía, p.34)
Lo que Green denomina “prepsíquico” corresponde a lo que entendemos
como lo inconsciente escindido a partir de una escisión fundante y estructural. Ya en 1979 a partir de su clásica investigación sobre los estados limí4
Hemos desarrollado en otra parte la asociación de de estos ICD con el campo de la
patología somática, adictiva y alimentaria (anorexia nerviosa) respectivamente (Zukerfeld, 1996, 2009).
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trofes Green ha insistido en el valor estructural de la operación psíquica
llamada “escisión o clivaje”. Así es como señala que:
en la represión, la relación del Yo como representante de la realidad y las demandas pulsionales como representantes del placer es vertical […] en la escisión esta relación es horizontal. La razón del Yo y la razón de las demandas
pulsionales coexisten en el mismo espacio psíquico. (La cursiva es mía, p. 42 ).
1.5. Estas afirmaciones muestran que desde la patología borderline se tiende
a construir una concepción global del funcionamiento psíquico. Esta concepción global es lo que entendemos hoy en día como tercera tópica, que
constituye la representación gráfica metafórica de la heterogeneidad y coexistencia de funcionamientos psíquicos inconscientes de estructura representacional (representación de cosa y representación de palabra) y no representacional (huellas activables no evocables) cuya vinculación se realiza
por procesos terciarios. Se trata de un modelo del aparato psíquico, entendido como la construcción del psiquismo entre soma y otro, caracterizado por la introducción en la segunda tópica freudiana de la escisión como
mecanismo universal y estructurante que permite la coexistencia universal
de dos grandes modos de funcionamiento psíquico, cada uno de los cuales
puede estudiarse desde distintas perspectivas. Estos dos grandes modos implican una reintroducción tópica y dinámica del narcisismo tal como lo ha
planteado Green como narcisismo de vida o positivo (Ideal del Yo) y narcisismo negativo o de muerte (Yo Ideal) como condición universal y permanente de la condición subjetiva (Zukerfeld, 1992, 1996, 2009; Zukerfeld, R. & Zonis Zukerfeld, R., 1989,1999, 2005). El ideal del Yo se
encuentra involucrado, por definición, en el conflicto y la trama edípica de
modo que es el eje de la estructura edípica conflictiva (EEC), mientras que
el Yo ideal comanda la estructura narcisista nirvánica (ENN). La escisión
estructurante es representada tópicamente (ver figura 1) como barra vertical perpendicular a la barra horizontal que desde la segunda tópica representa metafóricamente a la represión (primaria y secundaria) y junto
con ella ordena el encuentro entre dos exigencias de trabajo, una de carácter biológico (Soma) y otra de orden vincular (Otro de la cultura). Existe
una doble derivación pulsional desde el momento que – como señalamos
antes – las magnitudes no pueden ser ligadas totalmente por las representaciones de cosa (Rc.) que se articulan con las representaciones de palabra
(Rp.), y dejan por tanto huellas activables no evocables (Ha.). A su vez el
Otro de la cultura a través de las LCD, se articula con el Ideal del Yo en el
entramado del Edipo y el conflicto expresándose en las variadas formas del
modo de funcionamiento neurótico. Paralelamente también lo hace a tra-
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vés de los ICD ya sea vía el Ideal del Yo que se articula en el modo anterior
y/o vía el Yo Ideal correlativamente a las carencias y vicisitudes traumáticas
que dejan también huellas activables no evocables. Esto quiere decir que
este modelo intenta integrar las concepciones pulsionalistas y las relacionales sin establecer un orden jerárquico, de modo que en todos y en cada
uno de los funcionamientos psíquicos hay algo del orden somático y algo
del orden vincular y a la vez hay algo prohibido pero representable y algo
imposible e irrepresentable, algo que se ausenta y se representa y algo que
se presenta y se impone sin representarse.
