La Avalancha : revista ilustrada. Año 43, n. 1025 [i.e. 1027] (24

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Año XL11I
Pamplona 24 de diciembre de 1937
Núm. 1.025
- O R G A IV O
DE LA "BIBLIOTECA CATÓLICO PROPAGANDISTA*
ADMINISTRACIÓN, ESTAFETA, 31
DIRECCIÓN, NAVAS DE TOLOSA. 21, 2.° liq,
UNA PATRIA — UN ESTADO - UN CAUDILLO
UNA PATRIA: ESPAÑA — UN CAUDILLO: FRANCO
los píes del recién nacido! Míseros desterrados, escuchad
las lecciones que no con palabras sino con obras nos está
dando desde su cuna.
*JIIUS en un pesebre! ¡Pásmense los cielos! ¡AsómYo soy el Camino, dice, la Verdad y la Vida,
Yo ía Verdad, verdad eterna, inmutable, sin la menor
brense los ángeles! ¡Aprendan y mediten los
sombra de error, a cuya luz huafortunados mortayeron avergonzados los mons£ ü les!
truos de la mentira. Los que
Dios, cuya generación es etervienen en pos de Mí no andan
na, cuyo poder no conoce límien
tinieblas, sino que tienen la
tes, cuya esencia y atributos
luz de la verdad.
confunden y anonadan a los
más preclaros entendimientos,
Yo ía Vida, vida de amor,
ha nacido entre los hombres hede sacrificio, vida que se comucho hombre. El Eterno aparece
nica a los que están sentados en
en el tiempo, el Invisible se deja
sombras de muerte.
ver en el mundo, el Inmenso es
Al eco de esta omnipotente
adorado en un estrecho y pobre
voz, camino, verdad y vida, torecinto, la Luz increada ilumina
da la humanidad arrojará su fúuna oscura y nevada noche y
nebre sudario, abrirá los ojos a
la convierte en resplandeciente
la luz y seguirá impávida en pos
día.
de sus huellas, y adelantando
por este camino, guiada por
La Virgen de Isaías ha dado
aquella verdad y viviendo la dia luz y ha envuelto en toscos
chosa vida, disfrutará de la paz
pañales al Niño anunciado por
y de la abundancia.
la profecía, esperado por la justicia, temido por la iniquidad.
Porque al pie de la cuna del
Niño que nos ha sido dado han
Venid, zagales, y ofrecedle
brotado como por encanto aU
vuestros humildes dones.
mas sencillas cuyo corazón late
La humanidad duerme tranál
calor del amor puro, cuyo
quila en la noche de la culpa,
ejemplo abrirá una larga serie
olvidada de su Redentor, miende adoradores en espíritu y en
tras vosotros sois los escogidos
verdad.
por los ángeles para recibir en
la tierra la paz que os envía el
El mundo espiritual recibirá
Nieve en Robregordo (SomosierraJ. — En estos crudos días
Dios de las alturas. ¡Felices los
una nueva creación por el pode invierno, todo nuestro esfuerzo y sacrificio para el
que con vosotros se postraren a
der de aquellos infantiles gemí«Abrigo del Combatiente».—(Foto.
iDios en un pesebre!
278
LA
AVALANCHA
dos, de aquellas pajas, de aquellos pañales, de aquel pesebre.
En aquella cueva convertida en trono y palacio de
Dios, el entendimiento se inspira, el corazón se inflama.
Más tarde ya no serán solamente las flores las que
abrirán su capullo regadas con las lágrimas de la inocencia, serán, sí, opimos frutos que han de dar vida a toda la
gentilidad. Porque vendrán a Belén, guiados por una luminosa estrella, los magnates de la tierra, ios reyes de Oriente, los representantes de la sabiduría, del poder, de la
riqueza.
La sed de oro, la ambición de la gloria, el desenfreno
de la voluntad, son los ídolos a los cuales se sacrifican la
moral y la justicia.
Los Magos tomarán estos tres ídolos, los ofrecerán al
Dios recién nacido, simbolizados en el oro, en el incienso
y en la mirra, y en las manos del divino Infante quedarán
convertidos en fuentes de bendiciones para los pueblos
gentiles.
El oro ya no será el precio de la sangre y del honor del
inocente; será la caridad cristiana que visita ai enfermo,
socorre al pobre, enjuga las lágrimas del desvalido.
El incienso no será quemado, sobre los altares de (a
gentilidad, al orgullo, a la voluptuosidad; será la misteriosa nube de la oración, en la cual van envueltos los suspiros de los fieles ofrecidos por e! ungido del Señor.
La mirra dejará de ser preservativo de los cuerpos pútridos, para ser la mortificación que preserva al alma de la
corrupción del pecado, comunicando al cuerpo fiel una
gloriosa inmortalidad.
Estos tres dones distribuidos sobre la tierra la colmarán
de gracias inefables que formarán la felicidad de los
mortales.
¡Bien venido seas, Niño bendito! Tus cabellos dorados,
tus ojos de paloma, tus mejillas de tórtola, tus labios de
grana, tu voz dulce como panal de miel, tus manos torneadas y llenas de jacintos, tus lágrimas y tu pobreza nos
encantan y cautivan. Junto a tu pesebre nos postramos
para que nos mires y nos bendigas.
¡Cuan débil es el poder que no se humilla ante la mansedumbre de Jesús! ¡Cuan engañosa la ciencia que se separa de su doctrina! ¡Cuan miserable la riqueza que le
niega sus tesoros!—C.
Fecha gratísima
Hoy celebra nuestro amado Prelado, Excelentísimo Sr. Dr. D. Marcelino Olaechea, sus Bodas
de Plata Sacerdotales.
En día tan fausto como memorable. LA AVALANCHA, en nombre de todos sus lectores, envía a
nuestro Rvdmo. Sr. Obispo la más afectuosa felicitación, y ruega a Dios nuestro Señor conceda
todo género de gracias al virtuosísimo Pastor que
con tanto celo rige nuestra querida Diócesis.
