Decreto Ley 19 de 2012. ARTICULO 47. VENTANILLA

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VENTANILLA UNICA DE RECAUDO PARA EL COBRO EN ESTABLECIMIENTOS ABIERTOS AL
PÚBLICO
Decreto Ley 19 de 2012. ARTICULO 47. VENTANILLA ÚNICA PARA LA OBTENCIÓN
UNIFICADA DE LAS LICENCIAS Y EL PAGO INTEGRADO DE LOS DERECHOS DE AUTOR
Y CONEXOS.
Para los efectos del literal c) del artículo 2 de la Ley 232 de 1995, y con la finalidad de
reducir los trámites que los propietarios o responsables de establecimientos abiertos
al público deben realizar para acreditar los requisitos de funcionamiento, cuando
almacenan digitalmente obras musicales, fonogramas y videos musicales, y ejecutan o
comunican al público obras musicales, fonogramas, obras audiovisuales y/o
interpretaciones artísticas, la obtención unificada de las licencias y el pago integrado
de los derechos de autor y conexos se realizará a través de una ventanilla única que
deberán constituir las sociedades de gestión colectiva, a través de la cual se realizará
de manera unificada el recaudo de los derechos de autor y conexos.
Los titulares de derecho de autor o de derechos conexos no afiliados a las sociedades
de gestión colectiva, así como las asociaciones que los representen, podrán hacer
parte de la citada ventanilla única recaudadora.
Para efectos de lo señalado en el presente artículo se podrá constituir una sociedad
cuya organización, administración y funcionamiento serán acordadas por sus
miembros en los estatutos sociales. La elección, conformación y funcionamiento de los
órganos de dirección y administración, el régimen de votaciones y la toma de
decisiones observarán el principio de proporcionalidad con relación a la participación
de sus miembros en el recaudo.
En caso de que se constituya una sociedad para el manejo de la ventanilla única, ésta
deberá iniciar su funcionamiento a más tardar el primero (1) de enero de 2013.
La no constitución de la ventanilla única impedirá a las sociedades de gestión colectiva
realizar recaudo por la administración de los derechos de sus socios en
establecimientos de comercio.
Parágrafo 1. . Mientras entre en funcionamiento la ventanilla única recaudadora, las
licencias y pagos se obtendrán y realizaran a través de las entidades recaudadoras
constituidas conforme lo dispone el artículo 27 de la Ley 44 de 1993, las Sociedades
de Gestión Colectiva, las Asociaciones de Titulares y los Titulares Individuales, según
corresponda.
Parágrafo 2. En el evento de que se constituya una sociedad para el manejo de la
ventanilla única recaudadora estará sujeta a la inspección y vigilancia de la Dirección
Nacional de Derecho de Autor de conformidad con los artículos 53 a 63 del Decreto
3942 del 2010.
Parágrafo 3. El pago a la ventanilla única recaudadora de que trata este artículo hará
presumir que el usuario ha cumplido integralmente con la obligación contemplada en
el literal c) del artículo 2 de la ley 232 de 1995.
ARTÍCULO 48. LISTA DE TARIFAS. La sociedad que se constituya para el manejo de la
ventanilla única recaudadora acordará la lista de tarifas para vigencias anuales con los
gremios, las asociaciones de usuarios legalmente constituidas o los particulares.
Parágrafo. La entidad recaudadora deberá publicar en un diario de amplia circulación
nacional y en su página web, el listado de tarifas anuales a más tardar el 1 de febrero
de cada año.
PROYECTO DE LEY 202 DEL 2012 CAMARA
Artículo 28. Ventanilla única para la obtención unificada de las licencias y el pago
integrado de los derechos de autor y conexos. Para los efectos del literal c) del
artículo 2º de la Ley 232 de 1995, y con la finalidad de reducir los trámites que los
propietarios o responsables de establecimientos abiertos al público deben realizar
para acreditar los requisitos de funcionamiento, cuando almacenan digitalmente
obras musicales, fonogramas y videos musicales, y ejecutan o comunican al público
obras musicales, fonogramas, obras audiovisuales y/o interpretaciones artísticas,
derecho de reproducción de obras literarias o artísticas, la obtención unificada de las
licencias y el pago integrado de los derechos de autor y conexos se realizará a través
de una ventanilla única recaudadora que deberán constituir las sociedades de gestión
colectiva, a través de la cual se realizará de manera unificada el recaudo de los
derechos de autor y conexos.
