ANIMALES SALVAJES

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A
Cadenas
musculares
funcionales
Philipp Richter
1
Introducción
5
El aparato locomotor, y especialmente las cadenas musculares funcionales (abreviado: cadenas
musculares), son el principal foco de atención de este
libro. Las estructuras miofasciales participan en todas las funciones del cuerpo: los estados emocionales
se expresan a través de las tensiones musculares. La
actividad muscular es necesaria para realizar cualquier trabajo físico, pero el sistema circulatorio, la
respiración y la digestión también necesitan un aparato locomotor intacto.
El terapeuta manual, ya sea fisioterapeuta, quiropráctico, osteópata o terapeuta de Rolfing, explora y
trata el aparato locomotor de formas diferentes y por
diferentes motivos. Mientras que los fisioterapeutas y
los terapeutas de la técnica de Rolfing tratan el sistema musculoesquelético con el principal objetivo de
eliminar las dolencias (dolor, deformaciones, etc.) en
una determinada parte del cuerpo, los quiroprácticos, y especialmente los osteópatas, consideran el sistema miofascial como una parte del organismo que
puede ser tanto la causa como la consecuencia de
disfunciones o patologías de otros sistemas corporales.
Otros grupos profesionales como los podólogos o
los posturólogos, tal como se los denomina en los países francófonos, son conscientes de las negativas consecuencias e influencias que pueden tener mínimos
desequilibrios en las transferencias de peso o la incorrecta posición de los pies.
Todas las funciones corporales dependen del
buen funcionamiento de las estructuras miofasciales.
El sistema nervioso desempeña un papel de coordinación y de control. Con tal de que no se produzca
una sobrecarga cortical, muchas actividades serán
reguladas mediante los reflejos subcorticales y los
patrones posturales. Actualmente también están estudiados científicamente los denominados reflejos
viscerosomáticos y somatoviscerales, que destacan la
importancia de los desequilibrios musculares, especialmente de los músculos paravertebrales [79, 112].
El organismo humano funciona en base a patrones de movimiento y posturales en los que participa
la totalidad del organismo, del mismo modo que todas las actividades físicas son siempre el resultado de
interacciones de todos los sistemas corporales. Este
hecho es utilizado especialmente por todos los osteópatas y quiroprácticos a nivel tanto diagnóstico como
terapéutico.
La inervación segmentaria de todas las estructuras del cuerpo, así como los mecanismos de adaptación según los patrones, nos proporcionan datos
sobre las estructuras implicadas. Muchas lesiones
deportivas o la presencia de dolor en el aparato locomotor son consecuencia de un mal funcionamiento
de alguna parte de las cadenas miofasciales. La identificación y el conocimiento de las relaciones miofasciales nos permiten efectuar un diagnóstico y
llevar a cabo el tratamiento correspondiente. El modelo de pensamiento osteopático nos proporciona
una interesante explicación sobre los mecanismos
que intervienen en el origen de la enfermedad y su
tratamiento.
La osteopatía del Dr. Still
Cuando Still, en una fase de rechazo de la medicina practicada en su época, presentó su filosofía de un
método de curación, la denominó osteopatía, a sabiendas de que este término tenía otro significado en
el ámbito especializado. En su anhelo por regresar a
los orígenes de la medicina, es decir, de colocar de
nuevo al hombre en el centro y de recuperar la consideración de las leyes de la naturaleza, el término osteopatía era el más adecuado para dejar claro que
la enfermedad (el pathos) era la consecuencia de la
existencia de disfunciones orgánicas. Para él, el aparato locomotor, y especialmente la columna vertebral, desempeñaba un papel central. Still se dio cuenta de que todas las enfermedades y los trastornos
funcionales iban asociados a limitaciones del movimiento de la columna vertebral. Osteopatía significa
“patos” del “osteo” [140].
Por su experiencia, Still sabía que el tratamiento
de los síntomas no conseguía la curación real. Esto
solamente se conseguía tratando la causa de forma
específica. Para Still no cabía duda de que la enfermedad se iniciaba con los trastornos circulatorios, y
que la causa de ello debía buscarse en el tejido conectivo [82, 140].
El sistema nervioso y el líquido que lo rodea, el líquido cefalorraquídeo, todavía superan en importancia al tejido conectivo. El sistema nervioso, como
centro de conmutación o de sinapsis y como órgano
regulador, es responsable de todos los mecanismos de
adaptación entre cada uno de los sistemas corporales.
Éste inicia y coordina todas las funciones del conjunto
del organismo y es responsable de todos los mecanismos de adaptación y de compensación.
