Untitled - citaREA

Anuncio
D.
CAYETANO
SOCÍAS Y BAS,
SECRETARIO PRIMERO DE LA REAL SOCIEDAD ECONÓMICA MALLORQUÍNA DE
AMIGOS DEL PAÍS.
CERTIFICO:
Q u e de las actas y d o c u m e n t o s que o b r a n en esta Secre-
taría de m i cargo resulta: q u e abierto concurso por esta C o r p o r a c i ó n ,
p a r a p r e m i a r los escritos en que se tratasen con m a y o r acierto los extremos propuestos en el edicto de convocatoria p u b l i c a d o en 1 9 de N o v i e m b r e del a ñ o p r ó x i m o p a s a d o , se presentaron cinco o p ú s c u l o s , a c o m pañados de los correspondientes pliegos cerrados, con los respectivos
lemas de
«La A g r i c u l t u r a es la m a d r e de todas las ciencias.»
«Vade-mecum
filoxérico,
dedicado p o r la R e a l Sociedad E c o n ó m i c a M a l l o r q u í n a
de A m i g o s del P a í s á los v i t i c u l t o r e s b a l e a r e s , escrito p o r (sin lema)»
«Si Mallorca se p r e s e r v a d e la filoxera, será la c o m a r c a m á s floreciente de E s paña.»
« M e m o r i a s o b r e el o r i g e n de-la filoxera y m e d i o s prácticos p a r a c o m b a t i r l a , p o r
u n aficionado á la A g r i c u l t u r a . »
«Audaces f o r t u n a adjuvat.»
P r o c e d i ó la Sociedad á la elección de las personas q u e h a b í a n de
componer la C o m i s i ó n calificadora de dichos escritos, c o n s t i t u y é n d o l a
con los Sres. D . Sebastian B a r c e l ó , D . P a u l i n o V e r n i é r e , D . N i c o l a s
R a m o n , D . F r a n c i s c o Satorras y D . P a b l o G r a l l a , en c u y a ilustración
y rectitud reconoció la Sociedad toda la competencia necesaria para
obtener el justo fallo que deseaba; y dedicados al desempeño de su c o m e tido, pusieron en conocimiento de la m i s m a , l u e g o de t e r m i n a d o , la
calificación que h a b í a n m e r e c i d o de ellos los trabajos presentados al
concurso.
L a S o c i e d a d , en j u n t a celebrada dia 16 de M a r z o de este a ñ o , q u e d ó
enterada del d i c t a m e n de la C o m i s i ó n calificadora, y en su vista a d j u dicó el p r e m i o ofrecido, consistente en M e d a l l a de oro, el título de
Socio de m é r i t o de esta C o r p o r a c i ó n , y la i m p r e s i ó n del escrito p r e m i a d o , al autor del que tiene por l e m a
«AUDACES FORTUNA ADJUVAT;»
Y el accésit, que consiste en i g u a l título de Socio de mérito, al a u t o r
del que lleva el r ó t u l o
« Vade-mecum filoxérico dedicado por la Real Sociedad Económica Mallorquína de Amigos del País á los viticultores baleares, escrito por (sin lema).-»
Y en sesión celebrada, á tenor de lo a n u n c i a d o , en el i n m e d i a t o dia
festivo, que fué el 2 1 del m i s m o mes de M a r z o , se abrieron los pliegos
en c u y a s cubiertas se leían respectivamente los dos lemas q u e se acaban
de t r a n s c r i b i r , y resultaron ser a u t o r e s :
Del escrito que h a b í a merecido el p r e m i o , el S r . D . L u i s P o u y
B o n e t , Catedrático de H i s t o r i a n a t u r a l y de A g r i c u l t u r a de este I n s t i tuto p r o v i n c i a l ;
Y del escrito p r e m i a d o con el accésit el Sr. D . J o s é M u ñ o z del C a s tillo, Catedrático de A g r i c u l t u r a del Instituto p r o v i n c i a l de L o g r o ñ o .
Y en c u m p l i m i e n t o de l o acordado por la Sociedad l i b r o la presente
en P a l m a á 2 de A b r i l de 1 8 8 0 .
CAYETANO SOCÍAS.
ADVERTENCIA.
ALL publicar este trabajo, ninguna pretensión tengo á la
novedad, pues, no contando con observaciones propias en
la materia de que se trata, he debido limitarme á resumir
las principales opiniones y los más sabios consejos formulados por los primeros naturalistas y agrónomos de E u r o pa y América.
Lo que ha sido verdaderamente difícil p a r a mí, es
poner u n asunto p u r a m e n t e científico al alcance de los
menos familiarizados con la ciencia; no podía presentar
un escrito conciso y rigurosamente técnico, porque n a d a
hay más desabrido é ininteligible p a r a la generalidad;
tampoco podía prescindir en absoluto de lo que c o n s tituye la verdadera esencia del punto en cuestión. H e
debido pues conciliar con la rigidez y severidad de la
ciencia el estilo y la forma que me h a n parecido m á s
apropósito p a r a atraer y fijar la atención de los agricultores. P a r a mejor conseguir mi objeto, he colocado al
final de la obra u n pequeño Vocabulario Entomológico,
en el que v a n explicadas más ó menos extensamente, según su importancia, todas las voces técnicas de que con
más frecuencia he debido hacer uso.
Réstame ahora manifestar cuan grande ha sido mi
satisfacción al ver este trabajo p r e m i a d ' j por la Real Sociedad Económica Mallorquína;
y bien que esta satisfacción sea exclusivamente mía, siento la necesidad de hacer
pública mi gratitud y mi más distinguida consideración á
los Amigos del País, protestándoles, al mismo tiempo, mi
propósito de consagrarme á nuevas tareas que me hagan
más digno de la señalada honra que les he merecido.
Abril de 1880.
Ijuis
SPOU.
A LA REAL SOCIEDAD
M A L L O R Q U Í N A DE A M I G O S DEL P A I S .
Of. 2". Sr.
EL trabajo que tengo la honra de someter al juicio de
V. S., está escrito á vuela p l u m a , que otra cosa no p e r mitían mi salud quebrantada ni el breve plazo por V. S.
señalado, del cual mis ocupaciones solo me han p e r m i tido utilizar el último tercio. ( )
Atendidas estas razones, la prudencia me hubiera aconsejado abstenerme de tomar parte en el importante concurso abierto por V. S.; pero cuando u n a Corporación
como la Real Sociedad Económica Mallorquína de Amigos
del País, que, p a r a mí tiene toda la autoridad que prestan
las luces, la experiencia y el desinterés, hace tan patriótico
l l a m a m i e n t o , creo que cuantos p u e d a n , deben corresponder, m a y o r m e n t e , cuando el trabajo que se exige no
puede ser más modesto.
Yo por mi parte declaro que creería faltar, no sólo al
patriotismo, sino á la más vulgar cortesía, no acudiendo
presuroso á tan solemne como útil convocatoria, y p r o testo sinceramente que, aun cuando el premio honorífico
ofrecido por V. S., había de alhagar mi a m o r propio,
nunca aspiré á más recompensa, en remuneración de mis
trabajos, que á la gloria de poder algún día inscribir mi
n o m b r e al lado de los que desean ante todo ser útiles á
su patria.
:
(')
H e p o d i d o c o n c l u i r este t r a b a j o en diez d i a s , p o r q u e es solo u n e x t r a c t o
de n u e v e c o n f e r e n c i a s q u e t u v e la h o n r a de e s p l i c a r en P a l m a y en los p r i n c i pales distritos vitícolas.
DOS PALABRAS
A L O S A G R I C U L T O R E S DE LAS BALEARES.
PARA
vosotros, que trabajáis y sufrís, escribo este folleto,
secundando las nobles aspiraciones de la Real Sociedad
Económica Mallorquína
de Amigos del País, que se ha
propuesto, m u y oportunamente, vulgarizar los conocimientos más importantes sobre la plaga que destruye todos los
viñedos de E u r o p a , y hacer que estos conocimientos lleguen hasta el corazón de los pueblos vitícolas de esta P r o vincia, para que todos comprendan el grave peligro de que
están amenazados, y sepan el puesto que les corresponde
en la gran batalla que para defensa propia tendremos sin
d u d a que librar.
Deseando yo aportar mi cooperación á obra tan bienhechora, escribo en estilo liso y llano, p r o c u r a n d o poner
—
10
—
al alcance de los que no están familiarizados con la ciencia cuanto hay de más interesante para dar á conocer
toda la gravedad del mal que tan de cerca nos amenaza, y
ver si hay medios de conjurarlo.
Antes de dar principio á este trabajo, permitidme dirigiros el más amigable y cordial saludo diciéndoos con
toda la efusión de mi alma: ¡Salve pueblo agrícola balear!
Yo saludo en tí al pueblo varonil que jamás retrocede
ante el trabajo; por tus virtudes y afanes, puedes erigirte
en modelo digno de ser imitado por los demás pueblos de
la madre P a t r i a ; guiado en tu constante lucha sobre la
tierra por el espíritu de progreso, has conseguido despertar el genio rural que yacía adormecido, y la fecundidad ha brotado por todas las venas de la tierra, y el
bienestar ha penetrado en tus comarcas, y los campos se
han fertilizado, y los propietarios han a u m e n t a d o en renta
y en n ú m e r o , y el salario de los obreros ha seguido igual
p r o p o r c i ó n ; al bienestar presente has añadido grandes
prendas de garantía para el porvenir.
Si tus ascendientes, incorporándose en la t u m b a , asom a r a n u n m o m e n t o la cabeza, desconocerían á su patria.
Al ver sus modestos albergues transformados en s u n t u o sos edificios, y sus desiertos campos convertidos en vasto
y amenísimo jardín en donde la higuera de Asia, el alm e n d r o de África, el c h u m b o de América, la acacia de
Levante, el azufaifo de Oriente, el plátano de Occidente,
la naranja y la morera de la China, el albérchigo y el
nogal, nacidos en Persia, el melocotón de Etiopía, el ciruelo de Grecia, el albaricoque de Armenia, el limón de Siria
y Palestina, la granada de los campos de Cartago, la
cereza importada por Lúculo á R o m a , el membrillo dedicado á Venus y que decoraba el templo de C h i p r e , el
cedrato, de los jardines de Babilonia, y muchos otros árboles, ostentan fértiles y elegantes copas, á cuyos pies, se
corona Céres de gruesas espigas, ó el Dios de las v e n d i mias extiende todos los años nueva alfombra de verdeantes p á m p a n o s ; no lo d u d é i s , vuestros mayores se
creerían transportados á u n a nueva tierra de promisión ó
á u n a m o d e r n a Babilonia.
Sí, baleares, la Patria os será siempre deudora de
tantos beneficios creados sin el menor concurso extraño,
sin protección de ningún género. Yo me asocio de todo
corazón á vuestros progresos, pero, cuanto más considero
la altura que, sólo á fuerza de virtudes y trabajo habéis
dado al edificio de vuestra prosperidad, más siento en el
alma verme precisado á rasgar el velo que os oculta u n
gravísimo y próximo peligro; más siento tener que colocar ante vuestras pupilas el prisma del desengaño, y mostraros en perspectiva la imagen espantosa de la miseria,
que después de su m a r c h a triunfal por todas las naciones
vitícolas de E u r o p a , en las que ha dejado por huellas la
desolación y la ruina, se dirige á paso de gigante hacia
nuestras playas, pretendiendo fundar u n a de sus destructoras colonias.
Sí, baleares, toda la grandeza y magnificencia que
ostentan vuestros campos, puede en u n momento disiparse cual h u m o , desaparecer, como un palacio encantado. Sí, el suntuoso edificio de vuestra prosperidad cruje
en sus cuatro ángulos, y la tierra amenaza abrirse hasta
los abismos, para sepultar en ellos vuestra riqueza y
vuestras más risueñas esperanzas, fruto de medio siglo de
trabajo y afán incesantes.
¿Queréis saber cuál es el peligro tan grave de que
estáis amenazados? N o es otro que la pérdida de vuestros
ricos viñedos, y, el que amenaza destruirlos, es u n insecto tan pequeño, tan sumamente diminuto, que no se
descubre á simple vista, pero su n ú m e r o inconmensurable
lo hace superior á los titanes; la naturaleza ha suplido su
falta de fuerza individual por la invencible de u n a colectividad sin límite. Este insecto es el que se conoce con el
n o m b r e de
es el que ha puesto en
espectativa y en consternación al m u n d o , y del cual voy
á referir sucintamente vida y milagros.
Antes deseo que sepáis que la Agricultura ha sido y
PHYLLOXERA VASTATRIX,
será siempre el objeto predilecto de mi solicitud, p o r q u e
conozco toda su importancia moral y social, y estoy dispuesto siempre á prestar todos mis servicios en vuestro
obsequio, no pidiendo en cambio más que vuestra atención á mis fraternales consejos, y que leáis detenidamente
estas breves páginas escritas sólo para vuestro provecho.
— i3 —
LA PHYLLOXERA VASTATRIX.
A u n q u e los detalles de la Historia Natural son extraños á la gran mayoría de agricultores p a r a quienes
escribo, y que no es lo más interesante para ellos el
conocer los caracteres minuciosos del insecto, sino los
desastres que ocasiona y los medios que pudieran evitarlos, y aunque nos propongamos ser m u y parcos en d e talles p u r a m e n t e técnicos, no podemos prescindir de ellos
por completo.
La Filoxera Vastatrix, ( ) es u n insecto perteneciente
al orden de los Hemípteros, suborden Homópteros,
familia Phyllóxéridos,
género Phylloxera,
especie
Vastatrix.
El orden de los Hemípteros, cuyas especies son de las
que más daño causan á la Agricultura, tiene sus caracteres más importantes sacados de los órganos bucales, que
están dispuestos para la succión, por lo cual se llaman
Chupadores; tienen el pico constituido por varios artejos
articulados, formados por el labio, y en su interior tienen
cuatro cerditas que representan las mandíbulas y maxilas,
teniendo casi siempre el labro bien desarrollado, carece"n
de palpos, y sus metamorfosis son incompletas.
Los Hemípteros poseen cuatro alas, unas veces la base
de las superiores coriácea, da á estas la apariencia de los
élitros de los coleópteros, y por su punta se asemejan
á las de los himenópteros, circunstancia á que deben el
:
(')
S i g u i e n d o lo a c o r d a d o p o r el Congreso Filoxérico
de Madrid
en su c u e s t i ó n
p r e v i a e s c r i b i r é Filoxera
s i e m p r e q u e n o se t r a t e en p u n t o e x c l u s i v a m e n t e científico,
en c u y o caso p o n d r é
Phylloxera.
nombre de Hemípteros,
que significa, semi-alados; a u n que muchos carezcan de alas, no por esto, dejan de pertenecer á este orden, cuyos caracteres, según dejamos indicado, se deducen más de la conformación de la boca.
No todos presentan estas diferencias en las alas superiores, pues los hay que las tienen todas m e m b r a n o s a s ó
todas coriáceas, siendo este carácter el que sirve para dividirlos en dos secciones, que se conocen con el n o m b r e
de Homópteros y
Heterúpteros.
Unos y otros cuentan entre sus especies individuos
m u y perjudiciales, entre los Heterúpteros está la chinche,
parásito d e l ' h o m b r e y que tantas molestias le causa; y los
Homúpteros tienen los pulgones, parásitos de las plantas,
á las que hacen enfermar y con sobrada frecuencia perecer.
Los Phylloxéridos
se consideran u n intermedio entre
los cúccidos y los afídidos, pero tienen m u c h a más analogía con los últimos; sólo bajo la forma galleóla ó sea cuando se colocan en agallas, tienen algo de c o m ú n con los
primeros; pero, la circunstancia de que el género Coccus
presenta los machos sin órganos de manducación aparentes, no es suficiente, porque, en la Filoxera sexuada, a m bos sexos son alados y en el género Coccus las hembras
son siempre ápteras; además las especies de este género
nunca se ven en las raíces, mientras que en los afídidos
los hay que se fijan en ellas, lo mismo que en las hojas y
en todas las partes del vegetal.
Los afídidos, cuyo n o m b r e sacó Latreille de Aphis que
significa pulgón, tienen todos los caracteres de los pulgones, y sobre todo la generación partenogenésica ó generación doncella.
Phylloxera, esta palabra que por su etimología significa
seca-hojas, fué inventada por M r . Royer de Fonscolombe
entomólogo francés para designar u n insecto que ataca algunas especies forestales de Francia, cuyas hojas marchita
y seca. Se conocen varias especies de Filoxeras en E u r o p a ,
pero ninguna de ellas produce en las plantas sobre que
vive más que manchas en las hojas, acabando éstas por
— i5 —
secarse; pero la especie Vastatrix, cuyo nombre se debe á
Mr. Planehon de Montpelier, es verdaderamente devastadora, como su n o m b r e indica.
La Filoxera vastatrix es u n insecto poliforme, es d e cir, que afecta varias formas, puesto que unas veces se
presenta áptera, ó sea sin alas, y más tarde aparece alada,
asemejándose á u n mosquito de alas m u y largas y elegante
forma. Siempre es u n insecto diminuto, que no puede
verse bien sin el auxilio del microscopio; su forma es
ovoidea, más delgado en la base que en la cabeza, su
color es amarillento ó p a r d u z c o , sus antenas están formadas de tres artejos desiguales, siendo los dos p r i m e r o s
cortos y gruesos, y el último largo y delgado t e r m i n a n d o
en maza, pero asimismo bífido en su extremidad. E n d i chas antenas tienen su asiento los ojos que están formados
ó compuestos de varias facetas, y se cree que en las referidas antenas tienen también los rudimentos de otros sentidos, sobre todo el del tacto, del que se valen para buscar
las raicillas de la vid. Como los demás homópteros tienen
la t r o m p a formada por los mismos órganos bucales que
poseen los mascadores, pero modificados de tal m o d o que
forma tres picos, el medio, vertical, y los otros dos laterales divergentes.
La Filoxera, como todos los insectos, está formada de
tres anillos, que son: cabeza, tórax y abdomen, este ú l timo extraordinariamente desarrollado, es por sí solo m u cho m a y o r que la cabeza y tórax reunidos; presentando
dos pequeños agujeros en su parte inferior, que c o m u n i can con dos t u b o s , los cuales dan salida á u n líquido
viscoso con el que cubren los huevos durante la postura,
los adhieren con bastante fuerza á los objetos sobre que
los depositan, y el cual constituye también el primer alimento de la larva enseguida que sale del huevo.
El insecto alado es más amarillo que el áptero, posee
cuatro alas m e m b r a n o s a s , finas y trasparentes como la
gasa, y que rebasan notablemente la longitud de su c u e r p o , m a y o r también que bajo la forma áptera. T o d a s las
filoxeras que hemos descrito son hembras ponedoras y
fecundas, pero existe finalmente otra generación alada que
tiene machos y carecen de órganos digestivos, por lo mismo es más diminuta que la antes citada.
La Filoxera áptera es hipogeo., es decir, vive bajo de
la tierra, y la alada, tanto la primera generación como la
que tiene machos, es epigea, es decir, que vive sobre la
tierra.
Unas veces se halla en las raicillas, en cuyo caso se
llama radicícola, o t r a s , se la encuentra libre sobre los
pámpanos y se llama, folícola, y finalmente, se la vé dentro de agallas, recibiendo en tal caso el n o m b r e de gaíícola.
Se vé, pues, que la Filoxera se presenta bajo varias
formas y estados durante su vida, siendo la áptera la más
c o m ú n y d u r a d e r a , la que forma las colonias radicícolas,
y por esta razón la verdaderamente devastadora.
A la circunstancia de no tener más que u n alimento
único debe el ser calificada de monófaga y siendo este
alimento el jugo de la vid, recibe también el n o m b r e de
ampelófaga.
Vamos á examinar á la ligera las fases que recorre el
voraz pulgón que nos ocupa: nace del llamado huevo de
invierno, y el individuo que de él sale es u n a larva que
á los pocos días se transforma en h e m b r a áptera, que por
su instinto se dirige bajo la tierra, y por medio de sus
antenas vá buscando el sitio más apropiado para establecerse, que le proporcionan las raicillas más finas de las
cepas; allí se desarrolla, m u d a tres veces la piel para p o der efectuar su crecimiento, y en el espacio de quince á
veinte días ha llegado á su apogeo, y empieza la r e p r o ducción; pone los huevos, á cuyo fin arquea hacia arriba
la extremidad del a b d o m e n , y los deposita y pega alrededor del sitio en que se encuentra.
El n ú m e r o de huevos puestos es de veinticinco á
treinta, y no falta quien lo eleve á noventa; los huevos
presentan u n color amarillo de limón, y son, como debe
suponerse, de unas dimensiones infinitamente p e q u e ñ a s ,
— 17 —
unos pocos cienmilímetros de largo, y á corta diferencia
la mitad de ancho. Estos huevos se avivan en pocos días,
y el n ú m e r o de estos varía según el clima, estación, etc.;
al nacer, ó sea al efectuarse la eclosión, salen de estos
huevos hembras ápteras, que solo difieren de las primeras
por la magnitud, falta de tubos abdominales, y en que
los órganos de reproducción no son más que rudimentarios; pero con las mudas de piel, que experimentan
cada cinco ó menos días, en unos quince ó veinte, según
las circunstancias, se hallan ya dispuestas y aptas para
reproducirse.
H a y algunas larvas, que, bien sea porque se nutren
mejor que las otras, ó porque tal es su destino en la naturaleza, m u d a n u n par de veces más la piel, adquieren
m a y o r desarrollo, se transforman en ninfa ó crisálida, y
después se presentan bajo la forma de insecto alado. Las
larvas sólo se diferencian de las ninfas ó crisálidas, en
que éstas tienen rudimentos de alas.
Apenas tiene la forma de insecto perfecto y alado, se
hace epigeo, es decir, a b a n d o n a su mansión subterránea,
en la que las alas sólo le servirían de estorbo, y pasa á
vivir sobre la tierra, p a r a desempeñar las nuevas é importantes funciones que le están encomendadas, cuales
son, asegurar la perpetuidad de la especie y extenderla
todo lo posible.
Estos individuos, aunque encargados de perpetuar la
especie, son todos hembras, pero que llevan en sí el germen de otra generación sexuada, consistente en unos
pequeños cuerpos que Lichtestein llama crisálidas.
Estas hembras aladas depositan sobre las partes tiernas
de la planta vinífera algunos fetos ó pupas, ó llámenseles
huevos, algo mayores que los de las hembras ápteras,
pero desiguales en volumen: de los mayores nacen h e m bras aladas, pero sin trompa ni aparato digestivo, y de
los más pequeños salen machos que carecen también de
aparato digestivo, pero que tienen el sexo masculino bien
desarrollado. Esta última generación ningún daño p r o -
—
18
—
duce directamente, su misión es puramente amorosa; se
une el macho con la h e m b r a , y ésta pone el llamado
huevo de invierno, del cual sale, como llevamos indicado,
una hembra áptera, ponedora y fecundada que es la m a dre de todas las generaciones que hemos descrito.
— ig —
MULTIPLICACIÓN ASOMBROSA
D E LA
FILOXERA.
El estudio de la reproducción de los pulgones ha sido
siempre objeto de investigación de los principales naturalistas, así por la asombrosa fecundidad que demuestran,
por la partenogénesis, como por verse especies cuyas hembras son vivíparas en p r i m a v e r a y en verano, y ovíparas
en otoño.
P a r a p r o b a r su prodigiosa fecundidad sólo diremos que
R e a m u r ha visto á u n a sola h e m b r a producir 90 individuos de su mismo sexo, calculando que la quinta generación
daría por resultado u n a descendencia de 5,904.900,000.
El aphis laníger es tan fecundo que Mr. Tougart entomólogo notable que ha hecho estudios sobre este pulgón,
afirma que cada h e m b r a da á luz por. término medio 100
individuos de su sexo, de m o d o que á la quinta generación daría 100.000,000 de individuos hijos de u n a sola
m a d r e , y á la décima se eleva á la cifra fabulosa de un
quintillon.
Si los antiguos h u b i e r a n conocido este prodigioso
m o d o de reproducirse los pulgones, á buen seguro que
C á t u l o , Horacio y otros poetas eróticos de la antigua
R o m a hubieran entonado himnos á un acto de cópula
que da por resultado un n ú m e r o de descendientes infinitamente m a y o r que el de los seres h u m a n o s que pueblan
nuestro globo.
P o r la reproducción partenogenésica u n a h e m b r a es
fecundada para muchas generaciones sucesivas. Lyonnet,
que ha cogido varios ejemplares en el momento mismo de
—
20
—
salir del vientre de la m a d r e , criándolos con cuidado en
el aislamiento, les ha visto p r o d u c i r las nuevas generaciones.
E n algunas se observa que en p r i m a v e r a y en verano
dan á luz hijos vivos, y en otoño ponen huevos, que
dejan pegados a las cortezas de los árboles donde pasan
todo el invierno p a r a nacer en la p r i m a v e r a próxima.
Casi todos los pulgones viven en sociedad, y se alimentan de la savia de las plantas, que chupan p o r medio
de su pico.
Cada h e m b r a de la Filoxera, según dejamos indicado,
produce unos 25 ó 3o huevos, sucediéndose las generaciones desde Abril á Octubre, ó en más extenso período
cuando el clima favorece; el n ú m e r o de generaciones se
calcula de 8 á i o , de m o d o que tenemos.
P a r a la i
25
»
2.
625
»
3.
i5,625
»
4.
390,625
»
5.
9.744,625
»
6.
243.345,625
El n ú m e r o de generaciones es m u c h o m a y o r del que
presentamos en este cálculo (que n a d a tiene de exagerado),
pues hay quien eleva la postura de cada h e m b r a á go
huevos, y sólo hemos considerado 25; según se ve arroja
ya la cifra de 200.000,000. Esto p r u e b a la reproducción
asombrosa de estos insectos, y se demuestra por ella que
la u r n a de la generación se halla siempre dispuesta á derr a m a r nuevas existencias en n ú m e r o infinito.
Después de poner el huevo de invierno, perecen los
microscópicos y fecundísimos cónyuges, d a n d o por resultado de u n sólo acto de cópula, u n a familia postuma de
millares de millones de descendientes.
a
a
a
a
a
BREVE RESEÑA
D E LA
HISTÓRICA
FILOXERA.
Este insecto hace poco más de 40 años que se ha descubierto, pero sin conocerse sus efectos; en el año 1834
el botánico suizo Berlandier, en sus excursiones por los
Estados-Unidos, observó en los pámpanos de algunas v i des silvestres unas, pequeñas agallas llenas de un pulgón
que no se ocupó en estudiar.
Es preciso llegar al año 1854 para tener alguna noticia
especial de dicho pulgón, pues el célebre entomólogo a m e ricano Fitch, haciendo estudios por orden del gobierno
sobre los insectos útiles y perjudiciales á la agricultura,
observó algunas agallas en los pámpanos de varias cepas,
como lo había observado Berlandier, pero éste estudió
también los pulgones que en ellas estaban contenidos, y
designó al insecto con el n o m b r e de pémphigus
vitijolice,
por la analogía que observó con otros pémphigos.
S h y m e r , que lo estudió también y descubrió el insecto
alado, lo denominó dactylosphera vitifolia, separándolo de
este m o d o de los pémphigos.