Desde el punto de vista teórico la noción de vulnerabilidad alude al predominio de lo escindido o del Yo Ideal y clínicamente es una condición que
suele expresarse por un déficit representacional y de recursos yoicos, y una
tendencia a la descarga en acto o somática. Esta condición – correlativa a
magnitudes traumatogénicas y/o carencias vinculares – puede manifestarse
de distintos modos, evolucionar hacia desarrollos resilientes o asociarse a
determinados ICD conformando particulares constelaciones clínicas. Este
último caso, de importante prevalencia, se presenta en sujetos considerados exitosos en contextos culturales atravesados por el consumo y el espectáculo generando lo que llamamos los “invulnerables - vulnerables”, caracterización que proviene del mito de Aquiles, esa gran epopeya narcisista.
Figura 1. Los dos narcisismos y la tercera tópica
LCD
O T
ICD
O
R
EEC
ENN
Prec. Rp.
Ideal
Ha
(Proc. Terciario)
Yo Ideal
del Narcisismo
Narcisismo
Yo Positivo
Negativo
Rc.
Inc. Reprimido
Inc. Escindido
S O
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M
A
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2. AQUILES, EL INVULNERABLE VULNERABLE Y LA CÓLERA NARCISISTA
“ Canta, oh diosa, la cólera del Pélida Aquiles;
cólera aciaga que causó infinitos males a
los aqueos y arrojó al Hades muchas
valerosas almas...”
Homero, Ilíada, Canto I ,1
2.1. TETIS: LA MADRE HUMILLADA , FILICIDA Y SOBREPROTECTORA .
Una visión moderna del Mito de Aquiles debe considerarlo como una leyenda global incluyendo la generación anterior, es decir desde la historia
del amor no correspondido de su madre, la diosa marina Tetis, hacia Zeus,
divinidad máxima del Olimpo. Ovidio en su obra Metamorfosis escribe:
“ Júpiter [Zeus], aunque en su pecho había sentido unos fuegos nada tibios, evitó la unión con la marina Tetis y ordenó a Peleo que los sustituyera en sus deseos y que vaya a unirse a la doncella marina. [...] Y que no
te engañe adoptando cien figuras […] Apenas se había adueñado Peleo
de los miembros virginales, ella adopta nuevas formas, hasta que se da
cuenta de que sus miembros están sujetos y sus brazos extendidos en diferentes direcciones; entonces por fin lanzó un gemido y se mostró como
Tetis y dice: “Vences no sin la voluntad de los dioses”,. Peleo abraza a la que
se declara vencida, y se adueña de sus deseos y la llena del gran Aquiles.” (p.230)
Aquiles fue hijo de la diosa Tetis, hija del Océano, y del mortal Peleo, rey de
los mirmidones. Esta boda se realiza contrariando a Tetis, porque Zeus que
era su pretendiente, fue advertido que el hijo que tendría con ella iba a destronarlo y ocupar su lugar5, y es así que por temor la obliga a casarse con un
mortal. Es a esta boda a la que Eris (la Discordia)6 no es invitada e introduce
la manzana de oro “para la más bella” que Paris otorga a Afrodita, debido a
que la diosa del amor le otorga a Helena, la mujer más hermosa de la tierra.
Luego de la boda Tetis – resentida – ahoga o quema (según las versiones) a sus seis primeros hijos. Cuando alumbra al séptimo niño, la mano
5
6
Es la tercera repetición mítica de ocupar el lugar del Gran Dios Padre (Urano, Cronos,
Zeus) y por ende que su madre sea la sucesora de las Grandes Diosas Madre (Gea, Rea,
Hera) que en este caso fracasa y el Olímpico Zeus mantiene su lugar para siempre.
Es el motivo por el que esta boda se llama Boda de la Discordia con el que se define
también la relación Tetis-Peleo.
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de Peleo impide que lo ahogue y lo llama Aquiles que quiere decir “sin labios” ya que al principio no quería mamar la leche de sus pechos. Luego,
reactivamente, lo quiere hacer invulnerable-inmortal y, para ello, lo sumerge en el lago Estigia sujetándolo por el talón que, de esta forma, queda
seco y vulnerable. Posteriormente, enfadada con su marido, vuelve al mar
con sus hermanas, las Nereidas, y el niño es confiado al centauro Quirón,
quien lo alimenta con entrañas de león y médula de oso para aumentar su
valentía.