El líquido cefalorraquídeo (LCR) es considerado por Still como el elemento conocido posiblemente
más importante (the highest known element) de todo
el organismo. Por su composición se parece al suero
de la sangre y de la linfa. Se comunica con ambos líquidos; con la sangre a través de los plexos coroideos
y con la linfa a través de los nervios periféricos en el
Introducción
Importancia de las cadenas
musculares funcionales
en el organismo
2
Modelos de
las cadenas
miofasciales
20
Puntos gatillo y cadenas musculares funcionales
Figura 2.1 Cadena anteromediana según Struyf-Denys
Figura 2.2 Cadena posteromediana según Struyf-Denys
Cadena posteroanterior-anteroposterior
(PA-AP)
● Porción medial del m. tríceps braquial
● Extensores de los dedos
Porción primaria:
●
●
●
●
●
Músculos paravertebrales autóctonos o profundos
Músculos de la respiración
Mm. esplenios de la cabeza y del cuello
Mm. escalenos
M. psoasilíacos
Porción secundaria:
Extremidad inferior
● M. vasto medial
● M. recto femoral
● Extensores de los dedos del pie
Cadenas musculares horizontales
o complementarias
Cadena posterolateral (PL)
Extremidad inferior
●
●
●
●
●
●
●
M. glúteo medio
M. bíceps femoral
M. vasto externo
Mm. peroneos
M. gastrocnemio lateral
M. plantar
Porción lateral del m. abductor
Extremidad superior
● M. pectoral menor
● M. coracobraquial
● Porción corta del m. bíceps braquial
Extremidad superior
● Porción horizontal y descendente del m. trapecio
● M. supraespinoso
26
Puntos gatillo y cadenas musculares funcionales
a
b
Figura 2.9 a, b “Tendencia a la apertura” en procesos
invasivos en el abdomen
Cadenas miofasciales según Busquet
Busquet describe cinco cadenas en el tronco, que
se continúan en las extremidades:
1.
2.
3.
4.
Cadena posterior estática
Cadena de flexión o cadena recta anterior
Cadena de extensión o cadena recta posterior
Cadena diagonal posterior o “cadena de apertura”
5. Cadena diagonal anterior o “cadena de cierre”
■ Cadena posterior estática
En posición de bipedestación la fuerza de la gravedad tiene tendencia a inclinar el cuerpo hacia delante.
Hay dos mecanismos pasivos (es decir, que consumen
poca energía) que actúan contra esta fuerza. Éstos son,
por un lado, los espacios pleural y peritoneal, que ejercen una fuerza expansiva, y por el otro, la presencia de
una cadena ligamentaria y fascial que se extiende desde
el hueso frontal hasta el sacro.
En las extremidades se continúa en la cara externa de las piernas y hasta los pies. Esto tiene una razón
de ser: durante la marcha la fuerza de la gravedad tie-
Figura 2.11 a, b Cadena posterior estática según Busquet
a
b
Figura 2.10 a, b “Tendencia al cierre” (enrollamiento) en
procesos que requieren sujeción y cuando hay espasmos
en el abdomen
a
b
3
Fisiología
37
■ Sustancia básica
Constituyen células fijas, células de tejido conectivo y células móviles.
Mucopolisacáridos: la sustancia básica está formada por proteoglucanos y glucosaminoglucanos
que unen el colágeno con las fibras elásticas y se unen
así al agua. Estabilizan el tejido conectivo y proporcionan elasticidad al tejido. Absorben parte de las
fuerzas actuantes sobre el tejido y procuran que el tejido recupere su forma original después de ser sometido a una carga. Mediante la unión de los proteoglucanos con los glucosaminoglucanos se forma un
campo de tensión en el tejido.
Las modificaciones de las relaciones de presión
en el tejido provocan que las células absorban o desprendan agua. De esta forma, en el tejido se forman
oscilaciones de tensión que son denominadas actividad piezoeléctrica. La actividad piezoeléctrica estimula las células para que sinteticen y organicen las
moléculas de colágeno. Ésta es una característica que
será utilizada en las técnicas de tratamiento fascial
[111].
■ Células fijas
■ Las fibras
Componentes del
tejido conectivo
El tejido conectivo se desarrolla embriológicamente del mesodermo y forma grandes mallas de
complejos celulares con sustancia intercelular.
Las células
●
●
●
●
●
Fibroblastos y fibrocitos
Células reticulares
Células grasas
Condroblastos y condrocitos
Osteoblastos y osteocitos
Dividimos las fibras en:
● Fibras de colágeno
● Fibras elásticas o reticulares
● Proteínas no colágenas
■ Células móviles
Fibras de colágeno o fibrillas
En contraposición a las células fijas, provenientes
del mesénquima, las células móviles provienen de células de la médula ósea (células embrionarias hematopoyéticas).
Entre ellas están:
Colágeno significa aglutinador. Las fibras de colágeno proporcionan el color blanco al tejido. Además del agua, son el segundo componente más importante del tejido conectivo. Están compuestas por
fibras entrelazadas y de disposición espiral que pueden adoptar diferentes formas según el tipo de carga
a la que se vean sometidas (compresión o tracción).
Encontramos fibras de colágeno en los ligamentos,
las cápsulas, los tendones, las aponeurosis, los tabiques musculares, el cartílago y los discos intervertebrales.
●
●
●
●
●
●
Macrófagos
Monocitos
Histiocitos
Mastocitos
Granulocitos
Linfocitos
Las células móviles desempeñan un importante
papel en los mecanismos de defensa celular.
