dig_Manual de Habilidades Comunicacionales_UDELAR

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Manual de
Habilidades
Comunicacionales
para estudiantes de medicina
del primer trienio
Manual de Habilidades
Comunicacionales
para estudiantes de medicina
del primer trienio
Editores
Ana Galain
Mercedes Viera
Juan Jose Dapueto
Berta Varela
© Comisión Sectorial de Enseñanza
Universidad de la República
Uruguay
Índice de autores
María del Carmen Abreu Milán
Licenciada en Psicología
Diploma de Psicoterapia en Servicios de Salud
Ex­Profesora Adjunta del Departamento de Psicología Médica
Facultad de Medicina­Universidad de la República
Ana María Bentancor Cabana
Licenciada en Psicología
Asistente del Departamento de Psicología Medica
Facultad de Medicina­Universidad de la República
Sofía Castro
Licenciada en Psicología
Especialista en Psicoterapia Psicoanalítica AUDEPP
Asistente del Departamento de Psicología Médica
Facultad de Medicina­Universidad de la República
Pia Correas
Licenciada en Psicología
Especialista en Psicoterapia Psicoanalítica AUDEPP
Diploma de Psicoterapia en Servicios de Salud
Diploma de Psicopatología en tempranos de
Aix en Provence
Profesora Agregada del Departamento de Psicología Médica ­
Facultad de Medicina­Universidad de la República
María de los Ángeles Dallo Campos
Licenciada en Psicología
Profesora Adjunta del Departamento de Psicología Médica
Facultad de Medicina­Universidad de la República
Juan José Dapueto
Profesor. Director del Departamento de Psicología Médica
Facultad de Medicina­Universidad de la República
Doctor en Medicina – Doctor en Ciencias Médicas (ProInBio)
Especialista en Medicina Interna y Psiquiatría
Integrante del Sistema Nacional de Investigadores de la ANII
Cecilia Durán
Licenciada en Psicología
Profesora Adjunta del Departamento de Psicología Médica
Facultad de Medicina­Universidad de la República
Pablo Florio
Licenciado en Psicología
Asistente del Departamento de Psicología Médica
Facultad de Medicina ­Universidad de la República
Ana Inés Galain
Licenciada en Psicología
Diploma de Psicoterapia en Servicios de Salud
Profesor Adjunto del Departamento de Psicología Médica
Facultad de Medicina – Universidad de la República
Yamile Godoy Moraiz
Licenciada en Psicología
Ex­Asistente del Departamento de Psicología
Médica
Facultad de Medicina­Universidad de la República
Gracy Gómez
Licenciada en Psicología
Asistente del Departamento de Psicología Médica
Facultad de Medicina­Universidad de la República
Ana Laura Hernández
Doctor en Medicina
Magíster en Medicina Familiar y Comunitaria
Profesor Adjunto del Departamento de Psicología Médica
Facultad de Medicina­Universidad de la República.
Martín Merlo
Licenciado en Psicología
Asistente del Departamento de Psicología Médica
Facultad de Medicina ­Universidad de la República
Natalia Sánchez Borda
Licenciada en Psicología
Asistente del Departamento de Psicología Médica
Facultad de Medicina­Universidad de la República
Natalia Morales
Doctora en Medicina
Residente de Psiquiatría
Ex_Asistente del Departamento de Psicología
Médica
Facultad de Medicina­Universidad de la República
Maria Noel Silvariño
Licenciada en Psicología
Asistente del Departamento de Psicología Médica.
Facultad de Medicina­Universidad de la República
María Otero
Doctora en Medicina
Profesora Adjunta del Departamento de Psicología Médica
Centro Nacional de Quemados (CENAQUE)
Facultad de Medicina­Universidad de la República.
Rosario Valdés
Licenciada en Psicología
Especializada en Psicología Perinatal
Licenciada en Comunicación
Diplomada en Promoción de Salud
Departamento de Psicología Médica
Facultad de Medicina­Universidad de la República.
Verónica Pérez Horvath
Licenciada en Psicología (Udelar)
Especialista en Atención Clínica (UFRGS, Brasil)
Magíster en Antropología Social (UFRGS, Brasil)
Asistente del Departamento de Psicología Médica
Facultad de Medicina­Universidad de la República
Berta Varela
Licenciada en Psicología
Profesora Agregada del Departamento de Psicología Médica
Facultad de Medicina­Universidad de la República
Diploma de Psicoterapia en Servicios de Salud
Psicoterapeuta Habilitante y Supervisor de
Audepp
Gisella Romero
Licenciada en Psicología
Asistente del Departamento de Psicología Médica
Facultad de Medicina ­Universidad de la República
A. M. Mercedes Viera Azpiroz
Licenciada en Psicología
Profesora Adjunta del Departamento de Psicología Médica
Facultad de Medicina­Universidad de la República
Lucía Salgado
Licenciada en Psicología
Especialista en Psicoterapia Psicoanalítica de
niños y adolescentes. Clínica Uno.
Asistente del Departamento de Psicología Médica
Facultad de Medicina­Universidad de la República
Agradecimientos:
Queremos agradecer al Profesor Dr. Gabriel Kaplún y a la Profesora Agregada Dra. Alicia Gómez por la asesoria y continua colaboración con este manual, asi como también al equipo
del Area de Comunicación Educativa y Comunitaria de la Facultad de Información y Comunicación de la Universidad de la República, en especial a las Prof. Dra. Alicia Garcia y al Lic.
Com. Alberto Blanco.
Agradecemos tambien por su colaboración, apoyo e ideas a las Profesoras Lic. Carla Francolino, Dra. Adriana Suarez, a la Dra. Laura Ramos y a la Asist. Lic. Laura Mastropierro.
Índice
97
Introducción
10
La auto-observación.
Sección 1. La comunicación humana
15
La entrevista en medicina: Elementos
esenciales de la comunicación para el
desarrollo de una entrevista clínica efectiva.
104
Características de la comunicación según la
etapa del ciclo vital del paciente: Infancia,
adolescencia y maternidad.
113
La comunicación con el adulto mayor.
124
Paciente estandarizado: ¿Por qué se utilizan pacientes estandarizados en la formación
médica?
131
Sección 3. Comunicación en grupos
141
El trabajo en grupo y el trabajo en equipo en el
ámbito de la salud.
142
Comunicación equipo-niño-familia.
148
Sección 4. Comunicación comunitaria en salud
157
158
Algunos conceptos básicos sobre el enfoque
interaccional de la comunicación.
16
¿Cómo me comunico con los demás?
22
¿Qué es más importante, qué digo o cómo lo
digo? La comunicación verbal y no-verbal.
31
¿Que está sucediendo que es difícil
comprendernos? Interferencias en la
comunicación: Barreras y Filtros.
Sección 2. Entrevista
37
47
Generalidades:
¿Es posible aprender a realizar entrevistas?
Conocimientos y destrezas básicas para
realizar una entrevista.
48
¿Por qué hablamos de encuadre en una entrevista clínica?
56
El rol en la práctica clínica.
64
La importancia de ponerse en el lugar del
otro: la empatía.
70
Los vínculos en la práctica médica: Aprendiendo a generar un buen rapport con el
paciente.
Escucha activa, escucha reflexiva y escucha
empática: pilares para una atención centrada
en el paciente.
76
86
Comunicación con la comunidad.
Manual de Habilidades Comunicacionales
Prólogo
El concepto de comunicación medico paciente es tan antiguo como la medicina; el valor de esta relación es tomada en las reflexiones de Hipócrates, Maimónides y en las
antiguas escuelas de medicina.
ciones vinculadas con la enfermedad y el relacionamiento con las familias en este
proceso. En nuestra Facultad el Departamento de Psicología Médica tiene una vasta
experiencia en investigación y docencia en esta área.
En un primer momento de la historia y siguiendo a Lain Entralgo (1) en su obra La Relación Médico Enfermo, ésta se define como una relación en la que un ser humano
presta ayuda a un ser humano que lo necesita. A posteriori se agrega una dimensión
técnica a esta ayuda (el conocimiento médico). Se integra en los primeros momentos
de la historia con un concepto moral aportado por bases religiosas (chamanes, sacerdotes, cristianismo primitivo, entre otras).
El haber sistematizado esta experiencia, incluyendo las referencias teóricas en un
formato apropiado para el aprendizaje de los estudiantes de medicina, es un logro de
un proyecto colectivo de este departamento, destacándose el objetivo docente: mejorar las competencias de los estudiantes en esta área.
Más adelante en la historia, ese tipo de relación comienza a ser cuestionada. Durante
la Revolución Industrial, la sociedad industrializada pone en cuestión el concepto de
“medicina para pobres y medicina para ricos” generando acciones que conducen una
medicina socializada en instituciones y, más recientemente en el siglo XX, se reclama
el derecho del paciente a una completa información y el rechazo a una relación de tipo
paternalista de la medicina con el usuario (2).
En épocas más recientes, se comienza a considerar la relación médico paciente como
pasible de ser abordada e investigada de modo sistemático. Así, se llega a la noción
de que es imprescindible para el ejercicio de la medicina lograr una comunicación de
calidad con todos los actores que participan en atención a la salud.
El comprender y desarrollar la capacidad de comunicarnos en Ciencias de la Salud se
transforma en un hecho ineludible para todos los actores, no solo para lograr la real
comprensión de los eventos relacionados con el paciente, sino también para poder
generar una adecuada interrelación con el equipo de salud.
El médico que quiere formar la Facultad de Medicina de la Universidad de la República
contempla estos aspectos en su perfil, y la institución ha generado las acciones necesarias para lograrlo (3).
El acto comunicativo lleva implícito un componente ético, que tiene que ver con el lugar desde donde ubicamos al personal de salud y al usuario; este lugar también debe
ser considerado al momento de establecer la relación.
El cuerpo de conocimientos vinculados al proceso de comunicación en ciencias de
la salud ha venido incrementándose, con nuevas exigencias relacionadas al uso de
avances tecnológicos como procedimientos terapéuticos, fármacos y nuevas situa12
Comisión Sectorial de Enseñanza / Universidad de la República
Pero este manual será también referente para los docentes de otras disciplinas sobre
todo en el área clínica y no dudamos que se convertirá en bibliografía de referencia
para los postgrados o cursos de educación permanente.
Ha sido un gusto trabajar como revisora en este manual, e ir apreciando como poco
a poco se iba “amasando” entre todos los participantes y centrándose cada vez más
en el objetivo primario, ser un material de uso por parte de los estudiantes, necesario
para que estos alcancen una mejor comprensión del tema. Así fue pensado en su diseño. Creo por tanto que el objetivo está logrado. Queda ahora en manos de los “aprendientes“, lo que constituirá su prueba de fuego.
Dra. Alicia Gómez
Profesora Agregada del Departamento de Educación Médica
Facultad de Medicina, Universidad de la República
Marzo de 2015
1. Lain Entralgo P. La relación médico-enfermo: Historia y teoría. 1964 [citado 25 de
febrero de 2015]; Recuperado a partir de: http://www.cervantesvirtual.com/obra/larelacion-medico-enfermo-historia-y-teoria/
2. Lázaro J, Gracia D. La relación médico-enfermo a través de la historia. An Sist Sanit
Navar [Internet]. enero de 2006 [citado 25 de febrero de 2015]; 29:7-17. Recuperado
a partir de: http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_abstract&pid=S113766272006000600002&lng=es&nrm=iso&tlng=es
3. Plan de estudios de la carrera de Doctor en Medicina 2008. Facultad de Medicina,
Universidad de la República, Uruguay. http://www.bedelia.fmed.edu.uy/
Departamento de Psicología Médica / Facultad de Medicina
13
Manual de Habilidades Comunicacionales
Mala letra,
pero buen oído
Construir la relación médico-paciente, de eso se trata. O re-construirla, tal vez, porque
hay que reconocer que ese vínculo no ha sido siempre tan cuidado como debiera, con
múltiples consecuencias para la salud de los pacientes y la frustración de los médicos,
por ejemplo cuando ven que aquellos no cumplen con sus indicaciones. Indicaciones
que tal vez hubieran sido distintas si ese vínculo hubiera sido otro y si el médico hubiera podido escuchar mejor. O hubieran sido las mismas, pero encontrando el camino
para que pudieran ser escuchadas por ese otro ser humano que pide ayuda y que es
mucho más que un síntoma, una patología, un tratamiento.
La preocupación por esta delicada y compleja construcción y las pistas para lograrla atraviesan este manual de comienzo a fin. Aparece, por ejemplo, como uno de los
objetivos principales de la entrevista clínica y uno de los ejes que la atraviesan. Porque ese vínculo se construye y afirma -o se daña y debilita- en cada momento de una
conversación. También en esa conversación tan particular que es la consulta médica.
El manual tiene también algunos capítulos finales sobre la comunicación en los equipos de salud y con la comunidad. Se trata de dos aspectos clave para pensar la atención a la salud hoy desde un enfoque preventivo y educativo y desde espacios más
amplios y abiertos que el consultorio, donde muchos actores entran en diálogo. Estos
capítulos son apenas primeras entradas a temas que esperamos se desarrollen mucho más en futuras ediciones.
Los médicos han hecho fama, y casi seña de identidad, de su mala letra. Después de
leer y trabajar con este manual tal vez muchos futuros médicos no mejoren la letra,
pero empiecen a tener buen oído. Que es el comienzo de toda comunicación.
El otro eje que atraviesa el diálogo clínico, se dice en el texto, es el de la comprensión
de la perspectiva del paciente, invirtiendo la lógica dominante del comunicar bien por
la del comunicarse con el otro, empezando y terminando por la escucha. Porque ese
otro es alguien al que vamos conociendo, en un proceso siempre un poco misterioso y
sorprendente, en el que avanzamos a veces a tientas y a veces a ciegas. Pero menos a
tientas y ciegas gracias a lo mucho que se ha investigado y pensado sobre la comunicación humana y que este manual en parte recoge.
Incorporar o reincoporar con fuerza la dimensión comunicacional a la formación médica resulta entonces un movimiento saludable para todos los que participan en la atención de salud, valga la redundancia. Para los médicos y otros integrantes de los equipos de salud, a los que ayudará a abrir sus oídos y entrenar su capacidad de diálogo. Y,
claro está, para los pacientes / usuarios, que esperan la escucha y la palabra sensible
del médico tanto o más que sus recetas.
14
Comisión Sectorial de Enseñanza / Universidad de la República
Dr. Gabriel Kaplún
Profesor, Director del Instituto de Comunicación
Facultad de Información y Comunicación, Universidad de la República
marzo de 2015
Departamento de Psicología Médica / Facultad de Medicina
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Manual de Habilidades Comunicacionales
Introducción
Dr. Juan J. Dapueto
Profesor, Director del Departamento de
Psicología Médica, Facultad de Medicina,
Universidad de la República.
Una Medicina de excelencia, integrada al campo de las ciencias humanas, cuya misión
sea procurar el mayor bienestar de la persona a través de promover la salud, prevenir la enfermedad, implementar terapéuticas y ofrecer cuidados continuos cuando el
objetivo de restablecer la salud ya no es posible, requiere de un médico con un fuerte
perfil humanista y con excelentes habilidades técnicas, éticas y comunicacionales.
El acto médico implica un campo comunicacional y relacional sumamente complejo
que involucra al paciente, su familia, las instituciones en que se desarrolla, la relación
con otros colegas, profesionales de otras disciplinas y con el entorno social y cultural.
Para lograr que la práctica clínica sea efectiva, eficiente y satisfactoria para pacientes
y médicos, el estudiante de medicina debe aprender a articular dos aspectos fundamentales: los científicos-técnicos y los comunicacionales-vinculares.
El plan de estudios vigente en la Facultad de Medicina desde el año 2008, ha propuesto el desarrollo de un proceso formativo progresivo que está fuertemente atravesado
por la incorporación de los aspectos vinculares y la comunicación en todos los ámbitos
de la práctica profesional.
A través de la incorporación de la enseñanza de habilidades comunicacionales a lo largo de la formación médica, tanto en el pregrado como en los estudios de posgrado, la
Facultad de Medicina respondió a los requerimientos del sistema de acreditación de
carreras de grado de la Facultad de Medicina en el Mercosur, Bolivia y Chile, Mecanismo Experimental de Acreditación (MEXA- hoy ARCU – SUR). Esto fue valorado positivamente por los pares evaluadores que visitaron la Facultad en el año 2012, visita
que culminó con la renovación de la acreditación de la carrera de doctor en Medicina.
El rol del Departamento de Psicología Médica en la enseñanza de habilidades comunicacionales
El Plan de Estudios de 1968 (Plan 68), propuso la inclusión de aspectos psicológicos,
sociales y antropológicos en la formación del médico. Este el plan, que fue pionero en
el mundo en este y otros aspectos, vio rápidamente interrumpido su desarrollo por la
intervención dictatorial. Durante el período de la intervención, la formación humanística del médico fue suprimida de raíz. Seguramente, un médico con un fuerte perfil
humanista, social y ético no coincidía con la doctrina prevalente en ese momento.
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Comisión Sectorial de Enseñanza / Universidad de la República
Con el regreso de las autoridades democráticas, se creó el Departamento de Psicología
Médica que, en cuanto a la de docencia en el pre grado, puso énfasis en dos objetivos
fundamentales: 1 · el adecuado manejo por parte del estudiante y futuro médico de la
relación médico-paciente y 2 · en que el estudiante alcanzara una comprensión más
global de los problemas de salud a través de la incorporación del diagnóstico de problemas psicosociales del paciente y su familia, con un enfoque de medicina centrada
en el ser humano afectado por una dolencia y no exclusivamente en la enfermedad.
Así, las estrategias docentes se enfocaron en la incorporación de destrezas, aptitudes
y actitudes para un adecuado manejo de la entrevista clínica integral, la relación médico-paciente y el adecuado diagnóstico de problemas psicológicos y psicosociales de
la práctica médica.
El Plan de Estudios de 2008 o Nuevo Plan de Estudios, apunta a la implementación de
un programa de desarrollo profesional progresivo a lo largo de la carrera que, en forma paralela a la formación técnico-profesional de excelencia, procura el desarrollo de
buenas prácticas profesionales y habilidades comunicacionales, asociado a una fuerte formación humanista y ética, de acuerdo con el perfil del egresado de la Facultad
de Medicina.
La puesta en marcha de un programa de tal naturaleza no puede ser tarea de un único
servicio docente sino que requiere la participación coordinada de todos los Departamentos y Clínicas involucrados en la formación del pre grado. Desde el Departamento
de Psicología Médica hemos asumido nuestra contribución a este proyecto como un
desafío, con gran entusiasmo y optimismo. A su vez que una gran oportunidad el poder sumar nuestros esfuerzos a esta gran iniciativa.
El trabajo en el proceso de enseñanza y aprendizaje de habilidades comunicacionales ya venía siendo trabajado por nuestro grupo desde hacía tiempo, en conjunto con
otras Departamentos.
Sin embargo, a partir del 2008, esto se convirtió en un eje central de la docencia, sin
por ello descuidar la formación en el adecuado manejo de problemas psicológicos y
psicosociales que son competencia del médico general, tal como se venía haciendo.
El Plan 2008, no solamente implicó cambios en los objetivos y en los contenidos curriculares, sino que también requirió aplicar nuevas metodologías pedagógicas como,
por ejemplo: el aprendizaje basado en problemas bajo la modalidad de trabajo en pequeños grupos, el aprendizaje horizontal y participativo con el docente como promotor y coordinador del proceso y no como mero proveedor o transmisor de conocimientos, el aprendizaje entre pares, la inclusión del tutor estudiantil como soporte para la
enseñanza, un mayor desarrollo de las tecnologías de la información y comunicación,
así como la diversificación de los instrumentos de evaluación del aprendizaje con incorporación de nuevas modalidades. La evaluación global que hacemos de este proceso hasta este momento es muy positiva, a pesar de los obstáculos y dificultades que
hubo que superar en las distintas etapas.
En nuestro Departamento, pensamos que hemos podido consolidar un equipo docente consustanciado con los objetivos y metodología del nuevo plan, que ha trabajado
con gran motivación, entusiasmo y compromiso. Sin embargo, la enseñanza de habilidades comunicacionales no implica solamente coordinar actividades sino también
Departamento de Psicología Médica / Facultad de Medicina
17
Manual de Habilidades Comunicacionales
integrar y llevar adelante acciones conjuntas con docentes de otras disciplinas, en el
entendido que las habilidades de comunicación y de relación humana se aprenden en
el contacto directo con los pacientes, y que el rol modélico por excelencia para este
aprendizaje debe ser ejercido por el docente de clínica, tanto en el primer nivel de
atención como en el nivel hospitalario.
En este proceso, nuestra función combina la docencia directa con los estudiantes y el
trabajo conjunto con docentes de clínica. En la docencia directa con los estudiantes,
se le proporciona el marco teórico fundamental para la comprensión de la dimensión
comunicacional y relacional de la práctica médica. Además, se llevan adelante talleres
prácticos que promueven la adquisición de destrezas específicas de comunicación. Al
inicio se trata de habilidades básicas y se avanza en la incorporación progresiva de
habilidades comunicacionales de mayor complejidad. En cuanto al trabajo en conjunto
con los docentes de clínica, se colabora en la incorporación de la perspectiva comunicacional en los talleres de habilidades clínicas que ellos tienen con los estudiantes.
Propósito y alcance de este manual
Nuestra actividad docente cobra sentido cuando propicia aprendizajes, y motiva o
promueve las condiciones adecuadas para que este se produzca.
El objetivo de este manual es poner a disposición del estudiante de medicina un conjunto de herramientas teóricas y prácticas, que le sirvan de guía y apoyo en la adquisición de las habilidades básicas de comunicación durante el Primer Trienio de la
carrera. De esta manera, esperamos facilitarle su interacción con las personas en la
comunidad, durante el trabajo de campo del Ciclo Introductorio, y en sus primeros contactos con pacientes, durante el Ciclo Básico Clínico Comunitario.
Pretendemos que este manual sea, además de una herramienta útil en nuestra práctica docente, también un aporte para los docentes de las disciplinas clínicas que son
los ….
Mensaje a los lectores
Este Manual es el resultado del trabajo y la dedicación de un gran número de personas
que han puesto sus mayores esfuerzos para que el resultado final sea satisfactorio
para los lectores.
Más allá de ello, se trata de una propuesta a mejorar, por lo que está abierta a las críticas, comentarios y sugerencia de los lectores: de los estudiantes, sus principales
destinatarios, así como de los docentes, médicos egresados y otros profesionales de
la salud.
Les pedimos que nos hagan llegar sus reacciones, ya sea personalmente o por el medio que les resulte más cómodo. Nos comprometemos a que los canales de comunicación estarán abiertos para todos, y que nuestra escucha será atenta y reflexiva.
El aforismo de la medicina, de origen muy antiguo, que dice: “curar a veces, aliviar a
menudo, cuidar siempre”, sigue estando vigente, aunque tal vez podría ser mejor reformulado como: “curar muchas veces; aliviar, cuidar y escuchar siempre”.
Esperamos ser una contribución a este “escuchar” tan propio de la tarea del médico.
Así, esta primera versión del Manual pretende ser una modesta contribución a la tarea
de la formación médica que lleva adelante la Facultad. Deseamos que sea un aporte
efectivo para el joven que comienza sus estudios, de modo que lo ayude a conservar
las capacidades de comunicación adquiridas en el contexto familiar y social en el que
se ha desarrollado y que, a su vez, lo ayude a incorporar nuevas habilidades específicas propias del accionar de la profesión.
Hemos considerado para este manual una serie de temas que abarcan …..
En todos los capítulos hemos incluido ejemplos bajo la forma de situaciones clínicas
breves, diálogos entre médico y paciente ofreciendo alternativas, y en algún caso, listados de aspectos o ítems a considerar, o pautas de evaluación de comunicación. Se
incluyen además referencias sobre artículos o libros de texto dedicados a la comunicación en medicina y ciencias de la salud. En algún caso, hemos puesto los vínculos a
sitios con videos para ser utilizado como ejemplos.
Si bien, por este manual está dirigido específicamente a los estudiantes de medicina, pensamos que muchos temas incluidos aquí pueden ser útiles para estudiantes
de otras profesiones de la salud como las tecnologías médicas, enfermería, nutrición,
u odontología. Entendemos que en estas profesiones, la comunicación es un instrumento tan importante como lo es para el médico y tendrán aspectos comunes, aunque
también habrá que considerar otros específicos.
18
Comisión Sectorial de Enseñanza / Universidad de la República
Departamento de Psicología Médica / Facultad de Medicina
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Sección 1
La comunicación humana
• Algunos conceptos básicos sobre el
enfoque interaccional de la
comunicación.
• ¿Cómo me comunico con los demás?
• ¿Qué es más importante, qué digo o
cómo lo digo?. La comunicación verbal y
no-verbal.
• ¿Qué está sucediendo que es difícil
comprendernos? Interferencias en la
comunicación: Barreras y Filtros.
Manual de Habilidades Comunicacionales
Algunos conceptos
básicos sobre
el enfoque
interaccional de la
comunicación
Lic. Psic. Sofía Castro y Lucía Salgado
¿Qué es el enfoque interaccional de la comunicación?
El enfoque interaccional o sistémico de la comunicación es el propuesto por el Mental
Research Institute (MRI), también denominado Escuela de Palo Alto, nombrado así
debido a la ciudad donde está ubicado, en Palo Alto, San Francisco. Fue fundado en la
década del 60 por el psiquiatra Don Jackson al que luego se sumaron representantes
de distintas disciplinas como Gregory Bateson, Paul Watzlawick, Edward Hall, Erving
Goffman, Ray Birdwhistell, Stuart Sigman y Albert Scheflen entre otros.
Su principal propuesta estaría en considerar a la comunicación desde un enfoque
multidimensional. La comunicación vista como un fenómeno inherente a la relación
humana que además depende del contexto donde se da a lugar la interacción. El eje
central del enfoque estará entonces en las conductas comunicacionales cuyos objetos no son los individuos sino “las personas que se comunican con otras personas”
(Watzlawick, 1971), priorizando el aspecto relacional de la comunicación sobre el contenido de la misma.
La comunicación es pensada entonces como un sistema abierto donde se dan a lugar
diversos intercambios, como la energía que se mueve en los intercambios con su fuerza y tensiones, o las informaciones y significaciones que son transmitidas.
¿Cuáles son los principios de la Comunicación interaccional?
Se proponen tres principios básicos sobre la comunicación interaccional o sistémica:
1- Principio de totalidad: Si pensamos a la comunicación como un sistema cuyas
partes están todas relacionadas entre sí, es inevitable pensar que si una de las
partes se modifica se genere también un cambio en las otras partes y por lo tanto
en el sistema total. Esto implica ver la comunicación como una “gestalt”, lo que
quiere decir que no es un sistema que se construya a partir de la mera suma de
las partes sino que implica un nivel más complejo donde sus elementos están en
constante interacción e intercambio. Como ejemplo podríamos tener la imagen
de un caleidoscopio.
22
Comisión Sectorial de Enseñanza / Universidad de la República
2- Principio de causalidad circular: Este principio remite al tipo de relaciones
entre las partes. Propone que dicha relación no es unilateral sino que involucra
acciones mutuas de intercambio circular constante y retroalimentación entre
cada una de las partes.
3- Principio de regulación: Este último principio propone que no se puede dar a
lugar una comunicación sin ciertas normas o convenciones mínimas que regulen
la comunicación y den un equilibrio al sistema.
¿Cuáles son los cinco axiomas de la comunicación?
El axioma es una proposición que se considera evidente sin necesidad de verificación.
Es a partir de axiomas que se construyen teorías que darán sentido a las observaciones.
Los cinco axiomas propuestos a continuación tienen origen en la observación de diferentes fenómenos de la comunicación. Estos permiten adentrarse en el estudio de la
pragmática en la comunicación humana.
Por pragmática entendemos el estudio de la relación entre los signos y los contextos o
circunstancias en que los comunicantes usan esos signos. Es el estudio de los principios que regulan el uso del lenguaje en la comunicación, es decir, las condiciones que
determinan tanto el empleo de un enunciado concreto por parte de quien habla, en
una situación comunicativa concreta, como su interpretación por parte de quien recibe dicho acto comunicactivo.
Departamento de Psicología Médica / Facultad de Medicina
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Manual de Habilidades Comunicacionales
Primer Axioma:
“Es imposible no comunicarse”
Como punto de partida se considera que toda conducta contiene un mensaje, este es
la unidad mínima de comunicación. A su vez, esta conducta influye en el otro, que responderá con otra conducta que también contiene un mensaje. Este intercambio de
mensajes es lo que se denomina interacción. Entonces podemos decir que toda conducta es comunicación. La comunicación no se define ni por su eficacia ni por su intencionalidad, aunque me lo proponga no puedo no comunicar. No hay posibilidad de no
comportarse, no existe la no-conducta, por tanto no hay posibilidad de no comunicar.
El silencio, la inactividad, la falta de atención al igual que las palabras, y la actividad
siempre tienen valor de mensaje. Las personas darán significado a la conducta, y así
construirán una interpretación.
En la historieta podemos ver
como lo que la madre pide a Mafalda que haga tienen carácter
de orden por el hecho de cómo
se ubican las mismas en la relación.
A modo de ejemplo. En la imagen el hombre
está comunicando que no tiene interés en entablar una conversación, al igual que Mafalda nos
muestra su desagrado frente a la sopa.
Segundo Axioma:
“Toda comunicación tiene un nivel de contenido y un nivel
relacional, tal que el segundo clasifica al primero y es por
ende, una metacomunicación”
Una comunicación no sólo transmite información, sino que al mismo tiempo, impone
conductas. Gregory Bateson diferencia entre los aspectos referenciales y conativos
presentes en toda comunicación. El aspecto Referencial hace alusión a la trasmisión
de la información, contenido del mensaje. Es lo qué decimos. El aspecto Conativo refiere al tipo de mensaje debe entenderse que es, y por ende, se refiere a la relación
entre los comunicantes. Puede definirse como metacomunicación, pudiendo aparecer
en forma verbal (“es un chiste”, “es una orden”), en forma no verbal (grito, risa, llanto),
o contextual (en una clase en la universidad, en una fiesta de cumpleaños).El nivel de
la relación tiene que ver con la forma en que trasmitimos el mensaje y a quien lo dirigimos (quién y cómo). Ejemplo de esto es cuando si bien se dice lo mismo, es decir el aspecto del contenido es igual pero la forma es diferente y “el cómo” debe entenderse el
mensaje es diferente. Una persona puede preguntar “¿Cómo estas?” como una convención social en un encuentro casual o realizar la misma pregunta a un amigo con
interés en saber cómo se siente. El cómo debe interpretarse esta pregunta depende
de la relación.
24
Comisión Sectorial de Enseñanza / Universidad de la República
Tercer Axioma:
“La naturaleza de una relación depende de la forma de
puntuar o pautar las secuencias de comunicación que cada
participante establece”
En una interacción, una secuencia de intercambio de mensajes, los participantes introducen lo que Bateson y Jackson llaman “puntuación de la secuencia de hechos”. La
puntuación organiza los hechos de la conducta. Cada uno de los participantes puede
creer que la conducta del otro es causa de su propia conducta y en cierta forma la explica. Cuando no se logra un acuerdo en la forma de puntuar una secuencia de hechos
se vuelve una fuente de muchas dificultades en las relaciones interpersonales. Para
ejemplificar podemos imaginar una pareja que uno plantea “grito porque tú nunca me
escuchas” y el otro “no te escucho porque tú siempre gritas”, esto puede repetirse incansablemente independientemente del contenido y da cuenta de una incapacidad
para metacomunicarse. Es decir, de poder hablar acerca de su forma de comunicarse,
de su manera de puntuar las secuencias.
Departamento de Psicología Médica / Facultad de Medicina
25
Manual de Habilidades Comunicacionales
Cuarto Axioma:
“Las personas utilizan tanto la comunicación digital como la
analógica”
La comunicación en todo los casos consta de un componente digital (se transmite a
través de símbolos lingüísticos o escritos, y será el vehículo del contenido de la comnicación) y el analógico (determinado por la conducta no verbal: tono de voz, gestos,
postura corporal y será el vehículo de la relación). El componente digital alude al que
se dice mientras que el analógico refiere al cómo se dice. La relación entre las palabras
y las cosas están designadas de manera arbitraria, reposan sobre convenciones.
Sin embargo, en la comunicación analógica hay relación directa con lo que se quiere decir. La comunicación analógica refiere al contenido no verbal, pero no se limita
unicamente a los movimientos corporales también incluye: la postura, los gestos, la
expresión facial, el ritmo, cadencia, secuencia, etc. Para ejemplificar podemos imaginarnos en un país donde desconocemos el idioma con un fuerte dolor de cabeza,
probablemente no podremos llamar por teléfono a una farmacia para conseguir medicación porque va a ser muy difícil poder trasmitir lo que nos pasa, sin embargo es esperable que si nos dirigimos a la farmacia utilizando otros recursos podamos trasmitir
lo que deseamos. El cine mudo es un ejemplo de lo dicho anteriormente, el director
logra trasmitirnos una idea utilizar lenguaje digital.
Quinto Axioma:
“Todos los intercambios comunicacionales son simétricos o
complementarios, según estén basados en la igualdad o en
la diferencia”
Los conceptos de complementariedad y simetría se refieren a dos categorías básicas
en las que se puede dividir a todos los intercambios comunicacionales. Los participantes se relacionen simétricamente en algunas áreas y de manera complementaria en
otras, determinando así los roles de cada uno.
La relación complementaria (asimétrica) hay dos posiciones distintas. Muchas veces
esto está pautado por el contexto cultural, como puede ser la relación madre e hijo,
médico y paciente, profesor y estudiante, patrón y empleado. Es a destacar que los
participantes de la relación presuponen la conducta del otro. La relación simétrica
está basada en la igualdad: como la relación que se establece entre hermanos, amigos, marido y mujer. Dentro de este tipo de relación existe el peligro de la competencia
o rivalidad.
Estos dos componentes están comprometidos en toda comunicación complementándose mutuamente, podemos decir que generalmente el contenido se tramite de forma digital, mientras que la relación se expresa predominantemente en el componente
analógico.
Referencias Bibliográfícas:
Watzlawick, P., Beavin, J. & Jackson, D. (1971).
Teoría de la comunicación humana. Interacciones, patologías y paradojas.
Buenos Aires. Argentina. Ed. Tiempo Contemporáneo.
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Departamento de Psicología Médica / Facultad de Medicina
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Manual de Habilidades Comunicacionales
“… conjuntos de comportamientos externos, emociones, pensamientos, etc.
¿Cómo me comunico
con los demás?
Lic. Psic. Gracy Gómez
¿De qué trata este capítulo?
El hombre posee la capacidad heredada de los animales, de enfrentarse a todo tipo de
problemas mediante la reacción de la huida o el ataque. La evolución fortaleció una
tercera forma de enfrentar las dificultades que se nos plantean en el mundo social:
la comunicación verbal (1). “Se nos ofrece la oportunidad de hablar con los demás y
resolver de ese modo lo que nos preocupa” (Smith J., 1977) . No obstante, no todas las
personas pueden comunicarse en una forma “socialmente habilidosa”, esto es, “asertiva” (2).
Este capítulo está destinado a mirar la forma en que nos comunicamos, con la idea de
que podamos desarrollar las capacidades de ser consciente de nuestro propio estilo
de comunicación y del estilo de los demás.
El objetivo práctico que buscamos, es contribuir al establecimiento de relaciones
asistenciales organizadas sobre la base de una comunicación más eficaz. Mejorar
nuestras habilidades personales de comunicación, es mejorar nuestra capacidad de
autocontrol y el empleo de la escucha activa-reflexiva (capitulo XXX); incorporando
comportamientos asertivos que permiten hacer frente a las circunstancias que dificultan el proceso de comunicación (3).
que posee una persona en las situaciones a las que se enfrenta”.
Castanyer, O. (1996)
Las características que exhiben las relaciones humanas, están determinadas por el
estilo de comunicación interpersonal, que detentan las personas (Van-der Hofstadt,
2004) (5).
Leyva y Loicell afirman que: “ cada persona posee un estilo de comunicación determinado, que lo identifica y matiza sus relaciones con los demás, determinando el nivel
de efectividad en su comunicación interpersonal, lo cual se torna decisivo en aquellas
profesiones en que la comunicación constituye un arma vital y una cualidad profesional” (6).
En los encuentros clínicos, los estilos de comunicación tanto de los pacientes como de
los profesionales, hacen a las características que adquieren dichas relaciones. Debido
a nuestro estilo de comunicación, podemos exhibir comportamientos que obstaculizan la comunicación, y esto se debe a la falta de habilidades comunicacionales, a determinadas actitudes, creencias o valores.
¿Qué estilo de comunicación pueden exhibir las personas?
Suelen clasificarse como (Van-der Hofstadt, 1999):
Asertivo
Pasivo o Inhibido
Agresivo
Pasivo-agresivo
Distinguir cual es tu estilo predominante de comunicación, te permitirá acercarte a un
estilo más asertivo.
Los estilos de comunicación van a estar determinados por las características que adquieren los elementos verbales, para-verbales y no-verbales de los intercambios comunicativos.
Identificar el estilo de comunicación de tus interlocutores, te ayudará a entenderlos
mejor y manejar en forma más eficiente y eficaz tus interacciones comunicacionales
como profesional de la salud en la clínica, pero también a nivel de todas tus relaciones
sociales. Por efecto del principio de generalización del comportamiento humano, el
desarrollo de habilidades comunicacionales en un ámbito de la vida social, necesariamente repercutirá en el desarrollo de habilidades de comunicación en el resto de los
ámbitos sociales (4).
En una comunicación cara a cara, o sea donde ambos interlocutores se están viendo,
la comunicación tiene un componente digital (aquello que se transmite a través de
símbolos lingüísticos o escritos) y uno analógico (determinado por la conducta no verbal: tono de voz, gestos, postura corporal). El “qué” comunico y el “cómo” comunico,
adquieren características diferentes de acuerdo al estilo de comunicación
personal.
¿A qué nos referimos cuándo hablamos de estilos de comunicación?
Desde un enfoque cognitivo-conductual, los estilos de comunicación, son conductas,
o sea, son:
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Las personas tendrían la tendencia hacia alguno de estos estilos pero no existirían los
“tipos puros” (7). Si bien hay un estilo de comunicación que predomina en cada uno
de nosotros, una misma persona puede exhibir diferente estilo de comunicación en
diferentes áreas (familiar, laboral, academica, de pareja) e incluso en diferentes momentos (cansada, estresada, angustiada, alegre). Todos podemos ser asertivos en
algunas situaciones, pero tímidos o agresivos en otras.
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Manual de Habilidades Comunicacionales
En los párrafos siguientes, formularemos algunas apreciaciones generales acerca de
los diferentes estilos de comunicación, en lo que hace a las características que los singularizan.
¿Cómo se comporta una persona que exhibe un estilo de comunicación asertivo?
“Las personas asertivas conocen sus propios derechos y los defienden, respetando a los demás, es decir, no van a “ganar”, sino llegar a un acuerdo”.
Castanyer, O. (1996)
Actuar asertivamente significa expresar lo que se quiere y desea de un modo directo,
honesto y adecuado; teniendo en cuenta los sentimientos y creencias de los demás.
Es un estilo que ayuda a los individuos a realizar sus objetivos interpersonales sin sacrificar sus futuras relaciones.
Para poder identificar con mayor claridad el estilo de comunicación asertivo y poder
reflexionar acerca de sus características, los invitamos a ver los siguientes materiales
audiovisuales:
Material
Personaje
“Signs”
Link: http://www.youtube.com/watch?v=-nrEm9KMV7I
Stacey
“Ejemplo de eficaz comunicación”
Link:http://www.youtube.com/results?search_
query=comunicación+efectiva&sm=1
Aspirante a bibliotecario
“Manos Milagrosas”
Link: http://www.youtube.com/watch?v=DcHJGkrxdQs
Dr. Ben Carson
¿Cómo se comporta una persona que exhibe un estilo de comunicación pasivo o inhibido?