Los titulares de derecho de autor o de derechos conexos no afiliados a las
sociedades de gestión colectiva, así como las asociaciones que los representen,
podrán hacer parte de la citada ventanilla única recaudadora.
Para efectos de lo señalado en el presente artículo se podrá constituir una entidad
recaudadora cuya organización, administración y funcionamiento serán acordadas
por sus miembros en los estatutos sociales. La elección, conformación y
funcionamiento de los órganos de dirección y administración, el régimen de
votaciones y la toma de decisiones observarán el principio de proporcionalidad con
relación a la participación de sus miembros en el recaudo.
En caso de que se constituya la entidad recaudadora para el manejo de la ventanilla
única, esta deberá iniciar su funcionamiento a más tardar el primero (1º) de enero de
2013.
La no constitución de la ventanilla única impedirá a las sociedades de gestión
colectiva realizar recaudo por la administración de los derechos de sus socios en
establecimientos abiertos al público.
Parágrafo 1º. Mientras entre en funcionamiento la ventanilla única recaudadora, las
licencias y pagos se obtendrán y realizarán a través de las entidades recaudadoras
constituidas conforme lo dispone el artículo 27 de la Ley 44 de 1993, las Sociedades
de Gestión Colectiva, las Asociaciones de Titulares y los Titulares Individuales, según
corresponda.
Parágrafo 2º. En el evento de que se constituya una sociedad para el manejo de la
ventanilla única recaudadora, estará sujeta a la inspección, vigilancia y control de la
Unidad Administrativa Especial Dirección Nacional de Derecho de Autor.
Parágrafo 3º. El pago a la ventanilla única recaudadora de que trata este artículo
hará presumir que el usuario ha cumplido integralmente con la obligación
contemplada en el literal c) del artículo 2º de la Ley 232 de 1995.
Artículo 29. Lista de tarifas. Los miembros de la ventanilla única recaudadora
acordarán la lista de tarifas para vigencias anuales con los gremios, las asociaciones
de usuarios legalmente constituidas o los particulares.
Parágrafo. La entidad recaudadora que se constituya para el manejo de la ventanilla
única deberá publicar en un diario de amplia circulación nacional y en su página web,
el listado de tarifas anuales a más tardar el 1º de febrero de cada año.
TARIFAS
Decisión Andina 351 de 1993. Artículo 48.- Las tarifas a cobrar por parte de las entidades de
gestión colectiva deberán ser proporcionales a los ingresos que se obtengan con la utilización
de las obras, interpretaciones o ejecuciones artísticas o producciones fonográficas, según sea
el caso, salvo que las legislaciones internas de los Países Miembros expresamente dispongan
algo distinto.
Ley 44 de 1993. Artículo 30.- Las sociedades de gestión colectiva de derechos de autor y
derechos conexos quedan obligadas a elaborar reglamentos internos en los que se precise la
forma como deberá efectuarse entre los socios el reparto equitativo de las remuneraciones
recaudadas así como la forma como se fijarán las tarifas por concepto de las diversas
utilizaciones de las obras, prestaciones artísticas y de las copias o reproducciones de fonogramas.
Ley 23 de 1982. Artículo 73. En todos los casos en que los autores o las asociaciones de
autores, celebren contratos con los usuarios o con las organizaciones que los representen,
respecto al derecho de autor, por concepto de ejecución, representación, exhibición, y en
general, por uso o explotación de las obras protegidas por la presente ley, serán las tarifas
concertadas en los respectivos contratos, las que tendrán la aplicación, siempre que no sean
contrarias a los principios consagrados por la misma.
Decreto 3942 de 2010. Artículo 4°. Tarifas. Las sociedades de gestión colectiva de derecho de
autor o de derechos conexos, deberán expedir reglamentos internos en donde se precise la
forma como se fijarán las tarifas por concepto de las diversas utilizaciones de las obras,
interpretaciones, ejecuciones artísticas o fonogramas.