Benjamín Wals y Carlos Rylei ya conocieron sus p r o piedades destructoras, y le señalaron un puesto preferente
entre los insectos dañinos.
E n 1863 parece que el insecto abandonó por vez p r i mera su patria y fué importado á algunas estufas de
Inglaterra y Alemania, desde cuyos puntos el comercio de
plantas lo ha extendido por toda la E u r o p a . E n América
sólo se observaba el insecto sobre las hojas, pero W e s t w o d
de Oxford lo observó ya en las raíces, y Mr. Planehon de
3
Mompeller es el primero que lo ha estudiado con más
detención, lo ha clasificado y le ha dado el n o m b r e m u y
apropiado de Phylloxera
vastatrix.
Desde esta época pueden seguírsele todavía los pasos,
y conocer por su orden los puntos que han sido invadidos, pero no creemos necesario descender á tanto detalle,
y sí sólo consignar que los países invadidos, en tan brevísimo plazo, se ven marcados en unas cartas filoxéricas
que ha publicado el Dr. Fatio; según estas cartas están
atacadas de la plaga, Alemania, Austria, Hungría, Suiza,
Francia, Portugal y España.
La Filoxera procede pues de los Estados-Unidos, siendo su patria la parte oriental, separada de la occidental
por la cordillera de montañas peñascosas que va desde
Tejas al Canadá; así lo ha comprendido y declarado el
sabio Congreso internacional de Laussana, del que formó
parte el eminente naturalista español Sr. Graells. De allí
ha sido importada á las naciones de E u r o p a que v a n indicadas, y en las que se extiende en todas direcciones con
desconsoladora rapidez.
N o faltan personas que p r e t e n d e n , pero sin fundamento, que la plaga es europea; si así fuese, como dice
m u y bien el citado Graells, se habría de admitir el a b s u r do de que desde su creación hasta nuestros días ha vivido
oculta, pues ni se han conocido sus estragos, ni los catálogos entomológicos registran semejante insecto. N o puede
dudarse pues de que procede de los Estados-Unidos, que
la región oriental de aquella parte de América es su patria
verdadera, y que de allí ha sido importada á E u r o p a .
M O D O DE PROPAGARSE
LA
FILOXERA.
Con u n a facultad reproductiva tan asombrosa, era m e nester que el insecto dispusiese de medios para extenderse por todas las regiones en que la vid crece cultivada
ó espontánea.
T o d o s los hemípteros, por su organización frágil, p a r e cen poco á propósito para emprender viajes, sin embargo
Mr. M o r r e n ha observado que el pulgón del melocotonero, lo mismo que el laníger, que destruye los manzanos,,
p r u e b a n evidentemente que varios pulgones pueden pasar
de u n país á otro. E n u n a sabia m e m o r i a sobre este punto
señala la marcha de u n a columna del pulgón del melocotonero, que en 1834 invadió la Bélgica, y se propagó
en u n a vasta extensión de su territorio; dice que en algunos puntos las innumerables legiones eran tan extraordinarias que oscurecían la luz del sol, y con dificultad
dejaban distinguir los muros de los edificios; hasta las
personas, añade, se veían obligadas á cubrirse la cara con
pañuelos, para preservar los ojos de su contacto.
El aphis laniger, que se considera oriundo de la A m é rica Septentrional, fué importado á Inglaterra, en donde
fué conocido por primera vez en 1777, y hasta 1812 no se
decidió á pasar el canal de la mancha, dejándose ver en
N o r m a n d í a , desde d o n d e se extendió por el interior.
El temible pulgón filoxérico, que por tanto tiempo
había permanecido inmóvil en su c u n a , invade r á p i d a mente todas las naciones vitícolas: hoy día en Francia no
se cuenta ya por hectáreas el terreno invadido, se cuenta
—
2
4
—
por departamentos, y á pesar de los esfuerzos heroicos que
se hacen para detenerle, sigue imperturbable su marcha
invasora con una velocidad de 85,ooo hectáreas por año.
E n España todo induce á creer que será aún más rápida
la propagación: el foco único, que se conocía el año pasado en la Indiana de Málaga, y que comprendía u n reducidísimo número de hectáreas, se ha extendido con espantosa rapidez, habiéndose presentado innumerables focos
a u n á mayor distancia de lo que había previsto la ciencia.
El modo fulminante con que se ha presentado en la p r o vincia de Gerona es un nuevo motivo para no d u d a r , que,
en la próxima canícula, desgraciadamente h a b r á alcanzado en España todas las proporciones de u n a horrible
calamidad.
A nada puede compararse la potencia invasora del
voraz hemíptero, como á la invasión de la barbarie, á
esos torrentes de bárbaros que de ignotas regiones v o m i taban aquellas terribles avalanchas á cuya violencia sucumbió el m u n d o r o m a n o . ¿Cómo una civilización tan
floreciente y tan rica, herencia de muchas generaciones,
no p u d o resistir á esa fuerza, impetuosa sí, pero inculta?
L a barbarie aparece como u n punto negro, digno apenas
de llamar la atención del pueblo rey, pero m u y pronto todo
lo invade y domina sin obstáculo.
La Filoxera lanza también á borbotones miríadas de
individuos, que de lejanas tierras se arrojan sobre los pueblos más cultos de E u r o p a , y destruyen en poco tiempo su
principal riqueza. La Filoxera aparece también como u n
punto negro, apenas digno de llamar la atención de los
pueblos ilustrados, pero bien pronto todo lo invade, todo
lo destruye, y triunfa por completo.
¿Cómo, preguntamos también, u n insecto microscópico
ha podido triunfar de la inteligencia y actividad del h o m b r e
y obtener sobre él una completa victoria en toda la línea?
Este microscópico animal ha vencido y humillado el orgullo del h o m b r e , que era el rey de la naturaleza, y todo
lo avasallaba hasta despóticamente; del h o m b r e , que en
— 25
—
donde ponía su planta, allí imprimía su poder, allí escri-,
bía su gloria con caracteres indelebles.
L a Filoxera pues, ha abatido tanta soberbia, ha dicho
al h o m b r e
TU inteligencia y tu trabajo
son dos fuerzas poderosas en el m u n d o , pero no son omnipotentes; por ellas has d o m i n a d o á todos los animales, has
podido rodearte de los más perfectos y útiles, y alejar de
tu m o r a d a los que te eran nocivos. El buey te abre los
surcos para cultivar el trigo, el caballo te trasporta con
ligereza, el perro te consagra su fidelidad y su valor, la
cabra te proporciona su leche, y la oveja su vellón. T ú has
desterrado á los desiertos aquellos animales que por su
ferocidad eran indomables; en lo más elevado de las nubes,
tus armas h a n herido al águila orgullosa, y los abismos
del Occéano no h a n librado de tus golpes á los colosos de
los mares. T ú has d o m i n a d o las fuerzas más extraordinarias y se h a n mostrado dóciles á tu voz; el vapor te ha
trasportado por tierra y por m a r , con más velocidad que
los caballos y que el viento, á todos los puntos del globo;
hasta el r a y o , que troncha las más corpulentas encinas y
quebranta las rocas más d u r a s , sumiso á tu poder inmenso,
te sirve de estafeta; y a u n por debajo de las olas, más rápido
que el pensamiento, trasmite tus despachos del uno al otro
confín. Creías por esto estar en completa posesión del globo,
con todo el esplendor de u n poder sin límite. ¿Quién había
de decirte que u n insecto, para m a y o r ignominia tan dim i n u t o , fuese el destinado á abatir tanto orgullo, y desde
su mansión subterránea, mientras destruye tu principal riqueza, no sólo te recordara continuamente el terrible, NON
sino que se burlase de tí cantando por el diapasón normal la siguiente estrofa del Duque de Rivas:
NON
PLUS ULTRA.
PLUS ULTRA,
Y se hundieron magníficos trofeos
Y se hundieron hazañas inmortales
Y lo que no pudieron los titanes
Lo lograron ¡oh mengua! los pigmeos.
Analicemos ahora los medios que tiene el insecto para
propagarse con la asombrosa rapidez que hemos indicado.
La Filoxera se propaga por los medios naturales y por
la vía comercial: para propagarse naturalmente la Filoxera
áptera, lo hace m a r c h a n d o de una á. otra cepa, sea por bajo
de tierra, sea por sobre la superficie. Fácilmente se comprenderá que por este medio no le es posible adelantar
mucho: la poca ligereza de sus movimientos, y las dificultades del terreno hacen que no pueda adelantar en u n
año más de doce ó quince metros, y aun con dificultad.
Se ve con esto, que si no tuviera otro medio, la m a r c h a
invasora del insecto no sería tan veloz, y se podría atacar
y detener fácilmente.
Pero si la Filoxera áptera tiene tantas dificultades en
su progresión, en cambio los individuos alados pueden
extenderla con m a y o r facilidad. Si bien su vuelo es de
poca potencia, como el insecto es tan ligero y sus alas p r o porcionalmente m u y grandes, al levantarse del suelo, se entrega á la acción del aire, cuyo más suave soplo trasporta
á grandes distancias á estos pequeños aeronautas. Pueden
considerarse como otro de tantos corpúsculos que el aire
tiene en suspensión, y con él son arrastrados hacia todas
partes.
P o r este medio el pulgón puede propagarse m u c h o más
que por la tierra, calculándose que en u n año, puede llegar
á producir nuevos focos hasta unos 20 ó 3o kilómetros del
punto de partida. P o r el vuelo, se ve que es ya m u y fácil
la extensión del mal, atendida la potencia reproductora
del insecto, del que basta u n solo h u e v o , según llevamos
indicado, para producir millares de millones de descendientes; sin embargo, no es suficiente para explicar la r a pidez con que se ha extendido por todas las naciones vitícolas de E u r o p a .
Pero la Filoxera, además de los medios indicados,
cuenta con otro más poderoso, cual es, la vía comercial;
el h o m b r e , unas veces por su voluntad, otras inconscientemente, y otras á pesar suyo, importa gérmenes de ani-
—
2
7
—
males útiles y perjudiciales, lo mismo que de enfermedades
epidémicas.
Es u n contratiempo que la ley de las compensaciones
ha impuesto á las grandes ventajas que el comercio p r o porciona, haciendo penetrar las producciones de todos los
países á todos los pueblos, los que cambian sus frutos y
se instruyen á u n mismo tiempo, porque cambian también
las ideas, obteniendo por este medio innumerables beneficios.
Do quiera vaya el h o m b r e , tiene entre los animales
auxiliares poderosos dispuestos á ayudarle en la satisfacción de sus necesidades y hasta de sus caprichos; ejemplo
son de esto, el caballo, y sobre todo el perro, que es el
compañero más fiel así del h o m b r e civilizado como del
salvaje más miserable. Estas dos especies se han ligado
al h o m b r e con más intimidad porque ha desaparecido el
tronco de que proceden, pues los individuos de esta especie
que se encuentran en el estado salvaje son descendientes
de las razas domésticas. Los caballos de T a r t a r i a y los
cimarrones de América provienen de individuos a b a n d o nados á si mismos, que se han multiplicado en completa
libertad, lo mismo que esas bandadas innumerables de
perros que en los P a m p a s del Brasil y del Paraguay persiguen los rebaños de las varias especies de ganado que
el h o m b r e también importó.
P e r o si el h o m b r e se hace seguir de todos los animales
útiles, le acompañan también á su pesar todos los parásitos que viven á sus expensas, y de los cuales no puede
desembarazarse por más esfuerzos que emplee. Las ratas
pululan en las bodegas de todos nuestros buques, y des-,
embarcan en cualquier punto en que el hombre establece
u n a colonia.
Los insectos se transportan de mil modos diferentes,
así en el estado de h u e v o , de larva ó de ninfa, como en
el de insecto perfecto. E n Paris se han encontrado los insectos del Senegal, y hoy se encuentra en España la Filoxera del Norte de América, así como nuestras abejas im-
portadas á aquella región se han hecho salvajes, y se h a n
multiplicado y extendido de u n a manera sorprendente,
tanto que en 1797, según afirma W a r d i n , no existían en la
parte Oeste del Missisipí, y en 1 8 1 1 habian franqueado la
barrera, remontando este rio, lo mismo que el Missouri, á
una distancia de 200 leguas, de m o d o que ganaban 14 al
año, siendo hoy tan comunes en todos aquellos bosques,
que la recolección de miel silvestre constituye u n a industria m u y importante.
Y si en el espacio de 14 años h a n ganado tanto terreno
nuestras abejas en la América del Norte, en menos tiempo aún, sus Filoxeras ydoríphoras
h a n invadido toda la
E u r o p a , ¡Triste cambio! nosotros hemos trasportado allí
uno de los insectos más útiles, y de allí nos han venido
las plagas más desastrosas que se pueden imaginar.
OBSTÁCULOS QUE SE OPONEN
A LA P R O P A G A C I Ó N DE L O S A N I M A L E S .
Como éste es uno de los puntos que consideramos más
importantes no tenemos reparo en tratarlo con alguna extensión, exponiendo los principios de la Geografía zoológica á que se halla sometido.
Esta cuestión envuelve la tan célebre p r o m o v i d a p o r
la prensa tarraconense, cual es si la Filoxera podia ó novivir en España, cuestión contestada victoriosamente pollos Sres. Graells y Miret en el terreno de la teoría; y en
el de los hechos, por el insecto mismo que, mientras se
discutía este p u n t o , fundaba tranquilamente sus colonias
en Andalucía y en Cataluña; propagándose de tal m o d o ,
que prueba la opinión del Dr. Fatio, quien siempre consideró que si era invadida la España, lo seria de un m o d o
fulminante.
Nos proponemos pues tratar esta cuestión con arreglo
á los principios de Geografía zoológica, y por lo que ésta
enseña, debemos creer que la Filoxera no sólo puede
prosperar en España, sino que, particularmente en sus
provincias meridionales, ha de alcanzar un mayor grado
de perfección; no queremos significar una tendencia al
desarrollo y aumento de volumen, sino una maj^or cantidad de acción, porque las condiciones de existencia le
proporcionan más facultades órganogenésicas.
N o escribiendo sólo para las personas científicas, consideramos oportuno explicar lo que debe entenderse por
condiciones de existencia. Estas no son otra cosa que u n a
serie de armonías orgánicas, cuyo concurso permite ó no
4
la vida de un animal, ó la perpetuidad de su especie, según este concurso, que se prestan las varias funciones y
los varios sistemas de órganos, baste ó no, para conservar
la vida individual, y alcance ó no, á producir gérmenes
susceptibles de desarrollo, pues no deja de haber animales que pueden vivir en una región, si son trasportados á
ella siendo adultos, p e r o , no pueden reproducirse. H a y
climas que limitan, ó destruyen por completa la facultan
de reproducción de algunas especies.
Estas armonías orgánicas son numerosas y comprenden todas las circunstancias de la vida del animal, resultantes del medio en que vive, de la habitación, del clima,
de las especies animales ó vegetales á que está asociado,
de la m a y o r ó menor multiplicación de su especie etc.
P a r a que u n animal cualquiera pueda habitar u n punto
determinado, es preciso que tenga en él todas las condiciones de existencia, que tenga el libre ejercicio de todas
sus funciones de nutrición y de relación; y p a r a que la
especie pueda perpetuarse es menester que tenga también
el ejercicio de las de reproducción.
P o r lo que toca á la nutrición, que es u n a de las condiciones que más influyen en la distribución de los animales sobre el globo, es sabido que unos exigen para alimentarse sustancias animales, otros las requieren vegetales, y para otros es indispensables el concurso de ambos
reinos. Cada especie tiene su alimento particular señalado
de antemano, y con esto, se vé á toda luz la dependencia
recíproca de todo los seres unos con otros. La existencia
de especies carnívoras supone la preexistencia de las herbívoras, como ésta la de las plantas. Las primeras eligen
su habitación en donde existen las segundas, y éstas p a r a
elegir la suya, es menester que lo hagan en aquellas regiones en donde crecen a b u n d a n t e m e n t e las especies vegetales apropiadas á su régimen.
La distribución de los vegetales depende á su vez de
otras circunstancias relativas al clima y al suelo, lo cual
demuestra que hasta el reino mineral ejerce influencia in-
— 3l —
directa en la distribución de los animales sobre nuestro
globo.
P o r lo que respeta á la nutrición, la Filoxera puede
tener m u y bien su habitación en estas Islas, donde los r i cos viñedos le ofrecen pasto abundante para satisfacer su
voracidad.
Los agentes exteriores ejercen también marcada influencia: el aire, como medio respirable tiene suma i m portancia, pero infinitamente menor en los animales de
vida subterránea, como la Filoxera, á la que no pueden
inspirar grandes inquietudes ni cuidados los vientos, la
m a y o r ó menor densidad, etc. Pero puede también influir
la mezcla de cuerpos extraños con el medio respirable;
estos cuerpos extraños, unas veces les son necesarios y
otras imposibilitan su existencia. La h u m e d a d , por ejemplo, un aire atmosférico desprovisto de toda h u m e d a d , es
irrespirable para muchísimos animales, y varias especies
reclaman de ella u n grado m u y diferente; la cima de u n a
montaña árida ó el borde de u n charco en un sitio bajo
ofrecen estaciones m u y diferentes, y cada u n a de ellas
apropiada para diversas especies. La Filoxera resiste u n
aire m u y seco, y lo resiste m u y h ú m e d o , prefiriendo el
primero.
Los cuerpos extraños que tenga el aire en suspensión,
pueden ser substancias tóxicas; en este caso se comprende'
que no es posible la vida de los animales, y de aquí el
uso de estas sustancias como insecticidas, que son m u y
difíciles de aplicar debajo de la tierra donde m o r a el p u e blo filoxérico.
Los agentes imponderables calor, luz, electrieidad y
magnetismo, son también modificadores importantes para
la distribución de los animales sobre el globo. P o r lo que
respeta al calor, es sabido que la viña no prospera más
que en u n a región determinada, á la que ella dá n o m b r e ;
esta región, pues, es la más apropiada para la Filoxera,
que, sin embargo, resiste fríos m u y intensos, lo mismo que
grandes temperaturas, como se ha demostrado experimental mente.
La luz, este agente poderoso que tanto influye en los
animales, que los hay diurnos, crepusculares, y nocturnos, parece indiferente para la Filoxera, que lo mismo
vive á todo sol que en el seno de la tierra. Se ven animales cuyas funciones no pueden ejercerse sin la influencia
de este agente, hay infusorios cuya nutrición está directamente bajo la dependencia de la luz, y hasta es p r o p o r cional á su intensidad. Así vemos animales que buscan
el sol, otros que sólo viven en la oscuridad, buscando las
cavidades subterráneas de nuestro globo, pero la Filoxera
lo pasa bien de todos modos, mientras tenga cepas que
destruir.
La electricidad de la atmósfera, que con frecuencia
basta para matar á muchísimos insectos, nada importa á
la Filoxera, pues vive debajo de la tierra, que es el receptáculo c o m ú n , y nunca se carga de este fluido como la
atmósfera.
La región de u n animal es tanto más reducida cuanto
más numerosas son sus condiciones de existencia; así se
A en algunos como el Pimmelodes Cyclopum, de cuya especie no se pesca más que rarísima vez y siempre de noche
algún individuo descarriado en los riachuelos que se h a llan inmediatos al Cotopaxi; es sin embargo vomitado
por millares, en medio de u n fango arcilloso, cuando este
volcan está en erupción. Los Canguroós y otros marsupiales parece que han reemplazado en N u e v a H o l a n d a
u n a porción de especies.
La región de estos animales es reducidísima en razón
á las muchas condiciones de existencia que exigen, pero
en cambio la Filoxera, por lo poco exigente en dichas
condiciones, puede considerarse como esporádica en todas las regiones en donde existe la viña, lo mismo que
muchos animales que acompañan al h o m b r e á donde
quiera que vaya.
C u a n d o u n animal reúne todas las condiciones de
existencia necesarias p a r a vivir en u n p u n t o , toda la dificultad estriba en llegar á él. E x a m i n e m o s pues como
r
— 33 —
puede venir la Filoxera, si es m u y fácil que esto suceda,
ó si h a y dificultades que á ello se opongan.
El medio en que vive u n animal facilita ó dificulta
m u c h o su traslación de u n punto á otro; si este medio es
el agua, es m u y fácil: así, u n tiburón sigue nuestras embarcaciones más veleras, y aun los vapores, desde América hasta los puertos del Mediterráneo, y allí se instala
si le acomoda. El año pasado se cogió en Sóller un enorme cachalote impropio de nuestros mares. El aire favorece también la traslación de los animales, pero, no tanto
como el agua; si el medio es la superficie de la tierra, es
más difícil, y si es el subsuelo, mayores dificultades ofrece aun. La Filoxera vive bajo de tierra, por lo mismo
a u n cuando tenga todas las condiciones de existencia, no
puede llegar á nuestras viñas.
L a m a y o r ó menor facilidad que tiene u n animal en
su locomoción, es otra circunstancia favorable ó contraria para trasladarse de u n punto á otro. Las aves m u y
voladoras atraviesan distancias inmensas, y aun cruzando
los mares vienen anualmente de apartadas regiones á cantarnos sus amorosas querellas. La Filoxera puede moverse poco por los insterticios de la tierra, por cuyo medio
hemos visto que adelanta pocos metros en u n año, aun
siendo el terreno favorable. El insecto alado adelanta algo
más, sobre todo auxiliado por el aire; calculándose en
unos 3o kilómetros el espacio que en u n año puede a v a n zar. Estas Islas están separadas de todo foco filoxérico
por u n a distancia mucho m a y o r , luego tampoco por este
medio llegará hasta nosotros.
La Geografía zoológica nos enseña también que son
obstáculos m u y grandes, para la distribución de los animales, las cordilleras de montañas, los vastos arenales,
y sobre todo los mares. Estamos separados del continente
por 40 leguas de m a r , luego nos hallamos en condiciones
m u y favorables para librarnos del azote, y hasta p o d e mos tener seguridad d e q u e no vendrá por los medios naturales. El medio en que vive la Filoxera, las dificulta-
-
3
4
-
des que tiene para su locomoción, el ser imposible su llegada por medio del vuelo, y la zona de m a r que nos separa de todo foco filoxérico, forman un conjunto de circunstancias que hacen imposible que venga esta plaga.
Si el insecto no puede venir, en cambio lo pueden
traer, y es fácil que así suceda. E n iguales circunstancias
se hallaban otras plagas, que han llegado hasta nosotros
m u y buenas y sanas, las hemos admitido á libre plática,
y aquí campan por su respeto, causando perjuicios considerables, pues ponen á contribución varios frutos de la
tierra.
¿No llegó por ventura el Oidium procedente también
de los Estados-Unidos, que debió por consiguiente cruzar
el Atlántico y luego el Mediterráneo? ¿Cómo ha llegado á
E u r o p a la Filoxera misma? De muchas plagas se ignora,
pero de otras especialmente las citadas Oidium y Filoxera,
se conoce perfectamente cómo han sido importadas, y se
les han podido seguir los pasos hasta cierto p u n t o .
El Oidium, se.sabe que en 1845 apareció por p r i m e r a
vez en las estufas de Morgate, desde donde pasó á otra estufa de la familia Rostchild, cuya finca está en las i n m e diaciones del Sena, y de allí se extendió por todas partes.
El célebre químico Mr. D u m a s , que era entonces ministro
de agricultura, conoció toda la gravedad del mal, y p r o puso al Gobierno, u n a medida m u y radical, pero salvadora; (la gangrena no se cura con paños calientes). P r o puso la destrucción completa de todas las vides de las estufas atacadas: conocía perfectamente, que aquella era u n a
verdadera plaga, u n azote tan terrible que iba á extenderse por todas partes y á destruir todos los viñedos de
Europa.
El Gobierno no se decidió á tomar una medida tan
radical, porque le parecía extrema, y, eran m u c h a s las dificultades con que había de tropezar para llevarla á cabo.
El ilustre químico hizo constar su proposición, y pocos
años después se confirmaban en todas partes sus terribles
vaticinios. Estos datos pueden verse más detalladamente
— 35 —
en el luminoso escrito que sobre la Filoxera ha publicado
el Sr. Miret.
La Filoxera, según todas las probabilidades, vino de los
Estados-Unidos en los barbados que se trajeron para algunas estufas de Inglaterra y en algunos sarmientos que
se trajeron también á Avignon; u n a vez atravesado el
Occéano, teniendo tan asombrosa reproducción, se explica
fácilmente cómo ha podido extenderse por todas partes.
ESTRAGOS QUE PRODUCE
LA
FILOXERA.
Este insecto tan diminuto es ya bien conocido de todo
el m u n d o vitícola; apesar de su pequenez, los estragos que
causa lo hacen tan temible que su n o m b r e ha adquirido
en pocos años una reputación europea, y es p r o n u n c i a d o
con horror por todos los viticultores.
Cuando la Filoxera invade u n a comarca, todos los p r o pietarios se a l a r m a n , los sabios se reúnen en congresos,
las autoridades dictan prudentes m e d i d a s , los viticultores
se agitan, hay u n a reacción completa, pero todo es en v a n o ,
el pulgón sigue tranquilo su marcha invasora, continúa
imperturbable su obra de destrucción, ataca, aniquila y
mata la viña, el arbusto más precioso de cuantos posee la
agricultura.
La importancia de la viña es tal, y tan antiguamente
reconocida, que, como dice m u y bien Guyot, el Libro Sagrado nos la presenta ya contemporánea á Noé, al h o m b r e
escogido y regenerado por Dios; Jesucristo convierte el
agua en vino en las bodas de Cana, transforma el vino en
la sangre del hombre-Dios en la suprema Cena; y el catolicismo, que extiende á la h u m a n i d a d entera sus dogmas
inspirados, no puede celebrar su rito fundamental sin la
existencia de la viña y del jugo purísimo y fermentado de
sus frutos.
La viña es por tanto u n arbusto importantísimo, su
extensión á todos los países donde puede vegetar y m a d u rar sus frutos es una de las más preciosas conquistas de la
h u m a n i d a d , y es un deber de todos los buenos el p r o c u r a r
-
3/
-
su conservación, no sólo para aprovechar los inmensos
beneficios que produce, sino para evitar, á más de la m i seria general, gravísimas cuestiones sociales.
Este preciosísimo arbusto ofrece en E u r o p a á la F i loxera u n alimento más grato que las plantas americanas
de la misma especie. E n las cepas europeas, la Filoxera
vive en las raíces más finas, de las que va c h u p a n d o el
jugo hasta aniquilar la planta; en las americanas, vive
sobre las hojas, no siendo tan desastrosos los efectos que
en ellas p r o d u c e .
E n las raíces más finas se acumulan legiones i n n u m e rables de filoxeras, que producen en el órgano u n a v e r dadera hipertrofia, de color amarillento al principio, pero
que después, cuando la raíz ya degenera, toma u n color
negruzco, se arruga y se seca.