Sustancia intercelular
La sustancia intercelular, también denominada
matriz, está compuesta por todos los componentes
extracelulares del tejido conectivo. Además de agua,
contiene componentes que son producidos por las
células de tejido conectivo.
Funciones:
● El colágeno proporciona elasticidad al tejido.
● Absorbe fuerzas de tracción.
● Actúa contra las fuerzas de compresión.
Características:
● El colágeno tiene una gran capacidad de resisten-
cia a la tracción.
● Las moléculas se ordenan siguiendo la dirección
de las fuerzas de tracción o de compresión para
poder actuar contra ellas. Cuando se mantiene la
Fisiología
Para la práctica es importante que el terapeuta pueda efectuar un diagnóstico lo más exacto posible sobre
el estado del tejido que hay que tratar. Debe conocer las
características de los componentes del tejido para poder actuar terapéuticamente con un objetivo claro.
50
Puntos gatillo y cadenas musculares funcionales
Figura 3.4 a-f Biomecánica y
movimientos de la pelvis durante
cada una de las fases de la marcha
a
b
Eje diagonal
izquierdo
c
d
Eje diagonal
derecho
e
f
51
a
neutra con inclinación lateral izquierda y rotación
derecha (NIR según Fryette). El sacro, situado por debajo, efectúa una rotación izquierda alrededor de un
eje diagonal izquierdo (según Mitchell [107]). Los
huesos ilíacos rotan conjuntamente con la columna
vertebral, de modo que se garantiza la existencia de
una tensión ligamentaria constante.
Durante la fase de impulso de la pierna derecha y
la fase de propulsión de la pierna izquierda, los ilíacos rotan en direcciones opuestas. El ilion derecho
gira hacia atrás, mientras que el izquierdo lo hace hacia delante. Este movimiento es iniciado por músculos y finalizado por el impulso del movimiento (se
pone de manifiesto la ley de la economía).
Observación: El sacro se mueve con los ilíacos,
efectúa la misma rotación e inclinación lateral, pero
más lentamente. De esta forma asume la función de
un cojinete de bolas que debe mantener las líneas de
fuerza entre la columna vertebral y los dos ilíacos.
b
Figura 3.5 a-c Distribución del peso durante las fases de la marcha
c
Fisiología
que el talón izquierdo entra en contacto con el suelo y el
dedo gordo derecho abandona este mismo contacto. En
este momento el ilion izquierdo está rotado hacia dorsal
y el ilion derecho está rotado hacia ventral. El sacro está
situado en posición neutra entre ambos huesos ilíacos.
A partir del momento en que el pie derecho abandona
el suelo, el peso del cuerpo descansa sobre la pierna izquierda, lo que produce un bloqueo ligamentario (y
muscular) de la articulación sacroilíaca izquierda (ASI)
que contribuye a la estabilización.
Para transmitir el peso a la pierna izquierda, la CL
efectúa una inclinación lateral izquierda, lo que provoca el desplazamiento de la presión sobre la rama
corta de la ASI izquierda. Se produce al mismo tiempo una caída de la pelvis (de 5º según Schiowitz [49])
hacia la derecha. El polo inferior de la ASI derecha es
comprimido por el peso de la pierna derecha y por la
tensión muscular resultante. De ello resulta un eje
diagonal izquierdo. La CL queda situada en posición
4
Modelo
craneosacro
57
Entre los osteópatas no es necesario presentar a
William G. Sutherland. Los demás terapeutas que utilizan la osteopatía craneal en sus tratamientos también
han tenido que oír hablar de él. No queremos presentar aquí la vida ni la obra de Sutherland, sino sólo lo
que de ello atañe al tema de este libro.
William G. Sutherland fue probablemente el discípulo de Still que más se asemejaba a él por su forma
de actuar. Por un lado conocía la importancia de la
biomecánica y la anatomía respecto a la formación y
el tratamiento de las disfunciones, y por otro lado
también era consciente de que había algo más que
trascendía estos aspectos y ejercía cierta influencia
sobre la salud. Exactamente igual que Still, Sutherland era creyente y este aspecto también quedaba reflejado en sus tratamientos. El breath of life, tal como
él lo llamaba, se extiende por todo el cuerpo mediante el líquido cefalorraquídeo y el líquido intersticial.
a
b
Esto era un aspecto muy importante en la forma de
tratamiento de Sutherland.
En el transcurso de su actividad osteopática, Sutherland llevó a cabo un desarrollo sorprendente.
Originariamente, en sus tratamientos dominaba claramente el aspecto biomecánico. Esto se pone de
manifiesto en que consideraba las lesiones craneales como deformaciones mecánicas y las trataba en
correspondencia. En este sentido desarrolló una especie de turbante o casco para influir en determinadas regiones del cráneo con un objetivo claro. También comparó los huesos de la base del cráneo con
vértebras. Comparó la bóveda craneal con las apófisis
transversas y espinosas de las vértebras.
Del mismo modo que según la posición de las
apófisis espinosas y las apófisis transversas se puede
efectuar una afirmación sobre la posición del cuerpo
vertebral, la bóveda craneal puede proporcionarnos
indicaciones sobre la posición del esfenoides y del
occipital.