En las tarifas que se deriven de dichos reglamentos, se enunciará la categoría del usuario, la
forma de uso autorizada y el valor que deberá pagar el usuario por dicho uso.
Parágrafo 1°. Bajo ninguna circunstancia, podrá fijar tarifas la entidad recaudadora descrita
en el artículo 27 de la Ley 44 de 1993.
Parágrafo 2°. Ninguna persona diferente a las sociedades de gestión colectiva de derecho de
autor o de derechos conexos, podrá fijar tarifas por la utilización de obras, interpretaciones,
ejecuciones artísticas o fonogramas. Lo anterior, sin perjuicio de la facultad del autor, del
causahabiente de este o del titular de derechos conexos, de gestionar sus obras o prestaciones
de forma individual, en los términos del artículo 1° de este decreto.
Decreto 3942 de 2010. Artículo 5°. Publicación. Las sociedades de gestión colectiva de derecho
de autor o de derechos conexos, deberán publicar las tarifas generales, sus modificaciones y
adiciones en su sitio web y mantenerlas disponibles en su domicilio social.
Decreto 3942 de 2010. Artículo 6°. Negociación con los usuarios. Las tarifas publicadas en los
términos del anterior artículo, servirán como base de negociación en caso de que los usuarios
o las organizaciones de estos, soliciten a la sociedad de gestión colectiva la concertación de la
tarifa.
En caso de existir desacuerdo entre las sociedades de gestión colectiva de derecho de autor o
de derechos conexos con los usuarios u organizaciones de usuarios en relación con las tarifas,
los puntos de discrepancia podrán ser sometidos a cualquiera de los mecanismos alternativos
de solución de conflictos, y en caso de que dicha modalidad no fuere convenida, las diferencias
podrán ser conocidas por la justicia ordinaria en los términos de los artículos 242 y 243 de la
Ley 23 de 1982.
Decreto 3942 de 2010. Artículo 7°. Criterios para establecer las tarifas. Por regla general, las
tarifas a cobrar por parte de las sociedades de gestión colectiva, deberán ser proporcionales a
los ingresos que obtenga el usuario con la utilización de las obras, interpretaciones,
ejecuciones artísticas o fonogramas, según sea el caso.
Cuando exista dificultad para determinar o establecer los ingresos del usuario obtenidos con
ocasión del uso de las obras, interpretaciones, ejecuciones artísticas o fonogramas, o cuando
la utilización de estas tenga un carácter accesorio respecto de la actividad principal del
usuario, las tarifas se sujetarán a uno o a varios de los siguientes criterios:
a) La categoría del usuario, cuando esta sea determinante en el tipo de uso o ingresos que
podría obtenerse por la utilización de las obras, interpretaciones, ejecuciones artísticas o
fonogramas administrados por la sociedad de gestión colectiva de derecho de autor o de
derechos conexos.
b) La capacidad tecnológica, cuando esta sea determinante en la mayor o menor intensidad
del uso de las obras, interpretaciones, ejecuciones artísticas o fonogramas, según sea el caso.
c) La capacidad de aforo de un sitio.
d) La modalidad e intensidad del uso de las obras, interpretaciones, ejecuciones artísticas o
fonogramas, según sea el caso, en la comercialización de un bien o servicio.
e) Cualquier otro criterio que se haga necesario en razón de la particularidad del uso y tipo de
obra, interpretación, ejecución artística o fonograma que se gestiona, lo cual deberá estar
debidamente soportado en los reglamentos a que hace referencia el inciso primero del
artículo 4°.
Parágrafo. En todo caso, las sociedades de gestión colectiva de derecho de autor o de derechos
conexos, mantendrán tarifas como contraprestación por el uso de las obras, interpretaciones,
ejecuciones artísticas o fonogramas que les han sido encargadas, cuando la utilización de estas
no genere ingresos al usuario.