C u a n d o la Filoxera ataca las hojas, los daños que c a u sa no pueden ser tan considerables, porque los p á m p a n o s
son m u c h o s , y pueden asimismo ejercer sus funciones
respiratorias, en las que son auxiliados por todas las
partes verdes de la planta. C u a n d o son las raíces las que
están atacadas, sus funciones no pueden ser suplidas p o r
otros órganos, y la planta experimenta todas las consecuencias de u n a falta de nutrición. E n u n principio, c u a n do no existe aún gran n ú m e r o de Filoxeras, sólo se ve u n a
ligera hinchazón en las barbillas más finas, pero luego se
va extendiendo á m a y o r longitud de las mismas; son invadidas otras raíces de orden superior, y las hinchazones
a b u n d a n tanto que la cabellera puede á veces compararse
á un verdadero racimo.
C u a n d o empieza la invasión no se demuestra en la
planta por signos exteriores, la vegetación es vigorosa, y
nada induce á creer que la planta pueda estar atacada de
la enfermedad, como no se observen agallas en las hojas,
lo cual demuestra que no es el primer año de la invasión,
ó á lo menos, que ya se ha formado la generación alada.
A medida que aumenta el número de insectos que
ataca las raíces, la planta languidece y muere; la enfer5
— 38 —
medad se manifiesta por u n a vegetación pobre, los sarmientos son cortos, y los pámpanos pequeños como si la
planta hubiera estado sugeta á una prolongada sequía; los
racimos, á su vez, son más diminutos, m a d u r a n con dificultad, y, si el mal está adelantado, abortan y se secan en
embrión.
La consecuencia de la invasión filoxérica es m o r i r la
viña en un plazo más ó menos largo, que depende de
varias circunstancias; u n a viña raquítica de sí, descuidada, y en u n mal terreno, perecerá m u c h o más pronto
que otra joven, vigorosa, que vegeta en buen suelo; ésta,
lucha con la enfermedad, y si la cabellera de la raíz ha
sido destruida, barbilla de nuevo, aunque no con tanto
vigor, vuelven á destruirse las barbillas recien formadas,
y poco á poco se encuentra en el caso de la viña pobre.
La duración es de tres, cuatro ó cinco años, terminando siempre por la muerte, como no pueda librarse de
la Filoxera; pero cuando se la ataca con vigor, puede
d u r a r algunos años más, como sucede especialmente en
Francia, donde la Compañía de ferro-carriles P a r i s - L y o n Mediterranée gasta anualmente sumas fabulosas, ya que no
para acabar con el insecto, á lo menos para m i n o r a r sus
estragos, y ha conseguido, valiéndose de los medios de
que nos ocuparemos al tratar del plan curativo, que las
viñas que estaban condenadas á u n a muerta segura á los
dos ó tres años, alcancen u n a vida de seis ó siete, y tal
vez más, sigan fructificando, aunque en menor escala,
y sólo á beneficio de gastos y afanes extraordinarios.
IMPORTANCIA DE LA P R O D U C C I Ó N
QUE ATACA
LA
FILOXERA.
Los ramos de riqueza pública y particular son la Agricultura, la Industria y el Comercio; éstas son las tres r a mas, y éste es su orden gerárquico. La p r i m e r a es la
Agricultura, cuyos productos brutos difíciles de trasportar
á distancias, y de poca aplicación, son modificados por la
Industria, que les proporciona nueva y más fácil salida, y
no sólo produce el bienestar de los industriales, sino de
todos, y hasta aumenta la fertilidad del suelo.
Pero la industria no puede extenderse sin los adelantos
de la agricultura, que' es la que debe proporcionarle las
primeras materias; la industria y la agricultura han de
progresar la u n a al lado de la otra, y los adelantos en la
p r i m e r a dan también por resultado la prosperidad de la
segunda.
La industria y la agricultura están íntimamente ligadas
con el comercio, tanto, que no puede haber agricultura ni
industria prósperas, si los cambios no abren grande y fácil
salida á los productos, que, siendo diferentes en las varías
regiones del globo, se cambian en todos los pueblos civilizados, viniendo á aumentar de este m o d o la riqueza
pública.
El Comercio emancipa á los hombres activos de la
dependencia de u n suelo infértil, da salida al excedente
de sus productos, p r o c u r a nuevas y abundantes subsistencias y hace brotar la riqueza, aun en aquellas c o m a r -
— 40
—
cas que sin él se verían condenadas á u n a miseria y
soledad eternas.
Se ve pues que las tres ramas de riqueza están enlazadas por una estrecha solidaridad de intereses, que dependen recíprocamnnte la una de la otra, no pudiendo
faltar el equilibrio sin que se resientan todas.
La Filoxera ha de causar daños inmensos á dichos
tres ramos de riqueza; y aunque la Agricultura es la que
más directamente recibe los perjuicios, porque la hiere en
su principal producción, sin embargo estos perjuicios refluyen luego á la Industria y al Comercio.
La muerte de la viña es la ruina, es la miseria de u n
país vitícola, es, no sólo la decadencia, sino u n obstáculo
á la prosperidad durante u n larguísimo periodo.
P o r poco que reflexionemos sobre la importancia de
la viña, observaremos que sus frutos, al propio tiempo
que son estimados y ocupan un lugar preferente en las
regaladas y fastuosas mesas de los Príncipes, se sirven
abundantemente en la frugal comida de los pobres, y aun
en donde se cultiva la viña se halla su precioso fruto á
merced de cualquiera, pues no hay viticultor que se oponga
á que u n transeúnte coja algún racimo de sus cepas para
apagar la sedEste mismo fruto desecado y preparado convenientemente forma la deliciosa uva pasa que no sólo es u n postre
exquisito, sino que constituye u n elemento importante del
arte culinario y de la repostería; se conserva sin alteración durante años y se trasporta á las más apartadas regiones.
Los vinos, espíritus, y alcoholes se destinan á m u c h í simos usos en las artes, en las ciencias, en la medicina,
en la industria, en el comercio y en el consumo, y cuando
el mosto ha experimentado la fermentación acética constituyendo el vinagre bueno, á más de los usos á que se
le destina en la economía doméstica, tiene infinitas aplicaciones en muchísimas industrias.
El fruto de la viña bajo todas y cada una de sus for-
— i
4
—
mas da siempre vida y animación á los pueblos vitícolas,
á los que proporciona trabajo y da el vino, que es la sangre de los pobres, el calor de su corazón, el sosten de su
vida, y después de tener este alimento asegurado, se entrega u n a parte del sobrante á la industria, que abre u n
nuevo y vasto mercado á los productores, excita su inteligencia, su actividad y su economía, produciendo u n incremento rápido en la riqueza, en el bienestar y en la
fertilidad de las tierras; la división del trabajo se establece
de este m o d o entre los miembros de la sociedad, se ponen
en acción todas las actividades, todas las inteligencias, y
por medio de esfuerzos, siempre más hábiles, se obtienen
siempre mayores riquezas.
T a n t o los productos primitivos como los elaborados
de varios modos por la industria, tienen el comercio dispuesto siempre á abrir nuevos y vastísimos mercados al
excedente de los productos, favoreciendo también la división del trabajo, y, mientras estimula la vida y la expansión fuera, p r o c u r a nuevos medios de subsistencia, m u l tiplica la población, fomenta notablemente la agricultura,
la industria, las ciencias, las artes, y hace brotar la riqueza en las comarcas más miserables.
T o d o s estos beneficios tan importantes los destruye
por completo la Filoxera, y como en España uno de los
principales productos se debe á la viticultura es también
uno de los puntos en donde se han de experimentar más
sus funestas consecuencias.
El Sr. Miret en su erudito libro s ó b r e l a Filoxera, después de manifestar que la viña es abundante en E u r o p a
y que sólo están desheredadas de tan importante cultivo
Inglaterra, Escocia, I r l a n d a , Suecia, N o r u e g a , Dinamarca Bélgica y Holanda, da u n estado de las restantes
naciones, estado que toma del Moniteur Vinicole, y en él
figura España por 20 millones de hectolitros, dato que dista ser exagerado, pues, según el referido Miret, el Doctor
Fátio le señala 3o millones y u n a superficie de 1.000,400
hectáreas.
Como nos proponemos escribir con especialidad para
esta provincia no nos extenderemos sobre el particular,
sino que, en capítulo aparte, pasaremos á considerar la
importancia de la viticultura de las Baleares y por consiguiente los efectos que en ella produciría la Filoxera.
IMPORTANCIA
D E LA V I T I C U L T U R A
BALEAR.
P o r poco que reflexionemos sobre los medios de prosperidad de estas Islas nos hemos de convencer de que la
viña ocupa el primer rango en la escala de riqueza territorial, no tanto por su producto neto, como por la m a n o
de obra que exige su cultivo, y p o r q u e aprovecha muchos
terrenos que no servirían absolutamente para otra cosa.
Es la viña, á no d u d a r l o , el primer elemento de la riqueza balear, sostiene infinidad de braceros que le deben
exclusivamente la subsistencia, pone en movimiento grandes capitales por medio de las industrias accesorias, que
proporcionan también trabajo, dá el vino, tan necesario
como alimento, y ofrece al comercio productos importantes, de los que se exportan grandes cantidades al extranjero y América, exportándose también mucho fruto
m a d u r o para varios puntos de la Península.
Fácilmente se comprende la inmensa importancia de
este fruto que bajo sus multiplicadas formas es el que dá
vida al país. El trabajo que proporciona, el vino que se
consume y que se exporta, constituyen, al mismo tiempo
que la riqueza de los propietarios, la sangre de los obreros.
Vamos á ocuparnos con algún disgusto de la extensión
que tiene el cultivo de la vid en esta provincia, y decimos con disgusto, porque nos lo causa el ver siempre en
los agricultores, ó mejor, en los ayuntamientos la tendencia á ocultar la verdad disminuyendo la riqueza; esta
costumbre erigida en sistema, es causa de muchos males
que vienen á pesar sobre los pequeños y medianos p r o pietarios.
— 44
—
Según la última estadística existían en Mallorca i8,5oo
hectáreas de viña, es cierto que no se aumentó la cifra,
al contrario es m u y probable que se disminuyera por no
perder la costumbre. Desde aquella fecha se h a n plantado
seguramente muchos millares de hectáreas ¿quién había
de creer que hoy no existieran en toda la provincia más
que unas 14,000? Es u n a desgracia m u y grande que á
medida que se vá plantando viña disminuya la extensión
destinada á su cultivo, esto es u n a especie de milagro,
pero un milagro fatal.
No dudamos que en la provincia el día en que se haga
una estadística verdad, resultarán más de 25.000 hectáreas de viña, de ésta hay más de la mifad, casi toda la
plantada de larga fecha, que ocupa u n terreno que con
mucha dificultad puede destinarse á otro cultivo que no
sea ruinoso.
Entre los varios árboles y arbustos que fructifican en
esta provincia, la vid es, á no d u d a r l o , el que mejor se
cultiva, especialmente en algunos pueblos.
Me complazco en citar á Felanitx en primer término,
y consignar aquí, que si bien no ha llegado á la perfección, marcha y no despacio hacia ella. Este progreso es
debido en gran parte al Ateneo de esa bella población,
que no está destinado, como la generalidad de casinos,
al juego y á la bebida, sino al estudio de las cosas más
útiles.
Su digno presidente no es uno de aquellos tipos pedantescos que creen imponer admiración al m u n d o ; es
todo lo contrario, u n hombre modesto, dedicado al estudio y cultivo de las ciencias, que se ha constituido en
iniciador de los adelantos de su pueblo y, con u n celo,
una inteligencia y una perseverancia infatigables, alcanza
cada día nuevos triunfos.
Merced á su útil propaganda la generalidad de los viticultores está familiarizada con el uso del gleucómetro,
todos saben aquilatar sus mostos, todos conocen la cantidad de azúcar que les dá tal ó cual variedad de cepa..
_
4
5
-
Los compradores y vendedores de vino destinado á la fabricación de aguardiente se valen también del alambique
Salieron para saber de a n t e m a n o la cantidad de alcohol
que c o m p r a n ó venden.
La calefacción del vino por el sistema Pasteur ha sido
objeto de numerosos pero m u y concienzudos ensayos 3^ el
ceno-termo funciona ya en muchas bodegas.
Sería prolijo e n u m e r a r los adelantos por él introducidos en la viticultura y vinificación, pero, si no citamos
otras mejoras técnicas no podemos prescindir de mencionar algunas de otro género.
Partiendo de la misma iniciativa, se ha establecido u n a
Caja de a h o r r o s , que, según nuestros informes, cuenta ya
con u n capital importante, y se acaricia el proyecto de
asociarse con otros pueblos, para convertir esta Caja en
u n pequeño Banco agrícola, que tan buenos resultados
había de dar, y cuyo establecimiento puede considerarse
hoy casi de necesidad.
Se ha formado u n a Compañía, que desean elevar á la
categoría de Sociedad a n ó n i m a , con el objeto único de
explotar y al mismo tiempo acreditar sus caldos, h u y e n d o
de ese mercantilismo execrable y soez que todo lo invade
y todo lo adultera, que no es el verdadero comercio que
se contenta con u n a prudente remuneración por su trabajo y capital, sino que tiene por única divisa dinero á
todo trance, no r e p a r a n d o , para atesorarlo, ni en el descrédito de su país, ni en su propia deshonra.
Sentimos habernos ocupado tanto de u n a persona
cuya modestia pudiera ofenderse, y le suplicamos nos lo
dispense; nuestro lenguaje es m u y sincero, y más que á
u n elogio estéril, tiende á excitar á las personas idóneas
de los demás pueblos á que sean sus imitadores.
E n fin, Felanitx empieza á secundar ese gran m o v i miento cosmopolita, que arrastra todas las inteligencias,
todas las fuerzas, todas las actividades, y no deja fuera de
su órbita más que á los pueblos débiles y refractarios á
toda idea de progreso.
6
_
4
6
-
No debemos terminar esta parte referente á la importancia de la viticultura balear, sin consagrar algunas líneas
á la menor y casi desconocida de las islas habitadas de
nuestro archipiélago.
Formentera, insignificante hoy, pero importante por su
historia, lo es también por su porvenir, que deberá á la
viticultura , esta isla ha entrado ya en la vía del progreso,
gracias á la inteligencia y actividad de u n a persona, que
habiendo adquirido en ella propiedades, ha hecho ensayos
fructuosos con la plantación de la vid, y ha obtenido resultados inmejorables. Este año se contará tal vez por
centenares el número de hectáreas de viñedo, que sin ningún género de d u d a colonizarán la isla, introducirán en
ella el bienestar, lá vida, la animación y la riqueza.
E n Formentera la maduración de las uvas es m u y p r e coz, el clima m u y templado, el terreno caliente por su
composición; y su color claro proporciona á los racimos,
además del calor difuso que reciben de la atmósfera, u n a
gran cantidad por la reverberación, tanto, que la m a d u ración del fruto se adelanta nada menos que u n mes á la
de Mallorca, de modo que plantando variedades precoces
de las que se destinan para la mesa, casi en la p r i m a v e r a
se podrían exportar grandes cantidades de fruto sazonado,
y plantándose variedades escogidas para la uva pasa p o drían arreglarse puramente soleadas, porque la estación
lo permitiría muy bien, y no habría necesidad del escaldado que siempre hace desmerecer el producto.
-
¿QUE EFECTOS PRODUCIRÍA
EN ESTA
PROVINCIA
UNA INVASION
FILOXÉRICA?
Si desgraciadamente por a b a n d o n o , ó por imprudencia,
penetrara el voraz huésped en nuestros viñedos la P r o v i n cia se vería en u n conflicto gravísimo y de las más trascendentales consecuencias. Serían inevitablemente destruidos todos los viñedos, lo cual importa una suma fabulosa,
sin embargo, esta pérdida no es aún la de más importancia,
por ella, los propietarios de viñas sufrirían un quebranto
grande en sus fortunas, pero no por esto quedarían a r r u i nados; sufrirían también gran detrimento los capitales que
el cultivo de la vid pone en movimiento por medio de varias industrias laterales, como son fabricaciones de aguardiente y espíritu, las que necesitan á su vez el concurso de
muchas otras, tales como la fabricación de toneles, i n d u s trias botellera, taponera, etc.
Grandes pérdidas sufriría también el comercio en general, pero m u y especialmente el destinado á este r a m o de
la producción agrícola que hoy es de los más activos, tanto,
que es el principal género que circula por nuestra vía férrea: la E m p r e s a , si por desgracia nos invadiera la plaga,
es u n a de las que más sufrirían directa é indirectamente.
T o d o es m u y importante y m u y digno de llamar la atención de gobernantes y gobernados, pero por grandes que
sean estos perjuicios, se eclipsan al pensar en la falta de
trabajo p a r a millares de infelices braceros que viven exclu-
-
4§
-
sivamente del cultivo de la vid, de este precioso arbusto
cuyo poder, eminentemente colonizador, ya nadie pone en
duda; él proporciona trabajo á los dos sexos, á todas las
edades, y en todas las épocas del año.
Este poder colonizador se ha. demostrado m u y bien en
esta Isla por el aumento que ha experimentado el censo de
población en todos los pueblos vitícolas; á la extensión de
la viña debe Manacor el haber duplicado el suyo en 3o
ó 40 años.
Donde no se cultiva la viña, u n a sequía es de consecuencias espantosas. E n los pueblos vitícolas no falta trabajo para los braceros, y éstos ganan u n jornal r e m u n e r a dor; donde no hay viñas, se ha visto la miseria más completa, el h a m b r e y la emigración. De u n solo pueblo de
esta Isla, pueblo que tiene m u y buenos terrenos pero que
carece de viñas y casi de arbolado, se han visto este año
obligadas á emigrar al extrangero más de treinta familias
de braceros.
Los obreros pues, esta parte trabajadora la más n u m e rosa de la sociedad y la que le dá vida, esta clase tan
desheredada y que es m i r a d a con indiferencia por ciertas
gentes, es la que merece nuestra predilección.
Esta clase importantísima, cuyas generaciones se suceden unas á otras dejando tras sí la riqueza y la fecundidad
salida de sus brazos, esta clase que multiplica diariamente
sus conquistas sobre la naturaleza, domándola con valor
infatigable, hace florecer el mismo desierto, lo viste de espléndidos cultivos, lo cubre de lujo y magnificencia, y con
su asiduo trabajo recoge el alimento para todos, manifestándose m u y satisfecha cuando puede aprovechar algunos
desperdicios; bien merece u n a m i r a d a compasiva de los
que de ella reciben tanto beneficio.
El porvenir de esta clase tan benemérita es el que nos
preocupa ¿queréis saber cuál es este porvenir en el caso
de que nuestros viñedos sean invadidos por la plaga filoxérica? Os lo diremos: la miseria más espantosa, la emigración, el h a m b r e y la inanición con todas sus conse-
— 49
—
cuencias, y hasta el crimen, que de la miseria á él, es m u y
corta la distancia.
Estos infelices obreros, pues, poblarán las playas extranjeras, las casas de beneficencia, los cementerios y
también los presidios; ¡qué pavoroso porvenir para esta
útil é inocente clase, que parece condenada á u n a servid u m b r e sin descanso y á u n a miseria sin esperanza!
¡pobres carneros de Casti! ¡Encorvados siempre hacia la
tierra, dejan en este camino su carne y su sangre, y por
huellas la fertilidad salida de sus brazos, y la riqueza
para aquellos que desconocen sus beneficios!
Esta no es u n a opinión nuestra, hija de la ardiente
imaginación exaltada por el interés que siempre nos han
inspirado las clases desvalidas, es la opinión de todos los
sabios y pensadores de E u r o p a , que así lo han manifestado; es, en fin, u n a funesta realidad. E n prueba de ello,
veamos cuál es la opinión del Congreso filoxérico de
Madrid: por lo que toca á este p u n t o , oigamos cómo se
explica esta sapientísima Asamblea al contestar á la cuestión 4 . del interrogatorio:
«La destrucción total de todos los viñedos y la supresión
del vino como parte del alimento general y en la esfera
económica moral y social, la ruina, la miseria y la emigración en las comarcas vinícolas de España, y como consecuencia de la falta de vino, el embrutecimiento por el uso
de los alcoholes de industria, con todas sus funestas
consecuencias; y finalmente un quebranto inmenso en la hacienda
de la Nación y el riesgo inminente de la subversión del orden
público y social. y>
Así se expresa el Congreso filoxérico de M a d r i d que,
lo decimos con satisfacción, estuvo á la altura de los p r i n cipales Congresos extrangeros: se explica en pocas palabras,
pero cada frase, como dirían los retóricos, encierra todo
u n poema.
N o son más consoladoras las afirmaciones del gran
Congreso internacional de Laussana compuesto de las
principales notabilidades científicas de las varias naciones
A
— 5o —
vitícolas de E u r o p a , y en el que tan dignamente figuró
el naturalista español Sr. Graells. Queremos también ceder la palabra á esta ilustre Asamblea para que se conozca
cuál fué su opinión al contestar á la pregunta i5.° del
cuestionario.
«-El resultado, dice, será la ruina y la miseria en todas
partes, la emigración ó la desmoralización en ciertos puntos,
en fin, muy probablemente en otros el embrutecimiento
por
medio de los alcoholes de industria, y por lo tanto la degeneración de la especie.»
El que no se asusta y tiembla de espanto ante tan sombríos horóscopos, el que dice no tengo viñas, poco puede
importarme, el que oye con sangre fría tan funestos vaticinios, es verdaderamente u n a filoxera social.
La falta de vino, que constituye una parte del alimento
general, es una cuestión, aunque en apariencia insignificante, de un interés de primer orden; siempre, como es de suponer, sus fatales consecuencias han de pesar más sobre
las clases numerosas que viven de u n trabajo que tiene
por base las fuerzas musculares, y que carece de u n alimento suficientemente reparador.
Estas clases con un pedazo de p a n y u n vaso de vino
que les suple el alimento respiratorio ó c a r b o n a d o , t r a b a jan y viven perfectamente. E n el día, no sólo por la Filoxera sino por el impuesto de consumos, el vino alcanza u n
precio superior á los recursos de las clases proletarias, y
los sofisticadores de oficio, los que todo lo adulteran, esos
especuladores de mal género, ejercen su abominable tráfico
á expensas de la salud y de la robustez de los pueblos. (*)
Las tristes revelaciones de los hechos nos dicen terminantemente que el impuesto de consumos produce u n a
depauperación en la sangre de las clases trabajadoras, y
(')
H o y h a llegado á tal e s t r e m o la escasez de v i n o , q u e en a l g u n o s p u e b l o s d e
los m á s vitícolas d e la P r o v i n c i a las p r i n c i p a l e s t a b e r n a s se h a l l a n d e t o d o p u n t o
d e s p r o v i s t a s , p u e s los c o s e c h e r o s h a n p r e f e r i d o la e s p o r t a c i o n , q u e les ofrece p i n g ü e s
beneficios.
— 5i —
ésto debe atribuirse principalmente á la falta de vino p u r o ,
y por lo mismo de alimento bastante carbonado.
N o hay d u d a que el vino puede suplirse por u n a alimentación más rica en principios azoados y carbonados,
pero el precio de estos alimentos es m u y elevado; los de
p r i m e r a necesidad van encareciendo siempre, y el cebo de
la ganancia excita á la adulteración, dando por resultado
que el fraude se sirve como plato obligado en todas las
mesas.
N o es fácil esperar por ahora u n a baja en los artículos
de p r i m e r a necesidad, porque en E u r o p a hace ya tiempo
que se nota u n desnivel entre la producción y el consumo,
siendo los pueblos de Occidente los que más experimentan sus efectos; por esta razón las clases proletarias no
están bien alimentadas. Entre las clases obreras de la industria francesa, que según, las estadísticas, son las que se
nutren mejor, no consume cada familia tantas substancias
animales y grasas como u n a semi-salvaje de las estepas
de O r e m b u r g o .
Quisiéramos que esta cuestión, hasta cierto punto incidental en este escrito, se examinara detenidamente y sin
prevenciones, sobre todo políticas, y no d u d a m o s que nuestros hombres de Estado descubrirían m u y pronto u n a de
esas crisis solemnes que se preparan en nuestro porvenir,
y no buscarían remedios vulgares, conocidos y desacreditados para u n a situación sin ejemplo; sino que apelando
á medios acertados, tendríamos la satisfacción de ver que
el suelo de nuestra patria en u n día no lejano sería el
puerto de salvación á donde vendrían á buscar la subsistencia y primeras materias muchas naciones hoy día más
poderosas.
N o hay solución: ó bien nuestra agricultura ha de adelantar y producir más barato, ó tendremos que abastecernos en los mercados extrangeros, á lo cual se opone
también la gente de m o d a amasada con levadura proteccionista. Pero esta es u n a moda que por fortuna decae y
renace, y en las oscilaciones siempre se adelanta algo. El
progreso en su marcha imperturbable se encuentra siempre
en su camino, y en cada etapa, las mismas protestas, las
mismas profecías, ó mejor, las mismas calumnias, pero
impotentes para detener su majestuosa y eterna ascensión.
Se vé pues que la falta de vino, como alimento, ha de
producir irremisiblemente u n a depauperación en la sangre
de las clases productoras, por consecuencia u n a degeneración en la especie, según afirma el Congreso de Laussana,
y por añadidura tendremos los efectos del espíritu de industria, que son el embrutecimiento, como asegura t a m bién el Congreso de Madrid.
¿LOS PUEBLOS VITÍCOLAS
DE
PODRÁN
FÁCIL
POR
LA
PROVINCIA
Y ECONÓMICAMENTE
OTRO
CULTIVO
REEMPLAZAR
LA
VINA
REMUNERADOR?
L a grande extensión de terreno destinada al cultivo de
la vid, y que produce los beneficios que hemos indicado,
es en su m a y o r parte de tales condiciones que no sirve
absolutamente p a r a otra cosa. Sería casi todo terreno p e r dido, y aun valiera más así que destinarlo, como p r o b a blemente sucedería, al cultivo de cereales, que, si en todo
caso es esquilmador, en las tierras que no son v e r d a d e ramente de pan llevar, es decir, que no han llegado al
período cereal, es eminentemente ruinoso, y por él sufre
muchísimos perjuicios la isla de Mallorca.
Entre u n cultivo como el de la vid, que es bien r e m u nerador y proporciona m u c h o trabajo, y el cultivo de c e reales, que con frecuencia es ruinoso y siempre p r o p o r ciona poco trabajo, hay toda la diferencia de saldar la
cuenta por ganancia á saldarla por grandes pérdidas, h a y
la diferencia de sacar á un pueblo de la miseria ó s u m i r l o
en ella.
Si las viñas desaparecieran ¿qué seria de las poblaciones que hoy están casi exclusivamente sostenidas por su
cultivo? qué sería de Binisalem, Felanitx, y otras que h o y
pueden considerarse como ricas? P r o n t o , m u y pronto la
_
5
4
-
densa población que sostienen habría desaparecido, y con
ella la riqueza y el bienestar de los restantes.
La densidad de una población agrícola es la expresión
de su riqueza; la cifra de población que mantiene en estado
de prosperidad, indica las buenas condiciones del suelo ó
el adelanto del cultivo.
Dicen algunos que la viña se suplirá por el arbolado;
según en que puntos es difícil que puedan prosperar á lo
menos ciertos árboles, pues que á ello se opone el clima
cálido de estas Islas y su propensión á las sequías.
