lecturas de la 1-a semana de diciembre 2013 parte 2.

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 LECTURAS DE LA 1‐A SEMANA DE DICIEMBRE 2013 PARTE 2. ¿QUIÉN MANDA EN INTERNET? http://www.cromo.com.uy/2013/11/quien‐manda‐en‐internet/ Guillermo Rodríguez Lateulade / @guillerbb ‐ 30/11/2013 En la web se cierne una lucha entre cuatro grupos con ideologías e intereses muy distintos: los gobiernos y grandes corporaciones, los grupos de hackers, las organizaciones sin fines de lucro y los internautas Desde que el año pasado los conflictos creados con la promulgación de las leyes SOPA y PIPA generaron revuelo en todo el mundo, los más de 2.500 millones de usuarios de internet empezaron a tomar conciencia sobre el poder de internet y los entes que lo controlan. En ese momento quedó claro que hay cuatro grandes fuerzas luchando por reinar en internet. En una esquina está el poder tradicional, es decir, los gobiernos con sus agencias de seguridad (o directamente de espionaje) y las grandes corporaciones. En otra esquina están los dispersos movimientos radicales, los hackers y cibercriminales, siendo Anonymous su “cara” visible. Por otra parte se encuentran las organizaciones no gubernamentales y transnacionales sin fines de lucro, como Internet Society e ICANN. Y, por último, está la gente, los usuarios comunes, a veces reunidos en acciones de ciberactivismo. Sin embargo, esta no fue siempre la distribución del poder en internet. Anarcos online Los inicios de internet datan de hace más de 40 años. Si bien surgió como una necesidad de comunicación interna del Departamento de Defensa de Estados Unidos, creció como un proyecto anárquico. La falta de normas y límites dio poder a los intelectuales que creían en la libertad de la red, así como a los cibercriminales, que carecían de control. La anarquía de la primera era de internet llevó a muchos a pensar que un nuevo orden global estaba a la vuelta de la esquina. Creían que los blogs serían los nuevos medios de prensa, que las microempresas podrían competir con las grandes corporaciones y que la copia digital cambiaría para siempre el modelo comercial de la música y el cine. Oportunidad para todos Internet envolvió de poder a quien hiciera uso de ella. Pero a pesar de todas las oportunidades y herramientas, tal utopía no llegó a concretarse, al menos no de una forma tan concreta. La red de las redes contribuyó a distribuir el poder de la libertad de acción y expresión, pero también el poder de la vigilancia, el control y la detección. Sitios como Amazon o eBay cambiaron algo tan antiguo como el sistema de comercio, mientras que YouTube, MySpace y SoundCloud modificaron la industria del entretenimiento. Los millones de blogs y sitios web temáticos transformaron el valor de la información, y las redes sociales cambiaron para siempre la forma de conectarse y hacer política. A su vez, las instituciones tradicionales también han logrado aprovechar esta herramienta para expandir su poder. Hoy en día gracias a internet, en general, y a los servicios de almacenamiento en la nube, en particular, cada vez los usuarios son menos dueños de su información. Cuando Windows era un mundo abierto de posibilidades donde cualquier programa podía ejecutarse y toda la interfaz era moldeable, las cosas podían o no funcionar, pero el usuario era el responsable. El Windows de hoy en día y otros sistemas operativos, incluyendo los móviles como iOS, cada vez entierran más esta idea. Ahora las decisiones sobre aplicaciones y herramientas están del otro lado de la pantalla. Cada día los usuarios entregan más su privacidad y libertad en función de seguridad y confort. El modelo medieval El criptógrafo y experto en seguridad informática Bruce Schneier compara el actual modelo tecnológico con el sistema feudal que gobernó en gran parte de la Edad Media. Esta metáfora encuentra su mayor paralelismo en cómo los usuarios de tecnología entregan su lealtad y soberanía individual a compañías superiores, como Google, Facebook, Microsoft y Apple, en función de su protección. El sistema feudal ofrecía a la nobleza una enorme cantidad de poder sobre sus súbditos y lo mismo se puede ver en la actualidad con los usuarios de servicios como Gmail, Facebook y Twitter. Estas compañías actúan bajo sus propios intereses con el fin de generar más ganancias, tomando decisiones bajo su propia arbitrariedad. Al mismo tiempo deliberadamente, alteran normas sociales y dirigen las velas de la vida moderna. En gran medida, esta nueva protección‐comodidad ha logrado ayudar al “campesinado” más inexperto, facilitando la introducción a la WorldWideWeb. ¿A quién no le gusta tener sus archivos guardados en la nube, ajenos a los robos o roturas de los dispositivos? De igual forma, es desestresante que el antivirus funcione, las actualizaciones se realicen solas y las diferentes aplicaciones funcionen en todos los sistemas operativos correctamente. Ciberestados No son solo las corporaciones las que han aumentado su poder. Los estados también lo han hecho y lo siguen haciendo. Hoy más que nunca hay una gran tendencia global a la vigilancia y censura online. La carrera armamentista‐cibernética ya ha comenzado y son decenas los estados que compiten entre sí para sobrepasarse e invadir sus fronteras sin ser detectados. El escándalo de ciberespionaje internacional desatado por las filtraciones de Edward Snowden, con Estados Unidos y su agencia National Security Agency (NSA) como centro, mostraron una vez más la vulnerabilidad de la información digital. Pero no es necesario ir tan lejos para verlo. Este año el estado uruguayo extendió su vigilancia online con la compra de “El Guardián”, un software adquirido por el Ministerio del Interior con el fin de interferir llamadas, correos y mensajes de los orientales. La lucha por el poder Sebastián Bellagamba, director regional para América Latina de Internet Society, una de las organizaciones internacionales sin fines de lucro que trabajan por la libertad regulada de internet, habló con Cromo sobre la importancia de los usuarios en esta lucha de poderes. Para Bellagamba, tal como sucede en la calle, los usuarios de internet deben ser conscientes del uso que hacen de los diferentes servicios, no solo pensando en la seguridad sino también reflexionando sobre la legitimidad que evocan los estados a la hora de espiar y controlar. Como internet está fundado sobre una arquitectura libre, siempre emergerán nuevas posibilidades y opciones, nuevos programas para encriptar y proteger los datos. De hecho, en los últimos días, tanto Yahoo como Microsoft han informado que trabajan para encriptar la información de sus usuarios para 2014. Según Bellagamba, debería existir una formación para los internautas. Tal como se dictan clases de educación civil, tendría que haber una preocupación por educar a los nuevos ciudadanos informáticos cómo utilizar la red. En este sentido, próximamente la Agencia de Gobierno Electrónico y Sociedad de la Información (AGESIC) comenzará una campaña en diferentes medios para sensibilizar a los usuarios sobre el uso responsable de internet. A nivel de estado también hay una lucha entre estos y las corporaciones, donde los primeros han comenzado una larga batalla por los datos de su población. Alemania, uno de los países más alarmados sobre las cuestiones de privacidad develadas por Snowden, ha invitado a tomar conciencia a su población sobre el uso de servicios estadounidenses como Google o Facebook. Sin embargo, esta apelación a los usuarios no hará que los espías internacionales dejen de obtener información de los usuarios, sea cual sea la red social o buscador que utilicen. Por otra parte, tampoco debería estar en manos de la población un asunto tan delicado como la protección de datos y el espionaje. Los tiempos volverán a cambiar y el poder en internet se redistribuirá de nuevo. Pero, en este momento, los gobiernos y grandes corporaciones son quienes mandan, sin importar el trabajo de las organizaciones sin fines de lucro, la indignación de los usuarios y los ataques de los hackers. El poder en internet Gobiernos y corporaciones. En funcionamiento desde la administración Truman, en 1952, la agencia NSA de Estados Unidos es la más poderosa organización de control de datos y espionajes existente a nivel global. Encargada de la seguridad nacional, ha excedido sus límites interfiriendo comunicaciones de gobiernos e individuos de todas partes del mundo. Algo similar sucede con las grandes corporaciones transnacionales como Google, Facebook, Microsoft y Apple, que recaban información de sus usuarios con fines comerciales y como se sospecha ahora, en pro del control estatal estadounidense. La gente. Compuesta por el 99% de los usuarios de internet, “la gente” es sin duda el bloque más indefenso y desprovisto de poder dentro de la red. Según el sitio Internet World Stats, a mediados de 2012 existían 2.500 millones de usuarios de internet. Mientras que 1.000 millones provenían del continente asiático, 55% del contenido está en inglés. Por otra parte, los sitios más navegados son Google, Facebook, YouTube, Yahoo! y Baidu. Además de carecer de los conocimientos sobre seguridad informática, este grupo se ve vulnerado por constantes cambios en condiciones de privacidad y una vigilancia panóptica por parte de gobiernos y corporaciones a los cuales día a día entregan más información. Organizaciones sin fines de lucro. Respaldada por más de 55.000 miembros, Internet Society cuenta con la misión de mantener internet lo más abierta, democrática y transparente posible. Con figuras como Tim Berners‐Lee, el padre de lo que se conoce actualmente como internet, actúa a través de eventos educacionales, programas comunitarios y diversas políticas públicas en todas partes del mundo. Con sede en Uruguay, Internet Society es la principal fuente independiente sobre políticas y desarrollo de internet. Hackers y cibercriminales. Anonymous es el primer nombre de la larga lista que aparece cuando se habla de hackers y cibercriminales. Motivados por su lema “Somos Anonymous. Somos legión. No perdonamos. No olvidamos. ¡Espérennos!”, la organización supuestamente formada en 2008 ha realizado ciberataques a instituciones como el FBI, Picture Association of America y Universal Music Group. Además, ha realizado acciones populares como deshabilitar sitios de pornografía infantil. RESENA DE "REPENSAR LOS MOVIMIENTOS SOCIALES" DE JORGE ALONSO Miguel Ángel Adame Cerón Rebelión http://www.rebelion.org/noticia.php?id=177528 "Repensar los movimientos sociales" Ediciones de la Casa Chata, CIESAS, 2013 Una de las premisas que dice Jorge Alonso en que se basa su enfoque para realizar su trabajo, es la siguiente: “entender lo que los propios movimientos dicen de sí mismos”. Introducción: Alonso plantea una situación preocupante en el panorama político y sociocultural de los países: la Crisis de representación política. Pero principalmente lo que le interesa es la importancia de la conformación, dinámica procesual y de redes de los movimientos. Una dimensión que destaca en los estudios sobre movimientos sociales es el desarrollo de enfoques culturales: la identidad, la cultura, lo simbólico, las solidaridades, las convivencialidades, las emociones, esperanzas, etc. 1.Aproximaciones a los movimientos sociales. Existe una gran gama de perspectivas y de aproximaciones: las acciones colectivas, sus movilidades y sus identidades, las palestras, sus desgastes y ciclos, sus fines, sus redes de solidaridad con información‐ ‐Aproximación touraineana: Fundamentalmente A. Touraine los concibe como movimientos culturales porque no se pueden analizar con los elementos de las viejas concepciones. ‐Aproximación de sousiana (Boaventura de Sousa Santos): Los visualiza como nuevos protagonistas con nuevas acciones ante nuevas prácticas de opresión; destacan: por su diversidad, por la búsqueda de su emancipación personal, cultural y social, porque amplían la política. Señala asimismo que contribuyen ampliamente al diálogo entre ciudadanía, subjetividad y emancipación en vistas a una sociedad más igualitaria y respetuosa de las diferencias. ‐Aproximación altermundista (S. Amin, M. Castells).: Esta destaca la existencia de un capitalismo global al que hay que alternizarle y disputarle prácticas, sociabilidades y significados desde nuevas y diversas redes, alianzas y alternativas locales e internacionales, con democracias participativas y demodiversidad, estrategias comunes, horizontales y tecnologías que permiten refiguraciones. ‐Aproximaciones desde Latinoamérica. Confluyen en que no hay un solo sujeto sino distintas clases, sectores, capas y temas, muchos más autónomos, múltiples, transversales, por reconocimientos, derechos e identidades que se enfrentan a las políticas neoliberales. ‐Aproximaciones desde la multitud, desorganización y dispersión como “estrategias” (T. Negri, J. Holloway, R. Zibechi, R. Gutierrez). Subrayan la importancia de enfrentar a los poderes dominantes centralizados –
como el Estado‐ con ópticas de la teoría del caos, de construir poderes dispersos para propiciar el desorden, la autodeterminación, la dispersión, las fragmentaciones y la multidiversidad que permiten las autonomías y descentralizaciones. ‐Aproximaciones organizativas de la dispersión (Borón, Bensaïd). Por el contario enfatizan la organización ante la desorganización, ante propuestas paralizadoras, minimalistas micropolíticas y el empirismo de los movimientos y de los teorizadores. Ponen el énfasis en no perder de vista la construcción de una hegemonía y disputa por el poder central. En este apartado también hace mención de aproximaciones combinadas (Saint Upéry y P. González Casanova). Éstas se plantean hacer balance de las dos estrategias (dispersión y organización) y combinarlas en vistas a construir hegemonías de oposición, nuevos frentes y bloques plurales. ‐Otras aproximaciones más recientes (Badiou, Calderón, Revillo, Floréz, Zibechi y Holloway). Mayoritariamente acentúan lo que les parece que aportan y desarrollan los movimientos como: su desconexión de la clase política, sus acciones no previstas y reguladas, su no aceptación de jefes y burocracias, la búsqueda de igualdades con respeto a la diversidad, la generación de nuevas formas culturales de hacer política, su énfasis en los problemas geoambientales, su carácter anticapitalista más allá del Estado‐nación. 2.Algunas pistas. Aquí plantea Jorge Alonso que hay que estar atentos a las condiciones en que emergen los movimientos, a su desarrollo y proceso, sus latencias, sus repertorios tácticos, las marcas que dejan, su multidiversidad y sus alianzas. Insiste Alonso en la necesidad de saber escuchar lo que dicen los movimientos de sí mismos teniendo en cuenta la importancia de las convergencias, coincidencias, diseños viables de alternativas ante los enemigos (no sólo existe un centro de poder) concebidos como varios centros de poder de gran calado. También plantea considerar que aunque haya derrotas, los movimientos en determinada coyuntura siempre mellan el poder y surgen nuevos imaginarios y prácticas. ‐Discusión sobre convergencias. Aquí Jorge Alonso hace el planteamiento que aunque hay muchos movimientos anticapitalistas entre ellos no pueden exigirse que unos se subordinen a otros. Indica que hay que encontrar un “cemento” para que “el conjunto de los movimientos tenga la capacidad de construir una sociedad alterna al capitalismo (p. 79). El cemento se construye sobre la base de coincidencias, identificaciones, complejas redes, aprendizajes colectivos y una meta común, y se va consolidando en innovadoras formas orgánicas: a este dinámica constructiva la llama de «pluralidad convergente» en proceso de aglutinamiento. Cita a Samir Amin sobre la sugerencia que hace este autor de construir una nueva Internacional (la V). Cita también a Boaventura de Sousa Santos en sus intervenciones en el Foro Social Mundial respecto a las nuevas alianzas, por ejemplo cuando señala que se necesitan “convergencias densas e intensas” a partir de las diversidades [y la democracia participativa] plenamente asumidas”. 3. Repaso de los principales movimientos sociales mexicanos [vistos desde abajo]. Inicia su recorrido sintético a partir del alemanismo de los años 40 del siglo XX hasta principios de la segunda década del siglo XXI con la lucha de Javier Sicilia contra la guerra calderonista, pasando por el 68, la guerrilla urbana, el neozapatismo, el movimiento de huelga estudiantil en 1999 de la UNAM y el movimiento de defensas de Atenco, entre otros. Aprovecha este capítulo para señalar que está de acuerdo con la máxima de Cornelius Castoriadis: “que todos discutan las normas que deben darse para convivir y que de forma autónoma decidan colectivamente”, y concluye coincidiendo con la postura de Holloway de que todas las luchas de los movimientos van haciendo grietas a la dominación estatal y capitalista. 4. Repaso reflexivo a experiencias de movimientos sociales de nuevo tipo en Jalisco. Para realizar este capítulo se basa en apuntes de las experiencias trabajadas en un seminario de movimientos sociales, sujetos y prácticas constituido por varios colectivos populares jalicienses a partir de 2007. Se trata de grupos del sur de Jalisco, comuneros de Mezcala, integrantes de la Brigada Callejera, grupos de jóvenes anarquistas, el colectivo Salvabosques, campesinos de Ixcatán, un colectivo de periodistas y otro colectivo que produce materiales de discusión sobre los movimientos. Lo que los une es la defensa de territorios comunitarios y luchar contra las políticas de despojo, privatización, mercantilización que el Estado promueve. Un afán que existe entre ellos es la reflexión en torno a cómo ser sujetos antisistémicos enriqueciendo la autonomía, la autogestión y la autodeterminación de sus luchas. En síntesis Alonso resume una radiografía de los indignados y la indignación en Jalisco. Así pues estos colectivos podrían considerarse como representantes de otros colectivos similares en el país y en otras partes, que no se plantean la lucha por la toma del poder estatal, sino que le apuestan a trabajar y a fortalecer la capacidad de autonomía y autogobierno de cada comunidad y pueblo para tener la posibilidad de dirigir el destino de la propia vida y la emancipación social. Subraya –en general– características y perfiles como: colectivos que piensan y actúan desde la perspectiva del sujeto, que procuran ensayar y practicar el método zapatista de caminar preguntando, mandar obedeciendo. Persiguen y experimentan otra forma de hacer política rompiendo “epistémica y políticamente” con las formas de hacer y pensar instituidas, para poder‐hacer el cuestionamiento de las significaciones imaginarias sociales prevalecientes (p. 107). Buscan autonomía (como proyecto y modo de vida) aunque con sus propias contradicciones. Buscan desandar y desmontar la hegemonía de la cultura, el pensamiento y la acción dominantes. Perfilan condiciones para encontrarse en un proceso común para destruir el capitalismo y construir otro mundo (sin que esto quiera decir que primero es la destrucción y luego la nueva construcción). Pero en este encontrarse se cuidan de establecer alianzas con las agrupaciones que se sitúan en la posición de buscar la toma de control del Estado y que priorizan las formas de relaciones dirigentes‐bases, cuadros‐masas, burócratas‐ejecutantes. En suma, buscan resonancias, vinculaciones, confluencias y convergencias convivenciales, comunitarias y epistémicas en los espacios comunes democráticos y en la construcción de otro mundo posible. Así pues, Jorge Alonso está de acuerdo y simpatiza con estos métodos, posicionamientos y formas pedagógicas reseñados. Principalmente porque critican planteamientos como los de Borón y Bensaïd de que las revoluciones están hechas por muchos pero con mandos organizados. Alonso se basa en la creencia siguiente que considera es demostrativamente contundente: “Las revoluciones anteriores evidencian que han sido realizadas por los de abajo, pero que han sido usurpadas por los nuevos de arriba, por la verticalidad imperante en esos cambios, lo cual convirtió a estos últimos en un nuevo poder opresor” (p. 115). Por tanto “el movimiento que va en la dirección de emanciparse del Estado y del capital no será necesariamente masivo, visible, captable en una imagen” (p. 116). En fin apoya la idea de que: “cualquier sujeto colectivo –sin importar su tamaño y su visibilidad–, si en su vida cotidiana erosiona al capital y al Estado se convierte por eso mismo en un movimiento que en algún momento podrá generar convergencias con otros de la misma naturaleza” (p. 116). 5. Hacia algunas Conclusiones. Jorge Alonso está de acuerdo con Sergio Zermeño de que atrás de las movilizaciones o movimientos sociales hay muchas y disímbolas manifestaciones colectivas, como posicionamientos, tipos, estrategias e intenciones. Destaca los diversos “mensajes” de los movimientos respecto al Estado (articularse a él o no, o cómo caracterizarlo), respecto a la forma o institución partido político (supeditarse a ella o no)m respecto a lo nuevo de los sujetos sociales (sus reclamos demandas, derechos, ideas, valores, instrumentos, su combinabilidad y su interculturalidad, los espacios, las convivencias democráticas, las formas de organización y organicidad, las convergencias, etc.) En torno a esto último señala que dichas convergencias implican múltiples resistencias y búsquedas de “otras políticas” convergentes en la diversidad, pero sin “caer en una estructura orgánica unificadora”. Para redondear sus conclusiones apunta que a pesar de que durante todo su libro ha pretendido rescatar el término «movimientos sociales»; ahora, se queda con la duda de si ese es el mejor término o concepto para comprenderlos (él dice el “mejor camino”, entiendo que se trata del tipo de conceptualización para dar cuenta de su diversidad): Pues siguiendo a lo planteado por Raúl Zibechi parece que se trata de un concepto “viejo” y duda si “se adapta o no da cuenta de toda la novedad de acciones, formas de ser y de hacer que conllevan losmoviemientos latinoamericanos” (p. 117). 6. Apéndice. Aquí comenta textos de J. Holloway, principalmente el titulado: “Cómo cambiar el mundo sin tomar el poder” (aunque también menciona el de “Agrietar el capitalismo”). Señala Holloway que la vía leninista del partido de iluminados lleva a instaurar nuevos poderes dominantes. También afirma que el capitalismo no está controlado por nadie, sino que dominan el dinero, el capital y las fuerzas cosificadas. Los sujetos crean “grieta” apartándose de la lógica del capital y estableciendo relaciones sociales de otro tipo en los momentos y espacios vitales de “otro hacer”. Dichas grietas desgarran el tejido dominante capitalista por parte de los movimientos antiistémicos‐anticapitalistas. Por tanto muestran la posibilidad de romper con la dominación, pues ésta tiene fragilidades. A partir de estas ideas de Holloway que lo impactaron, esboza una propuesta en términos conceptuales que permitiría decifrar –dice– las contradicciones de la conformación de subjetividades políticas. Tomado en consideración que antes que nada “Habría que apartarse de las visiones de las rupturas totales con golpes demoledores” También habría que dejar de lado las propuestas que puesta por que se vayan ganando trincheras en una guerra de posiciones para cambiar la hegemonía. Sí, se trataría –enfatiza Alonso– de “un proceso que al mismo tiempo que debilita lo existente produce algo totalmente otro” (p. 122). 7, En síntesis y según sus terminologías (tomadas de idiomas clásicos como el griego). El proceso sería complejo, no etapista, integral. Que se podría esquematizar en la fórmula: thimós‐diácope‐aposyndeo‐
demiurgia‐eureva‐ Es decir: el thimós (enfado, hartazgo, enojo) desta el proceso, el núcleo central lo constituye esa endíades de diácopa y aposyndeo (rupturas de diversas dimensiones transversales y varios niveles y que producen desconexiones y desacoplamientos respecto al capital y al Estado), para culminar en una nueva construcción: la demiurgia (resquebrajamiento constructivo en otra dirección a la acostumbrada por el sistema). Mientras que la eureva (la incesante e incansable búsqueda le da constante fluidez al conjunto” (ídem). Jorge Alonso sintetiza aquí un supuesto proceso para transformar la sociedad capitalista y construir un nuevo orden socioeconómico y político cultural. Entiendo que se trata de una fórmula o un código conceptualizador; empero, consideramos que este esquema está trunco, adolece de contenidos esenciales como los siguientes: i) No aparecen las contradicciones y autocontradicciones, ii) no se señalan las reacciones de los poderes dominantes‐hegemónicos, iii) No se consideran los contextos locales‐nacionales‐internacionales y sus interacciones recíprocas. iv) Las fuerzas rupturistas‐constructivas no aparecen unificadas y cohesionadas en estrategias comunes y en lo decisivo, lo necesario y lo suficiente. v) No se incluye señalamiento de qué hay que desacoplar, desconectar pero también rediseñar y superar de las grandes iagencias políticas y productivas (empresas y fábricas, Universidades, Centros Tecnológicos y Científicos, Centros administrativos, Informáticos, Archivos y Bibliotecas, Medios de comunicación y transmisión, Control de recursos bioecológicos y de patrimonio cultural, etc., etc.), pues ellas son espacios de producción y reproducción del sistema (y del Estado‐nación) que hay que asegurar/transformar (socialmente) para consolidar triunfos definitivos sobre el capitalismo. vi) Tampoco aparece el concepto de clases, insurrecciones y revolución, sobre todo ésta en su acepción integradora, dialéctica y holista de revolución socialista‐comunista total. ENTREVISTA AL "COLECTIVO DIAGONAL": "LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN INDEPENDIENTES SÓLO EXISTEN SI SE LES APOYA, SE NECESITA PLURALIDAD DE VOCES Y PENSAMIENTOS CRÍTICOS Y SOMOS MÁS NECESARIAS QUE NUNCA" Salvador López Arnal Rebelión http://www.rebelion.org/noticia.php?id=177527 DIAGONAL es un proyecto comunicativo que intenta hacer un periodismo situado, crítico e independiente. Es posible gracias a las decenas de manos voluntarias que lo apoyan. En este momento debido a la coyuntura de la crisis su viabilidad se encuentra en peligro debido a la caída de suscripciones. Por eso han lanzado un crowdfunding (www.goteo.org/proyect/diagonal) para apoyar el proyecto. 1.‐Leo en vuestro último número “El futuro de Diagonal está en juego, por eso lanzamos una campaña de microfinanciación. Nuestra viabilidad depende de su éxito y de las personas que nos apoyen con sus aportaciones económicas”. Te pregunto sobre ello pero déjame preguntarte antes por vuestra historia: ¿cuándo surgió Diagonal?, ¿con qué objetivos? ‐La fecha oficial de inicio es marzo de 2005, cuando salió el número 1 a los quioscos, y a partir de entonces hemos seguido saliendo con periodicidad quincenal. Pero antes habíamos estado trabajando durante un par de años en el proceso colectivo de imaginarnos, diseñarnos y consensuarnos como proyecto. El germen de Diagonal está en el colectivo de contrainformación Upa‐Molotov, que llevaba funcionando desde mediados de los '80 muy unido a los movimientos sociales y ligado a otros colectivos a través de la coordinadora Lucha Autónoma. Tras un largo periodo de reflexión se decidió poner fin al tabloide mensual que se editaba entonces (el Molotov) y poner en marcha un medio mucho más abierto y ambicioso. El principal objetivo es ser una herramienta para la transformación, hacer una apuesta política por un periodismo de calidad, riguroso y veraz desde un punto de vista crítico e independiente de poderes políticos o económicos. Desde el inicio tuvimos claro que nuestro funcionamiento sería asambleario, sin jefes, buscando la conexión en red con otros colectivos, y con una agenda informativa ligada a la de los movimientos sociales. Es lo que llamamos 'periodismo situado'. 2.‐¿Cuántos suscriptores tenéis?, ¿cómo distribuís vuestro quincenal?, ¿cuántos ejemplares editáis? ‐Actualmente tenemos cerca de 5.000 suscriptoras. Nuestro pico más alto llegó a 5.400, pero a partir de los últimos meses bajaron las suscripciones, lo que ocasionó la "crisis económica" que nos ha llevado a lanzar la campaña de crowdfunding. La respuesta ha sido en estos primeros días muy positiva, y eso se ha reflejado en el número de suscripciones. La distribución del periódico quincenal a los suscriptores la hacemos a través de Correos y, cada vez más, a través del reparto en bicicleta, ya que es un sistema por el que apostamos. También estamos presentes en más de 200 puntos de venta de todo el Estado, con los que tenemos una relación directa, o a los que les hacemos llegar los ejemplares a través de grupos de apoyo. Actualmente imprimimos entre 8.000 y 10.000 ejemplares por número. Para la web contamos entre 8.000 y 30.000 visitas diarias, con una buena presencia y visibilidad en redes sociales 3.‐Además del quincenal, ¿con qué otros medios contáis? ‐Además del papel contamos con la web, que es de actualización diaria. Son dos formatos distintos que responden a necesidades distintas. El quincenal permite artículos de análisis y más en profundidad. En la web podemos ofrecer información más rápida, de actualización inmediata sobre sobre lo que está pasando. Permite un mayor protagonismo del formato audiovisual e integrar informaciones minuto a minuto de manifestaciones, etc. También sacamos un suplemento para Asturias cada tres meses. 4.‐No sé si la pregunta es demasiado directa, pero ¿cuántas personas trabajáis o trabajan en Diagonal? ¿Cuántas personas colaboran en la publicación? ¿Habéis pensando ampliar el número de trabajadores de vuestra cooperativa? ‐Hay como tres capas: por un lado las empleadas, que somos 11. Por otro lado el colectivo editor, que somos unas 40. Y por otro lado los que realmente hacen posible DIAGONAL, que son decenas de personas que aportan voluntariamente y de manera militante artículos, fotos, vídeos, corrección, traducción, etc. Para el trabajo que estamos haciendo a día de hoy necesitaríamos bastantes más empleadas, pero la situación económica que nos ha llevado a pedir un crowdfunding no nos lo permite. Por eso, junto con este proceso de microfinanciación abriremos a principios de año un proceso de apertura y refundación que permita repensar como podemos ser sostenibles sin renunciar a nuestros principios. Repensaremos, entre otros aspectos, el formato y la periodicidad en función de la opinión de nuestras lectoras. También repensaremos cómo colaborar con más medios, colectivos y personas con los que nos gustaría establecer nuevas alianzas. 5.‐Vuelvo al punto inicial: ¿qué pasa, qué está ocurriendo? ¿Han descendido vuestras ventas o el número de suscriptores? ‐Sí. Nuestro modelo de sostenibilidad económica está basado en nuestras suscriptoras. También son importantes las ventas y la publicidad ética. A diferencia de los medios de comunicación mainstream que cuentan con partidos, empresas y grandes lobbies detrás, nosotras buscamos la independencia y libertad que sólo puede existir cuando existe libertad económica. No se trata de ganar mucho, sólo queremos que el proyecto sea sostenible. Al igual que los medios de comunicación tradicionales se han visto gravemente afectados por la crisis, nosotras hemos visto reducidas nuestras ventas, publicidad ética y principalmente nuestras suscripciones. Y como ganábamos muy poco, la caída se ha notado mucho. Esto entronca con la llamada crisis del periodismo, que en realidad es una manera distinta de acceder a la información. Las lectoras están cada vez más acostumbradas a tener una mirada crítica sobre lo que leen, a tomar muchas fuentes distintas e incluso a crear sus propios contenidos o convertirse en "periodistas ciudadanas". Esto es el avance más importante de los últimos años, que sólo seremos capaces de apreciar con la distancia. Pero como el modelo es muy nuevo todavía, no hemos encontrado la manera adecuada para que este tipo de proyectos sigan siendo sostenibles, accesibles y participativos. Creo que todos andamos buscando como locos la manera de hacerlo, pero todavía nadie ha encontrado la solución mágica. 6.‐¿Qué cantidad queréis conseguir? ¿En qué fecha? Creo que la campaña tiene dos fases: una hasta final de año y luego otra hasta finales de enero o más tarde. ‐El crowdfunding funciona en dos velocidades: por un lado se marca la cantidad que se considera mínima para que la propuesta pueda salir adelante, y por otro la óptima que haría que el proyecto camine con más holgura. Nos hemos planteado un mínimo de 50.000 € y un óptimo de 69.000. En cuanto a las fechas, la primera fase termina con el año, y la segunda a finales de enero de 2014. 7.‐¿Qué cantidad habéis recaudado hasta el momento? ‐En los seis días que llevamos de campaña hemos conseguido más de la mitad del objetivo, 27.572 euros. 8.‐¿Qué pasaría, cosa en absoluto deseable, si no consiguierais alcanzar la cifra que os proponéis? A las personas o colectivos que colaboren, ¿les ofrecéis alguna ventaja? ¿Con qué cantidad se os puede apoyar? ‐Si no llegamos a la cifra mínima, el dinero de los aportes que han hecho los cofinanciadores no se cobra, por tanto la propuesta no se financia. Al plantearnos la opción del crowdfundig, y le hemos dado muchas vueltas al asunto antes del lanzamiento, lo veíamos también como una oportunidad de medir los apoyos externos (no sólo monetarios) con los que contamos en esta coyuntura de dificultades. En el caso de no llegar al mínimo, el proceso de repensarnos que tenemos previsto para inicios de año se vería marcado además por una situación de emergencia económica en el proyecto, lo que nos obligaría a tomar decisiones más drásticas o más rápidas, pero por ahora preferimos mantenernos ilusionados con la campaña y tratar de caminar por ese proceso de replanteamiento de una forma un poco más sosegada. En cuanto a las aportaciones, la idea es que cada colectivo o persona que se decida a participar lo haga con lo que pueda o quiera. Hasta ahora nos han puesto desde 5 hasta 1000 euros, y aunque visitando el Goteo veréis que a cada tramo le corresponden unas recompensas simbólicas por nuestra parte, hay que dejar claro que todos los apoyos son igual de importantes. Más allá del dinero, nos están llegando un montón de ofrecimientos de colaboración, redacción, traducción o difusión. Algo curioso es que algunos cofinanciadores directamente nos escriben renunciando a las recompensas, dejando claro que lo que aportan lo hacen solamente por la viabilidad del proyecto. En todo caso, la mejor forma de apoyar el proyecto y garantizar su sostenibilidad en el medio plazo es mediante la suscripción. 9.‐¿Os apoyan otros medios alternativos, otras cooperativas sociales? ‐Uno de los principales objetivos de DIAGONAL ha sido siempre tramarnos con muchos y variados colectivos dentro de los movimientos sociales. Estos hilos se van tejiendo mediante los contenidos, por ejemplo amplificando la voz de colectivos que no tienen. También mediante publicidad, impulsando proyectos cooperativos de economía social, o incluso con nuestra pertenencia a otras entidades como el Mercado Social o Coop57. Por eso elegimos el ovillo de colores como símbolo de la campaña. El apoyo de otros colectivos y medios está siendo enorme, mayor de lo esperado. Todo el mundo apoya con lo que puede: dinero, difusión en sus redes sociales, banners y entrevistas. En eso se nota que los medios de comunicación alternativos, como Diagonal o Rebelión, son distintos no sólo por sus contenidos, sino que son distintos en sus formas de trabajar: anteponiendo la colaboración a la competición, apoyándose los unos en los otros. 10.‐¿No hay demasiados medios alternativos ya en estos momentos? ¿No hay muchas informaciones y medios alternativos para los ciudadanos alternativos realmente existentes? ‐Diagonal no pretende ser tanto un medio "alternativo" como independiente. Por un lado, está siempre la apreciación de todas conocida de si al pretender ser "alternativo" no te estás definiendo en función del discurso imperante, como si ése fuera el polo sustantivo, que condena eternamente a ser "el otro", el polo relativo. Somos un medio independiente y situado, no trabajamos a la contra ni en función de lo que cuenten los medios corporativos y/o dependientes de grupos políticos. Por otro lado, un panorama en el que de un modo descentralizado proliferen medios independientes ‐y no hay tantos‐ abre la posibilidad de que haya más lectores independientes, con visiones alternativas a la mirada hegemónica. En nuestro modelo comunicativo ideal no existería un poder hegemónico de comunicación y un contrapoder, sino miles de pequeños nodos comunicativos interelacionados entre sí. Aun así, es más que deseable que en el contexto de precariedad en que nos encontramos trabajemos para afianzar alianzas entre los medios independientes y con vocación transformadora, y por qué no pensar también en que esas alianzas terminen consolidándose en fusiones o coordinaciones más sólidas. Es un camino siempre complejo que no dejamos de tener presente. 11.‐¿Presentaréis la campaña en algunas ciudades y comunidades? Una observación: ¿no deberías publicar algún texto en algún idioma ibérico que no fuera el castellano? ‐Esto ya ocurre en Diagonal Asturies, también mientras existió la edición en Aragón, y en la web se han publicado traducciones al galego del grupo de apoyo de Galiza. En Cantabria, donde hay una lengua minorizada, el cántabru, también se abordó la cuestión en varios artículos. En otros territorios hemos optado por alimentar una colaboración estrecha con proyectos hermanos que publican en otras lenguas. En Catalunya, por ejemplo, tenemos bastante relación con La Directa, con quienes intercambiamos contenidos y nos echamos un cable mutuamente bastante a menudo. Actualmente, tenemos un espacio específico en la web para ediciones locales y entendemos que, si así lo decidieran las personas encargadas de las mismas, se usarían lenguas cooficiales o minorizadas. Para la campaña, gracias a que varias lectoras lo sugirieron, vamos a sacar el material en varios idiomas. En cuanto a los encuentros o presentaciones, por ahora los hemos tenido en Sevilla y Murcia, y hay otros previstos próximamente en Bilbao y Madrid. 12.‐Dinos tres razones para apoyar la campaña. ‐Porque los medios de comunicación independientes sólo existen si se les apoya, porque se necesita pluralidad de voces y pensamientos críticos, y porque somos más necesarias que nunca. ¿Quieres añadir algo más? ‐Sólo agradecer de nuevo a todas las personas que de una manera u otra están apoyando, gracias a ellas puede existir medios críticos e independientes como DIAGONAL. LA ARGENTINA Y BRASIL: DOS CASOS ANÓMALOS DE LA ECONOMÍA GLOBAL http://www.grupolujan‐circus.blogspot.com.ar/2013/11/la‐argentina‐y‐brasil‐dos‐
casos_608.html?goback=%2Egde_54040_member_5812210575618355203#%21
POR EDUARDO CRESPO, ECONOMISTA Y PROFESOR DE LA UNIVERSIDAD FEDERAL
DE RÍO DE JANEIRO -UFRJ-
La tendencia más sobresaliente de la economía mundial contemporánea es el llamado ‘desacople’
(decoupling, en inglés) de las tasas de crecimiento de las economías denominadas emergentes con
relación a las observadas en los países desarrollados. Desde inicios del Siglo XXI, en forma
sistemática el conjunto de las primeras crece entre 3 y 6 puntos porcentuales más que los segundos.
Aunque las fluctuaciones cíclicas experimentadas por ambos grupos guardan un estrecho
paralelismo entre sí, en el cual emergentes y desarrollados crecen o se desaceleran en simultáneo,
las tasas a las que esto ocurre difieren en forma continua a favor de los primeros.
Esta tendencia a la convergencia en los niveles de ingreso per capita, en tanto fenómeno general,
constituye un hecho relativamente inédito en la historia del capitalismo, sistema donde la divergencia
suele ser la norma. Entre los motivos que se suelen apuntar para interpretar esta novedad se
destacan las bajas tasas de interés internacionales y fundamentalmente el proceso de
industrialización asiático –y chino en especial– que tiende a abaratar los productos industriales
modificando los términos de intercambio a favor de los productores de commodities.
En este propicio escenario, la mayoría de los emergentes mejoró sus indicadores de fragilidad
financiera, acumuló reservas internacionales, redujo su endeudamiento externo, aumentó sus
niveles de empleo y elevó sus salarios. En resumidas cuentas, esta es la tendencia que algunos
analistas llaman ‘viento de cola ’–expresión que en la Argentina se utiliza principalmente para
ningunear los éxitos del Gobierno–. Aunque algunos comentaristas interpreten que esta bonanza
está llegando a su fin (1), entendemos que no existen motivos estructurales para suponer que se
trata apenas de una condición pasajera y que todo volverá, en breve, a la normalidad.
La industrialización asiática llego para quedarse y el propio proceso de crecimiento diferenciado está
acelerando el comercio “sur-sur” y los flujos financieros al interior del bloque de los emergentes. La
acumulación generalizada de reservas y el creciente protagonismo chino, tanto en el comercio como
en la Inversión Extranjera Directa mundiales, redujeron la dependencia de éstos con relación al
mundo desarrollado.
La mayoría de los emergentes salió con comodidad de la crisis internacional y algunos hasta se
animan a visualizar la tradicional restricción externa como una terrible enfermedad del pasado, hoy
fácilmente atendible con las nuevas medicinas de la economía mundial. Una eventual suba de las
tasas de interés en EE.UU. o Europa podrá moderar los pronósticos más optimistas, pero difícilmente
revertirá la tendencia. Si la crisis mundial pasó con facilidad para los emergentes, es dudoso que
una suba de tasas de dos o tres puntos porcentuales pueda ocasionar un daño mayor (2).
Cuando se observa con detalle al interior de estos grandes bloques, sin embargo, surgen diferencias
notables. El grupo de países de América Latina y el Caribe, por ejemplo, exhibe una performance
bastante pobre en comparación con las otras regiones que conforman el bloque de los emergentes.
En forma persistente nuestra región crece a tasas más bajas que las observadas en el Africa
Subsahariana y los países asiáticos en desarrollo.
Brasil
Brasil es el principal sospechoso de empujar el promedio de crecimiento regional hacia abajo.
Excluyendo algunos años puntuales, el país crece en forma sistemática por debajo de la media
mundial, regional y, desde luego, de los emergentes. Los motivos son domésticos y, más
precisamente, políticos. La mayoría de los países del mundo envidiaría las condiciones financieras
de Brasil. Cuenta con más de US$ 370.000 millones en reservas internacionales, es acreedor neto
en moneda extranjera, coloca deuda en títulos nominados en su propia moneda y los términos de
intercambio de sus exportaciones se estabilizaron en niveles elevados, pese a la moderaba
reducción reciente.
Sin embargo, sus élites económicas y políticas optan por la ortodoxia fiscal, el combate religioso a
la inflación y se contentan con crecer a tasas mediocres para no promover subas salariales o
indeseables conflictos distributivos.
La Argentina
Otro caso anómalo es la Argentina. En parte debido a su traumático pasado financiero y al default
de 2001, el país hasta el momento no pudo aprovechar las favorables condiciones financieras
internacionales. Una vez reducido su superávit de cuenta corriente –como consecuencia del
crecimiento 2003-2011– comenzó a sufrir una renovada penuria en materia de divisas debido a su
persistente déficit en la cuenta capital.
Si bien en esta historia existe una incuestionable herencia recibida, también es obligado apuntar
errores recientes. Desde ámbitos cercanos al Gobierno se evalúa la salida de capitales como una
‘fuga’ que debe ser punida en términos policiales y morales, y que se intenta explicar apelando a una
curiosa adhesión cultural de los argentinos por el dólar o a una perversidad intrínseca de los
empresarios locales. Mientras tanto, el país mantuvo un persistente diferencial negativo en términos
de tasas de interés ajustadas por el riesgo país y las expectativas de devaluación, como lo señalan
en un trabajo reciente Juan Matías de Lucchi, Nahuel Guaita y Silvio Guaita (3).
Como salida a esta situación, el Gobierno optó por el denominado ‘cepo’, mecanismo que apunta a
frenar la salida de divisas impidiendo la entrada. Con este instrumento el Banco Central le cedió a
los especuladores la fijación de un tipo de cambio paralelo, que tiende a arrastrar al oficial, al tiempo
que estimula la subfacturación de exportaciones y la sobrefacturación de importaciones. Hoy
sufrimos una inédita escasez de divisas en un mundo donde los dólares abundan. Los recientes
cambios en el Gabinete –en especial en el Ministerio de Economía– representan una oportunidad
irrepetible para corregir el rumbo, retomar el crecimiento a tasas elevadas y volver a ser un ejemplo
destacado de la trayectoria de desacople de las economías en desarrollo.
(1) POR EJEMPLO, EDUARDO LEVY YEYATI http://www.lanacion.com.ar/1631955- crisis-quecrisis
(2) LE DEBO ESTA OBSERVACIÓN AL PROFESOR FRANKLIN SERRANO, DE LA
UNIVERSIDAD FEDERAL DE RÍO DE JANEIRO.
(3) http://grupolujan-circus.blogspot. com.br/2013/11/una-explicacion-alternativa- la.html
ORIGINAL: ACA
REPORTAJE AL POLITOLOGO FRANCES GAËL BRUSTIER, AUTOR DE SE BUSCA PUEBLO DESESPERADAMENTE: “LA IZQUIERDA ES UN GIGANTE HERIDO” Brustier analiza el presente de las izquierdas europeas sin hacer concesiones y diferenciándolas de América latina. “La socialdemocracia pretende cambiar Europa al mismo tiempo que adhiere al marco consensual europeo.” Por Eduardo Febbro /fotos/20131129/notas/na22fo01.jpg Grupos de la derecha francesa protestaron contra el matrimonio igualitario. http://www.elecodelospasos.net/article‐la‐izquierda‐es‐un‐gigante‐herido‐121353089.html Desde París La izquierda europea se diluye. La socialdemocracia del Viejo Continente zigzaguea entre sus propuestas ideales y una acción política híper realista que no se separa de los cánones liberales cuando tiene que gobernar. Consensual, tibia, moralista, apegada a sus conquistas del siglo pasado, pero incapaz de ofrecer una visión alternativa que movilice a la sociedad, la socialdemocracia está en crisis. Las izquierdas de Europa son una sombra de lo que pudieron representar en décadas pasadas. Algunos analistas hasta le atribuyen una suerte de “prolofobia”. En los últimos veinte años, la socialdemocracia europea fue perdiendo sus tradicionales bastiones obreros y populares, al tiempo que ganaba el corazón de los nuevos burgueses urbanos. Esa transformación de la sociología de su electorado también transformó a la izquierda y la relación de fuerzas dentro del juego electoral: los obreros y las clases populares votan a la derecha, los “nuevos modernos” a la socialdemocracia. El resultado es una indiferenciación cada vez más creciente entre ambos sectores. La socialdemocracia puede ser tan globalizadora, pro ajuste y liberal como la derecha. La ortodoxia financiera no le es indiferente; sí, en cambio, las clases populares que, año tras año, abandonan sus filas. “¡Pero el pueblo existe!”, dice el sociólogo y politólogo francés Gaël Brustier en su libro Se busca pueblo desesperadamente. Este analista político ha escrito varios libros sobre las transformaciones políticas actuales, especialmente sobre el devenir incierto de la izquierda y la derechización de las sociedades europeas. En uno de sus últimos libros, La guerre culturelle aura bien lieu (La guerra cultural tendrá lugar), Brustier define el combate que la izquierda debe llevar a cabo para cambiar ese imaginario colectivo a donde hoy, en Europa, se instaló cómodamente la derecha. Su análisis sobre el presente de las izquierdas europeas no tiene concesiones. Las reflexiones de Brustier se inspiran mucho en las del filósofo italiano Antonio Gramsci. Este pensador imperdible de la izquierda fue uno de los fundadores del Partido Comunista Italiano. Gramsci fue encarcelado por el dictador fascista Benito Mussolini y murió en 1937, cuando salió de la cárcel. En esta entrevista con Página/12, Gaël Brustier analiza la crisis de la socialdemocracia europea, su penosa falta de iniciativas y su indefinición. –La división histórica entre la izquierda y la derecha heredada de la Revolución Francesa parece estar llegando en Europa al fin de un ciclo. –En efecto. Esa división se está reconfigurando, se está reformando mediante otras diferencias. El contenido de la izquierda de 2013 no es el mismo que el de la izquierda de 1981 ni el de 1936. La derecha también ha evolucionado. Las diferencias entre izquierda y derecha están entonces en plena evolución, determinadas a su vez por las evoluciones económicas, la desindustrialización y la ruptura del esquema de clases sociales que golpea a una gran parte de la población. El Partido Socialista francés es hoy un partido de gente que vive en las grandes metrópolis, inclinadas hacia la globalización. La derecha, junto a la extrema derecha, logró conquistar los medios obreros, que fueron durante mucho tiempo electorados cautivos de los partidos de izquierda. En los años ’80 se produjeron dos fenómenos: la ruptura del lazo entre el voto de clase, el voto obrero, a favor de la izquierda; y, paralelamente, la adhesión de cierta tecno estructura de la izquierda a las recetas liberales, a la liberalización de los mercados internacionales. Este sector de la izquierda; está convencido de que es preciso desreglamentar y conducir a Francia hacia el combate de la globalización liberal. Estos dos fenómenos conjugados definen la situación actual. –Si tuviésemos que tornar visible la línea que hoy separa a la izquierda de la derecha, ¿por dónde pasa? –Es muy complicado. Pero podemos decir que la línea de fractura pasa por la sociología de los dos campos. Cierta burguesía de negocios permaneció a la derecha, mientras que muchos obreros y empleados se pasaron de la izquierda a la derecha. A su vez, muchos jóvenes con diplomas, la gente que trabaja en el mundo de las ideas, la prensa, la comunicación, que está conectada con la mundialización, toda esta gente conforma la sociología de la izquierda. La fractura entre la izquierda y la derecha ya no pasa tanto por las cuestiones económicas. Hoy, fundamentalmente, en torno de las cuestiones económicas las políticas que la socialdemocracia aplica en Europa no son tan diferentes de las políticas aplicadas por el bloque conservador. En el Parlamento Europeo, por ejemplo, los bloques de la derecha, el PPE, y de la socialdemocracia, PSE, están ligados por el consenso europeo. –¿Acaso Europa mató a la izquierda? –El problema de la izquierda europea radica en que siempre se remitió al ideal para justificar la Europa real. Cuando se construyó el mercado único la izquierda dijo: “La próxima vez vamos a construir la Europa social”. Pero esa Europa social nunca se hizo realidad. La izquierda dijo también que las instituciones europeas eran bastante oligárquicas y prometió que, mañana, se construiría una Europa democrática. Pero tampoco se hizo realidad. En suma, la vocación de una Europa ideal siempre sirvió para justificar la existencia de la Europa real. Hoy llegamos al final de esa contradicción. La socialdemocracia pretende cambiar Europa al mismo tiempo que adhiere al marco consensual europeo. Observemos lo que ocurrió con el presidente francés, François Hollande. Antes de ser electo, Hollande prometió que iba a renegociar el famoso pacto fiscal europeo firmado por el ex presidente Nicolas Sarkozy y la canciller alemana Angela Merkel, el pacto conocido como Merkozy. Pero no lo hizo y eso no permitió que se reorientara la política económica europea. En resumen, las izquierdas de Europa perdieron la batalla ideológica. Europa funcionó durante mucho tiempo como un mito de sustitución. –Esta situación deja un esquema muy claro: se usan los ideales para ganar una elección, pero se gobierna exclusivamente con las realidades financieras. Esto forma parte del consenso europeo. –El problema radica en saber quién es capaz de romper ese consenso. El Partido Socialista francés es, por ejemplo, el más potente de Europa: tiene la presidencia, las regiones más importantes, las dos Cámaras del Parlamento. Pero esto no ocurre con los demás partidos socialdemócratas de Europa. Por eso no pueden ni aceptar ni aplicar un proyecto socialdemócrata alternativo. La izquierda europea podría empezar a proponer un plan radicalmente distinto al de la derecha. Pero no lo hace. –La izquierda europea es incapaz de operar una verdadera mutación y también de proponer una alternativa. –La izquierda no ha muerto, la izquierda es un gigante herido. Hasta los sindicatos, que siempre fueron el sostén de la izquierda, están debilitados. Después de un siglo de socialismo, la izquierda se ha vuelto incapaz de imprimir en la sociedad una verdadera visión movilizadora, un proyecto claramente identificable. La socialdemocracia, está en crisis. La izquierda radical también está en crisis, porque no llega ni a sustituir la socialdemocracia ni a desempeñar un papel de contrapeso eficaz frente a los desvíos de los socialdemócratas. Por paradójico que resulte, hoy es mucho más simple ser de derecha que de izquierda. La derecha navega sobre las olas del pánico moral, sobre el miedo al ocaso. Es muy simple. Pero es obvio también que, a la izquierda, no se realizó un trabajo crítico sobre la ideología dominante. No hay que engañarse más: la izquierda forma parte de la ideología dominante. La izquierda no consigue transmitir un imaginario alternativo. Esa es su gran dificultad. Si observamos lo que ocurre en Francia, las protestas más fuertes no vienen de la izquierda, sino de la derecha. –Esta crisis y estas nuevas fronteras que usted describe son propias de la izquierda europea, no se dan tanto en las izquierdas latinoamericanas. –Desde luego. Las izquierdas latinoamericanas son muy diferentes a las izquierdas europeas. En primer lugar, las izquierdas de América latina asumieron y plasmaron un proyecto geopolítico. Hace quince años nadie hubiera pensado que América latina alcanzaría la autonomía de hoy. Es una conquista mayor. Estados Unidos ya no puede dar órdenes con tanta facilidad como antes ni tampoco considerar que América latina es su coto privado. Kirchner en Argentina, Chávez en Venezuela, Correa en Ecuador, Morales en Bolivia o Lula en Brasil ganaron espacios enormes, imprimieron la afirmación de una autonomía enorme con respecto a Estados Unidos. Estos presidentes tuvieron una visión geopolítica y un programa de acción social. La situación con las izquierdas europeas no es comparable. Las izquierdas latinoamericanas impusieron sus agendas, conquistaron electores, desarrollaron su visión del mundo. Ese esquema funciona porque esa izquierda es capaz de movilizar a la sociedad. Comparadas con las de Europa, las izquierdas latinoamericanas son mucho más dinámicas.‐ [email protected] UNA SOCIOLOGÍA DE LA FILOSOFÍA ES LA FILOSOFÍA ESPAÑOLA: FRANCISCO VÁZQUEZ GARCÍA Y JOSÉ LUIS MORENO PESTAÑA Luis Roca Jusmet Rebelión http://www.rebelion.org/noticia.php?id=177490 Este artículo no es académico, aunque se base en dos libros que son, en el buen sentido de la palabra, académicos. Son dos libros escritos por Francisco Vázquez García y José Luis Moreno Pestaña. Dos de los mejores filósofos vivos de nuestro país, a mi modo de ver. Ambos son profesores de la Universidad de Cádiz y se dedican, entre otras cosas, a la sociología del conocimiento filosófico. Aparte de los libros que analizo aquí han coordinado el libro Pierre Bourdieu y la filosofía. ( Barcelona : Montesinos, 2006). La sociología de la filosofía es una disciplina novedosa en nuestro país. Pero hay trabajos muy interesantes en esta línea fuera de él, como el enciclopédico estudio del profesor de la Universidad de Pensylvania Randall Collins, los de Martin Kutsch de Cambridge y sobre todo los del Centro de Sociología Europea fundado por Pierre Bordieu. Jose´Luis Moreno Pestaña ha hecho una magnífica traducción del libro fundamental del gran sociólogo francés y colaborador de Bordieu, Jean‐Claude Passeron : El razonamiento sociológico ( Madrid : Siglo XXI, 2011). También Filosofía y sociología en Jesús Ibañez ( Madrid : Siglo XXI, 2009) muy complementario de los que nos ocupan. Hay que decir también que, tanto Francisco Vázquez García como José Luis Moreno Pestaña, están entre los filósofos españoles que mejor han trabajado la obra de Michel Foucault. ¿ Existe una filosofía española ? Esta es la primera pregunta y se la hace Salvador López Arnal en una entrevista a Francisco Vázquez García en el número 265 (febrero de 2010) de la revista El Viejo Topo. Responde así: “ Esta es una cuestión muy disputada. Yo prefiero no entrar en la formulación de definiciones que pueden llevar a esencializar una realidad esencialmente histórica. Con frecuencia, además, esa discusión no es sino la forma sublimada de una controversia política, ideológica. Piénsese, por ejemplo, en la lucha emprendida por los filósofos oficiales del franquismo, por consolidar a Séneca como filósofo español... Por eso prefiero ser nominalista y rebajar el tono. Yo diría que hasta la formación de las llamadas “escuelas” de Madrid y de Barcelona, en los años 20 y 30, no puede hablarse de un campo filosófico profesional en España. Se configura entonces, a partir principalmente de una importación (o sea de una “descontextualización” y “recontextualización”) de problemáticas teóricas centroeuropeas, alemanas, un trasfondo de cuestiones, esquemas de argumentación, emplazamientos institucionales y redes de maestros y discípulos que guardan cierto aire de familia. A este conjunto le podemos denominar filosofía española. El libro de José Luis Moreno Pestaña se titula La norma de la filosofía. La configuración del patrón filosófico español tras la Guerra Civil( ( Madrid: biblioteca Nueva, 2013). Lo terminó después del de Francisco Vázquez, aunque se refiere a la época anterior. El tiempo que abarca este estudio va desde finales de la Guerra Civil hasta los años 60. El planteamiento del libro se desarrolla en torno a los tres debates que articulan , para el autor, la filosofía en esta etapa histórica. Su desarrollo explica como se constituye esta norma de filosofía canónica en torno a la crítica a Ortega Gasset. También como aparecerá la transgresión de esta norma en el debate entre Manuel Sacristán y Gustavo Bueno. El primer debate trata sobre el tema de las generaciones, una de las problemáticas abiertas por Ortega en su análisis de la historia. Intervienen básicamente los seguidores directos de Ortega, representados por Julián Marías, y los de Xavier Zubiri, a través de Pedro Laín Entralgo. El tema de las generaciones plantea cuestiones como la vinculación entre un aspecto biológico, otro político y otro relacionado con los repertorios de creencias y de proyectos comunes. A nivel político, por ejemplo, las generaciones pueden dividirse entre los que accederán al poder (30‐45 años) lo que están en el poder (45‐60) y los que lo han dejado (a partir de los 60). Ortega planteará una medida de 15 años, por tanto, para definir las generaciones, entendida esta como la pauta a través de la cual se suceden los grupos humanos. Moreno Pestaña enriquecerá lo que se cuece en este debate precisando las diferencias horizontales que se dan entre las zonas centrales y periféricas de cada generación. Lo que pretendía Ortega con esta hipótesis era armar conceptualmente, desde la filosofía, a la ciencia histórica. En realidad la misma noción de generación sirve para entender este debate entre Marías y Laín. Los dos forman parte de la misma cultura (utilizo aquí un término que curiosamente está ausente en Ortega y en libro). Porque solo, como bien nos enseña Moreno Pestaña, compartiendo un terreno común es posible el diálogo. Si no hay una cierta reciprocidad no es posible entender los argumentos del otro. En realidad, apunto yo, esto es el diálogo. Dos lógicas diferentes pero que implican un marco en el que es posible y deseable la escucha del otro. El segundo debate surge a partir de la batalla entre orteguianos y no orteguianos. La victoria es, ciertamente, de los segundos, que impondrán su norma canónica a la filosofía posterior. ¿Cuál es el debate? El de la propia definición y la valoración del filósofo. ¿Quién es el filósofo? ¿Cómo evaluarlo? Son necesarios criterios que diferencien el que es un filósofo del que no lo es. Pero también el que nos permite distinguir entre un buen y un mal filósofo. Ortega plantea, contradictoriamente, un modelo de filósofo que él mismo no acabará de asumir. Para él el modelo es una filosofía abierta, antisistemática, abierta a la historia y a la ciencia social. El adentro de la filosofía solo puede entenderse desde el afuera. La filosofía académica cerrada es improductiva porque no podemos encerrarnos en los textos filosóficos, si queremos que la filosofía nos ayude a entender el mundo. Pero Ortega, a pesar de sus propios planteamientos, estaba empeñado en sistematizar su filosofía .Sus alumnos más fieles, como Julián Marías, pedían, junto con los críticos de Ortega ,que este publicara su obra sistemática. Se trataba de ir a los textos desde el contexto y éste era tanto el biográfico como el histórico. Pero se perdió la batalla : ganó la filosofía canónica y lo hizo a través del tomismo. El tercer debate es paradójico. Es un debate que no se dio explícitamente y que se planteaba entre los dos grandes defensores de la transgresión a la norma canónica. Se trata del texto de Manuel Sacristán “Sobre el lugar de la filosofía en los estudios superiores” y el texto con el que le respondió Gustavo Bueno. Sacristán no le contestó. En realidad, plantea Moreno Pestaña, seguramente no lo hizo porque eran demasiado próximos y planteaban los dos una ruptura con la norma y una recuperación del proyecto de filosofía abierta, ligado a las ciencias sociales de Ortega. Sacristán radicaliza a Ortega porque lo llevará hasta el fondo : vamos hacia el final de la filosofía académica. Pero hubiera estado bien que Sacristán contestara a Bueno, ya que este final anunciado de la filosofía académica, no implica necesariamente la eliminación de la propia filosofía como tal. Este era el debate interesante. El segundo libro es La filosofía española. Herederos y pretendientes. Una lectura sociológica ( 1963‐1990) Herederos y pretendientes( Madrid, 2009, Adaba editores). El libro está escrito por Francisco Vázquez García. Lo hace con un elemento empírico : la reconstrucción de 50 trayectorias filosóficas, que aparecerán en un contexto social, político e intelectual y que tejerán unas determinadas redes. El punto de partida es el año 1963, año del Concilio Vaticano II, acontecimiento tiene muchas implicaciones, teniendo en cuenta las vinculaciones de la filosofía española de la época con el campo religioso. Los sectores oficiales (“los herederos”) adoptan posiciones más progresistas y entran en diálogo con problemas sociales y con filósofos no oficialistas. A partir de 1970 los “pretendientes” ( filósofos jóvenes que están fuera de los canales oficiales) van ocupando lugares estratégicos en las instituciones y en las redes asociadas ( como las editoriales, revistas y congresos) . Hay, paralelamente, todo un proceso en el cual aumentan las licenciatura filosófica por la demanda de profesores de filosofía para la enseñanza secundaria. Pero también porque en una época de gran conciencia política la filosofía daba prestigio a los jóvenes universitarios. La Transición política profundiza este proceso. La aprobación en 1983 de la LRU facilita y consolida esta tendencia de la toma del poder por parte de los “pretendientes” de los poderes institucionales y sus redes. Todo el proceso estudiado culminará simbólicamente el año 1990 con la puesta en marcha de la revista Isegoría. La redes renovadoras de los oficialistas se concretan sobre todo en los sectores pertenecientes al Opus Dei y en Sergio Rábade y la red que desplegará. El Opus Dei adquirirá poder, pero no tendrá ninguna fecundidad filosófica importante. Sergio Rábade potenciará una metafísica crítica. Serán los nuevos guardianes del canon Están también, más matizadamente institucionales porque no siguen la norma, Manuel Garrido y el citado Gustavo Bueno. Las redes alternativas (los “pretendientes”) se configuran en varios frentes. Está el frente que deriva del también citado Manuel Sacristán, alumno heterodoxo de Ortega. Pero sobre todo las que tres líneas que surgirán a partir de Aranguren. En primer lugar surgirá el polo religiosos‐ escatológico, centrado en un humanismo de raíz cristiana y en la función moral de la filosofía. El Instituto Fe y Secularidad será su lugar de encuentro. Encontramos aquí a discípulos como José Luis Abellán, Victoria Camps o el ex‐jesuita Ramón Valls, que se convertirá en uno de los grandes expertos en Hegel. Otros, como Javier Sábada seguirán una trayectoria más radical, tanto filosófica como políticamente. La revista “Cuadernos para el diálogo” formará parte de este polo, con gente que tendrá un papel determinante en la política de la Transición, como Gregorio Peces‐Barba. En segundo lugar tenemos al polo científico. Son los más influenciados por la filosofía analítica, con respecto a la cual Aranguren se mostrará bastante receptivo. Trabajaran la filosofía de la ciencia y la lógica simbólica. La figura más importante es Javier Muguerza. Discípulos suyos brillantes serán José Hierro Pescador y el malogrado Alfredo Deaño. El tercer polo es lo que Vázquez llama el polo artístico. Aquí encontramos a gente como José Mª Valverde y Agustín García Calvo, aunque la relación con Aranguren, sobre todo el segundo, sea difusa. Más tarde será Fernando Savater y Eugenio Trías los que brillarán especialmente, no solo en este grupo sino en el de toda la filosofía española a partir de la Transición. Serán los “herederos” de Aranguren los que acabarán dominando las redes institucionales de la filosofía española. Francisco Vázquez ya se encarga de precisar que no es que considere que la filosofía de Aranguren tenga un valor y una influencia excepcionales. Su influencia será más por defecto : es la falta de maestros la que le da este lugar privilegiado. En realidad son toda una serie de características personales de Aranguren ( de su carácter dialogante, abierto, coherente, rebelde) las que, en un contexto como el del franquismo, lo convierten en una referencia. Su poca creatividad filosófica y consistencia conceptual hacen de él un personaje del que se derivarán influencias tan diversas. Yo añadiría una palabra que, por su filiación teórica, no utilizan Moreno Pestaña ni Vázquez que el la de imaginario para entender lo que estamos diciendo. Más que el término energía emocional me parece que imaginario precisa muy bien estos flujos de creencias e inmersiones prereflexivas, estas identificaciones con carga emocional. Los otros conceptos formulados por los dos filósofos me parecen, en cambio, muy operativos. Me refiero a conceptos como el de campo, el de red o el de capital. Campo como los agentes que intervienen en un espacio determinado de actividad simbólica. Red como eje diacrónico e intergeneracional que une a maestros y discípulos en una red más o menos larga. Capital es una fuerza social determinada ( en este caso en el campo de la filosofía) que puede ser de diversos tipos : intelectual ( reconocimiento por los pares), académico ( en las instituciones ), mediático o político. Moreno Pestaña lo completa con otras nociones interesantes, al señalar los tres polos de la excelencia intelectual ( en este caso filosófica) : el reconocimiento institucional, el intelectual ( de los que habla también Francisco Vázquez) y la autonomía creativa. Como nos dice Moreno Pestaña los dos primeros funcionan a corto o medio plazo y el tercero a largo plazo. Y no tienen porque corresponderse : la historia nos muestra que un gran creador puede ser un paria académico. En cierta manera es como se reconocía Sacristán. Los trabajos de los dos filósofos y sociólogos son potentes. Son innovadores y muy rigurosos. Su conocimiento de la filosofía les permite centrar bien este trabajo sociológico, no filosófico. Siguiendo la influencia de Randall Collins, por un lado, y de Pierre Bordieu ( sobre todo) por otro. Trabajo sociológico cualitativo, pero empírico. Me voy a permitir, de manera totalmente artesanal, sin pretensiones científicas, plantear dos opiniones. La primera sobre el resultado de estos trabajos, pero no desde un punto sociológico sino filosófico. Aquí me interesa sobre todo la autonomía creativa más que los capitales intelectuales o institucionales. La segunda sobre estos casi 25 años no contemplados en esta visión, desde 1990 hasta el 2014 que se acerca. Me baso en mi experiencia, informaciones y las reflexiones que ambas me han abierto a partir de la lectura del libro. La primera cuestión es que hay dos filósofos que quedan poco destacados, a pesar de su importancia. El primero es Agustín García Calvo y el segundo Emilio Lledó. Francisco Vázquez me ha comentado que publicará un artículo para señalar la importancia de Lledó, que queda poco marcada en su libro. El caso de Agustín García Calvo es más complicado. Lo es porque a pesar de tener un capital institucional y mediático, es un pensador inclasificable que se ha movido al margen de sus pares, creando un círculo de incondicionales, de los que, desde el punto de vista filosófico no han destacado ninguno, que yo sepa. Ahora bien, desde el punto de vista de la autonomía creativa, me parece que fue (murió, como sabemos, el año 2012) el filósofo español más importante de la segunda mitad del siglo XX. Lledó y García Calvo pertenecen a la generación de los nacidos los años 20, como Manuel Garrido, Manuel Sacristán y Gustavo Bueno. La segunda cuestión, que es la más interesante, es que ha pasado con la filosofía española estos últimos veinte y pico de años. Algunas líneas las marca el propio Francisco Vázquez: tendencia a la especialización, a la filosofía aplicada, a la intervención mediática. Pero quiero señalar algunos otros aspectos. En primer lugar la aparición de una figura filosóficamente muy potente que es Felipe Martinez Marzoa. Nacido en 1942, aparece en el libro de Vázquez de una manera marginal y con razón: en aquellos momentos no había desarrollado aún plenamente su autonomía creativa. También la importancia de la obra de Ángel Gabilondo, perteneciente a la misma generación, que en este caso no aparece en el libro, ya que su obra es posterior. También me parece importante la importancia que han adquirido algunos de los discípulos de Sacristán. Desde el punto de vista d ella autonomía creativa destacaría a Antoni Doménech y a Francisco Fernández Buey (que falleció también el 2012). Miguel Morey, que pertenece a la generación de los anteriores, ha destaca en esta filosofía ligada a la literatura. Quiero citar finalmente a otro miembro de esta generación, muy atípico por cierto: Santiago López Petit. López Petit ha fundado un grupo llamado Espai en blanc (con una joven filósofa brillante : Marina Garcés) y todo un movimiento radicalizado de pensamiento antisistema. En cuanto a Eugenio Trías y Fernando Savater, que brillaron mucho en su momento ¿ que podemos decir hoy? Eugenio Trías (que falleció también el fatídico 2012) se deslizó por caminos marginales de la filosofía académica pero manteniendo su dignidad filosófica: el cine, la música. Mantuvo su autonomía creativa. Fernando Savater siguió una deriva mediática y política que creo que ha deteriorado su prestigio filosófico: tanto respecto a sus iguales como a generaciones posteriores. ¿Y cómo no destacar finalmente a filósofos de otras generaciones más jóvenes, como los propios Francisco Vázquez García y José Luis Moreno Pestaña? Ello son, me parece, una excelente cantera de la filosofía española actual y vale la pena mencionarlos: se lo merecen. EL PAPEL DEL CONOCIMIENTO EN UN MARCO EMANCIPATORIO Santiago José Roca Rebelión http://www.rebelion.org/noticia.php?id=177486 En La identificación americana con la Europa segunda , Briceño Guerrero (2007: 5‐36) describe la oposición entre conocimiento científico y otros modos naturales de construir conocimientos en términos de la diferenciación entre la capacidad humana de pensamiento y su expresión racional (razón primera) y la reflexión sobre dichas estructuras de pensamiento (razón segunda). La razón primera se expresa en el pensar, el obrar y en el uso del lenguaje por todos los seres humanos; y la razón segunda en los modos teóricos de comprender y operar sobre la realidad social y natural. Podemos decir que la razón primera se encuentra ejemplificada por el sentido común y la tradición, y la razón segunda en los preceptos ontológicos y epistemológicos del pensamiento filosófico de los clásicos griegos y por los principios de la ciencia moderna. La razón primera forma parte de la tradición de cada pueblo, mientras que la razón segunda integra una “cultura segunda” que aspira a una racionalidad universal separada de las particularidades de cada grupo cultural. Desde la razón segunda, se establece una diferencia entre "cultura" y "tradición", en el sentido de un sistema de conocimiento de validez universal en contraposición con un conocimiento contingente y arraigado en una cultura particular. Las expansión de las ideas de “civilización”, “modernidad”, “progreso” y “desarrollo”, surgen a partir de la cultura segunda. La cultura segunda, contenida en la educación, en las políticas públicas y en las dinámicas de la ciencia y la tecnología, evalúa el devenir particular de cada pueblo desde la historia del progreso, marginando sus saberes y practicas propios, haciéndolos coherente con una cultura “universal”. La expansión de la cultura segunda funciona para asimilar/obliterar a la tradición primera: los modelos racionales de sociedad se sobreponen a los modos de construcción de sentido elaborados por cada cultura particular, los cuales son desplazados por los criterios de validez y la capacidad de manipulación generada desde la razón segunda. En suma, la cultura segunda creó una oposición radical entre el conocimiento racional y la tradición, la cual, sin embargo, resultó del proceso histórico y cultural que formó el devenir de Occidente. Interpretando la perspectiva de Briceño, podemos afirmar que la razón primera constituye la base de toda posibilidad de conocimiento. La confrontación que ocasiona la razón segunda hace que olvidemos que toda cultura puede ser considerada como “racional”, no en los términos restringidos de una racionalidad teórico‐
instrumental, sino en los términos más amplios propios del sentido común, la historia y la tradición. Así, la capacidad teórica y operativa de la razón segunda se opone, al menos en apariencia, al reconocimiento de las particularidades históricas y culturales de cada pueblo. Ahora bien, ¿cómo traducir esta distinción en términos de los modelos contemporáneos de generación de conocimiento? Y especialmente, ¿cómo superarla a través de formas alternativas de generación y difusión del conocimiento, que se basen en la necesidad de crear conocimiento endógeno? El propósito de este artículo es indagar sobre las condiciones problemáticas que estimulan la emergencia de una concepción del conocimiento como parte de un camino de emancipación política y sociocultural. Para ello exploramos la diferenciación entre Razón y Tradición como un proceso que encierra la racionalización del mundo contemporáneo. Luego reflexionamos sobre el carácter racional (en sentido amplio) y cultural del conocimiento, el cual lo coloca por encima de la diferenciación creada por la racionalización economicista del conocimiento en la actualidad. Para terminar proponemos algunos hitos que podrían ayudar a continuar el desarrollo del tema central. Con la cultura moderna podemos caracterizar una doble corriente en la esfera sociocultural mundial. Por una parte, ciertas formas de creación de sentido como el arte, el conocimiento práctico, el diálogo y la tradición, son aisladas y subordinadas dentro del esquema del conocimiento científico. Éste puede despojarlos del carácter de certidumbre que poseen como parte de una visión del mundo y, al mismo tiempo, interpretarlos en términos de su propia lógica (convirtiéndolos en parte de un discurso “científico”). A la vez, la ciencia y la tecnología, sustentadas por la racionalidad teórico‐instrumental, reconstruyen los procesos sociales a partir de la búsqueda de una racionalidad universal y de la posibilidad de operar sobre la naturaleza. La doble corriente sirve a la racionalización de las relaciones sociales y a la subordinación modos alternativos de construir sentido sobre la realidad bajo el peso del racionalismo de la cultura moderna. Este no es un proceso aislado sino parte del devenir de lo que comprendemos como Modernidad. Para Beriain (1996), la Modernidad se origina como proceso de ruptura frente a la tradición a partir del cual la sociedad intenta construir sus propias bases y encuentra referencia solamente en sí misma. Esto ayuda a que se instale una diferenciación social en subsistemas, estructurados según sus propias normas, que comienzan a gobernar los distintos ámbitos de la vida cotidiana ahora racionalizados de acuerdo con un sistema desarrollado para ello (la economía, la sociología, etc.). De este modo, “la Modernidad se sustenta sobre una infraestructura imaginaria, la expansión ilimitada del dominio racional que funge como racionalización de la 'voluntad de dominio'. Ésta penetra y tiende a informar la totalidad de la vida social” (Beriain, 1996: 12). Ahora bien, la expansión de modelos racionalistas ha servido históricamente como vehículo para la difusión de visiones del mundo hegemónicas que intentan subordinar la visión del mundo de cada cultura particular. Los modelos racionales de sociedad (traducidos en modelos económicos, sociales, legales, políticos, etc.) sirven para el traslado de los sistemas teóricos y de los recursos de países más "desarrollados" dentro de los límites de las revoluciones industriales y tecnológicas modernas (Vessuri, 1986). Esto tiene como consecuencia la mundialización de la economía capitalista y de su marco jurídicos‐político, favorable para los actores mejor posicionados en las naciones industrializadas. Como ejemplo de esto tenemos las formas de gestión del conocimientos enmarcadas en el modo capitalista de la “economía del conocimiento”, según la cual “el conocimiento y los recursos de las empresas y las universidades del norte tienen que ser protegidos bajo un régimen estricto de propiedad intelectual. El conocimiento y los recursos de los pueblos del Sur constituyen parte de la herencia común de la humanidad a los cuales empresas y universidades del Norte tienen libre acceso” (Lander, 2005: 39‐40). Esta es una diferencia que se traduce también, en los mismos términos de desigualdad, para los modelos económicos, jurídicos, políticos, etc. Podemos decir entonces que la "universalización" de la cultura lleva el signo de los pueblos que han alcanzado determinados adelantos teóricos y técnicos dentro del esquema de desarrollo capitalista industrial. Esta es una perspectiva que intenta recuperar la dimensión histórica y cultural de los procesos de construcción del conocimiento, contra la perspectiva anti‐histórica y anti‐política que parte de la universalidad de los preceptos de la modernidad y que se enmarca en la narrativa del Progreso. La mayor "oportunidad" de cada cultura es la posibilidad de insertarse en los modelos económicos y políticos de las economías más “desarrolladas”. El costo es la pérdida de su propio suelo histórico y cultural, la explotación de sus capacidades y recursos, la subordinación política y cultural en términos de un sempiterno coloniaje. Visto así, el conocimiento transferido por la Modernidad es siempre un conocimiento propio de un Occidente en expansión sobre las demás culturas. En cuanto que la capacidad de crear una narrativa cultural y de evitar que otras narrativas emerjan es una forma de dominación política y cultural, toma importancia el que la cultura moderna haya desarrollado una narrativa que deslegitima a otras visiones del mundo, basada en ideas como “progreso” y “desarrollo” (Gallopín y Vessuri, 2006: 40). Así, el cientificismo de la cultura moderna apuntala la homogeneización cultural y toma parte en la confrontación contra las culturas tradicionales. La globalización, como movimiento de expansión de la cultura industrial, convierte a la ciencia y la tecnología en un lenguaje privilegiado de este modo de expansión. En correspondencia con ello, el capitalismo penetró las realidades nacionales utilizando, entre otros medios, estructuras conceptuales diseñadas para comprender el mundo moderno, de forma que el desarrollo de la ciencia en nuestros países se configuró – y continúa configurándose – de acuerdo con criterios científicos de Occidente (Varsavsky, 2006). Las restricciones para el acceso al conocimiento, presentes en el modo capitalista de generación y circulación de conocimientos, poseen, entre otras consecuencias, la exclusión de contingentes humanos de la posibilidad de participar activamente en la construcción de conocimientos y, por tanto, en la conformación de su propia cultura. Por ello tampoco pueden tomar parte en la formulación y solución de problemas sociales y ambientales. Todavía más, el cientificismo de la cultura moderna causa la erosión de la capacidad de los grupos sociales para situarse históricamente en su contexto de vida particular, lo cual crea corrientes en contra de la unidad orgánica de su cultura. El hecho de que se asuma que “conocimiento” por antonomasia es el conocimiento científico, tiene también como consecuencia que el conocimiento no se genera según las capacidades endógenas, sino de acuerdo con los marcos conceptuales hipostasiados y trasladados desde los países del centro capitalista. Por ello, se trata de un conocimiento que no atiende problemas sociales, culturales y ambientales de la comunidad que lo posee, sino que sirve para su inserción en estructuras económicas, políticas y socioculturales en expansión. Así, los esquemas mentales y culturales reflejan los códigos de los mecanismos de subordinación material y cultural en que se encuentran las comunidades contenidas estos marcos. En este sentido, no es exagerado hablar de una suerte de “enajenación” hacia el conocimiento, que consistiría en verlo como algo extraño a la constitución de un grupo social, en cuanto que perteneciente al dominio de “especialistas” y otros actores cobijados en las relaciones sociales de poder. Aquí entramos claramente en la dimensión política de la cuestión. Este modo de enajenación se encuentra relacionado con la erosión de las representaciones culturales y la conciencia histórica de una comunidad, así como con la percepción de sus propias capacidades y oportunidades de acción en un contexto determinado. Dicho estado es aún más grave por cuanto que los esquemas cognitivos responden a estructuras de dominación que condicionan la realidad política y cultural de cada comunidad cultural. En consecuencia, el modo de conocimiento natural del hombre, presente en los conocimientos implícitos y explícitos, estructurado – por ejemplo – en la tradición, y contenido además en las formas de adaptación de conocimiento científico, se encuentra en desventaja frente al avance del racionalismo y del cientificismo de la cultura moderna. En suma, el saber en general se encuentra reducido a la ciencia moderna, y la ciencia se encuentra a la zaga de una tecnología de orientación industrial y mercantil. Con esto, se deja de lado la idea clásica de la ciencia como “búsqueda de la verdad”, así como la idea más actual de una tecnología basada en la aplicación del conocimiento científico. Los saberes en general (como los saberes tradicionales) pueden tener, en este contexto, dos tipos de suerte: o bien son excluidos y olvidados por no representar una fuente de valor para la academia y la industria (y por lo tanto, las comunidades que los sustentan son consideradas “atrasadas”), o bien son asimilados dentro de la estructura de producción y protegidos por el derecho exclusivo de monopolio, cerrando con ellos el acceso a este tipo de bien. Huelga decir que las dinámicas y los contenidos presentes en los centros donde se produce conocimiento de forma intensiva (como en las universidades) y de forma extensiva (fábricas, talleres) quedan subsumidos bajo esta lógica, por lo cual termina por expandirse, de manera total, una forma particular de generación y apropiación social del conocimiento. Es necesario intentar una aproximación más elemental al problema del conocimiento. Partamos de que los colectivos sociales generan representaciones sobre sí mismos según el significado que atribuyen a sus acciones en el contexto de su medio social y cultural. Una de las formas de construir este tipo de significado es el conocimiento, el cual conforma parte del trasfondo de los modos de comprender el mundo, y que se genera de acuerdo con pautas de racionalidad que son inmanentes a todos los grupos humanos (Berger y Luckmann, 2003). No se trata en este caso de la racionalidad instrumental restringida a la relación de medios‐fines, desarrollada teóricamente por la cultura occidental, sino de la capacidad de raciocinio que es común a la humanidad. Muchas formas de construir sentido sobre la realidad implican algún modo de uso del conocimiento, como la expresión artística, la práctica empírica, la tradición, el diálogo y, por supuesto, el conocimiento científico. Aunque generalmente no tengamos conciencia de ello, sólo podemos aprehender y comprender las cosas que integran nuestro mundo a través de determinado marco de conocimientos. En otras palabras, solamente podemos pensar en conceptos como “Estado”, “academia” o “localidad”, cuando los consideramos como parte de un sistema de conocimientos particular. Ello tiene importancia para la aprehensión cotidiana de los fenómenos, tanto como para su comprensión y para la toma de decisiones. Comparemos, por ejemplo, una situación cotidiana, como decidir cuál es la vía más corta para llegar a algún lugar; o una situación algo más compleja, como escoger una vocación laboral; o incluso algo más complicado, como responder a una pregunta filosófica sobre qué es “libertad”. El carácter concreto que le damos a estos problemas y el modo en que los atendemos se encuentra vinculado con un marco de conocimientos definido, el cual, a su vez, está íntimamente ligado con el entorno sociocultural en el que nos hallamos (de manera que no es “neutral”). Si normalmente no tomamos conciencia de ello, es porque este marco de conocimientos es consustancial con los contextos intersubjetivos en que nos encontramos y con el uso que hacemos del lenguaje. Diferentes modos de construir significados sobre la realidad son considerados inferiores por el cientificismo de la cultura moderna. Esto sucede, en parte, porque las pautas utilizadas para examinar dichos modos son las propias del conocimiento científico. En consecuencia, se le otorga preponderancia a un tipo de saber nomológico, objetivo, verificable empíricamente, obtenido mediante un método específicos y a través de técnicas e instrumentos adaptados al mismo. No obstante, la “superioridad” que se le atribuye culturalmente a la ciencia se encuentra enraizada en determinados valores que hoy día se encuentran bien difundidos y no, como podría esperarse de una cultura científica, como resultado de un trabajo exhaustivo de análisis y crítica de sus principios ontológicos y epistemológicos. Por esa razón puede hablarse de que el cientificismo moderno, en tanto que convierte a la ciencia en conocimiento por antonomasia, cumple un papel como fundamento de una determinada visión del mundo que sirve a la expansión del modelo socioeconómico y cultural de Occidente. En lo dicho hasta ahora se percibe una distinción fundamental. Sea porque se considere como una capacidad cognitiva (conocer y hacer uso del conocimiento) o como el acervo de saberes de una comunidad cultural; sea porque se le vea como un conjunto de creencias justificadas (y de allí la posibilidad de preguntar por el criterio de justificación del mismo) o de pensamientos “comprobados” sobre la realidad empírica, el conocimiento forma parte de toda visión del mundo y de toda obra humana. Así, desde una perspectiva amplia, podemos definir al conocimiento (incluyendo al conocimiento científico) como un conjunto de proposiciones a las cuales se adhiere una comunidad particular y que le sirve como modo de construir lo que considera “verdad” (Gallopín y Vessuri, 2006: 37). La referencia a conceptos como los de conocimiento tradicional (1), indígena o local (Gallopín et al, 2006: 42‐43), demuestra que es posible hablar del conocimiento sin tomar como única referencia el saber nomológico de la ciencia. En síntesis, conceptos como estos se refieren a un conocimiento que: (a) se encuentra basado en la experiencia y adaptado a condiciones sociales, culturales y ambientales particulares; (b) se transmite a través de mecanismos especiales de comunicación e intercambio de información; (c) es conocimiento colectivo por naturaleza, aunque mantenido y transmitido oralmente por personas que cumplen un papel determinado en la comunidad; y (d) forma parte del sustento material y cultural de la comunidad, además de que le permite atender problemas que surgen en sus propias condiciones de vida. Resulta interesante aquí la noción de que un marco de conocimiento se encuentra asociado con los valores y las prácticas de una comunidad particular (definida en términos culturales, no sólo territoriales). Finalmente, suele distinguirse entre dos modos de conocimientos no aislados entre sí (Gallopín y Vessuri, 2006: 46‐47): (a) Un conocimiento explícito y codificado, capaz de ser expresado a través de reglas y procedimientos, que puede ser almacenado y utilizado numerosas veces, y que puede transmitirse como información a través de medios de soporte específicos. (b) Un conocimiento implícito y no estructurado, contenido en experiencias personales y que toma la forma de habilidades o saberes en áreas específicas, y situado en la práctica. La cultura organizacional, las formas de educación y comunicación, entre otros aspectos “blandos” que forman parte de la interacción humana, llevan implícito este tipo de conocimientos. En conclusión, existen formas de caracterizar el conocimiento que no se limitan exclusivamente al conocimiento nomológico. La existencia de conocimientos estructurados y no estructurados (transversal a toda forma de construir conocimientos), y de marcos epistémicos alternativos, dan muestra de que es posible hablar de conocimientos más allá del ámbito del cientificismo de la cultura moderna. Afirmar esto no implica descalificar al conocimiento científico frente a los saberes tradicionales. Más bien es un intento de llamar la atención sobre la racionalización de la “voluntad de dominio” en la Modernidad y su traducción en subsistemas que median en los modos de generación del conocimiento en la actualidad. Sobre esta apreciación se fundamenta la propuesta de formas diferentes de generación de conocimientos, en los que el saber se conciba como apoyo para el despliegue de las potencialidades humanas a través de la valoración de las condiciones sociohistóricas y culturales de cada Pueblo. Por esta razón, la reflexión debe evitar tanto el “imperialismo científico” (la idea de que sólo el conocimiento científico posee los atributos de verdad y objetividad) como el “relativismo epistemológico” (la idea de que todos los conocimientos son igualmente válidos) (Gallopín y Vessuri, 2006: 40‐41). En cambio, se debe buscar los medios para articular conocimientos estructurados y no estructurados, desde la ciencia y desde la tradición. Teniendo visto que el conocimiento nos ayuda a representarnos un sistema de relaciones socioculturales, y que al mismo tiempo dicho sistema impone dinámicas sobre la manera de construir conocimientos, el interés de un investigador apuntaría a proponer las condiciones de un tipo de conocimiento que permita dar cuenta críticamente del sistema en el que emerge, para abrir la posibilidad de transformarlo, mientras se transforma a sí mismo en el proceso (2). De esta manera, parafraseando a Dussel, en cuanto que la praxis de liberación basada en el conocimiento sea crítica, también será antihegemónica (2007, 10). Podemos hablar de esquemas cognitivos y dinámicas socioculturales que surgen como parte de determinados sistemas de relaciones entre sujetos, y que por tanto los reproducen en diversas instancias de la vida social. Las consecuencias de este escenario – y sus posibles alternativas – pueden ser analizadas con la definición de dos dimensiones que sirven para integrar aspectos que reclaman nuestra atención: (a) Los esquemas cognitivos de cada comunidad particular. En esta dimensión incluimos los esquemas mentales y los contenidos culturales e indentitarios de cada grupo social. Pueden rastrearse el modo en que los integrantes de una comunidad internalizan los valores de un modo de generación de conocimiento y la convierten en parte de su visión del mundo y en directrices de su práctica. Por lo tanto, incluye las representaciones sobre el conocimiento que otorgan determinado lugar a la ciencia y a la tradición, así como las propias definiciones de “verdad” y “conocimiento” (3). (b) Las dinámicas socioculturales pertinentes para la generación, difusión y apropiación social del conocimiento. En esta dimensión destacamos las estructuras formales y no formales que inciden en la producción y socialización de conocimientos; el carácter de la producción de conocimientos en cuanto a la definición de sus propósitos, planes, objetivos, problemas y respuestas; la distribución de los recursos tangibles e intangibles, las condiciones políticas y jurídicas de acceso al conocimiento, entre otros aspectos5. Incluimos también las relaciones de poder entre agentes tecnológicos, las cuales podemos describir tomando en cuenta los juegos estratégicos (la intención y las acciones de cada actor con respecto al otro), las estructuras más o menos rígidas o flexibles de dominación, y las mediaciones simbólicas que implican alguna forma de conocimiento (instituciones, leyes, tecnologías, etc). Dados estos elementos, podemos plantearnos la cuestión sobre el papel que puede cumplir el conocimiento en un marco de emancipación política y sociocultural. Esta pregunta tiene sus raíces en las bases ontológicas y epistemológicas de lo que llamamos “conocimiento” y en el sistema de relaciones sociales y políticas dominantes. Por lo tanto, la respuesta implica un doble acento: por una parte, sobre los esquemas cognitivos de generación de conocimientos, por la otra, sobre las condiciones políticas y socioculturales que los sustentan en tanto que práctica social. La emancipación, en este contexto, significa la posibilidad de tomar consciencia de la vinculación que existe entre determinados esquemas cognitivos y el despliegue de juegos sociales estratégicos, con el propósito de poder actuar afirmativamente para crear relaciones equitativas fundadas en los intereses y aspiraciones legítimas de cada sujeto. El fin último, en cuanto al conocimiento refiere, es fundamentar la certidumbre de que la racionalidad innata del ser humano, presente en la historia y la cultura de cada pueblo (en palabras de Briceño, la razón primera), constituye la base insoslayable de toda forma de creación de sentido social. Esta certidumbre debe servir para contrarrestar la voluntad de dominación del racionalismo occidental que sustenta el interés de dominación sociocultural hacia la condición de los pueblos del Sur. Notas (1) El término de “tradicional” no significa que se haga referencia a un conocimiento anticuado o impráctico, sino que se encuentra ligado al devenir cultural de una comunidad. En otras palabras, el conocimiento es “tradicional” porque es creado, preservado y difundido a través de prácticas y los significados que reflejan el carácter cultural de una comunidad (Gallopín y Vessuri, 2006: 42‐43). (2) Por ejemplo, como explican Contreras y Roca (2009), los grupos que se organizan en función de la generación y socialización de conocimientos atienden carencias de las sociedades en las que se desenvuelven, por lo cual se emprenden acciones que tienden hacia la atención de las necesidades básicas y al sostenimiento de condiciones para la vida (“atendernos” y “sustentarnos”); pero en algunos casos también inician acciones dirigidas hacia el reconocimiento y el cultivo de las formas culturales (“reconocernos” y “recrearnos”). De allí que se requiera una propuesta de trabajo que integre dichas dinámicas en un proceso de constitución de identidades colectivas (la construcción de un “nosotros” común): la atención de necesidades básicas, la reconstrucción de la historia común, la formación colectiva desde la conciencia del contexto sociocultural y la atención de proyectos comunes. (3) Por ejemplo, podemos observar las limitaciones ontológicas y epistemológicas del cientificismo en cuanto a la autocomprensión positivista de la ciencia, que lanza un velo sobre la existencia de valores e intereses en la práctica científica (Habermas, 1971). Por otra parte, quizá se haya reducido profundamente el conocimiento científico a un saber especialmente instrumental, alejado de la discusión sobre fines y valores sociales. Un modo de construir conocimientos para la emancipación debe generar conocimiento pertinente, pero es al mismo tiempo una práctica emancipadora a través de la experiencia y de la reflexión sobre los bienes sociales. (4) La distinción que hace Varsavsky (2006) entre sociedades neocoloniales y sociedades desarrollistas es un buen ejemplo de cómo se despliega esta dimensión en los marcos nacionales de generación y circulación de conocimientos. Referencias bibliográficas Briceño, J. M. (2007) El laberinto de los tres minotauros. Caracas, Venezuela: Monte Ávila Editores. 2º edición. Berger, P. y Luckmann, T. (2003). La construcción social de la realidad. Argentina: Amorrortu. Contreras, J. J. y Roca, S. (2009). La Refundación del "Nosotros Popular" en la Rebelión del Conocimiento. Revelando el Sentido de la Organización Comunitaria. Mérida, Venezuela: Centro Nacional de Desarrollo e Investigación en Tecnologías Libres. David, P. y Foray, D. (2002). 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69. Varsavsky, O. (2006) Hacia una Política Científica Nacional. Caracas, Venezuela: Monte Ávila Editores. Vercellone, C. (2004). Las políticas de desarrollo en tiempos del capitalismo cognitivo. En Blondeau, O. et al. Capitalismo cognitivo, propiedad intelectual y creación colectiva. Madrid, España: Traficantes de Sueños. Vessuri, H. (1986). Los papeles culturales de la ciencia en los países subdesarrollados. En Saldaña, J. J. (Ed.), El perfil de la ciencia en América. Cuadernos de Quipu (pp.7‐17). México. ¿POR QUÉ RENUNCIÓ REALMENTE BENEDICTO XVI? Una revisión a las explicaciones oficiales y a las sospechas. En febrero de este año, Benedicto XVI sorprendió al mundo cuando se convirtió en el primer Papa en renunciar a la Iglesia Católica en casi 600 años. Pero la atención se dirigió rápidamente hacia la sucesión y el nombramiento de un nuevo pontífice. En medio de este drama, una pregunta nunca fue totalmente respondida: ¿por qué renunció Benedicto? La respuesta oficial de Joseph Ratzinger ofrece como explicación el declive de sus capacidades físicas y mentales, pero ha persistido la sospecha de que había otras razones. Mis indagaciones han confirmado estas sospechas. Papa Francisco publica su primer gran escrito (texto íntegro) El Vaticano publica su primer informe financiero (documento íntegro) La encuesta revolucionaria del Papa Francisco a los católicos Comencé mi investigación visitando al cardenal nigeriano Francis Arinze en su apartamento ubicado en la vecindad de San Pedro. Él es una de las principales figuras de la Iglesia y conoce el Vaticano como la palma de su mano. Arinze fue incluso mencionado en marzo como uno de los posibles sucesores del papa que había dimitido y fue parte de la selecta comitiva que escuchó personalmente la noticia de la boca de Benedicto en el Palacio Apostólico. Le pregunté sobre los escándalos que antecedieron la sorpresiva decisión del Papa, en particular el tema de los “Vatileaks” que protagonizó el mayordomo del pontífice, Paolo Gabriele, al filtrar documentos confidenciales que exponían las luchas de poder dentro de la Iglesia. ¿Puedo haber sido ése un factor detrás de la renuncia? Su renuncia fue inesperada. “Es legítimo que cualquiera especule y diga ‘quizás’, porque algunos de esos documentos fueron sacados secretamente. Pudo haber sido una de las razones. Tal vez estaba muy afectado por el hecho de que su propio mayordomo filtrara tantas cartas que un periodista tuvo material suficiente para escribir un libro. “No creo que haya disfrutado lo que ocurrió”, me dijo el cardenal. En el Vaticano, los miembros más jóvenes y ambiciosos de la Iglesia suelen recibir un consejo: “Escucha mucho, observa todo y no digas nada”. El hecho de que una figura tan importante se permita esencialmente un desvío de la línea oficial es significativo. Infierno Básicamente, el Papa Benedicto XVI fue un papa maestro, un teólogo y un intelectual. “Para él, solo que lo mandaran a una semana de entrenamiento de habilidades gerenciales sería un infierno”, me dijo una persona del interior del Vaticano. Su mala fortuna fue acceder al papado en un momento en que existía un vacío de poder, en el que un número de mandos medios de la curia romana ‐los funcionarios de la Iglesia‐ se había convertido en “pequeños Borgias”, como explicó otro clérigo. Pero no es sólo mi palabra, esta evaluación viene de la fuente más importante, el actual líder de la Iglesia. Y el papa Francisco no suele ser tímido con sus palabras. “La corte es el leprosario del papado”, ha dicho el sucesor de Benedicto. Él ha descrito a la curia como “narcisista” y “autoreferencial”. Con eso tenía que lidiar Joseph Ratzinger. Desde los últimos años del pontificado de Juan Pablo II, el corazón de la sede eclesiástica ha estado dominado por camarillas enfrentadas. Eso es lo que quiso exponer, según sus propias palabras, Paolo Gabriele cuando fotocopió y filtró todos esos documentos. Pero el exmayordomo también dijo que su relación con el papa Benedicto era como la de “un padre y su hijo”. Entonces, ¿por qué actuó de una forma que iba a avergonzar inevitablemente a alguien tan cercano a él? “Él manifestó que había visto muchas cosas horribles dentro del Vaticano y que, en determinado momento, no pudo soportarlo más”, afirmó su abogada, Cristiana Arru, mientras movía las cuentas de su rosario y brindaba su segunda entrevista pública desde el escándalo. “Y él buscó una salida. Según sus palabras, él había visto muchas mentiras y pensaba que el Papa había sido ignorado en temas clave”, añadió Arru. Gabriele fue encontrado culpable de “robo agravado” y pasó tres meses en custodia hasta que fue perdonado por el Papa. Pero eso no fue el final. El líder de la Iglesia comisionó una investigación para saber todo lo ocurrido alrededor de este tema. Tres cardinales produjeron un informe de 300 páginas. Supuestamente iba a permanecer bajo llave pero un diario italiano dijo que había sido informado de sus principales contenidos. ¿El resultado? Más filtraciones embarazosas, esta vez con rumores sobre una red de sacerdotes homosexuales que ejercían “una influencia inapropiada” dentro del Vaticano. benedicto_francisco La ruta del dinero Los dolores de cabeza siguieron afectando al Papa alemán. En el ambiente periodístico se suele decir que “hay que seguir al dinero” para saber qué está ocurriendo realmente, y esto se aplica también al Vaticano. Durante años, manejos económicos implicaban que el Vaticano terminara pagando tasas mucho más altas que las del mercado. Cuando un informante trató de reformar el sistema, funcionarios en la corte papal convencieron al desafortunado Benedicto XVI de promoverlo a un cargo a casi 6.500 kilómetros de Roma. Absurdos similares ocurrieron en el Banco del Vaticano, por años una fuente de titulares de diarios poco beneficiosos para la Iglesia Católica. Fue creado para ayudar a las órdenes religiosas y agilizar la transferencia de dinero más que necesitado en regiones lejanas del planeta. Pero cuando una cuantiosa proporción de transacciones se realizan en efectivo y terminan en zonas inestables del globo, no es necesario ser un genio para ver qué puede estar saliendo mal. Parece que funcionarios del banco tomaban decisiones clave sin informar constantemente al Papa. Cuando el directorio expulsó a su presidente reformista, Ettore Gotti Tedeschi (convenientemente el mismo día que la historia del arresto de Gabriele saturaba la cobertura noticiosa), el Papa no lo supo hasta que fue muy tarde. Según las palabras de su secretario privado, Benedicto XVI estaba “muy sorprendido”. Gotti Tedeschi era un miembro del Opus Dei y se creía que era muy cercano al Papa, pero al final esto no lo ayudó. ¿Fue todo esto demasiado para un anciano pontífice? Examinemos las precisas palabras del vocero de prensa del pontífice, padre Federico Lombardi: “La Iglesia necesitaba alguien con mayor energía física y espiritual que pudiera enfrentar los problemas y desafíos de gobernar la Iglesia en este cambiante mundo moderno”. Quizás esto es lo más cerca que usted estará de escuchar de la boca de un alto funcionario eclesiástico que la Iglesia se había vuelto ingobernable y necesitaba alguien más en el timón para poner fin al deterioro. Esta es una Iglesia que ahora tiene la enorme oportunidad de seguir adelante y enfrentar los desafíos del siglo XXI. Muchas veces visto como remoto, su liderazgo ahora busca escuchar las opiniones de los católicos en temas controvertidos como métodos anticonceptivos y matrimonio homosexual. La reforma vino tras el escándalo. Esto no pasa desapercibido para el cardenal Arinze. “Lo que uno debe recordar es que Dios suele escribir recto en líneas torcidas”. Leer Más: http://www.animalpolitico.com/2013/11/por‐que‐renuncio‐realmente‐benedicto‐