Decreto 3942 de 2010. Artículo 8°. Certificación de no uso. En los casos de los establecimientos
de comercio que no utilicen obras, interpretaciones, ejecuciones artísticas o fonogramas, las
personas que los administren, podrán requerir a las sociedades de gestión colectiva de
derecho de autor o de derechos conexos una certificación en tal sentido, para cuyo efecto
otorgarán a estas las facilidades de inspección necesarias y, en tal caso, la sociedad de gestión
colectiva de derecho de autor o de derechos conexos tendrá la obligación de expedir oportuna
y gratuitamente la certificación que así lo haga constar. En caso de iniciar cualquier uso de
repertorio, el establecimiento estará obligado a obtener la autorización correspondiente y, en
ningún caso, podrá exhibir la certificación antes aludida para oponerse a la acción de la
entidad de gestión para licenciar el uso de su repertorio, y obtener el pago correspondiente.
Parágrafo. Corresponde al utilizador de las obras exhibir ante la autoridad competente las
autorizaciones que hubiere obtenido en forma individual o a través de la gestión colectiva
para el uso de las obras, interpretaciones, ejecuciones artísticas o fonogramas.
PROYECTO DE LEY 202 / 2012 CAMARA
Artículo 26. Criterios para las tarifas generales. La determinación de las tarifas
generales por el uso de obras, interpretaciones o ejecuciones artísticas, o
fonogramas, así como la concertación de las tarifas con los usuarios deberá sujetarse
a los siguientes criterios objetivos generales:
1. Criterio de Intensidad: La intensidad en la utilización de las obras, interpretaciones
o ejecuciones artísticas, o fonogramas se clasificará de la siguiente manera:
a) Imprescindibles: Se entienden aquellas utilizaciones de las obras, interpretaciones
o ejecuciones artísticas y fonogramas sin las cuales el usuario no podrá cumplir con
su objeto social o actividad económica del usuario.
b) Necesarias: Se entiende aquellas utilizaciones de las obras, interpretaciones o
ejecuciones artísticas, o fonogramas que contribuyen significativamente al desarrollo
del objeto social o actividad económica del usuario.
c) Accesorias: Se entiende aquellas utilizaciones de las obras, interpretaciones o
ejecuciones artísticas, o fonogramas que no inciden en el desarrollo del objeto social
o actividad económica del usuario.
2. Interés en el uso: Este criterio permitirá diferenciar a los usuarios según tengan o
no un ánimo de lucro en la explotación de las obras, interpretaciones o ejecuciones
artísticas, o fonogramas. Este criterio no implica la negación del derecho cuando el
uso no tenga fines de lucro.
3. Público: Este criterio permitirá clasificar los usuarios de acuerdo al número de
personas que tengan acceso a las obras, interpretaciones o ejecuciones artísticas, o
fonogramas.
4. Capacidad tecnológica: Este criterio permitirá diferenciar a los usuarios cuya
capacidad tecnológica sea determinante en la mayor o menor intensidad del uso de
las obras, interpretaciones o ejecuciones artísticas, o fonogramas.
Parágrafo. La determinación de las tarifas por parte de las sociedades de gestión
colectiva y la negociación de las mismas con los gremios y asociaciones de usuarios
no podrá entenderse como una vulneración de las normas de protección de la libre
competencia.
Artículo 27. Publicidad de las tarifas. Las tarifas generales deberán permanecer
publicadas en la página web de las sociedades de gestión colectiva y estar
disponibles para la consulta en el domicilio social.
Parágrafo. Sin perjuicio de la lista de tarifas determinada para la ventanilla única, las
tarifas generales por derecho de autor y derechos conexos son la base para la
concertación entre las Sociedades de Gestión Colectiva y los diferentes usuarios.
(…)
Artículo 30. Concertación de las tarifas con gremios y asociaciones de usuarios. La
aplicación de tarifas generales a miembros de un determinado gremio o asociación
de usuarios deberá ser concertada con la respectiva entidad gremial o asociación. El
término de duración del proceso de concertación de tarifas deberá ser razonable. Si
transcurridos dos (2) meses desde la iniciación del proceso de concertación no se
alcanza un acuerdo en relación con las tarifas, cualquiera de las partes podrá
convocar, a prevención, un Tribunal de Arbitramento para la solución de las
controversias que persistan entre ellas, sin perjuicio de que las partes acudan a los
demás mecanismos alternativos de solución de controversias. Para tal efecto, la
entidad recaudadora, las sociedades de gestión colectiva, los gremios o las
asociaciones de usuarios legalmente constituidas tendrán legitimidad para
representar a sus afiliados en la concertación y en la solución de sus conflictos
tarifarios.
