Introducción:
A lo largo de la historia, el concepto de orientación y de tutoría ha ido variando considerablemente. En la
actualidad, se propone como objetivo el desarrollo de la personalidad integral de todo el alumnado. Desde esta
perspectiva, constituye un factor esencial para la calidad del sistema educativo. Más concretamente, el
concepto de orientación, según se entiende hoy día, no se refiere a un acto puntual, sino a un proceso continuo
a lo largo de la existencia, a través del cual la persona se desarrolla individual y socialmente en todos sus
ámbitos de actuación (el familiar, el personal, el social, etc.) y previene el conjunto de circunstancias que
pueden afectarle.
El concepto de tutoría, por su parte, añade al de orientación el hecho de que son los tutores y profesores en
general quienes llevan a cabo la orientación de los alumnos durante su etapa escolar. La orientación va
dirigida a todas las personas aunque puede hacerse especialmente intensa para determinadas personas (cuando
el alumno ingresa en un centro educativo, cuando cambia de nivel de estudios, en la transición de la escuela al
trabajo, etc.).
Cuando, definiendo orientación, se dice que incluye todos los aspectos, se indica que debe abarcar todos los
aspectos, se indica que debe abarcar la dimensión personal, profesional, familiar, social, educativa y de tiempo
libre, procurando atender a la diversidad individual. Su objetivo es potenciar la prevención (en el fracaso
escolar, en lo profesional, del estrés, de las drogas, de los accidentes, etc.).
Desarrollo histórico:
Muchos autores convienen en fijar el nacimiento de la orientación en E.E.U.U. en 1908 en la publicación de
Choosing a vocation, obra póstuma de F. Parsons donde aparece por primera ver el término vocational
guidance, método dividido en tres partes: conocer el sujeto, conocer el mundo del trabajo y ajuste de la
persona a la tarea más apropiada.
Se considera que fue G.A.Kelly, quien utilizó por primera ves el término educational guidance en 1914, en su
Tesis Doctoral en la Universidad de Columbia. En su concepción, la orientación consistía en una actividad
educativa, de carácter procesual, dirigida a proporcionar ayuda al alumno y que debe ser integrada en el
curriculum académico.
La orientación nació en Europa al mismo tiempo que en E.E.U.U. Especial mención merece A.G.Christiaens
quien fundó en 1912, en Bruselas, lo que se considera el primer servicio de orientación profesional de Europa.
A partir de 1920 se inició un debate con dos polos: la atención individualizada por parte de especialistas y la
orientación llevada a cabo por tutores y docentes. Ganó la del primer enfoque derivando progresivamente
hacia el modelo clínico cada vez más próximo a la psicoterapia. El mejor hecho que define todo este debate
quizás sea el nacimiento del Counseling.
A partir de 1950, a parte de surgir multitud de enfoques, básicamente se divulgó la idea básica del moldeado
del comportamiento.
Durante la década de 1970 ya se empezó a prestar atención a los grupos especiales como minorías culturales,
superdotados, disminuidos físicos y psíquicos, etc. Así, nacía la orientación multicultural que posteriormente
recibirá el nombre de atención a la diversidad.
Modelos:
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Dado que la orientación y la tutoría asumen un amplio marco de intervención, conviene distinguir los distintos
modelos existentes:
Modelo clínico: Centrado en la atención individualizada, el modelo clínico fue preponderante durante los años
1930−70. Las fases del modelo son: la demanda por parte del sujeto, el diagnóstico, la intervención
(frecuentemente de carácter terapéutico) y el seguimiento. La historia ha demostrado la insuficiencia de este
modelo, aunque en ciertas ocasiones no queda más remedio que recurrir a él como complemento de otras
estrategias.
Modelo de servicios: Puede considerarse como una ampliación del modelo clínico, y éste, a su vez, como un
caso particular del modelo de servicios.
Se desarrolla en dos fases: la demanda por parte del sujeto y la atención puntual a su solicitud. En este modelo
se puede atender a grupos de personas, además de llevar a cabo la atención individualizada.
Modelo de programas: Este modelo supone un cambio cualitativo respecto de los dos anteriores. Si los dos
anteriores planteaban la reacción posterior a la demanda, este modelo trata de adelantarse a ella. Por tanto, es
una acción proactiva, dirigida a la prevención y el desarrollo. Este modelo sigue las siguientes fases: análisis
del contexto, detección de necesidades, formulación de objetivos, planificación de actividades, realización de
actividades y evaluación del programa.