Debido a la profecía del adivino Calcas, que afirmaba que Aquiles iba a
combatir y morir en la guerra de Troya, Tetis lo oculta disfrazado de mujer
en la corte del rey Licomedes. Allí Aquiles se enamora de Deidamia, hija
de Licomedes. Es descubierto por Ulises que, disfrazado de mercader, trae
regalos para las mujeres de la corte entre los que incluye espadas y otras
armas que Aquiles – por reflejo guerrero – toma impulsivamente y es así
descubierto. Abandona a Deidamia y se suma a la tropa griega comandada
por Agamenón, el rey de Micenas. Este abandono obligado es sugestivamente tratado por Tirso de Molina en su obra El Aquiles donde describe el
particular diálogo de Aquiles con su madre en relación a ese episodio (Acto
primero, p.62):
TETIS: Refrena el enojo vano, que no eres hombre, pues lloras .
AQUILES: Adórola.
TETIS: Si la adoras yo te la pondré en la mano. Disponte tú a obedecerme y dispóndrete a alcanzarla .
AQUILES: ¿Cómo podrás tu obligarla?
TETIS: Todo es posible.
2.2. PRIMERA CÓLERA DE AQUILES. LA RIVALIDAD EDÍPICA
Aquiles no recupera a Deidamia pero parte hacia la guerra de Troya no deseada. Pese a la profecía, Tetis le da al héroe una armadura divina hecha
por Hefaistos y un oráculo advierte que Aquiles moriría de muerte violenta
si mataba a algún hijo de Apolo. A raíz de un castigo de la diosa Artemisa a
Agamenón las naves quedan varadas y la diosa exige el sacrificio de Ifigenia, la hija del jefe griego. Aquiles intenta salvarla pero fracasa. Parte finalmente a la guerra acompañado de su amigo Patroclo y con los mirmidones
realiza diversos ataques a ciudades vecinas, en uno de los cuales mata a Tenes,
un hijo de Apolo, violando la ley divina. Posteriormente Homero relata en
la Ilíada lo que se denomina la cólera de Aquiles que entiendo es una clara
expresión de hostilidad edípica. Sucede cuando el rey micénico Agamenón
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le quita a la doncella cautiva Briseida: Aquiles retira a los mirmidones de la
batalla y se encierra encolerizado en su tienda. Invoca a su madre Tetis quien
le dice “[...] conserva la cólera contra los aqueos y abstente de combatir”
(Canto I ,414, p.33). Obedece y se abstiene nueve años. Posteriormente,
en un momento fundamental de la obra homérica, Aquiles le explica a Ulises que de todas formas se quedará allí con sus naves porque:
mi madre, la diosa Tetis, de argentados pies, asegura que las parcas pueden llevarme al fin de la muerte de una de estas dos formas: si me quedo
aquí a luchar en torno de la ciudad troyana, no regresaré a la patria tierra, pero mi gloria será inmortal ; si vuelvo, perderé la ínclita fama, pero mi
vida será larga, pues la muerte no me sorprenderá tan pronto ( Canto
IX,308,p.146)
Debido a la inducción materna de “gloria inmortal” existente en la frase
del canto IX, Aquiles se queda nuevamente obedeciendo a su madre, y los
troyanos, envalentonados por su ausencia, producto de su encono con Agamenón, atacan a los griegos y los fuerzan a retirarse. Entonces Patroclo le
pide que le preste su armadura y lo deje avanzar con los mirmidones a la
batalla y Aquiles acepta. El príncipe troyano Héctor, hijo de Príamo y hermano de Paris, mata a Patroclo y se lleva la armadura de Aquiles. Entonces el desconsolado Aquiles
dio un horrendo gemido ; lo oyó su veneranda madre, que se hallaba en
el fondo del mar y prorrumpió en lamentos : “¡ay de mí desgraciada! ;
¡ay de mí, madre infeliz de un valiente ! Parí un hijo glorioso, fuerte e insigne entre los héroes [...] y ya no lo recibiré otra vez” (Canto XVIII, 22,52;
p.282-283).