Artículo 31. Tribunal de Arbitramento. El Tribunal de Arbitramento a que se refiere el
presente capítulo podrá adelantarse ante el Centro de Conciliación y Arbitraje de la
Unidad Administrativa Especial de la Dirección Nacional de Derecho de Autor o
cualquiera otro legalmente reconocido. El Tribunal de Arbitramento decidirá en
derecho y su conformación, funcionamiento y demás aspectos relevantes se regirán
por el reglamento del respectivo centro.
Artículo 32. Prohibición uso del repertorio. Durante el trámite de concertación, solución de
controversias, o del proceso judicial de ser el caso, los usuarios miembros de la agremiación
deberán abstenerse de utilizar obras o prestaciones artísticas sobre las que no tengan
autorización, salvo que se consigne judicialmente la cantidad exigida conforme a las tarifas
generales definidas por la entidad única recaudadora correspondientes al año inmediatamente
anterior o las tarifas generales definidas por las sociedades de gestión colectiva para el año
inmediatamente anterior.
TARIFAS SUPLETORIAS
Ley 23 de 1982. Artículo 73. (…)
Parágrafo.
En los casos en que no exista contrato, o hayan dejado de tener vigencia legal, las tarifas serán
las que fije la entidad competente teniendo en cuenta entre otros factores la categoría del
establecimiento donde se ejecute, la finalidad y duración del espectáculo; estas tarifas no
podrán ser mayores a las ya acordadas por las asociaciones para casos similares.
JURISPRUDENCIA
Exequibilidad del Parágrafo del Artículo 73 de las Ley 23 de 1982.
Corte Suprema de Justicia, sentencia del 13 de septiembre de 1991, Magistrado Ponente
Hernando Yepes Arcila.
El artículo 73 cuestionado parcialmente, regula un aspecto del derecho patrimonial de
los autores, cual es el relativo a los que se causan por la representación, exhibición y en
general por el uso o explotación de las obras protegidas en la Ley, los cuales se liquidan
conforme a las tarifas concertadas en los contratos que celebren, con este propósito, sus
autores o las asociaciones a que éstos pertenecen, con los usuarios o con quienes los
representen.
Para mayor protección de los artistas y compositores y a fin de dotarlos de un
mecanismo eficaz para lograr el aprovechamiento económico que les garantiza el
Constituyente, la ley previó en el parágrafo que se demanda, que cuando no exista
contrato o los celebrados no estén vigentes, de todas formas deberán pagarse los
derechos que corresponden a sus autores por la utilización que se haga de su obra, de
acuerdo con la tarifa que fije la autoridad competente, que para el caso es la Dirección
Nacional del Derecho de Autor.
Considera la Corte que no existe fundamento sólido alguno para declarar inexequible el
parágrafo acusado, toda vez que no se advierte en él finalidad distinta a la de precaver la
burla del pago de los derechos de autor por la ejecución, exhibición o representación de
una obra literaria o artística, que le pertenecen en forma exclusiva a su autor, en el
evento en que éste no pueda controlar su utilización, como sería el caso de los
compositores musicales, para quienes sería imposible suscribir contratos con todos los
propietarios de establecimientos en donde se ejecute su música.
De otra parte, la previsión legal no desconoce el derecho que tienen los autores y que les
reconocen otras disposiciones de la misma ley, de autorizar o prohibir, en cualquier
momento, que su obra se comunique al público por cualquier medio, ni tampoco el de
disponer en forma gratuita u onerosa de ella; solo crea un mecanismo adecuado para
que en todo caso se paguen los derechos que corresponden a sus autores por su
utilización en las circunstancias que describe el precepto impugnado.
Además, cabe señalar que, el pago de la tarifa que señale la Dirección del Derecho de
Autor no libera de la responsabilidad civil o penal que pudiera derivarse de una
exhibición, representación o ejecución indebida, fraudulenta o ilícita, pues la misma ley
establece en estos eventos sanciones de prisión o multa para quien se aproveche de una
producción literaria o artística, inédita o publicada, sin autorización del autor o de sus
causahabientes.