Además, se necesita un capital grande para atender á la
plantación y cuidados sucesivos, y exige una larga serie de
años para que los árboles estén en disposición de p r o d u cir; estas son causas que hacen difícil y costoso el reemplazar las cepas por otros árboles. La viña no necesita
encomiadores, porque la circunstancia de llegar en pocos
años á su apogeo es u n a gran recomendación; los propietarios calculan que ellos mismos obtendrán los productos,
y plantando ciertos árboles, es menester que se resignen
á identificar sus beneficios con los intereses de su segunda
ó tercera generación; y desgraciadamente éstos no son aficionados á operaciones á tan largo plazo, en su egoísmo
repiten como eterno refrán «.Los plantarán los que vengan
después.»
Pero dado caso de que la vid pueda ser reemplazada
por otros cultivos arborescentes, es menester prepararse
para ello con tiempo, hacer plantíos y viveros para no
tener que importar los árboles de fuera, lo cual supone u n
aumento grande en el gasto y u n a pérdida p a r a el país.
Los árboles que nuestros agricultores hayan de plantar
para sustituir á las cepas varían según infinidad de circunstancias que vamos á examinar sucintamente.
El olivo, este árbol predilecto de Minerva, que crece
expontáneamente en el Oriente, en las partes más meridionales de E u r o p a y en el centro de África, fué importado á
estas islas por los Cartagineses que las habitaban 480 años
antes de nuestra era. Parece que había tiempo para estar
— 55 —
m u y adelantado su cultivo, pero desgraciadamente, (salvo
honrosas, pero pocas excepciones) se observa u n descuido
y abandono dignos de la más severa censura. Este árbol
necesita m u c h o tiempo para dar u n producto r e g u l a r , es
costoso, de cosecha m u y eventual, y lo que más detiene á
nuestros agricultores para la plantación de olivares, es u n
refrán m u y c o m ú n que dice: «.Olivos, de mi abuelo.)-)
L a higuera que crece expontáneamente en todos los
países cálidos de E u r o p a , en Asia, de donde es o r i u n d a ,
y en el Norte de África, y cuyo cultivo se halla m u y generalizado en Mallorca é Ibiza, es u n árbol de vida secular
que cuesta poco, pues apenas exige cuidados, es el más
constante en su producción, su fruto es estimado de los
ricos, es el pan de los pobres y el cebo de los animales,
al propio teimpo que constituye u n ramo de exportación
m u y importante, ya sea trasformado en carne de c e r d o ,
ya simplemente como fruto seco, que en algunos puntos
compite ventajosamente con el tan celebrado de Smirna.
Pero nuestras frecuentes sequías son para la higuera, como
para los demás árboles, un enemigo difícil de vencer, y
además, hay en estas Islas muchísimos puntos donde no
prospera tan precioso árbol.
El almendro originario del Asia y del Norte de África,
ha tomado ya carta de naturaleza en nuestra isla, sobre
todo en Ibiza en donde podemos afirmar sin temor de ser
desmentidos que se producen los mejores almendros del
m u n d o . Este árbol será más productivo cuando nuestros
agricultores no tengan la inmodesta pretensión de exigir
doble cosecha á u n terreno pobre y aun sin abonarlo,
cuando no cometan el disparate mayúsculo de exigir á una
tierra ligera cosecha de cereales, de sí m u y esquilmadora,
y otra del fruto del árbol, sin devolver al suelo, por medio
de abonos bien indicados, los elementos que le quitaron las
cosechas.
Pero este precioso árbol tiene un enemigo poderoso en
los vientos fríos del último cuadrante y también en las
escarchas de p r i m a v e r a , que en u n a sola noche suelen dest r u i r u n a cosecha.
— 56 —
La morera, oriunda de la China, en los puntos a p r o piados sería de m u c h a utilidad; la sericultura en Mallorca
tiene su historia importante, y tiene también su porvenir.
Es muy probable que esté destinada en un día, no lejano,
á constituir uno de los principales ramos de riqueza en
varios puntos de esta isla.
El algarrobo, este árbol dioico originario del centro de
África, pero que hoy crece expontáneamente en Italia, en
España y aun en los puntos más calientes de la Francia
meridional, es también expontáneo en Mallorca, donde consiente por lo mismo un cultivo descuidado; prospera casi
en cualquier punto de la Isla d a n d o abundantísimo fruto,
q u e hoy día alcanza u n precio tan elevado que se le distrae de su uso natural, cual es la alimentación del ganado,
y se prefiere entregarlo á la exportación, que ofrece á sus
cultivadores más pingües rendimientos.
Pero ¿cómo hemos de creer que el algarrobo reemplace
las viñas si vemos posesiones inmensas, dominios casi sin
fin, que desde el centro forman horizonte por todas partes,
en donde el algarrobo sería u n a riqueza incalculable, y
sin embargo se ven completamente despoblados? Respond a n por nosotros las extensas marinas de L l u m m a y o r ,
Campos, Santañy, etc., que son la ruina de los que las
cultivan, y pobladas de algarrobos producirían muchos m i llones de duros anuales.
E n terrenos sustanciosos, húmedos y frescos, ó bien
susceptibles de ser regados, pudieran hacerse plantaciones
de varios frutales que se avienen m u y bien con nuestro
clima. Pero estos árboles exigen más condiciones y cuidados, para cultivarse en grande escala, délas que el genio de
nuestros agricultores sabe dispensar.
¿Serán reemplazadas las viñas en algunos puntos por
plantaciones forestales, que son las únicas que admitirían
ciertos terrenos? Con gusto nos extenderíamos sobre este
punto si no fuera separarnos demasiado de la cuestión,
así nos limitaremos á decir que por desgracia, pero desgracia grande, casi irreparable, en esta isla se observa
desde m u c h o tiempo la tendencia á destruir los bosques,
hasta tal p u n t o , que no hemos vacilado en otras ocasiones
en calificarla de vandalismo forestal; todos los bosques se
destruyen y ni uno solo se replanta, experimentándose,
cada día más, las funestas consecuencias que de tal destrucción se originan.
— 58 —
¿PUEDE CREERSE
QUE
LA
Á
LA
FILOXERA
DEGENERACIÓN
ES
DE
LA
DEBIDA
VID?
El deseo de descubrir siempre una causa para todos
los efectos, es lo que ha hecho suscitar esta cuestión, que,
á nuestro juicio, no merece ser refutada en serio; pero h a biéndose tratado por cuantos se han ocupado en los estudios sobre la Filoxera, nos parece oportuno decir sobre
ella algunas palabras.
N o puede ponerse en d u d a que la vid no presenta hoy
ejemplos de aquel primitivo vigor de vegetación, no se
conocen aquellas vides extraordinarias de que hablan los
autores antiguos, y de cuyos troncos, utilizados en las
artes, se conservan aún objetos importantes. Plinio habla
de una colosal estatua de Júpiter hecha de u n a sola pieza
y de un tronco de vid. La armazón del templo de Diana
de Efeso está construida de troncos de vid de Chipre. Las
grandes puertas de la catedral de Granada son también
de vid que es la madera más indestructible que se conoce.
E n África se han visto cepas cuyos tallos tenían más de
cuatro metros de circunferencia, pero ésto depende de crecer
casi en completa libertad durante muchos siglos, pues que
la vid es una planta de las que tienen más longevidad.
Si aun dejásemos crecer durante siglos sus tallos sarmentosos, permitiendo á sus vigorosos vastagos trepar sobre los árboles ó edificios, adquirirían dimensiones coló-
-
5
9
-
sales, pues vemos las que adquieren en pocos años cuando
se crían en tales condiciones; es verdad que entonces los
vinos son de m u y inferior calidad porque los frutos no
reciben más que el calor difuso del aire y no la reverberación de la tierra, razón porque m a d u r a n con más dificultad
y dan vinos inferiores y poco alcohólicos.
El cultivo de la vid asociada á los grandes árboles, del
que se ocupa ya Virgilio en sus Geórgicas, es, como puede
deducirse, antiquísimo, pero de él existen bastantes ejemplos todavía en algunos puntos de Mallorca. A pesar de
ser este cultivo tan c o m ú n no era conocido en Grecia,
como lo prueba el siguiente hecho curioso: El embajador
Cineas sorprendido de la elevación de las vides de Aricia,
pero gustándole m u y poco el vino que producían, dijo,chanceándose, que habían hecho m u y bien en colgar de
u n a cruz tari alta á la m a d r e de u n vino tan malo.
Las viñas enlazadas con los árboles, de cuyo cultivo son
u n a reminiscencia nuestros rodrigones, cuando se cultivaban con esmero d a b a n abundantísimo fruto, se recogían
hasta diez cullei (más de cincuenta hectolitros) por jugera
(veinticinco áreas) pero á pesar de esto, hoy se prefiere
criar la viña baja, como u n pequeño arbusto, pudiendo de
este m o d o estar espesa y sostenerse por sí sola.
N o d u d a m o s de que si hoy se dejase crecer una cepa en
buenas condiciones, adquiriría con el trascurso de los años
las dimensiones que ahora nos a s o m b r a n .
L a viña pues no ha degenerado, y caso de que así fuese,
es m u y extraño que la degeneración haya sido tan r e p e n tina, y que se observe en todos los viñedos en cuanto
están íiloxerados, sea cual fuere la calidad de la cepa, el
terreno en que vive, y el cultivo que se le da, y que se
regenere como por encanto, si por cualquier medio se
consigue librarla del parásito.
¿En tan poco tiempo hubieran degenerado todas las
vides de E u r o p a y simultáneamente las más vigorosas y
las más débiles, las que vegetan en terrenos buenos y sustanciosos, y las que viven en los suelos más pobres, lo
— 6o —
mismo las que reciben u n cultivo esmerado y escogidos
abonos que las que están sugetas al m a y o r abandono?
Las mismas ideas se emitieron ya cuando nuestros
viñedos fueron atacados por el oidiwn, la verdadera degeneración está en la presencia del insecto, y donde quiera que él aparece allí degenera y muere la viña.
Cuantos esfuerzos se han hecho para aclimatar las
vides europeas en la parte oriental de los Estados-Unidos
han sido infructuosos; al poco tiempo perecían todas las
cepas, y la causa se ha descubierto cuando se ha conocido
la Filoxera atacando las raices. Las mismas variedades
europeas no perecían en la California, ni en toda la parte
occidental de la América del Norte, hasta que, habiéndose
importado cepas del otro lado de la cordillera que separa
ambas regiones, fué importada la F i l o x e r a , se extendió
con la rapidez que sabe hacerlo, y en m u y poco tiempo
desaparecieron todas las variedades europeo-asiáticas.
Esta es á nuestro entender u n a cuestión p u e r i l , u n
modo raro que tienen de estudiar las cosas aun á veces
los hombres más pensadores, pero que depende casi siempre de consideraciones preconcebidas, que, o b r a n d o sobre
su imaginación, les hacen ver causas que realmente no
existen.
— 6I
—
M O D O DE RECONOCER
Y DESCUBRIR
LA
FILOXERA.
P a r a poder combatir el terrible pulgón, caso que se
presente en nuestros viñedos, importa, ante todo, saberlo
descubrir y reconocer con oportunidad, esto es, en los
primeros momentos de la invasión, pues por poco que se
tarde nos servirá sólo para saber anticipadamente la sentencia de muerte p r o n u n c i a d a contra todas nuestras viñas.
A u n q u e la Filoxera es u n insecto de los más c o n o cidos por los naturalistas y agricultores científicos, que
está perfectamente representado por láminas y descripciones detalladas, minuciosas y precisas, sin embargo es
m u c h o mejor conocerlo prácticamente, lo mismo que las
lesiones patológicas que produce en las varias partes del
arbusto.
Este conocimiento tan importante lo tienen todas las
provincias vitícolas de España menos la nuestra, porque
todas, menos ella, tuvieron sus representantes en M a d r i d
ó en Málaga para oir de labios tan autorizados como los
del Sr. Graells cuanto podía interesarles con respecto á la
Filoxera y á las lesiones que produce en las cepas, h a biendo podido ver u n a y otra en sus diferentes estados y
períodos. Algunas provincias como T a r r a g o n a han tenido
personas tan distinguidas como el Sr. Miret, ( ) que h a n
:
(')
L o s S r e s . G r a e l l s y Miret, c u y o s n o m b r e s salen á cada m o m e n t o de n u e s t r a
p l u m a , al e s c r i b i r u n a s i m p l e carta filoxérica, n o s h a n a u x i l i a d o n o sólo con s u s
p r o p i a s luces, s i n o con n o t a s i m p o r t a n t e s de v a r i a s n o t a b i l i d a d e s e u r o p e a s ; t i e n e n
j u s t o d e r e c h o á n u e s t r o r e c o n o c i m i e n t o , y n o s o t r o s u n placer m u y s i n g u l a r en t e n e r
8
recorrido todos los principales puntos filoxerados de E u ropa recogiendo infinitas observaciones.
Volviendo á la cuestión de reconocer y descubrir el
insecto en un viñedo atacado, diremos que ésto es fácil ó
difícil según las circunstancias; cuando se presenta en las
hojas naturalmente es más fácil de descubrir que en las
raices, y cuando el mal está ya desarrollado es naturalmente más fácil que en u n principio.
Cuando el pulgón se presenta en u n a viña que estaba
libre, apenas se conoce, pues no se traduce al exterior
por síntomas aparentes; fijo en las raices más finas y
someras, no chupa en un principio los jugos en cantidad
suficiente para marchitar una planta vigorosa, pues ésta
se nutre por las raicillas más profundas y reproduce algunas de las superficiales.
Para poder descubrir el mal en este caso, es preciso
que sospechándose por cualquier motivo la presencia del
insecto, se pase á examinar con escrupulosa detención
todas las cepas; para ello se arrancan con cuidado algunas
de las raicillas más finas y superficiales, y si realmente
están atacadas, se observarán en ellas las hinchazones ó hipertrofias de que hemos hecho mención en otro punto. E n
u n principio estas hinchazones son pequeñísimas y están
sólo en la punta de las raicillas más finas, son tan insignificantes que u n ojo poco versado puede casi confundirlas
con las espongiolas de las barbillas radicales.
A medida que adelanta el mal, que nuevas generaciones se producen, las hipertrofias aumentan de volumen y
se hacen más inferiores ó profundas; entonces ya se manifiestan bien á simple vista, pues llegan á ser como granos
de cebada y aun mayores, se presentan rígidas y retorcid a s , con frecuencia ofrecen u n aspecto moniliforme ó
arrosariado, es decir, que presentan de trecho en trecho
o c a s i ó n de d i r i g i r l e s la e x p r e s i ó n de n u e s t r o h o m e n a g e y a s e g u r a r l e s q u e n o es
p e q u e ñ a la satisfacción de n u e s t r o a m o r p r o p i o c u a n d o v e m o s casi s i e m p r e u n
perfecto a c u e r d o d e s u s ideas c o n las n u e s t r a s .
— 63 —
estrangulaciones, que separan la habitación de las varias
familias filoxéricas.
A medida que el insecto se multiplica y que por consiguiente se hacen mayores las hipertrofias, las raicillas se
p u d r e n , y entonces, guiado el animal por su instinto de
voracidad, se dirige á las más gruesas y á las finas que se
hallan á m a y o r profundidad, continuando en unas y en
otras su o b r a de destrucción.
Muertas y podridas las barbillas, por falta de jugo y
por continuidad mueren las de orden superior y así sucesivamente; hasta que, faltando á la cepa sus principales
órganos de nutrición, no tarda en sucumbir á la falta de
alimento.
La Filoxera alada que ataca las hojas es u n poderoso
auxiliar de la radicícola, pues al propio tiempo que esta
destruye las raíces la otra ataca y marchita las hojas, que
son también órganos m u y importantes, pues si aquellas
absorben los jugos, estas absorben los gases, son los órganos respiratorios de la planta, los encargados de efectuar el cambio de moléculas entre ella y la atmósfera.
P e r o , como las hojas no se destruyen por completo con la
formación de las agallas, y cuando se marchitan y caen
se han producido ya otras nuevas; y como todas las partes
verdes son para la respiración auxiliares de las hojas, r e sulta que el daño que en ellas se produce nunca es.de c o n secuencias tan fatales para la cepa como el de las raíces.
Las cepas americanas son atacadas sólo en las hojas, y
por esto es que resisten m u c h o más á la Filoxera que las
variedades europeo-asiáticas.
Con los datos consignados puede venirse en conocimiento de que al principio de la invasión el mal es m u y
difícil de descubrir.
C u a n d o el insecto alado hace sus escursiones para fundar nuevas colonias, ó cuando es importado el germen p o r
la vía comercial, puede pasarse mucho tiempo sin que el
mal se descubra. El huevo de invierno puede estar depositado bajo las cortezas de los sarmientos durante m u -
- 6
4
-
chos meses, pues que no se aviva hasta que obra sobre él
la influencia del sol vivificador de la p r i m a v e r a ; la larva
necesita luego el tiempo preciso para su desarrollo, busca
las raíces que más le convienen, y en ellas se multiplica;
en una misma barbilla pueden tener lugar varias generaciones y alojarse en ella millares de individuos, pero como
h a y otras raíces libres absorben con más actividad para
suplir las atacadas, y la planta no se resiente.
Desde que se depositó el germen en Setiembre ú Octubre se pasan meses y se pasa todo el año sin que se m a n i fieste al exterior por señal alguna. Regularmente los primeros síntomas que se observan suelen ser algunas agallas
en las hojas, lo cual supone ya que han pasado todas las
generaciones ápteras y radicícolas, y que se ha producido
la generación alada, en cuyo caso el mal ha debido extenderse á grandes distancias.
E n el año siguiente la planta que ya había sufrido
algo, pero que si se viera libre del mal vegetaría vigorosa
y lozana, se ve atacada por nuevas y más numerosas colonias, presentando ya al exterior todos los síntomas c a r a c terísticos de u n a falta de nutrición. Estos síntomas que
se presentan con más ó menos intensidad en las cepas de
u n a porción de terreno m a y o r ó menor, se conocen con
el n o m b r e de manchas ó rodales.
A medida que adelanta el tiempo, los síntomas indicados se marcan con más intensidad, la planta languidece,
los pámpanos se desarrollan poco, ostentando u n color
amarillento, y rojizo en sus b o r d e s , los sarmientos se
quedan cortos, muchos racimos abortan, y los que sobreviven se quedan raquíticos; en u n a p a l a b r a , todo indica
la próxima é inevitable muerte de la cepa, que tal es el
fin de todas las que invade tan diminuto como voraz
enemigo.
E x a m i n a n d o las raíces se ve que también han adelantado las lesiones que ya podían deducirse del aspecto
exterior de la planta.
Lo dicho es suficiente p a r a comprender que el descu-
— 65 —
brimiento de la Filoxera en u n viñedo, como no vaya á
buscarse por personas m u y inteligentes y v e r s a d a s , que
procedan á u n a exploración minuciosa como se ha hecho
en Suiza y hoy se hace en Cataluña, es de todo punto
imposible; no se conoce el mal hasta que no hay remedio,
pues cuando se presentan los rodales ó manchas, la viña
está destruida. Estas manchas ó rodales se han comparado á u n a verdadera mancha de aceite, pues en ellas va
disminuyendo la intensidad del mal desde el centro á la
circunferencia; el centro lo forman cepas ya muertas, la
zona inmediata está constituida por otras agonizantes,
forman la siguiente cepas gravemente enfermas, y otras
las que sólo manifiestan alguna alteración en su salud.
N o nos detendremos en explicar las alteraciones que
sufren los tallos y todas las demás partes de la planta
muerta por la Filoxera, p o r q u e los detalles tan prolijos, á
más de hacer demasiado extenso este trabajo, serían de
poca utilidad á la m a y o r parte de personas para quienes
escribimos.
— 66 —
REMEDIOS PARA COMBATIR
LA
FILOXERA.
Siempre la parte más débil de todos los tratados sobre
insectos dañinos es la que se refiere á los medios de su
destrucción; y cuando se trata de insectos microscópicos,
de u n a fecundidad que no tiene ejemplo, y que viven d e bajo de la tierra, la empresa es aún más a r d u a .
N a d a puede apenas la m a n o del h o m b r e contra esas
innumerables colonias que no vé, nada podrían nuestros
más grandes capitanes contra u n ejército tan n u m e r o s o ,
toda su táctica y estrategia serían impotentes: ante u n enemigo invisible, invulnerable, y sobre todo insensible al
metal corruptor.
Apesar de todas las dificultades que ofrece el combatir
la Filoxera, se han propuesto remedios infinitos; pero su
número está en razón inversa de su eficacia, y aquí la
cuestión no es de n ú m e r o , sino de virtud insecticida.
Apenas el Gobierno de la vecina República ofreció u n
premio de 3oo,ooo francos al que descubriese u n remedio
fácil, eficaz y económico para destruir el funesto parásito
ó á lo menos minorar sus estragos, se presentaron millares
de aspirantes al premio de 60,000 duros; pero la m a y o r
parte eran extraños á la ciencia, casi todos eran empíricos
y charlatanes, y muchos de ellos propusieron disparates
mayúsculos, que á no tratarse de u n asunto tan grave y
que tan importantes intereses tiene comprometidos, h u b i e ran servido para excitar la hilaridad.
N o sólo no nos detendremos en hacer u n a refutación
seria de todos estos remedios, sino que creemos prudente
_
67
-
no mentarlos siquiera, limitándonos á tratar de aquellos
que pueden calificarse de racionales, que son los que h a n
propuesto algunas personas científicas, y que han merecido crédito á los ojos de los sabios que vienen desde
m u c h o tiempo ocupándose en la materia.
El Sr. Miret clasifica los remedios en mecánicos, químicos y naturales; nosotros siguiendo esta misma clasificación, trataremos de los principales que á cada clase pertenecen, d a n d o á cada u n o la extensión proporcional á su
importancia.
MECÁNICOS.—Entre estos remedios merecen particular
mención el enarenamiento y la submersion de las-viñas.
El p r i m e r o consiste en rodear las raices de las cepas de
arena fina que dificulta las evoluciones del insecto, y se
opone á su m a r c h a , p o r q u e el terreno arenoso es el más
difícil de perforar para el pulgón. Este medio ha sido
a b a n d o n a d o porque ademas de ser costosísimo y de difícil
aplicación es perjudicial á la viña.
La inundación es el medio que ha dado mejores resultados, pero p o r seguro y económico que fuera, para nosotros es inútil, puesto que no tenemos las condiciones
necesarias para su aplicación. Se necesita que las viñas no
estén en terreno pendiente, que estén cercadas de buenos
m u r o s , que tengan u n subsuelo impermeable, y, finalmente, que p u e d a n recibir u n a cantidad de agua, nada
menos que de 700 á 1,000 m. cúbicos por hectárea cada
24 horas y por espacio de 40 ó más días.
Esta provincia está sugeta á sequías tan repetidas que
con sobrada frecuencia carecemos del agua suficiente para
satisfacer las necesidades de la vida; no podemos por lo
mismo pensar en tal medio, a u n cuando nuestras viñas
estuvieran en las demás condiciones necesarias para su
aplicación.
Pero prescindiendo de los inconvenientes indicados,
este remedio no es radical, no es más que paliativo, porque nunca falta un Noé filoxérico que se libre de aquel
diluvio, y p o r consiguiente en m u y poco tiempo vuelve á
— 68 —
estar la viña poblada de nuevas colonias destructoras.
H a y mas: aun cuando fuera radical este remedio es m u y
anti-económico, porque ademas del gasto necesario para
la inundación, estando la tierra cubierta de agua por espacio de tantos días, todas las sales solubles que contiene
pasan al subsuelo, y entonces se hace preciso acudir con
fuertes estercoladuras y abonos químicos apropiados p a r a
reparar la pérdida de todas las sustancias que han pasado
al fondo.
La persecución del huevo de invierno por medio del
escaldamiento y el descortezado, puede considerarse t a m bién como medio mecánico, pero asimismo, si no del todo
inútil, á lo menos tan costoso como ineficaz.
El arranque de las cepas enfermas, acompañado de u n
buen espurgo por medio del fuego y de los insecticidas,
es útilísimo y está prevenido por la Ley. Pero debieran
arrancarse en u n gran radio partiendo del centro de invasión, es decir, cortar por lo sano, establecer la zona de
defensa, que tal vez hubiera sido el único medio de librarse en el continente de u n a plaga que ha de ocasionar
la ruina de todas las comarcas vitícolas. Pero este medio
tropieza con los inconvenientes gravísimos de la resistencia de los particulares y de las indemnizaciones. E n Suiza
se han arrancado con felicísimo éxito grandes extensiones
de viña, pero el Gobierno, los Municipios y los particulares han tenido sus arcas abiertas para atender á tanto
gasto.
E n España se han consignado 5oo,ooo pesetas para
atender á todas las provincias filoxeradas y para todo
gasto; las Corporaciones provinciales como las municipales están exhaustas, y los particulares ocultan su riqueza
cuando se trata de imponerles u n real por hectárea... no
queremos hablar más de este asunto.
— Al ocuparnos de
estos medios también trataremos únicamente de los que
merecen alguna atención, y prescindiremos del m a y o r
n ú m e r o . Los ensayos de los hombres eminentes, verifi-
MEDIOS QU
M
ÍC
IOS Ó INSECTICIDAS.
-
6
9
-
cados en la Estación enológica de Cognac y en la Escuela Práctica de Mompeller, han manifestado que los pocos
que tienen algún valor son los siguientes: el polisulfuro
de calcio, el sulfuro de carbono, el cianuro de potasio,
el alquitrán de hulla, los sulfo-carbonatos alcalinos, y la
neolina.
Estos agentes han dado todos m u y buenos resultados,
cuando en la Estación enológica de Cognac se han hecho
los ensayos en el laboratorio en pequeños recipientes,
pero la cosa ha cambiado completamente de aspecto
cuando se h a n ensayado en las viñas.
Se comprende bien que cuanto más en pequeño se
hace el ensayo, más seguro ha de ser el resultado; hechos
los esperimentos en el campo por personas tan c o m p e tentes como los Profesores de Agricultura de Mompeller,
y como Mr. Cornu y Mouillefert en Cognac, han obtenido resultados que p r u e b a n , unas veces la ineficacia del
remedio, otras el peligro que hay en usarlo, y otras que
su uso es m u y antieconómico.
El polisulfuro de calcio no sirve por su poca energía,
el cianuro de potasio es costoso y su acción mortífera,
poco eficaz á cierta profundidad, perjudica las cepas y
hasta puede matarlas; el alquitrán de hulla tiene también
poca eficacia, se difunde poco y por consiguiente queda
inútil á u n a pequeña distancia del punto de aplicación.
Quedan pues como sustancias hasta cierto punto admisibles el sulfuro de c a r b o n o , los sulfo-carbonatos alcalinos y la neolina de los que vamos á tratar.
El sulfuro de c a r b o n o empleado en corta cantidad es
poco activo, en cantidad m a y o r mata las cepas, y hasta
puede ser de funestísimas consecuencias para los que respiran sus vapores. Este es, sin e m b a r g o , el insecticida que
hoy cuenta más partidarios, especialmente en Francia ^
habiéndose hecho muchos estudios para poderlo aplicar sin peligro de las personas y de las cepas. Al efecto
Mr. R h o a r t tuvo la idea de encerrar la sustancia, en u n a
especie de prismas de m a d e r a , y luego prefirió hacer u n o
s
9
tubos gelatinosos como pequeños cartuchos, que se introducen en la tierra abriendo previamente unos agujeros de
inyección.