Aquiles pide a su madre una nueva armadura cuya confección la diosa encarga a Hefaistos dios del fuego y del hierro. Una parte central de la misma
es el famoso escudo divino. Tetis concurre a recibirlo y Hefaistos (Vulcano)
se lo presenta con un ayudante ciclópeo como su obra maestra (ver figura 2)7.
Posteriormente le entrega por segunda vez las armaduras divinas a su hijo
7
En el canto XVIII de la Ilíada se relata este episodio. Los versos que lo describen constituyen la écfrasis más antigua de la historia de la literatura. En el último verso del canto,
Homero describe la celeridad con la que la diosa le lleva a Aquiles armaduras y escudo,
“saltando del Monte Olimpo como un gavilán” La investigación de W. Auden (1955) describe al escudo como símbolo de un mundo devastado por la guerra y el totalitarismo.
Este escudo representa la gloria tanática como se verá más adelante a propósito de Ayax.
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que protegen todo…menos su talón. Existen varias pinturas que representan este momento pero un hallazgo de nuestra investigación fue encontrar
un fresco pompeyano de 400 ac., donde un pintor anónimo ilustra la importante escena mítica, con la particularidad de que muestra a Tetis reflejada especularmente en el escudo de su hijo, en una época donde – hasta
donde sabemos – no existía la noción de pintura en espejo. Este hecho, a
mi modo de ver, expresa la extraordinaria percepción de la profunda raigambre narcisista de esa díada mítica donde la guerra y la muerte del hijo
es la gloria reinvidicatoria de esa madre humillada.
Figura 2. Hefaistos entrega el escudo de Aquiles a su madre Tetis quien
aparece reflejada en el mismo. (Casa de Paccius Alejandro, Pompeya, 400 a.c.
En Bellingham, D., Greek Mithology, p.38)
2.3. SEGUNDA CÓLERA: LA FURIA NARCISISTA , MUERTE Y FUSIÓN
Así armado, vuelve a la batalla en la que provoca muchas muertes de troyanos en una verdadera carnicería. Posteriormente reta a Héctor a quién
mata, sin aceptar los códigos de funeral que éste le propone: “No me hables de acuerdos como no es posible que haya alianza fiel entre hombres y
leones, ni que estén de acuerdo los lobos y corderos” (Canto XXI, 261,
p.238). Luego arrastra su cuerpo atado a su carro en torno a las murallas de
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Troya, sin permitir que tenga los funerales que le correspondían. Esto constituye una violación de la legalidad cultural y los dioses se indignan por su
conducta; también los desoye y sólo cuando se lo pide Príamo, el padre de
Héctor y rey de Troya, accede entre llantos a devolver el cuerpo de su enemigo. Aquí finaliza la Ilíada con los funerales de Héctor.
Aquiles continua luchando, derrotando una y otra vez a los troyanos y a
sus aliados, incluida la guerrera amazona Pentesilea de quien se enamora
cuando la mata. Finalmente, Paris, hijo de Príamo, con la ayuda del dios
Apolo, hiere mortalmente a Aquiles con una flecha en su único punto vulnerable, el talón. Una de las versiones señala que este episodio se produce
porque Aquiles se enamora de Polixena, hija de Príamo y se la solicita en
matrimonio. El pacto debe celebrarse en un templo de Apolo donde Paris
dispara la famosa flecha.
Posteriormente es Ulises, con el regalo del famoso caballo, quien ingresa a la ciudad que es incendiada y destruida, logrando huir de ella el troyano Eneas. Aquiles es llorado durante dieciséis días por las nereidas y por
las nueve musas, mientras entonan cantos fúnebres. Luego queman el cuerpo
en la pira y sus cenizas son mezcladas con las de Patroclo. Una versión describe que Tetis se lleva a Aquiles a la isla Blanca en la desembocadura del
río Danubio donde durante el día se escucha el ruido de las armas y “por la
noche el ruido de chocar de copas y los cantos de un banquete eterno” (Grimal, 1981, p.43)
3. SUBJETIVIDAD AQUILEICA Y EL COMPLEJO DE LA MADRE HUMILLADA
“ Ayax se mata porque las armas de Aquiles
se adjudican a otro. Pareciera que en su caso
se trataría de la relación con un haber de que
fue privado. No nos engañemos. Ayax sufre
una herida del ser porque no lo reconocieron
como el más temible de los guerreros,
dignidad que valía la posesión de las armas de
Aquiles, forjadas por Hefaistos.”