De tal manera que, el pago de los derechos que fije la autoridad competente con arreglo
a la ley, no torna lícita la utilización de la obra, si en principio no lo fue, ni impide que su
autor pueda devolver la suma que recibe por sus derechos a quien pagó, en el supuesto
de que no le interese obtener beneficio económico de ella.
CONCLUSIONES
La Corte Suprema de Justicia resuelve declarar EXEQUIBLE el parágrafo del artículo 73
de la Ley 23 de 1982.
JURISPRUDENCIA
Corte Constitucional, Sentencia C – 519 de 1999. Exequibilidad
del Artículo 73 de la Ley 23 de 1982
El recaudo de los derechos que corresponden a los autores por concepto de
ejecución, representación, exhibición, uso o explotación de las obras generadas en
su creatividad o concepción artística o intelectual, que representan una forma de
propiedad constitucionalmente protegida, no puede librarse a la voluntad
puramente contractual, al acuerdo o al convenio entre quien explota el material
al que se refieren aquéllos y el autor correspondiente o quien sus derechos
representa, sino que, a juicio de esta Corte, involucra necesariamente la actividad
estatal e implica la consagración de normas de orden público no susceptibles de
ser contradichas o anuladas mediante pactos bilaterales.
En efecto, se trata de derechos inalienables, de conformidad con el artículo 61 de
la Constitución, que al declarar, con carácter imperativo, la protección de la
propiedad intelectual, a cargo del Estado, estatuye que ella tendrá lugar por el
tiempo y mediante las formalidades que establezca la ley.
Aunque el legislador goza de competencia para establecer las modalidades del
amparo de los indicados derechos, lo que no puede esquivar es la responsabilidad
que la Constitución le ha confiado en la búsqueda de instrumentos aptos para
obtener que en la práctica los autores no sean víctimas de imposiciones
arbitrarias o abusivas por parte de quienes ejecutan, representan, exhiben, usan o
explotan sus obras, para desconocer lo que constitucionalmente se les debe por
tales conceptos.
La Carta Política no exige que los autores cobren o recauden sus derechos de
modo directo y, como a la vez el artículo 38 Ibidem garantiza la libre asociación,
es permitido que las personas jurídicas por ellos constituidas, precisamente con
miras a la defensa de sus intereses, obren como entes recaudadores de tales
derechos, desde luego con la obligación -inherente a su objeto- de transferirles
con exactitud lo recaudado.
Por ello, cuando el artículo 73 de la Ley 23 de 1982 parte del supuesto de
contratos celebrados por los autores o las asociaciones de autores con los
usuarios o con las organizaciones que los representen -las que también están
permitidas-, respecto al derecho de autor, por los aludidos conceptos, desarrolla
la preceptiva constitucional. Y también lo hace cuando remite a las tarifas
concertadas en los respectivos contratos, en relación con los derechos por el uso o
explotación de las obras protegidas, anotando que esos estipendios tendrán
aplicación siempre que no sean contrarios a los principios legalmente
consagrados.
Aunque en este proceso ha sido demandado apenas el texto del parágrafo, la
Corte considera necesario conformar la proposición jurídica completa con la
integridad del artículo 73 -no acusada-, teniendo en cuenta su íntima e
inescindible relación, y declarar así que todo el conjunto, como a continuación se
verá, se aviene a los postulados y mandatos constitucionales
3. La protección de los derechos de autor y la facultad de la administración para
fijar, de manera subsidiaria, las tarifas que habrán de pagar los usuarios de las
obras
Antes de entrar a hacer el juicio de constitucionalidad, es necesario aclarar cuál
es el verdadero alcance de la disposición acusada. La norma establece la
posibilidad de que "la autoridad competente" fije las tarifas que deben pagar los
usuarios por concepto de ejecución, representación, exhibición y en general por el
uso y explotación de las obras que protege la mencionada Ley, cuando no exista
contrato celebrado entre los autores y las asociaciones que éstos conformen, de
una parte, y de la otra los usuarios o las organizaciones que los representen. Y el
órgano competente, a la luz de lo dispuesto por el artículo 253 de la Ley 23 de
1982, es la Dirección del Derecho de Autor, pues expresamente dicho precepto
determina que cuando la Ley hace alusión a "la autoridad competente", se refiere
al mencionado organismo.