La compañía de ferro-carriles Paris-Lyon-Mediterranée,
que tiene mucho interés en salvar la riqueza vinícola de
su país, tanto por patriotismo como por interés p r o p i o , ha
facilitado á los viticultores todos los medios para el empleo del sulfuro de carbono, proporcionándoles instrucciones de todo género para poder emplear bien la sustancia; les ha dado explicaciones claras, ilustradas por
láminas que reparte con profusión, enseñándoles el modo
de abrir los agujeros de inyección, según el sistema por
que está plantada la viña, si es en cuadrados mayores ó
menores, en líneas simples más ó menos espaciadas, en
líneas dobles, ó en plantaciones quincunciales, fundándose
siempre en la mejor distribución de los vapores, que debe
ser todo lo uniforme posible, puesto que las raíces se
extienden también por todo el terreno, y es preciso disponer los agujeros y las cantidades de sulfuro calculando
que 25 gramos de esta sustancia se han de distribuir en
cada metro cúbico de tierra, y que no se han de aplicar
al pié de la planta porque la harían perecer. P a r a todo
ésto, ha repartido unas tablas con figuras que indican,
para cada sistema de plantación y cultivo, el modo de repartir los agujeros de inyección, á fin de que sea fácil
obtener una difusión regular y uniforme.
A pesar de ser este el insecticida más acreditado, M o u i llefert lo eliminó también por su ineficacia en corta dosis
y por matar la viña cuando se administra en cantidad
mayor.
Miret asegura que ha recibido los informes más contradictorios sobre los efectos del sulfuro de carbono, y
cita el que le dio uno de los secretarios de agricultura
de la Gironda, quien le aseguró que habiendo aplicado
el sulfuro de carbono á 20,000 cepas, la mitad de ellas
murieron y la otra mitad se q u e d a r o n con la Filoxera.
Esto es m u y posible y aun probable que dependa de no
haberse conocido a ú n los procedimientos para la buena
aplicación del insecticida.
A pesar de los inconvenientes citados el sulfuro de
carbono es el que monopoliza la fama entre los r e m e dios propuestos, y al que los hombres de ciencia d a n
verdadera importancia, si no como remedio radical, á
lo menos como u n buen paliativo. E n Francia se hace
de él u n consumo extraordinario, y se ha conseguido que
el mal no progrese tan rápidamente; sin embargo sigue
su marcha invasora con una velocidad de 85,ooo hectáreas p o r año.
H a n merecido aceptación los sulfo-carbonatos alcalin o s , sobre todo el de potasa, al que Mouillefert dá la
preferencia, porque á su acción insecticida, tan poderosa
como la del sulfuro de carbono, reúne la circunstancia
de que en vez de m a t a r las cepas, las beneficia, siendo
u n abono m u y superior.
Pero como esta sustancia debe emplearse disuelta en
el agua, para nosotros está también demás, porque carecemos de este vehículo en la cantidad que se necesita;
es m u y caro y no destruye por completo el insecto.
La neolina es otro de los remedios últimamente p r e conizados, sobre todo en Suiza, que es el punto en donde
se ha hecho m a y o r n ú m e r o de ensayos, y en Gerona,
donde hoy se emplea en abundancia bajo la dirección de
Mr. Monnier de Ginebra; parece que la neolina mata la
Filoxera, pero también mata muchas cepas, 3^ hasta es m u y
peligrosa para el h o m b r e , en razón de ser una sustancia
extraordinariamente explosible. T a l vez estos inconvenientes p u e d a n desaparecer á beneficio de nuevos procedimientos. Como desinfectante de un terreno parece que
lleva ventaja á todos los demás; pero como los ensayos
son recientes, es menester esperar la próxima canícula para
ver si la Filoxera se reproduce en los puntos que h a y a n
sido expurgados p o r este medio.
ahora á examinar estos
medios, alguno de los cuales pudiera llamarse mixto ó
REMEDO
I S NATURALES—
. Vamos
androfísico, porque en él la naturaleza es auxiliada por el
hombre.
VIÑA.—Uno de estos medios es la
regeneración de la viña por medio de la semilla. P a r a
discutir siquiera la conveniencia de este medio, es preciso
partir de la base de que la viña ha degenerado, y, como
antes hemos tratado este punto, casi pudiéramos abstenernos de ocuparnos de él, sin embargo consideramos
oportuno dedicarle algunas líneas.
La multiplicación de las plantas por semilla, sobre todo
tratándose de árboles, es m u y útil cuando nos p r o p o n e mos buscar nuevas variedades, y, como podemos contentarnos con nuestras cepas, consideramos innecesario el m u darlas. Pero prescindiendo de las razones que h a y a en
contra de este medio, ha sido m u y fácil someterlo á la
prueba de los hechos, pasarlo por el crisol de la experiencia, y ésta, fielmente interrogada, ha suministrado las respuestas más categóricas y severas. E n la Gironda se n o m bró u n a comisión para estudiar la resistencia que ofrece á
la Filoxera la vid multiplicada por semilla, y dio por resultado que todas las plantas habían sido completamente
destruidas por el pulgón.
Los mismos ensayos se repitieron en Mompeller bajo
la dirección de M. Saint Pierre, director de aquella escuela; de los resultados obtenidos, se tuvo en conclusión,
que todas las vides europeo-asiáticas y la m a y o r parte de
las americanas, multiplicadas por semillas, son devastadas por el insecto. Mr. Planchón ha visto perecer hasta
la labrusca víctima de la Filoxera.
El resultado de buscar u n a medida salvadora p r e tendiendo regenerar por la semilla u n a planta que no
ha degenerado, sería gastar muchísimo, renunciar á Lina
serie de cosechas y malear las condiciones de nuestro
v i n o ; todo, por u n a esperanza infundada y remota de que
e n el espacio de muchísimos años la vid recobraría m a yor resistencia.
REGENERACÓ
I N DE LA
REEMPLAZO DE LAS VARE
IDADES EUROPEO-ASÁ
ITC
IAS POR
-
3
-
LAS AMERICANAS—
. ¿Las vides americanas, reemplazando
7
nuestras variedades, pueden ofrecernos completa garantía
de no ser atacadas por la Filoxera? Esta, puede decirse
que verdaderamente es hoy la cuestión batallona; tiene
muchos apóstoles, especialmente en Francia y España, y
tiene también sus enemigos. E n u n o y otro bando se cuentan h o m b r e s justamente célebres, más esta cuestión es
tratada á nuestro juicio por unos y otros con tal apasionamiento que no podemos esplicarnos su causa.
Nosotros, que tenemos la misión de hacer llegar la verd a d , tan p u r a como posible sea, á nuestros viticultores,
careciendo de observaciones propias sobre tan controvertido asunto, exentos de todo espíritu de prevención, p r o curaremos tratarlo con toda imparcialidad, teniendo siempre presentes los principios más fundamentales de la agrologia y de la botánica.
Las vides americanas nos han traído la Filoxera, ellas
nos han de proporcionar el medio de librarnos del mal,
similia similibus curantur, es decir, como si se aconsejara
curar la enfermedad por el sistema homeopático. N o queremos considerar la cuestión bajo tal aspecto, pues inmediatamente sentaríamos plaza en las filas de sus enemigos
más encarnizados, porque consideramos la doctrina h o meopática como la concepción más monstruosa que el
bastardo consorcio de la presunción con la charlatanería
h u m a n a s h a y a n podido engendrar. No miraremos la cuestión'bajo tal aspecto porque no queremos pronunciarnos
en contra de las vides americanas, nada más lejos de
nosotros que semejante idea; pero tampoco podemos aceptar, sin u n a prudente reserva y hasta con cierta desconfianza, u n medio que, siendo verdaderamente empírico,
necesita u n a experiencia mucho más larga, para deducir
en, consecuencia, que ha de ser d u r a d e r a la inmunidad que
h a n demostrado algunas especies.
L a resistencia de las plantas americanas á la Filoxera,
es debida, según u n o s , á que las raíces son más fuertes y
resinosas; otros creen que tienen u n sabor particular re-
á
pugnante para el insecto; otros le atribuyen u n m a y o r
grado de lignificación, pero todo no pasa de simple conjetura.
Sea ó no una ó varias de las circunstancias indicadas
la causa de la resistencia de las cepas americanas á la
Filoxera, es no solo posible, sino hasta m u y probable
que la diferencia de terreno, de clima y de cultivo cambien estas circunstancias. Así como vemos que el insecto
ha variado algo con el clima, es m u y posible que á la
planta, que es de organización más sencilla, le suceda
también lo mismo.
La agrología ha erigido en principio que las plantas,
no pudiendo sacar más que del suelo las sales minerales
necesarias á su vegetación, han de tener infaliblemente
caracteres propios del suelo en que vegetan. Las condiciones climatológicas, lo mismo que las de cultivo, tienen
influencia innegable en las condiciones de las plantas.
¿No sembramos nosotros el rico garbanzo del saúco y
al cabo de dos años nos dá garbanzos que después de
tres días de cocción servirían m u y bien p a r a proyectiles? Hemos sembrado el famoso pimiento riojano del
cristal, y al segundo año daba unos productos completamente desconocidos. Sembramos las pepitas de aquellas colosales y azucaradas sandías de Ibiza, y si en el
primer año obtenemos alguna mejora en el fruto, el segundo ya es raquítico y poco dulce; y si en Ibiza se
siembran pepitas de nuestras sandías, se obtiene u n fruto
de muchas mejores condiciones. Pero buscando ejemplos
que puedan ofrecer el m a y o r grado de analogía posible,
diremos que cierta variedad de vid (fogoneu) que no se
cultivaba en Valldemosa, introducida allí, ofrece caracteres tan diferentes de la misma variedad cultivada en
otros distritos de la Isla, que los prácticos más versados
la creerían diferente. Y si de u n distrito á otro, de u n a
isla tan pequeña, se observan estos cambios ¿qué no ha
de suceder cuando se trata de u n a planta importada del
nuevo al antiguo mundo?
-
7
5
-
M u y poco tiempo há que se hacen observaciones sobre
las vides americanas para poder deducir consecuencias
tan importantes y decisivas. Vemos ya algunas decepciones sufridas por h o m b r e s eminentes y entusiastas, quien e s , dominados por el respeto á la v e r d a d , han sido
bastante ingenuos para declarar que no pueden dar u n a
garantía de duración á la resistencia de las cepas americanas á la Filoxera. Esperemos pues que una más larga
experiencia haya p r o n u n c i a d o su fallo decisivo.
A pesar de lo dicho, creemos m u y conveniente prepararnos con tiempo, y formar buenos semilleros, para p o d e r , en caso necesario, redoblar nuestros viñedos con
cepas americanas de las que m a y o r resistencia han demostrado. Estas se encuentran en los grupos de la V. rotundifolia, de la V. cor difolia y V. cvstivalis, buscando, de
cada u n o de los grupos, las variedades más apropósito.
Pero esto debiera hacerse enseguida, porque el adelantar
u n año es m u c h o , y teniendo los majuelos, mientras fuera de aquí se hacen ensayos de otro género, nosotros p u diéramos ensayar los ingertos con nuestras mejores castas.
N o podemos menos de advertir á nuestros viticultores
que si bien hemos creído oportuno aconsejarles el establecimiento de semilleros de vides americanas, se abstengan
á todo trance de la importación de barbados, que con
toda probabilidad nos traerían la Filoxera.
¿LA FILOXERA DESAPARECERÁ
A L G Ú N DÍA
COMO
HAN
DESAPARECIDO
OTROS
INSECTOS?
Este sería el remedio más cómodo, aunque no es verdadero remedio sino u n a esperanza fundada más en los
buenos deseos que en las leyes naturales. N o h a y d u d a
que se observa un cambio continuo en las especies a n i m a les, que pueblan nuestro globo, la Paleontología nos pone
de manifiesto especies que hoy no existen, como el Megaterio; el Perezoso está á punto de desaparecer; otras especies degeneran ó reforman sus caracteres naturales, pero
en cambio aparecen otras nuevas, sea por reforma de las
antiguas, sea porque la u r n a de la generación, derramando sin cesar nuevas existencias, muestra su fecundidad inagotable, su potencia maravillosa y creadora.
Pero las especies que hemos visto desaparecer sólo lo
han verificado después de muchos siglos de existencia, y
si la Filoxera ha de morir de vejez, hay para más de u n
verano. El clima no influye en ella; a u n cuando la
región de la vid se extendiera á los países más septentrionales, en ellos la Filoxera sería esporádica, pues se ha
demostrado que al propio tiempo que apetece las grandes
temperaturas resiste la de—20.
N o hay tampoco que esperar resultados de cambios
ó trastornos atmosféricos, ni de los varios meteoros que
0
— 77
—
se suceden, p o r q u e el estar la Filoxera debajo de la tierra
la pone al abrigo de estos accidentes.
El sabio Congreso de Laussana, al resolver esta cuestión con el aplomo que caracteriza todos sus fallos, ha d i cho terminantemente: «.Nadapermite esperar que la enfermedad pierda su fuerza actual por el trascurso del tiempo.-»
10
-
7
3
-
¿ PODRA ESPERARSE
Q U E SE P R E S E N T E A L G Ú N I N S E C T O
Y
DESTRUYA
LA
FILOXERA
CADA
DÍA
CON
COMO
HA
OTRAS
SUCEDIDO
ENEMIGO
Y
SUCEDE
ESPECIES?
Muchos hombres eminentes creen que es poco lo que
puede esperarse de este medio, atendido á lo i n n u m e r a ble y pequeño del ejército filoxérico, y á que vive en
condiciones en las que no es fácil que otro insecto pueda
darle caza en provecho del h o m b r e .
Nosotros sin embargo hemos creído siempre que ésto
era no sólo fácil, sino m u y p r o b a b l e , y en ello hemos
fundado las más lisonjeras esperanzas; pues si bien las condiciones en que vive el implacable hemíptero, parece que
lo ponen á cubierto de todos los enemigos, la naturaleza
dispone de medios m u y superiores á los del h o m b r e ,
medios grandes, á veces inconcebibles, de los que se v a le para mantener el equilibrio entre todos los seres que
pueblan nuestro globo. Es u n a ley suprema de la naturaleza que la vida se mantenga á expensas de la muerte,
que la existencia de unos seres se alimente con la destrucción de los otros.
Nada viene de la nada, y es preciso, para que la materia
organizada recorra sus fases sin interrupción, que sea á
expensas de algo; la vida es á u n tiempo fin y medio,
efecto y causa, y todos los seres organizados, sin excepción,
han nacido para servirse de pasto los unos á los otros.
Basta abrir los ojos y fijarlos en el espectáculo de la
creación para descubrir á cada paso maravillosas a r m o nías que nos demuestran las leyes sabias é inmutables
dictadas desde el origen de los tiempos por el S u p r e m o
Legislador.
Sin d u d a , una de las más admirables entre estas leyes
es la del equilibrio mantenido siempre entre todos los
seres de la naturaleza.
La tierra sujeta á esas colonias innumerables de insectos que todo lo destruyen, en pocos años sería inhabitable, y no cabrían en el m u n d o los infinitos descendientes de u n a sola de las especies, si Dios no hubiera
puesto u n límite á su multiplicación, como puso u n dique
á las aguas del m a r . El que ha tenido el poder de crearlo
todo, lo tiene también de mantenerlo todo ordenado. Al
lado de las especies dañinas ha puesto legiones de seres
útiles que se mantienen á expensas de los malhechores.
H a creado las aves insectívoras, sobre todo las de pico
fino, útilísimas porque dan caza sin tregua ni descanso
á los insectos, persiguiéndolos en sus diferentes estados,
y descubriéndolos a ú n en sus más retirados escondrijos.
Aquí no podemos menos de lamentarnos de la persecución sin tregua ni cuartel de que son objeto estos graciosos bienhechores.
Estas islas, pobladas un tiempo de infinidad de esos
cantores aéreos cuyos melodiosos acordes alternativamente tiernos, alegres y melancólicos no podían oirse sin
placer y aun sin emoción, están hoy en completo silencio.
Apenas se dejan o ir los inimitables acentos de filomela
que oculta entre arbustos y malezas nos cantaba su infortunio; ni se oyen tampoco las alegres armonías de
otros alados cantores, que reunidos á millares entonaban
dulce coro en salutación al astro del día.
Esta alegre melodía ha sido reemplazada por el más
triste silencio ó por el ingrato piar de algunos gorriones.
— 8o —
Los hombres pensadores convienen en la necesidad
de una ley que prohiba tratar á las aves que son tan
útiles aliados del agricultor como pudiera tratarse á nuestros más encarnizados enemigos. Convenimos en la utilidad de esta ley, pero, antes que ella, debieran evitar tan
cruel como pernicioso abuso las madres de familia y los
maestros de escuela, que son los que forman el corazón
de la juventud.
Esto bastaría para evitar que nuestras islas fuesen
para las aves una verdadera tierra de proscripción, en la
cual las que pueden escapar á las brutales asechanzas
de sus enemigos huyen para buscar una nueva p a t r i a ,
que sea para ellas menos ingrata ó más hospitalaria.
Las aves no bastarían para destruir los insectos, pero
para conseguir este efecto, la Providencia ha establecido
el parasitismo, sobre el cual creemos también útil decir
algo, mayormente cuando en él ciframos nuestras mejores
esperanzas para la destrucción de la Filoxera.
El animal grande devora al pequeño, según nos dice
u n refrán, pero con m u c h a frecuencia el grande sirve de
pasto á los pequeños, y así todos se devoran los unos á
los otros. La planta brota más vigorosa cuando sus raíces
pueden absorber las sustancias que le proporcionan los
despojos de animales, u n infecto cadáver m a ñ a n a formará
parte de una rosa aromática, ó se convertirá en la sabrosa
carne de una pera. Con ésto se ve que la destrucción se
observa no sólo en los animales, sino en todo el reino
organizado.
El animal vive de vegetales ó bien de carnes que ha de
destruir, y él servirá también de presa y alimento á otras
especies. Guiado por el instinto que la naturaleza previsora ha puesto en él, cada ser organizado trabaja para
conservar el puesto que se le ha confiado en la policía del
u n i v e r s o , y trabaja inconscientemente p a r a asegurar el
orden admirable que se observa en el m u n d o . De aquí
nacen esas luchas encarnizadas y combates incesantes que
se observan siempre en todos los puntos de la tierra, y que
— 8i —
parece habían de acabar por el exterminio de razas enteras; pero al lado de esta destrucción se halla la fecundidad
inagotable de la naturaleza, siempre dispuesta á reparar
todas las pérdidas.
Obsérvense si no los árboles más robustos, los pinos,
los robles, las encinas: todos estos gigantes de los bosques
no están libres de los ataques de los seres m u y d i m i n u tos. La ¡tesina del pino, lo mismo que su larva, abren
numerosas galerías en el líber de este á r b o l , y la larva de
la saperda populnea la abre también en los troncos de los
álamos y sauces de los que destruye la médula. La de los
Capricornios negros, especialmente el g r a n d e , agujerean el
tronco de las encinas y sauces. Las crisomclas viven sobre
las hojas; los escólitos destructores abren galerías bajo las
cortezas. Las larvas de muchas mariposas, de estos pequeños insectos que parecen emblema del placer, causan también grandes destrozos; la pirala de los pinos roe las
yemas terminales, el bombix destruye las hojas, la oruga
de la pirala verde arrolla y destruye las de casi todos los
árboles forestales, lo mismo que varias /aleñas destruyen
las yemas. E n t r e los coleópteros hay u n a porción de enemigos de los árboles: las larvas de los hylobies abietis como las de los pisodes pini destruyen los pinares, las del
tucano destruyen las más robustas encinas.
Lo mismo que los vegetales, están sujetos á destrucción
todos los animales grandes y pequeños: el h o m b r e mismo,
el más soberbio de todos los creados y que se figura que
n a d a ha de temer de sus enemigos, á cada momento se ve
obligado á disputar su existencia á los seres más d i m i n u tos; está sujeto á infinidad de parásitos que le deben su
existencia y se nutren de sus h u m o r e s ; así tiene las pulgas
y las niguas, los piojos y las chinches, las ladillas y garrapatas, los mosquitos y las moscas, el arador de la sarna,
las lombrices intestinales, la trichina spiralis, etc., etc....
Tiene ademas muchas plantas también parásitas: hongos
que se desarrollan en varias partes de su cuerpo, hongos
de u n a organización sencillísima, pero suficientes para
destruir la organización más perfecta.
Nada hay pues que se sustraiga á estas leyes i n m u t a bles de la naturaleza, donde todo está ligado por los lazos
más indisolubles. Es preciso estar afectados de u n a incurable ceguera, ó á lo menos de un extrabismo sistemático
de la inteligencia, para no descubrir u n principio activo
de previsión y omniscencia, un poder eminentemente soberano, una eterna voluntad que todo lo gobierna tranquilamente, y desde el centro invisible del universo dirige
todas las existencias, y á cuyo poder supremo, nada ni
nadie puede sustraerse.
Por poco que meditemos sobre estas leyes naturales,
no podremos d u d a r de que se presentarán enemigos encarnizados de la Filoxera y le darán caza en nuestro provecho.
Nada importa que viva en condiciones para el h o m b r e
imposibles ó difíciles de vencer, nada importa que sus
posiciones nos parezcan inexpugnables; la naturaleza dispone de medios m u y superiores á los h u m a n o s y consigue
siempre su fin, que es destruirlo todo p a r a crearlo todo
nuevo sin cesar.
Nosotros no podríamos penetrar en el interior de la
tierra y destruir uno por uno todos los insectos que form a n el pueblo filoxérico, pero la naturaleza tiene medios
infinitos que tarde ó temprano acabarán con esta plaga;
tal vez será algo tarde para la generación actual, que acaso
haya perdido antes sus viñedos.
La viña está destinada á perecer, á lo menos en su
mayor parte; pero también perecerá la Filoxera, como
han perecido otras plagas. V e n d r á n enjambres de insectos
carniceros con la útil misión de exterminarla.
Esto parece imposible por lo numerosas que se p r e sentan las colonias filoxéricas, y en razón á su fecundidad
extraordinaria, pero no nos parecerá tan difícil si examinamos las leyes naturales. Si bien u n a de ellas nos enseña
que los animales se multiplican en razón inversa de su
volumen y de la duración de su vida, compensándose de
este modo por el n ú m e r o la falta de fuerza individual,
existe sin embargo otra ley por la cual todos los seres
— 83 —
creados se sirven de pasto los unos á los otros; y si bien,
para disminuir el n ú m e r o de insectos, las aves, según hemos visto, desempeñan u n papel i m p o r t a n t e , son aun
superiores los servicios que prestan los insectos carniceros, que debemos m i r a r como los principales m o d e r a d o res de su clase.
Observamos con frecuencia que algunos insectos dañinos se presentan tan numerosos que todo induce á creer
u n a gran destrucción en las cosechas del año siguiente, y
sucede todo lo contrario, desaparecen casi por completo,
pues al lado de cada especie herbívora se presentan u n a ó
más especies carniceras, que cuentan con todos los medios
para destruir el parásito. Unos lo destruyen por instinto
de conservación, pues se alimentan de ellos, otros por el
de perpetuar la especie, como sucede por ejemplo con los
icneumones; así vemos que cuando se presenta cualquier
insecto dañino que se multiplica excesivamente, aparecen
también m u y pronto los carniceros que lo destruyen.
P u d i é r a m o s aducir muchos ejemplos de insectos dañinos que son devorados por los de su clase, pero nos limitaremos á citar algunos de los que atacan la vid, y ademas
varios pulgones, por la analogía que tienen con la Filoxera.
El galinsecto de la vid Lecanium vitis tiene como enemigos que lo atacan despiadadamente hasta acabar con él el
Ccelia troglodites y el Eueyrtus Swederi. Las abispas Vespa
vulgavis y Polistes gálica tienen varias volucelas, especialmente el V. lonaria y V. inanis.
La Pyrala de la vid, que llegó á comprometer la existencia de las viñas casi tanto como hoy la compromete la
Filoxera, causando la desesperación de los viticultores,
acabó por desaparecer bajo la persecución que le dieron
varios carniceros, tales s o n : el Anomalon
jlaveolatuní
(Grav.) el Bethylusformicarius
(Lat.) elCampoplex
maialis
(Grav.) el Diplolepis cuprea (Spin.) D. absoleta (Spin.) Enlophus pyralidicun
el Ichneumon melanogemes (Grav.) el
Pimpla alternans (Grav.) y u n a porción del género Pteromalus tales como los Pt. comunis, Pt. cupreus, Pt. ovatus,
-
8
4
-
Pt. larvarum, y el Pt. deplanatus. T o d o s estos insectos se
cebaron hasta tal punto en la Pyrala que hoy difícilmente
se encuentra u n sólo individuo de esta especie.
También los numerosos pulgones que destruyen nuestros frutales tienen sus enemigos que a n u l a n , ó á lo menos
moderan su acción destructora; á no ser así ni u n a sola
fruta salvaría el h o m b r e de la voracidad de estos pequeños
parásitos.
Los Aphis laniger.
A.
persicce.
y>
amigdali.
»
pyri.
»
pruni.
y>
malí.
»
cerasi, etc., tienen como enemigos y m u y
declarados, entre otros, los siguientes: Coccinella bipunctata, C. septempunctata, Cynips fulviceps, C. queráis
inferus,
C. crytocephala,
Hemerobius
chrysops,
H.
bipunctata,
H. perla, etc., etc.
Pudiéramos citar u n a lista m u y larga de insectos carniceros enemigos de los fitófagos, y cuyas costumbres,
curiosas en gran parte de ellos, son bien conocidas; pero
no nos lo permiten ni el tiempo ni los límites en que debemos encerrar este trabajo.
Aunque es mucho lo que falta estudiar en esta i m p o r tante materia, sin embargo p o d r e m o s d a r alguna regla
general para que nuestros viticultores que tengan alguna
noción de entomología sepan cuáles son los insectos que
p o d r á n prestarles auxilio para combatir la Filoxera.
Hasta aquí la m a y o r parte de carniceros que se c o n o cen pertenecen, en el orden de los himenópteros, á la
familia de los pupívoros, sobre todo, á los géneros ichneumon y chaléis, entre los dípteros los sirfos, que tienen
mucha analogía con los abejones y avispas, entre los neurópteros las larvas de varios hemerobes, á las que R e a u m u r
denomina leones de los pulgones, y finalmente algunos
carábicos pertenecientes al orden de los coleópteros.
— 85 —
La naturaleza siempre próvida é inagotable empieza á
m a n d a r sus emisarios para destruir la Filoxera, emisarios
que si bien hoy tienen poca importancia la irán t o m a n d o
cada dia m a y o r . E n Alemania se alimenta m u c h o esta
esperanza fundada en las leyes naturales que hemos citado
y en la experiencia de ejemplos análogos. E n los E s t a d o s Unidos el infatigable Garlos Ryleí va estudiando también
los insectos que persiguen la Filoxera.