André Green (1969)
En Narcisismo de Vida, Narcisismo de Muerte.,p.137
3.1. Aquiles es el gran fracasado de la guerra de Troya. Muere sin conquistarla, pierde todos sus vínculos amorosos por abandono, muerte o traición
(Ifigenia, Deidamia, Briseida, Patroclo, Pentesilea y Polixena). Con su característica cólera narcisista viola toda legalidad cultural (desobediencias a
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los oráculos, asesinatos en el templo de Apolo, muerte de Héctor sin funeral). Sin embargo, a pesar de que Ulises es el gran triunfador en la guerra
y en la vida, Aquiles es el gran héroe épico venerado y adorado8. ¿Por qué?
Porque su obediencia a la inducción materna de gloria se realiza en su propia muerte, un verdadero epítome de la evolución del narcisismo tanático
y su poder idealizante. Por eso, como señala agudamente Green, “no nos
engañemos”; el suicidio del valiente guerrero griego Ayax, el grande, también triunfador en la guerra de Troya, no se debe a una pérdida objetal (las
armas de Aquiles las recibe Ulises), sino a una profunda e irreversible herida narcisista. Se trata aquí de escudo, armaduras y armas investidas de la
gloria que Tetis añoraba, depositada narcisisticamente en el cuerpo de Aquiles, quien solo necesitaba proteger su humano talón. Claramente Ayax necesita ser Aquiles usando estas armaduras ideales que ya habían facilitado
la muerte de Patroclo. Y si no las posee no es nadie, reduplicando el narcisismo tanático que circula en la díada madre-hijo. En esta épica relación
Tetis representa en el nivel singular la secuencia humillación-odio-formación reactiva y en el nivel social a los ideales culturales dominantes que
prometen recompensas gloriosas para la carencia o el desvalimiento que
han producido. Aquiles representa la frustración objetal, la dependencia que
implica el desvalimiento, la obediencia a la inducción materna de promesa
de gloria y la condición de vulnerabilidad desmentida con los correlatos de
violencia que aquello implica.
La subjetividad aquileica se define entonces como la condición subjetiva
que implica vulnerabilidad equilibrada o compensada por la obediencia a
ideales culturales dominantes. Se trata de armaduras de eficientismo e inmediatez frente a la adversidad donde no existe posibilidad de transformación alguna. Estas armaduras intentan cubrirlo todo menos brindar el amparo necesario o el modelo de cambio a intentar frente a la adversidad.
Implica un potencial de violencia implosiva o explosiva, característico del
modelo del acto en Green. Se trata de una clínica que entendemos como
“aquileica” es decir una clínica de los vulnerables que se sienten invulnerables, de los desvalidos que necesitan la gloria, de los violentos que se sienten justos, de los mortales que se sienten inmortales. Se trata de la condición psíquica que implica la coexistencia de funcionamientos edípicos y
8
Hay que recordar que Alejandro Magno lo tenía como modelo a seguir. Es interesante investigar la semejanza de la relación de este conquistador con su madre Olimpia – repudiada por el padre de Alejandro, el rey Filipo, a quien manda asesinar – con la relación Aquiles-Tetis. Asimismo nos ha comentado el Lic. Augusto Abello (2010), el parecido con la
díada Ramón Mercader (el asesino de León Trotsky) y su madre, la militante stalinista María
Eustaquia Caridad del Río Hernández, quien lo induce a realizar el famoso crimen.
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narcisistas con predominio de estos últimos en función del comando del Yo
Ideal. Se trata de la presencia del déficit (efecto de lo irrepresentable, desmentida, descarga, duplicación) con momentos de conflicto. Además existen manifestaciones y comportamientos que expresan vulnerabilidad (conductas de riesgo, incapacidad de afrontar sucesos vitales, imposibilidad del
duelo) compensada por la obediencia a ideales culturales dominantes. Pero
como señalamos anteriormente esta constitución subjetiva no se puede estudiar aislada de una historia que el mito de Aquiles ilustra a partir de la
humillación materna.