Embriológicamente podemos considerar el cráneo como una composición de tres vértebras modificadas, en la que el occipital, el esfenoides y el prees-
c
Figura 4.1 (a) Vértebra “craneal”. (b) Inclinación derecha del hueso esfenoides. (c) Rotación derecha del hueso esfenoides
Modelo craneosacro
William G. Sutherland
[54, 89, 101, 102, 136, 142,
143, 144]
61
porque, para él, el centro del movimiento era la sincondrosis esfenobasilar. De acuerdo con la nomenclatura, la flexión de la SEB corresponde a una disminución del ángulo existente entre la porción
basilar del occipital y el cuerpo del esfenoides. La
extensión corresponderá a un aumento de este ángulo.
Flexión
Movimientos y disfunciones
del mecanismo craneosacro
Para la descripción detallada remitimos una vez
más a la bibliografía especializada. Aquí sólo presentaremos lo que es importante para la comprensión.
Flexión-extensión
Cuando Sutherland definió las dos fases del ritmo craneosacro las denominó flexión y extensión,
a
El hueso occipital efectúa una rotación hacia posterior y el hueso esfenoides una rotación anterior, de
modo que la SEB asciende. Globalmente, ambos huesos efectúan un movimiento hacia anterior. Esto es
importante para la relación entre el occipital y el
atlas. En la flexión craneal el hueso occipital se
desplaza hacia delante por encima del atlas. Esto
corresponde a una extensión mecánica del occipital.
El hueso etmoides, situado delante del hueso esfenoides, efectúa la misma rotación que el hueso occipital.
Los huesos pares o periféricos efectúan una rotación
externa en la flexión.
b
Vértex
Flexión craneal
=
Extensión del
occipital
Movimiento
de la SEB
Movimiento
de la SEB
Plano de la SEB
Plano de la SEB
(vértex-gnatión)
Extensión craneal
=
Flexión del
occipital
Extensión
columna
vertebral
Extensión
del sacro
Flexión del sacro
Figura 4.6 (a) Biomecánica de la flexión craneal: movimiento del occipital por encima del atlas. (b) Biomecánica de la
extensión craneal: movimiento del occipital por encima del atlas
Modelo craneosacro
sacro. De forma general se supone que las fluctuaciones del líquido cefalorraquídeo provocan tensiones del líquido del sistema dural que acaban afectando al hueso. La anatomía especial de las suturas
craneales y las inserciones de la duramadre son responsables de que se presenten patrones motores especiales.
5
Modelo
biomecánico de John
Martin Littlejohn.
La mecánica de la
columna vertebral
[36, 51, 52, 53, 88, 94, 97, 126]
74
Puntos gatillo y cadenas musculares funcionales
Línea de fuerza central
(central gravity line)
Son líneas móviles que pueden modificar su recorrido para adaptarse a la postura.
En realidad se trata de dos líneas: una línea izquierda y una línea derecha. Su recorrido es el siguiente:
Línea anterior del
cuerpo (anterior body line)
●
●
●
●
●
±1 cm por detrás de la silla turca
±1 cm por delante de las carillas del atlas
por el centro de las apófisis transversas de C3-C6
por delante del cuerpo vertebral T4
a través de las articulaciones costovertebrales
Co2-Co10
● a través de los cuerpos vertebrales de L3
● a nivel de L3 las dos líneas se separan para extenderse atravesando las piernas hasta llegar al mesopié
a
2/3
Es paralela a las líneas de fuerza centrales y se extiende desde la sínfisis mentoniana hasta la sínfisis
púbica. Su recorrido dependerá de las relaciones de
presión existentes en el tórax y en el abdomen. Es
una muestra de la interrelación existente entre la estática y las relaciones de presión en las cavidades.
Cuando se modifica la estática, las relaciones de
presión de la caja torácica y de la cavidad abdominal
se adaptan.
b
1/3
C3
C4
C5
C6
C3
C4
C5
C6
1
2
3
4
5
6
7
8
9
10
L3
11
12
1
2
3
L3
4
5
Figura 5.1 a, b Recorrido de la línea de fuerza central
6
Músculos posturales,
músculos fásicos y
patrones posturales
cruzados
La contribución de Vladimir Janda a los
métodos de tratamiento miofascial
[40, 41, 86, 87, 107]
85
Esternocleidomastoideo
Pectoral
mayor
Oblicuo del
abdomen
Flexores
Recto
femoral
b
Elevador de la
escápula
Porción
descendente
del trapecio
Deltoides
Dorsal ancho
Sacroespinoso
Cuadrado
lumbar
Psoasilíaco
Aductor largo
Tensor
de la fascia
lata
Cuadrado
lumbar
Piriforme
Aductor
mayor
Semimembranoso
Bíceps femoral
Semitendinoso
Sóleo
Gastrocnemio
Tibial
posterior
Figura 6.1 a, b Músculos posturales y fásicos según Janda
La función de la fibra muscular, sea postural o fásica, no parece estar determinada genéticamente, sino que se relaciona con la actividad que debe realizar
el músculo.