Blankenhorn profesor de Carlsruhe opina que ya son
muchos los insectos que m o d e r a n y hasta hacen desaparecer las invasiones filoxéricas, asegurando que sus observaciones le han p r o b a d o que existen insectos que en d e terminados casos pueden extirparlas completamente. H a
visto desaparecer el insecto de sus aparatos después de i n troducir en ellos el Tyrogliphus phyloxerce, y afirma q u e
hechas las mismas observaciones en el campo, le dieron
por resultado que en u n a viña m u y filoxerada y en la
que había m u y pocos tyrogliphus, al año siguiente había
desaparecido completamente la Filoxera, y sus enemigos
se habían multiplicado extraordinariamente.
Estos resultados los confirman también Schrader y
Obelin, añadiendo el mismo Blankenhorn que después de
colocar en u n aparato u n a raíz m u y filoxerada, introdujo
en él diez individuos del Polyxenus lagurus, y pasados catorce días no había u n a sola filoxera y los diez polyxenus
estaban vivos.
Se ve con lo dicho, que son varios ya los enemigos de
la Filoxera: ademas de los indicados se citan algunos
Scymus, las larvas de algunas Coccinellas, algunos Afidifagos y también Arácnidos que enredan á las Filoxeras aladas
en sus telas y disminuyen de este modo la propagación.
La Filoxera, pues, no se exceptúa de la ley general q u e
exige que todos los seres organizados se destruyan los
unos á los otros. Los enemigos de la Filoxera tendrán
abundante pasto, por consiguiente se multiplicarán m u c h o ,
y de este modo se h a r á n superiores y restablecerán el
equilibrio.
ir
¿DEBE Y P U E D E FÁCILMENTE
EVITARSE EN ESTA PROVINCIA
LA
INVASIÓN
DE
LA
PLAGA
FILOXERICA?
Aun cuando se conociera un remedio p r o n t o , eficaz,
seguro y económico para acabar con el implacable insecto,
siempre es mejor precaver que tener que r e m e d i a r ; así
nos lo dice.un refrán ó mejor u n a m u y sabia y filosófica
sentencia que no debemos olvidar. A precavernos pues
por todos los medios imaginables, y si no podemos evitar
el mal luchemos entonces heroicamente; más, p r e p a r é m o nos desde luego.
El evitar la importación de la Filoxera nos es más
fácil que á las provincias del continente. H a y condiciones
especiales reservadas á ciertas localidades, que si bien en
muchas ocasiones les son de gran perjuicio, llegan m o mentos en que estos perjuicios son compensados por ventajas inapreciables.
E n tales circunstancias se encuentra hoy esta p r o v i n cia por la dificultad que tiene en comunicarse con el resto
del m u n d o . Pero esta misma dificultad que tantos perjuicios nos causa, nos ofrece también ventajas de inestimable valor; por ella, nos libramos con más facilidad que
nuestros hermanos del continente de la importación de
enfermedades epidémicas y contagiosas, como podemos
librarnos hoy de la epidemia filoxérica.
Si la Providencia nos tuviera reservado tan inmenso
beneficio sería la riqueza y el bienestar de toda la p r o -
_
8
7
-
vincia, nos aseguraría u n verdadero monopolio con la
exportación de caldos al continente, al extrangero y á
América, caldos que obtendrían precios fabulosos, como
los tienen ya en el día; sería, en fin, un manantial de r i queza incalculable para los viticultores y para el país en
general.
Estas islas, llamadas con razón perlas del Mediterrán e o , son fértiles, pintorescas y saludables, colman de
mercedes á los que saben solicitarlas, llenan de esperanzas á los que saben comprenderlas, y pudieran ser hoy
perlas engarzadas en o r o , porque situadas en medio de la
región de la vid, poseen vastos terrenos que contienen en
a b u n d a n c i a las sales que el precioso arbusto reclama p a r a
su vegetación.
Esto debiera despertar' en nuestros grandes propietarios u n a m a y o r actividad, que no d u d a m o s tendrían, si
se t o m a r a n la molestia de reflexionarlo un poco; verían
que la fortuna llama á sus puertas, y que aprovechando
esta crisis solemne, que ha de d u r a r aún bastantes años,
realizarían, sin ningún género de d u d a , beneficios tan inmensos que no hay posibilidad de exagerarlos.
Los desastres que vemos en todas partes y las buenas
condiciones en que nos hallamos, deberían ser la señal
de u n a revolución agrícola en las grandes propiedades.
Nosotros consideramos de nuestro deber llamar la
atención sobre u n asunto tan vital, excitar á la mayoría de
los grandes propietarios á que abandonen los erróneos
sistemas de cultivo, ruinosos para ellos, para sus colonos
y para el país en general, que sigan los consejos que diariamente prodigan los maestros en la ciencia, y los que
ya ponen en práctica muchos pequeños y medianos agricultores. Los sistemas de cultivo se han de adoptar siempre por su verdadera piedra de toque, que es el beneficio'
sostenido.
Si nos hemos detenido, quizá demasiado, en esta digresión es porque nos complacemos en considerar su i m portancia, pues encierra la historia del martirologio de los
— 88 —
pobres agricultores, y al mismo tiempo u n a indicación
clara, precisa y evidente de los medios de acrecentar la
riqueza del país y poner término á la miseria de los más
pobres. Vemos claramente en esta cuestión u n o de los
gérmenes más fecundos de un p r ó x i m o porvenir que había
de traer una grande y general prosperidad á estas islas.
Abandonemos empero este asunto para ocuparnos otra
vez de las medidas de precaución contra nuestro terrible
enemigo.
No dudamos que dadas las circunstancias indicadas
nos libraríamos del funesto contagio, si fuésemos franceses, suizos,.catalanes, etc.; siendo baleares, es posible que
no nos libremos. ¿Será que en todas partes tienen m a y o r
dosis de inteligencia, actividad y abnegación que nosotros?
El patriotismo no nos consiente resolver esta cuestión por
la afirmativa, y si se nos arguye que el mal ha penetrado
en Francia, Suiza, Cataluña y en tantos otros puntos, contestaremos que ha sido importado inconscientemente cuando no se conocía el insecto, ni menos sus funestos extragos; hoy, que no sólo es conocido de los entomólogos,
sino de la generalidad, es seguro que no lo traerían.
Teníamos la más completa confianza en la actitud
resuelta y enérgica que la Comisión provincial había
t o m a d o , la que desempeñaba su importante cometido
con celo extraordinario y nunca indiscreto. H o y tenemos
que lamentar la muerte de esta comisión, pues si vive es
en u n a especie de estado latente, por causas que no queremos mencionar, porque ciertas consideraciones detienen
nuestra pluma.
H a y otra junta magna compuesta de ochenta á cien
personas, que verdaderamente representan la riqueza territorial; en ella vemos con satisfacción figurar los n o m bres de algunas individualidades m u y respetables, y que
tienen ya todos los títulos á la gratitud de sus conciudadanos, pues han sabido portarse siempre cual cumple á
la distinguida posición que ocupan; se les ha visto, con
la m a y o r abnegación, prodigar sus servicios, su peculio
-
8
9
-
y su garantía, en cuantas ocasiones ha pesado alguna calamidad sobre el país. Es m u y sensible que en dicha junta
no ocupen el puesto que la opinión pública les señala.
Vemos con satisfacción que la prensa de esta ciudad
le prodiga diariamente nubes de incienso; nosotros nos
asociamos á la prensa enviando á la junta magna nuestro
más cordial parabién, y pedimos al cielo le conceda todo
el acierto y aplomo que necesita.
Bueno es que exista, pero es m u y necesario que la
Comisión provincial salga de su letargo, y cumpla su
importante cometido. Es la encargada por la Ley de defender al país de u n a invasión filoxérica, y durante m u cho tiempo ha p r o b a d o su aptitud, y ha merecido aplausos, pero necesita del concurso de todos, lo mismo de la
Diputación que de los viticultores y comerciantes, y sólo
con esta triple alianza es como la defensa y la lucha, en
su caso, son posibles y eficaces. ( )
:
(•)
A f o r t u n a d a m e n t e las c i r c u n s t a n c i a s h a n v a r i a d o , la n u e v a o r g a n i z a c i ó n de
la J u n t a de i n i c i a t i v a p a r t i c u l a r , y s u perfecto a c u e r d o con la C o m i s i ó n oficial q u e
h o y t r a b a j a con a c t i v i d a d , h a c e n p r e s a g i a r b u e n o s r e s u l t a d o s , m a y o r m e n t e c u a n d o
h a s t a la fecha n o h a h a b i d o u n sólo c o m e r c i a n t e tan falto de p a t r i o t i s m o q u e h a y a
d e s a t e n d i d o las d i s p o s i c i o n e s e m a n a d a s de la c o m i s i ó n .
MEDIDAS DE PRECAUCIÓN.
Las medidas mas eficaces para librar esta provincia de
una invasión filoxérica son las que aconseja la ciencia, y
las que prescribe la Ley, interpretada en su sentido más
lato. Dejarse guiar por el capricho, y por un temor excesivo, extremar las medidas hasta hacerlas tocar en lo ridíc u l o , es obtener u n efecto contrario al que se desea.
Siempre que por las precauciones se h a y a de afectar
algún artículo de subsistencias ó de interés grande para el
país, es preciso antes tener bien asegurado el abastecimiento de las clases más numerosas y atendibles, que si
ven encarecer los artículos de p r i m e r a necesidad, sin razones poderosísimas que lo motiven, sufriendo por ello
perjuicios injustificables, se verán obligadas por la necesidad á reclamar de las Autoridades y del Gobierno toda
la protección y apoyo á que tienen legítimo derecho.
La prohibición absoluta de introducir raíces y tubérculos es exagerada, innecesaria y hasta perjudicial á todas las clases. E n la Argelia, que es donde las p r e c a u ciones se toman con más vigor, se admite la patata p r o cedente de puntos filoxerados, con tal que se la sujete
previamente á u n lavado escrupuloso; pero los gastos que
ocasiona esta operación no pueden ser de cargo de las
expediciones, si no de los viticultores que son los p r i m e r o s
interesados, y á los que debería importar poco desprenderse de una pequeñísima parte de las ganancias fabulosas
que realizan vendiendo sus caldos á triple precio del ordinario.
E n nuestro puerto las patatas no se lavan, algunas se
mojan y nada m á s ; es decir se hace lo suficiente para
perjudicar la mercancía y encarecerla con gastos y t r a b a s
fiscales, pero nada se consigue para librar al país de la
filoxera. Es lo mismo que sucede con las medidas sanitarias que se cumplen á medias; es como la cuarentena ú
observación en un lazareto poco escrupuloso, que irroga
perjuicios al comercio y no proporciona ventajas á la
salud pública.
La patata, que tanto temor infunde á los viticultores,
que tanto ha dado que decir y que hacer, quedaría indirectamente prohibida, si los propietarios, consultando sus
intereses, la cultivaran con la extensión que nuestras tierras reclaman. De este modo arrojarían al mercado grandes cantidades de esta mercancía á u n precio módico,
pero r e m u n e r a d o r para los cultivadores, y es bien seguro
que no se importaría u n sólo tubérculo.
Esto, que sería lo útil y equitativo, es pedir peras al
o l m o , pero la prohibición absoluta, sin atender previamente al abastecimiento, es absurda é imposible, hiere la
ley de la justicia, vulnera los más respetables y sagrados
derechos.
Otra prohibición de las marcadas en la Ley cual es la
de importar árboles, arbustos y plantas vivas, no puede
ser más útil ni estar más justificada, pero tiene también
inconvenientes de trascendentales consecuencias. E n u n
país como el nuestro, en que todo el beneficio agrícola
debe esperarse del a r b o l a d o , dejan de plantarse anualmente muchos millares de pies, que venían de fuera, lo
cual, sin la menor d u d a , causa perjuicios inmensos, m a yores de los que generalmente se cree.
L a prohibición está bien justificada, pero es preciso
atender á todo, y cuando se cierra u n a puerta, es necesario abrir otra; cuando estamos tan propensos á destruir
es preciso que pensemos también en reedificar.
El establecimiento de grandes viveros que proporcionarían al país a b u n d a n c i a de árboles, frutales, forestales
y de a d o r n o , sería u n gran beneficio, así para la provin-
cia como para el que emprendiera el negocio. E n este
caso pudiera seguir la prohibición sin inconvenientes, sin
que el país se resintiera de ella. (/)
P a r a llevar á efecto u n buen plan de defensa que no
se reduce á prohibiciones más ó menos oportunas, sino
también á medidas de otro género, se necesitan recursos,
y la Comisión provincial carece de ellos.
La comisión de defensa hubiera establecido u n vivero
de vides americanas, más careció de fondos para procurarse la semilla.
Hubiera proporcionado á los pueblos varias p r e p a r a ciones del insecto, buenas láminas, y microscopios, para
facilitarles los conocimientos más indispensables. H a carecido de fondos para conseguirlo.
H o y m a n d a r í a á Gerona comisiones de personas científicas y prácticas para que conocieran los medios de destruir el enemigo en el caso de ser invadidos. N o puede
hacerlo por falta de recursos.
Publicaría una pequeña Revista ó Boletín filoxérico, á
fin de que cuanto se refiere á tan vital asunto se difundiera todo lo posible por los pueblos vitícolas. N o puede
hacerlo por falta de recursos.
E n fin, se ve que la principal dificultad estriba en la
( ' ) E n 1869 t u v i m o s la h o n r a de l l a m a r la a t e n c i ó n de la J u n t a de A g r i c u l t u r a , I n d u s t r i a y C o m e r c i o , s o b r e la c u e s t i ó n filoxérica, p r o n o s t i c a n d o la i m p o r t a n c i a y g r a v e d a d q u e en b r e v e t i e m p o d e b í a a l c a n z a r , y p r o p u s i m o s a l g u n a s
m e d i d a s de p r e c a u c i ó n , p e r o s i n d e s a t e n d e r los m e d i o s m á s i n d i c a d o s p a r a e v i t a r
los p e r j u i c i o s i n h e r e n t e s á toda p r o h i b i c i ó n . E n 1872 se f o r m ó u n a Junta
protectora de la viña balear, y se pidió a u t o r i z a c i ó n al G o b i e r n o p a r a p r o h i b i r la i m p o r t a c i ó n de s a r m i e n t o s y p l a n t a s v i v a s , y esa petición fué d e s a t e n d i d a . Se apeló l u e g o
al m e d i o i n d i r e c t o de s u p l i c a r á los n a v i e r o s , c a p i t a n e s y p a t r o n e s de b u q u e s q u e
n o a d m i t i e r a n tales efectos á b o r d o y se c o n s i g u i ó b a s t a n t e . L l e g ó u n c o m e r c i a n t e
en p l a n t a s t r a y e n d o s a r m i e n t o s de v a r i e d a d e s e s c o g i d a s , se le c o m p r a r o n y f u e r o n
a r r o j a d o s al f u e g o , lo m i s m o q u e o t r o s de d i f e r e n t e p r o c e d e n c i a , p r e s t á n d o s e su
dueño á q u e sufrieran igual operación.
Al p r o p o n e r la p r o h i b i c i ó n de i n t r o d u c i r á r b o l e s , se p r o p u s o t a m b i é n el establec i m i e n t o de u n g r a n v i v e r o , p a r a q u e el p a í s n o s u f r i e r a el m e n o r p e r j u i c i o , c u y a
p r o p o s i c i ó n fué a c e p t a d a , y h a s t a t u v i m o s la c o m i s i ó n de b u s c a r u n t e r r e n o d e
b u e n a s c o n d i c i o n e s p a r a l l e n a r el objeto; p e r o l u e g o , p o r c a u s a s a g e n a s á la v o l u n tad de los s o c i o s , la j u n t a se d i s o l v i ó .
-
9
3
-
falta de dinero, lo cual es hasta cierto punto humillante
para u n a provincia como esta. El Estado no puede atender á todas partes, ni debe correr á su cargo el gasto que
se haya de ocasionar en las provincias. La Diputación
atraviesa u n a época financiera no m u y alhagüeña, sin e m bargo, tenemos noticia de que la corporación provincial
piensa consignar en el presupuesto la cantidad que le sea
posible.
Los viticultores son los que se hallan en el caso de
hacer u n pequeño sacrificio pecuniario, para salvar su
riqueza y la del país. N o desconocemos que están a b r u mados por las contribuciones, que el tesoro se halla c o n vertido en expoliador casi insaciable, que el genio fiscal
persigue sin tregua ni descanso todas las materias i m p o nibles, y las contribuciones, multiplicadas y diversificadas
de mil modos diferentes, vienen todas á pesar sobre la
producción agrícola, como si un pacto irrevocable h u biese condenado á los agricultores á llenar con su s u d o r
el tonel sin fondo de las hijas de Danao.
T o d o esto es m u y cierto, pero no lo es menos que el
sacrificio que hoy se les exige es el más insignificante y el
de más utilidad para ellos. Con harta frecuencia se ven
en la necesidad de hacer esfuerzos que no están en a r monía con el beneficio que han de obtener, pero en el
presente caso la proporción es inversa, el sacrificio es insignificante, y el provecho incalculable.
N u n c a se les presentará una ocasión de emplear m e jor su dinero; lo que se les pide, y sólo temporalmente,
no es más que un óbolo despreciable, como una p r i m a
p a r a asegurarles casi á perpetuidad su producción casi
fabulosa; y no sólo para esto, sino también para conjurar
el pauperismo, la miseria, la ruina de todas las clases, y
la más completa decadencia en el orden moral y material.
N o , nuestros viticultores no permanecerán sordos á
estas leales excitaciones; si no acuden en tropel á depositar el pequeñísimo tributo en las arcas salvadoras de su
riqueza, es p o r q u e no se les ha hecho aún c o m p r e n d e r
— 94 —
bien el peligro grave en que se hallan, y la facilidad con
que puede conjurarse contando con su cooperación. Los
pobres agricultores que verdaderamente comen el pan
amasado con el sudor de su rostro, son sobrios y económicos; pero nunca avaros, ni miserables. ¿Cómo han de
negarse á un pequeño tributo si se les hace conocer que la
riqueza ó la miseria propia y de todo el país reposa ú n i camente sobre su generosidad?
CALENDARIO FILOXÉRICO.
El Doctor D. Mariano de la Paz Graells, naturalista
distinguido, y que tantos estudios ha hecho sobre la F i l o xera, á imitación de otra notabilidad europea, cual es el
Dr. Fatio de Ginebra, ha estampado en su prontuario filoxérico un pronóstico, con la indicación de la triste suerte
que ha de caber á nuestros viñedos filoxerados, y en él
m a r c a , por meses, el estado biológico del insecto, las i n vestigaciones que deberán hacerse y los procedimientos
que h a b r á n de practicarse, á fin de dar u n a pauta, no sólo
á los viticultores, sino á los peritos y á cuantas personas
h a y a n de intervenir en las operaciones antifiloxéricas.
Conociendo toda la importancia que tienen los calendarios agrícolas hemos creído también útil que acompañara esta m e m o r i a u n estracto del pronóstico del referidoSr. Graells.
NOVIEMBRE, DICIEMBRE Y ENERO.
D u r a n t e estos meses el insecto está ivernando, y se
le puede ver fijo en las raíces; si la viña está filoxerada
de años anteriores, se le encuentra á m a y o r profundidad,
pues alcanza las raicillas que se hallan á treinta ó m á s
centímetros de la superficie.
Durante esta época puede buscarse el huevo de i n vierno, para destruirlo en cuanto sea posible; y al p o darse las viñas, se reconocerán las cepas muertas, para
descubrir la causa que haya podido matarlas.
—
9
6
—
T a m b i é n puede precederse al a r r a n q u e de las filoxeradas, operación que debe practicarse con el m a y o r esmero, á fin de no dejar, en cuanto sea posible, raicillas
infestadas, ni en la superficie ni bajo la tierra. Las cepas arrancadas, lo mismo que la superficie del terreno,
se incinerarán, durante cuya operación la tierra se r e m o verá varias veces, terminando el espurgo por la aplicación
de los mejores insecticidas en las capas subterráneas.
F E B R E R O Y MARZO.
Durante estos meses siguen aún invernando las filoxeras, como no sea en climas m u y cálidos, ó por u n a elevación accidental de temperatura, que á últimos de Marzo
empieza ya á avivar algún huevo de invierno, d a n d o
lugar á la salida de las madres fundadoras, pero esto no
es lo regular; la verdadera época de empezar sus evoluciones la Filoxera coincide siempre con la brotadura de
la vid.
Durante estos dos meses p o d r á continuarse buscando
el huevo de invierno, p r o c u r a n d o su destrucción por medio del escaldado ó bien del e m b a d u r n a m i e n t o .
ABRIL Y MAYO.
E n estos meses empieza ya la b r o t a d u r a de las viñas,
acaban de avivarse los huevos de invierno, y las larvas
bajan á buscar su subsistencia en las raíces, cambian la
piel, crecen, y en Mayo empiezan ya la postura, para p r o pagar las generaciones radicícolas.
Durante esta época p o d r á n buscarse las larvas en los
brotes y partes v e r d e s , en donde pueden e n c o n t r a r s e ,
a u n q u e con dificultad,, mientras buscan el camino para
pasar á las raíces. La investigación al final de esta época, puede ya dirigirse á las barbillas de las raíces más
'— 97
—
superficiales, las que se arrancarán y q u e m a r á n si se encontrase en ellas alguna hipertrofia ó señal de la existencia del insecto, haciéndose igual operación con las hojas
que presenten agallas, lo cual es más frecuente en las
vides americanas.
JUNIO, JULIO Y AGOSTO.
Este trimestre es el más favorable para la Filoxera; la
viña en todo el vigor de su vegetación, y una temperatura elevada, proporcionan al insecto las mejores condiciones de actividad; es la época de su reproducción asombrosa, por consiguiente es cuando se forman las n u m e rosas hipertrofias en las raíces. Los individuos que han de
pasar al estado de insecto alado empiezan sus metamorfosis, se transforman en ninfas, y terminan sus evoluciones presentándose con sus alas sobre la tierra, para p r o ducir la generación sexuada.
Durante esta época hace el insecto sus escursiones ausiliado por el viento, y es por consiguiente el tiempo en
que el mal se propaga á grandes distancias, pues en las
viñas m á s ó menos apartadas queda depositado el germen, que al año siguiente se convertirá en nuevo foco.
Aparecen igualmente las manchas ó rodales, caracterizándose bien los que en el año anterior no lo estaban,
en u n a palabra, durante la canícula es cuando el mal
presenta u n aspecto verdaderamente aterrador.
Este es el momento de reconocer bien el límite de los
rodales, por medio de u n a inspección inteligente y escrupulosa de las últimas zonas, de las viñas y parrales inmediatos; y dónde se descubran nuevas salpicaduras, arranc a r , q u e m a r , y acudir con los insecticidas más acreditados.
-
9
8
-
SETIEMBRE Y OCTUBRE.
E n estos dos meses sigue aún la reproducción Filoxérica, si bien con menor actividad que en los anteriores,
observándose empero m a y o r número de ninfas que han
de favorecer la multiplicación de los individuos sexuados,
garantía de perpetuidad para la especie. Como al final de
esta época se marchitan y caen las hojas, las colonias
galícolas, si existen, bajan á reforzar las radicicolas, con
las cuales pasan el invierno, y penetran hasta las raíces
más profundas.
E n las viñas filoxeradas, la caida natural de los p á m panos, á medida que adelanta el otoño, es más precoz
que en las sanas, fenómeno que se observa bien en los
rodales, pues se despojan m u c h o antes los del centro,
luego los de la zona inmediata y así sucesivamente.
Durante la vendimia, los operarios encargados de ella
deberán observar, con m u c h o cuidado, cualquier síntoma»
morboso que noten en las cepas, señalando con cal ó
almagre las que hubiesen llamado su atención, para que
sean luego objeto de más escrupulosas é inteligentes pesquisas.
— 99 —
LEY
DE 30 D E J U L I O
DE 1878
DICTADA
P A R A E V I T A R LA D I F U S I Ó N Y P R O P A G A C I Ó N
DE LA
PHYLLOXERA
VASTATRIX.
DON ALFONSO XII,
Por la gracia de Dios Rey constitucional de España.
A todos los que las presentes vieren y entendieren, sabed: que las
Cortes han decretado y Nos sancionado lo siguiente:
Artículo i.° Se creará en Madrid u n a Comisión central de defensa
contra la phylloxera sobre la base de la Comisión permanente que entiende en este asunto en el Consejo superior de Agricultura, Industria y
Comercio, y de la cual será Presidente nato el Ministro de Fomento, y
por delegación el Director general de Instrucción pública. Agricultura
é Industria, con quienes se comunicará directamente la citada Comisión.
C o m p o n d r á n además ésta, representantes de la propiedad vitícola y de
las corporaciones y Sociedades científicas y agrícolas más importantes
de España, así como de aquellas personas que por la posición oficial que
ocupen y por la especialidad de sus conocimientos puedan, á juicio del
Gobierno, contribuir á la más acertada realización de los fines que comprende la presente ley.
Art. 2 . ° E n todas las provincias vitícolas del Reino se establecerán
Comisiones provinciales de defensa contra la phylloxera, compuestas del
Gobernador, á quien corr jspo.tderá la presidencia, tres viticultores elegidos por el Gobierno entre los 5o primeros contribuyentes, un D i p u tado provincial, u n Vocal de la J u n t a de Agricultura, nombrado por la
m i s m a , el Jefe de F o m e n t o , el Jefe económico, el Ingeniero Jefe de
Montes, los profesores de Agricultura é Historia natural del Instituto
provincial, y el Ingeniero agrónomo Secretario de la J u n t a de Agricultura, que lo será también de la Comisión.
—
. I00
—
Art. 3.° Estas Comisiones, así la central como las provinciales dependientes de ella, auxiliarán en sus respectivas esferas de acción al G o bierno, examinando y discutiendo cuantas medidas y disposiciones se le
consulten por el Ministerio de Fomento, relativas al objeto de esta ley;
y proponiendo, de conformidad con la misma, los medios en su juicio
más acertados para llevarla á cumplido efecto, así como para resolver
equitativamente y en justicia las cuestiones que se relacionen con tan
terrible plaga, y á que pueda dar lugar la aplicación de las disposiciones
legales que rijan en la materia. U n reglamento especial determinará el
régimen interior de dichas Comisiones, así como las facultades que,
aparte de las consignadas expresamente en esta ley, les correspondan en
sus relaciones oficiales con el Gobierno, y en las que deben asistir entre
ellas mismas para el mejor cumplimiento de la importante misión que
tendrán á su cargo.
Art. 4 .
Se autoriza al Gobierno para que, de acuerdo con la Comisión central, pueda prohibir en la medida y por el tiempo que las
circunstancias aconsejen la introducción en el territorio de España y sus
islas adyacentes de sarmientos, barbados y púas de todos los residuos de
la vid, como los troncos, raíces, hojas, tutores y cuanto ha servido para
el cultivo de este arbusto, aunque se importare como leña ó combustible,
así como de todo género de árboles, arbustos y cualesquiera otras plantas
vivas, sea cual fuere su procedencia. Las semillas y las plantas desecadas y convenientemente preparadas para los herbarios estarán en todo
caso exentas de la prohibición que comprende el párrafo anterior.
Art. 5.° E n el caso de presentarse la phylloxera en cualquier punto
del territorio español, se entenderá desde aquel momento prohibida la
exportación á las demás comarcas de las cepas, sarmientos y demás objetos comprendidos en el párrafo primero del art. 4 . , procedentes de las
viñas infestadas.