Las personas con este estilo de comunicación, saben escuchar, son flexibles pero
pueden establecer límites, dan cuenta de un buen nivel de autoestima (no se sienten
inferiores ni superiores a los demás), un grado adecuado de satisfacción en las relaciones con los otros y una sensación de control sobre sí mismos.
Las personas que presentan un estilo de comunicación inhibido, “No defienden sus derechos e intereses personales. Respetan a los demás, pero no a sí
Características que hacen a los diferentes componentes de la comunicación asertiva:
Castanyer, O. (1996)
Componente NO-VERBAL
Componente PARA- VERBAL
Componente VERBAL
Buen contacto visual. Postura relajada y
firme.
Voz fuerte y firme.
Lenguaje directo, sin ambigüedades.
Describe las situaciones sin adjetivos.
No prejuzga el comportamiento de los demás.
Evalua la conducta, establece observaciones.
Pregunta por alternativas.
Si trasladamos esas conceptualizaciones al campo de la experiencia clínica, el paciente que presenta un estilo de comunicación asertivo, buscará transmitir con claridad lo
que le ocurre. Escuchará con atención lo que el otro le dice. Planteará sus dudas.
Colaborará activamente en la recuperación o mantenimiento de su estado de salud.
En tanto el médico con un estilo de comunicación asertivo, se centrará en el paciente y
personalizará su atención. Mantendrá un adecuado contacto visual y dejará que el paciente hable sin interrumpirlo. Generará confianza. Describirá claramente la situación
del paciente. Evitará la confrontación. Escuchará con atención la perspectiva del paciente. Negociará la agenda y los tratamientos. Aclarará las dudas y resumirá los pasos
a seguir.
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mismos”.
Suelen ser personas que muchas veces se sienten inseguras, sin saber que hacer o
que decir. Acompañando su estilo, pueden presentar baja autoestima, ansiedad, frustración o sentimientos de culpa. Muestran una tendencia excesiva a adaptarse a reglas externas y confían mas en los demás que en si mismos.
Características que hacen a los diferentes componentes de la comunicación inhibida:
Componente NO-VERBAL
Componente PARA- VERBAL
Componente VERBAL
Poco contacto visual.
Postura encongida. Manos húmedas.
Movimientos nerviosos de manos y pies.
Cara y cabeza orientados al suelo.
Voz baja y débil.
Usa palabras de relleno: ¿eh?, ¿no es cierto?.
Anuladores: “en realidad no es tan
importante”, “no estoy seguro”.
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Manual de Habilidades Comunicacionales
En el ámbito asistencial, podemos encontrar un paciente que se comportará timidamente, evitando el contacto visual. Hablará poco y posiblemente brinde escasa información. Se disculpará continuamente. Evitará preguntar. Adoptará una postura mas
dependiente frente al médico y posiblemente una actitud pasiva frente a su salud.
En el caso de un médico con un estilo de comunicación inhibido, estará mas expuesto
a que el paciente maneje la situación. Posiblemente se involucrará afectivamente en
exceso. Le resultará muy díficil transmitir malas noticias, o tomar decisiones o hacer
recomendaciones que puedan molestar al paciente.
En el ámbito clínico, se observará a una persona enojada pudiendo llegar a ser violenta
en determinadas circunstancias. Intentará dirigir el encuentro y manipular al médico
para obtener lo que quiere. Pondrá en duda la efectividad de las indicaciones y ante
cualquier discrepancia amenazará con denuncias. En el caso de un médico con un estilo de comunicación agresivo, resultará cortante. Evitará el contacto visual. Utilizará un
tono de voz fuerte y hará gestos negativos. Se mostrará enojado o molesto. Rehusará
responder las preguntas del paciente. Juzgará y pondrá en evidencia sus prejuicios.
Adoptará una actitud autoritaria que no favorecerá la autonomía del paciente.
Te propongo los siguientes materiales ilustrativos del estilo de comunicación pasivo o
inhibido:
En el caso del estilo de comunicación agresivo, van a resultarte útiles los siguientes
materiales:
Material
Personaje
Material
Personaje
“Signs”
Link: http://www.youtube.com/watch?v=-nrEm9KMV7I
Jason
Entrevistadora
“Mi vida sin mi”
Link: http://www.youtube.com/watch?v=a5a3D2aj43Y
“Ejemplo de eficaz comunicación”
Link:http://www.youtube.com/results?search_
query=comunicación+efectiva&sm=1
Médico
“El Doctor”
Link: http://www.youtube.com/watch?v=khWp4HsczMk
Médico
(Primera parte)
¿Cómo es una persona que exhibe un estilo de comunicación agresivo?
“Defiende en exceso sus derechos e intereses personales, sin tener en cuenta
los de los demás”.
Castanyer, O. (1996)
Suelen ser personas extremadamente demandantes, y exigen un cambio en la conducta de su interlocutor usando intimidación, sarcasmo e incluso apelando a la violencia física. No les es fácil escuchar, tienen mucha dificultad para ver el punto de vista
de los demás, interrumpen, buscando monopolizar la conversación. Generalmente
provocan el rechazo o la huida por parte de los demás. También pueden generar una
conducta de “círculo vicioso” forzando a los demás a ser cada vez más hostiles y así
aumentar ellos cada vez más su agresividad.
Características que hacen a los diferentes componentes de la comunicación agresiva:
Componente NO-VERBAL
Mirada directa sin interrupciones.
Postura corporal erguida y hacía delante.
Movimientos con las manos bruscos y
amenazantes.
Expresión facial tensa y ceño fruncido.
Componente PARA- VERBAL
Tono de voz muy alto, imperativo y rápido.
Componente VERBAL
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¿Cómo es una persona que exhibe un estilo de comunicación pasivo-agresivo?
José Navas, define la comunicación pasivo-agresiva como una combinación del estilo
pasivo y agresivo, que normalmente se puede conocer como “agresión oculta” (Navas
J., 1997). Estas personas utilizan indirectamente la hostilidad, en formas socialmente
aceptables y con una motivación aparentemente amistosa. Las personas pasivo-agresivas suelen utilizar métodos sutiles e indirectos: ironías, sarcasmos, indirectas. Puede ser definida en forma coloquial como una persona que “Tira la piedra y esconde
la mano” (8).
Características que hacen a los diferentes componentes de la comunicación pasivoagresiva:
Componente VERBAL
Evita la confrontación directa. Utiliza las
indirectas, el sarcasmo, la ironía.
componente NO VERBAL
En contradicción con la conducta verbal.
Este estilo de comunicación suele ser más díficil de identificar, pues como se ha dicho,
el que lo presenta tiene una postura de abierta conformidad con lo que esta pasando.
Probablemente la mejor manera de detectarlo es percibir las contradicciones que genera en el otro su actitud. Parece estar agradando y satisfaciendo con sus dichos pero
el interlocutor se siente molesto y agredido con “algo” de lo que se esta poniendo en
juego en ese encuentro.
Interrumpe.
Monopoliza la conversación.
Puede utilizar insultos y amenazas.
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Para el estilo de comunicación pasivo-agresivo puedes ver:
Material
Personaje
“El retrato de Dorian Gray”
Link: http://www.youtube.com/watch?v=AcXHzLAfPDY
Lord Henry Wotton
Los estilos de comunicación en el equipo médico de salud
En los últimos tiempos distintas organizaciones sanitarias, se han interesado en valorar y actuar sobre distintos aspectos organizacionales con el fin de mejorar el relacionamiento intra-institucional y brindar una mejor calidad asistencial. En base a estas
valoraciones, se han puesto de manifiesto comportamientos y conductas dentro de
los miembros de los equipos de salud que se han nombrado como “disruptivas”.
EJERCICIO PRÁCTICO
Acerca De Los Estilos De Comunicación
El siguiente ejercicio puede ayudar a la auto-reflexión sobre los distintos estilos que
habitualmente usamos al comunicarnos con otros.
A continuación verás una serie de afirmaciones que usualmente una persona podría decir.
¿Con cuál de estas expresiones te identificarías tú?
¿A que estilo de comunicación se refiere cada una?
Para La American Medical Association, ésto es “un estilo de interacción con otros médicos, personal, pacientes, familiares u otras personas, que interfiere con la atención
y el cuidado del paciente dentro un modelo crónico y repetitivo. Excluyéndose de esta
definición algún exabrupto ocasional o la crítica ofrecida en buena fe”. (AMA, Joint Comission, 2008).
¿Dentro de las que tú identificaste como tuyas, cual sería el estilo predominante?
Este estilo agresivo de comunicación entre los miembros del equipo, estaría incluyendo actitudes como: comentarios racistas, étnicos o sexistas, comentarios rudos en voz
alta,
intimidación, lenguaje ofensivo, sarcasmo ofensivo o cinismo, amenazas de violencia
o litigio, acoso sexual o exigencias de un trato especial, asi como también incluye comportamientos como podrían ser: arrojar instrumentos.
3. Si alguien piensa diferente a mi, es porque está equivocado.
Aunque también se hablan de actitudes pasivas, que incluirían: la resistencia o negativa a desempeñar tareas o responder a preguntas, la demostración de actitudes no
cooperativas durante las actividades habituales, no devolver las llamadas telefónicas,
usar un lenguaje condescendiente, o la impacientarse frente a preguntas del otro (9).
Por lo dicho, se han reconocido varios tipos de comportamientos disruptivos en algunos equipo de salud, los cuales no necesariamente son siempre de tipo agresivo. La
siguiente figura esquematizaría lo dicho (10).
Para finalizar
• Los estilos de comunicación dan cuenta de la forma en que las personas se
comportan en las interacciones sociales.
• El estilo de comunicación asertivo se da en personas que muestran un
desarrollo adecuado de las habilidades de comunicación.
• Los estilos de comunicación inhibido, agresivo o pasivo-agresivo, dan cuenta
de personas con escasas habilidades sociales.
• Utilizar el concepto de estilos de comunicación como una herramienta, para
identificar nuestro propio estilo de comunicación como el de los demás, permite
entender algunas de las barreras que pueden presentarse en los encuentros
clínicos, contribuyendo a mejorar el resultado de los mismos.
1. Expreso lo que siento.
2. Tengo miedo de herir a los demás con mis comentarios.
4. No me gusta enojar a los demás.
5. No suelo preguntar lo que quiero saber para no incomodar.
6. No temo en expresar una opinión diferente.
7. Impongo casi siempre mi punto de vista.
8. Ante una crítica pienso que el otro tiene razón y soy yo el que fallo.
9. Ante una crítica siempre pienso que el otro está equivocado.
10. Tengo fama de no comprometerme con las cosas.
11. Puedo aceptar una crítica en forma constructiva.
12. Adopto una conducta pasiva frente a los problemas.
13. Frente a los problemas intento encontrar soluciones.
14. No tengo problema en aceptar las ideas de los demás cuando las encuentro
adecuadas.
15. Suelo utilizar la ironía y el sarcasmo en mis interacciones comunicacionales.
16. Cuando cometo errores suelo tomarlos como fuente de aprendizaje.
17. Cuando alguien no se comporta como yo quiero utilizo la amenaza.
18. Puedo mirar a los ojos a mis interlocutores.
19. Si algo me molesta me callo y no digo nada.
20. Puedo expresar mis discrepancias.
21. Me doy por vencido fácilmente.
22. Cueste lo que cueste, consigo lo que quiero.
23. Suelo estar en contra de todo y a favor de nada.
24. Suelo tomar la iniciativa y luego me arrepiento.
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Manual de Habilidades Comunicacionales
Referencias Bibliográfícas:
(1) Smith, M.J. (2003).
Cuando digo no, me siento culpable.
Barcelona, España: Nuevas ediciones de bolsillo.
(2) Castanyer Mayer-Spiess, O. (2013).
La asertividad. Expresión de una sana autoestima.
Bilbao, España: Desclée de Brouwer S.A.
(3) Van-der Hofstadt, C. J. & Navarro, F (2004).
Las habilidades de comunicación como elemento básico en la formación del médico.
Semergen. Vol 30, Nº11:552-6.
(4) Petit, C. & Graglia, S. (2004).
Introducción a la psicología social para estudios de turismo.
Córdoba, Argentina: Editorial Brujas.
(5) Van-der Hofstadt, C. J. (1999).
Habilidades de comunicación aplicadas. Guía para la mejora de las habilidades de
comunicación personal.
Valencia, España: Promolibro.
(6) Leyva, E & Loicell, R. (2011).
Programa de superación dirigido al perfeccionamiento del estilo de comunicación de los
maestros de la educación primaria.
Cuba. Recuperado de EUMEDNET (Enciclopedia virtual): http://www.eumed.net/librosgratis/2011a/933/index.htm.
(7) Watzlawick,P. Beavin,J. & Jackson,D. (1971).
Teoría de la comunicación humana. Interacciones, patologías y paradojas. Buenos Aires.
Argentina: Tiempo Contemporáneo.
¿Qué es más
importante, qué
digo o cómo lo digo?
La comunicación
verbal y no-verbal
Lic. Psic. Cecilia Durán
El proceso de comunicación entre dos o más personas se establece a través de la comunicación verbal y no verbal. La manera que se combinan entre si ambos tipos de
comunicación, tanto sea en concordancia o en contradicción, determinarán la forma
en que los mensajes son decodificados y comprendidos.
La comunicación verbal y su relación con los elementos no verbales
La comunicación verbal consiste en la trasmisión de mensajes a través de la palabra.
Puede trasmitirse de forma oral por medio de la palabra hablada, en forma escrita a
través de signos gráficos o a través del lenguaje de señas.
La comunicación no verbal complementa la emisión del mensaje a través de la gestualidad y los elementos paraverbales. El tono de voz, el ritmo y cadencia ayudan a
enfatizar su intención.
La comunicación no verbal puede, apoyar, complementar, contradecir o sustituir la comunicación verbal. Algunos ejemplos:
(8) Navas-Robleto, J.J. (1998).
Modificación conductual y disciplina asertiva: un manual de procedimientos para
maestros, padres, profesionales.
San Juan, Puerto Rico: Publicaciones Puertorriqueñas.
Apoyar:
“Me encuentro muy enojado con esta situación”, golpeando el puño contra su
escritorio, frunciendo el seño, apretando los dientes, postura corporal hacia
adelante.
(9) Joint Comission (2008).
Model Medical Staff Code of Conduct. AMA (American Medical Association).
Recuperado en http://www.jointcommission.org/assets/1/18/SEA_40.PDF
Complementar:
“Estoy preocupado por la salud de mis padres”, llevando las manos a la cabeza,
mirada fija, hombros caídos.
(10) Godino, M., Bagnulo, H., Barbato, R., Sposito, P & Porcides, F. (2010).
El comportamiento médico disruptivo (Cuándo el silencio puede matar). Florida,
Uruguay: El diario médico. DM. Año XIII, Nº124: 4-5.
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Manual de Habilidades Comunicacionales
Contradecir:
“No me encuentro triste, ni desganado”, con un tono de voz suave y casi silenciosa, mirada triste, hombros caídos.
Sustituir:
Ante una situación de amenaza, silencio, mirada de terror, retracción y temblor
corporal.
Autores como Van der Hofstadt (1999), subdividen la emisión del mensaje e incluso
atribuyen porcentajes a las diferentes partes. Dentro del proceso global de comunicación los elementos no verbales (cuarenta por ciento), junto con los para-verbales
(cuarenta por ciento) poseen un peso de un ochenta por ciento respecto a los elementos verbales. A pesar de esto, tanto el contenido (verbal) como la forma (no verbal,
para-verbal) integran un mismo mensaje (1).
La comunicación no-verbal
La comunicación no verbal se manifiesta a través de la gestualidad y del lenguaje corporal (cinésica), que se refiere al significado expresivo de los movimientos del cuerpo, que incluye: la expresión facial, los gestos, los movimientos del cuerpo, la postura
y los movimientos de manos y pies. También entendemos como comunicación no verbal a la apariencia física, olores, conducta visual, arreglo personal, vestimenta, uso de
accesorios, la conducta táctil y los silencios.
Todos estos elementos dan información acerca del estado mental y de las emociones
de las personas, el estado del cuerpo y de sus actitudes.
Durante el proceso comunicacional es importante tomar en cuenta el contexto en que
se dan los mensajes verbales y no verbales, ya que dependen del mismo para su interpretación. Resulta difícil controlar todos los aspectos de la comunicación no verbal, ya
que se realiza en gran medida de forma involuntaria. Por lo tanto se considera importante el entrenamiento en la auto-observación.
Otra forma de comunicación no verbal es la comunicación para-verbal o paralinguística. Este tipo de comunicación se relaciona con el contenido emocional y relacional
del mensaje y también con los aspectos de la personalidad del emisor y sus estilos
comunicacionales.
Son los elementos comunicacionales que acompañan a la palabra: tono de voz, timbre,
fluidez verbal, claridad del mensaje, velocidad del habla, pausas o silencios. Este tipo
de comunicación hace referencia al “cómo” se trasmite el mensaje.
En tercer lugar se encuentran los elementos de la comunicación no verbal asociadas al
medio ambiente, llamados proxémicos. La proxémica analiza como las personas utilizan y perciben el espacio físico de su alrededor, el uso y percepción del espacio social
(social y público) y personal (personal e íntimo) (foto c1 anexo). A su vez la cronémica, se refiere a la actitud respecto al tiempo que manejamos cotidianamente, por
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ejemplo como lo distribuimos en nuestras actividades cotidianas, o a la utilización de
las pausas durante la transmisión o recepción de los mensajes. Por útlimo la diacrítica es otro elemento de comunicación no verbal, referente a una forma simbólica que
manifiesta identidad grupal e individual, como el tipo de vestimenta, el uso de marcas,
los accesorios, o algún distintivo religioso (hablo como un doctor, hablo como un pastor, hablo como un político) (2).
Paul Ekman y Wallace Friesen (1969) hablan respecto al origen de la comunicación no
verbal, y señalan la existencia de tres tipos de orígenes: el primero tiene que ver con
la relación entre ciertos eventos y la actividad no verbal que se construye en el sistema nervioso de cada especie, el segundo tipo tiene que ver con la experiencia en
común de todos los miembros de una misma especie y un tercer tipo se relaciona con
la experiencia que varía entre las distintas culturas, grupos, familias e individuos (3).
Estos autores elaboraron un modelo de clasificación en cinco categorías respecto a la
conducta no verbal (4). Describen cada una de ella de la siguiente manera:
Ilustradores:
Son actos no verbales que acompañan, ilustran, acentúan, enfatizan una palabra o
una frase. Ayudan a la comunicación verbal. Cualquier movimiento corporal realizado
durante una comunicación verbal es un ilustrador. Se producen en general con el movimiento de manos, la postura corporal, los gestos o las faciales.
Muestras de afecto:
Los estados afectivos se presentan a predominio de gestos faciales, por ejemplo alegría, tristeza, rabia. Otro elemento no verbal presente en las muestras de afecto es la
postura y el movimiento corporal. En algunos momentos puede reforzar, contradecir o
no tener relación con la expresión del afecto verbal.
Reguladores:
Son hábitos que se presentan en un proceso de comunicación casi en forma involuntaria. Indican a la persona que habla que lo estamos escuchando, que continúe, que
vaya finalizando su turno de hablar. El mantener contacto visual o disminuirlo, movimientos de la cabeza, afirmando o negando.
Adaptadores:
Son conductas no verbales que se desarrollan en la niñez y que su función se relaciona con “esfuerzos de adaptación para satisfacer necesidades, cumplir acciones, dominar emociones, desarrollar acciones sociales”. Son ejemplos de ellos:
• Rascarse, frotarse, apretarse (asociado a la hostilidad y agresividad desplazada
hacia si mismo) o Taparse los ojos (asociado a la vergüenza y la culpa).
•Movimiento de manos y pies (considerados como indicadores de ansiedad).
La Barre (1985) plantea que para el desarrollo de las habilidades verbales y no verbales se necesita: motivación para la mejora de las mismas; actitud hacia el aprendizaje de dichas habilidades; conocimiento de las mismas y práctica constante con su
consecuente retroalimentación al practicarlas (5).
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Manual de Habilidades Comunicacionales
Atender a la comunicación no verbal en la práctica médica.
En la entrevista médica se destaca la importancia en primer lugar de atender a la comunicación verbal y no verbal tanto del médico como del paciente. Habilidad que debe
ser aprendida durante toda la carrera profesional. Los pacientes en general observan
los mensajes no verbales de los médicos atentamente, por diferentes razones: para
controlar la situación, buscando seguridad y miradas tranquilizadoras, por desconfianza, pensando que van a descubrir lo que se le esconde, como anticipación
a la información que el médico les va a brindar, o como suplemento completando la
información verbal que le ha sido brindada (6).(Foto c4, anexo).
Existen situaciones en entrevistas médicas en que se dificulta el control de la comunicación no verbal, por ejemplo cuando se evita la mirada del paciente en el momento
que se va a comunicar una mala noticia, o cuando se utiliza un tono fuerte de voz, a
través del cual se filtra el enojo hacia el paciente (foto c3, anexo), por ejemplo, cuando este no adhiere a las indicaciones médicas; o una postura distante, con el cuerpo
inclinado hacia atrás y los brazos cruzados mostrando una actitud de superioridad o
distanciamiento afectivo hacia quien consulta. (foto c2, anexo).
Los efectos de estas conductas pueden afectar emocionalmente al paciente, afectando así la relación médico-paciente, y en consecuencia interferir en la adaptación a la
enfermedad, en la adhesión al tratamiento y en el accionar clínico y terapéutico en
general.
El proceso de aprendizaje sobre nuestra propia comunicación no verbal se basa en la
auto observación. Orientando nuestra atención al adecuado contacto visual, la actitud
respetuosa, los gestos que favorezcan la escucha, evitando apremios de tiempo o interrupciones.
sobre la mejilla, mirada fija y temerosa. El médico comienza su consulta, preguntando
como ha pasado, haciendo referencia al estudio que el había solicitado e inmediatamente indaga acerca de las señales no verbales del paciente: Le dice “Lo noto preocupado, ¿qué le pasa?”. Esta sola frase produce efectos positivos en la comunicación
médico-paciente. Proporcionando al médico el conocimiento acerca de la percepción
subjetiva del paciente con respecto a su situación de enfermedad, o su situación de
incertidumbre diagnóstica; lo habilita a hablar de sus preocupaciones, temores y
creencias. Asimismo brinda herramientas para la comunicación de los resultados de
la resonancia magnética, sean favorables o desfavorables, y permite aclarar falsas
creencias en relación al diagnóstico. Pero, por sobre ello, favorecerá una relación de
confianza y mutua colaboración entre ambos.
En resumen:
Todos nos comunicamos, siempre nos comunicamos, incluso cuando no queremos
hacerlo. Dentro de un proceso de transmisión de mensajes los elementos no verbales
predominan en relación a los elementos verbales. La relación existente entre ellos,
tiene que ver con que estos elementos pueden acompañar, contradecir, ilustrar o regular lo dicho verbalmente, así como también son un medio para la expresión de los
afectos.
El atender a los elementos no verbales durante un proceso comunicacional cualquiera
sea el contexto, la escucha activa y la retroalimentación, optimizan la información recabada y ayuda a construir la relación.
Ejemplo 1:
Es el caso de una paciente de 30 años, que consulta por tercera vez por síntomas gástricos de 6 meses de evolución. Cuando habla realiza gestos de molestia y de disgusto
ante las preguntas del profesional. El profesional continua indagando la semiología
de los síntomas, evitando poner en palabras las señales no verbales que ella le esta
brindando. Podría decir “la veo molesta, ¿qué le pasa?” o “le está pasando alguna otra
cosa, que yo no le haya preguntado” o “dígame que le pasa, la veo enojada”. Como consecuencia la paciente comienza a actuar cada vez más molesta y respondiendo con
monosilábos. Ante los claros signos de enojo de la paciente el médico apura la anamnesis y el exámen físico, deja de mirarla, pone un tono de voz enfático y comienza a
brindar información acerca de sus planteos y la paraclinica que se necesita para confirmarlos, pero la paciente ya no lo escucha, y se retira del consultorio, y médico y paciente se quedan sin saber nuevamente que está pasando.
Ejemplo 2:
Paciente que consulta por cefaleas de un año de evolución, con múltiples estudios que
no han informado la causa del síntoma. En esta consulta viene con los resultados de
una resonancia magnética indicada por el médico tratante hace un mes. El paciente se
presenta al profesional con facies de preocupación, hombros caídos, su mano derecha
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Manual de Habilidades Comunicacionales
¿Que está
sucediendo
que es difícil
comprendernos?
Interferencias en
la comunicación:
Barreras y Filtros
Referencias Bibliográfícas:
(1) Van-der Hofstadt, C. J. (1999).
Habilidades de comunicación aplicadas. Guía para la mejora de las habilidades de
comunicación personal.
Valencia, España: Promolibro.
(2) Hall ET. (1985).
Comunicación no verbal: perspectiva básicas.
En Knapp M.L. (1985) La Comunicación Verbal.
Bs. As. Argentina. Ed. Paidos: pp 25-26.
(3) Birdwhistell, R. (1985).
Comunicación no verbal: perspectivas del desarrollo.
En Knapp M.L. (1985) La comunicación Verbal.
Bs. As. Argentina.Ed. Paidos: pp 47-51.
(4) Knapp M. (1985).
La Comunicación Verbal.
Bs. As., Argentina. Ed. Paidos: pp 180- 204.
(5) La Barre W. (1985).
La capacidad de emitir y recibir señales no verbales.
En Knapp M.L.(1985) La comunicación Verbal.
Bs. As., Argentina.Ed. Paidos: pp 323-325.
(6) Vidal y Benito M.C. (2010)
Comunicación no verbal.
En Vidal y Benito M.C. (2010) Relación médico paciente: Bases para una
comunicación a medida.
Bs. As. Argentina: Lugar Editorial.
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Comisión Sectorial de Enseñanza / Universidad de la República
Lic. Psic. Ana Bentancor
Muchas veces cuando intentamos comunicarnos, percibimos que no logramos
comprender exactamente lo que nos están intentando trasmitir, ni decir lo que
deseamos. En este capítulo te ayudaremos a detectar cuales pueden ser las
interferencias que están en juego para que eso suceda, y a encontrar maneras
de minimizarlas a través de ejemplos sencillos. Conocer las interferencias propias y externas, optimiza la calidad de la comunicación, y el tiempo invertido
en ella.
¿Qué son las interferencias en la comunicación?
Las interferencias en la comunicación son aquellos obstáculos que distorsionan la expresión y la recepción de los mensajes, haciendo más difícil o directamente imposible
el cumplimiento del objetivo comunicacional (1). A estos obstáculos se los denomina
barreras.
Según Van-der Hofstadt todo proceso comunicacional donde se emite y recibe un
mensaje en condiciones óptimas, tiene alrededor de un 80% de pérdida sobre el total
del mensaje original (2). Así resulta comprensible que existan razones por las cuales
las comunicaciones interpersonales puedan fallar. Para confirmar si el mensaje esta
llegando en forma efectiva, es importante que el comunicador busque retroalimentación.
Si el resultado es una mala comprensión, se debería pensar ¿Qué está alterando lo que
estamos trasmitiendo?
Departamento de Psicología Médica / Facultad de Medicina
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Manual de Habilidades Comunicacionales
Existen muchos tipos de barreras y estas pueden aparecer en cualquier etapa del proceso comunicacional, desdibujando la intencionalidad original del mensaje y generando una cadena de “sobre interpretaciones” o malos entendidos. Nuestra aspiración es
lograr una comunicación efectiva, vale decir, un proceso interactivo completo, donde
cada integrante recibe retroalimentación sobre cómo se interpretó el mensaje, si se
entendió y qué impacto tuvo en el otro. El énfasis estará en la interdependencia entre
emisor y receptor, y los aportes e iniciativas de cada uno. El objetivo de la comunicación se convierte en el establecimiento de una base común de entendimiento mutuo.
La comunicación efectiva o eficaz se puede definir, entonces, como el producto resultante de la puesta en funcionamiento de una serie de habilidades, que permiten
a las personas transmitir y recibir de la manera más fiel posible el contenido de sus
mensajes, logrando la menor interferencia posible.
Un comunicador eficaz, entonces, debe ser consciente de estos obstáculos y debe
tratar de reducir su impacto. Para ello deberá recurrir a un permanente ejercicio de
comprensión y verificación de los mensajes. De esta forma, se están poniendo en juego habilidades relacionadas con la escucha activa y la escucha reflexiva, que ayudarán
en el manejo de las barreras, y por lo tanto orientará hacia una comunicación efectiva,
logrando relaciones interpersonales de mayor calidad, así como también generando
ambientes de relacionamiento más confortables y saludables.
¿Cuáles son esas barreras u obstáculos?
Existen muy distintos tipos de obstáculos, estos pueden deberse a situaciones materiales (lugares con mala iluminación, ventilación, recepción o acústica); condiciones
sensoriales (presencia de ruidos, dificultades visuales o auditivas); entornos culturales (prejuicios, códigos, jergas); características personales (filtros, emociones, actitudes), o referidas a los sistemas organizacionales (instituciones) A modo de sistematización, nos referiremos en primera instancia a la clasificación según los componentes
de la comunicación realizada por Van der Hofstandt. Luego se mencionarán aquellas
barreras que están presentes en todos los integrantes de la comunicación (las debidas a entornos culturales, a las características personales y a los sistemas organizacionales).
Según los componentes de la comunicación, Van der Hofstandt las clasifica en tres
grupos:
1) Los relacionados con quién promueve la comunicación- Emisor (Tabla 1).
2) Los que provienen de quién es objetivo de la intención comunicativa- Receptor
(Tabla 2).
3) Aquello que afecta el canal comunicativo- Las barreras del medio ambiente o
el entorno (Tabla 3).
Es importante destacar, que la carencia de habilidades comunicacionales es
una de las barreras más frecuentes.
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¿Las jergas o códigos intraculturales pueden operar como barreras en la comunicación?
Barreras relacionadas con diferencias culturales Las normas de interacción social varían mucho en las diferentes culturas, al igual que la forma en que se expresan las
emociones. Un ejemplo claro de eso es el concepto de espacio personal, el cual varía
entre las culturas y entre diferentes entornos sociales.
Las diferencias de idioma y la dificultad en la comprensión de acentos desconocidos
han mostrado a muchos profesionales que los factores raciales y étnicos pueden actuar como impedimentos o barreras que interfieren en una comunicación eficaz. Los
malentendidos que surgen de las diferencias culturales en la comunicación verbal y
no verbal pueden conducir a percibir al otro con extrañeza o a la incapacidad para desarrollar confianza y empatía (3).
Dentro del ámbito de la medicina, los patrones culturales o sistema de creencias de
algunos sectores de la sociedad, que no son advertidos y manejados adecuadamente
por el equipo de salud, pueden llevar a provocar dificultades de relacionamiento entre médicos, pacientes y sus familias. Es el caso por ejemplo, de un paciente que usa
tratamientos caseros, que son parte de su tradición familiar. Lo mismo se aplica a los
hábitos de alimentación, de ejercicio, del uso de alcohol. Esto puede generar dificultades en el proceso de adhesión al tratamiento.
¿Que son los filtros?
Los filtros son aquellas barreras internas que funcionan como “barreras mentales”.
Estos surgen de los valores, experiencias personales e historia de vida. Un ejemplo de
ello son los prejuicios, donde se utilizan interpretaciones estereotipadas, que se repiten de manera rígida sin tener en cuenta la pertinencia de su aplicación o el análisis de
la situación donde se aplicará.
¿QUÉ ES UN PREJUICIO?
El Diccionario de la Real Academia de la Lengua define el concepto de prejuicio
como la “opinión previa y tenaz, por lo general desfavorable, acerca de algo que
se conoce mal” (Real Academia, 2001) y a la acción de prejuzgar como “juzgar
de las cosas antes del tiempo oportuno, o sin tener de ellas cabal conocimiento”
(Real Academia, 2001) (4). El prejuicio implica tanto una actitud como un proceso
cognitivo. El resultado identificable y medible generalmente se traduce en prácticas discriminativas(5). Las expectativas y los prejuicios pueden llevar a falsos
supuestos o estereotipos acerca de la realidad. Si un prejuicio está presente en
el contexto comunicacional, es esperable que se distorsione aquello que se esta
escuchando, uno escuchará mas su voz interna que lo que realmente se esta intentando comunicar, y de este modo se puede arribar a conclusiones incorrectas. Todos los individuos, en su carácter de seres sociales y pertenecientes a un
entorno cultural presentan diversos tipos de prejuicios. Estos promueven una
predisposición a interpretar mensajes con cierto sesgo o recorte de la realidad,
dependiendo de variables como por ejemplo la edad, la raza, el sexo, el nivel socio cultural. Si observamos este aspecto estrictamente dentro del ámbito de la
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Manual de Habilidades Comunicacionales
medicina, no es de extrañar que la presencia de estos filtros tengan un efecto
directo en la forma en que la medicina es practicada. Existen artículos, en particular los publicados por el Institute of Medicine, una organización estadounidense sin fines de lucro que proporciona información y asesoramiento basados en
la evidencia en materia de medicina y salud, que han sugerido que los prejuicios
y la discriminación afectan directamente a la recepción de ciertos grupos de la
población en los servicios de salud (Spencer-Rodger, Mc Govern, 2002). En un
estudio donde se pretendía estudiar las disparidades raciales y étnicas en el cuidado de la salud, se encontró que los proveedores de cuidado de la salud presentaban comportamientos, suposiciones y actitudes que podían tener un efecto
perjudicial e influir en la salud de los usuarios. Se identificaron prácticas de salud
discriminatorias en dos niveles: dentro de la estructura de atención de la salud
(discriminación sistémica) y otra interpersonal, como ser la discriminación que
resulta de “sesgos, prejuicios, estereotipos y la incertidumbre en la comunicación clínica” (6).
BARRERAS PSICOLÓGICAS Y EMOCIONALES
El estado psicológico puede influir en cómo se emiten y reciben los mensajes (7).
Por ejemplo, si alguien tiene intensas preocupaciones personales, seguramente
podría estar más propenso a presentar desinterés, falta de atención, y por lo tanto no se encontraría en condiciones optimas de estar receptivo al mensaje. La dificultad de empatizar con el otro, es decir, la capacidad de ponerse en el lugar de
otro para comprender mejor sus necesidades, motivaciones y preocupaciones,
puede constituirse en otra barrera importante, para comprender mejor este aspecto como barrera en la comunicación sugerimos leer el capitulo sobre empatía.
Otro estado emocional que puede constituir una barrera en la comunicación es la
ira. Cuando alguien esta enojado o predomina un estilo de comunicación agresivo, puede ser más proclive a decir cosas inadecuadas, afectando la comunicación
efectiva de manera negativa, y hasta de manera irreversible. Las personas con
baja autoestima o estilo inhibido de comunicación, suelen no sentirse cómodos
durante el proceso comunicativo, sobre todo si deben hablar con extraños, o figuras de autoridad como el médico o la enfermera. Pueden sentir vergüenza de
expresar lo que sienten o hacer lecturas negativas en los mensajes que escuchan. La contrapartida es cuando el profesional de la salud se siente incómodo
frente a ciertos temas (por ejemplo la sexualidad) o con ciertas personas (por
ejemplo, pacientes mayores, pacientes también médicos, pacientes famosos).
Esto hace que para estas personas algunos temas puedan resultar inmanejables, obturando el proceso comunicativo.
BARRERAS ACTITUDINALES
Este subtipo de barreras se caracterizan por presentarse mediante comportamientos o percepciones que impiden que las personas se comuniquen con eficacia. Las barreras actitudinales en la comunicación pueden ser resultado de
rasgos de personalidad como el oposicionismo, la pasividad, la arrogancia, la hostilidad, la suspicacia o la aprehensión. También puede deberse a la resistencia al
cambio o la falta de motivación.
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Barreras fisiológicas y físicas
Las barreras fisiológicas pueden resultar del estado fisico de los participantes, por
ejemplo, un receptor con audición reducida no puede captar la totalidad de una conversación hablada sobre todo si hay ruido de fondo significativo.
Las barreras físicas a la comunicación no verbal (no videntes) operan impidiendo
captar la totalidad del mensaje y por ejemplo, al no ser capaces de ver las señales no
verbales, gestos, postura y lenguaje corporal en general, pueden hacer que la comunicación sea menos eficaz, es importante en estos casos compensar esta dificultad
con otros mecanismos, como por ejemplo un mayor aumento o desarrollo de la imaginación y la percepción.
Un ejemplo de una barrera física para la comunicación es la disposición de las personas
en el espacio. La comunicación es más fácil si las personas están a la misma altura o si
no hay obstáculos entre ellos (escritorio, computadora). Otras barreras fisicas son la
iluminación, la temperatura ambiente, los ruidos externos, el ambiente poco acogedor.
Barreras sistémicas
Se refieren a barreras propias de las organizaciones o instituciones que cuentan con
sistemas ineficientes o inadecuados de información o canales de comunicación poco
operativos. Desde el punto de vista organizacional se observa una falta de comprensión de las funciones y responsabilidades de cualquiera de las partes, ya sea porque
no es adecuada la forma en que estas pautas se transmiten, o porque una vez trasmitidas y comprendidas es difícil para quien debe llevarlas adelante.
En estas organizaciones, los individuos pueden ser poco claros al transmitir el perfil o
rol de determinados cargos, y por lo tanto quienes luego los ocupan, no saben lo que
se espera de ellos. Esto ocurriría por ejemplo en un ambiente altamente burocrático
funcionando de manera ineficaz. Por ejemplo se observa en algunas organizaciones,
empresas o grupos de trabajo la dificultad de mantener la retroalimentación o feedback en la comunicación con los usuarios, no existen ni se generan relaciones de confianza y por lo tanto la credibilidad se encuentra altamente debilitada.
Así mismo la cantidad de información transmitida en el mensaje no resulta suficiente
y se maneja generalmente de manera unidireccional. También es de destacar aquí los
aspectos materiales de las organizaciones, como por ejemplo, la infraestructura edilicia inadecuada, los tiempos cronológicos necesarios para los intercambios comunicacionales y con los que se cuentan realmente. Es probable también que los aspectos de
tipo económico (dinero destinado a recursos, presupuestos, salarios, incentivos) puedan favorecer o perjudicar, funcionando como barreras sistémicas en la comunicación.
En las instituciones de asistencia médica esto reviste una importancia crítica. La persona que para ver a su médico pasa por trabas administrativas, esperas o molestias
va a llegar mal predispuesta a la consulta. Lo mismo le sucede al equipo asistencial
cuando siente que la institución no responde adecuadamente.
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Manual de Habilidades Comunicacionales
Tabla 1
Conclusiones
De lo dicho anteriormente, podemos ver la relevancia e impacto que tienen las barreras en la comunicación para la creación y el mantenimiento de las relaciones interpersonales, y por lo tanto también, para el sostenimiento de la vida social. Por lo cual es
de gran importancia poner en practica las acciones adecuadas que permitan minimizarlas o contrarrestarlas.
Barreras del EMISOR
El código utilizado
• Falta de código en común
• Ambigüedad del mensaje (7) utilización
inadecuada de la redundancia
Las barreras pueden constituirse como obstáculos en tanto no se tenga asumida su
presencia y el efecto que generan, así como también cuando no se ejercitan las habilidades necesarias para traspasar dichas barreras.
La habilidad personal
• Falta de habilidades de comunicación
• Filtros
• Actitudes negativas
• Falta de capacidad de autocontrol
Adaptación del Libro de las Habilidades de Comunicación. (C. Van der Hofstadt, 200 3)
El primer paso es identificarlas y el segundo es modificarlas, para lo cual te proponemos los siguientes ejercicios.