Chris Norris [en 41], un fisioterapeuta inglés, escribe que un entrenamiento dirigido a uno de los dos
objetivos determina el número de fibras musculares
fásicas o posturales.
Lin y col. [en 41] demostraron que la característica postural fásica de un músculo depende de su inervación (o de los impulsos que recibe el músculo). Esto se pudo demostrar trasplantando el nervio de un
músculo fásico a un músculo postural.
Ésta es probablemente también la explicación de
por qué en caso de posición incorrecta (p. ej., por
una diferencia de longitud de la pierna) o por la sobrecarga de determinados grupos musculares (por
ej., al ejecutar patrones motores monótonos en el
trabajo) encontramos características musculares
distintas.
Para algunos músculos, la clasificación en músculos posturales y fásicos es cuestionable. Esto es válido
para los mm. escalenos, los mm. abdominales oblicuos, los mm. glúteos y los músculos profundos de la
nuca, así como para los mm. peroneos.
También es de destacar que los músculos posturales se encuentran en las concavidades de la columna vertebral y de las extremidades.
De craneal a caudal:
●
●
●
●
●
●
●
Músculos extensores de la nuca
Mm. pectoral mayor y menor
Porción lumbar del m. erector de la columna
M. psoasilíaco para la cadera
Mm. isquiotibiales para la rodilla
Mm. peroneos para el pie
Músculos flexores de la extremidad superior
Músculos posturales, músculos fásicos y patrones posturales cruzados
a
7
Patrones de
Zink [40, 41, 81, 82]
91
Entendemos por patrón fascial la facilidad con
que una región permite avanzar hacia la rotación (ease-bind). Esto es al mismo tiempo un indicio para los
tractos fasciales en dirección al movimiento libre.
En el 80% de la población que no padecía molestias encontró el patrón siguiente:
●
●
●
●
OAA: torsión izquierda
Abertura torácica superior: torsión derecha
Abertura torácica inferior: torsión izquierda
Pelvis: torsión derecha
Puesto que éste era el patrón fascial más frecuente
en las personas sanas, Zink lo denominó common
compensatory pattern (CCP).
En el 20% restante de personas asintomáticas
encontró el patrón inverso:
●
●
●
●
OAA: torsión derecha
Abertura torácica superior: torsión izquierda
Abertura torácica inferior: torsión derecha
Pelvis: torsión izquierda
Este patrón se denomina uncommon compensatory pattern (UCCP). Cuando los tractos fasciales
cambian respectivamente en las zonas de transición,
significa que estas personas han encontrado una
adaptación postural homeostásica. El organismo podría compensar con éxito aunque no sería capaz de
adoptar el patrón de adaptación “ideal” sin torsiones.
En los pacientes, es decir, en personas con molestias, no encontramos ninguno de estos tres patrones.
Las personas que no presentan el patrón fascial ideal
ni ninguno de los dos patrones de torsión compensatorios (CCP o UCCP) tienen frecuentemente preferencias fasciales en la misma dirección en dos o más
Patrón compensado
a
Figura 7.1 a-d Patrones de Zink
b
Patrón no compensado
c
d
Patrones de Zink
J. Gordon Zink, osteópata americano y docente
durante muchos años en el Departamento de Osteopatía de la Universidad de Moines, Iowa, ha dedicado
una gran parte de su vida al estudio de las fascias y a
los efectos de los desequilibrios fasciales sobre la postura y la circulación.
Según Michael Kuchera (formación continua,
mayo 2004 en Berlín), que tuvo el placer de trabajar
con Zink al final de su carrera, Zink era conocido como un osteópata que efectuaba tratamientos cortos y
que obtenía éxitos muy rápidos.
Había desarrollado un procedimiento diagnóstico que le permitía diagnosticar la región disfuncional con pocas maniobras y constatar también rápidamente el fruto de sus tratamientos.
Los puntos esenciales de los trabajos de investigación de Zink eran la postura, las tensiones fasciales y
especialmente el efecto sobre la circulación linfática.
De esta forma comprobó que determinados patrones
posturales están determinados por patrones de tensión fascial especiales. Utilizaba este fenómeno tanto
para el diagnóstico como para la terapia.
Para sus investigaciones exploraba a personas sin
molestias y a personas con alguna dolencia y pudo
llegar a conclusiones interesantes: incluso en personas que se consideraban totalmente sanas y no indicaban padecer ningún tipo de molestia, Zink encontraba un patrón de torsión fascial. Las personas
sin patrón de torsión fascial son extremadamente
raras.
En todas las demás personas “asimétricas” Zink
encontró un patrón de torsión especial. Se dio cuenta
de que en las zonas de transición funcionales de la
columna vertebral OAA, cervicotorácica, toracolumbar y lumbosacra se invertía el patrón fascial.