xvi/#ixzz2lzB6Vpg3 Follow us: @pajaropolitico on Twitter | pajaropolitico on Facebook EN EL FIN DEL PATRIARCADO: HACIA LA SÍNTESIS ALQUÍMICA DE UNA NUEVA CULTURA (I/II) http://pijamasurf.com/2013/11/en‐el‐fin‐del‐patriarcado‐hacia‐la‐sintesis‐alquimica‐de‐una‐nueva‐cultura‐
iii/ EL ARQUETIPO DE LA MADRE HA RECORRIDO NUESTRO INCONSCIENTE SIMBÓLICO BAJO DIVERSAS FORMAS, PERO CON UNA CONSTANTE EN SU SIGNFICADO: LA FERTILIDAD CREADORA, QUE VIENE ACOMPAÑADA DE UNA DIVINIDAD MASCULINA QUE DA ORIGEN A LA NATURALEZA CÍCLICA DEL MUNDO Y EL PENSAMIENTO. POR: CHRISTIAN BRONSTEIN ‐ 27/11/2013 A LAS 14:11:10 I. La Era de la Madre Desde que el antropólogo suizo Johann Bachofen concibiera, a fines del siglo XIX, el concepto de “matriarcado” para describir el modo de organización social de las sociedades humanas previas a la existencia de las llamadas “culturas clásicas” (griega y romana), incontables investigadores y teóricos culturales se han ocupado profusamente de este tema y, a pesar de los numerosos aspectos aún inciertos, existe hoy en día un consenso general sólidamente establecido al respecto. Hasta donde se sabe, el llamado matriarcado fue un fase de varios miles de años que la mayoría de las culturas ha atravesado, fase que puede trazarse aproximadamente entre la invención de la agricultura y de la escritura, o entre el período neolítico y la Edad de hierro. Las culturas llamadas “matriarcales” no se caracterizaban, como en principio se pensó, por ser sociedades en las que las mujeres detentaban por sí solas todo el poder político y social, imponiendo su voluntad a los hombres. Por ello muchos autores criticann el término matriarcado (“el gobierno de la madre”) como un prejuicio surgido de las dicotomías simplistas e irónicamente patriarcales del pensamiento moderno, y prefirieren caracterizar a estas sociedades como “matrilineales” o “matrifocales”, culturas en las que la descendencia seguía a través de la línea materna. Si bien en estas sociedades las mujeres eran respetadas y, en muchos casos, tenían importantes roles sociales, el predominio de lo femenino y lo materno no parece haberse expresado tanto en la esfera social como sí en la psicológica. ¿Cuáles eran, entonces, los rasgos característicos de estas culturas? ishtar La diosa babilonica Ishtar (c. 2000 a.C.) El aspecto más sobresaliente de estas sociedades consiste en su adoración a un Principio Femenino, expresado en la forma de una diosa madre como figura religiosa central. Una de las explicaciones más evidentes de esto radica en que la actividad más importante de la vida social en estas culturas era la agricultura. La Gran Madre, cuya manifestación visible era todo el reino natural, era concebida como la fuente y el sostén de todo lo existente: de su simbólico vientre todas las cosas surgían y hacía éste retornaban. En términos de la psicología analítica de Carl Gustav Jung, toda la cultura se sostenía sobre la predominancia simbólica del arquetipo de la Madre. “Por supuesto, es lógico que la más primitiva representación del poder divino en forma humana haya sido más bien femenina que masculina. Cuando nuestros ancestros empezaron a formularse las eternas preguntas (¿de dónde venimos al nacer? ¿A dónde vamos después de morir?), tuvieron que haber observado que la vida emerge del cuerpo de una mujer. Para ellos debe haber sido natural imaginar el universo como una Madre bondadosa que todo lo da, de cuyo vientre emerge toda vida y al cual, como en los ciclos vegetales, se retorna después de la muerte para volver a nacer…” (Riane Eisler, El Cáliz y la Espada, 1987). A medida que la revolución de la agricultura iba transformando el modo de vida de las anteriores sociedades de cazadores y recolectores, la Diosa fue ocupando cada vez más el papel central en el orden divino del mundo, dentro de un rico panteón de espíritus y divinidades menores. Una Madre Cósmica “…cuyo cuerpo es el Cáliz divino que contiene el milagro del nacimiento y el poder de transformar la muerte en vida, a través de la misteriosa regeneración cíclica de la naturaleza” (Ibid, 1987). La Gran Madre de nuestros ancestros tuvo muchos nombres. En Grecia era llamada Deméter; en Egipto, Isis; en Siria, Astarté; en Sumeria, Inanna; en Babilonia, Ishtar, etc. Sus dos símbolos arquetípicos más antiguos y predominantes fueron la luna y la serpiente. En sus cíclicas fases, la luna representaba los tres aspectos de la Diosa: la luna creciente era la doncella, la exuberante juventud de la vida; la luna llena era la mujer encinta, la madre cuidadora; mientras que la luna nueva era la anciana sabia, o la bruja, la madre devoradora, poseedora de los oscuros misterios de la muerte. La serpiente‐falo, por su parte, presente en todas las culturas matriarcales, fue el símbolo central de las fuerzas telúricas y sexuales, así como de la regeneración cíclica de la vida. luna Ligado a este “naturalismo sagrado”, las cosmovisiones de esta forma de consciencia prehistórica eran panteístas, lo que significa que no existía para ellas una dicotomía rotunda entre un “mundo natural” y un “mundo divino”, ya que tanto el mundo subterráneo (de la muerte), como el mundo celestial (del cielo y de los astros) y el mundo terrenal (de las plantas, los animales y los hombres) eran aspectos o dimensiones de un único mundo en el que los poderes divinos se manifestaban, dando forma a todos los fenómenos. El antropólogo Lévy‐Bruhl, al referirse a la mentalidad antigua propia de las culturas prehistóricas, denominará este tipo de conciencia “participación mística”, un modo de pensar y de ser‐en‐el‐mundo en el cual no existía una separación clara entre el conocedor y lo conocido. No era posible, en esta conciencia, concebir una separación tajante entre lo que llamamos “mundo interior” (o “yo”) y lo que llamamos “mundo exterior”. La consecuencia evidente era que el hombre no era capaz de concebirse como separado de la naturaleza. “El ser humano primordial percibe el mundo natural que lo rodea como impregnado de sentido, sentido cuyo significado es al mismo tiempo humano y cósmico… El mundo está animado por las mismas realidades de resonancia psicológica que los seres humanos experimen‐tan en sí mismos. Hay continuidad entre el mundo interior del hombre y el mundo exterior”. (Richard Tarnas, Cosmos y Psique, 2009). La naturaleza, en otras palabras, era vivida y experimentada como viva y sagrada, en toda su irracionalidad, horror y belleza. Puede decirse, por otra parte que, en muchos aspectos, este modo de conciencia poco discriminatrio impedía a la cultura reflexionar sobre sus propios paradigmas, cuestionar la “verdad” establecida de sus mitos y su organización social, fomentando un estatismo tribal incapaz de evolución o autocrítica. El conocimiento humano de estas primeras culturas agrarias era aún rudimentario comparado al nuestro y estaba atravesado por tabúes y supersticiones de carácter simbólico e inconsciente que condicionaban profundamente la vida social. kali Kali, el aspecto oscuro de la Diosa en la India Dentro de este marco, debe incluirse la cultura del sacrificio ritual, ya que la Diosa tenía también un aspecto oscuro: la muerte (la Madre Devoradora arquetípica), presente como la amenaza constante de las salvajes e incontrolables fuerzas de la naturaleza. Y si bien la vida y la muerte parecen haber sido concebidas como un continuo interminable dentro de la Gran Madre, el temor a la extinción física podía ser también una realidad inmediata y aterradora. Para apaciguar este aspecto de la Diosa, las culturas matriarcales habrían recurrido al sacrificio substitutorio (un modo de “soborno divino”, podría decirse): la ofrenda ritual de animales y, de ser necesario, humanos. “La Gran Madre es al mismo tiempo la Gran Protectora y la Gran Destructora, la Gran Devoradora, lo que H. S. Sullivan, en fin, denominaba la Buena Madre y la Mala Madre… Aquí precisamente se asienta la dinámica y el fundamento psicológico del ritual, ya que para apaciguar a la Gran Madre, para que la Gran Protectora no termine convirtiéndose en la airada Destructora, es necesario llevar a cabo determinados ritos.” (Ken Wilber, Después del Edén, 1981). Así mismo, Jung señalará que, dado que el desarrollo de la individualidad era mínimo, en este tiempo conceptos como la “subjetividad” prácticamente no tenían lugar, ya que el ego (“yo”) emergente estaba todavía casi completamente sumergido o identificado con la colectividad de su grupo social. Sin embargo, está carencia de subjetividad y de distancia crítica frente a las tradiciones establecidas parece haber sido complementada o suplida justamente con un gran apego a los valores y propósitos colectivos, lo que dio lugar a culturas extraordinariamente pacíficas y estables, que convivían en una relativa armonía, sin signos de guerras, opresión o esclavitud, y sin diferencias marcadas de poder entre los sexos. Basándose en los hallazgos de la antropología, muchos autores han concluido que en estas culturas valores como el poder, la conquista y el heroísmo, tan propios de la cultura occidental clásica, parecían estar prácticamente ausentes. En su lugar, predominaba un universo simbólico que orbitaba en torno a los valores maternales, la fertilidad, la belleza y la cooperación colectiva. “Las divinidades de estos pueblos no llevan lanzas, espadas ni relámpagos, ni se han hallado sepulturas de jefes especialmente lujosas que sugieran una organización jerárquica de la sociedades con líderes poderosos y una población sumisa. No existen imágenes que celebren la guerra, ni siquiera que la representen… no se había hecho hincapié en la elección de lugares elevados, en construir muros de tamaño desmesurado o armas para protegerse de los enemigos. Aún más, la colina o montaña se elegía como lugar de construcción de un santuario, no como campamento fortificado o ciudadela… Más bien, incontables ilustraciones de la naturaleza atestiguan el sentido que estos pueblos tenían de la belleza y de la sacralidad de la vida.” (Anne Baring & Jules Cashford, El Mito de la Diosa, 1991). Deméter, diosa griega de la cosecha (siglo III a.C.) Deméter, diosa griega de la cosecha (siglo III a.C.) Como ha mostrado la psicología profunda, las religiones y las mitologías reflejan la estructura, los valores y la organización de las culturas en las que emergen. Por ello “es comprensible que las sociedades con tal imagen de los poderes que gobiernan el universo, tuvieran una estructura social muy diferente de aquellas que veneran a un Padre divino que empuña un relámpago o una espada. Y parece aún más lógico que en aquellas sociedades que conceptuaban en forma femenina a los poderes que regían el universo, las mujeres no hayan sido consideradas como sumisas y que las cualidades “afeminadas” tales como el cariño, la compasión y la no violencia hayan sido altamente valoradas.” (Riane Eisler, Ibid). Intentando evitar las idealizaciones míticas, que descansan siempre bajo la arquetípica fascinación del Paraíso Perdido, y aunque nos resulte difícil de asimilar, la evidencia arqueológica parece hablarnos con bastante elocuencia de un extenso período en la historia del ser humano que fue próspero, relativamente igualitario y pacífico durante más de 2.000 años. Pero en los últimos siglos de la Era de bronce, la historia humana sufrió una increíble y brutal transformación. II. La Era del Héroe De forma general, en las mitologías matriarcales, la Diosa Madre estaba siempre acompañada de una figura menor, divinidad de la fertilidad, que parece haber sido a la vez tanto la manifestación de su poder como de su bondadosa superabundancia creativa: esta figura era su hijo‐amante, representado en muchas culturas por el toro o el león y, más tarde, como un joven dios masculino. El destino ineludible de esta edípica divinidad, simbolizado en el mito y el rito, era nacer como hijo cada verano para unirse como amante a su madre durante cada primavera en el hierosgamos (“matrimonio sagrado”) que fecundaba y revitalizaba la tierra, y morir cada invierno, para ser resucitado nuevamente por el poder divino de su madre con el comienzo de un nuevo verano. “En el mismo sacrificio, el dios‐consorte se une a la Gran Madre y luego renace o resucita (transformándose, a lo largo de este proceso, en su propio padre)… Adviértase que ésta es precisamente la fórmula de María y Jesús, en la que ella es, al mismo tiempo, la madre del dios muerto y resucitado (Jesús) y la esposa virgen del dios (el Padre). Pero, antes de María y Jesús, fueron Damuzi e Inanna, Tamuz e Isthar, Osiris e Isis… una historia muy, muy antigua.” (Ken Wilber, Ibid). “Teseo Libertador”, Affreschi Romani Ercolano El psicólogo analítico Eric Neumann dirá que esta divinidad vinculada inexorablemente a la Gran Madre constituye las primeras e incipientes representaciones del yo (ego) humano en y frente al mundo que lo rodeaba. En uno de los clásicos más perdurables e influyentes del pensamiento junguiano, Los orígenes e historia de la conciencia, Neumann rastrea la progresiva transformación de este hijo subordinado o dependiente en el arquetipo del Héroe, que impregnará los mitos de todas las culturas humanas, hasta nuestros días. Para Neumann, el arquetipo del héroe no es sino el arquetipo de la propia conciencia humana en su lucha por la emancipación simbólica de las condiciones inconscientes que constituyen su seno materno. En su lucha y conquista de la individualidad y la autoconciencia frente a su condición tribal inconsciente y su inmersión en el grupo colectivo, el joven dios, subordinado de la fertilidad, deberá cortar el vínculo que lo unía a su madre, emancipándose a sí mismo, y convirtiéndose al mismo tiempo en un líder revolucionario, un auténtico faro de renovación colectiva. Como ejemplifica el mitólogo Joseph Campbell, “una multitud de hombres y mujeres escoge el camino menos aventurado de las rutinas cívicas y tribales relati‐vamente inconscientes. Pero estos viajeros también se sal‐van en virtud de las ayudas heredadas y simbólicas de la sociedad, los ritos de iniciación… que han funcionado por milenios.” Pero “sólo el nacimiento puede conquistar la muerte, el nacimiento no de algo viejo, sino de algo nuevo [...]. El héroe, por lo tanto, es el hombre o la mujer que ha sido capaz de combatir y triunfar sobre sus limitaciones históricas personales y locales y ha alcanzado las formas humanas generales, válidas y normales […]. Su segunda tarea y hazaña for‐mal ha de ser (como todas las mitologías de la humanidad indican) volver a nosotros, transfigurado y enseñar las lecciones que ha aprendido sobre la renovación de la vida.” (Joseph Campbell, El Héroe de las Mil Caras, 1959). Benvenuto Cellini – Perseo y la Medusa A finales de la Edad de bronce y principios de la Edad de hierro, tanto en el sur de Oriente como en Occidente, una nueva mitología se estaba imponiendo. Es la Era de los héroes solares. El amanecer de esta nueva conciencia heroica generaría la inversión total del sistema valores y símbolos de los antiguos matriarcados. La serpiente, representación ancestral de la Diosa, asumiría la forma del monstruo‐dragón de los poderes telúricos, instintivos e inconscientes, que todo héroe divino debía derrotar para abrirse camino hacia la constitución de su propia libertad y poder, mostrándole el camino a los hombres. “Sea de aire, tierra o agua, la Gran Serpiente –como la Diosa– poco a poco va siendo acorralada, sujeta, vencida. Set mata a Apofis. Apolo da muerte a Pitón mediante un flechazo. El rey dragón avéstico Azhdanak es derrotado por Vahagun. Atar vence a Aji Dahara… Zeus derrota a Tifón. Belerofonte, montado a lomos de Pegaso, mata a la Quimera, hija de Tifón y Equidna, la Víbora. Perseo decapita a la Medusa, que se muestra con cabellos de sierpes sibilantes y mirada capaz de convertir en piedra a los hombres. La maldición cae sobre la serpiente… Estruendos y furias acompañan el nacimiento del nuevo orden social.” (Leonor Calvera, Historia de la Gran Serpiente, 2000). El triunfo del héroe divino, dirá Neumann, representa el triunfo de la capacidad diferenciadora de la conciencia humana frente a la naturaleza. La Diosa panteísta de los cielos, la tierra y el inframundo, es reemplazada por un Dios celestial que al separar con su voluntad los cielos de la tierra, ordena el mundo (trae “Cosmos” al “Caos”): “La separación del cielo y la tierra es una imagen del nacimiento de la conciencia, en la que la humanidad es apartada de la naturaleza. Uno mismo que percibe y valora se separa de lo que es percibido y evaluado [… Estos mitos] plasman la capacidad humana para actuar de manera reflexiva antes que instintivamente […] se es cada vez más consciente del poder del individuo para conformar los acontecimientos” (Erich Neumann, Los orígenes e historia de la consciencia, 1955). shu El dios egipcio Shu (aire) separando a las diosas Nut (cielo) y a Geb (tierra), c. 1000 a.C. Y de la misma forma que las nuevas divinidades masculinas y celestiales han separado los cielos de la tierra, lo divino y lo humano se han desvinculado. El mundo de los hombres y las bestias ya no es sagrado, en tanto ha dejado de ser un aspecto o manifestación de la propia Diosa: es una creación del Dios, por fuera de Él mismo. La concepción monoteísta de un Dios trascendente que crea y ordena el mundo desde el “más allá” reemplaza al mundo viviente de la Diosa, que actúa desde el interior siguiendo su propia naturaleza. Es aquí en donde podemos comprender también el establecimiento de todos los maniqueísmos y dualismos filosóficos centrales de Oriente y Occidente: bien/mal, luz/oscuridad, trascendente/inmanente, cielo/tierra, etc. En estas nuevas mitologías, los opuestos son irreconciliables, ya que es de su propia oposición que la nueva conciencia emerge. “El héroe es asimilado al sol; como el sol, lucha contra la oscuridad, desciende al reino de la muerte y emerge victorioso. Aquí la oscuridad ya no es uno de los modos de existencia de la divinidad, como sucedía en las mitologías lunares; por el contrario, simboliza todo lo que el dios no es, y por lo tanto, el adversario par excellence. La oscuridad ya no se valora como una fase necesaria en la vida cósmica; desde la perspectiva de la religión solar, se opone a la vida, a las formas y a la inteligencia […] Al final, el sol y la inteligencia se asociarían hasta tal punto que las teologías solares y sincréticas de finales de la antigüedad se convirtieron en filosofías racionalistas; el sol es proclamado como inteligencia del mundo.” (Mircea Eliade, Lo sagrado y lo profano, 1959). Zeus (dios griego), “el padre de los dioses y los hombres”. Pero la gesta heroica exige una revolución permanente, o la energía renovadora del héroe cristaliza en la configuración de nuevas y rígidas (e inconscientes) estructuras sociales. Así, en el mismo acto heroico, el héroe masculino, devenido en soberano y patriarca conquistador, se convertirá, dentro de cada cultura, en el Dios supremo de un nuevo orden social. Y de esta manera, la Era del Héroe da paso a la Era del Padre, cuyo aspecto benigno es el del sustentador, ordenador y protector, y cuyo aspecto negativo es el del tirano. Y será éste, finalmente, el arquetipo del Padre (portador del orden, señor de la autoridad, la tradición y la ley, y soberano divino sobre todas las cosas) el que prevalecerá y se impondrá como estructura simbólica central en las culturas históricas, durante los próximos tres milenios. El alzamiento de reinos guerreros estructurados en jerarquías de dominación y esclavitud, así como el sometimiento sistemático de las mujeres en todas las esferas de la cultura, sería el aspecto social de esta transformación. “Esta forma de gobierno y de valores implícitos son patriarcales; es una jerarquía de hombres, de los cuales cada uno existe en un orden establecido, con Zeus o Dios en la cima, deidades inferiores debajo, luego los reyes mortales, que remontan sus orígenes a algún dios, y después los leales vasallos y súbditos. Las grandes corporaciones, con el presidente de la compañía y la junta directiva en la cima, son los equivalentes contemporáneos de Zeus y los dioses del Olimpo.” (Jean Shinoda Bolen, Los Dioses de Cada Hombre, 1989). ¿Pero qué razones históricas, y que consecuencias psicológicas y sociales se encuentran detrás de la extraordinaria transformación cultural que daría lugar, tanto en Oriente como en Occidente, a este pasaje del mundo matriarcal al de los incipientes patriarcados originarios? ¿Y qué podrán decirnos éstas de nuestro presente y de la decadencia de nuestra propia cultura? Como sugiere el gran historiador de la cultura Richard Tarnas, parafraseando a Hegel, “una civilización no puede tomar conciencia de sí, no puede reconocer su propio significado, hasta que no ha madurado lo suficiente como aproximarse a su muerte.” (Richard Tarnas, La pasión de la mente occidental, 1991). ¿Será posible que la filogenética travesía histórica de nuestra infancia numinosa en la Madre, de nuestra heroica pero trágica emancipación de su seno inconmensurable y de nuestra caída eventual bajo la tiranía del Padre, cuenten una sola y gran historia, la historia del desarrollo de nuestra conciencia, cuyo devenir se aproxima inexorablemente a un nuevo clímax? En la segunda parte rastrearemos las causas históricas y las consecuencias sociales de esta dramática transformación, en busca de la clave cultural que nos permita ver a través de nuestra propia perspectiva histórica, de ésa que nos hizo, nos hace, y que avanza acaso hacia su propia muerte. EXPEDIENTE TOP SECRET TTIP, ¿UNA BOMBA DEVASTADORA O UNA GOLOSINA MULTIMILLONARIA? EN DESTACADO, ECONOMÍA, ESTADOS UNIDOS, MUNDO, UNIÓN EUROPEA / POR ARMANDO B. GINÉS / http://www.diario‐octubre.com/2013/11/26/expediente‐top‐secret‐ttip‐una‐bomba‐devastadora‐o‐una‐
golosina‐multimillonaria/ Probablemente es, o mejor dicho podría ser, ambas cosas, una bomba de destrucción masiva lanzada contra las mondas sobrantes del Estado social y democrático tras el paso del huracán neoliberal y un dulce para las multinacionales con sabor amargo para los 800 millones de ciudadanos de la Unión Europea y Estados Unidos, un mercado gigantesco al que se dirige TTIP, el Acuerdo Transatlántico de Libre Comercio e Inversiones, ATIC en sus siglas hispanas. Las negociaciones secretas comenzaron en el verano de 2013 y a ellas solo están invitados dirigentes patronales y funcionarios especializados de elite con sede en Bruselas y Washington. No habrá representación política democrática ni social ni sindical en la mesa abierta casi a hurtadillas. Para 2015 o 2016 está previsto cerrar el texto definitivo, entrando en vigor casi de forma instantánea. ¿Qué persigue el TTIP? Privatizar todas las esferas públicas, eliminar por completo las trabas arancelarias y administrativas al comercio entre EE.UU. y los países miembros de la UE y permitir a las multinacionales y sus filiales regionales remodelar a su antojo las legislaciones estatales en materia laboral, fiscal, medioambiental, de salud pública, de sanidad y de educación. Una vez en funcionamiento el TTIP, cualquier ley estatal o territorial que ponga límites, restrinja o modifique la normativa vigente y fuera susceptible de ser interpretada como lesiva para los intereses de los actores multinacionales implicados puede ser impugnada de iure y de facto por las empresas que se sintieran perjudicadas, solicitando resarcimientos millonarios a los Estados soberanos en concepto de indemnización. Lo ya dicho, una bomba contra la línea de flotación de lo poco que queda del achacoso estado del bienestar europeo. La jurisdicción que dirimiría las diferencias apuntadas no sería la ordinaria de cada país, sino una suerte de tribunales especiales de excepción con competencias internacionales en el ámbito mercantil, cuyos magistrados serían nombrados a dedo por los signatarios del futuro acuerdo, esto es, las grandes firmas de la globalización financiera y económica. Con el TTIP, los países pasan a ser sucursales de las multinacionales a efectos reales y sus ciudadanos rehenes de los mercados sin opción ni siquiera a alzar con legitimidad su voz colectiva de protesta. La zona comercial a la que otorgará franquicia legal la cobertura del acuerdo, la UE más EE.UU., representa actualmente la mitad del PIB mundial, concentrando algo más de un 40 por ciento del poder adquisitivo total. Afectará directamente a casi 15.000 empresas norteamericanas con más de 50.000 firmas subsidiarias operativas en suelo comunitario y a cerca de 3.500 compañías europeas con unas 25.000 ramificaciones propias en el espacio nacional USA. Ellas son las verdaderas interesadas en hacer viable y real unas negociaciones preliminares de espaldas a los ciudadanos comunes y corrientes. La clase trabajadora será el factor pasivo del nuevo escenario que se vislumbra a muy corto plazo. La palabra libre introducida en el título del acuerdo tiene una trampa más que evidente. Habrá impunidad y libertad total para las empresas al tiempo que se desmantelan los sistemas de protección social, los controles laborales y las exigencias mínimas en cuanto se refiere a una supervisión objetiva de los Estados sobre los productos a comercializar que lleguen al consumidor. Todos los campos y sectores se verán fuertemente contaminados por el efecto TTIP, desde la exigente propiedad intelectual y las patentes a los potencialmente peligrosos organismos modificados genéticamente pasando por las restricciones a los medicamentos genéricos. Lo que se pretende es que no haya nada que no tenga un precio, que cualquier servicio o idea u objeto natural o fabricado se convierta en mercancía y pueda comprarse, es decir, reducir el Estado a su mera capacidad represiva (orden público, Hacienda y beneficencia caritativa), transformando a la vez la ciudad en un no lugar de tránsito veloz, una especie de escaparate para consumir febrilmente en un espejismo de ocio circular sin principio ni fin. El acuerdo en ciernes es también un misil de dos cabezas inteligentes muy agresivas dirigido contra la emergente China y el olvidado Tercer Mundo. El TTIP servirá para competir con Pekín con sus mismas armas: salarios bajos, deslocalizaciones, movilidad laboral y contratos precarios sin derechos. Por lo que se refiere a los países pobres, éstos serán más explotados aún si cabe para sustraerles a precio de ganga las materias primas en aumento que demandará la nueva superproducción a la vista. Por el contrario, su agro continuará a la baja pues tanto la UE como EE.UU. seguirán subvencionando a su agricultura y ganadería de manera injusta y gravosa para los intereses de los más desfavorecidos a escala mundial. Los datos de esta doble moral de Washington y Bruselas son escalofriantes al respecto: EE.UU. destinará un billón de dólares a su sector primario en los próximos 10 años, mientras que la UE dota cada anualidad para este mismo fin, proteger a sus sectores agrícola y ganadero, con 50.000 millones de euros, el 50 por ciento de su presupuesto anual. Cifras fabulosas para condenar a la miseria a los países que solo tienen agricultura o ganadería y recursos naturales para aspirar a un desarrollo digno y progreso mínimamente aceptable. Así se las gastan Bruselas y Washington: liberales para la rapiña de conquistar nuevos mercados internacionales y proteccionistas para adentro con el propósito de tapar la boca de sus compatriotas más alterados por el capitalismo neoliberal. El TTIP tiene antecedentes no muy lejanos en el fallido AMI, Acuerdo Multilateral de Inversiones, que se negoció bajo las banderas de conveniencia no democráticas de la OMC (Organización Mundial del Comercio), el FMI (Fondo Monetario Internacional) y la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo en Europa). El AMI perseguía idénticos resultados, liberalizar el mundo al antojo y capricho de las multinacionales sin cortapisas legales de ningún tipo, pero tuvo que dar marcha atrás cuando sus conclusiones y textos fueron filtrados a la opinión pública. Acuerdos más o menos similares, no obstante, instados también por EE.UU. o condicionados por el paraguas ejecutivo de la OMC, están a pleno rendimiento en diversas zonas de influencia occidental, Canadá, Australia, América Latina y Asia. Casi ninguna parte del mundo se escapa a la estela de las reglas leoninas impuestas por la OMC y su garante máximo, EE.UU., convirtiendo a las legislaciones nacionales en papel mojado ante las multinacionales predadoras y a los pueblos en cautivos del nuevo orden internacional reconfigurado por el neoliberalismo. Son casos conocidos los de Eurovegas en España, que pretende modificar la normativa autóctona en su propio favor, y otros en los que Kentucky Fried Chicken, Amazon, Philip Morris, Deutsche Bank, Renco o Lilly, petroleras de renombre y otras multinacionales de marca sonora han demandado a varios Estados por sentirse perjudicados a causa de decisiones soberanas adoptadas por sus órganos políticos o bien se saltan a la torera sus marcos normativos a discreción. Las empresas que han utilizado la vía judicial o el arbitraje de la OMC casi nunca pierden sus pleitos, suponiendo para el erario de los países condenados el desembolso sumas astronómicas de indemnización, amén de los gastos ocasionados por la defensa legal y los recursos jurídicos interpuestos en vía de arbitraje o ante los tribunales especiales de la OMC o promovidos por acuerdos intra‐regionales. A pesar de lo expuesto, Bruselas y Washington venden el TTIP como la panacea universal, el único camino para impulsar el crecimiento económico y ganar futuro con seguridad incuestionable. Afirman que la entrada del acuerdo de marras en acción supondría un volumen de negocio de 300.000 millones de euros, a repartir entre la UE (120.000 millones), EE.UU. (casi 100.000) y el resto del mundo (otros 100.000 millones). Desorbitadas cantidades que contrastan vivamente con el vaticinio de Public Citizen para 2029, fecha en la que el TTIP cumpliría 15 años de exuberante adolescencia: las consecuencias del acuerdo solo darían para un pírrico incremento de la renta personal y anual de 10 dólares en EE.UU. y alrededor de 7 euros en la UE. ¿Tanto para nada? Lo que no se ha estudiado aún a fondo, dada la escasez de datos disponibles, es el ensanchamiento gradual y sostenido de la plusvalía y los beneficios financieros y empresariales previstos. Con el TTIP, el meollo de la cuestión permanecerá intacto: capitalismo salvaje versus sociedad más igualitaria y equitativa. ¿Permitiremos el nacimiento del nuevo monstruo ideado por el neoliberalismo fin de la historia de Fukuyama y de la clausura académica de la lucha de clases? EL DECLIVE DE LAS DEMOCRACIAS EN DESTACADO / POR GERMÁN GORRAIZ / 102497_USA_ESVASTICA http://www.diario‐octubre.com/2013/11/28/el‐declive‐de‐las‐democracias/ Muchas de las elecciones democráticas de la última década han estado marcadas por acusaciones de fraude electoral (Nigeria, Ucrania, México, Bielorrusia, Honduras, Costa de Marfil, Tailandia, Paquistán y Afganistán), aislamiento internacional de los gobiernos democráticamente elegidos (Bolivia, Ecuador, Venezuela, Nicaragua y Franja de Gaza); pseudo‐elecciones para intentar edulcorar golpes de mano blandos (Honduras y Paraguay y aceptación por la comunidad internacional de sistemas políticos devenidos en meros gobiernos autocráticos ( Egipto, Georgia y Rusia). De todo ello se deduce que estaríamos en vísperas de la irrupción en el escenario geopolítico de la nueva ola desestabilizadora mundial originada por causas económicas (el ocaso de la economía global); culturales (el declive de las principales democracias formales occidentales debido a la cultura de la corrupción; el déficit democrático de EEUU plasmado en el Programa Prism llevado a cabo por la Administración Obama y la pérdida de credibilidad democrática de incontables gobiernos de países occidentales y del Tercer Mundo) y geopolíticas (la irrupción de un nuevo escenario geopolítico mundial que surgirá tras el retorno al endemismo recurrente de la Guerra Fría entre EEUU y Rusia). Olas de democratización Como explica el escritor Samuel Huntington en su libro “The Third Wave,” (Tercera Ola, 1.991), el mundo ha pasado por tres olas de desestabilización y democratización. Según Huntington, una ola de democratización sería “un conjunto de transiciones de un régimen no democrático a otro democrático que ocurren en determinado período de tiempo y superan a las transiciones en dirección opuesta durante ese período y que también implica la liberalización o la democratización parcial de sistemas políticos”. Así, en el mundo moderno se habrían producido tres olas de democratización y cada una de ellas habría afectado a un número escaso de países y durante su transcurso algunos regímenes de transición fueron en una dirección no democrática; pero no todas las transiciones hacia la democracia ocurren durante las olas democráticas. La primera ola comenzó en el siglo XIX y se extendió hasta la Gran Guerra y la segunda se produjo en los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial y ambas fueron seguidas por una ola inversa, con países como Brasil, España, Portugal, Grecia, Granada, Brasil y Panamá que debieron realizar una posterior transición hacia la democracia , completado en la década de los 90 con la democratización de los países de la extinta URSS y Sudáfrica y ya en el siglo XXI por Irak y Afganistán. Tercera ola de democratización (1974‐1990) En su análisis de la tercera ola mundial de las transiciones a la democracia (iniciada en 1974 con la Revolución de los Claveles en Portugal), Samuel Huntington observó que las posibilidades de democratización aumentaron cuando estos países salieron de la pobreza y alcanzaron un nivel intermedio de desarrollo socio‐económico, momento en el cual ingresaron en una zona de transición política. Recordar que entre 1974 y 1990, mas de treinta países en el sur de Europa, América Latina, el este de Asia y la Europa del este pasaron de un régimen autoritario a disfrutar de un sistema democrático de gobierno, todo ello en el marco de un tsunami global que quizá sea el acontecimiento político más importante de las postrimerías del siglo XX. Según la tesis de Huntington, dicho sprint democrático se explicaría porque tras darse por finiquitada la distopía virtual de la Guerra Fría, las dictaduras militares habrían dejado de ser de ser un instrumento útil para EEUU en la lucha contra el comunismo y ya no serían la solución sino el problema. Además, a pesar de que en los citados países no existía una tradición de cultura democrática, rápidamente entendieron que si el poder continuaba residiendo en una élite que desconfiaba del sistema igualitario exportado por EEUU, siempre gravitarían alrededor de la égira de los intereses de dicha élite, lo que imposibilitaría sine die la asunción del poder por la sociedad civil. Así, en 15 años la ola democratizadora se trasladó por Europa del Sur, saltó a Latinoamérica, se trasladó a Asia y finiquitó los sistemas autoritarios de los países postsoviéticos, (de lo que sería paradigma el hecho de que en 1974, ocho de los 10 países sudamericanos tenían gobiernos no democráticos y en 1990, 9 tenían gobiernos democráticamente elegidos), y según Freedom House, el 39% de la población mundial vivía en países libres en 1990, disminuyendo por primera vez la cantidad absoluta de estados autoritarios. ¿Nueva ola desestabilizadora mundial? La llamada “Primavera árabe” (que tuvo su detonante en Túnez y se extendió por mimetismo al resto de países árabes del arco mediterráneo durante el trienio 2010‐2013), sería la primera oleada de protestas laicas y democráticas del mundo árabe en el siglo XXI, movimiento popular sin precedentes caracterizado por la exigencia de libertades democráticas frente a regímenes corruptos y dictatoriales y la mejora de las condiciones de vida de una población sumida en una pobreza severa y un desempleo estratosférico, contando además en el caso de Túnez y Egipto con el apoyo del Ejército. Con dicha revolución asistimos a la llegada a los países árabes del arco mediterráneo de la Tercera Ola mundial de transiciones a la democracia , aunque Huntington no otorgó en la década de los 90 ningún potencial revolucionario a los países islámicos, a pesar de reconocer “la fuerza de la revuelta islámica y las raíces tan débiles de sus respectivas democracias”. Sin embargo, el golpe de mano realizado por el Ejército egipcio contra Morsi podría tener como efecto mimético la traslación a las calles turcas y tunecinas de una campaña de presión contra los últimos Gobiernos islamistas del arco mediterráneo para lograr la intervención del Ejército , con lo que asistiríamos al ocaso de la primavera árabe y a su posterior inmersión en la nueva estrategia de EEUU para la zona tras el evidente fracaso del experimento de exportación del régimen islamista moderado y pro‐occidental de Erdogan a todos los países que componen el tablero gigante del arco árabe‐mediterráneo. Dicha estrategia consistirá en la implementación de “golpes de mano blandos“ con el objetivo inequívoco de sustituir a los regímenes islamistas surgidos de las urnas por regímenes militares presidencialistas,estrategia que por mimetismo se extrapolará a los llamados “patios traseros” de EEUU y Rusia produciendo un goteo antidemocrático que tendría a Honduras, Paraguay y Egipto como paradigmas de los llamados “golpes virtuales o postmodernos” que protagonizarán la próxima década en el nuevo escenario geopolítico mundial. GERMÁN GORRAIZ LOPEZ‐ Analista UNA ENTREVISTA PREVIO AL FRAUDE http://fabricioestrada.blogspot.com.ar/2013/11/una‐entrevista‐previo‐al‐fraude.html Lucas García, periodista argentino que vive en Rosario, me pidió hace un mes que le concediera una entrevista sobre el momento previo a las elecciones generales del pasado 24 de noviembre, en el cual, la vilipendiada nación que llamamos Honduras, fue prácticamente anulada en su expresión democrática por un nuevo golpe, esta vez en forma de fraude escandaloso e inocultable a favor de Juan Orlando Hernández del Partido Nacional en el gobierno. Las siguientes respuestas pueden ayudar a entender la debacle que hoy vivimos. Hago constar que la entrevista fue realizada luego de mi participación el Festival Internacional de Poesía de Rosario, el pasado mes de septiembre, y no fue publicada en Argentina. ‐A cuatro años del golpe de Estado que derrocó a Zelaya, ¿cómo continuó la situación política e institucional en Honduras? ¿La elección de Porfirio Lobo como presidente luego del golpe quiere decir que la sociedad legitimó el derrocamiento de Zelaya? R‐ La elección del Porfirio Lobo es una imposición imperialista para efectos de distracción a la alienada comunidad internacional democrática. No hay institucionalidad a partir del golpe y mucho menos contrato social después de elegir el adefesio político de Porfirio. Nadie ha legitimado nada. Aquí hay imposición y punto: los militares apuntan abiertamente y el imperialismo estadounidense traduce el horror del lenguaje más desarticulado de nuestra ciudadanía. ‐¿Esperabas otra respuesta de la comunidad internacional? R‐ Si, al menos que se inventaran que el golpismo primitivo hondureño escondía armas químicas y que las usaba contra la población. ‐Como consecuencia del golpe se conformó el FNRP, que integra el partido LIBRE ¿formás parte de él, no? ¿En qué estado se encuentra? ¿Qué aspiraciones tienen? R‐ En la historia hondureña jamás había sido tan masiva la organización del descontento cotidiano. El golpismo mismo nos ayudó a organizarlo y, en primer lugar, hacerlo bloque de Resistencia. Aquí hasta los más neutrales derechistas terminaron organizándose y apuntalando la represión en movilizaciones callejeras y creación de nuevos partido (PAC‐Partido Anti‐corrupción y Alianza Patriótica del general golpista Romeo Vásquez, non plus ultra del cinismo), es decir, como que es el momento de que Honduras entre a la historia del equiparamiento de fuerzas que conlleva a la modernidad o a algo por el estilo. El asunto es que del FNRP partió la idea clara de ofrecerle una oportunidad al sistema, casi un gesto de buena voluntad en la forma del Partido LIBRE (Libertad y Refundación) para una última demostración a todo el mundo de que nuestra aspiración es la via democrática y no la convulsión social. Ahora, si este gesto es rechazado al mismo estilo de la Cuarta Urna no sé qué pueda ocurrir el 24 de noviembre de este año, el día de elecciones en que LIBRE llega sumamente organizado y masivo. Sonreímos en el límite y no sé si se podrá hacer más allá de él. Aspiramos, de manera concreta, a desalojar del poder a los eternos saqueadores del Estado mediante la convocatoria a una Constituyente Popular. Aspiramos a darle, por primera vez, un poder piadoso al pueblo lejos del trato inhumano y desvergonzado. Aspiramos, en definitiva, a crear por primera vez un país y no un simulacro. ‐¿Cómo está el mapa político en la antesala de las elecciones de noviembre? ¿Quiénes se posicionan mejor? ¿Se puede romper el histórico bipartidismo? R‐ El bipartidismo ya se ha roto en la práctica, sólo le resta su instrumento militar y ahí es donde se oscurece el panorama. Nuestra candidata, Xiomara Castro, es la mejor posicionada en todas las encuestas, aunque yo comparto a quien se me cruza que las encuestas son otro instrumento desmovilizador y que hay que trabajar sobre la realidad y no sobre la fría estadística. La formalidad nos mata a las y los hondureños y si hay informes formales terminamos creyéndolo a pies juntillas. Sin duda este es un resabio colonial que hay que derrotar. No podemos creer que de pronto el sistema le abrió las puertas con timbales y fanfarrias a un partido que busca someterlo. ‐Por lo que vi las encuestas le dan bien a Xiomara Castro, (esposa de Manuel Zelaya), que plantea posturas de izquierda. ¿De ganar se corre riesgos de una nueva intervención militar? R‐ Ya estamos intervenidos militarmente. Se ha militarizado todo, desde los baños públicos a los pasillos de la casa presidencial. Ya los militares intervienen amedrentando con sus armas en las calles y dejando hacer a los sicarios y a los empresarios saqueadores. Nuestro riesgo es cada día y solo se sostiene de no romper en una desastrosa matanza institucionalizada por cierto cálculos de la embajada gringa. Creo que el poder oligarca es capaz de todo, si no lo creemos así es que no aprendimos nada en estos cuatro años: crearon el decreto de las ciudades Charter, concesionaron todos nuestros ríos, le dieron la administración de los bosques a las Fuerzas Armadas, coparon el Ministerio Público, la Corte Suprema de Justicia, el Congreso Nacional, hundieron a la miseria a la clase media, convirtieron a Honduras en el país más violento del mundo... el riesgo ya no entra en nuestras definiciones del poder. ‐¿Por qué la candidata es Castro y no Zelaya? R‐ Porque el movimiento social que salió a protestar a las calles aprendió a reconocer en ella el valor que siempre ha tenido la mujer en los momentos más difíciles. La compañera Xiomara vivió toda la represión dentro de Honduras, encarnó a la mujer hondureña en Resistencia. Si este movimiento social debe recordarse por algo es por la imagen de las mujeres apostadas frente a la casa presidencial el 28 de junio del 2009 dándole bofetadas a los soldados, y por igual, por el símbolo de Xiomara denunciando sin miedo alguno todos los asesinatos y vejámenes que sufrimos. La figura cohesionadora de Xiomara es irrefutable desde este punto de vista. ‐¿Cuál es la situación de la izquierda? R‐ Nunca la izquierda hondureña tuvo tanta población levantando sus banderas históricas y, por lo mismo, tanta responsabilidad a la hora de asumir que fue desbordada en sus planteamientos y acciones históricas dentro de nuestro territorio. Creo que la izquierda hondureña se está reinventando ahora mismo, ampliando, madurando como nunca antes. Con la victoria de LIBRE insertaremos dentro del sistema una influencia muy importante del pensamiento dialéctico. Pensar en eso ya es haber dado un paso super importante para consolidar un cambio auténticamente revolucionario en Honduras. ‐Se habla mucho sobre la situación de inseguridad que se vive allí, ¿cómo describirías esa situación? (Describimela, si podés, con algunos ejemplos de la vida cotidiana). ¿Qué tienen que ver los narcos con todo eso? R‐ El día a día en Honduras es el de una debacle humana. Fuera de cualquier pensamiento sociológico lo que aquí vivimos es atroz. Cuesta que nos lo crean si no se vive cada día las innumerables muestras de sadismo y locura espantosa. Ajusticiamientos, matanzas colectivas, sicariato a toda hora y en todo lugar, descuartizamientos, decenas de niños baleados y sufriendo las consecuencias psicológicas de vivir en medio del fuego cruzado. El narco sí, por supuesto, pero el narco lo componen también los militares, para‐militares y policías del golpe de Estado ¿por qué tendrían que investigarse a ellos mismos? Cualquier crimen político queda muy bien ocultado tras esta cortina sangrienta. Cuando la Comunidad Internacional permitió que se validaran las elecciones de Porfirio Lobo intrínsecamente dieron carta libre a esta debacle. ‐Cómo respuesta a esa situación el Congreso creo la Policía Militar (fuerzas militares cumpliendo funciones de policía), ¿qué te parece esa decisión? R‐ Blindaje sistémico, pura precaución contra‐insurjente desde la expresión política‐electoral de las transnacionales. ‐¿Cómo es la situación de los medios de comunicación? ¿Hay censura política? ¿Qué rol desempeñaron durante el golpe? R‐ Después de cuatro años podemos hablar en Honduras de algo bien claro: se instauró el mayor cinismo que jamás hubiéramos imaginado en el espectro mediático de las corporaciones que apoyaron el golpe. Y el cinismo está ahí, ya no censura, sólo intenta mantener la verdad autista de una élite retrógrada. La gente en Resistencia lo sabe, las capas sociales que llegaron a apoyar el golpe y se omnibularon con la "oficialidad" impuesta lo saben. Es demasiado evidente. Al momento del golpe las televisoras oligarcas transmitieron partidos de fútbol del recuerdo, Honduras Vs. España en el mundial del 82, por ejemplo, series animadas e incluso, intervinieron la señal de los pocos medios en Resistencia con pornografía, lo que no hizo más que acrecentar la rabia y el despertar de un juicio crítico profundo hacia los medios. Por supuesto que se emitieron leyes para frenar la expansión de las radio comunitarias y para copar el espectro radio‐eléctrico, pero les ha servido de poco: la mejor noticia en vivo y en directo de nuestra realidad es el hambre y la violencia que metieron en nuestro hogares al destruir la institucionalidad mediante la intervención militar y la omisión policial en la investigación criminal. El rumor de Radio Bemba (el boca a boca) se hizo verbo y señoreó sobre la desinformación sistémica. Quebró la censura. ‐¿Hay fanatismo religioso? R‐ Sí, muchísima desesperanza da por sentado que la intervención divina en alianza con los poderes conservadores del golpismo son la única forma de detener la violencia. Se reza por todo, se menciona "al Señor" incluso cuando se trata de explicar las condiciones del tiempo; la policía recibe un culto cristiano antes de salir a las calles, cantan coros de iglesias. En la escuela pública casi se oficializó la prédica de los maestros y maestras, en el Congreso Nacional se toman de las manos antes de iniciar sesión y rezan. Todo esto es el mejor paraíso para un fascimo mesiánico bastante primitivo pero por lo mismo, bastante brutal. El retroceso del Estado Laico es un hecho irrefutable en Honduras a partir del golpe y eso, ha hundido en patéticas letanías a la población despolitizada y desmovilizada. Dichosamente existe una enorme población que ya lo ha advertido y que nos organizamos para desmontar el fanatismo y asumir el poder político para retomar el Estado Laico. ‐¿Cómo entra toda tu participación política en tu poesía? R‐ Un tanto precaria pero decididamente comprometida, no con la política sino que con la simple vida que hoy, sin temor a equivocarme, está siendo aniquilada dentro de Honduras. Más que una expresión política mi participación es una expresión de vida, de pundonor. Como muchas y muchos, decidí evitar el panfleto y asumir la participación política directa. ‐En el Festival de Poesía de Rosario participaste de un taller en una escuela, ¿cómo fue esa experiencia? ¿Y tu estadía en Rosario? R‐ La experiencia con los niños fue maravillosa. En esa mañana habían ahí tres realidades tratando de interpretar la poesía: los niños de la Escuela Perú, los adultos y adultas y un grupo de escolares de condiciones especiales. Estos últimos me hicieron pasar uno de los momentos más sorprendentes que he vivido en la poesía: aún con toda su dificultad de lenguaje leyeron fragmentos de mis poemas y al final me demostraron y dijeron que les había gustado mucho todo en un inmenso abrazo. Inolvidable como igual de inolvidable fue todo el festival con sus polifonías y acentos. Nunca había estado en la Argentina y logré sentirla, vivirla, escucharla. Más allá de su hermosa personalidad, Argentina ‐a través de Rosario y su festival‐ me dejó la poesía del sur que tanto había querido conocer de primera mano. Me gustó el desenfado y la convocatoria, la fluidez de la conversa en el verso entrador y sin miramientos. Un festival atípico que ha encontrado su propia personalidad, y lo de atípico lo digo precisamente por ello, por la capacidad de articular una serie de eventos simultáneos sin dejar de fluir hacia el cierre y la despedida con total naturalidad, sin formalismos desmedidos ni acartonamientos. Fluir, fluir, como el Paraná y la poesía de un carguero de Singapur lleno de poetas a mitad de la pampa. TERRORISMO MEDIÁTICO. LA ESTRATEGIA DE LA MENTIRA Y EL MIEDO Nayar López Castellanos Rebelión http://www.rebelion.org/noticia.php?id=177461 La nueva obra de Carlos Fazio: Terrorismo Mediático. La construcción social del miedo en México, (México: Editorial Debate, 2013), contribuye a desentrañar la actual realidad de nuestro país a partir de dos ejes centrales. Por un lado, establece un hilo conductor en torno al pasado reciente de México y, por otro, visibiliza los mecanismos que instrumentan el Estado y los grupos dominantes para mantener el poder a través de un control mediático sobre la sociedad. Escritor, catedrático y periodista uruguayo‐mexicano, Fazio es uno de los analistas independientes más reconocidos en temáticas geopolíticas, de seguridad y militares, así como religioso‐políticas. Profesor de la UACM y la UNAM, Fazio es también articulista del periódico La Jornada y autor de libros como La cruz y el martillo, una biografía política del obispo mexicano Sergio Méndez Arceo; El tercer vínculo: de la teoría del caos a la militarización de México; En el nombre del padre: depredadores sexuales en la Iglesia, y El eje Wojtyla‐Ratzinger, ¿la dictadura del Papa? El concepto de terrorismo mediático –acorde con Fazio‐, está relacionado con un entramado de estrategias políticas, económicas, sociales y psicológicas que buscan crear realidades ficticias, miedos colectivos y convertir mentiras en verdades que permitan manipular a la sociedad de acuerdo al conflicto y al enemigo en cuestión. Si partimos de la idea de que para el poder todo sujeto que considere una amenaza a sus intereses, se concibe como una guerra, entonces el terrorismo mediático parte de la siguiente premisa: “La guerra psicológica utiliza una caracterización simplista y maniquea (bueno/malo, negro/blanco) para describir al enemigo. El propagandista debe utilizar las palabras claves capaces de estigmatizar al contrario y de activar reacciones populares. En realidad, de lo que se trata, al utilizar el mito de la guerra, es de satanizar al adversario, arrancarle todo viso de humanidad y cosificarlo, de tal modo que eliminarlo no equivalga a cometer un asesinato.”(pp.24‐25) Como parte de esta estrategia, Fazio explica cómo se entiende la información desde el espacio radioeléctrico: “Informar es hacer asistir al espectador al acontecimiento mediático como happening . No hay causas. No hay actores. No hay contexto. No hay memoria. No existe la historia. La realidad ahora se ve como un espectáculo. Las leyes del espectáculo mandan sobre las exigencias y el rigor de la información”. (p.27) Este es un libro de gran utilidad para el análisis político de la situación mexicana de las dos últimas décadas. Constituye un trabajo de periodismo de investigación, en el que los acontecimientos políticos nacionales son interpretados críticamente con base en el análisis de las estrategias contrainsurgentes de los militares estadounidenses, particularmente después de los atentados del 11 de septiembre. Uno de los elementos claves de estas estrategias es el papel asignado a los grandes medios de comunicación, y a la tergiversación de la realidad como arma de guerra. En los trece capítulos de la obra el autor logra una lúcida descripción de los acontecimientos más polémicos que se han dado en los últimos 15 años en nuestro país, esto es, justo aquellos que descubren y revelan los mecanismos del poder, y colocan en entredicho la ética de la política, explicando por qué cada vez más la ciudadanía no confía en los políticos y en las instituciones. Presenta en su capítulo introductorio y a lo largo del texto una explicación de lo que significa la guerra psicológica, los distintos tipos de propaganda (blanca, gris o negra) y su puesta en práctica por Estados Unidos en las guerras de Irak y Afganistán. La propaganda blanca, señala, es “aquella que se difunde y se reconoce por la fuente o por sus representantes oficiales; es una actividad abierta, franca, en la que el emisor no oculta su identidad”; “la propaganda gris es anónima. Es decir, no es identificable por su fuente (no lleva firma alguna) y queda librada a la imaginación del público”. Y la propaganda negra, “es aquella que aduce otra fuente y no la verdadera; esconde su origen detrás de nombres ficticios, o bien, material falso se atribuye a fuentes reales”. (pp.23‐24) Esta última es la utilizada en las operaciones clandestinas de los servicios de inteligencia para buscar desinformar al enemigo y se utiliza generalmente a través de filtraciones. Este primer capítulo, en particular, es de utilidad para distinguir lo que está ocurriendo actualmente en Siria, donde se armó y financió a la oposición al gobierno de Bashar Asad por no regirse bajo los intereses de Estados Unidos y crear, en consecuencia, las condiciones propicias para una intervención militar que finalmente quedó en suspenso por la intervención del gobierno de la Federación Rusa. Fue el mismo modelo utilizado en Nicaragua con los contras en la década de los ochenta del siglo pasado, y que finalmente dio el resultado esperado al interrumpir por las vías electorales a la Revolución Sandinista y apoyar el arribo a la presidencia de la candidata de la derecha proclive a sus designios. Asimismo, el autor describe las estrategias propagandísticas y mediáticas que Estados Unidos ha utilizado en la historia reciente para justificar su intervención en los casos de Irak, Afganistán y Libia, entre otros; deja evidencias de cómo el gobierno estadounidense es la principal matriz del terrorismo mediático. Como ejemplo de ello, y tras repasar los recientes conflictos bélicos en los que Washington ha estado involucrado, escribe con respecto a la agresión e invasión de Irak: “El 14 de diciembre de 2005, Bush reconoció y asumió toda la responsabilidad por los ‘errores de inteligencia’ en torno al presunto arsenal nuclear iraquí. El 6 de abril de 2007, un informe desclasificado del Pentágono descartó los supuestos nexos entre Saddam Hussein y la red Al Qaeda, otro de los argumentos utilizados por la administración Bush para invadir Irak. El 16 de septiembre de 2007, al darse a conocer adelantos del libro de memorias del ex presidente de la Reserva Federal, Alan Greenspan, La edad de la turbulencia: aventuras en un nuevo mundo, quedó ratificado lo que todo el mundo sabía: que ‘la guerra en Irak fue por petróleo’”. (p.50) A partir del segundo capítulo, Fazio trata con profundidad el caso mexicano, iniciando con el análisis del asesinato de Paco Stanley en 1999, encaminado a desprestigiar políticamente al Ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas, entonces Jefe de Gobierno del Distrito Federal y precandidato presidencial por el PRD para las elecciones del año 2000. En torno a esta coyuntura política, aborda la huelga estudiantil de la UNAM de 1999, planteando que la misma respondía a la anarquía y el caos que implicaba la izquierda mexicana y sus formas de lucha, buscando crear un ambiente de incertidumbre similar al de 1994, cuando apareció el zapatismo, bajo la estrategia del voto del miedo. Los capítulos de la obra de Fazio dan una idea precisa de su contenido y con ello, lo indispensable de su lectura: 1. Guerra imperial y desinformación. La mentira del Pentágono como arma de guerra; 2. El caso Stanley y el golpismo mediático; 3. A propósito de la ingeniería del consenso. Los mega‐ultras del poder y la reconquista de la UNAM; 4. De los video escándalos a la crisis con Cuba; 5. La danza del desafuero I. La PGR como instrumento político del poder; 6. La danza del desafuero II. El affaire Bejarano; 7. De las maras y Al Qaeda a una narcoguerrilla mexicana; 8. La danza del desafuero III. Tiempo de canallas; 9. Estrategia de lodo y odio en una República plutocrática; 10. El caso Atenco: ¿laboratorio para un Estado contrainsurgente?; 11. Una elección envenenada y la protesta ciudadana; 12. México: ¿hacia un Estado de excepción?; 13. La república de Televisa. La obra ofrece al lector la teoría y los datos empíricos para entender la construcción social del miedo en México ante el caudal de información relativa a las estrategias puestas en práctica para conservar intactas las estructuras del poder político y económico nacional y transnacional. Se trata, en síntesis, de generar miedo al cambio, a las alternativas, a las variadas formas de lucha de la sociedad, proyectar al pueblo como un sujeto anárquico e incapaz de organizarse, y se ofrece, en correspondencia con este imaginario “peligroso”, la opción de lo ya conocido, no perfecto, pero sin riesgos. “Los tres ejes claves en esa construcción del miedo, como caballos de Troya para militarizar al nuevo Estado autoritario e imponer la tolerancia cero de la doctrina Giuliani, son el terrorismo y el ‘eje del mal’ (Cuba y Venezuela incluidas), el populismo radical (Hugo Chávez, Evo Morales, Andrés Manuel López Obrador) y el crimen organizado. Ante esos enemigos míticos, imaginarios, impredecibles, utilizados como distractores (que en algunos casos existen, pero son potenciados por los medios de difusión masiva como propagandistas de la ‘razón de Estado’ para imponer leyes más duras y recortar las garantías constitucionales e individuales), el modelo que busca imponer el sistema de dominación en el seno de nuestros países es la ‘mano dura’: la militarización de las policías y la policialización de las Fuerzas Armadas (Ejército y Marina)”. (pp.178‐179) En el estudio del uso de los medios, Fazio encuentra una carencia de ética en la política, un proceso de degradación de las instituciones, un presidencialismo exacerbado y una clara sumisión de los poderes Legislativo y Judicial, los abusos del poder, la enraizada práctica de la corrupción, el Instituto Federal de Acceso a la Información (IFAI) como un simulacro para responder a la demanda ciudadana de transparencia, la mentira como política de Estado y el terrorismo mediático como herramienta de los poderes fácticos. Como columna vertebral del terrorismo mediático que existe en México, Fazio revela las alianzas entre políticos, oligarcas y los propietarios de los medios de comunicación masiva, principalmente los dos monopolios televisivos: Televisa y TV Azteca. Como ejemplo de ello, sostiene: “El modelo plutocrático generó una nueva ‘clase política’, depredadora y mafiosa, conformada por individuos amorales que amasaron fortunas ilegales gracias a sus nexos con el gran capital y otros que operan de manera circense como capataces de los dueños del dinero y se arrodillan y juran lealtad ante el diktat del dios Pluto. Eso fue, ni más ni menos, el llamado Pacto de Chapultepec, suscrito en el alcázar del castillo el 29 de septiembre de 2005. Los empresarios, sus aliados políticos y los propagandistas (Televisa, TV Azteca, cadenas radiales, la prensa escrita, la jerarquía católica, actores, futbolistas, sindicalistas, rectores e intelectuales de derecha tipo Enrique Krauze), pusieron en práctica un vasto proyecto de guerra psicológica e ingeniería social para manufacturar un consenso (Celebremos México), que terminaría por agitar aún más la lucha de clases contra los trabajadores y el pueblo”. (p.271) Justo esta alianza de elites fue la protagonista central de la guerra sucia utilizada para revertir las tendencias en la intención del voto del candidato de la izquierda e impedir que López Obrador ganara en las elecciones presidenciales del 2006, implicada posiblemente en el fraude que culminó con la imposición del panista Felipe Calderón como titular del Ejecutivo Federal. Estos mismos actores, siempre atentos al momento oportuno, aparecen de nueva cuenta en las elecciones del 2012, respaldando a quien representaba sus intereses. El texto en comento es una herramienta metodológica en el campo del análisis de los dinámicos y cambiantes comportamientos electorales y sus particularidades frente a otras experiencias de la región latinoamericana. De igual forma, desentraña el manejo de los datos, y la gran diferencia entre la información en los medios de orientación oficial y los datos de fuentes independientes frente a los mismos hechos. Ante el terrorismo mediático, Carlos Fazio deja el reto de pensar las alternativas no sólo en el propio ámbito mediático, sino también en las que puedan generarse desde la educación y la cultura y, por supuesto, desde una nueva forma de concebir y ejercer el poder y la política. Nayar López Castellanos. Doctor en Ciencia Política. Profesor Investigador del CELA de la FCPyS de la UNAM. [email protected] EL HAARP PRODUCE ANESTESIA ELECTROMAGNÉTICA (CONTROL MENTAL) Escrito por maertamaño de la fuente disminuir el tamaño de la fuente aumentar tamaño de la EL HAARP PRODUCE ANESTESIA ELECTROMAGNÉTICA (control mental) http://www.nosfumigan.es/index.php/component/k2/item/37‐el‐haarp‐produce‐anestesia‐
electromagnetica‐control‐mental ¿Sabías que la humanidad está bajo hipnosis desde la creación del Haarp? ¿Sabías que el Haarp produce “anestesia electromagnética” en los cerebros y que es a consecuencia de esta sofisticada tecnología, también denominada “lobotomía neuroradial” que la gran mayoría de la gente permanece en estado de negación y de indiferencia absoluta ante noticias espectaculares que hace 20 o 25 años hubieran impactado profundamente, como el ya implantado Gobierno Mundial. El hecho desconcertante de que las personas no reaccionen siquiera ante hechos tan evidentes como dos más dos es exasperante y prueba contundente de que la humanidad está siendo sometida a una sofisticada tecnología de control mental de masas, una tecnología tipo radar o radiofrecuencia dirigida al control de ciertas porciones y funciones específicas del cerebro (detalles más adelante). Tanto más si consideramos que las personas pueden ser sagaces e inteligentes respecto a muchas otras cosas de valor práctico, como las relacionadas con su trabajo o profesión, esto es, en todas aquellas cosas que no atañen a los cuestionamientos sobre sus propias instituciones de Control. Es un hecho que porciones o segmentos del cerebro de la población, sobre todo del hemisferio derecho y del hipotálamo y de los lóbulos pre‐frontales son literalmente anestesiados o manipulados mediante ondas de extrema baja frecuencia (ELF) de tecnologías de radiofrecuencia como el Haarp y por varios agentes químicos que nos introducen de varias maneras y que actúan sinérgicamente para enfermarnos y embrutecernos, como las vacunas, el flúor y los chemtrails. El Haarp es un arma electromagnética secreta que utiliza tecnología avanzada de radiofrecuencia, la cual no sirve solamente para causar tormentas, huracanes y terremotos sino para alterar nuestras ondas cerebrales. Fundamentalmente, es un sistema de frecuencia de radio que modula las ondas de cerebro de cada individuo para llevarnos a un estado colectivo de hipnosis mediante el cual podamos recibir órdenes directas al cerebro. Para este efecto, sus antenas emiten ondas de extrema baja frecuencia (ondas ELF), de entre 1 a 20 Hz (dentro del rango de percepción auditiva humana), las cuales, tal como teorizó Tesla, rebotan contra la ionosfera y regresan a la tierra produciendo además importantes modificaciones climáticas o fenómenos sísmicos. El Haarp es una tecnología ultrasecreta ideada por Nikola Tesla hace un siglo y secuestrada y desarrollada secretamente por la sociedad científica secreta del planeta desde principios de los 60s. Originalmente, esta tecnología fue parte del proyecto de Tesla de producir energía libre y gratuita a nivel mundial, pero fue secuestrada por la élite del gobierno sionista secreto para convertirla en un arma climática y radiobiológica de control mental. Su aplicación como arma de control de la mente se vincula a investigaciones hechas por psicólogos, psicobiólogos y neurocientíficos, como las realizadas por el psicólogo y neurocientífico Michael Persinger, que investigó los efectos de la radiación electro‐magnética del cerebro para un programa del Pentágono, la marina y la agencia de espionaje de la NASA. Persinger perfeccionó un método para hacer experimentar experiencias subjetivas, como encuentros con ángeles o extraterrestres, por medio del uso del casco de motocicleta de realidad virtual, enviando señales electro‐magnéticas a la parte delantera del cerebro. Investigó el método de “acceder directamente a cada cerebro mediante la inducción electro‐magnética de algoritmos fundamentales”, “un proceso ligado a la temperatura del cerebro para permitir que se afecte a todos los cerebros humanos normales por medio de una frecuencia subhármica cuya variación a 10 hertzios sería sólo de un 0.1 hertzios”. Variaciones al azar del ruido pueden permitir diferenciar entre las mentes de diferentes individuos, es decir, cada individuo puede ser identificado en función de las características “outputs de su cerebro”. El experimento va más lejos: la conciencia de un individuo, su memoria y la conciencia de sí mismo pueden ser modificadas mediante ondas electromagnéticas, especialmente la personalidad puede ser totalmente modelada, cada estado mental puede ser generado artificialmente desde una fuente externa . En lo que yo sé, lo que se está haciendo con el Haarp es la tecnología pionera de los insertos holográficos utilizada milenariamente por los extraterrestres Illuminati invasores, mensajes directos que las antenas radiales de las bases y naves extraterrestres envían el hipotálamo de nuestros cerebros. Esta tecnología es real, ya existe y está siendo utilizada a nivel global mediante mecanismos similares a los que utilizan las señales de radio y el sistema de telecomunicación, medios a través de los cuales la humanidad puede ser electromagnéticamente controlada, por ejemplo al estar mirado o escuchando a través de las cadenas de TV, radio, teléfonos celulares u otros medios tecnológicos. La vida en nuestro planeta se puede dividir así “antes y después del Haarp”. Lo que hace esta tecnología es bajar la frecuencia del cerebro, alargando las ondas cerebrales, sumiendo a la población humana en la hipnosis profunda y provocando perturbaciones en la malla planetaria, Sus antenas en Alaska y otras partes del mundo son la manifestación visible de los logros científicos ocultos de la sociedad científica secreta del planeta, logros de los que obviamente no se dice una palabra en los medios. Este tipo de logros no se hacen públicos, salvo para mentir con todo descaro sobre el supuesto objetivo científico‐defensivo de esta tecnología: “investigar la ionosfera”, así como ser utilizada como arma vanguardista de “defensa contra misiles”. Pero la realidad es muy aparte, como prueba la patente de esta tecnología de control mental, la cual la describe como “método y aparato para provocar el efecto de audición de radiofrecuencias”. Según la descripción de la patente, estas ondas pueden “convertirse en señales nerviosas que pueden enviarse al cerebro y que permiten que el cerebro perciba un lenguaje inteligible”. ¿El titular de la patente? Las Fuerzas Aéreas de los Estados Unidos. El haarp es un arma de destrucción masiva, sísmica y climática, diseñada para provocar sequías y terremotos, tsunamis, tornados y tormentas, entre muchas otras alteraciones medioambientales. Pruebas de esto sobra, abundan en las noticias de Internet. Estados unidos amenazó a Japón con provocarle un terremoto si abandonaba el patrón dólar; no sólo en Japón sino en China, dos días después de que ambos países abandonaran el patrón dólar, ocurrió la tragedia de Fukushima. Dentro del “Tratado de Armas Meteorológicas de Naciones Unidas” hay una declaración de la ONU en mayo de 1976, firmado por la Convención de Ginebra el 18 de mayo de 1977 y que supuestamente entró en vigor el 5 de octubre de 1978. La convención tenía supuestamente el objetivo de “la prohibición de uso militar o cualquier otro uso hostil de técnicas de modificación ambientales.” La convención reconoce que estas técnicas de modificación ambientales pueden causar terremotos, tsunamis, alteración en el equilibrio ecológico de una región, ciclones, tornados, tormentas, cambios en los patrones climáticos, en las corrientes oceánicas y en el estado de la capa de ozono, así como de la ionosfera. Han pasado 30 años desde que la ONU reconociera al Haarp como un arma militar de destrucción masiva, y ya podemos imaginar cuánto se ha perfeccionado esta arma letal desde entonces. A esta tecnología militar le debemos los últimos tsunamis y terremotos, sequías y tormentas selectivamente distribuidas por todo el planeta, en ejecución de los planes de reducción y control de la población, ya previstos en los informes “El Mundo en el año 2000”, aprobados por el presidente Jimmy Carter. Es fácil comprobar que el Haarp está siendo usado por el ejército estadounidense como arma de terrorismo climático contra toda nación hostil, como de hecho ha sucedido en China, Japón, Rusia, Egipto, Libia, Irán, Irak y Corea del Norte, entre muchos otros. En cuanto a las sequías devastadoras, éstas ya caracterizan el patrón climático de países como Iraq, Irán, Siria, Afganistán y África, sin mencionar las de Cuba y Corea del Norte. Los sistemas agrícolas de los países están pasando de la crisis a la devastación por las técnicas de guerra secreta y silenciosa del Nuevo Orden Mundial, a causa del Haarp y de las medidas mundialistas de imponer a los agricultores de todo el mundo semillas genéticamente modificadas. Por otra parte, ¿Por qué la gente ha perdido la capacidad de reaccionar ante amenazas y peligros tan inminentes y devastadores que les atañen directamente? … La gente debería estar reaccionando masivamente desde hace muchos años ante estas noticias tremendas, si no lo hacen es porque están hipnotizados electromagnéticamente por el Haarp. No puede ser más obvio: el Haarp es un arma electromagnética secreta que utiliza tecnología avanzada de radiofrecuencia, la cual no sirve solamente para causar tormentas, sequías, huracanes y terremotos sino para alterar nuestras ondas cerebrales. Desde luego, las innovadoras tecnologías electrónicas y de radiofrecuencia a distancia han adquirido preeminencia sobre las armas biológicas y la guerra química, encabezada por la industria farmacéutica y los chemtrails, dentro del Programa de crímenes experimentales para reducir y controlar a la población. Fundamentalmente, el Haarp es un sistema de frecuencia de radio que modula las ondas cerebrales de cada individuo para llevarnos a un estado colectivo de hipnosis mediante el cual podamos recibir órdenes directas al cerebro. Para este efecto, sus antenas emiten ondas de extrema baja frecuencia (ondas ELF), de entre 1 a 20 Hz (dentro del rango de percepción auditiva humana), las cuales, tal como predijo su inventor Tesla, rebotan contra la ionosfera y regresan a la tierra produciendo modificaciones climáticas. Las vibraciones de las antenas del Haarp son enviadas a la ionosfera y regresan a la tierra para ser captadas por antenas receptoras disfrazadas de semáforos, cactus o palmeras, astabanderas, anuncios o tanques de gas, y hasta los televisores, teléfonos móviles o los aparatos electrodomésticos. Los teléfonos celulares, sobre todo, sirven como anclajes de estas extremas bajas frecuencias, moduladoras cerebrales, lobotomía radial que recibimos del Haarp, de manera que no podamos ya reaccionar ante la más impactante realidad. Los medios de control mental de los Illuminati son ya extremadamente intrusivos, utilizan estas tecnologías de radiofrecuencia para interferir tus pensamientos y ondas cerebrales, para enviarnos frecuencias que nos enferman y alteran, señales principalmente de miedo y angustia. Se sabe que las microondas se pueden modular para modificar el estado emocional de las personas. Las ondas más bajas, de 6.6 Hz (ondas Theta), pueden causar depresión; las de 7.83 Hz (ondas Alfa) provocan sentirse bien y las de 10.80 hz (ondas Beta) generan una conducta agresiva y antisocial, son capaces de alterar aún más el biorritmo del cuerpo‐mente. Un impulso electrónico procedente del exterior y dirigido al hipotálamo, como una visión o un sonido inteligible, produce repentinamente una emoción intensa, como ira, odio, agresividad, y una modulación de sonido dirigida a un blanco específico puede ser capaz de convertir a un individuo en un asesino masivo impulsivo. La radiofrecuencia de microondas dirigida al hipotálamo tiene grandes efectos sobre las emociones, incluso puede inducir un ataque al corazón, dirigiendo la energía electromagnética al objetivo. Las personas está siendo atacadas por microondas de radiofrecuencia que dañan sus cerebros, principalmente a través de sus teléfonos celulares, y por eso no reaccionan ya ante nada que se les muestre. Se les pueden mostrar a las personas las más claras evidencias de una Gran Conspiración en su contra, tan claras como dos más dos, pero por una hasta hace poco misteriosa razón no quieren creerlo, pero tampoco quiere saberlo, ni siquiera a nivel anecdótico, les importa un bledo. Les interesa mucho más el fútbol o los chismes de las “estrellas del espectáculo”, fabricadas por los Illuminati precisamente para distraerlos e idiotizarlos; conocer el último chisme sobre su “estrella” o sus chismes sociales locales es más importante que el hecho de que sus vidas están siendo amenazadas por un inminente genocidio mundial y por una Dictadura Universal. fuente: Leonardo Desiderata GOLPE DE ESTADO EN ESTADOS UNIDOS Manuel E. Yepe (especial para ARGENPRESS.info) http://www.argenpress.info/2013/11/golpe‐de‐estado‐en‐estados‐unidos.html “Golpe de Estado americano” (American Coup) es el titulo de un reciente libro de William M. Arkin, coautor con Dana Priest de “Top Secret America” y muchos otros trabajos de investigación en política y sobre la seguridad nacional. Como el libro de Arkin se publicó poco antes de los revelamientos de Edward Snowden sobre las actividades de espionaje telefónico de la Agencia de Seguridad Nacional, éstas no son específicamente tema de debate en la obra. Puede deducirse, sin embargo, que de haber considerado Arkin en su libro las revelaciones de Snowden, habría argumentado que ellas constituyen un caso particular del fenómeno más general que consiste en invocar la garantía de la seguridad nacional como justificación para acciones secretas que sobrepasan los límites de la anuencia pública, que es en esencia la tesis que plantea en su obra. En su pretendida búsqueda de la seguridad nacional, Estados Unidos ha comprometido valores constitucionales fundamentales, incluso el control civil de los militares y los derechos de sus estados, destaca Arkin en su nuevo libro. Desde los sombríos acontecimientos del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York y Washington, una parte creciente de la población ha sido movilizada y comprometida en apoyo a la seguridad nacional ‐ ya sea en función de hacer cumplir la ley, la prestación de primeros auxilios o como informantes. “La línea divisoria de lo civil y lo militar se ha hecho cada vez más menos evidente”, escribe Arkin. "Los estados y las fuerzas locales de policía se han militarizado y organizado en redes; los estados tienen sus propios establecimientos de inteligencia; las grandes ciudades hacen su propia política exterior". Lo que preocupa a Arkin y por ello es a lo que más contribuye su libro es a advertir el surgimiento de un aparato paralelo de autoridad ejecutiva que se ha desarrollado fuera de las normas constitucionales (y más allá de la conciencia pública) para responder a emergencias nacionales como actos catastróficos de terrorismo, desastres nucleares y amenazas a la vida del Presidente, entre otras calamidades imponderables. Según el autor, algunos de estos fines expresan propósitos que, en los tiempos de la administración Eisenhower, eran definidos como “continuidad del gobierno”, o “continuidad de operaciones”. Pero ahora aparecen ampliados, seriados y clasificados como Documentos de Acción Presidencial de Emergencia (PEAD, por sus siglas en inglés), que presuponen un poder casi ilimitado del Ejecutivo. Si bien la mayor parte de las veces se trata de instrumentos administrativos que carecen de aplicación práctica, siempre influyen, por su carácter represivo, en la conducta de los políticos. El título del libro de Arkin tiene como subtítulo: "Cómo un gobierno aterrorizado está destruyendo la Constitución". Para sustanciar este anuncio, el autor ‐acucioso estudiante y sutil analista de la doctrina militar‐ acude a documentos oficiales en busca de pistas para identificar estructuras de poder no reveladas, lo que agrega interés y valor al libro. Arkin no propone respuesta política alguna a los problemas políticos que percibe. De hecho, se queda en alguna que otra sugerencia de medidas marginales que podrían adoptarse y concluye que los cambios mayores están bloqueados por los poderes fácticos (the powers that be) y advierte que quienes crean lo contrario tendrán que hacer la búsqueda en otra parte. En febrero de 2007, Arkin respondiendo a una pregunta en NBC Nightly News sobre la situación de los soldados estadounidenses en Irak, dijo que estaban frustrados por el sentimiento contra la guerra en su país y especialmente por el gran número de personas que dicen apoyar a las tropas, pero no a la guerra. "Es alto el precio que pagamos por nuestros mercenarios ‐ lo siento, quise decir voluntarios ‐ pero ellos son una fuerza que piensa que lo que está haciendo es un trabajo sucio". El escritor y periodista William Arkin ha trabajado temas de la seguridad nacional por más de 35 años. Luego de desempeñarse como oficial de inteligencia del ejército estadounidense en Berlín de 1974 a 1978 ha fungido como consultor independiente en diversas organizaciones no gubernamentales y como analista militar de la NBC Noticias y Los Angeles Times. Ha publicado más de una docena de libros sobre los temas de su especialidad. WILL POTTER: "EL PODER ESTÁ ATERRORIZADO POR EL POTENCIAL DE LOS MOVIMIENTOS SOCIALES" http://www.publico.es/internacional/485445/will‐potter‐el‐poder‐esta‐aterrorizado‐por‐el‐potencial‐de‐los‐
movimientos‐sociales "La mayoría de los activistas de este país no van a ser perseguidos por la ‘Ley de Seguridad Ciudadana', pero la intención es asustar a los ciudadanos, lograr que se mantengan en silencio", asegura el conocido periodista e investigador, que denuncia la criminalización de los movimientos sociales En pleno siglo XXI y en el seno de las sociedades occidentales que se jactan de ser democráticas, el miedo y la represión se revalorizan como armas empleadas por gobiernos y multinacionales para frenar los movimientos sociales que persiguen cambios. Al menos, esta es la teoría que defiende en conversación telefónica con Público Will Potter, conocido escritor y periodista independiente estadounidense sin pelos en la lengua. Autor de media docena de libros y conferenciante habitual en decenas de universidades dentro y fuera de las fronteras de EEUU, Potter ha estampado su firma en publicaciones como The Los Angeles Times, o The Washington Post, y entre los días 23 y 25 de este mes visitó nuestro nuestro país para promocionar su nueva obra: Green Is the New Red (Los Verdes son los nuevos Rojos) en la que analiza la criminalización de los movimientos sociales. El espionaje de la NSA, la persecución de Edward Snowden y Julian Assange o la asociación de terrorismo a reivindicaciones sociales que los poderes se empeñan en defender son algunos de los temas que preocupan a Potter, que rechaza frontalmente normativas como la nueva Ley de Seguridad Ciudadana de Rajoy, que considera "increíblemente peligrosa". ¿Podría explicar el título del libro que ha estado promocionando estos días en España? ¿Por qué Los Verdes son los nuevos Rojos? En este trabajo comparo el uso que se hace hoy del lenguaje para señalar y marcar a los activistas políticos como terroristas con el periodo de McCarthy, el Red Scare o Miedo a lo Rojo que tuvo lugar en EEUU tras la Segunda Guerra Mundial. No digo que lo que pasa hoy sea lo mismo que lo que ocurrió entonces, pero hay ciertas similitudes, y conocer esta realidad ayuda a entender como han sido criminalizadas las protestas ciudadanas, especialmente en el caso de los defensores de los animales y activistas medioambientales, señalados como la principal amenaza nacional en Estados Unidos. La razón de ser del libro es mostrar lo que he descubierto a través de mis investigaciones: las técnicas que las corporaciones utilizan, cómo se están propagando a otros países y cómo se centran en los defensores de los derechos de los animales y los ecologistas en EEUU. Hay una tendencia a la criminalización de todas las protestas, y creo que lo que está ocurriendo a quienes se manifiestan por los derechos ciudadanos sirve como ejemplo. Políticos y policías dicen que algunas de estas acciones pueden ser constitutivas de delito. ¿Suelen quebrantar la ley estas protestas? Me refiero a las reivindicaciones de ecologistas, pero también a las de otros grupos como el 15‐M. Ellos aluden a que los activistas incumplen la ley, ¿tienen argumentos para hacer esta afirmación? Es cierto que en cada movimiento social en la historia ha habido personas que han incumplido la ley; no es algo nuevo, pero lo que está pasando es que esa etiqueta, esa marca, se está usando para justificar nuevas leyes que no se limitan a afectar a quienes literalmente están infringiendo la ley. En mis investigaciones en particular he visto como esta etiqueta del ecoterrorismo se ha utilizado con los grupos más militantes, algunos ilegales, para pasar a usarse contra los principales movimientos pro derechos animales o ecologistas. Creo que el mensaje que subyace a estos hechos debería preocupar a todos los ciudadanos, porque afecta a todas las sociedades...Y es que la represión está diseñada para extenderse a más organizaciones y movimientos sociales. En el libro alerta de cómo el FBI está usando sus recursos para luchar contra los movimientos ecologistas. ¿Puede probarlo? ¿Está ocurriendo esto con otros movimientos sociales? En respuesta a la segunda pregunta: sí, está pasando con otros movimientos sociales, pero en base a lo que dice el Gobierno los movimientos por los derechos animales y ecologistas se han convertido en la máxima prioridad del FBI, son su objetivo prioritario. En relación a la primera pregunta, sobre cómo probarlo... Hablan abiertamente de esta realidad. El FBI habla de esto en comparecencias ante la prensa o ante el Congreso. En mis trabajos he compartido documentos obtenidos de fuentes abiertas que muestran de manera algo más detallada cómo ha ocurrido todo esto, y es importante enfatizar que no hay una conspiración secreta ni nada similar: esto es algo público, están orgullosos de cómo lo están haciendo. Hablando de cómo se utiliza la palabra terrorista y otros términos que criminalizan estos movimientos en EEUU... Hace un año, varios miembros del Gobierno de Mariano Rajoy compararon protestas ciudadanas en las que los ciudadanos se manifestaban frente a los domicilios de figuras políticas con el terrorismo de ETA. En las últimas semanas, el mismo Gobierno ha anunciado su decisión de crear una normativa bautizada como Ley de Seguridad Ciudadana , que castigará a los activistas que escalen edificios para colocar pancartas con multas de entre 1.000 y 30.000 euros. ¿Son éstos ejemplos del mismo fenómeno, la misma realidad que usted denuncia en su libro? Es exactamente el mismo fenómeno. Las tácticas de criminalización a las que aludo en mis trabajos no siempre se incluyen en una misma ley, sino que se plasman en distintas normativas, distintos casos judiciales. Creo que el único rasgo novedoso de esta nueva ley del Gobierno español es que incluye todos estos aspectos al mismo tiempo, pero muchos de ellos son idénticos a la realidad que describo en el libro: señalar como objetivos a los manifestantes, restringir las protestas, intentar ilegalizarlas o poner en el punto de mira a los activistas de Greenpeace que cuelgan una pancarta en lo alto del Congreso. La nueva ley española me ha resultado impactante porque no me había percatado de hasta qué punto se habían extendido estas tácticas. Sabía que había muchos aspectos parecidos, especialmente con el modo en que los ecologistas y defensores de los derechos de los animales han sido perseguidos.... Esta ley es increíblemente peligrosa. La nueva ley de Rajoy establecerá multas de entre 30.000 y 600.000 euros para quienes protesten sin permiso o registren imágenes de policías mientras trabajan. ¿Son estas penas similares a las aplicadas en EEUU o allí son incluso peores? La diferencia es que en EEUU muchas de estas normativas han puesto énfasis en enviar a los activistas a la cárcel en vez de conformarse con imponer multas desproporcionadas, que también son habituales en nuestro país. Lo peor es que se proponen muchas iniciativas al respecto, normativas que han perseguido la constitución de la desobediencia civil pacífica como un delito que puede acarrear penas de hasta diez años de prisión. También tengo entendido que en España quieren ilegalizar que se comparta información en los medios de comunicación social sobre concentraciones no autorizadas... Es distinto, pero creo que el propósito común es asustar a la gente. La mayoría de los activistas de este país no van a ser perseguidos por esta nueva ley, pero la intención es asustar a la gente, que tenga miedo de enfrentarse a estas situaciones, lograr que se mantengan en silencio. Es la misma razón que ha motivado estas tácticas en EEUU. ¿Por qué quieren asustar a la gente? ¿Tienen miedo a las reacciones, a la repercusión de las protestas ciudadanas que vemos hoy? El poder está aterrorizado por el potencial de los movimientos sociales. En los últimos tres años hemos visto grandes cambios a nivel internacional en asuntos como la atención a los problemas medioambientales, o en el modo de hablar sobre problemas económicos, gracias a movimientos como Occupy Wall Street. Ellos cambiaron el modo de tratar estos asuntos en EEUU. Sé que en España ha habido campañas similares, y creo que los poderosos están aterrorizados por el potencial que existe en estos movimientos, capaces de poner en pie a toda la sociedad. Tienen miedo de lo que podría ocurrir si la sociedad actuara en base a estos valores. Ha seguido las actividades de Occupy Wall Street, y ha oído hablar de la actividad del 15‐M. ¿Qué huella han dejado estos movimientos casi tres años después de su nacimiento? Cada vez suelen acudir menos personas a la mayoría de las concentraciones del 15‐M. ¿Dónde es evidente el impacto de estos movimientos sociales? Ocurre lo mismo en EEUU. La gente ya no ocupa espacios públicos, pero no creo que esta sea la única prueba, la única demostración de la importancia de estos movimientos. Más importante que la ocupación de un espacio público es el cambio en la agenda pública que ha tenido lugar. Al inicio me resultaba chocante la velocidad con la que los medios mayoritarios internacionales comenzaron a hablar sobre clases, sobre economía, sobre la igualdad económica y el poder ciudadano en EEUU. Haber logrado introducir estos temas en la agenda pública es un cambio muy radical, y ha ocurrido gracias a movimientos como Occupy Wall Street. El verdadero impacto de estos movimientos es que hicieron públicos estos problemas que hoy siguen siendo tratados. La tensión y la frustración con el poder de las grandes corporaciones en EEUU está creciendo, sigue creciendo cada día... Cuando Edward Snowden hizo públicas las primeras informaciones sobre las escuchas de la NSA, los líderes europeos pusieron el grito en el cielo y pidieron explicaciones. Cinco meses después, Europa no ha hecho suficientes preguntas y EEUU no ha dado suficientes respuestas. ¿Por qué? ¿Sabían en Bruselas lo que estaba pasando? Estas revelaciones tuvieron el poder de desestabilizar a todo el Gobierno de EEUU. Literalmente, no somos capaces de entender el verdadero impacto de lo que Estados Unidos parece haber estado haciendo; cuanta más información sale a la luz, mayor es el daño. Creo que esa es la razón por la que Snowden ha sido duramente perseguido, por la que Julian Assange y WikiLeaks han sido ferozmente perseguidos, en un intento del Gobierno de desviar la atención y no enfrentarse a estos asuntos. Si quieres una respuesta más directa: se niegan a responder porque no quieren que la gente conozca las respuestas. También hay quien afirma que Europa no está haciendo suficientes preguntas. Hace algunas semanas, una delegación del Parlamento Europeo viajó a Washington para obtener respuestas de la Administración Obama sobre los juegos de espías de la NSA. Tuvieron reuniones con Apple, con congresistas, senadores... Pero volvieron sin respuestas. No fueron capaces de decir: "sí, efectivamente han espiado a ciudadanos europeos", o "no, no ha ocurrido". Por lo que respecta a EEUU, ¿está el espionaje de la NSA en la agenda pública? Es un tema recurrente, pero a menudo no se trata de la manera más crítica. Casi todos los americanos están familiarizados con la historia, pero no existe una gran preocupación social por la vigilancia. No creo que haya sido debidamente investigado o seguido por los medios, y sólo unos pocos periodistas han formulado preguntas sólidas al Gobierno sobre lo que está ocurriendo. No ha tenido la atención que se merece. Hasta este momento era posible utilizar internet y las redes sociales sin censura en nuestro país, pero como usted mismo ha señalado el Gobierno quiere castigar la difusión de concentraciones no autorizadas en el marco de la reforma del Código Penal. ¿De qué forma podrían los ciudadanos emplear armas como internet y las redes sociales para lograr mejores resultados? Es una gran pregunta. Vivimos en un entorno en el que es imposible no utilizar las poderosas herramientas de las que disponemos, pero su uso también ha sido criminalizado, y está claro que gobiernos y corporaciones utilizan la red de redes para espiarnos, para obtener información sobre nosotros. Creo que es importante que usemos estas herramientas, pero debemos tener claras las consecuencias, y ser conscientes de que la información que proporcionamos puede ser utilizada por empresas y gobiernos. En mi trabajo resulta especialmente difícil: como periodista independiente requiero de estas herramientas para difundir mis artículos, para que los ciudadanos conozcan mi trabajo, pero escribo sobre la vigilancia y la represión, y siento una creciente reserva al hacer uso de estas herramientas. Es paradójico. Si, es difícil, no quiero... No me imagino un mundo en el que la gente no usase estas poderosas herramientas, pero tenemos que ser más cuidadosos al hacerlo. Usted se describe como un periodista independiente. En este caso no debe soportar la censura de un medio mientras trabaja, pero imagino que tratando estos temas habrá recibido presiones por parte de gobiernos y organizaciones. ¿Es así? Sí. Desgraciadamente, esta es una gran verdad. La razón por la que he escogido mantener mi independencia es que me permite escribir sobre varios temas de manera muy crítica, y creo que no sería posible si hubiese seguido trabajando en periódicos. Como resultado, no tengo un medio que me respalde, del que pueda depender. Han monitorizado mis discursos, mi web, mis entrevistas, y he descubierto que el FBI tiene documentos que me relacionan a mí y a mi labor periodística con el terrorismo. Aún así, esto no es nada comparado con las experiencias de otras personas que he recopilado en el libro, pero me da problemas. El hecho de escribir sobre estos temas también me ha convertido en un objetivo. ¿Quién ganará la batalla? ¿Los intentos de gobiernos y corporaciones de criminalizar las reivindicaciones sociales o las protestas ciudadanas y la libertad de prensa? Es importante recordar que la razón por la que esto está ocurriendo en España, en EEUU y en otros países es que estos movimientos sociales están siendo muy efectivos, suponen una amenaza para el poder corporativo y han logrado sacar a la luz cuestiones profundas relacionadas con nuestra concepción del poder en los sistemas democráticos. Creo que hay un mayor apoyo social a estos asuntos hoy en día. La represión siempre va a ir en aumento, y creo que la gente debe ser consciente de ello, pero ocurre porque tenemos un potencial enorme, porque pequeños grupos de ciudadanos han demostrado ser capaces de lograr importantes objetivos, y creo que este poder seguirá creciendo. La gente debe recordar que el objetivo de estas prácticas es asustarnos, que incluso si no eres un manifestante o activista no importa, porque ellos son las personas más afectadas sólo de manera inmediata. La lucha por los derechos civiles y ciudadanos afecta a todos, y es importante levantarse para apoyar a estos grupos ahora, antes de que gobiernos y corporaciones pongan su punto de vista en otros movimientos y continúe la criminalización. HUGO BLANCO SOBRE LA MINERÍA EN PERÚ Y LAS SINERGIAS SOCIALES INDÍGENO‐
URBANAS 27/11/13 Por Jonathan Treat Share on email Share on favorites Share on print More Sharing Services 16 Perú http://www.ecoportal.net/Eco‐
Noticias/Hugo_Blanco_sobre_la_mineria_en_Peru_y_las_sinergias_sociales_indigeno‐urbanas Hugo Blanco Galdós es un dirigente quechua peruano de movimientos campesinos indígenas. Fue encarcelado por su rol clave en una rebelión quechua para reclamar sus derechos y territorios. En la cárcel, escribió el libro “Tierra o Muerte: la Lucha Campesina en Perú”. Fue exiliado en Chile, Argentina, Suecia y después México. En agosto de este año participó en la Escuela Zapatista y el Congreso Nacional Indígena en México. Actualmente es director del periódico “Lucha Indígena”, que critica, entre otras cosas, la inversión minera en diversas regiones de Perú. Enseguida su entrevista con El Programa de las Américas ‐ ¿Por qué sigues en la lucha, a pesar del alto precio de tu ardua y larga resistencia? …ahora sigo con más empeño que antes, porque antes luchaba por una sociedad más justa. Pero ahora… la supervivencia de mi especie está en peligro. La naturaleza no va a morir, porque una vez que se deshaga de esta especie depredadora, se reconstruiría en otra forma, pero se reconstruiría. Pero mi especie sí, junto a muchas otras especies que ya han desaparecido, animales y vegetales… Con este fuerte ataque que hay a la naturaleza que es cada vez peor, porque de acá en adelante la técnica y la ciencia sirven para atacar más a la naturaleza. El sistema es lo que tenemos que matar… que hace que gobiernen las grandes empresas trasnacionales, y tenemos que crear uno donde toda la humanidad sea la que se gobierne a sí misma. Y eso no es algo utópico porque los del 15M de España y Occupy Wall Street decían “no, acá no tenemos líderes; acá dirigimos todos.” Las fábricas ocupadas de Argentina no son como acá la empresa Pascual que fue tomada por sus trabajadores– sus trabajadores se han convertido en patrones de otros trabajadores… Allá como la fábrica está en manos de sus trabajadores, progresa y se amplia. Y si esa ampliación necesita más obreros, toman nuevos obreros, pero los nuevos obreros que toman entran con los mismos derechos que los fundadores… es horizontal. … los indígenas tienen que hablar… esa nueva sociedad ya estamos comenzando a construirla. Por eso es que tiene toda la razón cuando el Subcomandante Marcos dice: No se trata de tomar el poder, se trata de construirlo. Cuando uno va a las comunidades zapatistas, como hemos hecho los de La Escuelita, ve que se está construyendo… [igual que] en otros países. Las comunidades indígenas están fortaleciendo su comunidad ante el ataque al medio ambiente. Saben que su herramienta de lucha es la comunidad… En el Perú… está renaciendo el orgullo indígena. ‐ ¿Por qué estás ahora más enfocado en la minería? El mayor ataque que hay contra el campesinado ahora en el Perú es la minería a cielo abierto. La antigua minería en época de los Incas era que había veta, entonces los Incas o los Aztecas sacaban el oro, lo calentaban y lo fundían, y eso no hacía daño a nadie. Los españoles vinieron y comenzaron a meter mercurio, y eso envenena. La minería a cielo abierto tiene que explosionar cuatro toneladas de roca para sacar un gramo de oro… Usa mucha agua que envenena y usa sustancias químicas nocivas… Por ejemplo, el caso de Conga, es el caso emblemático. Dicen, “sí, vamos a afectar 4 lagunas. De debajo de 2 de ellas vamos a sacar oro y a las otras 2 las vamos a usar para botar nuestros desperdicios químicos.” Pero en realidad no son solamente 4 lagunas, porque si hay una laguna a esa altura, y junto a eso o cerca de eso hay un gran socavón, por supuesto el agua de la laguna se va al socavón. O sea, van a afectar a todas las lagunas y van a afectar a docenas de miles. La empresa [Yanacocha] y el gobierno dicen, “van a hacer estanques que van a depositar el agua de lluvia, mucha más agua que la que ahora tienen los campesinos.” Ya hay un estanque que hizo la empresa Yanacocha… pero no tiene ni una gota de agua… Además, por más de que sea cierto que los estanques que hacen van a acumular más agua, no van a ir por cañerías a los 600 manantiales que hay en los cinco valles. Por eso ese pueblo está luchando, ya tienen cinco muertos y ellos dicen, “preferimos morir de un balazo que morir sin agua.” Han habido algunos triunfos contra la minería en el Perú. Tambogrande, Ayabaca, Huancabamba, después en Puno, después en Cocachacra… Pero ahora está la gran batalla por Conga. Me dicen que para este mes, el 29 van a haber acciones en el país de solidaridad con los compañeros de Cajamarca. Se hacen reuniones en cada uno de los barrios dónde habla gente técnica, enseñando como es la cosa… el presidente regional… sacó un decreto de que estaba prohibido hacer minería en cabecera de cuenca, y [se] le ha dicho “no, que es ilegal que lo ordene, que eso solo puede ordenarlo el ejecutivo” Y no ha llamado pues al referendo, pero esas empresas privadas han hecho referendo y han encontrado que la mayor parte de la población de la capital, que es la menos afectada, está contra el proyecto Conga y ese porcentaje de rechazo al proyecto minero es mayor en el campo que en la ciudad. Es la principal lucha, la lucha contra la minería a cielo abierto, pero no es la única forma de depredación, también el campesinado peruano está afectado por la agroindustria. Siembra la misma variedad año tras año y mata el suelo. No hace rotación de cultivo, ni cultivos asociados como hace el campesinado pobre. Usa gran cantidad de agroquímicos transgénicos… pero no le importa. No es como el pequeño campesino, que [desde] sus abuelos han vivido de esa tierra, y en esa tierra tienen que vivir sus nietos y por eso cuidan la tierra. Además ellos dicen que usan la última técnica de la ciencia… para la agricultura, no como los indios que usan la técnica incaica. En Perú está prohibido el uso de semillas transgénicas por diez años. Sin embargo, consumimos transgénicos… al comer pollo… alimentado con maíz transgénico Monsanto importado de Estados Unidos. Al freír cualquier cosa estamos consumiendo transgénicos, porque el aceite también se hace de maíz transgénico. La agroexportación favorece a compañías extranjeras, y perjudican al obrero agrícola con una legislación mucho más permisiva para el capitalista… la agroindustria también es enemiga de la naturaleza… porque usa insecticida, fertilizante y herbicidas químicos. Todo eso mata el suelo… en diez años y después se va a cualquier otro continente a seguir matando el suelo. Otro enemigo… es la extracción del petróleo… envenenan ríos, y los nativos se alimentan de la pesca. Otro, son las represas… [que] desalojan una gran cantidad de campesinos. Últimamente ha comenzado a haber movimiento urbano. Porque ha salido una ley que quita la estabilidad laboral de los trabajadores del estado… entonces por primera vez en Lima hemos visto manifestaciones grandes con cartelones que decían, “Ollanta traidor.” [Anteriormente se pensaba] “los indios que no quieren progreso, pues están contra la minería, están contra el progreso.” Otra ley que dice que las universidades tienen que estar sometidas al mandato del ejecutivo. Entonces también los universitarios se levantan. Los médicos también. Me parece que estamos entrando a una nueva etapa. ‐ Has escrito que el camino que tenemos que tomar ahora es totalmente distinto. ¿Puedes hablar un poco sobre eso? … Engels dice, “¿Qué sociedad es esa, dónde no había ningún aparato judicial [pero si] había justicia… dónde no había ni una ley para atender a los ancianos pero los ancianos [si] eran atendidos?… todo esto se deformó con la civilización”… Esa ha sido la ética original de toda la humanidad; y por eso ahora encontramos los pueblos, llamados “salvajes” o llamados “indígenas,” en todos los continentes. Acá… no somos los indígenas latinoamericanos solamente, sino en Canadá los ecologistas miran con mucho respeto al movimiento No Más Pasividad (Idle No More), encabezado fundamentalmente por indígenas… gente… que se ha levantado en defensa de la naturaleza. En Estados Unidos están participando dirigentes indígenas en el movimiento contra la canalización de las arenas bituminosas de Canadá… y contra el fracking. En Panamá, varias veces bloquearon la Vía Panamericana los indígenas. Los indígenas de Colombia también son muy combativos a pesar de que están acosados por los guerreristas. ‐ ¿Cuál es el nuevo camino que ofrece la perspectiva indígena? Eso que dicen los Zapatistas–no se trata de tomar el poder, sino de construirlo. Yo creo que ya estamos construyendo el nuevo poder, y no hablo solamente de los indígenas. Los indígenas, por supuesto con el fortalecimiento y enlace de sus comunidades… con su defensa en la lucha por el medio ambiente, están cada vez fortaleciendo más su comunidad, como arma de lucha. Están retomando su ética indígena. Pero también… hay otra parte urbana de la sociedad que está ingresando. Yo reivindico… las organizaciones que en Europa luchan por el comercio justo, que llevan de acá de las comunidades zapatistas, por ejemplo, café, para venderlo allá, todo eso. En Grecia un grupo de jóvenes se organizó, fue a hablar con los productores de papa y consiguieron gente que compraran las papas, y ellos lo tenían muy bien organizado, vendieron la papa del productor al consumidor. En Cataluña también hay un lazo entre las cooperativas de productores orgánicos, con consumidores de productos orgánicos. Yo creo que todo eso es construcción de poder. ‐ ¿Nos puede decir algo más sobre estas nuevas formas de poder? El egoísmo no es algo humano, es algo del sistema… por ejemplo, un nativo amazónico cuando caza un animal grande no come él sólo. Llama a los vecinos y comen todos. En África un antropólogo puso dulces en un árbol y les dijo a los niños, “el que llegue primero se come todos.” Los niños se tomaron de la mano, corrieron todos y todos comieron… dijeron “si alguno de nosotros se queda sin dulces, ¡todos sufrimos!” Eso es lo verdaderamente humano. Si es que va a haber un futuro para la humanidad, va a ser un retorno a lo que era nuestra ética original… no a la vida. La civilización tiene sus ventajas, pero cuando el mundo esté en manos del conjunto de la humanidad, los técnicos y los científicos… estarán al servicio de esta humanidad… ellos nos dirán qué cosas podemos seguir usando y qué cosas no. Eso es el retorno a la ética primitiva. Ecoportal.net Programa de las Américas http://www.cipamericas.org/ DESDOBLAR EL CUERPO: LA EXPERIENCIA DEL ABORTO http://www.jornada.unam.mx/2013/11/07/ls‐central.html La investigadora Ana Amuchástegui busca reconstruir la forma en que algunas mujeres que recurrieron a la interrupción legal del embarazo conciben y se relacionan con sus cuerpos. La experiencia del aborto se plantea como un escenario en el cual el cuerpo transcurre en tres actos: el cuerpo sexual, el cuerpo fértil y el cuerpo del aborto. Ana Amuchástegui* El cuerpo de las mujeres es el protagonista en la experiencia del aborto. Más allá de las circunstancias particulares de cada interrupción voluntaria del embarazo, se trata de un evento que ocurre en un cuerpo producido y transformado por relaciones sociales. Anclado en la capacidad reproductiva de los cuerpos femeninos, el aborto sucede en virtud de condiciones históricas –políticas, discursivas y tecnológicas– que posibilitan esta forma específica de intervención y transformación corporal. Es principalmente el orden social de género, como productor de subjetividades y prácticas corporales, el que enmarca y a la vez constituye la experiencia del aborto voluntario. Este artículo explora estas cuestiones a través del análisis cualitativo de entrevistas realizadas con mujeres que acudieron a los servicios públicos del Gobierno del Distrito Federal con el fin de realizar una interrupción legal del embarazo entre febrero del 2008 y el mismo mes del 2009. Aborto: su paso por el cuerpo El aborto es un evento corporal, no solamente en su dimensión biológica sino también psicosocial e inclusive política. Como en todo proceso corporal, no es posible hacer una división precisa entre lo biológico y lo social, como tampoco es posible reducir uno al otro. Concuerdo con Shilling en que "los cuerpos humanos son tomados y transformados como consecuencia de vivir en sociedad, pero siguen siendo entidades materiales, físicas y biológicas". En ese sentido las condiciones sociales, vínculos, emociones y significados que las mujeres viven en las relaciones sexuales, el embarazo y su interrupción son tan centrales como la propia terminación de la preñez. En este trabajo nos interesa indagar el modo en que se construye discursivamente el cuerpo en el proceso del aborto voluntario. No intentamos acceder aquí a la materialidad del cuerpo, sino que pretendemos explorar las formas que esa materialidad toma en la narración de las mujeres entrevistadas. Creemos que ello puede dar pistas sobre ciertas formas de subjetivación históricamente específicas, posibilitadas en parte por el discurso feminista que coloca a las mujeres como sujetos de decisión sobre sus cuerpos. En consecuencia, se trata de narraciones sobre los modos en que el sujeto interviene sobre el cuerpo, como si fueran dos cosas separadas, y en un sentido lo son. Nos interesa entonces analizar las formas que toman tales relaciones entre el sujeto (la mujer) y su cuerpo, en el contexto del embarazo y su interrupción. Primer acto: el cuerpo sexual En los testimonios el cuerpo sexual sólo aparece a través de la silueta que su silencio dibuja: es el embarazo el que lo hace evidente. No nos referimos aquí al cuerpo sexuado en tanto femenino o masculino –por cierto, producido por la inteligibilidad de género, como lo plantea Butler– sino al cuerpo de las prácticas sexuales y/o eróticas; es decir, principalmente al cuerpo del coito vaginal, que es requisito de la reproducción y que está imbricado en relaciones personales y sociales que constituyen las condiciones para las relaciones sexuales y el embarazo. De hecho, el tipo de vínculo que se tiene con la pareja sexual es una de las razones más importantes para interrumpir: si no se trata de un vínculo considerado estable –