Tabla 2
Barreras del RECEPTOR
EJERCICIO PRÁCTICO
Prestando atención a los ruidos y barreras existentes
El objetivo de este ejercicio es prepararse para una entrevista. Plantéate realizar este
ejercicio con un compañero de clase para luego discutir entre ambos las conclusiones
a las que arriban.
Relacionadas con la habilidad
personal
• Falta de habilidad de comunicación
• Filtro
• Defensa psicológica
Carencia o inadecuada búsqueda
de feedback
• ¿Mi mensaje fue decodificado
adecuadamente?
• ¿He comprendido correctamente la
intención comunicacional del otro?
Observa el lugar donde está planteada hacer la entrevista y obsérvate tu
mismo y responde las siguientes preguntas:
¿Qué ruidos, barreras y filtros identificas en este lugar de trabajo, en el momento presente?
Se te ocurren algunas estrategias para minimizar o erradicar si es posible,
dichos factores.
EJERCICIO PRÁCTICO
Prestando atención a tus filtros personales
Te invitamos a que reflexiones como operan tu caso los distintos filtros posibles (prejuicios, barreras emocionales y actitudinales), puedes tomar como ejemplo tus vínculos en la facultad o en tu entorno.
Adaptación del Libro de las Habilidades de Comunicación. (C. Van der Hofstadt, 2003)
Tabla 3
Barreras relacionadas con el
AMBIENTE
Medio ambiente
• Ruidos, teléfonos, frío, calor
Características físicas del espacio
• Espacios pequeños o demasiado grandes
• Falta de privacidad
• Mobiliario inadecuado o inexistente
• Falta de climatización
Organización de la actividad
• Interrupciones reiteradas
• Aglomeración de personas
Adaptación del Libro de las Habilidades de Comunicación. (C. Van der Hofstadt, 2003)
¿Cuáles piensas que afectan tu comunicación efectiva?
¿Qué podrías hacer para modificarlos?
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Manual de Habilidades Comunicacionales
Referencias Bibliográfícas:
(1) Watzlawick, P., Helmick Beavin, J. & Jackson D.D. (1985).
Teoría de la Comunicación Humana (Interacciones, Patologías y Paradojas)
(Cuarta Edición).
Barcelona, España: Editorial Herder.
(2) Van-der Hofstdat, C.J.(1999).
Habilidades de Comunicación Aplicadas (Guía para la mejora de habilidades de
comunicación personal).
Valencia, España: Promolibro.
(3) Sue, D.W.& Sue, D.(1977).
Barriers to effective cross-cultural counseling. Jounal of Counseling Psychology, Vol. 24
(5), September 1977, 420-429.
(4) Real Academia de la lengua (2001).
Diccionario de la lengua española. (22ª ed.)
Madrid, España: Calpe.
(5) Guilfoyle, J., Kelly, L. & St Pierre-Hansen, N.(2008).
Prejudice in medicine, Our role in creating health care disparities. Canadian Family
Physician. Le Médecin de famille canadien, Vol 54: november 2008
(6) Spencer-Rodger, J.& McGovern, T. (2002).
Attitudes toward the culturally different: the role of intercultural communication
barriers, affective responses, consensual stereotypes, and perceived threat.
International Journal of Intercultural Relations 26 (2002) 609–631.
(7) Kenneth, B & Rossera, F.(1990)
Barriers to communication. The annals of regional science.
Springer Verlag.
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Sección 2
Entrevista
Generalidades
• ¿Es posible aprender a realizar
entrevistas? Conocimientos y destrezas
básicas para realizar una entrevista.
• ¿Por qué hablamos de encuadre en una
entrevista clínica?
• El rol en la práctica clínica.
• La importancia de ponerse en el lugar
del otro: la empatía.
• Los vínculos en la práctica médica:
Aprendiendo a generar un buen rapport
con el paciente.
• Escucha activa, escucha reflexiva y
escucha empática: pilares para una
atención centrada en el paciente.
• La auto-observación.
Manual de Habilidades Comunicacionales
¿Es posible
aprender a realizar
entrevistas?
Conocimientos y
destrezas básicas
para realizar una
entrevista
Lic. Psic. Berta Varela
La práctica de la medicina incluye conocimientos técnicos y clínicos. Entre estos últimos se encuentra el desarrollo de las habilidades interpersonales y comunicacionales
que permitan escuchar, comprender y ayudar a otros. Para desarrollar buenas prácticas profesionales se necesita formación en habilidades que permitan conducir entrevistas de acuerdo con distintos fines o propósitos. Es importante tener, además, la
disposición a analizar lo que ocurre en la relación médico- paciente y en la comunicación que allí se establece.
¿Qué es una entrevista?
La entrevista es una técnica o instrumento de recolección de información. Se trata
también de un método de investigación utilizado por distintas disciplinas (como, por
ejemplo, la sociología, la psicología, la antropología, la medicina) con el fin de obtener
información o conocer a la persona.
En una entrevista, como en cualquier relación interpersonal, se establece un proceso
de comunicación entre dos o más personas. En dicho proceso interviene la palabra,
pero intervienen también los gestos, las actitudes, los sentimientos y emociones. De
este modo se constituye la interrelación verbal y no verbal entre los participantes, ya
que la conducta de uno es estímulo para el otro. La calidad de la comunicación que
se establece durante la entrevista se relaciona con la apertura y la disposición que
manifieste el entrevistado para su realización, y con las habilidades que tenga el entrevistador para la escucha reflexiva (para entender mas sobre esta escucha ver el
capítulo referente a ella).
Los roles en una entrevista se fijan de antemano; en este caso dichos roles son los de
entrevistador y entrevistado. El entrevistador interviene para conocer la perspectiva del entrevistado sobre lo que se busca indagar, lo que está pensando y sintiendo
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y lo que no es directamente observable mediante los sentidos. A través de la entrevista se puede conocer los sentimientos, motivaciones, intenciones, pensamientos y
la forma de vida de la persona, lo que fue relevante en el pasado, su biografía o sus
aspiraciones a futuro.
¿Qué tipo de entrevistas existen?
Se utilizarán distintas modalidades de entrevista según los objetivos que nos propongamos, las circunstancias generadas en el transcurso de la entrevista, y el contexto
en el cual se realiza. La selección del tipo de entrevista se relaciona con el trabajo a
realizar. De este modo, las entrevistas se pueden clasificar de la siguiente manera:
• Según el ámbito o disciplina que la use:
entrevista periodística, entrevista clínica, entrevista médica, y otras.
• Según su objetivo:
entrevista de evaluación, entrevista para obtener información, o entrevista de
investigación.
• Según el tipo de pregunta que formule:
abierta, o cerrada (estructurada).
• Según el rol que desempeña el entrevistador:
libre, semidirigida o dirigida.
La realización de entrevistas es una práctica necesaria en muchas profesiones y disciplinas, pero en cada una de ellas aparecen variantes de acuerdo con su especificidad.
En medicina el tipo de entrevista realizada se relaciona con la transición del modelo
biomédico de la salud al modelo biopsicosocial. Distintas escuelas de medicina han
desarrollado modelos de este tipo de entrevista. (Como se verá en el capítulo que habla de la entrevista de Kalamazoo).
La práctica de la entrevista también varía dentro de cada disciplina de acuerdo con los
objetivos que se proponga. Por ejemplo, la entrevista de evaluación es una práctica muy usual en el ámbito laboral, o en psicología educacional. En este caso el interés
es del entrevistado, quien solicita la entrevista para obtener un trabajo, en tanto el
entrevistador busca conocer si el solicitante tiene el perfil adecuado para el cargo.
La entrevista para obtener información y la de investigación son utilizadas por
periodistas, y por investigadores de distintas disciplinas. En estos casos el interés surge del entrevistador, quien solicita la entrevista.
En la entrevista abierta el entrevistador tiene amplia libertad para realizar preguntas o para intervenir en el curso de ella. La entrevista periodística o la entrevista en
profundidad -muy utilizada por sociólogos- son ejemplos de esta modalidad.
En la entrevista cerrada o estructurada los temas están establecidos de antemano y las preguntas ya ordenadas, no pueden ser modificadas por el entrevistador. Un
cuestionario o una encuesta son ejemplos de esta modalidad.
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Manual de Habilidades Comunicacionales
La entrevista abierta posibilita una investigación más profunda, mientras que la entrevista cerrada permite una mejor comparación sistemática de datos si se trata de
una investigación o de una comparación entre dos candidatos.
Según el tipo de conducción o de rol que adopte el entrevistador la entrevista puede
ser libre, semidirigida o dirigida.
En la entrevista libre se le otorga plena libertad de expresión a quien se está entrevistando. Este tipo de entrevista puede utilizarse, por ejemplo, con la finalidad de
indagar de manera preliminar en una investigación.
En la entrevista semidirigida el entrevistado tiene plena libertad de expresión,
pero limitada a ciertos temas. Dichos temas se expresan implícita o explícitamente en
una pauta de entrevista que se le explica al entrevistado. Esta entrevista le permite
cierto nivel de intervención al entrevistador para facilitar el proceso dialógico en torno
al tema o los temas de interés.
La entrevista dirigida es muy parecida a una encuesta, ya que se limita la posibilidad de expresión del entrevistado. Se utiliza cuando se tiene ya un conocimiento general de un tema y se quiere profundizar en un aspecto.
El entrevistador debe respetar lo convenido con la persona que dio la entrevista,
lo cual quedó expresado en el consentimiento que se le solicitó al entrevistado antes del inicio de la entrevista. El entrevistador no compartirá aspectos de
su vida personal, ni indagará en la vida del entrevistado por curiosidad personal
más allá de los objetivos de la entrevista.
Quien realiza la entrevista debe ser capaz de dirigirla hacia un objetivo previamente determinado, vinculado a los fines específicos de su trabajo. En primer
término, es recomendable dar consignas comprensibles y sencillas, que le permitan a la persona entrevistada comprender los objetivos de la entrevista. La
formulación de las preguntas debe ser clara, evitando aquellas que solo pueden
responderse como todo o nada o de forma polarizada. Ejemplos claros de esto
son preguntas como : “¿Usted piensa que la legalización de la marihuana es buena o mala?” “¿Usted está a favor o en contra del aborto?”
Para evitar la polarización sería mejor formular preguntas como las siguientes:
“¿Qué opinión tiene usted sobre la legalización de la marihuana?”
En el otro caso podría también pensar en un diálogo posible:
Entrevistador: ¿Cuál es su posición con relación al aborto?
Algunas claves para el entrevistador
Entrevistado: Pienso que es una inmoralidad.
Daremos algunas claves que nos parece importante tener en cuenta para la entrevista que realizan los estudiantes para trabajo de campo o para entrevistas similares re
lizadas con otros objetivos específicos.
Entrevistador: ¿Cree que puede haber alguna excepción a esto?
¿CON QUÉ OBJETIVO SE REALIZA LA ENTREVISTA?
Una entrevista debe tener un propósito explícito, por ejemplo, obtener información para un trabajo que se está realizando, o conocer alguna característica de la
población a la que se le brinda atención. Esta información es relevante para formular o confirmar hipótesis previamente establecidas, conocer las necesidades
de la población, planificar acciones de promoción o prevención en salud, entre
otras. La entrevista clínica es un tipo especial de entrevista que se utiliza para
resolver la consulta médica.
Para que la entrevista sea de utilidad se debe seleccionar en primer término la
persona a entrevistar, de acuerdo con los fines que buscamos, y en segundo término planificar la entrevista.
ACTITUD AL ENTREVISTAR
La actitud del entrevistador debe ser interesada y estimulante para quien accedió a colaborar con su tiempo para la entrevista, respetando los tiempos y el
confort del entrevistado. Debe informarse sobre los objetivos, alcances, uso que
se le va a dar a la información, confidencialidad de los datos y obtenerse el consentimiento de la persona. En ocasiones, éste debe ser firmado.
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Entrevistado: Siempre me parece un crimen.
Entrevistador: En su opinión, ¿qué cosas pueden llevar a una mujer a tomar
una decisión así?
Encuestado: Pienso que se debe tener muy buenas razones para hacer algo
así.
El entrevistador no debe predeterminar las palabras que debe utilizar el entrevistado, sino que debe facilitarle a este la libre expresión en su propio lenguaje,
de lo que quiere expresar.
En el caso de que la persona se extienda en aspectos que pueden conducir a fines no buscados, o resulte evidente que no comprendió las preguntas, se debe
intervenir reconduciendo la entrevista hacia el objetivo, aclarando la pregunta
mediante la utilización de otros términos que le faciliten al entrevistado la comprensión.
Las preguntas que se formulen deben también ser neutrales, es decir que no deben contener ellas mismas juicios de valor o inclinar al entrevistado en un sentido
determinado (por ejemplo, “¿No le parece que eso es bueno?”).
Si el entrevistador no comprende lo que dice el entrevistado debe pedir aclaración. También debe hacer uso del silencio para facilitarle su participación. No
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siempre que una persona calla significa que ha completado lo que quería decir, y
por eso el entrevistador debe darle al entrevistado tiempo suficiente para pensar y hablar, sin precipitarse a la pregunta siguiente, observando si aún está pensando sobre lo que quiere decir. Se espera que el entrevistador se abstenga de
compartir sus propias opiniones sobre temas que puedan ser conflictivos, como
preferencias políticopartidarias, parcialidades deportivas, posturas personales
frente a políticas de gobierno como vacunas, aborto, cesación de tabaco, marihuana.
Por ejemplo, en el caso del diálogo anterior, esto equivaldría a una intervención
del entrevistador como la siguiente:
Entrevistador: Yo creo que las mujeres deben ser libres para decidir si quieren
tener o no un hijo.
O la siguiente:
Entrevistador: Estoy de acuerdo con usted, el aborto es inadmisible.
¿Cuáles son las etapas de una entrevista?
De forma simplificada podemos dividir la entrevista en tres etapas: apertura, desarrollo y cierre.
En la apertura quien realiza la entrevista debe presentarse y explicitar cómo se desarrollará la misma y el tiempo que durará. Si se trata de una entrevista de investigación
se solicitará el consentimiento del entrevistado. En esta etapa es muy importante explicitar los objetivos o el alcance de la entrevista. Desde el inicio, se va construyendo
la relación con el entrevistado y se debe atender en especial a las vicisitudes de esta
relación en el transcurso de la misma.
El entrevistador inicia y conduce la entrevista y debe mantener una actitud profesional para el desarrollo de ésta. En el inicio de la entrevista quien la conduce fija el encuadre y lo explicita a la persona a quien se le va a realizar la entrevista, explicándole
cuáles son los objetivos de la misma, el lugar y la hora en que se realizará, y el rol de
cada uno.
Es muy importante que la persona a entrevistar tenga claros los objetivos que se buscan para lo cual se requiere que el entrevistador los explicite con claridad.
Si la entrevista que se va a realizar es abierta conviene, además, contar con una guía
de temas o áreas a abordar y que se espera que el entrevistado desarrolle, para poder solicitarlos y explorarlos si éste no lo hace libremente. También es de importancia
tener una actitud receptiva y flexible para atender a aquellos temas no esperados o
planificados.
El desarrollo de la entrevista se relaciona con el objetivo, o sea con el tipo y volumen de información que nos proponemos obtener. Según el tipo de entrevista que se
realice se utilizarán distintas técnicas de conducción de la entrevista de modo de no
perder de vista los objetivos. Es importante que el entrevistador cuide la estructura
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(Kurtz, 2005) de la entrevista, manteniendo el foco en los objetivos y permitiendo al
mismo tiempo, que se transcurra sobre los distintos tópicos de forma lógica y flexible.
El cierre debe jerarquizarse. En esta etapa el entrevistador puede hacer un breve
resumen de lo sucedido durante la entrevista y en caso de existir una continuación,
explicitar cómo se desarrollará. Es importante cuidar en este momento los aspectos
relacionales; por ejemplo, agradecerle a la persona entrevistada, si se le había solicitado su colaboración para una investigación. En el capítulo correspondiente se profundizará en estas etapas.
Dado que en la mayoría de los casos se trata de entrevistas solicitadas por el entrevistador, debe informarse claramente los objetivos y alcance de la entrevista, el uso que
se hará de la información, su utilidad, el manejo de la confidencialidad. Si la entrevista
va a ser grabada en audio o video este último aspecto es especialmente relevante. Se
debe obtener entonces el consentimiento de la persona que según el caso deberá ser
firmado.
¿Cómo preguntar?
Los siguientes son algunos tipos de preguntas o intervenciones que puede
realizar el entrevistador:
• Preguntas introductorias.
• Preguntas de aclaración.
• Preguntas de focalización
• Preguntas facilitación.
• Preguntas de confrontación.
Las preguntas introductorias se realizan al comienzo de la entrevista y se relacionan con la identificación del entrevistado y otra información relevante. También
sirven para hacer sentir cómodo al entrevistado en la situación de entrevista y se predisponga a colaborar activamente.
Las preguntas de aclaración sirven para lograr una mejor comprensión de lo que el
entrevistado está diciendo cuando lo que está expresando es poco claro. Para este fin
es importante también observar la concordancia de lenguaje verbal y no verbal en el
entrevistado, sus silencios y vacilaciones.
Las preguntas de focalización reconducen al entrevistado a los temas de la entrevista cuando este se deriva a otros temas, cuando está desorientado sobre cómo seguir o cuando se pierden los objetivos de la entrevista. Este aspecto se relaciona con
darle estructura a la entrevista.
Las preguntas de facilitación ayudan al entrevistado a continuar con su línea de
pensamiento, lo alientan a seguir y demuestran del interés del entrevistado.
Las preguntas de confrontación constituyen una habilidad avanzada y le permiten
al entrevistador señalarle al entrevistado contradicciones en lo que está diciendo, o
entre lo que está diciendo o haciendo.
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Manual de Habilidades Comunicacionales
Hay, sin embargo, aspectos de la personalidad o de las creencias o prejuicios del propio entrevistador (filtros) que pueden intervenir sin que este sea consciente de ellos.
Los factores culturales y educacionales pueden también interferir en una adecuada
evaluación de la situación. También la propia relación interpersonal que se establece
en el transcurso de la entrevista puede mover a actitudes y sentimientos positivos
o negativos, que interfieran con la marcha de la entrevista si no son comprendidos y
analizados. El entrevistador deberá tener disposición para la escucha activa y reflexiva, que le permite analizar las interferencias personales que impiden una adecuada
comunicación e interpretación de la situación.
¿Qué es la neutralidad?
Cuando se busca conocer la opinión del entrevistado, sus creencias y valores, el entrevistador debe abstenerse de manifestar opiniones personales y de expresar sentimientos favorables o desfavorables tanto a través de la palabra como de los gestos.
Esto significa que si el entrevistado expresa una opinión que le resulte desagradable
al entrevistador este deberá mantenerse neutral, sin manifestar disgusto ni desagrado.
Es necesario distinguir ente neutralidad y rapport , el vínculo que se establece en la
entrevista. No se puede realizar una entrevista si el entrevistador no logra establecer
un vínculo o relación con el entrevistado de modo que este este sienta que puede expresar sentimientos y opiniones. “El rapport se construye en la habilidad de expresar
empatía y comprender sin juzgar” (Patton, 1990). (Para entender mas sobre este punto leer capítulos de empatía y rapport).
El entrevistador debe tener una actitud profesional
En la actitud profesional interviene la formación específica, que nos permite planificar
y llevar adelante una entrevista. Pero esta actitud profesional supone también una
disposición a la auto-observación y la reflexión sobre la forma en que nos comunicamos y sobre los sentimientos y afectos que se desarrollan en nosotros durante la interacción.
Ronald Epstein y Edward Hundert (2002) definen la competencia profesional como el
uso sensato de la comunicación, de los conocimientos, las habilidades técnicas, el razonamiento clínico, las emociones, los valores y la reflexión en la práctica diaria para
el beneficio del individuo y la comunidad asistida. Esta competencia profesional se va
construyendo durante los años de formación y requiere de su ejercicio en las distintas
tareas y prácticas que el estudiante realice. En lo que respecta a la entrevista que el
estudiante aprenderá a lo largo de su carrera, se trata de desarrollar habilidades de
comunicación y de adquirir técnicas para realizarla.
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Referencias Bibliográfícas:
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Ciclo Básico.
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Departamento de Psicología Médica / Facultad de Medicina
61
Manual de Habilidades Comunicacionales
Dentro de este conjunto de factores intervinientes hay algunos que es recomendable
que permanezcan constantes y a esto se le llama encuadre.
¿Por qué hablamos
de encuadre en una
entrevista clínica?
Lic. Pía Correas y María del Carmen Abreu
Podemos agrupar las pautas constantes del encuadre de la siguiente manera:
Horario
TEMPORALES
Duración de la entrevista
Frecuencia
GEOGRÁFICAS
Lugar
Mobiliario
Rol
En este capítulo aprenderás la importancia de establecer ciertas pautas para la
realización de una entrevista clínica.
COMPORTAMENTALES
Confidencialidad
SOCIALES Y CULTURALES
Existen ciertas pautas que facilitan que la comunicación sea efectiva, convenciones
sobre cómo debe desarrollarse el diálogo en una entrevista clínica. El encuadre es el
concepto que las reúne y nos permite ser más eficientes.
El término encuadre surge en dos ámbitos dispares, dentro de la técnica psicoanalítica
y en el campo del arte en la fotografía, dando lugar a un concepto que se ha ido ampliando, enriqueciendo y aplicando a otras disciplinas.
Dentro de la medicina se vincula con las pautas para la realización de la entrevistaclínica, manteniendo un rol profesional y un vínculo adecuado médico-paciente para
garantizar el cumplimiento de sus objetivos.
¿Qué entendemos por encuadre?
Nos referiremos al encuadre como al conjunto de pautas y variables que delimitan y
establecen un marco de referencia dentro del cual se desarrolla la entrevista. Pautas
que deben ser explícitas y valer para todos por igual.
¿Cuáles son las pautas y variables que establece un encuadre?
José Bleger (1967) por un lado las define como “las constantes, dentro de cuyo marco
se da el proceso”(1). A su vez, Horacio Etchegoyen (1986) dirá que “el encuadre supone fijar como constantes las variables de tiempo y lugar, estipulando ciertas normas
que delimitan los papeles de entrevistado y entrevistador con arreglo a la tarea que
se va a realizar”(2).
De lo dicho, se entiende entonces que el desarrollo de la entrevista estará influenciado por la intervención de múltiples variables (el espacio donde se da, el tiempo con
el que se cuenta, quien entrevista, a quienes se entrevista, con que objetivo, entre
otras).
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Actitud Técnica
ORGANIZACIONALES
Vestimenta
Uso del lenguaje
Objetivos de la entrevista
Limites del encuentro
Cultura Institucional
INSTITUCIONALES
Política Institucional
Económicas
Honorarios
Sueldo
Las variables temporales aluden al horario, duración de la entrevista y frecuencia de
los encuentros, así como las geográficas, al lugar y mobiliario, son variables prácticas
que inciden y determinan el encuentro, muchas veces dependen más de la institución
que del profesional, como lo veremos más adelante, pero deben tratarse de forma tal
que no generen una barrera en el proceso de comunicación.
Las variables comportamentales que incluyen rol, actitud técnica y confidencialidad las desarrollaremos adelante más ampliamente. Estas variables son las que varían
más de un profesional a otro y deben ser objeto de nuestra reflexión. Son aquellas que
podemos ir mejorando con la práctica clínica y un espíritu crítico hacia nuestra actitud
y motivación profesional.
Las variables sociales y culturales como la vestimenta y uso del lenguaje provienen
de nuestra propia pertenencia socio-cultural. Es más difícil de modificar pero debemos
estar conscientes de cómo inciden en nuestra forma de vincularnos con el paciente.
Las variables institucionales serán desarrolladas más adelante y aluden a un marco
donde se desarrolla la entrevista, abarca formas de retribución por la tarea profesional, políticas institucionales y la cultura institucional.
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Manual de Habilidades Comunicacionales
Para poder visualizar estos elementos, utilizaremos como ejemplo, una consulta
ambulatoria en una policlínica barrial de medicina general.
El paciente acude a la consulta a un médico que no conoce. Seguramente esperará encontrarse con un profesional que tenga una vestimenta que lo identifica (túnica, uniforme), en un consultorio brindado por la institución, con un tiempo de espera previo
y trámites administrativos que varían según la institución pero que están pautados
por la normativa institucional, con la presencia o no de otro técnico en salud (enfermero), donde se cumplen determinadas rutinas (control de la PA y temperatura), se
releve el motivo de consulta, se realice un examen físico y se llegue a un diagnóstico
y pautas de tratamiento o se le pida para-clínica que confirme el mismo (que será realizada e informada por otro médico). Se le expida el certificado correspondiente relacionados a las actividad laboral o de estudio del paciente y se registre en la historia
clínica.
El médico, a su vez, esperará como pautas constantes del encuadre: tener un consultorio y poder acceder a la historia clínica del paciente, tener disponibles una seria de
materiales (esfingomanómetro, estetoscopio, recetas), tener la posibilidad de realizar
una entrevista a un paciente que desconoce, que haya un motivo de la consulta, que el
paciente sea veraz y claro en la exposición de sus problema de salud, poder resolver la
situación clínica, que el paciente comprenda las limitaciones de tiempo y registrar lo
actuado en la historia clínica del paciente. Que luego la institución le reconozca y retribuya por su ejercicio profesional.
En este ejemplo podemos identificar numerosas variables que se mantienen constantes en la entrevista y permiten su desarrollo. El paciente acude a un lugar en un momento previamente determinado, espera reconocer al médico en su rol, como a los demás integrantes del equipo de salud y se dirige a ellos adjudicándoles determinadas
funciones. Les confía información y espera un determinado uso de esta, les habilita a
realizar maniobras en su cuerpo. Genera expectativas sobre las indicaciones y ayuda
que recibirá a cambio. Todo este proceso de comunicación que se da y las atribuciones
y funciones que intervienen se dan en un marco preestablecido y acordado que encuadran la situación.
Cuando no hay acuerdo, pueden surgir desencuentros que lleven a dificultades en la
relación médico–paciente. Por ejemplo, el paciente que concurría a la policlínica barrial
le solicita al médico que le recete una medicación que tiene indicada por otro profesional. El médico en ese caso deberá explicar los alcances de su rol y cómo esta solicitud
no está dentro de sus funciones, le podrá indicar al paciente quién es el profesional
indicado para cumplir ese rol, deberá reencuadrar así la consulta.
Establecer una agenda de tareas
En general, todos los médicos tienen un esquema mental de los pasos que se deben
cumplir durante una consulta médica1. Esto es así, más allá de que esta agenda sea
explicitada o no.
En algunos casos conviene que el profesional establezca y comunique las pautas que
rigen la entrevista y sus alcances lo que facilita el proceso de comunicación. Por ejem64
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plo: Un paciente se presenta con un sobre conteniendo los resultados de exámenes
de laboratorio, radiografías, hojas de consultas a la emergencia móvil, y se lo ofrece de
inmediato al médico para que los lea. En ese caso el médico puede explicitar el encuadre diciendo por ejemplo: “vamos a hacer lo siguiente, usted primero me va a
decir qué lo trae por acá, yo le voy hacer preguntas para entender mejor lo que le pasa,
después lo voy a examinar, voy a mirar los exámenes y al final le voy a dar mi opinión
sobre los resultados y el tratamiento”. De esta forma, el médico está estableciendo
una “agenda de tareas”.
Otra pautas que pueden anticipárseles al paciente y resulta útil hacerlas explícitas es
la duración y la frecuencia de las consultas (controles mensuales, semestrales, anuales) o la confidencialidad que compete al rol del profesional. En el primer caso, pensemos en un paciente con mucha necesidad de hablar en el que es necesario mantener
la consulta dentro de ciertos temas y con tiempo limitado. El segundo caso, puede ser
un paciente adolescente, en el cual la familia presiona para conocer datos personales
que son considerados privados por el paciente.
Otras pautas son implícitas a la institución o a la persona del profesional (honorarios,
condiciones ambientales, uso del lenguaje y vestimenta).
¿Cómo vinculamos el concepto de encuadre y actitud técnica?
La entrevista clínica inicial, es en general el primer momento en que el médico y el paciente se encuentran y se conocen, y generalmente se espera que el paciente plantee
sus problemas y revele información sobre su vida y su historia que puede ser delicada
e íntima. El encuadre facilita el entablar un buen rapport para que el paciente se sienta
cómodo y pueda hablar de todo lo que le preocupa. El trabajo en un vínculo de cooperación mutua, se ve facilitado por el cumplimiento de los horarios, la corrección en el
habla, el cuidado en la apariencia personal (túnica, uniforme de la unidad) y el manejo
de la confidencialidad (3).
El encuadre también se relaciona con aspectos de la ética y la actitud profesional. El
médico no debe reaccionar ante el discurso del paciente ni apoyarse en anécdotas de
su vida, tampoco crear relaciones comerciales o de amistad, ni pretender ningún beneficio de la entrevista que no sean sus honorarios y su interés científico o profesional. La relación profesional no debe ser utilizada como una gratificación narcisista, con
un despliegue de omnipotencia. No se trata ni de triunfar ni de imponerse al paciente.
La información recabada debe limitarse a lo necesario para el beneficio del entrevistado, y no para satisfacer la curiosidad. Si se tiene datos previos proporcionados por otra
persona, se le debe informar tanto como anticipar al informante que estos datos no
serán mantenidos en reserva.
También forma parte de un encuadre específico la comunicación entre colegas o con
miembros del equipo de salud tratante. Concertar con ellos horarios de acceso al
paciente para mejor desarrollo dela entrevista (4).
1. El modelo de entrevista de Kalamazoo y su variante de Calgary-Cambridge propuestos
en este manual, incluyen una agenda con etapas a cumplir durante la entrevista. De esta
forma, pueden considerarse que forman parte del encuadre.
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Manual de Habilidades Comunicacionales
¿Cómo vinculamos el concepto de encuadre con el de confidencialidad?
impactan en su conducta, rol y actitud técnica.
La confidencialidad es un componente más del encuadre de la entrevista clínica. Esto
implica el correcto uso y registro en la historia clínica, de los datos que proporciona el
paciente, a la cual también debe acceder el paciente.
Estos aspectos que conforman la identidad profesional se ponen en juego en todo encuentro con el paciente, independientemente del medio físico y las pautas en los que
éste tenga lugar (encuadre externo).
Estar explicitado como elemento del encuadre facilitará al paciente a brindar información sensible sobre su estilo de vida, síntomas e impacto de la enfermedad y/o el
tratamiento en sus vínculos personales y laborales.
Donnet plantea “El desarrollo y buen manejo del encuadre interno construye paulatinamente un basamento teórico-vivencial sobre el cual se instala la práctica de cada
profesional. El paciente puede cuestionar el encuadre externo, horario de la consulta,
accesibilidad, costo monetario, etc. Lo que no puede, es sustraerse al impacto, a los
efectos y a la puesta en juego del encuadre interno”.
El secreto profesional rige también para los enfermos psiquiátricos, personas con dificultades intelectuales y para lo surgido de las entrevistas con menores de edad, en
este último caso, no debemos sentirnos autorizados a dar a los padres detalles de la
entrevista con sus hijos.
¿Por qué debo tomar en cuenta las pautas de encuadre de la institución donde ejerzo mi profesión?
Las pautas del encuadre varían en cada institución, ya que dependen de las características y políticas de funcionamiento de las mismas. De ésta manera, por ejemplo,
alientan o desalientan al profesional a permanecer en ésta, permiten reconocer jerarquías, beneficios, responsabilidades (Bleger, J.).
El encuadre de funcionamiento estipulado por cada institución (horario, cantidad de
tiempo destinado al paciente, elección de técnicas diagnósticas y de tratamiento en
relación al costo para la institución, políticas de formación continua entre otros) puede influir de manera positiva o negativa en la correcta realización de la entrevista clínica y el cumplimento de sus objetivos.
Por ejemplo, el médico deberá, dentro de ciertos límites, ceñirse al tiempo estipulado de consulta y aprender a optimizar sus recursos para garantizar una comprensión
adecuada de la demanda del paciente y llegar a un diagnóstico correcto.
En el caso específico de la asistencia hospitalaria, el encuadre se relaciona con la modalidad de atención en internación y consultorio externo, rango horario en el que el
médico a cargo visitará al paciente, el horario en que se recibe a familiares y se brinda
información sobre el estado y evolución del enfermo y cómo se atienden las urgencias.
¿Qué es el encuadre interno?
Se refiere a las creencias y actitudes personales de cómo se debe ejercer la profesión,
cuál es la actitud técnica en mi práctica clínica, cuál es el saber en el cual me apoyo
(Bleger, J., 1967).
El encuadre interno refiere a aquellos aspectos de la relación médico-paciente que el
profesional ha ido incorporando durante sus experiencias personales y durante el
ejercicio de la profesión. modelos de otros médicos y conocimientos científicos que
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Esto quiere decir que el estilo personal y profesional de cada uno se manifiesta a partir
de conductas (actitudes, verbalizaciones, afectos, gestos, modelos profesionales adquiridos) que conforman el encuadre interno. Esto lleva a que más allá de las convenciones cada encuadre va a tener un matiz personal.
El bagaje de conocimientos del médico forma parte del encuadre interno que se manifiesta en un conjunto de hipótesis que producimos con mucha rapidez sobre todo
durante el inicio de la entrevista. Si nos decimos “este paciente puede complicarse”
o “va a ser difícil relacionarse con él”, o “este paciente sobre todo quiere que lo escuche” estamos posicionándonos de formas muy distintas en la entrevista y cada una de
ellas llevará asociada un conjunto de exploraciones, pruebas y medidas terapéuticas
diferentes.
Reconocer y modificar aspectos del encuadre interno, supone el esfuerzo de distanciarse y reflexionar: “¿qué juicio de gravedad hago?, ¿cómo me está influyendo el conocimiento previo de este paciente?, ¿qué emociones negativas o positivas tengo
hacia esta persona y cómo me influyen aquí y ahora?”.
¿Qué significa reencuadrar?
Se denomina reencuadrar, al acto de volver a explicitar al paciente las pautas del
encuadre o modificar el encuadre inicial a partir de una evaluación objetiva de dicho
cambio por parte del entrevistador.
Por ejemplo puede ser necesario reencuadrar para poder mantener la actitud clínica.
Por ejemplo, cuando el médico se da cuenta que su actitud técnica está fuertemente
influida por el cansancio, las consultas prolongadas, sentimientos de rechazo al paciente, el miedo a equivocarse, presiones de la familia del paciente o de la institución
o de cualquier otra emoción negativa (Usobiaga, 2005).
¿Qué utilidad tiene el concepto de encuadre para la medicina?
Al enmarcar la situación de entrevista, se amortiguan los estímulos que la propia entrevista y al información que va surgiendo en la misma pueda tener en ambos protagonistas, y ayuda a cumplir con los objetivos planteados. Clarifica pautas de comportamiento y expresión emocional, tipo de vínculo esperable entre los protagonistas, la
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67
Manual de Habilidades Comunicacionales
conformación y sostén de los roles y pautas de interacción.
Ayuda a explicar los límites de la tarea y rol profesional, para así no quedar sujeto a
demandas que no puedan cumplirse o que sean ajenas a la función específica.
De esta forma el encuadre fija los límites afectivos, sociales y sexuales de la relación
médico paciente, lo que cumple un factor protector fundamental de esta relación.
Esta función protectora está orientada tanto a la persona del paciente como a la persona del médico.
EJERCICIO PRÁCTICO
Considera las siguientes situaciones posibles en una consulta médico paciente.
¿Qué elementos tendrías que incorporar o modificar del encuadre para resolver esta situaciones?
· Paciente que insiste en traer regalos
· Paciente que con actitudes manipuladoras
· Paciente que pretende traspasar los límites sexuales
· Paciente que demanda más tiempo del necesario
· Paciente que llama por teléfono al celular del médico
· Piensa en otras situaciones clínicas problemáticas…
Identifica pautas constantes del encuadre relacionadas con:
· El rol del médico
· El rol del paciente
· El funcionamiento institucional la situación de entrevista clínicas
· La confidencialidad
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Montevideo. Uruguay. Revista Uruguaya de Psicoanálisis: 2002, 96: 37-56.
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Manual de Habilidades Comunicacionales
tercambio relacional dándole diferentes matices. Recordemos también la importancia
de los aspectos sociales y culturales en este fenómeno.
Acerca del rol en la
práctica clínica
Lic. Psic. Ma. del Carmen Abreu y Pía Correas
¿A que nos referimos cuando hablamos de roles?
El término rol proviene del inglés “Role”, que a su vez deriva del francés “Rôle” y se refiere al papel o la función que cumple alguien o algo. Por ejemplo el rol del coordinador
en un equipo de salud, el rol de la enfermera en la sala, el rol del juez en un partido de
fútbol.
El concepto clásico alude entonces a los diferentes papeles desempeñados en la vida,
que permiten la articulación entre los individuos y facilitan el desarrollo social.
Existen entonces varias definiciones de rol aunque esencialmente todas apuntan a
lo que se espera de cada uno de nosotros en relación a los diferentes escenarios en
que nos movemos y a lo que nosotros esperamos de los demás. Según John Archer
Jackson, “rol” es la posición social definida a partir de la cual se espera un numero de
conductas predecibles inherentes a ésta (1).
Para Pichón Rivière, rol “es un modelo organizado de conducta relativo a una cierta
posición del individuo en una red de interacción ligado a expectativas propias de los
otros”.
A lo largo de nuestra historia vital vamos aprendiendo y construyendo diversos roles,
que se van desarrollando simultáneamente. Así en nuestra convivencia social nos vamos manejando dentro de lo que podríamos pensar como un sistema de roles, que
implican siempre un tipo particular de relación e interrelación. Por ejemplo, quien es
madre, esposa y médica no se relaciona de la misma manera con sus hijos, con su esposo o con sus pacientes, en cada relación desarrollará un conjunto de conductas diferentes que se vincularán con lo que se espera socialmente de esa función o rol, es
decir actúa desde las conductas esperadas para ese rol.
La mayoría de los roles tienen su compañero de rol, por ejemplo médico-paciente o
docente-alumno (2). En el desempeño del rol se da un interjuego relacional que lo
complejiza.
Esto significa que, si bien hay un conjunto de conductas esperadas para cada rol, que
serían las que no nos pueden faltar, se suman otras que tienen que ver con la otra
persona, donde se ponen en juego aspectos de cada uno. Es por esta razón que, por
ejemplo, una madre se comporta diferente con cada uno de sus hijos, o un médico es
diferente con cada uno de sus pacientes. Claro que la madre seguramente cumple con
lo esperado socialmente y el médico también, pero es el otro quien modula este in70
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Goffman plantea que los desarrollos y aproximaciones al concepto de rol han ido variando desde una concepción estructural-funcionalista hacia una interaccionista, que
enfatiza la importancia de la construcción del rol en la interacción y la negociación más
que en lo normativo.
De todos modos en la actualidad ambas conceptualizaciones coexisten y generan distintos tipos de controversias. Si bien la discusión de estos puntos de vista teóricos excede al objetivo del presente trabajo, es importante tenerlos presentes en la práctica
profesional dado que suponen posicionamientos distintos. La conceptualización estructuralista y funcionalista define cada uno de los roles, su tipo y función y establece
pautas de comportamiento (quien es el médico, quien el paciente, y como actúa cada
uno). La postura interaccionista apela a la negociación en el desempeño del rol lo que
parece más acorde con los modelos actuales de la relación médico-paciente y supone
ubicarse y ubicar al paciente en roles asimétricos pero complementarios.
Se distinguirán roles formales o prescriptos, como aquellos que están determinados
por la posición que ocupa un sujeto en una determinada organización o institución.