3.2 COMPLEJO DE LA MADRE HUMILLADA
Las bodas más famosas de la mitología griega, la de Tetis con Peleo, son
sugestivamente las de una diosa profundamente contrariada que rechazará
numerosas veces a su marido y matará a sus hijos no deseados. Constituye
un hecho único en toda la mitología, en el sentido de la humillación que
implica que una diosa sea forzada a tener hijos con un simple mortal. Todas
las relaciones de dioses con mortales fueron elegidas por los dioses y diosas y en muchos casos dieron origen a otros famosos héroes como Heracles, Perseo, Teseo o Eneas9. Todos ellos, a diferencia de Aquiles, fueron
triunfadores en sus tareas y misiones. Tetis no ha elegido, ha sido humillada y no inviste inicialmente a su hijo.
Green introduce la noción de “complejo de la madre muerta” como una
conformación clínica detectable en la transferencia, de la que se deduce
una historia de desinvestimiento materno del niño con una brusca retracción narcisista en la madre que ocasiona la desinvestidura de su imago en
la mente de su hijo, generando un agujero psíquico. Esta condición está asociada a la llamada depresión esencial (Marty, 1980) y a toda la serie del
vacío y del déficit, como una típica problemática narcisista. Green (1980)
señala entonces que:
La madre, por alguna razón, se ha deprimido. La variedad de los factores desencadenantes es aquí muy grande. Desde luego, entre las causas
principales de esa depresión materna encontramos la pérdida de un ser
querido: hijo, progenitor, amigo íntimo, o cualquier otro objeto inves9
Eneas es, por contraposición, el ejemplo paradigmático de una historia opuesta a la de
Aquiles. Es hijo del amor de Afrodita con el pastor Anquises – amor elegido y consensuado – es el protegido de los dioses, salvador de troyanas y de su padre, y fundador de
Roma y el mundo latino.
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tido fuertemente por la madre. Pero también se puede tratar de una depresión desencadenada por una decepción que inflige una herida narcisista:
un revés de la fortuna en la familia nuclear o en la familia de origen, un
enredo amoroso del padre, que abandona a la madre, una humillación, etcétera. (p.172, la cursiva es mía)
Creo que aquí es importante diferenciar cuándo se trata de una pérdida
objetal, que implicaría clásicamente un duelo normal, de lo que constituye
un duelo patológico con una herida narcisista cuyo paradigma clínico es la
vivencia de humillación. Así es que llamamos “complejo de la madre humillada” a la condición de herida narcisista, más que de pérdida objetal, que
implica un primer tiempo de no investidura del hijo y un segundo tiempo
de sobreinvestidura para compensar en él su propio déficit narcisista. Es
una variante de la “madre muerta” dado que en ésta al principio existe investidura que luego se abandona. En la “madre muerta” hay una ausencia
de madre –como vacío psíquico – en la mente del hijo; en la “madre humillada” hay una ausencia de hijo – como otro diferente – en la mente de
la madre. Se trata de una clínica que va desde la simple ausencia de deseo
de hijo que es forzada por la cultura en nombre del “instinto materno”,
hasta las violaciones, pasando por todas las variedades de embarazos no
deseados. Cualquiera de estas vicisitudes puede tener manifestaciones de
franco rechazo, sobreprotecciones correlativas a la tendencia filicida y/o
utilizaciones inconscientes reivindicativas.
EPÍLOGO
A través de Homero y otros autores clásicos, se
configuró la personalidad legendaria de este abrupto
y contradictorio personaje, […] sacar todo el partido
poético del talón de Aquiles; esto es: de la fragilidad
y el sentido paradójico de este semidiós demasiado
humano, cogido como por pinzas entre los dedos
de su madre Tetis, implacable guerrero, insaciable y
cruel vengador y, sin embargo, el más ingenuo y
elemental de todos los brutales y astutos caudillos de
la Grecia arcaica”.