matrimonio, noviazgo o unión libre–, o por el contrario, es una relación inconveniente –por ser extramarital, esporádica o violenta–, el embarazo se vive como una complicación, aun en los casos en los que se desea el hijo. En todo caso, el acto sexual sólo se menciona con el fin de explicar la situación que permitió la preñez, pues no se describe la experiencia y están ausentes las expresiones vinculadas al placer. He aquí un ejemplo: No pude pagar el parche, esos fueron los meses difíciles. "¿Sabes qué?", le dije, "abstinencia, de plano, o hay que hacer otras cosas pero nada de penetración", y también le dije "ahí está el condón, ¿por qué no un condón?", pero fueron veces que se movió o no sé qué, ya ni me acuerdo qué pasó que de repente le dije, "oye, ¿no se te cayó? ¿se te salió?", y me dice, "ay, ya olvídalo" (Sabina, 21 años, un hijo, unida, tres embarazos: un aborto clandestino, uno legal). Este silencio no lleva a concluir que el erotismo esté fuera de la condición vital de las mujeres. De hecho, el contexto en el cual se dio la conversación puede haber sido parcialmente responsable de tal silencio, pues el foco de la preocupación en ese momento era la consecuencia aparentemente inesperada de las relaciones sexuales. Segundo acto: el cuerpo fértil Desde la irrupción de la llamada segunda ola del feminismo, el movimiento ha insistido en que la existencia de condiciones para el control de la propia fecundidad es un proceso central en la emancipación de las mujeres, pues para los análisis feministas, el cuerpo biológico y las funciones reproductivas sirven como superficie para la dominación y la subordinación femeninas. No obstante el potencial emancipatorio propiciado por la posibilidad de regular la propia fecundidad, entre estas entrevistadas el proyecto de maternidad se mantiene incuestionado, y sólo se admite la decisión sobre su oportunidad. Se expresa así la creciente legitimación de postergarla, pero no de evitarla del todo. Estaba como con sentimientos encontrados. Como que una parte, o sea, pensaba y decía, "pues es lo mejor porque no estoy en el mejor momento de mi vida, para empezar no tengo trabajo", no es la etapa en que lo tendría. Yo siempre he dicho, ¿para qué vas a traer hijos a sufrir, no?, porque yo siempre he dicho que cuando yo tenga un hijo es porque voy a darle todo (María, 25 años, soltera, dos embarazos y dos abortos). La maternidad aparece entonces como inexorable, pues sólo se renuncia a ella en esta ocasión y precisamente para ser mejor madre, sea de hijos ya nacidos o de hijos futuros. La equivalencia mujer/madre, construida históricamente, se vuelve aquí tanto naturaleza como identidad, o mejor, identidad natural. Para serlo, una mujer tiene que ser madre. Sin embargo, aparece en las narraciones un matiz que vale la pena señalar: lo que marca la identidad femenina no es tanto el ser madre, como el desear serlo. Por lo tanto, lo que se silencia en las entrevistas es precisamente la ausencia de deseo de maternidad. Aún en el único caso en que se explicite esa ausencia, la constatación de la fertilidad sigue siendo primordial. Yo la verdad dije 'o yo soy estéril o él es estéril'… y ya ves, resulta que ninguno de los dos es estéril (risas). Últimamente sí me empezaba a entrar eso de que sí quería saber eso (si soy fértil), pero pues en sí no es muy importante para mí porque tampoco soy así… como para cuidar niños, eso no me gusta (Claudia, soltera, 21 años, sin hijos). Todo lo anterior sugiere procesos de subjetivación que determinan, más que el deseo de tener hijos, la necesidad de saberse fértil para cumplir cabalmente la identidad para la que se está destinada. Engendrar se convierte así en un proceso independiente de la maternidad: es la maternidad como potencial y no como realidad lo que produce este regocijo. Por eso, muchas mujeres entrevistadas expresan alegría al enterarse del embarazo al mismo tiempo que, por diversos motivos, no desean ese hijo en particular, es decir, muestran que el deseo de embarazo no es sinónimo del deseo de hijo. Esta distinción parece estar en el corazón del proceso relaciones sexuales‐
embarazo‐aborto. Al parecer se trata de probar la propia fertilidad en oposición a la intención consciente de no procrear: dos deseos cuya lucha se libra en el escenario del cuerpo. Por ello, el cuerpo fértil es a un tiempo obediente e indómito. Si atendemos a la hipótesis de que se trata en su mayoría de un acto fallido, el embarazo expresa la satisfacción de un deseo que puede no ser consciente –así lo muestra la mezcla de sorpresa y beneplácito de las mujeres ante la noticia. En otro nivel, sin embargo, el cuerpo adversamente fértil es rebelde, pues no obedece a la voluntad racional de las mujeres. Tercer acto: el cuerpo del aborto El aborto pretende restaurar la jerarquía alterada de la relación entre el sujeto y su cuerpo, pues se trata de una intervención volitiva del primero sobre el segundo, con el fin de corregir el error o accidente y reinstalar al sujeto en el timón de la propia vida. Realmente tenía miedo, estaba muy preocupada, pero ahora que ya pasó todo ya me siento más tranquila. Ahora sé que puedo terminar mis proyectos, que puedo hacer lo que siempre he querido hacer y ya después… ya después que cumpla mis metas, pues realmente sí me gustaría tener un hijo, pero ya teniendo algo que ofrecerle (Liz, 21 años, soltera, educación media superior, primer embarazo). En este proceso el aborto médico como expresión del saber institucionalizado es fundamental, pues aporta la mediación necesaria para restaurar el orden subjetivo‐corporal previo. Si bien esta mediación podría encontrarse también en abortos clandestinos, el contexto actual de legalidad marca una diferencia sustancial en la experiencia. En primer lugar, la presencia del Estado como garante de la intervención produjo en todas las entrevistadas la confianza en la calidad del procedimiento, es decir, la seguridad de que se realizaría sin arriesgar su integridad corporal, o de que contarían con la atención necesaria en caso de complicaciones. Así, el saber y las instituciones médicas median entre el sujeto y el cuerpo en dos sentidos: por un lado sostienen la materialidad de la intervención con el medicamento y la atención médica, y por otro ofrecen a las mujeres un lenguaje que les permita relacionarse con su cuerpo e interpretar los procesos fisiológicos que se presentan. Los médicos y las mujeres se asocian así para poder llevar a cabo la decisión de ellas: si se conduce con respeto, el prestador del servicio, sancionado institucional y simbólicamente por el Estado, se convierte en aliado de la mujer. La consigna médica consiste en tomar el medicamento de acuerdo con instrucciones específicas para después vigilar las reacciones del cuerpo y evaluar si se encuentran dentro de límites normales. Sujeto y cuerpo se desdoblan así en una especie de diálogo entre materialidad sensible y racionalidad entrenada por la ciencia, y entablan aquí una relación distinta de las que hemos analizado en las dos corporalidades anteriores: si bien a través de procesos que las mujeres temen y no pueden controlar, el cuerpo ejecuta la orden que el sujeto le ha comunicado a través de la intervención química. A diferencia de los procedimientos quirúrgicos que dependen totalmente de la actuación del personal de salud, el aborto médico requiere una participación activa de la mujer. En sentido estricto no es el médico quien lo realiza pues es ella misma quien lleva a cabo las acciones que conducirán finalmente a la interrupción. En este sentido, el aborto médico realizado por las mujeres abre una fractura en el biopoder que pretende controlar sus cuerpos y sus vidas, pues la ciencia y la tecnología que se desarrollaron con el fin de producir, mantener y regular la vida de acuerdo a los dictados del poder es utilizada aquí para resistirlo y operar una decisión personal que no se somete a ellos. Más aún, aquellos individuos que se espera sean los agentes de su propia normalización operan aquí su propia a‐normalización al desatarse de la identidad –en este caso la identidad mujer=madre– que les correspondería en función de la producción histórica del género. __________________________________ * Profesora‐investigadora del Departamento de Educación y Comunicación, Universidad Autónoma Metropolitana‐Xochimilco. Versión editada del texto: "La experiencia del aborto en tres actos: cuerpo sexual, cuerpo fértil y cuerpo del aborto", en Archivos del Cuerpo. Cómo Estudiar el Cuerpo. Parrini, Rodrigo (coord.), PUEG/UNAM, México, 2012. “HOY ES MÁS DIFÍCIL ASIGNARLE UNA IDEOLOGÍA A LA CLASE MEDIA” En su libro "Los años setenta de la gente común" el sociólogo Sebastián Carassai indaga cómo una gran parte de la población argentina vivió y naturalizó la violencia y el terror. POR HORACIO BILBAO http://www.revistaenie.clarin.com/ideas/historia/Sebastian‐Carassai‐Los‐anos‐setenta‐gente‐
comun_0_1034297006.html IMAGEN DE TAPA: Publicidad de la línea aérea Austral ALA, 1970. En su texto se alude a la "zurda", la "infiltración" y hasta la "delación". Rolando Rivas, taxista: La guerrilla fue tematizada en la famosa telenovela. En esta imagen de 1972, Quique Rivas (hermano del protagonista y miembro del "Ejército Revolucionario Reivindicador") recibe la noticia de que ha sido designado para secuestrar al millonario empresario Helguera Paz, padre de Mónica, la prometida de Rolando MEDIAS PARIS. Publicidad del producto Mediaslip, de la firma Paris, año 1971. Su slogan: "A la hora de matar". El lenguaje publicitario de la primera mitad de la década de los setenta es fecundo en este tipo de aprobatorias alusiones a las metáforas de la violencia. DGI. Publicidad de la Dirección General Impositiva, año 1978. En esta serie de avisos, titulada "El tanquecito de la DGI", se dejaba traslucir la represión ilegal. El binomio subversión‐
corrupción funcionó como un dispositivo inculpador eficaz durante los primeros años de la dictadura militar. AUTOR. Sebastián Carassai es sociólogo, doctor en Historia, docente e investigador del Conicet. 1 de 5 IMAGEN DE TAPA: Publicidad de la línea aérea Austral ALA, 1970. En su texto se alude a la "zurda", la "infiltración" y hasta la "delación". Etiquetado como:Sebastián Carassai ¿Por qué la clase media hizo lo que hizo en los setenta? ¿Por qué reaccionó de manera diferente en el golpe del 55 al del 76? ¿Cómo vivió la violencia política? ¿Qué recuerda de aquélla época? "Buscaba memorias menos razonadas", dice el sociólogo Sebastián Carassai, que en su libro "Los años setenta de la gente común" (Siglo veintiuno) responde algunas de estas preguntas con un método poco ortodoxo. El suyo es un trabajo de rescate enfocado en un sujeto social, la clase media apolítica. Carassai avisa que a su libro hay que leerlo junto a otros, sugiere entre ellos La Voluntad, de Anguita y Caparrós, y Los combatientes, de Vera Carnovale. Es que él, a diferencia de los autores antes mencionados, recurre a una curiosa elección de entrevistados. Anónimos. Gente que no ocupó cargos relevantes, que no estuvo cerca del poder ni se volcó a la militancia política entre 1969 y 1982, tiempos de ascenso de la violencia y luego del terrorismo de estado. La mayoría silenciosa o silenciada, según se los mire, en ellos se enfoca Carassai. "Traté de despertar su memoria emotiva", dice acerca de esos testimonios, tomados en Buenos Aires, Correa (Santa Fe) y San Miguel de Tucumán. Largas entrevistas, que incluyeron el uso y análisis de material gráfico y audiovisual de consumo masivo en los setenta. Documentales, telenovelas, publicaciones, imágenes y audios que ellos pudieran haber visto en aquél momento y que, de algún modo, eran la explicitación de la naturalización de la violencia. De la revista Humor a Tato Bores, de Rolando Rivas taxista a la revista Gente. Testimonios de la vida cotidiana en un tiempo en el que hasta la publicidad "usaba las armas" para seducir a los consumidores. ‐En la tapa del libro compiten dos títulos, el de la imagen y el del libro, si los juntamos el mensaje es que la gente común no va a la izquierda. El aviso (Austral Ala‐ver imagen) es muy elocuente, y por eso la editorial lo eligió como tapa del libro, forma parte de un capítulo en el que yo trabajo la publicidad de la época: reiteradas menciones, jocosas, lúdicas, a la violencia. Allí analizo hasta qué punto las metáforas de la violencia y el uso de armas fueron concebidos por la publicidad como vehículos para seducir consumidores. ‐Hay un capitulo central del libro, habla de la memoria del propio rol durante el terrorismo de estado. Todo el libro habla de cómo se percibían ellos. Pero en ese capítulo, encontré cierto patrón que se fue reiterando. Hay cierta dificultad en la gente que fue adulta en esa época para hablar en nombre propio, para hacer frente a las actitudes que tuvo. No es una reacción consciente. Los entrevistados pueden decir "yo quemé libros", pero a la hora de reconocer un apoyo a la dictadura no dicen "yo". Apelan a una voz más indefinida. Si bien el objetivo del libro no es buscar culpables sino comprender porque la sociedad actuó como actuó y por qué recuerda lo que recuerda, allí es cuando más se acerca en este cambio de registro de personal a impersonal, puede hallarse una pista de cierta culpa por no haber hecho nada. ‐Analiza el rol de la clase media en los golpes del 55 y del 76, muy activa en el primero y pasiva en el último. ¿Qué más surge a partir de esa comparación? Las reacciones fueron diferentes, sí. Las plazas desbordantes y la celebración masiva que significó el golpe del 55, contrasta con ese paisaje desértico que ofreció al golpe del 76. Y explica, de alguna manera, la actitud previa a ambos golpes. La celebración daba cuenta de que esos sectores sociales de clase media no peronista habían tenido una posición de resistencia anterior. Esa clase media antiperonista se había sentido resistiendo al "régimen del tirano", y por eso festejó. Ahora, la imagen de indiferencia ante el golpe del 24 de marzo de 1976, algo que estos sectores consideraban inevitable, da cuenta de una actitud de resignación. En marzo del 73 cuando el peronismo vuelve a triunfar de manera masiva, lo sectores de la clase media no peronista sintieron resignación. Dijeron, este país está condenado a gobiernos peronistas o como sucedió luego en el 76 a gobiernos militares que se opongan de manera feroz a gobiernos peronistas. ‐¿Esa resignación se vuelve irreversible? No. Yo introduzco ese concepto para tratar de explicar la actitud de estos sectores frente al 24 de marzo. Pero esa resignación no será definitiva. El triunfo de Alfonsín en 1983 es una prueba de que las clases medias no peronistas lograron ganar una elección limpia después de décadas. ‐¿Son desde entonces sectores políticamente volátiles? Son más volátiles que la clase obrera, pero no tanto como quizás se crea. Hay cierta coherencia en el modo en el que piensa la política ese sector social, y esa coherencia se mantiene al menos desde el principio de la década del 70 hasta el 83, cuando estos sectores medios llegan al gobierno, digámoslo así, bastante fieles a su ideología. Llegan como un sector no peronista, y en alianza con sectores de centro y de centroderecha. ‐Cuando hablamos de clase media en la Argentina no podemos dejar de lado rol de la universidad, como herramienta de ascenso, allí mismo había disputas sobre si politizar o no la universidad... Durante los años peronistas ser universitario era casi sinónimo de ser antiperonista. Tras el golpe del 55 se abre una discusión que va a llevar a ciertos sectores de esa universidad formada en el antiperonismo a repensar qué había sido el antiperonismo. Allí hay varios grupos interesantes, como Contorno, de los hermanos Viñas, en el que participaron Rozitchner y Sebreli, entre otros. Ese grupo distingue por un lado al peronismo como experiencia popular de la clase trabajadora y por otro ataca los rasgos autoritarios o demagógicos del propio Perón. En el 55 se inicia esa revisión, que va a llevar a lo que algunos autores llaman conciencia culpable de una clase media que no pudo comprender el fenómeno peronista. ‐Hay una creencia generalizada: la clase media, por definición, aunque cada vez menos, ha sido antiperonista. El comienzo del peronismo involucra a sectores medios, sobre todo en el interior, en las provincias. Y en los 70 también hay clase media peronista. Pero coincido, las grandes mayorías de la clase media son antiperonistas hasta el golpe del 55 y no peronistas, con matices, en los 70. Eso explica que en el 73 Perón se haga de unos cuantos votos de la clase media. A ese Perón lo votan incluso los conservadores, frente a la creciente influencia de la izquierda... Influye el conservadurismo, pero hay un componente, cierta clase media creía que el lío que había dentro del peronismo sólo era solucionable por el hombre que de alguna manera había propiciado ese enfrentamiento entre la izquierda y la derecha del peronismo. ‐Viendo las últimas elecciones, ¿todavía creemos que a este país sólo pueden gobernarlo los peronistas? Esa es una idea a la que adhieren muchos sectores, no sólo los conservadores: que el peronismo, fuera del gobierno, está allí para trabar cualquier gobierno no peronista, como pudo haber sido el de la Alianza o como fue el de Alfonsín. Y por otro lado son una mayoría social que no ha dejado de ampliarse. Si sumamos las listas, casi el 80 por ciento de los votos van a opciones peronistas. ‐¿La clase media se peronizó o se achicó? Las clases medias se han vuelto más heterogéneas. A finales de los 80 ya eran mucho más heterogéneas que en los 70. Y en los 90, con el fenómeno de lo que la sociología llamó la nueva pobreza, tenemos gente que culturalmente pertenece a la clase media pero que económicamente ha caído. Está también el fenómeno de los nuevos ricos, que culturalmente siguen teniendo hábitos de clase media. Además, en estos últimos años la clase media se ha ampliado. Hoy es mucho más difícil asignarle una ideología a la clase media. ‐¿Tenían una lectura de la realidad política estos sectores medios no militantes, un discurso crítico? En los monólogos de Tato Bores uno puede ver reflejada cierta manera de mirar la política que está muy cerca de la manera en que una mayoría de esta clase media pensaba la política. Un ámbito opaco, corrupto, que privilegia el juicio moral sobre el político. La lectura de la realidad que hacían estos sectores era esta, al inverso de lo que pasaba en la militancia, donde los problemas de familia se resolvían cambiando la sociedad. Estas clases medias no militantes pensaban que hasta los problemas políticos tenían una solución moral. Hacían falta buenas personas haciendo política. A grandes rasgos, esa era su lectura de la realidad política. ‐Tal vez una de las tesis del libro sea que esta clase media funciona por oposición, es antiperonista, anticomunista, pero no necesariamente pro militar... Independientemente de cuán lejos hayan estado de los militares, los golpes militares venían a solucionar sus problemas con determinados gobiernos. En el 55, frente un gobierno peronista que juzgaban dictatorial, en el 76 frente un gobierno peronista que juzgaban decadente. Pero enfatizo más su preocupación acerca de lo que significaban los gobiernos peronistas que una adhesión a los militares. Lo que los puso en la vereda militar tanto en el 55 como en el 76 no fue tanto su deseo de ver a las Fuerzas Armadas en el poder sino su rechazo a lo que juzgaban gobiernos corruptos, demagogos, y en el caso del 76, un gobierno que ya no podía garantizar el más mínimo orden social, político y económico. ‐Para muchas de estas personas, haber sido ingenuas, no saber, es visto como un valor y no como un pecado, como una justificación frente a su inacción ante el terrorismo de estado... Hay que correr el eje del interrogante. No preguntarnos si sabían o no. Es evidente que algo se sabía, se oía, se veía. Distorsionada, parcializada, había información. Pero también es cierto que lo que sucedía, no lo conocíamos como lo conocemos ahora. Yo quise preguntar cómo procesaron lo que sabían. Y hay varios elementos a tener en cuenta. Por un lado, que buena parte de lo que sabían no constituía una absoluta novedad. Si uno lee la prensa del 74, 75, hay denuncias de torturas, aparición de cadáveres, desapariciones, hay mucho de lo que después se va a masificar, lo que se va a convertir en una industria de la muerte. Ahí vemos un cierto acostumbramiento, una naturalización de la violencia. Otro elemento es que en el 76 no fue el primer golpe militar, había memoria de otros golpes, y esos golpes, en la memoria, no significaban terrorismo de estado. Significaban gobiernos autoritarios, cierre de partidos políticos, pero no terrorismo de estado. Otro elemento es que los pares democracia dictadura y civiles militares no se oponían como lo bueno y lo malo. Hoy hay un consenso mayoritario de que la peor de las democracias es preferible a la mejor de las dictaduras. No era así en los 70. Y allí hay un cuarto elemento, que es lo que yo llamo el estado supuesto saber. Buena parte de estos sectores medios no comprometidos con la lucha política, sobre todo aquéllos que estaban mal informados, que eran muchos, atribuyó un saber al estado, un saber absoluto que yo llamo supuesto saber porque traigo el concepto de Lacan, del sujeto de supuesto saber. Su idea es que no hay análisis posible si el analizado no supone un saber mágico, secreto en el analista. Ese concepto me sirvió para pensar muchos de los testimonios que para ellos el estado no podía estar haciendo lo que hacía sin ninguna razón. Alguna razón oculta o inalcanzable para nosotros debe tener. Ese elemento jugo un rol al menos en los primeros años. El estado como fetiche, cierta superstición civil de depositar en el estado un saber al que no se le exige prueba o evidencia de lo que hace, sino que está basado en la necesidad de creer. ‐¿Se puede hacer una versión de este libro desde una lectura de actualidad? Sería mucho más complejo. Si analizamos los datos sociales, el nivel de desempleo que hubo entre el 69 y el 82, la inequidad, la diferencia entre el 10 por ciento más pobre y el 10 por ciento más rico, si miramos las encuestas sobre cómo creían que iba a ser su futuro, todo eso da un escenario de los sectores medios en los setenta mucho menos heterogéneo del que vino después. Lo que vino después, y en parte por las políticas que se tomaron en los años setenta, fue la erosión para los sectores medios, que hoy son mucho más heterogéneos. Hoy habría que establecer muchas más distinciones ‐¿Qué hemos naturalizado hoy? ¿La corrupción, la inseguridad, la pobreza? Naturalizar significa que hay algo del orden cultural que se empieza a pensar como si fuera natural, algo que no puede dejar de existir. Estos temas se siguen pensando como una suerte de mal social, pero que no forman parte del orden natural de las cosas. Como sí se asumió que formaba parte la violencia en los setenta. ¿Y en cuanto al sujeto de este libro, pese a su creciente heterogeneidad, hoy es un sujeto políticamente más comprometido? En los setenta eran un sector muy amplio, hoy su discurso es minoritario. Hoy están los hijos y los nietos de aquella clase media. Los nietos de las personas que yo entrevisté, tienen una visión inequívocamente negativa de lo que significó la dictadura militar, el terrorismo de estado, y hasta más comprensiva de los movimientos insurgentes. Las clases medias no sólo han cambiado, sino que se han renovado. Hoy tenemos posiciones menos conservadoras, más críticas de los que significó el terrorismo de estado. ‐Pero hoy hablar de esos temas no implica ningún peligro... Sin duda, hoy se puede hablar de los setenta y vestir una remera del Che, porque no hay riesgo para el statu quo. Pero lo que me interesa es que los sectores medios se han renovado, son más heterogéneos y tienen una visión menos influida por el mandato familiar que por lo que ha hecho la democracia en todos sus aspectos. Cuando se lee este libro por ahí se pregunta quién puede pensar todavía esto. ¿Quién puede? La gente que era adulta en esa época, que es la que más me interesa comprender. MÉXICO: LA MISERIA DE LA PENSIÓN UNIVERSAL NEOLIBERAL 27. noviembre, 2013 Marcos Chávez * @marcos_contra Capitales, D, Semana http://contralinea.info/archivo‐revista/index.php/2013/11/27/la‐miseria‐de‐la‐pension‐universal‐
neoliberal/ La primera mentira de la llamada pensión universal se encuentra en su nombre: la mayoría de los viejos del país quedarán excluidos de ella. Con verdades a medias o abiertas mentiras, avanza la política económica que expolia a las clases populares. Sus mensajes publicitarios sólo posponen posibles explosiones sociales, pero no las detienen Como alma gemela del seguro de desempleo, la pensión universal fue malparida entre las brumas del atroz engaño a la población. La postrera hediondez de la miseria a perpetuidad convertida con esa medida en ley de rango constitucional, la cual envuelve a la mayoría de las personas taxonómicamente catalogadas con el inodoro eufemismo de “adultos mayores”. Y con el voluptuoso cuerpo de la fácil manipulación corporativa‐
electoral de quienes serán agraciados con ese mezquino subsidio, calificado con irritante humor negro como parte del “piso de protección social” peñista y de sus partidos cómplices del Congreso de la Unión, que económicamente, en su versión, representan “el derecho a la seguridad social como un derecho humano y una necesidad económica y social para el desarrollo y el progreso, una herramienta importante para prevenir y reducir la pobreza, la desigualdad y la exclusión social”, según se puede leer en Los criterios de política económica de 2014. Los beneficios de las variantes asistencialistas predecesoras de esa clase de “piso de protección social” fueron pírricos. Solidaridad, de Carlos Salinas; Progresa, de Ernesto Zedillo; u Oportunidades, de Felipe Calderón, de nada sirvieron para evitar el derrumbe de la presidencia de sus respectivos partidos. Serán pensiones de la miseria que reproducirán las degradantes formas de vida en que sobrevive el 66.3 por ciento de la población mayor de 65 años y que carece de una pensión, alrededor de 5.7 millones de 8.6 millones, de los cuales 4.5 millones se encuentran hundidos en la pobreza y la indigencia. Puede decirse que es mejor “algo” a nada. Alguna dosis de verdad tienen quienes razonan de esa manera, entre ellos los propios peñistas y sus socios del Legislativo. La minuta, enviada por los diputados a los senadores, dice que, por ley, los adultos mayores tendrán el derecho a una pensión para apoyar sus gastos básicos de manutención durante la vejez; y no será cualquier norma. Al Artículo 4 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos se le añadirán las siguientes palabras: “el Estado garantizará los derechos de los adultos mayores; velará porque reciban servicios de salud; y promoverá su integración social y participación en las actividades económicas y culturales de su comunidad”. Ello explica, por ejemplo, la arrebatada euforia del locuaz Manlio Fabio Beltrones, quien gozoso afirmó que se ha dado un gran paso en la garantía y el ejercicio de los derechos sociales porque atiende, en especial, a los más necesitados y a la población vulnerable; porque “el Estado garantizará los derechos de los adultos mayores; velará porque reciban servicios de salud; y promoverá su integración social y participación en las actividades económicas y culturales de su comunidad”. Porque “los diputados del PRI [Partido Revolucionario Institucional] y Enrique Peña avanzamos en la construcción del sistema de seguridad social universal, en la ruta de la transformación del país y la consolidación de nuestra democracia como forma de vida”. En su desaforado delirio escasamente creativo, el sonorense –que rivaliza con Luis Videgaray en la vicepresidencia– no dudó de calificar “democráticamente” de “fascistas” a los grupos opositores a la reforma hacendaria. Digo de menesterosa inventiva porque, en junio de 2009, el entonces senador priísta, acusó a Calderón de llevar a la nación hacia el “fascismo”. El ilustrado Manlio, quien debe conocer el sentido de la expresión, se extravió en sus pasiones. ¿Cuánta justicia representa el “piso de protección social” de la “pensión universal” para los “adultos mayores”? Un moco de pavo, como veremos. Por principio, la pensión no será tan “universal”. Se otorgará a quienes cumplan 65 años de edad a partir de 2014, no dispongan de una pensión y demuestren que su ingreso mensual es igual o inferior a 15 salarios mínimos. El apoyo económico y la protección social no se limitará a quienes hayan cotizado o coticen en la seguridad social, “dada [la] alta intermitencia laboral en el sector formal”, también se otorgará a aquellos que “difícilmente alcanzarán el derecho a la pensión contributiva”. El requisito de la edad será ajustado cada 5 años, de acuerdo con la última proyección de la esperanza de vida general al nacer, publicada por el Consejo Nacional de Población (Conapo) y la pensión será cubierta con el presupuesto público. Asimismo, en prevención de la transición demográfica, el gobierno iniciará la creación de un fondo para quienes cumplan 18 años de edad a partir de 2014 y al término de su vida activa (hacia el 2044) no alcancen una pensión contributiva. ¿Qué parte de la población es potencialmente candidata a dicha pensión no contributiva? De acuerdo con las proyecciones del Conapo, a principios de 2014, la población total será del orden de 118.4 millones de personas, de las cuales 8 millones tendrán 65 años o más. Al cierre del sexenio serán de poco más de 124 millones, y 9 millones en cada caso. El censo de población de 2010 registra la transición demográfica que vive el país hacia el envejecimiento. La pirámide de población se ensancha en el centro y se reduce en la base: disminuye la proporción de niños y se incrementa la de adultos. La población menor de 15 años representa 29.3 por ciento del total; la que se encuentra en edad laboral (15 a 64 años), el 64.4, la población en edad superior a los 64 años el 6.3 por ciento. En 2000, la relación era de 34.1, 60.9 y 5 por ciento, respectivamente. La tasa de crecimiento de la población disminuye (1.3 por ciento en la primera década de este siglo y 1.1 en la segunda; después de 2050 será negativa) y la de los “adultos mayores” aumenta (3.1, 3.4 y 3.7 por ciento en los tres primeros decenios). Ello exige cambios en la política socioeconómica para atender a los tres bloques de la población citada. Según el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), en 2012 la población era de 117.3 millones, de los cuales 8.6 millones tenían 65 años o más. De éstos últimos, 4.5 millones, el 54 por ciento, tenían ingresos inferiores a la línea de bienestar, que mide el valor monetario de una canasta de alimentos, bienes y servicios básicos, carecía de servicios de salud y de acceso a la seguridad social. Sólo 1.6 millones, el 18.6 por ciento, no era pobre ni vulnerable. La Secertaría de Hacienda calcula a la población mayor de 65 años en 8.6 millones, de los cuales 5.7 millones carecen de una pensión; 4.5 millones son pobres y miserables. El anexo del Primer informe de gobierno de Peña Nieto indica que, en 2013, 3 millones 480 mil personas reciben una pensión del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) y del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) 3 millones 121 mil personas, y otras 792 mil un pago por jubilación, 556 mil del ISSSTE y 236 mil del IMSS. En total son 4.272 millones. No obstante, la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol) opera el Programa Pensión para Adultos Mayores (antes se llamaba Programa 70 y Más), que atiende a la población de 65 años en adelante que no recibe ingresos por concepto de pago de jubilación o pensión, mediante la entrega de apoyos económicos y de protección social. En 2007 apoyaba a 1 millón de esas personas y en 2013 a 3 millones 857 mil. Si a los 4.5 millones personas que carecen de una pensión se le resta el último número citado, entonces apenas unas 643 mil no reciben ninguna clase de apoyo. De otra manera: 4 millones 272 mil personas tienen una pensión y jubilación, y 3 millones 857 mil obtienen un subsidio asistencialista de la Sedesol. En total, 8.1 millones, de 8.6. Con el inicio de la Era de la pensión universal en 2014, las personas adicionales de 65 años o más serán del orden 250 mil que, sumadas a los 643 mil que no tienen una cobertura, sumarán unos 900 mil que tendrán que ser subsidiadas, siempre y cuando no se excluya a los que cumplieron esa edad antes de 2014. Además tendrá que erogarse la diferencia existente entre el monto concedido por la Sedesol y lo que fija la ley de la próxima pensión. En 2018 serán 313.6 mil personas adicionales. En promedio anual, en 2014‐2018, los candidatos al subsidio serán 281 mil y acumularán 1.4 millones. En total, pasarán de poco más de 8 millones a 9.2 millones, según los datos del Consejo Nacional de Población (Conapo), o 10 millones según la estimación de Hacienda. Desde luego, hay que restar a quienes sí alcancen una pensión contributiva y a los que ya reciben un apoyo estatal, como es el caso de la capital. ¿Cuál es la realidad? Bajo los supuestos de la pensión universal, ¿qué pasará con los trabajadores o las personas de 65 años y más que no logren cubrir el requisito del ingreso citado? ¿Con los que son víctimas no de la “intermitencia laboral en el sector formal”, sino de la continuidad estructural de la economía que cada vez tiene menos que ofrecer a los trabajadores en el escuálido mercado de trabajo “formal”, al menos desde 1983, que los arroja masivamente hacia la robusta clandestinidad de la llamada “informalidad” como forma de supervivencia involuntaria, o voluntaria, ya que la “formalidad” con frecuencia es igual o peor de miserable en materia de ingresos, prestaciones sociales o condiciones laborales? ¿Qué pasará con los discapacitados que gravitan sobre las familias? ¿Con los que arrastran su exclusión social por las calles y que no son precisamente “esos mendigos que vienen arrastrando sus miserias, de Pastrana”, como diría el poeta León Felipe? ¿Con los trabajadores migratorios temporales o residentes permanentes que son expulsados de Estados Unidos por su condición de “ilegales”, y que abandonaron el país porque el sistema no les ofrecía nada? Pueden citarse los casos de los viejos eufemísticamente llamados “empleados domésticos”, término utilizado para encubrir a lo que antes la cruda realidad denominaba como “criados” y tranquilizar las buenas conciencias. Los del transporte. Los vendedores ambulantes. Los esclavos de las tiendas de autoservicio. Los de las zonas rurales. Los indígenas. ¿Cuánto será el monto que pagará la nueva pensión? La pensión mínima pagada por el IMSS y el ISSSTE equivale a un salario mínimo, 64.76 pesos diarios en 2013, o 1 mil 943 mensuales. La pensión promedio del IMSS es del orden de 3 mil 700 pesos, y la del ISSSTE de 11 mil. ¿Qué pensionado que percibe tales ingresos puede vivir lo que le resta de vida con una mínima dignidad? Son ingresos que garantizan la indigna miseria y pobreza. La Encuesta nacional de ingresos y gastos de los hogares de 2012 registra a 8.5 millones de personas de 65 años o más, de un total de 117.3 millones. De 31.6 millones de hogares censados, 4.7 millones reciben un ingreso por jubilaciones, pensiones e indemnizaciones por accidente de trabajo, despido y retiro voluntario. El promedio del ingreso por hogar es de 6 mil 90 pesos mensuales. Sin embargo, éste es desigual como se observa en la gráfica anexa. El de los hogares ubicados en la cúspide de la pirámide social, deciles IX y X, es de 20 mil 754 pesos y 49 mil 379, 3.4 y 8.1 veces más que el promedio, o 12 y 29 veces más que el 30 por ciento de los ubicados en la base y cuyos ingresos son de 1 mil 441, 1 mil 749 y 1 mil 898 pesos, reflejando la inequidad y las desigualdades sociales que caracterizan al capitalismo mexicano. En ese sentido, es razonable que la pensión universal no sea para el 20 por ciento o menos de los hogares de altos ingresos. No los necesita, aunque el gobierno capitalino se los otorgue. El gobierno capitalino proporciona una pensión por 971.40 pesos que beneficia a alrededor de 520 mil personas. Para 2014 anunció que será de poco más de 1 mil pesos. Ella se otorga a las personas que tengan 68 años cumplidos y al menos 3 años viviendo en el Distrito Federal. ¿Cuál será la generosidad de los promotores neoliberales de la pensión universal? El monto mensual en 2014 será de 1 mil 92 pesos, 36.40 diarios, casi la mitad del salario mínimo de 2013 (63.12), el cual se actualizará anualmente conforme a la inflación en los años subsecuentes. Al menos esa la propuesta de Enrique Peña Nieto, Luis Videgaray y los diputados. Quizá avergonzados por su ruindad, los senadores dispusieron que la cantidad sea equivalente al salario mínimo pagado en la capital: 64.73 pesos diarios o 1 mil 943 mensuales. Cualitativamente, en nada modifica la miserable situación. Pero la cantidad es menos agraviante. En todo caso, casi 7 millones de ocupados quién sabe cómo sobreviven con un salario mínimo. La justicia social encarnada en la pensión fue engendrada mezquinamente. La estimación peñista se basó en los cálculos de los cínicos analistas del Coneval, que estimaron, en julio de 2013, la llamada “línea de bienestar mínimo (el precio de la canasta alimentaria) que fue de 826 pesos mensuales en la zona rural y de 1 mil 168 en la urbana, 27.51 y 38.93 pesos diarios. Un litro de leche cuesta casi la mitad del “mínimo”. Los próximos agraciados tendrán que reprimir sus ímpetus por recibir su opulenta pensión. Primero, al Ejecutivo se le concedió un plazo máximo de 6 meses para expedir el reglamento de la ley. Puede decirse: ¿qué es ese tiempo luego de generaciones que han muerto sin una pensión contributiva y no contributiva? Después se desilusionarán o montarán en cólera, si es que la miseria y el asistencialismo no han destruido por completo su capacidad de indignarse, ante la existencia de un capítulo transitorio en la ley aprobada. En dicho capítulo se dice que “los adultos mayores que, hasta el año 2013, recibieron apoyos del Programa de Pensión para Adultos Mayores, continuarán recibiendo los mismos, a través de la pensión niversal, en los siguientes términos: el monto mensual de la Pensión Universal será el equivalente al previsto en las Reglas de Operación a que se refiere el primer párrafo de este artículo, el cual deberá ajustarse anualmente hasta igualar en términos reales, conforme a la disponibilidad de recursos y en un plazo no mayor a quince años, el monto mensual establecido en el artículo 9 de la Ley de la Pensión Universal” [sic]. Tal artículo habla de 1 mil 92 pesos, corregido por el senado a 1 mil 943 y “la Pensión Universal, correspondiente a los adultos mayores que a partir del 1 de enero de 2014 cumplan 65 años de edad y los demás requisitos establecidos en la Ley de la Pensión Universal, será cubierta en los términos [citados], por un monto igual al que reciban los beneficiarios señalados”. ¿Cuánto reciben los agraciados por el asistencialismo de la Sedesol? Los viejos y los nuevos pensionados tendrán como base la jugosa cantidad de 550 pesos mensuales, 18.33 diarios. Hacia 2028 se recibirá el monto prometido. Unos 93 pesos anuales para ajustar el monto. Alfonso Navarrete Prida, titular de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, había firmado un convenio “básico” de protección social con la Organización Internacional del Trabajo. Pero lo básico se transformó en mínimo. La Junta de Jefes Ejecutivos del Sistema de las Naciones Unidas y los jefes de Estado y de gobierno reunidos en la cumbre sobre los Objetivos de Desarrollo del Milenio de 2010, apoyaron lo que se denominó como el “piso de protección social”, que aspira “garantizar a toda persona la seguridad de los ingresos y el acceso a los servicios sociales esenciales, prestando especial atención a los grupos vulnerables y protegiendo y empoderando a las personas a lo largo del ciclo de vida”. Esto implica el ofrecimiento de “garantías en la seguridad básica de los ingresos, mediante diversas formas de transferencias sociales (en efectivo o en especie), tales como pensiones para los adultos mayores o para las personas con discapacidades, prestaciones por hijos a cargo, apoyo a los ingresos y/o garantías y servicios relativos al empleo para las personas desempleadas y los trabajadores pobres; [el] acceso universal y asequibilidad a servicios sociales esenciales en los ámbitos de la salud, el agua y el saneamiento, la educación, la seguridad alimentaria, la vivienda y otras esferas definidas en las prioridades nacionales”. El “piso de protección social” es considerado como un principio fundamental de la justicia social, de los derechos humanos. Ingeniosos, el Ejecutivo y el Legislativo establecieron el piso en el sótano de la miseria y la pobreza. Y le otorgaron un rango constitucional. Menos ingenioso, pero más comprometido con el pueblo, el gobierno argentino de Néstor Kirchner y de Cristina Fernández ha elevado agresivamente los de las nacionalizadas pensiones. Desde marzo de 2009 a septiembre de 2013, los aumentos acumulados alcanzan el 228 por ciento, mientras que la inflación se ha elevado en poco más de 120 por ciento. Esa política de actualización de haberes contrasta con el congelamiento que sufrieron durante 12 años, entre principios de la década de 1990 y principios de la actual. Desde 2003, la jubilación mínima creció 1343 por ciento. Odiosos contrastes. *Economista A CUARENTA AÑOS DE LA AUTOPOIESIS DE MATURANA, EL CONCEPTO MÁS REVOLUCIONARIO DE LA CIENCIA CHILENA A NIVEL MUNDIAL http://www.elmostrador.cl/cultura/2013/11/27/a‐cuarenta‐anos‐de‐la‐autopoiesis‐de‐maturana‐el‐
concepto‐mas‐revolucionario‐de‐la‐ciencia‐chilena‐a‐nivel‐mundial/ El alcance de éste se estudia en medicina, educación, filosofía y psicología cognitiva. Maturana partió con la biología molecular, pasó al sistema nervioso y luego siguió con la biología del conocimiento y el lenguaje. Hoy, afirma que los humanos somos seres donde la biología y la cultura son "autopoiéticas". Durante los últimos 50 años el biólogo sistémico ha dedicado su tiempo a comprender el conocimiento y el entendimiento humano. por HECTOR COSSIO ENVIARRECTIFICARIMPRIMIR Hace más de 50 años, Humberto Maturana era un joven biólogo que comenzaba a hacer clases en el ex Instituto de Ciencias, hoy Facultad de Ciencias de la Universidad de Chile. Entonces tenía poco más de 30 años y ya lo obsesionaba intentar dar respuesta a preguntas imposibles, o imposibles para quienes no buscan afanosamente encontrar respuestas. En sus propias palabras recuerda: “Yo me creía capaz de responder todas las preguntas, pero hubo una que me hizo un alumno en 1960 que no supe responder”. En esa clase Maturana estaba hablando de los primeros seres vivos en el mundo y calculó que la vida había comenzado hacía 2.800 millones de años. Entonces el alumno preguntó: “¿Que comienza hace 2.800 millones de años, de modo que usted me dice ahora que los seres vivos comenzaron entonces? Maturana se quedó en silencio, después de unos segundos respondió: “No lo sé, pero si usted vuelve a mi clase el próximo año le voy a proponer una respuesta”. Si el alumno volvió o no a la clase nadie lo recuerda, pero a partir de ese momento la búsqueda de la respuesta se convirtió en su tema. Se hizo biólogo sistémico, con su ex discípulo Francisco Varela formó una de las duplas científicas chilenas que más han aportado al conocimiento mundial, escribió varios cientos de papers y ha dado miles de horas en charlas, clases y simposios. Los resultados de sus estudios se han aplicado a la biología, la medicina, la educación, la filosofía y la psicología cognitiva. No obstante a todo ello, hubo un solo concepto que dio el punto de partida. Un concepto que hoy cumple 40 años y por el cual este viernes el profesor Maturana será homenajeado en el marco de un seminario internacional organizado por el Instituto de Filosofía y Ciencias de la Complejidad (IFICC): la autop0iesis. DEL QUIJOTE A LA AUTOPOIESIS Antes de intentar explicar la autopoiesis, que a modo de introducción sería necesario señalar que es un término que no ha conocido límites de aplicación, habría que contar cómo fue que Maturana ya siendo un próspero científico progresista ‐a mediados de los 60‐ aceptó a un joven discípulo para crear junto a él el primer libro en que se habla de sistemas autopoiéticos, De máquinas y seres vivos. “Francisco Varela fue alumno mío en el Instituto de Ciencias, enviado por un profesor de la Católica. Tenía 20 años y estaba estudiando medicina y yo lo entrevisté. Fue en el curso de una conversación larga. Yo no tenía preestablecido lo que iba a ser. La conversación fue sobre sus intereses. Tenía intereses filosóficos, pero estaba estudiando medicina, tenía intereses políticos. En algún momento, yo le pregunto: ‘¿Bueno, pero qué te interesa en la vida?’” “Y él me dice: ´Quiero entender el psiquismo en el universo’”. “‘Humm…, bien, bienvenido’ y lo acepté. ¿Y por qué lo hice? Yo creo porque me gustó la audacia de quien quiere estudiar el psiquismo en el universo”. Con este estudiante, que rápidamente dejó la medicina, Maturana comenzó a madurar la respuesta sobre el origen de los seres vivos que casi 10 años antes le había hecho el otro estudiante. Sentía que ya tenía la respuesta, pero le faltaba el concepto. Como su especialidad es la biología sistémica, el biólogo aventuró su teoría en términos moleculares. “Los seres vivos son sistemas de dinámicas cíclicas, cerradas en sí misma, como redes de autoproducción de los componentes moleculares que las constituyen”. En palabras simples sería algo así como que los seres vivos se hacen a sí mismos, se autoproducen, que el resultado de estos sistemas cíclicos de producción molecular es el mismo ser vivo. Hoy, es probable que esto no constituya novedad, pero hace 40 años fue toda una revolución, porque se propuso dejar de pensar en la función de los órganos (la preocupación científica de esos días) para concentrarse en el resultado del proceso molecular. Esta aventura, originalmente biológica, alcanzó ribetes entonces insospechados, que llevó al biólogo a otro mundo, para nada menos complejo: el conocimiento, el entendimiento humano. Mientras Varela pensaba que era necesario formalizar la teoría, es decir, darle validez mediante un razonamiento matemático, a Maturana se le cruza este conocimiento con lo que ya había empezado a ver en el sistema nervioso, que también eran procesos cerrados internos. Y se le viene una nueva gran pregunta. Y si el sistema nervioso es un sistema cíclico de producción molecular que se autoproduce, ¿qué pasa con la percepción?, ¿son los elementos externos los percibidos o es la experiencia, lo que le pasa a uno, lo que le da el sentido? Mientras, el concepto que finalmente terminó por definir el proceso nació de una conversación anecdótica con un literato, Juan de Dios Bulnes. “Él me contó que su tesis había sido sobre el dilema del Quijote, que era si debía dedicarse a la producción (poiesis) de cuentos de caballería o a la praxis, la caballería misma. Ésa es la palabra que yo necesito, me dije, ’poiesis’, porque lo seres vivos se producen a sí mismos. ¡Autopoiesis! Y así creé una palabra griega legítima”. LA BIOLOGÍA DEL CONOCER ¿Si los seres vivos son sistemas cíclicos cerrados que se autoproducen y el sistema nervioso lo es asimismo también, qué es lo que nos hace entender las cosas, que hace que la gente pueda convivir, si la percepción no depende tanto de lo que está afuera sino de lo que ocurre en nuestro interior? Para dar una respuesta a esta pregunta, que aún siendo lógica deja abierta muchas más interrogantes, Maturana recurre a un ejemplo sencillo para explicar la percepción, y cómo todo finalmente se arma en el lenguaje. Nuestros ojos, explica, nuestra retina, no percibe la misma composición espectral de los colores. Está claro que frente a un color, que podría ser verde, no todos vemos la misma composición, pero todos lo llamamos igual. Entonces el color no se capta en la retina, se da en la experiencia, en la palabra. “Y empecé a buscar la pregunta que le iba decir a esa persona. Pasó el año, no existía la palabra autopoiesis. Varela vio esto conmigo durante un año, luego se fue a Harvard a hacer un doctorado. Se va el 67 y vuelve a fines de los 70. Y cuando regresa, me dice: ‘Si lo que tu dices es válido, entonces se podría deber formalizarlo (convertirlo en algo comprobable mediante una teoría, teorema o ecuación). (Varela tenìa una formación matemática.) Y yo le dije: “Uno formaliza no lo que hay, sino lo que piensa, de modo que antes de formalizar nada, antes hay que dejar claro de qué se trata”. “Todos ven verde, pero todos no ven el mismo verde. No sabemos lo que ven, eso es lo que no sabemos, pero todos le ponen el mismo nombre y si le ponen el mismo nombre quiere decir que ven lo mismo, porque resulta que el nombre no es lo que está allá, sino lo que le pasa a uno, entonces yo pude demostrar que la actividad en la retina se correlaciona con el nombre del color no con la composición espectral del color”. Esta función que se da en el lenguaje no responde a un conjunto de símbolos codificados mediante un consenso. Para Maturana lo fundamental es la acción del lenguaje y la interacción, es decir, la convivencia que se da en los seres humanos en el lenguaje. Y como se trata de una acción, no de un conjunto simbólico, el biólogo prefiere hablar de lenguajear. LA MATRÍZTICA Y LA BIOLOGÍA CULTURAL Humberto Maturana y Ximena Dávila De acuerdo a la lógica maturaniana, la convivencia que se da en el lenguaje entre los seres humanos es la clave para entender cómo la experiencia es la que nos va dirigiendo en la vida, según cada circunstancia. Para entender esta nueva conceptualización, el profesor acuñó el concepto de “deriva natural” que se une a la evolución de la especies. Para el pensador, el vivir en convivencia y el conocer están siempre a la deriva, al igual que un navegante de un velero que ha perdido el motor de la nave, las velas y los remos y se encuentra a merced de las corrientes. “Los organismos realizan su vivir en la tangente que va apareciendo momento a momento en el deslizarse en un entorno sin que ellos sepan para dónde van”. La sobrevivencia en el ejemplo, entonces, tiene que ver con las decisiones que se toman en base a las experiencias. De modo que si está a la deriva, pero conoce la dirección y velocidad que toman las corrientes, podría calcular la hora y el destino. Esas experiencias, bajo la misma lógica, están determinadas por la emoción. En este punto el conocimiento se vuelve también autopoiético, y aunque si bien la autopoiesis define un concepto de producción molecular, también sirve para identificar que los seres humanos, en tanto personas, vale decir, individualidades que se relacionan a través del lenguaje y que conviven en la deriva natural, constituyen un todo compuesto de biología con cultura. Hablar que los seres humanos somos biológicos y culturales parece una obviedad tremenda, por eso es que Maturana elimina el “y”, y sostiene que las personas somos seres “biológicosculturales” indivisibles, así como la biología y la química es bioquímica. Esta reflexión es el fundamento de la Matríztica, el instituto que el doctor Maturana ha levantado junto a Ximena Dávila, también discípula, para investigar la matriz biológico‐cultural de la existencia humana. La propuesta del instituto es explicar las experiencias desde las experiencias, como un hacer propio del modo de vivir humano (cultura) en un fluir en el entrelazamiento del lenguajear y el emocionar (conversar), que es donde sucede todo lo humano. NOVIEMBRE 25, 2013 DE RICARDO MOLERO SIMARRO
DATOS FISCALES E INGRESOS DE LOS MÁS RICOS: SOBRE EL ENRIQUECIMIENTO DEL 1% http://colectivonovecento.org/2013/11/25/datos‐fiscales‐e‐ingresos‐de‐los‐mas‐ricos‐sobre‐el‐
enriquecimiento‐del‐1/ PUBLICADO ORIGINALMENTE EN INGLÉS EN Mapping Ignorance.
En este artículo se lleva a cabo un breve resumen de los recientes estudios que han analizado el incremento
de la participación de las familias más ricas de diversos países en el ingreso disponible que se ha producido
durante las últimas décadas, el cual explica el surgimiento del movimiento “el 1% contra el 99%”. Además,
se repasan las diferentes explicaciones dadas a ese incremento y se proponen explicaciones alternativas.
Los datos fiscales son una importante fuente de información para una amplia cantidad de series
estadísticas, pero su uso ha quedado habitualmente restringido al análisis del impacto de las políticas
fiscales en diferentes colectivos socio-económicos. Sin embargo, un reciente grupo de investigadores ha
comenzado a usar los datos procedentes de los impuestos sobre la renta personal para construir series
estadísticas de la participación de las familias e individuos más ricos en el ingreso disponible y analizar
su evolución en el largo plazo en diferentes países.
El único precedente del uso de estos datos para calcular participaciones en el ingreso disponible es el
trabajo de Simon Kuznets, quien en los años cincuenta elaboró series de la participación de los grupos de
ingresos más altos en la renta y el ahorro de la economía de Estados Unidos (Kuznets, 1950). No obstante,
desde el año 2001 han comenzado a publicarse nuevas series estadísticas de más de una veintena de países
de todo el mundo, incluyendo economías desarrolladas y en desarrollo, en América del Norte (Estados
Unidos y Canadá); América del Sur (Argentina); Asia (China, India, Indonesia, Japón y Singapur); Europa
Central y Occidental (Alemania, Francia, Países Bajos y Suiza); Europa del Norte (Finlandia, Irlanda,
Noruega, Suecia y Reino Unido); Europa del Sur (España, Italia y Portugal); y Oceanía (Australia y Nueva
Zelanda).
Se puede encontrar una recopilación de estos estudios en Atkinson y Piketty (2007 y 2010). Además, las
series se encuentran disponibles en la página web de la World Top Incomes Database (http://gmond.parisschoolofeconomics.eu/topincomes/). En comparación con las anteriores bases de datos sobre
distribución de la renta, basadas en encuestas de ingresos de los hogares llevadas a cabo durante las últimas
tres o cuatro décadas, ésta otra cubre un periodo más largo de tiempo, que para algunos países supera los
cien años. Tal disponibilidad de datos hace posible llevar a cabo análisis de largo plazo, los cuales son los
únicos capaces de identificar cambios estructurales que se producen en los patrones de distribución de la
renta. Más aún, los datos fiscales también permiten analizar por separado la evolución de las rentas del
trabajo y del capital de cada uno de los individuos o familias.
Tal y como admiten los autores que han hecho una revisión de los principales descubrimientos logrados
con los análisis de las series de los distintos países (Atkinson, Piketty y Saez, 2011), la recopilación de
datos de los ingresos de los más ricos utilizando datos fiscales presenta algunos límites. Entre ellos, que
se encuentra restringida a los ingresos de las familias más pudientes; que sólo consideran la magnitud de
los ingresos brutos antes de aquéllos; y que, importante tenerlo en cuenta, la definición del ingreso y de
los sujetos pasivos de los impuestos de los que provienen los datos no son los mismos en cada país y varían
a lo largo del tiempo. Más aún, sólo la población que paga impuestos está incluida en las series de datos y
la elusión y evasión de impuestos puede provocar una subestimación del montante de ingresos de las
familias más ricas, así como su participación en la distribución del ingreso a escala nacional.
Todos estos factores hacen que las recopilaciones de datos fiscales no sean las más adecuadas para los
análisis más habituales sobre la desigualdad que tratan la evolución del índice de Gini, el efecto de las
políticas redistributivas estatales o llevan a cabo comparaciones entre países. No obstante, hay que tener
en cuenta que otros autores han encontrado una relación significativa entre la participación de los ingresos
de los más ricos y otras medidas de la desigualdad, como el mismo índice de Gini (Leigh, 2007). Además,
también se pueden obtener datos después de impuestos y las series pueden ser corregidas y
homogeneizadas. No sólo eso, sino que según Atkinson, Piketty y Saez (2011: 40), “la exención de
impuestos sobre los ingresos del capital genera problemas mayores que la evasión y elusión fiscales per
se”. Finalmente, los datos procedentes de encuestas a los hogares, la fuente alternativa de datos de ingresos
personales, presentan sus propias limitaciones como consecuencia, entre otros factores, de lo incompleto
de las respuestas dadas a las encuestas y la sub-declaración de ingresos que en ellas se produce.
La principal conclusión de los estudios sobre ingresos de los más ricos es que la participación de las
familias de rentas más altas sobre el ingreso disponible de los hogares habría seguido un patrón con forma
de U. Esa participación descendió durante la primera mitad del siglo XX, especialmente alrededor de las
dos Guerras Mundiales y la Gran Depresión, pero se ha incrementado desde la segunda mitad del pasado
siglo, particularmente en las décadas recientes. Además, las ganancias globales se han concentrado en los
percentiles más altos (el 5% y el 1% de los más ricos) de la mayoría de países que se han estudiado.
En los países occidentales de habla inglesa, en China y en India, el incremento de la participación de los
más ricos ha sido sustancial. Según los datos de la World Top Incomes Database, en Estados Unidos el
porcentaje del ingreso disponible acaparado por el decil (el 10%) de familias más ricas alcanzó casi el
50%, mientras que el del percentil (el 1%) más rico superó el 23% del ingreso disponible en 2007,
llevándose dos tercios del incremento de la renta que se produjo desde el comienzo de siglo. La
participación de los ingresos de los más ricos en Europa del Sur y los países nórdicos son menores, pero
también relevantes. En España, la participación del 1% de hogares más ricos en el ingreso disponible se
incrementó del 7,6% que alcanzaba en 1981 al 12,6% en 2006, año en el que las ganancias de patrimonio
llevaron a suponer el 42,5% del ingreso de esos hogares, presumiblemente como resultado de la burbuja
inmobiliaria. Únicamente en los países de la Europa Central y Japón los incrementos de la participación
de los más acaudalados han sido modestos.
Atkinson, Piketty y Saez han encontrado cambios importantes en la composición de los ingresos según
fuentes de renta. Las ganancias de patrimonio se encuentran excluidas del análisis en una mayoría de
países (menos en algunos casos, como el ya citado de España), debido a la falta de datos existentes. Sin
tomarlas en consideración, las participaciones de las rentas del capital en el ingreso de las familias o
individuos más ricos muestran que dichas rentas fueron su principal fuente de ingresos durante la primera
mitad del pasado siglo, especialmente para los cuantiles (deciles o percentiles) de ingresos más altos.
Mientras tanto, según esos autores, el aumento participación de los más ricos en el ingreso familiar
disponible durante la segunda mitad del siglo pasado y primeros años del actual se ha debido en buena
medida al incremento de las rentas de los trabajadores con salarios más altos (los altos ejecutivos), que
han pasado a suponer un porcentaje mayor de los ingresos de las familias más ricas, tal y como ha ocurrido,
por ejemplo, en el caso de Canadá.
Los autores han revisado diversas posibles explicaciones del crecimiento de los ingresos de los más ricos,
entre ellas, la explicación típica basada en la Curva de Kuznets, que toma como factor más relevante al
cambio estructural de la economía; o la explicación basada en el efecto del cambio técnico favorable a los
trabajos más cualificados sobre la dispersión salarial. No obstante, el poder explicativo de estos factores
no es suficiente para dar cuenta del incremento de la participación de los ingresos de los más ricos. Por
ello, los autores han tenido en cuenta también otros factores explicativos sugeridos por diferentes modelos
teóricos, que van desde la “política” y la “economía política” a las “crisis financieras”, las “fuerzas
globales” o la “imposición progresiva”. Sin embargo, sigue faltando una explicación sistemática de la
evolución seguida por los ingresos de los más ricos.
Es cierto que ese tipo de explicación debería incluir múltiples factores. A pesar de ello, otros autores han
encontrado una relación general entre las variables distributivas a escala macroeconómica e individual.
Concretamente, según estos otros estudios, la participación de cualquier grupo de renta en el ingreso
disponible se encuentra vinculada a la evolución de la participación de los factores productivos, capital y
trabajo, en la renta nacional. En función de cuál sea la composición del ingreso de las familias según sus
fuentes la variación de la participación de los salarios y los beneficios en la renta nacional hará aumentar
o disminuir la participación de los diferentes grupos de familias en el ingreso disponible. En concreto, la
evidencia empírica sugiere que cuando la participación de los beneficios en la renta nacional se
incrementa, también lo hace la participación de los ingresos de los más ricos en la distribución personal o
familiar, y viceversa (Daudey y García-Peñalosa, 2007; Adler y Schmid, 2012).
Atkinson, Piketty y Saez toman en consideración este factor cuando citan el estudio de Suecia, en el que
se encontró una alta correlación entre la evolución de la participación del capital y la del percentil de
familias de ingresos más altos (Roine y Waldenström, 2008). Dado que las participaciones de los ingresos
de los más ricos son cálculos antes de impuestos, la evolución de la distribución funcional parece un factor
explicativo más adecuado que la progresividad impositiva, uno de los factores explicativos centrales
considerados en la mayoría de estudios. Sin embargo, Atkinson, Piketty y Saez no desarrollan el potencial
explicativo de la distribución agregada de la renta entre salarios y beneficios para establecer una teoría
general de la evolución de los ingresos de los más ricos.
En todo caso, el campo de investigación abierto por los autores que han recopilado los datos fiscales de
los ingresos de los más ricos es muy importante y una mayor investigación será capaz de profundizar en
las explicaciones dadas a su evolución. No sólo eso, sino que la publicación de los datos de ingresos de
los más ricos ha sido un factor explicativo central en la erupción del movimiento social “el 1% contra el
99%”, que denuncia el espectacular incremento de la participación de los ingresos de los más ricos que se
ha producido en distintos países.
Referencias:
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SIGNIFICACIÓN DE LA IZQUIERDA Por Horacio González http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1‐234444‐2013‐11‐27.html El crecimiento de la izquierda significa el crecimiento de una cultura. No siempre lo entienden así los partidos de la izquierda, que atribuyen sus éxitos a un resultado objetivo que estaba esperando en las lentas artesanías de la historia, en sus “indicios reales aún no desplegados”, como decía Marx. Los logros electorales no provendrían de la cultura de época, el yacimiento indócil donde yace la “hegemonía” gramsciana, sino del colapso del capitalismo, adecuadamente interpretado por los miembros de organizaciones izquierdistas que leen como cualquier especialista las cifras incipientes del colapso de la arácnida acumulación burguesa. Las izquierdas proclaman que el capitalismo, como estructura fallida, no puede albergar más sus propias creaciones: burbujas financieras, tercerización laboral, pobreza extensa, contratos basura. Allí donde haya o no trabajadores expropiados de su condiciones de trabajo no crecería el ánimo de una inclusión consoladora, sino un deseo de reencontrarse con la raíz y solución del despojo histórico. Si eso ocurre durante una elección de las que son normales en los regímenes tenuemente social‐demócratas –que unen el anhelo tecnológico de las masas, las pedagogías informáticas y el acceso equitativo a nuevos derechos, como a la “información”–, se dirá que el votante se integra al conocimiento de la conciencia productiva y reproductiva de su propia vida. No sé si estos argumentos que reconstruyo tan rápidamente, y probablemente con deficiencias sumarias que se me puedan reprobar, figuran explícitamente en la prensa argentina de izquierda a propósito de cómo produjeron su propia interpretación de estos triunfos inhabituales, como las tres bancas a diputados nacionales o el voto masivo en la ciudad de Salta. Cuando a veces se postula una “cultura de izquierda”, se sugieren dos cosas. Una que la izquierda surge en diálogo crítico con culturas heterogéneas. Hace alianzas diversificadas y se siente parte de las corrientes internas de la Nación, incluso a veces alentando a clases empresariales a una “desconexión” de la reproductibilidad globalizadora, o a una explícita superposición con zonas del “interés nacional”. Al revés, en el caso de la llamada experiencia del “proletkult”, tema no siempre recordado que incluso un exigente Lenin descartara, imponiéndole luego el “realismo socialista”, se postulaba un cuerpo cultural originario exclusivamente de la máquina, cuerpo y conciencia proletaria, solo perteneciente a ella, aunque capaz de reescribir el surrealismo y otras experiencias estéticas avanzadas. El “proletkult” es consecuencia del autómata central técnico tomado por los trabajadores para generar una cultura propia. Este momento de crecimiento electoral de la izquierda argentina no está acompañado por ideas tales como una “cultura de izquierda”, pues pivotea sobre la preexistente escena cultural establecida, tal como la fijan los medios masivos de comunicación, aunque lógicamente, aplicando interpretaciones de izquierda sobre similares estructuras morales, sentimentales o comunicativas. Es así que tal significativo crecimiento ocurre en el seno de una cultura nacional básica, extremadamente comprometida por todos los signos y omniciencias de la industria cultural, cuyas posibilidades expansivas la propia izquierda no ha descartado en sus campañas. Esto, por más que más que uno de sus partidos, el PTS, tiene un programa de lecturas más exigentes, y la reciente publicación partidaria de la gran autobiografía de Trotsky puede orientarnos en lo que queremos decir. La participación del gran filósofo norteamericano, el pragmatista John Dewey –un lúcido pedagogo demócrata liberal–, que presidió el juicio en Coyoacán con posiciones tan favorables al creador del Ejército Rojo, lo hizo aludiendo los pensamientos de la cultura humanística universal, relacionados con otros dos juicios. El del oficial francés Dreyfus y el de los anarquistas Sacco y Vanzetti. Se basó en una herencia de la cultura clásica, que el propio Trotsky no desdeñaba, como lo prueba su propia autobiografía. En uno de los números recientes de la revista Ideas de izquierda se propone un comentario escéptico sobre un buen libro de Frederic Jameson, titulado Representar el Capital. El comentario crítico posee un buen nivel y no padece el florilegio de los viejos clisés. Interesa la actualidad del problema que Jameson indica, útil para entender asimismo la actual coyuntura de la izquierda. Cada enunciado en forma demostrativa de Marx es una plusvalía respecto del anterior, con lo cual la totalidad siempre fracasa pero también siempre se insinúa. Piensa cómo el mismo andamiaje de la acumulación capitalista y de ahí las sucesivas y fascinantes posibilidades que le revelan y le ocultan el todo. La izquierda debe festejar su buena elección en tanto habiendo constituido con ella un hecho social importante para todas las fuerzas políticas. Pero lo que no debe hacer es no tomar conciencia de que en su representación de la totalidad social, sus críticas al progresismo carente de ductilidad histórica, o a los populismos sin conciencia ambientalista, deja en las penumbras muchos implícitos, que no pueden abandonarse al amparo de un saber tácito, de meras tácticas favorables, basadas en el desprestigio de los partidos tradicionales y los rasguidos que “por izquierda” éstos vayan escuchando. No hay izquierda sin muchas de las cosas que la izquierda proclama, pero tampoco la habrá si no toma conciencia de las muchas cuestiones que omite de la conciencia general política de esta época nacional. Estas omisiones son como la incisión secreta, hecha de maneras comunicacionales y temáticas dominantes del capitalismo informático y la plusvalía de imágenes, que también se incrustan en su seno. El crecimiento de una cultura de izquierda entre la proliferación de memorias nacional‐populares (en versiones tanto conservadoras como también de izquierda) hace difícil pensar en una izquierda sin autorreflexión ni articulaciones con su propio pasado, aunque se destaca ahora un martirologio sufrido en el interior de una lucha perteneciente a las nuevas tramas del empleo precario. Es su parte del drama nacional, aunque le disguste admitirlo así. En la historia de las izquierdas escapar del análisis clasista puede ser ruinoso, en la medida que se pierde una intensidad utópica dada por su razón social de origen: representamos a la clase trabajadora transparente y recibimos a cada trabajador como parte de un todo ideal, inmediatamente comprensible. ¿Pero ha arribado de tal modo la conciencia de clase que suturaría o colmaría ese todo? El riesgo de una actitud así, es el tantas veces cuestionado determinismo clasista, o traslaciones miméticas de intereses intelectuales, autoatribuidos por transferencia voluntaria a la esfera del proletariado (famosa crítica de Lukács en 1924 al economicismo marxista). Si la izquierda se concentra en su metafísica práctica, pierde los subconjuntos culturales que la rodean. Si se abre a alianzas concéntricas, puede diluir su significado en nombre de una mayor cosecha electoral. A lo primero se lo criticó como ilusionismo; a lo segundo como frente‐amplismo culturalista. La novedad es que la izquierda puede hacer un papel infrecuente en las elecciones apelando, al parecer, al primer modo: mostrando sus insignias más puras, sus programas antiburgueses, sus políticas de género y sus ataques universales al fetichismo de la mercancía. ¿Se develaría al fin que un amplio período de izquierda de andariveles propios e inmanentes (“vivir con lo nuestro”) llegaría a evitar su ocaso sin bucear los tejidos y enmarañados repliegues de la historia nacional? Crecería sin perder su corazón homogéneo al mismo tiempo que eventos parecidos al “derrumbe capitalista” se fueran produciendo. La experiencia trotskista con los sindicatos peronistas (Vandor‐Nahuel Moreno) y los partidos comunistas entre innúmeras variantes de los frentes populares y una última atracción por el peronismo en su realidad fenoménica efectiva, nos ilustran del enorme abanico de posibilidades por las que atravesó la izquierda. En este último caso, el gramscismo que se introdujo desde el interior del PC argentino hacia el mundo intelectual más calificado, desde mediados de los ’50, originó divergencias que tensionaban hacia lo “nacional y popular”. De todos modos, siempre fue muy dificultoso cotejar la situación italiana con la nuestra. Surge Gramsci del gran debate con Civiltá Cattólica, Antonio Labriola, Achille Loria, Croce, Pirandello. Lo nacional y popular era una tragedia cultural que obstaculizaba pasar a otro dominio simbólico de conciencia en el campesinado y en la vida obrera. Pero en la Argentina, diferentemente, lo nacional y popular tenía y tiene sin zanjar sus diferencias con el liberalismo en todas su acepciones, en tanto visión del mundo, por lo que fue relativamente fácil asociar luego el gramscismo argentino –sin que perdiese sus aristas sociopolíticas aunque sí las filológicas– a la experiencia de lo que más avanzado dio el liberalismo social, en la senda quizás de Moisés Lebensohn: nos referimos al alfonsinismo. Una ecuación respecto del gramscismo –reconocimiento de la heterogeneidad y diferencia cultural, traductibilidad incesante de los diversos planos culturales, remanencia de las supervivencias de frases y estilos arcaicos, la hegemonía como retórica general de la vida política– pone a las izquierdas en el interior del drama nacional. No es esta, en tanto, la opción de las izquierdas que en las semanas pasadas han hecho tan excelente elección, lo cual signa con una gran disyuntiva toda su actuación. ¿Es posible el crecimiento de las izquierdas sólo desde una perspectiva del colapso capitalista? Las refinadas tesis de Rosa Luxemburgo, convertidas en ideas de “bancarrota capitalista” –habituales en el vocabulario de Jorge Altamira y otros dirigentes del PO–, no parecen ser la base perdurable de su expansión. ¿Entonces habría que suponer que una conciencia de clase ascendente acompaña estos movimientos, hasta entonces entorpecidos por las coaliciones nacionalistas populares, desarrollistas, estatistas? Diríamos mejor –y si hay ánimo polémico en esta afirmación, lo hay en términos de cordialidad e intento de comprensión y de debate franco–, que se percibe una ausencia en las condiciones de producción del cuerpo electoral que alcanzó ahora la izquierda. Está tan ausente una interpretación de la globalización mediática tanto como un énfasis notorio en la crítica a la multinacional Chevron. Lo que se ausenta, perturba una visión que no se vea solo como una mera racionalidad instrumental en la escena mediática, otorgándole una inexistente neutralidad, en tanto ésta aprueba los “milagros” de izquierda como parte de la aceleración de hostilidades hacia lo que realmente les molesta del nacional‐populismo. En cuando a la asociación de una empresa nacional histórica con una compañía petrolífera globalizada, es la vieja “piedra en el camino” con que tropezaron Perón –en 1955–, Frondizi –en 1958–, propiamente un ámbito conceptual que nacería ya refutado. O la izquierda se expande bajo nociones frentistas más cuidadosas con lo que antes llamamos tejidos o texturas nacionales (¿son solo del peronismo aquellos obstáculos referidos?) o apuesta a un crecimiento de itinerarios y legalidades propias. Este último camino asegura éxitos al precio de oscurecer una parte del análisis colectivo –la cuestión de los medios de comunicación autocentrados, que toman consignas de todos lados, incluso de las izquierdas–, pero no garantiza emanciparse enteramente de la condición de ser uno de conglomerados presos a muchas retículas mediáticas que hacen proliferar “contenidos” de desasosiego moral. El otro camino es tan difícil como el anterior. Cómo no perder sus características –ser entonces una “cultura de izquierda”–, mientras se expande hacia los grandes temas, públicos y muchedumbres sociales, en una disputa con los bienes culturales del mercado, que de todas maneras pueden confiscar sus estilos y temáticas, y tranquilamente llamar “batacazo” a grandes performances electorales, para cuyo juicio tampoco está preparada la confederación unificadora de los idiomas sociales de la humanidad, esos medios de masas que poseen poderosas semánticas y tópicos lingüísticos fulminantes para adoptar, condenar, premiar o mandar al cadalso todo lo que se les ocurra. EN LATINOAMÉRICA HAY UNA CIERTA PRIMAVERA POLÍTICA QUE NUNCA HABÍA ACONTECIDO », ANALIZA ENRIQUE DUSSEL por Enrique Dussel http://www.elcorreo.eu.org/En‐Latinoamerica‐hay‐una‐cierta‐primavera‐politica‐que‐nunca‐habia‐
acontecido Todas las versiones de este artículo: [Español] [français] En un diálogo exclusivo con Télam, el filósofo argentino radicado en la ciudad de México, consideró que la región « ha comenzado el proceso de su segunda emancipación ». Augmenter policeDiminuer police Enrique Dussel es mendocino pero en 1975 se exilió en México, donde vive desde entonces y continúa trabajando como docente universitario, con sus casi 79 años de edad. Es doctor en filosofía por la Universidad Complutense de Madrid y doctor en historia en La Sorbonne de París, además de doctor honoris causa en Freiburg, Suiza, en la Universidad de San Andrés de Bolivia y en la Universidad de Buenos Aires. En el año 1969, tras el « Cordobazo », toma como marco de análisis la « Teoría de la dependencia » y comienza a desarrollar junto a otros intelectuales la « Filosofía de la liberación ». « La experiencia originaria de la ‘filosofía de la liberación’ consiste en descubrir el ‘hecho’ masivo de la dominación en el plano mundial (centro‐periferia), en el plano nacional (élites ‐ masas, burguesía nacional ‐ clase obrera y pueblo), en el plano erótico (varón ‐ mujer), en el nivel racial (la discriminación de las razas no‐blancas), etc. », explica Dussel. La última visita del reconocido intelectual a Buenos Aires fue con motivo de la jornada « Cartografías del poder y geopolítica del conocimiento », que organizó el ministerio de Defensa para presentar la nueva proyección cartográfica de planisferio diseñada por el Instituto Geográfico Nacional y reflexionar sobre las relaciones entre geopolítica, poder y producción de conocimientos. En esa oportunidad, Dussel conversó con Télam sobre la actualidad política de América Latina, el colonialismo, la importancia de la concepción geopolítica del mundo y la « Filosofía de la liberación ». ¿Cómo evalúa los procesos actuales Latinoamérica? Hay una cierta primavera política que nunca había acontecido. Hay un crecimiento. Creo que hemos comenzado el proceso de la segunda emancipación. Estamos elaborando las teorías y viviendo las primeras grandes experiencias de una América Latina que por fin empieza a situarse en igualdad con los otros bloques históricos que están surgiendo. Pensar desde sí, sin estar siendo movidos como un títere, eso lo estamos logrando ahora. Porque ni nuestros patriotas lo lograron en el 1810. Sabían que se habían liberado de España pero Inglaterra era el nuevo imperio y caímos en sus manos. Y después de los norteamericanos [Usamericanos]. Ahora, por primera vez decimos, como dijo el propio presidente Kirchner a Bush: « Usted ha sido elegido por el pueblo norteamericano, yo por el pueblo argentino, así que somos iguales ». Bush se enojó un poco, ¿no? Dijo: « ¿Éste qué pretende? ». Pero eso es justamente una cierta dignidad que se está adquiriendo. Estamos en un proceso de desconolonización mental. ¿Qué momento se puede identificar como el nacimiento de las colonias? Hablar de colonias no es cualquier cosa. La palabra es romana. Los romanos tenían colonias. Pero eran colonias homogéneas, diría yo. Es decir, Roma era una ciudad y el sur de Italia ya era la colonia. Pero en el fondo había continuidad cultural, lingüística, costumbres, de todo. Colonia era la provincia. Pero realmente el primer imperio que Europa conquista fuera de sus fronteras es el imperio azteca. Me acuerdo de una conferencia en Alemania que un profesor me dijo: « ¡No! ¿Cómo? Julio César conquistó Las Galias ». Pero Las Galias es Francia. Eso era algo dentro de una misma cultura de fondo y de una geografía dentro del propio imperio romano en el Mediterráneo. El asunto era cruzar un océano inmenso y llegar a una cultura tan distinta que se preguntaron si esa gente era humana. Porque los veían y no sabían si eran hombres. Y un cronista dice: « Ciertamente son humanos. Estuvieron en la santa arca de Noé pero se han vuelto bestiales por sus costumbres ». Eso fue el primer mundo « otro » y eso son las colonias. ¿En qué consiste el concepto de « geopolítica »? Geopolítica es justamente el situar el poder en la geografía. En el imperio romano decían: « todos los caminos llevan a Roma ». Cuando uno va al Mediterráneo, se acostumbra a ver de pronto un camino romano que iba a Roma. Porque era piedra grande, de un metro por un metro, donde los carros con ruedas de hierro podían andar. Pero tanto andaban por el camino que hacían una especie de fosa en la roca. Todos los caminos llevan a Roma. Es un concepto espacial, político. Geopolítico. Al mismo tiempo, el mapa orienta una interpretación del centro a la periferia. Por eso nosotros hemos estado más bien situados en la periferia de los mapas y abajo. Pero cuando uno dice abajo no dice el sur. El sur puede estar arriba, sin embargo en general está debajo, como lo más insignificante. Y en el norte están Europa y Estados Unidos. El mapa ya es una interpretación del territorio. Es decir, el mapa, el espacio, está íntimamente relacionado al poder. ¿Qué es la « filosofía de la liberación »? Pensar si se puede pensar desde la periferia fue una pregunta lanzada en el año ‘69 – ‘70. Hace mucho tiempo, pero en cierta manera ya planteaba el tema tan conocido hoy de la globalización, porque pensábamos que había un centro que era Estados Unidos y en esa época también la Unión Soviética, Japón. Y por otro lado estaba la periferia. Como éramos pueblos periféricos, pensar desde nosotros en esa época era un poco inconcebible. Sin embargo, consideramos si era posible pensar desde el sur. Ya nos estábamos adelantando 30 años lo que iba a acontecer. Entonces, « filosofía de la liberación » es sabernos colonia. Es saber que hubo un movimiento de la liberación, de la emancipación, a comienzos del siglo XIX pero más o menos interrumpido. Porque aunque nuestros héroes lucharon contra España, al fin, España ya era un imperio que se desarmaba y caímos en manos de Inglaterra o Francia, y luego de la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos. Devino así un neocolonialismo cultural, militar… Nuestros militares iban a estudiar a las escuelas militares, las dictaduras las organizaron ellos. Seguimos la etapa colonial y eso la « filosofía de la liberación » lo captó a fondo. El tema era cómo liberarnos. ¿Cuál es el papel del intelectual en América Latina hoy? Es dar conciencia de nuestra historia, dar conciencia del valor de nuestras culturas, de nuestras experiencias políticas. El pensar en un diálogo con las culturas pero simétrico, nadie superior, nadie sobre nosotros. No aceptar ninguna dominación y empezar a hacer que nuestra autodeterminación nacional y regional sea una realidad. Eso hay que pensarlo políticamente, literaria, artística, militar, económica, tecnológica, científicamente, a todos los niveles. Y creo que se está produciendo. Empieza a producirse de una manera que nunca había acontecido. Enrique Dussel entrevistado por Florencia Copley para Télam Télam. Buenos Aires, 27 de noviembre de 2013 7 CLAVES PARA COMPRENDER LA POLÍTICA MUNDIAL Por Carlos Santa María Analista internacional http://leyderodriguez.blogspot.com.ar/2013/11/7‐claves‐para‐comprender‐la‐politica.html Según 'The Financial Times', una encuesta de la Fundación Marshall manifiesta que la mayoría de europeos y estadounidenses rechazan a Rusia y a China como líderes mundiales, aseverando que este liderazgo es "indeseable". Para quienes conocen las claves que permiten saber exactamente lo que se pretende con esa información y los mensajes que se descubren detrás de ella, son nítidos su dirección y propósito: el Plan Marshall tuvo su origen en una propuesta destinada a la reconstrucción de los países europeos después de la Segunda Guerra Mundial, unido a un proyecto reservado que era detener el avance del comunismo, creado fundamentalmente por el Departamento de Estado de los Estados Unidos, de cuyo Secretario recibió la denominación. Así se entiende nítidamente el mensaje dado a la comunidad internacional: es conveniente rechazar a naciones que puedan afectar a las potencias tradicionales. De allí que es preciso buscar herramientas que le permitan a un número cada vez más alto de personas comprender la realidad política mundial, ya que, teniendo claro los fundamentos, se posibilita explicar lógicamente lo que parece una anarquía. Que la Conferencia de Ginebra se realice, que Irán esté sometido supuestamente a lo que plantee el gobierno de Francia, que la ONU sea una organización eficiente‐ineficiente en términos de paz mundial, que el terrorismo suspenda su acción armada en Siria producto del aprendizaje en "talleres" para negociar, si pagará Chevron la extrema destrucción ambiental en Ecuador o si existirá resolución pronta del problema palestino, qué impedirá el acuerdo nuclear de Irán, etc., están dentro de la guerra político‐mediática, tanto como se prevé afortunadamente una situación proactiva con el fin de impedirla. Desde una óptica dialéctica humana todo es comprensible e incluso es factible proponer nuevos escenarios a las problemáticas presentes. Para ello, es fundamental utilizar claves metodológicas que pueden ser compartidas en la academia, en seminarios, en las fábricas, en la cotidianidad tanto como en la charla familiar. Clave 1. Existen élites y transnacionales mundiales de poder omnímodo. El primer elemento a tener en cuenta es que hay un desconocimiento en el mundo de la existencia de megapoderes que actúan de modo invisible a los ojos de la gente y que no aparecen en las imágenes de los medios. Estas transnacionales de la decisión mundial, a través de una dirigencia reservada, determinan cómo debe ser el movimiento económico en las bolsas internacionales, qué guerra puede o no convenir a sus intereses, cuál es la ganancia en la obtención de un mercado nacional, entre otras. A los riesgos que encarnan las políticas soberanas en los países es a lo que prestan más atención, pues implica no tener certeza sobre la posible pérdida del control de los recursos básicos y mercado de éstos. El negocio, fuente del objetivo que guía sus actuaciones, es la temática principal independiente del sufrimiento, dolor o enfermedades que puedan causar sus decisiones. Las últimas revelaciones sobre las 10 compañías que manejan la alimentación transnacional, asociadas a complejos militares y financieros, corroboran la tesis sobre enclaves de poder mundial. Clave 2. Estas poseen intenciones no ligadas a la nacionalidad ni autonomía social. Lo que guía la acción de estos complejos es básicamente la unidad de dos valores sustanciales: enriquecimiento y disfrute. En ese sentido, no poseen nacionalidad efectiva y la pueden variar dependiendo de su fin máximo. Para el logro poseen un elemento sustancial: su mentalidad. Ella los dirige hacia ese camino, sin remordimientos, convencidos incluso en una visión divina (poseen altos grados de fe religiosa) y poseídos de la creencia en el poder de definir los destinos del orbe (lo que han logrado en la historia).La hipocresía y la perversidad son dos de sus características necesarias. Los países poseen gobiernos con tendencias y, por tanto, sus inversiones deben ser protegidas a través de dinero en altas magnitudes (miles de millones de dólares), los cuales hay que cuidar pues los intereses son prioritarios… y están vigentes ahora mismo. El interés soberano de las naciones, población, hambre o desarrollo, son secundarios frente a sus propias inclinaciones mercantiles. Clave 3. Las vinculaciones ocultas y el poder magno. Estas organizaciones poseen una red amplísima de contactos para ejercer sus proyectos, que van desde el uso de instituciones reconocidas como la ONU‐OTAN (y asociadas), el FMI, el BM, derechos humanos (como el Observatorio Sirio), culturales (USAID),"fundaciones independientes" (Marshall), junto a un sistema de relaciones del más alto nivel (presidentes, primeros ministros, jerarcas), hasta llegar al lúmpen mismo como ejecutor de sicariato. El golpe de Estado o la desestabilización son herramientas comunes. El dominio de la información internacional (CNN, AP), más lo local (periodismo interno), posibilita la función de propaganda disfrazada y el manejo de las críticas a través de coacciones oscuras a la prensa que calla, y con uso hábil de la farandulización como temible ideología para construir una mentalidad ocupada del consumismo e individualismo. Simplemente, como ejemplo, en un nuevo atentado terrorista donde un autobús escolar con niños fue atacado y hecho explotar en Siria, este dato no aparece en los medios occidentales en una clara intención de ocultar la información. El uso de la tendencia a crear miedo si hay posibilidad de cambios es frecuentemente utilizada. Clave 4. Existen tendencias contrarias o ligadas a la democratización. Sin embargo, el mundo ha pasado lentamente a convertirse en un espacio multipolar donde ese dominio de estos megapoderes inclementes ya tiene opositores que cada día se van afincando con mayor fuerza y denunciando dichas empresas de perversión, incluso desde el interior de sus propias fuerzas consideradas "leales". No sin razón, la Alianza de los Liberales y Demócratas por Europa (ALDE), no apoyará el tratado contra la 'piratería' y las falsificaciones ACTA (Anti‐Counterfeiting Trade Agreement), propuesto y defendido por Estados Unidos, pues este tratado podría poner en peligro otros derechos y libertades. A nivel internacional el nacimiento del BRICS, una alianza estratégica entre cinco grandes naciones: Brasil, Rusia, India, China y Suráfrica, pone sobre el tapete la oportunidad de creer en nuevas organizaciones más proclives a sistemas solidarios. La CELAC en el caso latinoamericano, que une a 33 países, busca la institucionalidad regional donde converjan los Estados de la Cumbre de América Latina y el Caribe y el Grupo de Río en un bloque político que muestre la voz del continente americano y "se consolide como una zona de paz, de democracia" (Hugo Chávez). Cercana a los 600 millones de habitantes con una extensión de más de 20 millones de kilómetros cuadrados, donde por vez primera no participan Canadá ni Estados Unidos en un hecho histórico, su significado se liga a nuevos aires de libertad. La presencia de Rusia, China, Líbano, Irán, Siria, en conjunto con países que comienzan a prestar oídos a la necesidad de una solución política en Oriente Medio, muestra que los propósitos colectivos pueden aflorar. Clave 5. La existencia de multipolaridad permite que exista un equilibro relativo. Es gracias a la multipolaridad, donde existen potencias que pueden enfrentarse a los imperios, que millones de seres están vivos. No es por milagro, pues en Irak la pérdida de vidas humanas se estima en más de un millón y ellos son el síntoma de que los débiles no tienen oportunidad para escapar del azote inquisidor si no hay quien defienda derechos inconculcables. La oportunidad en este nuevo siglo para que sean protagonistas otros actores internacionales, además de varios pueblos que han adscrito su obra a la soberanía, es lo que ha posibilitado que las órdenes de hincarse y pedir clemencia no sean tan permanentes. Afortunadamente, Siria, pese a que cada día asesinan a sus niños por efecto de obuses mortales (situación que la prensa occidental en todos los continentes calla, oculta y deforma), ha mostrado la altivez ante estos nuevos sátrapas. Irán no se rendirá, ni Venezuela, pese a la inversión de millones de dólares para sabotear la economía, situación que tampoco se ve en las imágenes televisivas. Por el contrario, en la Alianza del lado oscuro, Francia ejerce el papel donde sus rodillas tocan con el suelo permanentemente contrastando con los principios sagrados de la Revolución francesa. Clave 6. El mundo se mueve en esta tensión. Todo lo que ocurre de magnitud en la arena internacional y también en gran parte del mundo invisibilizado, incluso lo cotidiano, marcha conforme estos juegos de poderes se equilibran, donde uno adquiere más poder que otro o se debilita. Sin embargo, todo hace pensar que la dignidad se está consolidando cada día más por sobre la falsedad y la maldad torturadora, opresora y destructora del ser humano. No es tarea fácil aunque se percibe una tendencia esperanzadora. Por tanto, los conflictos continúan existiendo y, a su vez, las contradicciones se agudizan o resuelven dialécticamente. El caso del control de Internet es un ejemplo preciso de cómo estos criterios de democracia y autoritarismo se enfrentan cada día y en cada momento. Las denuncias de Julian Assange sobre el TPP negociado por Australia, Chile, Brunei, Singapur, Malasia, Perú, México, Canadá, Japón, Vietnam y Nueva Zelanda, muestran cómo su promotor, Estados Unidos, pretende limitar la libertad en el acceso a Internet y coaccionar a los dueños de derechos de autor a suprimir determinados contenidos que considere necesarios, creando nuevos derechos inexistentes en ningún instrumento de propiedad intelectual, dificultando el acceso a la cultura y el conocimiento, lo que es sujeto de oposición. Clave 7. El método dialéctico humano contribuye a la lectura analítica comprensiva de la realidad. El uso de una metódica que emplee categorías confiables y en forma estructurada ofrece rigurosidad para comprender con mayor claridad los sucesos mundiales. En esta dirección, el uso de la historicidad, la dialéctica, proactividad y equicracia, contribuyen notablemente. La historicidad implica ubicarse en el mundo de hoy, con sus conflictos, intencionalidades, oportunidades y propósitos, mostrando la realidad en su dimensión objetiva. La dialéctica se refiere a que los fenómenos están en movimiento y no definidos por siempre sino que adquieren alta movilidad y se someten a cambios incluso coyunturales. Proactividad es una visión fundada en el optimismo histórico por el cual se posee la convicción que los mejores propósitos humanos serán cada día más propios de la vida del ser. Y la equicracia se refiere a la búsqueda de una sociedad donde la justicia equitativa sea por fin recuperada. Pese a ello, habrá oponentes que propiciarán formas diferentes de ver la sociedad y que creerán que este mundo debe marchar según sus intereses. En este orden de ideas está el exconsejero de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Sbigniew Brzezinski, quien se ha opuesto radicalmente a las opciones por sociedades realmente democráticas manifestando que la "resistencia populista" es la que impide un Nuevo Orden Mundial (naturalmente manejado por las élites que tienen el derecho a enriquecerse a costa de los negocios bélicos y el saqueo a las riquezas de diversas naciones), por lo cual, según su opinión, se hace necesario un "movimiento mundial de resistencia" al "control externo" (¡¡), impulsado por el activismo populista de pueblos políticamente despiertos e históricamente resentidos. Parece ser que estos planteamientos se resumen en un lamento acerca de los "populismos" que muchas naciones lo expresan como recuperación de su territorio y la dignidad perdida por obra de relaciones de domesticación que deberán ser superadas. En la medida que los esfuerzos de las naciones, organizaciones y movimientos que postulan la democracia real como el objetivo a alcanzar en el mundo, pilar para la paz social, posean cada vez más fuerza persuasiva soportada en los fundamentos que dan las ideas, sin descuidar lo militar que es lo definitivo que las disuade, se podrá imaginar un mundo cada vez más en prosperidad y, obviamente, superando las cicatrices dejadas por las guerras, el hambre y la explotación de los hombres. Ese momento llegará y ya son los tiempos para avanzar más decididamente. Fuente: RT 20 de noviembre de 2013 RUSIA ¿CÓMO SE FINANCIA Y A QUIÉN SOSTIENE EL ESTADO ARGENTINO? Admin | 2 noviembre, 2013 | Comentarios (1) Esteban Mercatante N.4, octubre de 2013. http://ideasdeizquierda.org/como‐se‐financia‐y‐a‐quien‐sostiene‐el‐estado‐argentino/ A pesar de las recientes modificaciones en ganancias, que morigeraron uno de los aspectos donde más se acentuó la regresividad del sistema impositivo en tiempos recientes, el análisis de las fuentes de ingresos y destinos del gasto público nos muestra un Estado que recauda mayormente de los trabajadores y el consumo popular, y gasta en beneficio de empresarios y especuladores. Con el reciente decreto que modificó el mínimo no imponible (MNI) del impuesto a las Ganancias, eximiendo los salarios en bruto de hasta $15.000 ($12.450 de bolsillo) a partir de septiembre y elevando 20% el MNI para los que cobran menos de $25.000 de bruto (30% si residen en la Patagonia), el gobierno reforma uno de los aspectos que más acentuó la regresividad del sistema impositivo argentino durante la última década. Aunque la parte del impuesto a las ganancias de personas físicas es menor que el gravamen a sociedades, aumentó en los últimos años, y no precisamente porque se grave más a los que más ganan. Con los aumentos de salarios registrados durante estos años para los trabajadores registrados, que, como es obvio para todo el mundo menos para los defensores de las artimañas del IndeK, no hicieron mucho más que recomponer el poder adquisitivo erosionado por el proceso inflacionario, y el ajuste más lento en los valores del MNI para el impuesto a las Ganancias de cuarta categoría (es decir, las de las remuneraciones), cada vez más trabajadores han debido pagar el impuesto. El MNI se mantuvo inmóvil entre mediados de 2003 y 2006. Ese año subió 50%. Luego hubo aumentos del 20% en 2007, 2008, 2010, 2011 y a comienzos de 2013. En 2012, el 20% de los asalariados pagaron impuesto a las ganancias, cuando en 2001 era el 9,7%. Es el gravamen sobre estos sectores lo que explica que el impuesto a las ganancias haya pasado de representar el 15,2% de lo recaudado en 1998 a los niveles actuales de 18%. Con los nuevos anuncios que casi duplican el MNI, la situación se retrotrae momentáneamente a la de 2007, cuando el nivel de asalariados alcanzados por el impuesto superaba ligeramente el 10%. Decimos momentáneamente porque no hay pauta de ajuste automático. La presión por la recomposición de los salarios ante una inflación que no ceja, hará crecer nuevamente el universo de los que superan el mínimo. Otra reforma de Ganancias grava la distribución de dividendos, elimina exenciones a los no residentes e impone el tributo a la compra venta de títulos y acciones que no cotizan en Bolsa. Y simultáneamente se elevaron los topes para recibir las asignaciones familiares. En las últimas semanas se sumaron los ajustes de las categorías de monotributistas. Con su retroceso, el gobierno concede en un punto que había creado profundo malestar en millones de asalariados. Sin embargo, aunque esto revierte un aspecto que había acentuado la regresividad del sistema impositivo, esto no puede confundirse con un avance en su progresividad. Veámoslo. De dónde salen los recursos del Estado nacional Los impuestos se apropian de una parte del ingreso generado anualmente, o gravan los stocks de riqueza acumulada por los sectores que tienen capacidad para hacerlo. En el primer caso, para los marxistas la fuente última es una parte de la masa de excedente (la llamada plusvalía) generado por la producción social. Sin embargo, de esto no puede deducirse que no importa su mayor o menor progresividad. Al contrario, la mayor o menor disposición de gravar sin mediaciones a los sectores más ricos o apoyarse a la inversa en recaudar sobre estratos medios y asalariados da cuenta de ciertos cambios en las relaciones entre las clases. La recaudación del Estado nacional, tomando el año 2012, se descompone de la siguiente manera: • Ganancias: 18% de lo recaudado • IVA: 29% • Comercio Exterior: 11% • Aportes a la seguridad social: 30,9% • Transacciones bancarias: 6,2% • Bienes personales: 1% • Resto de los impuestos: 3,9% Es notoria la baja ponderación que los gravámenes directos al capital. Aparte del impuesto a las ganancias (del cual una parte en realidad no son “ganancias”, por lo que señalamos al comienzo), puede decirse esto de la parte de los impuestos al comercio exterior referida a los derechos de exportación (8,8% de la recaudación) ya que su origen es una parte del excedente generado en la producción agraria, de combustibles crudos y minerales no procesados, que constituyen la mayoría de los productos alcanzados por estos impuestos; y el impuesto a los bienes personales que grava la propiedad individual de los estratos de mayores ingresos. En este último caso salta a la vista su poco peso en la recaudación. No resulta sorprendente, ya que las alícuotas oscilan entre 0,75% y 1,25%. Estos impuestos suman solo 27,8% del total de la recaudación. Excluyendo las cargas sociales, el impuesto de mayor peso es el IVA. Este es afrontado por los consumidores finales, ya que en cada instancia intermedia de la producción los agentes declaran como crédito ante el fisco la parte del impuesto que afrontaron en sus compras de insumos. Se trata de un impuesto regresivo porque grava proporcionalmente más a los sectores de menores ingresos, de los cuáles una mayor parte de su ingreso está destinado al consumo. Por último, el mayor capítulo dentro de los impuestos lo componen los aportes a la seguridad social. Es común en el pensamiento “progre” destacar el carácter “solidario” de un sistema de reparto y homologar esto con progresividad, ensalzándolo frente a los sistemas de seguro de retiro basados en la capitalización individual de fondos. Sin duda, los sistemas de capitalización son una fuente que engrosa los fondos con los que lucran las instituciones financieras, que en numerosas ocasiones los dilapidaron en apuestas riesgosas. La liquidación de sistemas de este tipo, como fue el de las AFJP en la Argentina, es un necesario desguace de la “patria financiera”. Sin embargo, la “solidaridad” forzada por el Estado que caracteriza al sistema de reparto, apoyada en una deducción sobre el salario bruto que hoy alcanza el 17%, dudosamente podría conformar un sistema progresivo. Aún haciendo abstracción de los usos de esta caja por parte del Estado (que hoy financia ampliamente los gastos corrientes del Estado a cambio de títulos de deuda pública, y también prestan a tasa subsidiada a empresarios) la tónica la impone ya el hecho de que la principal fuente de fondos para la seguridad social proviene de esta deducción al salario. Los aportes patronales vienen reduciéndose marcadamente desde comienzos de los años ‘90. En 1991 eran de 33%, y para el año 2000 habían caído a 17,7%, casi la mitad. Aunque después de la devaluación de 2002 se elevaron a 23,7%, diversas normas continuaron la senda de rebajas, para empresas radicadas en zonas geográficas específicas. A esto se agrega la incorporación de “sumas no remunerativas”, que no conllevan pago de aportes y contribuciones. El resultado es que entre 2003 y 2013 las contribuciones promediaron el 13,3% de la masa total de los salarios. Aunque la elevación de los aportes patronales mitigaría la regresividiad, otro aspecto que han señalado distintos autores es que aunque en lo formal se grava a los empresarios, en los hechos esto no necesariamente significa que éstas terminen pagando enteramente estas cargas, ya que entran dentro del “arbitraje” entre patrones y asalariados. La medida en que los patrones pueden transformar la carga que le corresponde en una deducción adicional de hecho al salario, o no, depende en última instancia de lo que ocurre en el mercado de trabajo. Para Jorge Macón, que analiza el período 1950‐1980, es muy probable que los empresarios hayan logrado transferir la mayor parte del costo de las contribuciones a los salarios (Las Finanzas Publicas Argentinas 1950‐80, Macchi, Buenos Aires, 1985, p. 152). Es necesario que todo el sistema previsional se sostenga con impuestos directos a las ganancias y las fortunas. Exenciones Aunque a lo largo del Siglo XX las clases poseedoras aceptaron la necesidad de realizar mayores aportes impositivos para solventar un accionar estatal las favorece, al mismo tiempo expresaron su reticencia buscando –y logrando– numerosas exenciones. El caso del impuesto a las ganancias ilustra toda una serie de condiciones favorables a los estratos de mayores ingresos. Aunque la llamada deducción especial es mayor en los asalariados que en los autónomos, intervienen otros elementos que crean condiciones muy favorables al empresariado. La primera de ellas es el momento de pago. Al asalariado se le retiene el impuesto en el preciso momento en que percibe el ingreso que lo genera. Cuando un empresario retira una suma similar puede llegar pagar el impuesto hasta dos años después. Esto es porque, como explica Sergio Arelovich: “el primer año lo retira, el segundo lo homologa como honorarios o dividendos y en el tercero, al presentar la declaración jurada por el año anterior, nace la obligación de cancelación del saldo del impuesto” (“Revisar las exenciones”, Página/12, 2/9/2013). El empresario tiene un margen amplio para definir el monto imponible; lo hace unilateralmente según el estado de su empresa, utilizando la estrategia fiscal más conveniente, para lo cual cuenta con amplia elaboración contable al servicio de la elusión. Las empresas deducen como gasto todo lo que permita reproducir la fuente generadora de ingresos, sin límite de monto, con excepción de algunas partidas específicas. Esto disminuye el monto imponible del impuesto sin restricciones. El asalariado, en cambio, solo puede deducir montos generales (MNI, deducción especial, cargas de familia) con independencia de si puede reproducir la fuente generadora de ingresos, es decir, su fuerza de trabajo. Existen toda una serie de condiciones asimétricas que exceden ampliamente la cuestión del MNI. Aunque su elevación pateó hacia delante el impacto de estas cuestiones sobre casi dos millones de asalariados, estas siguen en el tintero. El salario no es ganancia, y no puede ser tratado como tal. Otra cosa es si las relaciones que adoptan la forma salarial, pero refieren a las funciones de comando de la producción y se remuneran directamente con una parte del excedente de las empresas, como es el caso de los gerentes y otros estratos dedicados directamente a representar el capital, han de ser gravadas como ganancia. Pero hacer esto exigiría una profunda reformulación de la cuarta categoría, ausente en cualquiera de los debates actuales. Por eso, ante todo, de lo que se trata para los trabajadores es de rechazar este impuesto a los salarios, que consitituye además una “doble imposición” que se suma a las contribuciones previsionales. Que contrasta con el hecho de que a los sectores más ricos se les exime de pagos previsionales, ya que existe un tope remunerativo que hoy es de $24.473,92, por encima del cual no es obligatorio el ingreso de aportes con destino a los sistemas de seguridad social y obras sociales, mostrando las patas cortas del pregonado concepto de solidaridad. Aunque como contrapartida esto engrosa la base imponible del impuesto a las Ganancias, se reduce la base de ingresos específicos del sistema previsional, en beneficio del financiamiento del tesoro, a lo cual se suma el conjunto de las exenciones que benefician a los más ricos y hacen que vaya al tesoro una parte menor de lo que iría al sistema previsional de no existir dichos topes. Por si quedan dudas de cómo funciona el sistema tributario, veamos los pagos de ganancias de los estratos más altos. Según datos de la AFIP relevados por Marcelo Zlotogwiazda, 283 personas ganaron en 2012 más de 10 millones de pesos cada una, sumando de conjunto 4.799 millones de pesos. Esas 283 personas pagaron en concepto de impuesto a las Ganancias 849 millones de pesos correspondientes al ejercicio fiscal 2012. Es decir un 17,7%, exactamente la mitad de la alícuota de 35% vigente para la escala más alta del impuesto. La presión tributaria (es decir, la relación entre todos los ingresos tributarios de nación y provincias, y el producto bruto) era en 2012 de 37% según el Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF). Es decir, más del doble de lo que soportaba este selecto grupo como impuesto a sus ganancias, uno de los gravámenes que sin duda más repercute en la presión tributaria sobre estos individuos. Por suerte pagan más los que más tienen, ¿no? Como señalamos, las deducciones y desgravaciones tienen una marcada orientación clasista. Dime a favor de quién gastas… Las usinas de divulgación de ideas vinculadas a distintos sectores empresarios nos tienen habituados a los reclamos de un Estado “chico”. En los medios más afines al empresariado leemos regularmente notas que declaran con escándalo que la presión tributaria escaló desde el 17,5% del PIB que representaba en 1999. Estos pataleos van asociados a numerosas críticas por los supuestos excesos de un gasto “social”. Desde veredas ideológicas opuestas a estas, muchas veces se identifica un mayor peso de la recaudación y gastos del Estado como proporción de la producción nacional como algo lisa y llanamente progresivo. Sin embargo, por mucho que pataleen los primeros y festejen los segundos, un análisis de la estructura del gasto estatal hoy muestra que la parte del león del presupuesto se la llevan las transferencias al capital y otros gastos que cumplen un rol clave en garantizar condiciones fundamentales para la marcha de los negocios capitalistas, y no el gasto social que –
