Isabel II - IES Alfonso Moreno

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EVOLUCIÓN POLÍTICA: FASES Y PERÍODOS DEL REINADO DE ISABEL II (1833-1868)
I.- LAS REGENCIAS
LA REGENCIA DE MARÍA CRISTINA (1833-1840): GUERRA Y DESAMORTIZACIÓN.
Durante este periodo asistiremos a dos procesos fundamentales:
El acceso del liberalismo al poder a través de un pacto con la Corona. Se alternarán moderados
y progresistas, que definen dos maneras de entender el liberalismo.
La guerra civil que enfrenta a los liberales frente a los absolutistas que defienden la opción de
Carlos Mª Isidro. Se trata de un conflicto dinástico e ideológico, fruto de las insuficiencias y
contradicciones del Antiguo Régimen
Tras la muerte de Fernando VII el 29 de septiembre de 1833, Isabel II es proclamada reina y
María Cristina regente. El primer gobierno de Cea Bermúdez (con Javier de Burgos en el Mª de
gobernación) es de carácter muy moderado. El “Manifiesto del 4 de Octubre” firmado por la Reina
Gobernadora afirma el poder de la Corona y promete reformas administrativas en la línea ideológica del
Despotismo Ilustrado que no satisfacerán a nadie.Se inician las primeras insurrecciones carlistas y losm
primeros pronunciamientos militares (generales Llauder y Quesada,capitanes generales de Cataluña y
Castilla- que exigen reformas políticas.
La Regente manda formar gobierno a Martínez de la Rosa, primer ensayo de gobierno liberal
moderado. Se promulga el Estatuto Real (10 de abril de 1834), documento con las siguientes
características:
• No es una constitución, sino una especie de Carta otorgada o más bien una convocatoria de
Cortes.
• La iniciativa legal se reserva exclusivamente a la Corona.
• Establece unas Cortes bicamerales: Cámara de los Próceres (Grandes de Castilla y miembros de
designación real) y Cámara de los Procuradores (miembros elegidos por sufragio censitario y
muy restringido -0,15%-)
• No incluye ninguna declaración de derechos.
A los liberales progresistas este texto les resulta insuficiente y recurriran a pronunciamientos y
movimientos populares (juntas)con carácter anticlerical y que exigen la apertura del régimen. La oleada
revolucionaria culmina en el verano de 1835 con la caída del gobierno moderado del Conde de Toreno y
la formación del primer gobierno de Juan Alvárez de Mendizábal. Sus primeras medidas son:
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Supresión de órdenes religiosas con sus conventos y monasterios (Decretos de febrero y marzo
de 1836).
Reorganización del ejército para hacer frente a los carlistas
Se trata de un breve parentesis progresista, porque en mayo la reina manda forma gobierno al
moderado Istúriz. Un nuevo pronunciamiento (los sargentos de La Granja, agosto de 1836) significa
nuevamente la formación de un gobierno progresista ( J.M. Calatrava) que con Mendizábal en Hacienda
realizará una serie de medidas legislativas fundamentales en la línea de las tareas históricas de lo que
hemos denominado revolución burguesa:
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Ley del 29 de julio de 1837 de desamortización de bienes eclesiásticos
Abolición de Señoríos y mayorazgos
Libertad de industria y supresión de diezmos y primicias
Promulgación de la Constitución de 1837 (18 de junio).
La Constitución de 1837.Tras la convocatoria de Cortes Constituyentes se elaborará el nuevo texto constitucional que en
principio se pensó como una revisión de la de 1812. Sus características son:
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Consta de 13 Títulos y 77 artículos y pretende ser más práctica que doctrinal. Se ha
interpretado como una constitución de “conciliación liberal”
Proclama la soberanía nacional y una amplia declaración de derechos y libertades: libertad de
prensa sin censura previa, institución del jurado para delitos de imprenta... Se reconoce la
milicia nacional y la elección popular de los alcaldes
Mantenimiento del culto y ministros de la religión católica pero sin prohibir el ejercicio de
cualquier otra (art. 11).
El poder legislativo lo comparten las Cortes con el rey. Las Cortes poseen iniciativa legislativa.
Son cortes bicamerales: un Senado de designación real sobre una lista triple propuesta por los
electores; y un Congreso de los Diputados elegido por sufragio directo a razón de un diputado
por cada 50.000 habitantes. El poder judicial es independiente
Una ley posterior (julio de 1837) establece un sufragio restringido y censitario para electores
(2,2%, 400.000 electores sobre 15 millones de habitantes) y elegibles.