Así, el rol social remite, como decíamos anteriormente, a un lugar o status. Y roles
informales, cuando los sujetos juegan un papel, situacionalmente dado, en el aquí y
ahora, dependiendo estos de la red de interacción grupal (3).
De ambas definiciones surge claramente la vinculación del rol a conductas e interacciones.
Interesa subrayar además que el concepto de rol es dinámico, está en constante cambio y exige flexibilidad en su desempeño. Si bien hay componentes constantes, otros
no lo son porque dependen justamente de la relación entre las distintos actores. Los
roles esterotipados y rígidos pueden bloquear la comunicación y la relación.
Clasificaciones de los roles
Existen distintas clasificaciones de roles, exponemos a continuación una de las más
utilizadas:
• Rol prescripto que alude a la expectativa de la mayoría de las personas en
relación al desempeño de determinado rol.
• Rol subjetivo hace referencia a la concepción particular que cada persona
tiene en relación a los diferentes roles que desempeña.
• Rol actuado se refiere a lo que realmente hace cada persona en sus diferentes
roles.
Ejemplificando lo anterior se puede decir que la mayoría de la sociedad tiene una expectativa del rol de médico (rol prescripto generalizado). Los colectivos médicos creen
que su rol tiene que ser de determinada manera (rol prescripto profesional). Sin embargo un médico en particular, ve su rol desde su óptica personal (rol subjetivo).
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Manual de Habilidades Comunicacionales
Asimismo se desempeña como médico ejecutando determinadas acciones y conductas (rol actuado).
Muchas veces hay discrepancias entre ellos produciéndose lo que se conoce como
“tensión del rol”.
Otro concepto a tener en cuenta es el de “conflicto de rol” que se produce cuando hay
demandas o exigencias, que son incongruentes o incompatibles entre sí, en el momento de realizar la tarea requerida. Se ha demostrado que el conflicto de rol está relacionado con la insatisfacción, disminución del compromiso con el trabajo y deterioro
del rendimiento.
Un ejemplo es la doble exigencia de tener que responder simultáneamente a demandas del trabajo y del hogar, lo que tiene claramente una connotación de género representando una sobrecarga para las mujeres en general y las médicas en particular.
Rol del médico
“Los atributos que definen al médico han ido variando con el tiempo y tienen características propias de la cultura de cada lugar en cada momento histórico”(4). En este
sentido encontramos que a lo largo de los años se han producido cambios en lo que se
espera del médico y también en lo que esperan los médicos de sus pacientes. La evolución de los derechos y obligaciones de los pacientes establecida por ley (5), como es
el caso de nuestro país, ha tenido su impacto en esta relación.
Tal como lo plantean Schelotto y Doménech (2008) “El médico es un trabajador social
cuyo rol consiste en contribuir a la conservación, la promoción y la protección de la
Salud de las personas, las familias y los conjuntos sociales, o a su recuperación cuando
es necesario, actuando en equipo con otros profesionales y con la propia población y
sus componentes“(6). Esta conceptualización da una visión muy clara de los distintos
roles que debe desarrollar el médico actual y cómo su función trasciende los límites
de lo individual para comprometerse socialmente. No sólo porque para lograr un buen
diagnóstico debe conocer el contexto social del paciente, sino porque debe velar por
la salud pública en todos sus niveles. Se destaca además la importancia de la habilidad
del médico para el trabajo en equipo.
Reafirmando lo anterior, el perfil de formación y competencias del egresado de la
Carrera de Doctor en Medicina, de la Facultad de Medicina aprobado en el año 2006,
destaca las características que debe reunir un egresado: “Un médico responsable, con
sólida formación científica básico-clínica, capaz de realizar diagnósticos correctos, tomar decisiones clínicas precisas, capaz de comunicarse en su misión de prevenir, curar
y derivar adecuadamente; profundamente humanista, crítico, preparado para investigar, educar y educarse, dispuesto siempre a aprender, proporcionándole durante su
preparación las herramientas metodológicas imprescindibles a tal fin; comprometido
con la ética, preparado conscientemente para trabajar en un sistema que priorice la
atención primaria de la salud, adiestrado para interactuar armónicamente con los
otrosprofesionales de la salud, que es en definitiva lo que demanda nuestra sociedad”.
Por su parte los pacientes esperan que su médico además de tener los conocimientos
y la capacidad técnica cuente con la habilidades comunicacionales, profesionales y
humanas imprescindibles para desarrollar una adecuada relación con ellos.
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El rol y su relación con las Habilidades Comunicacionales
El concepto de rol adquiere especial interés en la entrevista clínica. Específicamente el
rol profesional se convierte es un elemento muy importante para el logro de la eficacia
y eficiencia en la labor comunicacional del médico, ya que el rol de comunicador forma
parte esencial de la tarea del médico. En el quehacer profesional la comunicación
efectiva constituye una herramienta fundamental para la competencia clínica de un
buen médico. Esta es la razón por la que la mayoría de los programas de las facultades
de medicina incluyen el conocimiento teórico y el entrenamiento en habilidades comunicacionales.
Briozzo destaca especialmente el rol del médico como comunicador y se interroga sobre el modelo “paternalista clásico”, el que se ve cuestionado con el desarrollo de un
modelo de “usuario informado”. Propone que se debe buscar profundizar el conocimiento social de los temas médicos mejorando la relación medico – paciente” (7). Por
lo dicho, se espera que un médico en su rol, sea capaz de comunicarse de manera clara
y eficaz, en forma verbal, no verbal y por escrito, teniendo en cuenta la diversidad y
las limitaciones que pueden dificultar la comunicación con los pacientes, la familia, el
equipo de salud y la comunidad (8) . Es sabido que el fortalecimiento de las habilidades comunicacionales trae una serie de ventajas vinculadas a la mejora de la eficacia
en la entrevista con su consecuente impacto en el diagnóstico y tratamiento, como
asimismo aumenta la satisfacción del paciente y del médico logrando mejores resultados en sus intervenciones y disminuyendo los conflictos y reclamos del paciente”(9).
EJEMPLOS PRÁCTICOS
A continuación se plantean ejemplos de algunos de los problemas mas frecuentes que
se pueden generar por el manejo inadecuado del rol a.
(8) Se da un Intercambio de roles cuando el médico comienza a hablar de sus
propias dificultades y el paciente lo escucha, le pregunta y trata de ayudarlo.
Dr.: Con respecto a su insomnio, le diré que yo siempre he tenido problemas para dormir y lo que hago es leer, con lo cual si bien no duermo, me pongo al día con
la lectura.
Paciente: ¡Qué barbaridad! ¿Y durante el día no se siente cansado con todo el
trabajo que tiene? ¿Duerme una siesta?
Dr.: En realidad, descanso un par de horas antes de comenzar con la consulta de la
tarde.
Paciente: Es una buena solución. ¡Si yo pudiera hacer lo mismo!
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Manual de Habilidades Comunicacionales
• El paciente pregunta datos personales al médico . Los pacientes suelen hacerles preguntas a sus médicos. La única condición para aceptar o rechazar cualquier requisitoria, es tener muy clara idea de qué desea saber en realidad el paciente, qué
significa la pregunta y cual será la finalidad de la contestación.
• Se entra en Competencia, cuando lo que cuenta el médico no se relaciona con el
paciente o lo hace de un modo competitivo que posiciona mejor al profesional que al
enfermo.
Dr.: Bajar de peso es muy difícil, yo ya bajé 15kg , y pienso que Ud. lo logrará también,
pero tiene que esforzarse más.
Cuándo la intervención del médico debería ser:
Dr.: Bajar de peso es muy difícil, pero muchas personas lo logran, pienso que Ud.
lo logrará también.
A modo de conclusión puede decirse entonces que las aproximaciones teóricas al
concepto de rol constituyen un aporte muy valioso para el desempeño profesional del
médico. En el encuentro con el paciente es muy importante la habilidad comunicadora
del médico que conjuntamente con la actitud técnica facilitarán la tarea diagnóstica .
Los diferentes contextos en los que desarrolla su trabajo exigen flexibilidad en el manejo del rol profesional, donde el rol de comunicador es uno entre los muchos roles
que debe desempeñar simultáneamente el médico. Subrayar que el “ser” y el “hacer”
están transversalizados por los pacientes, las instituciones y la regulación estatal.
Referencias bibliográficas:
(1) Archer Jackson, J. (1972).
Role.
Cambridge, UK: Cambridge University Press, Sociological Studies. Volumen 4.
(2) Herrera Gómez, M. & Soriano Miras, R.M. (2004).
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Granada, España: Revista de Sociología. Papers 73; 59-79.
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Diccionario crítico de psicología social: segun la teoría del doctor Enrique Pichon Riviere.
Buenos Aires, Argentina: Editorial Ion.
(4) Vidal y Benito, M.C.(2007).
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Buenos Aires, Argentina: Intramed. Libros Virtuales. Recuperado en
www.intramed.net/sitios/librovirtual6/ .
(5) El Senado y la Cámara de Representantes de la República Oriental del Uruguay
(2008).
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Se establecen sus derechos y obligaciones: Publicada D.O. 26 ago/008 - Nº
27554. Recuperada en http://www.parlamento.gub.uy/leyes/AccesoTextoLey.
asp?Ley=18335&Anchor
(6) Schelotto, F & Domenech, D. (2008).
Editorial. Rev Med Urug 2008; 24: 227-229.
(7) Briozzo, L.
Sociedad y Profesión Médica. Aportes para reformular la relación.
Ser Médico. Portal Informativo del Sindicato Médico del Uruguay (SMU).
Recuperado en http://www.smu.org.uy/sindicales/documentos/solis3/doc2.htm.
(8) Grupo Misión y Perfil por Competencias (2006).
Perfil del Egresado de Facultad de Medicina.
UdelaR: Recuperado en http://www.fmed.edu.uy/institucional/perfil-del-medico.
a. Ejemplos tomados del Libro Virtual: “ Acerca de la buena comunicación en medicina”
de María del Carmen Vidal y Benito.
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Comisión Sectorial de Enseñanza / Universidad de la República
(9) Moore, P. et al. (2010).
La comunicación médico-paciente: ¿Cuáles son las habilidades efectivas?
Rev Med Chile. (Artículo especial) 2010; 138: 1047-1054.
Departamento de Psicología Médica / Facultad de Medicina
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Manual de Habilidades Comunicacionales
Gwen Van Servellen (5) propone algunos pasos para la relación empática:
IDENTIFICACIÓN - PONERSE EN LOS ZAPATOS DEL OTRO:
La importancia de
ponerse en el lugar
del otro: la empatía
Requiere por parte del profesional comprender la situación y los sentimientos
del otro. Para lograr este primer paso es necesaria cierta flexibilidad, para que
la situación sea sentida como real y no como ajena. Para el comienzo por ejemplo podría ser útil preguntar acerca de experiencias previas que haya tenido el
paciente en relación a su salud. Por ejemplo: “Cuénteme, ¿Ha venido ya a este
servicio?” o “¿Ha estado ya aquí? ¿Cómo fue su experiencia?”
Lic. Psic. Sofía Castro
INCORPORACIÓN - HACER SUYA LA VIVENCIA, LA EXPERIENCIA Y LOS SENTIMIENTOS NARRADOS POR EL OTRO:
Establecer un vínculo empático es uno de los elementos centrales en la relación médico paciente. El objetivo de este capítulo es brindar una conceptualización actualizada de la noción de empatía, acompañada de ejemplos prácticos, que sean útiles para observarla y ponerla en práctica.
Este paso implica que la situación del paciente sea incorporada por el profesional. Esto colabora a hacer la situación del paciente más real para el profesional
aunque siempre se debe distinguir que la situación es del paciente y no propia.
El autor propone como ejemplo la frase: “entonces esto realmente lo preocupa”
como una manera de dar cuenta de dicho entendimiento.
REVERBERACIÓN - DEJARSE CONMOVER:
Concepto de empatía
Si bien filósofo alemán Robert Vischer (1) fue el primero en utilizar formalmente el
término en alemán, fue el psicólogo británico Edward Titchener en 1909 quien acuña
el término empatía como una “cualidad de sentirse dentro”. A partir de ése momento
la definición de empatía se fue modificando hasta llegar a la actualidad. El médico y
estudioso de la importancia de la empatía en la relación médico paciente, Ronald H.
Spiro (2) propone a la empatía como una habilidad esencial al momento de construir
una buena relación médico paciente , donde intervendrán tanto aspectos emocionales como cognitivos. Implicaría la capacidad de poder “comunicar que usted ha escuchado al paciente y da como resultado en los pacientes una sensación de entendimiento y comprensión” (3). Por tanto tendremos dentro de la relación empática dos
movimientos: el primero vinculado a la capacidad de escucha del médico y de poder
comprender lo que le sucede al paciente y el segundo implica el poder comunicar dicho entendimiento.
No alcanza entonces con poder comprender al paciente sino que implica además poder dar cuenta de ello, evitando que el paciente se aísle y favoreciendo así la apertura
para transmitir sus sentimientos o preocupaciones (4).
¿Cómo demostrar empatía?
Diversas son las herramientas de las que podemos hacer uso para generar una relación empática. El hecho de que el encuentro se de en un encuadre favorecedor, con
cierta privacidad, manteniendo una escucha activa y promoviendo la expresión por
parte del paciente sin emitir juicios de valor son elementos que facilitarán al entrevistador para que se genere un buen vínculo.
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La experiencia del profesional interactúa con la información que trae el paciente. Este es el paso fundamental para la comprensión de lo que sucede. Implica
distinguir entre aquello que le sucede al paciente y la lectura que el médico ha
podido hacer. “Tiene miedo de que la operación salga mal. Aún sabiendo que es
muy poco probable, sigue teniendo miedo”.
DESAPEGO (“DETACHMENT”) -TOMAR UNA DISTANCIA FUNCIONAL ADECUADA:
El último paso implicará la capacidad del profesional de regresar a su propio marco de referencia. Luego que hemos atravesado los tres anteriores este último
implica poder devolverle al paciente que lo hemos entendido. Se le podría decir
“Entiendo que usted tiene miedo que esta imágen en la radiografía sea lo mismo
que tuvo su padre cuando le diagnosticaron el cancer de pulmón”.
Es fundamental que estos pasos sean acompañados de aspectos no verbales. Para
poder mantener una actitud empática es básico mantener contacto visual con el paciente, invitándolo con gestos (como asentir con la cabeza) a que siga hablando. Una
postura relajada frente al paciente buscando una adecuada cercanía, también será
fundamental.
¿Empatía es lo mismo que simpatía?
Es importante tener en cuenta que el hecho de comprender la situación es diferente
de estar de acuerdo con aquello que el paciente manifiesta, empatizar implicará dejar
nuestros prejuicios e ideologías y poder ver el mundo a través del cristal del otro. Es
así, que debemos distinguir a la empatía de la simpatía. Mientras la empatía apunta a
dejar de lado nuestro punto de vista (6) para poder ponernos en los zapatos del otro,
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Manual de Habilidades Comunicacionales
la simpatía implica una inclinación afectiva y un juicio de valor, es sentir que “me cae
bien”, “es agradable conversar con él o ella” o es buena persona”. Es así que la simpatía
se puede constituir en un riesgo dentro de la relación médico paciente, haciendo que
aspectos de la subjetividad del médico puedan interferir desfavorablemente.
Se podrían catalogar como dos movimientos contrarios, ya que la empatía implica poder identificarse con aquello que le suceda al paciente, mientras que la simpatía implica inclinarse por aquello que le pasa y emitir juicios de valor ya sea a favor o en contra
de lo que el paciente manifiesta.
Empatia no es entonces simpatía, ni tampoco tener un vinculo de amistad con el paciente, asi como tampoco es un trato amistoso o campechano.
¿Que requisitos se requieren para construir una relación empática?
• Tener disposición para lo anterior pero tener limitada la habilidad de expresarse
verbalmente por diversos motivos, como ser por ejemplo: su enfermedad, el idioma, la cultura o sus creencias.
c) REQUISITOS POR PARTE DEL ENTORNO:
• Un entorno donde se ha tomado la precaución de minimizar al máximo las barreras ambientales y del entorno (ver capitulo XXX) será el mas adecuado para
establecer un vinculo empático.
REQUISITOS
CARACTERÍSTICAS
DEL ENTREVISTADOR
Saber usar la empatía, características de la
personalidad del entrevistador, tener en
cuenta los problemas personales y el bienestar emocional.
DEL ENTREVISTADO
Capacidad para reconocer pensamientos
y sentimientos, poder hablar de ellos y
habilidades para expresarlos verbalmente,
sin limitaciones por características físicas,
culturales, religiosas o del idioma.
DEL ENTORNO
Características institucionales y del ambiente
de trabajo que favorezcan el vinculo
empatico, disminuyendo al máximo las
barreras existentes,
Algunos de los requisitos para la construcción de un vínculo empático son los siguientes (8):
a) REQUISITOS DEL ENTREVISTADOR:
• Saber usar la empatía: Implicaría tener en cuenta a la empatía como una actitud
que favorecería ampliamente el vínculo entre el profesional y el paciente.
• Características personales: Dentro de éste punto encontramos la capacidad o
disposición para relacionarse, la facilidad para evitar la distracción, la capacidad
de ser flexible para comprender o experimentar las circunstancias del otro y la
capacidad de identificar el dolor o padecimiento del paciente. Los temas del paciente pueden ser muy movilizadores para el médico (identificación masiva y reverberación intensa), sin posibilidad de tomar distancia, por eso es necesario tener un grado de autoobservación lo suficientemente bueno como para permitir
que emerjan pensamientos displacenteros o dolorosos y la capacidad de poder
conectarlos con las propias experiencias.
• Tener en cuenta los problemas personales: Estos podrían ser inconvenientes
financieros, de salud, o problemas a nivel intrafamiliar.
• Bienestar emocional: Cuándo un entrevistador está experimentando una tensión emocional muy fuerte repercute sobre la atención y su capacidad empática.
Esto está directamente relacionado con el síndrome de burn out, que implica un
desgaste físico, psíquico y emocional del profesional que lo conduce a un proceso de despersonalización de los pacientes. La despersonalización implica un
vínculo demasiado alejado sin permitir que se dé el movimiento de identificación
con el paciente.
b) REQUISITOS DEL ENTREVISTADO:
• La capacidad para reconocer afectos, sentimientos y poder hablar de ellos de
manera abierta .
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¿Existen personas que no tengan capacidad para la empatía?¿Empático se
nace o se hace?
El hecho de si la empatía puede ser aprendida, es un tema que se encuentra aún en
discusión. Si tenemos en cuenta a la empatía como una actitud probablemente sí se
pueda adquirir, a través del aprendizaje de algunas conductas. Por otro lado, si tomamos a la empatía como una emoción, el aprendizaje sería posible a través de la autoobservación, identificando los aspectos personales que intervienen en la construcción del vínculo empático.
Mas allá de esto, es importante destacar que la empatía puede ser medida y por tanto
estudiada, por ejemplo a través la escala de Jefferson (9) o la escala para medir la empatía realizada por Mehrabian y Epstein (10), entre otras.
Conclusión
La empatía es entonces un elemento central de la comunicación entre los miembros
del equipo de salud y el paciente que implicará diferentes acciones tanto desde lo verbal como de lo no verbal. Implica poder comprender los sentimientos del paciente a la
vez que el profesional maneja sus propios sentimientos a través de la autoobservación
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Manual de Habilidades Comunicacionales
pudiendo dar cuenta de los aspectos personales que pueden interferir en el vínculo.
Es la capacidad de ponerse en el lugar del otro, entrar a su mundo y también poder
manifestar ese entendimiento, favoreciendo así que se genere entre el profesional y
el paciente un vínculo de confianza.
EJERCICIO PRÁCTICO
En la próxima tabla verás dos columnas. En la columna izquierda están las conductas
empáticas y en la columna derecha verás espacios vacíos que deberás llenar. La propuesta es que en tu próxima conversación utilices las conductas empáticas propuestas en la columna izquierda y en la derecha escribas acerca de cómo resultó esa experiencia2.
Conductas empáticas
¿Cómo me sentí utilizándolas?
Escucho el punto de vista del otro,
prestando atención tanto física
como psíquica.
Trato de dejar el juicio personal
de lado y ponerme en los zapatos
del otro.
Respondo de manera continua
y breve a lo que la otra persona
dice, promoviéndo que continúe
hablando.
Me muevo gradualmente hacia la
exploración de temas sensibles
y los sentimientos de la otra
persona.
Respondo empáticamente y
después presto atención a actitudes que confirmen o descarten,
si dicha respuesta fue adecuada
o no.
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Referencias Bibliográfícas:
Fernández, I., López, B. & Márquez, M.(2008).
Empatía: medidas, teorías y aplicaciones en revisión.
Anales de Psicología. 2008; 24 (2): 284-298.
Spiro, H. (1992).
What is empathy and can it be taught? (1992).
Ann Intern Med.1992. May 15;116 (10): 843-846.
Fortin, A., Dwamena, F. & Frankel, R. (2012).
Smith R. Smith’s Patient Centered Interviewing (3ª edición).
Nueva York, USA: Mc Graw Hill.
Silverman, J., Kurtz, S. & Draper, J.(2005).
Skills for communicating with patients (2ª edición).
Oxford. UK: Radcliffe.
Van Servellen, G. (2009).
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Boston. USA: Jones and Bartlett Publishers.
Griffin, E. (2012).
A first look at communication theory. (8ª edición)
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Hojat, M., Gonnella, J. & Maxwell, K. (2009).
Jefferson scale of empathy. Professional manual & user’s guide.
Estados Unidos: Editorial Jefferson Medical College.
2. Adaptación de Leutenberg, E. & Liptak, J. (2008). The comunication Skills Workbook:
Self- Assessments. Exercises & Educational Handouts. Duluth, Minnesota: Whole Person Associates. Traducción realizada por Sofía Castro y aprobada por los autores el 23
de Marzo del 2014.
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Manual de Habilidades Comunicacionales
Los vínculos en la
práctica médica:
aprendiendo a
generar un buen
rapport con el
paciente
Lic. Psic. Verónica Pérez
El objetivo de este capítulo es que el estudiante de medicina aprenda qué es
un vínculo, qué es el rapport inicial, y cuáles son los fundamentos psicológicos,
sociales y fisiológicos de estos dos conceptos. También busca aportar algunos
ejemplos que permitirán al estudiante reconocer las conductas favorecedoras
de un buen rapport y un buen clima emocional en la entrevista médica.
¿Qué es un vínculo?
La palabra vínculo proviene del latín (vinculum) y significa unión, lazo o atadura entre
dos personas, animales o cosas, materiales o inmateriales. Cuando hablamos de vínculo entre seres humanos, nos referimos a un lazo o unión afectiva y simbólica.
Los seres humanos nacemos con un equipamiento biológico que nos torna aptos y disponibles para el encuentro con otros seres humanos, pero a diferencia de los animales
–que traen un conocimiento innato de como comunicarse y relacionarse con los otros
de su especie– los seres humanos precisamos aprender a vincularnos.
Realizamos ese aprendizaje a través de las experiencias vividas a lo largo nuestra historia. Esas experiencias van dejando una impronta, que se va articulando en un conjunto de representaciones psíquicas que adquieren cierta permanencia en el sujeto.
modelo nos permite anticipar e interpretar el comportamiento de los demás, modulando nuestra conducta a partir de esa interpretación (certera o errada) de la realidad. Esto explica por qué los vínculos humanos son tan complejos y conflictivos. La
complejidad de los vínculos humanos, sin embargo, constituye una ventaja evolutiva:
al no estar determinado por el instinto sino por la experiencia, el modelo de funcionamiento interno puede ir cambiando a lo largo de la vida.
Por ejemplo, un sujeto que pasó por experiencias dolorosas en la infancia, en una edad
en que no tenía todavía palabras para mentalizar lo que le sucedía, puede tener dificultades para vincularse con las personas, por anticipar, erróneamente, que todos los
encuentros serán igualmente peligrosos o dolorosos. Sin embargo, repetidas experiencias emocionales positivas, podrían ayudarlo a transformar ese patrón vincular,
produciéndose lo que se llama una “experiencia emocional correctiva”.
El modelo de funcionamiento interno representa, entonces, una especie de “diccionario” que cargamos siempre con nosotros, a partir del cual interpretamos nuestras
relaciones con los demás, diccionario que construimos en nuestra infancia, pero que
permite nuevas incorporaciones y ajustes a lo largo de la vida.
El vínculo en la relación médico paciente
El vínculo entre un médico y su paciente también está determinado por el estilo particular que cada uno tiene de vincularse, ya que ambos –médico y paciente– traen una
historia de vida previa llena de encuentros y desencuentros.
Un paciente que tuvo malas experiencias en sus vínculos anteriores con otros médicos, puede llegar a la consulta con mucho temor y ansiedad, predispuesto a otro mal
encuentro. Una actitud comprensiva y abierta del médico, en el marco de una buena
relación médico paciente, podrá ayudarlo a modificar este modelo interno.
El vínculo que el paciente establece con su médico puede llegar a ser para él muy intenso y relevante. Sobre todo cuando está en riesgo su propia vida, o está atravesando experiencias emocionales intensas y movilizadoras que despiertan en él recuerdos
de vivencias muy tempranas relacionadas con el desamparo y la desprotección, vividas en el vínculo con sus figuras de cuidado en la infancia (Viera, 2009).
El vínculo que establece con su médico puede llegar a ser, en estos casos, particularmente intenso y relevante, reviviendo en la relación médico paciente los mismos
sentimientos que registró en los primeros encuentros de su vida, en un fenómeno que
el psicoanálisis ha denominado “transferencia” (Freud, 1912).
Dicho de otra forma es nuestra propia forma de ser y sentir a los demás y de responder
como los demás nos ven y se sienten con nosotros. A este conjunto de representaciones psíquicas de sí mismo, del otro y del vínculo, Bowlby (1988) lo denominó “modelo
de funcionamiento interno”.
Por ejemplo, un paciente con una enfermedad crónica grave, puede presentase enojado y reivindicativo, porque está reviviendo en la relación con su médico, experiencias
repetidas de desamparo acumuladas a lo largo de diferentes momentos de su vida,
y que se reactivan en el presente en función del sentimiento de desamparo que le
provoca su enfermedad.
El modelo de funcionamiento interno es propio y singular de cada sujeto, y tiene como
matriz los patrones de interacción con nuestros padres de la primera infancia. Este
Por ese motivo, es imprescindible que el médico esté muy atento al estado mental
con el
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Manual de Habilidades Comunicacionales
que el paciente llega a la consulta: reconocer los sentimientos que predominan en el
paciente (ansiedad, temor, desconfianza, gratitud, sumisión) y como estos sentimientos inciden en el vínculo, ayudarán al médico a buscar mejores formas de comunicarse
con su paciente, facilitando que comprenda y quiera seguir las indicaciones que está
recibiendo.
a) RECIBIR AL PACIENTE EN CONDICIONES ADECUADAS
Comenzando el vínculo: estrategias para lograr un buen rapport con el paciente
Independiente del tiempo de duración de la consulta, es importante que el paciente sienta que durante ese tiempo que se le dedica, la atención del médico
está totalmente dirigida a escuchar y entender las preocupaciones que él trae.
Para poder construir una relación médico paciente efectiva, donde predomine un vínculo de confianza y respeto, es necesario, primero, generar un buen rapport.
El diccionario médico define rapport como un sentimiento consciente de
acuerdo, empatía, y respeto mutuo entre dos o más personas, que promueve
el proceso terapéutico3.
La importancia del rapport en la construcción de la relación médico paciente, ha sido
destacada por diversos autores (Neighbour, 1987; Cohen-Cole, 1991; Smith, 2002;
Pendleton, 2003; Silverman and Kurtz, 2005).
Promover un buen rapport, y realizar un diagnóstico correcto, están entre los dos objetivos principales de la primera entrevista. El rapport se construye a lo largo de toda la
primera entrevista, pero la mayoría de los autores señala la importancia que tienen los
primeros momentos del encuentro, pues es allí donde se recibe la primera “impresión”
uno del otro. Brindaremos a continuación algunas pautas para esa primera entrevista.
Pautas de conductas que favorecen el rapport
Las pautas de conducta que aquí sugerimos, extraídas de diferentes autores, son conductas o actitudes que el médico o estudiante de medicina puede adoptar fácilmente
durante la consulta médica, y que tomadas en su conjunto, contribuyen a generar un
buen rapport; en otras palabras, facilitan el clima de confianza necesario para el desarrollo de un buen vínculo entre el médico y su paciente, y por lo tanto, son esenciales
para el éxito de la relación médico paciente.
Las pautas que mencionaremos, fueron en su mayoría extraídas de los libros “Skills
For Communicating with Patients” (Silverman y Kurtz, 2005) y “Smith´s Patient-Centered Interviewing” (Smith, 2012) de quienes tomamos los aspectos más relevantes a
los objetivos de este Manual.
3. “the conscious feeling of accord, trust, empathy, and mutual responsiveness between
two or more people (e.g., physician and patient) that fosters the therapeutic process”
(Medical Dictionary for the Health Proffesional and Nursing (Farlex, 2012) in On-line
Medical Dictionary, 2013 – key-word rapport (medical-dictionary.thefreedictionary.com/
rapport).
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Para generar un buen rapport es esencial recibir al paciente de la mejor forma
posible. Esta tarea comienza antes incluso de su llegada: previo a que el paciente
entre en la sala, es deseable que el médico termine la tarea que está realizando
y se concentre en el paciente que va a entrar.
Si el paciente entra en el consultorio y encuentra al médico distraído leyendo un
informe de otro paciente, o enfrascado en una llamada telefónica con otra persona, la primera sensación que el paciente tendrá de su médico es de que éste está
muy ocupado o muy apurado, o bien que no ha registrado su presencia en la sala.
De la misma forma, es importante que el médico o el estudiante compruebe las
barreras existentes tal como se menciona en el capitulo XXX.
b) PRESENTARSE Y SALUDAR
Una vez que se está frente al paciente, el médico o estudiante de medicina debe
presentarse y saludar.
El momento de las presentaciones es importante, y debe quedar claro para el paciente el nombre, la especialidad del que lo entrevista, y su rol en la institución (si
es médico, estudiante, practicante o residente).
Es imprescindible preguntar el nombre del paciente, o bien chequear con él si el
nombre que consta en la ficha del profesional está correcto. Si el paciente tiene
dos nombres, es importante preguntarle por cuál de los dos nombres el paciente
es habitualmente llamado.
En una consulta en policlínica puede no ser necesario explicar el motivo de la entrevista, pero en cualquier otra circunstancia, es fundamental que el médico o
estudiante explique al paciente la naturaleza y objetivos del encuentro.
Si se trata de un estudiante que tiene la función de entrevistar al paciente antes
de que este hable con su médico, deberá informarlo, pedirle su consentimiento,
y aclarar qué es lo que va a hacer con los datos que recabe (por ejemplo, transmitirle al médico tratante los aspectos más importantes de lo conversado con el
paciente).
Si se trata de un médico suplente, o de un especialista al que se le solicita una
interconsulta, es fundamental que el profesional siga el mismo procedimiento,
explicándole al paciente por qué lo va a entrevistar él, y preguntándole si está de
acuerdo con realizar la entrevista.
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Manual de Habilidades Comunicacionales
c) UN GESTO PUEDE MAS QUE MIL PALABRAS (TENER EN CUENTA LOS MENSAJES
NO VERBALES)
Una postura corporal que demuestre interés y respeto por el paciente es esencial para el establecimiento de un buen rapport. El tono de voz, la proximidad
ideal, y el contacto visual, son elementos de la comunicación no verbal fundamentales. Más adelante abordaremos los aspectos fisiológicos subyacentes a
estos elementos.
Mirar continuamente el reloj o el teléfono celular, puede generar en el paciente la
sensación de que el médico está apurado o poco disponible, y puede hacer que el
paciente omita información importante para no prolongar la entrevista, además
de impedir un buen rapport.
d) GENERAR UN AMBIENTE CÓMODO
Es necesario también observar la conducta no verbal del paciente, que puede
indicarnos si este se encuentra cómodo en su asiento, si le cuesta sentarse debido a algún dolor, si hay algo del ambiente que lo distrae. También es importante
ofrecer un lugar adecuado donde depositar abrigos, paquetes o bolsos que el
paciente pueda haber traído.
e) PROMOVER UN CLIMA DE ACEPTACIÓN
Durante toda la entrevista, favorece el rapport que el profesional pueda promover un clima de aceptación, donde el paciente pueda manifestar sentimientos o
pensamientos sin sentirse juzgado o avergonzado. Poder comunicarle al paciente que se le entiende, aceptar sin criticar los sentimientos que este expresa, invitarlo a que hable de lo que está sintiendo con respecto a su enfermedad, habilitan un clima de confianza.
Ejemplo: un paciente que se siente avergonzado al comunicarle al médico que no
quiere tomar la medicación porque tiene miedo de los efectos secundarios que
presenta la misma. El médico o estudiante de medicina puede decirle que lo entiende, y que le parece absolutamente natural que se sienta así, y que está muy
bien que hable de esas cosas, porque de esa forma se le podrá aclarar sobre los
posibles efectos de la medicación y ayudarlo a contrarrestarlos.
f) EXPRESAR APOYO VERBALMENTE
En las entrevistas realizadas durante la internación hospitalaria, por ejemplo, el
entrevistador debería tener en cuenta el estado en que se encuentra el paciente, si está sintiendo dolor, si tiene hambre, calor o somnolencia que le impidan de
prestar suficiente atención, o que implique un esfuerzo demasiado grande para
el paciente en ese momento. En una situación de internación, el paciente tiene menoscabada su privacidad y su sentimiento de identidad: es importante ser
sensible a situaciones donde el paciente pueda sentir vergüenza o pudor por no
estar completamente vestido.
Es una buena práctica, en este caso, que el médico de tiempo suficiente al paciente para que pueda cubrirse o vestirse antes de comenzar la entrevista, y cuidar lo que se habla en frente de terceros, cerrando la puerta o corriendo cortinas
para generar una sensación de protección o intimidad.
h) SEGUIR LAS PAUTAS CULTURALES DE EDUCACIÓN Y ETIQUETA
Para terminar, es importante destacar el valor cultural que posee el sonreír, saludar y usar un tono de voz cordial. Estas son conductas socialmente apreciadas, a
través de las cuales demostramos que damos valor y reconocimiento al otro. Es
necesario también tener en cuenta que algunas culturas tienen pautas de etiqueta diferentes a las nuestras; tenerlas en cuenta es fundamental para generar
un buen rapport con el paciente.
Fisiología del rapport
En el apartado anterior dimos una definición de rapport que además de estar de
acuerdo con nuestra visión respecto al tema, es la más difundida en la literatura médica sobre relación médico paciente.
En este apartado, sin embargo, vamos a trabajar con una segunda definición de rapport, que toma más los aspectos no verbales implicados en la función, y por eso nos
parece una noción complementaria, a la definición anteriormente dada.
Levenson y Ruef (1997), en su artículo Physiology of Rapport and Emotional Knowledge, definen rapport como la capacidad de acompasamiento o sincronización emocional entre uno o más sujetos.
Es altamente eficaz que el médico o estudiante de medicina sea capaz de expresarle al paciente su apoyo, comprensión y disponibilidad. También es fundamental que el paciente sienta que se valorizan y reconocen, por pequeños que sean,
los progresos que realiza en dirección a mejorar su salud y a su autocuidado.
La sonrisa, el tono de voz, la gestualidad, la postura y el tono muscular, son conductas
no verbales de alto impacto, que generan modificaciones fisiológicas y emocionales
en el otro.
g) DEMOSTRAR CAPACIDAD DE EMPATÍA ANTE EL DOLOR O EL MALESTAR FÍSICO
O PSÍQUICO DEL PACIENTE
Vibrar en el mismo compás
Es importante prever algunas situaciones que podrían generar dolor o vergüenza en el aciente, para tratar de minimizarlas, mostrando sensibilidad ante el ma86
lestar o incomodidad del paciente.
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El rapport/acompasamiento, funciona en base a lo que se denomina capacidad de
contagio emocional: se trata de una conexión o sincronización que nos pone en el
mismo tono emocional que la persona con la que estamos interactuando, lo cual es un
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paso previo o simultáneo para entender lo que le pasa (conocimiento emocional, base
de la empatía).
El acompasamiento implica una conexión automática, que establecemos con el otro a
través de varios canales perceptivos, y a través de la sincronización de varios sistemas
fisiológicos. Esto quiere decir que cuando compartimos una emoción, o incluso cuando apenas observamos esa emoción en otra persona, se generan cambios automáticos en nuestra postura corporal, en nuestra mímica facial, y a nivel del sistema nervioso central.
Esta sincronización entre las personas, se ha identificado en innumerables formas de
interacción social, siendo la más clara, la relación madre-bebé. En los primeros meses
de vida, en los cuales el bebé no tiene todavía a su disposición representaciones verbales, puede sin embargo sincronizar ritmos de sueño y vigilia con las personas del
ambiente que lo rodea, así como es capaz de sincronizar el ritmo cardíaco con el de su
madre durante los juegos. Establece verdaderos diálogos con el otro, respondiendo
con vocalizaciones, sonrisas, diferencias en el tono muscular y respuesta en espejo
a la mímica facial de la madre, en forma alternada a las palabras y gestos que esta le
dirige.
Esto muestra que el ser humano nace equipado con esta facultad de resonar y sintonizar con el otro.
Los estudios en este campo, citados por Levenson y Ruef, muestran las siguientes
conclusiones:
a) LA SINCRONIZACIÓN SE PRODUCE AÚN SIN VÍNCULO EMOCIONAL
La sincronización emocional no implica necesariamente un vínculo emocional estrecho: basta con observar a otra persona vivenciando una emoción, para que se
produzca un acompasamiento o sincronización emocional y fisiológica con la otra
persona. Tenemos, por ejemplo, reacciones fisiológicas imperceptibles cuando
vemos por televisión el reportaje a una persona que ha sufrido una tragedia (ej.
aumentan los latidos cardíacos).
b) LA SINCRONIZACIÓN FUNCIONA DE MODO AUTOMÁTICO E INDEPENDIENTE DE
NUESTRAVOLUNTAD
Cuando vemos una emoción en la otra persona, nuestra expresión facial y nuestra postura corporal cambian sin que nos demos cuenta, el ritmo cardíaco se eleva, y sentimos en nosotros el afecto que asociamos con la expresión de la otra
persona. En algunas situaciones se ha observado que el ritmo cardíaco de dos
personas dentro de una relación entra en sincronía cuando están de acuerdo, y
des-sincronizan cuando están en desacuerdo.
c) PODEMOS INDUCIR ESTADOS EMOCIONALES EN EL OTRO
Los estudios revelan que podemos inducir en el otro, estados emocionales
particulares, a partir de nuestra mímica facial y nuestra postura. Nuestra sonrisa,
tono de voz y postura corporal pueden calmar al otro. Pero si nuestra postura es
de desánimo o enojo, podemos inducir en el otro estas mismas emociones.
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d) LA SONRISA PRODUCE UN ALTO CONTAGIO EMOCIONAL
Un hallazgo importante de Levinson y Ruef, es que un gesto tan simple como la
sonrisa, posee la facultad casi universal de inducir la sonrisa en el otro: ver a alguien sonreír nos induce a hacer lo mismo, de modo casi irresistible y automático.