LA REDACCIÓN.
RASGOS DE LA PATRIA
El valor del soldado en las guerras
ODO buen patriota experimenta
gran satisfacción y el mayor entusiasmo al ver perfectamente organizado un Ejército de valientes
que prescindiendo de pequeñas
diferencias políticas se han abrazado para defender juntos hasta
morir, si fuera preciso, los grandes principios fundamentales déla
sociedad que a todos ellos les
une y que la horda roja pretende
aplastar y escarnecer, y la satisfacción y el entusiasmo se completan al encontrar estas legiones
de héroes llevando a todas partes vencedoras las gloriosas banderas de la España auténtica e inmortal.
Todo ei mundo civilizado admira y aplaude sin cesar
el heroísmo de los intrépidos soldados de la España verdadera, porque todos ellos en general dan pruebas de un
valor legendario, venciendo, con la protección visible de
la Divina Providencia, los obstáculos que el Infierno opone a la marcha triunfal de los adalides de la Religión y la
Patria. Mas permítaseme que sin agraviar a nadie destaque la silueta, en todas partes simpática, de los buenos
guerreros de Navarra, tanto requetés como falangistas y
soldados del Ejército, pues todos ellos figuran igualmente
entre los mejores, sin que niegue que haya también otros
valientes escogidos, gallegos, leoneses, castellanos, andaluces, aragoneses, extremeños, canarios, de la Legión, de
Infantería, de Caballería, de Artillería, de Ingenieros, de
Aviación, de Asalto, etc., pues todos son hijos de España
y no puede negarse que algunos de ellos han figurado y
aun figuran en las Brigadas Navarras. Pero debe tolerárseme, como navarro, esa legítima manifestación pública de
orgullo regional, pues por algo se han llamado navarras a
esas brigadas, por algo las distingue la fama y por algo
España admira y aplaude a los guerreros navarros del
Ejército de la Cruzada nacional
Sin intención de entrar en comparaciones que suelen
resultar odiosas, y yo no quiero sembrar ningún odio, pero sin propósito de rectificar nada de lo expuesto, digo
que el Ejército de la España auténtica o verdadera lucha
en todos los frentes con un valor y con un heroísmo insuperables que recuerdan el valor y el heroísmo de los viejos Tercies españoles y de todos los guerreros invictos de
la Patria inmortal.
Estos soldados incomparables por su bravura pueden
figurar dignamente al lado de aquellos que triunfaren en
el Callao (ano s866), en Tetuán <i86o>, en Madrid, Zaragoza y Bailen <iSo8), en Aímansa (1707), en Fuenterra*
bía <153$), en Lepanto <i57i>, en San Qyintín <I557>, en
Túnez <i535>, en Oran <i5O9>, en Mazalquivir ^505), en
Pavía (1525), en Otumba <i52o>, en Garellano <i5O3>, y en
otros innumerables combates célebres, sin olvidar tampoco
a los héroes que pelearon en batallas rambíén gloriosas,
pero desfavorables, como las de Cavite, Santiago de Cuba, Caney, Tudela, Ocaña, Gibraltar, Almenara, Rocroi,
Argel, Rávena y otros hechos de armas adversos y a la
vez honrosos.
Navarra, además de su participación en el acervo común de las guerras de España, puede recordar los rasgos
característicos del valor de sus hijos, demostrados en las
batallas referidas y en otras muchas sostenidas con éxito
brillante por el antiguo reino navarro. Como la de Roncesvalles, famosísima en la historia universal y que no se
olvidará mientras el mundo exista; la de Olast, contra
Abdenamán; la de Sancho Abarca, contra los moros sitiadores de Pamplona; la de Valrierra, que costó la vida
al rey mahometano de Zaragoza Almuzaten; la de Tudela, que abrió a los cristianos las puertas de dicha pobla-
LA
279
AVALANCHA
cíón de una manera increíble; y fuera de Navarra, las
victorias de Calatanazor, de Simancas, de Alcoraz, de
Zaragoza, de Tarazona, de Bayona, de Mequinenza, de
Córdoba, de Almería, de las Navas de Tolosa, de Monte
Tauro, de Algeciras, de Poitiers, de Grecia, de Granada
y de muchas más, en las cuales los navarros derrocharon
su valor; así como en otros combates de resultado contrario, pero de grato recuerdo, como el de Valdejunquera,
el de Larraun o Larumbe, el de Aljubarrota en Portugal, etc.
El valor, el heroísmo de los buenos navarros, de los
excelentes españoles, son dignos de perpetua memoria,
porque se cree que gracias a ellos la patria alcanzó e!
triunfo o la gloria en las batallas referidas.
Quizá haya algún lector que pregunte: Pero, ¿con los
adelantos del arte de la guerra, basta el heroísmo de los
soldados para alcanzar la victoria? Sin duda que en los
tiempos modernos no es suficiente el valor por sí solo para triunfar en los campos de batalla, porque un ejército,
por valiente que sea, puede quedar reducido a la impotencia si no cuenta con medios de defensa frente a tropas
numerosas bien dirigidas y pertrechadas de cañones de
gran potencia, de aeroplanos perfeccionados, de escuadras
poderosas, de tanques, fortalezas y armas de todas clases.
Pero aun resulta más difícil que venza un ejército, por
bien dotado que esté de los mejores elementos de combate, sí fe falta el valor necesario para hacer de ellos el uso
debido y secundar los planes del alto mando.
De manera que el valor por sí solo, aunque sea admirable y plausible, resulta insuficiente para conseguir el
triunfo contra ejércitos bien organizados; pero lo facilita
muchísimo, y en ciertas ocasiones basta para ganar las
batallas. La historia lo demuestra con frecuencia.
Pero yo entiendo que el valor del soldado, sin el cual
no es posible la guerra por bien que se la organice, para
resultar eficaz debe ser tan completo que se manifieste no
solo con sorprendente impetuosidad en los ataques rápidos, sino también con la firmeza y el orden en las retiradas, con toda la serenidad precisa en los peligros y siempre con una obediencia ciega a las órdenes del mando.