La nueva constitución no garantiza la estabilidad política , y en agosto de 1837, con los carlistas
a las puertas de Madrid, un nuevo pronunciamiento de oficiales en Aravaca lleva a los moderados al
poder que gobernarán hasta 1840. El 29 de agosto de 1839 finaliza la guerra carlista con el “abrazo de
Vergara” que afianza el prestigio del general Espartero.
Los sucesos de 1840.- Los moderados pretendían reducir el sufragio, controlar y limitar la
libertad de prensa y aprobar una “Ley de ayuntamientos” que permitiría al gobierno controlar los
municipios y diputaciones. Esto provoca movimientos revolucionarios en los ayuntamientos
progresistas, formación de juntas y actuación de la Milicia Nacional que obligan a la regente a paralizar
las reformas y ofrecer el gobierno al Espartero. Este exige además ser corregente y María Cristina
renuncia el 12 de octubre de 1840 a la Regencia y abandona España. Desde Marsella explicará en un
manifiesto las causas de su decisión. El general Espartero es nombrado regente.
El carlismo. La guerra civil (1833-1839).Ideología e implantación del carlismo.Los sectores más intransigentes del absolutismo utilizarán el nombre del príncipe don Carlos
desde 1826-1827. Defenderán sus derechos dinásticos en los últimos años del reinado de Fernando VII:
así se plantea un pleito dinástico-ideológico que desembocará en la primera guerra carlista. El carlismo
se caracteriza ideológicamente por los siguientes planteamientos:
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Exaltación del poder real y rechazo del liberalismo.
Defensa de la Iglesia: “movimiento armado del catolicismo español” en expresión de Vicens
Vives
Foralismo, defensor de las leyes e instituciones diferenciadoras frente al liberalismo.
Protesta social de ciertos sectores sociales del campesinado, en zonas donde hay una mayor
distribución de la propiedad agraria El carlismo va a ser un movimiento campesino, si bien en
los años 70 aumentará su implantación en grupos sociales urbanos.
La zona geográfica en la que se asienta el carlismo incluye fundamentalmente Vascongadas,
Navarra y el Maestrazgo (norte de Aragón y Cataluña). Se organizará en juntas, hasta la llegada de Don
Carlos a España en julio de 1834. La guerra tendrá un carácter rural, estando en el campo las fuerzas
carlistas que adoptarán el sistema de guerrillas. Los liberales controlarán las zonas urbanas, e
incorporarán a su causa a los campesinos sin tierra que esperaban del triunfo isabelino medidas
desamortizadoras que transformaran la propiedad tradicional del la tierra
Al tratarse el carlismo de un movimiento absolutista, María Cristina quedó obligada a apoyarse
cada vez más en los sectores liberales, hecho que define la guerra como un conflicto ideológico y no sólo
dinástico. Las potencias liberales europeas (Inglaterra, Francia, Portugal) apoyarán la causa cristinoisabelina
Fases de la guerra.1ª fase (1833-35). Tras la muerte del rey, los voluntarios realistas se sublevan armados en
diferentes lugares en favor de Don Carlos. Tomás Zumalacárregui es el organizador de las tropas
carlistas, hasta su muerte en el sitio de Bilbao, que además acaba en fracaso.
2ª fase (1836-37). Los liberales intentan aislar a los carlistas en el norte, mientras estos
iniciarán expediciones más allá del Ebro: en 1837 llegarán incluso hasta Madrid, con don Carlos al frente.
No consiguieron ningún éxito estratégico, ni apenas adeptos fuera de sus zonas de dominio
3º fase (1838-39). La convicción de la imposibilidad de triunfo y las divisiones internas
(castellanos y navarros, intransigentes y moderados) llevarán a proponer el fin del conflicto. El 31 de
agosto de 1839 se firma el Convenio de Vergara entre Espartero y Maroto, simbolizado por el histórico
abrazo: Espartero se compromete a respetar los fueros y los empleos y grados de los militares carlistas.
Don Carlos huye de España, y el general Cabrera mantiene la guerra en el Maestrazgo hasta 1840
Consecuencias de la primera guerra carlista Escisión de los carlistas, encumbramiento de
Espartero (que accede a la Regencia) como “espadón” de los progresistas, triunfo de los liberales y
huella moral entre la población de la inusitada crueldad que la guerra tuvo en ciertos momentos.
LA REGENCIA DE ESPARTERO (1840-1843).