según suponen detractores y apologistas por igual– le habría impreso una orientación pretendidamente progresiva basada en algunas medidas distributivas –muy limitadas en términos absolutos y como parte del gasto total–. Si por el lado del financiamiento a través de impuestos ya hemos visto los rasgos que confieren al sistema impositivo un carácter regresivo, por el lado de los gastos también se puede ver un marcado sesgo clasista. Veamos. Una de las políticas más promocionadas por el gobierno como parte de la batería de medidas de índole redistributiva es la Asignación Universal por Hijo (AUH) –medida que también repercute sobre la demanda para los empresarios que producen bienes de consumo, ya que es un ingreso adicional que se destina en su mayor parte a la adquisición de los mismos, ayudando a sus beneficios–. Esta representó en 2012 un monto de $18.500 millones. Frente a esto, las erogaciones en subsidios al transporte y la energía, cuyo principal beneficiario son los empresarios (tanto lo que reciben un subsidio que solventa sus ganancias como los demás, que se benefician indirectamente por el hecho de que las tarifas planchadas limitan las presiones a la recomposición salarial que afrontan por parte de los trabajadores bajo convenio) sumaron $84.700 millones, es decir, 4,5 veces lo que insume la AUH. Los pagos de servicio de la deuda pública, sumaron en 2012 $55.000 millones. Otros regímenes de promoción económica que benefician a distintos sectores empresarios insumieron el año que pasó casi $11.000 millones. Todo esto sumado alcanza $139.700 millones, lo que representa casi un 55% de todo el gasto en seguridad social, es decir, la suma de jubilaciones, asignaciones y pensiones, y AUH, que como ya señalamos tienen su base mayormente en la deducción que se hace de los salarios. Otras comparaciones resultan lapidarias: en 2012 la suma de los presupuestos de Salud y Educación de la Nación fue de $37.500 millones, es decir, apenas un cuarto de lo que va directo a manos de los empresarios y especuladores. El plan de viviendas PROCREAR representa apenas un 1,5% de dicho monto. Y esto sin contar los variados beneficios especiales para sectores o empresas específicas, créditos a tasas subsidiadas, etc. Existen toda una batería de medidas que transfieren recursos a los empresarios. Aunque las partidas destinadas a mejoras de ingresos de los sectores más pobres crecieron en los últimos años, no se registra un cambio global en el rol estatal hacia una mayor progresividad. Al mismo tiempo que se implementaron medidas como la AUH, se reforzaron las transferencias al capital y medidas benefician proporcionalmente más a los sectores de mayores ingresos. Solo es posible transformar progresivamente el sistema si el conjunto de los gastos del Estado, incluyendo la seguridad social, se basan en impuestos a las grandes fortunas, a las rentas (financieras y del suelo) y gravámenes directos al capital y las ganancias personales más elevados que los vigentes en el país y en el extranjero hoy (que cayeron sustantivamente durante las “contrarreformas” neoliberales desde los máximos históricos alcanzados en los años del llamado “Estado benefactor”) y sin las deducciones y exenciones que rigen. Terminando definitivamente con el impuesto al salario que constituye la cuarta categoría de ganancias y con el impuesto al valor agregado. Con estas medidas simples –que para conquistarse requieren una amplia movilización obrera y popular– podrían obtenerse decenas de miles de millones de pesos, para garantizar a todos los trabajadores un salario acorde a la canasta familiar, sostener el 82% móvil para todos los asalariados –hoy retaceado por el gobierno– y encarar rápidamente las obras de infraestructura vial, de vivienda y de provisión energética que hoy son postergadas o realizadas a cuentagotas con el argumento de la falta de recursos. LA DISPUTA ES TAMBIÉN CULTURAL/GUERRA ECONÓMICA Y CAPITALISMO RENTÍSTICO Emiliano Teran Mantovani alainet.org http://www.rebelion.org/noticia.php?id=177393 “La producción cultural ha sido confinada al interior de la mente, dentro del sujeto monádico: ya no puede mirar directamente a través de sus ojos al mundo real en busca del referente, sino que, como en la caverna de Platón, ha de trazar sus imágenes mentales del mundo en las paredes que la confinan. Si después de esto queda algo de realismo, es un «realismo» que surge de la conmoción al palpar ese confinamiento y darse cuenta de que, por cualesquiera razones peculiares, parecemos condenados a buscar el pasado histórico a través de nuestras propias imágenes pop y estereotipos acerca del pasado, el cual permanece para siempre fuera de nuestro alcance”. Frederic Jameson “El hombre liberado es un hombre creador, sin limitaciones para expresar su talento en el trabajo manual, intelectual o artístico, en sus relaciones con los demás hombres. Un individuo sin ídolos, dogmas, prejuicios; inspirado por un definido sentido de justicia e igualdad. Que es simultáneamente un individuo venezolano y un hombre universal. Este hombre puede aparecer y desarrollarse en un ambiente de florecimiento de las culturas nacionales” Rodolfo Quintero, 1971 Capitalismo rentístico y esquizofrenia La implantación histórica del capitalismo rentístico venezolano, ha propiciado la combinación de una serie de factores que dan cuenta de un modelo social, económico, político y cultural verdaderamente extravagante, de rasgos muy particulares y atípicos, que con frecuencia agudiza sus propios desequilibrios, con notables evidencias de volatilidad social y fragmentación cultural. El delirio consumista que hemos presenciando últimamente en Venezuela en tiendas de electrodomésticos como Daka, donde el hechizo monetario establece la “necesidad”, en vez de ser la necesidad la que canalice el flujo de dinero —con casos de personas que compran 2 televisores, teniendo 3 en casa, o consumidores que, “aprovechando” las rebajas a raíz de las políticas del gobierno nacional, se sirven para tener ahora un aire acondicionado en cada cuarto—, muestra cómo la coyuntura que vivimos actualmente en el país, refleja los “huecos de realidad” de la crisis del capitalismo rentístico: el hueco que hay entre la fascinación subjetiva, producto de la sensación de riqueza, y la insostenibilidad a no muy largo plazo de nuestro modelo rentístico; entre la debacle social neurótica que muestra la pantalla de televisión en forma de guerra económica, y el efecto de bienestar que produce el consumo masivo; entre la “independencia nacional” y la dependencia sistémica. La forma de circulación de la renta construye y canaliza el deseo social. La sociedad de consumo es contrarrevolucionaria porque despolitiza al sujeto y lo sumerge en la inmediatez, en el vacío, en el estereotipo, estableciendo una especie de presente eterno en la medida en que fragmenta la Historia, el espacio y la política. Y no se trata de una fragmentación comunalizada, sino de una en la cual el individuo queda desprovisto ante el poder del capital. Las Hummer, el silicón, los biopolímeros, el Blackberry y el Miss Venezuela se entremezclan así con el Che Guevara y Antonio Gramsci, con el cantar de Alí Primera, con los Consejos Comunales y el antiimperialismo. Bajo esta fórmula, la revolución se convierte en espectáculo. ¿Y quién detiene esto? Ciertamente, el efecto que puede producir la merma o la distorsión negativa del flujo de la renta, evaporaría la magia que nuestro capitalismo sui géneris recrea como bienestar social, abriendo el camino a una crisis social. No obstante, el aumento del llamado “gasto público” no se refiere únicamente a necesidades básicas, sino a expectativas de vida, a deseos construidos, a imaginarios de lo que Ulrich Brand ha llamado los “modos de vida imperial” [1] . Hay que atender urgentemente al creciente hueco que hay entre la histórica expansión cuantitativa y cualitativa de estas expectativas de “vida imperial” y la insostenibilidad a no muy largo plazo del capitalismo rentístico venezolano. Los imaginarios vuelan, pero nada físico crece indefinidamente. Y menos en un sistema capitalista mundial en crisis estructural. 40 años después, Rodolfo Quintero Leer hoy “Antropología del petróleo”, un clásico de la literatura petrolera venezolana que escribiera Rodolfo Quintero en 1971 (publicada en 1972), constituye una experiencia que nos permite comprender el poderoso arraigo que tiene en nuestro país lo que este antropólogo denominó la « cultura del petróleo » . Lo interesante y relevante de la obra de Quintero es que, al contrario de todo el grueso de la tradición de la teoría social en Venezuela anterior a él, no recurrió a la construcción ontológica racista y colonial que planteaba que el venezolano es “flojo por naturaleza”, o que es un bárbaro por sus condiciones biológicas y raciales, y que por ende debía ser civilizado por un gobierno fuerte y/o ilustrado (Laureano Vallenilla Lanz et al). La cultura del petróleo es pues para Quintero, una imposición colonial, una forma de imperialismo cultural. 40 años después, no dejan de sorprender las enormes similitudes que tiene esta descripción sobre nuestros rasgos culturales y antropológicos, en relación con nuestra realidad actual, un proceso iniciado hace unos 90 años con la implantación de los campos petroleros en la década de los 20 del siglo pasado. Para Quintero, la cultura del petróleo se despliega en factores inmateriales como la lengua, el arte, la ciencia, así como en recursos físicos, como los instrumentos, las actividades o la infraestructura. Se trata de “…una cultura de conquista, (que)crea una filosofía de la vida para adecuar la población conquistada a la condición de fuente productora de materias primas” [2] ; toda una ontología del extractivismo. La hegemonía de la cultura del petróleo, actúa de manera determinante en la forma como los sujetos y la sociedad se piensan a sí mismos. En la medida en la que va deteriorando las culturas locales, generando desarraigo en las poblaciones y adormeciendo la conciencia histórica, reproduce una estructura de profunda dependencia cultural y subjetiva, de aprehensión política con el Petro‐Estado, pero que al mismo tiempo implanta sentimientos imitativos y “desnacionalizadores”, los cuales tienen su proyección material en las supuestas “ventajas” del sistema que recrea la renta petrolera. En la medida en la que se da esta adecuación cultural de la población al modelo extractivista petrolero, en la medida en la que reproduce un imaginario deseante de sus propios estilos de vida, montado sobre la promesa neocolonial del «desarrollo» y sus profetas mitificados, al mismo tiempo expulsa, invisibiliza, invalida y/o minimiza la posibilidad de pensar en otra sociedad que no sea la petrolera, de pensarla más allá del “desarrollo” y del ren smo ― léase, la “siembra del petróleo” ― , utopizando las alterna vas. La Revolución Bolivariana y la cultura del petróleo La Revolución Bolivariana, tanto como proceso político, como un cúmulo de discursos donde han prevalecido ideas contrahegemónicas y corrientes culturales de pensamiento crítico, ha producido enormes desafíos, dilemas, contradicciones y alternativas a las formas como nos hemos pensado como sujetos, como hemos concebido al espacio/naturaleza, y como hemos interpretado la realidad histórico‐social en Venezuela. Sin embargo, se trata de un complejo proceso político y cultural plagado de incongruencias, que nos invita a escrutar y reexaminar nuestros paradigmas dominantes, dada las trascendentales implicaciones que estos tienen en los procesos emancipatorios que se enarbolan en el discurso revolucionario. Como hemos planteado en otra oportunidad [3] , aparte de saldar la enorme deuda social acumulada, y haber al menos iniciado una clara transición post‐rentista en el país, llevar adelante una Revolución Cultural que resquebrajara y comenzara a poner en entredicho nuestra “cultura del petróleo”, nuestro imaginario rentístico, abriendo el camino hacia la construcción una nueva subjetividad de autovaloración productiva, es una de las tres grandes misiones sobre las que se han centrado y aún se centran las expectativas revolucionarias del proceso político venezolano reciente. Los dilemas presentes sobre nuestra cultura y subjetividad política, nos obligan a preguntarnos si la Revolución Bolivariana se ha traducido o no, en un refrescamiento y una repotenciación del viejo modelo rentista. Es resaltante notar que el nacimiento de la Revolución Bolivariana como proceso cultural, ha implicado la coexistencia, e incluso la hibridación, de la histórica cultura del petróleo, con una serie de ideas revolucionarias, que en algunos casos plantean profundos y radicales cuestionamientos políticos y axiológicos de rasgos anticapitalistas y decoloniales — estos últimos principalmente contagiados por los procesos de transformación en Bolivia y Ecuador . La coexistencia de estos factores divergentes en nuestro proceso político nacional, evidencia que la Revolución Bolivariana es en efecto un campo en disputa. Sin embargo, esta lucha no es simétrica, y se desenvuelve mediada por la hegemonía y la profundización del modelo rentista, y por lo tanto, sobre un redimensionamiento de la cultura del petróleo. Se produce de esta forma una relación de poder sobre la cultura, en la cual es muy frecuente la construcción de saberes con elementos internos incompatibles — emancipadores junto con represivos — , que en un contexto de hegemonía económica y cultural petrolera/capitalista, generalmente subsume, domina y asimila los factores críticos de los mismos, a favor del status quo. Este proceso no es irremediable. Sin embargo, es fundamental tratar de comprender porqué muchas de estas ideas alternativas anticapitalistas, radicales o no, no logran encontrar asidero tanto en los valores simbólicos de la sociedad venezolana, como en la estructura real de la economía rentista, sobre todo a medida que se va profundizando dicho modelo en el país. Es esencial cartografiar la cultura del petróleo en la Revolución Bolivariana, tratando de detectar dónde se fortalece ésta en nuestro proceso político doméstico. ¿Dónde se fortalece la cultura del petróleo en la Revolución Bolivariana? A pesar de la importancia de la producción teórica/ideológica crítica para intentar salir del modelo rentista petrolero y su estructura de poder, o plantear un proyecto anticapitalista en su seno, como es el caso de las corrientes más radicales de la Revolución Bolivariana, el impacto que genera la reproducción y fortalecimiento de esta estructura económica rentista sobre la producción cultural y de subjetividad es tal, que hasta las ideologías más revolucionarias chocan con la enorme complexión de este modelo profundamente asimétrico. Si la inundación de divisas producto del boom rentístico que vivimos desde 2004 — el llamado “Efecto China” a raíz del auge de la demanda de commoditiesimpulsado principalmente por este país — tiene efectos perniciosos sobre los factores productivos, sobre el auge relativo de las importaciones, sobre el ensanchamiento artificial del mercado interno, el agrandamiento del desarrollismo del Petro‐Estado, y de los niveles de endeudamiento externo, se debe a que esta profundización de los desequilibrios económicos está en profunda correlación con la necesidad e impulso del sobredimensionamiento de la cultura del petróleo, para así favorecer tanto a las estructuras de poder dominantes, como la consolidación de nuestra función dependiente en la División Internacional del Trabajo. Cuando Alí Rodríguez Araque reconoce que el fenómeno de la corrupción es una de las varias formas de distribución (antiética) de la renta petrolera [4] , está haciendo evidente la relación estructural que existe entre cultura y rentismo, entre el excedente y la subjetividad. La expansión de los “modos de vida imperiales” en crecientes masas de la población; de la construcción de expectativas, imaginarios y subjetividades a imagen y semejanza de la estructura del capitalismo rentístico, se conectan con el aumento de las migraciones a las ciudades, el empeoramiento del deterioro de la producción agrícola, y el frenesí surrealista por los productos importados. La plétora monetaria rentista, las burbujas especulativas y los escenarios paranóicos de la TV, encuentran su correlato en las burbujas culturales de nuestros imaginarios consumistas, que a ratos parecen alucinaciones. La profundización del modelo rentista y los futuros proyectos de ampliación del extractivismo petrolero y minero ―los 6 millones de barriles diarios de los dos grandes proyectos político‐partidistas hegemónicos, la «Potencia Energética Mundial» y el «Petróleo para tu Progreso» — supondrían la intensificación de nuestros males culturales endémicos. A su vez, los planes ya en marcha para la implantación masiva de estructuras petroleras en la Faja del Orinoco ― que Quintero en su empo definía como una incrustación colonial ― reproduce el viejo efecto de deterioro y desarraigo de las culturas locales ― incluidos nuestros pueblos indígenas, que aún esperan la materialización de la demarcación territorial ― , la inserción en el espacio de los recursos materiales que reproducen la cultura del petróleo, y el embelesamiento social con la insostenible modernidad petrolera. Si bien Rodolfo Quintero planteaba que la cultura del petróleo era una cultura traída de afuera, esta también opera germinalmente desde “adentro”, reproduciendo el (neo)colonialismo endógenamente, expresión de la forma transnacionalizada como opera el capital en la globalización. Es fundamental comprender el papel que juega el Petro‐Estado venezolano tanto en la administración de la cultura del petróleo, como en la intermediación entre el “afuera” y el “adentro”. La disputa cultural sobre el sujeto y la naturaleza Si bien en la Revolución Bolivariana se ha dado un auge de las corrientes del pensamiento crítico, debemos admitir que el paradigma neocolonial del “desarrollo” sigue siendo un mito profundamente arraigado en nuestros patrones de pensamiento, al tiempo que el rentismo cultural continúa estableciendo una rígida frontera para pensar alternativas más allá de este. A lo largo del tiempo, el análisis histórico‐social venezolano ha centrado la gran mayoría de su atención y esfuerzos en buscar mecanismos para una mayor captación de la renta y un mayor control de la industria petrolera, de manera tal de impulsar el proyecto modernizador nacional, entendido éste como un proyecto emancipador y “progresista”, que nos llevaría al tan ansiado “desarrollo”. Aunque resaltan algunas reivindicaciones de Rodolfo Quintero a las culturas locales y una idea de “descolonización petrolera”, y en Juan Pablo Pérez Alfonzo comienzan a bosquejarse críticas sin precedentes en nuestra literatura petrolera, al aparecer cuestionamientos al crecimiento, al desarrollismo, al concepto de “sembrar el petróleo” y a los efectos nocivos de la propia renta internacional [5] , a nuestro juicio, es con “El Estado Mágico” de Fernando Coronil (1997) que se produce una importante ruptura epistemológica en la tradición del análisis social petrolero venezolano, planteando una crítica decolonial profunda a los patrones de conocimiento que habían determinado, tanto la caracterización de nuestra historia petrolera contemporánea, como la propia práctica política nacional que se derivaba de ella. La línea de estudios sobre modernidad/colonialidad, en la que se inscribe “El Estado Mágico” de Coronil, representa una poderosa arma crítica contra la tradición de la cultura del petróleo y su estructura de funcionamiento biopolítico. La manera de comprender la composición y funcionamiento del Petro‐Estado venezolano, el problema del espacio/naturaleza como factor de análisis, o la relación entre el discurso, el poder y la subjetividad, tienen poderosas implicaciones políticas, sobre todo en intensos procesos de disputa cultural como los que vivimos en la actualidad [6] . Las corrientes más críticas y antisistémicas en la Revolución Bolivariana, las cuales indudablemente bebieron del discurso más agudo del presidente Chávez, enarbolan como fuerza cultural una definición ontológica del sujeto/pueblo comopotencia emancipadora y contrahegemonía constitutiva. Dichas corrientes se enfrentan a dos grandes fuerzas. Por un lado, el sujeto que se construye desde el discurso de la oposición venezolana, encabezada por la llamada “Mesa de la Unidad Democrática” (MUD), es el típico “agente racional abstracto” de la teoría neoclásica, un sujeto que se presenta como “libre”, siendo que el Estado y la “ideologización política” interfieren en su camino competitivo hacia la eficiencia económica [7] . Todos los seguidores de la “libertad” individualista y de las “oportunidades” para el emprendedor capitalista tecnificado, son funcionales a este proyecto en la medida en que alimentan la reproducción de la estratificación clasista y racista de la sociedad venezolana, al tiempo que esa idea de “libertad individual” de los supuestos “agentes racionales” permite mantener ocultas las relaciones de dominación que ejerce el capital sobre estos. La idea de “pueblo” tiene aquí sentido, sólo en la medida en la que la unión inorgánica de sujetos fragmentados responda al llamado de sus guías para vencer a la “tiranía” — léase, la intervención estatal que obstaculice el libre flujo del mercado autorregulador — , al tiempo que puedan construir juntos una nación de “progreso”. Por otro lado, la instauración de la Revolución Bolivariana como gobierno, convocaba al Poder Constituyente en su propia fundación, y promovía una definición de “pueblo” como empoderamiento de los excluidos sociales históricos, estableciéndose momentos de ejercicio y formas radicales de poder popularinmediato, lo que genera un conflicto sobre las formas tradicionales de la cultura del petróleo, tensionando numerosos supuestos establecidos por este modelo. No obstante, los propios recursos biopolíticos materiales e inmateriales del capitalismo rentístico, en la medida en que se reajusta y redimensiona el modelo imperante, contrarrestan esa emergencia ontológica popular. El ejercicio del poder político del pueblo y su apropiación económica se apaciguan en la medida en la que básicamente estos se logran materializar como representación mítica a través de las personificaciones del «pueblo» que dirigen el Petro‐Estado, y que distribuyen parte de la abundante renta. Esta postergación del ejercicio inmediato del poder popular juega a favor del restablecimiento de la dinámica neocolonial de poder propia de esta estructura política. De esta forma, podríamos afirmar que de hecho existen no sólo dos grandes proyectos ontológicos en disputa que definen al sujeto/pueblo venezolano, sino al menos tres. Por su parte, dada la importancia de la legitimación del extractivismo en el capitalismo rentístico nacional, y su proyección sobre la dominación de la tierra, el territorio y la Naturaleza, la forma como se representa a esta última es también objeto de disputa. En la cartografía tradicional de la cultura del petróleo, en general la naturaleza ha sido históricamente instrumentalizada, invisibilizada como riqueza y colonizada para el “desarrollo”. La hipocresía, la instrumentalización y la marginalización de la representación de la Naturaleza respecto al régimen de producción/extracción capitalista rentística en la MUD, se hace evidente no sólo en sus declaraciones públicas — como cuando el excandidato presidencial Henrique Capriles Radonski se mofó del quinto objetivo del Plan de la Patria y dijo que “nuestro pueblo no quiere que se salve el planeta” [8] —, sino en la manera como es categorizada ésta, cuando en el Programa de Gobierno de esta parcialidad político‐
partidista, la Naturaleza aparece referida constantemente como “capital natural” [9] , al puro estilo neoclásico. El agravamiento de la crisis ambiental global, ha venido poniendo en cuestionamiento con mayor frecuencia las concepciones depredadoras acerca de la Naturaleza. En el Gobierno Bolivariano se produce una reformulación administrativa y discursiva que supone una distinción respecto a los gobiernos anteriores, sobre la contradicción capital‐naturaleza. El objetivo 5 del Plan de la Patria 2013‐2019 — “Contribuir con la preservación de la vida en el planeta y la salvación de la especie humana”— y la reivindicación explícita del ecosocialismo como principio de la política del Gobierno, expresa una reconfiguración del valor de la naturaleza en este proyecto. No obstante, en el marco del redimensionamiento de la cultura del petróleo, y la expansión de los proyectos extractivos, y con la justificación de la lucha contra la pobreza, se genera una discursividad que concilia extractivismo en auge con respeto por la naturaleza, recurriendo al controvertido concepto de “desarrollo sustentable” ―”haremos de la explotación petrolera una actividad para el cuidado del ambiente”―; resignificando el radical y decolonial concepto de Buen Vivir―entendido en la Revolución Bolivariana principalmente como mayor acceso al consumo moderno/capitalista―; y generando nuevas teorías ad hoc para explicar por qué es inevitable y necesario para América Latina continuar la expansión de la explotación de nuestros “recursos naturales” y su realización en el mercado mundial capitalista, para alcanzar un mejor posicionamiento geopolítico y alcanzar la “independencia” ante el imperialismo [10] . La crisis como oportunidad: la importancia de una Revolución Cultural Toda crisis no es sólo conflicto, sino que al mismo tiempo representa oportunidades, en la medida en que la desarmonía que se produce entre las ideas hegemónicas y la realidad material, permiten no sólo romper el hechizo ideológico, sino abrir posibilidades para resignificar y reformular los paradigmas sociales reinantes. El problema pasa por qué tipo de resignificaciones se plantean, y quiénes las impulsan. Las diversas formas y facetas que ha adoptado la coyuntura actual en el país han sido primordialmente manejadas desde una perspectiva maniquea, en la cual el origen del problema según el Gobierno es la oposición, y según la oposición es el Gobierno. Rara vez se reconoce que ese incentivo a los “modos de vida imperial”, promovido por los poderes fácticos y las élites políticas, como una especie de valores sagrados de la nación, son buena parte del problema, ocultando cómo esta profundización de la cultura del petróleo alimenta la estructura de poder establecida, la estratificación social — el hechizo de que todos “podemos ser ricos” —, y la propia insostenibilidad de nuestro modelo parasitario. Cuando se habla de “Guerra de IV generación”, parece no reconocerse que, si esta batalla se orienta al control del discurso y de la mente, entonces bajo la polarización política que vive el país, está totalmente abierta la posibilidad del intento de dominación ideológica tanto de un bando hacia la población del otro, como de esa parcialidad sobre sus propios partidarios. Esta premisa hace evidente pensar en la necesidad y posibilidades de formas de subjetividad autónoma y de pensamiento crítico bajo el régimen de la cultura del petróleo. Si entendemos que casi el 90% de la población venezolana vive en ciudades, con sus expectativas de un estilo de “vida imperial”, la tarea de una transformación del modelo venezolano no sólo supondría una muy complicada reconfiguración del ordenamiento territorial, sino una reformulación de las lógicas y estilos de vida en las propias ciudades, con una respectiva modificación radical de nuestro relacionamiento con la Naturaleza, lo cual necesita el impulso de una verdadera revolución cultural en el país. Esto nos lleva a preguntarnos, ¿un proyecto político post‐rentista que no se construya más allá del “desarrollo” y del propio rentismo como frontera, puede permitir una revolución cultural de este tipo? ¿Quién o quiénes llevarán a cabo dicha revolución? Si existen no dos, sino al menos tres grandes proyectos político‐culturales, uno de ellos con una concepción ontológica y de la naturaleza profundamente popular, autogobernante, emancipatoria y ecológica, entonces la revolución cultural se desarrollará sobre la base de una compleja disputa discursiva entre tres grandes fuerzas, más allá de la polarización política nacional reinante. Si bien es cierto que en la Revolución Bolivariana no se ha podido desplazar la hegemonía de la cultura del petróleo, esto no implica que los procesos de transformación que hemos vivido en el país en estos 14 años no hayan ampliado sus grietas. Además, dichas grietas se expanden en momentos de crisis, lo que, como hemos dicho, inaugura procesos de reordenamiento ideológico y de resignificación cultural. Esto representa para el proyecto cultural emancipatorio, la apertura de caminos y posibilidades para infiltrar la cultura neocolonial del petróleo e impulsar procesos de transformación autónomos y ecológicos. La álgida coyuntura actual de guerra económica y desequilibrios sistémicos es entonces, al mismo tiempo una batalla que se da en el campo simbólico. El caso de la neurosis colectiva por la escasez/acaparamiento de la Harina precocida marca P.A.N. es un buen referente para aprovechar la situación y convertir la misma en un gran debate popular que pueda expandirse a escala nacional, y que haga más visibles cuestionamientos radicales a algunos patrones conceptuales capitalistas/desarrollistas y coloniales, y por ende, a las formas de organización e interacción social que de ellos se derivan. Organizaciones de base populares, comuneros y comuneras, y movimientos sociales tenemos la oportunidad de posicionar críticas de fondo a todo el entramado de la cultura del petróleo, señalando no sólo a los actores responsables, sino al propio modelo, en todas sus formas operativas. El secuestro progresivo que hizo empresas POLAR en el imaginario social venezolano, al punto de que la gran mayoría de la población asocia, como una metonimia, a la arepa con la harina PAN, debe ser desmantelado. El maíz empobrecido, los cultivos transgénicos, la estética del alimento — como una especie de racismo agrario — y el despojo de los procesos productivos del pueblo en forma de monopolios capitalistas, debe ser contestado con la arepa criolla; el cuidado, protección y difusión las semillas autóctonas campesinas; las culturas ancestrales locales y la reconceptualización del consumo para la vida; la alimentación sana; y el impulso a las redes socioproductivas populares y sostenibles. En la medida en la que los comuneros y comuneras, de creciente organización, movilización y articulación a nivel nacional, logren establecer y expandir sus comunas y redes comunicativas y socioproductivas a mayor escala geográfica, seguirán dejando semillas de transformación territorial fundamentales. Por un lado, engendran así posibilidades para nuevos ordenamientos del espacio y nuevas formas de relacionamiento con la geografía, contribuyendo a transfigurar los recursos materiales que le dan vida a la cultura del petróleo, al tiempo que fortalecen bases de resistencia ante los ataques de desposesión del capital. Por otro lado, favorecen a los procesos descentralizados de producción de conocimiento, al reposicionamiento y al resurgir de los saberes y cosmovisiones ancestrales y territoriales, que puedan contrarrestar el efecto universalizante y colonial de la cultura del petróleo, al tiempo que fomenta la construcción de tejidos comunitarios, que combatan la fragmentación individualista de la sociedad de consumo. Como lo hemos expuesto, la sobredeterminación rentística que posee la forma de nuestro modelo capitalista, genera la expulsión cultural de campos de pensamiento donde son posibles el inicio de una transición post‐rentista y post‐extractivista. Dado lo profundamente enraizadas que están las estructuras físicas e institucionales del capitalismo rentístico, es fundamental resaltar que una transformación de fondo del mismo, requiere que germine una ruptura de la conciencia rentística que sostiene y legitima este sistema de poder. Esto supone pensar lo “impensado rentístico”, hacer un salto decolonial del saber, develar la relación de poder contenida en los regímenes de verdad, abrir debates y tocar temas que han constituido tabúes nacionales, y sortear las amenazas de criminalización de la crítica revolucionaria, que pasan desde censuras institucionales y políticas, hasta una serie de teorías premiadas y promovidas que catalogan de “pachamamistas” y de promotores del juego del imperialismo, a diversas vocerías que se oponen al modelo desarrollista y al afán “progresista” de extraer más y más de la naturaleza, profundizando nuestros modelos neocoloniales y sus respectivos males. * Emiliano Teran Mantovani es sociólogo de la Universidad Central de Venezuela, investigador del Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos – CELARG y hace parte del equipo promotor del Foro Social Mundial Temático Venezuela Fuentes consultadas ‐ BORÓN, Atilio. América Latina en la geopolítica del imperialismo. Ministerio del Poder Popular para la Cultura. Caracas, 2012. ‐ CORONIL, Fernando. El Estado mágico. Naturaleza, dinero y modernidad en Venezuela. Nueva Sociedad. Consejo de Desarrollo Científico y Humanístico de la Universidad Central de Venezuela. Caracas, 2002. ‐ GAGO, Verónica. Sztulwark, Diego. “No podemos pensar en salvar el planeta si no pensamos la emancipación social”. Entrevista a Ulrich Brand. Lunes, 23 de abril de 2012. Disponible en:http://www.pagina12.com.ar/diario/dialogos/21‐192462‐2012‐04‐23.html. Consultado: [12/07/2012]. ‐ GLOBOVISIÓN. Capriles: La única persona que perderá su empleo en Pdvsa será Rafael Ramírez. 01/08/2012. Disponible en:http://globovision.com/articulo/capriles‐la‐unica‐persona‐que‐perdera‐su‐
empleo‐en‐pdvsa‐sera‐rafael‐ramirez. Consultado: [10/08/2012]. ‐ MESA de la Unidad Democrática. Lineamientos del Programa de Gobierno de Unidad Nacional (2013‐2019). Caracas, noviembre de 2011. En: http://www.cuadernos.org.ve/pdf/mud.pdf. [Consultado: 08/03/2012]. ‐ PÉREZ Alfonzo, Juan Pablo. Hundiéndonos en el excremento del diablo. Fundación Editorial El perro y la rana. Caracas, 2009. ‐ QUINTERO, Rodolfo. Antropología del petróleo. Siglo Veintiuno editores. Necaxa, México. 1976. ‐ TERAN Mantovani. La crisis del capitalismo rentístico y el neoliberalismo mutante (1983‐2013) . Rebelión. 21/10/2013. Disponible en: http://www.rebelion.org/docs/175965.pdf. Consultado: [21/10/2013]. ‐ ÚLTIMAS Noticias. Edición impresa del domingo 15 de septiembre de 2013. Caracas, Año 72 Nº 28736. [1] Cfr. Entrevista a Ulrich Brand: GAGO, Verónica. Sztulwark, Diego. “No podemos pensar en salvar el planeta si no pensamos la emancipación social”. Brand sostiene acerca de los modos de vida imperial: “Es la pregunta por cómo se está universalizando un modo de vida que es imperial hacia la naturaleza y las relaciones sociales y que no tiene ningún sentido democrático, en la medida que no cuestiona ninguna forma de dominación (…) El modo de vida imperial no se refiere simplemente a un estilo de vida practicado por diferentes ambientes sociales, sino a patrones imperiales de producción, distribución y consumo, a imaginarios culturales y subjetividades fuertemente arraigados en las prácticas cotidianas de las mayorías en los países del norte, pero también, y crecientemente, de las clases altas y medias en los países emergentes del sur”. [2] QUINTERO, Rodolfo. Antropología del petróleo. p.46 [3] Cfr. TERAN Mantovani, Emiliano. La crisis del capitalismo rentístico y el neoliberalismo mutante (1983‐
2013). [4] En: ÚLTIMAS Noticias. Edición impresa del domingo 15 de septiembre de 2013. Sección el Domingo, pp.6‐
7. [5] Cfr. PÉREZ Alfonzo, Juan Pablo. Hundiéndonos en el excremento del diablo. [6] La introducción del problema del espacio/naturaleza como factor clave en los análisis de la conformación del sistema‐mundo capitalista tiene poderosas implicaciones en la medida en que resignifica la División Internacional del Trabajo, también como División Internacional de la Naturaleza; desmitifica el “desarrollo” y la primacía del tiempo; hace evidente el ocultamiento del valor intrínseco de la Naturaleza; o bien resalta el papel de intermediación que juega el Petro‐Estado periférico, y la relación entre su composición política y la captación de una renta absoluta. Cfr. CORONIL, Fernando. Cap.1: “La naturaleza de la historia”, en El Estado mágico. Naturaleza, dinero y modernidad en Venezuela. pp. 23‐76. [7] Esta idea está presente recurrentemente a lo largo del programa de Gobierno de la MUD 2013‐2019, donde se enaltece obsesivamente la propiedad privada. Cfr. MESA de la Unidad Democrática. Lineamientos del Programa de Gobierno de Unidad Nacional (2013‐2019). [8] Cfr. GLOBOVISIÓN. Capriles: La única persona que perderá su empleo en Pdvsa será Rafael Ramírez. La frase completa recogida de Capriles Radonski afirmaba: "El plan de gobierno del que lleva 14 y quiere 6 más, uno de los planteamientos de ese proyecto es salvar el planeta, este planteamientos nada tiene que ver con lo que quiere nuestro pueblo, nuestro pueblo no quiere que se salve el planeta, primero tenemos que ocuparnos de la casa". [9] Op.Cit. pp.133‐140 [10] Cfr. por ejemplo: BORÓN, Atilio. América Latina en la geopolítica del imperialismo. Sobre una crítica de este texto, véase: TERAN Mantovani, Emiliano. Neblina sobre los horizontes post‐extractivistas: ¿no hay alternativas? ALAI, América Latina en Movimiento. Fuente: http://alainet.org/active/66806 AMÉRICA LATINA, DE LA DÉCADA GANADA A LA DÉCADA DISPUTADA Centro Estratégico Latinoamericano Geopolítico (CELAG) Rebelión http://www.rebelion.org/noticia.php?id=177390 Análisis de la fase geopolítica Las transformaciones geopolíticas (y geoeconómicas) en curso, sin precedentes en el pasado, apuntan hacia una transición sistémica en busca de una reordenación de los equilibrios de fuerza, con nuevas configuraciones institucionales, económicas, militares, cultural‐ideológicas y comerciales. En el momento actual, inicios de la segunda década del siglo XXI, la primacía estadounidense está en parsimonioso declive y con ella el orden interestatal y la economía‐mundo que se derivaron de ella. En este contexto, se abre un escenario incierto, marcado por la emergencia de nuevas potencias y bloques regionales, que si bien no asumen el rol de liderazgo global, sí producen un tambaleante equilibrio multipolar. La crisis capitalista que sacude a los países centrales de la economía‐mundo ‐convertida en crisis orgánica por ejemplo en muchos estados del sur de la Unión Europea‐ abre espacio para cambios políticos inéditos, y reconfiguraciones de bloques hoy difícilmente predecibles. El rol que jueguen China y, de forma relativamente subsidiaria, las economías del sudeste asiático, puede ser decisivo en el nuevo ajedrez global. Los países (mal) llamados emergentes, representados por los BRICS (más Argentina), siguen jugando un papel protagónico en este reordenamiento mundial. Todo se mueve a gran velocidad; los recientes análisis ya quedan caducos. La celeridad en esta metamorfosis geopolítica exige actualizar la mirada global, y más para el caso de América Latina como nueva región proactiva en este proceso de reconfiguración. De hecho, América Latina, en estos años, encara este cambio de época, global y regional, con deseos de una propuesta convergente de integración regional en plena disputa, pero a la vez, con iniciativas opuestas, que oscilan desde cambios estructurales contrahegemónicos, pasando por propuesta posneoliberales moderadas, hasta otras formuladas ya conocidas, conservadoras del orden establecido, contra progresistas. En los últimos años, la región ha sufrido innumerables cambios en cuanto a nuevos gobiernos, nuevas políticas económicas, y fundamentalmente, nuevos espacios de articulación de las relaciones económicas entre países. La última década, una década ganada para buena parte de América Latina en términos de desarrollo social y expansión democrática, se ha caracterizado por un desplazamiento vigoroso de las relaciones comerciales/productivas/sociales/culturales/políticas. En poco tiempo, los acuerdos comerciales han ido variando de condiciones, de países, de bloques. El interés creciente por estructuras productivas más sólidas ha conllevado a repensar las diferentes formas de interactuar económicamente con el mundo, y muy particularmente, desde el propio seno de la misma región. La elevada inflación integracional es justamente resultado de eso, de la indefinición propia de múltiples objetivos, de muchas corrientes, de intentos de conciliar los diversos modelos de desarrollo y de acumulación existentes a día de hoy dentro de la región. Además, de fondo, la tensión entre políticas de corte nacional‐popular y la arquitectura transnacional (regional) es siempre un hecho que ha de estar presente en cualquier análisis prospectivo. América Latina ya no es, por supuesto, la de las décadas pérdidas, en la que las políticas neoliberales eran implementadas a través de Programas de (des)Ajuste Estructural y Planes de (des)Estabilización. Hacia mediados de la década de los años setenta, la economía‐mundo hace un giro importante en relación al modelo de acumulación capitalista, abandonando el rol protagónico que había tenido el Estado y transitando a un modelo donde (eso que mal llaman) el mercado jugaría un papel central. Esta nueva etapa neoliberal logra que el Estado se reduzca pero nunca sin desaparecer; es de hecho el nuevo Estado –
corporativo y privatizador‐ quien facilita la entrada de América latina a las lógicas de la OMC (Organización Mundial del Comercio), de los Tratados Bilaterales de Inversión, y de sometimiento al CIADI (Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones), juez y parte dependiente del Banco Mundial. La expansión de los mercados financieros ‐motorizados por la rápida circulación de dólares‐ y la crisis del petróleo contribuyeron en gran medida al cambio del patrón de acumulación. La producción comienza a ponerse al servicio del capital financiero. La tendencia observada desde la década de los setenta indica una mayor movilidad geográfica del capital, producto de los cambios en la organización de los procesos de producción e intercambio. Y Latinoamérica no fue ajena a este proceso: la crisis de la deuda y la hiperinflación fueron las excusas perfectas para el desembarco de las políticas económicas neoliberales ya lideradas en el centro de los países centrales por Ronald Reagan en Estados Unidos, y Margaret Thatcher en Reino Unido. No obstante, la dictadura de Pinochet en Chile, y también la de Videla en Argentina, fueron de facto un fiel adelanto del neoliberalismo económico que vendría después. El sistema mundo imponía nuevas condiciones a la periferia. Esta vez, era el turno de la apertura obedeciendo a las necesidades del gran capital financiero internacional. Durante estas décadas, las políticas económicas neoliberales fueron encaminadas a destruir al Estado como productor, como controlador de los sectores estratégicos, y a dejarlo (sí) como un regulador a favor de una asignación con mera lógica capitalista. Durante esos años, se implementaron todas las políticas necesarias para que se produjera una transferencia de valor de unos a otros, de una mayoría popular (empobreciéndose) a una minoría (enriqueciéndose). La soberanía era así extirpada a favor de otros intereses ajenos, a favor de inserción subordinada y desigual en el mundo. El modelo productivo, en esos años, había sido elegido para responder a las exigencias mundiales. El patrón primario exportador era fortalecido en los países de la periferia, y como tal, en América Latina; la desindustrialización fue un hecho. La demanda interna era satisfecha en gran medida por una significativa política de importaciones que generó una fuerte dependencia de la satisfacción de necesidades respecto a las empresas transnacionales. Eran éstas las que sustituían cualquier intento de producción interna. Así la transferencia de valor hacia el exterior estaba asegurada; las relaciones de intercambio eran absolutamente inequitativas; y el patrón productivo nacional, en tanto a productos y productores, estaba en fuerte grado de dependencia con los patrones productivos internacionales. El Consenso de Washington consiguió conformar una región que producía aquello que los países centrales requerían. El intercambio desigual entre centro y periferia era reforzado por la hegemonía de las políticas económicas neoliberales, y por sus instituciones internacionales (Fondo Monetario Internacional (FMI), Banco Mundial (BM), Banco Interamericano de Desarrollo (BID)). Esto, a su vez, generaba un intercambio ecológicamente desigual, donde los recursos naturales de los países periféricos estaban dispuestos para la expoliación de las multinacionales de los países centrales a cambio bajos salarios y una multitud de pasivos ambientales. América Latina reforzaba así su “especialización en perder”, resultado de sus grandes dotaciones en recursos naturales que eran requeridos desde los países centrales del sistema‐mundo capitalista. El capitalismo (neoliberal) por desposesión, como dice Harvey, fue puesto en práctica. En este periodo, la región nunca miró hacia sí misma, los escasos espacios de integración estaban diseñados desde el centro del sistema‐mundo, atendiendo estrictamente a una óptica comercial, dejando de lado absolutamente el aspecto productivo, el financiero, el social y el cultural. Sólo y exclusivamente la integración comercial, más centrada en facilitar las reglas para que el comercio fuera asimétricamente libre, y creciera sin facilitar las mejoras estructurales requeridas en las economías nacionales para garantizar un cambio real en el patrón de acumulación a favor de las mayorías excluidas. Las políticas económicas neoliberales tuvieron un alto impacto en la desintegración social y económica en todos los países de la región: incremento de pobreza, exclusión económica‐social‐política‐cultural, desigualdades, desempleo, precarización de las condiciones de trabajo, erosión de la naturaleza y agudización de las exclusiones colonial y patriarcal. Ante este panorama, y con un creciente desgaste de los partidos políticos tradicionales, gran parte de la población respondió con fuertes movilizaciones originando un nuevo tejido social más organizado demandantes de cambios y transformaciones en el terreno político, económico, social y cultural. El núcleo común de todos los reclamos fue poner punto final a las políticas de corte neoliberal que resultaron fructíferas sólo para unos pocos a cambio del sometimiento de muchos. La región fue cambiando de signo político. Las acciones colectivas en algunos países de Latinoamérica han llevado a la elección de gobiernos denominados “progresistas”, que propusieron plataformas políticas “alternativas” al paradigma económico dominante. Son muchos los países que se han embarcado en este difícil pero necesario camino de construir una nueva organización económica, política, social y cultural, de fuerte profundización democrática, en medio de un mundo globalizado, que a pesar de su transición sistémica, aún conserva de fuerzas económicas y políticas que no permiten grandes disonancias respecto al orden económico constituido en el sistema capitalista mundial. En este giro político en marcha, en medio de esta transición sistémica geoeconómica mundial, uno de los principales asuntos a destacar es que la región comenzó un largo camino para construirse a sí misma con mayor independencia de los poderes económicos dominantes a escala global. Fueron apareciendo espacios novedosos de integración, que no sólo atendían al deseo de un mayor intercambio comercial entre países vecinos (en el marco de la región), sino que comenzaron a plantear otros estadios de relacionamiento más equitativos y justos. Entre estos nuevos intentos, la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América‐
Tratado de Comercio de los Pueblos (ALBA‐TCP) ha sido sin lugar a dudas el nuevo lugar de encuentro para que algunos países de la región comiencen a construir supranacionalmente un nuevo paradigma económico que establezca principios de justicia a la hora de relacionarse, ya sea en el ámbito comercial, en el cultural, en el social, en el financiero, y a pesar de haber llegado tarde, ahora acertadamente también con el ámbito productivo. No puede haber integración plena y virtuosa si no existe integración productiva en base a la complementariedad. Sólo así, con esa estrategia, se podrá llevar a cabo planes nacionales de desarrollo que sean sostenibles, soberanos, emancipadores y que logren verdaderamente intervenir en las razones estructurales de las asimetrías económicas. América Latina ha aprendido en esta nueva época que “no existe cambio interno sin atender a los cambios en la relación con el exterior”; el proceso de sustitución adecuado en estos últimos años es aquel que ha dejado de tener una relación en condición monopolística con las economías centrales para transitar a una nueva estrategia de mayor afinidad con los nuevos polos económicos, pero muy especialmente, con la nueva región. Un mayor intercambio con complementariedad en la región es la única manera de emanciparse –al menos parcialmente‐ de las relaciones desiguales con el centro económico mundial. En este sentido, cabe dejar constancia que este requisito de mayor intercambio con complementariedad no puede ser satisfecho en exclusividad por el exceso de procesos de integración (inflación integracional) que se ha venido sucediendo en América Latina en los últimos años. No se trata de asimilar este desafío a partir de los múltiples procesos de integración regional, en los que existen solapamiento y superposición de ámbitos de integración (comercial/productiva/financiera); se trataría de ordenar virtuosamente América Latina, en forma inteligente, en un marco de integración que logre equilibrios entre soberanía nacional y arquitectura supranacional. Lo que también supondría, una política estatal que limite los intereses particulares de las empresas y las “reinserte” en nuevas relaciones económicas complementarias con empresas y emprendimientos estatales de la región, inclusive habría que pensar en la posibilidad que las nuevas integraciones establezcan actores económicos (privados, públicos o mixtos) que puedan sostener, viabilizar y defender dicha articulación regional. Hasta hace pocos años, la región tenía dos grandes espacios de integración, mutuamente excluyente entre sí, la Comunidad Andina de Naciones (CAN) y Mercado Común del Sur (Mercosur). Quien pertenecía a un lugar, no estaba en el otro. Pero desde la irrupción del proyecto bolivariano político, el ALBA‐TCP, todo esto ha cambiado. Este nuevo espacio ha congregado a algunos países de Sudamérica, a otros de Centroamérica y el Caribe. El gran salto cualitativo de este proyecto es sin duda superar los criterios injustos para intercambios comerciales. Por primera vez en la región, nace un sistema de compensación que pretende evitar el intercambio desigual, con precios justos, a partir de un sistema de cuentas propias (vía Sistema Unitario de Compensación Regional (SUCRE)). Este hecho, unido al movimiento estratégico de Venezuela, dejando la Comunidad Andina de naciones (CAN) –definitivamente en el año 2011‐ para incorporarse a Mercosur, han sido determinantes para tener una región muy diferente en términos de integración. Por otro lado, la CAN después de la arremetida de la UE en relación a su propuesta de acuerdo de libre comercio, también ha quedado parcialmente desintegrada. La CAN se quedó sin Venezuela (hace décadas, en 1976, en la era pinochetista, ya se había quedado sin Chile), pero además se quedó con dos países (Perú y Colombia) atrapados en el bobo aperturismo por la firma de un Tratado de Libre Comercio (TLC) con Europa, complicando así las condiciones de convivencia con otros países que no han aceptado esas asimétricas reglas del juego. Por otro lado, está un nuevo Mercosur; la llegada de Venezuela le hace ser la quinta economía del mundo, y se constituye así en un espacio muy atractivo por su potencial económico; Bolivia también aceptó entrar; y en la actualidad Ecuador aún sigue pensando formar parte; Paraguay vuelve a ser miembro de pleno después de las últimas elecciones (con la asunción presidencial ya ocurrida) pero aún con muchas cuestiones por dilucidar por nuevas preferencias neoliberales en su política exterior. Mercosur, sin duda alguna, se convierte en el nuevo protagonista del siglo XXI en cuanto a espacio integracional, en lo comercial, financiero y en lo productivo; pero a la misma vez, es un espacio caracterizado por las grandes disparidades de economías participantes. Brasil siendo parte de las nuevas economías emergidas; Argentina también forma parte del G20 y en tendencia creciente; y ahora Venezuela como otra gran potencia. A su lado, otras economías más pequeñas que peligran si no establecen condiciones que eviten intercambios desiguales, y lo que es más importante, una integración productiva desigual que de lugar a encadenamientos productivos con generación desigual de valor para unos y otros. Situación que puede empujar a estos países a percibir atractivos los tratados de libre comercio. Por otro lado, no hemos de olvidar el papel geoestratégico de los países del Caribe, que han sido considerados por EEUU su frontera natural durante todo el s. XX, un término usado por el propio G. W. Bush, que la calificó de su “tercera frontera” Por razones obvias de geoestrategia regional, Washington siempre anheló mantener su influencia diplomática, política y económica en la región. Para ello, ha lanzado proyectos económicos y estratégicos dirigidos a crear y mantener los nexos de interdependencia con el Caribe y Latinoamérica. La Caricom (Comunidad de Estados del Caribe) ha sido el soporte natural de las políticas de Washington desde su creación. Sin embargo, esta influencia exclusiva queda actualmente cuestionada debido a la importancia creciente de la iniciativa, Petrocaribe, una alianza en materia petrolera entre algunos países del Caribe con Venezuela. basado fundamentalmente en que este país petrolero entrega crudo a los otros miembros en condiciones ventajosas, (con un financiamiento que llega a 40% cuando el precio del petróleo supera los 50 dólares; a 50% si sobrepasa los 80 dólares y a 60% cuando la barrera se sitúa en 100 dólares). Con todo ello , Centroamérica se constituye en sí mismo como otro espacio en disputa, donde Estados Unidos sigue teniendo amplia capacidad de influencia, China muestra su lado expansionista también sobre este territorio, y Venezuela ha logrado ser un aliado privilegiado en términos económicos, y a su vez, políticos. Tampoco debemos olvidar la apuesta que realiza lentamente Brasil justamente en esa área geopolítico por disputar el liderazgo de los Estados Unidos. En este mismo sentido, el primer escenario de combate ha sido Honduras, con su reciente contienda electoral, en el que ‐contra pronóstico‐ los datos oficiales reflejan como ganador al candidato conservador del Partido Nacional frente a la lideresa progresista (Xiomara Castro; esposa del presidente derrocado Zelaya). Este país fue laboratorio de golpe militar hace pocos años (2009); y ahora, con una densa e indisimulada participación de la embajadora estadounidense (en el proceso electoral, en la formación técnica y después en calidad de observador internacional), vuelve a constituirse en un espacio de lucha de una amplia mayoría popular que resiste la hegemonía interna liderada desde afuera. Estados Unidos ha querido dejar claro que Centroamérica no era un espacio negociable. A pesar de las palabras de John Kerry, secretario de Estado de los Estados Unidos, la doctrina Monroe sigue actualizada. Por otro lado, no se puede olvidar otro hecho determinante en esta nueva configuración de integración regional: la aparición de la Alianza del Pacífico (AP), donde Perú, Colombia, México y Chile (y Costa Rica previsiblemente en un futuro muy cercano), todos con acuerdos de libre comercio con EEUU y UE, se articulan entre sí, con sólidas afinidades en cuanto al modelo económico propuesto. De hecho, esta AP no puede ser vista ni mucho menos como un mero acuerdo comercial –como remake del Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA)‐, sino ha de ser calificada como un proceso de integración neoliberal en busca de acabar con la Década Ganada lograda en muchos países de la región gracias a las políticas de transformación a favor de las mayorías. Cada vez es más diáfano el deseo de Estados Unidos (y de Unión Europea): una América Latina divida en dos, desgajada en ‐al menos‐ dos grandes mitades para que así deje de ser el bloque monolítico que venía conformándose en el nuevo mundo multipolar. Recientes informes de think tanks conservadores ya constatan la “madurez” de Latinoamérica y su mayor peso global, y abogan por un espacio geopolítico trilateral Unión Europea‐Estados Unidos‐América Latina, en base a sus comunes raíces “occidentales”, en términos estrictamente liberales: derechos individuales y mercados “abiertos”. Esta es la pretensión, también, de buena parte de la oligarquía financiera, del poder concentrado mediático, del capital transnacional y de los grandes caciques nacionales: una región dividida en dos mitades que disipe cualquier posibilidad de levantar y consolidar una alternativa global de avance en sentido posneoliberal, en paz, sin guerras, con redistribución, mejoras sociales y profundización democrática. Es por ello, que en los últimos meses se han acelerado los múltiples movimientos de ajedrez en el actual juego de tronos que supone el curso geopolítico en América Latina; la tensión está servida entre procesos reformistas, revolucionarios y contrarrevolucionarios. Han sido muchos los intentos fallidos del poder hegemónico mundial para destronar a las propuestas progresistas: golpes a la democracia en Venezuela (2002), Bolivia (2008) y Ecuador (2010). Sin embargo, otros sí que fueron exitosos: Honduras (2009) y Paraguay (2012). Desde el rechazo al ALCA (2005), Estados Unidos a la cabeza (con la UE a su lado) no descansa hasta lograr, en una primera instancia, una América Latina dividida y partida en dos, con un bloque afín, representado en la Alianza del Pacífico, para luego, poder “colonizar” al resto, logrando así el deseo de antaño: un patio trasero que vaya desde México hasta Ushuaia. Esta Alianza del Pacífico es justamente la punta de lanza para asentar las bases del nuevo mapa geoeconómico codiciado por los intereses de los grandes capitales. Liderada por Colombia, atrayendo a países claves en Centroamérica (Costa Rica está muy cerca de ser nuevo miembro; El Salvador acaba de confirmar que se “piensa” su entrada en dicho bloque), la Alianza del Pacífico sigue construyéndose aceleradamente como bloque político regional de gran fortaleza. Es por eso que los próximos años, después de esta década ganada que ha puesto final a las décadas perdidas neoliberales, supondrán un nuevo periodo de contienda, una suerte de década decisiva‐década disputada, que determinará el rumbo de este nuevo polo político y económico. América latina no sólo está en disputa interna, sino también externamente como bien se explicita según la nueva estrategia marcada en el documento del Consejo Atlántico: The Trilateral Bond: Mapping a New Era for Latin America, The United States, and Europe' ('El Vínculo Trilateral: Inspeccionando una Nueva Era para América Latina, EE.UU. y Europa'). Este informe es contundente en cuanto a la importancia de América latina a nivel mundial; y por ello, se retoma así el deseo de incorporar a este bloque al “redil atlántico”, constituyéndose así en una prioridad en la política exterior de los EEUU y UE. América Latina no es ya sólo una región en disputa interna, sino un continente con mayor influencia en el sistema interestatal y que verá enfrentarse proyectos geopolíticos diferentes e incluso antagónicos para su nueva ubicación en el espacio global. Por tanto, todo está en juego, en disputa, en movimiento: el ALBA, la UNASUR, el Mercosur, la Alianza del Pacífico, incluso la CAN, también la Organización de los Estados Americanos (OEA), y por supuesto, la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC). La desaparición de Chávez, Kichner y Lula del escenario político de una América Latina en la que los modelos políticos presidencialistas maximizan el peso del personalismo, sin duda pesará en detrimento del campo político progresista, construido en torno a la imprescindible retórica y relato de la transformación y la movilización de las masas, muy vinculado por otro lado a la capacidad tractora de estos liderazgos. La derecha continental por el contrario, instalada en la mediocridad política y el halo tradicional de credibilidad de sus propuestas tecnocráticas se vería beneficiada por, en ausencia de grandes liderazgos, un retorno de la “no política”. La muerte de Chávez y la ofensiva nacional e internacional contra el chavismo liderado por Maduro; los resultados de la segunda vuelta en las elecciones de Chile que podrían beneficiar a Bachelet, empujada a llevar una agenda más progresista que en su anterior mandato –e incluso a hablar de cambiar la constitución postpinochetista‐ por los desplazamientos operados en la sociedad civil por los movimientos sociales; las otras elecciones en países estratégicos de Centroamérica, Costa Rica y El Salvador; la nueva apuesta de Paraguay al Pacífico; la vuelta del moderado Tabaré a Uruguay en sustitución del progresista Mújica –salvo que Constanza Moreira lo impidiera‐; la nuevas elecciones en Argentina sin Cristina Fernández de Kirchner después del avance de la nueva apuesta de la derecha posneoliberal con Massa; el cada más vez sólido no aislamiento de Cuba (incluso presidiendo la CELAC); los enigmas del todopoderoso Brasil con una nueva política que deberá atender más adentro que fuera; las elecciones del 2014 en Bolivia que podrían seguir consolidando esta propuesta de cambio; los años de Correa en su último (o no) mandato con el objetivo de seguir con las transformaciones estructurales; México que vuelve a mirar hacia al Sur sin dejar de mirar al Norte; el modelo peruano tendrá que responder cuán sostenible es si sigue queriendo satisfacer a todos sin cuestionar a las injustas estructuras; la sucesión de Santos en una Colombia que vive la pugna en la propia derecha, así como un particular proceso de paz al mismo tiempo que ha ido consolidando los lazos con la OTAN; las elecciones irregulares en Honduras con un desenlace político y social aún incierto; y, además, el acuerdo comercial entre la Unión Europea y los Estados Unidos de fondo. Algunas características del cambio de época latinoamericano Si se puede afirmar que Latinoamérica está viviendo un “cambio de época” es por la convergencia de grandes líneas de transformación que no cierran el horizonte de posibilidades futuras ni aseguran ningún destino, pero sí descartan la mera restauración del orden anterior. Realizar un análisis, exposición crítica y discusión de los componentes de este nuevo tiempo político en la región excede con mucho la voluntad de este documento. No obstante, una somera enumeración, con más pretensión de mapeo que de exhaustividad, puede ser de utilidad para caracterizar mínimamente el escenario geopolítico en la región. En primer lugar, uno de los rasgos más evidentes del nuevo tiempo político es la coincidencia, no casual, de gobiernos de signo democrático‐progresista en la región. Pese a los diferentes ritmos, horizontes y acentos, nunca antes coincidieron en Latinoamérica y el Caribe tantos ejecutivos comandando procesos de redistribución, construcción de soberanía y ampliación del campo democrático. Además, estos gobiernos están liderando, como ya se ha explicado, procesos de integración y construcción regional que han superado los límites declarativos y apuntan en un sentido de transformación geopolítica. Este fenómeno, llamado del “giro a la izquierda”, así como las condiciones geopolíticas que lo han hecho posible, cuando en el pasado fue tantas veces truncado, merecen una atención prioritaria por las posibilidades de avance histórico y por su implicación global. Es bueno recordar que América Latina, en un momento global de violencia, desestructuración y desencanto, se ha convertido en un espacio político y cultural privilegiado para la mejora colectiva de la vida, y por tanto en una referencia mundial para las personas y los pueblos progresistas. En segundo lugar, el panorama intelectual y cultural latinoamericano se encuentra marcado por un cierto repliegue defensivo –que no desaparición‐ de las ideas conservadoras‐liberales y de los proyectos de las élites históricas, que están experimentando importantes mutaciones para adaptarse a los nuevos consensos en despliegue, anudados a partir de la crisis del modelo neoliberal y basados en una nueva centralidad política de “las masas” como sujeto político. Estos nuevos consensos en formación deben ser investigados, analizados y problematizadas sus dificultades, sus ángulos muertos y sus tensiones internas. No obstante, este repliegue o necesidad de adaptación a un campo discursivo marcado por la centralidad de algunos de los términos, los valores y las propuestas progresistas, está considerablemente limitada al menos por dos elementos, que condicionan el alcance relativo de la hegemonía del relato posneoliberal y obstaculizan su sedimentación en una sociedad civil y una estatalidad que consoliden los cambios progresistas. Por una parte, la escasez general de una nueva intelectualidad orgánica para la transición estatal, capaz de conjugar la movilización política con la gestión en clave transformadora y eficaz. La necesidad de ocupar posiciones para la disputa al interior del Estado, la ampliación de lo público y el carácter abrupto de las rupturas populares ha consumido las mejores energías de una primera hornada de militantes políticos que han tenido así muy poco tiempo para formar a sus sucesores en términos teóricos, ideológicos y políticos. Sólo esta formación es un antídoto contra las inercias de unas administraciones y sociedades civiles mayoritariamente hegemonizadas por la vieja política, el clasismo y el conservadurismo. Los procesos de cambio político de signo popular tienen entre una de sus principales dificultades la de producir, en un tiempo político marcado por la urgencia, los cuadros políticos para la construcción del nuevo Estado y los cuadros intelectuales para la renovación de la primacía cultural, moral y estética de las fuerzas emancipadoras. Además, estas dos tareas, en lo posible, deben irse entrelazando y entremezclando. Este aspecto requiere un trabajo prolongado de ir construyendo tanto las bases materiales –centros de estudio y análisis, publicaciones, becas, programas de formación, medios de difusión del pensamiento, premios literarios y científicos, estímulo a la cultura transformadora, etc.‐ como los mimbres conceptuales, gramaticales y simbólicos para un relanzamiento de la capacidad de las ideas del bloque popular para determinar el horizonte y los códigos de su tiempo. Por otro lado, los hábitus culturales de las sociedades latinoamericanas, también aquellas atravesadas por procesos de acceso popular al Estado, siguen estando mayoritariamente marcados por prácticas sociales, horizontes estéticos y aspiraciones que responden a la mayor capacidad de seducción de los mitos, ficciones orientadoras y valores del capitalismo: violencia, machismo, consumismo, cultura de la indisciplina y la inmediatez, ineficacia, irresponsabilidad, etc. Esto constituye un considerable y poderoso freno –
especialmente por su carácter “invisible”‐ a los procesos que buscan, partiendo de las comunidades de las clases populares, fundar una esfera pública socialista para el buen vivir, el vivir bien, el socialismo del siglo XXI o cualquier concepción cuya principal meta sea la expansión de la igualdad y de la libertad. Se trata aquí de afrontar una lenta modificación antropológica sin la cual las modificaciones jurídico‐institucionales corren siempre el riesgo de quedar como trincheras desguarnecidas. Al mismo tiempo, es importante recuperar un análisis sobre las derechas latinoamericanas y sobre las acciones de los grupos económicos y financieros. La mirada de las últimas décadas, colocada –
principalmente‐ en los movimientos sociales y en el Estado nos ha hecho relegar en análisis sobre los “contrincantes” centrales que tienen estos gobiernos a la hora de la introducción de cambios económicos y políticos. Se hace necesario construir un mapa de los actores que desde el campo conservador son productores de análisis, propuestas, interpretaciones o expresiones que después se convierten en munición de primer orden para la batalla política. Este análisis no debe quedarse en identificar centros o instituciones, sino en diagnosticar sus principales estrategias en la disputa por el sentido, la interpretación y la proyección del presente. En tercer lugar, el Estado vuelve a estar en el centro de la discusión política y social, ya no como problema, sino como espacio privilegiado –aunque no único‐ de la política y la vida en común. Su retorno reabre gran parte de las cuestiones históricas de los procesos emancipadores: su relación con la construcción de comunidad, con la democracia, la representación y la libertad, su articulación territorial y con la diversidad étnica, su transformación, la institucionalidad y los equilibrios de fuerzas, su autonomía relativa o sus inercias. Su condición de “máquina”, “sistema de aparatos y dispositivos” o “campo de disputa”. La cuestión del Estado es en Latinoamérica, especialmente en sus procesos de avanzada, la cuestión de la transición, que obliga al pensamiento crítico a trabajar por articular la política como conflicto y ruptura con la política como gestión y construcción de orden; el triángulo del que habla Rafael Correa para referirse a la necesaria conciliación de libertad, igualdad y eficacia. En cuarto y último lugar, el socialismo o la propuesta de construcción de un gobierno popular, cobra una cierta importancia política no tanto como programa acabado sino como horizonte, como tensión emancipadora. Pero esta función da muestras de relativo agotamiento por cuanto los procesos de cambio y gobiernos populares se topan con dificultades que no están en los viejos manuales, mientras que, bajo la excusa de no adelantar o imponer paradigmas, la reflexión crítica no parece haber trascendido el momento de la ruptura ni haberse atrevido a sugerir líneas de desarrollo, que han sido sustituidas por la constatación de las contradicciones y la celebración del inmediatismo. La consolidación de este tiempo histórico de transformaciones exige pensar las condiciones de la “irreversibilidad relativa” –pues en condiciones de libertad nunca puede ser absoluta‐ los anclajes económicos, culturales e institucionales que pueden fortificar las posiciones conquistadas sin esclerotizar las posibilidades de conquista de nuevas y más ambiciosas plazas. Esto pasa, necesariamente, por la construcción de instituciones eficaces que conviertan en cotidianidad los avances realizados, que no exijan la movilización permanente y que construyan una estatalidad que responda a la emergencia de los sectores subalternos. Un tiempo histórico tan rico, tan atravesado de desafíos, tan fértil, tan sometido a una guerra por su lectura, exige análisis, estudios e interpretaciones audaces. Es necesario aggiornar la agenda de la ruptura en la región, librar la batalla intelectual por fijar los términos de las confrontaciones por venir –entre ellas, una ya indisimulada contraofensiva conservadora regional‐ y atreverse a proponer rumbos estratégicos para el avance popular. Ni la academia ni quienes se dedican al trabajo intelectual pueden quedar al margen de este esfuerzo, a riesgo de convertirse en convidados de piedra de un proceso histórico, tomadores de notas, guardianes de la verdad de los textos clásicos u opinadores de ocasión. La década decisiva‐década disputada en América latina Caracterizada la década ganada y apuntados los rasgos de este cambio de época, se evidencia la disputa que llega, la que se libra ya y que hace decisivos los años venideros, situando como primera tarea la búsqueda de esas condiciones de irreversibilidad relativa que puedan fortalecer, profundizar este cambio de época regional hacia la el mayor peso de las voluntades y el buen vivir de las mayorías. Hace más de diez años señalábamos cómo la región reacciona en contra de la progresión de empobrecimiento de las mayorías y en contra igualmente de la renuncia a la soberanía nacional, iniciando un cambio de rumbo en el que ahora nos encontramos, en el que se consigue implementar políticas de redistribución de la riqueza, mejorar las condiciones de vida populares, recuperar la soberanía secuestrada, o incorporar a la realidad política amplias capas de población invisibilizadas. Pero lo que está en juego ahora es la dirección de esta tangente de cambio: más allá de estas conquistas, de la década ganada, toca ahora hacer propia la década venidera, escribirla con nombres propios, con lenguaje propio, con retos propios, con placeres propios, dibujar la escena y elegir la arena de disputa. Adelantarse a los peligros y evitar enconarse en neocapitalismos amables. Los procesos de cambio y gobiernos populares se topan con dificultades que no están en los viejos manuales, estamos en los momentos de innovar y emanciparnos de proyectos caducos. Es momento de revitalizar la reflexión y el pensamiento latinoamericano, con este deseo de seguir siendo parte del semillero de ideas progresistas, populares y democráticas para el cambio social con sentido emancipador. Centro Estratégico Latinoamericano Geopolítico (CELAG) está integrado por Alfredo Serrano Mancilla [1] , Iñigo Errejón [2] , Auxiliadora Honorato [3] , Esteban De Gori [4] , Sergio Pascual [5] , Sergio Martín Carrillo [6] [1] Doctor en Ciencias Económicas. [2] Doctor en Ciencias Políticas. [3] Licenciada en Derecho. [4] Doctor en Ciencias Sociales. [5] Master en Antropología, Candidato a Doctor. [6] Master en Ciencias Económicas, Candidato a Doctor. EL PETRÓLEO Y LA GEOPOLÍTICA CONVERTIRÁN A ASIA‐PACÍFICO EN EL OMBLIGO DEL MUNDO Asia‐Pacífico se transformará hacia 2035 en la región central del comercio y la refinación de petróleo. Así lo pronostica un informe sobre las proyecciones globales del sector energético presentado por la Agencia Internacional de la Energía. Los países de Oriente Medio mantendrán su liderazgo a largo plazo en la producción de crudo, pero hacia 2020 América del Norte y Brasil van a poner a sus mercados tradicionales en aprietos. Al mismo tiempo la revolución tecnológica (que la directora ejecutiva de la agencia, Maria van der Hoeven, asocia a la fractura hidráulica, o 'fracking') no permite creer que los precios vayan a disminuir. Para 2035 el precio del barril alcanzará los 128 dólares. Según una previsión del organismo, las corrientes del comercio petrolero se desplazarán hacia la región de Asia‐ Pacífico. Mientras tanto, se acelerará el descenso de la demanda en todos los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, entidad integrada por Canadá, EE.UU., México, Australia, Nueva Zelanda, Japón, Corea del Sur y los países de Europa. Después de 2020 la India llegará a ser la mayor fuente de demanda de petróleo del mundo. Y antes de 2030 China y Oriente Medio adelantarán a EE.UU. y Europa, respectivamente, en las cifras absolutas del consumo de hidrocarburos. A los abastecedores actuales de la creciente demanda, como los Estados del golfo Pérsico, Rusia y los países de la cuenca del mar Caspio, se les añadirán otros, como América Latina y Canadá. Habrá más 'jugadores' en la región, además de EE.UU. y China El experto ruso Alexánder Rodónov cree que Asia‐Pacífico se está transformando asimismo en el mayor foco de intereses geopolíticos en el ámbito global. "Es el nuevo Gran Juego del siglo XXI", sostiene el analista internacional en la revista digital topwar.ru. "Y en él participarán más de dos jugadores." A su juicio, en la región no habrá un antagonismo único, EE.UU. contra China, ya que concentra muchas oportunidades e intereses. Entre los jugadores que participarán de manera independiente en este juego el experto destaca, además de China y EE.UU., a Japón ("cuando termine la ocupación del país por parte de EE.UU."), Corea (después de la reunificación del Norte y del Sur), los "escombros" del Imperio británico (término con el que se refiere a Australia, entre otros países), Indonesia, "como un factor islámico", y Mercosur. "La India y Rusia podrían tener cierta presencia a través de una alianza con Vietnam", agrega. Seguramente, en distintas etapas de la historia se darán diferentes combinaciones de estas fuerzas, sugiere Rodónov. EE.UU. apostará todo por el control de Asia‐Pacífico A EE.UU. le faltan fuerzas para ejercer el control sobre más de una región del mundo y apostará todo por Asia‐Pacífico, pronostica. Va a ceder el espacio euroasiático a Rusia, aunque antes de salir, dice, los estadounidenses "lo queman todo y enganchan a todos a la heroína afgana". América del Sur abrazará el ideario de la izquierda, aunque este continente también se encuentra en la mira de EE.UU. "China es el jugador principal y la causa principal de que el juego empiece", reflexiona el experto. "¿Pero cómo es la verdadera China de hoy? Sus ventajas son bastante conocidas, pero sus puntos débiles se acallan a menudo. La China contemporánea es una cinta de tierra a lo largo de la costa oriental con una población de unos 300 millones de personas. Esta China ha sido edificada no por los chinos, sino por las multinacionales, a las que pertenece." La condición de Japón como aliado de EE.UU. es uno de los vestigios de la Guerra Fría, asegura el analista. Los auténticos deseos de los japoneses son muy distintos. "Japón está ocupada por EE.UU. Los japoneses tienen ganas de eliminar o 'apartar' las bases estadounidenses de su territorio. A su vez, los estadounidenses quieren estafar a los japoneses devaluando la deuda de EE.UU. acumulada por Japón." Para Rusia, establecer una alianza estratégica con China es una solución acertada, cree el analista. Y es, que a diferencia de otras grandes potencias del mundo, Rusia no necesita ninguna expansión hacia el exterior. Texto completo en: http://actualidad.rt.com/economia/view/112470‐asia‐pacifico‐petroleo‐geopolitica‐
pronostico EL PODER DE LAS EMPRESAS TRANSNACIONALES PEDRO RAMIRO, ERIKA GONZÁLEZ, Juan Hernández Zubizarreta 21/11/13 ∙ 8:00 http://www.diagonalperiodico.net/global/20825‐poder‐empresas‐transnacionales.html Cuentas de resultados y cuentos de pobreza En los últimos cien años, mientras ha ido avanzando el capitalismo global y los Estados‐nación han venido cediendo parte de su soberanía en cuanto a las decisiones socioeconómicas, las empresas transnacionales han logrado ir consolidando y ampliando su creciente dominio sobre la vida en el planeta. Y es que aunque, en realidad, los antecedentes de lo que hoy son las compañías multinacionales pueden situarse varios siglos atrás –se habla de la existencia de empresas de este tipo ya a finales de la Edad Media, con los ejemplos de la Banca de los Médici o la Compañía de Indias–, no es hasta finales del siglo XIX y principios del XX, cuando compañías estadounidenses como General Electric, United Fruit, Ford y Kodak comienzan a extender sus negocios fuera de su país de origen, en que las grandes corporaciones empiezan a adquirir un papel de extraordinaria relevancia en el concierto internacional. Y eso se potencia, especialmente, en las tres últimas décadas del siglo pasado y en lo que va de este, ya que el avance de los procesos de globalización económica y la expansión a escala planetaria global de las políticas neoliberales han servido para construir un entramado político, económico, jurídico y cultural, a nivel global, del que las empresas transnacionales han resultado ser las principales beneficiarias. Las transnacionales tienen una extraordinaria influencia sobre la sociedad en el terreno cultural y en el plano jurídico Es evidente el poder que, en términos económicos, tienen las corporaciones transnacionales. Basta comprobar, por ejemplo, cómo la mayor empresa del mundo, Wal‐Mart, maneja un volumen anual de ventas que supera la suma del Producto Interior Bruto de Colombia y Ecuador, mientras la petrolera Shell tiene unos ingresos superiores al PIB de los Emi‐ratos Árabes Unidos. Asimismo, las compañías multinacionales disponen de un innegable poder político: son moneda de uso corriente las estrechas relaciones entre gobernantes y empresarios, no hay más que ver cómo, por citar solo algunos casos, los expresidentes González, Aznar, Blair y Schröder han entrado en el directorio de corporaciones como Gas Natural Fenosa, Endesa, JP Morgan Chase y Gazprom, respectivamente; de la misma manera que, en sentido contrario, Mario Draghi y Mario Monti pasaron de Goldman Sachs a las presidencias del Banco Central Europeo y del gobierno italiano. Igualmente, las empresas transnacionales poseen una extraordinaria influencia sobre la sociedad tanto en el terreno cultural –las grandes compañías emplean la publicidad y las técnicas de marketing para consolidar su gran poder de comunicación y persuasión en la sociedad de consumo– como en el plano jurídico: los contratos y las inversiones de las multinacionales se protegen mediante una tupida red de convenios, tratados y acuerdos que conforman un nuevo Derecho Corporativo Global, la llamada lex mercatoria, con el que las grandes corporaciones ven cómo se protegen sus derechos a la vez que no existen contrapesos suficientes ni mecanismos reales para el control de sus impactos sociales, laborales, culturales y ambientales. Ha de avanzarse en la reflexión y la construcción de alternativas que nos permitan mirar más allá del capitalismo Todo este poder que han acumulado las empresas transnacionales se ha venido acrecentando, de forma acelerada, desde los años setenta hasta hoy. Esto es, desde que con la aplicación de las medidas económicas promovidas por Milton Friedman y la Escuela de Chicago, el neoliberalismo fue imponiendo su ideología por todo el globo aprovechando los golpes militares, las guerras, las catástrofes naturales y las sucesivas crisis económicas para introducir drásticas reformas sin apenas oposición popular en el marco de “la doctrina del shock”. En los últimos cuatro años, desde que estalló el crash financiero global, y siguiendo la máxima de “privatizar las ganancias y socializar las pérdidas”, las instituciones que nos gobiernan están aplicando en Europa las mismas políticas que se llevaron a cabo en los países periféricos en las décadas de los 80 y 90: reformas laborales que recortan derechos laborales básicos, modificación del sistema de jubilaciones para favorecer los planes de pensiones privados, aumento de los impuestos indirectos y de la fiscalidad sobre las rentas del trabajo, reducción de la tributación de empresas y grandes fortunas, mercantilización de los servicios públicos que todavía quedan por privatizar, eliminación de la inversión pública en edu‐cación, sanidad, cooperación, dependencia, etcétera. De este modo, mientras se inyectan presupuestos públicos millonarios a las mismas empresas que durante todos estos años se han beneficiado de la falta de regulación del sistema económico y financiero, la crisis es la excusa para avanzar con más fuerza en el desmantelamiento del Estado del Bienestar, la privatización de los bienes comunes y la apertura de puertas al capital transnacional para que pueda controlar más y más cuestiones que tienen que ver con los derechos fundamentales de la ciudadanía. Las compañías multinacionales controlan los sectores estratégicos de la economía mundial: la energía, las finanzas, las telecomunicaciones, la salud, la agricultura, las infraestructuras, el agua, los medios de comunicación, las industrias del armamento y de la alimentación. Y la crisis capitalista no ha hecho sino reforzar el papel económico y la capacidad de influencia política de las grandes corporaciones, que tan pronto hacen negocio con los recursos naturales, los servicios públicos y la especulación inmobiliaria, como con los mercados de futuros de energía y alimentos, las patentes sobre la vida o el acaparamiento de tierras. Asistimos a una crisis sistémica que no es solo económica, sino también ecológica, social y de cuidados, que está produciendo estragos en las condiciones de vida de la mayoría de la población mundial. En este complejo contexto, resulta imprescindible continuar con la investigación, el análisis, la denuncia y la movilización en contra de los abusos que cometen las empresas transnacionales en su expansión por todo el globo. Porque, lejos de debilitarse con la actual crisis económica y financiera, el hecho es que las grandes corporaciones continúan fortaleciendo su poder e influencia en nuestras sociedades gracias a sus renovadas estrategias corporativas y a la constante aplicación de nuevos modelos de negocio. Por eso, a la vez que se profundizan las desigualdades y las mayorías sociales ven cómo sus derechos quedan relegados frente a la protección de los intereses comerciales y los contratos de las compañías multinacionales, se hace más necesario que nunca fortalecer las luchas y resistencias en contra de las empresas transnacionales. A la vez, ha de avanzarse en la reflexión y la construcción de alternativas socioeconómicas que nos permitan mirar más allá del capitalismo, abriendo ventanas hacia esos otros modelos posibles, otras realidades que no pasen por situar a las grandes corporaciones en el centro de la actividad de la sociedad sino que, justamente al contrario, las desplacen a un lado para colocar en su lugar a las personas y a los procesos que hacen posible la vida en nuestro planeta. Un mercado controlado por pocas empresas ¿Qué son las transnacionales? Una empresa transnacional (o multinacional) es aquella empresa que está constituida por una sociedad matriz creada conforme a la legislación del país en que se encuentra instalada, que se implanta a su vez en otros países mediante inversión extranjera directa, sin crear empresas locales o mediante filiales, de acuerdo a las leyes del país de destino. Aunque tenga la apariencia jurídica de una pluralidad de sociedades, en lo esencial se constituye como una unidad económica con un centro único con poder de decisión. El poder en pocas manos En el año 2010, había 80.000 empresas transnacionales en todo el mundo, que controlaban 810.000 compañías filiales. Eso sí, a pesar de que existen miles de transnacionales en el mercado global, apenas unos cientos de ellas controlan a las demás: 737 multinacionales monopolizan el valor accionarial del 80% de total de las grandes compañías del mundo, y solo 147 controlan el 40% de todas ellas. ECONOMÍAS DEL AFECTO / ECONOMÍAS AFECTIVAS: HACIA UNA CRÍTICA SPINOZISTA DE LA ECONOMÍA POLÍTICA* (Ponencia presentada por Jason Read en la conferencia Historical Materialism, Londres 2013. Traducida por Sebastián Touza) http://anarquiacoronada.blogspot.com.ar/2013/11/economias‐del‐afecto‐economias.html Antonio Negri sostiene que “en la era posindustrial la crítica spinozista de la representación del poder capitalista corresponde más a la verdad que el análisis de la economía política”. Muchas de los retornos contemporáneas hacia Spinoza dentro del pensamiento marxista han seguido esta trayectoria, alejándose de la crítica de la economía política en dirección hacia las críticas de la ideología o, en el caso de Negri, de la representación del poder. Tal vez esto no es sorprendente; es más fácil hacer conexiones entre la crítica de Spinoza a la superstición y las teorías de la ideología que hacer conexiones entre su comprensión de los deseos y de la voluntad de consumo con la producción. Así como Spinoza ofreció una crítica incisiva de las ideologías religiosas, monárquicas e incluso humanistas de su época, tuvo poco que decir, al menos directamente, sobre el capitalismo emergente. El dinero sólo es mencionado una vez en la Ética, donde es definido como el objeto universal de deseo que “suele ocupar el alma de la multitud con la mayor intensidad” (E. IV, ap. XXVIII). Mientras que semejante enunciado se cruza con las críticas de la codicia y la transformación capitalista del deseo, sigue siendo parcial e incidental al desarrollo de una crítica spinozista de la economía política. Frédéric Lordon ha sostenido que el punto de intersección entre el pensamiento de Spinoza y Marx no debe buscarse en la relectura de la superstición como ideología, o incluso en la afirmación aislada de la dimensión afectiva del dinero. Se encuentra en cambio en una intersección más profunda entre la subjetividad y la economía. Como sostiene Lordon, la teoría spinozista del conatus, del esfuerzo por permanecer en su ser que define a cada cosa, es el punto de conexión entre la ontología o antropología spinozista y una crítica marxista de la economía política. Esta no es la conexión sostenida en algunas apropiaciones de derecha de Spinoza, o en rechazos desde la izquierda, que ven en el conatus la afirmación del interés propio que subyace a todas las acciones humanas. El esfuerzo de las cosas por permanecer en su ser que plantea Spinoza no coincide con el individuo que maximiza utilidades subyacente en la economía contemporánea. Como sostiene Lordon, el conatus se esfuerza, pero aquello por lo que se esfuerza, los objetos que considera deseables y las relaciones que busca están ellas mismas determinadas por su capacidad de ser afectadas. Este postulado ontológico y antropológico fundamental tiene como corolario una teoría social en la que cada modo de producción debe ser considerado como un problema particular de “colinearización”, una articulación particular de su esforzarse con el esforzarse de los individuos que lo componen. Una introducción a lo que Lordon llama “colinearización” puede encontrarse en la teoría de la acumulación primitiva de Marx, una teoría que trata en la misma medida sobre la transformación de los hábitos de la subjetividad y sobre la transformación económica.[1] Marx definió lo primero con respecto al capitalismo de la siguiente manera: “El avance de la producción capitalista desarrolla una clase obrera que, por educación, tradición y hábito, considera a los requisitos de ese modo de producción como leyes naturales y autoevidentes”.[2] Esta habituación, la reorientación del esforzarse está, al menos al principio, basada en una reorganización del deseo básico de supervivencia, de perseverar en el propio ser. Incluso debe entenderse que este deseo, un deseo que no es otra cosa que autopreservación, está estructurado. El concepto del conatus en Spinoza está libre de todo naturalismo, de cualquier reducción del esforzarse a una lucha por la vida. Es precisamente porque el conatus carece de una teleología, no se esfuerza más que por aquello a lo que está determinado a esforzarse, que es simultáneamente singular y relacional.[3] El fundamento relacional del contatus incluye, en la interpretación de Lordon, no sólo a los otros inmediatamente presentes y su composición afectiva, sino a todo esforzarse pasado que estructura y determina las instituciones.[4] En tanto que el deseo inmediato de supervivencia, la necesidad de comida y refugio, subyace al trabajo asalariado, este esforzarse “inmediato” debe ser apartado de otros medios de supervivencia, de su conexión con otras formas preexistentes de supervivencia o del simple acto de tomar cada uno lo que necesita. La descripción que hace Marx de la “acumulación primitiva” no es sólo destrucción del común y acumulación de riqueza, es también la destrucción de la idea misma de una existencia no fundamentada en la mercancía y la forma‐salario. Se trata de una acumulación primitiva del conatus.[5] La historia de cada institución, de cada práctica, es la destrucción de ciertos modos de esforzarse y la creación, o la canalización, de otras formas. La naturaleza no crea naciones ni economías. Ningún orden social está fundado en un esforzarse natural o, mejor dicho, todos los órdenes sociales lo están; la diferencia está en cómo se articula ese esforzarse, en sus objetos y actividades. Si el capitalismo tiene como característica distintiva separar a los trabajadores de los medios de producción, entonces esta separación altera radicalmente la inmediatez de la necesidad y el deseo. El hambre puede impulsar a la gente a trabajar, pero ese trabajo siempre estará desfasado con respecto a la inmediatez de ese deseo.[6] Lordon sostiene que la transformación fundamental necesaria para traer al presente la composición afectiva de Spinoza es la separación fundamental entre el esforzarse, la actividad y su objeto. Esta separación de los medios de producción es menos una pérdida fundamental, como ocurre en las descripciones de la alienación, que una transformación fundamental de la actividad, de lo que significa dedicarse a la autopreservación o al trabajo. Hay una indiferencia a la actividad en sí, los objetivos de la actividad particular están despojados de sus sentidos, sus orientaciones particulares al bien y el mal, lo perfecto y lo imperfecto. En tanto podemos unirnos afectivamente a cualquier trabajo particular, cualquier tarea particular, que desarrolle nuestro potencial y nuestras relaciones, que se convierta en la causa de nuestra dicha, esto es secundario con respecto al deseo y la necesidad de dinero. El trabajo concreto se subordina al trabajo abstracto. Existe así una escisión afectiva en el corazón del proceso de trabajo, entre el posible amor por mi propia actividad, sus dichas concretas, y sus resultados, su intercambiabilidad abstracta. Lo que podríamos llamar la composición afectiva del trabajo es cómo, en un momento dado, estos dos aspectos son valuados o devaluados, cuánta dicha se busca en la actividad del trabajo misma, o cuánta se busca en términos de la acumulación que hace posible. Este desplazamiento entre actividad y objeto es complicado, tanto causa como efecto, de las relaciones cambiantes de esperanza y miedo en un momento histórico dado. Lordon ofrece un boceto de esta historia de la composición afectiva del trabajo, enmarcada en tres períodos; primero el período correspondiente a la acumulación primitiva y el advenimiento de la subsunción formal; seguido por el fordismo y el neoliberalismo. En el primer período, el de la acumulación primitiva del conatus, la simple falta de una alternativa es suficiente, el esforzarse es determinado por el miedo a padecer hambre. Como escribe Marx, el modo capitalista de producción depende en parte de “los impulsos del trabajador a la autopreservación y la propagación”.[7] En el nivel más fundamental, todo lo que tiene que hacer el capitalismo es destruir cualquier alternativa, restringir el común [commons] y tomar medidas enérgicas contra aquellos que se esfuerzan en realizar su existencia fuera del trabajo asalariado. El segundo, el fordismo, está definido por la intersección de dos transformaciones: la separación de la actividad de toda dicha intrínseca y el investimiento afectivo del consumo. El trabajo es simplificado y fragmentado, despojado de los placeres y del virtuosismo. Este es el trabajo de la línea de montaje. Al mismo tiempo se expande la esfera del consumo. El célebre “día de cinco dólares” de Ford aumentó la capacidad de gasto de los consumidores.[8] La composición afectiva del fordismo podría describirse como una reorganización fundamental del conatus, del esforzarse, desde el trabajo, de la actividad, y hacia el consumo. La actividad del trabajador es fragmentada, hecha parte de un todo que la excede, para convertirse tanto en pasividad como en actividad. La tristeza del trabajo, su agotamiento, es compensada por las dichas del consumo. Esta transformación de un investimiento afectivo en el trabajo a un investimiento afectivo en el consumo podría describirse también como un desplazamiento de la dicha activa, la dicha de la capacidad propia de actuar y de la transformación de la acción, a la dicha pasiva. Los afectos dichosos pasivos son aquellos que aumentan nuestra potencia de actuar, mientras que permanecen fuera de nuestro control. Los placeres del consumo, el consumismo, pueden comprenderse como dichas pasivas, prometen cierto aumento de nuestra potencia, de nuestras dichas y deseos, pero lo que nunca pueden brindar, lo que nunca puede venderse, es la capacidad misma de producir activamente nuevos placeres. El compromiso fordista puede así distinguirse de las posteriores, posfordistas o neoliberales, articulaciones de afectos, transformaciones que pueden también describirse por medio de una transformación del trabajo y el consumo. En términos generales, estas transformaciones pueden describirse inicialmente como un desmantelamiento de la seguridad y la estabilidad del trabajo. El compromiso fordista acarreaba consigo una dimensión de estabilidad, producida por las negociaciones colectivas y la centralidad del contrato.[9] El neoliberalismo, tal como lo define Lordon, es primero que nada una transformación de las normas y estructuras que organizan y estructuran la acción. Como tal es fundamentalmente asimétrico, los trabajadores están expuestos cada vez a más riesgos, mientras que los capitalistas, específicamente los que se ocupan del capital financiero, son liberados de los riesgos clásicos de la inversión.[10] Esta pérdida de seguridad para el trabajador cambia fundamentalmente la dimensión afectiva del dinero. Ya no es un objeto de esperanza, el medio posible para realizar los propios deseos, sino que se convierte en aquello que repele el miedo. El dinero se convierte en parte del deseo de seguridad, la única seguridad posible: las habilidades y acciones propias no tendrán ningún valor en el futuro, pero el dinero siempre lo tendrá.[11] Puede entenderse este desplazamiento del fordismo al neoliberalismo como un desplazamiento de un régimen de esperanza (matizada con miedo) a un régimen de miedo (matizado con esperanza). La esperanza y el miedo no pueden separarse, pero eso no significa que una determinada composición afectiva no esté definida por una más que por el otro. De este modo, es posible sostener que la precariedad se comprende mejor como un concepto afectivo. Es menos una cuestión de cierto desplazamiento objetivo en el estatus de la seguridad que un desplazamiento en cómo se perciben el trabajo y la seguridad.[12] Si la precariedad puede ser usada para describir adecuadamente la vida económica contemporánea es menos porque todos están trabajando con algún tipo de contrato temporario o de media jornada, aunque estos son significativos, que porque un sentido constante de inseguridad impregna a todas las situaciones laborales.[13] La precariedad afecta incluso al empleo estable por medio de su transformación tecnológica; siempre se puede estar trabajando o al menos en contacto con el trabajo y una ansiedad generalizada impregna la totalidad del trabajo, a medida que las mediciones más indirectas de la productividad reemplazan a la productividad en la línea de montaje.