Así fueron ayer los soldados navarros, los soldados
españoles, lo mismo soportando los calores sofocantes de
los secos arenales de Túnez bajo el mando del rey Teobaldo II, que pasando el Pirineo en lo más crudo del invierno desafiando las ventiscas y los fríos glaciales, en
jornadas que parecen imposibles, para levantar el sitio de
Pamplona a las órdenes del rey Sancho Abarca; y lo mismo rompiendo las cadenas del palenque del Miramamolín Mahomad y arrollando la guardia mora que lo defendía en la batalla de las Navas de Tolosa, alcanzando los
cristianos el triunfo acaudillados por Sancho el Fuerte,
que sosteniendo con dignidad e intrepidez el empuje irresistible de las fuerzas superiores de la morisma en el combate desfavorable, pero glorioso, de Valdejunquera.
Así son hoy los soldados navarros, los soldados españoles, probando su heroísmo desde el mismo instante en
que salen de la Plaza del Castillo de Pamplona hasta que
llegan victoriosos a Gijón, paseando siempre triunfantes
las banderas de la Patria por Irún, San Sebastián, Bilbao,
Santander, Covadonga y Picos de Europa, dominando las
montañas más inaccesibles de León y Asturias.
Así serán mañana las soldados navarros, los soldados
españoles, abriéndose paso con los fusiles y bayonetas,
defensores de España por las interminables llanuras aragonesas, por las fértiles huertas de Valencia y por los apartados riscos del Pirineo catalán, hasta que un día, gracias
a Dios ya próximo, después de clavar la bandera española en híontjuich, señoreando a la rebelde Barcelona, sean
hundidos para siempre en el Mediterráneo el asqueroso
trapo rojo que sirve de enseña a las hordas bolcheviques
y las armas que tan pérfida y cobardemente lo defienden,
mientras en las altas cumbres amanezca el día feliz de la
nueva España.
JUAN P. ESTEBAN y CHAVARRÍA
Navidad y laausencia del hijo
— Mujercfco mía,
tú no estás boy «bueno»;
lo dicen tus ojos, que tienes hinchados;
tu cara, esa cara de color de tierra.
¿No quieres que hablemos
de ía Nochebuena
que con jubiloso tañer de campanas
celebra boy la Iglesia?...
Bueno, ya comprendo que antes demostraras
mayor entereza
cuando, embelesada, hablabas deí hijo
que se fue a la guerra
como voluniario
de nuestra Falange en la Quinta Bandera,
a fin de luchar defendiendo valiente
la causa de España, de Dios y su Iglesia,
y cuando afanosa ibas preparando,
encima la mesa,
aquellos paquetes de dulces y frutas
y aquellas botellas
de! vino más rico
de nuestra bodega,
para aquel buen hijo, a fin de que pase,
allá en la trinchera.
Navidad alegre,
feliz Nochebuena.
Para eí bijo bueno que tan laborioso
labraba la tierra,
cavaba las viñas
y arreglaba, en ratos perdidos,
con cuidado exquisito la huerta.
E! hijo patriota que de/ando todo
se marchó a ía guerra,
quedando sus padres solfeos en casa,
solfeos y viejos y faltos de fuerzas
para ir al campo
y seguir la hacienda;
pero muy contentos y muy satisfechos
por baber siquiera
en la casa un bijo
que de España lo santa bandera
defienda bravio
basta dar su sangre y morir por ella.
— Pues mujer, entonces no te apures tanto,
desecba tus penas;
enjuga tus lágrimas,
no sufra tu pecho tan grande tristeza.
—¿Que son muchos días
los días de ausencia?...
¿Qué le bace?... ¿Qué importa?...
Siempre serán pocos los días de luebo
si al fin se consigue ganar esta guerra
que es la más terrible que ha sufrido España,
la más horrorosa que la historia cuento.
¿Qué son muchos días
los días de guerra?
También eran muchos los malos patriotas
y, con su derrota, la victoria nuestra
ba de ser más grande,
ba de ser inmensa...
la más resonante que ban visto los siglos,
«porque muebo vale lo que mucho cuesta>.
Así que, a ser fuertes...
y esta Nochebuena
pasemos contentos,
llena el alma nuestra
de satisfacciones por tener un bijo
que depende a España y a la santa Iglesia.
Dios, que todo sabe
y todo lo bueno ricamente premia,
. •
no tardará en darnos
larga recompensa;
no aquí en esta vida, que es corta y amargo,
sino allá en et Cielo, en la Vida eterna.
IÑIGO DE RONCESVALLES.
LA
280
AVALANCHA
¿Me venido af mundo para ver fa
ruina de mi patria y para estarme sin
fyacer nada por effa?—CMacaÓ. J.J
«No concibo querer disfrutar del tiempo venidero y
que sean otros los que lo ofrezcan todo para conseguirlo.»
(De la carta a su padre,)
Nadie tiene mayor caridad que ,ef
que da fa vida por sus amigos.— CSt'an
Juan, 15, 13 J
«Oigo decir a un artillero que en su batería hay heridos y no tienen capellán. Me ofrezco para ello, La Providencia me ha señalado un sitio: la 7.* batería del 3.0 Ligero de Sevilla. El capitán y los oficiales me acogen con
todo género de atenciones.»
de su diario, 19 noviembre 1936.)
A LA GLORIOSA MEMORIA DE
Don JOSÉ María Lamamié de Claírac y Alonso
Alférez de Ingenieros y Capellán Requeté
en el 3.0 Ligero de Artillería,
dio heroicamente su vida por Dios y por España
en La Marañosa, f 8 de febrero de 1937
Son tan edificantes los recuerdos que ha dejudo este
joven sacerdote, hijo de! elocuente y distinguido diputado
tradícíonalista señor Lamamié de Clairac, que estamos
seguros los verán con agrado y provecho los lectores de
LA AVALANCHA.