8
Cadenas
miofasciales:
un modelo
104
Puntos gatillo y cadenas musculares funcionales
Cadena flexora
Recto anterior de la cabeza
Largo de la cabeza
Paravertebrales
cervicales
Cadena extensora
Recto
oblicuo
de la
cabeza
Recto anterior de la cabeza
Largo de la cabeza
Paravertebrales
cervicales
Largo del
cuello
Intercostales
Paravertebrales
torácicos
Músculo
abdominal
Músculo
abdominal
Cuadrado
lumbar,
paravertebrales
lumbares
Cuadrado
lumbar,
paravertebrales
lumbares
Glúteos
Isquiotibiales
Glúteos
Cuádriceps
Cuádriceps
Tríceps sural
Peroneos
Tríceps sural
Flexores de los
dedos del pie
Tibial
posterior
Flexores de los
dedos del pie
Músculos ventrales
Músculos dorsales
Figura 8.4 Visión ventral:
– Cadena flexora: hemicuerpo derecho
– Cadena extensora: hemicuerpo izquierdo
Visión dorsal:
– Cadena flexora: hemicuerpo derecho
– Cadena extensora: hemicuerpo izquierdo
Músculos responsables: m. pectoral mayor, m.
dorsal ancho, m. redondo mayor, m. subescapular.
● Brazo: el codo está flexionado y el antebrazo está
colocado en pronación.
Músculos responsables: m. bíceps braquial, m.
braquial, mm. pronadores.
● Mano: la muñeca está situada en extensión.
Músculos responsables: extensores de la muñeca.
● Dedos: los dedos están flexionados.
Músculos responsables: flexores de los dedos.
Aquí encontramos la inversión de flexión y extensión, así como la dominancia de los componentes
de extensión-aducción-rotación interna. Pero contrariamente a lo que ocurre en la extremidad inferior, donde vemos una extensión global, encontramos aquí un comportamiento en flexión. Esto se
entiende como un vestigio de los reflejos arcaicos,
tal como los conocemos también en las hemiplejías
espásticas.
9
Estática
119
Los osteópatas, los quiroprácticos y los posturólogos están de acuerdo en la importancia de la estática para la salud del organismo. Estos tres grupos profesionales tienen varias explicaciones sobre las causas
que provocan las deformidades y el mismo número
de enfoques para el tratamiento. Conocen la importancia de la columna vertebral, pero encuentran la
causa principal de los desequilibrios en las diferentes
regiones corporales. El éxito que obtienen en los tratamientos da la razón a su método.
Nos hemos preguntado por qué la pelvis (y el
complejo OAA) es tan importante para el osteópata,
por qué lo es el atlas para el quiropráctico y por qué
lo son los pies para el posturólogo. ¿Qué tienen en
común estas tres regiones para influir tanto sobre la
estática?
No ha sido una gran sorpresa encontrar una posible respuesta interesante a estas cuestiones en la ana-
a
b
tomía y en la biomecánica de estas regiones corporales.
Tanto el complejo OAA como la zona de transición iliolumbosacra o la parte posterior del pie tienen dos aspectos comunes muy importantes:
1. En las tres regiones encontramos un hueso cuyos movimientos están condicionados por la presión
a la que están sometidos. Su movilización directa a
través de los músculos es de naturaleza secundaria.
● El atlas se comporta como un menisco entre el
occipital y el axis.
● Globalmente se comporta contrariamente al oc-
cipital y a C2.
● El sacro efectúa movimientos relativamente con-
trarios a los de la columna vertebral y a los de los
huesos ilíacos. La compresión procedente de la
columna vertebral condiciona el comportamiento del sacro.
● El astrágalo no tiene inserciones musculares. Su
comportamiento depende exclusivamente de la
compresión a la que se vea sometido. La orientación de la horquilla maleolar y la posición del calcáneo fuerzan las direcciones de movimiento del
astrágalo.
● Se puede comparar el comportamiento de estos
tres huesos con el de una bola en un cojinete.
● La bola permite efectuar movimientos armónicos
y distribuir la presión en otra dirección.
2. En las tres regiones se produce una redistribución de las relaciones de compresión.
● El peso de la cabeza es distribuido entre los cuerpos
vertebrales y las articulaciones de los arcos vertebrales de C2 a través del atlas (Mitchell: las carillas
de la CC cumplen una función de soporte de peso).
● En la zona de transición lumbosacra la fuerza de
la gravedad es desplazada a otro plano.
● Se efectúa una transferencia de peso desde el promontorio sacro en dirección a las dos articulaciones de la cadera.
● En bipedestación y durante la marcha, el astrágalo distribuye el peso del cuerpo sobre la tuberosidad del calcáneo y en dirección al cuboides y al
escafoides, es decir, hacia el borde externo o borde interno del pie.
Observación: En las tres regiones tiene lugar la
transferencia del peso en diferentes planos.
● OAA: en el plano sagital: carillas y cuerpos verte-
brales de C2.
Figura 9.1 a, b Transmisión de peso desde la cabeza
hacia los cuerpos vertebrales y hacia las carillas articulares
del axis (en el plano sagital)
● Zona de transición lumbosacra: en el plano fron-
tal: en dirección a las dos articulaciones de la cadera.