Esto da fundamento a la recomendación que se le hace al médico o estudiante de
medicina, de recibir al paciente con una sonrisa cálida: la sonrisa induce, por contagio, una respuesta positiva en el otro, siendo esencial para el establecimiento
de la confianza, y el establecimiento del vínculo.
e) EL ENOJO PRODUCE MÁS CONTAGIO EMOCIONAL QUE LAS EMOCIONES POSITIVAS
Otro elemento muy importante para el tema que nos ocupa, es la observación de
que la mímica facial correspondiente al enojo, produce de forma casi inmediata y
automática una respuesta análoga en el otro. Recibir o responder a una persona con expresión de enojo, genera cambios fisiológicos en esta persona, que se
traducen en sensaciones penosas. Cuando estamos enojados, el contagio es casi
inmediato, y la sincronización con el otro, produce una escalada emocional que
nos deja cada vez más enojados. Esto se debe a que el enojo tiene la particularidad de ser altamente contagioso, y su desarrollo es inversamente proporcional
a la empatía y al conocimiento emocional, generalmente se usa la expresión “cegado por la rabia”. Esto quiere decir que cuanto más enojados estamos, menos
capaces somos de entender lo que le sucede al otro y lo que nos sucede, y nos
hallamos impedidos, por lo tanto, de encontrar una solución para el desacuerdo. Por el contrario, cuanto más tranquilos nos sentimos, y cuanto más positivas
son las emociones que estamos vivenciando, más facilidad tenemos para interpretar empáticamente lo que le sucede al otro. Esto constituye una indicación
muy importante en la práctica clínica: cuando se enfrenta un paciente enojado,
es necesaria una buena dosis de autoobservarción para no ser contagiados por
el enojo del otro. Al contrario, si el médico o estudiante permanece calmado y
asertivo, respondiendo con tono suave y pausado, es probable que pueda inducir
en el paciente un estado análogo de calma y tranquilidad. De lo contrario, ambos
van a terminar enojados hasta el final de la consulta.
Es claro que no todos somos igualmente sensibles al contagio emocional y al rapport,
facultad que varía de una persona a otra. Las diferencias en el modo en que cada uno
resuena ante las emociones del otro, tienen que ver con la diversidad de experiencias
emocionales que cada persona adquiere en la vida, entre las cuales, las experiencias
infantiles, como ya comentamos, son muy determinantes.
Rapport y Clima emocional
Llegamos ahora al último concepto a ser trabajado en este apartado, que es el de clima
emocional, que tiene que ver con la atmósfera o el conjunto de sentimientos predominantes en una interacción social. La mayoría de nosotros podemos percibir,
al observar la interacción entre dos o más personas en diferentes tipos de situación
social, la presencia de algún tipo predominante de emoción. Por ejemplo, el clima de
alegría entre los participantes de una fiesta, o de tensión entre los estudiantes antes
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de una prueba, o de tristeza en una familia ante la situación de pérdida de un ser querido.
Como ya dijimos, llegamos a obtener esta información a través de nuestra facultad de
acompasamiento, utilizando diversos canales perceptivos (auditivos, visuales) fisiológicos y posturales, que nos permiten acceder a ella.
Poder identificar el clima emocional predominante en una consulta, es el primer paso
para poder sintonizar con el paciente, y para efectuar modificaciones que lleven a un
clima emocional más favorable al vínculo que la consulta requiere.
Con esto damos por terminado este recorrido que nos propusimos, por las nociones de
vínculo, rapport y clima emocional, y su importancia en la relación médico paciente.
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91
Manual de Habilidades Comunicacionales
o no estar en relación con lo que se está diciendo.
Escucha activa,
escucha reflexiva
y escucha empática:
pilares para una
atención centrada
en el paciente.
Lic. Berta Varela, Dra. Ana Laura Hernández, Lic. Sofía Castro
Introducción
El nuevo paradigma de atención en salud se basa en una comunicación centrada en el
paciente. Esta forma de atención permite que el paciente tenga una actitud más activa, que participe en la toma de decisiones, que se tomen en cuenta sus creencias y
valores, y que se incluyan los aspectos psicosociales, todo lo cual valida la perspectiva del paciente y de su familia. Establecer una comunicación centrada en el paciente
(Fortín, 2012) supone un médico que desarrolle habilidades para la escucha activa,
reflexiva, y empática, a través de la cual sea posible entender el significado o las implicancias que tiene la enfermedad para el paciente, así como evaluar sus conocimientos
sobre la salud y los riesgos.
¿Cuál es la diferencia entre oír y escuchar?
Oír consiste simplemente en percibir vibraciones de sonido, en tanto escuchar es entender, comprender o dar sentido a lo que se oye. La escucha activa involucra todos los
canales de la comunicación -visuales, auditivos y cinestésicos- de forma simultánea.
Pero se trata de un proceso que involucra mucho más que los datos de los sentidos, ya
que incluye la comprensión intelectual y emocional de lo que está ocurriendo.
¿Qué significa una escucha activa?
Van Servellen (2009) define la escucha activa como: “El proceso de entender de
manera completa lo que el otro está comunicando”. Esto implica la capacidad de
comprender la totalidad del mensaje y su significado a través de las expresiones, tanto a nivel verbal como no verbal. Se utiliza la escucha activa cuando no solo se integra
lo que la persona dice, sino que se incluyen también sus silencios, sus vacilaciones, lo
que omite, y también los sentimientos que acompañan el discurso, los cuales pueden
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La escucha activa (Van der Hofstdat, 1999) es una de las actividades más complejas
dentro de la comunicación, ya que exige esfuerzo físico y mental. Se trata de una estrategia o técnica en la que se toman en cuenta todos los niveles de la comunicación, y
los aspectos metacomunicacionales del mensaje. Se entiende por metacomunicación
(Van Servellen, 2009) la capacidad de entender lo que el otro comunica de manera
explícita en el mensaje verbal, y también aquello que está implícito en dicho mensaje.
El uso de la escucha activa implica demostrarle al otro que se han entendido todos los
niveles del mensaje, y por esta razón el uso de la retroalimentación4 es una condición esencial. Se entiende por retroalimentación estar atento a lo que el otro manifiesta y demostrar que se entiende, permitiéndole a la otra persona ratificar o modificar lo que está diciendo. Se verá más adelante en este capítulo cómo
se utiliza esta técnica.
Escucha activa en el cuidado de la salud
En el contexto de los cuidados en salud la escucha activa incluye la escucha empática
(ver capítulo sobre Empatía). Por medio de la escucha empática queda clara la intención de quien está brindando el cuidado de salud de entender el punto de vista del
otro, y de entender el marco de referencia que está usando el paciente o quien solicita
un servicio. Se trata del proceso de comprensión plena de lo que el paciente trata de
decir, y permite integrar lo que dice con lo que siente.
El uso de la escucha activa es importante en la entrevista médica para obtener información del paciente, pero también lo es para comunicar los diagnósticos y para hacer
recomendaciones para el cuidado de la salud. El paciente se sentirá escuchado y comprendido, y probablemente se sienta más comprometido para participar activamente
en el tratamiento.
¿Cómo se puede oír sin escuchar?
Durante el proceso de escucha activa pueden existir distintos tipos de interferencias
o barreras. Una de estas barreras se relaciona con los miedos propios del entrevistador.
Dichos temores llevan muchas veces a que la entrevista se estructure previamente,
y se determine qué preguntas se harán y en qué orden, sin que se tome en cuenta lo
que la persona está diciendo. Apegarse a dichos modelos impide una escucha activa,
ya que muchas veces el entrevistador se preocupa más por concentrarse en la próxima pregunta que hará que por lo que el entrevistado efectivamente dice.
Otras de las barreras o filtros que se pueden aparecer en el entrevistador son los pre-
4. El Diccionario Espasa Calpe (2005) define retroalimentación “como el conjunto de reacciones o respuestas que manifiesta un receptor respecto a la actuación del emisor, lo
que es tenido en cuenta por este para cambiar o modificar su mensaje”.
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juicios y la distractibilidad o falta de concentración El entorno puede ser otra de las
barreras (ver capítulo sobre Barreras) que surjan en el proceso de escucha activa.
A través de la escucha activa el entrevistador se focaliza en lo que la otra persona está
diciendo y haciendo, pero al mismo tiempo realiza una reflexión de lo que ocurre dentro de sí mismo (autoreflexión) en la interacción con el entrevistado, como otra fuente
de información muy valiosa para comprender lo que transcurre en la entrevista (Finlay, 2012; Lillrank, 2012).
La escucha activa y el silencio del entrevistador
El silencio del entrevistador en el curso de la entrevista puede ser interpretado de diferentes maneras, de acuerdo con el contexto en el que esté ocurriendo. Puede ser
percibido como desinterés o aburrimiento de parte del interlocutor. Sin embargo, el silencio puede ser un recurso muy valioso. Tomarse un momento de silencio le permite
al entrevistador reflexionar sobre lo que el paciente está diciendo a través del lenguaje verbal y no verbal y, al mismo tiempo, observarse a sí mismo en la interacción con el
entrevistado (paciente, usuario). Este silencio le da también tiempo al paciente para
terminar la idea que está expresando, elimina el riesgo de una interrupción prematura, y evita que el paciente se coloque en un rol pasivo en el cual solo espera a que se le
formulen preguntas.
Otro caso en el cual es recomendable hacer una pausa o silencio es frente a una situación o pregunta compleja que el paciente formula. En este caso, si bien el entrevistador no ofrece la respuesta en forma inmediata, sí brinda señales -a través de canales
no verbales- de que está pensando en lo que se le ha dicho. La respuesta inmediata
(Beckman, 1984) puede hacerle pensar al otro que no se lo ha tomado suficientemente en cuenta, que lo que dijo no es relevante para la consulta.
También hacer una pausa en un momento complejo de la entrevista (por ejemplo,
cuando a la otra persona se la ve afectada emocionalmente) es un recurso que le permite al entrevistador mostrar su empatía y que le da al entrevistado un tiempo para
recomponerse.
A continuación se plantean dos situaciones clínicas en las que se utilizan la escucha
activa y el recurso del silencio:
Primer ejemplo:
Paciente: Vengo porque estoy...(el paciente tose y estornuda, está disfónico e
impresiona febril)
Médico: Sí, ya veo, está engripado. ¿Tiene mucha tos? (Mientras tanto le toma
la temperatura al paciente).
Paciente: Sí , desde que...
Médico: ¿Cuántos días?
Paciente: Desde ayer…cuando
Médico: ¿Dolor en el pecho como puntada u otros síntomas?
Paciente: No
Médico: ¿Otros problemas de salud? ¿Toma remedios? ¿Internaciones, operaciones?
Paciente: No
El médico examina al paciente. Luego:
Médico: Es gripe. No se preocupe, esto es muy común. Tiene que hacer unos
días de cama, entre 3 y 5 días. Le doy algo para bajar la fiebre y para la tos.
2- Entrevista usando la escucha activa y el silencio:
Paciente: Vengo porque estoy... (el paciente tose y estornuda, está disfónico
e impresiona febril)... engripado...
Médico: Sí, ¿qué siente?
Paciente: Tengo mucha tos, y resfrío..... y me parece que tengo fiebre.
Médico: ¿Desde cuándo está así?
Paciente: Me empecé a sentir mal anoche mientras volvía del sanatorio de
cuidar a mi padre. Salir de la calefacción a la calle me hizo mal. Me levanté esta
mañana con mucha tos...
El paciente llega a la consulta médica y presenta una serie de síntomas: tos,
fiebre, malestar general. Ese día debía ir a quedarse con su padre, quien tiene
cáncer de pulmón y está internado luego de una intervención quirúrgica.
Veremos a continuación dos tipos de entrevistas.
Médico: ¿Qué le pasa a su padre?
1- Entrevista con ausencia de escucha activa y silencios:
Médico: (Se queda en silencio, dando tiempo a que el paciente se recomponga, y pensando como resolver la situación.
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Paciente: Tiene cáncer de pulmón. Lo van a operar. (El paciente se angustia
y llora).
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Médico: Vamos a ver qué le pasa a usted.
Una reacción precipitada del médico habría aumentado el enojo y no le habría permitido al médico conocer sus verdaderas preocupaciones. Luego el silencio es tambié
utilizado como un momento de reflexión, y habilita a la descarga emocional de la paciente.
Médico completa el interrogatorio y el examen. Luego.
De la escucha activa a la escucha reflexiva
Paciente: Tengo que sentirme mejor para que pueda cuidar a mi padre.
Médico: Es gripe, pronto va a estar mejor. Entiendo que lo de su padre es
importante pero necesita cuidarse usted. Le recomiendo que por unos días se
quede en cama hasta que baje la fiebre y desaparezcan los síntomas.
¿Quién podría cuidar a su padre mientras tanto?
Continúa una breve conversación, hasta que el paciente acuerda que va a
hacer reposo hasta que se la vaya la fiebre.
Segundo ejemplo:
Una persona entra muy enojada a la consulta.
Médico: Buenas tardes, tome asiento.
Paciente: Bueno, por fin. Desde temprano estoy acá para que me atiendan.
Siempre igual esto. Estoy horas acá esperando.
Médico: Sí. Tenemos muchos pacientes en esta policlínica. A veces se juntan
en una consulta y lleva tiempo atenderlos a todos.
Paciente: Sí, sí, dígamelo a mí. Horas acá esperando a que ustedes me quieran
atender. Y todavía, casi me echan por no tener la cédula. ¿Usted entiende lo
que es eso? ¿Sabe lo que es esperar y esperar para que lo atiendan? No, no
sabe, estoy segura que no. Hace semanas espero. (La paciente se pone a llorar).
El médico permanece en silencio, pero mirando a la paciente. Luego le dice:
Médico: Está enojada pero también preocupada.
Paciente: Es que tengo el resultado de unos exámenes desde hace días y
quiero que me digan de una vez qué tengo, qué es. Y he pasado muy nerviosa.
Médico: Sí me acuerdo. Yo mismo los pedí. Déjeme ver… Sí, acá en la historia
tengo copia de algunos exámenes. Usted tiene más ahí. Deme todo y vamos a
ver como están. Los voy a ir leyendo y le voy explicando los resultados. Si no le
queda claro me pregunta.
En esta entrevista observamos la utilización del silencio, en un primer momento, como
manera de entender el enojo de la paciente y evitar una reacción de enojo también del
médico. Lo que sigue en la entrevista explica la preocupación central de la paciente.
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¿QUÉ ES LA ESCUCHA REFLEXIVA?
Carl Rogers (1951) define la escucha reflexiva como una estrategia de comunicación que incluye dos pasos fundamentales: tratar de comprender la idea del
interlocutor, y luego devolver la idea para confirmar que se ha entendido correctamente. Se trata de reconstruir lo que el paciente piensa y siente acerca de un
tema en particular.
La escucha reflexiva es una de las herramientas más complejas a disposición del
clínico y requiere no solo una capacidad personal, sino también un aprendizaje.
Implica una actitud activa durante la entrevista tal como fue mencionado antes.
La técnica de la escucha reflexiva se basa fundamentalmente en responder a lo
que el paciente dice, de modo de reflejar sus ideas y estados emocionales. Aquí
el término reflejar hace referencia a devolver en palabras, tal como un espejo
devuelve una imagen reflejada. El entrevistador selecciona qué aspectos de lo
dicho y/ o lo expresado por el paciente jerarquiza y refleja en sus palabras y en
su lenguaje no verbal. Puede ser algo que el paciente verbaliza en forma trivial
o que omite en el discurso, algo que reitera, un estado emocional discordante,
entre otros. En una segunda instancia el entrevistador debe elegir con cuidado
los términos que utilizará en su respuesta, en la que puede incluir las mismas palabras dichas por el propio paciente (reflejo). La intención del entrevistador debe
ser facilitar la expresión de ideas y emociones, sin cortar el hilo de pensamiento
ni impedir la expresión emocional.
De esta manera la escucha reflexiva no sería posible sin la escucha activa y empática.
El entrevistador debe dar muestras de que entiende y respeta el mundo emocional del paciente, sin emitir juicios de valor ni ofrecer soluciones apresuradas, ni
impedir la expresión de las emociones.
Al desarrollar una entrevista que utiliza este tipo de escucha se entra en el mundo de los comportamientos, los pensamientos y las emociones del entrevistado,
y se establece una relación en la que intervienen también las actitudes, las cogniciones y emociones del entrevistador.
Existen diferentes tipos de técnicas para realizar esto (Rogers, 1951):
1. Repetir: reiterar frases o palabras que ha dicho el paciente.
2. Refrasear: sustituir algunas palabras por sinónimos o alterar ligeramente
lo que se ha dicho, clarificándolo.
3. Parafrasear: inferir el significado de lo que se ha dicho y reflejarlo con
nuevas palabras, verificando chequear que haya sido eso, efectivamente, lo
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Manual de Habilidades Comunicacionales
dicho por el paciente.
4. Señalar un sentimiento del que el paciente no se ha percatado, o señalar
su conexión con otras ideas de las que el paciente no se ha dado cuenta.
De esta forma la escucha reflexiva se visualiza como una forma de testeo de hipótesis.
Por ejemplo: “Si lo he escuchado correctamente, esto es lo que yo creo que usted está
diciendo…” Si lo he entendido bien, usted siente que...”
Ejemplos
Un paciente que debe someterse a una cirugía menor manifiesta intenso temor a la cirugía.
1- Escucha no reflexiva
Paciente: Yo pienso que de esta no voy a salir.
Médico: Quédese tranquilo, todo va a salir bien. La probabilidad de muerte en
una operación de este tipo es 1 en 10.000.
Paciente: Sí, sí, es ridículo lo que digo, ¿no?
Médico: Sí, sí, totalmente. Quédese tranquilo, amigo.
2- Escucha reflexiva
Paciente: Yo pienso que de esta no voy a salir.
Médico: Tiene miedo de la operación. (Refraseo)
Paciente: Sí, tengo miedo a no despertarme de la anestesia.
Médico: No despertarse. (Uso del recurso de la repetición)
tuación suya. (Completa con información sobre el procedimiento pre y postanestésico, manejo del dolor preoperatorio y otros aspectos de la psicoprofilaxis
quirúrgica).
Como se explicitó anteriormente, la esencia de la respuesta en la escucha reflexiva es
formular hipótesis sobre lo que la persona quiere decir. Cuando alguien habla considera que lo que quiso comunicar está claro, pero en realidad la misma frase puede ser
entendida o decodificada de diversas maneras. Por lo tanto, en una escucha reflexiva
el entrevistador, realiza hipótesis sobre el significado original y expresa dichas hipótesis en forma de afirmación o enunciado. ¿Por qué no formularlas como preguntas,
si en realidad se está tratando de aclarar algo? Porque hacerlo en forma de pregunta
generaría mayor resistencia en el entrevistado, y también la necesidad de justificar lo
que piensa, lo que siente o lo que hace.
Para ofrecer a otros una escucha reflexiva primero debemos tratar de pensar reflexivamente; dicha actitud incluye el pensar si lo que la persona dijo es realmente lo que
dijo, o si es lo que el que escucha cree sobre lo que dijo el interlocutor. Por ejemplo,
las palabras referidas a la emoción (como el estar deprimido o ansioso) pueden tener
significados muy variados para distintos individuos. Quien dice “estoy deprimido”
puede querer decir” estoy triste”, ”estoy cansado”, “ya no le encuentro sentido a mi
vida“, ”no soy el mismo”, ”estoy agotado”. O si dice “estoy ansioso” puede querer decir”
estoy nervioso”, “estoy estresado”, “quiero alcanzar mis metas ahora, ya no puedo
esperar”, “estoy irritable”. La escucha reflexiva es una forma de verificar, más que de
asumir que se sabe lo que el otro quiere decir.
Las afirmaciones o enunciados muchas veces pueden ser bastante simples, como la
repetición de una o dos palabras. En una reflexión más sofisticada se pueden incluir
nuevas palabras, o hacer hipótesis acerca de lo no dicho; también puede ser muy útil
reflejar lo que parece que el paciente siente acerca de lo que está diciendo.
Médico: Piensa que no va a salir de la anestesia... (Señalamiento)
La escucha reflexiva es especialmente útil cuando se trata de mostrar al paciente actitudes ambivalentes respecto a algún procedimiento o tratamiento médico que puede
estar dificultando la adhesión. Por ejemplo, si una persona dice: “me siento de dos
maneras respecto de…”, uno podría inmediatamente hacer hipótesis sobre las varias
maneras en que esto se puede estar manifestando. “Me gusta hacer ejercicio pero no
tengo tiempo”, o “nadar me hace bien para el dolor, pero me aburre”, “tengo que dejar
el cigarrillo, pero me gusta fumar y me entretiene”. Aquí los instrumentos de la escucha reflexiva (repetir, refrasear, parafrasear, esclarecer) resultan una alternativa muy
útil a la confrontación y al consejo experto.
Paciente: Sí, la verdad es que me da mucho miedo que me duerman y no me
vuelva a despertar.
¿Se puede aprender la escucha reflexiva?
Paciente: Sí, morirme.
Médico: ¿Por qué piensa eso?
Paciente: Hace años a mi tío le hicieron una cirugía de urgencia y nunca salió
del quirófano. Creo que tenía una peritonitis y consultó tarde.
Médico: Es un temor muy frecuente. Sin embargo, la anestesia es muy segura.
Su tío debe haber tenido otras complicaciones. No se parece en nada a la si-
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Las habilidades para lograr una escucha reflexiva pueden ser aprendidas. Para esto
las situaciones simuladas son espacios totalmente favorecedores, en los que el estudiante puede practicar y mejorar las habilidades vinculadas a la escucha. Dalmar FiDepartamento de Psicología Médica / Facultad de Medicina
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Manual de Habilidades Comunicacionales
sher (1991), profesor, asociado de la Universidad de Boston, desglosa las habilidades
para la escucha reflexiva de la siguiente forma:
• Participar de manera activa en la conversación mediante la reducción o
eliminación de distractores.
• Empatizar con el punto de vista del que habla, de manera de ponerse en el lugar
del otro, animándolo a expresarse libremente, sin juzgarlo.Reflejar el estado de
ánimo del que habla mediante el lenguaje verbal y no verbal. Para esto el que
escucha debe “aquietar su mente” y centrarse en el estado de ánimo del otro.
• Resumir lo que dijo el paciente, utilizando sus propias palabras.
• Responder al punto específico del que habla sin derivarse hacia otros temas.
• Repetir este procedimiento para cada tema.
hacia el paciente y a la relación que se establece con él, y permite que el proceso de
toma de decisiones cuente con mayor participación de este.
Por otra parte, existen actitudes y respuestas del entrevistador que muestran que la
escucha no es reflexiva. Una intervención apresurada en el comienzo de la entrevista
no facilita la expresión de la perspectiva del paciente y por lo tanto su comprensión.
Enumeraremos algunas de ellas.
Ejercicios o técnicas que permiten desarrollar escuchar de forma activa reflexiva y empática.
Thomas Gordon (1970) describió doce tipos de respuesta que no forman parte de la
escucha reflexiva:
1. Ordenar o dirigir.
2. Alertar o amenazar.
3. Dar consejos, hacer sugerencias o brindar soluciones.
4. Persuadir mediante lógica o argumentos.
5. Dar argumentos de tipo moral, sermonear o decirle al paciente lo que debería
hacer.
6. Estar en desacuerdo, juzgar, criticar o culpar.
7. Estar de acuerdo, aprobar, alabar.
8. Avergonzar, ridiculizar o etiquetar.
9. Interpretar o analizar.
10. Tranquilizar, simpatizar o consolar.
11. Cuestionar o sondear.
12. Distraer, utilizar el humor.
Se utiliza para la enseñanza y el aprendizaje de la escucha activa, reflexiva y empática.
Consiste en tomar una situación que se debe dramatizar, en la cual, en grupos de tres,
los estudiantes pasan alternativamente por los distintos roles: entrevistador, entrevistado y observador. Luego de finalizada cada instancia de role playing los tres
participantes analizan los aciertos y las dificultades del entrevistador en la escucha
activa y de qué maneras podrían haberse mejorado. El entrevistador no debe conocer
el guión.
Muchas veces de estas actitudes implican una relación de desigualdad. El entrevistador que utiliza estas modalidades de respuesta o de cuestionamientos está diciendo
entre líneas “escúcheme, yo sé más”, “yo soy quien sabe lo que es mejor para usted”.
En esta forma no se ayuda al paciente a expresar la ambivalencia, y se lo insta a tomar
una decisión en forma prematura.
Esto no quiere decir que no se deban usar estas respuestas en ningún momento ni
que las mismas constituyan siempre un obstáculo en la comunicación; lo importante
es seleccionar cuándo y cómo se las utiliza. Por ejemplo, se puede analizar o dar una
recomendación cuando ya se ha entendido la perspectiva del paciente, como se hizo
en el caso del paciente del primer ejemplo.
En suma
Las habilidades para la escucha activa o reflexiva se pueden adquirir o mejorar con el
aprendizaje. Este tipo de escucha implica el desplazamiento del centro de atención
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Escucha empática, activa, y reflexiva son conceptos que están íntimamente relacionados, tanto que para algunos autores la escucha activa y la escucha reflexiva son
utilizadas como sinónimos. Desde nuestro punto de vista la escucha reflexiva es una
de las formas que puede tomar la escucha activa, ya que ninguna de ellas se puede dar
sin una escucha empática. Este tipo de escucha jerarquiza la perspectiva del paciente
y atiende, al mismo tiempo, a los aspectos relacionales de la comunicación.
• EL ROLE PLAYING
• TRANSCRIPCIÓN Y GRABACIÓN DE LA ENTREVISTA
La observación por medio de grabaciones, videos o transcripciones de las entrevistas
ya realizadas le permite al entrevistador observar en diferido la forma en que la entrevista fue conducida. Al mismo tiempo, otros la pueden observar y dar su aporte. Poder
reflexionar sobre la práctica e interrogarse sobre las razones que llevaron a conducirse de una manera y no de otra, así como observar la forma como respondió el otro,
permiten el desarrollo de la escucha activa y reflexiva.
• AUTOEVALUACIÓN
Las siguientes preguntas ayudan al entrevistador a interrogarse sobre sus habilidades para la realización de entrevistas. Se recomienda que se contesten al comienzo y
al final del año, analizando luego si existen diferencias:
• ¿Qué formación tengo como entrevistador/a?
• ¿Cuáles son mis posturas teóricas respecto a la entrevista? ¿Debo ser
objetivo/a y neutral?
• ¿Debo cuidar la relación y ser empático/a?
• ¿Que valor le doy a la subjetividad?
• ¿Qué pregunto y cómo lo hago?
•¿Cuáles son mis conocimientos sobre lo que estoy preguntando?
• ¿Qué valor tiene la entrevista para lo que quiero resolver?
Departamento de Psicología Médica / Facultad de Medicina
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Manual de Habilidades Comunicacionales
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Mifflin Van-der Hofstdat CJ.(1999)
Habilidades de comunicación aplicada.
Valencia: Promolibr
102
Actualmente se utiliza como método de investigación en situaciones donde el informe
personal es una vía de acceso privilegiada, como por ejemplo afectos que resultan
poco detectables desde lo externo como la timidez, la vergüenza; hace explícitos estados encubiertos como el proceso de la toma de decisiones (1).
Historia del concepto
Podemos encontrar como antecedente de la auto-observación al método introspectivo utilizado por los primeros laboratorios de psicología para estudiar la percepción.
Los estudios introspectivos de Wundt (1887) buscaban convertir a la introspección
en un método científico de investigación de la mente humana, basado en el modelo
de las ciencias naturales. Para ello, las personas realizaban un entrenamiento para
calificar como sujeto experimental, del cual provenían informes subjetivos de las sensaciones e imágenes que fluían por la mente (Boring, 1953). De este modo, los datos
introspectivos no eran simplemente relatos circunstanciales, espontáneos o descuidados.
Sólo se aceptaban las sensaciones e imágenes elementales simples y nunca inferencias o procesos inobservables de reacciones complejas.
Silverman JD, Kurtz SM, Draper J (1998)
Skills for Communicating with Patients.
Radcliffe Medical Press (Oxford).
Wundt distinguía entre percepción interna y auto-observación. La percepción interna
era la condición necesaria para la auto-observación en el proceso introspectivo. Para
poder declarar lo que se observaba en la propia mente, se necesitaba primero tener y
entrenar una percepción que funcionara como material de trabajo de la auto-observación (Rivière, 1991) (2).
Van Servellen G., (2009).
Communication Skills for the health professional.
Concepts, practice, and evidence 2ª ed.
Boston: Jones and Bartlett Publishers.
Watson descarta la introspección como método de abordaje científico. Pero luego la
corriente conductista utiliza la auto-observación, ya no como método de conocimiento empírico sino como herramienta de cambio de conductas. Será el modelo conduc-
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Departamento de Psicología Médica / Facultad de Medicina
103
Manual de Habilidades Comunicacionales
tual en la década de los años sesenta y setenta quien le dará la importancia que tiene
está técnica dentro de la evaluación psicológica (3).
En la teoría Cognitiva, la auto-observación como técnica implica la atención intencionada frente a la emisión de una conducta, en cualquiera de sus tres niveles: motor,
cognitivo o psicofisiológico y su posterior registro mediante algún procedimiento diseñado previamente. Por tanto, de igual forma que con la observación, estamos haciendo referencia a dos tareas: determinar y observar la aparición de la conducta, y registrarla, de ahí que se hable indistintamente de auto observación y autorregistro (4).
De la auto-observación a la investigación clínica:
Técnica planteada por De Toro (2005)
1) Explicación: escribir el propósito de la observación, por ejemplo “voy a
observar mi conducta cuando entrevisto a niños pequeños”. Se debe redactar y
memorizar el objetivo.
2) Elección: elegir una conducta y valorarla como positiva o negativa, por
ejemplo “en una entrevista con niño me dirijo solamente a los adultos presentes”. Así
se logra identificar claramente la conducta, puedo observar cuando ocurre y cuantas
veces ocurre, y pensar en cómo modificarla.
3) Registro de conducta: anotar todos los datos que surjan de la observación, lo
más cercano al momento de observar la conducta elegida.
4) Elaboración de gráficos y esquemas, para la mejor visualización de la conducta, su característica, frecuencia y situación más probable de ocurrencia.
5) Si es posible publicación de datos para el apoyo del medio familiar y social en la
modificación de esta conducta, por ejemplo los compañeros estudiantes del mismo
curso.
6) Análisis periódico de los datos obtenidos de la observación (5).
Una peculiaridad de esta técnica de evaluación frente a otras es que además de su
función evaluadora cumple una función terapéutica, el simple hecho de registrar la
conducta hace que cambie en la dirección deseada. Por ello se habla también de la
autoobservación como técnica de modificación de conducta.
La auto-observación presenta una serie de ventajas frente al resto de técnicas de
evaluación psicológica:
- Permite que el sujeto pueda controlar su propia conducta, principio básico de la
modificación de conductas y proporciona retroalimentación continua de los cam
biosrealizados (4).
- Permite recoger información de situaciones y contextos cuya evaluación
implicaría un alto costo para otras técnicas de evaluación psicológica. Su empleo
elimina la reactividad del observador. -Permite acceder al nivel cognitivo de la
conducta, y de hecho es, junto a los autoinformes, el único procedimiento para
ello (4).
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Utilización de ésta técnica en otros campos no terapéuticos
En el campo de la pedagogía, se aplica esta técnica como forma de hacer consciente
los métodos de aprendizaje que utilizan el docente y los alumnos, así como también
para hacer conscientes los cambios a nivel personal que implica la incorporación de un
nuevo conocimiento.
Es de suma importancia en la detección de las resistencias al cambio y el impacto
emocional que se produce, relacionado con la reesctructuración cognitiva, de modo
de evitar bloqueos en la incorporación del nuevo saber.
Por ejemplo podríamos preguntarnos, ¿De qué modo el conocimiento médico cambia
mi modo de actuar o de percibir ciertas cosas?, ¿Me genera emociones o sensaciones
fisiológicas?, ¿Qué posibles resistencias despierta en mi?, ¿De qué forma me motiva?
Torres Puente (2002) utiliza la explicitación por parte del docente de su modo y estilo
de pensar sobre una temática, como método de enseñar la auto-observación. De esta
manera se estimula en el alumno la aplicación de la técnica de auto observación y le da
la posibilidad de ejercer el propio control sobre el estudio y lo aprendido (6).
En el ejercicio profesional, por ejemplo en el ámbito de la medicina, se incorpora como
una herramienta para mejorar la relación, la calidad de la comunicación y evitar situaciones conflictivas o de mal manejo técnico.
En suma, la auto-observación es el proceso mediante el cual aprendemos a examinarnos para poder registrar la propia conducta y todo lo que la acompaña:
• los hechos en si.
• la realidad que nos rodea.
• la forma de afrontar esa realidad.
• las conductas de las personas y los vínculos que establecemos con ellas.
• las consecuencias de nuestras conductas.
Los datos obtenidos sirven para modificar o verificar nuestras ideas y constituyen el
material de base sobre aquellas aspectos de nuestras acciones y la relación con los
otros que busco modificar, lo que algunos llaman objetivos o conducta-objetivo de
cambio.
Es por lo tanto una herramienta imprescindible durante la entrevista clínica, ya que
ayuda a detectar y corregir bloqueos personales de la comunicación.
Para lograr el cambio es necesario observar que ocurre antes, durante y después de
los hechos, registrar tanto las acciones, como los pensamientos y emociones que se
dan durante la situación observada. Por ejemplo, la frecuencia en que aparecen, en
que lugares y momentos y con que personas (2,7).
La aplicación de éste método de cambio es muy importante en aquellos casos donde las características y creencias personales pueden influir en forma negativa en el
ejercicio de la profesión. En la realización de la entrevista clínica se ponen en juego
afectos y conceptos, por ejemplo sobre la salud y enfermedad, que pueden intervenir
e interferir en la correcta realización de los objetivos y en la relación médico-paciente.
La aplicación de la técnica de auto-observación en éste ámbito laboral y profesional,
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Manual de Habilidades Comunicacionales
ayuda a disminuir errores generados por preconceptos, a interponerse ante la emergencia de afectos y emociones que genera el paciente y pueda obstaculizar la comunicación y la alianza terapéutica.
EJERCICIO PRÁCTICO
La doctora llega temprano a la policlínica. El día anterior su hijo adolescente fue víctima de un robo en la calle que lo dejó muy asustado.
En la consulta ve a una paciente que le explica que desde que su hijo esta preso por
hurto, hace dos semanas, está con numerosos síntomas entre ellos dolor precordial y
falta de aire.
¿Cómo te parece que puede influir su vivencia familiar reciente en la escucha de la información recibida?
¿Qué afectos te parece que predominarían en la doctora?
¿Modificarían su conducta en el modo de llevar adelante la entrevista?
¿Podrían aparecer prejuicios?
Referencias Bibliográfícas:
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Manual de evaluación psicológica: fundamentos, técnicas y aplicaciones.
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De Toro, M. D.(2005)
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Madrid, España.Visión Libros.
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Fundamentos de psicología de la personalidad.
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106
Comisión Sectorial de Enseñanza / Universidad de la República
Departamento de Psicología Médica / Facultad de Medicina
107
Sección 2
La entrevista en medicina
• Elementos esenciales de la
comunicación para el desarrollo de una
entrevista clínica efectiva.
• Caracteristicas de la comunicación
según el ciclo vital del paciente: Infancia,
adolescencia y maternidad.
• La comunicación con el adulto mayor
• ¿Por qué se utilizan pacientes
estandarizados en la formación médica?
Manual de Habilidades Comunicacionales
yer-Fetzer, cuyo tema central era la comunicación en la educación médica.
LA ENTREVISTA EN
MEDICINA
Elementos
esenciales de la
comunicación para
el desarrollo de una
entrevista clínica
efectiva.
Lic. Psic Natalia Sánchez, Yamile Godoy y Pablo Florio
Este encuentro tuvo como objetivo identificar, articular y poner en común los cinco
modelos previamente mencionados, para facilitar la enseñanza y evaluación de la comunicación medico paciente.
De esa reunión, surgió la identificación de siete pasos esenciales para la entrevista
clínica, que son:
1) Construir la relación.
2) Abrir la conversación.
3) Recoger la información.
4) Comprender la perspectiva del paciente.
5) Compartir la información.
6) Alcanzar acuerdos.
7) Realizar un cierre (6).
Los que se desarrollarán a continuación.
Construir la relación
En esta sección conocerás cómo realizar una entrevista clínica utilizando la estructura de los siete pasos según el Consenso de Kalamazoo. Esta modalidad
de entrevista te permitirá el desarrollo de un enfoque integral, así como la implementación de habilidades comunicacionales.
La construcción de un vínculo interpersonal es un aspecto primordial de toda relación
humana, condición que aunque parezca obvia muchas veces queda relativamente olvidada. En la relación médico-paciente implica atender al terreno emocional, que pasa
por entender cómo se siente el paciente y como va reaccionando durante la conversación. Cuando se construyó una buena relación el paciente tiende a referirse sobre el
médico como amable, cordial, atento.
La entrevista clínica es uno de los aspectos fundamentales de la práctica médica. En
las últimas décadas se han planteado múltiples reformulaciones que se ven plasmadas en innumerables artículos (Kurtz,1998; Mackoul,1998; Silverman, 2005).
Es importante tener en cuenta que éste será el primer objetivo de la consulta y para
ello es necesario tomar en cuenta los elementos verbales, no verbales y paraverbales de la comunicación, como se menciona en otros capítulos. El primer gesto hacia el
paciente, comienza con el saludo y la presentación, dejando manifiesta la buena disposición. Se informará el nombre completo, rol y especialidad a la que se pertenece.
Es así, que de ser concebida tan solo como parte del “arte de la medicina” y una habilidad innata del médico, pasó a ser también una competencia práctica que no depende
solamente de las cualidades personales del clínico sino que puede y debe ser aprendida (Keller, V & Carroll, J.G., 1994).
Este cambio de perspectiva ha propiciado el surgimiento de diferentes modelos o enfoques, como son el del Bayer Institute for Health Care Communication (1), el Three
Function Model/Brown Interview Checklist (2), el Calgary Cambridge Observation Guide (3), el Patient-Centered Clinical Method (4), o el SEGUE Framework for Teaching
and Assessing Communication Skills (5). En mayo de 1999, veintiún líderes provenientes de las escuelas de medicina, programas de residencia y educación médica
continua y destacadas organizaciones en educación médica de América del Norte se
reunieron durante tres días en Kalamazoo, Michigan, para asistir a la conferencia Ba110
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En el caso de tomar notas, ello no deberá constituirse en una barrera que obstaculice la comunicación. Es posible anticiparse y solicitar el consentimiento al paciente
diciendo: “... Si usted me permite tomaré algunas notas”(7), De todas maneras debe
primar el contacto visual, el que debe ser de forma intermitente y cadenciosa, para
que el paciente no tenga la percepción de instrusion.
Es tarea del profesional lograr que el paciente se sienta confortable, en un clima emocional de confianza y escucha (8).
Abrir la conversación
El paciente despliega aquí su motivo de consulta, será tarea del profesional no inteDepartamento de Psicología Médica / Facultad de Medicina
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Manual de Habilidades Comunicacionales
Recoger la información
Iniciar la sesión
Periódicamente es necesario resumir la información que se ha recogido, con el objetivo de verificar si estamos comprendiendo adecuadamente, dándole la oportunidad de
modificar aquello que no es correcto o agregar información. En general, se subestima
la importancia de estos resumenes.
Comprender la perspectiva del paciente
Cuando el paciente llega a la consulta trae consigo un conjunto de supuestos acerca
del problema que la motivó, configurando de esta manera la vivencia subjetiva de enfermedad y de posible tratamiento. Conocer la perspectiva de lo que le sucede desde
su punto de vista es conocer la singularidad del paciente.
De esta manera intentamos promover que el paciente relate tanto los aspectos médicos como los psicosociales, desde su perspectiva, lo que nos ayudará a entender su
motivo de consulta de una manera integral y humanizada (10).
Es importante mencionar que estos pasos no deben ser considerados secuenciales
(uno debe comenzar al finalizar el otro), ni acotados en el tiempo. En la figura siguiente podemos observar como algunos pasos deben recorrer toda la entrevista, como por
ejemplo construir la relación o comprender la perspectiva del paciente, pues uno continua construyendo y comprendiendo mientras dura ese encuentro.