Art. 6." Para plantar viñas en España y en sus islas adyacentes
deberá preceder aviso escrito ó verbal al Alcalde respectivo, acompañando certificación de que los sarmientos ó barbados no proceden de
país extranjero ni de comarca infestada por la phylloxera dentro del
territorio español. No será necesario este requisito cuando los sarmientos ó barbados procedan de las mismas tierras del plantador, y estas no
se hallen infestadas. En las Secretarías de los Ayuntamientos se llevará
u n libro-registro de la plantación de vides, y en él se anotará el lugar
de la plantación, número y procedencia de las cepas, si no fueren de la
misma finca del interesado, y nombre del dueño, aparcero ó arrendatario.
Art. 7 . Todo propietario de viña ó quien le represente estará obligado á dar aviso al Alcalde respectivo de cualquier síntoma que notase
en las vides y pueda hacer presumir la presencia de la phylloxera. E l
Alcalde á su vez dará cuenta en el acto de este hecho al Gobernador y á
la Comisión provincial de defensa, la cual, previo reconocimiento facul0
0
0
102
Art. i 3 . Todos los gastos que ocasionare el arranque de cepas, desinfección y demás operaciones confiadas á las Comisiones provinciales
de defensa, así como las indemnizaciones que procediesen con arreglo
al art. 1 0 , serán costeados de u n fondo que estará depositado en las
sucursales del Banco de España y á disposición de la Comisión provincial de la phylloxera.
Se formará este fondo con un recargo de 25 céntimos de peseta a n u a les por hectárea de viña, que todas las Diputaciones provinciales consignarán desde luego en sus respectivos presupuestos por dos años, á
contar desde el actual ejercicio, si bien sólo se hará efectivo en las p r o vincias invadidas y sus limítrofes que sean vinícolas.
Si á juicio de la Comisión central hubiese necesidad de continuar
imponiendo este recargo, el Gobierno presentará á las Cortes el oport u n o provecto de ley.
Para atender á los gastos indispensables de estudio, ensayos y medios
de defensa generales contra la phylloxera, se abre un crédito permanente
de 5 o o , o o o pesetas á favor del Ministerio de F o m e n t o .
Art. 1 4 . Las Comisiones provinciales de defensa deberán inspeccionar frecuentemente por delegados facultativos todos los criaderos de
cepas, semilleros v viveros de cualquier clase que existan en sus p r o v i n cias, y el Gobierno, á petición de la Comisión central de la phylloxera
y bajo su inspección especial, podrá establecer donde y cuando lo estime
oportuno semillero de vides americanas, ó de castas que no sean susceptibles de ser atacadas por la phylloxera.
Art. i 5 . Los Alcaldes y demás funcionarios á que se refiere el artículo 8.°, que mostraren morosidad punible en el cumplimiento de la
obligación que por dicho artículo se les impone, incurrirán en la m u l t a
de 20 á 3 o o pesetas, la cual, según los casos y la distinta categoría de
tales funcionarios, impondrá gubernativamente la Comisión central previo informe de la provincial de defensa.
Art. 1 6 . Cuando en las A d u a n a s y fronteras se presentasen cualesquiera de los efectos comprendidos en el art. 4.°, y cuya importación
estuviere prohibida, serán inmediatamente quemados. Lo mismo se
ejecutará con los embalajes y camas de ganados procedentes de restos ó
despojos de cepas. Cuando dichos efectos sean asimismo descubiertos en
las Aduanas y fronteras sin haberse verificado la debida presentación de
los mismos, se impondrá al contraventor, además del tanto por 1 0 0 que
prevengan las Ordenanzas de Aduanas para hechos análogos, una multa
de 5o á 5oo pesetas, según la gravedad del caso. C u a n d o verificada la
introducción fraudulenta de los]efectos mencionados sean estos aprehendidos en el interior del Reino, deberá aplicarse al caso la ley de delitos
de contrabando con la penalidad pecuniaria ó personal correspondiente,
calculando la defraudación por lo menos en el m á x i m u m de la m u l t a .
Por tanto:
—
io3
—
Mandamos á todos los Tribunales, Justicias, Jefes, Gobernadores y
demás autoridades, así civiles como militares y eclesiásticas, de cualquier clase y dignidad, que guarden y hagan guardar, cumplir y ejecutar la presente ley en todas sus partes.
Dado en Palacio á treinta de Julio de mil ochocientos setenta y ocho.
—YO
LLANO.
EL
REY.—El
Ministro de Fomento,
C . FRANCISCO QUEIPO DE
—
IO-j
—
COMENTARIOS SOBRE LA LEY
D E 3o DE J U L I O DE 1878.
Con todo el profundo respeto que nos inspiran las
leyes, nos permitiremos comentar brevemente la de 3o de
Julio, empezando por lamentarnos de que no se hayan
a ú n publicado todas las aclaraciones y reglamentos necesarios para su fructuosa aplicación.
Es muy difícil, casi imposible, que en u n reducido
n ú m e r o de artículos pueda u n a Ley atender á las muchas
y heterogéneas necesidades de un p a í s ; cada p r o v i n c i a ,
tiene sus condiciones diferentes, su fisonomía especial, y
u n traje (dispénsese la comparación vulgar) debe hacerse
ajustado al talle de cada u n o .
Cuando se promulgó la Ley de que nos ocupamos,
España estaba libre de la plaga filoxérica, y el mal se
cebaba en algunos puntos del extrangero, pero la Ley
prohibió en seguida la introducción de los sarmientos,
barbados, etc., en España y sus islas adyacentes, y no
sólo de los que procediesen de puntos filoxerados, sino
del extranjero.
Dispone también en su art. 5." que en el caso de p r e sentarse la filoxera en cualquiera punto de España, se
entenderá desde aquel momento, prohibida la exportación,
de cepas, barbados y demás efectos detallados en el artículo 4." á las demás comarcas. La provincia
filoxerada
no tiene interés en librar de su mal á las demás p r o v i n -
cias; estas son las que deben guardarse de la filoxerada.
Nuestra provincia está en u n caso m u y escepcional,
p o r q u e la filoxera no puede invadirla, no siendo importada, y se encuentra hoy con respecto al continente en
idénticas condiciones que la península con respecto al
extranjero c u a n d o se promulgó la Ley; creemos por lo
mismo que no se faltaría al espíritu de ella, dejando de
admitir todos los objetos que marca el art. 4. , siempre
que procedieran de punto filoxerado ó notoriamente comprometido.
El asunto es tan grave y trascendental, que, si no pueden librarse todas las provincias, debe decirse ya, Sálvese
el que -pueda. La persona más autorizada que hay en
España, el Sr. Graells, dice: «que se han librado, hasta
el día, de la plaga, aquellos que como en Italia y en Argelia h a n llevado al extremo las prohibiciones de importar plantas vivas, y a u n productos de la horticultura.»
L a legislación extranjera nos da el saludable ejemplo
de dictar disposiciones especiales, para las localidades
cuyas circunstancias, también especiales, las reclaman.
P a r a esta provincia, u n a Ley como la de la Argelia sería
u n a garantía de i n m u n i d a d , y nos atrevemos á esperar
que nuestra voz no será desatendida.
El artículo i3 dispone que todos los gastos que ocasione el a r r a n q u e de cepas, desinfección de terrenos, é
indemnizaciones sean costeados del fondo producto del
recargo de o'25 pesetas por hectárea de viña; y para los
gastos de estudio, ensayos y medios de defensa generales,
el Ministerio de Fomento tendrá abierto á su favor u n
crédito de 5oo,ooo pesetas. Con estas cantidades se ha de
atender á todos los gastos que ocasione el cumplimiento
de los artículos 10, 1 1 , 12 y 14.
Sobre este particular diremos tan solo que, por insuficientes, son ineficaces estos recursos, y es m u y sensible
que en la generosa España las liberalidades ruinosas tengan su término c u a n d o se trata de las cosas más útiles.
La invasión filoxérica en España se ha presentado
0
—
io6
—
con caracteres fulminantes, y con sentimiento a u g u r a m o s
que en un brevísimo plazo el mal h a b r á tomado ya todas las proporciones de una calamidad invencible. Hoy,,
muchos puntos que se creen libres acaso no lo estén,
pues el mal no se demuestra muchas veces hasta el tercer
año, y en el primero ya puede contagiar cualquier otro
terreno por medio del germen oculto en las pequeñas
porciones de tierra, que suelen pegarse á los productos de
arboricultura y de horticultura.
Consideramos m u y útil, antes de terminar este p u n t o ,
dirigir u n a súplica á los Sres. Senadores y Diputados por
esta provincia, para que presenten u n proyecto de Ley
bien estudiado, y especial para estas islas; y si no consideran oportuno darle tanta importancia, a lo menos conseguir del Gobierno u n a autorización para que la Comisión provincial de defensa adopte medidas que, siendo
insignificantes por los perjuicios que h a y a n de ocasionar,
sean con toda probabilidad la salvación de nuestra r i queza vitícola.
CONCLUSIONES.
La Filoxera vastatrix es un insecto destructor de la
viña, y constituye hoy la plaga más desastrosa de cuantas
h a n azotado el precioso arbusto vinífero.
No sólo pone á contribución las cosechas, sino que
acaba por m a t a r las cepas.
Los Estados-Unidos, patria del referido insecto, estuvieron en posesión exclusiva de él hasta el año i863, en
que fué importado por el comercio de plantas á las estufas
de Inglaterra y Alemania, luego á Francia, desde cuyos
puntos se ha extendido por toda la E u r o p a vitícola, y
habiendo tomado ya carta de naturaleza, es hoy compatriota de todos los insectos dañinos de E u r o p a .
Se multiplica de u n modo asombroso, poseyendo la
facultad de reproducirse por partenogénesis,
que equivale
á decir generación doncella, pues fecundada u n a h e m b r a ,
pone huevos, de los que nacen otras hembras fecundas
también, de éstas, otras, y así sucesivamente, de modo
que u n a sola h e m b r a al final del ciclo ha dado por resultado u n a descendencia de muchos millares de millones
de individuos.
T o d a s las hembras á que nos hemos referido hasta
ahora son ápteras, es decir sin alas, pero de ellas nace
últimamente u n a generación de hembras aladas, que da
lugar á otra, en la que existen machos, encargados de fec u n d a r á las hembras para todas las generaciones del año.
La Filoxera se propaga de u n a cepa á otra por los
intersticios de la tierra, pero por este medio adelanta poco;
á mayores distancias se extiende cuando es insecto alado;
—
ioS
—
sin embargo, no hubiera podido cruzar el atlántico, para
invadir toda la E u r o p a si no hubiese contado con otro
medio de propagación, cual es el de la vía comercial, por
la que el h o m b r e ha sido el encargado de importarla y
extenderla por todas partes.
La Filoxera causa perjuicios inmensos á la Agricultura, Industria, Comercio y á las clases trabajadoras.
La muerte de la viña es la ruina de u n país vitícola,
en donde la miseria, la emigración y la decadencia más
completa reemplazan el bienestar y la prosperidad.
E n esta provincia, en la que está m u y extendido el
cultivo de la vid, y aumenta considerablemente cada día,
los males que traería una invasión íiloxérica son tales y
tan graves que no hay términos hábiles para hacerlos
comprender.
La Filoxera no es debida á la degeneración de la vid,
ni á los malos cultivos, sino única y exclusivamente á la
importación del insecto.
Se han ensayado remedios en n ú m e r o casi infinito
para combatir la plaga, pero todos han sido inútiles, y la
Filoxera se extiende por todas partes con espantosa rapidez, apesar de todos los esfuerzos que hace el h o m b r e
para detenerla.
Los medios mecánicos son difíciles, tratándose de u n
insecto microscópico como la Filoxera, y sólo la i n u n d a ción anti-económica é inaplicable, en la inmensa mayoría
de las viñas, ha dado algún resultado.
La m a y o r parte de los insecticidas han tenido que
abandonarse, unos por ineficaces, otros por matar la viña,,
otros por ser peligrosos para el h o m b r e , y muchos t a m bién por anti-económicos.
Los únicos que son aceptados hoy día por las principales notabilidades europeas son: el sulfuro de carbono,,
los sulfo-carbonatos alcalinos, el ácido sulfuroso y la neolina.
Se ha pretendido que renovando la viña por medio de
la semilla, podría desaparecer el mal; prescindiremos de
—
100
—
los m u c h o s y graves inconvenientes de este medio, que h a
sido ya desechado en todas partes.
El reemplazo de las vides europeo-asiáticas por las
castas americanas es el medio que, especialmente en F r a n cia y en España, acarician muchas celebridades, c o m o
única medida salvadora.
N o sólo no lo combatimos, por el respeto que nos i m pone la autoridad de muchos agrónomos distinguidos y
sabios naturalistas, sino que creemos debe aceptarse, pero
con u n a prudente reserva, hasta que u n a experiencia m á s
larga confirme las ventajas que de las leyes de agrología
no pueden deducirse.
Como este medio no ofrece grandes inconvenientes es
m u y útil establecer viveros para tener buenos patrones
que, ingertados de nuestras mejores variedades, p u e d a n
reemplazar los viñedos destruidos por u n a invasión filoxérica.
E n esta provincia, libre hasta hoy de la plaga, debe
hacerse la plantación de vides americanas por medio de
semilla, de ningún m o d o importar sarmientos, los cuales
con toda probabilidad importarían la Filoxera.
N o debe olvidarse u n momento que la introducción de
tales sarmientos sería la m a y o r de las i m p r u d e n c i a s :
guardémonos de creerla insignificante.
Puede fundarse alguna esperanza en los enemigos q u e
entre los insectos carniceros tenga la Filoxera, pues ella,
no puede sustraerse á las leyes generales, por las que t o dos los seres se sirven de pasto los unos á los otros.
E n Alemania, en Francia, y aun en los Estados-Unidos, se han hecho y siguen haciéndose observaciones q u e
permiten esperar que la Filoxera será pasto de otros i n sectos y miríapodos, encargados de restablecer el equilibrio entre los seres que componen el reino organizado.
Finalmente esta provincia, por sus condiciones de a i s lamiento, con u n buen plan de medidas de precaución,,
que sean p o c a s , b u e n a s , y fidelísimamente observadas,
puede librarse de la plaga; pero se necesita el concurso
de todos, que todos obedezcan y secunden los buenos
consejos que emanan de la celosa y activa Comisión p r o vincial de defensa.
Si estas islas se libran del azote, el monopolio que
p o d r á n disfrutar, la exportación de sus caldos al extrangero, y los precios elevadísimos que ya hoy alcanzan, les
aseguran u n a prosperidad m a y o r de lo que pueden calcular. La riqueza para los viticultores, grandes beneficios
para los demás ramos de la agricultura, así como para la
industria y el comercio, un aumento de trabajo para los
braceros, en una palabra, el bienestar general.
N o hay colores bastante sombríos para pintar el cuadro desgarrador que estas islas ofrecerían á nuestros ojos,
si desgraciadamente apareciera en ellas el terrible pulgón:
la ruina de los viticultores, depreciación grandísima en el
valor de las tierras, grandes menoscabos en todos los r a mos de la agricultura, inmenso quebranto en la industria,
falta casi absoluta de trabajo para los jornaleros, y por
consiguiente la miseria, el h a m b r e y la ruina más completas, la decadencia moral y material, el vicio y
pero
basta, la p l u m a se resiste á continuar u n catálogo de miserias que no tiene fin. Concluiremos pues recordando á
estos isleños que de ellos depende la salvación ó la ruina
de la provincia, que en su m a n o tienen la prosperidad ó
la miseria.
Evitad p u e s , queridos compatricios, todo fraude,
muchas veces caprichoso; no queráis por u n r a m o de
flores exponer vuestro país al m a y o r de los desastres; la
conducta que debéis seguir trazada está por la Ley y por
los consejos prudentes de la Comisión provincial, prestadles voluntaria obediencia y nos salvaremos.
Si así lo hiciereis, que Dios os lo premie y si no os lo
demande.
—
I l i
—
J U S T O TRIBUTO.
La gratitud no nos permite cerrar estas páginas sin d e dicar algunas líneas, como sincera expresión de h o m e n a je al limo. Sr. Director general de Agricultura, digno p o r
tantos títulos de la estima y consideración de sus conciudadanos. Inspirándonos en su celo y patriotismo d i m o s
repetidas conferencias filoxéricas, de las que es u n simple
extracto esta memoria, h o n r a d a con u n premio por la
Real Sociedad Económica Mallorquína;
debérnosle pues
en gran parte tan señalada distinción, y, como u n a débil
muestra de reconocimiento, nos limitaremos á r e p r o d u cir lo que con respecto á él dijimos en nuestra p r i m e r a
conferencia.
«Afortunadamente tenemos u n Director general, el
Sr. D. José de Cárdenas, quien desde la escena tempestuosa de las funciones políticas, donde fermentan las más
ardientes pasiones, dedica todo su afán al fomento de
los varios ramos que tiene á su cargo, y el defender al
país de la invasión filoxérica ocupa con preferencia su
atención
Y, puesto que los hombres de ciencia y verdadero p a triotismo no suelen tener panegiristas, permitid que m i e n tras la mayoría guarda su incienso para quemarlo ante las
aras de la hipocresía y la farsa, yo, que nunca he m a n chado mis labios con la lisonja, consigne aquí que son
dignos de la m a y o r honra y prez los hombres que como
nuestro Director general consagran su existencia á la
prosperidad de su patria, al mismo tiempo que esparcen
u n a atmósfera de probidad y de virtudes entre sus c o n ciudadanos.»
l o c k s k s R ú u r o s q u e representen
el i n s e c t o e n
s m diferentes
estados s o n c o n s i d e r é / e m e n t e
aumentados.
Raicillas presentando Jupertróñas
Ли% muy ШохегаАа cuyas escrescencías alojan infinidad de generaciones.
VOCABULARIO ENTOMOLÓGICO.
A.
A B D O M E N . — S i n ó n i m o d e v i e n t r e , es la
ú l t i m a d e las t r e s g r a n d e s d i v i s i o n e s
d e u n i n s e c t o ; se e x t i e n d e d e s d e el
coselete h a s t a la e x t r e m i d a d p o s t e r i o r
del c u e r p o ; está f o r m a d a p o r v a r i o s
segmentos ó anillos q u e salen u n o de
d e n t r o del o t r o , ó b i e n s e p a r a d o s p o r
u n a m e m b r a n a . Se u s a esta p a l a b r a
lo m i s m o p a r a d e s i g n a r las p a r e d e s
q u e f o r m a n la c a v i d a d , q u e los ó r g a n o s c o n t e n i d o s en ella.
A F I D I F A G O . — Q u e se a l i m e n t a de p u l gones.
A F I D I O S , A P H I D I A . — Voz tomada de
aphis q u e significa p u l g ó n , p o r q u e
e s t e g é n e r o f o r m a la p r i n c i p a l p a r t e
d e la f a m i l i a , á la q u e h a d a d o el
n o m b r e . P e r t e n e c e al o r d e n d e los h e mípteros, sub-órden homópteros.
AGUIJÓN.—Apéndice anal, retráctil,
o c u l t o en el v i e n t r e c u a n d o el a n i m a l
está q u i e t o , p e r o c u a n d o se p o n e en
acción lo p r o y e c t a y r e t i r a á v o l u n t a d
con a s o m b r o s a r a p i d e z , p u d i é n d o l o
d i r i g i r c o n t r a el objeto de s u s a t a q u e s . Se c o m p o n e de u n a b a s e , u n
e s t u c h e ó v a i n a , y en el i n t e r i o r d o s
estiletes c u y a r e u n i ó n f o r m a el d a r d o . E l a g u i j ó n es u n i n s t r u m e n t o v u l n e r a n t e q u e v i e r t e en la h e r i d a u n
[ líquido venenoso que produce viví¡ simo dolor é inflamación. Esta a r m a ,
q u e solo p o s e e n las h e m b r a s y los
n e u t r o s , n o t i e n e p o r objeto ú n i c o la
d e f e n s a , si n o q u e es u n c o m p l e m e n to de los ó r g a n o s r e p r o d u c t o r e s .
A L A . — E s el ó r g a n o q u e s i r v e p a r a el
v u e l o y en los i n s e c t o s está f o r m a d o
por dos m e m b r a n a s superpuestas, ent r e las c u a l e s se d i s t r i b u y e n n e r v i a ciones ó venas q u e por sus intersecc i o n e s f o r m a n v a r i a s figuras l l a m a d a s
c é l u l a s ó c e l d a s . L a s alas t i e n e n u n a
b a s e q u e es la e s t r e m i d a d a r t i c u l a d a
con el coselete y u n a e s t r e m i d a d ó
p u n t a q u e es la p a r t e o p u e s t a .
AMPELÓFAGO.—Significa, por su etim o l o g í a , q u e se n u t r e de la v i d .
A N T E N A S . — Estos órganos, llamados
v u l g a r m e n t e c u e r n o s , s o n u n o s filetes
m ó v i l e s c o m p u e s t o s d e v a r i o s artejos
articulados, tienen u n a forma m u y
v a r i a d a , y e s t á n i n s e r t o s en la cabeza
de los i n s e c t o s y c r u s t á c e o s .
Á P T E R O . — I n s e c t o sin a l a s .
A R T E J O S . — P e q u e ñ a s p i e z a s q u e form a n p o r s u u n i ó n u n a p a r t e del c u e r p o de los i n s e c t o s : los artejos de las
a n t e n a s , los artejos de los t a r s o s .
A T E R I C E R O S . — F a m i l i a de i n s e c t o s d e
la c u a l las m o s c a s , los e s t r o s y los s i r ios s o n los g é n e r o s p r i n c i p a l e s .
B.
B Ó M B I C E , BOMBIX.—Género de l e p i d ó p t e r o s ó m a r i p o s a s , f a m i l i a de los n o c t u r n o s del q u e v a r i a s especies s o n m u y
c o n o c i d a s , así el Bombix
de la m o r e r a
ó g u s a n o d e seda, el de la e n c i n a , el
del t r é b o l , el p r o c e s i o n a r i o , etc.
C.
C A L C I D I T A S . — T r i b u de i n s e c t o s h i m e n ó p t e r o s , q u e o s t e n t a n t o d o s colores
m u y brillantes, y prestan grandes servicios al a g r i c u l t o r , o p o n i é n d o s e á la
m u l t i p l i c a c i ó n excesiva de o t r o s i n s e c tos d a ñ i n o s . El i n s t i n t o de estos a n i m a l e s p a r a b u s c a r la c u n a en d o n d e
h a n de d e s a r r o l l a r s e s u s d e s c e n d i e n tes, es a d m i r a b l e ; l a s h e m b r a s b u s c a n ,
u n a o r u g a , n i n f a , insecto, u n p u l g ó n ,
ó u n h u e v o ; lo t a l a d r a n con su a g u i jón, y allí d e p o s i t a n u n o ó m á s h u e vos, q u e a v i v a d o s , la larva q u e de ellos
sale se a l i m e n t a á e x p e n s a s de la s u s tancia q u e tiene á su alcance, q u e es la
m á s a p r o p i a d a p a r a ella. E x p e r i m e n t a
s u s m e t a m o r f o s i s , y sale de su r e f e c t o rio p a r a ir á d e s e m p e ñ a r las m i s m a s
funciones q u e sus ascendientes. Esta
t r i b u está f o r m a d a p o r n u m e r o s a s e s pecies , W a l k e r en su m o n o g r a f í a de
los Calciditas d e s c r i b e u n a s 1,200 y
M . A n d o u i n , en s u s i n v e s t i g a c i o n e s
s o b r e los insectos e n e m i g o s de la vid,
c u e n t a diez especies q u e v i v e n p a r á sitas s o b r e la p i r a l a . A l g u n a s a t a c a n
i n d i s t i n t a m e n t e v a r i a s especies, y o t r a s
parece q u e persiguen u n insecto d e terminado.
C A P R I C O R N I O , CERAMBIX.—El n o m b r e
de C a p r i c o r n i o se aplica á u n g r a n
n ú m e r o de c o l e ó p t e r o s , d e la f a m i l i a
de los l o n g i c o r n i o s ; c o m p r e n d e m u l t i t u d de especies, t o d a s d a ñ i n a s ; l a s
h e m b r a s t i e n e n el a b d o m e n t e r m i n a d o
p o r u n e v i d u c t o c o m p u e s t o de v a r i a s
piezas r e t r á c t i l e s , y les sirve p a r a i n t r o d u c i r el h u e v o bajo de la corteza de
los á r b o l e s . Al p r i n c i p i o la o r u g a q u e
nace del h u e v o , se a l i m e n t a de la a l b u r a , p e r o á m e d i d a q u e crece p e n e t r a
en el i n t e r i o r del t r o n c o q u e p e r f o r a
en t o d o s s e n t i d o s , o c a s i o n a n d o de este
m o d o i n m e n s o s perjuicios.
C A R Á B I C O S , C A R A B I C I . — T r i b u d e los
c o l e ó p t e r o s f a m i l i a de los c a r n i c e r o s ,
sección de los p e n t á m e r o s ; s o n ú t i l í s i m o s p o r los m u c h o s i n s e c t o s d a ñ i n o s
y larvas q u e destruyen.
C Á R A B O . — G é n e r o de c o l e ó p t e r o s q u e
h a d a d o n o m b r e á la t r i b u de los c a r a bicos ó c a r n i c e r o s , c o m p r e n d e u n g r a n
n ú m e r o de especies, c u y a m a y o r p a r t e
ostentan vistosos colores, son esenc i a l m e n t e c a r n i c e r o s , y, a u n q u e i m p r o p i o s p a r a el v u e l o , t i e n e n m u c h a
a g i l i d a d en las p i e r n a s p a r a p e r s e g u i r
su p r e s a , y l i m p i a n los j a r d i n e s y los
c a m p o s de infinidad de o r u g a s , c a r a coles y l i m a c o s . Son de talla m e d i a n a
y c u a n d o se les coje e x h a l a su c u e r p o
u n h e d o r i n s o p o r t a b l e , y su boca u n
líquido negruzco también m u y repugnante.
C A R N I C E R O S , C A R N Í V O R A . — F a m i l i a de
los c o l e ó p t e r o s p e n t á m e r o s , q u e t i e n e n la boca p r o v i s t a de seis p a l p o s ,
las m a n d í b u l a s t e r m i n a d a s en p u n t a s
a g u d a s , y g u a r n e c i d a s de p e l o s r í g i dos; son h á b i l e s y v a l i e n t e s c a z a d o r e s ,
y se m a n t i e n e n de p r e s a s v i v a s .
C H U P A D O R E S . — S e da este n o m b r e á
los i n s e c t o s q u e t i e n e n los ó r g a n o s b u cales d i s p u e s t o s p a r a la s u c c i ó n y n o
p a r a la m a s t i c a c i ó n .
