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SRTArgentina
Apunte N°02
DE TOXICOLOGÍA LABORAL
@SRTArgentina
ALGO HUELE MAL POR AQUÍ.
No es raro que, si no estamos resfriados, confiemos en nuestro olfato. Y muchas veces
confiamos excesivamente y sacamos conclusiones apresuradas. Los sentidos son nuestro
principal nexo informativo con el ambiente que nos rodea y nuestro cerebro integra la
información recibida, la compara con “registros históricos” y, añadiendo información de
comportamientos esperados o aprendidos, dispara una conducta. Resumiendo, si huele mal,
fruncimos la nariz y si huele muy mal nos vamos, nos alejamos de la fuente. Hay sustancias o
compuestos, habitualmente utilizados en procesos industriales, que huelen muy mal y son
indudablemente peligrosos y tóxicos.
Por ejemplo, el amoníaco o el cloro tienen olores característicos y no cabe duda que son
sustancias que deben ser utilizadas en forma controlada y responsable. El límite olfativo del
amoníaco es de 5 – 6 ppm (partes por millón) y el del cloro es de 0,05 ppm, es decir, con esas
concentraciones en el ambiente, la mayoría de las personas perciben olor. Pero esas cantidades
¿son poco o mucho? ¿son concentraciones peligrosas? Comparemos esos valores con los
vigentes en nuestro país para los ambientes laborales; la concentración máxima permitida
(CMP) para amoníaco es 25 ppm y para el cloro es de 0,5 ppm. Es decir que la mayoría de las
personas olerán amoníaco cuando la concentración en el ambiente sea 5 veces menor al valor
permitido y percibirán olor a cloro con concentraciones ambientales diez veces menores al valor
legal vigente. Por otra parte hay sustancias probadamente peligrosas, como el vapor de
mercurio, para las que ni siquiera hay datos sobre su límite olfativo, los expuestos a vapor de
mercurio no tienen una advertencia olfativa.
Y hay otras sustancias, como el óxido de etileno, que tienen olor, si, pero cuando la mayoría de
las personas lo perciben la concentración ambiental ya está muy por arriba de la CMP. Para el
ejemplo, el límite olfativo es 851 ppm y la CMP es 1 ppm, o sea, cuando se siente “olor” ya se
ha superado en el ambiente 850 veces el límite legal permitido. De todo esto se deduce, entre
otras cosas, que el olor es un dato, subjetivo, pero es necesario saber cuál es la concentración
ambiental, midiendo su concentración con métodos objetivos, para poder sacar conclusiones y
tomar acciones preventivas.
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