[14] El trabajo indirecto, fragmentado e inmaterial de los servicios, la gestión del conocimiento y el trabajo emocional están menos sujetos a la cuantificación directa, la medición de unidades producidas, y por consiguiente están sujetos a la inspección y la evaluación. La inseguridad generalizada, el contacto constante y la inseguridad de la evaluación definen la economía del miedo neoliberal. El desplazamiento del fordismo al neoliberalismo no puede solo ser descripto como un desplazamiento de la esperanza al miedo, de un deseo por el dinero fundado en el terreno en expansión de una buena vida a un deseo fundado en la inseguridad del futuro. Se trata de una composición afectiva fundamentalmente diferente, que transforma la relación tanto con el trabajo como con el dinero. Como sostienen Luc Boltanski y Eve Chiapello en El nuevo espíritu del capitalismo, uno de los aspectos centrales del neoliberalismo, al menos al nivel del lenguaje de los gerentes y los economistas, es la presentación de la inseguridad como oportunidad.[15] La descomposición de la seguridad que funcionaba como telón de fondo del deseo fordista, que hacía posible un vector lineal de acumulación, es presentada como una liberación de la burocracia y el control. El movimiento constante de un proyecto a otro, la falta de estabilidad y de conexiones a largo plazo, está unida no al miedo, la pérdida de seguridad, sino a la esperanza, la capacidad constante de hacer nuevas conexiones, de romper con el pasado en nombre de un nuevo futuro. A medida que el trabajo se hace cada vez más inseguro, menos capaz de proporcionar una progresión estable, consume más tiempo y energía. El neoliberalismo es una rearticulación masiva no sólo de la relación con el dinero, que se convierte en objeto de deseo y de miedo, sino también del riesgo. El nuevo espíritu del capitalismo revaloriza el riesgo. Lejos de ser un retorno a cierto miedo fundamental, el neoliberalismo exige el más alto coeficiente de colinearización, la correlación del esfuerzo por permanecer en su ser del individuo y el esfuerzo por permanecer en su ser del modo de producción. No es un accidente que el vocabulario del neoliberalismo, términos como “capital humano”, “marca personal”, “red”, etc., reproduzcan la idea de una identidad del individuo con el capital. Esta es también una transformación del trabajo; el trabajo ya no se define como algo que se soporta, como una pasividad necesaria que se intercambia por dinero, por las dichas del consumo. El trabajo en cambio se convierte en el terreno de la autorrealización y la actualización. Esta transformación no se refiere sólo a una representación fundamentalmente diferente de la descomposición de la estabilidad, la presentación de la inseguridad como libertad, que es una variante de la filosofía espontánea de la esfera del consumo, sino también una descomposición de los límites que separan al trabajo de la vida. Esto es en parte un efecto de la inestabilidad del trabajo; a medida que los empleos se hacen más precarios, o incluso parecen precarios, el trabajo mismo deviene una suerte de proceso perpetuo de solicitud de empleo.[16] El uso de la frase “establecer contactos” [networking] refleja esta descomposición; es una idea social no sólo para las épocas de desocupación, cuando hacer nuevos contactos es primordial, sino que es un ideal que abarca todas las relaciones sociales. Los lazos débiles, los lazos que nos conectan con los compañeros de trabajo y colegas, son investidos con un máximo de esperanza y de miedo, ya que cualquier lazo, cualquier relación, puede alterar nuestro futuro. Esta inversión precaria en relaciones con otros se complica más por la proliferación de tecnologías del compartir y la vigilancia que convierten a la autopresentación que deja de ser un momento aislado, de la jornada laboral o la entrevista de trabajo, para convertirse en una tarea constante. El establecimiento de contactos, la flexibilidad y la constante autovigilancia de la búsqueda de trabajo se convierten en una característica propia del trabajo contemporáneo. Al mismo tiempo se pretende que esta característica no sea una represión del sí mismo y de la identidad, sino su expresión.[17] No se trata sólo de que el establecimiento de contactos y el trabajo de aparecer motivado, comprometido y entusiasta tenga que ser una suerte de actuación profunda, que exija un gran compromiso, sino de que el lugar de trabajo también incluye a aquellas actividades y relaciones que parecerían estar fuera de él, y trata cada vez más de convertir al ocio, el juego y la creatividad en parte de su estructura. La presentación de Lordon es abiertamente esquemática; en su recientemente publicado La société des affects, aumenta este esquema recurriendo a dos de las proposiciones finales de la Parte Tres de la Ética. En esos pasajes finales Spinoza sostiene que existen tantos amores y odios “cuantas son las especies de los objetos por los cuales somos afectados” (E. III, p. 56) y “cualquier afecto de un individuo se diferencia tanto del afecto de otro, cuanto la esencia del uno difiere de la esencia del otro” (E. III, p. 57). Los objetos múltiples, y los múltiples esfuerzos en perseverar en su ser, constituyen el fundamento de las múltiples composiciones afectivas, cada una cambiante y ambivalente puesto que el mismo objeto es tanto objeto de amor y de odio, y el mismo individuo llega a odiar lo que una vez amó. Una relectura de estas proposiciones a la luz de la historia esquemática de los diferentes modos afectivos de producción no deja de lado a estos últimos, destrozándolos en una pura multiplicidad en la que florecen mil flores. Por el contrario, estas diferencias, variaciones del amor y el odio, deben entenderse como variaciones de una melodía dominante. Como sostiene Lordon, siempre habrá jefes amables y generosos, situaciones laborales que involucran una más amplia gama de actividades, pero estas diferencias y desviaciones son en definitiva sólo distintas expresiones de una misma relación fundamental. El jefe más agradable del mundo no puede alterar significativamente la estructura fundamental de las condiciones de trabajo fordista o neoliberal, el compromiso afectivo a nivel de la intención individual no hace nada por alterar la relación básica con la actividad y el objeto.[18] Este revestimiento afectivo, la tarea de las relaciones humanas, no es intrascendente: más que el papel que juega en motivar a los trabajadores individuales, el trabajo verdadero que realiza es producir la apariencia de diferencia, una sociedad de acciones individuales y no de estructuras persistentes. Buena parte de la crítica cotidiana del trabajo, del capitalismo en general, se concentra en las diferencias: nos quejamos de este jefe, o protestamos contra esta gran corporación por ser particularmente repudiable, pero no abordamos la relación fundamental de explotación o la razón de lucro que excede los diversos modos en que se presenta. La pluralidad, una pluralidad prescripta por lo que Spinoza llamaría el orden espontáneo de la naturaleza, los diferentes modos en que las cosas nos han afectado, tienen prioridad sobre la percepción de las relaciones comunes. A este énfasis en la pluralidad como coartada perpetua, podemos agregar otra tesis de Spinoza. Como sostiene Spinoza, es más posible que odiemos o amemos un acto que consideremos libre que uno que consideremos necesario. En este último punto la economía afectiva de Spinoza se interseca con uno de los puntos centrales de la crítica de Marx a la economía política, el fetichismo, que puede en parte resumirse como percibir el modo capitalista de producción como necesario y natural, no como un producto de las relaciones sociales. La naturalización de la economía, su existencia como leyes naturales autoevidentes, hace difícil para nosotros odiarla, indignarnos. La economía afectiva del capitalismo es tal que es fácil enojarse o agradecer las desviaciones, los jefes crueles y los filántropos benévolos, mientras que la estructura misma, las relaciones fundamentales de explotación, son consideradas demasiado necesarias, demasiado naturales, como para que ameriten indignación. La naturalización de la economía, su fetichización, está acoplada a su complejidad, que hace que nos resulte difícil reconocer su determinación de nuestro esforzarnos. Podríamos ser capaces de rastrear las causas que nos han determinado a que nos guste esto o aquello, a tener este o aquel gusto, pero es tan difícil aprehender las causas que han canalizado nuestro esforzarnos en el trabajo asalariado y aferrado nuestros deseos a la compra de mercancías, tanto que el trabajo y el consumo parecen condiciones naturales más que instituciones históricas. La producción de la indignación es una tarea difícil, no va sólo contra la necesidad percibida del modo de producción capitalista sino contra los modos en que nuestros deseos mismos, nuestros esfuerzos más íntimos en perseverar en nuestro ser, han sido producidos por el capitalismo. Desde esta perspectiva, la provocación central de Spinoza a una crítica de la economía política no es el comentario aislado sobre el poder del dinero, sino la tesis fundamental de que los hombres “se creen libres porque son conscientes de sus propias acciones e ignorantes de las causas por las cuales están determinados” (E. III, p. 2, e.). Esta afirmación contrasta con cualquier afirmación del supuesto deseo por el capitalismo, el deseo de consumir bienes, etc. como su justificación; tales deseos son meramente efectos tomados como causas. Su dimensión destructiva, su pars destruens, está bien claro; lo que no está tan claro, sin embargo, es cómo constituye un proyecto político afirmativo. El punto de partida, más allá de la dificultad de reconocer el modo como ya estamos determinados, es el reconocimiento por parte de Spinoza de que en aquellas cosas que aumentan nuestra dicha, y alejamos aquellos pensamientos que nos debilitan y entristecen. Esta tendencia afectiva no sólo explica por qué “luchamos por nuestra servidumbre como si fuera la salvación”, sino también por qué continuamos, contra toda prueba, creyendo que llegará el momento en que el sistema económico actual recapacitará y nos recompensará por nuestros esfuerzos. Además, toda transformación radical no sólo debe romper las líneas de articulación que entrelazan al esforzarse con el trabajo, la felicidad y el consumo, debe producir otras dichas, otras formas de esforzarse. Una revolución es tanto una reorientación tanto de nuestras relaciones afectivas como de las relaciones sociales y no puede ser una cosa sin la otra. ‐‐‐‐‐‐‐‐‐‐‐‐‐‐‐‐‐‐‐‐‐‐‐ [1] Lordon 2010, p. 54. [2] Marx 1977, p. 899. [3] Macherey 1995, p. 105. [4] Lordon 2012, p. 67. [5] Albiac 1996 p. 15. [6] Weeks 2011, p. 43. [7] Marx 1977, p.718. [8] Lordon 2010, p. 49. [9] Lordon 2002, p. 70. [10] Citton 2012, p. 68. [11] Lordon 2010, p. 44. [12] Bernant 2011, p. 201 [13] Southwood 2011, p. 16. [14] Berardi 2009, p. 32. [15] Boltanski and Chiapello 2005, p. 64. [16] Southwood 2010, p. 27. [17] Cederström and Fleming 2012, p. 10 [18] Lordon 2013, p. 94. DE LAS REPRESENTACIONES A LAS TRAMAS por Carolina di Palma http://anarquiacoronada.blogspot.com.ar/2013/11/de‐las‐representaciones‐las‐tramas.html Bueno, ahora estoy en la habitación de la casa donde duermo en La Plata y leo este diálogo que tuvieron Bifo y Guattari en el 77. Diálogo absolutamente conflictivo en el que los autores no se pusieron de acuerdo. Digo esto para situar el libro “Deseo y revolución” que editó Lobo Suelto hace unos días. Es que cuanto más leo a Guattari más me convenzo de su poder simbólico, evidentemente Guattari fue un gran discutidor. Este libro es la puesta en acto de la dialogicidad de Bajtin, es ese concepto en su situación. ¡Que habilidad la de Guattari de hacer estallar los horizontes de posibilidad de los marcos teóricos de su épca! Si bien Bifo intenta volver una y otra vez sobre el rechazo al trabajo de la clase obrera, Guattari no hace más provocar. Dice cosas como estas: "tu definición de clase obrera no se corresponde con la realidad, es una definición admirable pero la clase obrera no es eso. La clase obrera corre el riesgo de seguir siendo el sujeto de la historia. Lo es en la URSS, en el consenso represivo de Bolonia, podría serlo en Francia. Hay una alianza entre la burocracia generada por la clase obrera y la clase obrera". O bien arma esta frase: "no es verdad, pero es así". Y sigue: "que pueda existir otra clase obrera, una clase potencial, revolucionaria, es cierto, pero no se puede imaginar y proyectar su constitución, su formación sino siendo lúcidos sobre aquello que hoy son las clases obreras en URSS, en EEUU, en China". Y también dice: "Creo que hoy para terminar con el poder del estado, con las luchas de clases y con la explotación es preciso terminar no solo con la burguesía sino con la clase obrera". Y redobla, dice ¡quiero vale 5!: "quiero destacar que yo creo que la clase obrera fue en los últimos años el verdadero motor de la capacidad de la sociedad capitalista de continuar su propio progreso". A Bifo lo vemos en las fotos del libro agarrandose la cabeza. Yo ya no subrayo ideas principales sino que remarco los modos de Guattari, lasformas de discusión, subrayo su escucha del otro, subrayo su capacidad de desarticular, de ubicarse en el lugar políticamente incorrecto para provocar un movimiento. Y después sigue con lo mismo que ya venimos leyendo en sus otros libros, cada vez que tiene un espacio habla de subjetividades maquinicas, cuerpos sin órganos, agenciamientos colectivos de enunciación, deseo y revolución molecular. Guardo el libro en mi bolso, y salgo para la facultad. Reingreso a los contenidos de la Maestría de Comunicación y Educación, el tema en esta materia sobre los estudios culturales es cómo participo del debate de la teoría contemporánea, ¡ese es el estado del arte!, no una descripción del marco teórico, sino cómo me incluyo en la discusión, dice Silvia Delfino. Habla de varios pasajes, de las representaciones a las performatividades, de los conceptos a las relaciones, de objetos a situaciones, de la clase social a la experiencia narrada, de las descripciones a las narraciones. Y de manera contundente exclama: ¡La representación situada ya es un acto! Los conceptos me importan por el debate en que están inscriptos, no tanto por lo que describen. Ahora hago copy paste. Si bien Bifo intenta volver una y otra vez sobre el rechazo al trabajo de la clase obrera, Guattari no hace más provocar. Dice cosas como estas: "tu definición de clase obrera no se corresponde con la realidad, es una definición admirable pero la clase obrera no es eso. La clase obrera corre el riesgo de seguir siendo el sujeto de la historia. Lo es en la URSS, en el consenso represivo de Bolonia, podría serlo en Francia. Hay una alianza entre la burocracia generada por la clase obrera y la clase obrera". O bien arma esta frase: "no es verdad, pero es así". Y sigue: "que pueda existir otra clase obrera, una clase potencial, revolucionaria, es cierto, pero no se puede imaginar y proyectar su constitución, su formación sino siendo lúcidos sobre aquello que hoy son las clases obreras en URSS, en EEUU, en China". Y también dice: "Creo que hoy para terminar con el poder del estado, con las luchas de clases y con la explotación es preciso terminar no solo con la burguesía sino con la clase obrera". Y redobla, dice ¡quiero vale 5!: "quiero destacar que yo creo que la clase obrera fue en los últimos años el verdadero motor de la capacidad de la sociedad capitalista de continuar su propio progreso". Yo ya no subrayo ideas principales sino que remarco los modos de Guattari, las formas de discusión, subrayo su escucha del otro, subrayo su capacidad de desarticular, de ubicarse en el lugar políticamente incorrecto. Y después sigue con lo mismo que ya venimos leyendo en sus otros libros, cada vez que tiene un espacio habla de subjetividades maquinicas, cuerpos sin órganos, agenciamientos colectivos de enunciación, deseo y revolución molecular. Decanta lo que dice Silvia. Tiempo de interrupción ¿Podríamos decir que Guattari y Deleuze, ‐¿porque siempre primero ponemos a Deleuze?‐ increpan ese texto de Foucault, sobre Marx, Freud y Nieztche? ¿Por qué hacer estallar al marxismo y al psicoanálisis? Recuerdo la biografía cruzada se cuenta como llegaron hasta Brasil pero que les fue imposible ganarle al lacanianismo en Argentina. Eso en los 80. ¿Bifo porque lo escucha? Guattari a esta altura ya lo había sacado de la cárcel a Bifo, no? ¿Por qué en Argentina Deleuze y Guattari en este momento histórico? ¿Y porqué a través de los talleres de lectura colectiva, autogestionados, públicos y gratuitos. ¿Porqué Zamora y la izquierda en estos marcos teóricos? ¿Porqué una lectura sin historicidad de los conceptos en FILO? ¿Porqué una lectura inmanente? ¿Cómo se compensa la supresión de la historia que habilita la supresión de las jerarquías en la autogestión? Ya casi no tomamos nota, Silvia habla del estado de confusión de los estudios culturales, de cómo al reflexionar sobre la cultura quedamos en un estado de confusión. Salgo de clase y me voy a dormir, sin vino, caigo rendida en la cama. Al día siguiente me levanto con alegría sabiendo que voy a desayunar mirando los árboles por la ventana. Sin embargo, en mi mesa están sentados dos varoncitos, uno muy flaquito con anteojos rectangulares y otros con remera chupada y pantalones de jean caídos que dejan ver el calzón. Pregunto si me puedo sentar y me sirvo un café con leche. Los escucho hablar: ‐Para este desarrollo de soft necesité 40 lucas, pero el flaco que contraté no quería trabajar y se me iban los costos. ‐Pero era un hippie o una empresa? ‐no, era una empresa ‐sí, porque si era un hippie… ‐sabes lo que pasa, esto de la producción propia, tiene sus ventajas, si puedo meter la producción rápido me mejoran los costos, el tema es que a veces no encontrás quien te produzca. Yo por suerte tengo a mi mujer, ella gana 9 lucas y nos arreglamos si no tengo entrada ‐sí, mi novio trabaja conmigo ‐no, es que sabes lo que pasa, yo tengo un pibe, y mínimo hay que pagarle una buena educación, con inglés, mis viejos me dieron una educación de mierda, antes era distinto, ibas a escuela pública, había hospitales públicos. Pasa que mi mujer se queja porque esta re estresada, pero yo le digo que relaje pero que no puede dejar ese laburo. Agarro mi tasa, mis tostadas y me voy a desayunar a la cama. Me pongo a leer las traducciones de Silvia de Stuart Hall sobre los tiempos contemporáneos. Voy a la clase de piano y al final voy a un ciber. Le pregunto a un amigo si me puede ampliar un poco el tema del rechazo al trabajo que Bifo menciona en el libro Deseo y revolución pero que ahí no desarrolla y enseguida me contesta: “la idea de "rechazo al trabajo" fue una de las ideas centrales del operaismo italiano (luego devenido en autonomía italiana... negri, virno, bifo y cia). Simplificando seguro muchísimo quiere decir que las luchas de fines de los 60 y 70 (en Europa ‐está pensando el mayo francés, pero también en el 77 italiano, y en Latinoamérica quizá no fue tan distinto) fueron, sobre todo, luchas contra la disciplina del capital que se organizaba, centralmente, en torno del trabajo en la fábrica. Lo que ellos leen es que a fines de los 60 se da una mutación subjetiva (la llaman "pasaje del obrero masa al obrero social") en la que los trabajadores rechazan la vida organizada por un Estado (el de Bienestar) y asentada sobre dinámicas "disciplinarias" (como verás, nada alejado, por ejemplo, de las críticas situacionistas o del pasaje que luego Deleuze leyendo a Foucault llamará pasaje de la disciplina al control). El trabajo, dirán ellos, se expande a través de lo social. La fábrica deviene fábrica difusa (y se trabaja como yo ahora, en un bar). La relación salarial y el trabajo para toda la vida, estalla….estas luchas en busca de mayor autonomía y cooperación... son derrotadas, el capital retoma el timón y se reorganiza bajo la forma neoliberal (y del rechazo a las formas disciplinarias del trabajo acabamos en dinámicas tercerizadas y flexibilizadas!). En el muy bien libro de Negri que sacó Lobo Suelto hay varios artículos que remiten a este proceso. Bueno, espero oriente más que confunda”. Le agradezco su respuesta y me dispongo a imprimir los textos adjuntos para leer en la semana. Mientras tanto, ya de vuelta en Buenos Aires, mis colegas, amigas, compañeras que dan Comunicación en secundarias públicas hace ya más de 10 años están sumergidas en una angustia desesperante. Se les nota en el cuerpo. Es lunes feriado por la mañana y continuo la lectura de “La Educación y la vida” de Jorge Huergo. Libro que está en etapa de corrección y edición. Me maravillo con el texto. Un libro que historiza (agrego historiza al diccionario de Windows) el sentido común docente. Mientras que lo leo desnaturaliza mi propio sentido común. El libro hace la historia de cada lugar común, de cada sentido dominante en la educación, desarma, deconstruye el proceso de conformación de la hegemonía en la educación argentina. En Times New Roman 14, doble interlineado, y no más de tres páginas por capitulo, este libro está pensando en el placer de la lectura. “Primera parte, educación para la vida, las memorias de las que estamos hechos”. “Segunda parte, la vida en la educación, para romper el encanto de las cosas que son”. Recuerdo el “somos brujos” y el “devenir animal” de Mil Mesetas. Linkeo con el disciplinamiento de las hordas indisciplinadas, el hombre de la naturaleza que no ha aprendido a contener o disfrazar sus pasiones, la cultura popular y las mujeres de la Educación y la Vida. Leo lo que no esta escrito en el texto de Huergo, la cultura mediática, leo la consolidación del campo comunicación/educación, esta producción, que puesta en circulación, le va a disputar sentido al sentido común. Estoy en la cama descansando, con la compu entre mis piernas, me miro el cuerpo, miro mi posición, me miro desde afuera, me miro desde adentro, me ilumina la pantalla y trato dilucidar cuáles son esos relatos que tengo incrustados en mi cuerpo, en este cuerpo que aún sigue siendo moderno. Trato de pensar con qué cuerpo estoy narrando ahora esta historia y si es posible crear otras narraciones que constituyan cuerpos nuevos para la vida en transformación. Recuerdo la propuesta ezquiso de Guattari, su paradigma ético estético, cómo lo retoma Ranciere, la distribución igualitaria de las experiencias sensibles, y dejo que el ser manifieste en la escritura todo lo que yo no sé. “LAS UNIVERSIDADES VIVEN PERDIENDO SU AUTONOMÍA”. ENTREVISTA A HORACIO GONZÁLEZ Por Facundo Martínez http://anarquiacoronada.blogspot.com.ar/2013/11/universidad‐x‐2‐las‐universidades‐viven.html El sociólogo, profesor de la UBA y director de la Biblioteca Nacional, pasa revista a los grandes debates de la vida universitaria. El pasaje de la tradición humanista al modelo científico‐técnico imperante. Una crítica profunda y esperanzada. –Usted plantea que las universidades públicas están atravesando un período de revisión crítica. ¿Cómo encuentra particularmente a la UBA en ese contexto? –Se ha dado la creación de una gran cantidad de universidades en conurbanos y ciudades del interior que proponen un panorama totalmente diferente de la historia de la universidad argentina de los siglos XIX y XX, que era un modelo de cuatro o cinco universidades fundamentales, en las que uno podía encontrar las carreras más importantes y una formación vinculada a la relación con el Estado. Había entonces un gran debate sobre las perspectivas del conocimiento entre las ciencias naturales y las ciencias de la cultura, que fue uno de los grandes motivos de la disputa filosófica de principios del siglo XX. Ahora existe un nuevo mapa, con universidades que acentúan especialidades regionales y un contacto más fluido con las intendencias. Estas universidades incorporan experiencias de estudios universitarios en las familias de los grandes conurbanos, lo cual es presentado como descentralización y también como ampliación de derechos. –Y de temáticas porque, como usted dice, con estas universidades aparece también una gran cantidad de carreras nuevas... –Y justamente por eso pienso que no es posible dejar de acompañar esta gran transformación. Muchas de estas universidades están, con mayor o menor fortuna, encontrando el punto justo de su relación con el territorio y el mundo social al que pertenecen, y al mismo tiempo intentando garantizar el imperativo clásico de la universidad, que es preservar el conocimiento universal. Este es un momento muy interesante que vive la universidad. En este sentido, la universidad napoleónica o humboldtiana, digamos las grandes universidades, han dejado terreno a otra universidad, con modelos pedagógicos y de profesionalización, vinculados con la revolución tecnológica, y vinculados con servicios sociales que trabajan alrededor de la hipótesis de igualación social. –¿Por qué cree que, incluso en este contexto favorable, las universidades públicas no terminan de zanjar la discusión sobre el modelo tecnológico imperante y aquel basado en las humanidades? –Yo hago un balance favorable de toda esta gran mutación universitaria que incluye, en muchos casos, el abandono de las formas tradicionales de las carreras y la opción de hacer una universidad por núcleos disciplinarios. El viejo problema de la departamentalización, por la que la Universidad de Buenos Aires luchó por tanto tiempo y el estudiantado también. En este sentido, el balance general que hago, siendo favorable, acompaña con cierto grado de dramatismo la decadencia de las humanidades. Esto supone un problema, el problema principal de no reconocer que hay un problema. Es decir que la expresión humanidades puede significar ya muy poco, o nada, y está relegada a una especie de departamento –no carente de prestigio– en donde se encierra a la filosofía y a las ciencias humanas. Nadie concibe una universidad sin filosofía, incluso en muchos lugares se la cultiva con gran empeño, pero se la convierte en una especialidad más. Así el nuevo rumbo de las universidades acompaña con más fidelidad la traza de la revolución científico‐técnica o de la revolución comunicacional. –¿No sería preocupante que este modelo de universidad desplazara el saber autodidacta que ha nutrido históricamente a las universidades argentinas? –En esta transformación, ese modelo está en vías de extinción, aunque autodidactas siempre va a haber, por suerte. Pero lo que veo como más grave en esto que usted señala es la constitución de fósiles del lenguaje. Es cierto que la universidad nunca ha prometido un camino en este sentido, pero también es cierto que las maneras de enseñanza de la universidad tocan hoy todos los temas, incluso los conocimientos que han surgido como grandes críticas a la universidad. Todos los de la tradición libertaria, por ejemplo, o lo que fue la tradición de la epistemología foucaultiana. La universidad revela su atención hacia esos conocimientos que muchas veces nacen para criticarla, para intentar abandonar el grado de cristalización del lenguaje que tiene toda universidad. La universidad responde de una manera que hay que celebrar, porque incorpora esos conocimientos, pero por otro lado debemos preocuparnos frente a eso, puesto que lo que hace es, con un fuerte tono asimilacionista, dejar a los grandes conocimientos de la sociedad en una situación escalafonaria y sin su habilitación más transformadora. –Una paradoja... –Esa es la gran paradoja de la universidad, que tiene que contener sus formas de grados, de distinciones, de títulos y de lenguajes establecidos, a modo de reconocimiento, y eso supone un logro pero también pérdida. Y lo que se pierde es la posibilidad de lo que como utopía la universidad tiene en su seno: la idea de una universidad abierta, con conocimientos inesperados, una universidad que admita en sí misma la ruptura de sus tablas de la reglamentación del conocimiento. –Teniendo en cuenta la tradición de las ideas argentinas, ¿no cree que ese debate debería estar siempre presente e incluso enriquecerse? –La universidad no tiene respuesta frente a la gran cantidad de cursos profesionalizantes que se ofrecen. Hoy en la universidad cualquiera da un curso profesionalizante. Entonces este período es festejable sólo por el lado de que nunca hubo tanto estímulo en becas, por ejemplo. El Estado ha cambiado la vida de miles de personas, pero frente a eso sería sumamente necio no percibir la importancia que tiene la adquisición de los primeros grados de un lenguaje estandarizado, prefigurado. –La expresión la tomo del universo de Gombrowicz: así la universidad queda un poco presa de su forma... –Lo que se encuentra en la universidad es que aquel que tenía una poética iniciática vinculada a la adquisición de saberes de una ética muy relevante, lo que ve es el acordonamiento y la estandarización de esos lenguajes y la idea de que éstos aparecen en sí mismos reglados por una clase profesoral que, en muchos casos, no parece preguntarse por el origen de la lengua que habla. Y reglados también por el modo en que se estructura la noción de examen. Nunca hubo una revolución universitaria que no revolucionara la forma del examen. Eso está presente en la reforma universitaria argentina. El examen es el momento más delicado de la universidad, porque ahí se establece una asimetría que hay que justificar con mucha delicadeza, porque es una asimetría que la universidad tiene en su propio reglamento. Con esa asimetría yo estoy de acuerdo, porque de lo contrario creo que no existiría un legado entre tradiciones. Pero al mismo tiempo esa asimetría, si está mal pensada o es mal aplicada, genera una petrificación del terreno universitario. Lo que no puede pasar es que haya una cantidad apabullante de profesores que sepan menos que los alumnos. La universidad tiene que replantearse el modo en que se establece el lugar donde hay otros saberes anteriores a ella, muy valiosos, muchas veces de origen popular o vinculados a sabidurías milenarias. Estructuras de conocimiento que la universidad debería desplegar sobre la base de que encierran tesoros secretos para las personas, y que muchas veces las viene a sustituir bruscamente con el canon científico‐técnico, con la teoría de la información, que es el nuevo tópico al que la universidad está dedicada en cualquiera de sus carreras. Es decir, todo encierra una información, desde una operación quirúrgica a la encuadernación de un libro, y al ser todo parte de la teoría de la información, lo que se pierde es esa identidad infinitamente plural del lenguaje que impide toda homogeneización. La estructura universitaria y la política universitaria van hacia la homogeneización. No se le puede exigir a la universidad que no haga ciencia, pero la universidad debería responder: “Lo haremos sin cientificismo”. Y esa respuesta siempre le cuesta. –En sus más de 40 años en la universidad usted ha percutido de diferentes maneras en esta cuestión, ¿cómo ve, en perspectiva, esta batalla? –Primero, tratando de recordar a los grandes profesores de formación humanística que ya no existen, como José Luis Romero o Mercado Vera; también recordando a los profesores militantes como Roberto Carri, que intentaron lo contrario, es decir, sin abandonar la erudición supusieron que el contacto entre historia y política era más estrecho que lo que la historia argentina iba a demostrar. Y, después, recordando también la carrera de los autodidactas, como Hernández Arregui, que no fue exactamente un autodidacta –fue discípulo de Rodolfo Mondolfo– y sin embargo parecía ser un autodidacta porque tenía un fuerte rechazo por todo lo que era la universidad. Todos esos ejemplos son válidos, y son válidos en el campo de la escritura, del ensayo. Hoy, en la época de los grandes sistemas de financiamiento de la universidad, donde están grandes corporaciones financieras –algo que por suerte no ocurre tanto aquí, como en otros países–, la universidad tiene un criterio de autonomía universitaria que sirve para su lógica política interna, pero que resulta un simpático recuerdo estamental. Desde el desarrollismo en adelante no se cuestionaron esos valores de autonomía, pero se desviaron un poco de ella al vincular a la universidad con la producción, con el campo científico que efectivamente actúa en la producción a gran escala. Esta situación cambia la universidad y al mismo tiempo la obliga a extremar sus recursos filosóficos, porque participar de la discusión sobre patentes de medicamentos o sobre los estilos de gestión del Estado la coloca en un lugar de autonomía sin autonomía. Las universidades son entidades autónomas que viven perdiendo su autonomía. La tienen en su carta magna y al mismo tiempo la pierden en la lógica de las fuerzas productivas. Eso es un motivo de reflexión para el movimiento estudiantil, que es la fuerza social más activa. –¿Sin esa autonomía se pierde el pensamiento crítico? –La autonomía de la universidad es moral e intelectual. Y eso tiene que repercutir de inmediato en su condición científico‐técnica. No se puede pensar una universidad desprendida de exigencias sociales y al mismo tiempo estas exigencias sociales no se cumplirían si la universidad no tuviera una suerte de ley propia del conocimiento, que es el drama de la reforma universitaria de la Argentina, del propio Deodoro Roca. “Toda ciudad es universitaria”, decía, y al mismo tiempo quería dedicarla a que cumpliera tareas sociales e incluso de liberación nacional, sobre todo en sus últimos tiempos. En ese sentido, la universidad es el drama del conocimiento. Cuando lo instituye, está lejos, y continuamente lo tiene sin percibirlo. La actitud para mí más profunda de estar en la universidad es no estar contra la universidad pero sí ser capaz de asumir ese lugar. Hay que ser capaz de estar en contra de la universidad para poder vivir una vida universitaria realmente autónoma. –¿Qué es lo que ha podido hacer al respecto? –Recuerdo con nostalgia la campaña para llevar al rectorado a León Rozitchner, que era una candidatura utópica, pero que tenía como sustento la idea de un nuevo replanteo entre las ciencias de las humanidades y las ciencias de las ingenierías. En el estudio de lo que es la universidad como reproducción de cierta desigualdad interna fracasó hasta el propio Pierre Bourdieu. No puede haber una universidad que nos asocie a los certificados. –Justamente, esa universidad de los certificados es un poco más mezquina que la de las ideas universales. –A partir de los ’60 aparece con mucha fuerza la noción del investigador universitario. La investigación comienza a ser pautada, regulada, incentivada, y todo eso fue aceptado incluso por las fuerzas de izquierda, que creo yo tienen un responsabilidad grande en el sentido de que todo el programa cientificista dominante fue aceptado como parte de una gran modernización. Eso de algún modo explica el abandono de los estudios clásicos y el debilitamiento de las humanidades. –¿No siente que los alumnos se resisten a este modelo? –Si usted está dando una clase sobre Nietzsche y el alumno le pregunta si esto entra en el parcial, ahí se está poniendo al conocimiento en una hondonada pronunciada. La vigencia de muchos profesores es algo relacionado sólo a poder responder esa pregunta, y al mismo tiempo esa pregunta es desoladora. –¿Cuál es entonces el lugar de esa resistencia? –El lacanismo fue un modelo de resistencia, el foucaultismo también. La universidad ha demostrado –casi como el peronismo– que pudo absorber todos los modelos de resistencia. Y luego habló con la voz de esos modelos de resistencia, pero ya pasados por la gran maquinaria. Entonces deja como posibilidad el abandono individual de la universidad. Y si uno ve la política universitaria, es también algo desolador. Repite, y a veces peor, la política nacional. Ahora, no pretendo que se enseñe filosofía en los patios griegos, pero algo de patio griego tendrían que tener las universidades. Algún tipo de profesor de ese tipo, o un conjunto de profesores de este tipo deberían subsistir dentro de la universidad. –Eso retomaría la idea de que el lugar adecuado para criticar a la universidad es la universidad... –Así fue como empezaron las grandes filosofías. La universidad muchas veces confunde su integración con lo social con el hecho de convertirse en dependencias administrativas de cierto conocimiento. En ese sentido, me siento un poco desalentado del estado de la universidad actual. Lo que ha triunfado en el mundo es el modelo de cita, de universidad anglosajona, y es muy difícil encontrar una tesis sobre Echeverría como la que hizo Halperin Donghi. –En su carrera usted renunció al universo de los institutos y las becas, ¿por qué lo hizo? –En mi caso fue una militancia. Pero jamás desaprobaría tener una beca ni le recomendaría a nadie que rechace una. En las formas actuales del estudio se supone que uno debe tener tiempo académico. Yo lo que supuse era que la universidad estaba en el medio de la ciudad humana. Uno estudiaba donde podía, agarrado de la manija del subterráneo A. La idea viene de Borges, que leyó la Divina Comedia en el tranvía. –La tendencia a la formación de eruditos fue despreciada ya por Heráclito hace 2500 años, cuando le criticaba la polimatía a Hesíodo y a Pitágoras, crítica que también retomó a su modo Nietzsche en su Ecce Homo... –Hay que ver si hay que ser erudito. Y en el caso de que uno lo sea, también debiera disimularlo mucho. Hay que ser un erudito secreto y hablar en secreto de todos los idiomas. Cuando escucho muchas clases lo que veo permanentemente es la actitud enfatizadora de los docentes. La pedagogía es una recarga que se nota en los estilos de enseñanza universitaria. Yo preferiría que la enseñanza sea a‐pedagógica, es decir, que lo que hay de pedagogía no se note. Una suerte de enseñanza del profesor distraído, lo que no significa que de ahí no salga un gran erudición o un gran conocimiento, o un estudio profundo sobre Hobbes. –¿Es decir que se ponga más énfasis en el contenido que en las formas? –Sí, pero no quisiera ponerlo en términos de un romanticismo antiguo. Me parece que todo esto habría que probarlo en una sociedad en la que reina una única teoría, que es la llamada sociedad del conocimiento o teoría de la información. Siempre hay una teoría que ilusoriamente se hace cargo de todas las demás. Desde las ciencias sociales hasta la vieja física cuántica. Por eso me parece que hoy una tarea importantísima es ver más de cerca lo que quiere decir eso de teoría de la información. Porque eso supone formas y relaciones entre gobiernos. Supone redes sociales, espionajes, ley de medios. –¿Siente la necesidad de seguir en la universidad a pesar de su edad, que está al límite de la jubilatoria? –La verdad es que no. Aunque sí me imagino dando clases, quizá desde otro lugar. Pero eso es algo que todavía no tengo pensado, y eso que según parece falta poco. –¿Habrá que aceptar entonces que en la universidad se apague cierta luz, que incluso ha dejado huellas? –(Risas.) Lo que me parece es que tiene que resurgir el uso de la palabra asociativa. Una buena clase es un buen capítulo de una investigación. El modelo de la Universidad de Buenos Aires no puede ser este que tenemos. Lo digo por el modo en que el conocimiento se convierte en una estructura de gestión más. Incluso la responsabilidad de la izquierda es mucha, ya que ha tenido un peso electoral mayor, en el modo en el que la sociología y las humanidades fueron anexadas al programa científico‐técnico sin más. Ahora, para achicar esta brecha tendría que darse nuevamente una corriente intelectual muy fuerte. –Por último, ¿cómo ve la situación política actual respecto de la elección del rector de la UBA? –Nada de esto, para mí, es apasionante. LOS PAÍSES DE AMÉRICA LATINA E INTERPOL FORTALECEN LA COOPERACIÓN EN LA LUCHA CONTRA EL CRIMEN ORGANIZADO http://dialogo‐americas.com/es/articles/rmisa/features/regional_news/2013/11/22/asamblea‐interpol Por Ximena Moretti 22/11/2013 Patrulla de seguridad: Un agente de la policía observa desde un helicóptero que vuela sobre Cartagena de Indias, Colombia, el 19 de octubre del 2013. Cartagena fue sede de la 82ª Asamblea General de la OIPC‐
Interpol entre el 21 y 24 de octubre. [Fotografía: AFP /Joaquín Sarmiento] Patrulla de seguridad: Un agente de la policía observa desde un helicóptero que vuela sobre Cartagena de Indias, Colombia, el 19 de octubre del 2013. Cartagena fue sede de la 82ª Asamblea General de la OIPC‐
Interpol entre el 21 y 24 de octubre. [Fotografía: AFP /Joaquín Sarmiento] Las autoridades de más de 100 países que asistieron recientemente a la 82ª Asamblea General de Interpol en Cartagena, Colombia, aceptaron cooperar en la lucha contra el tráfico internacional de drogas, el terrorismo y los delitos cibernéticos. La conferencia se llevó a cabo del 21 al 24 de octubre del 2013. Más de 1,000 funcionarios de 144 países y 630 jefes de policía, así como 24 observadores internacionales, asistieron al evento. La conferencia se centró en los problemas actuales y los futuros desafíos en materia de seguridad generados por la delincuencia organizada, comentó la Organización Internacional de Policía Criminal (Interpol) en su sitio web. Los países que asistieron a la conferencia adoptaron resoluciones para aumentar las alianzas con otras naciones y organizaciones internacionales encargadas de la aplicación de la ley en la lucha contra el terrorismo, el tráfico de drogas, el tráfico de personas y la proliferación de armas radiológicas, químicas y nucleares. Los países también decidieron fortalecer los acuerdos de cooperación ya existentes, y unirse para luchar contra los delitos cibernéticos, a los que Interpol denomina una de las “mayores amenazas para los ciudadanos de todo el mundo”. Los países que asistieron a la conferencia también aprobaron una resolución para trabajar juntos en la lucha contra el contrabando de armas y el tráfico de órganos humanos. Cooperación e intercambio de información La cooperación entre los países es crucial en la lucha contra el crimen organizado internacional, dijo el ministro de Defensa de Colombia, Juan Carlos Pinzón, el último día de la conferencia. “El intercambio de información es y seguirá siendo el factor clave para el éxito en la lucha contra la delincuencia organizada transnacional”, añadió. El terrorismo y el tráfico de drogas continuarán siendo una prioridad para todas las naciones, dijo Pinzón. Los estrechos vínculos entre los terroristas y los traficantes de drogas son un indicio de que las fuerzas de seguridad deben “redoblar” sus esfuerzos para desintegrar las organizaciones delictivas transnacionales, que a veces proporcionan financiamiento a los terroristas, comentó. Narcotráfico internacional El narcotráfico sigue siendo una de las principales amenazas para la seguridad mundial, según un estudio dado a conocer en la conferencia por la Policía Nacional de Colombia. Anualmente se producen alrededor de 800 toneladas de cocaína en todo el mundo, y la mayor parte de la producción se realiza en Colombia, Perú y Bolivia, según el reporte. Los narcotraficantes generan ganancias de más de 320 billones de dólares al año, de acuerdo al reporte. También señala que además de combatir el contrabando de drogas, las fuerzas de seguridad deben tratar de afectar las estructuras financieras de las organizaciones criminales transnacionales. El informe destaca el papel del capo del narcotráfico mexicano Joaquín “El Chapo” Guzmán, líder del Cártel de Sinaloa, que cuenta con una fortuna cercana al billón de dólares. El cártel también está involucrado en el contrabando de armas y otras actividades delictivas. El Chapo opera en casi todo el mundo, de acuerdo con la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA). El Chapo tiene alianzas con grupos de delincuencia organizada en Guatemala y Ecuador, por ejemplo, y el Cártel de Sinaloa opera realizando contrabandos de cocaína, heroína y drogas sintéticas con destino a países europeos y Australia. El narcotráfico afecta a casi 190 países que participan en Interpol. La violencia inherente al tráfico de drogas y los problemas sociales causados por la venta y el uso de las drogas –tales como la adicción– son una amenaza para la seguridad mundial, de acuerdo a un informe de la Interpol. “Las drogas ilícitas perjudican el desarrollo económico y social y fomentan el crimen, la inestabilidad y la inseguridad”, añade el informe. Las fuerzas de seguridad utilizan la tecnología Las fuerzas de seguridad en América Latina y en todo el mundo continúan combatiendo las actividades convencionales del crimen organizado, como el tráfico de drogas, el contrabando de armas y el secuestro, mientras realizan ajustes para luchar contra las nuevas amenazas, dijo un analista de seguridad. “Hemos pasado de la agenda convencional de las drogas, las armas y el tráfico de personas, a la cooperación en inteligencia para combatir las nuevas amenazas criminales”, entre las que se encuentran los delitos cibernéticos, dijo Germán Alberto Sahid, un analista de seguridad de la Universidad del Rosario en Colombia. Las fuerzas de seguridad están utilizando la tecnología contra la delincuencia organizada. Por ejemplo, en los últimos meses la Interpol lanzó un programa conocido como “e‐extradition”, una plataforma técnica que permitirá acelerar el proceso en las solicitudes de extradición. El programa fue recibido con el apoyo entusiasta de muchos de los delegados en la conferencia. Las fuerzas de seguridad latinoamericanas también están utilizando la tecnología para luchar contra la delincuencia organizada. Por ejemplo, en octubre del 2013, la Armada del Ecuador utilizó un avión no tripulado para localizar una lancha que estaría contrabandeando drogas. La Armada transmitió la ubicación de la embarcación a la Guardia Costera, que posteriormente la interceptó, hallando en su interior una carga de 800 kg cocaína aproximadamente. Lucha contra los delitos cibernéticos En 2014, la Interpol pondrá en marcha una nueva iniciativa para combatir los delitos cibernéticos. En septiembre del 2014, Interpol tiene programado el lanzamiento del Complejo Mundial para la Innovación en Seguridad Cibernética en Singapur. El complejo estará equipado con la tecnología más reciente disponible. Tendrá tres secciones principales, una para la investigación, otra dedicada a la medicina forense, y la tercera, que se enfocará en realizar análisis de las amenazas emergentes. Interpol no cuenta con estimaciones de la cantidad de dinero que es robado en todo el mundo debido a la ciberdelincuencia, de acuerdo a Noboru Nakatani, director del Complejo de Seguridad Cibernética. Sin embargo, el Centro de Estrategias y Estudios Internacionales (por sus siglas en inglés “CSIS”) estima que la cifra de esta actividad criminal está entre los 300 billones y un trillón de dólares. Mientras que las organizaciones criminales transnacionales están utilizando la tecnología para cometer crímenes, Interpol está luchando contra ellos con sus propias herramientas tecnológicas, dijo Nakatani. Cooperación en América Latina El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, inauguró la Asamblea General de Interpol, realizada en el Centro de Convenciones de Cartagena, con un discurso de apertura. Colombia está promoviendo la cooperación entre los países de América Central y el Caribe en la lucha contra las organizaciones criminales transnacionales. A finales de septiembre del 2013, Pinzón, el ministro de Defensa colombiano, visitó a autoridades militares de siete países de América Central y el Caribe para analizar las formas en las que las fuerzas de seguridad de toda la región podrían cooperar en materia de seguridad. El ministro se reunió con autoridades militares de Panamá, Honduras, Guatemala, El Salvador, Jamaica, República Dominicana y Trinidad y Tobago. Hablaron sobre la posibilidad de aumentar las oportunidades de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional de Colombia para combatir el narcotráfico y otros crímenes internacionales, como la extorsión y el secuestro. Dicha cooperación regional es crucial en la lucha contra las organizaciones delictivas transnacionales, según el analista de seguridad Sahid. “Los estados están comenzando a entender que la seguridad es una situación que implica un amplio programa de trabajo. Por primera vez, se están tratando cuestiones ambientales, económicas, sociales, políticas, militares y de seguridad humana. Lo cual es muy importante”, dijo Sahid. “Los países están empezando a estandarizar la doctrina jurídica contra las amenazas y crímenes con las mismas penas y procedimientos. Éste es un avance porque facilita la comunicación entre los organismos”. “Las medidas adoptadas en la cumbre serán direccionadas a los distintos países para cooperar en inteligencia y seguridad independientemente de la ideología política”, comentó Sahid. “Los gobiernos se han dado cuenta de que los grupos criminales están comenzando a amenazar la estabilidad política, económica y social”. Combatir el terrorismo La cooperación y el intercambio de información también son cruciales en la lucha contra el terrorismo internacional, dijeron los funcionarios. “Queremos evitar que el terrorismo internacional pase de un país a otro”, dijo Ronald Noble, secretario general de Interpol. Colombia acordó con el gobierno de EE.UU. mejorar la cooperación en lo referente a la extradición de presuntos terroristas y traficantes de drogas. Interpol es considerada la tercera organización internacional más grande del mundo, después de las Naciones Unidas y la FIFA (Federación Internacional de Asociaciones de Fútbol). Su sede se encuentra en Lyon, Francia, e Interpol tiene seis oficinas regionales, en San Salvador, Buenos Aires, Abidjan, Nairobi, Harare y Colombia. Los acuerdos de cooperación establecidos en la conferencia de Cartagena ayudarán a las fuerzas de seguridad en su lucha contra los grupos del crimen organizado internacional, comentó Noble. “Ahora tenemos una estructura aún más fuerte para hacer frente a los diversos desafíos que la delincuencia transnacional plantea a la comunidad global de las autoridades que aplican la ley”, concluyó Noble. La policía colombiana desplegó un gran operativo de seguridad para garantizar la seguridad de la conferencia. Un destacamento de 2,500 agentes de policía y perros de detección de explosivos ayudó a garantizar la seguridad en la conferencia. PARAGUAY: LAS MUJERES EN EL CENTRO DE LAS RESISTENCIAS http://www.elciudadano.cl/2013/11/24/99907/paraguay‐las‐mujeres‐en‐el‐centro‐de‐las‐resistencias/ [1] Silencio y velas. Alrededor de una mesa, en una cocina abierta hacia un amplio patio engalanado
con plantas y árboles, mujeres de todas las edades y varones muy jóvenes colocan hierbas en pequeñas
bolsitas que sellan con el calor de las llamas. Murmullos, risas y velas; un ambiente místico, espiritual,
para una tarea colectiva que celebra la vida. La sede de Conamuri[2] es un sitio apacible que combina
el trabajo con la intimidad, como la vida campesina que de algún modo reproduce. Las militantes están
preparando alimentos para la feria de comidas y productos agroecológicos JAKARU PORÃ HAGUÃ (“Para
que podamos comer bien”, en guaraní), que pequeños productores y productoras de varios
departamentos realizan en el centro de Asunción. El tiempo de trabajo es pausado y se interrumpe con
relatos, opiniones, miradas y silencios. Del círculo emana una energía que invita a integrarse. “Las
mujeres poseen el 8% de la tierra pero producen el 80% de los alimentos y son quienes pasan más
hambre”, se lee en un cartel.
La casa de María tiene un fondo extenso donde antes criaba cerdos, una de las principales actividades
enLos Bañados, la zona inundable de la capital donde tres generaciones le fueron ganando espacio al
río desafiando los asiduos desbordes. Nos ofrece agua fresca y vamos acomodando sillas en las que se
arrellanan mujeres del barrio, entre ellas Carmen, fundadora de Codeco[3], y Patricio, el único varón
del grupo. De a poco empiezan a relatar las novedades de los Bañados, en particular las temidas obras
del proyecto Franja Costera que amenaza “urbanizar” un barrio de 150 mil habitantes que gracias al
trabajo de los vecinos ahora es apreciado por la especulación inmobiliaria. La última inundación, dos
meses atrás, fue la excusa para que las autoridades renovaran las amenazas de desalojar miles de
viviendas. María señala la calle donde vive, que sería el límite trazado por el municipio para expulsar y
derribar.
Las dos organizaciones, la rural integrada por campesinas e indígenas, y la urbana formada por los
sectores populares de Asunción, son muy diferentes pero tienen varios aspectos en común: la vocación
de resistencia comunitaria al avance del capital sobre sus vidas (léase soja y agrotóxicos o especulación
inmobiliaria), estar integradas mayoritariamente por mujeres y abrirse al trabajo con varones jóvenes.
ANÁLISIS SIN CONCESIONES
“Con la feria buscamos establecer un nexo entre la ciudad y el campo”, suena una voz desde el círculo.
“A través de nuestra comida y de los alimentos orgánicos volvemos a relacionar lo rural y lo urbano, un
vínculo que el avance del agronegocio está destruyendo”. La población rural supera el 40% pese a la
incontenible expansión de los cultivos de soja que han expulsad,o desde 1989, cuando cayó la dictadura
deAlfredo Stroessner, a una parte considerable de los campesinos de sus tierras: en la década de
1980 el 60% de la población paraguaya vivía en el campo. Los sucesivos gobiernos, incluyendo al del
progresistaFernando Lugo (2008-2012), destinaron el 70% del presupuesto para agricultura a
subsidiar a los grandes agroexportadores. Las familias agricultoras reciben sólo el 5% del gasto público
y de ellas sólo el 15% accede al crédito[4].
Quince organizaciones campesinas y sociales lanzaron una campaña contra Monsanto en el día mundial
de la alimentación, durante el encuentro HEÑOI JEY PARAGUAY (Germina de nuevo Paraguay). Desde
la caída de Lugo, en junio de 2012, se aprobaron siete nuevos cultivos genéticamente modificados. Las
grandes organizaciones campesinas están muy debilitadas y su capacidad de convocatoria es mínima.
“La hegemonía de los viejos movimientos campesinos se terminó”, dice Perla, desde un rincón, abriendo
el grifo de opiniones. “Nosotras no nos debilitamos porque nos vinculamos a lo nuevo que surge en la
ciudad, como las ferias, y porque incorporamos jóvenes”, agrega María. Carina tercia: “Nuestras
dirigentes no se pelean por cargos ni por dinero, son sinceras”. Vuelve María: “No vendemos a las
mujeres, no hacemos pactos, no vamos a negociar, no nos vendemos”. Y para que no queden dudas
remata: “Somos la organización que tiene menos proyectos con el Estado”. Y otra vez Carina: “Lo que
tiene realmente conocimiento y claridad es lo que da poder”. En el ambiente flota la crítica a dirigencias
que nadie nombra, quizá por el dolor o porque siguen siendo compañeros. Ña Cefe (doña Ceferina),
fundadora de Conamuri, reflexiona muy serena: “Hay un vicio por negociar, y salen con el maletín
cargado”. Lentamente el panorama se aclara: muchos dirigentes campesinos y sindicales ocuparon
cargos de confianza en el gobierno de Lugo y abandonaron las bases. Ellas no lo hicieron. El no haberse
“vendido”, las legitimó y las instaló en el centro de la resistencia al modelo encabezado por el presidente
colorado Horacio Cartes. “El sector de izquierda en Paraguay tiene un proceso muy corto”, reflexiona
Alicia. “Hay mucho enredo, mucho autoritarismo, muchos vicios del capital. Vicios de la derecha dentro
de la izquierda”[5]. La joven dirigente de Conamuri pone un ejemplo: los partidos como el Frente
Guasú, que aglutina a la mayor parte de la izquierda, dejaron de ser espacios de representación de los
movimientos. “Lo único que se pensaba allí era en el poder y quién iba a ser candidato o candidata[6]”.
En su análisis, la sequía afectó a miles de campesinos que debieron emigrar, desaparecieron
comunidades enteras, dice Alicia, al punto que “no había nada para comer en el campo”. Lugo nunca
les concedió audiencia, pero el Frente Guasú tampoco. El 6 de mayo, un mes antes del golpe
parlamentario, los movimientos denunciaron al Frente en un comunicado diciendo que actuaba peor que
la derecha. Lugo y la izquierda estaban aislados de los movimientos. “Y en eso vino el golpe”[7].
Las mujeres de Conamuri han construido un análisis propio de la realidad social y política, que incluye
una precisa autocrítica de las organizaciones campesinas. Entre las 23 organizaciones y movimientos
sociales entrevistados en el libro “Golpe a la democracia”, el análisis de las mujeres destaca porque no
se limita a señalar a la derecha golpista y a los grandes terratenientes, sino que también aborda los
problemas y deformaciones en el campo popular.
RESISTIR LA ESPECULACIÓN INMOBILIARIA
Recostada en una silla María no oculta su indignación. Las obras del megaproyecto Franja Costera
avanzan imparables. Ya se construyó el Parque del Bicentenario y la Avenida Costanera, aunque
pocos parecen entender la relación entre las obras y la mayor inundación de las últimas décadas. Su
casa está en el límite de las zonas que serán desalojadas para “urbanizar” los Bañados.
Los humedales entre la ciudad formal y el río Paraguay fueron poblados desde la década de 1950 por
campesinos expulsados por la expansión de la ganadería. Son las zonas inundables de Asunción, donde
viven 150 mil personas, entre el 15 y el 20% de los habitantes de la capital. El 60% tienen menos de
20 años, el 85% está asentado en terrenos fiscales y solo el 15% tienen título de propiedad[8].
Todo lo que tienen los barrios de los Bañados, calles, capillas, alumbrado público, grifos de agua, puestos
de salud, centros sociales y escuelas, fue construido en base a la ayuda mutua. Para adecuar los barrios,
“se han tenido que hacer muchas ferias de comida, se han tenido que vender muchas rifas, organizado
muchas polladas o tallarinadas, se han debido realizar numerosos torneos, colectas”[9].
En los mapas oficiales no aparecen esas 17 mil familias, pero se destacan las obras en construcción.
Desde 2007, al calor de la expansión del modelo financiero que en el campo se traduce en monocultivos
y en las ciudades en especulación inmobiliaria, se reflotó un viejo proyecto que los vecinos aún no
conocen en su totalidad, y del que se van enterando a medida que las obras avanzan.
Franja Costera propone “recuperar” 1.000 hectáreas del Bañado Norte y 1.000 del Bañado Sur. En el
Sur se propone crear un parque industrial y construir un nuevo puerto. En el Bañado Norte quieren
rellenar la mitad para “inversiones privadas”, que incluyen: 82 hectáreas para campo de golf y RESORT,
20 para un parque telemático, 22 para un centro de convenciones, 113 hectáreas para áreas
residenciales. Además están las 500 hectáreas de la reserva ecológica decidida a espaldas de la
población, porque allí se detienen aves migratorias provenientes de Canadá. La reserva rodea al
exclusivo Club Mbiguá.
El Parque del Bicentenario fue inaugurado bajo el gobierno de Lugo y en 2012 se estrenó la Avenida
Costanera, cuatro carriles sobre un gigantesco terraplén al borde del río, varios metros por encima de
las viviendas más pobres de la ciudad. Los vecinos molestan. Cuando la municipalidad entregó 22
hectáreas a la empresa de servicios sanitarios, consideró que allí había sólo siete familias, ignorando
que en realidad eran 420 familias con más de 20 años en la zona[10].
Se trata de emprendimientos de lujo como el Centro de Eventos Talleyrand Costanera[11] o
elComplejo Barrail[12], torres para oficinas y resdiencias, bancos, supermercados y todo tipo de
negocios con el atractivo adicional de la vista a la bahía. En suma, la especulación urbana toma por
asalto los Bañados poniendo en serio riesgo el futuro de sus habitantes.
“Dónde nos vamos a ir si llevamos toda la vida en este lugar”, estalla María. Carmen, Ada y Patricio
muestran la misma convicción. Codeco nació hace 12 años vinculada al trabajo local de la iglesia de
base dirigida por los jesuitas de Fe y Alegría. Allí se formó Carmen y una parte de los vecinos que
trabajaron por mejorar el barrio y ahora pelean para no ser trasladados. “El gran avance de las obras
de la franja se dio bajo el gobierno Lugo; como era un gobierno amigo la gente bajó la guardia”, dice
una vecina. Codeco agrupa once barrios, cada uno con su comisión vecinal que se consideran
comunidades, y la asociación de recicladores que cuenta con 50 socios y socias que ahora trabajan con
motocarros. La coordinadora abarca entre seis y siete mil familias y, como sostiene Ada, las mujeres
son las que sostienen tanto la organización como las propias familias”. De las 30 personas que forman
el núcleo de la coordinadora, 26 son mujeres que se reúnen todas las semanas además de mantener
sus reuniones en los barrios y con la administración. “Hay una relación entre sostener la familia y
sostener la lucha y la organización” reflexiona Ada. Ellas salen a reciclar residuos, trabajo en el que
colabora toda la familia, y son ellas las que sostienen los animales domésticos, consiguen comida para
los cerdos y venden el cartón reciclado. “Ellos están más alejados de la vida comunitaria, prefieran
trabajar fuera como cuidadoches o en la construcción, mientras ellas se encargan de los hijos que
trabajan con los padres después de a escuela”.
APOSTAR A UNA NUEVA CULTURA POLÍTICA
Cuando empezamos a trabajar con varones fue muy complicado”, dice Perla. “Por eso trabajamos sólo
con varones jóvenes”. La decisión responde a “la esperanza depositada en que estos procesos generen
nuevas relaciones de género y es en la juventud donde se construyen”[13]. Perla sostiene que “las
metodologías con la juventud son más vivenciales, como los campamentos, los intercambios, las
prácticas”, y es en la convivencia cotidiana donde aparece, o no, lo aprendido.
Las militantes de Conamuri defienden un “feminismo popular y campesino” que trabajan intensamente
en sus cursos internos, en particular en los Cursos de Formación para las PYTYVÕHÁRA (facilitadoras o
educadoras). En los cuadernos de formación sostienen que el género es una construcción histórica “que
incluye a mujeres, varones y a las diferentes opciones sexuales y por eso hablamos de géneros en
plural”[14]. No luchan contra los hombres sino contra el patriarcado, y se autodefinen como
“anticapitalistas, antipatriarcales y socialistas”. Proponen construir nuevas relaciones entre mujeres y
hombres, democratizar el trabajo doméstico, participar en espacios de poder y de toma de decisiones y
“avanzar en nuestra autonomía individual, económica y política para poder tomar nuestras propias
decisiones”.
La autoeducación, el autocuidado y la autoestima alimentan el orgullo por la organización de las mujeres
que pertenecen a Conamuri. Esa fuerza les ha permitido superar “las campañas de otras organizaciones
contra Conamuri”, como dice una de las mujeres mientras coloca hojas en las bolsitas en la cocina de
la organización. Perla va más lejos: “Desde que incorporamos jóvenes, los discriminan, les dicen que
van a Conamuri porque no tienen el perfil para ser dirigentes”. Un par de jóvenes mueven la cabeza y
asienten. “En las grandes organizaciones no nos dan participación a los jóvenes, y vemos que a
Conamuri no la manejan entre dos o tres sino todas juntas”, dice uno de ellos.
Ña Cefe recuerda que esos mismo “machos viejos” que mandan en las organizaciones se les burlaban
en 1998 cuando se separaron para formar Conamuri. “Qué van a hacer estas viejas amargadas”, les
decían. Recuerda que el maltrato que sufrieron las forzó a retirarse de la MCP[15]. “No estamos contra
el hombre, queremos ir del brazo. Con Lugo todos los dirigentes campesinos se candidatearon, se
pelearon entre ellos por cargos y perdieron sus bases”, insiste Ña Cefe. “La dirigencia también entró en
crisis por haber hecho una lectura muy liviana del gobierno progresista. Ahora el movimiento campesino
no es más hegemónico, mientras la dirigencia perdió el control de las bases y la capacidad de análisis”,
reflexiona Perla. Entre los movimientos paraguayos predomina un clima de confusión y desarticulación,
de crisis e incertidumbre en un escenario dominado por el avance avasallador de la derecha, con
proyectos de privatizaciones, de favorecer aún más a los grandes propietarios rurales y a los grandes
especuladores inmobiliarios. Predomina, también, una sensación de que algo se ha agotado, de que ya
no se puede seguir transitando los mismos caminos que mostraron tantos límites.
Codeco apuesta por los jóvenes. En 2012 hicieron un curso de comunicación radial cuando la parroquia
del barrio les ofreció la radio comunitaria. Participaron 30 chicos y chicas y 10 se quedaron iniciando un
programa radial con apoyo de una mujer de la organización. “Suelen ser hijos e hijas de personas de
Codeco, algunos participaban con sus madres en las reuniones y actividades. Entre ellos son amigos y
como todos trabajan no tienen problemas en asumir responsabilidades”, explica Ada.
La experiencia de Conamuri, aunque son organizaciones muy distintas, es similar. El ingreso masivo de
mujeres jóvenes y de base, y el ingreso de varones, a menudo hijos de militantes, está generando un
profundo cambio en la cultura política. En pocos años realizaron un “ejercicio de distribución del poder”,
mediante un proceso de debates y capacitación interna realizado por ellas mismas en base a la historia
del Paraguay, de las luchas campesinas, de la dictadura. En las familias trabajan fuerte con hijos e hijas,
pero también con sus parejas, aunque a veces se producen rupturas.
Magui Balbuena, fundadora y referente de Conamuri, me explicó años atrás que estaba dejando el
lugar central que había ocupado en la organización. Su hija Martha adelantó que estaban empezando a
integrar varones. Hay algo en las organizaciones donde predominan mujeres y jóvenes que las hace
diferentes. Por algo la mitad de los zapatistas tienen menos de 20 años y muchísimas son mujeres. Son
los sectores menos “maleados” por la cultura política hegemónica.
En los Bañados atravesaron conflictos con un varón de la organización que lo vienen superando en base
a crítica, autocrítica y confianza en el otro. Manejan el conflicto de otros modos, “incorporando al otro”.
La experiencia en Conamuri “es grandiosa” dice una mujer que trabaja con grupos de mujeres. “Se
autoregulan, se autocontrolan, de forma educativa, sin agresión sino con responsabilidad y compromiso;
aunque duela nos decimos las cosas de frente”. Confianza, verdad y espíritu de comunidad hacen que
los conflictos no separen. “No se guardan las críticas porque si se guardan luego estalla y todo se
rompe”. No hay un tempo reloj, sino los de cada persona.
En algún momento habrá que nombrar esta nueva cultura política que comienza a abrirse paso en
espacios donde el individualismo y el machismo están bajo control. Por ahora alcanza con reconocer
que algunos movimientos, no institucionalizados, con fuertes vínculos con las bases, comunitarios y con
formas de trabajo bastante horizontales, están renovando la cultura política. Un paso imprescindible
para redoblar las resistencias.
NOTAS
[1] Este artículo fue posible gracias a intercambios con mujeres de varias organizaciones: Perla Álvarez,
Alicia Amarilla, Ceferina Guerrero y Ana Resquín, Carina y María de Conamuri; Carmen Castillo y María
García de Codeco; Ada y Marta del Serpaj, y muchas otras cuyos nombres no pude retener, a las que
pido disculpas. También participaron un puñado de varones.
[2] Coordinadora Nacional de Organizaciones de Mujeres Trabajadoras Rurales e Indígenas.
[3] Coordinadora de Defensa Comunitaria.
[4]
En http://www.pojoaju.org.py/2/feria-de-alimentos-agroecologicos-jakaru-pora-hagua-esteviernes-sobre-calle-palma/
[5] Elizabeth Duré, Guillermo Ortega, Marielle Palau y Luis Rojas Villagra, “Golpe de la democracia”,
Base-IS, Asunción, 2012, p. 110.
[6] Idem, p. 114.
[7] Idem, p. 115.
[8] “Boletín Especial de Información y Análisis”, No. 7, Serpaj, setiembre de 2013.
[9] Idem, p. 3.
[10] Idem, p. 4.
[11] Ver http://talleyrand.com.py/
[12]
Ver http://www.ultimahora.com/grupo-barrail-construye-edificio-oficinas-vista-la-bahian274731.html
[13] Entrevista a Perla Álvarez en Ñe’ë Roky (Boletín de Conamuri), No. 10, noviembre 2011.
[14] “Géneros, patriarcado, feminismo”, Curso de Formación de Pytyvõhára, Conamuri, Asunción,
febrero de 2012.
[15] Movimiento Campesino Paraguayo, fundado en 1980, heredero de las Ligas Agrarias y en su
momento la organización unitaria de todos los campesinos.
Por Raúl Zibechi
LAS CLAVES GEOPOLÍTICAS DEL "GIBRALTAR DE AMÉRICA" http://semanario‐alternativas.info/PORTADA/Articulos/Pobre_Mercenario.html Ponencia presentada en el panel "Del Uruguay tapón al Uruguay botón, Uruguay y las misiones de paz, claves geopolíticas", Facultad de Ciencias Sociales, 18 de noviembre de 2013, en el marco del Día del futuro organizado por la diaria. (Dividiremos este trabajo, dada su extensión, en tres o cuatro partes) Los uruguayos participamos con 13 a 15 % de nuestras FFAA en las misiones de Paz. Llevamos años y años, siempre estamos en los lugares que nos asignan, sin embargo donde se decide y reparten los recursos no existimos ni para servir el café. Mujica, Asamblea ONU, 25/09/13 Algunas potencias ... piensan que la ONU debe y puede sustituir a la ocupación belga. Para ellos la ONU debe ser una especie de biombo, un medio para mantener su domino o bien para abrir una fase de una nueva colonización. Patricio Lumumba, días antes de ser asesinado, enero de 1961 Introducción La participación de Uruguay en las llamadas Misiones de Paz de Naciones Unidas, una policía global para el mantenimiento del orden planetario capitalista en escenarios de riesgo, está hoy a la orden del día, pues se han evidenciado las profundas contradicciones que este fenómeno implica Veamos la participación de Uruguay en la MINUSTAH, contingente militar para la “estabilización de Haití” que lleva casi diez años, y del cual Mujica anuncia la intención de retirarse a la brevedad, hoy cuando está a la vista el total fracaso de sus objetivos declarados. La columna vertebral de la operación son los países latinoamericanos, los mismos que debemos al pueblo haitiano el ejemplo y empuje inicial de nuestra vida independiente.. Pero mirando más de cerca, tomando los efectivos desplegado por los países sudamericanos y sumando sus poblaciones, tendremos para el conjunto excepto Uruguay, una participación promedio de 10 efectivos por millón de habitantes. Uruguay tiene 234 por millón. (Para todos, cifras en el momento pico). Además de explicar el qué y por qué de las “Misiones de Paz”, es claro que la participación de Uruguay es un fenómeno singular, y esa singularidad también debe ser explicada. Nuestro trabajo expone tres hipótesis, que ordenan los temas 1) Las llamadas misiones de paz, son una policía globalizada al servicio del orden capitalista planetario 2) La desproporcionada participación de Uruguay en ellas se explica por dos factores, uno es la condición de enclave político del orden imperial, función que se asume para compensar la falta de importancia económica del país y la debilidad relativa congénita de su burguesía. Tomamos esta idea que tiene conocidas raíces en lo mejor de nuestra tradición intelectual, y que lleva hoy también a las mismas conclusiones y propuestas programáticas 3) El otro factor consiste en que esta participación busca financiar, mantener y justificar el aparato militar hipertrofiado, parasitario e inútil para una defensa militar territorial que no es necesaria, pero sí lo es como reserva para la preservación del orden burgués en el país 4) Por último, la eclosión de estas contradicciones se manifiesta hoy en los problemas de la presencia de tropas uruguayas en Haití I. Misiones de mantenimiento del orden imperial capitalista Las llamadas “misiones de paz” de Naciones Unidas han ido transformándose. Comenzaron siendo fuerzas desplegadas excepcionalmente (desarmados o ligeramente armados) para preservar y vigilar el cumplimiento de acuerdos previos de paz o armisticio alcanzados por contendientes enfrentados en conflictos bélicos reales pre‐existentes. Caso primero y modélico, en el armisticio de 1948 entre Israel y los países árabes, un “organismo para la vigilancia de la tregua”. También fue de ese tipo el de Cachemira (paz entre India y Paquistán) que contó con la primera participación de Uruguay, desde 1952 hasta hoy Gradualmente las “misiones” pasan a ser verdaderas intervenciones armadas. La primera de gran envergadura es en el Congo, 20 mil hombres en 1960. Es también el primer caso en que se evidencia la condición de “biombo colonialista” del que habla Lumumba, asesinado poco después con la complicidad de Naciones Unidas La guerra civil en el Congo sigue hasta hoy. Tan sola en el período 1998‐2003 (“Segunda Guerra del Congo”) hubo 4 millones de muertos. Naciones Unidas sigue allí, y es tan cómplice como el primer día No el mantenimiento de la paz, sino el mantenimiento del orden imperial en los puntos de disturbio en la periferia capitalista es lo dominante en las llamadas misiones de paz De los 115 mil efectivos desplegados en 15 misiones hoy en curso, un 3% corresponde a viejas misiones de vigilancia o participaciones marginales en guerras en la periferia de Europa o Medio Oriente. Hay una participación pesada para contener una guerra cruenta (Líbano, 10% del total). Estas son fuerzas neutrales entre bandos beligerantes Un 77% son intervenciones en los “puntos fallidos” de la periferia, en África. Son pesadas intervenciones armadas, fuerzas combatientes a favor de uno de los lados (ejemplos claros, Congo y Malí), no buscan la paz sino el sometimiento de uno de los bandos en conflicto Y en el caso muy particular de Haití (10% del total) no hay un conflicto armado, Se usó la excusa de que estallaría uno, lo que no ocurrió en diez años; es un conflicto político que se quiere dirimir o contener por medio de una intervención militar Estas guerras de intervención han ido modelando su propia “legitimidad” acomodando el Derecho Internacional a la necesidad de circunstancias, el fusil y no el lápiz ha escrito la ley. Tal el caso de utilización forzada de convenios internacionales de inmunidad para las fuerzas de la ONU por acciones de guerra (injustificado de por sí) que se aplica ¡para no aceptar la responsabilidad por la introducción del cólera en Haití! Este papel militar de Naciones Unidas que cumple su Department of Peacekeeping Operations (DPKO), busca aligerar el esfuerzo militar de las potencias imperialistas, en primer lugar de EEUU, que recargadas por el “overstrech” (sobredimensionamiento, sobre‐expansión) de su esfuerzo de guerra. También tiene la finalidad de dar una cara de legalidad a la guerra permanente de mantenimiento del orden mundial El sistema capitalista mundial atraviesa hoy además la crisis de la hegemonía yanqui, que provoca un proceso conflictivo en curso para la redistribución de las cuotas de poder y la posible transición hacia una forma de “imperialismo colectivo” Defendiendo su propia cuota hoy en cuestión, tratando de compensar su retroceso productivo y financiero, el imperialismo yanqui busca sacar ventaja de su superioridad militar arrastrando al mundo al borde de la guerra en cada conflicto político que aparezca Esto trae a su vez la necesidad de delegar el esfuerzo militar de mantenimiento del orden (una vez impuesto) a fuerzas colectivas subordinadas, las “misiones de paz”. (“Tercerización del imperialismo”) La propia naturaleza del sistema hace que los puntos más conflictivos se presenten en las áreas de la periferia más sometidas a la depredación y la destrucción de la vida, los supuestos “Estados fallidos”, en realidad sociedades en que la explotación llega a tal grado que se socava la base misma que hace posible un Estadlo capitalista semi‐autónomo como dispositivo de control Y es en cambio a los países periféricos que tienen ese “orden para exportar”, en que la reproducción de las relaciones sociales capitalistas produce orden y predomina sobre ladestrucción de orden que siempre ocurre, a quienes se delega la función mercenaria En el lenguaje conocido de nuestras fuerzas armadas habría entonces países “jefes y oficiales” que mandan (países centrales), países “tropa” que obedecen (caso de Uruguay) y países “pichis” (o “Estados fallidos”) sobre los cuales se interviene (Haití, países africanos) Segunda parte (Ponencia presentada en el panel "Del Uruguay tapón al Uruguay botón, Uruguay y las misiones de paz, claves geopolíticas", Facultad de Ciencias Sociales, 18 de noviembre de 2013) II. El país tapón La idea de imposibilidad de existencia de Uruguay como nación separada, su condición de enclave colonial, yque sea nuestra única redención posible la integración en un proyecto de emancipación continental, es un concepto adquirido por nuestra cultura de masas, desarrollada por los más destacados exponentes de nuestra tradición intelectual, En cambio, en los medios políticos voceros de la clase dominante, en los medios de prensa y algunos medios intelectuales, domina, bajo la apariencia de un chauvinismo provinciano “nacional”, una aceptación alegre del vasallaje. Lo que se presenta como “identidad nacional” es una ilusión de nacionalismo encubriendo una colonización que es también ideológica y cultural Roberto Ares Pons, entre otros, apunta a que la derrota del proyecto social artiguista inaugura un país escuálido en que se establece un Estado pero de ninguna manera una nación, en condiciones de vulnerabilidad perpetua y siempre extrovertido y sometido política y culturalmente a los centros imperiales de turno. (1) Carlos Real de Azúa señala también la debilidad congénita relativa de la clase dominante frente a sus similares vecinas (2) Esta condición la hace inclinarse hacia esa funcionalidad ante los centros imperiales que le ha sido característica, socavando cualquier intento regional de resistencia relativa, incluyendo los que son simples regateos de las burguesías locales frente al imperialismo, hechos dentro del orden capitalista sin cuestionarlo en absoluto. El uruguayo es el más disciplinado de los vasallos, esta invariante se mantiene y se reivindica hasta hoy e incluso es una línea programática “políticamente correcta” para el gobierno actual y en especial para el sector astorista. Y no es que ese sector político cumpla órdenes de Washington. Tiene esa política por propia iniciativa, y ha sido puesto en ese lugar para mediar por Washington precisamente por tener esa política en forma propia, por haber llegado a ella como la opción posible para el capitalismo en Uruguay, por haber comprendido cabalmente los limites estructurales del capitalismo en Uruguay. Y vaya si lo comprendieron, si Astori fue uno de los que lo explicó en los '60, con gran brillo intelectual Cuanto más pro‐imperialista es una corriente política en Uruguay, más “nacionalista” (en ese sentido alienado) es su discurso, más vocinglera es su oposición a los vecinos que intenten estrategias de leves regateos o resistencias dentro del orden imperial. Del libro de Ares Pons tomamos esa comparación de Uruguay con Gibraltar, que en algún momento se usó Tomemos por ejemplo la reedición actual de la muy vieja “guerra de puertos”. Es evidente que la competencia entre puertos es muy importante para los sectores burgueses que son intermediarios en el proceso de extracción imperialista (“burguesía compradora”). Pero en un proyecto de integración económica (que puede ser de signos muy variados, no exclusivamente socialista) deja de tener esa importancia, y retiene en todo caso el significado de garantía de igualdad política entre los distintos componentes locales, más que de distribución vintenera. Otra idea interesante que tomamos de Ares Pons es el impacto que tuvo para el país el cambio de centro imperial, el desplazamiento del imperialismo británico por el yanqui en la primera mitad del siglo XX El Uruguay semi‐colonia inglesa tenía importancia económica como fuente de materias primas para la industria inglesa y la alimentación de sus trabajadores y sus soldados. En cambio EEUU no necesita del aporte de la economía uruguaya ya que provee por sí los mismos productos que Uruguay exporta Por lo tanto, la importancia del Uruguay semi‐colonia yanqui es más política que económica, Uruguay pasa a ser “proveedor de política”, en gran parte porque no tiene mucho más para vender; al menos algo que sea diferente a lo que venden otros países de la región. Uruguay es más competitivo en la venta de servicios políticos. Esa pseudo‐nacionalidad alienada de la “Suiza de América” es una cobertura muy adecuada para la política pro‐imperialista que subyace bajo esa apariencia. El envoltorio democrático e ilustrado que proporciona Uruguay es el más adecuado Entonces, cuando por necesidad imperial esta política debe incluir la colaboración militar, aparece la participación en “misiones de paz” Pero es evidente que esta invariante estratégica no alcanza para explicar el peso de la participación actual de Uruguay en la policía imperial, tan desproporcionada. Antes de entrar en el elemento militar propiamente dicho veamos otros aspectos del determinante geopolítico Uno de los elementos presentes es el proyecto sub‐imperial de Brasil. También se trata de un factor de larga data. En el caso particular de la MINUSTAH la participación de países latinoamericanos, y en particular con gobiernos de izquierda, ha sido crucial como elemento coadyuvante a la contención de la rebelión popular haitiana. Resulta ser una ocupación mejor disfrazada que si fuese directamente yanqui o francesa como fue primero la invasión que derrocó a Aristide en 2004 Es una distribución de tareas, la imposición del orden por la fuerza corresponde a los países centrales, el mantenimiento posterior del orden ya instaurado se delega preferentemente a países “más parecidos” al que ha sido ocupado. La posibilidad de insertar acá un proyecto sub‐imperialista encargado de la gestión local del orden mundial, tiene a su vez ventajas En primer lugar es la base de una posible continuidad. Instalaademás un mecanismo de jerarquía por cooptación que gradualiza. Atenúa la contradicción del centro imperial con su periferia cercana, y es mediador de las contradicciones con la periferia de la periferia La participación de varios países latinoamericanos en la MINUSTAH bajo el comando de Brasil es un intento de largo aliento de estructuración del orden imperial en la periferia con mínimo costo para el centro Por otra parte es un elemento más del reordenamiento general necesario del orden imperial al que hicimos referencia más arriba. Por eso su crisis muestra el grado de desarrollo de las contradicciones del sistema mundial de dominación. Recurrir a posibles sub‐imperios ha sido siempre una necesidad para este imperio como para los anteriores, y siempre también una fuente de graves problemas. 1 ) Roberto Ares Pons, “Uruguay, ¿provincia o nación?”. Escrito en 1959, ganador de un concurso de “Marcha”, es una vergüenza que este libro no esté siquiera en la Biblioteca Nacional (habrá sido sustraído y no repuesto) y esté totalmente agotado desde hace años y no haya sido reeditado, no se lo puede encontrar en ninguna librería ni nuevo ni usado, y tal vez haya dificultades también para fotocopiarlo. 2 ) Carlos Real de Azúa. “Uruguay, ¿una sociedad amortiguadora?” ¿POR QUÉ SON TAN IMPORTANTES LOS BOSQUES Y SU RECUPERACIÓN? sustitucion‐de‐bodque‐nativo‐por‐AIFBN http://www.elciudadano.cl/2013/11/26/99970/por‐que‐son‐tan‐importantes‐los‐bosques‐y‐su‐
recuperacion/ Condominio Los Canelos, Población Los Boldos, Villa Los Queules, son nombres conocidos para habitantes de la región, no obstante, buena parte de la población no podría reconocer el árbol que titula cada uno de estos lugares. En Chile existen 14,56 millones de hectáreas de superficies terrestres protegidas por el Estado que figuran como Parques, Reservas o Monumentos Nacionales y aquí se concentran los bosques protegidos. Estas equivalen a un 18% de la superficie de Chile continental, sin embargo, la representatividad ecosistémica y la presencia en la totalidad del país es crítica, pues un 84% de estas áreas están entre las regiones de Aysén y Magallanes. Entre la región de Coquimbo y la del Maule se encuentra menos del 1% de territorio protegido. Para quienes vivimos en la región del Bío Bío, la situación no es distinta. Entre las reservas nacionales de Altos de Pemehue, Ralco, Ñuble, Nonguén, Los Huemules, Isla Mocha y los parques nacionales Laguna del Laja y Nahuelbuta, suman 111.663 hectáreas protegidas para la región, representando un 0.76% de la superficie terrestre protegida a nivel nacional. Gran parte de estas reservas y parques están en zonas cordilleranas o lejanas a los espacios que habita la mayor parte de la población. El hecho de que nuestra población, especialmente la más joven, no conozca las especies nativas se explica porque no existen bosques cerca de los lugares que habitan y lo que en realidad hay son plantaciones forestales de pinos o eucaliptos. Esta constatación abre una serie de interrogantes respecto a la calidad del ambiente en que vivimos y en consecuencia sobre nuestra calidad de vida. Para qué sirven los bosques Los bosques son ecosistemas, es decir, son un conjunto de seres vivos que habitan un medio ambiente determinado. En los distintos procesos que ocurren en los bosques, los seres humanos no están marginados, al contrario, dependemos de ellos y nuestras acciones también les repercuten. a.‐ Los bosques son abastecedores de agua en cantidad y en calidad. El agua es capturada por el bosque a través de la lluvia o, a través de las nubes o la neblina, en el caso de los de altura. El agua de la lluvia, por ejemplo, cae y es interceptada por las ramas de los árboles, conduciéndose lentamente por su tronco hasta llegar al suelo, también lo puede impactar directamente. El ingreso del agua al subsuelo es producto de la acción de lombrices e insectos, que contribuyen en la formación del suelo, cumpliendo la función de una esponja. El agua tiende a drenarse hacia lo que se conoce como la capa freática, donde ésta sigue su tránsito hacia los cursos de agua, como arroyos y ríos. Este ciclo es lento y constante, permitiendo el aprovisionamiento hídrico continuo, incluso en periodos en que no hay lluvia. El agua que consumimos ha pasado por este proceso, ya sea cuando la sacamos de un pozo (directo a la capa freática) o de un río. Hoy, en nuestra región son 30 municipios que deben abastecer a la población rural con camiones algibe y en la zona centro sur del país son miles de personas en similar situación, porque este ciclo ha sido interrumpido. El que las plantaciones forestales sean monocultivos es determinante, pues constituyen espacios donde crecen árboles de la misma especie, plantados al mismo tiempo. Para poder crecer, los árboles acarrean nutrientes del suelo, a través del tronco hasta sus hojas. El medio utilizado es el agua, la que en gran parte se evapora cuando llega a las hojas. En un bosque encontramos diversas especies de árboles y de distinta edad. Los más viejos disminuyen el consumo de agua y sirven de hábitat para organismos descomponedores, activos en la formación del suelo que recibirá y protegerá el agua. En una plantación, se impide la existencia de seres vivos que no sean los árboles, mediante la aplicación de pesticidas, fungicidas y herbicidas, ya que representan riesgos o competencia para éstos. Así se logra que sólo hayan árboles en pleno proceso de crecimiento, demandando grandes cantidades de agua. La Agrupación de Ingenieros Forestales por el Bosque Nativo ha afirmado que un eucalipto de 3 años de edad consume 20 litros de agua por día y uno de 20 años consume 200 litros por día. Si en una hectárea se plantan aproximadamente 1600 árboles, podremos imaginarnos el nivel de exigencia que sufre el área que los soporta. Cuando la capa freática no ha tenido la reposición de agua en una cantidad suficiente, su nivel baja. Cuando un curso de agua se ha secado, es porque el nivel de la capa freática es más bajo que el de la cuenca donde se encuentra. Sin embargo, los eucaliptos tienen la particularidad de expandir sus raíces en unos 10 metros de profundidad, por cuanto esperar a que éstos se sequen para comprobar la sequía de un lugar, es permanecer quieto ante el desastre total. b.‐ Los bosques protegen de la erosión. El suelo es afirmado por las plantas (incluidos los árboles), sus raíces y la humedad que aportan, permitiendo que el paso del agua o el viento no arrastre las capas de suelo a las cuencas, impidiendo la contaminación física del curso de agua. En una plantación forestal, cuando se hace una tala rasa (la cosecha de todos los árboles plantados) el suelo queda descubierto. En lo que demora la plantación y el crecimiento de los nuevos pinos o eucaliptos, el suelo está expuesto a la erosión. Se calcula que en una pendiente, después de una tala rasa, pueden perderse 2.5 cm. de capa de suelo. En una hectárea, esto equivale a 21 toneladas de sedimentos. La erosión tiene repercusiones en la pérdida de fertilidad del suelo, muestra de ello es que los terrenos que han soportado más de cinco rotaciones de plantaciones forestales quedan inutilizables (además por la escasez hídrica) y de este modo se explica el intento de expandir la bonificación estatal a los monocultivos a pequeños propietarios, pues sus terrenos no han sufrido esta erosión. Además, este fenómeno presenta riesgos directos en la población aledaña a estas pendientes, ya que el deslizamiento de tierra puede sumirlos, como ocurrió en julio del 2006 en Chiguayante, cuando se desprendió parte del cerro Manquimavida, provocando la muerte de 10 personas. c.‐ Los bosques proveen de alimentación directamente, a través de frutos, plantas, hongos y animales, e indirectamente, a través del aprovisionamiento de agua, necesario para la agricultura. Expresión de esto último es el hecho que en los lugares que concentran plantaciones forestales no hay una agricultura que satisfaga las necesidades de la población, debiendo “importar” los alimentos desde la zona central, encarecidamente. Los productos propios de la tradición recolectora de esta zona se han perdido junto con el bosque. En el reciente invierno, las “fiestas del camarón” ofrecieron tristes y caros “petit bouché”, la razón es que sencillamente no hay, pues las vegas están secas. Las nalcas crecen en zonas húmedas y su costo ha ascendido hasta los 2 mil pesos. Los digüeñes o los changles prácticamente han desaparecido de nuestra dieta. d.‐El que los bosques sean como una esponja que absorbe el agua los convierte en reguladores de temperatura y humedad. A nivel mundial se ha detectado un alza de temperatura persistente y una disminución en las precipitaciones, que en la zona centro sur ha sido de un margen del 40% al 50% entre 1900 y 1999. El bosque puede contribuir con eficacia a contrarrestar los efectos de estos fenómenos, constituyendo otro argumento para la urgencia a su recuperación. e.‐Los bosques absorben dióxido de carbono (CO2) del ambiente, contrarrestando la emisión de estos gases. Los árboles lo hacen en el proceso de fotosíntesis para producir sus compuestos orgánicos vitales. Las empresas forestales se han beneficiado de esto, aprovechando el contexto de desinformación y de colusión con la institucionalidad ambiental, declaran que en sus extensas plantaciones forestales se absorbe tanto CO2 que generan un aporte en la disminución de gases de efecto invernadero. No detallan que los procedimientos de cosecha, manufactura de la madera o producción de papel (exportado en casi su totalidad) implican la emanación de grandes cantidades de sustancias tóxicas al ambiente. El Estado, los bosques y nosotros A partir de una revisión de la política forestal chilena podemos distinguir dos elementos que inciden determinantemente en el estado actual de los bosques y la relación que tenemos con ellos: a.‐ Si bien, desde los propios documentos emanados desde las instituciones públicas se reconoce que la política de protección de los bosques está en un “paradigma preservacionista y aislacionista”, no han habido acciones que lo superen. Las superficies boscosas protegidas siguen estando en los lugares en que el uso del suelo tiene menos demanda por actividades de explotación, sin que se sumen nuevas áreas en otras zonas. En la región del Bío Bío está protegida por el Estado un 3% (aproximado) de la superficie. Durante la década de 1990, un 80% del bosque nativo de la región, fue sustituido por plantaciones forestales, por lo que recuperarlo implica conflictuar con el empresariado forestal. A nivel nacional, se ha planteado que para obtener al menos un 10% de superficie protegida y representativa de los ecosistemas del país, implicaría sumar más de 3 millones de hectáreas al sistema de protección de áreas silvestres. La fragmentación impuesta para el bosque nativo, también constituye una amenaza para su supervivencia, en tanto se dificulta el intercambio genético entre las especies, además los reducidos perímetros de bosques no tienen corredores que los unan entre sí, dificultando más aun la supervivencia de la flora y la fauna. b.‐ El Estado busca confundir cuando se refiere a las plantaciones forestales como bosques. La Corporación Nacional Forestal (CONAF) miente cuando declara que “Chile plantó más de 100 mil hectáreas de bosque durante el 2012″, ya que cuando especifica qué se plantó declara: “El Pino insigne fue la especie más empleada, llegando al 45,5% de la superficie forestada, en tanto que a nivel de género el Eucalyptus fue el más recurrente, representando el 48,4%. Por su parte, las especies nativas ocupadas fueron a lo menos 19, cubriendo 389,75 ha, con una representación del 2,3%”. En síntesis, fueron más de 103 mil hectáreas las plantadas con pinos y eucaliptos. Según los cálculos de distintas instituciones, en Chile hay unas 3 millones de hectáreas de monocultivos forestales, gran parte de ellas subsidiadas por el propio Estado a través del Decreto 701 que opera desde 1974 y que actualmente garantiza el pago de los costos de plantación y manejo forestal en un 90% para los pequeños propietarios; un 75% para los medianos; y un 50% para los grandes. Sin duda, la cantidad de dinero desembolsado en la industria forestal no se compara con la destinada a la protección de los bosques y es precisamente esto lo que la hace en una actividad no sustentable económicamente, pues se ha desarrollado gracias al aporte constante del Estado. La cordillera de la Costa ha sido uno de los principales escenarios de la expansión de las plantaciones forestales. Aquí habita buena parte de la población que no puede sembrar y se abastece de agua con camiones algibe. La pauperización alcanzada en estos sectores presiona a sus habitantes a emigrar a los pueblos y ciudades, reproduciendo al ciclo de pobreza. Junto con ellos, quienes vivimos en las ciudades sufrimos el encarecimiento de los alimentos, en tanto su producción está cada vez más concentrada. La disponibilidad de agua, también podría sufrir mermas en ciudades que hasta ahora se han mantenido eximidas de este problema, para ello sólo hay que ver de dónde proviene. Plantear la necesidad de recuperar el bosque no es propio de antojadizos, sino que es condición necesaria para nuestra supervivencia. Por Patricio Villa / Resumen.cl ¿SEREMOS UNA CÉLULA CANCERÍGENA A SER EXTIRPADA? por Leonardo Boff (Brasil) Publicado el 26 noviembre, 2013 , en Opinión http://piensachile.com/2013/11/seremos‐una‐celula‐cancerigena‐a‐ser‐
extirpada/?utm_source=feedburner&utm_medium=email&utm_campaign=Suscripciones%3A+piensachile+
%28piensaChile%29 2013‐11‐25 Hay negacionistas de la Shoah (eliminación de millones de judíos en los campos nazis de exterminio) y hay negacionistas de los cambios climáticos de la Tierra. Los primeros reciben el desprecio de toda la humanidad; los segundos, que hasta hace poco sonreían cínicamente, ahora ven día a día que sus convicciones están siendo refutadas por hechos innegables. Sólo se mantienen coaccionando a algunos científicos para que no digan todo lo que saben, como ha sido denunciado por diferentes y serios medios alternativos de comunicación. Es la razón enloquecida que busca la acumulación de riqueza sin ninguna otra consideración. En tiempos recientes hemos conocido eventos extremos de la mayor gravedad: los huracanes Katrina y Sandy en Estados Unidos, tifones terribles en Paquistán y Bangladesh, el tsunami del Sudeste de Asia, el tifón de Japón que dañó peligrosamente las centrales nucleares de Fukushima y hace pocos días el avasallador tifón Haiyan en Filipinas que ha dejado miles de víctimas. Hoy se sabe que la temperatura del Pacífico tropical, de donde nacen los principales tifones, estaba normalmente por debajo de los 19,2°C. Las aguas marítimas se han ido calentando hasta el punto de quedar hacia el año 1976 en 25°C y a partir de 1997/1998 alcanzaron los 30°C. Tal hecho produce gran evaporación de agua. Los eventos extremos ocurren a partir de los 26°C. Con el calentamiento, los tifones aparecen con más frecuencia y con vientos de mayor velocidad. En 1951 eran de 240 km/h; en 1960‐1980 subieron a 275 km/h; en 2006 llegaron a 306 km/h y en 2013 a los terroríficos 380 km/h. En los últimos meses cuatro informes oficiales de organismos ligados a la ONU lazaron una vehemente alerta sobre las graves consecuencias del creciente calentamiento global. Está comprobado, con un 90% de seguridad, que es provocado por la actividad irresponsable de los seres humanos y de los países industrializados. Lo confirmó en septiembre el IPPC (Panel Intergubernamental para el Cambio Climático) que articula a más de mil científicos; lo mismo ha hecho el Programa del Medio Ambiente de la ONU (PNUMA); enseguida el Informe Internacional del Estado de los Océanos denunció el aumento de la acidez, que por eso absorbe menos C02; finalmente el 13 de noviembre en Ginebra la Organización Meteorológica Mundial. Todos son unánimes en afirmar que no estamos yendo hacia el calentamiento global, sino que estamos ya dentro de él. Si en los inicios de la revolución industrial la concentración de CO2 era de 280 ppm (partes por millón), en 1990 se elevó a 350 ppm y hoy ha llegado a 450 ppm. En este año se ha dado la noticia de que en algunas partes del planeta ya se rompió la barrera de los 2°C, lo que puede acarrear daños irreversibles para los demás seres vivos. Hace pocas semanas, a la Secretaria Ejecutiva de la Convención de la ONU sobre el Cambio Climático, Christiana Figueres, en plena entrevista colectiva se le saltaron las lágrimas al denunciar que los países no hacen casi nada para la adaptación y la mitigación del calentamiento global. Yeb Sano de Filipinas, en la 19ª Cumbre del Clima de Varsovia realizada del 11 al 22 de noviembre, lloró ante los representantes de 190 países contando el horror del tifón que había devastado su país, alcanzando a su misma familia. La mayoría no pudo contener las lágrimas. Pero para muchos eran lágrimas de cocodrilo. Los representantes ya traen en su cartera las instrucciones preparadas previamente por sus gobiernos, y los grandes dificultan de muchas maneras cualquier consenso. Allí están también los dueños del poder en el mundo, dueños de las minas de carbón, muchos accionistas de petroleras o de siderurgias movidas por carbón, de industrias de montaje y otros. Todos quieren que las cosas sigan como están. Es lo peor que nos puede pasar, porque entonces el camino hacia el abismo se vuelve más directo y fatal. ¿Por qué esa irracional oposición? Vayamos directos a la cuestión central: este caos ecológico se lo debemos a nuestro modo de producción que devasta la naturaleza y alimenta la cultura del consumismo ilimitado. O cambiamos nuestro paradigma de relación con la Tierra y con los bienes y servicios naturales o vamos irrefrenablemente al encuentro de lo peor. El paradigma vigente se rige por esta lógica: ¿cuánto puedo ganar con la menor inversión posible en el más corto lapso de tiempo con innovación tecnológica y con mayor potencia competitiva? La producción está dirigida al puro y simple consumo que genera acumulación, siendo esta el objetivo principal. La devastación de la naturaleza y el empobrecimiento de los ecosistemas ahí implicados son meras externalidades (no entran en la contabilidad empresarial). Como la economía neoliberal se rige estrictamente por la competición y no por la cooperación, se establece una guerra de mercados, de todos contra todos. Quien paga la cuenta son los seres humanos (injusticia social) y la naturaleza (injusticia ecológica). Ocurre que la Tierra no aguanta más este tipo de guerra total contra ella. Necesita un año y medio para reponer lo que le arrancamos en un año. El calentamiento global es la fiebre que denuncia que está enferma, gravemente enferma. O comenzamos a sentirnos parte de la naturaleza y entonces la respetamos como a nosotros mismos, o pasamos del paradigma de la conquista y de la dominación al del cuidado y de la convivencia y producimos respetando los ritmos naturales y dentro de los límites de cada ecosistema, o si no preparémonos para las amargas lecciones que la Madre Tierra nos dará. Y no se excluye la posibilidad de que ella no nos acepte más y se libere de nosotros como nos liberamos de una célula cancerígena. Ella puede continuar, cubierta de cadáveres, pero sin nosotros. Que Dios no permita semejante trágico destino. *Fuente: Koinonia ESPECTACULAR DEBATE ENTRE BILL KELLER Y GLENN GREENWALD: ¿CUÁL ES EL FUTURO DEL PERIODISMO? 26 NOVIEMBRE 2013 35 COMENTARIOS De izquierda a derecha, Bill Keller y Glenn Greenwald. De izquierda a derecha, Bill Keller (The New York Times) y Glenn Greenwald (The Guardian). http://www.cubadebate.cu/especiales/2013/11/26/espectacular‐debate‐entre‐bill‐keller‐y‐glenn‐