Estática
Zonas charnela
10
Diagnóstico
130
Puntos gatillo y cadenas musculares funcionales
a
b
Figura 10.1 a, b Test de inclinación lateral para la columna lumbar
a
Figura 10.2 Test de flexión
El test de flexión puede proporcionar indicaciones sobre una cadena dominante en la pierna y en la
columna vertebral. El test de hip-drop y el test de
traslación nos proporcionan información sobre la
posición del sacro y de la parte inferior de la CL.
En posición de decúbito supino observamos la
rotación de las piernas, de la pelvis y de las aberturas
torácicas inferior y superior, antes de testar los patrones de Zink. A continuación se hace un test de tracción en la cabeza y en la pelvis (o en las piernas) que
nos permitirá encontrar el lado dominante. Además,
este test nos ayudará a localizar la restricción princi-
b
Figura 10.3 a, b Test de rotación de la cadera en
comparación bilateral
11
Terapia
B
Puntos
gatillo y su
tratamiento
Eric Hebgen
12
Definición
13
Clasificación
de los puntos
gatillo
151
Diferenciamos entre puntos gatillo activos y latentes. Un punto gatillo activo provoca dolor, tanto en reposo como durante la actividad muscular. En cambio,
un punto gatillo latente puede manifestar todos los
signos diagnósticos de un punto gatillo activo (ver
abajo) y generar dolor, pero solamente a la palpación.
Los puntos gatillo activos pueden transformarse
en puntos gatillo latentes, especialmente si faltan los
factores que mantienen los puntos gatillo o si el músculo es suficientemente estirado durante la actividad
cotidiana normal.
Y al revés, los puntos gatillo latentes pueden permanecer durante años mudos en un músculo y ser
transformados en puntos gatillo activos. Los factores
que favorecerán una transformación de este tipo son
por ejemplo un sobreestiramiento o una actividad
inusual del músculo, es decir, en el sentido más amplio, las disfunciones musculares por sobrecarga.
Síntomas
o en general después de un período de inactividad.
Son ejemplos típicos de ellos la rigidez matutina o el
dolor muscular que se siente tras un largo período de
sedestación.
La expresión de los síntomas y la sensibilidad a la
palpación de los puntos gatillo activos puede variar
en unas horas y de un día al otro.
Los síntomas de la actividad de los puntos gatillo
perduran en parte durante mucho tiempo después de
haber eliminado el punto desencadenante.
Otros síntomas que pueden ser desencadenados
por los puntos gatillo son:
● Modificaciones vegetativas en la zona del dolor
●
●
●
●
irradiado, como por ejemplo vasoconstricción local, sudoración, lagrimeo, aumento de las secreciones nasales, aumento de la actividad pilomotora (piel de gallina).
Trastornos de la sensibilidad profunda.
Trastornos del equilibrio y mareos.
Modificación de la actividad de las motoneuronas
con un aumento de la irritabilidad.
Empeoramiento de la coordinación muscular.
Los síntomas siguientes nos indican la existencia
de puntos gatillo activos o latentes:
Factores favorecedores
● Restricción de la movilidad activa y/o pasiva en
Los factores que favorecen la aparición de puntos
gatillo son:
estiramiento y acortamiento del músculo afectado. Se impone una rigidez de la sensación de movimiento.
● Debilidad del músculo afectado.
● Dolor irradiado siguiendo un patrón característico definido para cada músculo. En los puntos gatillo activos, el dolor irradiado aparece cuando
hay actividad, en reposo o a la palpación del punto gatillo. Los puntos gatillo latentes producen el
patrón característico solamente cuando se lleva a
cabo la palpación diagnóstica.
La rigidez muscular y la debilidad se ponen de
manifiesto especialmente tras largas fases de reposo
● Sobrecargas musculares agudas.
● Sobrecargas crónicas con sobreagotamiento del
músculo.
● Traumatismo directo.
● Enfriamiento (actividad muscular sin calenta-
miento previo).
Otros puntos gatillo.
Enfermedad de los órganos internos.
Articulaciones artríticas.
Disfunción segmentaria refleja (ver segmento facilitado, pág. 173).
● Estrés negativo (distrés).
●
●
●
●
Clasificación de los puntos gatillo
Puntos gatillo activos y latentes
14
Fisiopatología
de los puntos
gatillo
157
Fisiopatología de los puntos gatillo
Músculo
Haz de fibras
Fibras musculares
Miofibrilla
Retículo
sarcoplasmático
Músculo acortado
Ca++ + ATP
Actina
Miosina
Puentes de miosina (puentes
cruzados)
Músculo estirado
Sarcómera
Ca++
Banda I
Discos Z
Banda A
Banda I
Figura 14.2 Estructura y mecanismo de contracción de un músculo esquelético normal. El músculo está compuesto por
haces de fibras musculares formados por células o fibras musculares de disposición transversa. Una sola fibra contiene
normalmente unas 1.000 miofibrillas. Cada miofibrilla está rodeada por un plexo con estructura en forma de saco, el
retículo sarcoplasmático.