Ef Señor Sizo con e'f un pacto y fe
dio ef Sacerdocio.—fEccfes., 45, 8.J
Ordenado de Presbítero en 21 de septiembre de 1935,
celebró su primera misa el 30 del mismo mes y ano.
Todos ios que quieren vivir virtuosamente según Jesucristo, padecerán
persecución.—{San PaBfo.J
Fue detenido en ei Seminario de Comillas y llevado a
Santander por el Frente Popular el iz de agosto de 1936.
Con la adopción de nombre supuesto logra la libertad.
No temáis a ios que matan ef cuerpo.—{San Lucas, 12, 4J
«Desde que cerraron las iglesias al culto, empecé a actuar sacerdotalmente, como en Méjico lo había hecho el
P. Pro. Perdí el miedo a la muerte porque comprendí que
aquel era mi puesto de combate. ¡Qué hermoso era ir haciendo por las casas de panadero espirituaf, repartiendo
algún día hasta 65 comuniones!»
(Carta a su hermana.)
Pide af Señor que dirija tus pasos
y que estén fundadas en Ef todas tus
defi5eraciones.—CcEo6tasr 4, 2o.J
«Dudé en decidirme a la fuga; me encomendé al Señor,
y la realicé, gracias a El, perfectamente.»
(Carta a su hermana.)
«A escaparme de Santander, más que el deseo de libertad y de reunirme con ustedes, me movió el ser más útil
sacerdotal y patrióticamente.»
(Carta a su padre para caso de muerte.)
«Llego a Burgos el 6 de noviembre, primer viernes de
mes.»
«De Salamanca salí con la conciencia de una probable
muerre, pues deseaba un puesto en primera línea y no
pensaba rehuir ningún peligro. Había ofrecido a Dios mi
vida por el triunfo de la causa católica en España.
»Yo quería ofrecer mí vida en el peligro, en la creencia
de que Dios fácilmente la aceptaría. De aceptaría, quiero
que ustedes, como yo, se sientan felices y orgullosos.
¡Qué muerte más feliz que cumpliendo un doble deber de
caridad sacerdotal y desprendimiento patriótico!
»Sólo pido a Dios una muerte dolorosa y gracia para
sobrellevarla y poder ofrecer algo más por la Iglesia, por
España, por ustedes y en reparación de mis culpas y negligencias.»
;
(Extracto de la carta a su padre.)
Cumpfe tu ministerio.—fTimotfi, 4, 50
«A todos nos comunicó la gracia que de Dios recibía.
Debido a él, ¡cuántos artilleros que murieron se habrán
salvado!»
«Este hombre, pequeño en estatura, es valiente y gran*
de, pues marcha tranquilo a administrar los Sacramentos
sin hacer caso de las granadas que cerca de él explotan.
Este sacerdote es santo; tememos perderle.»
«No hubo oficial más valiente en la Casa de Campo.»
(De diversas cartas de oficíales, clases y tropa.)
SU MUERTE
El día 8 de febrero de 1937, a la una de la tarde, una
granada enemiga cae en el refugio donde por la lluvia estaban reunidos. La explosión ocasiona una tragedia en la
batería. Entre los muertos y heridos, uno de éstos es José
María. En medio de la confusión y el polvo se levanta
su voz, rogando que le escuchen y exhortando a todos a
la contrición, pues los va a absolver. Pide a uno que le
ayude a levantar su brazo, pues le faltan fuerzas, y así
traza en el aire la señal de la cruz, mientras sus labios
pronuncian la fórmula de la absolución. Pretende ir arrastras para dar la Santa Unción a un moribundo. Quiere y
pide que atiendan a los demás antes que a él. Rechaza la
inyección de morfina para ser fiel a su promesa, Al ser
evacuado, da vivas a Cristo Rey y a España, y abrazado
al crucifijo muere en el Hospital de Pinto, a las seis de la
tarde.
l
*
•
«En Jesús Hostia tendremos nuestro lazo de unión.»
(De ía carta a su padre.)
Pensamientos.—Uno de los puntos más importantes
para la vida buena o mala son las lecturas.
—La flor que se abre ufana al parecer en un día se
ha ido formando durante algunos meses, primero bajo la
tierra al germinar la semilla, después a través del tallo
por donde ha subido la savia con los colores y el aroma
hasta el capullo. Así la belleza y fragancia moral de las
flores místicas, que son las virtudes, no se consigue sin
tiempo y sin esfuerzo.
LA
AVALANCHA
Navidad en las aldeas de Navarra
LA CENA CLÁSICA
ír\\
ACE frío... el frío de las noches
de invierno... El cierzo helador
silba... comienza a rugir... pero
el hogar está caliente y confortable.
Se celebra la cena de familia;
la cena más íntima y placentera
del ano; la cena de la Nochebuena. Las mejores viandas son la
paz patriarcal, la alegría, el buen
humor, y como consecuencia,
una chachara familiar bulliciosa
y loca de besos y risas.
No falta, no, la sopa cana,
preparada a base de almendras;
ni el clásico besugo, asado a la
parrilla y aspergeado con salsas apetitosas; ni el manzanete con higos; ni las castañas y uvas de postre.
¡Oh! ¡Cómo goza la gente menuda!...
—¡Madrecica!... ¿Por qué no hay más que unas Na»
vidades en el ano?...
—Pues, ¡mi pocholo!, porque una sola vez nació el
Niño Jesús...
—¡Ay, qué lástima!.,.
A la cena sigue el canto de los villancicos, que la madre entona con voz dulcísima y la moza de casa, hacendosa y risueña, acompaña repicando la pandereta sonajera; y... hasta hay un poco de baile... de baile familiar
que es, en esta noche de alegría universa!, una oración a
Dios muy grata, como fue el baile de David.
II
LA MISA DEL GALLO
Las campanas repican a gloria... llaman a la Iviisa
del Gallo.