Así pues, el parágrafo demandado no está estableciendo, como lo deduce
erróneamente el actor, ninguna carga de carácter tributario. No se trata de un
impuesto, tasa o contribución. Lo que la norma contempla es simplemente la
posibilidad de que, no existiendo un acuerdo entre el autor y el usuario de la obra,
o entre las organizaciones que respectivamente los representen, sea la
Administración la que determine las tarifas, teniendo en consideración para tal
efecto, entre otros factores, la categoría del establecimiento donde se ejecute la
obra, la finalidad y duración del espectáculo. Se trata en realidad de la fijación,
con carácter de orden público y con sentido supletorio de la voluntad de las
partes de la justa contraprestación que se deriva del uso o la explotación de una
obra. Igualmente, la ley fija un tope máximo, al señalar que las aludidas tarifas
no podrán ser mayores a las ya acordadas por las asociaciones para casos
similares.
Es decir, el legislador, a través de este mecanismo, que entra a regir solamente
cuando la voluntad entre las partes no existe o no ha sido manifestada, ha
buscado la protección de los derechos de autor, en desarrollo del artículo 61 de la
Carta Política. De esta forma, la Ley ha creado una medida que entra a operar
solamente de manera subsidiaria, pues tiene vigencia únicamente ante el silencio
de las partes concernidas, y con el fin de velar por el respeto al carácter
patrimonial inalienable de los derechos de autor. Es en realidad un mecanismo
que tiende a lograr la justicia, pues evita que haya un enriquecimiento sin causa
por parte del usuario de la obra.
Ahora bien, uno de los cargos se dirige a atacar la norma legal por la posible
violación del derecho a la igualdad, ya que el demandante estima que a los
comerciantes de pequeñas ciudades se les cobran las mismas tarifas que aquellas
que rigen para los que desarrollan su actividad en las grandes urbes. Al respecto,
cabe aclarar que una cosa es el contenido de la norma legal y otra muy diferente
el desarrollo o ejecución de la misma, aspectos estos últimos sobre los cuales la
Corte no puede pronunciarse por carecer de competencia, toda vez que la
reglamentación o aplicación concreta de las disposiciones legales constituyen
actos administrativos sobre los cuales ha de pronunciarse el juez de lo
contencioso administrativo, en caso de que dichas disposiciones sean
demandadas.
Desde otra perspectiva, si el argumento del actor está dirigido a lograr la
declaración de inconstitucionalidad por omisión, en cuanto la ley no previó
dentro de los criterios que deben tenerse en cuenta para la fijación de las
aludidas tarifas, el tamaño o desarrollo de la ciudad donde se usa o explota la
obra, la Corte considera lo siguiente:
Dicho cargo no puede prosperar, pues la determinación de los factores que deben
ser tenidos en cuenta por la Dirección del Derecho de Autor para señalar las
referidas tarifas, obedecen al arbitrio legislativo -aunque también es cierto que
la Ley no goza de una discrecionalidad absoluta, en tanto que su límite se
encuentra precisamente en el respeto a los preceptos constitucionales-. Ahora
bien, en relación con los factores que ha fijado expresamente la Ley, la cual no
descarta que la Administración fije otros, la Corte encuentra que resultan ser
razonables y que pretenden en gran medida lograr la aplicación real del
principio de igualdad consagrado en la Carta de 1991. Así, pues, la categoría del
establecimiento, la finalidad y la duración del espectáculo son factores que van
dirigidos a desarrollar dicho principio.
Pero, en cuanto atañe al factor que echa de menos el demandante, no es forzoso
que la materia tratada deba desarrollarse en la forma en que él lo requiere.
Puede haber múltiples posibilidades en la consagración de factores que deban
tenerse en cuenta para la fijación de las tarifas, y éstas, en cuanto no sean
irrazonables o carentes de proporcionalidad, pueden ser determinadas por vía
administrativa, justamente con base en la facultad que confiera la ley.