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Recabar información
Examen físico
Cerrar la sesión
Esta etapa corresponde a la anamnesis, pero a diferencia de la anamnesis tradicional,
que es un cuestionario sistemático cerrado, recomendamos alternar preguntas abiertas y cerradas. Se puede comenzar a construir la historia del paciente, utilizando preguntas abiertas como por ejemplo “cuenteme de…”.
Con el objetivo de precisar más la información que el paciente va proporcionando y en
la medida de ser necesario se irán haciendo preguntas cerradas, que serán aquellas
que el paciente responde simplemente con frases cortas, afirmaciones o negaciones.
Por ejemplo “háblame acerca del dolor de cabeza” (pregunta abierta), “¿tomó algo
para calmar este dolor…?” (pregunta cerrada).
Construirla relación
Es conveniente comenzar el encuentro con una pregunta abierta que le permita desplegar sus preocupaciones, por ejemplo: ¿que lo trae por acá?, ¿en qué lo puedo ayudar? y antes de finalizar este punto verificar que dichas preocupaciones se hayan recogido en su totalidad, por ejemplo: ¿hay algo más que quiera contar?
Guía de Calgary Cambridge para la entrevista clínica
Comprender la
perspectiva del paciente
rrumpirlo en este proceso. Se ha estudiado que la mayoría de los médicos interrumplen a su paciente a los 18 segundos de su primer respuesta (9), obturando de esta
manera la posibilidad de narrar su perspectiva sobre sus problemas. Sin embargo, si
se lo deja hablar sin interrupciones, un paciente tipo puede hacer una sintesis muy
precisa de sus sintomas y dar explicaciones que orienten a la causa, en pocos minutos.
Esquema básico Kurtz, Silverman y Draper (2005)
Compartir la información
Es de gran importancia que el médico comunique en términos sencillos lo que le ocurre al paciente, sin dejar de brindar la información que el paciente necesita y demanda.
Deberá ser claro y evitar el uso de jerga médica que pueda ocasionar barreras en la
comunicación. Se debe tener en cuenta el nivel intelectual y el estado emocional del
paciente a la hora de informar.
Además del uso de lenguaje verbal, se podrá utilizar otras herramientas como son:
dibujos, folletos y recomendaciones de sitios web para pacientes y todo aquello que
colabore en la comprensión de la situación (11).
Antes de finalizar esta instancia es necesario evaluar la comprensión que el paciente
tiene sobre lo expuesto por el médico, valorando que se ha entendido y de ser necesario modificar los conceptos erróneos y lo que no hubiera quedado claro.
En todo momento se utilizará la perspectiva del paciente y se tratará de involucrarlo.
Por último se preguntará sobre posibles dudas o inquietudes en este sentido.
Alcanzar Acuerdos
En el penúltimo paso de la entrevista se alcanzarán acuerdos acerca de cómo se llevarán a cabo los tratamientos planteados. Para ello es necesario valorar la motivación
que tiene el paciente, así como las dificultades u obstáculos para lograr cambios.
Un ejemplo de ésto es el paciente que debe modificar sus hábitos alimenticios. En
este caso será importante identificar y abordar los obstáculos y reforzar las fortalezas
para lograr alcanzar las metas propuestas en su tratamiento, formentando la autoeficacia.
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Manual de Habilidades Comunicacionales
Este es un momento de la entrevista fuertemente enfocado a la negociación, ya que
se tienen que alcanzar acuerdos pasibles de ser llevados a cabo por esa persona en
particular que está en nuestra consulta.
Ejemplo:
Realizar un cierre
Resumen de la situación de la paciente:
Nuevamente como al principio de la entrevista el médico toma un rol más activo. Pregunta al paciente si tiene otras preocupaciones, resume aquellos aspectos que motivaron la consulta, explicita las indicaciones acordadas, comunica los siguiente pasos
a seguir. Por ejemplo: concertar una nueva consulta, realizar una derivación a otra especialidad, reforzar la adherencia del paciente al nuevo plan de tratamiento. Para que
ello pueda lograrse es fundamental la relación que se ha establecido para involucrarlo.
La Sra Rodriguez tiene 38 años, está casada, tiene dos hijos menores de 10 y 7 años.
Se desempeña como administrativa en una oficina, su jornada laboral es de 10 horas
diarias.
Se despide al paciente saludándolo.
Actualmente concurre a la consulta en policlínica derivada por el médico de su trabajo.
Presenta síntomas de tos persistente y sibilancias con 4 meses de evolución. La paciente refiere consumo de tabaco desde la adolescencia con un incremento en el último año. Ha tratado de dejar de fumar en dos oportunidades, pero ha tenido dificultades para lograrlo, retomando el consumo cada vez.
¿Por qué es útil este modelo de entrevista?
La consulta médica basada en el modelo biomédico tradicional se caracterizó por pretender alcanzar un conocimiento objetivo, centrado en el saber médico, enfocado en
la enfermedad y sus causas, partiendo de un enfoque dualista, basado en la separación mente cuerpo. Este tipo de atención proporciona un cuidado desafectivizado que
desestima el sufrimiento.
A continuación se presenta un fragmento de entrevista con dos modalidades diferentes (A y B).
El año pasado su esposo sufrió un accidente de tránsito quedando con incapacidad
permanente, siendo la paciente su cuidadora exclusiva.
En la consulta de hoy la paciente se muestra preocupada porque sus síntomas son
persistentes y le han ocasionando la necesidad de tener que solicitar certificación
médica en reiteradas oportunidades. Tiene miedo de perder su trabajo por bajo rendimiento. Este trabajo es actualmente la fuente de ingresos de la familia.
Como alternativa a este modelo biomédico reduccionista, George Engel propuso en
1977 el modelo biopsicosocial (12) entendiendo el proceso de enfermar como una integración de múltiples sistemas (desde los niveles biomoleculares, genéticos y biológicos más básicos hasta los niveles más complejos, psicológicos, sociales, ambientales, y culturales). Este modelo, está centrado en el paciente, incorporando la mirada
subjetiva del proceso de enfermar, y a partir de ello se enfoca en el “padecimiento”
(illness) más que en la “enfermedad” (disease).
Siente que su tos empeora cuando ella está en el trabajo. Piensa que esto es debido al
aire acondicionado de la oficina y a los cambios de temperatura del clima.
La consulta médica basada en el modelo biopsicosocial busca integrar el “saber del
paciente” y el “saber del médico”, donde el paciente entonces deja de ser objeto de la
consulta deviniendo en sujeto de la misma.
Dr.: El médico de su trabajo dice que usted tiene tos. ¿Desde cuándo?
Sra Rodríguez: Desde hace 4 meses y a veces también tengo silbidos.
Dr.: ¿Usted fuma?
Sra. Rodríguez: bueno... si, yo he tratado de dejar y ahora estoy fumando una
caja por día.
Dr.: ¿Sufre de alguna otra enfermedad?
Sra. Rodríguez: No, siempre fui sana hasta ahora.
(Se realiza exámen fisico)
Este modelo de entrevista planteado a través del consenso de Kalamazoo, está en
consonancia con lo anterior y constituye una herramienta óptima para la enseñanza y
evaluación de las habilidades comunicacionales en la formación de grado del estudiante de Medicina, así como su uso como modelo de entrevista en la práctica cotidiana del egresado.
En este sentido, existe consenso en que la práctica sistemática con este modelo, desde el inicio de la formación facilita la adquisición de destrezas y habilidades en la comunicación.
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Entrevista médico paciente (Modalidad A)
Dr.: Rodríguez... adelante.
(La paciente entra al consultorio, se sienta y entrega una nota al doctor)
Dr: Sus síntomas probablemente tengan que ver con el cigarrillo.Yo le aconsejo
que lo deje. Le mandaré hacer unas radiografías de pulmón y pruebas de
laboratorio y en un 15 días nos volvemos a ver.
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Manual de Habilidades Comunicacionales
Entrevista centrada en el paciente (Modalidad B)
Dr.: El médico de su trabajo dice que usted tiene tos. ¿Cuénteme de este síntoma
u otros que tenga?
(Abre la conversación, utilizando una pregunta abierta. Relevamiento desde la
perspectiva del paciente de la sintomatología referida por el derivante y otros
que pueda mencionar la paciente).
Sra. Rodríguez: Bueno, yo he tenido resfriados desde hace por lo menos dos
meses y algunas veces siento que no puedo respirar sobre todo en la mañana.
Dr.: La mira y asiente con la cabeza
(Comunicación paraverbal que denota interés e invita a que la paciente
continúe su relato).
Sra. Rodríguez: Sí a veces, en la mañana y también de noche. Pero yo creo que
es por el cigarrillo (Creencias de la paciente), yo he intentado dejar. También a
veces tengo silbidos particularmente cuando estoy en el trabajo. Pienso que es
debido al aire acondicionado, pero también el clima está tan cambiante, no sé
(Comprende la perspectiva del paciente, creencias acerca de su sintomatología)
Dr: ¿Además tiene flemas, o fiebre, o dolor en el pecho o en la espalda?
(Utilización de pregunta cerrada con el objetivo de precisar la información)
Sra. Rodríguez: No. Por sierto, todavia no.
Dr.: Bueno, son varias cosas, la tos, los silbidos, el cigarrillo (ordena la agenda
de temas a tratar).
Sra. Rodríguez: Y no solo eso
Dr.: Ah, no?
Dr.: Interroga antecedentes personales y familiares. Examina.
Dr.: Bueno, vamos a empezar por la tos y los silbidos. Y despues seguiremos con
lo del cigarro. ¿Esta de acuerdo?
Sra. Rodríguez: Si. En realidad me gustaría dejar de fumar.
Dr.: Usted quiere dejar de fumar y esto es muy importante para su salud.
(Explicitación de un problema y motivación para la cesación del tabaquismo).
¿Y en las otras cosas como la podría ayudar?
(Investiga que piensa la paciente acerca de la ayuda que le puede ofrecer el
médico, abriendo campo para lo que parece evidente y dando lugar a lo
particular y personal de esa paciente. Utilización de pregunta abierta).
Sra. Rodríguez: Habla de la enfermedad del esposo, de los hijos, su cansancio y
el aumento del consumo de cigarros.
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Sra. Rodriguez: Bueno, a mi me gustaría que me ayudara a dejar de fumar y
quería preguntarle si es posible que le escribiera una carta a mi doctor en el
trabajo porque últimamente he tenido que faltar mucho y tengo miedo que me
suspendan... lo necesito para pagar la casa, y para los gastos que tengo por la
enfermedad de mi esposo y para todo. (Comunicación de la paciente de su
situación social económico familiar).
Dr.: Le mandaré hacer unas radiografías de pulmón y pruebas de laboratorio.
Explica tratamiento. Acuerda proxima consulta en dos semanas y cierra la
entrevista.
Conclusiones
“En el mundo de la educación médica tan importante es
conocer lo que se tiene que hacer, cómo conocer
cómo se tiene que hacer, y por quien ha de ser hecho”
Creemos que el modelo aquí presentado, permite la integración de los elementos
esenciales de la comunicación en la relación médico paciente, (la apertura de la entrevista y el cierre en forma adecuada, así como también la recolección de datos, entender la perspectiva del paciente, entre otros).
Como modelo, consideramos necesaria su adecuación según el contexto en el que se
desarrolle la intervención. Ello implica que luego de la incorporación de los siete pasos de la entrevista, cada profesional será capaz de adaptarlo al ámbito donde se está
desempeñando, y la circunstancia del paciente. En suma, la forma de abordaje influye
en la calidad de la entrevista, en la información que obtengamos y por tanto en la búsqueda de soluciones de aquello que detectamos como problema (13).
Consideramos al igual que Jesús Millán Nuñez-Cortés (14) que sólo quienes han logrado adquirir las competencias clínicas apropiadas conjuntamente con el saber médico
pueden ser considerados profesionales capacitados para ejercer su profesión.
Departamento de Psicología Médica / Facultad de Medicina
117
Manual de Habilidades Comunicacionales
Referencias Bibliográfícas:
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Características de la
comunicación según
la etapa del ciclo
vital del paciente:
Infancia,
adolescencia
y maternidad
Lic. Psic. Pia Correas, Lic. Psic. María Noel Silvariño y Lic. Psic. Rosario
Valdés.
Cada momento del ciclo evolutivo tiene sus características particulares, el profesional
debe conocerlas para poner en juego estrategias de comunicación apropiadas. Así se
abordará la entrevista clínica de acuerdo a las posibilidades del paciente en ese momento puntual, garantizando una correcta comprensión y manejo de los problemas.
En términos generales este manual se refiere a la comunicación con un paciente adulto. Este capítulo está dedicado a aspectos especificos de la comunicación en otro momentos vitales, y su objetivo es vincular cada etapa evolutiva con aquellos estrategias
de comunicación adecuadas.
La comunicación con el niño
“No es lo mismo hablar con un niño que hablar sobre el niño”(1).
Comunicarse con un niño no significa solamente recabar información relevante para
los objetivos de la entrevista, más aún cuando dicha información se puede hablar con
los adultos a cargo (2).
Trabajar con niños y poder comunicarse con ellos implica ajustar el estilo de comunicación según las etapas de desarrollo y las características de madurez cognitivoemocional esperables. Especialmente en lo vinculado al área de la comunicación verbal
y no verbal, así como el nivel y habilidades cognitivas (memoria, comprensión, conocimiento previos) y la puesta en juego de las habilidades sociales (3).
Es importante poder percibir: cómo atiende el niño y se involucra en la comunicación,
como se comunica con gestos y comportamientos, como crea imágenes internas
(ideas, representaciones, símbolos) y las comparte con el otro y cómo categoriza esDepartamento de Psicología Médica / Facultad de Medicina
119
Manual de Habilidades Comunicacionales
tas imágenes y realiza conexiones entre ellas (1).
Los niños son muy ricos en su forma de comunicación y utilizan diversos canales para
expresar sus gustos, pensamientos y afectos como el dibujo, el juego, la computadora,
etc. El profesional debe estar abierto a la recepción por medio de todos estos canales
para poder identificar y comprender lo que el niño expresa (1).
Se debe esperar y reconocer los tiempos del niño para decidir de que forma comunicarse con él, teniendo en cuenta que este tiempo suele ser mas largo que con un
adulto y distinto en cada niño (3).
Se debe buscar entablar un buen vinculo con el niño. Los señalamientos y verbalizaciones deben ir en el sentido de acercarse y ganar su confianza. Es muy importante la
comunicación no verbal con él y que ésta implique interés específico por él y por sus
preferencias.
El indagar sobre sus gustos puede ser una manera de interactuar con el niño (por
ejemplo afinidad por un cuadro de fútbol, ídolos actuales, series, dibujos animados)
facilitando el inicio del vínculo.
Se debe ser respetuoso, no interferir o interrumpir cuando habla, estar atento a sus
gestos, y no juzgarlo ni burlarse. Es frecuente el uso del humor o de frases que suenan
irónicas o de burla en el acercamiento al niño, lo cual es incorrecto ya que carece de la
madurez cognitiva para la compresión del doble sentido, lo cual puede originar sentimientos negativos (enojo, vergüenza) que lo vuelven más vulnerable (3).
En la situación de enfermedad del niño, se debe evaluar por un lado si la presencia de
síntomas (dolor, fiebre, astenia) hace difícil la comunicación y por otro, la expresión
conductual frente al malestar físico (comunicación no verbal). Será fundamental el
apoyo de la información de los padres sobre las características conductuales de su hijo
cuando esta sano.
Así como discernir el estilo de comunicación de los adultos significativos con ese niño.
(3). La clave será establecer vínculos de confianza, ya que las consultas con niños pueden estar cargadas de temores y sentimientos de angustia.
Podemos estar frente a padres con sentimiento de culpa por creer que no fueron suficientemente capaces de cuidar y proteger a su hijo.
El profesional deberá prestar especial cuidado para evitar barreras personales vinculadas al prejuicio frente a las conductas o manifestaciones de los padres, pues esto
puede obstaculizar el vínculo y distorsionar la comunicación y la obtención de información.
Ambiente donde se da la entrevista
El lugar físico donde se lleva a cabo la entrevista clínica es muy importante, y debe ser
adecuado a la edad del niño, tanto en policlínica como en la internación.
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El cuidado del entorno, la decoración (juguetes y material de dibujo) y mobiliario debería ser acorde a los niños. Esto da un marco positivo y de sostén a la comunicación
que se llevara a cabo, efectivizando el mensaje desde el equipo y la institución sobre
la intensión de brindar una buena asistencia.
Permitir que el niño explore el cuarto y los materiales (estetoscopio, baja lengua, linterna, etc) y relatar las maniobras antes y durante su realización ayudan a mantener
niveles de ansiedad que no obstaculicen la consulta (3).
Cuidar que la temperatura se adecuada para desvestirlo, utilizar dispositivos de seguridad para evitar accidentes (enchufes, protector de puntas, escalones para acceder a
la camilla, evitar los juguetes pequeños). La higiene de los materiales de juego, debe
ser especialmente tenida en cuneta.
El ruido en los niños forma parte de la entrevista (gritos, llanto, conversación superpuesta) y deben ser aceptados. Pero se debe evaluar cuando se convierten en excesivos, obstáculos o cuando provienen del ambiente externo al niño.
Etapas evolutivas específicas:
a) Recién nacido a dos años.
Etapa preverbal La necesidad de comunicarse y de expresarse surgen desde el nacimiento, asi como la habilidad para hacerlo. Es así que el bebé utiliza lenguajes diversos
para poder satisfacer sus necesidades de cuidado.
Al principio el llanto es el medio de comunicación verbal utilizado. De acuerdo a las características del llanto sus padres o cuidadores irán dando intencionalidad al mismo y
podrán decodificar las necesidades y los estados de ánimo del bebé.
Las miradas, el contacto, el estímulo, son también una forma esencial de comunicación que permiten reconocer y responder a las demandas del niño.
Alrededor de los tres meses de vida, el lenguaje corporal toma un papel relevante: el
movimiento de las manos, los gestos faciales, la sonrisa, son respuestas reconfortantes ante los primeros indicios orales (balbuceo, laleo).
Esta etapa del desarrollo del lenguaje, llamada pre- lingüística es la etapa del nivel
fonológico puro y comprende el llanto del bebé, los sonidos guturales (ga, go, gu) y
sus balbuceos hacia el primer año de vida (4).
Paulatinamente el bebé comienza a darse cuenta que los sonidos que realiza producen diferentes efectos en su entorno, lo que despertará mayor interés por comunicarse y aumentará la emisión de sonidos.
Entre los 9 y los 12 meses la comunicación se ve enriquecida por los gestos deícticos,
donde el niño comienza a señalar y mostrar, con intencionalidad (desea aquello que
señala). Es también en este periodo donde responde a su nombre y a consignas sencillas como “no”, “vení”, “tomá”. Puede además, llegando al año de vida, imitar palabras y
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entonación de los adultos, y logra decir algunas palabras de dos sílabas, así como comprender órdenes y prohibiciones.
Muchas veces expresan a través de acciones lo que sienten o piensan de una situación, por ejemplo rompen cosas o agreden si están tristes, frustrados o enojados.
A los 18 meses su nivel de comprensión mejora notablemente. Es entonces que comienza a pedir los objetos nombrándolos o señalándolos. Logra pronunciar correctamente alrededor de diez palabras y señalar algunas partes de su cuerpo si se lo piden
(4).
El profesional debe estar atento a captar esto y ayudar al niño a verbalizar lo que le
sucede (te sentís nervioso, cansado, enojado, etc.)
Es llegando a los 2 años que su intención comunicativa a través del lenguaje verbal se
hace más evidente. Es capaz de decir frases de dos o tres palabras y utilizar pronombres personales (yo, mío, tú).
Es fundamental en esta etapa privilegiar la relación médico-padres, pues son éstos
quienes podrán discriminar las sensaciones displacenteras del bebe (dolor, hambre,
sueño,etc.) y proporcionar información necesaria para los cuidados y tratamientos (5).
b) El Preescolar. De tres a cinco años.
En la comunicación con niños preescolares, el profesional debe en primera instancia
evitar el preconcepto mas frecuente de considerar a estos niños como “pequeños” e
incapaces de comprender y analizar la información. La tendencia errónea de este preconcepto, es la de dirigirse en forma exclusiva a los adultos a cargo. Si bien la presencia de los padres es imprescindible y la mayor fuente de información también proviene
de ellos, los niños tienen la madurez de comunicar ideas, por lo que pueden dar cuenta de aspectos sobre su vida y estado de salud-enfermedad (3).
En el desarrollo del lenguaje en ésta edad ya estamos en la etapa lingüistica, que se
inicia partir de los doce meses por el resto de la vida. Hasta los 24 meses se dan las holofrases (es una palabra que implica el significado de todo un enunciado) por ejemplo
“amaña” como “hasta mañana” o “papa” como “tengo hambre” o “quiero comer”.
Luego se va agregando vocabulario, une dos palabras, luego cinco palabras y llega a
comprender instrucciones más complejas (6).
A los tres años conjuga verbos por generalización, aparecen las conjunciones y el
acervo
de vocabulario llega a 800 palabras (6).
A partir de los cuatro años aparecen adjetivo, adverbios y preposiciones en las frases.
Es la edad del “por que” con mayor interés en el aporte de vocabulario que en la lógica
dela explicación en si misma (6).
Entre los cuatro y los seis años es el momento de perfeccionamiento del vocabulario y
la complejidad de la estructura gramatical, hablan mucho y acompañan sus juegos de
lenguaje lo que ayuda a la socialización (7).
Es muy importante tener en cuenta, que el niño de esta edad comprende mucho más
de lo que puede verbalizar, ya que se da primero un mayor desarrollo de la comprensión que de la expresión (6).
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Los niños de éste período de edad suelen hacer interpretaciones concretas sobre las
preguntas que se les hace y por lo mismo también lo son sus respuestas.
El profesional debe entonces realizar preguntas acotadas a la información que necesita. Por ejemplo la respuesta negativa a la pregunta ¿tenes ganas de comer? Puede
deberse a que no le gusta la comida y no a un síntoma como falta de apetito (3).
Otra característica del pensamiento del niño tiene que ver con adjudicar o comprender
las causas y el efecto de lo que le pasa partiendo de conceptos irreales (pensamiento
mágico). Por ejemplo “no me lavé los dientes y me empezó a doler la panza por eso”.
Por eso es importante indagar que comprendió de la consulta para que no mantenga
falsos conceptos.
El agregar otras vías de comunicación como los dibujos, el juego con muñecos suele ser muy efectivo en esta etapa para recabar información (3). Por ejemplo: ¿Cómo
se llama tu muñeca? Una vez que sabemos el nombre ¿Fulana esta enferma? ¿Qué le
duele? ¿Mostrame donde le duele? ¿Qué hace fulana cuando le duele? ¿Y tu que haces
para que se cure?
c) El escolar. De seis a diez años.
En esta etapa del ciclo vital la adquisición de la lecto-escritura toma un papel relevante en la comunicación, de manera que se transforma en el recurso por excelencia para
el acceso a los conocimientos.
El intercambio de experiencias que proporciona la escuela, los amigos y los adultos
cercanos al niño, le brindan variedad de modelos y usos del lenguaje.
El niño enriquece su vocabulario y logra poner en palabras sentimientos y emociones
que le generan las diferentes situaciones de vida (7).
Junto con el desarrollo de las capacidades sociales y lingüísticas evolucionan sus capacidades afectivas.
Pero el poder reconocer sentimientos propios y de otros, no significa que éstos se controlen. En muchas ocasiones los sucesos vitales (enfermedades graves, duelos, pérdidas) se viven de forma tan intensa que pueden desestabilizar este control emocional.
En este sentido, es necesario estar atentos no sólo a lo que el niño trae en su discurso,
sino también a las diferentes manifestaciones no verbales.
El profesional debe estar atento a estas características y alentar al niño a que comience a ser un actor más activo y colaborador de sus propios cuidados.
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Es muy importante dirigirse al niño en las consultas (ya que, una vez establecida la relación de confianza el profesional comienza a ser un referente significativo para él) e
incentivarlo a desplegar practicas preventivas (lavarse las manos antes de comer, taparse la boca al toser, tener una alimentación adecuada y saludable) (8).
d) La Pubertad . De 11 a 13 años.
No son niños pero tampoco son adolescentes, y menos que nada adultos. La pubertad
es una etapa signada por un cúmulo de cambios físicos y sociales abruptos y vertiginosos, por lo que el profesional debe realizar un tipo de entrevista dirigida a determinados aspectos que se debe despistar.
En cuanto a los cambios físicos , el desarrollo sexual fisiológico vinculado a los cambios
hormonales, llevan de una potencial sexualidad a la posibilidad de ejercer la sexualidad genital y la procreación. Sumándose a ello, los cambios significativos en el esquema corporal que significan y señalan dicha posibilidad.
En éste etapa se debe estar también muy atentos a a las modificaciones del peso corporal, tanto por el ascenso como por su descenso brusco, mas aún si éste se vincula a
algún tratamiento médico.
En cuanto a los cambios sociales, encontramos el paso de la escuela al liceo, con las
modificaciones claras en los vínculos con los docentes (maestra- profesor), con el
aprendizaje (temas a materias) y manejo de los horarios. Es un punto de inflexión social pasar de ser los mas grandes por estar en el ultimo año de la escuela o ser los mas
chicos por haber ingresado al liceo.
En la interacción con sus pares cambia los códigos de habla, la estética de la ropa y el
peinado, los temas de preocupación y las áreas de ocio (juegos, actividades, reuniones).
Debemos tener en cuenta que estos cambios ocurren con las variaciones propias del
desarrollo, no son universales ni uniformes y a veces no existe consistencia entre los
cambios en las diferentes áreas (física, social y emocional). Esto identifica esta etapa
evolutiva como de gran desafío para la comunicación.
Podemos encontrar una púber que aun juega a las muñecas o colecciona pegotines, y
otra que se viste y posa en fotos con la actitud seductora y provocativa de una modelo.
Es frecuente que ante esta divergencias en el desarrollo, el profesional opte por tratar
al paciente púber en dos sentidos categóricos, como que aún es un niño o como un
adolescente enfatizando la independencia del adulto a cargo.
Si bien es necesario también entrevistar a los adultos a cargo, según el nivel de madurez e independencia ya logrado por el paciente, también se puede optar por realizar
la entrevista a solas con el paciente o iniciarla con los adultos presentes y pedir que
luego se retiren.
Este momento a solas es conveniente ya que en éstas edades es muy frecuente la
inhibición frente ante la presencia del familiar y luego faltan datos importantes en la
entrevista. También es frecuente la inhibición y la manifestación de vergüenza ante
el profesional.
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Se puede utilizar como técnica de recavar información las preguntas cortas y con opciones claras, al inicio de la entrevista para ir facilitando la apertura aun dialogo un
poco mas fluido. El respeto a la intimidad es fundamental.
Comenzar por temas generales y especialmente más neutros (el nombre y características del liceo, como se moviliza para llegar, etc) para luego introducir con mucho
respeto y tacto los temas más íntimos relacionados con los diversos cambios propios
de ésta etapa.
e) Adolescencia.
El adolescente continua el desarrollo de las habilidades comunicacionales, puede
trasmitir ideas complejas mediante el uso del lenguaje, así como utilizar metáforas,
analogías y eufemismos (3).
En general el adolescente, maneja un doble lenguaje, el de sus pares cargado de modismos y códigos, y el cotidiano del mundo adulto.
El uso del lenguaje, es más restringido y con mayor cantidad de muletillas o palabras y
términos de moda. El mantenerse al día con el discurso adolescente es muy difícil para
un adulto que no este muy cerca de su cultura. De todas maneras, no siempre es necesario y útil utilizar sus modismos. A veces les resulta ridículo y les genera rechazo.
El adolescente posee la madurez para un razonamiento abstracto y la identificación
de emociones, motivaciones y comportamientos, facilitando la comunicación en el
ámbito médico lo cual es muy importante para la prevención, la educación en salud así
como en la adaptación a la enfermedad y la adhesión al tratamiento.
De esta manera también se espera que den información más veraz y ajustada, así
como que corroboren o no la información brindada por sus adultos cercanos (padres,
profesores, hermanos) (8).
Es primordial en el adolescente el desarrollar una alianza terapéutica: que se sienta
comprendido y no invadido o juzgado, y que el profesional ocupe un lugar de adulto referente. Hay que tratar de evitar situaciones de confrontación que exacerben el
conflicto dependencia-independencia propios de ésta etapa evolutiva.
El entrevistar a un adolescente implica un cambio en la actitud del profesional, pasando de lo que era la entrevista con el niño a un tipo de entrevista que tampoco es totalmente igual a la del adulto. Se debe abordar con el adolescentes temas vinculados
con la sexualidad, el consumo de sustancias, conductas de riesgo, entre otros, con un
perfil de prevención que a veces no es tan claro en la entrevista del adulto.
Por ejemplo hay temas que deben ser interrogados con los padres, como historia de
desarrollo e historia familiar, así como antecedentes de vinculos sociales y de educación. Al estar presente los padres nos da la oportunidad de observar la interacción
entre ellos y el paciente, lo cual nos da pistas de la dinámica familiar (8).
Todo en un marco de confidencialidad pero explicitado en sus límites, como por ejemplo la información de conductas de riesgo con compromiso vital a sus familiares ya que
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la seguridad del paciente es prioritaria.
la mujer a partir de su educación, formal e informal. Un objetivo del profesional será
evitar el desencuentro/choque con su paciente ante este evento vital trascendente.
La comunicación con la mujer embarazada
Por lo general, la mujer se deposita en las manos del médico con absoluta confianza.
La consulta es una oportunidad para expresar la necesidad de ser escuchada. Una escucha que valide sus emociones, que no emita juicios y favorezca el encuentro con
otros que le aseguren una red de apoyo para que pueda vincularse de manera sana
con su bebe.
El embarazo y el parto son etapas en la vida de la mujer, cuyo sentido se va conformando con su historia individual, las tradiciones, la información y opiniones que recibe de
su entorno, desde la madre, abuela y suegra hasta las parteras y doctores.
Si bien la comunidad científica ha puesto gran interés y foco en el proceso reproductivo, y se han logrado indudables avances en dicho campo, las necesidades emocionales
de la mujer embarazada son pocas veces tenidas en cuenta por los equipos de salud
que la atienden. Paradójicamente, el Centro Latinoamericano de Perinatología (CLAPSMR OPS/OMS)(9), recomienda que: “En cada encuentro se espera que el personal de
salud se preocupe por el bienestar emocional de la madre (…) La buena comunicación
es esencial ” (Defey, ) (10).
En el embarazo, junto a los cambios corporales, se ven afectados los procesos fisiológicos del sueño, el apetito y la digestión. Los cambios hormonales pueden afectar el
humor, la habilidad para pensar y recordar. En este proceso, la mujer experimentará
emociones y fantasías intensas sobre el parto, así como cambios en su sentido de sí
misma. Tiene que expandir el sentido de quién es para incorporar al bebe como parte
de sí misma y como un ser independiente.
Este nuevo integrante en la familia cambiará sus relaciones íntimas, sus relaciones
con su familia extendida y su rol en la sociedad. Es un período en que tendrá que enfrentar la mayor cantidad de trabajo mental de su vida (11). Ninguna otra actividad en
su vida va a requerirle su total presencia emocional e involucramiento de esta manera.
Concomitantemente con la gestación física, la mujer irá gestando psíquicamente
(Tustin), a su bebe e irá desplegando una secuencia de modos de percibirlo y vivenciarlo (lo que llamamos “representaciones maternas”. Esto es: como se imagina a sí
misma como madre y a su bebe como hijo. Estas representaciones cumplen una función protectora, cuando la madre imagina al bebe ideal y la madre ideal que ella quiere
ser. También cumplen una función preparatoria (con las representaciones múltiples y
fugaces:“hoy es una niña, mañana es un varón, hoy es más inquieto, mañana se parece a…”. Esto prepara a la madre para recibir al bebe real.
El embarazo es un período de alta sensibilidad psicológica. Se produce un estado psíquico en el que los sentimientos, conflictos, recuerdos y temores del pasado suben
a la superficie de la vida mental con mayor facilidad. De lo anterior se desprende lo
importante que va a resultar la escucha y la sensibilidad del profesional de la salud.
También es frecuente que la embarazada manifieste un grado de regresión emocional
que hace que esté más dependiente de los demás. Sus emociones son más intensas y
necesita de mayor apoyo de su entorno, lo que Klaus y Kennel (1993) conceptualizaron como “mothering the mother” (cuidados maternales para la propia madre).
El lenguaje adquiere un peso de mandato, así “Un adjetivo sobre el hijo/a usado por
los técnicos en un momento de especial vulnerabilidad puede tener un efecto determinante sobre los padres en las relaciones con él a largo plazo. Como contraparte, una
actitud maternante de los técnicos, que ofrece empatía en la gestación y las primeras
etapas de la crianza, puede constituirse en un modelo que contrapese figuras internalizadas por la embarazada marcadas por la indiferencia o la hostilidad ” (10).
Es importante entonces lograr un clima de confianza buscando generar un encuentro
cálido y personalizado que infunda seguridad.Es fundamental abordar la consulta con
respeto, tolerancia y empatía preservando la intimidad y la confidencialidad de modo
que la paciente se sienta cómoda. Cuando la mujer embarazada se siente cuidada,
cuando se siente escuchada y atendida en sus necesidades, es reasegurada en su autoconfianza.
El mito de “contagiarle” los sentimientos al bebe: “no llores que le vas a hacer mal”
o “tenés que estar tranquila por el bebe” son de las tantas frases que habitualmente escuchamos se le dicen a las mujeres embarazadas. En el imaginario social está la
creencia de que los estados emocionales de la madre afectan a su bebe y la comunidad científica aún no ha sido concluyente en este sentido. Este tipo de aseveración
no hace otra cosa que aumentar la fuente de tensión y presión en quien la padece. Lo
que sí se ha demostrado, es una asociación entre estrés, embarazo y parto prematuro.
El médico tiene un rol importante a la hora de derribar este mito haciendo explícito de
que no hay riesgo en las preocupaciones cotidianas, que los pensamientos y emoci
nes de la embarazada no dañarán a su bebe (10). Llama la atención cómo, cuando se le
comunica esto a la mujer, ella lo recibe con gran sorpresa e incredulidad y luego siente
que se ha sacado un peso de encima.
Está reconocido que las habilidades interpersonales son tan importantes como las
habilidades clínicas y que, en muchos escenarios, las actitudes negativas y discriminatorias hacia las pacientes constituye una de las barreras primordiales para el acceso
al cuidado y control del embarazo. Muchas veces, cambiar el modo de la interacción
interpersonal es un desafío grande porque la relación médico paciente está enraizada
en actitudes, prejuicios y suposiciones sobre el tipo de población a la que atienden. Se
torna necesario entonces la autorreflexión, el ejercicio de la empatía y la crítica a los
propios prejuicios para lograr el cambio.
El estilo de relación que se establecerá entre el médico y la embarazada reflejará en
parte la formación científica de éste y en parte los saberes y creencias construidos por
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Departamento de Psicología Médica / Facultad de Medicina
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Manual de Habilidades Comunicacionales
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129
Manual de Habilidades Comunicacionales
Particularidades de la comunicación con adultos mayores
La comunicación
con el adulto mayor
Dr. Juan J. Dapueto
Algunos datos demográficos
En el último siglo las sociedades experimentaron una serie de transformaciones en la
composición las poblaciones que se denominaron transiciones demográficas (1).
La primera transición demográfica acompañó a la modernización de la sociedad y a los
cambios sociales propios de la industrialización y la urbanización. Este proceso implicó
el pasaje de un equilibrio de población de bajo crecimiento demográfico sostenido por
altas tasas de mortalidad y natalidad, a otro régimen también de crecimiento bajo o
nulo, pero en este caso producido por tasas bajas de natalidad y mortalidad.
La segunda transición demográfica caracteriza por el descenso de la fecundidad como
consecuencia del conjunto de cambios que experimentó la familia occidental desde
mediados de la década de 1960. Además de la reducción del ritmo de crecimiento de
la población, entre las consecuencias más relevantes de la transición demográfica se
encuentran los cambios producidos en la estructura de edades (transición estructural
de las edades). Este concepto busca poner de relieve los efectos del proceso de reducción progresiva de las cohortes de nacimiento por el descenso de la fecundidad,
en menor medida por la mejora de la mortalidad y , en algunos países como el nuestro,
por los efectos de la migración.
“El envejecimiento de la población va a afectar a todas las sociedades que han alcanzado una fase final de la transición demográfica y el Uruguay está en este caso. Se
debe considerar que es el resultado de logros positivos de la sociedad uruguaya y es
consecuencia de objetivos alcanzados en materia de salud reproductiva y de esperanza de vida” (Cabella y Pellegrino, 2010).
Sin embargo, como consecuencia de estos procesos demográficos, la población de 65
o más años pasó de representar el 7,6% del total en el censo de 1963 al 14,1% en
el Censo 2011 y dentro de este grupo los mayores de 80 años constituyeron el 25%
en los datos censales del 2004. A la inversa, en el período 1963-2011 se verifica un
importante descenso del porcentaje de población menor de 15 años, que pasó de representar el 28,2% de la población en 1963 a constituir el 21,8% en 2011 (2).
Estos antecedentes señalan la importancia que tiene y tendrá para los médicos en
formación la atención de salud de este grupo de la población.
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Quizás la condición más importante en la comunicación con las personas mayores sea
la paciencia. En general, a medida que aumenta la edad la entrevista puede ser más
difícil debido a las limitaciones visuales o auditivas, la afectación de las funciones cognitivas como la memoria, el razonamiento, el lenguaje, o por la declinación física que
obliga a disponer de un mayor tiempo para la entrevista y el examen físico.
Las respuestas a las preguntas se hacen más lentas, los síntomas son menos precisos
y las quejas son más frecuentes pero vagas. A su vez, la historia clínica puede ser difícil
de obtener por la cantidad de eventos, tratamientos, cirugías, fármacos sumado a la
imprecisión de las respuestas y a los fallos de memoria.
Mientras que los niños, adolescentes y adultos jóvenes en general se parecen bastante entre sí en cuanto a sus trayectorias biográficas y expectativas respecto a los proyectos vitales, los pacientes mayores son muy diferentes entre sí. En aquéllos evaluamos sobre todos las potencialidades e expectativas, en éstos tenemos que evaluar en
qué medidas aquellos proyectos y expectativas se vieron concretadas en la realidad o
no, cuáles fueron los logros reales y cuáles se perciben como frustraciones, fracasos
o duelos. Es importante detenerse en la historia social desde el nacimiento, la familia
de origen, la educación, la constitución de la pareja, el o los matrimonios, el familiograma, los empleos, la situación financiera, los arreglos de vivienda y el soporte social.
Interesa también abordar temas referidos a la autonomía, la necesidad de depender
de otros y la disponibilidad de esos cuidados. Las actividades de la vida cotidiana tanto
básicas (movilidad, vestido, baño, aseo, alimentación), como instrumentales (vida independiente, manejo del dinero, compras, cocina, cuidado de la casa, uso del teléfono,
medicamentos).
La obtención de la historia clínica y la identificación de los síndrome geriátricos exceden el alcance de este trabajo. Pero sí nos interesa considerar algunos aspectos específicos de la entrevista.
La entrevista puede ser muy interesante y entretenida cuando encontramos un paciente con una rica historia personal, con buena disposición a contar sus anécdotas,
mentalmente ágil, y dispuesto a colaborar. Por el contrario puede ser muy tediosa y
frustrante en el paciente con déficit sensoriales y cognitivos importantes que no sabemos como manejar.