La regencia de Espartero se caracteriza por su inestabilidad política motivada por las
disensiones entre los progresistas y el recurso a la conspiración y a los pronunciamientos por parte de
los moderados, liderados por Narváez. Así, el pronunciamiento de octubre de 1841, que tuvo como
símbolo el asalto a Palacio para intentar rescatar a la reina niña protagonizado por el general Diego de
León.
Espartero gobernó con dureza y autoritarismo, rodeado de los “ayacuchos”. El año 1842 fue
decisivo con las revueltas de Barcelona: con el telón de fondo de la crisis industrial y la aparición de los
primeros grupos radicales demócrata-republicanos y obreros, el gobierno negociaba un arancel de signo
librecambista que favorecía la importación de tejidos ingleses, amenazando así a la industria catalana.
Esto originó la sublevación de la milicia nacional y la movilización de burguesía y trabajadores catalanes
y, ante la gravedad de los acontecimientos, la decisión de Espartero de disparar las baterías de Monjuich
contra la población de Barcelona: las repercusiones de la represión acentuaron la impopularidad del
general y la profunda división entre los progresistas.
La formación de un amplio frente de oposición a Espartero, culminara en el pronunciamiento
de Torrejón de Ardoz en 1843 que produjo la caída del regente y el triunfo del general Narváez
convertido así en el “espadón” de los moderados y en el “hombre fuerte” del momento. Para facilitar la
labor del nuevo gobierno moderado y evitar la reaparición de un regente poderoso, las Cortes
decretaron la mayoría de edad de Isabel II en octubre de 1843
III.- EL REINADO DE ISABEL II (1843-1868)
1.- La década moderada (1844-1854).
Narváez será el protagonista de estos diez años, bien ejerciendo directamente el poder como
presidente del gobierno (en cuatro ocasiones), bien controlando el partido moderado.
Los moderados establecieron un rápido control sobre el país creando un nuevo “orden” que
respondía a su ideario político y social. Desarrollarán una legislación que se ajustará a los intereses de la
oligarquía de los grupos dominantes en esta primera fase de expansión industrial en España: los
aristócratas de linaje y nuevos terratenientes, constructores de ferrocarriles y explotadores de minas,
promotores urbanos y banqueros, y los fabricantes vascos y catalanes.
La nueva estructura política de España se conforma durante este período desde los postulados
conservadores de la ideología moderada que frenan la posibilidad de ir más lejos en el proceso de
ampliación de la revolución liberal. Su objetivo es consolidar el poder político y económico de la nueva
oligarquía dominante.
La Constitución de 1845
El nuevo “orden” se consolida con la aprobación de un nuevo texto constitucional, el más
conservador y censitario del siglo XIX. Se plantea como una reforma de la de 1837, eliminando sus
contenidos progresistas según la doctrina del liberalismo doctrinario:
• Se sustituye la soberanía nacional por la soberanía compartida Rey-Cortes
• Las Cortes se estructuran en dos cámaras: el Senado tiene un número ilimitado de miembros
designados en su totalidad por el rey y con carácter vitalicio (se especifica que podrán ser
senadores los aristócratas, altos cargos de la administración del Estado y de la Iglesia y los
mayores contribuyentes); el Congreso de los Diputados, elegido por sufragio cada cinco años,
tiene las mismas funciones que el Senado. La ley electoral de 1846 restringía el derecho de voto
a un cuerpo electoral aproximado del 1% (97000 electores, contribuyentes de más de 400
reales de impuesto directo)
• Se proclama la religión católica como oficial (Estado confesional)
• Restricción de derechos y libertades: supresión de la libertad de imprenta y de juicios por
jurado. limitación de competencias de ayuntamientos y supresión de la milicia nacional.
Medidas legislativas de los moderados
El resto de su actividad legislativa se orienta en una línea similar:
• Desde 1844 se paraliza la venta de los bienes desamortizados, se devuelve a la Iglesia los bienes
no vendidos y se la indemniza. El Concordato con la Santa Sede de 1851 normaliza las
relaciones Iglesia-Estado
regulando las atribuciones respectivas, autorizando nuevas
comunidades religiosas, asegurando la intervención eclesiástica en la enseñanza y fijando la
dotación del Clero por parte del Estado. La Iglesia reconoce la venta de bienes eclesiásticos
efectuada hasta la fecha.