Modelo de consulta triádica: También llamado modelo de consulta colaborativa, se articula en torno a 3
elementos: el orientador que asume el roll de consultor y que interviene con el sujeto de forma indirecta a
través del mediador; el segundo, el mediador (tutor, docente, padres, etc.) que interviene de forma directa con
el sujeto, a partir de las propuestas del consultor; y el tercero, el sujeto. Además es importante que el
orientador de un centro docente sea capaz de establecer un contexto de colaboración para trabajar en una
misma dirección.
Este tipo de modelo colaborativo es, probablemente, una de las propuestas con más perspectivas de futuro.
El Plan de Acción Tutorial es el documento que especifica lo que el claustro de profesores se ha propuesto
realizar en materia de tutoría. Este plan, que incluye los objetivos generales de la tutoría, las áreas prioritarias
de intervención, estrategias más apropiadas, etc. y debe ser consensuado ante todo el profesorado. Como todo
plan, está sujeto a las eventualidades que puedan surgir en el proceso de aplicación. La evaluación continua,
puede justificar la conveniencia de modificar sobre la marcha algunos aspectos. Al final del curso, lo más
probable es que se introduzcan modificaciones para el curso siguiente. El plan de Acción Tutorial debe
concebirse como un instrumento premanentemente inacabado y en constante revisión (feedback).
Las características de la Acción Tutorial son:
• Educación Secundaria Obligatoria:
Al principio de la etapa, los alumnos están en el inicio de la adolescencia, y cuando la finalizan (E.S.O.), están
aún inmersos en ella. Esto supone la aparición de características más heterogéneas entre los alumnos en
relación a la Educación Primaria (básicamente por su desarrollo físico y psicológico). Empiezan a desarrollar
y consolidar su personalidad a través de la búsqueda de su propia identidad. Se amplía así, su mundo afectivo
más allá de la propia familia.
En el aspecto cognitivo, van a pasar paulatinamente del pensamiento concreto al inicio del pensamiento
formal.
La tutoría en la E.S.O. debe intentar favorecer: formarse su propia imagen y su autoconcepto, el desarrollo de
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actitudes socializantes, fomentar el diálogo como medio de resolución de conflictos, desarrollar programas de
técnicas de estudio y estrategia de aprendizaje, desarrollar programas de orientación escolar y profesional.
• Educación Secundaria Postobligatoria:
En esta etapa se produce el paso de la adolescencia a la juventud. Los alumnos tienen las siguientes
características: aparición de objetivos intelectuales y afectivos, sentimientos de inseguridad para afrontar
decisiones importantes, ampliación de intereses culturales, búsqueda de ideales, toma de posición frente a
determinados temas, ....
Como consecuencia a todo esto, la Acción Tutorial debe favorecer: la toma de decisiones personales, la
responsabilidad y autonomía, el reforzamiento de valores, el empleo enriquecedor del tiempo de ocio, la
orientación personal, profesional y laboral.
Los principios sobre los que debería basarse la Acción Tutorial serían:
• Toda persona es responsable de sus decisiones, en condiciones normales, por lo que la labor tutorial intenta
que el alumno alcance la madurez para poder elegir entre diferentes opciones.
• Hay que exigir al alumno un margen de exigencia y confianza. Si el objetivo último del tutor es capacitar al
alumno para que pueda decidir en las mejores condiciones, entonces el alumno tiene que cumplir con el
trabajo propuesto; al mismo tiempo hay que darle un margen de confianza suficiente, ya que los modos de
vida y opciones personales le pertenecen al individuo que asesoramos y preparamos.
• Toda persona es única y su evolución es producto de su herencia y experiencia, por tanto, las
generalizaciones no son válidas para situaciones concretas y personales.
• El proceso orientador debe ser global.
• Es un proceso sistemático, es decir, previsto, previsivo y organizado.
• Debe ser continuo a lo largo de toda la trayectoria educativa del alumno.
La Acción Tutorial ha venido realizándose en los centros, en muchos casos, como una actividad de carácter
puntual, sin gran apoyo efectivo de la institución o de los claustros. No obstante, cada vez se tiene más
conciencia de que el proceso de enseñanza−aprendizaje necesita para mejorar su realización de la máxima
concordancia posible en cada alumno de sus capacidades, sus actitudes y sus valores, de forma que los propios
rendimientos escolares se ven afectados cuando alguna de las anteriores dimensiones de la personalidad no
sintoniza con el resto.
El único punto débil, que a mi juicio tiene, reside por completo en los conocimientos, experiencia, actitud y
ejemplo que posea el propio tutor. La correcta marcha, o por el contrario, el fracaso de una Acción Tutorial
reside en las aptitudes y actitudes del profesor−tutor.
Cuando las circunstancias o el tema a tratar rebase la preparación del tutor, éste debería solicitar la
colaboración del profesor orientador o del Equipo de Orientación Educativa de la zona o sector.
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