Barreras en la comunicación con el adulto mayor
El envejecimiento es responsable de cambios fisiológicos que afectan la audición,
la voz y el proceso. Tan es así, que podemos predecir con bastente certeza la edad
de una persona por las características del habla como el temblor y el tono de la voz,
el ritmo, el volumen o la fluidez del discurso. Casi la mitad de los adultos mayores de
75 años tienen pérdida de la audición (Yorkston et al., 2010) (3). Otros tendrán otras
alteraciones del lenguaje dependientes de patologías neurológicas previas al envejecimiento o como consecuencia de éste. Además podrán tener dificultades para la
lectura y la escritura.
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Manual de Habilidades Comunicacionales
En los mayores de 65 años, aumenta progresivamente la incidencia de enfermedades
que afectan los procesos cognitivos como la atención, la memoria, la percepción, las
funciones ejecutivas y la resolución de problemas. Esas mismas enfermedades afectan el lenguaje, tanto la articulación de la palabra como fallos en encontrar las palabras para nombrar personas u objetos. También se puede afectar la movilidad, la coordinación de movimientos y las destrezas para vestirse.
Estos aspectos resultan críticos en la prestación de servicios de salud, entre los cuales
la consulta médica es el más importante. La presencia de al menos un problema de
comunicación estuvo asociado con un aumento del riesgo hasta tres veces superior
de que un paciente internado en el hospital experimente un evento adverso de salud
con respecto a que aquellas personas sin problemas de comunicación (Bartlett et al,
2008) (4).
En el primer nivel de atención, se ha constatado que existe una relación entre la presencia de problemas de comunicación y el grado de insatisfacción con los cuidados
de salud, incluyendo la calidad, accesibilidad e información recibida (Hoffman et. al
2005) (5).
A estas dificultades se agrega que muchas veces la entrevista el adulto mayor incluye
terceras personas, familiares o cuidadores, lo que comentaremos a continuación.
¿Entrevistar al paciente, la familia o ambos?
En líneas generales, la respuesta pasa por balancear el respeto por la autonomía e
independencia del paciente, con la necesidad de contar con un informe de la familia
respecto a las quejas somáticas, el estado de ánimo y el nivel de funcionalidad física,
mental y social del paciente. También habrá que tener en cuenta las preferencias del
paciente. Hay personas que se sienten más seguras estando acompañadas mientras
que hay otras que solamente van a abordar ciertos temas en la conversación con el
médico en una conversación privada y luego que el médico les asegure la confidencialidad. Una situación crítica a evitar es dejarse llevar por la natural tendencia a privilegiar la comunicación con el acompañante, mucho más fácil y directa, y a excluir
al paciente mayor de la conversación, lo que puede generar la sensación de no ser
tenido en cuenta o ser subestimado.
Sea cual sea la forma que se asuma en el primer encuentro, en algún momento será
necesaria una entrevista individual con el paciente y una entrevista con la familia sin
la participación del paciente.
Temas particularmente importantes en la comunicación con el paciente mayor. Existe
una lista de temas que más tarde o más temprano aparecerán en las conversaciones
con el médico.
Algunos de esos temas se refieren a la dimensión espiritual, tales como el sentido de
la vida, el balance de lo vivido, las esperanzas para el futuro, la sensación de paz interior, de haber cumplido con una misión en la vida o por el contrario la sensación de que
quedaron temas pendientes, frustraciones, pérdidas o duelos sin resolver. Las personas mayores más frecuentemente se refieren a temas religiosos o de la trascendencia
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de la vida humana, con los cuales los médicos pueden no sentirse cómodos. En todo
momento, habrá que asegurar una escucha respetuosa más allá de las concepciones
filosóficas del interlocutor.
Otro aspecto crítico de la comunicación se refiere a la esfera afectiva y la sexualidad. A
las personas mayores no les resulta fácil referirse a conflictos matrimoniales o de pareja, a la existencia de vínculos extramatrimoniales propios o del cónyuge, algunos
de larga duración, a los cambios en el aspecto físico, a las necesidades sexuales y sus
dificultades como la disminución del deseo o de la función sexual o la falta de intimidad y privacidad. Es importante estar disponible para escuchar cuando el paciente se
disponga a plantear estos temas y en muchos casos habrá que explorarlos más activamente.
La planificación anticipada de los tratamientos, lo que en nuestra legislación se llama
directivas anticipadas o testamento vital, son temas muy importantes para conversar
una vez que se pudo establecer un vínculo de confianza con el paciente. Qué es lo que
quiere y no quiere que se le haga, hasta cuándo mantener o no tratamientos, decisiones al final de la vida, son todos temas para conversar en forma temprana, cuando
el momento de la decisión todavía se presenta lejano. Nos dedicaremos más a esto
cuando abordemos las habilidades avanzadas en la comunicación.
Los temas de familia, los hijos, los nietos, los cambios en los roles sociales y familiares,
son aspectos muy importantes de la vida de la persona mayor, y es muchas veces el
médico el único interlocutor neutral disponible para compartirlos.
Hay que tener en cuenta que las personas mayores tienen una gran susceptibilidad
para experimentar como quejas somáticas los estados emocionales que los perturban, y que estos a su vez están muy relacionados con situaciones de estrés o conflictivas personales o familiares. De modo que el abordaje psicosocial es fundamental en
esta etapa de la vida, tanto como lo es en lo que se refiere a los pacientes pediátricos.
Tips para tener en cuenta en la comunicación con los pacientes mayores
Robinson y colaboradores (6) recomiendan veinte consejos para mejorar la comunicación con los pacientes mayores, de los cuales hemos tomado diez en el entendido
que los otros se han mencionado en distintas partes de este manual como parte de la
comunicación habitual con los pacientes.
Estos diez puntos son :
1. Tomarse tiempo extra con los adultos mayores
El tiempo de la consulta es una gran limitante para la calidad de la atención, pero
es especialmente crítico con estos pacientes. Necesitan más información, se
comunican mal, están nerviosos y les cuesta prestar atención. Tenemos que
tratar de no dar la impresión de estar apurados o desinteresados.
2. Evitar las distracciones auditivas y visuales
Esto es recomendable siempre, pero resulta críticos con estos pacientes a
quienes les cuesta focalizar la atención o desplazar el foco de atención de un
tema a otro.
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Manual de Habilidades Comunicacionales
3. Sentarse cerca y cara a cara con el paciente
Para las personas con dificultades auditivas o visuales estar cerca ayuda a com
prender los mensajes, leyendo los labios y los gestos.
4. Hablar lento, claro y fuerte
La curva de aprendizaje de las personas mayores suele ser más lenta que en las
personas jóvenes por lo que ir despacio ayuda sustancialmente a la comprensión
y memorización de las recomendaciones e instrucciones.
Hable fuerte y claro, pero no grite.
5. Utilizar palabras y frases cortas y sencillas
El pensamiento puede hacerse muy concreto y el paciente puede no comprender
términos muy abstractos o complejos. Hay que hacer un esfuerzo especial para
evitar la jerga médica y usar palabras muy básicas.
6. Tratar un tema por vez
La sobrecarga de información les puede generar confusión a estos pacientes.
7. Simplificar al máximo las instrucciones y escribirlas con letra clara.
El tiempo que se puede “perder” en escribir las indicaciones en la computadora e
imprimirlas se ahorra en explicaciones y malos entendidos.
8. Utilizar dibujos, fotos, ilustraciones o gráficos para explicar lo que
queremos decir. Tomarse unos minutos para hacer un dibujo o mostrar un
gráfico o un cartel facilita y hace la consulta más eficiente.
9. Tener a mano carteles, folletos o librillos fáciles de leer
Existen en la web una gran cantidad de materiales para pacientes que pueden
ahorrar mucho tiempo porque el paciente se lo puede llevar para leer y estudiar
con calma en la casa y con ayuda de allegados.
10. Estar preparado para ayudar al paciente a sentarse, pararse,
vestirse y desplazarse de un cuarto a otro. Estar disponible pero a la vez
atento de que esto no haga que el paciente se sienta dependiente o
subestimado en sus posibilidades.
“Doctor, ¡qué joven que es usted!”
Esta es una frase que vas a escuchar muchas veces durante tu etapa de estudiante y
en los primeros años de tu carrera, hasta que la vida te pinte algunas canas y te profundice algunas líneas en la cara.
Para el estudiante y joven médico, asistir a una persona mayor puede ser un desafío
no exento de incomodidades y sentimientos ambivalentes.
Es extremadamente importante mantener el rol profesional. El trato de “abuelo”, “don
o doña”, “mi viejo” o similares a algunos pacientes les puede resultar cercano o amistoso pero en general puede impresionar demasiado familiar e irrespetuoso. En todo
caso, los pacientes mayores merecen el mismo trato formal que los de edad media,
ya sea “señor”, “señora”, o por el nombre o apellido si hubiera más confianza. El tuteo
que se ha vuelto casi universal con los pacientes jóvenes o adultos puede resultarse
confianzudo a una persona mayor, por lo que es importante tener en cuenta esta particular sensibilidad que las generaciones mayores tienen por el respeto.
Aunque resulte obvio, el paciente nunca será tratado como un padre o abuelo, por más
que nos genere sentimientos familiares, y el médico nunca se comportará como hijo o
nieto, por más afectuosa que sea la relación.
Transcribimos a continuación un diálogo ficticio pero que puede ejemplificar estos
aspectos: La señora Alonso, de 80 años, viene a la consulta acompañada por su hija
Beatriz de alrededor de 50 años. El Dr. Rodríguez es residente de primer año trabajando en una policlínica zonal.
Señora Alonso: ¡A qué doctor joven me tocó! Podría ser mi nieto Gonzalito.
Beatriz: ¡Ah sí! ¡Qué parecido! Es mi hijo que está en tercero de medicina.
Dr. Rodríguez: Sí, me recibí el año pasado. Ahora soy residente de
Medicina Familiar y soy el médico responsable de esta policlínica.
Señora Alonso: A mí me gustan los médicos jóvenes porque están más
actualizados y se preocupan más que los médicos viejos que ya están cansados
de atender viejas como yo.
Beatriz: Disculpame, te tuteo porque podrías ser mi hijo. Pero a mí me gustan
los médicos más mayores porque tienen más experiencia. Qué se yo, me hacen
sentir mucho más segura.
Dr. Rodríguez: Me parece que las dos tienen algo de razón. En todo caso, todos
los médicos mayores alguna vez fueron jóvenes. Pero bueno, yo soy el médico
responsable hoy y me gustaría saber que le está pasando. Ahora yo la voy a
atender y la voy a revisar, le voy a dar mi opinión sobre el problema que la trajo
acá y ante cualquier duda voy a plantearle el caso a alguno de los consultantes
que tenemos en la policlínica. Así usted y yo nos quedamos tranquilos que las
cosas se hicieron bien.
Señora Alonso: ¡Qué lindo un médico joven que se preocupe tanto por una vieja
como yo!
El paciente o el acompañante puede mostrarse desconfiado frente a un médico que
presume inexperiente. El estudiante o el residente puede sentir incómodo por percibir
esta desconfianza o a veces por tener que entrar en temas personales con una persona mayor que le recuerda a sus propias figuras familiares, padres o abuelos.
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Manual de Habilidades Comunicacionales
¿Por qué se
utilizan pacientes
estandarizados
en la formación
médica?
Lic. Psic. Gracy Gómez
Referencias Bibliográfícas:
(1) Cabella W, Pellegrino A.
El envejecimiento de la población uruguaya y la transición estructural
de las edades.
IX Jornadas de Investigación de la Facultad de Ciencias Sociales Montevideo,
UdelaR, 2010. Disponible en URL
[http://www.fcs.edu.uy/archivos/Mesa_30_cabella_pellegrino.pdf] Último acceso
7/10/2014.
En este artículo conocerás las particularidades de una metodología que viene
siendo ampliamente utilizada en cursos de pregrado y postgrado. Metodología
que consiste en la utilización de personas entrenadas para simular el rol de un
paciente, permitiendo la enseñanza y evaluación de habilidades clínicas y comunicacionales, en los procesos de enseñanza-aprendizaje en el ámbito de la
salud.
(2) Instituto Nacional de Estadística.
Resultados del Censo de Población 2011: población, crecimiento y estructura por sexo y
edad Disponible en URL
[http://www.ine.gub.uy/censos2011/resultadosfinales/analisispais.pdf] Último acceso
7/10/2014.
Esta metodología se utiliza en numerosas escuelas de Medicina de EEUU, Canadá, Europa y Latinoamérica (1). Tal como lo aseguran los autores Cantrell y Deloney, “La simulación permite que el aprendiz forje sus conocimientos y su experiencia mediante
la práctica y el ensayo en un entorno seguro en el que, causalmente, se minimizan las
inconveniencias, las molestias y las posibles lesiones a los pacientes «reales»” (2).
(3) Yorkston KM, Bourgeois MS, Baylor CR.
Communication and aging. Phys Med and Rehabil
Clin N Am 2010, 21(2):309-319.
Su efectividad está ampliamente demostrada (1) y permite una evaluación que no
está limitada al campo teórico, permitiendo evaluar de forma segura y confiable las
habilidades y destrezas que los estudiantes de medicina tienen sobre los aspectos comunicacionales, permitiéndonos ir más allá del saber y conocer, pudiendo demostrar
cómo se adquieren dichos aspectos (1).
(4) Bartlett G, Blais R, Tamblyn R, Clermont RJ, MacGibbon B.
Impact of patient communication
problems on the risk of preventable adverse events in acute care settings.
CAMJ 2008, 178(12): 1555-1562.
(5) Hoffman JM, Yorkston KM, Shumway-Cook A, Cial M, Dudgeon BJ, Chan Leighton.
Effect of Communication Disability on Satisfaction With Health Care: A Survey of
Medicare
Beneficiaries American Journal of Speech-Language Pathology 2005, 14:, 221-228
(6) Robinson T, White G, Houchins JC: Improving Communication With Older Patients:
Tips from the literature.
Fam Pract Manag 2006, 13(8):73-78
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Antecedentes históricos
En la década de los 60, el neurólogo Howard S. Barrows (3), quién trabajaba en la
Universidad de McMaster (Canadá), descubrió que una persona podía ser entrenada
para simular una situación de enfermedad con el fin de enseñar y evaluar habilidades
clínicas en estudiantes de medicina. Introdujo así el uso del “ paciente programado”
como metodología en la formación médica (1). Si bien al principio debió afrontar las
duras criticas de sus colegas, que entendían que era una técnica artificial, limitada y
costosa; siguió trabajando en ella debido a la gran aceptación que encontró en los estudiantes (4).
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Manual de Habilidades Comunicacionales
En los años 70, Barrows, organiza varios seminarios utilizando pacientes programados.
A principios de los 80 comienza a utilizarlos en la curricula de los programas de educación médica de la Universidad del Sur de Illinois y a difundir la técnica en otras universidades estadounidenses. Hacia fines de los años 90, dos tercios de las escuelas
médicas de EEUU utilizaban este tipo de metodología en la formación de sus estudiantes (4).
Otros términos que se han utilizado son los de paciente simulado, paciente instructor,
paciente educador, paciente profesional, sustituto del paciente y paciente actor (2).
Se puede distinguir:
a) “Pacientes reales estandarizados cuidadosamente entrenados para representar sus propias enfermedades de modo estandarizado e invariable” (1).
b) “Pacientes simulados estandarizados preparados para representar el papel
de un paciente real durante una entrevista clínica con un estudiante de medicina o un médico en formación” (1).
La expresión “paciente estandarizado” (PE), que es la que se utiliza actualmente, fue
acuñada por el canadiense Geoffrey Norman en un intento de dar cuenta de una técnica que permite que el paciente se presente de igual forma (estandarizada) frente a
todos los estudiantes (5).
Los PE pueden ser actores o no, contratados por su habilidad para representar situaciones atendiendo a los detalles específicos de las mismas y entrenados para actuar
de la misma manera frente a cada estudiante o sea de manera estandarizada.
Con el correr de los años y habiéndose demostrado que es un recurso válido y confiable, se comenzó a utilizar como herramienta de enseñanza y evaluación en numerosas
escuelas de Medicina del mundo (1). Así en el año 1993, el Consejo Médico de Canadá
se convertiría en la primera institución en utilizar PE en el examen de licenciatura. En
los EEUU, en el año 1998, el Consejo Educativo para Graduados Médicos Extranjeros
incluiría el PE para comprobar las habilidades clínicas de los licenciados en medicina
extranjeros. Más tarde, en el año 2004, la Junta Nacional de Examinadores Médicos,
pondría en práctica el uso de PE, como uno de los componentes del Examen de Licencias Médicas estadounidense (4).
¿Cuáles son los procesos en las cuales se utiliza paciente estandarizado?
Entre los lugares en los que se viene utilizando PE desde hace ya algún tiempo, se encuentran Escocia, Australia, Holanda, Suiza. Hay trabajos sobre la introducción de PE
en China, y la OMS ha asistido a Israel, España, Rusia, Ucrania y Brasil en el desarrollo
de programas de PE (4).
En consonancia con los lineamientos educativos a nivel mundial, la Facultad de Medicina de la UdelaR, viene utilizando en la evaluación de sus estudiantes, dicha metodología desde hace ya diez años; habiéndose incrementado su uso a partir de la
instauración del nuevo plan de estudios de la carrera de Doctor en Medicina, en el año
2009 (6).
¿Qué se entiende por paciente estandarizado (PE)?
“Los PE son individuos entrenados para desempeñar el rol de un paciente en un
escenario apropiado con el propósito de enseñanza o evaluación de estudiantes de medicina, residentes o médicos en general” (4).
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• FORMACIÓN EN HABILIDADES CLÍNICAS Y/ O COMUNICACIONALES
• EVALUACIÓN DE HABILIDADES CLÍNICAS Y/ O COMUNICACIONALES
¿Qué características tiene una clase con actor?
Se instrumenta en el marco de talleres. “Espacios controlados de laboratorio”, en los
cuales el estudiante ejercitará determinadas habilidades, destrezas, competencias
en una situación representativa de lo real.
Los PE son entrenados para representar en forma estandarizada determinadas situaciones y si bien pueden adaptar sus respuestas a quienes los entrevistan, la cantidad
de información y el cómo la entregan se encuentra predeterminado (1).
A través de la interacción con el PE, el estudiante pondrá en juego sus habilidades
clínicas y comunicacionales, adquirirá competencia profesional y habilidad para instaurar una adecuada relación médico-paciente, en el marco de una entrevista clínica.
Los docentes de los diferentes cursos de cátedras o departamentos, elaboran los
guiones que luego desempeñaran los actores. El contenido de estos guiones, pueden
estar referidos a un paciente que exhibe una determinada patología o realiza un determinado pedido de consulta.
El estudiante suele manejar algunos datos del paciente (sexo, edad, motivo de consulta) y de la situación clínica (paciente ambulatorio, internado, emergencia), que le
permiten planificar ciertos aspectos de la entrevista. Podrá participar de la instancia,
siendo entrevistador u observador. Como observador deberá completar una grilla de
observación de la entrevista.
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139
Manual de Habilidades Comunicacionales
Una variante es utilizada en el caso del curso de Habilidades Comunicacionales del Ciclo Introductorio, primer semestre de la carrera, donde el actor representa a un informante calificado de la comunidad (vecina, director de liceo, adolescente embarazada).
En este caso, se busca que los estudiantes ejerciten los principios básicos de la técnica
de entrevista en comunidad.
La entrevista será filmada, para su posterior observación grupal, en base a la cual se
genera un espacio de intercambio y reflexión. Por ser una situación experimental y
para favorecer el aprendizaje, se puede repetir toda o parte de la entrevista. Detenerla, solicitar retroalimentación de los compañeros o el docente y volver a retomar la
entrevista. Es lo que Barrows denominó “tiempo adentro” y “afuera” para permitir a
los participantes detener en algún momento la entrevista y discutir lo que consideren
importante (1).
El evaluar una competencia clínica, requiere conductas a ser ejecutadas por el estudiante, como forma de demostración de su conocimiento en el área examinada. En
ese sentido el uso de PE en la evaluación de habilidades clínicas y comunicacionales,
resulta un instrumento muy efectivo de acuerdo a diversos estudios realizados (7, 8).
El docente coordinará el taller. Supervisará el desempeño del actor en relación a su
ajuste al guión predeterminado. Brindará feed-back al estudiante que oficia de entrevistador, acerca de su desempeño. Organizará los intercambios en la instancia plenaria. Jerarquizará las oportunidades de aprendizaje y los señalamientos necesarios.
El PE deberá ajustarse al guión que le ha sido asignado, manteniendo en todo momento sus rol desde el personaje. Brindará feed-back al estudiante que llevó adelante la
entrevista acerca de cómo se sintió en la entrevista, si la misma colmó sus expectativas, como evalúa el vinculo con el entrevistador.
Los procesos de retroalimentación derivados de la “mirada” docente, el aprendizaje
entre pares y la perspectiva del propio PE, brindan al estudiante la oportunidad de
identificar obstáculos y facilitadores en su propio desempeño.
Pautas a tener en cuenta en un taller con actor:
• El estudiante deberá “sumergirse” en la situación, asumiéndola como real. Se
denomina “pacto de realidad”.
• El rol de entrevistador será siempre el de estudiante de medicina. (El
estudiante no “actúa”, practica o ejercita).
• El objetivo de la entrevista será aquel determinado por la consigna dada al
estudiante.
• La actitud técnica del entrevistador será acorde a un desempeño profesional
(ver capítulo XXX).
• Si se está representando una situación clínica el uso de túnica es obligatorio.
• Si se realiza examen físico el lavado de manos será obligatorio.
• El rol del actor será el determinado por el guión que le fuera asignado.
• El actor dentro del salón de clase, está siempre en su rol y brinda feedback al
estudiante, desde ese lugar.
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• El estudiante podrá solicitar que la escena sea “congelada” (tiempo afuera) a
efectos de solicitar feed back del resto de los participantes.
¿Qué características tiene un examen con actor?
Se suele enmarcar en lo que se conoce como Examen Clínico, Objetivo y Estructurado
denominado ECOE (9). El ECOE fue desarrollado en Gran Bretaña y la acumulación de
experiencia en su uso a través de los años, ha llevado a la publicación de múltiples
revisiones que dan cuenta de su confiabilidad y validez (4).
El ECOE “es un método de evaluación basado en una prueba objetiva, que incluye la observación directa del rendimiento del estudiante durante procedimientos o entrevistas clínicas planificadas, también conocidas como “estaciones”
(1).
Las pruebas planteadas a los estudiantes se estructuran en un circuito compuesto por
“estaciones”. Las estaciones “son las unidades básicas o eslabones de la cadena de
evaluaciones que es un ECOE”(10).
En cada “estación”, el estudiante se enfrenta a una situación diferente que pone a
prueba sus habilidades clínicas y/o comunicacionales y los conocimientos médicos
específicos de cada materia. Cada estudiante es expuesto a la misma situación y examinado por el mismo evaluador (es) que aplica criterios estándares prediseñados
iguales para todos los estudiantes. Se consigue así un alto grado de objetividad en los
resultados obtenidos.
Para completar el examen, los estudiantes rotan a través de la serie de estaciones
(rueda de estaciones). Cada estación, dura un tiempo acotado, que puede ser de 7
minutos, en los cuales el estudiante desarrolla tareas clínicas especificas: entrevistas
clínicas planificadas en las que interactúan con los PE, utilizándose pautas de cotejo
que permiten evaluar tanto las competencias clínicas como las habilidades comunicacionales. Diagnósticos de imagen, interpretación de datos clínicos y/o exámenes paraclínicos, identificación de problemas de salud, juicio sobre la conducta terapéutica a
seguir con un enfermo, entre otras (1, 11).
Colocadas las estaciones, una junto a otra, en orden correlativo y terminando la última
junto a la primera, podrán realizar el ECOE de manera simultánea un número de examinandos igual al número de estaciones. Si un ECOE consta de 6 estaciones, podrán realizarla 6 estudiantes a la vez, dado que cada uno empieza por una estación distinta y
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Manual de Habilidades Comunicacionales
luego pasa a la siguiente. Al finalizar el circuito, cada estudiante habrá pasado por las
6 estaciones, en el mismo orden pero empezando por una distinta. A una señal acústica, cada participante entra en una estación. Una vez transcurrido el tiempo estipulado, vuelve a darse la señal para que los examinandos abandonen la estación en la
que está y pasen a la siguiente. Una vez que todos los participantes hayan pasado
por todas las estaciones, la prueba ha finalizado y se está en condiciones de que una
nueva tanda de examinandos realice el ECOE (10).
¿ Cuáles serían las ventajas de usar PE? (1) (4)
• Evitar la sobrecarga de los pacientes reales.
• Estar disponible en cualquier momento y ambiente (salas de clases, lugares no
clínicos).
• Ser adaptables a distintas situaciones y niveles de dificultad.
• Permitir al estudiante perfeccionarse en habilidades clínicas y
comunicacionales en situaciones controladas de laboratorio.
•Pecibir retroalimentación inmediata por parte del docente, pares y el propio PE
del desempeño propio.
•Permitir evaluar a un gran número de estudiantes en situaciones clínicas
uniformes para todos.
Conclusiones
• Los PE son personas (actores o no) entrenadas para representar en forma
estandarizada, determinadas situaciones o patologías.
• Constituyen un recurso pedagógico, apropiado para la enseñanza o evaluación
de estudiantes de medicina, residentes o médicos en general.
• Vienen siendo utilizados, tanto a nivel de pregrado y postgrado, en numerosas
escuelas de medicina del mundo.
• Permiten a los estudiantes, aprender y practicar habilidades clínicas y
comunicacionales en un ambiente seguro y controlado.
• El uso de PE en los procesos de enseñanza-aprendizaje del estudiante de
medicina, no implica la ausencia de experiencias con pacientes reales.
• El uso de PE en las evaluaciones, resulta un instrumento objetivo para estimar las competencias adquiridas durante la formación médica.
EJERCICIO DE AUTORREFLEXIÓN
• ¿Has participado en instancias con PE?
No obstante lo manifestado, debe quedar claro que el uso de PE no implica la
ausencia de experiencias con pacientes reales en la formación médica.
¿ Cuáles serían las desventajas de usar PE? (1) (4)
• Le representa un costo económico y administrativo a la facultad.
• Los PE nunca llegan a ser tan reales como los verdaderos pacientes.
• Existen límites para las situaciones clínicas que pueden ser simuladas.
• El estudiante debe tener la capacidad de asumir la situación como real.
• ¿Cómo te resultó dicha experiencia?
• Dicha experiencia, ¿estuvo vinculada a un proceso de enseñanzaaprendizaje?
• En el caso anteriormente referido, ¿te permitió identificar fortalezas o
debilidades en relación a tus destrezas, habilidades, competencias ?
• Dicha experiencia, ¿estuvo vinculada a un proceso de evaluación de
aprendizajes?
• En caso de haber participado en ECOE, ¿crees que la instancia de evaluación
te permitió exponer tus conocimientos en forma adecuada?
• El ser observado puede implicar un monto de estrés considerable para el
estudiante.
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Manual de Habilidades Comunicacionales
Referencias Bibliográfícas:
(1) Palacios, S.M.(2007).
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Cienc. Salud 2007; 4 (2): 102-105.
(2) Cantrell, M y Delloney, L. (2007)
Integración del paciente estándar en la simulación.
Revista de Anestesiología Clínica.USA: 25:377-83.
(3) Barrows, H.S. (1971).
Simulated Patients. Springfield.IL. USA: C.C. Thomas.
(4) García, A. (2006).
Evaluación: El Uso De Pacientes Estandarizados En La Educación Médica
En Estados Unidos. Rev. Méd. Rosario. 2006; 72: 106 – 110.
Wallace, P. (1997)
Followingt the Threads of an innovation: The History of Standarized Patients in
Medical Education. CADUCEUS. Autumn 1997; 13 (2): 5-28.
(5) Henderson, E., Garcés G.,Vignolo, J. & Schelotto, F. (2009).
Nuevo Plan De Estudios.
Montevideo. Uruguay: Opción Médica. 2009; 1(4): 17-23.
(6) Towsend A.H., McLivenny S., Miller C.J. & Dunn E.V. (2001).
The use of an objective
structured clinical examination (OSCE) for formative and summative assessment in a
general practice attachment and its relationship to final medical school examination
performance.
Med Educ 2001; 35:
841-846.
(7) Hodges B., Regehr G., Hanson M. & McNaughton N. (1998).
Validation of an Objetive
Structured Clinical Examination in Psychiatry.
Acad Med 1998; 73: 910-912.
(8) Harden R M, Stevenson M, Downie W W & Wilson G M. (1975).
Assessment of clinical competence using objective structured examination.
Br Med J 1975; 1: 447-51.
(9) Romero, S. (2002).
ECOE: Evaluación Clínica Objetiva Estructurada. (III). Montaje y desarrollo de una ECOE.
Sevilla. España. Medicina de Familia (And). Febrero 2002; 3(1): 49-52.
(10) Salas Perea R. & Ardanza Zulueta P. (1995).
La simulación como método de enseñanza y aprendizaje. La Habana.
Cuba: Rev. Cubana Educ Med Super. 1995; 9 (1-2): 14-23.
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Comisión Sectorial de Enseñanza / Universidad de la República
Sección 3
Comunicación en grupos
• El trabajo en grupo y el trabajo en equipo
en el ámbito de la salud.
• Comunicación equipo – niño – familia.
Manual de Habilidades Comunicacionales
Un grupo se dice que es Formal cuando los integrantes se relacionan según las normás y criterios establecidos por una organización (2,4).
El trabajo en grupo y
el trabajo en equipo
en el ámbito de la
salud
Dra. María Otero, Psic. María de los Ángeles Dallo, Dra. Ana Laura Hernández
y Dra. Natalia Morales.
Trabajar en grupo en el área de la salud es cada vez mas relevante y ocupa un lugar de
importancia, habiendo quedado atrás los tiempos del trabajo individual y aislado.
La capacidad de trabajar en equipo constituye una competencia que se valora como
necesaria en el médico. Por ello los equipos son fundamentales en los procesos asistenciales y son fuente de aprendizajes teóricos y prácticos, compartiendo con la definición de grupo su estilo de organizacion y de comunicación.
Definición de Grupo
La palabra grupo deriva etimológicamente de las palabras groupe y croupe (círculo) y
del italiano groppo (nudo) haciendo referencia a la reunión de un grupo de personas
en un nivel de igualdad y a la cohesión entre los individuos que conforman el grupo.
Un grupo está formado por dos o más personas que interactúan entre sí o sea que se
comunican (1). Otra definición más coloquial de grupo corresponde a aquel conjunto
de personas que se agrupan para realizar una tarea en común.
Según Pichón Riviére ” el grupo es un conjunto restringido de personas que, ligadas
por constantes de tiempo y espacio, se proponen en forma explícita o implícita, llevar
a cabo una tarea que constituye su finalidad, interactuando a través de complejos mecanismos de adjudicación y asunción de roles” (3). Se entiende por rol el conjunto de
conductas y actitudes que se esperan de una persona en relación con la función que
cumple en un grupo.
Un grupo se puede clasificar según algunas de sus características (4), como por ejemplo:
• Su función (el contexto y su rol).
• Su formación (la constitución de sus miembros, ej: voluntaria o involuntaria).
• Su condición existencial (transitorio o perdurable).
148
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Por otro lado un grupo será Informal cuando los integrantes se agrupan y se comunican de manera espontánea entre los miembros de la organización y comparten un
contacto frecuente (2,4).
Grupo operativo
Un grupo operativo es un grupo centrado en la tarea, esta tarea puede tomar formas
muy diversas como por ejemplo reflexionar sobre una situación clínica, adquirir un conocimiento determinado, planificar la atención en salud, entre otros.
Al llevar a cabo la tarea explícita, la que el grupo enuncia como su objetivo, se desplegará la tarea implícita que sería lo no dicho, las emociones, el miedo al cambio, todo lo
que suscita la realización de la tarea explícita. Para un adecuado trabajo y proceso de
comunicación el grupo deberá entender lo que sucede en el plano de lo implícito para
poder concretar la tarea que constituye su objetivo final (3).
La Comunicación en los grupos
La comunicación en los grupos es una herramienta fundamental para su funcionamiento, permite el intercambio de la información necesaria para llevar a cabo la tarea
en forma eficiente.
También es un mecanismo para que sus integrantes manifiesten sus frustraciones asi
como la satisfacción por el logro de los objetivos (3).
La comunicación se realizara de acuerdo a los criterios de organización del grupo pudiendo definirse dos modelos: el autoritario y el participativo (2, 4). Autoritario sería
aquel donde un integrante asume todas las desiciones y controla todas las operaciones, existiendo normas que regulan como deben realizarse esas operaciones y como
debe fluir la información. Por otro lado, participativo seria aquel donde se busca una
mayor descentralización en la toma de desiciones e iniciativas, y existe una apertura a
la innovación en cada miembro del grupo. Por lo tanto se intenta que todos los miembros esten implicados tanto en los objetivos como en los planes grupales.
Por lo tanto el tipo de comunicacion que se desarrolle en el grupo influirá directamente
en el logro de los objetivos y concreción de la tarea del grupo.El tipo de comunicación
determinará cómo será la circulación de las ideas y de los afectos para lograr un entendimiento y una vivencia de lo que el grupo experimenta y logra como fin comun(4).
Equipos
Katzenbach y Smith (2005) definen un equipo como “un pequeño número de personas
con habilidades complementarias, que están comprometidas con un propósito, un conjunto de metas y un enfoque común, por los cuales se hacen mutuamente responsables”(5).
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Manual de Habilidades Comunicacionales
La palabra team (equipo) se utilizó originalmente para denominar a un conjunto de
animales de tiro (bueyes, caballos) unidos a un arado, destacando el hecho de que los
bueyes tiraban mejor si estaban juntos que separados. La otra acepción de la palabra
“equipo” es la que se utiliza para referirse a una máquina en la cual las piezas que la
conforman deben funcionar en forma coordinada para cumplir con la función para la
cual fue creada. El termino pone de manifiesto que los equipos persiguen el logro de
metas o resultados e introduce conceptos como eficacia y eficiencia pcomo medida de
las metas (5).
habilidades, desarrollan un trabajo multi o interdisciplinario. Para ello es importante la
correcta combinación de profesionales, la adecuada definición de roles y responsabilidades, y una comunicación adecuada y asertiva para lograr los mejores resultados (6).
Para Leonardo Schvarstein (2004) pasar del grupo al equipo, implica especificar algunos parámetros, como ser: compartir un propósito significativo, con objetivos y metas
asociados a dicho propósito, roles adjudicados en base a las habilidades y conocimientos de los miembros, métodos de trabajo adecuados para llevar a cabo las metas y actitud de cooperación. Entendiendo que el resultado se logra por el esfuerzo y compromiso de todos (5).
“El trabajo en equipo presenta por tanto múltiples ventajas: promueve la diversidad
de perspectivas, aumenta la posibilidad de resolver los problemas, evita la duplicidad
de esfuerzos, asegura la continuidad de los proyectos y unifica los conceptos, criterios
y técnicas. Todo esto supone mayor satisfacción con el trabajo y mejora en el desempeño profesional” (6).
En este sentido estaríamos de acuerdo en conceptualizar que el resultado es algo
importante en los equipos, mientras que los procesos para lograr determinados resultados es lo más caracteristico en los grupos.
Grupos Balint y Grupos de Reflexión
Formas de trabajo en los equipos
En los equipos conformados por profesionales de diferentes disciplinas, existen diferentes formas de trabajo.Los equipos multidisciplinarios son aquellos donde los individuos que pertenecen a determinadas disciplinas se dedican a su área de especialidad sin que haya necesariamente coordinación de esfuerzos con otras disciplinas (7).
Mientras que los equipos interdisciplinarios serán aquellos donde los individuos tienen habilidades y conocimientos diferentes y dependen mutuamente para lograr
metas y objetivos comunes. En ellos lo principal es la resolución del problema, con el
aporte complementario de todos. Cuando luego de un tiempo de trabajo en común
los individuos expertos en sus respectivas disciplinas, logran la creación de un marco
conceptual nuevo y común para todas las disciplinas se habla de equipo transdisciplinario (7).
En estos dos últimos modelos de equipos se logra un nivel de Meta comunicación (2),
entendiendo por tal la autoobservación y posterior reflexión de la comunicación que
se esta estableciendo, a los efectos de resolver o aclarar las posibles rupturas que surgen del propio acto comunicativo.
El trabajo en equipo intenta aumentar la coordinación de las prácticas de cada uno de
sus miembros, y así evitar la utilización incorrecta de sus recursos. “El resultado de
cada una de las actuaciones de sus integrantes va a repercutir directamente sobre el
resultado en conjunto” (6).
En 1950 Michel Balint comenzó a trabajar en los llamados «Grupos Balint» en el Instituto Tavistok (UK) luego de observar la importancia que tenían en la consulta y en la
relación médico paciente, conceptualizaciones que provenían del psicoanálisis (como
transferencia, contratransferencia, neutralidad, etc.) (9). El objetivo del trabajo grupal consistía en analizar aspectos psicosociales del paciente en la consulta médica, y
asi mejorar la atención llevada adelante por un individuo o por un equipo.
De esta forma se fomentaba la curiosidad, el estudio y la reflexión de la relación entre el médico y su paciente, teniendo sobre el médico una consecuencia directa como
por ejemplo poder tolerar la ambigüedad e incertidumbre que la práctica conlleva, así
como aumentar la capacidad de comprensión de la situacion clínica y de auto observación (10).
Actualmente el desarrollo del trabajo en equipo, la incorporación curricular de los
aspectos psicológicos en la relación medico paciente y la enseñanza de habilidades
comunicacionales derivaron en la formación de “grupos de reflexión” o “grupos tipo
Balint”. Estos son grupos de personas de diferentes áreas o de un equipo concreto
de trabajo, que tienen un objetivo y dinámica similar a los grupos balint, pero con una
temática más amplia y menor tiempo de duración (11).
Este tipo de trabajo permite a nivel de la enseñanza y práctica médica (11):
• Incluir curricularmente el estudio de aspectos psicológicos y sociales para
mejorar la relación entre medicos y pacientes.
Equipos de salud
• Identificar situaciones psicosociales y poder actuar sobre ellas.
De la Revilla (1992) basándose en la definición de equipo de Pritchard (8), define el
equipo de salud como un grupo de profesionales sanitarios y no sanitarios que realizan distintas actividades encaminadas al logro de una mejora de la salud de la comunidad sobre la que actúan. Por lo tanto, los servicios de atención en salud que funcionen como equipos propenden a una colaboración entre profesionales de diversas
disciplinas. A partir del trabajo conjunto, compartiendo información, conocimientos y
• Profundizar el autoconocimiento del personal de la salud para mejorar su
desempeño profesional.
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Comisión Sectorial de Enseñanza / Universidad de la República
• Favorecer la reflexión sobre los “cuidados del cuidador” previniendo el
síndrome de “quemarse en el trabajo” o Burnout.
Departamento de Psicología Médica / Facultad de Medicina
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Manual de Habilidades Comunicacionales
EJEMPLO
Referencias Bibliográfícas:
Un ejemplo lo constituyo la instrumentación de grupos “Tipo Balint” en un centro hospitalario.
Se planteo la necesidad de un espacio grupal para sus trabajadores con metodología
de Grupos de Reflexión .
El objetivo de dichos encuentros fue promover un espacio de contención y reflexión
acerca del ejercicio del rol profesional y el impacto de las vivencias de enfermedad. Se
evaluaron situaciones clínicas concretas, se reflexionó sobre la dinámica grupal y se
fomentó la autobservación para mejorar la práctica clínica y la adecuada articulación
entre la vida personal y profesional de los participantes.
El grupo tuvo una tarea explícita a resolver y una implícita. La tarea explícita según lo
dicho por sus miembros era “descargar sus emociones, relajarse del estrés de su tarea
cotidiana”. Y a lo largo del proceso se pudieron ver componentes de la tarea implícita:
el proceso reflexivo que provocó en sus miembros.