Los hombres fornidos, abrigados en sus pardos capotes o en sus mantas morellanas, suben la senda del templo... también se ven las siluetas negras de las mujeres y
jóvenes, que cubiertas con sus mantillas tupidas caminan
con pasos inciertos por la calle pedregosa que lleva a la
iglesia... los mozos bajan de la torre porque esta noche,
por tradicional derecho y centenaria costumbre, los monaguillos del altar son cinco mozos, dos para sostener los
ciriales, uno para balancear el incensario y otros dos para ayudar a la Misa.
¡Qué solemne es la Misa del Gallo!...
Todos cantan en ella a su manera; el órgano, bajo la
inspiración del ignoto artista pueblerino... el alcalde, vestido de la capa de boda, que ofrenda en el ofertorio la
torta de leche y azúcar... los niños, que acarician, con
sus miradas fijas e ingenuas, a su gran Amigo, el que por
281
su amor se ha hecho niño como ellos; en esta noche de
sublimes portentos... las mujericas que no saben leer,
allá en el fondo del crucero, pasando por sus dedos sarmentosos el gastado rosario... ¡os hombres, que están más
lejos de los cirios que iluminan la oscuridad del templo y
del incienso que perfuma el ambiente, siguiendo, con devoción creciente, las ceremonias litúrgicas... y el sacerdote, el gran medianero entre Dios y los hombres, que ofrece el Sacrificio santo y golpea su pecho, llamando al
abismo de su nada antes de consumarlo... Todo y todos
cantan la Nochebuena porque ha nacido el Redentor que
da gloria a los cielos y trae paz a (a tierra para los hombres de buena voluntad.
¡Nochebuena!... ¡¡Nochebuena!!... noche enriquecida de
estrellas... noche en que en el suelo nacen los júbilos y
en los cielos vagan los misterios...
III
LAS UVAS DE LA NOCHE DEL ROSARIO
La Misa del Gallo ha terminado... La multitud vuelve
a sus casas en grupos bulliciosos.
Durante la Misa, la nieve inmaculada ha descendido a
los campos, como el Niño Dios ha descendido a las
almas.
Los caminos están ligeramente tapizados de blanco.
Blancos los árboles; blancos los tejados; blanca la torre
cuya veleta se hunde en las estrellas... blanco todo lo que
ofrece una superficie.
La nieve juguetea sobre las boinas, sobre las mantillas,
sobre los rostros de ías gentes sencillas y esmalta de blanco sus vestidos oscuros.
Sin la nieve no se concibe la Nochebuena. Porque si
la Nochebuena son las campanas que ungen los aires con
ecos de bronce... un pesebre en la iglesia brillante con cirios e incienso... el violín y la zambomba que alegran la
plaza... es también la nieve que cae en blancos copos
cuando se vuelve al hogar después de la misa, al hogar
donde espera el fuego chisporroteante que licúa los copos
y alegra ios corazones.
y es sobre todo el bajar del granero, con el festejo y
aplauso de toda la familia, la cesta misteriosa de uvas recogidas en la alborada de la festividad del Rosario, allá
en el mes de octubre cuando el otrono andaba sus primeros días..
y admirado el prodigio, después de santiguarse devo*>
tamente, comer alrededor del fuego aquellos racimos que
salen de la cesta, tres meses cerrada y colgada, con la
misma escarcha blanquecina que les puso la Virgen del
Rosario.
y enfin,la Nochebuena es para dar a estafiesta,ya
pasada, caracteres de presente vivido en la paz y amor
familiar.
¡Nochebuena!... ¡Hermosa Nochebuena!
A. MARTÍNEZ ALEGRÍA.
No hay ocios que no sean punibles cuando no tienen reposo los
hijos más merecedores del amor de España. Trabaja para ellos, para
que no conozcan los rigores del invierno.
Caja de Ahorros Municipal
Lleva SESENTA y CINCO años recibiendo y administrando ahorros del país
V tiene la garantía total y comprobada del Exento. Ayuntamiento de Pamplona
INTERESES QUE ABONA A LOS IMPONENTES
Libretas ordinarias a la vista
2*50 por 100
Imposiciones anuales
3*50 „ „ *
Imposiciones semestrales
3'00 „ „
Cuentas corrientes a la vista
1*25 „ „
OFICINAS
Paseo de Sarasate, núm. 3
282
LA
AVALANCHA
La Compañía de Jesús
L día de la Circuncisión del Se*
ñor, que es el en que aí Hijo de
de Dios hecho Hombre se le impuso el nombre de Jesús, lo celebran los Jesuítas con especial
entusiasmo y fervor, porque todas sus empresas van enderezadas a que ese Nombre santo sea
conocido y honrado en todo el
orbe, y de ahí que tan gloriosa y
aguerrida milicia se llame la Compañía de Jesús.
Esta fecha nos brinda excelente ocasión para decir algo en
honra de tan esclarecidos varones como son los que componen y han compuesto en todo tiempo el pacífico y a la vez muy temido ejército ígnaciano.
La característica de la Compañía es ser blanco prefe»
ba inequívoca de su valía, de su celo y de su ciencia,
pues de otra suerte no la hubieran acometido en todo
tiempo, de tantas maneras y con toda clase de armas.
Dícese que San Ignacio, su insigne fundador, pidió a
Dios que sus huestes fuesen perseguidas; y en verdad
puede decirse que el Señor escuchó su petición y accedió a ella; por eso, sin duda, la iglesia en la festividad de
San Ignacio pone la epístola tomada de la segunda que
dirigió el Apóstol de las Gentes a su dilecto discípulo Timoteo, donde se leen estas palabras: « y ya se sabe que
todos los que quieren vivir virtuosamente según Jesucristo han de padecer persecución.»
Pero las que ha padecido la Compañía son sin tasa ni
medida, por decirlo así, y de un volumen espantoso.
El insigne P. Ravignán reduce a tres grandes grupos
las imputaciones que se han hecho a los Jesuítas, atribuyéndoles la enseñanza de doctrinas erróneas y heréticas,
de haberse dedicado desaforadamente al comercio, sobre
todo en tierras de infieles, y de ejercer un poder avasallador.