• Se adoptan una serie de medidas que implican un claro objetivo de centralización política,
administrativa y económica:
• Reforma de Hacienda (Mon y Santillán, 1845) . La contribución territorial se convierte en la
base de la recaudación fiscal: estos impuestos sobre los grandes propietarios suscita oposición
en las Cortes, pero sale adelante como única solución para salvar la situación crítica de la
Hacienda Pública. Se crea un subsidio sobre industria y comercio; e impuestos directos sobre
consumos de determinados productos
• Búsqueda de un orden jurídico unitario a través de un nuevo Código Penal, Ley de
Enjuiciamiento Civil, Ley de Notariado, Ley Hipotecaria y proyecto de Código Civil
• Ley de Ayuntamientos de 1845 que reservaba a la Corona la designación de los alcaldes de los
municipios de más de 2000 habitantes, y el resto a los gobernadores civiles. Se refuerza la
organización provincial creada en 1833.
• Creación en 1844 de un nuevo cuerpo armado, la Guardia Civil, para evitar la sublevación
política y mantener el orden en la España rural.
• Construcción de las primeras líneas de ferrocarril a base de una fuerte inversión de capital
extranjero; creación de niuevas Sociedades de Crédito y del Banco Español de San Fernando
(1847); construcción del canal de Isabel II (1850). Gran desarrollo de las obras públicas.
• Ley de Instrucción Pública de Moyano, que consolida la intervención del Estado en la
enseñanza.
La nueva oleada revolucionaria liberal europea de 1848 apenas tiene repercusiones en España y
es detenida por el general Narváez que actúa con poderes extraordinarios otorgados por las Cortes en
régimen de auténtica dictadura.Tras 1851, Bravo Murilllo, tal vez influido por el golpe de estado de Luis
Napoleón Bonaparte en Francia, intenta reformar la constitución en un proyecto autoritario, que se
aproxima al absolutismo, antiparlamentario y ultraconservador ( reducción de la base censitaria a los
150 mayores contribuyentes de cada distrito, supresión de derechos individuales, reunión de las Cortes
a puerta cerrada...) al que se opondrá un sector de los moderados “más liberales” (“los puritanos”) .
Estos junto a los progresistas prepararán un nuevo pronunciamiento con el que acabará la década
moderada.
2.- El bienio progresista (1854-1856).La revolución de 1854
Algunos historiadores la consideran la versión española de las del 48 europeo. Un
pronunciamiento liderado por el general O´Donell en Vicálvaro (Madrid) en junio de 1854 , vendrá
seguido de la formación de juntas liberales progresistas y algunas republicanas y demócratas, así como
de levantamientos populares en varias ciudades (barricadas y asaltos a domicilios de los burgueses en
Madrid, exigencias de derechos de asociación de los obreros textiles en Barcelona) . El “Manifiesto de
Manzanares” redactado por Cánovas del Castillo y suscrito por O¨Donell, promete reformar la ley
electoral, convocar Cortes y reimplantar la milicia nacional influirá en conseguir el apoyo de los
progresistas y demócratas. Lo que parecía un pronunciamiento conservador deriva, por la presión de las
Juntas de Salvación progresistas, en el retorno de Espartero al poder.
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Las realizaciones del bienio
La Ley General de Desamortización dirigida por Pascual Madoz como Mº de Hacienda en 1855
pone a la venta la mayor parte de los bienes de propios y baldíos de los municipios para
afrontar las dificultades financieras. Vuelve a favorecer de nuevo a las clases propietarias,
unicas capaces de pagar el precio de venta, reduciendo los recursos de los ayuntamientos y
perjudicando a los campesinos más pobres. También se enajenaron nuevos bienes
eclesiásticos, produciendo la ruptura con la Iglesia y la oposición de la reina.
Aprovechando la inicial coyuntura expansiva de la economía española, los progresistas intentan
instrumentar el despegue económico a través de Ley de Sociedades de Crédito (26-1-56) que
sienta las bases del sistema bancario español y la penetración de capitales extranjeros y la Ley
General de Ferrocarriles (3-6-1855)
El nuevo proyecto de constitución que recogía el ideario progresista: soberanía nacional, Milicia
Nacional, Jurados para delitos de prensa, y ampliación del número de electores y de libertades
públicas. Discutida en 1855 y aprobada en 1856, no llegó a promulgarse (constitución “non
nata”).