Fue un proceso de comunicación grupal de tipo participativo, que fomentó el esclarecimiento y la elaboración de situaciones vividas en el rol como profesionales de la
salud.
EJERCICIO
1 - Describe dos ejemplos diferentes de tu experiencia cotidiana como estudiante, en
un grupo de trabajo. Evalúa la calidad de la comunicación establecida para el logro
de un objetivo.
2 – Reflexiona si estos ejemplos conformaron un “grupo operativo” y argumenta tanto
en caso positivo como negativo.
(1) Anzieu, D. & Jacques-Yves, M. (1992).
La Dinámica de los Grupos Pequeños.
Bs As. Argentina: Ed. Kapelus.
(2) Van-der Hofstadt, C. J. (1999)
Habilidades de comunicación aplicadas;
Guía para la mejora de las habilidades de
comunicación personal.
Valencia. España: Promolibro.
(2) Riviere, P: (1987).
El Proceso Grupal. Del Psicoanálisis a la
Psicología Social.
Bs. As. Argentina: Impresiones Sud
América.
(3) Vanoye, F. (1976).
Travailler en groupe.
Paris, Francia: Hatier.
(4) Katzenbach, J.R.& Smith, D.K. (1993).
La disciplina de los equipos.
Harvard Business Review. Vol. 71, Nº 2:
111-120.
(5) Schvarstein, L. (2004).
La relación dialéctica grupo equipo en la
gestión de los equipos de trabajo.
En Varios autores (2004) Psicología
y organización del trabajo V. Facultad
de Psicología. Montevideo. Uruguay:
Editorial Narciso- Psicolibros.
(6) Zurro, A.M. & Jodar Solá, G. (2011)
Atención Familiar y Salud Comunitaria:
conceptos y materiales para docentes y
estudiantes.
Barcelona. España: Elsevier.
(7) Van-der Hofstadt, C. J. (1999).
Habilidades de comunicación aplicadas.
Guía para la mejora de
las habilidades de comunicación
personal.
Valencia. España: Promolibro.
(8) De la Revilla, L.(1992).
La consulta del médico de familia: la
152
Comisión Sectorial de Enseñanza / Universidad de la República
organización en lab práctica diaria.
Madrid. España: Editorial Jarpyo.
(9) Balint M.(1961).
El médico, el paciente y la enfermedad.
Bs. As. Argentina: Editorial Libros
Básicos.
(10)Tizón, J.L. (2005).
Sobre los Grupos Balint, el movimiento
Balint y el cuidado de la relación médico
paciente.
Aten Primaria. 2005; 36 (8): 453-5.
(11) Crespo A, Zabalegui M, Ayarra M,
Fuertes C, Loayssa J & Pascual P. (2009).
El grupo de reflexión como una
herramienta para mejorar la satisfacción
y desarrollar la capacidad introspectiva
de los profesionales sanitarios : Aten
Primaria.
2009;41(12):688–694.
Departamento de Psicología Médica / Facultad de Medicina
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Manual de Habilidades Comunicacionales
¿Por qué informar al niño?
COMUNICACIÓN
EQUIPO – NIÑO –
FAMILIA
Lic. Psic. María de los Ángeles Dallo y Gissella Romero
El objetivo de este capítulo es transmitir la complejidad que implica la comunicación dentro del equipo de salud, así como también la comunicación del equipo con el niño y su familia.
Al referirnos a la comunicación que se dará entre un niño y su familia con el equipo de
salud que lo atiende, es conveniente reflexionar sobre el desarrollo integral del niño
y el vínculo con sus padres/cuidadores abordado desde un enfoque interdisciplinario.
Cuando hablamos de equipo de salud nos referimos a un grupo interdisciplinario y profesional que conoce la situación vital del niño y su entorno. Habrá variaciones tanto en
la intervención como en el abordaje, si se trata de una consulta de control, de un accidente, de un episodio agudo o de una patología orgánica crónica. Pero lo fundamental
y común a todos los casos es conocer el pensamiento del niño y la vulnerabilidad en la
que se pueden encontrar tanto él como su familia.
En cuánto al equipo, es imprescindible respetar el punto de vista del otro, asi como
también sus expresiones emocionales. Considerar la calidad de los aportes con el fin
de que agreguen valor al conocimiento del paciente, corroborando datos que nos
confirmen haber captado sus necesidades.
Para lograr una buena comunicación y un buen entendimiento con la familia es fundamental que el profesional de salud se interese por saber como está constituida la
familia, las edades de sus integrantes, las reglas y normas que allí rigen, para así introducirse en el entramado comunicacional.
La atención en sentido longitudinal de la historia familiar, facilitará el entendimiento
de las vicisitudes por las que atraviesan sus miembros. La etapa en la que como familia
se encuentran, los diferentes lugares que ocupan, las crisis evolutivas que enfrentan,
los retos emocionales y potenciales que deberán enfrentar.
En cuanto a la comunicación estrictamente con el niño, es necesario tener en cuenta
que las características de pensamiento, así como la forma de decodificar el mundo durante la etapa de la niñez tiene sus particularidades.
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Comisión Sectorial de Enseñanza / Universidad de la República
En primer lugar porque es un derecho del niño el estar informado acerca de los procedimientos médicos y su opinión debe ser tenida en cuenta en la medida de lo posible.
Por ejemplo, si lo van a vacunar es importante adelantarle cómo será el procedimiento
evitando restarle importancia a la situación y sobre todo evitando el engaño de “no va
a doler nada”. Se le puede plantear al niño que dolerá a un nivel tolerable para él, por
ejemplo decirle: “duele un poco, pero en seguida pasa “.
Encontramos con frecuencia el deseo de ocultar información al niño, ya sea por parte
del equipo o su familia, en un afán de evitar dolor emocional, o en un intento de protección.
Puede suceder que ante una enfermedad y al recibir las señales corporales, el niño
perciba que algo anda mal y pregunte simplemente para saber en quién puede confiar.
Para brindar información y establecer una relación de confianza, es imprescindible
escucharlo y comprenderlo, teniendo presente las características de la etapa de desarrollo que atraviesa.
Una estrategia que favorece el establecimiento del vínculo con el niño es interesarse
por su vida cotidiana. Preguntas facilitadoras pueden ser: ¿cuál es tu juego preferido?
¿tenés amigos? ¿en qué año estás en la escuela?. Mediante esta estrategia comunicacional el niño capta el interés del médico por su persona y al médico le facilita su tarea
posterior a la hora de realizar el examen físico. Esta etapa previa de establecimiento
del vínculo lo prepara al niño al momento de exponerse al ser examinado.
Cuando un niño no recibe la información adecuada en cuanto a los procedimientos que
le serán realizados se pone en juego la confianza hacia sus adultos referentes ( padres, médicos,etc). Al verse alterada esa confianza básica el procedimiento puede resultar un evento traumático para el niño, perdiendo la confianza en sus referentes de
ahí en más.
Así mismo hay que saber que si un niño no pregunta igualmente se le debe dar la oportunidad de acceder a la información. Pero si se niega a recibirla jamás hay que forzarlo
a escuchar algo que él no quiere ni puede manejar en ese momento (Levetown, 2008)
Hay que recordar que el niño, debido a las características de su pensamiento, llenará
los vacíos de información con producciones propias (fantasías) en el intento de encontrarle un sentido a lo que está viviendo.
Para que el paciente pediátrico pueda entender qué sucede y por lo tanto llegar a colaborar debe tener información al respecto de lo que está ocurriendo. El saber la verdad
no vuelve al niño más ansioso, en realidad le devuelve el control mental de la situación
en el sentido de que sabe a qué atenerse.
Estrategias de comunicación equipo - niño
De acuerdo a lo dicho anteriormente, informar a un niño requiere habilidades basadas
en el conocimiento de cómo el niño ve el mundo, de cómo piensa y procesa la información.
Departamento de Psicología Médica / Facultad de Medicina
155
Manual de Habilidades Comunicacionales
Es responsabilidad del equipo reducir el impacto de dicha información y hacerlo de tal
forma que implique el menor costo emocional posible; así como lograr que se sienta
copartícipe de su atención en salud.
Para lograrlo, uno de los primeros pasos es recordar la importancia del encuadre, es
decir, elegir un momento en el que se disponga de tiempo, de un lugar que garantice la
privacidad, lo más confortable posible, sin interrupciones (celular, gente que entre,
etc).
Como ya se mencionó es importante tener en cuenta las características del pensamiento del niño. Un niño hasta aproximadamente los 9 años presenta pensamiento
concreto, mágico y egocentrista. . Por ejemplo, si deseó dañar a su hermano y este
se enferma se sentirá culpable por lo que él deseó, en la creencia de que su deseo
provocó la enfermedad. El pensamiento egocentrista es justamente sentirse él como
centro del mundo. Lo egocentrista y lo mágico se relacionan en el sentido de que es
muy grande el poder que siente que tiene.
Debido a lo concreto del pensamiento la información debe ser dada con palabras claras
y precisas ya que el niño no puede abstraer. La comunicación debe ser breve y darle la
oportunidad de preguntar. El pensamiento mágico se refiere a que le adjudica a sus
pensamientos y deseos el poder de la concreción en la realidad.
Por lo que siempre hay que indagar si se siente culpable por algo y desculpabilizarlo
para aliviarlo emocionalmente. La información clara y discriminada de sus fantasías
(de lo que él piensa e imagina) lo ayudará enormemente.
El niño también tiene una concepción del tiempo diferente a la del adulto. Hablarle de
días, semanas o meses no lo ayuda a ubicarse. Por el contrario, hay que utilizar un lenguaje concreto para que la comunicación sea efectiva como mostrarle un almanaque y
recurrir a fechas o períodos conocidos por él.
Cuando entrevistamos a un niño es importante ponerse a su altura visual. Esa actitud
corporal le transmitirá nuestro interés comprometido con lo que le sucede. La utilización de dibujos o fotos es una herramienta privilegiada para comunicarse con el niño,
conocer sus deseos, emociones e ideas a través de las cuales podremos entender lo
que le pasa.
Ante la necesidad de explicarle una patología o algún procedimiento, también podemos apelar a recursos como el dibujo.
La comunicación con un niño, obliga a un esfuerzo mental mayor para el adulto, que la
comunicación con otro adulto, porque debe meterse en el mundo del niño y “adivinar”
lo que puede estar sintiendo, pensando e imaginando. De esta manera la mente del
pediatra compensa la capacidad de abstracción que el niño no adquirió, tal como hace
la madre durante el proceso de apego.
Teniendo en cuenta este escenario se necesita desarrollar habilidades y estrategias
comunicacionales específicas.
Para ello realizaremos una puesta a punto de algunas conceptualizaciones importantes a considerar:
La familia es considerada como la primera fuente de estímulo para los niños. Sus funciones específicas son: dar afecto, protección y seguridad en el cuidado y la educación
de sus hijos. Es el espacio donde los niños pasan de la dependencia infantil a la independencia y vida adulta. Para facilitar esto, la familia crea el ámbito de contención,
ayudándolo a aprender a cuidarse, tener confianza en sí mismo, ser capaz de tomar
decisiones y de aceptar o rechazar influencias ajenas.
“La atención longitudinal se facilita cuando el médico conoce que la familia tiene una
historia natural que la hace caminar por sucesivas etapas, durante las cuales sus
miembros experimentan cambios y adoptan comportamientos que, de alguna manera, son previsibles” (Prados Quel, 2007: pág. 46).
Lo antes señalado nos conduce a entender la necesaria variación en la atención de las
familias, de acuerdo a la secuencia de estadios por los que atraviesa desde su establecimiento hasta su disolución. Autores como Carter y McGoldrick (1989) dieron a dicha
secuencia el nombre de ciclo vital familiar (CVF), en él se incluye la constitución de la
pareja, el nacimiento y crianza de los hijos, familia con hijos en edad escolar, familia
con hijos adolescentes, casamiento y salida de los hijos del hogar, pareja en edad madura, ancianidad. El ciclo vital familiar está inmerso en la cultura y costumbres a la que
pertenece la familia.
La estructura familiar no es algo aparente a simple vista, por lo que se manifiesta a
través de los procesos. Dichos procesos se captan en la interacción familiar, estos se
visualizan en los roles, normas y en las interacciones comunicacionales.
Los roles son una conducta específica que establece la jerarquía de funciones, jerarquía necesaria para que la familia funcione adecuadamente y que responde a las
responsabilidades de sus integrantes. Es importante conocer la percepción que cada
persona tiene del rol que está cumpliendo.
Las normas o reglas son lo que se debe hacer o no. Refuerzan la estructura familiar y el
sistema se mantiene en sí mismo; expresan valores familiares, se imponen para garantizar que se viva a la altura de la expectativa de roles dentro de la familia.
Como vemos, la comunicación del equipo de salud con la familia, tendrá sus particularidades y complejidades de acuerdo a la familia con la que nos encontremos.
Estrategias de comunicación equipo - familia
Respetar la privacidad y establecer un vínculo de confianza e interés, favorece la reflexión y participación en situaciones que involucran el cuidado de la salud de sus
miembros. Se puede hablar con el niño y los padres en forma conjunta y también es
recomendable hablar con el niño y los padres por separado. De esa manera padres y
niño se sienten más libres de plantear dudas o de expresar emociones.
El equipo ante la situación de consulta debe comunicarse también con la familia.
Es fundamental también pensar en toda la familia incluyendo a los hermanos del niño
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Manual de Habilidades Comunicacionales
si estamos hablando de un niño con una patología. Preguntar qué información tienen
los hermanos al respecto y promover que siempre se les diga la verdad.
En relación a esto cabe destacar la existencia en el plano jurídico del Principio de autonomía progresiva. Este principio alude a la capacidad de los niños y adolescentes de
ejercer sus derechos y asumir responsabilidades de acuerdo a su edad. Esto implica
que los niños y los adolescentes adquieren autonomía personal en la medida que sus
capacidades de entendimiento y discernimiento van aumentando. Por lo tanto, esta
creciente autonomía es mayor en la adolescencia que en las primeras etapas de la niñez.
También la legislación garantiza el derecho a la confidencialidad en la consulta médica
en el Artículo 11 del Capítulo 3 de los Derechos de usuarios y pacientes de la Ley N°
18.335: “Todo niño, niña o adolescente tiene derecho al acceso a los servicios de salud, incluyendo los referidos a la salud sexual y reproductiva. Los profesionales de la
salud actuantes deberán respetar la confidencialidad de la consulta y ofrecerles las
mejores formas de atención y tratamiento cuando corresponda.
Los adolescentes a quienes, de acuerdo al principio de autonomía progresiva, los
profesionales de la salud consideren suficientemente maduros para recibir atención
fuera de la presencia de los padres, tutores u otros responsables, tienen derecho a la
intimidad y pueden solicitar servicios confidenciales e incluso tratamiento confidencial.
En ningún caso los servicios de salud podrán negar la inmediata atención a los niños,
niñas o adolescentes que la soliciten alegando la ausencia de los padres, tutores u
otros responsables, a los que se procurará contactar a los efectos de poner la situación en su conocimiento, a menos que se trate de casos en que la consulta del adolescente sea confidencial. Ante la imposibilidad de lograr el contacto y la presencia de los
padres, tutores o responsables si ella fuera necesaria, el servicio de salud pondrá la
situación en conocimiento del Instituto Nacional del Niño y Adolescente del Uruguay.”
A tener en cuenta
Hay tres elementos a tener en cuenta en la comunicación equipo-niño-padres:
1- La cantidad y calidad de la información dada por el médico.
¿Cómo se siguen estos pasos?
Si tomamos como ejemplo una consulta pediátrica en policlínica una posible secuencia sería:
Al principio el médico debe evaluar quién va a ser su interlocutor. Puede ser el adulto y
el niño, si el mismo tiene capacidad de comprensión, o puede ser el adulto en el
caso de un lactante o niño pequeño.
Una vez que se presentaron y se saludaron, el médico indagará la razón de la consulta.
Desde el inicio tratará de crear un vínculo con el niño con las preguntas facilitadoras
antes mencionadas. Pero también incluyendo al niño en la entrevista no solo mediante la palabra sino también con la mirada.
Es común observar que un médico se dirige solo al adulto cuando el niño ya está en
capacidad de responder. Con esa actitud el niño queda como testigo y no como partícipe de la entrevista. También se puede dar que el médico le hable al niño y el adulto
conteste, eso resulta significativo en cuanto a la relación niño- familia y el profesional
debería con amabilidad pedirle la palabra al niño. Incluir al niño como partícipe demuestra una conducta afectiva en el sentido de que el médico manifiesta interés por
lo que opina y siente el niño.
Mientras dialoga con el niño y su familia quedará claro qué y cuanta información necesitan acerca de la consulta. Esto el médico lo puede preguntar simplemente ¿qué
dudas tienen?, ¿algo más que deseen saber?
Es muy importante que al momento del examen físico el profesional le explique al niño
lo que va a hacer. Esto le permite al niño prepararse y de alguna forma tener el control
mental de la situación. Aparte obviamente de generarle confianza en ese vínculo.
En el caso de niños pequeños deberá realizar el examen dejando al niño en brazos de
su madre o padre.
Finalmente, hará una puesta en común, de lo hecho en esa consulta, para cerrar la
entrevista invitando a plantear opiniones, dudas o sugerencias. Según la Academia
Americana de Pediatría (Levetown, 2008), hay una necesidad de aprender a comunicarse de una mejor forma por parte de los médicos, usando una técnica de entrevista
narrativa permitiendo que el niño cuente su historia.
2- La sensibilidad interpersonal, las conductas afectivas que reflejan la
atención y el interés del médico por los sentimientos y preocupaciones del niño
y sus padres.
3- La invitación a construir en común, en qué medida el médico invita al niño
y a los padres a expresar sus preocupaciones, opiniones y sugerencias durante la
entrevista.
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Manual de Habilidades Comunicacionales
EJERCICIO PRÁCTICO
Referencias Bibliográfícas:
Te invitamos a reflexionar sobre el casos clínicos que se expone a continuación, y
responder las preguntas finales.
Caso clínico:
En una consulta para control pediátrico, concurren ls madre y sus dos hijos de 10 y 5
años. Cuando el pediatra le hace preguntas al niño de 10 años la madre responde por
él.
La niña de 5 años comienza a molestar a su hermano sacándole un álbum de figuritas.
El niño comienza a ponerse inquieto y trata de sacar a su hermana del medio mientras
la madre responde un mensaje de texto argumentando que es importante.
Luego la madre relata las situaciones que se han dado en cuanto a la salud de la niña,
en estudio por probable enfermedad celíaca. También las dificultades respiratorias de
su hijo en el último mes, a causa de suspender el tratamiento preventivo para los ataques de asma. Su lenguaje no verbal refleja inquietud y desasosiego.
¿En que momento debería intervenir el médico?
A- ¿Cuando la madre responde por el niño?
B- ¿Cuando la niña molesta a su hermano?
C- ¿Cuando el niño se pone nervioso?
D- Nunca.
En caso de responder afirmativamente ¿qué debería hacer el pediatra ante cada
situación? En el caso de responder nunca, justifique su respuesta.
Si el pediatra capta el lenguaje no verbal de la madre ¿cómo podría intervenir?
Aylwin de Barros, N. (1984).
Diagnóstico Familiar en Trabajo Social.
Montevideo. Uruguay: Seminario, COYC y Equipos Consultores.
Baraibar, R. (1996).
Enfoques de Pediatría. Aspectos psicosociales.
Montevideo. Uruguay: Oficina del Libro AEM. (3): 25-3.
Carter, B. & McGoldrick, M. (1989).
The changing family life cycle. A framework for family therapy.
New York. USA: Allyn and Bacon.
Dallo, M.A. (2013).
Ficha Aspectos Psicosociales.
Montevideo: Plataforma Moodle.
Facultad de Medicina. UdelaR.
Estremero, J & Garcia Bianchi, X. (2003).
Familia y Ciclo Vital.
Buenos Aires. Argentina.
En Programa de Salud Mental.
Unidad Medicina Familiar y Preventiva.
Hospital Italiano: Fundación MF.
Guía:Los derechos de niños, niñas y adolescentes en el área de salud.
Ley N° 18.335. Decreto N° 274/010.
Levetown, M. & the Committee on Bioethics. (2008).
Communicating with children and families: from everyday interactions to skill in
conveying distressing information.
USA: Pediatrics 121(5) May, 2008: 441-460.
Ministerio de Salud Pública, Instituto del Niño y Adolescente del Uruguay, Sociedad
Uruguaya
de Pediatría, Guía:Los derechos de niños, niñas y adolescentes en el área de salud.
(Noviembre 2012)
Muñoz Cobos, F., Espinosa , J.M, Portillo, J. & Rodriguez González, G. (2002).
La familia en la enfermedad terminal. Artículo de revisión.
Malaga. España: Medicina de familia (And). Nov, 2002; 3 (4): 262-269.
Prados Quel, M.A. (2007).
El espiral del ciclo vital familiar. (Tema 5): FMC- Formación Médica Continua en Atención
Primaria.
Volumen 14, Suplemento 5: 46-59.
160
Comisión Sectorial de Enseñanza / Universidad de la República
Departamento de Psicología Médica / Facultad de Medicina
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Sección 4
Comunicación comunitaria en salud
• Comunicación con la comunidad
Manual de Habilidades Comunicacionales
En este artículo procuraremos brindar herramientas para lograr una mejor
comunicación con la comunidad.
Conceptos para pensar la comunicación comunitaria en salud
Si bien la relación entre comunicación y comunidad se ve desde su origen etimológico,
ya que ambas provienen de la palabra latina communisI, esto no implica que comunicarse con la comunidad sea fácil. Por lo tanto, empezaremos aclarando algunos conceptos.
¿Qué se entiende cuando decimos comunidad?
Comunidad, del latín communitas, hace referencia a un grupo de seres humanos que
comparten elementos en común, como el idioma, costumbres, ubicación geográfica
o valores. De acuerdo a los trabajos de la Antropología Cultural (1), podemos afirmar
que cada comunidad posee una concepción teórica que articula la práctica diaria, brindando sentido y valor a las acciones, los pensamientos y sentimientos de los integrantes de tal comunidad (Todorov, 2008).
La comunidad une a sus miembros entre sí gracias a lo que algunos investigadores
llaman sentimiento de comunidad: la percepción de una similitud con el otro, la sensación de formar parte de un todo y la existencia de una fe compartida (McMillan y
Chavis, 1986).
Dentro de una comunidad se crea una identidad común, mediante la diferenciación de
otros grupos o comunidades, un “nosotros” que existe en tanto no somos los otros.
Esto tiene relevancia en la práctica médica, ya que cuando el médico o el estudiante
de medicina, se inserta en una comunidad puede pertenecer a esos “otros” que no
comparten los valores de la comunidad. Conocer esto se vuelve fundamental a fin de
poder entablar una relación que permita la comunicación, evitando los malos entendidos que surgen en ocasiones cuando, desde “afuera”, se diagnóstica una necesidad
en una comunidad, sin mayor contacto con la misma.
I. Significa común, mutuo, participado entre varios.
II. En especial la introducción de las sulfamidas y la vacunación en las primeras décadas del siglo XX.
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Comisión Sectorial de Enseñanza / Universidad de la República
Tomaremos la definición de la OMS (2), que entiende la comunicación en salud como el
estudio y el uso de estrategias de comunicación para informar e influenciar decisiones
individuales y comunitarias que mejoren la salud. Por lo tanto es posible contribuir en
todos los aspectos de la promoción de salud, la prevención de la enfermedad, incluyendo la construcción de mensajes y campañas de salud pública o comunicación preventiva. La Carta de Ottawa marcó cinco estrategias principales apuntando a instalar
de forma efectiva las políticas de promoción de la salud: la creación de una política
pública saludable; la creación de entornos que apoyen la salud; el desarrollo de habilidades personales; la reorientación de los servicios sanitarios hacia la promoción de la
salud; y el fortalecimiento de la acción comunitaria (OMS, 1986).
Importancia del tema
Desde mediados del siglo pasado, el desarrollo de la ciencia médica ha llevado a un
cambio en el perfil epidemiológico a nivel mundial, por la introducción de nuevos recursos terapéuticosII. Esto trajo aparejado un cambio en la frecuencia, magnitud y
distribución de la morbilidad y mortalidad de la población. En particular deben destacarse; la prevalencia de las enfermedades no transmisibles, el desplazamiento de
la mortalidad de los grupos de menor edad a los de mayor edad y el predominio de la
morbilidad y la discapacidad por sobre la mortalidad.
Causas de muerte 2000 - 2011
Enf. Cardíaca
Stroke
Infecciones
Respiratorias
EPOC
Enf. diarreicas
VIH SIDA
I.R.A.
Prematurez
Diabetes
Siniestros
Viales
Tuberculosis
2000
Lic. Psic. Martín Merlo
Este proceso de asignación de sentido se apoya en la forma en que el sujeto entiende
y actúa en el mundo. El conocimiento de tales juegos de asignación de sentido, así
como el análisis de la situación comunicacional de la comunidad, se vuelven herramientas primordiales, sobre las que volveremos mas adelante en este articulo.
2011
Comunicación con la
comunidad
La comunidad recibe mensajes constantemente de las instituciones ya sean educativas, de salud, sociales o gubernamentales. Es así que tanto lo edilicio como las carteleras de una policlínica contienen mensajes que se envían a la comunidad. El receptor
de tal comunicación, nunca es pasivo, al contrario, es un actor activo que brinda sentido a la información recibida.
Como lo muestra
este gráfico de la
OMS acerca de las
principales
causas
de muerte, en un período de apenas once
años es posible apreciar como las enfermedades infecciosas
reducen su incidencia
en las defunciones a
nivel mundial, en tanto las enfermedades
no transmisibles aumentan.
Departamento de Psicología Médica / Facultad de Medicina
165
Manual de Habilidades Comunicacionales
En Uruguay, en el año 1955, ya se alertaba acerca del hecho que el nuevo perfil epidemiológico, en el que prevalecían las enfermedades cardiovasculares y el cáncer (3,
encontraba al país sin “(...) una organización de acciones sanitarias destinadas a la
prevención [de estas enfermedades] (...) de muy difícil prevención”(Mieres Goméz,
1997).
Actualmente este panorama se ha acentuado, con la prevalencia de las enfermedades
cardíacas, el cáncer, los siniestros viales y el suicidio como principales causas de mortalidad en Uruguay. En la siguiente tabla es posible ver la disminución de las enfermedades infecciosas y el aumento de las enfermedades previsibles en Uruguay en
un siglo.
Principales causas de muerte (tasa por 100.000 habitantes)
Año
Aparato
Circulatorio
Cáncer
Tisis
Pulmonar
Accidentes
1900
145,18
54,11
100,25
64,06
1910
144,60
69,25
109,18
55,82
1920
120,01
68,63
131,31
51,77
1930
140,64
77,09
118,00
58,33
1940
178,80
66,10
94,66
44,93
1950
221,34
151,08
58,48
44,93
1960
296,83
180,87
15,60
53,98
1970
3671,11
199,26
5,80
57,19
1980
416,85
203,87
3,91
68,10
1990
377,10
221,96
2,03
46,85
2000
308,39
226,60
1,72
36,72
Fuente: Ministerio de Salud Pública (MSP)
http://www.ine.gub.uy/socio-demograficos/salud2008.asp
Este cambio en el perfil epidemiológico a nivel mundial fundamentó el creciente énfasis en la prevención de la enfermedad y la promoción de la salud. Como señalábamos
antes, esto ha llevado a la Organización Mundial de la Salud a reconocer que la comunicación es un elemento necesario a fin de mejorar la salud pública, tanto individual
como colectiva. Esto fundamenta y remarca la importancia de la comunicación comunitaria como herramienta privilegiada para lograr llevar adelante intervenciones que
modifiquen tal situación. Como bien lo señala la OMS en sus orientaciones estratégicas de 1995-1998.
“El uso de la información como instrumento del cambio debe ser una esfera de trabajo
importante. La transmisión de información a individuos y a grupos mediante la comunicación social creará el conocimiento que servirá de base para lograr los cambios de
actitudes y prácticas.”
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Herramientas
Para poder pensar la situación de la comunicación comunitaria de salud de manera
más completa, encontramos útil el planteo de Gabriel Kaplún (4)quien propone un
análisis multidimensional, a fin de evitar el reduccionismo inherente, en ciertas ocasiones, al intento de aprehender la realidad.
Al acercarnos a una comunidad debemos considerar las necesidades y los satisfactores que están presentes en la misma, para esto, Kaplún, siguiendo a Max-NeefIII, empieza marcando la diferencia entre ellos. Las necesidades humanas fundamentales
son básicas para el desarrollo de la vida humana, a saber: Subsistencia, Protección,
Afecto, Entendimiento, Participación, Ocio, Creación, Identidad y Libertad.
Las necesidades humanas fundamentales son las mismas en todas las culturas y
en todos los períodos históricos. Lo que cambia a través del tiempo y de las culturas
son los medios utilizados para la satisfacción de tales necesidades. Los satisfactores
son aquellos modos en los que cada sociedad brinda respuesta a tales necesidades.
Kaplún retoma este planteo y propone que las necesidades tienen que ver con diferentes dimensiones de la existencia:
• Las que tienen que ver propiamente con el ser.
• Con el tener.
• Con el estar.
• Con el hacer.
A modo de ejemplo, la necesidad de ser saludable, implica la necesidad de tener alimento, de estar en un entorno adecuado y hacer una alimentación balanceada.
Enfocándose en la comunicación, plantea las 4 dimensiones en los siguientes términos:
SER receptivos, abiertos, asertivos, empáticos.
TENER medios, materiales, canales de comunicación.
ESTAR en los espacios formales e informales de comunicación.
HACER escuchar, dialogar, intercambiar.
A partir de esto es posible desarrollar programas de intervención que adecuen los medios de los técnicos a las necesidades de los usuarios. Permite ver que los problemas
de comunicación no tienen tanto que ver con lo material, sino sobre todo con la idea
que se desea transmitir.
III. Manfred Max Neef, economista chileno conocido por sus conceptos de “economía descalza” y
“desarrollo a escala humana”.
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Manual de Habilidades Comunicacionales
Pongamos un ejemplo para comprender esto:
Como equipo de salud inserto en una comunidad, surge una demanda para trabajar
con la temática de embarazo adolescente
Para eso es necesario:
• Relevar información.
• Conocer a la comunidad y como se comunica.
Para actuar también es necesario conocer el lenguaje y los códigos que la comunidad
maneja para que aquello que queremos transmitir sea correctamente interpretado
por el otro. Sobre esto es bueno recordar que de nada vale un mensaje, más allá de su
veracidad, si no es entendido por el otro.
A modo de en suma, tomamos este resumen de Costa y López:
• Presentar el mensaje de forma inteligible, evitando el lenguaje técnico.
• Identificar los actores clave, las personas que encarnan esa comunidad.
• Ilustrar la información con ejemplos cercanos a la gente a la cual se dirigen los
mensajes.
• Conocer la historia.
• Comprobar si los mensajes son entendidos a través de preguntas.
• Los problemas que la movilizan.
• Los lenguajes y códigos con que se expresa.
• Garantizar que el mensaje responda a necesidades sentidas por el aquel a quien
se dirige.
• Los espacios que ocupa.
• Usar palabras y frases cortas.
• Utilizar categorías explícitas y claras.
El equipo de salud inserto en la comunidad es un actor, y así como la comunidad está
atravesada por múltiples aspectos, así también lo estará el equipo.
La visión que la comunidad tenga del equipo es de relevancia fundamental para el desarrollo del trabajo.
Dentro de la comunidad podemos encontrar diversos actores sociales: los adolescentes, las madres, las personas de la tercera edad; así como actores sociales organizados: la escuela, el club, el municipio. Cada uno de ellos tiene sus objetivos, su historia,
su razón de ser, así como problemas que lo movilizan y que debemos conocer en caso
de querer actuar sobre esa demanda.
Conocer la demanda es conocer a la comunidad. Por lo tanto solo la propia comunidad
puede brindar la información relevante y construir la demanda, en caso contrario es
alto el riesgo de imponer una problemática que no es tal para dicha comunidad. Entonces, cómo recoger información de la comunidad?. En lo referente a la recopilación
de información, una estrategia puede ser implicar a la propia comunidad en tal acción.
Por ejemplo, pensemos en el tema de salud sexual con adolescentes. Brindar talleres acerca del tema en centro educativos puede ser un primer paso. Conseguir que
grupos de adolescentes realicen encuestas a sus pares puede ser un modo de lograr
multiplicar el efecto de los talleres, a la vez que genera la implicación de más jóvenes
en la temática.
Además de lo cual, la información recogida generará insumos para nuevos talleres,
afiches o la campaña que se adecue más a las necesidades y posibilidades de tal intervención.
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• Dar normas específicas y concretas de cómo llevar a cabo las conductas de
salud.
• Mostrar una actitud amistosa y cercana.
• Utilizar métodos educativos bidireccionales, que enfatizan el carácter de
diálogo y acuerdo.
Por supuesto que si el mensaje no llega al otro, de poco valdrá su adecuación al lenguaje utilizado por la comunidad. Para minimizar la ocurrencia de esto es una buena
estrategia el utilizar la mayor cantidad de medios de comunicación posibles (oral,
visual, sonoro, escrito) teniendo en cuenta cual usan con mayor facilidad. Una vez
cumplido este paso, es factible realizar materiales que se adecuen a las necesidades
y medios utilizados, lo cual redundará en su impacto en la comunidad. No hay que olvidar que en ciertos temas, es posible utilizar el material que distintas instituciones ya
han generado, por ejemplo el Ministerio de Salud Pública, las distintas Facultades de
la Universidad de la República, las Sociedades de especialidades médicas (Pediatría,
Ginecología, etc.), las organizaciones de personas afectadas por una enfermedad en
particular y o sus familiares y los organismos internacionales (OMS, OPS).
En otro aspecto es necesario conocer los espacios que ocupa la comunidad, y a partir
de eso reconocer la existencia de espacios de circulación, de concentración y de reunión.
Los de circulación, son lugares de alto transito (calles, pasillos) y por lo tanto va a ser
más adecuado utilizar medios que generen gran impacto (cartelería con imágenes,
materiales sonoros cortos).
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Los de concentración son aquellos donde la gente se aglomera, por ejemplo, la cola del
banco, la parada del ómnibus. En estos espacios van a ser mejor aprovechados los medios que brinden información (folletería, periódicos, locuciones).
Los lugares de reunión son donde se congregan grupos grandes organizados, como el
club, la iglesia o el salón comunal. En estos espacios los medios que permiten la reflexión son los más adecuados. Por ejemplo, un librillo, que presente el tema en cuestión, de manera amena.
Diseñando un plan de comunicación
Para realizar acciones comunicacionales, es necesario una planificación previa. Como
primer paso, es preciso definir el tema a comunicar. Por ejemplo, si el objetivo es realizar un programa vinculado a la maternidad; deberá incluir los programas anteriores
que se hayan llevado adelante, la información que circula en la comunidad, la información que se quiere transmitir. Una vez logrado esto, debemos definir con quien queremos comunicarnos: el público objetivo.
Segmentar un grupo implica que nuestro mensaje se adecue a los códigos e intereses
de tal grupo, aumentando la eficiencia del mensaje.
En el caso que ejemplificamos más arriba, nos decidiríamos por mujeres embarazadas
que sean jóvenes, a fin de hacer el mensaje más pertinente a sus necesidades de pautas de crianza adecuadas, o sobre relación madre -bebe o sobre lactancia materna.
Ahora bien, una vez llegados aquí, hay que pensar en que necesita ese grupo en particular y que piensan ellas sobre el tema, ya que como dijimos antes, existe una idea
de pautas de crianza en esa comunidad. Para seguir con el ejemplo, podemos pensar
que en tal comunidad se utiliza como remedio casero para los cólicos en los bebés, el
te de anís estrellado. Esta es una receta que se ha transmitido a lo largo de las generaciones, pero actualmente se sabe de la neurotoxicidad del anís, la cual aumenta la
probabilidad de sufrir convulsiones.Aquí la valoración del anís como remedio efectivo
quizás venga dado por la palabra de una abuela, en tanto la toxicidad es respaldada
por un estudio científico publicado en una revista. Conocer esa comunidad, y a las personas que la conforman nos permitirá transmitir la información de manera que tenga
la validez que permita su aceptación.
Una vez llegados aquí, se recomienda la estructuración de tres ejes que articulen el
proceso de producción y comunicación. Estos tres ejes son, siguiendo la línea de trabajo de Kaplún; el eje conceptual, el pedagógico y el comunicativo.
El eje conceptual es el que responde a la pregunta general “de qué vamos a hablar”;
el pedagógico responde al “para qué?” y el comunicativo responde al “cómo lo hacemos”. Entre estos ejes debe darse un equilibrio dinámico; el eje conceptual, que no
debe reducirse a una mera exposición lógica de argumentos; el eje comunicacional,
que puede llevar a plantear nuevas ideas y el eje pedagógico que articula los otros
dos, ya que comunica nuestros objetivos. Pongamos como ejemplo que para trabajar la temática de pautas de crianza con madres adolescentes, optamos por realizar
un taller. Entonces, según lo que venimos puntualizando, toda actividad requiere
una planificación. A modo de ejemplo les proponemos las siguientes preguntas, cuya
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respuesta brindaran un esqueleto a tal planificación. Primero que nada tenemos que
pensar: ¿para qué vamos a hacer el taller? ¿qué temas vamos a trabajar? ¿Cómo vamos
a hacer para que en el taller todos puedan y quieran participar? ¿Qué actividades proponemos? ¿Qué recursos vamos a utilizar?
A modo de conclusión
Las innovaciones técnicas de la Medicina han generado un cambio en el perfil epidemiológico a nivel global. Eso repercute en que la práctica médica, cuando se desarrolla
en la comunidad, requiere el uso de estrategias de comunicación particulares.
Es necesario informar, favorecer la adopción de estilos de vida saludables, contribuir a
la prevención de enfermedades prevalentes o mejorar la adherencia al tratamiento,
entre otros requisitos de la Medicina actual. Para lograr efectivizar la comunicación
con la comunidad proponemos una serie de herramientas. En primera instancia, conocer a ese otro con el que se va a trabajar. Esto supone saber quienes son, cuales son
sus problemáticas y cuales los códigos que manejan. Una vez sabido esto, será posible
adecuar el mensaje al receptor, a la vez que se utiliza el canal más adecuado para
transmitirlo. Para esto es ineludible conocer los recursos con los que se cuenta.
Así será posible pensar y transmitir un mensaje, valiéndose de diferentes formatos,
aplicables en los variados ámbitos de esa comunidad. Llevar adelante acciones comunicativas con la mayor eficacia va a depender de la interacción de estas herramientas
y la capacidad creativa de los profesionales de la salud, para lo cual es indispensable el
compromiso que permite el análisis crítico.
Referencias Bibliográfícas:
(1) Todorov, T. (2008)
La vida en común. Ensayo de Antropología General. Madrid. Taurus.
(2) Organización Mundial de la Salud (1986)
Carta de Ottawa. Primera Conferencia Mundial de Promoción para la Salud.
Recuperado en www.paho.org/spanish/HPP/OttawaCharterSp.pdf. 27/09/2013.
(3) Mieres Gomez, G. (1997)
El sector salud: 75 anos de un mismo diagnostico.
Montevideo. Editorial del Sindicato Medico del Uruguay.
(4) Kaplún, M. (2006). En Laje, C. (2006)
Manual de Comunicación para la Salud: herramientas para la producción de materiales y
acciones comunicativas en las prácticas comunitarias.
Córdoba, Argentina: PROAPS. Gobierno de Córdoba.
(5) Moraga, F. & Ballesteros, N. (2003)
Intoxicación por anís estrellado: A propósito de un caso en un recién nacido.
Santiago. Chile: Revista Chilena de Pediatría; Vol 74. Nº 4.
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