F. Calvo Serraler, Diario El País, Enero 2004
Este trabajo está sustentado sobre varias ideas originales de Andre Green,
un verdadero autor de referencia, término que intentamos no confundir
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con reverencia. Esto implica una tendencia a jerarquizar más el valor heurístico de sus importantes desarrollos que a realizar una exégesis de los mismos. Es evidente que Green ha realizado un profundo estudio de la obra
freudiana que le permitió entender al narcisismo como una estructura básica con dos dimensiones o dinámicas coexistentes, presentar el narcisismo
tanático y su vinculación con la pulsión de muerte, el trabajo de lo negativo y el complejo de la madre muerta. Por otra parte, a partir de la clínica
de lo fronterizo, ha revisitado la noción de escisión freudiana y ha planteado la necesidad de diseñar una tercera tópica, concepto incluido en las
“terceridades” que él inauguró con el concepto de “proceso terciario”. Su
planteo de las “locuras privadas”, donde se encuentran parte de estos desarrollos, fue uno de los puntos de partida teóricos para la investigación
sobre la leyenda-mito de Aquiles, de donde surgen nuestros conceptos de
“subjetividad aquileica” y “complejo de la madre humillada”. Estas dos
nociones se expresan sintéticamente en el epígrafe, comentario del crítico
de arte español Calvo Serraler sobre la exposición de cuadros de Rubens
acerca de la historia de Aquiles, “ese implacable guerrero, insaciable y cruel
vengador cogido como por pinzas entre los dedos de su madre Tetis”. He
aquí la tragedia de la humillación y la búsqueda de la reivindicación gloriosa, el mortífero efecto del narcisismo tanático. Sin embargo, como escribió Green, “no nos engañemos”. Esta leyenda mítica es una gran tragedia épica, pero el problema es universal ya que en todos nosotros, en
nuestras vidas, nuestros actos y nuestros sueños hay siempre algo que está
planteado en el epígrafe inicial de este trabajo: se trata de la misma vieja
historia, la historia de la eterna lucha por el amor y por la gloria, mientras
el tiempo pasa.
RESUMEN
Andre Green ha realizado un profundo estudio de la obra freudiana que le permitió entender al narcisismo como una estructura básica con dos dimensiones o dinámicas coexistentes, y presentar el narcisismo tanático y el complejo de la madre muerta. A partir
de la clínica de lo fronterizo ha revisitado la noción de escisión freudiana y ha planteado
la necesidad de diseñar una tercera tópica, concepto incluido en las “terceridades” que
inauguró con el concepto de “proceso terciario”. Se presenta un modelo tópico que a
partir de diferenciar Ideal del Yo del Yo ideal hace coexistir los dos narcisismos descriptos por Green. Su planteo de las “locuras privadas” y del “trabajo de lo negativo” -donde
se encuentran parte de estos desarrollos- fue uno de los puntos de partida teóricos para
la investigación sobre la leyenda-mito de Aquiles.
La leyenda presenta a la diosa Tetis que es rechazada por Zeus y obligada a casarse con
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un mortal. Su humillación induce a ir a la guerra de Troya a su hijo Aquiles, el invulnerable, dándole armas y escudos protectores... sin proteger su famoso talón, procurando
recuperar en él la gloria perdida, conformando una díada narcisista tanática. Aquiles muere
a partir de su cólera narcisista producto de la muerte de su amigo-doble Patroclo quien
usa sus armaduras. La subjetividad aquileica se define como la condición subjetiva que
implica vulnerabilidad equilibrada o compensada por la obediencia a ideales culturales
dominantes que regulan la autoestima del carenciado. Implica un potencial de violencia
implosiva o explosiva, característico del modelo del acto en Green. El “complejo de la
madre humillada” alude a una variación del “complejo de la madre muerta”, enfatizando
la condición de herida narcisista, más que de pérdida objetal, que implica un primer
tiempo de no investidura del hijo y un segundo tiempo de sobreinvestidura para compensar en él su propio déficit narcisista.
DESCRIPTORES: NARCISISMO / TERCERA TÓPICA / MADRE MUERTA / VULNERABILIDAD /
HERIDA NARCISISTA / GREEN ANDRÉ.