C Í N I F E S , C V N I P S . — G é n e r o de h i m e n ó p t e r o s , f a m i l i a p u p í v o r o s ; las h e m b r a s
t i e n e n u n t a l a d r o á m a n e r a de t i r a b u z ó n , con u n a c a n a l p a r a c o n d u c i r los
h u e v o s d e n t r o del a g u j e r o q u e h a
a b i e r t o , p a r a c u y a o p e r a c i ó n t i e n e el
e x t r e m o a r m a d o de p e q u e ñ a s de m e lladuras como u n a sierra q u e produce
en las p l a n t a s las e x c r e s c e n c i a s c o n o cidas con el n o m b r e de a g a l l a s . E n t r e
s u s especies figuran el de la a g a l l a de
t i n t e s , el del e s c a r a m u j o , etc.
C O C C 1 D O S . — F a m i l i a de i n s e c t o s q u e h a
t o m a d o n o m b r e del g é n e r o coecus.
C O C C I N E L L A . — G é n e r o de c o l e ó p t e r o s ,
sección de los t r í m e r o s , f a m i l i a de los
afidífagos, c u y o s c a r a c t e r e s son c u e r p o
esférico ó s e m i l u n a r , c a b e z a d e s c u b i e r t a , a n t e n a s c l a v i f o r m c s de o n c e
a r t e j o s . S u s l a r v a s son m u y c a r n i c e r a s
y h a b i t a n los sitios en d o n d e a b u n d a n
los p u l g o n e s , á los q u e d a n caza sin
t r e g u a ni d e s c a n s o . Son i n s e c t o s m u y
c o n o c i d o s del v u l g o q u e les d i s t i n g u e
con los n o m b r e s de escarabajos
hemisféricos , mariquitas,
caballos
de
Dios, muías de la Virgen,
escarabajos tortugas,
etc.
C O C C U S . — G é n e r o de i n s e c t o s h e m í p t e ros, c u y o s c a r a c t e r e s s o n : a b d o m e n
terminado por dos cerdas, tarsos de
u n solo artejo m o n u n g u l a d o , m a c h o s
a l a d o s , h e m b r a s á p t e r a s , a n t e r a s filiformes ó setáceas. C o m p r e n d e n las
cochinillas.
C O L E Ó P T E R O S . — O r d e n de i n s e c t o s
caractizado por tener su p r i m e r par
de alas c o r i á c e a s s i r v i e n d o de e s t u c h e
. á las s e g u n d a s , q u e s o n m e m b r a n o s a s
y están plegadas transversalmente. La
p a l a b r a c o l e ó p t e r o p o r su e t i m o l o g í a
significa alas en estuche.
Son m a s c a dores, y son insectos m u y a b u n d a n t e s
y c o n o c i d o s del v u l g o q u e los d e s i g n a
con el n o m b r e de e s c a r a b a j o s .
C O S E L E T E , T H O R A X . — S e g u n d a de las
t r e s g r a n d e s d i v i s i o n e s del c u e r p o d e
los insectos; c o m p r e n d i d a e n t r e la c a beza y el a b d o m e n , s o s t i e n e las alas y
las p a t a s .
cida, h a r e c i b i d o el n o m b r e de E s c ó lito d e s t r u c t o r Scolytus
destructor.
E S T I G M A S . — - A b e r t u r a s , p o r las c u a l e s
el a i r e p e n e t r a en el i n t e r i o r del c u e r p o de los i n s e c t o s ó sea en las t r a q u e a s
q u e son sus órganos respiratorios.
E U L O F O , E U L O P H U S . — G é n e r o de h i m c n ó p t e r o s , de la familia de los p u p í v o r o s . D e s t r u y e n m u c h a s l a r v a s , y la
especie E. larvarum,
es c o m ú n y a b u n da en t o d a s p a r t e s .
E U M O L P O , E U M O L P U S . — G é n e r o de c o l e ó p t e r o s sección d e los t e t r á m e r o s ,
c u y a especie m á s c o m ú n y e x t e n d i d a
es el E. vitis q u e t a n t o d a ñ o c a u s a en
en los v i ñ e d o s .
D.
D Í P T E R O S . — O r d e n de i n s e c t o s q u e t i e n e n d o s a l a s , s e g ú n su e t i m o l o g í a lo
i n d i c a . Su boca sin m a x i l a s ni m a n d í b u l a s está r e p r e s e n t a d a p o r u n a t r o m pa ó c h u p a d o r . E s t e o r d e n c o m p r e n d e
las m o s c a s .
E.
F.
F I L O X E R A , P I I Y L L O X E R A . — G é n e r o de
h e m í p t e r o s , c u y a especie
vastatrix
d e s t r u y e los v i ñ e d o s .
F O L I C O L A . — Q u e vive s o b r e l a s h o j a s .
G.
G A L I C O L A . — Q u e vive en a g a l l a s .
É L I T R O S . — E s p e c i e de alas d u r a s c o r i á ceas q u e c u b r e n las m e m b r a n o s a s ; se
les da t a m b i é n el n o m b r e de e s t u c h e s ,
p o r q u e f o r m a n con el d e r m i s e s c a m o s o
del v i e n t r e u n v e r d a d e r o e s t u c h e p a r a
c u b r i r las a l a s .
E N T O M O L O G Í A . — P a r t e de la h i s t o r i a
n a t u r a l q u e t r a t a de los i n s e c t o s .
E N T O M Ó L O G O . — E l q u e se o c u p a de la
ciencia entomológica.
E P I G E O . — Q u e está s o b r e la t i e r r a ,
E S C A R A B A J O , SCARABEUS.—Género del
o r d e n de los c o l e ó p t e r o s . El v u l g o da
el n o m b r e de e s c a r a b a j o s á t o d o s los
insectos p e r t e n e c i e n t e s á d i c h o o r d e n .
E S C A R A B E I D O S , SCARABEIDES. — T r i b u
d e los c o l e ó p t e r o s , familia de los l a m e l i c o r n i o s , sección de los p e n t á m e r o s ,
q u e c o r r e s p o n d e al vasto g í n e r o scarabens.
E S C Ó L I T O S , SCOLYTUS.— G é n e r o de los
c o l e ó p t e r o s , sección de los p e n t á m e r o s ,
familia de los xilófagos; viven en los
leños, donde pasan sus metamorfosis,
c a u s a n d o g r a n d e s d a ñ o s en los á r b o l e s .
. La especie m á s a b u n d a n t e y m á s c o n o -
H.
H E M E R O B I O , HEMEROBIUS.—Género de
n e u r ó p t e r o s , formado por insectos
m u y h e r m o s o s , p e r o q u e al cogerlos
e x h a l a n u n e x c r e m e n t o fétido c u y o
o l o r t a r d a m u c h o en d e s a p a r e c e r . S u s
l a r v a s q u e R e a m u r l l a m ó leones
de
los pulgones,
h a c e n de estos u n c o n s u m o extraordinario, por cuya razón
s o n ú t i l í s i m o s ; es tal s u v o r a c i d a d q u e
los m á s d é b i l e s s i r v e n de p a s t o á los
m á s r o b u s t o s de su m i s m a especie.
H E M Í P T E R O S , HEMIPTERA.—Orden de
insectos caracterizados por tener o r d i n a r i a m e n t e c u a t r o a l a s , y con f r e c u e n cia las s u p e r i o r e s s e m i c o r i á c e a s , ó r g a n o s b u c a l e s d i s p u e s t o s p a r a la s u e c i o n , c u y a t r o m p a n o está a r r o l l a d a en
espiral.
H E R B Í V O R O S , HERBÍVORA. — A n i m a l e s
q u e se n u t r e n de v e g e t a l e s .
H E T E R Ó M E R O S . — S e c c i ó n de los c o l e ó p t e r o s , c u y o c a r á c t e r c o n s i s t e en
t e n e r cinco artejos en los d o s p a r e s de
p a t a s a n t e r i o r e s , y sólo c u a t r o en las
posteriores.
H E T E R Ó P T E R O S . — S e c c i ó n de los h e m í p t e r o s , c u y o c a r á c t e r c o n s i s t e en t e n e r las alas i n f e r i o r e s m e m b r a n o s a s , y
las s u p e r i o r e s s e m i c o r i á c e a s .
H I M E N Ó P T E R O S . — O r d e n de i n s e c t o s
c u y o c a r á c t e r , q u e les h a d a d o n o m b r e , c o n s i s t e en p o s e e r c u a t r o a l a s
membranosas y trasparentes, venadas
l o n g i t u d i n a l m e n t e . A d e m á s t i e n e n las
m a n d í b u l a s c o r t a s , p e r o las m á x i l a s
prolongadas constituyendo un chupad o r , y las h e m b r a s e s t á n p r o v i s t a s de
u n aguijón a b d o m i n a l . C o m p r e n d e n
especies m u y i m p o r t a n t e s , y a p o r su
i n s t i n t o y c o s t u m b r e s , ya p o r su u t i l i d a d , p u e s p r o p o r c i o n a n al h o m b r e la
m i e l , la cera y las a g a l l a s , y a d e m á s
p r e s t a n servicios i n d i r e c t o s , d e s t r u y e n d o infinidad de l a r v a s q u e a n i q u i lan las c o s e c h a s .
H I P O G E O S . — P o r su e t i m o l o g í a , se ve
q u e s o n los i n s e c t o s q u e e s t á n debajo
de la t i e r r a .
H O M Ó P T E R O S . — S e c c i ó n de los h e m í p t e r o s , c u y o c a r á c t e r c o n s i s t e en t e n e r
las c u a t r o alas h o m o g é n e a s , ya sean
t o d a s m e m b r a n o s a s , ya c o r i á c e a s .
I.
I C N E U M Ó N . — G é n e r o de h i m e n ó p t e r o s ,
p e r t e n e c i e n t e á la f a m i l i a de los p u p í v o r o s , t r i b u de los i c n e u m ó n i d o s y
q u e c o m p r e n d e m á s de 1,200 especies,
q u e el v u l g o l l a m a moscas
vibrantes.
S o n ú t i l í s i m o s al a g r i c u l t o r p o r la
g r a n d e s t r u c c i ó n de l a r v a s , n i n f a s é
i n s e c t o s q u e sacrifican en p r o v e c h o d e
s u p r o g e n i t u r a . C u a n d o las h e m b r a s
q u i e r e n p o n e r s u s h u e v o s , se a g i t a n
con i n q u i e t u d b u s c a n d o p o r t o d a s p a r tes l a r v a s ó n i n f a s , c u y a piel a g u j e r e a n
y d e p o s i t a n allí los h u e v o s . L a c a r n e
de las l a r v a s q u e s i r v e n de c u n a á los
jóvenes i c n e u m o n e s , c o n s t i t u y e s u
ú n i c o a l i m e n t o , de m o d o q u e d i c h a s
l a r v a s están c o n d e n a d a s á u n a m u e r t e
segura.
INSECTO.—Animal invertebrado de cubierta exterior m á s ó m e n o s sólida,
c o m p u e s t o de a n i l l o s , t r e s p a r e s d e
p a t a s , c u y o c a r á c t e r les vale el n o m b r e
de h e x á p o d o s , o r d i n a r i a m e n t e c u a t r o
alas, y t a m b i é n dos antenas, respiran
p o r t r a q u e a s , y se d e s a r r o l l a n p o r m e dio de varias metamorfosis.
L.
LABIO S U P E R I O R , LABRO.—Pieza escamosa situada s ó b r e l a s mandíbulas,
y f o r m a la p a r t e s u p e r i o r de la boca.
Labio inferior.
Pieza opuesta, formada
p o r la l e n g ü e t a y la b a r b a , y c o n s t i t u y e la p a r t e i n f e r i o r de la boca.
L A R V A . — E s el e s t a d o del insecto d e s d e
q u e sale del h u e v o , h a s t a s u prin_..-a
metamorfosis.
L E P I D Ó P T E R O S . — O r d e n de insectos
caracterizado por tener ordinariamente
cuatro alas m e m b r a n o s a s , cubiertas de
vina e s c a m a m i c r o s c ó p i c a . P o s e e n u n a
trompa más ó menos larga arrollada
en e s p i r a l e n t r e los p a l p o s l a b i a l e s . Se
c o n o c e n v u l g a r m e n t e con el n o m b r e d e
mariposas.
L I G E O , LYGEUS. — G é n e r o de h e m í p t e r o s , sección h e t e r ó p t e r o s , c u y o s c a r a c teres s o n : c u e r p o a p l a n a d o p o r s u p a r t e
s u p e r i o r , coselete t r a p e z o i d a l , r o s t r o
c u a d r i a r t i c u l a d o y a n t e n a s d e c u a t r o artejos. C o m p r e n d e i n f i n i d a d d e especies
q u e t o d a s a t a c a n á los p u l g o n e s d e s t r u y e n d o g r a n n ú m e r o d e ellos.
L U C A N O , L U C A N U S . — G é n e r o de c o l e ó p teros, cuyos caracteres s o n : cuerpo
aplanado, mandíbulas extraordinariam e n t e l a r g a s en los m a c h o s , m a x i l a s y
labio inferior t e r m i n a d o por pelos. Sus
l a r v a s v i v e n en el i n t e r i o r del t r o n c o de
los á r b o l e s , y h a s t a en las raíces, c a u s á n d o l e s t a n t o d a ñ o q u e los h a c e n p e recer l e n t a m e n t e .
M.
MANDÍBULAS.— Piezas córneas colocad a s á los l a d o s d e la boca d e los i n s e c t o s , bajo del l a b r o , c u b r e n casi c o m p l e t a m e n t e l a s m a x i l a s . S u u s o es c o g e r , c o r t a r y d e s g a r r a r los a l i m e n t o s .
M A S C A D O R E S . — Se d a este n o m b r e á
t o d o s los i n s e c t o s , c u y a boca está a r -
7
machi de m a n d í b u l a s y m a x i l a s q u e
s i r v e n p a r a m a s c a r los a l i m e n t o s .
M A X I L A S . — P i e z a s de m e n o s c o n s i s t e n cia q u e las m a n d í b u l a s , colocadas d e bajo de estas, y l l e v a n d o cada u n a , u n o
ó dos p a l p o s . S i r v e n p a r a la m a s t i c a c i ó n , y se m u e v e n l a t e r a l m e n t e .
M E S O T Ó R A X . — S e g u n d o s e g m e n t o del
t ó r a x al q u e se a r t i c u l a el p r i m e r p a r
de a l a s , y el s e g u n d o de p a t a s .
METAMORFOSIS. — Cambios ó transformaciones
de los i n s e c t o s c u a n d o p a san p o r d i f e r e n t e s e s t a d o s c u a l e s s o n :
l a r v a , c r i s á l i d a , n i n f a ó p u p a , é insecto
perfecto.
M E T A T Ó R A X . — T e r c e r s e g m e n t o del
t ó r a x q u e lleva el s e g u n d o p a r de alas
y el tercero de p a t a s .
MIRIÁPODOS. — Animales articulados,
largos, vermiformes, ordinariamente
c o m p u e s t o s de m u c h o s a n i l l o s , y p o seen u n g r a n n ú m e r o de p a t a s a r t i culadas.
M O N Ó F A G O S . — S e da este n o m b r e á los
insectos c u y o r é g i m e n c o n s i s t e en u n a
sola especie de a l i m e n t o .
N.
N E U R Ó P T E R O S . — O r d e n de insectos
c a r a c t e r i z a d o s p o r t e n e r c u a t r o alas
m e m b r a n o s a s , con m u c h a s n e r v i a c i o n e s q u e f o r m a n u n a especie d e r e d ,
p o r lo q u e se l l a m a n r e t i c u l a d a s . T i e n e n los ó r g a n o s b u c a l e s d i s p u e s t o s
p a r a la m a s t i c a c i ó n .
NINFA ó CRISÁLIDA.—Estado i n t e r m e dio p o r el c u a l p a s a n m u c h o s insectos
a n t e s de a l c a n z a r el de insecto perfecto.
O.
O M N Í V O R O . — S e da este n o m b r e á los
insectos c u y o s r é g i m e n a l i m e n t i c i o les
permite sustentarse indiferentemente
d e p l a n t a s , ó de o t r o s a n i m a l e s .
Ó R G A N O . — C u a l q u i e r a p a r t e de u n a n i m a l , d e s t i n a d a á u n t r a b a j o ó acción.
O R G A N O G E N É S I C O . — F a c u l t a d de p r o d u c i r ó r g a n o s , es decir, facilidad d e
d e s a r r o l l o en el o r g a n i s m o .
O R U G A S . — S e da este n o m b r e , e s p e c i a l m e n t e á las l a r v a s de los l e p i d ó p t e r o s .
—
P.
P A L P O S . — F i l e t e s móviles articulados
q u e existen en la boca de los i n s e c t o s .
P A R Á S I T O S . — C o n este n o m b r e se d e s i g n a n los i n s e c t o s , q u e viven á e x p e n sas de o t r o s a n i m a l e s .
P A R T E N O G É N E S I S . — Por su e t i m o l o gía, esta p a l a b r a significa g e n e r a c i ó n
d o n c e l l a , y es la facultad q u e t i e n e n
ciertos i n s e c t o s , s o b r e t o d o los p u l g o n e s , de p o n e r h u e v o s de los q u e salen
h e m b r a s fecundas, q u e ponen huevos
t a m b i é n f e c u n d a d o s , sin necesidad de
c o n c u r s o m a s c u l i n o en u n a serie c o n secutiva de g e n e r a c i o n e s .
P A T A S . — S o n los m i e m b r o s d e s t i n a d o s á
la p r o g r e s i ó n s o b r e la t i e r r a ó el a g u a ,
y están c o m p u e s t o s de c a d e r a ó trocánter, m u s l o ó fémur, p i e r n a ó tibia, t a r so y u ñ a s .
P E N T Á M E R O S . — R e c i b e n este n o m b r e
los insectos q u e t i e n e n cinco artejos en
t o d o s los t a r s o s .
P I C O . — E s el ó r g a n o b u c a l de los i n s e c tos c h u p a d o r e s , p e r o q u e no f o r m a
spiri-trompa.
PIRALA.—Género de lepidópteros q u e
t i e n e p o r p r i n c i p a l e s c a r a c t e r e s : alas
e n t e r a s , t e c t i f o r m e s , las s u p e r i o r e s
t r u n c a d a s en la p u n t a , y las i n f e r i o r e s , p l e g a d a s en f o r m a d e - a b a n i c o
t r o m p a m u y corta ó r u d i m e n t a r i a , y á
veces n u l a . L a s especies p e r t e n e c i e n t e s
á este g é n e r o son m u y d a ñ i n a s y la de
la vid, q u e h o y p u e d e decirse q u e p e r tenece á la h i s t o r i a , t u v o u n a época
q u e llegó á c o m p r o m e t e r s e r i a m e n t e
la e x i s t e n c i a de los v i ñ e d o s .
P I S O D E S . — G é n e r o de c o l e ó p t e r o s del
q u e a l g u n a s especies atacan v a r i o s á r boles, es n o t a b l e e n t r e ellas el P. pini.
P O L Í F A G O . — S e aplica este calificativo
al a n i m a l , c u y o r é g i m e n c o m p r e n d e
m u c h a s y v a r i a s clases de a l i m e n t o .
P O L I F O R M E . — Q u e afecta v a r i a s formas.
P R O B O S C Í D E O . — E l animal q u e tiene
p r o b ó s c i d e ó sea c h u p a d o r ó t r o m p a .
P R O T Ó R A X . — L a p r i m e r a p a r t e del t ó r a x á la q u e va u n i d o el p r i m e r p a r
de p a t a s .
P U L G Ó N . A P H I S . — G é n e r o de i n s e c t o s
h e m í p t e r o s , p e r t e n e c i e n t e á la sección
ó s u b - ó r d e n de los h o m ó p t e r o s , t r i b u
de los afídidos, t i e n e n p o r c a r a c t e r e s :
alas trasparentes ó nulas, antenas m á s
l a r g a s q u e el c u e r p o y d o s t u b o s e x r e t o r e s en el v i e n t r e . M u c h o s de estos
insectos viven en s o c i e d a d , y t o d o s
ellos s o b r e las p l a n t a s , de las q u e c h u p a n el j u g o ; u n o s de las hojas, o t r o s
de los tallos y r a m a s , y o t r o s de las
raíces, ocasionando perjuicios incalculables.
P U P Í P A R O . — S e da este n o m b r e á los i n sectos q u e se r e p r o d u c e n p o r m e d i o de
fetos ó p u p a s .
P U P Í V O R O . — F a m i l i a p e r t e n e c i e n t e al
o r d e n de los h i m e n ó p t e r o s . c u y o s g é n e r o s p r i n c i p a l e s son: Ichneumon,
Cynips y Chaléis. S u s c a r a c t e r e s m á s n o t a b l e s s o n : a b d o m e n p e d i c u l a d o , con el
p e d ú n c u l o largo y e s t r e c h o , las h e m b r a s a r m a d a s de u n t a l a d r o q u e les s i r ve t a m b i é n de o v i d u c t o . G e n e r a l m e n t e
t o d a s las especies p e r t e n e c i e n t e s á esta
familia son ú t i l í s i m a s p o r ser en s u
m a y o r p a r t e c a r n i c e r o s ó p a r á s i t o s de
o t r o s insectos.
R.
R A D I C Í C O L A . — Q u e vive s o b r e las r a í ces.
R I N Q U I T E S . — G é n e r o de c o l e ó p t e r o s ,
sección de los t e t r á m e r o s , familia r i n cóforos. Son i n s e c t o s d i m i n u t o s l l a m a d o s t a m b i é n atelabos, y e n t r e ellos
figura el l l a m a d o c u q u i l l o de la vid q u e
t a n t o s p e r j u i c i o s c a u s a á esta p l a n t a .
S.
SALTADORES. — N o m b r e dado á una
f a m i l i a p e r t e n e c i e n t e al o r d e n d e los
o r t ó p t e r o s , c a r a c t e r i z a d a p o r la l o n g i t u d y r o b u s t e z de s u s p a t a s p o s t e r i o r e s .
S A P E R D A . — G é n e r o de c o l e ó p t e r o s t e t r á m e r o s , familia de los l o n g i c o r n i o s ,
c u y a s especies c a u s a n g r a n d e s p e r j u i cios en los t r o n c o s y r a m a s de los á r boles.
S I R F O . — G é n e r o p e r t e n e c i e n t e al o r d e n
de los d í p t e r o s . L a s especies p e r t e n e -
cientes á este g é n e r o , son ú t i l í s i m a s ,
p o r q u e s u s l a r v a s , m u y v o r a c e s y atídífagas i m p i d e n q u e los p u l g o n e s se
m u l t i p l i q u e n en n ú m e r o excesivo.
T.
T A R S O . — U l t i m a p a r t e de la p a t a de los
i n s e c t o s , está u n i d a á la tibia, f o r m a d a
p o r v a r i o s artejos y t e r m i n a d a o r d i n a r i a m e n t e p o r u n a especie de g a n c h o s
en n ú m e r o de d o s .
T I S A N U R O S . — O r d e n de i n s e c t o s q u e
p o r su a n a l o g í a con los o r t ó p t e r o s
f o r m a n h o y u n a sección de estos.
T Ó R A X . — E s la s e g u n d a de las t r e s p a r tes en q u e se d i v i d e u n i n s e c t o , está
colocada e n t r e la cabeza y el a b d o m e n
s i r v i e n d o de s o s t e n á las a l a s y á las
patas.
T R A Q U E A S . — S o n dos tubos situados á
c a d a lado del c u e r p o de los i n s e c t o s ,
e s t á n d i v i d i d o s en m u c h a s r a m i f i c a c i o n e s , y les s i r v e n p a r a r e c i b i r el a i r e
p o r los e s t i g m a s p a r a e f e c t u a r la r e s piración.
T R I Q U I N A , TRICI-IINA.—Gusano h o y t r i s t e m e n t e c é l e b r e . T. spyralis,
vive en
las fibras m u s c u l a r e s de v a r i o s m a m í feros s o b r e todo de l a s r a t a s ; es t a m bién m u y c o m ú n en el c e r d o , en c u y a s
fibras se p r e s e n t a a r r o l l a d a en e s p i r a l ,
y e n v u e l t a en u n a especie de b o l s a en
la q u e p e r m a n e c e c o m o en el l i m b o , es
d e c i r en u n e s t a d o l a t e n t e , h a s t a q u e
el h o m b r e ú o t r o m a m í f e r o c o m e la
c a r n e t r i q u i n a d a ; e n t o n c e s se d e s p o j a
de s u e n v o l t o r i o , se d e s a r r o l l a n los ó r g a n o s s e x u a l e s , c e l e b r a s u s b o d a s y se
m u l t i p l i c a de u n m o d o a s o m b r o s o . La
n u m e r o s a p r o l e , sea c i r c u l a n d o con los
h u m o r e s , sea a t r a v e s a n d o las p a r e d e s
del e s t ó m a g o , va á e s t a b l e c e r s e en las
fibras m u s c u l a r e s o c a s i o n a n d o la t e r r i b l e e n f e r m e d a d c o n o c i d a con el n o m b r e de triquinosis
q u e es m o r t a l en el
hombre.
T R O M P A . — E s el ó r g a n o de s u c c i ó n d e
los i n s e c t o s c h u p a d o r e s , y en los l e p i d ó p t e r o s está a r r o l l a d a en e s p i r a l .
V.
V A S T A T R I X . — D e v a s t a d o r a , calificativo
a p l i c a d o m u y j u s t a m e n t e p o r M. P l a n c h ó n á la F i l o x e r a d e la v i d .
V O L U C E L L A . — G é n e r o d e insectos p e r t e n e c i e n t e al o r d e n d e l o s d í p t e r o s , s u s
l a r v a s c a u s a n g r a n d e s e x t r a g o s e n los
h i m e n ó p t c r o s s o b r e todo en s u s n i d o s .
t e n e c i e n t e al o r d e n d e los c o l e ó p t e r o s
t e t r á m e r o s . L a s especies p e r t e n e c i e n t e s
á esta f a m i l i a , e n s u s d i f e r e n t e s e s t a dos, se n u t r e n d e la p a r t e l e ñ o s a d e l o s
v e g e t a l e s , o c a s i o n a n d o perjuicios e n
todo el a r b o l a d o , e s p e c i a l m e n t e e n l o s
b o s q u e s , s o b r e t o d o e n las coniferas.
Z.
Z E U Z E R A . — G é n e r o de lepidópteros, c u yas larvas, todas lignívoras causan m u c h o d e s t r o z o e n los á r b o l e s .
X.
X I L Ó F A G O S . — F a m i l i a d e insectos p e r -
LISTA
BIBLIOFRÁFICA.
Los autores que h e m o s consultado p a r a escribir esta
m e m o r i a y á quienes enviamos la expresión de nuestro
reconocimiento son los siguientes:
MONOGRAFÍAS.
Almenas (Conde de las).—La Filoxera.
Escosura y Deleitio, ingenieros.—Descripción, vida y costumbres
de la Filoxera.
Fatio.'—Etat de la question filloxerique en Europpe.
Graells.—Prontuario filoxérico.
Miret.—Estudios sobre la filoxera vastatrix.
OBRAS DE CIENCIAS AUXILIARES.
Arce y Ayuso.—Agricultura.
Courreau.—Les insectes invisibles.
Gasparin.—Cours
d'Agriculture.
Moll et Gayot.—Encyclopédie practique de V agriculteur.
Monlau.—Historia natural.
Pouchet.—Histoire naturelle du règne animal.
Rozier.—Cours complet d'Agriculture teorique et practique.
Descargar