El jansenismo, esa secta taimada, condenada por la
Iglesia, es la que acumuló más cargos contra la Compañía, cargos inauditos que se reprodujeron después en el
Parlamento de París el 7 de agosto de 1762, para cohonestar su fado decretando la supresión
de tan benemérito Instituto.
Allí se afirma que los Jesuítas, nada menos, que «en todo tiempo y per*
severantemente con aprobación de
sus superiores y generales», han enseñado toda clase de monstruosidades
imaginables, toda suerte de errores
y herejías, menos una. ¿Sabéis cuál es
ésta? Pues el jansenismo.
Respecto del comercio propiamente
tal, prohibido por los cánones a los
clérigos, y cuya prohibición tan abso»
lulamente la han acatado y cumplido
los Jesuítas, ¿qué casos no se han adu»
cído, sin embargo, en contra de los
mismos? Prescindiendo de las muchas
invenciones que se han fabricado en
esta materia contra los que se dedicaban a evangelizar en fierras lejanas,
y de las acusaciones completamente
gratuitas contra ellos, basta consignar
que la demencia y la fobia, lanzando
una mirada a Europa, ha llegado a
considerarles dueños de los cafés Suizos, de la Compañía Transatlántica y
de las industrias de más resonancia.
Por lo que hace al supuesto poder
formidable de la Compañía, que aspi*
ra, según malas lenguas, a establecer
en el mundo una monarquía universal, con decir que tienen vedado el
campo de la política y que sus sabias
reglas les prohiben mezclarse en asuntos temporales, hasta el punto de que
aun ciertos cargos no expresamente
mencionados en la prohibición, como
el de consejeros del Estado, no han
podido ejercerlos por declaración del
General de aquel entonces, queda desvanecida la patraña.
Lo que hay es que muchos de ellos,
por su gran rectitud, ciencia y otras
dotes preclaras, han sido llamados a
dirigir las conciencias de los soberanos y de los nobles, adquiriendo así
PAMPLONA. —Escudo de España en la Gasa del Ayuntamiento
fama y renombre.
Foto. Julio Cia
Pero esto, en vez de censuras lo
que pide es aplausos y admiración
rente de las iras de los enemigos de la Religión. ¿Hay que
para un Instituto que cuenta con tan destacados miembros.
suprimir alguna Orden? Esa ha de ser la de los Jesuítas.
II
Si hay que impedir a alguna Congregación sus actividades, sabemos de antemano cuál será; si hay que cerrar
Pasaron estas y otras borrascas y tempestades elaboraalgún colegio religioso, ha de ser de la Compañía; pruedas contra la milicia deLoyola, y lució una y otra vez el
LA AVALANCHA
sol de la verdad; pero, andando los tiempos, nuevas acusaciones se han formulado contra ellos, campeando entre
los impugnadores domésticos el señor Castelar, que emleó toda su elocuente sofistería en censurar la obra de
an Ignacio; pero salió a la defensa de su Padre un buen
Hijo, el P. Alarcón, que propinó soberana paliza al orador
gaditano, como en otro orden de cosas lo hizo el insigne
Mateos Gago.
Más tarde, en nuestros días, sabido es que los Jesuítas
fueron expulsados de ia nación española.
V ¿qué delitos nuevos han cometido para que se les
arroje del país como indeseables? ¡Ah! un crimen espeluznante, capaz de conmover las
esferas: se han ligado con un
cuarto voto de obediencia a la
Santa Sede, en especial para ir
a predicar a países infieles. Esto se Íes echó en cara en pleno
Parlamento.
Si el asunto no fuera tan gra*
ve y de consecuencias trascendentales, la respuesta adecuada
a ese alegato sería una sonora
carcajada. Porque castigar con
la expulsión una obra meritoria
y heroica como es esa, sólo cabe en inteligencias oscurecidas
y extraviadas por el error.
De ahí que el Soberano Pontífice Pío XI, estimando en lo
que vale ese voto y viendo el
pago que por él han recibido los
jesuítas de España, les ha llamado «Mártires de la Sede
Apostólica».
Pero también ahora se ve en
lontananza, con la suspirada
paz, el imperio de la justicia que
restablecerá las cosas en su lugar y hará que las huestes de
San Ignacio vuelvan a ocupar
plausiblemente los puestos que
tuvieron que dejar abandonados, y desde allí continuar la
meritísima labor religiosa y científica con su competencia reconocida por todo hombre bien
equilibrado.
Es muy posible que después,
en el rodar de los años se forme
otra tormenta y tengan que dispersarse "de nuevo, mas igualmente puede asegurarse que tras
ella vendrá otra vez la bonanza
y aparecerán los Jesuítas nuevamente aureolados.
A este propósito es muy curioso e instructivo lo que se lee
en un libro viejo:
La escena que nos describe
tiene lugar en vísperas de la
supresión de la Compañía. El
Papa presenta ai General de los
Jesuítas ante los soberanos de
Europa y dice:
CÁSEDA.— Detalle del
—Kcce Momo.
El rey de Portugal:— Crucifícale; el de España:—Reo es
de muerte; e! de Francia:—Lo que vosotros decís; el
de Ñapóles:—Ley tenemos, según la cual debe morir; la
Emperatriz de Hungría:—¿Qué mal ha hecho?; eí Emperador:—No encuentro delito en él; el de Cerdena:—Soy ino=
cente de la sangre de este justo; la Emperatriz de Rusia:—
No sé quién es; el General de los Jesuitas:"Al tercer día
Tesucitaré.
resucitó.
g
EL PRIOR DE RONCESVALLES
283
FIESTAS DE NAVIDAD
AN pasado 1937 años, fecha actual de la Era
cristiana que el mundo reconoce cojno base
de la cronología de la historia de nuestros
siglos, la cual tiene origen en la Natividad, en
el Nacimiento de Jesús en el humilde aposen»
to de Belén. Representa la verdad universal
fundada en la ilimitada de una cabana, de un establo.