Por ahora, debe decirse que la manera como la Administración desarrolle su
atribución de fijar concretamente las tarifas escapa al presente juicio, que no
recae sobre todos los aspectos específicos que haya de tomar la autoridad
competente a manera de criterios con tal fin, sino sobre la autorización legal
para suplir la voluntad de las partes, la que, se repite, no choca con los preceptos
constitucionales, y sobre los criterios expresamente previstos en la norma -la
categoría del establecimiento donde la obra se ejecute, la finalidad y duración del
espectáculo-, los cuales, en concepto de la Corte, son perfectamente razonables y
aparecen ligados, casi necesariamente, a cualquier modalidad de liquidación de
los derechos de autor.
Finalmente, la Corte reitera que no es propio de los procesos de
constitucionalidad comparar las normas legales con las decisiones proferidas por
organismos internacionales -en este caso la 351 de la Comisión del Acuerdo de
Cartagena-, sino la de verificar su conformidad con la Carta Política colombiana
(Cfr. Sentencia C-246 del 21 de abril de 1999. Ms. Ps.: Drs. Antonio Barrera
Carbonell y José Gregorio Hernández Galindo).
JURISPRUDENCIA
Exequibilidad del parágrafo del Artículo 73 de la Ley 23 de 1982.
Corte Constitucional Auto 163 de 2006 Magistrado sustanciador Rodrigo Escobar Gil
Antes de entrar a hacer el juicio de constitucionalidad, es necesario aclarar cuál es el
verdadero alcance de la disposición acusada. La norma establece la posibilidad de que
"la autoridad competente" fije las tarifas que deben pagar los usuarios por concepto de
ejecución, representación, exhibición y en general por el uso y explotación de las obras
que protege la mencionada Ley, cuando no exista contrato celebrado entre los autores y
las asociaciones que éstos conformen, de una parte, y de la otra los usuarios o las
organizaciones que los representen. Y el órgano competente, a la luz de lo dispuesto por
el artículo 253 de la Ley 23 de 1982, es la Dirección del Derecho de Autor, pues
expresamente dicho precepto determina que cuando la Ley hace alusión a "la autoridad
competente", se refiere al mencionado organismo. (...)
Se trata en realidad de la fijación, con carácter de orden público y con sentido supletorio
de la voluntad de las partes de la justa contraprestación que se deriva del uso o la
explotación de una obra. Igualmente, la ley fija un tope máximo, al señalar que las
aludidas tarifas no podrán ser mayores a las ya acordadas por las asociaciones para
casos similares.
Es decir, el legislador, a través de este mecanismo, que entra a regir solamente cuando
la voluntad entre las partes no existe o no ha sido manifestada, ha buscado la protección
de los derechos de autor, en desarrollo del artículo 61 de la Carta Política. De esta forma,
la Ley ha creado una medida que entra a operar solamente de manera subsidiaria, pues
tiene vigencia únicamente ante el silencio de las partes concernidas, y con el fin de velar
por el respeto al carácter patrimonial inalienable de los derechos de autor. Es en
realidad un mecanismo que tiende a lograr la justicia, pues evita que haya un
enriquecimiento sin causa por parte del usuario de la obra. (...)
Por ahora, debe decirse que la manera como la Administración desarrolle su atribución
de fijar concretamente las tarifas escapa al presente juicio, que no recae sobre todos los
aspectos específicos que haya de tomar la autoridad competente a manera de criterios
con tal fin, sino sobre la autorización legal para suplir la voluntad de las partes, la que,
se repite, no choca con los preceptos constitucionales, y sobre los criterios expresamente
previstos en la norma -la categoría del establecimiento donde la obra se ejecute, la
finalidad y duración del espectáculo-, los cuales, en concepto de la Corte, son
perfectamente razonables y aparecen ligados, casi necesariamente, a cualquier
modalidad de liquidación de los derechos de autor. (...)
Con fundamento en las consideraciones expuestas, la Corte Constitucional de la
República de Colombia, oído el concepto del Procurador General de la Nación y surtidos
los trámites que contempla el Decreto 2067 de 1991, administrando justicia en nombre
del pueblo y por mandato de la Constitución, // RESUELVE: Declarar EXEQUIBLE el
artículo 73 de la Ley 23 de 1982.”
En este orden de ideas, a juicio de la Sala Plena de esta Corporación, le asiste
razón al Magistrado Sustanciador para rechazar la demanda, pues está
plenamente comprobada la existencia de la cosa juzgada constitucional, en los
términos previstos en el artículo 243 del Texto Superior.
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