Estas reformas no satisfacían a los sectores más avanzados del progresismo, a los demócratas
(partido creado en 1849) ni a los obreros que exigían reformas más radicales. Junto a las sublevaciones
campesinas en Castilla y Andalucía, la creciente movilización obrera motivada por el alza de precios y la
crisis económica originará las primeras huelgas generales en Barcelona y el aumento de la conflictividad
social. La incapacidad para controlar los disturbios provocó la dimisión de Espartero. La reina entrega el
poder a O´Donell, mientras el ejército reprime a las juntas y la milicia nacional
3.- La crisis del régimen isabelino: unionistas y moderados (1856-1868)
La alternancia de unionistas y moderados en el poder
O´Donell a través de su partido, la Unión Liberal, pretende una línea intermedia entre
moderantismo-progresismo para afianzar el régimen liberal en España. Reimplanta la Constitución de
1845, pero con un Acta Adicional que recoge algunos principìos progresistas. Sin embargo, el nuevo
régimen entronca con la década moderada e irá marginando a los progresistas que, a su vez ,se verán
desbordados por la izquierda por demócratas y republicanos que exigen más libertades y
reivindicaciones sociales.
Durante estos doce años se alternarán en el poder los unionistas de O¨Donell y los moderados
de Narváez, al mismo tiempo que desde 1865/66 la crisis económica, política y social produce la
descomposición del régimen isabelino que culminará en la revolución de 1868 y el derrocamiento de
Isabel II.
Una política exterior de prestigio
O´Donell realiza en su segundo gobierno (1858-1863) una serie de intervenciones militares en
el exterior, cuyas motivaciones obedecían a una “política de prestigio” basada en una sensibilidad
romántica y aventurera que pretendía recuperar los episodios épicos del pasado español para potenciar
el nacionalismo y contentar a los militares y a la oligarquía del país. . En realidad era un recurso para
crear una ilusión de nacionalismo entre las clases medias y populares, a falta de una política de efectiva
participación política por el carácter restrictivo de las leyes electorales, al falseamiento del sufragio y a
la inoperancia de la vía constitucional.
Entre estas campañas de “prestigio” señalamos:
• La guerra de Marruecos producto de un conflicto fronterizo sufrido en Ceuta. Las victorias
españolas consagran a Prim y las conquistas de Tetúan y Tánger. La Paz de Tetúan (1860)
concede el derecho de ocupación del actual Ifni.
• Expedición a Conchinchina (Vietnam) y a México (1861) apoyando al imperialismo francés de
Napoleón III. España no sacará nada positivo.
• Reincorporación de la República Dominicana a España durante 4 años.
• Guerra del Pacífico contra Perú y Chile (1865-66)
La crisis y descomposición del régimen isabelino
El régimen isabelino tendrá que afrontar crisis continuas que deterioran la situación económica:
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Conflictividad social que se refleja en revueltas en el campo
Quiebra de los ferrocarriles que demuestran su falta de rentabilidad debido a la insuficiente
demanda derivada del escaso desarrollo industrial, del bajo nivel adquisitivo de la población y
de la especulación de los inversores.
Crisis financiera de 1866 con quiebras de bancos por falta de liquidez motivada por los
impagos.
Crisis de las industrias textiles en los años 60, producida por el “hambre de algodón” que
ocasiona la guerra civil de EEUU.
Epidemias como la de cólera de 1865
La crisis económica agrava la situación política entre 1865-1868, hasta el punto de que no sólo
el gobierno, sino la propia monarquía de Isabel perderán el apoyo de las clases dominantes del
país
Se tuvieron que vender bienes patrimoniales de la Corona para afrontar las dificultades de la
Hacienda. La decrepitud del régimen se manifiesta en la dura represión de las protestas, como
la de los estudiantes en la “Noche de San Daniel” (abril de 1865) en relación con la petición de
libertad de cátedra, en las limitaciones al derecho de libertad de expresión, en la clausura del
Ateneo de Madrid y en los intentos de pronunciamiento del general Prim (enero, 1866) o la
sublevación frustrada de los sargentos del cuartel de San Gil (22 de junio de 1866) que terminó
con 65 ejecuciones.
Desavenencias con la reina, disensiones en la Unión Liberal, la crisis económica y la
conflictividad social y política provocarán el abandono de O´Donell, que se marcha a Francia,
falleciendo en 1867.
En julio de 1866, comienza el último gobierno de Narváez, con un cada vez más, marcado
carácter autoritario: detenciones preventivas, suspensión de garantías constitucionales, censura de
prensa, suspensión de las Cortes. Morirá cinco meses antes de la revolución de septiembre de 1868 que
Prim estaba preparando desde el extranjero. El siguiente gobierno, de González Bravo, será el último de
la monarquía de Isabel II. Desde 1866 (Pacto de Ostende) progresistas, demócratas y unionistas se
comprometen a derrocar a Isabel II. La solución vendrá de nuevo a través de un pronunciamiento que
se convierte en revolución.
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