NAVARRA
retablo mayor de la ermita de San Zoilo, que representa
el Nacimiento del Niño Jesús
Foto. I. Clayeria
La Navidad y Adoración de los Reyes son fiestas cristianas que han abarcado el mundo, y a pesar de la vejez
de su origen son cada año más nuevas. Conservan el
aroma de los recuerdos de la infancia que flotan en el rosado vagar de la vida humana, y las esperanzas cristianas
del más allá terrenal. Es la Nochebuena, la de los recuerdos poéticos del hogar, noche bendita en la que há siglos
una estrella, bogando como lágrimas de oro por el tul de
los cielos, anunciaba a los hombres que Aquel, que es to-
LA
A V A L A N C H A
do amor les libraba de las cadenas del pecado original.
Es la noche blanca en la qi¡e el cíelo tiene tonalidad de
azucena y la luna envía un beso de luz que arranca suaves reverberaciones a la nieve que cubre los picachos de
los montes; noche de quietud solemne, de augusto silencio en ios campos, de clamoroso zumbar de colmena en
la ciudad con la algarabía de las voces infantiles.
Las fiestas navideñas enlazan el pasado con el futuro,
el año decrépito que caduca y el año nuevo que asoma
su sonriente faz con perspectiva de días más felices. El
fin de año es día de liquidaciones del pasado, de añoran»
zas lejanas, de afanes insatisfechos. En el incierto porvenir del hombre se dibujan en su espíritu vagos resplandores de luz; suenan en sus oídos, a veces, cítaras melodiosas, y en otros casos, trompas fúnebres; flotan en su imaginación danzas de nieblas, como cuentos fantásticos relatados en una aurora de primavera, esperanzas felices
que hacen reverdecer la vida y que al hombre miman con
futuros gloriosos.
Tradiciones de siglos y por siglos difundidas las de Belén y los Reyes, que orientados por una misteriosa estrella de muy esplendorosa luz llegaron al humilde establo
para adorar al divino recién nacido. Los niños ven pasar
a los Reyes en sueños, con sus turbantes áureos y blancos, la capa de armiño y de púrpura en los hombros, caballeros sobre sus hacaneas relucientes, precedidos por la
estrella del cielo, dejando a sus espaldas como un surco
de aromas y de esencias en los espacios infinitos. Ven a
Melchor, que significa rey de la plena luz, con plateada y
rizosa barba, sonriendo a los niños buenos de sonrosada
faz y ojitos de dulce mirada; ven a Gaspar, que significa
diadema oriental, portando ricos regalos; y a Baltasar, que
significa rey del alba y aurora, con brillante corte encargada de distribuir los valiosos presentes.
Es la noche de Reyes, de regocijo familiar, la Epifanía
de la inocencia. Contiene la historia de infantiles remembranzas, puras como las cumbras nevadas.
y Señor, se verificaban en la Catedral, en un altar cuya descripción es como sigue: cEra todo de plata, adornado de ramos de lo mismo y otras preciosas alhajas
con muchas luminarias, y en él se colocaban los siguientes bultos de Nuestra Señora en el Sacratísimo Misterio
de su Purísima Concepción, a su lado derecho el de San
Fermín y al izquierdo el de San Francisco Javier, Patronos del Reino,»
En cuanto af Juramento que se exigía a los de fuera de
Navarra para connaturalizarse en el reino navarro y poder tomar parte en sus Cortes venerandas se procedía en
esta guisa: «6 de Julio de 1700. Se juntaron <en la Diputación) los Sres. el limo. D. Juan Iñiguez de Arnedo,
Obispo de esta ciudad, diputado del brazo eclesiástico,
por muerte del Sr, D- Toribio de Mier, D. Luis de Eraso,
D. José de Iribas, D. José Velaz y D, Manuel de Leoz,
Diputados, y Echaurí e Ilarreguí, síndicos, y el Sr. Obispo hizo la naturaleza en la forma siguiente; que jura S. L,
in verbo Sacerdotis, que será bueno y fiel navarro, subdito de S, M., y que guardará y mantendrá todos los fueros, leyes y ordenanzas, libertades y costumbres de este
dicho reino de Navarra, y que defenderá aquellos como
buen natural navarro, y procurará el servicio de Su Majestad, y que asi bien jura que usará bien y fielmente del
oficio de Diputado, y que atenderá a todo lo que sea de
la conveniencia universal del reino, y guardará secreto en
todos los negocios que necesiten de él, y que defenderá fa
opinión y sentencia de que la Madre de Dios fue concebida sin pecado original; y concluido se sentó en su puesto, de que hice auto.»
De modo que parece que no concebían nuestros conterráneos a un diputado completo sin que fuese ardiente devoto del Misterio de la Inmaculada Concepción de la
Virgen.
ANTONIO PÉREZ GoyENA, S. J.
MIOUELANCIL
MESA REVUELTA
Documentos nauarros concepcionistas
(Conclusión)
«Carta a Su Santidad. Santísimo Padre. Si el que el
misterio de la Purísima Concepción de María Santísima
se venere como articulo de fe ha sido y es común deseo
de todos los fieles de la Santa Iglesia, lo debe ser muy
particular de los reinos de España asistidos especialmente
de tan soberana y clementísima Reina. Este justísimo
agradecimiento y la piedad y devoción de los católicos
monarcas, heredada con la corona por la Majestad de
Nuestro Rey y Señor D. Felipe V, ha movido su real y
catolicísimo ánimo a suplicar a Vuestra Santidad la deter=
minacion de tan sagrado Misterio. Y siendo este reino uno
de los mas favorecidos de la Majestad Católica, desea ser
quien mas participe de sus deseos piadosísimos, y a su
imitación solicita esmerarse en ia devoción de aquella soberana Reina. Por tanto suplica a Vuestra Santidad con
la mayor veneración se digne dar a toda la cristiandad el
indecible gozo y consuelo de ver definido como artículo
de fe el venerable y purísimo misterio de la Concepción,
tan deseado de este reino, que tiene por incomparable felicidad la de que esta humilde y respetuosa instancia ha
de añadir, a lo menos, número a los comunes y generales
ruegos de los dominios españoles y de su religiosísimo
Príncipe, Nuestro Señor guarde y prospere a Vuestra
Santidad cuanto la cristiandad necesita y estos sus humildes siervos desean. Pamplona, 8 de Octubre de 1732. Santísimo Padre. B. L. P. de V. B,, la Diputación de este reino de Navarra.»