SUMMARY
I, Achilles: concerning vulnerability, narcissistic rage and the complex of the
humiliated mother
André Green’s penetrating study of Freud’s works enabled him to understand narcissism
as a basic structure with two co-existing dimensions or dynamics, and to present thanatic
narcissism and the complex of the dead mother. Based on clinical work with borderlines,
he revised the Freudian notion of splitting and proposed the need to design a third topic,
a concept included in the “tertiarities” that he inaugurated with the concept of ‘tertiary
process’.
The author presents a topical model that first distinguishes the ego ideal from the ideal
ego and then makes the two narcissisms described by Green co-exist. His hypothesis of
“private madness” and the “work of the negative”, where some of these developments
are found, was one of the theoretical starting points for the investigation of the legendmyth of Achilles.
This legend presents the goddess Thetys who is rejected by Zeus and forced to marry a
mortal. Humiliated, she induces her son Achilles, the invulnerable, to go to the Trojan
War, giving him weapons and protective shields but without protecting his famous heel,
in an attempt to recover her lost glory through him, thus forming a thanatic narcissistic
dyad. Achilles dies as a result of his narcissistic rage, a product of the death of his friend
and double, Patroclus, who uses his weapons. Achillean subjectivity is defined as the subjective condition that involves vulnerability, balanced or compensated by obedience to
dominant cultural ideals that regulate the self-esteem of the deprived. It implies a potential for implosive or explosive violence, a characteristic of the model of the act in Green.
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The “complex of the humiliated mother” refers to a variation of the “complex of the
dead mother”, emphasizing that it is narcissistic injury rather than object loss that is implied in an initial moment of non-cathexis of the son, followed by a second moment of
hyper-cathexis, in order to compensate for the mother’s own narcissistic deficit.
KEYWORDS: NARCISSISM / THIRD TOPIC / DEAD MOTHER / VULNERABILITY / NARCISSISTIC INJURY / GREEN ANDRÉ.
RESUMO
Eu, Aquiles: sobre a vulnerabilidade, a cólera narcisista e o complexo da mãe
humilhada
Andre Green realizou um profundo estudo da obra freudiana que lhe permitiu entender o narcisismo como uma estrutura básica com duas dimensões ou dinâmicas coexistentes, e apresentar o narcisismo tanático e o complexo da mãe morta. A partir da clínica do fronteiriço reviu a noção de excisão freudiana e ventilou a necessidade de criar
uma terceira tópica, conceito incluído nas “terceiridades” que inaugurou com o conceito
de “processo terciário”. Apresenta-se um modelo tópico que a partir de diferenciar o
Ideal do Eu do Eu Ideal faz coexistir os dois narcisismos descritos por Green. Sua proposta das “loucuras privadas” e do “trabalho do negativo” - onde se encontram parte destes desenvolvimentos- foi um dos pontos de partida teóricos para a investigação sobre a
lenda-mito de Aquiles.
A lenda apresenta a Deusa Tétis que é rechaçada por Zeus e obrigada a casar com um
mortal. Sua humilhação induz seu filho Aquiles - o invulnerável- a ir à guerra de Troia,
dando-lhe armas e escudos protetores... sem proteger o seu famoso calcanhar, procurando
recuperar nele a glória perdida, conformando uma díade narcisista tanática. Aquiles morre
a partir de sua cólera narcisista produto da morte de seu amigo- duplo Pátroclo quem
usa suas armaduras. A subjetividade aquiliana se define como a condição subjetiva que implica vulnerabilidade equilibrada ou compensada pela obediência aos ideais culturais dominantes que regulam a autoestima do carente. Implica um potencial de violência implosiva ou explosiva, característico do modelo do ato em Green. O “complexo da mãe
humilhada” faz alusão a uma variação do “complexo da mãe morta”, enfatizando a condição de ferida narcisista, mais que de perda objetal, que implica um primeiro tempo de
não-investidura do filho e um segundo tempo de sobreinvestidura para compensar nele
seu próprio déficit narcisista.
PALAVRAS CHAVE: NARCISISMO / TERCEIRA TÓPICA / MÃE MORTA / VULNERABILIDADE /
FERIDA NARCISISTA / GREEN ANDRÉ.
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Rubén Zukerfeld
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