greenwald‐cual‐es‐el‐futuro‐del‐periodismo/ Recientemente el periodista Bill Keller, de The New York Times, retó a Glenn Greenwald, ex reportero del diario británico The Guardian que reveló las filtraciones de Edward Snowden. Cubadebate comparte con sus lectores esta extraordinaria esgrima verbal entre dos modelos de periodismo, texto que ha traducido el sitio Ventana Política, del Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba. Por Bill Keller Mucha de la especulación acerca del futuro de las noticias se centra en el modelo empresarial: ¿Cómo generaremos ingresos para pagar a quienes recopilan y difunden las noticias? Pero la prejudicial influencia del Internet da lugar a otras cuestiones profundas con respecto a lo que se está tornando el periodismo, a su carácter esencial y valores. La columna de esta semana es una conversación — una polémica (mayormente) civil — entre dos puntos de vista muy diferentes de cómo el periodismo lleva a cabo su misión. Glenn Greenwald hizo público probablemente el mayor artículo periodístico del año, las revelaciones de Edward Snowden acerca del inmenso aparato de vigilancia de la Agencia de Seguridad Nacional. Además, ha criticado abiertamente el tipo de periodismo que se practica en lugares como The New York Times, y ha abogado por un tipo de periodismo más activista, más parcial. A principios de este mes anunció que pasaba a formar parte de una nueva empresa periodística, con el apoyo del multimillonario de eBay, Pierre Omidyar, quien prometió invertir 250 millones de dólares y “tirar a la basura las viejas reglas.” Yo invité a Greenwald a que se me sumara en un intercambio en línea acerca de lo que eso significa exactamente. Estimado Glenn: Llegamos al periodismo provenientes de diferentes tradiciones. Yo he pasado mi vida trabajando en periódicos que dan mucha importancia a la cobertura progresista pero imparcial, que esperan que reporteros y redactores se reserven sus opiniones a menos que se reubiquen (como lo hice yo) en las páginas identificadas claramente como la portada de opinión. Usted proviene de una tradición más activista — primero como abogado, luego como bloguero y columnista, y más recientemente como parte de una nueva empresa periodística independiente financiada por el fundador de eBay, Pierre Omidyar. Su redacción procede de un punto de vista expuesto claramente. En un anuncio publicado por Reuters este verano, el crítico periodístico Jack Shafer celebró la tradición del periodismo parcial — “De Tom Paine a Glenn Greenwald” — y lo comparó a usted con lo que llamó “el ideal empresarial.” No explicó la frase, pero no creo que la haya empleado de manera positiva. Henry Farrell, bloguero de The Washington Post, escribió más recientemente que publicaciones como The New York Times y The Guardian “tienen relaciones políticas con los gobiernos, por lo que temen publicar (y por ende validar) cierta clase de informaciones”, y sugirió que su nuevo proyecto con Omidyar representaría un gran escape a tales relaciones. Encuentro bastante que admirar en la historia estadounidense de periodistas defensores, que van desde los autores de panfletos hasta los sensacionalistas, hasta el Nuevo Periodismo de los 60 y hasta lo mejor de los blogueros activistas de la actualidad. En el mejor de los casos, su fortaleza y pasión han estimulado las verdaderas reformas (con frecuencia, como en la Era Progresista, gracias a las “relaciones políticas de los periodistas con los gobiernos”). Espero que la cobertura que usted ofreció acerca de la vigilancia hiperactiva de la Agencia Nacional de Seguridad conlleve a alguna responsabilidad inmediata. Pero el tipo de periodismo que practican The Times y otras organizaciones de prensa convencionales — en el mejor de los casos — también incluye bastante de qué enorgullecerse, revelaciones desde Watergate hasta la tortura y las prisiones secretas para la malversación de la industria financiera, e incluso algunas revelaciones previas a las de Snowden acerca del abuso de autoridad de la Agencia de Seguridad Nacional. Esos son casos que saltan a la mente, pero usted encontrará ejemplos casi en cada reportaje diario. Los periodistas en esta tradición tienen muchas opiniones, pero dejarlas a un lado para seguir los hechos — como se supone que un juez en un tribunal aparte los prejuicios para seguir la ley y la evidencia — a menudo puede tener resultados más sustanciales y más creíbles. La prensa convencional ha tenido sus fracasos — episodios de credibilidad, equivalencia falsa, sensacionalismo y falta de atención — por los que hemos sido merecidamente azotados. Espero que usted diga: no han sido suficientemente azotados. Así que le paso el azote. Estimado Bill: No existe cuestión alguna en que los periodistas en las sedes de los medios de prensa, ciertamente incluyendo al The New York Times, hayan producido alguna cobertura extraordinaria en las últimas dos décadas. No pienso que alguien discuta que lo que se ha tornado (bastante recientemente) el modelo estándar para un reportero — ocultando las perspectivas subjetivas propias o lo que parecen ser “opiniones” — excluya al buen periodismo. Pero asimismo este modelo ha generado mucho periodismo atroz y algunos hábitos tóxicos que debilitan la profesión. Un periodista que se aterrorice de salir a expresar cualquier opinión muchas veces estará libre de frases declaratorias con respecto a la verdad, optando en cambio por una formulación cobarde e inútil de “esto‐es‐lo‐que‐ambas‐partes‐dicen‐y‐yo‐no‐voy‐a‐resolver‐los‐conflictos”. Esto recompensa la deshonestidad por parte de los funcionarios políticos y empresariales que saben que pueden confiar en periodistas “objetivos” para ampliar sus falsedades sin desafíos (por ejemplo, la cobertura se reduce a “X dice Y” en lugar de “X dice Y, y eso es falso”). Lo que es peor aún, esta coacción asfixiante con respecto a cómo se permite a los reporteros expresarse genera una forma de periodismo estéril que se torna tanto incapaz como aburrido. El no llamar tortura a la “tortura” porque funcionarios del gobierno exigen el empleo de un eufemismo más agradable, o el identificar perezosamente una afirmación cuya verdad es demostrable con una cuya falsedad se puede probar, priva al periodismo de su pasión, vigor, vitalidad y esencia. Lo peor de todo es que este modelo se basa en una concepción falsa. Los seres humanos no son máquinas impulsadas por la objetividad. Todos nosotros de manera intrínseca percibimos y procesamos el mundo a través de prismas subjetivos. ¿Qué sentido tiene fingir lo contrario? La distinción relevante no está entre los periodistas que tienen opiniones y los que no las tienen, porque esta última categoría es mítica. La distinción relevante está entre los periodistas que revelan honestamente sus suposiciones subjetivas y valores políticos y aquellos que de manera deshonesta fingen no tener ninguna o las ocultan de sus lectores. Por otra parte, todo periodismo es una forma de activismo. Cada elección periodística necesariamente comprende suposiciones altamente subjetivas — de tipo cultural, político o nacionalista — y sirve a los intereses de una facción o de otra. El antiguo abogado del Departamento de Justicia de Bush, Jack Goldsmith, en el 2011 elogió lo que llamó “el patriotismo de la prensa estadounidense”, refiriéndose a su lealtad de proteger los intereses y las políticas del gobierno de los Estados Unidos, lo que pudiera (o no) ser una acción noble, pero definitivamente no es objetiva: es bastante subjetiva y clásicamente “activista.” Pero en última instancia, la única medida real del periodismo que debe importar es la exactitud y la fiabilidad. Yo personalmente creo que revelar honestamente en lugar de esconder nuestros valores subjetivos hace al periodismo más sincero y fidedigno. No obstante, ningún periodismo — del más “objetivo” desde el punto de vista estilístico al más descaradamente dogmático — posee ningún valor real si no se basa en hechos, evidencias, e información comprobable. La afirmación de que periodistas abiertamente dogmáticos son incapaces de producir un buen periodismo es absolutamente tan inválida como la afirmación de que la artificiosa forma de periodismo libre de perspectivas no puede hacerlo. Estimado Glenn: No los veo como reporteros fingiendo no tener opiniones. Los veo como reporteros, como una disciplina ocupacional, postergando sus opiniones y dejando que la evidencia hable por sí misma. Y lo que importa es que este no es sólo un ejercicio individual, sino una disciplina institucional, con redactores que tienen la tarea de desafiar a los escritores si han desestimado hechos o argumentos opuestos que los lectores pudieran querer saber. Lo importante es que una vez que hayas declarado públicamente tus “suposiciones subjetivas y valores políticos”, es la naturaleza humana querer defenderlos, y se torna tentador omitir o minimizar los hechos, o formular los argumentos de forma tal que apoyen el punto de vista que has declarado. Y algunos lectores, al saber que escribes desde la izquierda o la derecha, mirarán tu cobertura con justificada desconfianza. Por supuesto que lo podrían hacer de cualquier modo — pasando por alto cualquier cosa que lean porque aparezca en el “liberal” The New York Times — pero considero que la mayoría de los lectores confían más en nosotros porque sienten que hemos hecho la debida diligencia, y no sólo expuesto los argumentos. (Una vez vi una encuesta de opinión donde se preguntó a los lectores del The Times si consideraban que esta publicación era “liberal.” La mayoría dijo que sí. Entonces les preguntaron si The Times era “imparcial.” Una gran mayoría dijo que sí. Supongo que puedo vivir con eso). En estos momentos trabajo en el campo de la opinión, pero como reportero y redactor de noticias he definido mi trabajo no cómo decir a los lectores lo que pienso, o decirles lo que deben creer, sino decirles lo que necesitan saber para decidir por ellos mismos. Usted está en lo cierto, por supuesto, con respecto a que algunas veces los resultados de ese proceso son menos emocionantes que una fuerte polémica. En ocasiones el juego limpio se convierte en equivalencia falsa, o se percibe como un eufemismo. Pero es simplista decir, por ejemplo, a menos que utilice la palabra “tortura”, que usted ha fracasado ante una prueba de coraje, o que encubre al diablo. Claro que considero el waterboarding (ahogamiento simulado) una tortura. Pero si un periodista me ofrece una descripción vívida delwaterboarding, observa la larga línea de regímenes monstruosos que lo han practicado, y luego expone el debate legal en cuanto a si se viola un estatuto o acuerdo internacional específico, no me interesa si emplea la palabra o no. Yo estoy contento — y completamente equipado — para sacar mis propias conclusiones. Si Jack Goldsmith, antiguo abogado de la administración de Bush, hubiera elogiado a la prensa estadounidense, citando las propias palabras que usted emplea, por “su lealtad de proteger los intereses y las políticas del gobierno de los Estados Unidos”, entonces yo estaría fuertemente en desacuerdo con él. Nosotros hemos publicado muchos artículos que desafiaron las políticas e intereses declarados por el gobierno. Pero eso no es exactamente lo que dice Goldsmith. Él plantea que The Times y otros medios de difusión importantes toman seriamente en cuenta los argumentos de que publicar algo perjudicará la seguridad nacional — lo que podría significar que alguien resultara asesinado. Eso es verdad. Nosotros escuchamos con respeto tales afirmaciones, y luego tomamos nuestras propias decisiones. Si no estamos convencidos, en ocasiones publicamos a pesar de las fuertes objeciones del gobierno. Si estamos convencidos, esperamos o no damos a conocer detalles. La primera vez que me enfrenté a una decisión de esa índole fue en 1997 cuando era redactor extranjero, y un reportero aprendió de un conflicto entre Rusia y Georgia, antigua república soviética, qué hacer con un alijo de uranio altamente enriquecido dejado atrás luego de la desintegración de la Unión Soviética. El conflicto fue una noticia interesante. Pero cuando el reportero verificó resultó ser que el arsenal estaba completamente sin protección, a disposición de cualquier terrorista que quisiera fabricar una sucia bomba. Nos pidieron reservarnos el artículo hasta que se cercara y resguardara el material — y así lo hicimos. No fue una decisión difícil. ¿Entonces cuál sería su política con respecto a publicar información que algunos consideran pone en peligro la seguridad nacional? (Comprendo que esta no es una pregunta totalmente hipotética). ¿Usted les permitiría al menos tratar de exponer los argumentos? Estimado Bill: ¿Por qué esos reporteros que ocultan sus opiniones habrían de estar menos tentados por la naturaleza humana a manipular su cobertura que aquellos que son honestos en cuanto a sus opiniones? En todo caso, ocultar sus puntos de vista, le ofrece a un reportero más libertad para manipular su cobertura puesto que el lector desconoce esos pareceres ocultos y por ende le es imposible tomarlos en consideración. Por ejemplo, yo desconocía hasta bien transcurrido el hecho, de que John Burns [corresponsal del Times] ocultó algunas opiniones bastante favorables acerca del ataque a Irak. Él no solo admitió en el 2010 y 2011 que no logró anticipar la matanza y destrucción masiva que ocasionaría la invasión, sino que además consideró a los soldados invasores de los Estados Unidos como “ángeles del Señor” y “libertadores.” ¿Eso lo hace ser un activista en lugar de un periodista? Yo no lo creo. Sin embargo, como lector, realmente desearía haber conocido sus opiniones ocultas en el momento que reportaba acerca de la guerra para haber podido tomarlas en consideración. Pienso que es muy difícil argüir que el tono aparentemente “objetivo” exigido por los grandes medios de comunicación eleve la confianza pública, dada la tan baja estima que le merecen al público esas instituciones del sector de los medios de comunicación. Mucho más allá de las preocupaciones relativas a la parcialidad ideológica, el fracaso de la credibilidad de los medios de comunicación es el resultado de cosas tales como el apoyo al gobierno de los Estados Unidos a divulgar falsedades que originaron la guerra en Irak, y de manera más general, la sumisión ciega al poder político: patologías exacerbadas por la prohibición de noticias concernientes al esclarecimiento de cualquier afirmación declaratoria relacionada con las palabras y acciones de funcionarios políticos por miedo a que se nos acuse de ser imparciales. En cuanto a tomar en cuenta los peligros que existen para las vidas inocentes antes de la publicación: nadie cuestiona que los periodistas deben hacerlo. No obstante, no le concedo un valor agregado a las vidas de estadounidenses inocentes en comparación con las vidas de individuos inocentes no estadounidenses, ni sentiría especial lealtad por el gobierno de los Estados Unidos con respecto a otros gobiernos a la hora de decidir qué publicar. Cuando Goldsmith elogió el “patriotismo” de los medios de difusión estadounidenses, quiso decir que los medios informativos de este país profesan especial lealtad a las opiniones e intereses del gobierno de los Estados Unidos. Supongo que uno puede argumentar que así es como debe ser. Pero cualquiera que sea el modo de pensar, ciertamente no es “objetivo”. Es nacionalista, subjetivo y activista, lo que es mi cuestión principal: todo periodismo es subjetivo y una forma de activismo, incluso si se intenta fingir que no lo es. No tengo ninguna objeción con respecto al proceso mediante el cual se permite a la Casa Blanca hacer aportes antes de la publicación de secretos confidenciales. En efecto, WikiLeaks, defensor de la transparencia radical transparencia, fue a la Casa Blanca y solicitó orientación antes de publicar los diarios de guerra de Iraq y Afganistán, pero la Casa Blanca se negóa responder, y entonces tuvo la osadía de criticar a WikiLeaks por publicar materiales que se dice deberían no ser revelados. Ese proceso previo a la publicación es tanto razonable desde el punto de vista periodístico (los periodistas deben obtener la mayor cantidad de información relevante que les sea posible antes de tomar decisiones de publicación) y sensato desde el punto de vista legal (todo abogado de la Ley de Espionaje dirá que tal consulta puede ayudar a demostrar la intención periodística a la hora de publicar dichos materiales). Para todas las coberturas de la Agencia Nacional de Seguridad que he hecho — no sólo para The Guardian sino para los medios de difusión de todo el mundo — los redactores han notificado a la Casa Blanca antes de proceder a su publicación (aunque en la inmensa, inmensa mayoría de los casos, no se tuvieron en cuenta sus exigencias de omitir información por falta de razones específicas en favor de tales supresiones). Mi objeción no es con respecto a ese proceso como tal, sino a instancias específicas que conllevan a la supresión de información que debe hacerse pública. Sin rencor intencionado, considero que la decisión del The Times en el 2004 de no sacar a la luz el artículo de Risen/Lichtblau de la Agencia de Seguridad Nacional a solicitud de la Casa Blanca de Bush fue uno de los casos más atroces de esa índole, pero existen muchos otros. En esencia, veo el valor del periodismo sobre la base de una misión que comprende dos aspectos: proporcionar al público una información fiel y de vital importancia, y su capacidad única de realizar una verificación verdaderamente confrontacional a quienes están en el poder. Cualquier reglamento no escrito que afecte alguno de esos dos flancos es el que considero como una antítesis al verdadero periodismo y no se debe tomar en cuenta. Estimado Glenn: “Nacionalista,” la palabra que usted utiliza para referirse al “modo de pensar” de la prensa estadounidense, es una marca que lleva cierta carga repugnante. Es el lado oscuro de la palabra “patriótico” (igualmente superficial). Sugiere lealtad ciega y chovinismo. Supongo que no lo usa por casualidad. Y yo por casualidad tampoco lo puedo dejar así. The New York Timeses global cuando se trata de recopilación de noticias (31 oficinas fuera de los Estados Unidos), de su plantilla (de entrada, nuestro funcionario ejecutivo principal es británico) y especialmente de su público. Pero es, desde sus orígenes, una empresa estadounidense. Esa identidad conlleva a beneficios y a obligaciones. Los beneficios incluyen una constitución y una cultura que, en comparación con la mayor parte del mundo, favorece la libertad de prensa. (Es por tal razón que los editores suyos en The Guardian se nos han acercado en más de una ocasión para asociarnos en empresas periodísticas delicadas — buscando refugio de la Ley de Secretos Oficiales de Gran Bretaña al amparo de nuestra Primera Enmienda). Las obligaciones incluyen, ante todo, imputar la responsabilidad al gobierno cuando viole nuestras leyes, falte a nuestros valores, o no logre estar a la altura de sus responsabilidades. Hemos consumido una gran energía periodística al poner a la luz la corrupción y opresión en otros países, pero la responsabilidad comienza en casa. Como cualquier empeño de los seres humanos, el nuestro no es perfecto, y algunas veces decepcionamos. Los críticos de la izquierda, incluyéndolo a usted, se indignaron al saber que mantuvimos en secreto el artículo de la escucha clandestina de la Agencia de Seguridad Nacional por más de un año, hasta tanto estuve satisfecho de que el interés público pesara más que cualquier posible daño a la seguridad nacional. Los críticos de la derecha se enfurecieron aún más cuando publicamos en el 2005. Las personas honorables pudieran estar en desacuerdo con tales decisiones de publicar o no publicar. Pero esas opiniones fueron el resultado de un cálculo largo, difícil e independiente, de sopesar riesgos y responsabilidades, no por “lealtad al gobierno de los Estados Unidos.” A propósito, ya que menciona a WikiLeaks, una de nuestras principales preocupaciones al convertir esos documentos en artículos periodísticos en el 2010 era evitar poner en peligro a informantes inocentes — no a estadounidenses, sino a disidentes, eruditos, defensores de los derechos humanos o civiles corrientes cuyos nombres se mencionaron en los cables clasificados desde puestos de avanzada extranjeros. La actitud de WikiLeaks con respecto a ese asunto fue una cruel indiferencia. Según David Leigh, investigador del The Guardian a cargo de ese artículo, Julian Assange dijo: “si los matan, se lo merecen.” (Assange niega haberlo dicho, pero la trayectoria de David Leigh le da bastante credibilidad). El ejecutivo de Google Eric Schmidt dijo que Assange le había comentado que hubiera preferido que no hubiera redacciones. En varias ocasiones he dicho que Julian Assange y WikiLeaks deben tener derecho a la misma libertad de prensa que The New York Times. Pero no finjamos que tienen el mismo sentido de responsabilidad. ¿Un nuevo asunto? Pierre Omidyar, su nuevo empleador, cree que ha visto el futuro del periodismo, y que se parece a usted. En una entrevista para la NPR (Radio Nacional Pública), Omidyar dijo que “la confianza en las instituciones está disminuyendo” y ahora el “público quiere relacionarse con personalidades”. Por eso está creando una constelación de estrellas, solistas “llenos de pasión” e investigadores defensores. Sé que usted no habla por Omidyar, pero tengo algunas interrogantes acerca de cómo usted ve este nuevo mundo. En primer lugar, se ha vuelto un cliché de nuestro negocio/profesión/oficio que los periodistas se forjen como “marcas” individuales. Sin embargo, el periodismo — en particular la materia más difícil, como lo es el periodismo investigativo — se beneficia inmensamente del apoyo institucional, incluyendo a un personal técnico que sabe cómo aprovechar al máximo una base de datos, redactores y verificadores de hechos que enriquecen los artículos, diseñadores gráficos que ayudan a complicar los temas comprensibles y, no menos importantes, abogados quienes están sumidos en la libertad‐de‐información y en la ley de la Primera Enmienda. En la cobertura de Snowden, usted trabajó dentro de la estructura institucional del The Guardian y, por un tiempecito, del The Times. ¿Entonces qué tiene de diferente la nueva empresa? ¿Será solamente una institución periodística con otro nombre? En Segundo lugar, en una entrevista con mi viejo amigo David Cay Johnston usted dijo que la cobertura de los gobiernos y de otras grandes instituciones está próxima a cambiar de manera radical debido a la omnipresencia del contenido digital. Los gobiernos y negocios dependen de inmensos tesoros de información. Todo lo que se necesita, según usted, es acceso y una conciencia atribulada para crear a un Edward Snowden o a un Bradley Manning. No obstante, me parece que se necesita algo más: una voluntad de arriesgarlo todo. Manning está cumpliendo 35 años de condena en prisión por las revelaciones en WikiLeaks, y Snowden se enfrenta a una vida en el exilio. Las mismas herramientas digitales que facilitan el leak (filtración de información) a su vez hacen difícil que puedas evitar que no te agarren. Esa es una razón por la que a mi entender la abrumadora preponderancia de la cobertura investigativa aún viene tras reporteros que cultivan fuentes confiables durante meses o años, no de aquellos con acceso a información confidencial que de repente deciden confiar un dispositivo portátil de almacenamiento lleno de secretos a alguien que no conocen. ¿En verdad cree usted que Snowden y Manning representan el futuro del periodismo investigativo? Y, en tercer lugar, ¿será lo Nuevo de Pierre Omidyar una monocultura política, o espera usted que haya otros Glenn Greenwalds de la derecha a bordo? De vuelta a usted. Estimado Bill: Para entender lo que quiero decir con “nacionalista,” examinemos el ejemplo que hemos discutido: la no utilización de la palabra “tortura” por parte del The New York Times para describir las técnicas de interrogatorio de la era de Bush. Usted dice que el empleo de esta palabra es innecesario puesto que usted describió las técnicas de manera detallada. Eso está bien: pero The New York Times (junto con otros medios de comunicación) sí usó la palabra “tortura” sin reservas para referirse a las mismas técnicas — al ser empleadas por países que son adversarios de los Estados Unidos. A eso es a lo que me refiero con “nacionalismo”: a tomar decisiones periodísticas para conducir y promover los intereses del gobierno estadounidense. No me refiero al término despectivamente (al menos no de forma absoluta), sólo de manera descriptiva, lo que demuestra que todo periodismo responde a un punto de vista y a un grupo de intereses que representar, incluso cuando se han hecho esfuerzos para ocultarlo. En lo que concierne a la diferencia entre WikiLeaks y The New York Times: The Guardian (conjuntamente con The New York Times) tiene una amarga y prolongada enemistad con Assange (ahora que ya han sacado provecho de sus documentos), así que yo personalmente no asumiría su inherente credibilidad en conflictos relacionados con lo que se dijo o no en privado. Sobre la base de todo lo que he visto, ni Assange ni WikiLeaks tienen el más remoto deseo de poner en peligro a personas inocentes. Más bien lo contrario: ellos han tratado diligentemente de redactar nombres de inocentes, y enviarlos a la Casa Blanca para sus aportes antes de la publicación (lo que fue injustificadamente negado). Además, la única vez que se hizo público un inmenso tesoro de documentos no editados fue, irónicamente, cuando el periodista que usted mencionó (no uno relacionado con WikiLeaks) publicó la contraseña del archivo en su libro. No obstante, en un sentido más amplio: incluso si uno fuera a asumir como argumento que la transparencia más agresiva de WikiLeaks pudiera ocasionalmente traducirse en revelaciones excesivas (proposición que rechazo), la postura más amigable al gobierno por parte de The New York Times y de medios de prensa similares con frecuencia genera su propio periodismo bastante perjudicial. No fue WikiLeaks quien lavó afirmaciones oficiales falsas con respecto a las armas de destrucción masiva de Saddam y a la alianza con Al Qaeda en su primera página bajo la capa de “noticias” para ayudar a comenzar una guerra atroz. No es WikiLeaks quien de manera habitual ofrece anonimato a funcionarios de los Estados Unidos para permitirles divulgar mitologías que exaltan a los dirigentes o calumnias bastante tóxicas de los detractores del gobierno sin ninguna responsabilidad. No es WikiLeaks quien estampa acusaciones increíblemente incendiarias acerca de aquellos estadounidenses que denuncian la existencia de prácticas ilegales dentro de su organización sin la más mínima evidencia. Y no fue WikiLeaks el que permitió al pueblo de los Estados Unidos reelegir a George Bush mientras sabía, pero ocultaba, que él escuchaba sus conversaciones a escondidas exactamente de la misma manera en que lo prohibía el derecho penal. En cuanto a la nueva empresa que estamos creando con Pierre Omidyar: aún estamos ideando cómo será, cómo estará estructurada y demás, así que mi capacidad para dar respuesta a algunas de sus preguntas es limitada. No obstante, puedo abordar varias cuestiones que plantea. Somos de la absoluta opinión que redactores fuertes y experimentados son vitales para el buen periodismo, y es nuestra intención tener muchos de ellos. Es necesario que los redactores garanticen el mayor nivel de fidelidad factual, verifiquen las afirmaciones claves, y ayuden a los periodistas a tomar decisiones que eviten perjudicar a inocentes. Pero no necesitan imponer reglas estilísticas obsoletas, ni apagar la voz y pasión exclusivas de los periodistas, ni impedir ningún tipo de afirmación declaratoria cuando funcionarios de alto nivel recurren a evasivas, o exigen eufemismos solicitados por el gobierno en lugar de aclarar los términos según los hechos, o confieren una categoría superior a las declaraciones oficiales o exigencias oficiales de supresión. En resumen, los redactores deben estar ahí para facultar y posibilitar al periodismo acusatorio agresivo, fuerte y altamente factual, no para servir de control en aras de neutralizar o suprimir el periodismo. Intentamos abordar las afirmaciones de las más poderosas facciones con escepticismo, no con reverencia. Las aseveraciones oficiales son nuestro punto de partida para investigar (“El funcionario A dijo X, Y y Z hoy: ahora veamos si esa es la verdad”), no la pura verdad sobre la que versa la creación de nuestros relatos (“X, Y y Z, dice el funcionario A”). En lo que a las fuentes respecta, en verdad no entiendo la distinción que usted cree que existe entre Snowden y fuentes más tradicionales. Snowden acudió a periodistas que trabajan para periódicos entre los más respetados del mundo. Los “dispositivos portátiles de almacenamiento” no nos caían simplemente del cielo: trabajamos por un tiempo bastante prolongado para establecer una relación de confianza y desarrollar un marco que nos permita informar sobre estos materiales. ¿En qué difiere eso de la decisión de Daniel Ellsberg de llevar los Papeles del Pentágono al The Times a principios de 1970? Habiendo dicho todo esto, usted menciona un asunto interesante e importante con respecto a los riesgos para las fuentes. Pero no sólo personas como Manning y Snowden enfrentan acusaciones y prolongados períodos en prisión. Estadounidenses que acudieron a medios de comunicación más tradicionales para denunciar la existencia de prácticas ilegales dentro de su organización — como Tom Drake y Jeffery Sterling — también enfrentan cargos por delitos graves ante una administración que, como dijo el antiguo consejero jurídico general de su diario, James Goodale, se ha mostrado más vengativa al atacar el proceso de recopilación de noticias que cualquiera desde Richard Nixon. E incluso periodistas en este proceso, como el galardonado con el Premio Pulitzer de su diario, Jim Risen, enfrenta la real amenaza de ir a prisión. La situación de miedo que se ha generado de manera deliberada significa que, como plantea Jane Mayer del The New Yorker, el proceso de recopilación de noticias ha llegado a un “punto muerto.” Muchos reporteros de seguridad nacional del Times, tales como Scott Shane, han emitido similares advertencias: que en estos momentos las fuentes temen usar los medios tradicionales de trabajo con los reporteros a causa de la agresividad de la administración de Obama. Obviamente, la vigilancia omnipresente exacerba en gran medida este problema, puesto que la recopilación de todos los metadatos imposibilita casi totalmente la comunicación entre una fuente y un periodista sin conocimiento del gobierno. Entonces sí: conjuntamente con las nuevas tecnologías para aumentar la privacidad, yo sí pienso que denunciantes valientes e innovadores como Manning y Snowden son de crucial importancia para abrir en alguna medida esta oscuridad y ofrecer algo de luz. El denunciar los actos negativos del gobierno llevados a cabo en secreto no debiera traer aparejado un coraje extremo y la voluntad de ir a prisión por décadas o incluso de por vida. Sin embargo, así es. Y ese constituye un inmenso problema para la democracia, que todos los periodistas deberían combatir de conjunto. La reclamación de las libertades básicas de prensa en los Estados Unidos constituye un impulso importante para nuestra nueva empresa. Acerca de si nuestra nueva empresa estará ideológicamente homogeneizada: la respuesta es “sin dudas no.” Damos la bienvenida y aceptamos a quienquiera que se dedique al verdadero periodismo acusatorio sin tener en cuenta dónde se clasifique en el espectro político, y si ha estado hablando con periodistas conservadores así: verdaderos conservadores, no la interpretación de “conservadores” de la Costa Oriental como es el caso de David Brooks. La ideología que nos impulsa es el periodismo de responsabilidad basado en una rigurosa fidelidad factual. Estimado Glenn: Su aparente desdén por David Brooks es revelador. Supongo que lo que lo descalifica de la categoría que usted propone de “verdaderos conservadores” es que él pone la razón por encima de la pasión y en ocasiones encuentra una confluencia. De la misma forma en que Lenin despreciaba a los liberales, en que el Tea Party se resiste a los republicanos moderados, así mismo usted parece reservar su desdén más perspicaz para la moderación, para el compromiso. Eche un vistazo al Washington de hoy y dígame cómo está resultando. Estamos de acuerdo, por supuesto, en que el afecto de la actual administración por la Ley de Espionaje y la disposición de apresar a reporteros que protegen a sus fuentes ha generado un clima hostil para todo tipo de cobertura investigativa. Concordamos en que eso es deplorable y perjudicial para la democracia. También existen otras cosas en las que coincidimos, pero no se suponía que este intercambio fuera para encontrar nuestros puntos comunes, así que antes de cerrar me gustaría volver una vez más a lo que considero es nuestro desacuerdo fundamental. Usted insiste en que “todo periodismo responde a un punto de vista y a un grupo de intereses que representar, incluso cuando se han hecho esfuerzos para ocultarlo.” Y por ende, no tiene sentido tratar de ser imparcial. (Evito la palabra “objetivo,” que sugiere un perfecto estado mítico de la verdad). Es más, caso tras caso, donde participan los medios convencionales, usted, Glenn Greenwald, está convencido de que sabe lo que es controlar ese “grupo de intereses”. Nada es tan inocente como el sentido de juego limpio o la determinación de dejar que el lector decida; debe ser alguna fidelidad servil a fuerzas políticas poderosas. A mi juicio, la imparcialidad es una aspiración que vale la pena en el periodismo, incluso cuando no se alcance totalmente. Entiendo que en la mayoría de los casos te acerca a la verdad, porque impone una disciplina de verificar todas las suposiciones, incluyendo en gran medida las propias. Esa disciplina no llega de manera natural. Considero que el periodismo que comienza desde una predisposición declarada en público es menos propenso a encontrar la verdad, y tiene menos posibilidades de convencer a los que ya no están convencidos. (Evidencia A: cadena de noticias Fox News). Y sí, los escritores son más propensos a manipular la evidencia para sostener un punto de vista declarado que uno mantenido en privado, porque el orgullo está en riesgo. Usted señala acertadamente que esta búsqueda de la justicia es un principio relativamente nuevo en el periodismo estadounidense. Un lector no tiene que retroceder mucho en los archivos — incluidos los archivos de este periódico — para hallar el tipo de periodismo abiertamente dogmático que usted aprueba. Tiene el “alma” que usted ansía. Pero para un oído moderno, a menudo suena sermoneador, y sospechoso. A mi entender, la necesidad de un periodismo imparcial es más grande de lo que alguna vez fue, porque hoy vivimos en un mundo de medios de difusión basados en afinidad, donde los ciudadanos pueden construir, y lo hacen, cámaras de ecos de sus propias creencias. En general, es demasiado fácil sentirse “informado” sin nunca toparse con información que desafíe nuestros prejuicios. Hace poco usted señalaba que las encuestas demuestran una mala opinión del público estadounidense con respecto a los medios informativos. Afirmó — considero sobre la base de ninguna evidencia — que esta estima en decadencia es el resultado de la “sumisión ciega al poder político.” ¿En serio? Me parece más verosímil que el menoscabo del respeto por los medios de comunicación de los Estados Unidos — categoría que incluye todo desde mi periódico, hasta el USA Today, el Rush Limbaugh, el National Enquirer, y los noticieros locales que se basan en noticias sensacionalistas — se explica por el hecho de que mucho de él es trivial, superficial, sensacionalista, redundante y, sí, ideológico y polémico. Le ofrezco la última palabra, y entonces podemos dar paso a los usuarios, en caso de que alguno haya llegado hasta aquí. Glenn, le deseo suerte en la nueva empresa, y espero que inspire a más multimillonarios a invertir dinero en el periodismo. Si me permite darle un consejo no solicitado. Hay muy poco de lo que usted ha mencionado en este intercambio que no se haya dicho antes en las páginas del The Times, aunque en un lenguaje menos cargado. La autocrítica y la corrección, de las cuales poseo gran experiencia, no son divertidas, pero son tan saludables para el periodismo como la independencia, y constituyen una reverencia a la verdad. La humildad es tan querida como la pasión. Así que mi consejo es: Aprenda a decir: “Estábamos equivocados.” Estimado Bill: Sólo me restan un par de asuntos rápidos para concluir. Mi “desdén” por David Brooks se basa en los años que lleva animando la guerra extrema y la veneración de una clase política de élite que ha generado poco más que un lamentable fracaso y corrupción. No veo en lo absoluto nada de moderado en él. Yo sólo señalaba que si usted quiere enorgullecerse de contratar a conservadores para que escriban en su periódico, mal puede él representar tal movimiento. Pienso que existe algún juego semántico en la forma que escoge para resumir nuestro debate. Mi visión del periodismo sin lugar a dudas requiere tanto justicia como una adhesión rigurosa a los hechos. No obstante, entiendo que esos valores se promueven siendo honestos acerca de nuestras propias perspectivas y suposiciones subjetivas en lugar de asumir un tono de todo‐lo‐sabe, de neutralidad que da a entender equivocadamente que los periodistas residen más allá de los puntos de vista normales y de las lealtades a las facciones que plagan al no periodista y al “activista” pavoroso. Arraigado a la perspectiva institucional y a las metodologías para hacer reportajes del The New York Times existen todo tipo de suposiciones políticas y culturales bastante discutibles y subjetivas acerca del mundo. Y salvo algunas nobles excepciones, The Times, por diseño o de cualquier otra forma, ha servido por mucho tiempo a los intereses del mismo grupo de facciones poderosas y de élite. Su manera de reportar no es menos “activista,” subjetiva o motivada por las opiniones que las nuevas voces de los medios de comunicación que desdeña en ocasiones con condescendencia. Gracias por sus mejores deseos y por el intercambio que exhorta a la reflexión. Se lo agradezco. POBLACIÓN CALLEJERA: DISCRIMINACIÓN QUE MATA 24. noviembre, 2013 Elva Mendoza @elva_contra D, P, Portada, Semana http://contralinea.info/archivo‐revista/index.php/2013/11/24/poblacion‐callejera‐discriminacion‐mata/ Entre 2006 y 2013, al menos 89 personas que sobrevivían en la calle murieron; casi todas, por motivos prevenibles. Sólo tres casos son investigados en la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal. Ante la falta de cifras oficiales, seis organizaciones trabajaron con 16 grupos de población callejera en cinco delegaciones del Distrito Federal. “No tenemos número duros”, reconoce Rubén Fuentes, titular del Instituto de Asistencia capitalino. La discriminación contra la población callejera traspasa sus vidas, los persigue también en la muerte. Su destino final: la fosa común, a donde van en promedio seis cuerpos mensuales, o las escuelas de medicina Sergio Ortiz, @sergio_contra, fotografías Un microbús atiborrado de personas se detuvo en uno de los principales cruceros del Oriente de la Ciudad de México: una telaraña de autos, ruido y corrientes de aire. Los tripulantes bajaron y mataron a golpes al Ja Jai. El cuerpo magullado quedó tendido sobre la acera que le daba asilo y trabajo. Tenía 48 años. Nadie sabe la causa de su asesinato. Sus 20 compañeros limpiaparabrisas aún no se explican el crimen, ocurrido en 2009. Se acostumbraron a vivir así, sin explicaciones. “Cuando se muere cada cabrón, digo: hay que vivir la vida, pero sigo tomando…”, dice, con pesar a Contralínea, el Charmín, de 34 años, alcohólico, originario de Oaxaca. Duerme a unos metros del lugar donde se perpetró el asesinato, entre la hierba del canal, sobre el camellón. Repasan en voz alta a sus muertos. Durante la tarea van y vienen, según la luz del semáforo. Verde: cronistas, historiadores, relatores empíricos, únicos testigos. Rojo: limpiadores, vendedores, mendigos. Además del Ja Jai, en el crucero perdieron la vida ocho callejeros. Acuchillados, atropellados, sin atención médica, deprimidos o envenenados por el tolueno (droga conocida como activo, provoca daños irreversibles al sistema nervioso e incrementa los factores de riesgo. Conforme el recuento avanza, el paisaje cobra dimensiones fúnebres. Un cementerio, las banquetas, el pavimento, las cuatro avenidas que los rodean, el árbol del camellón, el canal de aguas negras que lo atraviesa de lado a lado, la hierba, la improvisada choza. Todos murieron ahí; nadie en el hospital, nadie de muerte natural. Al Charro lo apuñalaron al medio día, en octubre de 2012; tenía 44 años. Jimy tenía 19; estaba drogado. Eran las 3 de la mañana de un día de marzo de 2013. Un auto lo arrolló. El automovilista ni siquiera se detuvo. Originario de Michoacán, el Froy, deprimido, se ahorcó a los 34 años una madrugada de junio de 2012. El Carteras consumía crack (derivado de la cocaína). Murió en 2009 cuando tenía 34 años y cáncer en los pulmones. Gari murió en 2008, a los 22 años, bajo el árbol del camellón; lo encontraron con la mano derecha sobre la nariz, “consumiendo”… A Adrián lo mató el frío el 11 de julio de 2007. Tenía 23 años. Se quedó dormido al pie del mismo árbol. Ya no despertó. Al Rolas lo echaron al canal. El Disco murió en la madrugada del 21 de marzo de 2013. “Jimy. Marzo de 2013. Te recuerdo por las veces que caíste y te levantaste. Hoy te recuerdo con mucho más cariño por esta caída de la que ya no te levantaste. Atentamente: los Mutantes”, le escribieron los compañeros en su obituario: un trozo de papel bond repintado con plumón negro. “Hortencia. La More. Me regalaste una buena experiencia. Que estés allá arriba. Le dejaste una buena sonrisa a la banda. Que Dios te bendiga”, dicta un grupo de jóvenes de la delegación Cuauhtémoc a quien escribe sobre el bond. “Que nos espere con los brazos abiertos”, completa Juan, su viudo, un joven de 31 años que nació en Nuevo Laredo, Tamaulipas. Delgado, moreno, de dientes pequeños, pestañas largas y rizadas. Carga a un perro cachorro de color arena, le ofrece un trozo de taco… Vivió 12 años con la More. “Yo le decía Gordita, estaba medio gordita”, sonríe con decoro, amable. Tenía 29 años. Juan la llevó al hospital. Le dijo al doctor que estaba intoxicada, “pero le valió; le metió ketorolako y le dio un infarto al corazón. A los 3 días se me murió allá”. Lo único que le queda de ella, dice, es la virgen que ahora cuelga en su cuello y una pulsera de cuentas verdes. Las muestra. “Me lo dejó de recuerdo”. Al tiempo, una hormiga le camina cerca de la oreja. Juan no se inmuta. Su cuerpo, como el de una cebolla, delata estar cubierto por varias capas de prendas limpias. Juan procura, en lo posible, mantenerse aseado, digno. Se quedaban juntos en un hotel al que pagaban 90 pesos por noche. Cuando ella murió, Juan regresó a dormir a la calle, como el primer día, cuando a los 11 años salió de su casa e hizo de las aceras de la colonia Guerrero su hogar. Aunque intentó seguir en el hotel, “me sentía solo, me acordaba mucho de ella”. Del gobierno no espera nada. En los años que lleva en la calle nunca le ha gustado que lo apoye. “Siempre me ha gustado trabajar por mí mismo, ganar mi propio dinero, no depender del gobierno”. Limpia parabrisas; antes se acostaba sobre vidrios rotos, faquireaba. Se retiró. La More le prohibió hacerlo desde que atropellaron a uno de sus compañeros. Andaba faquireando cuando una camioneta lo arrastró 100 metros. “Lo dejó tirado. Se dio a la fuga. Ya no lo alcanzaron”. Tampoco va a Coruña, uno de los 10 centros de Asistencia e Integración Social (CAIS) del Gobierno del Distrito Federal. Relata que cuando era pequeño, el gobierno los llevaba a los albergues, pero los más grandes trataban mal a los más chicos, y los encargados “no nos hacían el paro. Mejor nos salíamos”. Ahora las brigadas del Instituto de Asistencia e Integración Social (Iasis) se acercan para invitarlos a que se queden en los CAIS. “Si voy, es nada más de paso. La última vez que me llevaron salieron con que ‘ya no hay lugar’. Entonces para qué nos traen si ya no hay lugar. Para qué nos mienten. Por eso ya no me gusta ir”. Tampoco le gustan los comedores del gobierno de la Ciudad. Asiste a uno, propiedad de religiosos. Le cobran 5 pesos por el desayuno y 5 pesos por la comida. Le gusta la verdura: zanahoria, chayote, coliflor, algunas nada más con sal y limón. Hasta hace algunos años, en el grupo se contabilizaban 30 jóvenes, ahora apenas suman 20. Unos están en alguno de los reclusorios de la ciudad; otros, en centros de rehabilitación o en su casa; cinco murieron por drogas, por Sida, atropellados o por falta de atención médica oportuna. “Las ambulancias no llegan rápido. Si alguien se enferma no lo atienden rápido; tenemos que acudir el uno al otro, hacemos la vaquera para el taxi, para el doctor. No nos dejamos de apoyar porque nos queremos como hermanos”. Vidas y muertes, imperceptibles La Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF) lleva a cabo tres investigaciones de oficio por asesinatos cometidos contra personas en situación de calle. Ninguna de ellas tiene que ver con las historias del Jai Jai, el Jimy, el Froy, el Rolas…, pues la institución, como la sociedad en general, no se enteró. La mayoría de la población callejera muere como vive: entre la indiferencia y el desprecio. La mañana del 16 de agosto de 2013 los vecinos de la colonia Tránsito, en la delegación Cuauhtémoc, encontraron el cuerpo calcinado de Francisco Ruiz Cabrera. El hombre, de 44 años de edad, murió luego de que le prendieran fuego dentro de la caseta de vigilancia abandonada donde dormía. “Tiene quemaduras en gran parte del cuerpo; no se le perciben golpes; pero los conocidos lo logran identificar porque dicen que se quedaba a dormir solo, ahí adentro”, dijo al periódico Reforma el policía capitalino Jorge Ramírez. Según versiones de los colonos, un joven mencionó a los agentes de la Policía de Investigación que cuatro hombres corrieron hacia Calzada de Tlalpan. Al parecer, la víctima se encontraba con ellos antes de morir. Suponen que fue quemado vivo. La CDHDF inició una investigación de oficio. En entrevista con Contralínea, Guadalupe Cabrera, al frente de la Cuarta Visitaduría General del órgano, señala que respecto a la población callejera, la Comisión investiga dos casos más de muerte, éstos, por probable negligencia en la atención médica. Uno de ellos es el de Paulina Hernández Castro. Los servicios de emergencia de la Ciudad la diagnosticaron con gripe y le negaron el traslado a un hospital. Tenía hipokalemia severa (niveles bajos de potasio en la sangre), que le causó daño grave en órganos vitales. Murió 3 días después en la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital General Balbuena. Según datos del Consejo para Prevenir y Eliminar la Discriminación de la Ciudad de México, las poblaciones callejeras ocupan el primer lugar en negación de servicios públicos a consecuencia de la discriminación. “La discriminación también los mata”, refiere Luis Enrique Hernández, director de El Caracol, AC, que en conjunto con cinco organizaciones de la sociedad civil documentó la muerte de 273 personas –la mayoría por causas prevenibles– que sobrevivían en la calle, entre 1994 y 2013. Muertes invisibles Tan sólo entre 2006 y 2013, 89 personas en situación de calle murieron. Cuarenta por ciento, producto de enfermedades asociadas al consumo de sustancias; 14 por ciento, por homicidios; 12 por ciento, por hechos de tránsito, y 3.5 por ciento, por complicaciones durante el embarazo. A través de la campaña Chiras Pelas Calacas Flacas, Aprendiendo con la Muerte 2013 #discriminacionmata, seis organizaciones de la sociedad civil documentaron los fallecimientos. A la información, se suman las 184 reportadas entre 1994 y 2005. El censo Tú también cuentas 2011‐2012 del Instituto de Asistencia e Integración Social, dependiente de la Secretaría de Desarrollo Social del Distrito Federal, arrojó que en las 16 delegaciones 4 mil 14 personas con edades entre 0 y 70 años viven en la calle. El conteo no contempló conocer el número de muertes, por lo que no existen registros oficiales que refieran los datos. Sin cifras, apuntan las organizaciones, “difícilmente puede haber políticas para prevenir la muerte en las calles”. Ante la falta de cifras oficiales, Amistad, Desarrollo y Cooperación (Adeco), AC; el Centro Interdisciplinario para el Desarrollo Social (Cides); Educación con Niños, Niñas, Adolescentes y Jóvenes en Situación de Calle (Ednica); El Caracol, AC; y Fundación Pro Niños de la Calle trabajaron con 16 grupos de población callejera en cinco delegaciones del Distrito Federal. Durante octubre hicieron lo que el gobierno no ha hecho: preguntar por sus muertos. La metodología –ya aplicada por las organizaciones en años anteriores– obtuvo una mención honorífica por parte del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia en 2009. “No tenemos número duros”, reconoce Rubén Fuentes, director general del Iasis, y agrega que desde la Secretaría de Desarrollo Social trabajan en una propuesta para la elaboración de un registro único de población callejera que permita conocer cuántos son y cuántos mueren. Discriminación post mórtem La discriminación contra la población callejera traspasa sus vidas, los persigue también en la muerte. Los jóvenes, niños y adultos mayores que sobreviven en la calle mueren sin registro ni estadística; sin nombre ni apellido; sin documentos; sin bienes; sin ataúd; sin familiares ni flores; sin honores ni investigación. Tan invisibles en la vida como en la muerte. “Yo creo que para la sociedad ya dejamos de existir… Es como si no existiéramos. Como si uno fuera desecho de la humanidad”, refiere Vanessa entre el ruido de los automóviles y la voz de Marco, su hijo de 3 años que le pide agua. Es bella y apiñonada; viste ropa deportiva; un flequillo luce sobre su frente. Limpia parabrisas desde los 13 años; ahora tiene 35. Tiene a Marco y a cuatro hijos más. Desde hace 4 años no los ve. Su esposo, alcohólico, se lo impide. Lee y escribe. Estudió hasta cuarto grado de primaria. Aunque quiere un trabajo, “lo que más desearía en el mundo es que mi marido me dejara ver a mis hijos”. No consume alcohol ni sustancias tóxicas, tampoco fuma. “Me dedico a trabajar y a mi hijo”. De lo peor que le ha pasado en la calle recuerda los malos tratos. “Estás limpiando y te sacan la pistola, te dicen de groserías. Hay señoras que te insultan, personas que piensan que porque estás en la calle eres prostituta y te quieren dar dinero a cambio de que te vayas con ellos”. La fosa común, el destino ineludible Pese a la resistencia y a su abierta negativa, la fosa común o las escuelas de medicina serán el inevitable destino de los cuerpos de las y los callejeros, tal como lo reconoce Rubén Fuentes. “Tenemos un convenio con las escuelas de medicina”, apunta el funcionario local desde una oficina de muros blanquísimos. “Yo no quiero ir a la fosa común”, se le oye decir, casi con terror, a más de uno en las banquetas y plazas de la Ciudad. Pero muchos tienen nombres falsos, direcciones erróneas; algunos duermen cada noche en un lugar distinto. De ese modo el reclamo del cuerpo es un trabajo largo y tortuoso. De acuerdo con la Ley General de Salud, los cadáveres se clasifican en dos tipos: personas conocidas y personas desconocidas. El artículo 347 expone que los cadáveres no reclamados dentro de las 72 horas posteriores a la pérdida de la vida, y aquellos de los que se ignore su identidad serán considerados como personas desconocidas. El artículo 350 bis 3 permite el uso de los cuerpos con fines de docencia e investigación. “Tratándose de cadáveres de personas desconocidas, las instituciones educativas podrán obtenerlos del Ministerio Público o del establecimientos de prestación de servicios de atención médica o de asistencia social”. De 2011 a marzo de 2013, ingresaron al Instituto de Ciencias Forenses del Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal 2 mil 406 cuerpos con identidad desconocida. Durante el mismo periodo se hicieron 174 envíos a la fosa común: 58 cuerpos, 83 miembros y 33 fetos. Unos seis cadáveres, fetos o miembros por mes. Según información de Víctor Hugo Michel, periodista del diario Milenio, a nivel nacional los cadáveres anónimos sumaron 3 mil 662 entre enero de 2012 y julio de 2013. Desde 2011, 6 mil 496 cuerpos sin identificación han sido remitidos a las fosas comunes estatales. En la Ciudad de México, el Panteón Civil de Dolores recibe a los cuerpos anónimos. Es la única fosa autorizada para la capital. Los cadáveres desconocidos se apilan en el mismo campo donde reciben honores los restos mortuorios de políticos, músicos, poetas, escritores, periodistas, pintores, intelectuales, educadores, científicos y militares: la Rotonda de las Personas Ilustres, monumento instalado en un hueco de las más de 240 hectáreas que conforman el panteón. Se trata de los mausoleos de 104 hombres y mujeres, entre los que destacan Amado Nervo, Leona Vicario, Octavio Paz, Gerardo Murillo (Doctor Atl), David Alfaro Siqueiros, Gabino Barreda, Antonio Caso, Rosario Castellanos, José Clemente Orozco, Dolores del Río, Ricardo Flores Magón, Guillermo González Camarena, Agustín Lara, Sebastián Lerdo de Tejada, Ramón López Velarde, Francisco Montes de Oca, Juan O’Gorman, Diego Rivera, Silvestre Revueltas y Justo Sierra. Las organizaciones que trabajan con población callejera han solicitado los cuerpos de algunos de los jóvenes a petición de sus compañeros para darles honores y entierro. “Tenemos que argumentar que los conocemos”. No siempre ha sido fácil, “depende del humor del [agente del] Ministerio Público”, refieren Luis Enrique Hernández y Gerardo Rodríguez, de El Caracol, AC. Agregan que se trata de un tema de discriminación que han documentado como discriminación post mórtem. Es decir, “el desprecio que la persona sintió en vida, o la discriminación, estas actitudes de exclusión de no creerlos sujetos de derechos, traspasan al tema de su cuerpo. Esto se plantea como la dignidad del cuerpo. El cuerpo aún sin vida debe ser tratado con dignidad, y de ahí que es de manera milenaria el asunto de los honores mortuorios. Sean de la religión que profesen, siempre hay un rito al menos a la hora de enterrarlo. Ese rito mortuorio tiene que ver con el trato digno al cuerpo”. Rubén Fuentes asumió el cargo en diciembre de 2012. En entrevista con Contralínea, acepta que dentro de los Cais muere gente, “por enfermedad o demás, es irremediable, pero son los menos. No tenemos un índice de mortandad que alarme”, pero a la fecha no ha recibido solicitud alguna de las organizaciones para sepultar los cuerpos. “Si fuera el caso, yo creo que no habría ningún inconveniente… Nosotros, como Instituto, no nos podemos hacer cargo del cuerpo”. Para Luis Enrique Hernández, la falta de políticas para dar sepultura al cuerpo cuando se carece de recursos económicos es resultado de un vacío institucional que no sólo afecta a la población callejera, sino también a la población económicamente más desprotegida. “¿Cuántas veces no hemos visto que se suben al transporte público los familiares o amigos a pedir para el entierro?”, cuestiona. El jurista Daniel Márquez le da la razón y argumenta que, como seres con una dignidad plena protegida por las leyes, los cadáveres merecen honores funerarios. Agrega el también experto en administración pública e investigador en el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la Universidad Nacional Autónoma de México que debiera incorporarse al Reglamento de la Ley General de Salud la posibilidad de ofrecer estos honores. El Caracol, AC, trabaja con la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal en un acuerdo que obligue, en caso de que un cuerpo de alguien que presumiblemente se encontraba en situación de calle llegue al Ministerio Público, dar aviso a organizaciones acreditadas para acompañar el proceso y evitar que vayan a la fosa común. EL CÁRTEL DEL AGRO 26. noviembre, 2013 Érika Ramírez @erika_contra Campo, D, Semana No comments http://contralinea.info/archivo‐revista/index.php/2013/11/26/el‐cartel‐del‐agro/ El mercado agroalimentario mexicano, en poder de 42 compañías trasnacionales. Monsanto, Dupont, Agromex, Pionner, Syngenta y Limagrain controlan la producción de semillas y fertilizante. Otras, una vez que llega a sus manos el producto (maíz, frijol, sorgo, leche), incrementan los precios al consumidor hasta en un 200 por ciento: Minsa, Maseca, Cargill, Bimbo, Bachoco, Pilgrim’s Pride, Tyson Foods y Lala, por mencionar algunas. En el caso del maíz, son dos los consorcios que acaparan la producción y distribución; en el caso del frijol, controlan más del 70 por ciento, y en la leche, alrededor del 55 por ciento “Si fuera mujer de la Revolución, andaría con mi rifle cargado, pero ya no se trata de eso, sino de negociar. Toda mi vida he luchado por lo que padecemos los campesinos, porque uno ve las anomalías que hay en los pueblos y los ejidos, ve uno cosas que hacen hervir la sangre”, dice una mujer de 70 años, hija de campesinos, heredera del México agrario y sobreviviente de este sector. Manuela Cervantes es originaria de Antonio Amaro, Durango. Llegó a la Ciudad de México acompañando la caravana de maquinaria agrícola que recorrió Paseo de la Reforma el pasado 5 de noviembre. La anciana es productora de frijol en el Norte del país; por ello padeció por tres ciclos agrícolas la sequía. Este año, relata, “fuimos socorridos con las lluvias, hubo buenas cosechas; el problema es el precio al que nos quieren comprar: no está bien, nos quieren dar 6 u 8 pesos por kilo. Mientras en las tiendas cuesta casi 20 pesos. “Ninguna autoridad hace hincapié en tener un precio fijo para el frijol; dejan que los coyotes [compradores intermediarios] hagan su agosto. ¡Hasta en 2 pesos lo hemos llegado a regalar, así no se puede vivir!”, dice en entrevista con Contralínea. Ésta es la realidad para millones de agricultores. Productores de maíz, frijol, sorgo, leche, entre otros, que padecen una sequía de precios, ante la falta de regulación por parte del Estado. Así lo indica el texto Acuerdos nacionales para el desarrollo del campo mexicano, elaborado por El Barzón (Unión Nacional de Productores Agropecuarios, Comerciantes, Industriales y Prestadores de Servicios). Éste revela el nombre de 42 empresas que tienen en su poder el mercado mexicano de los alimentos. Semillas en poder de cuatro empresas En el estudio –firmado por Alfonso Ramírez Cuéllar, presidente de El Barzón; Angely Vanessa Amezcua Chávez, coordinadora de Proyecto Agua y Energía de la organización, y Manuel Alvarado Pérez, representante en Zacatecas– se documenta que en el control de insumos para la producción se encuentran Monsanto, Pionner, Syngenta y Limagrain. Éstas acaparan el 94 por ciento de la venta de 2.6 millones de bolsas de 20 kilogramos de semillas. “Y cuentan con todo el poder y la determinación de apoderarse de un mercado potencial que alcanza las 7.6 millones de bolsas que se requieren para cubrir las necesidades nacionales, bajo un verdadero programa de producción y de productividad”. El análisis que se discute actualmente entre organizaciones campesinas y funcionarios de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa) menciona que este poder en el mercado de las semillas ha dejado en la marginación al Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias, a los centros de investigación y ha debilitado al extremo a las pequeñas empresas productoras de semillas que se localizan en algunas regiones del país. Alfonso Ramírez Cuéllar, presidente nacional de El Barzón, dice en entrevista que hay una ausencia total de política agropecuaria y alimentaria. El gobierno carece de una estrategia. “Somos 4 millones de unidades productivas y 119 millones de consumidores. El grave problema es que este mercado tiene control absoluto en insumos, acopio, comercialización y ventas al menudeo. Son un cártel agropecuario”. Ejemplo de las afectaciones es Daniel Juárez, productor de frijol, quien buscó un nuevo impulso para su economía luego de que no había ganancias. Pensó que con la compra de la semilla de maíz de alto rendimiento que vende Monsanto obtendría una “mejor cosecha”. “Somos un grupo de 15 productores que nos animamos a entrarle a la tecnología, pero debido a la jodidez no se pudo: los fertilizantes están muy caros y no pudimos sacar la cosecha”, explica. Del grupo, algunos deben 30 mil; otros, 50 mil. Daniel es de estos últimos. “Creo que se van a llevar lo que tenga, porque dinero no tengo”, comenta. —¿Y qué tiene? —Un tractor muy garra. —¿Y qué va a hacer después? —No sé, pero hay que seguir sembrando… Frijol, arrebatado En el campo, las historias trágicas abundan. El zacatecano Francisco Delgado resume la situación: los ejidatarios y productores de escasos recursos están desapareciendo. “Cada año nos endeudamos más, y para pagar se empieza con vender la chivita, la vaquita, los animales y hasta la casa; al último rematan con las parcelas. Por eso, un sinnúmero de personas se están quedando sin tierra”. Tiene 62 años y desde pequeño se ha dedicado al campo. Su alimentación y la de sus ocho hijos está basada en el producto que él y su familia trabajan, además de tortilla, nopales, chile y rábanos. “Los pocos acaparadores de frijol que hay, quién sabe quien los apoyará. Nos están matando de hambre e ignorancia de generación en generación. Mientras ellos [los acaparadores] con residencias, nosotros seguimos viviendo en casas de adobe con piso de tierra. Ignorantes, todos nuestros hijos porque no tenemos posibilidad de mandarlos a la escuela. El principal problema no es vender la cosecha: nos la arrebatan, nos la roban. El frijol lo hemos llegado a vender hasta en 1.2 pesos, eso ocurrió en 2004. Hoy los precios no son los más convenientes para las familias del campo”, dice. El documento de El Barzón indica que en este mercado –que involucra a 180 mil productores y casi 1 millón de toneladas del grano– los índices de concentración superan el 70 por ciento, y el acopio y comercialización lo ejercen principalmente Bodega de Granos El Alazán y el Rocío, Ramos Hernández Internacional, Empacadora Abetos, Grupo Patrón, la Castellana y Productos Verde Valle. “El poder es absoluto para la manipulación del inventarios, de los cupos y tiempos de importación, la distribución de mercados y la colusión para fijar precios”, dice el informe. Maíz a la baja Heraclio Rodríguez es originario de Cuauhtémoc, Chihuahua, productor de maíz y carne. Su economía también padece por la falta de regulación en los precios. Relata que en 2010 llegaron a vender el grano en 5.30 pesos. Hoy los intermediarios lo quieren comprar en 2.50, y aun así están esperando a que baje más precio. En Cuauhtémoc, dice, se vive cada día más pobre, con más necesidades, hambre, violencia y menos condiciones para sus hijos. En su análisis, El Barzón también documenta que el peso de la concentración en el mercado de harina de maíz es extremo. Tan “sólo Maseca y Minsa controlan el 94 por ciento de una de las industrias sobre las que descansa la mayor producción de tortilla”. México produce un promedio de 20 millones de toneladas de maíz al año. Éste es el esfuerzo de poco más de 2 millones de campesinos, donde el 85 por ciento cuenta con una extensión de tierra menor a las 5 hectáreas, según datos de la organización. El Barzón indica que la evolución de las empresas procesadoras de alimentos ha dado lugar a que sean ellas mismas las que tienen el control del acopio y la comercialización del grano. En esa situación se encuentra Cargill y sus vínculos societarios con la Comercializadora AOASS de Sonora; Archer‐Daniels‐Midland, en sociedad con Maseca y dueña de Amex (Algodones Mexicanos) y la Comercializadora de granos del Grupo Patrón; Bimbo, que opera Molinos del Sureste; y Provemex, del Grupo Tayson de México. “Estos vínculos les permiten convertirse en los principales vehículos para canalizar y beneficiarse de los distintos programas de apoyo a la comercialización y de los innumerables subsidios y de los cupos de importación”, indica El Barzón. Litro de leche a 5 pesos Raymundo González, productor de leche en Chihuahua, vino a la Ciudad de México en la caravana agrícola. Para él y sus compañeros, la producción del lácteo ha sido buena este año. No obstante, los precios que ofrecen empresas como Lala y Zaragoza no alcanzan a cubrir sus costos. “Nos ofrecen 5 pesos por cada litro, cuando ellos empaquetan y lo venden en 15 pesos. Así, no hay modo de vivir bien”. Calcula que para poder solventar los costos de producción, el precio de cada litro debería ser de 7 pesos: “Con eso nos conformamos”. Ante la falta de regulación en los precios de compra y la crisis económica que padecen los productores de leche, “muchos han tenido que vender su ganado, no hay ni para comprar la pastura; una paca cuesta 120 pesos y no rinde”. El Barzón documenta que el mercado de la leche tiene un valor de poco más de 40 mil millones de pesos. El control de la leche pasteurizada y ultrapasteurizada se concentra en el Grupo Lala y Ganaderos Productores de Leche Pura (Alpura), con el 55 por ciento del mercado. Le siguen Nestlé, Lechera Guadalajara y Grupo Zaragoza. “El problema mayor está en la fragmentación y la falta de infraestructura que padecen miles de productores. El 30 por ciento de las 789 mil unidades realiza la ordeña de manera artesanal y un número mayor está sujeto a problemas de alimentación de baja calidad e insuficiencia de infraestructura de enfriamiento y conservación, lo que provoca que sus ingresos se vean disminuidos en más del 30 por ciento con relación a los obtenidos bajo un sistema más especializado”, muestra el análisis. Fertilizantes y sorgo Ramón Magaña es productor de sorgo, originario de Pénjamo, Guanajuato. Dice que los más de 5 mil productores que hay en la región están a punto de perder la cosecha de este año. Explica que los acaparadores pretenden pagar el producto a un precio de 2.8 pesos: “es muy bajo”. Mientras, el abono y los fertilizantes siguen “muy caros y no vamos a poder pagar con la cosecha la deuda que adquirimos para comprarlos”. Y es que los mismos que les venden la semilla les prestan la mercancía a crédito que no alcanzan a pagar. Es entonces cuando tienen que vender un pedacito de tierra o los tractores para saldar sus compromisos. Don Ramón vendió una camioneta el año pasado, pues ya adeudaba más de 30 mil pesos. “Este año no sé qué voy a vender, ya no tengo con qué pagar”, dice. De acuerdo con el documento de El Barzón, en semillas, fertilizantes y plaguicidas están siempre las mismas empresas que se han apoderado de los elementos esenciales que integran el paquete tecnológico indispensable para las actividades agrícolas. El potencial de los rendimientos ha sido captado por Bayer de México, Cheminova, Agromex, Arysta, Dupont y las grandes empresas que son capitaneadas por Monsanto. Estos grupos empresariales también son fuente de financiamiento. Desarrollan programas de capacitación, promotoras de agricultura por contrato y han establecido todo un sistema de operación que descansa en la exclusividad y las ventas atadas. “Es una estructura de mercado dominada en lo absoluto por una sola política de calidades, precios, variedades y centros de distribución”, dice el documento. José Narro Céspedes, dirigente de la Coordinadora Nacional Plan de Ayala, comenta que la administración federal se sigue operando una política que favorece a los grandes monopolios agroalimentarios. A ellos, dice, van destinados los créditos, subsidios, los apoyos a la comercialización y un mecanismo de precios a favor. Advierte que el sector está a punto de tronar porque lo que pagan a los agricultores es menor a los costos de producción. Ésta es la continuidad de un modelo instalado hace más de 30 años con el neoliberalismo. Deuda impagable Federico Ovalle Vaquera, secretario general de la Central Independiente de Obreros Agrícolas y Campesinos (CIOAC), comenta que es incuantificable la deuda que hay en el campo mexicano, ya que muchos de los que aquí trabajan acuden a agiotistas para poder solventar el ciclo agrícola; otros, expone, son sujetos de crédito de las mismas empresas que les venden las semillas o los fertilizantes; los menos, de la banca privada o pública. “Estamos buscando que se modifique el modelo de desarrollo; el campo ya no aguanta más. Las deudas con los coyotes ya no se pueden sostener. La propuesta es que entre el gobierno y las organizaciones se pueda establecer una empresa pública que garantice la compra de los productos a buen precio, además de que recupere la producción de semillas”, dice el secretario de la CIOAC. Néstor Osornio, productor de maíz, frijol y haba en el Estado de México, expone que ante la crisis del sector poco a poco se ha reducido el poder adquisitivo de cada familia. “Mis hijos trabajan en el campo, tuvieron que dejar la escuela cuando estaban en la preparatoria porque no había la economía para continuar”. Él tiene una deuda con Grupo Financiero Banorte, que en 2009 le autorizó un préstamo por 30 mil pesos. No obstante, a la fecha el monto del crédito se ha duplicado por los intereses. Paga lo que está a su alcance, pero termina de cubrirlo después de 4 años. “Lo único que tengo que pueden embargar son mis tierras”, comenta. Benito González Contreras, dirigente de El Barzón en Morelos, expone que su estado se encuentra prácticamente como hace 100 años, cuando Emiliano Zapata estaba levantado en armas: “Los productores sobreviven de milagro, las cosechas se pagan muy baratas y los insumos están por los cielos. Nada más se va sacando para subsistencia; por desgracia el gobierno ha permitido que se monopolicen los productos”. Según sus cálculos, la mayoría de los 2 mil productores de sorgo está endeudada con la Financiera Rural; otros, con la banca extranjera y hasta con agiotistas. Dedicado a la siembra del maíz, el productor asegura que los coyotes que minan con su producción son Cargill, Monsanto, Maseca: “Se hacen cada vez más ricas y los campesinos más pobres. El campo es tan bondadoso que subsistimos con lo que podemos. El gobierno quiere tenernos como consumidores y no como productores”. Los cárnicos Además de los cereales, semillas y fertilizantes, El Barzón indica que los índices de concentración en el mercado de carne de bovino –donde existen 1.13 millones de unidades de producción y que tienen un valor de más de 60 mil millones de pesos– está dominado por el Grupo Viz‐SuKarne en más del 20 por ciento; control compartido con el Consorcio Internacional de Carnes (Grupo ViBa), Procarnes Procesadas y Empacadora de Carnes (don Fileto), Carnes la Laguna, el Grupo Industrial Arias, Pradera Huasteca, Grupo Gusi y las Uniones Ganaderas de Tabasco y Sonora. En carne de pollo, la producción de traspatio y de pequeña escala prácticamente está sometida a un proceso de aniquilamiento. La concentración permite el dominio de tres grandes empresas: Bachoco, Pilgrim’s Pride y Tyson, con 1 mil 400 millones de aves y el control absoluto del alimento balanceado y de la venta final del producto. Para la realización del presente trabajo, Contralínea solicitó entrevista con el titular de la Sagarpa, Enrique Martínez y Martínez, a través de Pedro Hernández, subdirector de Atención a Medios de la dependencia. Hasta el cierre de edición, no se obtuvo respuesta. "EL MAYOR ERROR DE NUESTRO CEREBRO ES LA TENDENCIA DE SEGUIR A LOS DEMÁS" El neurólogo Pedro Bermejo, coautor del libro 'Tu dinero y tu cerebro', analiza por qué tomamos determinadas decisiones desde el punto de vista de la neuroeconomía http://www.lavanguardia.com/vida/20131128/54394580516/entrevista‐neurologo‐pedro‐bermejo‐mayor‐
error‐cerebro‐tendencia‐seguir‐a‐los‐demas.html Los cinco errores del cerebro en la economía ‐ El neurólogo Pedro Bermejo, coautor del libro 'Tu dinero y tu cerebro', explica por qué tomamos decisiones equivocadas desde el punto de vista de la neuroeconomía Jesús Sancho Twitter empezará su andadura en bolsa con un precio de 26 dólares por acción Un fallo técnico congela las cotizaciones del Nasdaq durante casi una hora ¿Por qué me compré el mismo coche que el vecino? ¿Por qué al final me quedé con aquel piso? ¿Por qué tomo el café en un sitio y no en otro? Son algunos interrogantes que la neurología trata de responder desde el punto de vista más económico y en la toma de decisiones en general. Esta especialidad, bautizada como neuroeconomía, todavía está dando los primeros pasos en nuestro país. Para conocer más sobre la relación entre la neurología y la economía, el neurólogo Pedro Bermejo y el consultor e ingeniero informático Ricardo Izquierdo, fundadores de la Asociación Española de Neuroeconomía, publican ‘Tu dinero y tu cerebro’ (Editorial Conecta), un libro en el que analizan por qué tomamos decisiones erróneas y como nuestro cerebro pueda evitarlas. ‐¿En qué consiste la neuroeconomía? ‐La neuroconomía es la parte de la neurociencia que se encarga de estudiar cómo tomamos las decisiones, no solamente las económicas sino de todo tipo. Intentamos que la neuroeconomía no sea algo puramente de laboratorio sino que sirva para mejorar la capacidad de negociación, la toma de decisiones en nuestro día a día. ‐ ¿De dónde surge? ‐ Soy neurólogo y me dedico desde hace muchos años al mundo de la neurociencia. Por motivos personales y familiares empecé a interesarme por la neuroeconomía. Estaba mirando la sección de libros de economía en Estados Unidos y casualmente vi un libro de economía con un cerebro en la portada. Lo compré. Trataba sobre la neureconomía. Me encantó y revisé todo lo que había al respecto. En ese momento, no hace ni cinco años, había siete libros en el mundo con la palabra neuoroeconomía. Soy coautor de dos libros de neuroeconomía. También hemos creado recientemente la Asociación Española de Neuroeconomía en la que ya estamos desarrollando cursos y una serie de proyectos. ‐¿Cuál es la relación entre economía y neurología, entre cerebro y dinero? ‐ La relación entre cerebro y dinero en un principio parecería que no pudiera ser tanta, pero es muy marcada. Hay muchísima relación. Tomamos las decisiones económicas con nuestro cerebro y tenemos explicación de muchos de los movimientos económicos, como la burbuja inmobiliaria y la crisis actual. También permite explicar por qué actuamos como los demás o cómo la publicidad nos puede influenciar de determinadas formas. ‐¿Qué peso tienen las decisiones económicas en la estructura del cerebro? ‐ El cerebro se ha ido desarrollando en un contexto en el que hace miles de años nada tenía que ver con la economía. En un contexto en el que todo era la supervivencia por lo que nuestro cerebro tiene grabadas a fuego determinados sesgos y actitudes. Cuando toma las decisiones aumentamos nuestra supervivencia, pero nuestra supervivencia hace 10.000 años. ‐ ¿Con qué métodos se puede estudiar el cerebro desde el punto de vista económico? ‐ Se puede estudiar de una forma objetiva porque podemos aplicar todas las técnicas de la neurociencia. Desde la propia resonancia magnética, en la que se puede observar qué áreas del cerebro se activan cuando se toman decisiones, hasta otras técnicas como el ‘eye tracking’, el seguimiento de ojos. ‐ ¿En qué consiste esta técnica exactamente? ‐ Por ejemplo, en internet se utiliza para saber qué zonas de la pantalla está mirando el potencial consumidor. Si el anuncio está en la parte que el consumidor tiende a mirar pues será más que caro. Se sabe que empezamos a mirar siempre en la parte superior izquierda en los buscadores, que es la zona donde empezamos a leer, mientras que si vemos una página con contenido de cualquier otro tipo, como dibujos, tenderemos a mirar los dibujos, incluso a imitarlos y mirar donde esos dibujos miran. ‐ ¿Cómo el cerebro se activa a la hora de tomar una decisión económica? ‐ No hay que perder de vista que el cerebro es la estructura más compleja del universo conocido. Comentado esto, intentaré explicarlo de una forma resumida. Existiría algo así como un equilibrio en el cerebro. Una serie de estructuras cerebrales, denominadas sistema de recompensa cerebral, que se activan cuando algo nos puede producir una determinada recompensa y nos llevará a realizar la acción. Luego está el sistema de aversión a la pérdida, también con una serie de estructuras involucradas, que cuando se active hará que evitemos realizar una determinada acción. Dependiendo de si ese equilibrio está a favor del sistema de recompensa cerebral o el de aversión a la pérdida tomaremos o no la decisión. Este sistema se puede influenciar desde fuera. Por ejemplo, con la publicidad. ‐ ¿Existen también diferencias en la estructura del cerebro en las personas que triunfan económicamente y las que no? ‐ La estructura del cerebro no varía como tal, pero sí la capacidad a la hora de tomar decisiones. Los empresarios de éxito teóricamente cuando toman las decisiones de una forma más racional y menos emocional tienen más posibilidades de llevar a cabo un buen negocio. Luego indudablemente cuestiones como la suerte y todo lo demás, que no entraremos, influyen. ‐ ¿Cuál es el principal error que comete el cerebro en la toma de decisiones? ‐ Pensar con las emociones, pero dentro de todos los sesgos cerebrales, creo que el mayor error de nuestro cerebro, también por motivos evolutivos, es la tendencia a seguir a los demás. Tendemos a hacer algo simplemente porque lo hace otra persona y si encima la conocemos, mucho más. Tenemos los ejemplos que queramos. Mi vecino se compró una casa, el otro se compró otra, pues yo me compraré otra casa, sin analizar racionalmente mi decisión, simplemente porque mi vecino se la ha comprado. Independientemente de mi situación económica, eso me ha llevado a pedir créditos impagables a largo plazo. ¿Qué pasa? Uno tras otro, al final creamos burbujas, como la burbuja inmobiliaria que hemos tenido. ‐ ¿Por qué pasa esta tendencia de seguir a los demás? ‐ Es algo irracional, emocional. Cuando el cerebro se formó hace miles de años se creó para seguir a los demás porque aumentaba nuestra capacidad de supervivencia. Por ejemplo, cuando cazábamos un mamut si íbamos todos juntos en un grupo mayor teníamos muchas más posibilidades de supervivencia. Si en ese grupo de ancestros uno salía corriendo, el resto lo hacía también porque posiblemente hubiera visto un depredador. Si todos salimos corriendo a pesar de no haber visto nada, aumentamos nuestras posibilidades de supervivencia. Y si luego hemos corrido para nada, no habría pasado absolutamente nada. ‐ ¿Cuál es la relación de todo esto con la economía? ‐ No es lo mismo si huimos de un depredador hace miles de años, cuando se creó nuestro cerebro, que si huimos todos corriendo de la bolsa hoy en día. El resultado es absolutamente distinto. Pero el cerebro que nosotros estamos utilizando para manejar los movimientos bursátiles es el mismo que el que usábamos cuando salíamos corriendo de los mamuts. ‐ ¿Cuál es la principal causa que ha desencadenado esta crisis desde el punto de vista de la neuroeconomía? ‐ La crisis económica tiene muchos factores. La tendencia de seguir a los demás desde el punto de vista de la neuroeconomía. Y luego en el momento de huida, de la salida brusca de todas las inversiones, el cerebro también tiene auténtico pánico a poder perder, al riesgo. Los seres humanos tenemos habitualmente una aversión innata al riesgo por lo que intentaremos evitar en todo lo posible las inversiones si tenemos un cierto riesgo de perder. El cerebro humano prefiere tener algo seguro que muchas posibilidades de ganarlo, pero también existen posibilidades de que lo perdamos. Por definición, tendemos hacia la seguridad, lo que ha provocado que la gente haya salido corriendo de la bolsa, se haya dejado de consumir, y eso está agudizando muchísimo o más la situación económica actual. ‐ ¿Cómo se puede evitar que el cerebro tome decisiones erróneas? ‐ Lo más importante es conocerlo. Nuestro problema principal es que no conocemos nuestros sesgos. Si no sabemos las herramientas del enemigo, no seremos capaces de vencer nuestras propias tendencias cerebrales, nuestros propios sesgos. En primer lugar, recomendaría conocer todos estos sesgos, no solo la tendencia de seguir a los demás, sino que existen muchas técnicas por las que nuestro cerebro se ve manipulado o influenciado. Cuanto más las conozcamos, será mucho más fácil desprendernos de ella. ‐ ¿El cerebro es tan manipulable? ‐ Somos tremendamente manipulables de forma consciente e inconsciente. ‐ ¿De las últimas investigaciones en neurología hay alguna qué le ha llamado la atención? ‐ La neurología es afortunadamente una de las ciencias más vivas. Por desgracia, tenemos una serie de patologías muy complejas, muy pocas de ellas tratables, pero sí es cierto que la mayoría de las patologías neurológicas, de una forma u otra, no tienen que ser necesariamente a través de fármacos. Se están descubriendo numerosos avances y cambios desde el punto de vista del diagnóstico y el tratamiento de enfermedades, como el alzheimer, la esclerosis múltiple o la epilepsia. ‐ ¿Existen muchas diferencias entre el cerebro de los hombres y las mujeres? ‐ El cerebro del hombre y el de la mujer son distintos. Pensamos de forma distinta. El cerebro de la mujer está influenciado por una serie de hormonas que no están en el hombre y viceversa. En la toma de decisiones también existen diferencias. ‐ ¿Cuáles? ‐ En general, el hombre es mucho más impulsivo y arriesgado a la hora de tomar decisiones. Factores como la testosterona lo hacen así. Un mayor riesgo habitualmente está asociado a un mayor número de ganancias, pero también en casos puntuales está asociado a un mayor número de pérdidas. Hay casos como los de la Société Générale o las grandes pérdidas de dinero creadas por brókers masculinos. Por ejemplo, se dice que si los Lehman Brothers hubieran sido las Lehman Sisters no hubiésemos tenido crisis. El cerebro de la mujer es distinto, mucho menos impulsivo, tiene menos testosterona. De hecho, hay un estudio en el que se midió la testosterona a los brókers varones de la bolsa de Nueva York. ‐ ¿A qué conclusión se llegó? ‐ Se les midió la cantidad de testosterona por la mañana y se hizo una relación absolutamente significativa entre la cantidad de testosterona y las ganancias en bolsa a lo largo del día. Se demostró que a más testosterona y más riesgo, más ganancias. También es posible que el día que tengan la pérdida será mucho más grande. Y el cerebro de la mujer es distinto, no es tan impulsivo. Por ejemplo, tiene mucha más memoria emocional, que también tiene su repercusión económica. ‐ ¿En qué sentido? ‐Por ejemplo, las mujeres tendrán mucha más tendencia a recordar las pérdidas sufridas tras una crisis como la actual y tardará más tiempo a que se reactive el consumo femenino. ‐ ¿El cerebro sacará una lección de toda esta crisis? ¿Puede llegar a cambiar su estructura tras estos años? ‐ Estructuralmente no. Sí que es cierto que nuestra forma de utilizar el dinero será distinta porque el hecho de haber sufrido una pérdida reciente, nuestro sistema de aversión a la pérdida estará más activado de lo normal. Es decir, nos costará más tomar decisiones arriesgadas. ‐ ¿La neurología debería estar más presente en el ámbito empresarial? ‐ El neurólogo está orientado hacia el ámbito clínico en término generales, pero sería muy importante tener personas con conocimientos en neuroeconomía. Si se puede filtrar gente que sea mucho más racional a la hora de tomar las decisiones, creo que sí que mejoraría todo eso en las empresas actuales de alguna forma. ‐ ¿El mundo empresarial conoce la neuroeconomía? ‐ Fundamentalmente desde el punto de vista del neuromarketing, que es lo que está más evolucionado dentro del mundo empresarial. Hay distintas formas para enfocar la publicidad, y ya se están realizando técnicas para estudiar las necesidades de los consumidores. ‐ En el libro también hace referencia a las nuevas tecnologías y el cerebro, ¿cómo influyen? ‐ Las nuevas tecnologías están cambiando nuestro cerebro. Se sabe que nuestro cerebro es muy plástico, se adapta, y hay zonas de representación cerebral que son más grandes, los tamaños cambian respecto a nuestros antepasados. ‐ Por ejemplo… ‐ La zona cerebral correspondiente al dedo pulgar es más grande en nuestra generación que en las anteriores. Se debe a que nos pasamos el día utilizando el teléfono móvil a través de mensajes con ese dedo. Otro ejemplo es que tenemos mucha más memoria de trabajo y podemos trabajar con muchas más cosas a la vez. Antes tendíamos a recordar muchas más cosas de forma textual, hoy en día tenemos la Wikipedia y mucha información en internet. ‐¿La neuroeconomía ha venido para quedarse? ‐ La neuroeconomía y el neuromarketing estarán cada vez más presentes en nuestro día a día. Es un inicio y cuanto antes lo tengamos en cuenta mucho mejor porque la información será un guerra cada vez más. Las empresas tendrán información para que de alguna forma nos influencien o incluso manipulen. Como consumidores debemos estar preparados para esa posible manipulación, y para ello es simplemente conocimientos e información. Leer más: http://www.lavanguardia.com/vida/20131128/54394580516/entrevista‐neurologo‐pedro‐
bermejo‐mayor‐error‐cerebro‐tendencia‐seguir‐a‐los‐demas.html#ixzz2m57y5OLH Síguenos en: https://twitter.com/@LaVanguardia | http://facebook.com/LaVanguardia "EL NUEVO CICLO DE PROTESTA GENERA CAMBIOS EN EL IMAGINARIO Y CREA TEJIDO SOCIAL" Fernanda Sánchez Jaramillo Rebelión http://www.rebelion.org/noticia.php?id=177481 Entrevista a Renán Vega Cantor, Profesor de la Universidad Pedagógica Nacional. Autor de 26 libros sobre historia, economía y crítica social y artículos. Premio Libertador al Pensamiento Crítico FS: Las protestas y marchas del 2013 han sido multitudinarias. ¿Estamos viviendo el inicio de una resistencia masiva en Colombia? RVC: Para entender lo que está pasando, hay que conocer las razones diversas, en el largo plazo, 200 años de historia de cómo se estableció el control de la tierra y la violencia como mecanismo para mantenerlo; en el mediano plazo, los intentos de reforma agraria y el poder de los terratenientes que aplastaron las protestas de los años 60 y 70 y, en el corto plazo, el elemento dinamizador de las protestas ha sido la firma de los tratados de libre comercio que destruyen el campesinado. He planteado que vivimos un nuevo ciclo histórico que se rompe en el año 2012 debido a las políticas autoritarias. Ahora hay una reorganización de los movimientos sociales y el paro de agosto‐septiembre fue el más importante de los últimos 35 años, después de la protesta urbana de 1977. Se inicia un nuevo ciclo que no sabemos a donde conducirá porque depende de la correlación de fuerzas, de los diálogos de La Habana. Se ha roto ese sentimiento de pasividad y resignación en importantes sectores de la sociedad colombiana. Esta protesta de agosto reactiva la dinámica de la protesta en Colombia. FS: ¿Qué tan efectiva es la resistencia cuando se ejerce desde frentes separados? Campesinos por un lado, estudiantes por otro, los indígenas, los afrocolombianos, etc. RVC: Es un elemento en contra de la movilización social que las luchas sean separadas y no intenten relacionarse unas con otras, aunque tengan elementos comunes. Durante el paro agrario los indígenas no participaron, es un hecho que tiene un carácter divisionista y separa sectores con intereses comunes y también divergentes. Si se realizan luchas por separado, ganan el capitalismo y el Estado. Esto les permite actuar para reprimirlas o desmovilizarlas con falsas promesas. Otro elemento adicional son las elecciones. Lo electoral divide y fragmenta porque en distintos sectores colocan los candidatos, que asumen diferentes posiciones y eso tiene efectos nefastos en el movimiento social. FS: ¿Qué papel cumplen Marcha Patriótica, la MANE y el Congreso de los Pueblos en la consolidación de la protesta social? RVC: Es interesante que hayan aparecido grupos que reúnen a distintos sectores. La MANE, que acoge a los estudiantes, realizó una importante movilización en el 2011, pero está dividida porque hay distintas fuerzas políticas. La Marcha Patriótica y el Congreso de los Pueblos representan diferentes sectores y tienen influencia en diferente regiones. Tienen presencia popular y líderes importantes con experiencias políticas, que trabajan por el posicionamiento de las organizaciones y para consolidar la paz en el país como reivindicación de la población, no como una dejación de las armas, sin condiciones nuevas para transformar el país. Un paso adelante sería pensar en una unidad más amplia, que recoja esas experiencias hacia objetivos más estratégicos FS: ¿Pueden lograrse cambios radicales en las estructuras injustas y desiguales de Colombia por las vías de hecho? RVC: La movilización social que se presenta en un territorio recurre a los medios que considera válidos para hacerse sentir. En Colombia se recurre a las vías de hecho. En un país donde el 70% de la población es urbana y hay un desprecio hacia el campesino ¿cómo pueden hacerse sentir los campesinos? Abandonar los azadones no es suficiente y para que haya repercusión deben salir a las vías públicas, a las carreteras, las autopistas principales para que los vean. Las vías de hecho son repertorios que usan los pueblos para manifestarse. En Colombia, cualquier movilización –por justa que sea‐ es reprimida por el Estado y apoyada por los medios de comunicación dominantes porque no entienden que la protesta es una condición legítima y hace parte de la vida cotidiana de un país. Uno duda que se logren cambios con la pura acción política, en esa medida las movilizaciones recurren a sus propios repertorios de lucha para que el gobierno se siente a dialogar. FS: ¿Qué resultados positivos y concretos han arrojado las recientes marchas en el país? RVC: Un resultado valioso, de tipo simbólico, fue romper un ciclo de pasividad. Fue importante que en ciudades como Bogotá, Cali y Medellín vieran a los campesinos boyacenses, considerados pasivos y conservadores, verlos activos y romper el imaginario de la quietud. Otro resultado, es demostrar que para obligar al gobierno a negociar hay que movilizarse. Los resultados programáticos se verán cuando pase el tiempo porque los gobiernos prometen pero no cumplen. Se obtienen resultados coyunturales, como subsidios, pero no fundamentales como la renegociación de los Tratados de Libre Comercio. FS: En su opinión, ¿contribuyen estas movilizaciones a la construcción de memoria y tejido social? RVC: Por supuesto porque la identidad de un grupo social y de clase social es dinámica, se va construyendo en el tiempo y con la lucha. La lucha es importante porque se adquiere consciencia del propio poder, que campesinos con su fuerza y dinámica organizativa tuvieran presencia en ciudades y territorios es importante. Eso refleja su influencia, el poder de la acción colectiva y su poder de movilización. FS: ¿Qué importancia tienen símbolos como las ruanas, las flores y las capuchas, en la cultura y el lenguaje de la resistencia? RVC: Un componente fundamental de la protesta son los símbolos porque aglutinan y dan orden. La ruana es típica de Boyacá, Nariño, y Cundinamarca, donde se usa para protegerse del frío, pero durante el paro representaba a todos los campesinos, aquellos que han sido representados siempre como toscos, analfabetas, y esto nos indica que aparece en el imaginario público un sector tradicionalmente marginado. Otro símbolo importante, de vieja data, es la capucha como medida de seguridad porque aquí cuando se protesta hay consecuencias. Las personas lo usan no para sabotear, sino por seguridad. Es una medida de supervivencia, y ahora se discute criminalizar el uso de la capucha, condenar a la persona como terrorista por usarla y, eso explica la dificultad en medio de la cual se protesta. FS: Colombia, ha sido un país de rebeldes. ¿Está pariendo la indignación una nueva generación rebelde? RVC: Colombia es un país rebelde desde siempre, marginal, individual y de poco impacto social, pero si uno mira la historia contemporánea de Colombia, pese a la violencia se han mantenido procesos sociales de distinta naturaleza. Es el deseo nuestro que se ponga fin a un largo periodo de pasividad y de embrujo autoritario, que se pase a una fase organizativa para crear condiciones de transformaciones fundamentales. FS: ¿Qué responsabilidad comparten los medios de comunicación con quienes estigmatizan la protesta social? RVC: Los medios son de avanzada ideológica, no funcionan por sí mismos sino como expresión de las clases dominantes, clases que son dueñas de los miedos de comunicación. Los medios son un elemento desmovilizador y estigmatizador de individuos que son puestos en la picota pública. A los periodistas ‐de la clase media universitarios‐ que desconocen el país, se les hace extraño que la gente proteste así porque creen que viven en un país democrático. Los periodistas son analfabetas políticos, sin idea lo que pasa en el contexto y a sus patrones les interesa desmotivar la protesta. Esto tiene impacto público porque son medios dominantes y dictaminan como piensa la sociedad colombiana. FS: ¿Cómo fortalecer la protesta social y defenderla de la criminalización que impide su crecimiento? RVC: Con la recuperación de la historia, estudiando las memorias de las luchas, y los movimientos que han existidos en los últimos 100 años y también con la creación de medios de comunicación, radio y televisión, por parte de los movimientos sociales que muestren otro lenguaje, otras formas de apropiarse de la realidad. FS: ¿ Cree que falta movilización en torno al proceso de paz? RVC: La consigna de paz surgió de los movimientos populares, no fue iniciativa de Santos, sino que surgió por la presión de otros ante el estado de la guerra. Este movimiento tiene que ser apoyado por movilizaciones para que la gente entienda lo que significaría la paz, no para acabar las luchas, sino para continuarlas en otros terrenos. El sinnúmero de violencias del neoliberalismo se podrían enfrentar de otra manera si termina el conflicto armado. Fernanda Sánchez Jaramillo es periodista, magíster en relaciones internacionales y sindicalista. LOS BENEFICIOS LES INTERESAN MÁS QUE LA GENTE Ellen Brown CounterPunch Traducido para Rebelión por Germán Leyens http://www.rebelion.org/noticia.php?id=177483 “Controla el petróleo y controlarás las naciones”, dijo el secretario de Estado de EE.UU. Henry Kissinger en los años setenta. “Controla los alimentos y controlarás a la gente”. El control global de los alimentos ha sido casi logrado, reduciendo la diversidad de las semillas con semillas OGM (genéticamente modificadas) que son distribuidas solo por unas pocas corporaciones transnacionales. Pero esta agenda ha sido implementada a un grave coste para nuestra salud; y si el Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP) es aprobado, el control no solo sobre nuestros alimentos sino nuestra salud, nuestro entorno y nuestro sistema financiero estarán en manos de corporaciones transnacionales. Beneficios antes de las poblaciones La ingeniería genética ha posibilitado el control patentado sobre las semillas de las que depende el suministro de alimentos del mundo. Genes “Terminator” posibilitan la producción de semillas estériles, utilizando un catalizador químico sintético llamado apropiadamente “Traitor” para inducir esterilidad en las semillas. Por lo tanto los agricultores tienen que comprar año tras año semillas a los propietarios de las patentes. Para cubrir esos costes, los precios de los alimentos son aumentados; pero el daño es mucho mayor que el causado a nuestras billeteras. Según una entrevista de Acres USA del fitopatólogo Don Huber, Profesor Emérito en la Universidad Purdue, dos características modificadas dan razón de prácticamente todos los cultivos genéticamente modificados sembrados en el mundo actualmente. Una involucra la resistencia a los insectos. La otra modificación, más inquietante, involucra la insensibilidad a herbicidas sobre la base de glifosato. Conocido a menudo como Roundup por el producto éxito de ventas de Monsanto de ese nombre, glifosato envenena todo lo que encuentra en su camino con la excepción de plantas genéticamente modificadas para resistirlo. Herbicidas basados en glifosato son ahora los más comúnmente utilizados en el mundo. Glifosato es un socio esencial de los OGM que constituyen el principal negocio de la creciente industria de la biotecnología. Glifosato es un herbicida de “espectro amplio” que destruye indiscriminadamente, no matando directamente plantas indeseadas sino bloqueando el acceso a nutrientes críticos. Debido al modo insidioso en que funciona, ha sido vendido como un reemplazo relativamente benigno de los devastadores anteriores herbicidas basados en dioxina. Pero numerosos datos experimentales han mostrado que glifosato y los alimentos OGM que lo incorporan plantean serios peligros para la salud. El riesgo lo complica la toxicidad de ingredientes “inertes” utilizados para potenciar el glifosato. Los investigadores han establecido, por ejemplo, que el surfactante POEA puede matar células humanas, particularmente células embrionarias, placentarias y de los cordones umbilicales. Pero esos riesgos han sido convenientemente ignorados. El uso generalizado de alimentos OGM y herbicidas de glifosato ayuda a explicar la anomalía de que EE.UU. gasta más del doble per cápita en atención sanitaria que el país desarrollado promedio, pero es considerado muy abajo en la escala de las poblaciones más saludables del mundo. La Organización Mundial de la Salud ha clasificado a EE.UU. como ÚLTIMO entre 17 naciones desarrolladas en la salud en general. Entre sesenta y setenta por ciento de los alimentos en los supermercados estadounidenses son ahora genéticamente modificados. Al contrario, en por lo menos 26 otros países –incluidos Suiza, Australia, Austria, China, India, Francia, Alemania, Hungría, Luxemburgo, Grecia, Bulgaria, Polonia, Italia, México y Rusia– los OGM han sido total o parcialmente prohibidos; y en unos sesenta otros países hay restricciones significativas de los OGM. Una prohibición del uso de los OGM y de glifosato podría llegar lejos en la mejora de la salud de los estadounidenses. Pero el Acuerdo de Asociación Transpacífico, un acuerdo comercial global para el cual el gobierno de Obama ha pedido el uso de la Vía Rápida, bloquearía esa especie de enfoque concentrado en la causa ante la crisis de la atención sanitaria. Los insidiosos efectos de Roundup Los cultivos resistentes a Roundup escapan a la muerte por glifosato, pero no evitan que sea absorbido en sus tejidos. Los cultivos que toleran los herbicidas tienen niveles sustancialmente superiores de residuos de herbicida que otros cultivos. De hecho, muchos países han tenido que elevar sus niveles legalmente permitidos –por hasta 50 veces– a fin de dar cabida a la introducción de cultivos GM. En la Unión Europea, los residuos en los alimentos aumentarán 100‐150 veces si se aprueba una nueva propuesta de Monsanto. Mientras tanto, “súper‐malezas” tolerantes a herbicidas se han adaptado al producto químico, requiriendo aún más dosis tóxicas y nuevos productos químicos tóxicos para matarlas. Las enzimas humanas son afectadas por el glifosato de la misma manera que las enzimas de las plantas: el producto químico bloquea la absorción de manganeso y otros minerales esenciales. Sin esos minerales, no podemos metabolizar adecuadamente nuestros alimentos. Eso ayuda a explicar la rampante epidemia de obesidad en EE.UU. La gente come y come en un intento de adquirir los nutrientes que simplemente no están contenidos en sus alimentos. Según los investigadores Samsell y Seneff en Biosemiotic Entropy: Disorder, Disease, and Mortality (Abril de 2013): La inhibición por el glifosato de enzimas citocromo P450 (CYP) es un componente pasado por alto de su toxicidad para mamíferos. Las enzimas CYP juegan papeles cruciales en la biología… El impacto negativo en el cuerpo es insidioso y se manifiesta lentamente con el pasar del tiempo a medida que la inflamación daña sistemas celulares en todo el cuerpo. Las consecuencias son la mayoría de las enfermedades y condiciones asociadas con una dieta occidental, que incluyen desórdenes gastrointestinales, obesidad, diabetes, enfermedades del corazón, depresión, autismo, infertilidad, cáncer y Alzheimer. Más de 40 enfermedades han sido vinculadas al uso de glifosato, y más siguen apareciendo. En septiembre de 2013, la Universidad Nacional de Rio Cuarto, Argentina, publicó resultados de su investigación de que el glifosato realza el crecimiento de hongos que producen aflatoxina B1, una de las sustancias más carcinógenas. Un doctor de Chaco, Argentina, dijo a Associated Press: “Hemos pasado de tener una población bastante saludable a otra con una alta tasa de cáncer, defectos congénitos y enfermedades nunca antes vistas”. El desarrollo de hongos ha aumentado significativamente en los cultivos de maíz estadounidense. El glifosato también ha causado serios daños al medioambiente. Según un informe de octubre de 2012 del Instituto de Ciencia en la Sociedad: Las afirmaciones de la agroindustria de que el glifosato y los cultivos que toleran el glifosato, aumentan los beneficios de los agricultores y benefician el entorno al reducir el uso de pesticidas. La situación es exactamente la contraria… La evidencia indica que los herbicidas de glifosato y los cultivos tolerantes al glifosato han tenido efectos ampliamente perjudiciales, incluyendo súper malezas resistentes al glifosato, virulentos patógenos para las plantas (y nuevo ganado), salud y rendimiento reducidos de las cosechas, daño a especies que no eran el objetivo desde insectos a anfibios y ganado, así como reducción de la fertilidad del suelo. La política triunfa sobre la ciencia A la luz de estas conclusiones adversas, ¿por qué Washington y la Comisión Europea siguen endosando como seguro el glifosato? Los críticos apuntan a regulaciones permisivas, fuerte influencia de lobistas corporativos, y una agenda política que tiene más que ver con poder y control que con la protección de la salud de la gente. En el innovador libro Seeds of Destruction: The Hidden Agenda of Genetic Manipulation, publicado en 2007, William Engdahl declara que el control alimentario global y la despoblación se convirtieron en política estratégica de EE.UU. bajo el protegido de Rockefeller, Henry Kissinger. Junto con la geopolítica petrolera, debían constituir la nueva “solución” a las amenazas al poder global de EE.UU. y al continuo acceso estadounidense a materias primas baratas del mundo en desarrollo. En línea con esa agenda, el gobierno ha mostrado extrema parcialidad a favor de la agroindustria biotecnológica, optando por un sistema en el cual la industria se monitorea “voluntariamente”. Alimentos bio‐modificados son tratados como “aditivos alimentarios naturales”, sin requerir ninguna prueba especial. Jeffrey M. Smith, director ejecutivo del Instituto por la Tecnología Responsable, confirma que la política de la Administración de Medicamentos y Alimentos (FDA, por sus siglas en inglés) permite que compañías biotecnológicas determinen si sus propios alimentos son seguros. La presentación de datos es totalmente voluntaria. Concluye: En el área crítica de la investigación de la seguridad alimentaria, la industria biotecnológica no tiene que rendir cuentas, carece de estándares o de revisión por pares. Han convertido la ciencia basada en datos erróneos en una ciencia. Sea o no la despoblación parte intencional de la agenda, el uso generalizado de OGM y glifosato está teniendo ese resultado. Las propiedades endocrinas dañinas del glifosato han estado vinculadas a infertilidad, abortos, defectos congénitos y la detención del desarrollo sexual. En experimentos rusos, animales alimentados con soya GM fueron estériles en la tercera generación. Vastas cantidades de suelos agrícolas también están siendo sistemáticamente arruinados por la muerte de microorganismos benéficos que permiten que las raíces de las plantas acepten nutrientes del suelo. En el revelador documental de Gary Null Seeds of Death: Unveiling the Lies of GMOs, el Dr. Bruce Lipton advierte: “Estamos conduciendo al mundo hacia la sexta extinción masiva de la vida en este planeta… La conducta humana está estropeando la red de vida.” El TPP y el Control Corporativo Internacional A medida que las devastadoras conclusiones de estos y otros investigadores despiertan a la gente en todo el globo ante los peligros de Roundup y los alimentos OGM, las corporaciones transnacionales trabajan febrilmente con el gobierno de Obama para aplicar la Vía Rápida al Acuerdo de Asociación Transpacífico, un acuerdo comercial que despojaría a los gobiernos del poder para regular las actividades corporativas transnacionales. Las negociaciones han sido mantenidas en secreto ante el Congreso, pero no ante los asesores corporativos, 600 de los cuales han sido consultados y conocen los detalles. Según Barbara Chicherio en Nation of Change: El Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP) tiene el potencial de convertirse en el mayor Acuerdo de Libre Comercio regional en la historia… El negociador agrícola jefe de EE.UU. es el ex lobista de Monsanto, Islam Siddique. Si fuera ratificado el TPP impondría regulaciones escarmentadoras que dan a las corporaciones multinacionales derechos sin precedentes para exigir compensaciones con dineros públicos por políticas que las corporaciones consideran como una barrera a sus beneficios. …Están creando cuidadosamente el TPP para asegurar que los ciudadanos de los países involucrados no tengan ningún control sobre la seguridad alimentaria, lo que coman, lo que es cultivado, las condiciones bajo las cuales los alimentos son cultivados y el uso de herbicidas y pesticidas. La seguridad alimentaria es solo uno de los muchos derechos y protecciones que pueden sucumbir ante esta súper‐arma de control corporativo internacional. En una entrevista dada en abril de 2013 a The Real News Network, Kevin Zeese calificó al TPP de “NAFTA con esteroides” y de “golpe corporativo global”. Advirtió: No importa cuál tema importe –sean salarios, puestos de trabajo, la protección del medioambiente… este tema lo va a afectar negativamente… Si un país toma un paso para tratar de regular la industria financiera o establecer un banco público para representar el interés público, puede ser demandado… Retorno a la naturaleza: no es demasiado tarde Existe una manera más segura, más conciliable con el planeta para alimentar a las naciones. Mientras Monsanto y los reguladores estadounidenses imponen cultivos GM a las familias estadounidenses, las familias rusas muestran lo que se puede hacer con métodos de agricultura sostenible en simples pequeños huertos. En 2011, un 40% de los alimentos de Rusia fueron cultivados en dachas (casas o lotes de campo). Los huertos en las dachas produjeron más de un 80% de las frutas y fresas, frambuesas y moras del país, más de 66% de los vegetales, casi 80% de las patatas y cerca de 50% de la leche de la nación, consumida en gran parte cruda. Según Vladimir Megre, autor del éxito de ventas Ringing Cedars Series: Esencialmente, lo que demuestran los hortelanos rusos es que los hortelanos pueden alimentar al mundo – y que no se necesitan OGM, granjas industriales, o cualquier otro truco tecnológico para garantizar que todos tengan suficiente alimento. Hay que considerar que Rusia tiene solo 110 días de período de cultivo por año – por lo tanto en EE.UU., por ejemplo, la producción de los hortelanos podría ser sustancialmente mayor. Actualmente, sin embargo, el área ocupada por césped en EE.UU. es dos veces mayor que la de los huertos rusos – y no produce nada más que una industria de cuidado del césped de miles de millones de dólares. En EE.UU., solo cerca de 0,6% del área agrícola total está dedicado a la agricultura orgánica. Esta área debe ser ampliamente expandida si hemos de evitar “la sexta extinción masiva”. Pero primero, tenemos que instar a nuestros representantes a que detengan la Vía Rápida, que voten no al TPP, y que exijan una eliminación global de los herbicidas basados en glifosato y de los alimentos OGM. Nuestra salud, nuestras finanzas y nuestro medioambiente están en juego. Ellen Brown es abogada y presidente del Public Banking Institute, http://PublicBankingInstitute.org . En Web of Debt, muestra cómo un cartel privado ha usurpado el poder de crear dinero de la propia gente, y cómo, nosotros el pueblo, podemos recuperarlo. En In The Public Bank Solution, su último libro, explora exitosos modelos de banca pública histórica y globalmente. Sus blogs están en EllenBrown.com. Fuente: http://www.counterpunch.org/2013/11/26/monsanto‐the‐tpp‐and‐global‐food‐dominance/ 25 MAPAS QUE NOS AYUDAN A ENTENDER DE INCREÍBLES FORMAS NUESTRO PLANETA (IMÁGENES) http://pijamasurf.com/2013/11/25‐mapas‐que‐nos‐ayudan‐a‐entender‐de‐increibles‐formas‐nuestro‐
planeta‐imagenes/ LOS MAPAS PERMITEN CONOCER ASPECTOS DE LA POBLACIÓN TERRESTRE EN SU RELACIÓN CON EL TERRITORIO PARA POSICIONARNOS A NOSOTROS MISMOS DENTRO DE LAS FLUCTUANTES COORDENADAS DE UN MUNDO APARENTEMENTE GLOBALIZADO. 2
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POR: PIJAMASURF ‐ 29/11/2013 A LAS 16:11:45 LIFESTYLE / ALREDEDOR-DEL-MUNDO
Población del sureste asiático comparada con el resto del mundo
Los mapas han servido desde hace siglos para representar gráficamente un territorio: ya
sea para conocer la extensión del imperio o los límites más allá de los cuales se abre lo
desconocido. Los mapas, al igual que el mundo, han cambiado para adaptarse y
representar nuevas formas de construcción colectiva de las zonas habitables y no
habitables de este planeta, al igual que para conocer las prácticas sociales de sus
habitantes.