Los Juramentos que hacían en las Cortes de Navarra
el Virrey, en nombre del Soberano, de guardar los fueros,
y los Tres Estados de tener a S. M. por su legítimo Rey
Los honores del Ejército Español al Santísimo Sacramento.—Entre las acertadísimas disposiciones dadas
por nuestro invicto Caudillo, S. E. el Generalísimo Franco, en honor de nuestra sacrosanta Religión, acaba de
hacer pública la de que se den los máximos honores al
Santísimo Sacramento, por la tropa formada y las guardias de plaza, en los casos en que proceda hacerlo.
Antes de enumerar ios distintos honores que deben
rendirse a la Bandera, a S. E. el (efe del Estado y a los
altos jefes militares y civiles, dice en primer luyar;
Ai Santísimo Sacramento: Armas rendidas y ef
Himno Nacionaí.
"España ha dejado de ser católica.„
(Manuef Azaña, 3! octuSre 1931.)
"Nuestro Estado ha de ser Estado Católico en lo esencial y en lo cultural; porque católica ha sido, es y será fa
verdadera España.„
{Generafísimo Tranco, 17 noviemBre 19-37-J
Nuestros amigos difuntos.—En el último número de
la publicación misionera "Javier, hemos visto ta triste
noticia del fallecimiento, en la Misión de Fianarantsoa
(Madagascar), del celoso misionero pamplonés el Hermano Nicolás Larraya, S. J., de muy apreciable familia de
esta ciudad.
Nuesiro buen amigo el Hermano Larraya ha pasado
cerca de cincuenta años haciendo el sacrificio de vivir
toda su vida entre salvajes y extranjeros. El, con su humildad, con su celo y sacrificio, escondido en una lejana
LA
AVALANCHA
isla de África, ha laborado como buen soldado por la extensión del Reino de Cristo.
Descanse en paz el fervoroso apóstol de Cristo.
•
•
•
.
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'
,
.
,
•
El día de la Inmaculada falleció santamente en Zumaya (Guipúzcoa) nuestro inolvidable amigo y distinguido
pamplonés, constante suscriptor de LA AVALANCHA, don
Ricardo AscunceJuvera.
Del sentido suelto que al dar la noticia de su muerte
le dedica nuestro estimado colega de Bilbao "La Gaceta
del NorieM copiamos las siguientes líneas, que hacemos
nuestras;
"Son muchísimas ¡as personas que tenían en gran estima a! bondadosísimo señor Ascunce, tan afectuoso, tan
inteligente, tan caritativo siempre.
BSu fama como muy notable médico oculista era grande y merecida. Sus dictámenes eran escuchadísimos. Era
reconocido como una primera figura, a lo que !e daba
derecho el éxito de sus tantísimas intervenciones.
„ Pero el señor Ascunce, con tener tantos títulos por
285
que mereciera ensalzamiento, tenía uno que era el más
preciado: el de ejemplar católico. Y con él, el de fervoroso español.
.El mucho bien que hizo en su paso por este mundo
habrá recibido ya el merecido premio que tanto ambicionó.
WA su cristianísima familia hacemos presente el testimonio de nuestra pena por la pérdida de quien fue tan
querido amigo nuestro.„
R. I. P.
Máxima moral.—La murmuración es un pecado tanto
más enorme cuando que es casi irremisible por la imposibilidad moral de reparar los danos que causa. ¿Restituirá nunca el murmurador a la inocencia, a la virtud, al
mérito, aquel lustre y esplendor que le quitó? Desdígase
uno cuanto quisiere, el concepto ya no se muda tan fácilmente.
t
DONA LUCIA LANDA
DON RICARDO ASCUNCE
socio de la "Biblioteca Catól Ico-Propa gandí staB
socia de la "Biblioteca Católico-Propa gandiste.
faííeció en Pampfona eí 25 de noviembre
R. I. P.
faííeció en 'Zumaya eí 8 de diciembre de ÍQ3J
R. I. P.
La referida Sociedad y su órgano en la prensa LA AVALANCHA ruegan a los socios, lectores y personas piadosas hagan
la caridad de encomendarles a Dios en sus oraciones,
Su Santidad el Papa León XIII, en Breve de 19 de diciembre de 1890. concedió sesenta días de indulgencia por rezar cinco padrenuestros y
avemarias en sufragio de las almas de los socios difuntos.
DooaoDOoaoooo
I
OBRAS
NUEVAS
o
o
g
g
g
§
I
I
I
S
g
«Cuando el mar no era un camino», Dr. Pardo Canalis, 6 ptas.; «Ha hablado la Iglesia» (acerca
a
del movimiento salvador de España), 4'5O; «Nueve meses con los rojos de Madrid», Ana M.
doctorForonda, 5; «Iconoclastas y mártires», P. Toni, S. J., 6; «La verdad sobre la guerra española» LegislaCarro, O. P., 3; * El Cuerpo místico de Jesucristo», Murua, 2'50; «Franco», Arrarás; 6, <
ción española» (18 julio 1936 a 30 septiembre 1937), dos volúmenes, 25 ptas.; «Romancero Popular» (La gloriosa Gesta de Navarra), Barón, 4; «Misal Diario y Vesperal», Don Lefebvre (latín y
castellano), tela, 34. Tacos y cartones del Corazón de Jesús, Agendas de bolsillo y blocs de sobremesa para 1938.
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'
(Indíquese en la correspondencia, APARTADO número 13.)
!
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5
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