En estos 25 mapas podemos echar un vistazo a variables que nos harán ver el mundo de
distinta manera: desde las grandes concentraciones de población, hasta la edad de la
primera relación sexual, estos mapas nos hacen situarnos en una realidad propia con
respecto al inmenso colectivo de lo humano.
Países que no usan el sistema métrico decimal como medida oficial
Frecuencia de impactos de rayos alrededor del mundo
Orientación al conducir
Población del mundo dividida equitativamente en zonas de mil millones de personas
La línea recta más larga posible para navegar
Navegador web más usado por país
Consumo de café por país
Ingesta diaria de grasas per capita
Deporte más popular por país
Bebida alcohólica predilecta por país
Consumo neto de alcohol por adultos en el mundo
Niveles nacionales de IQ
Áreas con mayor nivel educativo y de ingreso en EU
Número de investigadores por millón de habitantes por país
Disminución global de las selvas y zonas forestales
Porcentaje de personas casadas en el mundo en la actualidad
Edad de la primera relación sexual en promedio
Índice de inequidad de género basado en salud reproductiva, empoderamiento y mercado laboral
Países con maternidad pagada de sus trabajadoras. Sólo ocho países no han adoptado esta medida
Nivel de felicidad mundial
Rango etario (de edad) promedio
Flujo de importación y exportación de hidrocarburos
LA OTAN. PASADO, PRESENTE Y FUTURO FERNANDO ARANCÓN · 29 JUL, 2013 · 0 COMENTARIOS
ORIGEN DE LA OTAN
http://elordenmundial.com/relaciones‐internacionales/la‐otan/ La Organización del Tratado del Atlántico Norte, conocida comúnmente como OTAN, NATO por sus siglas
en inglés o Alianza Atlántica, es una organización internacional de carácter militar defensivo circunscrita al
ámbito geográfico nor-occidental. El germen de esta amplia alianza se remonta a las negociaciones y
colaboraciones británicas y estadounidenses durante la Segunda Guerra Mundial, cuando Churchill intentaba
sacar del aislacionismo a los Estados Unidos, que hasta entonces sólo había apoyado a los Aliados con el
acuerdo “Destructores por bases” con Reino Unido y la Ley de Préstamos y Arriendos. Así, el 14 de agosto,
Franklin D. Roosevelt y Winston Churchill firmaban la Carta del Atlántico, que es una declaración de
intenciones de posguerra y sirvió para articular los valores básicos que tendría posteriormente la ONU y
también incluye el concepto de seguridad colectiva, que sería la raíz de la que luego crecería toda la estructura
OTAN.
Una vez acabada la guerra y establecido el mapa de la nueva Europa con las correspondientes zonas de
influencia, algunos errores en la percepción occidental de movimientos soviéticos como el apoyo al golpe de
estado en Checoslovaquia en febrero de 1948, hizo que algunos países de Europa occidental decidiesen
potenciar sus relaciones económicas, culturales y sobre todo de seguridad en previsión de un futuro ataque
soviético – cabe aclarar que si bien los países aliados habían desmovilizado a casi todos los efectivos
participantes en la guerra, la URSS aún mantenía 6 millones de soldados en la Europa del este – . Así, en
marzo de 1948, Reino Unido, Francia, Países Bajos, Bélgica y Luxemburgo firmaban en Bruselas el tratado
homónimo, en el que se establecía una asistencia mutua de los firmantes en caso de que uno de ellos fuese
agredido militarmente.
Puesto que consideramos el año 1948 como el inicio de la Guerra Fría, los movimientos políticos y militares a
ambos lados empezaron a ser vistos con recelo por la otra parte, por lo que comenzó una dinámica de
atrincheramiento a ambos lados del telón. Así, a partir de estos primeros movimientos, otros factores como el
Bloqueo de Berlín, la guerra civil en Grecia y la salida de la URSS de Irán, llevaron a los países europeos a
buscar el paraguas estadounidense, cuyo poderío militar entonces era inapelable puesto que aún mantenía el
monopolio nuclear. Estos accedieron a formar una alianza transatlántica con el fin de proteger Europa
occidental de un ataque del este, por lo que el 4 de abril de 1949 se firmaba en Washington el Tratado del
Atlántico Norte. A él se adherían los países europeos firmantes en Bruselas dos años antes mas Italia,
Noruega, Dinamarca, Islandia y Portugal y desde el otro lado del Atlántico, Estados Unidos y Canadá. Doce
estados en total. Años después, el primer secretario general de la OTAN, el británico Lord Ismay, diría: “La
OTAN se creó para mantener dentro a los norteamericanos, fuera a los rusos y abajo a los alemanes”.
TRATADO DE WASHINGTON Y ESTRUCTURA DE LA OTAN
El Tratado de Washington, que es donde se constituyen las bases jurídicas de la OTAN, no difiere mucho de
algunos principios de la Carta de Naciones Unidas, una de sus referencias. En él se enumeran los valores que
persigue dicha organización, como la promoción de la paz, la seguridad, la cooperación, la democracia, etc.,
pero es en algunos artículos donde vamos a poner el foco, puesto que en ellos se basan ideas claves de todo el
funcionamiento de la política europea de defensa durante la segunda mitad del siglo XX. Así, en el artículo 5
podemos leer “Las partes convienen que un ataque armado contra una o más de ellas que tenga lugar en
Europa o América del Norte, será considerado como un ataque dirigido contra todas las partes”. Esto, como es
evidente, supone el punto fundamental de la asistencia mutua y la seguridad cooperativa, aunque se vuelve
más interesante con el artículo 6, que reza “A efecto del art.5, se considera ataque armado contra una o varias
de las partes al que tenga lugar: contra el territorio de alguno de ellos en Europa o América del Norte, contra
los departamentos franceses de Argelia, contra el territorio de Turquía o contra las islas situadas bajo la
jurisdicción de cualquiera de las partes en la zona del Atlántico Norte al norte del Trópico de Cáncer”. Esto
quizás parece irrelevante, pero había una serie de mensajes a la URSS y tuvieron que ser releídas con el paso
del tiempo. Nos explicamos. Argelia era la perla francesa de África y en París se puso mucho empeño para
ponerla bajo el manto OTAN y que así no se pudiese instigar por parte de los soviéticos ni de nadie una
acción contra la colonia. Obviamente, en el momento en el que Francia reconoció la independencia de Argelia
en 1962, este nuevo país salió de dicha protección. También se protege a Turquía, país que entonces no
formaba parte – entró en 1952 – , pero que era un punto vital para defender el flanco sur y el Mediterráneo de
la expansión soviética, además de haber conflictos territoriales entre soviéticos y turcos en la zona de
Armenia. Por último, destacar la frase de “al norte del Trópico de Cáncer”. Esto resultó algo fundamental
para, por ejemplo, que Gran Bretaña no pudiese invocar la ayuda OTAN cuando las Malvinas fueron
invadidas por Argentina.
En el ámbito organizativo interno, la OTAN presenta dos estructuras: una militar y otra civil, más política.
Comenzaremos hablando de la estructura civil para desarrollar luego la militar, dependiente de la primera.
El organismo principal de la estructura civil es el Consejo del Atlántico Norte, con sede en Bruselas (Bélgica),
cuya presidencia recae en el secretario general de la OTAN. Estos secretarios siempre han sido europeos,
entre los que cabe destacar al español Javier Solana y al actual secretario, el danés Anders Fogh Rasmussen.
En dicho consejo, todas las naciones integradas en la OTAN tienen un representante y las decisiones han de
ser tomadas de manera unánime.
En la estructura militar encontramos el Comité Militar, que se encuentra bajo la autoridad del Consejo. Dentro
de este Comité Militar encontramos también el Estado Mayor Internacional, que llanamente vienen a ser las
reuniones de los Jefes del Estado Mayor de los distintos países de la Alianza. El Comité siempre está
presidido por un militar, y desde el origen de la OTAN ha ido rotando entre los países miembro. Cabe
destacar también, aunque sea simplemente nombrándolo, la existencia de dos mandos estratégicos, como son
la Comandancia Suprema Aliada en Europa (SACEUR), con base en Mons, Bélgica, y la Comandancia
Suprema Aliada del Atlántico (SACLANT), con base en Norfolk, en Estados Unidos. Los mandos de estos
cuerpos siempre han sido – y así está establecido de manera tácita – norteamericanos.
EVOLUCIÓN DE LA OTAN (1949-1999)
Una vez afianzado el arranque de la Alianza Atlántica, los primeros pasos se dirigieron hacia el Mediterráneo
con el fin de asegurar el antes comentado flanco sur. Hay que aclarar aquí que la inmensa mayoría de las
veces, cuando hablemos de “intereses de la OTAN”, equivale a decir “intereses de Estados Unidos”, puesto
que a lo largo de la Guerra Fría y mucho más en su comienzo, la OTAN jugó un papel fundamental en la
doctrina de la contención estadounidense. Así pues, en 1952 se adhirieron a la OTAN Grecia y Turquía. En
esta época, se comenzó a especular con que la Alianza se fuese a solapar con la Comunidad Europea de
Defensa, vinculada a la CECA y que básicamente era crear un “euroejército”. Cuando estaba ya firmado el
tratado constitutivo por todas las partes y sólo había de ser ratificado por Francia, la Asamblea Nacional
rechazó el acuerdo y todo se vino abajo, desapareciendo toda la política europea (de la proto-UE) de defensa.
Tres años después, el 9 de mayo de 1955,
nada más haber sido creado como estado, la República Federal Alemana se unía a la OTAN. Sólo cinco días
después, el bloque comunista respondía con la formación del Pacto de Varsovia, una alianza militar que
agrupaba a todos los países comunistas de Europa del Este con la excepción de Yugoslavia y Albania.
Todo continuó con los altibajos propios de la Guerra Fría hasta 1966, cuando las divergencias estratégicas y
políticas entre Estados Unidos y Francia hicieron que esta última abandonase la estructura militar de la
OTAN. Este hecho ha sido frecuentemente confundido con la salida de Francia de la Alianza, lo cual es
incorrecto. Francia nunca ha abandonado la Alianza Atlántica, sólo ha rehusado participar en el mando
conjunto y en operaciones conjuntas. Igual pasó con Grecia, que entre 1974 y 1980 abandonó dicha estructura
por las enormes tensiones con Turquía en el marco de la crisis en Chipre. Al igual que Grecia, Francia volvió
a la estructura militar atlántica en el año 2009.
En los años sucesivos y hasta la desaparición de la URSS y los demás regímenes comunistas en 1991, sólo
España ingresó en la OTAN en 1982, con una permanencia refrendada en el famoso referéndum de 1986 y la
parte oriental de Alemania se unió a la occidental, quedando dentro de la Alianza la Alemania unificada – en
el mapa, a pesar de ser 1973, España ya sale marcada por los acuerdos de preadhesión y con Estados Unidos -.
Una vez desaparece la URSS, el sentido originario de la OTAN muere con ella. ¿Qué hacer ahora? Aunque no
muchos años después se viese que existían más problemas transnacionales como el terrorismo o el auge de
potencias como China o India, en los tempranos años noventa, el poderío militar de EEUU parecía
incontestable y claro. Únicamente recobró cierto sentido la cooperación militar cuando, en el marco de la
Primera Guerra del Golfo, los Estados Unidos usaron masivamente las bases establecidas por Europa para
apoyar su acción en Oriente Medio. Aún así, y siempre bajo los intereses norteamericanos, la OTAN
permaneció intacta.
Llegamos a 1999, un año clave para la Alianza y para la política de seguridad y defensa europea en general.
En primer lugar, en marzo de ese año, tres nuevos miembros ingresan en la organización: Polonia, Hungría y
la República Checa. Este fue un gran paso puesto que se integró a tres países que diez años antes eran
considerados como enemigos, una integración hacia el este que se completaría en 2004 con el ingreso de las
repúblicas bálticas (Estonia, Letonia y Lituania), Rumanía, Bulgaria, Eslovaquia y Eslovenia. Otro hecho
fundamental del último año del siglo XX es el de la intervención de la OTAN en Serbia. Ante el claro ataque
a las poblaciones albanesas y kosovares del sur de Serbia por parte del gobierno de Milosevic, la Alianza
decide intervenir para proteger a esas poblaciones y a los refugiados que huyen y que estaban siendo víctimas
de una limpieza étnica. Así, se realizan ataques selectivos de la coalición por aire y por mar de fuerzas OTAN
contra fuerzas serbias, cediendo estos últimos ante la negativa de ayuda de Rusia y la determinación de las
fuerzas atlánticas de parar ese exterminio como fuese, incluyendo una invasión terrestre de Serbia. Para la
Alianza esa campaña de R2P (Responsabilidad de Proteger) fue un espaldarazo a su imagen y sus acciones, si
bien no faltaron acciones polémicas como el ataque, supuestamente por error, a un convoy de refugiados y a
la embajada china en Belgrado.
PRESENTE Y FUTURO DE LA OTAN (2001-2013)
Ya en el siglo XXI, los atentados del 11S en Nueva
York y Washington sin duda cambiaron toda la perspectiva de seguridad y defensa a nivel mundial. A esto la
OTAN no fue ajena. De hecho, tras estos atentados, Estados Unidos convocó al Consejo e invocó el artículo
5. Directamente no fue aceptada la petición estadounidense, pero el Consejo de Seguridad de Naciones
Unidas sí le encomendó a la OTAN liderar una misión para instaurar la paz en Afganistán y ayudar al
gobierno local a mantener de manera efectiva el orden. A esta fuerza multinacional se la conoce como ISAF,
y actúa de manera bilateral con las fuerzas desplegadas por los Estados Unidos. En ella participan 50 países
con un total de casi 130.000 hombres sobre el terreno.
En estos años más cercanos, hay que destacar la coordinación del mando en la operación de bloqueo naval e
instauración de exclusión aérea en Libia, que si bien empezó como una operación para minimizar bajas
civiles, la OTAN se acabó extralimitando en sus funciones y ayudó notablemente al esfuerzo de guerra
rebelde con ataques estratégicos con fuerzas navales y aéreas.
También es interesante resaltar la entrada de Croacia y Albania en 2009 y en perspectiva de lo que puede
pasar en un futuro, lo lógico es que la expansión siga hacia el este de Europa y hacia el Cáucaso. De todas
formas, desde 1994 existe una Asociación para la Paz que promueve las buenas relaciones de vecindad y
cooperación entre países limítrofes con la zona OTAN, por lo que poco a poco es probable que países como
Georgia, Ucrania o Armenia pidan el ingreso en la Alianza. Lo que es difícil es que salvo cambio radical de
las circunstancias, los países europeos occidentales que aún no se han adherido pidan la entrada, puesto que
todos ellos salvo los balcánicos, son constitucional o políticamente neutrales (Suiza, Austria, Suecia,
Finlandia, Irlanda).
Por otra parte están las relaciones con Rusia, que si bien se han intentado mejorar, las políticas
estadounidenses de defensa para Europa no ayudan a la distensión. El punto de ruptura es la instalación del
escudo antimisiles, una política en la que Rusia se muestra intransigente al excluirla y considerarla un
remanente de la bipolaridad de la Guerra Fría.
EEUU EN LATINOAMÉRICA FERNANDO ARANCÓN · 29 JUL, 2013 · 1 COMENTARIO
http://elordenmundial.com/relaciones‐internacionales/estados‐unidos‐en‐latinoamerica/
No es ninguna novedad decir que durante muchos años Estados Unidos ha sido una potencia a nivel global,
tanto militar como económicamente. Este alcance global de su poder ha hecho que a menudo quisiese influir
en países o regiones que ellos consideraban claves para mantener su presencia a lo largo del planeta. América
Latina fue, casi desde el primer momento, uno de los primeros territorios donde exportar esa influencia. Así,
como veremos, la presencia histórica de Estados Unidos en Latinoamérica es una colección de oligopolios
empresariales, intervenciones armadas, golpes de estado, avalanchas de dólares y bombardeos
propagandísticos.
MONROE PONE LA PRIMERA PIEDRA
En el año 1823, el presidente de los EEUU James
Monroe enunció la frase “América para los americanos”. Esta frase, muy lejos del significado xenófobo que
alguna vez se le ha dado, era el pistoletazo de salida de la llamada Doctrina Monroe y del panamericanismo.
Las cuatro palabras de Monroe venían a decir que los estados europeos no tenían derecho a intervenir en los
asuntos americanos ni en los países que se estaban independizando en aquellos años o que se acababan de
independizar, como todos los surgidos en Latinoamérica en los primeros veinticinco años del siglo XIX
independizados de España. Sin embargo, durante muchos años, la frase de Monroe se convirtió más bien en
un “América para los norteamericanos”.
Estas intenciones de aislamiento estadounidense se mantuvieron hasta 1941, cuando su entrada en la Segunda
Guerra Mundial les hizo ver el inmenso poder que podían desarrollar e imponer tras el término de esta. Pero
entonces, en 1823, Estados Unidos era una potencia de segunda con un ejército de tercera. Por aquellos años
el panamericanismo era todavía más una idea que una realidad.
Sin duda, el potencial de Estados Unidos fue aumentando conforme su expansión al oeste fue sucediendo, ya
que como podemos ver, los Estados Unidos de principios del siglo XIX eran un 30% de lo que son hoy en día
a nivel territorial, además de estar concentrada la mayoría de la población y de la actividad económica en la
costa este. No pasó igual con los países latinoamericanos, herederos de una estructura social colonial elitista,
con gobiernos inestables y con un distanciamiento entre la sociedad rural y la urbana considerable. Poco a
poco se fue creando más espacio entre el poder creciente de los Estados Unidos y el cada vez más débil poder
de los países latinoamericanos.
Cuando los Estados Unidos consiguieron una expansión y un desarrollo económico-industrial aceptable a
mediados del siglo XIX – que es un periodo que abarca entre 1840 a 1870 aproximadamente – , desarrollaron
una política exterior agresiva en las zonas del continente más próximas y una actitud paternalista y protectora
en las zonas más alejadas de sus fronteras, como América del Sur. Con este cambio de actitud se vio
rápidamente que aunque Estados Unidos no era ninguna potencia militar (todavía), consiguió vencer
rápidamente a México (1846-1848) y anexionó a la Unión los territorios que ahora son los estados de
California, Nevada, Arizona, Nuevo México, Utah, Texas y parte de Colorado. Este mismo potencial
industrial, económico y militar, también fue desplegado contra España en 1898, momento en el que se
evidenció a nivel global el notable poder que habían conseguido los estadounidenses en poco más de un siglo.
RELACIONADO: El imperialismo estadounidense (Juan Pérez Ventura, Octubre 2013)
LA PRIMERA MITAD DEL SIGLO XX: PARAGUAS
ESTADOUNIDENSE PARA TODA AMÉRICA
Sin duda, el siglo XIX había deparado distinta suerte a Estados Unidos y a la mayoría de países
latinoamericanos. Los primeros llegaban a 1900 con un potencial industrial enorme, casi 90 millones de
habitantes – lo que suponía muchísima mano de obra disponible – , grandes concentraciones de capital en
manos de unas pocas pero gigantescas empresas y unas fuerzas armadas profesionales y modernas, aunque no
especialmente poderosas respecto a los ejércitos europeos, pero abrumadoramente superiores respecto a los
ejércitos de los distintos estados latinoamericanos. En cambio, desde México a Chile, todos los países habían
sufrido terribles guerras de independencia, guerras civiles tras la independencia, guerras entre estados por
territorios, continuos golpes de estado dictatoriales y profundas crisis económicas causadas por todo lo
anterior. Esto, por supuesto, había generado unas condiciones socioeconómicas internas deplorables, con unas
élites políticas y económicas corruptas y oligárquicas y el distanciamiento abismal entre un mundo urbano
comercial en lento proceso de industrialización y una sociedad rural mayoritaria abandonada completamente y
sin ninguna posibilidad de desarrollo.
Con este caos y estancamiento latinoamericano, ya en el siglo XIX Estados Unidos había intervenido
puntualmente en Uruguay (1858), Panamá y Nicaragua (1860), México (1876) y Chile (1891). Es a partir de
1900 cuando Estados Unidos da el paso hacia delante, cuando hace de América Latina lo que se ha llamado
como su “patio trasero”.
En los años anteriores a la Primera Guerra Mundial, los norteamericanos tienen un gran expansionismo por el
Caribe y Centroamérica. El poder político estadounidense en estas zonas era bastante grande por las
necesidades que tenían todos estos pequeños países del capital del norte y el comercio con ellos, por lo que en
aquella época en la que todavía los mercados eran muy proteccionistas, en Washington condicionaban la
colaboración económica a la influencia política. Así, en 1903 Cuba arrendó a Estados Unidos la zona de la
conocida base de Guantánamo; en 1910 se hace efectiva la creación de la Unión Panamericana, antecesora de
la actual Organización de Estados Americanos (OEA) y entre 1904 y 1914 desembarcaría y ocuparía durante
algunos años Cuba, Nicaragua, Honduras y Haití, a menudo para proteger a gobiernos favorables a la
presencia de grandes empresas estadounidenses.
No podemos olvidar el gran proyecto estadounidense en Centroamérica de la época: el canal de Panamá.
Como Colombia – país al que pertenecía lo que hoy en día es Panamá – no transigió con la construcción de un
canal en el istmo de Panamá bajo jurisdicción estadounidense, el gobierno de Washington forzó la
independencia de Panamá de Colombia para que estos, en agradecimiento por haberles otorgado la
independencia, dejasen construir a los norteamericanos el conocido canal. Así, en 1903 arrancan las obras del
canal por parte de EEUU – que en realidad era la continuación de unas obras de un proyecto francés
inacabado -, y once años después, en 1914, se inaugura. Dicho canal mas una zona a ambas orillas sería
territorio estadounidense hasta 1977, cuando se devolvieron dichos terrenos adyacentes al estado panameño.
En las décadas sucesivas, especialmente en los años 20 y 30, las intervenciones estadounidenses en los
pequeños países centroamericanos y caribeños continuaron, llegando a controlar dichos países entre las tropas
allí desplegadas y las multinacionales norteamericanas que operaban en el lugar. Empezaba a ser
relativamente normal que los presidentes o dictadores en aquella zona llegasen al poder gracias al beneplácito
de Estados Unidos, y aquel que no tenía el favor de Washington era a menudo destituido y sustituido por uno
afín.
Este tipo de intervenciones empezaron a ser menos habituales con el giro aislacionista de Estados Unidos en
el periodo de entreguerras en el marco de la Política de Buena Vecindad de 1933 promovido por el presidente
F.D.Roosevelt, pero no por ello el intervencionismo terminó. De hecho, empezó a bajar hacia América del
Sur, solo que en forma de capital. Lo que posteriormente se llamaría “imperialismo del dólar”. Las grandes
empresas energéticas (Standard Oil Company), industriales (Ford) o alimentarias (United Fruit Company)
empezaron a invertir en países como Venezuela, Brasil o Chile, tejiendo poco a poco esa red entre el poder
económico y político que sería tan determinante en décadas posteriores. Igualmente empezó un proceso en el
que el dólar estadounidense sustituía las monedas nacionales de cada país dada su fuerza y estabilidad, puesto
que en los países latinoamericanos las monedas nacionales eran débiles, muy penalizadas en el comercio
internacional y expuestas a una depreciación alta, por lo que de manera cada vez más habitual empezó a
usarse el dólar para hacer transacciones o pagar día a día. Esto imprimió cierta estabilidad a las economías
latinoamericanas, pero las hizo presas de las decisiones de la Reserva Federal estadounidense y de la
economía norteamericana en general.
Con el estallido de la Segunda Guerra Mundial en 1939, Estados Unidos inicialmente se declaró neutral y
forzó a todos los gobiernos latinoamericanos a seguir dicha línea de neutralidad, puesto que países como
Argentina o Uruguay tenían ciertas simpatías con el Eje. Y así se mantuvo esta postura – de neutralidad
oficial, puesto que Estados Unidos ayudaba a los Aliados antes de entrar en la guerra – hasta 1941, cuando el
ataque japonés a Pearl Harbor les obligó a entrar en el conflicto. Al cambiar de estatus en la confrontación,
también promovió que los países americanos siguiesen su línea. Bien por el poder económico, político, o por
acercarse a los norteamericanos, la totalidad de los países de América Latina acabaron declarándole la guerra
a Alemania en un momento u otro. De hecho, gracias a esta situación “excepcional” de guerra, consiguió que
muchos países latinoamericanos permitiesen la construcción de bases estadounidenses, un condicionante
fundamental para el futuro de la región.
ARTÍCULO: Bases militares de EEUU en Latinoamérica
CUANDO “IZQUIERDA” EQUIVALE A GOLPE DE ESTADO
La Segunda Guerra Mundial ha terminado y en pocos años empieza la Guerra Fría. La estrategia inicial es
contener a la URSS para que ni territorial ni políticamente se extienda, si bien las élites dirigentes
latinoamericanas todavía son absolutamente favorables a EEUU. Esos posibles acercamientos a la Unión
Soviética era algo que no podían consentir.
La primera maniobra es promover el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR), una alianza de
carácter defensiva en la que la mayoría de países latinoamericanos mas Estados Unidos estaban dentro – las
ausencias más notables son las de México, Cuba, Venezuela, Ecuador o Paraguay -. Con ella, los países
signatarios se comprometían a acudir en defensa de otro país miembro si este era atacado; el segundo
movimiento es la transformación de la comentada Unión Panamericana en la OEA con el fin de promover el
diálogo y la cooperación en la región, o lo que es lo mismo, un canal más por donde Estados Unidos pueda
controlar las decisiones de los países latinoamericanos.
A pesar de estas maniobras internacionales, en Washington no tardan en descubrir que las pésimas
condiciones sociales y económicas de muchos países latinoamericanos fomentan la difusión de ideas
comunistas y nacionalistas de izquierda, y algún que otro gobierno, para evitar un estallido social, decide
intervenir en la economía nacional. Estados Unidos ve estos cambios de rumbo como algo inaceptable y
peligroso para la estabilidad regional, así que como ejemplo, en 1953 la CIA colabora en un golpe de estado
en Guatemala contra el presidente Arbenz, que había nacionalizado la poderosa Union Fruit Company.
Es en 1959 cuando se produce un cambio fundamental en la situación regional que hace que Estados Unidos
“entre en shock”: la Revolución Cubana. A menos de 200 km de las costas estadounidenses había triunfado
una revolución socialista y que había formado un estado bajo esas directrices. Lógicamente, una de las
primeras acciones del gobierno de Castro es nacionalizar empresas estadounidenses, en especial refinerías, y
promover una reforma agraria. Estados Unidos reacciona a esto con el embargo de azúcar – de las
exportaciones más importantes para la economía cubana – y en 1961 con el estrepitoso fracaso del
desembarco en Bahía de Cochinos, que no hizo otra cosa que acercar a Cuba a la URSS. Ante la posibilidad
de que la opción armada podía no ser ya una solución para todo, el gobierno del presidente Kennedy decide
aplicar en América Latina la misma premisa que se aplicó en Europa con el Plan Marshall: Si la devastación y
las bajas condiciones de vida hace que los países sean más propensos a acercarse a la URSS, vamos a intentar
mejorar esas calidades de vida con enormes cantidades de dinero para que se alejen de la URSS. Así, en ese
año de 1961 se ponía en marcha la Alianza para el Progreso, un programa de desarrollo económico, político y
social promovido por EEUU que hasta su finalización en 1970 inyectaría 20.000 millones de dólares en todos
los países latinoamericanos excepto Cuba.
Los años setenta pasaron en general de manera tranquila, entendiendo tranquila como golpes de estado en casi
todos los países latinoamericanos, otros tantos intentos, algún conflicto entre estados, inflación, etc. Durante
estos años, los Estados Unidos apenas intervinieron, bien por la política de distensión en el contexto de la
Guerra Fría, bien por no haber necesidad especial de intervenir. En esa época sólo tuvieron un episodio por el
que intervenir y lo hicieron. En 1973, Estados Unidos promovió y la CIA colaboró activamente en el golpe de
estado militar que desalojó a Salvador Allende – presidente marxista – de la presidencia de Chile e instauró la
dictadura de Augusto Pinochet hasta 1990.
La década posterior, la de los años ochenta, sí fue especialmente conflictiva. A todos los asuntos de
inestabilidad política y económica se le añadió ahora la proliferación de guerrillas y grupos paramilitares en
numerosos países, de las cuales alguno que otro era patrocinado por Estados Unidos para conseguir derrocar
al gobierno de izquierdas/marxista/socialista/comunista/prosoviético de turno y que no estuviesen
relacionados directamente con el golpe. Esta fue la estrategia de los gobiernos republicanos estadounidenses
en todo el planeta durante esta época – incluyendo armar a los talibanes en Afganistán para que luchasen
contra los soviéticos -. A este intervencionismo de tipo político-estatal se le sumó la aparición de un nuevo
problema en América Latina que EEUU hizo frente rápidamente por las terribles consecuencias que tenía en
el interior de su país: el cultivo y producción de drogas en países como México, Colombia, Perú o Bolivia.
Volviendo a las intervenciones, podemos destacar la intervención en Granada para apoyar un golpe prooccidental en 1983; la financiación y apoyo técnico y logístico a la “Contra” nicaragüense entre 1982 y 1987,
una guerrilla que luchaba contra el régimen sandinista que gobernaba Nicaragua y la invasión de Panamá para
derrocar al presidente Noriega en 1989.
SE ACABA LA GUERRA FRÍA Y ESTADOS UNIDOS SE QUEDA
SIN JUGUETE
El desmoronamiento del bloque comunista entre 1989 y 1991 hace que uno de los pilares de la política
exterior de Estados Unidos, la lucha contra el comunismo, ya no tenga sentido. Su único enemigo comunista,
Cuba, entra en una terrible crisis económica al no disponer ya de la ayuda soviética, mientras que el bloqueo
norteamericano a la isla sigue vigente. Así pues, ¿qué hacer con América Latina? Desde los años noventa en
adelante, casi todos los países eran ya democracias más o menos estables, con economías de mercado en
expansión y con ciertas perspectivas de futuro. Salvo en el asunto de la lucha contra la droga, Estados Unidos
cada vez era más irrelevante en la región. Además, gracias a la estabilidad política y al crecimiento
económico, los gobiernos del lugar tenían cada vez más capacidad para oponerse a las decisiones o acciones
de Estados Unidos si actuaban de manera medianamente coordinada o conjunta, por lo que a Washington le
costaba cada vez más manejar los hilos latinoamericanos.
El poder político fue entonces sustituido por el económico. Con la adhesión de muchos países
latinoamericanos a la OMC y a sus procesos de regionalización en bloques, el comercio entre ambas zonas
fue poco a poco liberalizándose. Si a esto le sumamos el progresivo desarrollo de una clase media con cierta
capacidad de compra – que ni mucho menos es equiparable ni en proporción ni en capacidad a la clase media
europea o norteamericana al haber aún tanta desigualdad – , la penetración de productos norteamericanos en
el mercado latinoamericano es cada vez mayor. Desde chocolatinas a productos tecnológicos, apoyado todo
ello en el marasmo artístico-comercial que llega cada vez en mayor cantidad como música o películas y
cadenas de distribución de todo tipo – centros comerciales, tiendas de ropa, McDonalds/Burguer King – , el
consumidor medio latinoamericano se va poco a poco “norteamericanizando”, al hacer de sus estándares de
compra similares a los de un norteamericano.
INTERESANTE: La sociedad de consumo (Juan Pérez Ventura, Octubre 2013)
Estados Unidos se ha percatado de que su relación con América Latina ya no puede ser la misma que hace
cincuenta años. Actualmente, dicha región posee uno de los poderosos BRICS, Brasil, con un potencial
económico destacable, y también hay que tomar en consideración a México, que en unas décadas podría ser
otro país a tener muy en cuenta económicamente hablando. Así, la política exterior tan agresiva ya no se
puede realizar, por lo que desde Norteamérica deben elegir entre replegarse de los asuntos latinoamericanos o
saber que deben tratar en pie de igualdad.
EL POTENCIAL ECONÓMICO DE ÁFRICA JUAN PÉREZ VENTURA · 29 SEP, 2013 ·
http://elordenmundial.com/regiones/africa/el‐potencial‐economico‐de‐africa/
ARTÍCULO DE JUAN PÉREZ VENTURA PUBLICADO EN United Explanations
Las regiones del mundo están asociadas a fotografías, imágenes mentales que aparecen en nuestra cabeza al
escuchar el nombre de un lugar del planeta. Si se habla de Europa se tiende a pensar en ciudades turísticas y
con mucha historia, cuando intentamos imaginar Centroamérica y el Caribe vienen a nuestras cabeza playas
exóticas, si hablamos de Siberia imaginamos un interminable bosque de coníferas y un ambiente frío, cuando
se piensa en el Sudeste Asiático la imagen que aparece es de grandes ciudades superpobladas…
¿Qué escenario imaginamos al pensar en África?
Suele ser una fotografía que transmite la sensación de pobreza extrema y subdesarrollo. Pensamos en niños
famélicos, en aldeas perdidas por la sabana sin agua, luz o gas, en guerrillas sangrientas, en campamentos de
ONGs atendiendo a mujeres y niños… etc. Esta imagen mental no es equivocada, ya que África es la región
con más pobreza y problemas de desarrollo, pero puede que tengamos que cambiar nuestra visión del
continente africano dentro de unos años.
Aunque la mayoría de los análisis y aplausos se han enfocado en los famosos BRIC (Brasil, Rusia, India y
China), uno de los éxitos económicos más importantes de la década pasada ha tenido lugar en África.
Si en el periodo 1980-2000 el crecimiento del PIB de África tuvo un promedio del 2.4%, en la década 20002010 este dato alcanzó el 5.7%. Esto quiere decir que en los últimos años África ha estado creciendo a un
ritmo superior al de Latinoamérica (3.3%) y al de Europa (2.5%), aunque no ha podido igualar al los países
emergentes del Este de Asia (7.9%).
África ha sido una de las regiones que mejor y más rápido se ha recuperado de la recesión económica global
del periodo 2008-2013. Este crecimiento sostenido en torno al 5.7% anual durante la pasada década ha
permitido que, hoy en día, África esté camino de alcanzar un producto interior bruto de $2,6 billones antes de
2020, a pesar de la contracción económica global.
Las conclusiones del informe ‘World Economic Outlook’ (FMI, Octubre 2012) aseguran que diez de las
veinte economías con mayor potencial de crecimiento hasta 2017 son países africanos. Según el FMI, ninguno
de esos veinte países que mas crecerán en los próximos años son occidentales. El cambio en el orden
económico mundial se evidencia en estas proyecciones, que apuntan a una convergencia entre las potencias
tradicionales del Centro y las emergentes de la Periferia.
Países históricamente apartados del crecimiento y del progreso, como Indonesia, Tailandia, México o Nigeria,
acompañarán en un futuro cercano a los BRIC en el liderazgo del crecimiento económico mundial.
Muchos de estos países que emergen son de África. De hecho, entre los diez países que más crecieron la
última década, seis son africanos (los otros cuatro, asiáticos). La previsión para este 2013 es que
prácticamente todos los países africanos crezcan económicamente a ritmos muy superiores a los de Occiente.
Ante estas buenas cifras económicas, las empresas e inversores se ven atraídos hacia África para explotar el
potencial de la región.
INTERESANTE: ¿Dónde invertir en África? (United Explanations)
Aunque se tiende a pensar lo contrario, en África el
crecimiento económico está siendo acompañado por un desarrollo social muy importante. Es cierto que aun
hay muchos problemas que solucionar, pero, en un continente de 1000 millones de personas, se debe tener
paciencia.
Los datos apuntan a que las mejoras, además de económicas, son también a nivel de desarrollo humano. Por
ejemplo, de los veinte países que llevan un seguimiento de los estándares de vida a nivel nacional (tabla de la
derecha), dieciséis de ellos han registrado importantes descensos en la tasa de mortalidad infantil, a una
velocidad notable.
El gráfico de la derecha representa el cambio porcentual anual de la tasa de mortalidad infantil por cada 1000
nacimientos en un periodo de 5 años desde 2005. Además de la reducción de la mortalidad infantil, la pobreza
extrema también ha descendido en África, al igual que a nivel global.
Que la calidad de vida ha aumentado a la par que el crecimiento económico se observa también en el fuerte
ascenso de la clase media, que implica la salida de la pobreza de mucha gente. Es decir, las mejoras no están
beneficiando únicamente a unas élites. Además, las expectativas de la población son optimistas. Según una
encuesta realizada por la consultora McKinsey a los consumidores africanos, el 85% de los encuestados
afirman que esperan estar mejor en los próximos años.
Aun así, es cierto que sigue habiendo países en África en los que la calidad de vida y la salud no han
mejorado a la par que las tasas de crecimiento económico.
INTERESANTE: Leer artículo ‘The next Asia is Africa: inside the continent’s rapid economic
growth’(theatlantic.com)
Pero, ¿cómo ha conseguido África, un continente históricamente deprimido y anclado en el subdesarrollo,
comenzar a crecer económicamente en el S.XXI? A continuación se repasan algunos de los pilares sobre los
cuales se están cimentando el crecimiento económico y los progresos sociales en África.
MUCHA POBLACIÓN Y MUY JOVEN
Una de las claves del crecimiento económico de África es la estructura de su población: son muchos y muy
jóvenes. En la última década la población del continente ha aumentado en 200 millones de personas y
actualmente ya supera los mil millones de habitantes. Las proyecciones demográficas indican que el aumento
será mayor en los próximos años, con una media del 2.2% anual en el periodo 2010-2020. Mucho mayor que
el 0.9% que se proyecta para Asia.
La ONU estima que el continente africano será responsable de más del 40% del crecimiento de la población
mundial hasta el año 2030. A este ritmo, en el año 2050 la población de África será de 2000 millones de
habitantes, superando a la India (1600 millones en 2050) y a China (1400 millones). Para entonces, una de
cada cinco personas en el mundo será africana.
Además de contar con una enorme población, África tiene la media de edad más baja de todo el mundo.
Mientras en Europa la edad media es de 40.1 años y en Asia de 29.2, en el continente africano esta cifra baja
hasta los 19.7 años. Más de la mitad de la población (500 millones de personas) tienen menos de 20 años. Con
esta estructura de población, la mano de obra africana (población en edad de trabajar) está creciendo con más
rapidez que la del resto del mundo. En el año 2050 se espera que uno de cada cuatro trabajadores sea africano.
AUMENTO DE LA CLASE MEDIA Y EL CONSUMO
La mejor forma de medir el crecimiento económico y los progresos sociales de un país o territorio es
atendiendo a la dinámica de su clase media. Este sector de la población es el mejor indicador
socioeconómico. Mientras en otros lugares del mundo se va reduciendo, la clase media en África está
aumentando considerablemente.
Según el Banco Africano de Desarrollo, cerca de 150 millones de jóvenes africanos se han incorporado a las
filas de la clase media desde 1990, y antes de 2015 se habrán sumado otros 40 millones. La clase media
africana supone actualmente el 34% de la población total. No es un porcentaje muy alto en comparación con
otras regiones del mundo, pero debido a su enorme población, este dato equivale a 313 millones de personas.
En el gráfico anterior es interesante observar que, para las estadísticas de África, se considera dentro de la
clase media a aquellas personas que ganan al día entre 2 y 20 dólares, esto es, un suelo anual de $730-$7300,
muy inferior al sueldo medio de los trabajadores del resto del mundo.
En el año 2020 se espera que más de la mitad de las familias africanas tengan unos ingresos medios
suficientes para disfrutar de un nivel de vida adecuado. Las industrias del consumo serán el motor del
crecimiento en el continente africano en el futuro más próximo, con un aumento del 45% en el mercado de la
alimentación y otros bienes básicos.
Aunque los organismos internacionales reportan que el consumo en el África Subsahariana está creciendo
entre el 0.9% y el 1.1% anual, lo cierto es que el consumo real de las familias está creciendo a un ritmo del
3.5% por año, es decir, tres veces más que lo que creen desde el FMI y el Banco Mundial.
De la misma forma, el PIB de muchos países africanos se está infravalorado desde los estudios y análisis
occidentales. Una razón es que la agricultura para el autoconsumo, una actividad que no se considera dentro
del PIB, es muy importante en estos países. En realidad, desde Occidente se sabe poco de lo que ocurre en los
países africanos en términos económicos. Un ejemplo de ello es el caso de Ghana, cuyo PIB fue revisado al
alza en un 60% de un día para otro.
Lo que sí está bien analizado es la dinámica de la clase media y los nuevos hábitos de consumo. En África,
cada vez es mayor la demanda de servicios de telefonía móvil o de acceso a internet. En el caso de los
teléfonos móviles, se ha disparado desde los 15 millones de usuarios en el año 2000 hasta los 500 millones en
2010, un espectacular aumento. En 2015 se espera que sean 800 millones los usuarios de telefonía móvil en
África (muchos más que en Europa, por ejemplo). La importancia de este dato radica en que los teléfonos
móviles no solo permiten a los africanos conversar entre ellos sino que también les permiten realizar
operaciones bancarias, además de ser para muchos el principal medio de acceso a internet y de actualización
de la información.
De 2000 a 2011, el uso de internet en África creció en un asombroso 2500% comparado con un crecimiento
global de cerca del 480%. En Nigeria, el país más poblado de África, el número de usuarios de internet se
disparó de 200.000 a 44 millones en el mismo periodo. Además, los africanos no sólo están incorporando las
nuevas tecnologías en masa, sino que también están innovando en tecnología de información y comunicación,
como en las transferencias de dinero vía teléfono móvil.
Los consumidores africanos son en la actualidad jóvenes (entre 16 y 34 años) y urbanos, están conectados a
internet y buscan los mismos productos que los jóvenes de todo el mundo.
Con una clase media que demanda cada día nuevos servicios y con el mercado más joven del mundo, el
crecimiento económico de África parece estar asegurado.
RÁPIDA URBANIZACIÓN
Una de las causas, y a la vez consecuencias, del crecimiento económico de África es el rápido proceso de
urbanización que están viviendo la mayoría de sus países. Si en el año 1960 eran unas 50 millones de
personas las que habitaban en ciudades, en 2016 más de 500 millones de africanos vivirán en centros urbanos.
Entonces el número de ciudades que superen el millón de habitantes será de 65, igualando a Europa y
superando a Norteamérica (actualmente son 52).
Existe una relación directa entre la urbanización y el crecimiento económico. Son dos procesos que se
retroalimentan. Debido a los beneficios de la aglomeración y las economías de escala, las empresas de las
ciudades son generalmente más productivas. Además, gracias al mejor acceso a las infraestructuras básicas,
los residentes urbanos tienen más facilidades para realizar actividades económicas. Finalmente, la
urbanización está propiciando la inversión en carreteras, edificios, sistemas de canalización de agua y otras
infraestructuras.
Con el 40% de su población viviendo en ciudades, África tiene una tasa de urbanización mayor que la India
(30%) y muy cercana a la de China (45%).
Pero el proceso de urbanización y el crecimiento de las ciudades ha de gestionarse. No puede ser una
dinámica caótica que lleve a las ciudades a convertirse en hipertrofias urbanas de millones de habitantes que
carezcan de infraestructuras y servicios. Se debe evitar la pobreza urbana mediante políticas de administración
y control del éxodo rural y a través de una buena gestión de las ciudades (mejora de infraestructuras,
comunicaciones, sistemas de transportes, servicios de limpieza, seguridad, sanidad, educación… etc).
FOTOGRAFÍA: VISTA DE LAGOS (NIGERIA) FUENTE: THEATLANTIC.COM
EXPORTACIÓN DE RECURSOS NATURALES
El principal impulsor del ‘boom económico’ en muchos países africanos es la demanda de recursos
naturalespor parte de otras regiones del mundo. Principalmente son países emergentes como China e India los
que más están aumentando su comercio con África. Estas economías en expansión (sobretodo
asiáticas) carecen de recursos naturales propios para abastecer a la enorme demanda interna, que se
incrementa cada año que pasa debido al acelerado crecimiento económico que están viviendo.
De los recursos naturales que exporta África, los minerales son los más importantes: el continente africano
posee el 95% de las reservas mundiales de los metales de platino, el 90% de las reservas de mineral de
cromita y el 85% de las reservas de roca fosfática, así como más de la mitad del cobalto mundial y un tercio
de la bauxita.
INTERESANTE: Ver artículo Minerales codiciados (Juan Pérez Ventura, Octubre 2012)
Al mismo tiempo, las reservas conocidas de petróleo del continente han aumentado en un 40%. Las
tendencias a la baja de las materias primas en casi todo el mundo han llevado a un acusado incremento de los
precios, por ello, África está recibiendo muchas inversiones en exploración y extracción.
Además de recursos minerales e hidrocarburos, África también exporta otros recursos naturales como la
madera, muy importante en los países de África Central.
Por otro lado, la importancia de la agricultura africana está aumentando gracias al crecimiento de la demanda
de alimentos por parte de los países en vías de desarrollo con una población al alza (países asiáticos,
principalmente), incluso cuando disminuyen los recursos locales. Aun así, en muchos lugares de África la
proporción de tierra arable en cultivo es insignificante: en Sudán del Sur y la República Democrática del
Congo menos del 10% de la tierra cultivable ha sido explotada.
Sus grandes extensiones de territorio están siendo en muchos casos compradas por países asiáticospequeños,
como Qatar, Kuwait, Corea del Sur o los Emiratos Árabes.
INTERESANTE: Leer artículo ‘Agricultura africana, entre alimentar a su población o exportar’
MAPA: ‘LA CARRERA POR LAS MATERIAS PRIMAS’. FUENTE:
FOREIGNPOLICYBLOGS.COM
La condición de África como continente exportador de materias primas hace que, en el resto del mundo, las
grandes potencias estén librando una interesante ‘batalla geopolítica’ por conseguir los mejores acuerdos
comerciales con los países africanos.
Aunque Estados Unidos está haciendo muchos esfuerzos, es China quien ha sellado las relaciones
internacionales más sólidas con África. En el período 1998-2006 las exportaciones del continente africano
hacia China aumentaron en más de un 2000%. Esta impresionante cifra deja muy atrás a los intercambios que
África mantiene con Estados Unidos, que se multiplicaron “solo” por cuatro en ese mismo período.
Hay que destacar que África ha aumentado sus exportaciones con todos sus socios, si bien es cierto que el
aumento en un 139% con Europa queda ridiculizado por el 2126% que ha aumentado con China.
En 2009 China superó a Estados Unidos como el mayor socio comercial de África. Mientras que en 2008 el
comercio entre Estados Unidos y África alcanzó los 104.000 millones, en 2011 esta cifra disminuyó hasta los
94.300 millones. Esta bajada se debe principalmente al contexto de recesión económica en el que se
encontraba Estados Unidos
Por otro lado, según el Ministerio de Comercio chino, el comercio entre África y China alcanzó los 127.300
millones de dólares en 2011, mientras que en el año 2000 este comercio apenas llegó a los 9.000 millones.
La llegada de China al continente africano es un fenómeno
reciente, que ha tenido lugar en este S.XXI, y que se ha dado a gran velocidad, y moviendo un enorme
volumen de dinero.
Junto con las empresas chinas, están llegando a África grandes cantidades de material y tecnología que
ayudan al desarrollo de los países y de las sociedades. A cambio de minerales, madera y petróleo, China
exporta a África maquinaria, textiles, productos químicos, vehículos, productos electrónicos… etc.
RELACIONADO: Ver artículo ‘China y África’ (Juan Pérez Ventura, Octubre 2012)
A pesar de que China invierte cerca de 500.000 millones de dólares anuales en infraestructuras, como
carreteras o plantas energéticas, su evidente interés por los recursos naturales y el hecho de haber exportado
su controvertido modelo laboral han despertado sospechas en África y en el resto del mundo, por no ser una
relación equitativa entre ambos socios.
La riqueza de África está sirviendo para que el continente reciba una gran ayuda económica, lo cual sugiere
una reflexión: ¿están preocupados realmente China y los demás países que invierten en África por mejorar la
sanidad, la educación y la calidad de vida de los africanos, o, por el contrario, únicamente realizan esas
enormes inversiones para obtener a cambio los recursos naturales que necesitan para seguir creciendo?
Lo que está claro es que, sea cual sea la respuesta, lo cierto es que el dinero está llegando a África, y asíestán
construyéndose importantes infraestructuras que mejoran los servicios y la vida de las personas en muchos
países del continente. Que este dinero llegue de una manera interesada no quita que sea dinero útil para los
africanos y que puede ayudar al desarrollo.
Así pues, en África se observan dos tipos de ayudas muy diferentes: por un lado la que acabamos de
comentar, que consiste en llegada masiva de capital a cambio de materias primas. Este capital se utiliza para
mejorar las infraestructuras y, así, la calidad de vida. Por otro lado encontramos la ayuda sin ánimo de lucro:la
acción de las muchas ONGs presentes en el continente. Su ámbito de actuación es más local y tiene menores
dimensiones que las inversiones multimillonarias que llegan desde China, Europa o Estados Unidos, pero la
actividad de las ONGs también ayuda a millones de personas en todo África (y sin pedir nada a cambio).
EL FUTURO…
En un futuro más cercano que lejano, los famosos Tigres Asiáticos tendrán acompañantes en la carrera por el
crecimiento económico. Atrás quedarán las potencias tradicionales de Occidente, como Francia, Alemania,
Estados Unidos, Japón, Canadá o Inglaterra. Pronto los países que lideren el crecimiento del PIB global serán
los países emergentes de Asia, Latinoamérica y África. Y estos últimos serán los Leones Africanos.
Estos grandes logros económicos servirán para cambiar la imagen mental que se tiene del continente africano.
Al escuchar el nombre “África”, se pensará en grandes ciudades pobladas por ciudadanos de clase media y en
exitosos empresarios occidentales que encontraron su oportunidad en algún país africano.
Ya no se pensará en niños famélicos, en aldeas sin recursos perdidas en la sabana o en las sangrientas
guerrillas. Pero eso no querrá decir que hayan dejado de existir. África seguirá teniendo muchos problemas, y
no se podrán esconder detrás de los rascacielos o de las vallas publicitarias.
“ENTREVISTA A RAMÓN GROSFOGUEL” POR LUIS MARTÍNEZ ANDRADE “LAS EMOCIONES: UNA PARTE PERIFÉRICA EN LOS ESTUDIOS MIGRATORIOS” POR LORENA GUADALUPE GARCÍA MELLO “Reformas constitucionales: causas y consecuencias” por Melina Araceli Ramírez Rubio Luis Martínez Andrade es Sociólogo. Es autor del libro Religión sin redención. Contradicciones sociales y sueños despiertos en América Latina, Ediciones de Medianoche‐Universidad de Zacatecas, 2011. Entrevista realizada en la ciudad de Barcelona el 9 de julio de 2013, en el marco de la International Summer School “Decolonizing Knowledge and Power: Postcolonial Studies, Decolonial Horizons”. Publicada por primera vez en “Revista METAPOLÍTICA” núm. 83, octubre – diciembre de 2013, pp. 38‐47 http://www.analectica.org/entrevista‐a‐ramon‐grosfoguel/ “Hay que tomarse en serio el pensamiento crítico de los colonizados en toda su complejidad” Ramón Grosfoguel es un reconocido sociólogo de Puerto Rico quien es profesor en el Departamento de Estudios Étnicos en la Universidad de Berkeley. Doctor en Sociología por la Temple University, Grosfoguel se ha convertido en una referencia fundamental en el proyecto “decolonial”. Entres sus publicaciones destacan: Geopolitics and Trajectories of Development: The Cases of Korean, Japan, Taiwan, Germany and Puerto Rico (2009) co‐editado con Sungho Kang; Islamophobie dans le monde moderne (2008) co‐editado con Mohamed Mestiri y El Yamine Soum; El giro decolonial: Reflexiones para una diversidad epistémica más allá del capitalismo global (2007) co‐editado con Santiago Castro‐Gómez; Colonial Subjects: Puerto Rican Subjects in Global Perspective (2003). ¿Cuál es la importancia de la teología de la liberación? La teología de la liberación hizo una gran contribución en la crítica y producción de pensamiento contra‐
hegemónico en América Latina. Una de las cosas que la teología de la liberación logró entender, mucho antes que los marxistas, es el hecho de que la cultura popular tiene su estructura mítica e imaginaria y es fundamental en la producción de pensamiento crítico. Si quieres producir un proyecto político contra‐
hegemónico tienes que abordar la cultura popular. En el caso de América Latina la cultura popular es cristiana, en Medio Oriente es musulmana o en el Sudeste Asiático es budista o taoísta. La pretensión marxista de concebir el tema de la religión como un “opio del pueblo” es una visión que se acomoda perfectamente con el proyecto euro‐céntrico, esto es, el secularismo. El secularismo en Occidente ha sido un proyecto históricamente diseñado como parte de una historia de colonización de los pueblos. Hay dos vertientes en el secularismo, por un lado, está la historia local europea que no es sinónimo de historia mundial y, por el otro, la cristiandad —no el cristianismo— es decir la ideología del cristianismo convertida en ideología de Estado y del poder, y que con el tiempo se convirtió en un obstáculo del pensamiento crítico, de la ciencia y, en consecuencia, en Europa se gesta un proyecto de separación de la Iglesia y del Estado. En ese sentido, la secularización del pensamiento fue una manera de liberarse de esas estructuras de poder —impuestas por la cristiandad. Pero esto que es particular de la historia local europea no es propio de la historia local de otros pueblos o de la historia mundial. Por ejemplo, en la civilización musulmana no había problema con hacer ciencia y tener espiritualidad porque no existía el dualismo de la cristiandad. En la cristiandad (cuando el cristianismo se hace ideología de Estado con Constantino) se forjó la idea trinitaria, es decir, cuatro siglos después de Cristo. En el cristianismo originario no existía la idea trinitaria ni tampoco existía el dualismo del mundo espiritual y del mundo material. Entonces, en ese dualismo se forjó un binario donde cualquier cosa terrestre era concebida como “cuestión del demonio” y el mundo espiritual quedaba aislado de ese mundo terrestre. Por ello, cualquier cosa que se descubriera en las formas de vida, en la ecología del mundo, en la “naturaleza” y que contradijera los dogmas de la Iglesia se convertía inmediatamente en una amenaza a la estructura del poder de la Iglesia y, por lo tanto, era reprimida. Ante esa historia local, en Europa se hizo necesario establecer la secularización con la finalidad de liberar el pensamiento de las estructuras de dominación de la Iglesia y de la Cristiandad. En otras partes del mundo esto no existía porque había una noción de “unicidad dentro de la diversidad” o “diversidad dentro de la unicidad” que es la noción de Pacha‐Mama de los indígenas de las Américas o de tawhid en el islam. Hay nociones cosmogónicas que tienen otras connotaciones que son más de unicidad que de dualismo y, por tanto, no existía ninguna contradicción con experimentar científicamente con el mundo de la vida —en todas sus manifestaciones— ya que ese mundo de la vida era parte de una unicidad más amplia. La traducción de Pacha‐mama en Dios o la de Alá (Al‐lāh) en Dios inmediatamente en un lenguaje europeo contienen de suyo una connotación cristiano‐céntrica tan grande que ya les ejercemos una “violencia simbólica” sobre estas cosmogonías. En el momento en que traducimos Alá (Al‐lāh) inmediatamente le imprimimos toda la idea de Dios de la cristiandad, es decir, un viejo blanco con barba que se encuentra en una nube con un bastón vigilándote; si te desvías te da con el bastón y si no te corriges te manda al infierno; este es el Dios de la cristiandad. Es un Dios que prohíbe, vigila y castiga. Además es un Dios humanizado en un hombre blanco con barba que está en una nube vigilando a todo el mundo. Esto no tiene nada que ver con Alá (Al‐lāh) ni con Pacha‐mama ni con otras nociones donde se maneja la idea de una fuerza o energía de vida cósmica con inteligencia que no puede ser traducida en algo humano y, por consiguiente, no puede ser humanizado. Esa noción no tiene ningún problema con investigar la vida, es decir, lo que en Occidente llamamos “naturaleza” porque al no haber dualismo hay una continuación entre espiritualidad y cosmos. En el momento que se humaniza es destruido y colonizado por la noción de Dios de la cristiandad que es una noción idolátrica. La cristiandad es un proyecto que se instaura en la modernidad‐colonialidad en 1492. En otras civilizaciones como la China o la civilización islámica o maya nunca hubo esos dualismos que impedían el desarrollo científico. En 1492, Europa tenía una visión muy oscurantista y marginal del mundo. Los grandes avances científicos se encontraban en otras partes del mundo. Todo esto cambia con la emergencia del sistema‐
moderno‐colonial donde Europa se vuelve el centro de ese nuevo sistema y, por tanto, destruye a las otras civilizaciones y se apropia no sólo de sus riquezas sino también de sus conocimientos; entonces, empieza a interiorizar los conocimientos y las espiritualidades del resto del mundo. Por consiguiente, empieza a proyectar en las otras espiritualidades las mismas nociones que existen en la cristiandad mientras que en las otras civilizaciones no existían esas nociones dualistas que impedían el desarrollo del pensamiento crítico, científico y filosófico. De hecho, la Europa moderna‐colonial se nutre de las apropiaciones que hizo de los conocimientos de esas otras civilizaciones tanto en el plano científico como en el plano filosófico. Los griegos llegan a Europa por vía de los filósofos del islam, la ciencia moderna llega vía Al‐Andalus. Lo que sucede es que luego destruyeron e interiorizaron a las otras culturas. Practicaron racismo/sexismo epistemológico a través de los cuatro genocidios del siglo XVI: genocidio y epistemicidio contra judíos y musulmanes en Andalucía; indígenas y africanos en las Américas; y contra las millones de mujeres en Europa que fueron quemadas vivas en la misma época acusadas de brujería.[1] Todo esto articuló un proyecto que colocó al hombre europeo como centro epistémico privilegiado del mundo y, de este modo, el Dios cristiano ya no fue necesario porque ahora el nuevo dios en la tierra era el hombre occidental. De allí que el proyecto cartesiano se convierta en un proyecto imperial, ya que ese “Yo” del “Yo pienso, luego existo” —
fundamento de la nuevas ciencias modernas/coloniales— será un hombre occidental. Debido al genocidio/epistemicidio que se llevó a cabo, tampoco pudo ser un judío, un musulmán, un africano, un indígena o una mujer (occidental o no‐occidental). Entonces ¿quién quedaba? El hombre occidental como centro epistémico privilegiado del mundo. Volviendo al secularismo, allí ya no se necesita de Dios porque el proyecto moderno‐colonial‐racial tenía muchas ambigüedades cuando estaba montado sobre la cuestión del alma que es el primer momento del racismo de la colonialidad, es decir, “pueblos con alma” considerados superiores racialmente y “pueblos sin alma” considerados inferiores racialmente. Ese discurso racista religioso tenía muchas ambigüedades porque en la cristiandad todavía estaba el postulado de que “todos somos hijos de Dios”, entonces, si somos hijos de Dios todos somos iguales. De ahí que aún el racismo religioso tenía muchas contradicciones y se transmutara en racismo científico en el siglo XIX. Europa se apropió de los conocimientos científicos de otras civilizaciones dejando de lado a la espiritualidad y a la ética. Al dejar de lado a la ética y la espiritualidad, la razón se convierte en un monstruo —como diría Goya— porque se pierde cualquier tipo de límite. En un proyecto racionalista sin ética todo vale, por ejemplo, se puede industrializar la producción agrícola como también se puede industrializar la matanza de personas. En el momento que la ética se deja de lado ya no hay límites para la razón. En ese sentido se realiza una secularización de los atributos del Dios cristiano en este hombre occidental que en palabras de Descartes se formula con el “Yo pienso luego existo” y ese “yo” según Descartes produce un conocimiento equivalente al “ojo de Dios”. Estamos ante el proyecto de secularización occidental donde el hombre occidental se erige como la nueva fuente epistémica de conocimiento y, desde allí, va a desdeñar todos los otros conocimientos del mundo, todo el conocimiento y todas las otras espiritualidades tachándolas de inferiores ante la razón científica del hombre occidental. Los marxistas cientificistas reproducen este eurocentrismo imperial a nivel epistemológico. Este proyecto secularista es más consistente que el teológico a la hora de “racializar” el mundo porque cuando hablas en términos biológicos ya no hay ambigüedad, pues eres un animal si no tienes el ADN de la genética humana. El proyecto secular no es otra cosa que hacer más consistente el racismo teológico religioso de la cristiandad del siglo XVI. De ahí que la teología de la liberación realiza una relectura radical de esa tradición que viene desde la cristiandad pero ya desde el punto de vista de los oprimidos, es decir, desde los pobres. En ese sentido, la teología de la liberación era un proyecto de izquierda radical que permite la posibilidad de ampliar una serie de intervenciones políticas en el plano anti‐imperialista, anti‐colonial y anti‐capitalista. Sin embargo, la teología de la liberación tiene un límite pues al hablar del pobre se soslaya al sujeto colonial “racializado”. El pobre tiene una dimensión de clase y lo que pasa muchas veces en la teología de la liberación, por lo menos en sus primeras formulaciones, es que se pierde de vista el tema de la relación entre raza y clase o entre género y clase. Este vínculo se pierde de vista y, por consiguiente, el tema racial o de género se omite en el proceso. Entonces allí, el proyecto de la teología de la liberación —con todas sus contribuciones y aportaciones— incurre en una reproducción de uno de los grandes límites que es la de adoptar un cierto marxismo euro‐centrado y patriarcalizado. La fusión del cristianismo con el marxismo está filtrada a través del ojo colonial y viene de una noción del pobre con énfasis de clase donde hay invisibilidad del tema racial, el tema de género u otros ejes articuladores del poder. En este sentido, tenemos una situación donde la teología de la liberación encuentra sus limitantes. Hoy en día, hay un debate en el interior de la teología de la liberación porque ahora ya hay intervenciones que vienen desde el mundo indígena o desde la mujer que empiezan a hacer redefiniciones radicales de la teología de la liberación y le imprimen a dicha corriente teológica otras geo‐políticas y “corpo‐políticas” del conocimiento que no estaban antes[2]. Me refiero a la teología de liberación latinoamericana porque en la teología de liberación afro‐
norteamericana ya estaba planteado el problema racial junto al problema de clase de manera central. Por otra parte, veo en Franz Hinkelammert un intento de apertura, cuando habla de una economía para la vida, y me parece que entra en diálogo con la noción del “buen vivir” del movimiento indígena. Creo que el proyecto del Departamento Ecuménico de Investigaciones de Costa Rica, anclado en la figura de Franz Hinkelammert y otros autores centro‐americanos, está cercano a los debates decoloniales del momento. De ahí la importancia de realizar diálogos inter‐epistémicos. En la perspectiva del grupo modernidad‐colonialidad ¿cómo se concibe a la naturaleza? El problema es que la “naturaleza” sigue siendo un concepto colonial porque la palabra “naturaleza” sigue inscrita en un proyecto moderno. Por ejemplo, en otras cosmogonías la palabra naturaleza no aparece, no existe porque la llamada ¨naturaleza¨ no es objeto sino sujeto y forma parte de la vida. Entonces, la noción naturaleza ya es de suyo euro‐céntrica, occidentalo‐céntrica, muy problemática porque implica la división entre sujeto y objeto, donde el sujeto es el que tiene vida y es humano, y todo lo que es naturaleza son objetos inertes y, por consiguiente, sus formas de vida son inferiores a la humana y están inscritas en una lógica de medios‐fines de racionalidad occidental donde la naturaleza se convierte en un medio para un fin. Cuando asumes esa racionalidad y la aplicas en nueva producción tecnológica, tienes la racionalidad de la destrucción de la vida porque cualquier tecnología que construyas a partir de la noción de naturaleza entendida de esta manera occidental‐céntrica va a tener inscrita dentro de sí‐misma la destrucción de las formas de la vida porque no has pensado el tema de la reproducción de la vida. Por tanto es una noción problemática de la colonialidad del poder. ¿Cuál es el aporte que el grupo modernidad‐colonialidad le puede ofrecer al marxismo? Me parece que el marxismo parte de una serie de premisas donde se oscurece el problema de la colonialidad. Incluso esto se puede ver en Karl Marx, ya que sigue mirando el problema como uno referido a un sistema económico. Marx no observa el problema civilizatorio, epistemológico, racial, patriarcal y todos los problemas que son internos a una civilización y ya no solamente a un sistema económico. Estamos hablando de una civilización con un sistema económico. Marx reprodujo las premisas de los orientalistas de la época y, por ello, privilegió la lógica de acumulación de capital y perdió de vista cosas irreductibles a la lógica de la acumulación de capital como es la lógica genocida, la lógica racial, la lógica patriarcal, el racismo/sexismo epistemológico y una multiplicidad de lógicas de dominación en el sistema mundo que se inaugura en 1492 y que Marx sencillamente no ve, le son invisibles como hombre blanco europeo que veía el mundo con las gafas eurocéntricas hegelianas. De ahí que concibiera la “civilización occidental” como la más avanzada en el planeta y viera como inferior a todas las demás culturas del planeta. Marx practicaba un racismo/sexismo epistemológico. Por eso apoyó la invasión británica de la India y la de Estados Unidos sobre el norte de México. Para él esas culturas requerían de una intervención imperialista porque son “atrasadas” con respecto a la civilización occidental. Él aportó la mirada de lo que significa ser un obrero europeo o un proletario europeo explotado pero no entendió que la mayoría de la gente en este planeta incorporada a la lógica de acumulación capitalista no recibe salario, no son proletarios en el sentido clásico de un proletario europeo que está en la industria y que recibe un salario por hora. Y si quieres entender, ya no la civilización, sino el propio sistema económico capitalista tienes que entender lo que significa ser un esclavo o un siervo en ese sistema; qué significa realizar un trabajo forzado no remunerado; qué significa hacer trabajo servil coercitivo que es como la mayoría de la periferia del mundo está incorporada en ese sistema. Por lo tanto, muchos marxistas partiendo de Marx terminan en una mirada totalmente euro‐céntrica. El problema es que los marxistas del siglo XX siguieron esa tradición y la perfeccionaron en su sentido más euro‐céntrico y occidentalo‐céntrico. Allí está el proyecto del socialismo del siglo XX que fue un fracaso. Y fracasó porque concibió que el problema era netamente económico —de clase— y que resolviendo esa cuestión se resolvía todo lo demás. Pues no sólo no resolvieron el asunto de clase sino que tampoco resolvieron nada. Porque el problema es que si no tomas en cuenta todos los ejes de poder que están envueltos en esta civilización se te corrompe la lucha contra el capital, pues si te organizas contra el capital de manera sexista, racista, euro‐
céntrica, cristiano‐céntrica, etcétera, reproduces otra vez todas las lógicas de dominación contra las que estás luchando y terminas como terminó el socialismo del siglo XX: en capitalismo de Estado ¡con los obreros rebelándose contra el supuesto Estado obrero! Esto tiene implicaciones no sólo teóricas sino también políticas porque si piensas que el tema es lucha de clases, economía y lógica de acumulación, y construyes toda una lucha alrededor de esa concepción y piensas que resolviendo esa cuestión se resolverá lo demás no solamente no resolverás lo demás sino que tampoco solucionas la cuestión económica. Se corrompe la lucha en la medida en que soslayas las otras lógicas de dominación del mismo sistema que estás combatiendo. Esto tiene implicaciones políticas de gran calado porque si queremos luchar exitosamente contra este monstruo de muchas cabezas o esta civilización tienes que plantearte que la lucha es, como dicen las feministas negras, interseccional, es decir, contra una multiplicidad de formas de poder que no se agotan en las relaciones capitalistas de producción. Yo ya no llamo a este sistema bajo el nombre de “capitalista”. Mi trabajo de descolonización de la economía política intenta superar esta concepción.[3] Yo prefiero hablar a riesgo de sonar ridículo de un “sistema‐mundo capitalista/patriarcal occidental‐céntrico/cristiano‐céntrico moderno/colonial” y prefiero esta frase larga para nombrar y visibilizar todo lo que está en juego. El término “capitalismo global” o “sistema‐mundo capitalista” no es suficiente. Este término invisibiliza mucho más de lo que visibiliza. Al invisibilizar la multiplicidad de relaciones de poder caes en la lógica del socialismo del siglo XX que postulaba que el problema era solamente económico y de clase y que resolviendo esa cuestión se resolvería todo lo demás. Desde la perspectiva del grupo modernidad/colonialidad, ¿cuál es el papel que debería cumplir Estado en el proceso de descolonización? Primero me gustaría aclarar que no existe un grupo de modernidad/colonialidad, eso es una ficción. Por favor, escríbanlo como lo estoy diciendo. Es una gran ficción, no existe tal cosa. Lo que existe es una red, y es una red muy débil. La gente cree que esto es un grupo y que pensamos igual. No, aquí nadie piensa igual. La red es heterogénea y en su interior existen fuertes críticas. Algunas yo las he hecho públicas. No existe un grupo. Y te habla uno de los principales organizadores. Si lees el prólogo del libro El giro decolonial. Reflexiones para una diversidad epistémica más allá del capitalismo global (Bogotá, Siglo del Hombre, 2007) que coedité con Santiago Castro‐Gómez, allí anotamos la historia de los eventos de esa red. Quizá yo he contribuido también en la creación de esa imagen de “grupo”. Pero quiero aclarar que no existe tal cosa pues incluso en la red —una red muy débil—, donde incluso hay personas que no se comunican con otras, hay fuertes diferencias entre las personas. Sobre la cuestión del Estado. En mi caso, pienso que hay tendencias dentro de la noción de modernidad/colonialidad como la posición de Aníbal Quijano que son anarquizantes, pues piensan que hay que eliminar el Estado y que es posible eliminarlo hoy. Esta es una tendencia anarquizante que parte de no asumir el problema del Estado sino de eliminarlo. Esto suena muy bonito pero no tiene viabilidad política actual. Me parece que Walter Mignolo estaría en esa tendencia… No estoy muy seguro. No sé si Walter Mignolo estaría en esa tendencia porque Mignolo dice una cosa un día y dice otra cosa al otro, depende con quién esté hablando. No es consistente ni tiene coherencia teórica. Ya hablaré más adelante de esto… Como te comentaba, hay otras posiciones diferentes a la de Quijano que son de tendencia más estatista. Es decir, que todo se soluciona tomando el Estado, que es la posición cercana al marxismo clásico. Por otro lado, hay posiciones que se encuentran entre el estatismo y el anarquismo que me parecen mas interesantes, por ejemplo, la posición de Boaventura de Sousa Santos y Enrique Dussel. Boaventura plantea que los movimientos sociales tienen que instrumentalizar el Estado y, en ciertos momentos, hay que entrar allí, incluso participar en las elecciones para que se pueda interrumpir las políticas neoliberales y también para tener peso en las políticas de Estado. La posición de Enrique Dussel me parece más realista que la de Quijano pues reformula el asunto del “poder” y entiende que si bien a largo plazo el horizonte de lucha es hacia disminuir el rol del Estado en su aspecto de dominación, hay que plantearse una estrategia frente al Estado hoy cuando el mismo está ahí y no va a desaparecer. Esto último apunta a lo que para Dussel es la cuestión de la factibilidad en la política. La posición de Dussel y la de Sousa Santos me parecen más viables y realistas. Yo, en lo personal, comparto esta posición con relación al Estado. Yo no estoy con el estatismo rampante de una izquierda —podríamos decir chavista (fíjate que dije chavista y no dije Chávez pues este último al final de su vida priorizaba en la comuna popular como forma de Estado paralela al Estado oficial)— que piensa que el Estado resolverá todo y que es la posición de la vieja izquierda marxista, ni tampoco comulgo con la visión anarquizante de eliminar el Estado hoy. Creo que hay que reconocer que el Estado está allí y hay que asumir una política frente a él. Descolonizar al Estado —como se ha planteado en Bolivia— tiene una función que puede ser importante para descolonizarlo de su eje racial‐
colonial sin fetichizarlo; esto es, sin pensar que el Estado es el único lugar donde se puede hacer política. Entonces, hay que romper con estos extremos (el estatismo y el anarquismo). En la red modernidad‐colonialidad hay dos posiciones que yo identifico como problemáticas. Por un lado, se encuentra el “populismo epistemológico” como una deriva de esa red. Gente que sigue una especie de populismo epistémico donde cualquier cosa que diga un indígena o un negro ya es de‐colonial y cualquier cosa que diga un europeo ya es colonial. Ese tipo de posiciones reduccionistas están cercanas a la posición de Walter Mignolo. Cuando toma la noción de Enrique Dussel de “geopolítica del conocimiento”, Mignolo la convierte en un reduccionismo geográfico, burdo y simplista y dice que alguien como Boaventura de Sousa Santos quien se ha planteado desde Portugal un pensamiento en diálogo crítico con las epistemologías del Sur, que habla de ecologías de saberes y que está produciendo una sociología de‐colonial siendo un hombre europeo, Mignolo lo ataca como crítica euro‐céntrica al eurocentrismo sólo porque es del Sur de Europa. Esto lo dice en el prólogo de su libro Historias locales, diseños globales y me parece una simplificación y un reduccionismo que constituye una inversión del racismo. Por otro lado, si un indígena o un negro dice algo, Mignolo le otorga el derecho de autoridad. Por ejemplo, alguien como Cárdenas[4] que es de origen aymara en Bolivia, para Mignolo ya es decolonial porque es aymara pero, cuidado, fue el candidato de la derecha movilizado contra Evo Morales. Por ser aymara no es decolonial. Este candidato de la derecha fue posicionado para derrotar a Evo Morales. La agenda de Cárdenas es problemática y va apoyada por la derecha. En este sentido, el populismo epistémico lo encuentras en Walter Mignolo. En el otro extremo, encontramos a Aníbal Quijano quien es el mestizo que si bien se ha nutrido del pensamiento crítico indígena y del pensamiento negro radical nunca los cita, nunca les da su justo reconocimiento. Quijano habla como si él fuera la tabula rasa o el punto de origen de las ideas que expresa. Me parece que aquí se reproduce el uni‐versalismo donde uno define para todos qué es la “verdad” y donde el pensamiento crítico indígena o afro es inferiorizado. Esa lógica de hablar como si él fuera el principio y el fin de la temática de la colonialidad y la decolonialidad es muy problemática porque es colonial. Yo siempre he dicho que la palabra “colonialidad” acuñada por Quijano ya está dicha por otras personas como las feministas chicanas y es una idea que ya se encontraba antes en las formulaciones del pensamiento africano (Kwame Nkhruma) y negro en las Américas (véase Frantz Fanon, Aimé Cesaire, W.E.B. Dubois, Angela Davis, Sylvia Wynter, Abi Dias Nascimento, Cedric Robinson, etcétera) aunque usaran otros términos. La idea de “colonialidad”, es decir, que la raza es un principio organizador de la lógica de acumulación de capital, de la economía política y de la división del trabajo internacional del sistema capitalista mundial desde el siglo XVI ha estado allí desde hace mucho tiempo. Quijano no está en el origen de esta idea. El origen lo encuentras en el pensamiento crítico negro que precede a Quijano, por lo menos, por un siglo y en el pensamiento crítico indígena, africano y asiático. Cuando Quijano empieza a hablar de la idea de raza como principio organizador de la economía política es en los años noventa mientras que William Edward Burghardt Du Bois ya lo planteaba casi cien años antes, incluso, Frantz Fanon también ya lo planteaba desde los años cincuenta del siglo pasado. Hay muchos pensadores y pensadoras negras que han articulado estas ideas mucho antes que Quijano. Por ejemplo, el afro‐estadounidense Cedric Robinson quien coincidió con Aníbal Quijano en Binghamton (estado de Nueva York), porque Quijano va todos los años a la State University of New York y, en los años ochenta, coincide con Robinson y sus discípulos quien es el autor de una obra maestra Black Marxism:the Making of the Black Radical Tradition (USA, The University of North Carolina Press, 2000) donde acuña el término racial capitalism, esto es, que el capitalismo es racial desde sus orígenes. El concepto de capitalismo racial de Robinson contiene ya la idea que Quijano expresa con el término colonialidad unos 20 años antes que él. Además, también hay pensadores indígenas que han observado este vínculo. ¿Por qué Quijano nunca los cita?, ¿por qué nunca cita a una pensadora negra o a un pensador crítico del islam o de otras coordenadas? Para mí esto es problemático, porque si estamos produciendo un pensamiento decolonial no podemos reproducir el universalismo, donde uno define para todos. ¡Ahora resulta que Quijano es el principio y el fin del tema de la colonialidad! Quijano es un pensador que bebió de todas esas fuentes. Que no las quiera reconocer es otro problema. Yo no me identifico con esa tendencia de no reconocer el pensamiento indígena y negro. Ese pensamiento precede a Quijano y ha sido tan radical como lo que produjo Quijano en los años noventa del siglo pasado. Quijano bebió también de Mariátegui, pero si observas sus trabajos que hizo sobre Mariátegui en los setenta y ochenta enfatiza que Mariátegui es un pensador del sistema capitalista mundial pero no habla tanto de sus aportaciones al tema del racismo. Quijano nunca aborda la cuestión de la raza como un principio organizador de la economía política hasta que acuña el término de la “colonialidad” en los años noventa. Ni siquiera en los primeros escritos en los años noventa, porque colonialidad estaba más relacionado a la colonialidad del conocimiento y al eurocentrismo pero el tema racial viene después, por allí de los inicios de los noventa. Su primer trabajo es de 1991 sobre “colonialidad” y allí no habla de raza. A partir de 1993 o 1994 ya empezará a hablar de raza. En un trabajo de los años sesenta, habla de raza en Perú pero no como principio organizador de la economía política. Son sus artículos publicados en el año 2000 donde aparece ya con más claridad la idea de colonialidad. Si has leído el pensamiento crítico islámico, asiático, indígena o negro esa idea de que la raza como un principio organizador y que el capitalismo es un sistema racial ha estado allí por mucho tiempo antes de Quijano. No es una idea nueva, ni original de Quijano. Lo que sucede es que Quijano aporta una manera nueva de nombrar esa articulación entre raza y otras relaciones de poder que es lo que él denomina la “colonialidad del poder”. Y por supuesto, esto nos ayuda entender y a distinguirla de la palabra colonialismo. Si bien la “colonialidad del poder” nace de la historia del colonialismo no es reductible a él porque una vez terminado el colonialismo la colonialidad ha continuado hasta nuestros días en todas sus manifestaciones. Por tanto, la colonialidad en el plano del poder es fundamental. Luego de Quijano hay aportaciones de otros y otras personas de la red modernidad/colonialidad que han extendido la noción de colonialidad a la naturaleza, al ser, al género, a la sexualidad, etcétera, que son aspectos que Quijano no reconoce porque para él todo se subsume en la “colonialidad del poder”. Para él, no existe la “colonialidad del ser” que propone Nelson Maldonado‐Torres o la “colonialidad del género” que viene desarrollando María Lugones. Peor aún, no distingue género de sexualidad lo cual es ya algo grave luego de tantos escritos producidos por las feministas. Solamente ha reconocido la “colonialidad sobre la naturaleza” que es el tema que Edgardo Lander más a ha trabajado. Entonces, Quijano aparece un día en el año 2008 en una conferencia incorporando la idea de “colonialidad de la naturaleza” sin citar a Lander. Son las cosas que me hacen tomar distancia porque reproducen en muchos sentidos el tipo de epistemología occidentalo‐céntrica donde el hombre occidental aparece como origen y fin del conocimiento cuando en realidad ha bebido de muchas fuentes que luego no son reconocidas. Entre el “populismo epistemológico colonial” de Walter Mignolo y el “universalismo colonial” de Aníbal Quijano se juegan los dos extremos de la perspectiva modernidad/colonialidad. Para salir de esos extremos tendríamos que, por un lado, asumir la diversidad epistémica de las diversas escuelas de pensamiento y epistemologías otras. Y se deben asumir como algo que ya existe y que constituyen un punto de partida para romper con la visión del pensamiento único universalista occidentalo‐
céntrico o del tipo de universalismo colonial a la Quijano. El autor de la colonialidad del poder no reconoce el pensamiento crítico indígena o afro en las Américas incurriendo en una colonialidad del saber. Esto es grave. También hay que cuidarse del exceso de Mignolo, igualemente colonial pero una especie de inversión, donde se celebra cualquier cosa que venga del lado de los subalternos cuando sabemos que históricamente el sistema ha sido exitoso porque ha logrado que los que están socialmente abajo piensen epistémicamente como los de arriba, ese ha sido el éxito del sistema. Si no entiendes la diferencia entre “localización social” y “localización epistémica” y no haces dicha distinción y, peor aún, reduces “localización social” a “localización geográfica” —como hace Mignolo— entonces caes en un esencialismo burdo y en una simplificación donde terminas celebrando el pensamiento del otro de una manera romántica, ingenua y colonial. Mignolo es la cara exótica del racismo. En Quijano es la cara de inferiorización epistémica del otro porque se desdeñan los saberes de sujetos que producen pensamiento crítico desde experiencias coloniales diversas. Estos son los dos extremos. Para superar el extremo de Quijano hay que asumir la “diversidad epistémica” y hay que tomarse en serio el pensamiento crítico de los colonizados en toda su complejidad y pluriversidad. Y para salirse de la vertiente de Mignolo del exotismo romántico del otro tenemos que tener un “universalismo negativo”. Por “universalismo negativo” entiendo lo siguiente. El pluri‐versalismo en lugar del uni‐versalismo no es equivalente a un relativismo donde todo vale. No es tampoco un “populismo epistémico”. El pluri‐
versalismo es un conocimiento que toma como punto de partida el pensamiento crítico (no cualquier pensamiento) de una diversidad de tradiciones epistémicas y que tiene como criterio para distinguir o cualificar como pensamiento crítico el anti‐capitalismo, anti‐imperialismo, anti‐ patriarcalismo, anti‐
eurocéntrismo, anti‐colonialismo. Bajo ese criterio, por ejemplo, si yo no soy musulmán y voy a establecer un diálogo inter‐epistémico con el mundo musulmán yo dialogo con las feministas islámicas y no con Osama bin Laden o Al‐Queda. Tengo que tener un criterio de “universalismo negativo” que me permita distinguir pensmiento hegemónico eurocéntrico dentro del islam de pensamiento crítico dentro del islam para no caer en las ingenuidades de Mignolo. De esa manera tengo criterio para saber con quién dialogo y quienes son mis potenciales aliados en una lucha política descolonizadora donde se reconoce la diversidad epistémica de los actores. El tema es el siguiente: necesitamos movernos en un pluri‐versalismo que no sea relativista y en un universalismo negativo que no sea universalismo positivo. Los criterios para identificar el pensamiento crítico en su diversidad epistémica sin reproducir el relativismo es el ser anti‐capitalistas, anti‐colonialistas, anti‐patriarcales, anti‐imperialistas y encontra de todo lo que signifique la destrucción de la vida (entendiendo vida en un sentido más amplio que simplemente la vida humana). Lo que no podemos repetir es el “universalismo positivo”. Nadie puede postular que la solución es esta o aquella porque se impone nuevamente una lógica donde “uno define para todos”. Esto último fue lo que pasó con el socialismo del siglo XX. Las soluciones al patriarcado, al colonialismo, al capitalismo serán plurales porque existen diferentes historias locales, diversas experiencias coloniales y múltiples epistemologías críticas en el mundo. La manera como se solucionará las cuestiones del patriarcado, el capitalismo, la colonialidad y el imperialismo será muy diferente en el Sur de México en Chiapas que en el Sur de Líbano. En unas hablamos de comunidades indígenas y en otras de comunidades del islamismo chiita. Entonces se debe estar consciente que las soluciones serán similares en términos de objetivos pero institucionalmente distintas. Allí es donde debemos pugnar por otra visión que considere la multiplicidad epistemológica para poder construir lo que el lema zapatista nos ha planteado: un mundo donde otros mundos sean posibles. En resumen, necesitamos de un universalismo negativo para establecer puentes con movimientos descoloniales que luchan contra los mismos ejes de poder de este sistema‐mundo y nos permita romper con el relativismo o el populismo epistémico que postula que porque se diga algo desde una cosmogonía no‐
occidental ya se es descolonial (el exceso de Mignolo). Pero igualmente necesitamos de pluriversalismo para articular diversidad de soluciones y respuestas a los mismos problemas y no reproducir el universalismo donde solo uno decide para todos sin reconocimiento a la diversidad epistémica del mundo (el exceso de Quijano). Como diría Boaventura de Sousa Santos, no hay justicia social sin justicia cognitiva. Por consiguiente, me parece que la postura de Mignolo y la de Quijano son dos excesos de eso que se ha llamado la modernidad/colonialidad que, en realidad, te repito, no es un grupo como tal sino una red muy vaga, donde ni siquiera hay diálogos o conversaciones entre unos y otros, aunque en algún momento los hubiera. Cuando hubo esas pocas conferencias donde se compartía con personas de la red, Quijano siempre asumía un monólogo porque venía con la actitud de dictar cátedra sin pretensión de diálogo con las visiones de los demás. Nunca vino a escuchar o a dialogar, sino con la actitud de “cítame y sígueme”. Esa es una actitud colonial. Incluso de falta de respeto. Para alguien como Enrique Dussel que ha escrito más de 60 libros, que venga Quijano a hablarle como si le estuviera enseñando algo, que venga sin haberse leído nada de Dussel y con todos los prejuicios de la izquierda tradicional secular rechazando su obra con acusaciones como “es un teólogo”, “es un creyente” y despacharlo así, me parece una falta de respeto. Quijano no solamente no conoce la filosofía de la liberación de Dussel sino que reduce a éste a la teología de liberación. Quijano rechaza la idea dusseliana de “trans‐modernidad” porque él es sospechoso de la multiplicidad epistémica, es decir, de cualquier pensamiento que venga de subalternos descoloniales negros e indígenas en las Américas, en África o en Asia. El concepto de trans‐modernidad dusseliano es precisamente es un proyecto político dirigido a culminar el proyecto inacabado de la descolonización partiendo del pensamiento crítico producido desde la diversidad epistémica del mundo. Quijano no cree en la diversidad epistémica pues para él sólo cuenta su propio pensamiento y subestima como inferior el pensamiento afro e indígena. No puede ver que hay otras maneras de nombrar lo mismo en otras partes del mundo pero con otros términos. El pensador africano Kwame Nkrumah, por ejemplo, que ha sido uno de los grandes pensadores decoloniales del planeta está fuera del espectro de autores de Quijano. De hecho, cuando Kwame Nkrumah hablaba de neo‐colonialismo, nunca dejó de lado el tema racial. Siempre habló del sistema capitalista y el racismo como articulados de manera compleja y enredada. Esta es la idea de la colonialidad y la plantea Nkrumah a principios de los años sesenta. De hecho, fue el primero en acuñar el concepto de neocolonialismo. Cuando el concepto neocolonialismo pasa hacia las Américas por vía de la teoría de la dependencia se perdió el aspecto racial porque eso no se contemplaba en la mayoría de los exponentes de dicha teoría. El paradigma de la dependencia era bastante marxista y perdía de vista la contribución de Kwame Nkrumah que concebía el neocolonialismo en la articulación entre la dominación racial y la explotación económica del mundo por parte de las potencias imperialistas occidentales. La teoría de la dependencia asume el concepto de Nkrumah de neocolonialismo pero le vació el contenido de la crítica contra de la dominación racial. ¿Por qué Quijano cuando habla de colonialidad no tiene como una de sus fuentes a Kwame Nkrumah?, ¿por qué Quijano nunca ha citado ni discutido a autores/as como Fanon, Silvia Wynter, Du Bois, Angela Davis, Pablo González Casanova o Cedric Robinson que hablaron anteriormente de la idea que hoy nombramos como “colonialidad” pero usando otros términos? Alguien podría responder diciendo que estos son pensadores/as que estaban muy lejos geográficamente de Perú, de donde proviene Quijano, y que éste no los conocía. Sin embargo, no es el caso pues son todos pensadores/as que Quijano conoce y ha leído muy bien. No es una cuestión de distancia geográfica o desconocimiento. El mejor ejemplo para demostrar esto es que a Quijano le es más cercano el pensamiento indígena andino y, sin embargo, nunca los ha citado ni mencionado en su obra. ¿Por qué no ha citado a ningún pensador o pensadora del pensamiento crítico indígena en los Andes? En un artículo reciente publicado en la revista Viento Sur[5] sobre el “buen vivir”, Quijano tuvo ahí la oportunidad de citar y nutrirse del pensamiento crítico indígena de la zona andina. De hecho, al ver el título del artículo llegué a pensar de manera ingenua y optimista que Quijano por fin habría superado este problema de colonialismo epistemológico. Si existe algún tema donde los pensadores y pensadoras indígenas han hecho grandes contribuciones es al tema del “buen vivir”. Pero para mi sorpresa y decepción, de veinte referencias bibliográficas que Quijano usa en este ensayo acerca del “buen vivir” unas 17 son a artículos de él mismo (autorreferencias) y solamente 3 referencias son a otros autores de los cuales ninguno es una pensadora o pensador indígena (de hecho dos de estas tres referencias son a discípulos de él). De ahí las críticas válidas que ha hecho Silvia Rivera Cusicanqui no solamente a Mignolo por su apropiación ingenua, romántica y despolitizada del pensamiento crítico indígena sino a Quijano también por ignorar e invisibilizar a los pensadores/as indígenas, afros y mestizos que anteriormente a él discutieron el tema de la “colonialidad” aunque usando otros términos[6]. Lo patético es ver cómo el autor de la “colonialidad del poder” tiene una epistemología colonial que no reconoce a ninguna pensadora o pensador del sur global ni reconoce la tradición crítica anterior que analizó las cuestiones que Quijano nombra con la palabra “colonialidad” pero que usaron términos conceptuales diferentes para nombrar lo mismo. La epistemología colonial de Quijano reproduce el monólogo solipsista y autorreferenciado cartesiano. No se toma en serio a ningún pensador o pensadora crítico afro o indígena en las Américas. Solamente se ve a él mismo como fuente de autoridad para el pensamiento crítico. Este racismo/sexismo epistémico en Quijano es un escollo a la descolonización del saber y el conocimiento. Estas cuestiones me han hecho reflexionar sobre los problemas serios presentes en la red modernidad/colonialidad. Hay que descolonizar a Quijano de Quijano como también a Mignolo de Mignolo. Ambos son muy coloniales en sus epistemologías. Con ello no estoy abogando por un purismo epistémico ni estoy posicionándome como si yo estuviera más allá del eurocentrismo y la colonialidad. Todos de alguna manera hemos sido afectados por la modernidad/colonialidad y algunos nos hemos planteado el reto que representa descolonizarnos pero ninguno, incluyéndome, podemos reclamar haberlo logrado. La descolonización mental es como la descolonización del poder, un proceso continúo que no sabemos cuando termina y que probablemente en nuestros años limitados de vida nunca terminemos de ver realizado. Pero es precisamente este reconocimiento el que se niegan a hacer estos dos autores. Hablan como si estuvieran más allá de la epistemología colonial y, sin embargo, la están reproduciendo continuamente desde el populismo epistémico y reduccionismo geográfico del blanco que romantiza al otro (Mignolo) o desde el universalismo colonial del mestizo que niega capacidad de pensamiento crítico a indígenas y afros en las Américas (Quijano). Tampoco con esta crítica estoy negando la contribución del concepto de “colonialidad” de Quijano pues es una palabra que resulta muy útil porque nos ayuda a distinguir las relaciones de poder coloniales del colonialismo, es decir, nos ayuda a acentuar cómo las relaciones de poder coloniales siguen vigentes aún después de terminado el colonialismo. Pero la idea estaba ya presente con anterioridad en otros pensadores/as críticos. La idea acerca de la articulación de raza como principio organizador del sistema capitalista mundial o de las relaciones coloniales de poder epistémicas, sociales, económicas, patriarcales, políticas o culturales que siguen al día de hoy después del colonialismo es un asunto que ha sido extensamente analizado, discutido, planteado, profundizado y reconocido en autores como Frantz Fanon, W.E.B. Dubois, Fausto Reinaga, Angela Davis, Sylvia Wynter, Silvia Rivera Cusicanqui, Pablo González Casanova, Cedric Robinson, Ali Shariati, Malek Bennabi, Ho Chi Minh, Enrique Dussel y muchos otros pensadores/as del sur global. Aunque el concepto de colonialidad ayuda a articular esta idea, la idea estaba planteada mucho antes y no necesitaba de la palabra “colonialidad” para articularse. Hubiera sido mucho más honesto y elegante si el concepto de “colonialidad” Quijano lo hubiera presentado con un reconocimiento a los autores y autoras que anteriormente expresaron la idea de colonialidad sin nombrarla, pero usando otros términos (capitalismo racial, colonialismo interno, neocolonialismo, racismo con infraestructura, etcétera) y que constituyen toda una tradición de pensadores/as críticos muy diversos del sur global. Si no hacemos ese reconocimiento nosotros mismos, ¿quién lo va a hacer? Los autores del norte global, con algunas excepciones como Boaventura de Sousa Santos, no solamente no reconocen las epistemologías del sur sino que las ven como “inferiores” al conocimiento “superior” producido desde París, Berlín, Londres o Nueva York. Ese racismo/sexismo epistémico hegemónico no solamente lo reproducen intelectuales eurocéntricos del norte global sino incluso algunos intelectuales del sur que llaman a descolonizar el poder y el conocimiento. Mignolo y Quijano son las dos caras de la misma moneda colonial. [1]Véase la conferencia de Ramón Grosfoguel en la UNAM el lunes 11 de febrero de 2013 titulada “Descolonización epistemológica” en http://www.youtube.com/watch?v=DYks4qCoZEo [2] Una de las excepciones es la obra de Enrique Dussel quien se planteó el asunto de la mujer y de los sujetos racializados desde muy temprano en su filosofía y teología de liberación. [3] Véase el artículo de Ramon Grosfoguel, “Decolonizing Post‐Colonial Studies and Paradigms of Political‐
Economy: Transmodernity, Decolonial Thinking, and Global Coloniality”, en http://www.dialogoglobal.com/granada/documents/Grosfoguel‐Decolonizing‐Pol‐Econ‐and‐Postcolonial.pdf [4]Víctor Hugo Cárdenas Conde es un político boliviano de raíces aymara y fue vicepresidente de Bolivia, junto al ex presidente Gonzalo Sánchez de Lozada en la alianza conformada entre el MRTKL (Movimiento Revolucionario Túpac Katari de Liberación) y el partido del Movimiento Nacionalista Revolucionario (1993‐
1997). [5]Véase Aníbal Quijano, “‘Buen vivir’: entre el ‘desarrollo’ y la des/colonialidad del poder”, en: http://www.vientosur.info/IMG/pdf/VS122_A_Quijano_Bienvivir—.pdf [6]Ver el artículo crítico hacia Quijano y Mignolo de Silvia Rivera Cusicanqui titulado “Ch’ixinakax: Una reflexión sobre prácticas y discursos descolonizadores” en http://chixinakax.wordpress.com Mi único comentario crítico a este artículo es que Silvia incluye injustamente en esta crítica a Catherine Walsh. Me consta que el trabajo de Walsh es descolonial, se toma en serio el pensamiento crítico afro e indígena al mismo tiempo que escapa tanto al populismo epistémico de Mignolo como al universalismo colonial de Quijano. LA CRISIS DE LOS SINDICATOS ES SÓLO UNA DE LAS RAZONES DE LA BAJA MOVILIZACIÓN SOCIAL Por Carlos Elordi* http://www.laondadigital.com/LaOnda/LaOnda/652/A5.htm Los bajos niveles de protesta social activa ‐nada que ver con el malestar social difuso y profundo‐ que se registran en estos momentos, y desde hace ya un tiempo, en la crisis española sorprenden a algunos analistas, nacionales y extranjeros. Varios son los motivos de esos bajos índices de movilización, y algunos de ellos no son fáciles de formular, pero de lo que caben pocas dudas es de que ese es un dato decisivo de la situación actual. Dicho en breve, la política de austeridad y de recortes tiene en España mayor margen de maniobra que en países como Francia o Italia, que siempre han sido nuestra referencia en estos terrenos y en donde la contestación social tampoco está en sus mejores momentos. La huelga de los trabajadores madrileños de la limpieza ha sido una excepción en ese contexto. No la única, ciertamente: en los rincones más recónditos de algunos boletines informativos ‐y, por supuesto, nunca en espacios destacados de los grandes medios de comunicación‐ aparecen casi diariamente noticias de protestas laborales contra cierres de empresas, reducciones de plantilla o recortes salariales. Lo que distingue a la movilización madrileña de buena parte de las otras es que ha logrado sus principales objetivos. Y eso es una excepción. Que puede que devenga en un ejemplo que tenga seguimiento, pero, que hoy por hoy, es aislado. Y ahí puede estar una de las razones de los bajos índices de movilización: como la mayoría de las movilizaciones termina agotándose sin haber alcanzado sus fines, no genera el deseo de emulación en otros colectivos de trabajadores, lo cual ha sido un elemento muy importante en la historia de la conflictividad social. Y produce el efecto contrario. Lo cierto es que "mareas" tan sólidas como las de la educación y la sanidad ‐que en buena medida han sido ejemplos de lo que debe de ser una movilización en las presentes circunstancias‐ no han conseguido evitar que, en conjunto, ambos sectores, hayan perdido cerca de 350.000 trabajadores en los últimos años. Y que el proceso de recortes continúe, a pesar de las serias dificultades que el proyecto de privatización hospitalaria madrileña encuentra en los tribunales. Se ha dicho muchas veces que un contexto social marcado por índices de desempleo tan brutales como los que se registran en España no es el más propicio para la movilización. Por razones que se remontan al Carlos Marx de hace casi dos siglos y a su idea del "ejército laboral de reserva" en manos del patrón para acallar las protestas que, a diferencia de otros presupuestos del pensamiento del filósofo y activista político alemán, hoy es de perfecta aplicación: muchos trabajadores, jóvenes y no tan jóvenes, aceptan su suerte sin rechistar, porque saben que en la puerta hay otros dispuestos a quitarles el puesto. Y por otros motivos tan elementales como el anterior: en una situación en la que lo determina el ambiente social es el paro abrumador y el riesgo de exclusión social sin paliativos, la reacción de la mayor parte de los individuos afectados por la misma es buscarse la vida como pueden, sin pararse a mirar qué podrían lograr con la protesta. La protección de la familia ‐que se repite hasta la saciedad que es fundamental en estos momentos y que lo es‐, los subsidios sociales ‐que pese a los recortes practicados, siguen siendo importantes‐ o la emigración, en mucha menor medida, son los recursos más habituales. La defensa, al precio que sea, del puesto de trabajo, por precarias que sean sus condiciones, es una actitud igualmente generalizada. Pero ahondando en las posibles razones de la débil respuesta social a las brutales políticas adoptadas por los gobiernos y las empresas a la crisis, y aparcando hasta que se disponga de datos contundentes al respecto el fatalismo y la resignación de mucha gente, se termina inevitablemente llegando al lamentable estado en que se encuentran las entidades que deberían encuadrar y potenciar la protesta y, en particular, las organizaciones sindicales más asentadas. Desde su legalización hace 40 años, los sindicatos nunca habían estado tan mal. Con índices de afiliación bajísimos, inexistentes en muchos sectores productivos, particularmente en los más modernos, recluidos en ámbitos que, en última instancia, dependen de los presupuestos públicos, y que por tanto son víctimas propiciatorias de la austeridad, criticados por amplísimos sectores de trabajadores por sus prácticas discriminatorias, cuando no clientelares, los sindicatos españoles están dejando de ser una referencia social. La reforma laboral de Mariano Rajoy, además de reducir al mínimo los derechos laborales, les ha propinado un golpe adicional de formidables consecuencias al reducir al mínimo el ámbito de aplicación de los convenios colectivos, en los que los sindicatos ejercían una función primordial, que en buena medida justificaba su existencia. Y por si faltaba algo, la investigación judicial sobre los ERE andaluces está sacando a la luz no sólo gravísimos episodios de corrupción sindical, sino también la dependencia de los sindicatos del dinero que año tras año, y desde hace décadas, los sucesivos gobiernos les han venido trasfiriendo por vía de los cursos de formación. En esa situación, y sin olvidar la campaña de desprestigio que contra ellos se practica desde hace años y desde todos los ámbitos de la derecha, los sindicatos no están en condiciones de impulsar la protesta social. En estos momentos, su objetivo es su propia supervivencia. Y como no está ni mucho menos claro que vayan a poder alcanzarlo a medio plazo, la pregunta inquietante que se plantea es qué o quiénes van a poder desempeñar un papel como el que, en principio, ellos estaban llamados a ejercer en la escena social. Porque, más allá de episodios puntuales, por muy llamativos y alentadores que sean, la movilización no surge de la nada. *** Los suizos rechazan limitar los salarios más altos Con un 65% de los votos los suizos han rechazado el domingo 24 de noviembre la iniciativa de limitar los altos salarios. La iniciativa proponía, en concreto, limitar los salarios más altos dentro de las empresas de manera que nadie cobre en un mes más que el asalariado más bajo en un año. Los suizos también han votado “no” a otras dos propuestas, a la deducción fiscal a las familias que no llevan a sus hijos a guarderías y al aumento de la tasa anual de autopistas a los 100 francos suizos frente a los 40 francos actuales. La negativa a la iniciativa era de esperar, según las encuestas, pero el rechazo a las otras dos medidas ha sido una sorpresa a la luz de los pronósticos de los sondeos realizados días antes de la votación. (Euronews) *Fuente: Periodista español‐ El diarioes LA ONDA® DIGITAL METERSE CON LA INDUSTRIA MEDIÁTICA ES UN CONFLICTO POLÍTICO DE MARCA MAYOR http://sitiocero.net/2013/meterse‐con‐la‐industria‐mediatica‐es‐un‐conflicto‐politico‐de‐marca‐mayor/ Sebastián Balcazar Publicado: 27 noviembre, 2013 Chile pasa por una etapa en donde la evidente necesidad de transformaciones se empezó a discutir en la esfera pública. Con las últimas elecciones presidenciales, que por primera vez en la historia tenían a nueve candidatos postulando a la Moneda, esto se recalcó aun más. Lucro, salud, vivienda, trabajo, educación y una nueva Constitución, fueron los tópicos que más se trataron durante el período de campaña, pero poco se habló de los medios de comunicación y el rol que juegan en democracia. Hoy, este papel de suma importancia social no parece estar a la altura de lo que demanda la ciudadanía. Poseer una amplia variedad de plataformas mediáticas significa dar voz a sectores que no la tienen, y entender de esta manera a cada eslabón sociocultural del país como un interlocutor válido para la generación de discursos políticos y opiniones de distinto tipo. La monopolización de la prensa en general jibariza la democracia e impide que esta se desarrolle normalmente. ¿Cómo fortalecerá Bachelet el rol público de los medios en caso de llegar al gobierno?¿Cómo fortalecerá Bachelet el rol público de los medios en caso de llegar al gobierno? Con la inminente llegada de un segundo gobierno de Michelle Bachelet (según algunos “el primer gobierno de la Nueva Mayoría en un nuevo ciclo político‐social chileno”), surge el cuestionamiento respecto de qué políticas públicas asumirá esa administración respecto al derecho de información, el pluralismo y la diversidad, sumado al mejoramiento de una serie de falencias graves que tiene la legislación nacional en esta materia. El programa de Bachelet no trata con mayor profundidad los cambios que según expertos requiere una eventual Ley de Medios. Es más, éste se limita a hacer pequeñas alusiones a la televisión pública y la nueva ley de televisión digital: “Enviaremos un proyecto de ley al Congreso para realizar un conjunto de modificaciones en materia de televisión pública. Se deben ampliar las facultades de TVN para un cumplimiento efectivo de los objetivos asociados con la misión pública que la ley le entrega”. Las proyecciones Para Héctor Vera, Doctor en Comunicación y académico de la Universidad de Santiago, las propuestas son más bien ambiguas. En entrevista para El Desconcierto, afirma: “Del análisis de las propuestas programáticas de Bachelet, se desprende que su gobierno buscará ocuparse de hacer políticas públicas en materia de información y cambiar aspectos de la industria. Lo que no sabemos es cuál es el diagnóstico que se hace de lo que ocurre en Chile con la desinformación, la concentración monopólica de los medios, la espectacularización de los contenidos, el rol del Estado y del mercado en la calidad informativa de los chilenos, si se protegerán o no los datos privados de la acción comercial o delictual de personas en el medio digital, si hay o no un marco regulador que pueda canalizar políticas públicas en este sector. Todo está sin formular“. Héctor Vera, acádemico USACHHéctor Vera, acádemico USACH La concentración de medios es altísima. Tanto la prensa escrita como los canales de televisión, están en manos de poderosos grupos económicos cuyo interés histórico ha estado siempre de la mano con lineamientos políticos conservadores. El radioeléctrico sigue estando mayoritariamente en manos de privados, y se ponen fuertes obstáculos legales para quienes deseen levantar plataformas. Marcelo Contreras, Presidente de Fucatel – Observatorio de Medios, los constata en su columna del 14 de agosto: “Vivimos una extrema concentración de la propiedad, así como un agudo proceso de integración vertical y horizontal en manos de un duopolio que cabe en una cabina telefónica, sin que los legisladores manifiesten mayor inquietud con un proceso que afecta gravemente el pluralismo y la expresión de la diversidad“. (Fuente:www.observatoriofucatel.cl) Para Chiara Saez Baeza, socióloga y Doctora en Comunicación de la Universidad de Chile, quien evaluó las políticas comunicacionales de todas las candidaturas presidenciales, lo primero que hace falta es la “voluntad política de querer hacer cambios orientados a democratización del sistema de medios“. Dicha voluntad debe estar dirigida a desarrollar proyectos que contribuyan al fortalecimiento y la expansión de la dimensión público estatal de la comunicación, incluyendo también el carácter comunitario y local. “Es necesario expandir la presencia de estos sectores no sólo como generadores de contenidos, sino también como parte del negocio: acceder al espectro y proveer servicios, de telefonía por ejemplo”, Chile está muy retrasado en la aplicación de estas medidas. “Hay países como México o Canadá, donde los pueblos originarios desarrollan cooperativas de servicios de telecomunicaciones, allí donde las grandes empresas consideran que es poco rentable la inversión”, explicó Saez. “Esto, a su vez, trae como consecuencia la implementación de medidas anexas: relacionadas con la concentración de la propiedad, el pluralismo, desarrollos tecnológicos que busquen rentabilidad social y no solo económica“, agregó. ¿Se concretarán estas transformaciones durante el próximo gobierno? Saez es escéptica: “Se habla de fortalecer Televisión Nacional de Chile, de revisar las leyes de concentración, de distribución ´plural´ del espectro, pero son términos ambiguos si no hacen referencia a una distribución equitativa entre proyectos públicos, privados y sociales“. Si se toma en cuenta la casi nula reacción que ha tenido la Concertación respecto de la Ley de Televisión Digital, los alegatos de la UDI ante el Tribunal Constitucional y el silenciado veto presidencial, no es errado inferir que el próximo gobierno de Bachelet no incurrirá en cambios profundos en busca de tener un campo mediático más democratizado. Importancia de la Libertad de Expresión e Información Pedro Santander, director del Observatorio de Comunicación y Medios PUCVPedro Santander, director del Observatorio de Comunicación y Medios PUCV Pedro Santander, periodista, académico, Doctor en Comunicación y director del Observatorio de Comunicación y Medios de la PUCV, el escenario no es distinto. “En Chile hay muchas leyes que regulan a los medios, a diferencia de otros países donde una gran ley que lo hace. En ese sentido, lo principal que debería asumir una ley que pretende aportar a la libertad de información y expresión y pluralismo al país es poner restricciones a la propiedad. En el país ninguno de los cuerpos legales cumple con esta función, excepto, paradójicamente, para las radios comunitarias”, explica. Las consecuencias de la falta de regulación en concentración mediática se plasman tanto en términos de libertad de expresión como culturales, y los principios de mercado operan directamente sobre lo que ofrecen estas plataforma: “Los grupos económicos ya se están haciendo de los medios: Los Luksic de Canal 13, el retail de Mega, PRISA de gran parte del espectro radial chileno. Entonces, tomando en cuenta que lo que quieren es lucrar, la lógica comercial permea sin ningún problema la programación en general. Además, no les interesa el pensamiento crítico, por lo tanto si hay que priorizar, eligen formatos de baja densidad. La lógica comercial está por sobre el educar y crear un receptor cualitativamente distinto al que tenemos“, afirma Santander. Frente a un próximo triunfo de la Nueva Mayoría en octubre, las proyecciones en este asunto son inciertas. El gran cuestionamiento que existe hoy es cuánto va a hacer o no Michelle Bachelet. Su programa, emanado en gran parte desde Res Pública (vinculado al Grupo Luksic, dueño de Canal 13), es reflejo de que detrás de su candidatura están los grandes grupos económicos del país, ya sea como financistas o lobbistas. Pero también es cierto que la apoyan voces críticas a nivel nacional, como exdirigentes estudiantiles. Con ese contexto, Santander también acusa ambigüedades: “Bachelet a través de sus discursos no da señales en ese sentido. Ha dejado todo en la ambigüedad. Me resultaría muy difícil imaginar que se meta con la industria mediática chilena, porque la historia reciente en los otros países latinoamericanos como Venezuela, Ecuador, Argentina, Uruguay, nos muestra que eso es un conflicto político de marca mayor. No creo que ella haga esa apuesta”. LA INFLUENCIA LEGISLATIVA DE LA INDUSTRIA FARMACÉUTICA II:
MEDICAMENTOS CON O SIN MARCA: LOS MILLONES EN JUEGO Por : Pilar Rodríguez en Reportajes de investigaciónPublicado: 28.11.2013
http://ciperchile.cl/2013/11/28/medicamentos‐con‐o‐sin‐marca‐los‐millones‐en‐juego/
La segunda parte de esta serie sobre el lobby en la Ley de Fármacos muestra el
juego de intereses de los distintos actores de la industria cuando se trata de
vender medicamentos genéricos o de marca. Muchos de los argumentos de los
privados se impusieron y obligaron al gobierno a resignarse a una salida
intermedia. Finalmente los médicos deberán incluir el nombre genérico de los
medicamentos sólo cuando exista una versión certificada de que son igualmente
efectivos que los de marca.
Vea también: “Las huellas que dejó el lobby en la Ley de Fármacos”
Una persona puede ahorrar entre 70 mil y 2,5 millones de pesos al año si compra un remedio
bioequivalente en lugar de preferir uno de marca, según un sondeo del Ministerio de Salud que
comparó precios en 12 medicamentos. El ahorro se explica por las diferencias de precio, que
pueden llegar al 1.600% en el caso de una droga inmunosupresora. El estudio coincide con una
agresiva campaña publicitaria del gobierno en los medios que, bajo el eslogan “Elige medicamentos
bioequivalentes”, promueve el uso de fármacos genéricos, que están certificados por su eficacia
terapéutica. La ofensiva gubernamental ocurre justo cuando el Congreso está a punto a aprobar la
nueva Ley de Fármacos que obligará a los médicos a escribir en la receta el nombre genérico del
medicamento con bioequivalencia acreditada. La apuesta es que bajen los precios, pero eso está por
verse.
El camino para llegar a esta fórmula fue pedregoso por el fuerte lobby que ejercieron laboratorios
farmacéuticos y cadenas de farmacias en el trabajo legislativo. Ambos defienden un negocio que les
renta ganancias en conjunto por un monto superior a los US$2.500 millones al año, y donde la
defensa de sus marcas es prioritaria ante la amenaza de que se extienda el mercado de los genéricos
bioequivalentes con precios más competitivos. CIPER reconstruyó la ruta del lobby en el trabajo
parlamentario en un punto altamente sensible para la industria: la regulación de incentivos y la
definición de los genéricos bioequivalentes en la receta médica.
Así como las farmacias marcaron presencia a lo largo de toda la tramitación del proyecto en la
Cámara de Diputados, los laboratorios farmacéuticos y distribuidores hicieron pesar su opinión en
reiteradas ocasiones en las comisiones a través de José Manuel Cousiño, vicepresidente ejecutivo
de la Cámara de la Innovación Farmacéutica de Chile (CIF); y de Sergio Cedano, Elmer Torres y
Rodrigo Cabello, presidente, gerente general y asesor legislativo de la Asociación de Industriales de
Farmacias (ASILFA); además de Jorge Velis, director ejecutivo de la Cámara de Medicamentos de
Venta Directa (Cameved).
A diferencia del Senado, que publica en su página web quiénes asisten a cada sesión, en la Cámara
de Diputados no hay obligación de registrarse como público al trabajo de comisiones. Y es allí,
según testimonios recogidos, donde se despliega otra de las estrategias de los lobbystas. Un
parlamentario relató a CIPER:
-Es frecuente que, a través de papelitos, se sugieran ciertos temas de conversación o se propongan
determinadas indicaciones. Por ejemplo, te proponen preguntas para hacerle a un invitado
determinado. Yo recojo el papel y lo rompo públicamente. Es un insulto a la inteligencia.
En Chile, no existe ninguna posibilidad de saber cuánto dinero destina la industria farmacéutica al
ejercicio del lobby. No existe ley que exija transparentar ese gasto. En cambio, en Estados Unidos,
se sabe que la industria farmacéutica es la que invierte más dinero en la actividad del lobby. De
hecho, la gran reforma sanitaria que impulsó el presidente Obama (“OBAMACARE”) debió sortear
grandes embates del lobby farmacéutico. Según una columna publicada en el diario EL PAÍS, una
congresista estadounidense admitió que, para aprobar el grueso de la ley, debieron ceder a la
presión farmacéutica y dejar fuera la posibilidad de que el sistema de salud público Medicare
utilizara su poder adquisitivo para regular y de ese modo bajar los precios de los medicamentos.
“EL GOBIERNO HA EJERCIDO LOBBY A FAVOR DE LABORATORIOS”
En este potente lobby cruzado que se desplegó en torno al proyecto de ley de fármacos coincidieron
los intereses de los supermercados con los laboratorios farmacéuticos, representados por la CIF y
ASILFA. Ambos sectores pujaron para promover la venta abierta de medicamentos sin receta,
disputando el dominio a las farmacias en un mercado de US$350 millones anuales.
-Los laboratorios cuentan con el gobierno como socio, el que ha realizado el lobby más grande de la
historia republicana del país -acusa el presidente de las farmacias independientes, Héctor Rojas.
El interés de los laboratorios -especialmente los de innovación- en el nicho de los medicamentos sin
receta, tiene una potente explicación: representan una alternativa de reconversión en momentos en
que están venciendo las patentes que les permiten fabricar en exclusividad los medicamentos de
prescripción médica. Para el año 2015 se prevé que el 87% de los productos farmacéuticos en
Estados Unidos serán genéricos y, por lo tanto, con menores retornos económicos porque son más
baratos (según antecedentes entregados en la Comisión de Hacienda de la Cámara). De allí que los
laboratorios necesiten buscar nuevas alternativas de rentabilidad en los OTC y contar con mayor
cantidad de puntos de venta.
-Para esta nueva forma de comercialización, lo que necesitan los laboratorios en Chile es pasar de
1.500 puntos de venta a 15.000 aproximadamente. Este es el verdadero objeto de la insistencia de
aprobar esta iniciativa y no una real necesidad de la población -sostiene Héctor Rojas, representante
de las farmacias independientes.
Ni el lobby de la industria ni el gobierno pudieron con la mayoría parlamentaria que se opuso a
permitir la venta de medicamentos sin receta (OTC) en supermercados y otras tiendas. Esa batalla,
al menos, la perdieron.
EL LOBBY DE ZALIASNIK
El segundo nudo de conflicto en la ley de fármacos está en las normas que ponen atajo a las
relaciones contaminadas por incentivos entre laboratorios, médicos, visitadores médicos, farmacias
y vendedores. Los cambios que vienen son grandes. Allí está el origen de por qué la industria del
rubro se ha desplegado en el Congreso. El senador (UDI) Gonzalo Uriarte, admite: “Hay bastante
presión. Hay intereses de grandes empresas de por medio, pero nosotros no nos perdemos en
procurar el bien común de la población, más allá del interés de las industrias farmacéuticas, de los
grupos gremiales y de las grandes empresas”.
En ese contexto, la presencia del abogado Gabriel Zaliasnik durante el trámite del proyecto en
comisiones, ha sido motivo de múltiples comentarios entre los parlamentarios. Asistió como
invitado a la comisión de salud para dar su “opinión personal” sobre la ley de fármacos, pero de
acuerdo a las actas públicas de la sesión, no explicitó que él forma parte del staff de abogados
permanentes que asesora al Laboratorio Recalcine. Esta empresa figura entre los principales
laboratorios en el país, los que concentran el 47% de los ingresos totales del sector (junto a
Laboratorios Chile, Saval, Andrómaco, Pfizer, Merck Serono y Bayer, entre otros).
Zaliasnik aseguró a CIPER que “lo primero que hice fue decir que si bien tengo un interés personal
en el tema por una experiencia familiar en materia de salud, debía dejar constancia que era abogado
de laboratorios, hecho por lo demás público y notorio. Tengo interés personal en el tema porque soy
abogado especializado en salud, tema que he estudiado en profundidad en Chile y el extranjero a
raíz de una enfermedad familiar. Eso es público y conocido. También lo es que como oficina de
abogados, somos especialistas en salud y, por lo mismo, trabajamos como abogados para varias
empresas e instituciones del área de la salud”.
La prueba más elocuente del compromiso de Zaliasnik con los intereses de los laboratorios es una
minuta privada que envió a un grupo de parlamentarios -y a la que accedió CIPER- donde marca
puntos que coinciden con los intereses de la industria de los laboratorios. Bajo el
encabezado “POSTURA NUESTRA FINALMENTE…”, figura mantener la potestad del médico
para recetar el medicamento que estime conveniente, y no permitir que en la farmacia se le
intercambie por cualquier medicamento, sólo los genéricos bioequivalentes debidamente
certificados. Textualmente señala: “ESTO PARA DESEMPODERAR A LAS FARMACIAS…EL
RESPETO A LA RECETA MÉDICA SIRVE DE CONTRAPESO AL PODER DE LA
FARMACIA, IMPIDIENDO QUE ÉSTA REEMPLACE UN MEDICAMENTO POR OTRO DE
UNA MARCA PROPIA O DE UN LABORATORIO QUE PROPORCIONE VENTAJAS
COMERCIALES A LA FARMACIA EN DESMEDRO DEL PACIENTE” (ver minuta). El abogado
Zaliasnik dijo que la minuta fue “abierta y la envié sin distinciones a distintos diputados”.
Los diputados y senadores consultados por CIPER coinciden en que, dentro de las estrategias de
lobby, es habitual recibir minutas. Y respecto de este proyecto de ley, señalaron haber recibido
documentos con observaciones sobre el proyecto y hasta “indicaciones redactadas” para que los
parlamentarios las presentaran como iniciativa personal.
LOS GENÉRICOS PARA BAJAR PRECIOS
Gabriel Zaliasnik y los representantes gremiales de los laboratorios defendieron con ahínco la
libertad de los médicos para prescribir el medicamento que estimen conveniente, apuntando a las
marcas patentadas o aquellas de genéricos de marca. El argumento es que no se puede cambiar un
medicamento patentado o de marca por otro genérico que no tenga reconocida bioequivalencia y
que además, este proceso de certificación en Chile no siempre cumple adecuadamente con las
normas internacionales. Se opusieron entonces a los cambios.
El proyecto que aprobó el Senado obligaba al médico a prescribir el nombre genérico, conocido
como denominación común internacional además de la marca comercial, para que sea el paciente el
que baraje alternativas y tengan opciones de intercambiar en la farmacia por un producto más
económico, que contenga “el principio activo, dosis y forma farmacéutica recetada”. No se hablaba
en ese artículo de exigir bioequivalencia. La Cámara, con el respaldo de la “bancada blanca”, se
opuso a intercambiar el medicamento por cualquier genérico y suavizó el texto dejándola como
opcional: sólo si el médico lo estima conveniente prescribe el genérico. Este fue el punto que
finalmente zanjó la comisión mixta con aprobación unánime de sus miembros, el martes 19 de
noviembre. En definitiva, el médico está obligado a prescribir en la receta en nombre genérico, de
denominación común internacional, cuando exista bioequivalencia certificada, asegurando además
que las farmacias dispongan de un listado mínimo de fármacos para evitar que privilegien
determinadas marcas.
Estudio comparativo del MINSAL sobre medicamentos bioequivalentes
Esta decisión importa muchos millones de dólares para el negocio farmacéutico. Facilitar la
sustitución del medicamento por un genérico implica un golpe a las marcas –las que tienen patente,
las segundas marcas y las de marca propia de farmacias- que generan los mayores ingresos a las
cadenas y laboratorios. En el caso de las farmacias, los ingresos que más han aumentado en los
últimos cinco años son aquellos generados por los medicamentos de marca propia (100% de
aumento). Los genéricos representan el menor crecimiento de ingresos, aun cuando su precio ha
crecido en un 40% (ver estudio del Ministerio de Economía).
El último estudio presentado por el Ministerio de Salud, en noviembre de 2013, indica que existen
grandes posibilidades de ahorro para la población, al elegir medicamentos bioequivalentes en lugar
de los de marca. Las mayores diferencias se producen con el fármaco tacrolimus, que se administra
post trasplante de órganos. El ahorro anual alcanza los $2.518.620; la Atorvastatina, que se utiliza
para combatir el colesterol alto, implica un ahorro anual para el paciente de $258.216, si se elige el
medicamento bioequivalente.
Según datos aportados por el Instituto de Salud Pública (ISP), un 38% de los medicamentos que han
sido certificados como bioequivalentes son genéricos de uso habitual. Sin embargo, eso no asegura
el acceso de las personas a los medicamentos. Según una encuesta del Sernac de marzo de 2013,
sólo el 29,2% de los 131 medicamentos genéricos bioequivalentes aprobados hasta ese momento
por el Instituto de Salud Pública (ISP), estaban disponibles en las tres cadenas de farmacias. La
diferencia de precios puede alcanzar hasta $34.440 (3.344%) entre productos destinados al
tratamiento de la Hipercolesterolemia y de $19.780 (1.009%) en productos destinados a la
Hipertensión Arterial, siendo estas patologías frecuentes en la población y en el último caso la
primera causa de muerte en Chile (ver estudio Sernac). A partir de agosto de 2013, los
medicamentos con bioequivalencia demostrada tienen un sello amarillo con una letra B en el
envase, que los hace fácilmente identificables para las personas.
Estudio comparativo del MINSAL sobre medicamentos bioequivalentes
Los laboratorios farmacéuticos no quieren perder terreno con sus marcas (sean patentadas o
similares cuando lo fabrican laboratorios distintos al dueño de la patente). Además, deben lidiar con
marcas potenciadas por las cadenas farmacéuticas que han ido ganando espacio. Para defender su
posición, argumentan que la bioequivalencia que certifica el ISP no garantiza que los medicamentos
cumplan con la eficacia terapéutica y los estándares internacionales de buenas prácticas de
manufactura. En el Ministerio de Salud responden que hoy existen nueve laboratorios instalados
que cumplen todas las normas sobre manufactura para demostrar bioequivalencia, además de veinte
agencias que están certificadas bajo las normas internacionales para otorgar el sello de
bioequivalencia.
Actualmente existen 283 medicamentos certificados con bioequivalencia, pero el objetivo es cubrir
unos 2.000 medicamentos que son los más comercializados dentro del listado general que autoriza
el ISP. El costo para certificar un medicamento es de $60 millones aproximadamente y lo debe
cancelar el laboratorio respectivo. En la otra cara, tener más bioequivalentes a la venta significaría
abrir un gran abanico de opciones para la población, con beneficios económicos directos.
El abogado de Recalcine, Gabriel Zaliasnik, ha sido especialmente activo en la crítica pública al
sistema de certificación de bioequivalencia que opera en Chile. Pero insiste en desmarcarse de la
actividad del lobby: “Trabajamos como abogados y por lo mismo no hacemos lobby para nadie.
Discrepar con la posición del ministro Mañalich no es lobby. Cualquier acusación de lobby solo
busca distraer el foco de atención de lo principal, que es la discusión que se está realizando en el
Congreso y a quién beneficia la posición de cada uno. ¿Por qué el ministro esconde que los
remedios no tienen certificación internacional para ser intercambiables y que los laboratorios de las
farmacias son los grandes beneficiados? Creo que la ley de fármacos lisa y llanamente es mala, y
que es preocupante la existencia de algunos grupos de interés cuyo financiamiento se desconoce,
pero que sí realizan lobby para el ministro Mañalich y que desinforman a la ciudadanía”, aseguró a
CIPER.
El alto impacto que tendría en la población la entrada al mercado de medicamentos genéricos con
bioequivalencia quedó graficado en un estudio que la Fiscalía Nacional Económica (FNE) dio a
conocer en septiembre de 2013, donde se afirma que es la mejor forma de aumentar la competencia
y reducir las distorsiones del mercado farmacéutico. Y se estima que puede lograrse hasta un 50%
de reducción en los precios de los genéricos, cuando entra al mercado una segunda marca (ver
informe).
Facilitar el acceso a medicamentos más baratos es un tema urgente y lo avalan las cifras entregadas
por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo (OECD). En su último informe sobre la
salud 2013, las familias chilenas son las que más gastan en este ámbito, superando a los 34 países
miembros. El gasto familiar es de un 4,5% del presupuesto mensual, en el caso de Chile, mientras
el promedio se sitúa en un 2,8%. Esta es una cifra elocuente, considerando que además, la mitad de
ese gasto se destina a medicamentos, uno de los nudos de proyecto de ley.
En esta discusión, la presencia de la industria fue muy activa, en los pasillos y en comisiones. Según
el registro disponible de la Comisión de Salud del Senado, figuran con regularidad como
invitados:Fernando del Puerto y Hernan Pfeifer, presidente y vicepresidente de ASILFA; Erick
Viertel yJean-Jacques Duhart, vicepresidente y vicepresidente ejecutivo de la Cámara de la
Innovación Farmaceutica (CIF) y la asesora, Asunción Martínez. Por Farmacias Salcobrand, asistió
el fiscalAlberto Novoa Pacheco y su asesor, el director de la empresa de comunicaciones Tironi y
Asociados, Manuel Melero Abaroa (hermano del diputado UDI y presidente de la Cámara, Patricio
Melero). Por Farmacias Cruz Verde figura su director Jorge Brenner Hernández y el asesor Luis
Fernando Laso. Además, aparece en el listado sin precisar a quien representó, Carmen Celedón
Cariola, socia fundadora de la empresa Imaginacción Asuntos Públicos (que dirige Enrique
Correa), la que ha reconocido que Cruz Verde es uno de sus clientes.
La disputa fue áspera no sólo entre farmacias y laboratorios, sino también al interior de las dos
agrupaciones gremiales: CIF y ASILFA. José Manuel Cousiño separó aguas aclarando que los
laboratorios de innovación (que tienen patentes) apoyan que los médicos indiquen en la receta el
nombre genérico según la denominación común internacional, no así de los productos genéricos de
marca (que producen los laboratorios de ASILFA y las farmacias con laboratorios integrados),
porque“constituyen una ficción creada por estrategias de marketing y un abuso considerable”. Y
graficó lo dicho afirmando que un genérico de denominación común internacional tiene en Chile un
precio promedio de US$ 0,80, mientras que uno de marca gira en torno a US$ 5,60, siendo el
mismo producto.
El ministro Mañalich aportó otra cifra: “La gran utilidad que han hecho las farmacias de cadena ha
sido fabricar medicamentos con nombre propio, privilegiando su venta. Las marcas propias desde
2009 han aumentado su venta en 26%, medicamentos que en promedio son cuatro o cinco veces
más caros que los genéricos”. Alberto Novoa, fiscal de Salcobrand, replica: “El grupo Salcobrand
tiene un laboratorio de muy buen desempeño que vende también sus productos a la competencia y a
farmacias independientes. El problema es que sus medicamentos son muy baratos, de modo que
cuando la gente pide el producto más económico, inevitablemente llega al de Medipharm”.
EL FIN DE LA “CANELA”
El ministro Jaime Mañalich, ex director de la Clínica Las Condes, sabe bien que esta nueva ley de
fármacos quiebra un sistema de incentivos y regalías que hasta ahora operó sin regulación en la
cadena de distribución y venta de medicamentos. Por eso, desplegó su furia contra el lobby
farmacéutico al que calificó como la “mayor ofensiva” de la industria en el Congreso.
Un reportaje de Carola Fuentes para el programa INFORME ESPECIAL de TVN, demostró las
variadas formas de marketing que usan los laboratorios farmacéuticos para introducir sus marcas en
el mercado: captura con regalos a alumnos de medicina, financiamiento de actividades de formación
y de estudios científicos de médicos (“formación continua”), para fidelizarlos con sus marcas, entre
otras.
Eso es precisamente lo que la nueva ley pretende eliminar al prohibir cualquier tipo de incentivo
“pago, regalo, servicio o beneficio económico entregado o realizado (…) por parte de laboratorios
farmacéuticos, droguerías, importadores o distribuidores de medicamentos, establecimientos
farmacéuticos en general o por quienes los representen”.
En esa cadena de incentivos, la receta médica es un eslabón esencial: lo que prescribe el médico
condiciona mucho la venta. Al terminar con ese condicionante, la nueva ley no sólo fulmina la
práctica de los incentivos o “canela” a los vendedores, sino que, además, abre la venta directa de
medicamentos en góndolas, lo que pone fin al vendedor intermediario.
Ambos puntos son resistidos por los químicos farmacéuticos y los trabajadores de las farmacias,
porque impactan sus ingresos y les resta poder sobre la decisión de compra. Y así lo hicieron
también sentir en el Congreso sus representantes, en el trabajo de comisiones y en conversaciones
bilaterales con parlamentarios.
Mauricio Acevedo, presidente del sindicato que agrupa a todos los trabajadores de las grandes
farmacias, admitió que el sueldo de sus representados tiene un 40% de componente variable y que
las mayores comisiones la reciben por la venta de productos de marca propia de la cadena
farmacéutica. A cambio de aceptar el fin de los incentivos, los dirigentes lograron –a través de un
lobby activo- convencer a los parlamentarios de ambas cámaras de agregar un artículo transitorio a
la ley: les asegura un piso mínimo de ingresos, calculado sobre la base de los mejores años de la
industria (2011 y 2012), mientras se produce el ajuste de los contratos.
Finalmente, el gobierno no consiguió su propósito de incorporar al retail en la venta de OTC. Lo
que sí logró fue que se aprobara la venta en góndolas. Eso significa sacar fuera del mostrador de las
farmacias los medicamentos, transparentar más el sistema, de modo que la persona pueda elegir
entre más alternativas y cotizar precios, lo que hoy no es posible porque la venta está mediada por
el vendedor, motivado a recomendar determinadas marcas por las comisiones que recibe.
Pero no hay buenos augurios para lo que viene. Los trabajadores del rubro ya han advertido: “El
riesgo es que la farmacia siga controlando el tema, poniendo en góndola sólo las marcas que les
interesan a ellos, y no todas las disponibles en el mercado”. Y las farmacias reclaman que es
necesaria la custodia de los químicos farmacéuticos en el puesto de venta y se oponen a la venta
directa, a pesar de que esos mismos profesionales reconocen que, en la práctica, están destinados a
labores más administrativas del negocio.
Después de tres años de discusión y del despliegue de un lobby que provocó acusaciones inéditas en
el Congreso y una disputa destemplada entre quienes se disputan el botín de los fármacos, la ley que
pretende regular el sector finalmente llega a su fin. Sólo falta afinar los últimos detalles en comisión
mixta y que los acuerdos sean ratificados por ambas cámaras. Antes de fin de año, debiera entrar en
vigencia la nueva ley que regula el acceso a los medicamentos en Chile.
ENTREVISTA | HUMANIDADES SEBASTIÁN PEREYRA: "ES UN GRAVE PROBLEMA PENSAR QUE LAS REGLAS DE LA POLÍTICA SON LAS DE LA MORAL" http://www.ctys.com.ar/index.php?idPage=20&idArticulo=2779 En diálogo con Agencia CTyS, el autor de Política y Transparencia (Siglo XXI Editores) analiza el modo en que la corrupción adquirió importancia dentro de los estudios académicos, las dificultades de que no existan indicadores para cuantificarla y la evolución del concepto. Nicolás Camargo Lescano (Agencia CTyS): La consigna se repetía, se contagiaba, se hacía cada vez más fuerte entre los miles de vecinos que salían a la calle a protestar con sus cacerolas. El “que se vayan todos” de la crisis económica y social de 2001 produjo, entre otras consecuencias, que el tema de la corrupción volviera a estar presente en el debate de la sociedad. Precisamente, la década del 90 fue testigo de un importante desarrollo de programas de lucha contra la corrupción en Argentina y a nivel internacional. Y este proceso fue parte del trabajo que Sebastián Pereyra, investigador del Conicet en el IDAES‐UNSAM, expone en Política y transparencia (Siglo XXI Editores, 2013), donde analiza además el papel de Poder Ciudadano y la experiencia en Europa y Latinoamérica en materia de anticorrupción. En el libro se habla del gran desarrollo que hay en los estudios sobre corrupción en los años 90. ¿Por qué crees que se da esta explosión? Hay varias cosas juntas. Lo que hay en los años 90 es un crecimiento en los ámbitos en los que se discute la corrupción, y un crecimiento en el modo en que la corrupción es percibida como una preocupación, como un tema de la agenda mediática, y también como criterio de explicación de ciertos problemas de funcionamiento de democracia y representación política. Respecto a la cuestión académica, la corrupción fue tratada en distintas épocas, a partir de dos grandes visiones encontradas: por un lado, que la corrupción es uno de los principales problemas para pensar el desarrollo en países periféricos o tercer mundo, y por otro, que, la corrupción podía ser pensada como un modo de favorecer el desarrollo en países que generaban situaciones en forma de intercambios corruptos. En el libro intento ver el modo en que se transforma en un ámbito de desarrollo profesional: hay economistas, abogados, politólogos que se dedican al problema de la corrupción pero que lo hacen cada vez más en el cruce de las distintas disciplinas sobre la base de un desarrollo de un tema específico, donde se crean formaciones específicas sobre el tema, donde aparecen foros internacionales en los cuales se discute específicamente el tema de la corrupción, y donde adquiere una entidad como problema con peso propio. Y en este proceso ¿cuanto influyen los medios y la repercusión en la sociedad del tratamiento mediático? Hay una diferencia importante entre el tratamiento experto del problema de la corrupción y las denuncias de corrupción que son la materia específica de los escándalos, donde los medios juegan un rol importante. A mí sociológicamente me interesó más analizar los elementos que componen un escándalo, que pasan, ocurren y atraviesan los medios pero que no se limita a un fenómeno mediático. Es un fenómeno de comunicación que incluye a los medios, pero en el libro lo traté en relación con ciertas transformaciones de la actividad periodística. Lo que uno puede ver con respecto a los años 90 es que los medios, y especialmente la televisión, como escenario de debate político, pasaron a ocupar un lugar muy importante con respecto a épocas anteriores. En el libro se marca una diferencia entre la experiencia anticorrupción de Latinoamérica y Europa, donde en ésta última hubo más participación de los juristas. ¿A qué crees que se debe esto? Son dinámicas distintas. El lugar de la prensa en los escándalos en algunos países de Europa también es central, pero efectivamente cuando uno mira los escándalos a nivel nacional, hay una dinámica distinta en la relación entre la lógica de los escándalos y la lógica del tratamiento judicial. Cuando uno ve los casos más resonantes, como Francia o Italia, el escándalo surge en la opinión pública sobre la base de una investigación judicial previa. En cambio, la experiencia de América Latina es más parecida a los casos de corrupción de los Estados Unidos, cuyo momento de apogeo fue la década de los 70, con el caso de Watergate que transformó la actividad periodística. De allí para adelante hubo periodistas que se formaron pensando que la investigación es el criterio legítimo del ejercicio de la actividad periodística, y que consiste en la crítica a la actividad política. En el caso de América Latina, esa instancia de investigación es periodística y no judicial, y eso hace que los escándalos tengan un formato distinto. Entonces se genera la idea de la imposibilidad que tiene el sistema judicial de tratar los escándalos de corrupción. Una vez que el escándalo aparece, el proceso judicial se hace muy difícil. Toda esa dimensión de la publicidad juega en contra de lo que supone la tarea judicial de juntar pruebas. ¿Hubo algún antecedente de lo que fue Poder Ciudadano? ¿Cuál es la importancia que le atribuís a este grupo puntualmente en Argentina? No sólo en la Argentina, a nivel internacional también. Me parece un caso muy interesante porque Poder Ciudadano inauguró un estilo de trabajo respecto de las ONG, un estilo de hacer política, centrado desde ese lugar de enunciación que es la sociedad civil. Es decir, hacían un trabajo político, pero se ubicaban desde un lugar apolítico Totalmente, hay una cuestión que me interesó mucho, y es que a fines de los 80, la idea era constituirse como un grupo multipartidario. El grupo fundador, de hecho, estaba formado así: uno del radicalismo, un peronista, uno del radicalismo más alfonsinista, uno de la derecha. Poder Ciudadano cambió esa idea original de pluripartidario por una parecida pero no igual que es apartidario. Esa experiencia formó la transformación de muchas ONG que se fueron nucleando dentro de ese espacio que es la sociedad civil. Poder ciudadano tenía muchos temas de trabajo; la corrupción fue uno de los más fuertes por el contexto internacional. Pero si uno ve la trayectoria de los fundadores y grupos expertos, sus temas eran más bien del mundo del derecho y la justicia. En la extensa investigación que realizaste para escribir el libro, ¿encontraste mitos o lugares comunes dentro de los estudios de corrupción? Sí, de hecho es un tema compuesto únicamente por mitos. Cuando uno analiza un problema público necesita buscar indicadores, es decir, elementos que permitan medir el fenómeno, cuantificarlo. En la corrupción es imposible eso. Los organismos internacionales le han dado muchos recursos y mucho interés en los últimos años, se creó una organización como Transparencia Internacional, que es posterior a Poder Ciudadano pero sigue en esa línea, y desarrolló un indicador sobre la percepción de la corrupción a nivel internacional. Y este indicador pasó a ser la herramienta que mide el fenómeno. Las representaciones pueden ser endebles, y sin embargo ha sido una herramienta relativamente eficaz que ha servido para sostener la evolución del problema de la corrupción. Las representaciones del carácter corrupto de los gobiernos de la actividad política es algo que en muchos contextos y latitudes se ha instalado con bastante fuerza. ¿Qué tipo de herramientas de orden técnico podrían revertir algo que es estrictamente un problema político? Por ejemplo, la creación de una oficina anticorrupción, como el caso de Argentina, no alteró su lugar en su Índice de Percepción de Corrupción. ¿El hecho de que haya muchas definiciones de corrupción en la sociedad es también indicador de algo? Se cita por ejemplo las encuestas, y las diferentes percepciones que la gente tiene de lo que es un acto corrupto Sí, totalmente. Parte del modo de entender esto es por su carácter centralmente polisémico: va desde elementos más o menos específicos, que son una serie de actos que están penados por la ley y que son los delitos contra la administración pública, hasta un conjunto de formas de comportamiento de los políticos profesionales que son percibidas por distintos actores o grupos sociales como ilegítimas. Y eso es un problema de orden político. Ahí hay todo un abanico de elementos que van desde el tipo que comete un delito contra la administración pública, hasta el tipo que es un funcionario público de alto rango que tiene un sueldo alto, y que ostenta la calidad de vida que tiene en función del ingreso que tiene. Entre la cuestión más estrictamente jurídica o administrativa sobre el modo en que se desvían fondos y el enriquecimiento ilícito, hasta esta cuestión más difícil de definir pero que tiene que ver con cierta distancia que sienten quienes no se dedican profesionalmente a la política sobre aquellos que sí lo hacen, esa distancia se denomina corrupción. ¿Cuál es el concepto clásico que propone la filosofía política sobre la corrupción y cuál es el concepto contemporáneo? El clásico es más bien aristotélico, con la degradación de los regímenes políticos y el problema de la degradación de la vida común. Nicolás Maquiavelo y Max Weber son dos personajes muy importantes para entender la preocupación moderna por la relación entre ética y política. Para los clásicos de la filosofía política lo que llamaban corrupción tenía más que ver con la crisis del régimen, pero no con el comportamiento ético y moral de quienes manejan el poder. Eso fue una preocupación que surge en el Renacimiento, y va desde las ideas de Maquiavelo hasta los escritos políticos de Weber, hay una preocupación central por pensar que, en un mundo como el de la modernidad, en el cual política y moral se separan, cuáles son los parámetros propios para evaluar a la actividad política. Tanto Maquiavelo como Weber sostienen enfáticamente que es un grave problema pensar que las reglas propias de la política son las de la moral. Hay un problema central de la actividad política que tiene que ver con las consecuencias y no con las intenciones. Eso no quiere decir que la política sea moral o éticamente reprobable, que es la lectura más banal que se hace de Maquiavelo, sino que no se puede evaluar la política según las reglas de la moral. La corrupción tiene este interés más general porque lleva a la política hacia un vocabulario de lo cotidiano, de la relación entre personas de los vínculos interpersonales, donde lo moral y la forma de comportarse tienen una centralidad que vuelve un poco absurda la discusión Si bien el libro no abarca la actualidad, ¿hay ciertos rasgos comunes que afectan a la mediatización de esos escándalos de corrupción de los distintos gobiernos desde la vuelta de la democracia? Hay ciertas diferencias. Lo que es evidente es que los escándalos como forma particular de debate político siguen teniendo vigencia, han vuelto a adquirir una centralidad y una envergadura importante. Una de las cuestiones que yo pude ver en la reconstrucción que realicé de los años 90, hecha después de la crisis económica de 2001, es que algunos de estos elementos que hablábamos antes, como la representación política, la crisis tendió a darles una centralidad dramática y a transformarlo para que sean un centro de atención. Esa distancia entre la política profesional y otros ámbitos de la vida social, en la crisis se puso muy de manifiesto, y la salida de la crisis tuvo que ver con formas de reorganizar la actividad política, del cambio de los planteles políticos. También es cierto que el kirchnerismo, en sus primeros años, hizo un esfuerzo muy grande por llevar la política a otro lado, fuera de los medios y la televisión, y en los últimos años hizo un esfuerzo por volver a llevarla a la televisión, dándole una centralidad al relato televisivo de la política. También es cierto que si uno ve los primeros escándalos desde el 2003 en adelante, había como un reflejo relativamente eficaz para desplazar a los funcionarios implicados rápidamente, cosa que tiene como efecto central neutralizar los escándalos de corrupción. Los escándalos no meten presa a la gente, sino que la desplaza de su cargo. Y eso también se transformó luego de 2001. Sebastián Pereyra es licenciado en Ciencia Política por la Universidad de Buenos Aires y doctor en Sociología por la École des Hautes Études en Sciences Sociales (EHESS‐París). Es investigador asistente del CONICET y profesor de Teoría Social del Instituto de Altos Estudios Sociales de la Universidad Nacional de San Martín (IDAES‐UNSAM). Ha publicado ¿La lucha es una sola? La movilización social entre la democratización y el neoliberalismo (2008) y Entre la ruta y el barrio. La experiencia de las organizaciones piqueteras (2003). También participó como co‐compilador en Tomar la palabra. Estudios sobre protesta social y acción colectiva en Argentina contemporánea (2005); Conflictos globales, voces locales. La militancia y el activismo transnacional en Argentina (2008) y La huella piquetera. Avatares de las organizaciones de desocupados después de 2001 (2009). Vídeo http://www.ctys.com.ar/index.php?idPage=20&idArticulo=2779 NAOMI KLEIN: ¿ESTÁ MATANDO AL PLANETA NUESTRA IMPLACABLE BUSCA DE CRECIMIENTO ECONÓMICO? http://ssociologos.com/2013/11/18/naomi‐klein‐esta‐matando‐al‐planeta‐nuestra‐implacable‐busca‐de‐
crecimiento‐economico/ ¿Está matando al planeta nuestra implacable busca de crecimiento económico? Los climatólogos han visto los datos y están llegando a algunas conclusiones incendiarias. Diciembre de 2012. Un investigador de sistemas complejos, de cabellos rojos, llamado Brad Werner pasó entre la multitud de 24.000 climatólogos y astrofísicos en la Reunión de Otoño de la Unión Geofísica Estadounidense, celebrada anualmente en San Francisco. La conferencia de este año incluía algunos participantes de gran renombre, desde Ed Stone, del proyecto Voyager de la NASA explicando un nuevo hito en el camino al espacio interestelar, hasta el cineasta James Cameron, quien habló de sus aventuras en sumergibles de aguas profundas. Pero fue la propia sesión de Werner la que atrajo gran parte del alboroto. Se titulaba “¿Está jodida la tierra? (título completo: ¿Está jodida la tierra? Futilidad dinámica del manejo del medioambiente y posibilidades de sustentabilidad a través del activismo de acción directa”). De pie frente a la sala de conferencias, el geofísico de la Universidad de California San Diego presentó a la multitud el avanzado modelo informático que iba a utilizar para responder a esa pregunta. Habló de límites del sistema, perturbaciones, disipación, atractores, bifurcaciones y toda una serie de asuntos que en gran parte eran incomprensibles para nosotros, los no iniciados en la teoría de sistemas complejos. Pero el resultado final era suficientemente claro: el capitalismo global hace que el agotamiento de los recursos sea tan rápido, conveniente e irrestricto, que los “sistemas tierra‐humanos” se están haciendo peligrosamente inestables como reacción. Cuando un periodista lo presionó para que diera una respuesta clara a la pregunta “¿estamos jodidos?, Werner dejó la jerga a un lado y respondió: “Más o menos”. Había, sin embargo, una dinámica en el modelo que ofrecía alguna esperanza. Werner la llamó “resistencia”, movimientos de “gente o grupos de gente” que “adoptan un cierto conjunto de dinámicas que no se ajustan a la cultura capitalista”. Según el resumen de su presentación esto incluye “acción directa ecológica, resistencia proveniente desde afuera de la cultura dominante, como en protestas, bloqueos y saboteos por parte de pueblos indígenas, trabajadores, anarquistas y otros grupos activistas”. Las reuniones científicas serias no destacan usualmente llamados a la resistencia política, mucho menos acción directa y saboteo. Pero por otra parte, Werner no estaba llamando a emprender cosas semejantes. Simplemente estaba observando que los levantamientos masivos de la gente, siguiendo las líneas del movimiento por la abolición, del movimiento de derechos civiles u Ocupa Wall Street, representan la fuente más probable de “fricción” para ralentizar una maquinaria económica que se está saliendo de control. Sabemos que los movimientos sociales del pasado han “tenido tremenda influencia sobre… cómo se desarrolló la cultura dominante”, señaló. Por lo tanto es razonable que, “si estamos pensando en el futuro de la tierra y el futuro de nuestra conexión con el medio ambiente tenemos que incluir la resistencia como parte de esa dinámica”. Y eso, argumentó Werner, no es un tema de opinión, sino “realmente un problema de geofísica”. Numerosos científicos han sido motivados por los resultados de su investigación a emprender la acción en las calles. Físicos, astrónomos, médicos y biólogos han estado a la vanguardia de los movimientos contra las armas nucleares, la energía nuclear, la guerra, la contaminación química y el creacionismo. Y en noviembre de 2012, Nature publicó un comentario del financista y filántropo ecológico Jeremy Grantham instando a los científicos a sumarse a esa tradición y “ser arrestados si es necesario”, porque el cambio climático “no es solo la crisis de vuestras vidas, es también la crisis de la existencia de nuestra especie”. Algunos científicos no necesitan que los convenzan. El padrino de la climatología moderna, Hames Hansen, es un formidable activista, ha sido detenido una media docena de veces por resistir la minería de remoción de cima de montaña y los oleoductos de arenas bituminosas (incluso abandonó su puesto en la NASA este año en parte para tener más tiempo para las campañas). Hace dos años, cuando fui arrestada frente a la Casa Blanca en una acción masiva contra Keystone XL, el oleoducto de arenas bituminosas, una de las 166 personas esposadas ese día era un glaciólogo llamado Jason Box, un experto de reputación mundial sobre la placa de hielo de Groenlandia que se derrite. “No podía mantener mi autorespeto si no iba”, dijo Box entonces, y agregó que “solo votar no parece suficiente en este caso. También tengo que ser un ciudadano”. Esto es laudable, pero lo que Werner hace con sus modelos es diferente. No dice que su investigación lo impulsó a tomar acción para detener una política en particular, dice que su investigación muestra que todo nuestro paradigma económico es una amenaza para la estabilidad ecológica. Y por cierto que cuestionar ese paradigma económico –mediante la presión contraria del movimiento de masas– es el mejor intento de la humanidad para evitar la catástrofe. Es un argumento pesado. Pero no es el único. Werner forma parte de un grupo pequeño pero cada vez más influyente de científicos cuya investigación de la desestabilización de sistemas naturales –en particular el sistema climático– los lleva a conclusiones similarmente transformadoras, incluso revolucionarias. Y para cualquier revolucionario de armario quien nunca ha soñado con derrocar el orden económico actual a favor de otro que sea menos probable que lleve a jubilados italianos a ahorcarse en sus casas, este trabajo debería ser de particular interés. Porque hace que el abandono de ese cruel sistema a favor de algo nuevo (y tal vez, con mucho trabajo, mejor) ya no sea cosa de simple preferencia ideológica, sino más bien una necesidad existencial para la especie. En la dirección de ese grupo de nuevos revolucionarios científicos se encuentra uno de los principales expertos en el clima de Gran Bretaña, Kevin Anderson, vicedirector del Centro Tyndall de Investigación del Cambio Climático, que se ha establecido rápidamente como una de las principales instituciones de investigación del clima del Reino Unido. Dirigiéndose a todos, desde el Departamento de Desarrollo Internacional al Consejo Municipal de Manchester, Anderson ha pasado más de una década traduciendo pacientemente las implicaciones de la última ciencia climatológica a políticos, economistas y activistas. En lenguaje claro y comprensible, presenta un camino riguroso para la reducción de emisiones, que asegura un intento decente de mantener el aumento de la temperatura global a bajo 2º Celsius, un objetivo que la mayoría de los gobiernos han determinado que conjuraría la catástrofe. Pero en los últimos años, los escritos y presentaciones visuales de Anderson se han hecho más alarmantes. Con títulos como “El cambio climático: más allá de peligroso… Cifras brutales y tenue esperanza”, señala que las probabilidades de mantenerse dentro de algo semejante a niveles seguros de temperatura disminuyen rápidamente. Con su colega Alice Bows, experta en mitigación del clima en el Centro Tyndall, Anderson señala que hemos perdido tanto tiempo debido a atolladeros políticos y débiles políticas climáticas –mientras el consumo (y las emisiones) globales aumentaban vertiginosamente– que ahora estamos enfrentando recortes tan drásticos que cuestionan la lógica fundamental de dar prioridad al crecimiento del PIB por sobre todas las cosas. Anderson y Bows nos informan de que el objetivo de mitigación a largo plazo mencionado frecuentemente –
un recorte de las emisiones de un 80% bajo los niveles de 1990 para 2050– ha sido seleccionado exclusivamente por motivos de conveniencia política y no tiene “ninguna base científica”. Esto se debe a que los impactos del clima no tienen lugar solo por lo que emitimos hoy y mañana, sino por las emisiones que se acumulan en la atmósfera con el paso del tiempo. Y advierten de que al concentrarse en objetivos a tres décadas y media de distancia en el futuro –en lugar de lo que podemos hacer para reducir el carbono fuerte e inmediatamente– existe un serio riesgo de que permitamos que nuestras emisiones sigan aumentando durante años, gastando demasiado de nuestro “presupuesto de carbono” y colocándonos en una posición imposible en el resto del siglo. Por eso Anderson y Bows argumentan que si los gobiernos de países desarrollados son serios en alcanzar el objetivo internacional acordado de mantener el calentamiento por debajo de 2º Celsius y si las reducciones han de respetar algún tipo de principio de equidad (básicamente que los países que han estado expeliendo carbono durante gran parte de dos siglos tienen que recortar antes que los países donde más de mil millones de personas todavía no tienen electricidad), entonces las reducciones tienen que ser mucho más profundas y tendrán que ocurrir mucho antes. Para tener incluso una probabilidad de 50/50 de alcanzar el objetivo de 2ºC (que, advierten ellos y muchos otros, ya involucra una serie de impactos climáticos inmensamente dañinos), los países industrializados tienen que comenzar a reducir sus emisiones de gases invernadero en algo como 10% al año y tienen que hacerlo ahora mismo. Pero Anderson y Bows van más lejos, al señalar que este objetivo no se puede alcanzar con la serie de soluciones de bonos de carbono o de tecnología verde usualmente propugnadas por grandes grupos verdes. Estas medidas ciertamente ayudan, sin duda, pero simplemente no bastan: una baja de las emisiones de un 10%, año tras año, virtualmente no tiene precedentes desde que comenzamos suministrando energía a nuestras economías con carbón. De hecho, recortes de más de 1% por año “han sido asociados históricamente solo con recesión económica o agitación”, como dijo el economista Nicholas Stern en su informe de 2006 para el Gobierno británico. Incluso después del colapso de la Unión Soviética no hubo reducciones de esta duración y profundidad (los antiguos países soviéticos tuvieron reducciones anuales promedio de aproximadamente 5% durante un período de diez años). No tuvieron lugar después del crac de Wall Street en 2008 (algunos países ricos tuvieron una baja de 7% entre 2008 y 2009, pero sus emisiones de CO2 se recuperaron con ganas en 2010 y las emisiones en China e India siguieron aumentando). Solo durante las consecuencias inmediatas del gran crac del mercado de 1929, por ejemplo, EE.UU. tuvo una baja de emisiones durante varios años consecutivos de más de un 10% por año, según datos históricos del Centro de Análisis de Información sobre Dióxido de Carbono. Pero esa fue la peor crisis económica de los tiempos modernos. Si queremos evitar ese tipo de matanza mientras cumplimos nuestros objetivos de emisiones basados en la ciencia, la reducción de carbono debe ser administrada cuidadosamente mediante lo que Anderson y Bows describen como “estrategias radicales e inmediatas de “decrecimiento” en EE.UU., la UE, y otras naciones ricas”. Lo que está bien, con la excepción de que sucede que tenemos un sistema económico que hace un fetiche del crecimiento del PIB por sobre todo, sin que importen las consecuencias humanas o ecológicas, y en el cual la clase política neoliberal ha abdicado del todo su responsabilidad de administrar algo (ya que el mercado es el genio invisible al que hay que confiarlo todo). Por lo tanto, lo que realmente dicen Anderson y Bows es que todavía queda tiempo para evitar un calentamiento catastrófico, pero no dentro de las reglas del capitalismo tal como están construidas actualmente. Lo que podría ser el mejor argumento que hayamos tenido para cambiar esas reglas. En un ensayo de 2012 que apareció en la influyente revista científica Nature Climate Change, Anderson y Bows presentaron una especie de desafío, acusando a muchos otros científicos de no decir la verdad sobre el tipo de cambios que el cambio climático exige de la humanidad. Al respecto vale la pena citarlo en extenso: …al desarrollar escenarios de emisiones los científicos subestiman repetida y severamente las implicaciones de sus análisis. Cuando se trata de evitar un aumento de 2ºC, “imposible” es traducido como “difícil pero factible”, mientras “urgente y radical” aparece como “retador”, todo para apaciguar al dios de la economía (o, para ser más precisos, de las finanzas). Por ejemplo, para evitar de exceder la reducción de la tasa de emisión máxima dictada por los economistas, se asumen picos “imposiblemente” tempranos, junto con nociones ingenuas sobre “gran” ingeniería y las tasas de despliegue de infraestructura de bajo carbono. A medida que disminuyen los presupuestos de emisiones, se propone cada vez más geoingeniería para asegurar que el dictado de los economistas no se cuestione. En otras palabras, a fin de parecer razonables dentro de los círculos económicos neoliberales, los científicos han estado suavizando dramáticamente las implicaciones de su investigación. En agosto de 2013, Anderson estuvo dispuesto a ser aún más directo y escribió que ya era demasiado tarde para el cambio gradual. “Tal vez en los días de la Cumbre de la Tierra de 1992, o incluso al principio del milenio, los niveles de mitigación de 2ºC podrían haber sido logrados mediante cambios evolutivos significativos dentro de la hegemonía política y económica. ¡Pero el cambio climático es un problema acumulativo! Ahora, en 2013, en las naciones (post) industriales de altas emisiones enfrentamos una perspectiva muy diferente. Nuestro continuo y colectivo libertinaje con el carbono ha desperdiciado toda oportunidad del ‘cambio evolucionista’ permitido por nuestro anterior (y mayor) presupuesto de carbono de 2ºC. Actualmente, después de dos décadas de fanfarronadas y mentiras, el presupuesto de 2ºC restante exige cambios revolucionarios de la hegemonía política y económica”. Probablemente no debería sorprendernos que algunos científicos especialistas en clima estén un poco asustados ante las implicaciones radicales incluso de su propia investigación. En su mayoría solo estaban haciendo tranquilamente su trabajo midiendo muestras de hielo, preparando modelos del clima global y estudiando la acidificación de los océanos, solo para descubrir, como describe el experto en clima y autor australiano Clive Hamilton, que estaban “involuntariamente desestabilizando el orden político y social”. Pero hay mucha gente muy consciente de la naturaleza revolucionaria de la ciencia climática. Por eso algunos gobiernos que decidieron descartar sus compromisos climáticos a favor de excavar más carbón han tenido que encontrar maneras cada vez más “matonescas” para silenciar e intimidar a los científicos de sus naciones. En Gran Bretaña esta estrategia es cada vez más abierta e Ian Boyd, asesor científico jefe del Departamento del Entorno, Alimentación y de Asuntos Rurales, escribió recientemente que los científicos deberían evitar “sugerir que las políticas son correctas o equivocadas” y expresar sus puntos de vista “trabajando con asesores empotrados (como yo mismo) y siendo la voz de la razón, en lugar del disenso, en la arena pública”. Si queréis saber adónde lleva esto comprobad lo que sucede en Canadá, donde vivo. El Gobierno conservador de Stephen Harper ha realizado un trabajo tan efectivo silenciando a los científicos y eliminando proyectos de investigación crítica que en julio de 2012 un par de miles de científicos y sus partidarios efectuaron un simulacro de funeral en Parliament Hill en Ottawa, deplorando “la muerte de la evidencia”. Sus pancartas decían, “No a la ciencia, no a la evidencia, no a la verdad”. Pero la verdad sale a la luz a pesar de todo. Ya no es necesario leer en publicaciones científicas que la búsqueda de beneficios y crecimiento de los negocios como si tal cosa está desestabilizando la vida en la tierra. Las primeras señales se despliegan ante nuestros ojos. Y más y más de nosotros reaccionamos correspondientemente: bloquear la actividad del fracking e Balcombe; interferir en los preparativos para perforaciones en aguas rusas en el Ártico (a un enorme coste personal); demandar a los operadores de arenas bituminosas por violar la soberanía indígena; e innumerables actos más de resistencia grandes y pequeños. En el modelo informático de Brad Werner, esta es la “fricción” requerida para ralentizar las fuerzas de desestabilización; el gran activista del clima Bill MbKibben los llama “anticuerpos” que se alzan para combatir la “fiebre de adulteración” del planeta. No es una revolución, pero es un comienzo. Y podría darnos suficiente tiempo para encontrar una manera de vivir en este planeta que sea claramente menos jodida. Naomi Klein es una periodista galardonada, columnista publicada en numerosos periódicos y autora del éxito de ventas internacional del New York Times, La doctrina del shock: El auge del capitalismo del desastre (septiembre de 2007); y de un éxito de ventas internacional anterior: No logo: El poder de las marcas; y de la colección: Vallas y Ventanas: Despachos desde las trincheras del debate sobre la globalización (2002). Lea más en Naomiklein.org . La puede seguir en Twitter: @naomiaklein Fuente: http://www.newstatesman.com/2013/10/science‐says‐revolt . Traducido para Rebelión por Germán Leyens. PIZARRÓN INSUMISO NUESTRAS REVISTAS. DESCARGA LIBRE. http://www.ceiich.unam.mx/0/50NovRev.php NUEVAS PUBLICACIONES DIGITALES EN NUESTRA COLECCIÓN LAS CIENCIAS Y LAS HUMANIDADES EN LOS UMBRALES DEL SIGLO XXI. DESCARGA LIBRE. http://www.ceiich.unam.mx/0/53Cienc.php REVISTA DIVERGENCIA DE CHILE Revista DIVERGENCIA, fundada en el año 2011, es editada por el Taller deHistoria Política O.C.F., en Chile, con una periodicidad semestral. Publica trabajos originales de carácter científico y de opinión, en torno al área de lasCiencias Sociales, enfocándose específicamente en la Historia PolíticaContemporánea de Chile y América Latina, con el objetivo de difundir, discutir y debatirampliamente los avances de las nuevas investigaciones que en esta materia se realizan.El contenido de la revista está dirigido a especialistas, investigadores, estudiantes de pre yposgrado, como también al público en general http://revistadivergencia.cl/ NUEVAS PUBLICACIONES DIGITALES EN NUESTRA COLECCIÓN APRENDER A APRENDER. DESCARGA LIBRE. http://www.ceiich.unam.mx/0/53Apren.php NUEVAS PUBLICACIONES DIGITALES EN NUESTRA COLECCIÓN CONCEPTOS. DESCARGA LIBRE. http://www.ceiich.unam.mx/0/53Conce.php DE LO NUEVO EN LIBROS: CUANDO EL SPOT LLEGA A LO LOCAL. PUBLICIDAD POLÍTICA EN LOS ESTADOS DE LA REPÚBLICA. DE JULIO JUÁREZ GÁMIZ Y MARTÍN ECHEVERRÍA VICTORIA. http://www.ceiich.unam.mx/0/51LibFic.php?tblLibros_id=469 PRESENTACIÓN DEL LIBRO: CHINA: EL QUINTO RELEVO. DERROTEROS PARA EL DECENIO 2013‐2022 De Jorge Eduardo Navarrete http://www.ceiich.unam.mx/0/60EncFic.php?y=2013&m=12&d=10 LA GRAN TRANSFORMACIÓN: LIBRO
PDF,http://asambleademajaras.com/documentacion/pdf/libro/Polanyi-Karl-La-Gran-Transformacion1944.pdf
La gran transformación es un libro de Karl Polanyi, científico social y economista político Húngaro.
Se publicó en 1944 y trata de las convulsiones sociales y políticas que se produjeron en Inglaterra
durante la implantación y desarrollo de la economía de mercado y de la gran transformación social
que se produjo en el mundo occidental.
Polanyi insiste en que lo crucial en la transformación capitalista de economía, sociedad y naturaleza
fue la conversión en mercancía de todos los factores de producción (tierra, o naturaleza y trabajo, o
seres humanos) en beneficio del capital. La institución de un mercado libre que los teóricos
liberales ven como un hecho natural, es denunciado por Polanyi como derivado de una concepción
antropológica muy concreta de la condición humana: su reducción a un individuo al que la mano
invisible del mercado guía, mediante la búsqueda egoísta de su propio placer (hedonismo), hasta
encontrar sin desearlo el bien común para todos (por ejemplo, la mayor felicidad para el mayor
número en el utilitarismo de Jeremy Bentham). Polanyi se centra en la evidencia de las resistencias
que la sociedad tradicional y sus instituciones seculares opusieron durante largo tiempo a la
constitución de esa verdadera novedad que era el mercado natural, y que en el caso inglés (desde
comienzos del siglo XVIII hasta mediados del siglo XIX) fueron la prohibición o autorización de un
complejo paquete de medidas e instituciones: los cercamientos (enclosures), las leyes de pobres
(poor laws) las leyes de granos (corn laws), los gremios y sindicatos, etc.1 En España y otros países
pueden verse contemporáneamente tensiones semejantes como consecuencia de la
desamortización de las tierras de la Iglesia o los bienes comunales (en Inglaterra y otros países se
había producido ya en el siglo XVI como consecuencia de la Reforma protestante).2
Para Polanyi, la gran crisis del siglo XX es el resultado de un proceso socioeconómico característico
de la sociedad capitalista: la mercantilización de los fundamentos comunes a cualquier sistema
económico, es decir, el trabajo, la tierra y el dinero. Según Polanyi, la sociedad moderna sometió
por primera vez en la historia las bases materiales de la subsistencia humana al juego de la oferta y
la demanda. Esto habría propiciado simultáneamente grandes inestabilidades económicas y políticas
y una inmensa fragilización de las relaciones sociales. Una consecuencia secundaria es la aparición
de lo que Polanyi denomina “contramovimientos”: proyectos –radicales o no– de reconstrucción de
las antiguas relaciones sociales, como el fascismo, el comunismo o los modelos económicos
intervencionistas de mediados del siglo XX.
La gran transformación se inicia con el análisis de las reacciones sociales que se dieron a finales del
siglo XVIII en Inglaterra a la mercantilización de la tierra y la fuerza de trabajo. Distintos
movimientos conservadores intentaron dar respuesta institucional a la crisis que produjo la
mercantilización a través de subsidios y medidas disciplinarias, filantrópicas y penales, como las
leyes de Speenhamland. Polanyi toma la derrota de estos movimientos reactivos como símbolo de
la aceptación definitiva de que el comercio y la mercantilización es la tarea fundamental del Estado
y la condición para una paz internacional duradera. El resultado profundo del triunfo de las
corrientes librecambistas habría sido el creciente sometimiento de las instituciones económicas a las
incertidumbres mercantiles y la desestructuración política y social. Un proceso que culminaría con la
caída del patrón oro en 1913, justo antes de la Primera Guerra Mundial.
http://www.escriturayverdad.cl/FILOSOFIA/5.pdf
TEXTOS ESTRATÉTICOS EL PROCESAMIENTO DEL URANIO http://elpais.com/elpais/2013/11/24/media/1385299149_075343.html Esta piramide ilustra como la riqueza está distribuida alrededor del mundo. Al tope, 32 millones de personas
controal US$ 98.7 trillones -eso es 41% de la riqueza del mundo. Al otro extremo, 68.7% de la populación
mundial tiene solamente el 3% de la riqueza.
- See more at: http://www.
http://www.elmostradormercados.cl/grafico/32‐millones‐de‐personas‐controla‐el‐41‐de‐la‐riqueza‐del‐
mundo/ "PERDONO, PERO NUNCA OLVIDO"...OPERACIÓN CÓNDOR http://www.laverdadoculta.com.ar/2013/03/operacion‐condor.html#cJM65hDsxQu3j9xR LOS TREINTA PAÍSES MÁS POBLADOS MÉXICO: MINERAS EXTRANJERAS SE HAN APROPIADO DE CIENTOS DE CONCESIONES: UNAM
http://lajor.mx/1cLX7qW LA BRECHA DE GÉNERO EN EL MUNDO: EL FUTURO ESTÁ EN MANOS DE NUESTROS GOBIERNOS http://www.unitedexplanations.org/2013/11/21/global‐gender‐gap‐report/ URUGUAY: APLANARON‐LA‐IZQUIERDA‐EN‐EL‐CONGRESO. http://elmuertoquehabla.blogspot.com/2013/11/html ÍNDICE DE DESARROLLO HUMANO EN MÉXICO: CAMBIOS METODOLÓGICOS E INFORMACIÓN PARA LAS ENTIDADES FEDERATIVAS. PNUD http://www.miguelcarbonell.com/artman/uploads/1/Indice_de_desarrollo_humano.pdf LOS IMPACTOS GEOPOLÍTICOS DEL TERRORISMO TRANSNACIONAL EN EL SIGLO XXI http://www.dossiergeopolitico.com/2013/10/los-impactos-geopoliticos-del-terrorismo-transnacionalen-el-siglo-xxi.html?utm_source=rss&utm_medium=rss&utm_campaign=los-impactos-geopoliticosdel-terrorismo-transnacional-en-el-siglo-xxi
Mapa:http://islamicommentary.org/2013/05/charles-kurzman-mis-mapping-terror/ EL ÍNDICE 2013 DE LIBERTAD ECONÓMICA http://www.libertad.org/indice
Pdf: http://libertad.org/wp-content/uploads/2013/01/Puntos-destacados-del-Indice-2013-deLibertad-Economica.pdf AGENDAS DE SEGURIDAD REGIONAL: PASADO Y PRESENTE http://www.elcolombiano.com/BancoConocimiento/A/agendas_de_seguridad_regional_pasado_y_pr
esente/agendas_de_seguridad_regional_pasado_y_presente.asp SUIZA RECHAZA LIMITAR LOS GRANDES SALARIOS http://economia.elpais.com/economia/2013/11/24/actualidad/1385300498_733811.html LA PARADOJA DE LA VIOLENCIA EN AMÉRICA LATINA ¿Cómo explicar la violencia en la última década en el continente mientras creció la economía y se
redujo la pobreza?
http://m.semana.com/mundo/articulo/violencia-en-america-latina/365612-3 COREA SE CONVIERTE EN UNA PIEZA CLAVE EN LA NUEVA POLÍTICA EXTERIOR DE MOSCÚ http://rusiahoy.com/opinion/2013/11/24/corea_se_convierte_en_una_pieza_clave_en_la_nueva_po
litica_exterior_d_34623.html EL DIOS DEL SIGLO XXI Y SU RELIGIÓN CONSUMISTA http://elblogmarciano445.blogspot.mx/2013/11/el-dios-del-siglo-xxi-y-su-religion.html NUEVO LIBRO COLECCIÓN BECAS DE INVESTIGACIÓN: "CUESTIÓN DE EDUCACIÓN (SEXUAL). PUJAS Y NEGOCIACIONES POLÍTICO‐RELIGIOSAS EN LA ARGENTINA DEMOCRÁTICA" Juan Cruz Esquivel [Autor] Tanto la educación como la moral familiar y sexual se erigen como dimensiones‐clave para comprender la complejidad de las intermediaciones entre lo estatal, lo político y lo religioso. En el actual contexto democrático, la educación sexual, junto con la distribución gratuita de anticonceptivos y de la píldora del ‘día después’, el matrimonio entre personas del mismo sexo, la fecundación asistida, la autodeterminación de la identidad sexual, la eutanasia y la despenalización del aborto, conforman uno de los ‘núcleos sensibles’ que cristalizan pujas y negociaciones entre el Estado y las instituciones religiosas ‐principalmente, la Iglesia católica‐ a la hora de definir los marcos regulatorios de las políticas públicas en esos tópicos. Descargar libro completo de forma libre y gratuita: http://www.clacso.org.ar/libreria‐
latinoamericana/libro_detalle.php?orden=&id_libro=831&pageNum_rs_libros=0&totalRows_rs_libros=799 LES COMPARTIMOS ESTA INFOGRAFÍA SOBRE LA VIOLENCIA HACIA LA MUJER. DESCARGUE LA REVISTA COMPLETA: BIODIVERSIDAD 78 / 2013‐4 Biodiversidad | 08 November 2013 | Biodiversidad 78 / 2013‐4 Mientras sigue la batalla por el control de las semillas, y se multiplican las luchas por todo el continente en defensa de las semillas nativas, crece la mirada integral para defender la agricultura campesina y las estrategias para resolver por medios propios nuestra subistencia y alimentación. Esta defensa pasa por comprender la guerra contra el sustento y la responsabilidad real de las redes campesinas y del sistema agroalimentario industrial en la producción de alimentos y en los efectos que ésta tiene sobre nuestro entorno general, ambiental y social. Además, impugnamos la fracturación hidráulica por sus nocivos efectos sobre los territorios. http://www.grain.org/article/categories/509 Los impactos geopolíticos del terrorismo transnacional en el siglo XXI http://www.dossiergeopolitico.com/2013/10/los‐impactos‐geopoliticos‐del‐terrorismo‐transnacional‐en‐el‐
siglo‐xxi.html?utm_source=rss&utm_medium=rss&utm_campaign=los‐impactos‐geopoliticos‐del‐
terrorismo‐transnacional‐en‐el‐siglo‐xxi Mapa:http://islamicommentary.org/2013/05/charles‐kurzman‐mis‐mapping‐terror/ LA GUERRA CIVIL EN COLOMBIA SE APROXIMA A SU FIN Immanuel Wallerstein http://www.jornada.unam.mx/2013/11/23/opinion/022a1mun AUDIO: “ECONOMÍA Y ECOLOGÍA”: CONFERENCIA DE ELMAR ALVATER Elmar Altvater en la conferencia “Economía y ecología” con la presentación y conclusiones de Enrique Dussel. 16 de octubre en la UACM. http://marxismocritico.com/2013/11/27/economia‐y‐ecologia‐conferencia‐de‐elmar‐alvater/ VIADUCTO SUR Este blog es un espacio de habla y escucha sobre la contemporaneidad. Sobre los desafíos y los riesgos que enfrentamos, sobre nuestros miedos y esperanzas; sobre los pequeños o grandes procesos en los que se agita la vida cotidiana, sobre los lenguajes y las hablas con que nos narramos el mundo y a nosotros mismos; sobre el estruendo y el silencio; sobre la luz y la oscuridad, pero más sobre los claroscuros. Es sobre todo un blog sobre el acontecimiento incesante, vertiginoso. Nada de lo contemporáneo es ajeno a este blog, pasadizo para permitir el tráfico de ideas y sentimientos a través de las figuras de lo posible y lo imposible. Identificación: un viaducto es un camino, un puente compuesto por varios arcos que cruzan hondonadas. Tender un viaducto ayuda a remontar los desniveles en el territorio. http://viaductosur.blogspot.mx/ EXPERIMENTOS PSICOSOCIALES. Nº 5: ESTILOS DE LIDERAZGO (KURT LEWIN, 1939) http://blog.isdfundacion.org/2012/10/22/experimento‐psicosociales‐n%C2%BA‐5‐estilos‐de‐liderazgo‐kurt‐
lewin‐1939/ YURI BEZMENOV HABLA DE LA DESMORALIZACIÓN DE OCCIDENTE http://www.youtube.com/watch?v=d18Hy5UouN8 EL PETRÓLEO Y LA GEOPOLÍTICA CONVERTIRÁN A ASIA‐PACÍFICO EN EL OMBLIGO DEL MUNDO http://actualidad.rt.com/economia/view/112470‐asia‐pacifico‐petroleo‐geopolitica‐pronostico CAMBIOS GEOPOLÍTICOS EN ORIENTE PRÓXIMO http://elpais.com/elpais/2013/11/21/opinion/1385029606_851389.html “EQUILIBRIO” ENTRE EL OCUPANTE Y EL OCUPADO François Hollande en Israel y Palestina http://vientosur.info/spip.php?article8502 ES EL MOMENTO DE TRABAJAR EN ÁFRICA En 2012, la inversión extranjera directa registró una caída del 18% a nivel mundial, mientras que en África la llegada de estos capitales aumentó un 5%, según datos de Naciones Unidas (ONU). Los flujos hacia este continente fueron récord en 2012 y se espera que en 2013 alcancen los 200.000 millones de dólares... http://cincodias.com/cincodias/2013/11/22/sentidos/1385143750_779403.html EL FRACKING TAMBIÉN AMENAZA LA RESERVA DEL KALAHARI http://www.eldiario.es/desalambre/fracking‐extraccion‐diamabtes‐reserva‐Kalahari_0_200880333.html ANÁLISIS: EL GUIÓN PARA OTRO CUENTO FRANCÉS http://www.guinguinbali.com/index.php?lang=es&mod=news&task=view_news&cat=3&id=3802 SUBEN APUESTAS POR INTERVENCIÓN DE LA ONU EN REPÚBLICA CENTROAFRICANA http://www.ipsnoticias.net/2013/11/suben‐apuestas‐por‐intervencion‐de‐la‐onu‐en‐republica‐
centroafricana/ EL SIGUIENTE ARTÍCULO: ÁFRICA: CÓMO EUROPA CARTOGRAFÍO UN CONTINENTE. http://occhifragile.blogspot.mx/2012/10/africa‐como‐europa‐cartografio‐un.htm ¿QUERRÁ ALEMANIA ENTRAR EN EL “QUINTO OJO” DEL ESPIONAJE? http://spanish.ruvr.ru/2013_11_27/Querra‐ahora‐Alemania‐entrar‐en‐el‐Quinto‐ojo‐del‐espionaje‐6544/ IRLANDA. DE LA CONNIVENCIA AL TERRORISMO DE ESTADO http://www.rebelion.org/noticia.php?id=177436&titular=de‐la‐connivencia‐al‐terrorismo‐de‐estado‐ #INFOGRAFÍA: RUSIA‐UCRANIA:GAS EN DISPUTA http://en.ria.ru/infographics/20131126/185027685/Russia‐‐Ukraine‐Gas‐Dispute.html EL PAPEL DE LA SOCIEDAD EN LA EDUCACIÓN DE EDGAR MORIN https://www.youtube.com/watch?v=PbS‐Gomxyv0 BITCOIN, LA MONEDA VIRTUAL, ROMPE RÉCORDS. ¿FUTURO O ESPEJISMO? NOS PREGUNTAMOS ANTE LA CRECIENTE FASCINACIÓN POR ESTE FENÓMENO FINANCIERO. EN ESTE ARTÍCULO DE #BBCMUNDO DOS EXPERTOS OPINAN SOBRE SU VERDADERA UTILIDAD ‐
> http://bbc.in/1fL7iBi YA SALIO EL SOCIALISTA CENTROAMERICANO NO 168.‐ www.elsoca.org ROBERTO THIEME, EXLÍDER DE PATRIA Y LIBERTAD: “EN CHILE HABRÁ UN ESTALLIDO SOCIAL” Vídeo http://www.elclarin.cl/web/index.php/entrevistas/9814‐roberto‐thieme‐exlider‐de‐patria‐y‐libertad‐en‐
chile‐habra‐un‐estallido‐social EL USO DE DRONES EN LOS ESTADOS UNIDOS. EN DONDE ESTÁN LEGALMENTE PERMITIDOS Y EN DONDE NO http://www.policymic.com/articles/74559/does‐your‐state‐have‐no‐drone‐laws‐check‐this‐map MÉXICO CAE EN CINCO AÑOS 45 LUGARES EN EL ÍNDICE DE PAZ: ES EL 133 DE 162 PAÍSES; MORELOS, EL ESTADO MÁS VIOLENTO De 2007 a 2012, México descendió 45 lugares en el Índice de Paz México 2013, que presentó ayer el Institue for Economics and Peace (IEP), debido a la violencia generada por la “guerra contra el narcotráfico”, decretada a finales de 2006 por el ex Presidente Felipe Calderón Hinojosa. En la exposición del informe, Steve Killelea, presidente de la organización, dijo que la caída del país en el índice global coincide con esa “guerra”, lo que ha generado que se convierta en uno de los países más violentos en el mundo. Más información: http://ow.ly/rhGUy ENCICLOPEDIA CUBANA EcuRed nace de la voluntad de crear y difundir el conocimiento con todos y para todos; desde Cuba y con el mundo. Su nombre recupera varios significados que remiten, en primer lugar, a la Ecúmene, antes parte habitada de la tierra, y hoy conjunto del mundo y culturas conocidas. http://www.ecured.cu/index.php/EcuRed:Enciclopedia_cubana http://investigacion.politicas.unam.mx/teoriasociologicaparatodos/pdf/Interpretativa/Simmel%20%20Cuestiones%20Fundamentales%20de%20Sociologia.pdf
HACIA LA #GOBERNANZAENINTERNET. ¿QUIÉN CONTROLA #INTERNET Y CUÁLES SON SUS IMPLICACIONES? http://www.youtube.com/watch?v=HU2Vbo_SxIs A PESAR DE QUE SU ESPOSA XIOMARA CASTRO NO SERÁ LA PRESIDENTA DE HONDURAS , ¿cree usted que los buenos resultados de la izquierda en Honduras convierten a Mel Zelaya en el verdadero ganador de los comicios del pasado domingo? Más información en el artículo “Manuel Zelaya regresa a la palestra política como diputado y líder de la izquierda” > www.elfaro.net/es/201311/internacionales/14052 DESCARGA LIBREMENTE EL LIBRO: COMUNICACIÓN Y DERECHOS HUMANOS (EDICIÓN BILINGUE) De Aimée Vega Montiel. http://www.ceiich.unam.mx/0/53Alter.php NUEVAS PUBLICACIONES DIGITALES EN NUESTRA COLECCIÓN APRENDER A APRENDER. DESCARGA LIBRE. http://www.ceiich.unam.mx/0/53Apren.php "América Latina es más melodramática que dramática". Mario Vargas Llosa presenta en México su novela más reciente. EL ESCRITOR MARIO VARGAS LLOSA, PREMIO NOBEL DE LITERATURA 2010, CONSIDERÓ LA NOCHE DE ESTE JUEVES QUE “HAY UN MELODRAMA – explicó‐‐ que no es artístico y forma parte de la realidad de todos los países (de la región). Creo que América Latina es mucho más melodramática que dramática. Las canciones que nos emocionan, las manifestaciones culturales para expresar nuestros sentimientos, nuestra manera de amar y odiar corresponden más al melodrama que del drama, y eso se refleja en nuestra manera de ser y de actuar. Por eso no es casual que el arte latinoamericano entre en lo melodramático”. Vargas Llosa dijo lo anterior en alusión a la forma de vida y de relacionarse que, en su opinión, impera en esta región del continente y la cual retrata en su más reciente novela, 'El héroe discreto' (Alfaguara), que fue presentado en la Biblioteca de México José Vasconcelos. http://www.jornada.unam.mx/ultimas/2013/11/28/america‐latina‐es‐mas‐melodramatica‐que‐dramatica‐
vargas‐llosa‐1987.html NUEVAS PUBLICACIONES DIGITALES EN NUESTRA COLECCIÓN CLÁSICOS. DESCARGA LIBRE. http://www.ceiich.unam.mx/0/53Clasi.php CEIICH UNAM NUEVAS PUBLICACIONES DIGITALES EN NUESTRA COLECCIÓN LAS CIENCIAS Y LAS HUMANIDADES EN LOS UMBRALES DEL SIGLO XXI. DESCARGA LIBRE. http://www.ceiich.unam.mx/0/53Cienc.php LA ECONOMÍA DESDE LA IZQUIERDA I: COYUNTURA Y CICLO x Claudio Katz ‐ La Haine La economía argentina transita por un peligroso desfiladero de alta inflación, demanda de dólares, desplome de reservas y déficit fiscal solventado con emisión La derrota del oficialismo y las exigencias capitalistas acentúan los desequilibrios de la economía. El precio del dólar se disparó por la ineficacia del control de cambios y no por el “cepo”. Al pagar sentencias del CIADI, reabrir el canje y confeccionar índices junto al FMI se retoma un endeudamiento innecesario. Este giro irrumpe luego de cancelar pasivos con reservas y desfinanciar al ANSES. El ajuste fiscal del gobierno es una variante atenuada del gran recorte que exigen los neoliberales. Se renunció a la reforma impositiva progresiva y ahora se presenta la baratura del transporte o el gas como un privilegio. La inflación ya no deriva sólo de bajas inversiones, encarecimiento de exportaciones y acciones de los oligopolios. Se acentuó con la emisión. Como los acuerdos de precios con las empresas han fallado, ahora se intenta imponer un techo salarial. Los principales ganadores de la década pasada fueron los grupos concentrados. Pero el periodo de alto crecimiento y creación de empleo quedó atrás. La desaceleración del nivel de actividad no se explica por la crisis mundial. El continuado empuje de la demanda ha chocado con exigencias de rentabilidad, que dejan poco espacio para medidas progresistas. La derecha no piensa recomponer la solvencia fiscal erradicando la corrupción. Con un gran despliegue de anti‐chavismo prepara atropellos contra las conquistas sociales. En el nuevo escenario crecen las posibilidades de protagonismo de la izquierda. TEXTO COMPLETO EN PDF http://www.lahaine.org/b2‐img13/Katz_ecnomiaI.pdf “EL MARXISMO EN AMÉRICA. LATINA NUEVOS CAMINOS AL COMUNISMO”: BRUNO BOSTEELS 29/11/2013Deja un comentarioIr a los comentarios Introducción La Vicepresidencia del Estado Plurinacional de Bolivia, tiene el agrado de poner a consideración la presente publicación de Bruno Bosteels, destacado profesor de Filología Románica de la Universidad de Cornell en el Estado de Nueva York, nació en 1967 en Lovaina, Bélgica, es un crítico literario, traductor de las obras de Alain Badiou y autor de varios libros, entre ellos, Alain Badiou: El recomienzo del materialismo dialéctico (Santiago de Chile: Palinodia, 2007), The Actuality of Communism (Londres: Verso,2011) y Marx and Freud in Latin America (Londres: Verso, 2012). En la obra de Bruno Bosteels se evidencia el análisis de las nuevas corrientes de pensamiento generadas por figuras como Alain Badiou, Jacques Rancière y Slavoj Žižek, que están liderando el debate sobre renacimiento del interés por el comunismo. Examina este resurgimiento del pensamiento comunista a través del prisma del “izquierdismo especulativo” e ir más allá de meras abstracciones, y repensar a fondo las categorías de masas, las clases y el estado. Actualmente prepara un estudio sobre la Comuna en México y otro libro sobre lo que llama las filosofías de la derrota que surgieron después del radicalismo de los 60 y los 70. Sus trabajos han sido traducidos o están siendo traducidos a más de media docena de lenguas, incluyendo el francés, el holandés, el alemán, el esloveno, el turco, el chino, el coreano y el bengalí. En la presente edición tenemos un extracto de dos capítulos del libro Marx y Freud en América Latina y un capítulo del libro La actualidad del comunismo, en el que hace un estudio de la obra de Álvaro García Linera. Los estudios y obra de Bruno Bosteels son una invitación a continuar el trabajo y el debate en la transformación de nuestras sociedades e instituciones, con lo que la Vicepresidencia del Estado está plenamente comprometida. El marxismo en América Latina. Nuevos caminos al comunismo Índice Introducción …………………………………………………………. 9 1. Lógicas del desencuentro: Marx y Martí Crítica de la obsolescencia………………………………… 11 2. Travesías del fantasma: Pequeña metapolítica del 68 en México La izquierda siniestra………………………………………… 29 3. ¿Puede pensarse hoy la actualidad del comunismo? Reflexiones en torno al pensamiento teórico de Álvaro García Linera……………………………………… 81 LIBRO COMPLETO Fuente: http://www.vicepresidencia.gob.bo/ BARÓMETRO GLOBAL DE CORRUPCIÓN 2013 TRANSPARENCIA INTERNACIONAL. http://www.miguelcarbonell.com/docencia/Bar_metro_Global_de_Corrupci_n_2013.shtml EL VERDADERO FUNDAMENTALISMO Y LA PRESION SOBRE OBAMA DEL LOBBY JUDIO NORTEAMERICANO PARA ROMPER EL ACUERDO QUE LOGRARON DIPLOMATICAMENTE LOS 5+1 POR EL PLAN NUCLEAR LEGITIMO IRANI http://www.telesurtv.net/articulos/2013/11/29/diputada‐republicana‐pide‐bombardear‐las‐instalaciones‐
nucleares‐de‐iran‐7579.html UNITED EXPLANATIONS | ¡HAGAMOS ALGO DIFERENTE! ¡EXPLICANDO EL MUNDO DE UN MODO + FÁCIL! http://kcy.me/v9qx PEQUEÑO AVISO PARA LEER A MAZZEO, QUE LEE A MARIÁTEGUI x Mabel Thwaites Rey PRÓLOGO AL LIBRO "EL SOCIALISMO ENRAIZADO. JOSÉ CARLOS MARIÁTEGUI: VIGENCIA DE SU CONCEPTO DE SOCIALISMO PRÁCTICO", DEL ESCRITOR ARGENTINO MIGUEL MAZZEO (Lima, Fondo de Cultura Económica, 2013). Miguel Mazzeo ha tomado el riesgo de llevarnos a leer nuevamente a José Carlos Mariátegui, uno de los grandes teóricos y políticos de Nuestra América, y ha logrado no solo sortear las trampas de la obviedad o la banalización que tienden siempre las revisitas, sino que nos ha abierto las compuertas para dejar fluir hacia el futuro las potentes intuiciones y los anhelos del peruano. Su lectura mariateguiana a partir de la noción de “elementos de socialismo práctico”, así, teje el lazo exacto entre lo dicho y lo actuado en su perspectiva histórica por el Amauta y aquello que sedimenta como fermento para abonar el camino emancipatorio de las luchas populares del presente, que es lo que inquieta a Mazzeo y por eso consigue conmovernos especialmente con su aporte. Leer texto completo [PDF] http://www.lahaine.org/b2‐img13/PrologoLibroSocialismoEnraizado.pdf REVISTA CIRCUS http://www.grupolujan‐circus.blogspot.com.ar/ ASI ES PARAGUAY: BIENVENIDOS AL BAÑADO SUR ASÍ ESTÁ PARAGUAY Y POR ESO NECESITA, RECLAMA Y ANHELA UN CAMBIO RADICAL Y DESDE ABAJO POR JULIO BENEGAS ⋅ NOVIEMBRE 30, 2013 ⋅ http://ea.com.py/bienvenidos‐al‐banado‐sur/ UN MUNDO DE GENTE VIVE EN EL BAÑADO SUR . UN MUNDO QUE CRECIÓ CON EL
DESAHUCIO DEL CAMPO A LA CIUDAD. UN MUNDO QUE SE RECREA EN EL
RECICLAJE Y DIVERSOS EMPLEOS. UN MUNDO QUE RESISTE “CON DIGNIDAD”.
REPORTAJE.
El arroyo Ferreira, casi en la frontera del Bañado Sur. Muchos de sus pobladores aun recuerdan la época en servía para hacer pasar
los ratos de calor. Foto: Mónica Omayra.
El “semáforo humano” nos da la bienvenida en la curva ciega denominada “Caracolito”, que nos introduce al Bañado Sur. Foto:
Mónica Omayra.
El recuerdo más poderoso de Angili (Crinilda Ortiz López) es la inundación de 1983 que desbordó el bañado y subió muy
arriba. Las aguas se llevaron su primer zapatito de charol, regalo del padre. “Ovevýi ohóvo la che sapatu, ha che ndaikatúi
mba’eve ajapo”, suspira esta mujer bajita, rubicunda y cachetona. El padre se resistió a la reubicación arriba. “Itestarudo la
che túa”. Entramó unas tablas cerca del techo de su casa de madera. Ahí, en un huequito, tipo altillo, mantuvo a sus criaturas.
Utilizaba un bote de madera para comunicarse con el mundo exterior. En aquella época el mundo humano en los bañados
era reciente. “Nosotros nos bañábamos en el arroyo Ferreira, lavábamos nuestras ropas y nos divertíamos muchísimo”,
recuerda Angili. “Morotî sakâ vaekue”, remata. Lo que hoy se considera Bañado Sur era un enorme predio de olerías
militares, zanjas, humedales, refuerza Felidelino Mendez, 45 años, que llegara con su familia cuando él tenía cuatro años.
“Bienvenido al Bañado Sur”, dice Soraya Bello, con esa voz tibia y afectada de madre dedicada a dos hijos menores y un
montón de tareas desde la organización MIL SOLIDARIOS, dirigida por el Pa’i Oliva. Un joven moreno levanta la hoja
de cartón blanca indicando que en esa curva cerrada de uno de los accesos (el caracol) al Bañado, el paso está liberado. El
ingreso al Bañado Sur es abrupto, entero, inapelable: Carritos tirados a mano, a caballo, carricoches, motos y un mundo de
gente, tiendas, casetas y talleres inundan el paisaje. Una lomita acerca al puente sobre el arroyo Ferreira. Sus antiguas aguas
cristalinas forman parte ya del mundo de los desechos, de la cada vez más frágil memoria y del inexorable olvido.
Foto: Mónica Omayra.
El cura Pepe Ortega y las chicas de Pelu-Spa en al inauguración del local. Foto: Julio Benegas.
Pelu-spa
La primera visita al Bañado Sur para este reportaje coincide con la apertura de un PELU-SPA para mujeres, con precios
accesibles para HACERSE las uñas, cortarse y pintarse el pelo y relajar el cuerpo con masajes, uno de los emprendimientos
de la cooperativa de mujeres del Bañado Sur. La inauguración adquiere el carácter de rito importante: corte de cintas, agua
bendita y sermón del cura José PEPE Ortega y un frugal refrigerio. Es un emprendimiento que cuenta con apoyo de gente
pudiente. Soraya Bello agradece los aportes. “Compromiso y rostro humano son necesarios para hacer las cosas”, dice, para
luego invitar a las chicas de la cooperativa a acompañarla hasta la radio Fe y Alegría. Aquel día, ella debía conducir el
programa del mediodía de PAI Oliva, de viaje en ese momento.
A fines de los ochenta, y más particularmente con la caída de la dictadura de Alfredo Stroessner (1989), “se liberó la
ocupación y hoy Bañado Sur es prácticamente una ciudad”, comenta Fidelino, en una amable conversación en torno del
picadito de carne y la ensalada de lechuga que nos ofrecen en la casa de doña Irma Matos, una de las activistas de la
cooperativa de mujeres. “Stroessner tiempope hendy vaekue orendive”, recuerda. “A cada rato y por cualquier cosa ya nos
apresaban o nos llamaban en la comisaría Octava”. A Fidelino le gusta contar sus historias (me recuerda al relator de “La
estrategia del caracol”, esta maravillosa película colombiana sobre la resistencia de una vecindad al desalojo). De todas las
historias que de su enorme memoria descorcha, apunto esta frase: “Yo aguanté el toque de queda, pasé el golpe del 89,
sobreviví a la masacre del 99 y ahora resistiremos al parque industrial”.
Foto: Mónica Omayra.
Los pobladores del Bañado Sur entienden que serán desplazados de sus hogares con la llegada del Parque Industrial. Foto: Mónica
Omayra.
El parque industrial
La propuesta se presentó hace un año y medio al barrio. Cuando los pobladores hablaron sobre el asunto, qué les deparaba,
de los traslados, “la gente de la municipalidad no supo decir nada, hablaron de mejora de calidad de vida, pero no dijeron
cómo, dónde”, comenta Soraya.
El parque industrial es un proyecto de convertir algunas franjas de los bañados en lugares de ensamblaje. Ya fue asumido
desde la municipalidad de Asunción. El intendente Arnaldo Samaniego les había dicho que el proyecto es irreversible y que
traería progreso para las familias. Las familias del Bañado entienden que este emprendimiento significará el desplazamiento
de sus hogares, “que con tanto sacrificio hemos construido”, al decir de Angili.
En los 90, el mundo humano desbordó las pendientes que llevan al río Paraguay en los alrededores de Asunción. Las
desbordó rompiendo por todos lados el estatuto de la antigua ciudad de jazmines y alcobas y esa cortesía tan de pueblo,
arropada de cierta arrogancia de la gente “letrada”. El destierro sin fueros ganó los humedales, convirtiendo esas inmensas
orillas ocupadas por olerías militares en casitas de madera, ladrillos, callejas, almacenes, canchitas, escuelas, iglesias,
frustración y esperanza, duelo y pasión, prebenda, quiniela, guaraní y jopara.
Foto: Mónica Omayra.
Angili nos muestra la cancha donde se hacían los torneos con los que recaudaron dinero para varias mejoras en la comunidad. Foto:
Julio Benegas.
Dignidad desafiante
De la cooperativa de mujeres, en el barrio San Cayetano, Angili propone ir a la casa de una amiga para pintarse el pelo, de
un dorado oscurecido, y comentar algo de su historia. “No tengo nada que ocultarle a mi amiga ni a nadie. Heta mba’e che
aikuaa hina”, advierte. En el recorrido, de caminos angostos, atajos por patiecitos y casitas, nos encontramos con una cancha
decorada con bostas y una vaca flaca que pastaba a la sombra de un delgado paraíso. Frena, mira y apunta: “aquí hacíamos
las polladas y los torneos. Así nos hicimos de luz (electricidad), escuelas y empedrados, con la ayuda de los jesuitas. Con
ellos aprendimos a organizarnos”, remata.
En el recorrido paramos un rato en su casa. Angili vive en el fondo de un terreno de varias casetas familiares. Vive en una
casa de ladrillos que “construimos con nuestras manos”, dice. Su marido es electricista y ella vende quinielas y a veces
también se dedica al reciclaje. El marido, con su trabajo de instalador de antenas de Tigo, ya viene poco a la casa. Los hijos
de Angili van a la escuela y los mayores al colegio. “Yo, así como me ves, no le debo nada al Estado. Pero así también todo
lo que tenemos lo hemos conseguido con mucho esfuerzo”, cuenta con una dignidad desafiante. Angili está ahora en Buenos
Aires, de vacaciones. La mitad de los hermanos vive en la Argentina. “Allá viven mejor que acá. Allá el Estado existe, por
eso ya no quieren volver. Opytántema hikuái, mba’éiko rojapóta upépe (en Paraguay), dicen”.
En bañado Sur, viven entre 4.000 a 4.500 familias, unas 17.000 personas aproximadamente, según el último censo
presentado en la mesa de líderes de los bañados, comenta Soraya. Muchas organizaciones concurren en el bañado, entre
ellos “Desde Abajo”. Una columna de esta organización participó de la última manifestación convocada por la Federación
Nacional Campesina para protestar por las balas incrustadas en el cuerpo de cuatro campesinos durante la oposición a la
fumigación en Maracaná, Curuguaty. “Somos muchos más, no podrán matarnos a todos, resistiremos y los derrotaremos”,
desafió Fidelino aquel viernes 22 de noviembre. Porque Bañado “no se vende, carajo”, remató.
…
Foto: Mónica Omayra.
El truco sigue siendo un buen pasatiempos. Foto: Mónica Omayra.
Soraya (izq.) con las chicas de Pelu-Spa en el programa de Fé y Alegria. Foto: Julio Benegas.
Foto: Mónica Omayra.
Foto: Mónica Omayra.
Angili en su casa. Foto: Julio Benegas.
Foto: Mónica Omayra.
Foto: Mónica Omayra.
En el Bañado Sur existen varios comedores populares, sostenido por diversas organizaciones. El CEBINFA es uno de ellos. Foto:
Mónica Omayra.
Entrada al Bañado. Foto: Mónica Omayra.
Foto: Mónica Omayra.
Foto: Mónica Omayra.
Foto: Mónica Omayra.
Foto: Mónica Omayra.
Foto: Mónica Omayra.
[LIBROS] OBRAS COMPLETAS DE JOSÉ CARLOS MARIÁTEGUI 28.Nov.13 :: Biblioteca Las «Obras completas» del fundador del marxismo latinoamericano tal como aparecieron en la editorial Amauta (antes de que se publicaran sus obras bajo el título «Mariátegui total» http://www.patriaroja.org.pe/docs_adic/obras_mariategui/index.htm | ¿LA RIQUEZA DE ÁFRICA PARA ÁFRICA? http://kcy.me/o20z [LIBRO DIGITAL] "POR QUÉ MARX TENÍA RAZÓN" POR TERRY EAGLETON http://kabirabud.files.wordpress.com/2013/09/terry‐eagleton.pdf DICCIONARIO A PASADO A SER UN CLÁSICO EN CUANTO A CONSULTA DE TEMAS Y TÉRMINOS DE FILOSOFÍA. http://metodologiaecs.wordpress.com/2012/06/04/diccionario‐de‐filosofia‐ferrater‐mora/ ACTUALIZADO SIN PERMISO, LO INVITO A LEERLO http://www.sinpermiso.info/ ****** LES AGRADECEMOS LA VISITA QUE NOS HACEN, ES GRATO RECIBIRLOS CON LA INFORMACIÓN SELECCIONADA PARA QUE USTED ESTÉ BIEN INFORMADO Y PUEDA UTILIZAR LAS FUENTES QUE SISTEMATIZAMOS UN ABRAZO AFECTUOSO COORDINADORES: ROBINSON SALAZAR Y NCHAMAH MILLER 
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