Ampliación del corte: el adenosintrifosfato (ATP) y el calcio libre (Ca++) activan los puentes cruzados de miosina de forma
que éstos tiran de los filamentos de actina. Esta tracción aproxima entre sí las líneas Z y acorta la sarcómera, la unidad
contráctil, de forma que el músculo se acorta. Los segmentos de los filamentos de actina, que no contienen filamentos de
miosina en ninguno de los dos lados de un disco Z, forman la banda I. La banda A corresponde a la longitud de los
filamentos de miosina. Si solamente existe una banda A y ninguna banda I, el músculo está acortado al máximo.
Esta particularidad explica por qué un músculo
con un cordón muscular palpable hipertónico presenta
tanto una disminución de su capacidad de estiramien-
to (sarcómeras contraídas) como una disminución del
desarrollo de su fuerza (sarcómeras acortadas y prolongadas-sarcómeras fuera de la longitud óptima).
15
Diagnóstico
162
Puntos gatillo y cadenas musculares funcionales
a
d
b
e
c
f
podemos generar la aparición de dolor irradiado. El
dolor local puede aparecer de forma tan intensa, aguda
y espontánea que el paciente reaccione con un sobresalto (signo de Jump): el paciente se estremece, expresa ruidosamente su dolor o se aparta del terapeuta.
En los músculos profundos, la búsqueda del cordón muscular hipertónico puede verse dificultada
por las estructuras situadas por encima de él o llegar
a ser incluso totalmente imposible. En este caso utilizaremos la palpación con presión directa en la profundidad del tejido para localizar los puntos gatillo.
En los músculos que pueden ser abarcados entre
dos dedos (p. ej., el trapecio) será de gran ayuda utilizar
la pinza: enrollamos una zona del vientre muscular entre los dedos pulgar e índice y los movemos buscando
el cordón muscular hipertónico. Dentro del cordón
buscaremos el punto gatillo utilizando la misma presa.
Figura 15.1 a-f (a-c) Corte transversal que
muestra la palpación plana de un haz de
fibras musculares tensas (anillo negro) y su
punto gatillo. Se efectuará la palpación
plana en músculos que solamente son
accesibles por un lado, como por ejemplo
el m. infraespinoso. (a) Al inicio de la
palpación desplazamos la piel. (b) La
punta de los dedos se desliza por encima
de las fibras musculares. Se puede
identificar un haz de fibras tenso en su
textura de cordón. (c) Finalmente se
desliza la piel hacia el otro lado. El mismo
movimiento es denominado palpación
rápida cuando se realiza más rápidamente.
(d-f) Corte transversal que representa la
palpación con la pinza de un haz de fibras
musculares contracturadas (anillo negro)
en el punto gatillo. La palpación con la
presa de la pinza es adecuada para
músculos que pueden ser abarcados con
los dedos. Esto será válido por ej. para los
mm. esternocleidomastoideo, pectoral
mayor y dorsal ancho. (d) Fibras
musculares entre la pinza formada por el
pulgar y los dedos. (e) Se puede sentir
claramente la rigidez del haz de fibras
tenso cuando rodamos con los dedos.
Modificando el ángulo de posición de las
falanges distales de los dedos se puede
efectuar un movimiento de balanceo que
nos permitirá identificar mejor los detalles.
(f) El borde palpable del haz de fibras
tenso desciende claramente cuando se
escapa de las puntas de los dedos.
Frecuentemente se produce
simultáneamente una reacción de
contracción local
Durante la palpación del cordón muscular en la
proximidad del punto gatillo o al efectuar la palpación directa del punto gatillo se puede observar frecuentemente una contracción breve de las fibras
musculares del cordón. El terapeuta percibe esta reacción muscular de forma visible o palpable como un
espasmo. Esta contracción del músculo, de localización limitada, será especialmente perceptible al efectuar la palpación transversal del cordón muscular; al
efectuar este movimiento dejamos suelto el cordón
muscular del mismo modo que soltamos la cuerda de
una guitarra. La reacción de contracción local es típica de los puntos gatillo.
Para asegurarse completamente de la localización
del punto gatillo repetiremos la palpación: si existe
un punto gatillo activo, los resultados serán reproducibles.
16
Tratamiento
de los puntos
gatillo
17
Factores que
mantienen los
puntos gatillo
18
El segmento
facilitado
19
Puntos gatillo
179
● Con la escápula fijada: extensión y flexión lateral
Cuando existen puntos gatillo activos, los músculos de este capítulo provocan dolor en la región de la
cabeza y de la nuca que pueden ser erróneamente interpretados como:
Inervación
●
●
●
●
●
●
●
de la CC
Migraña
Artrosis de la articulación temporomandibular
Sinusitis
Faringitis
Laringitis
Patologías dentales
Neuralgia del trigémino, etc.
● N. accesorio
● Fibras propioceptivas de C3/4
Localización de los puntos gatillo
Los puntos gatillo (PG) del m. trapecio están localizados por todo el músculo:
PG 1 Palpable en el borde libre de la porción
descendente como cordón hipertónico
PG 2 Posterior a PG 1 y por encima de la espina
de la escápula, aproximadamente en el medio de la espina
PG 3 En la región del borde lateral de la porción
ascendente, cerca del borde medial de la
escápula
PG 4 En la porción ascendente, directamente
por debajo de la espina de la escápula, cerca del borde medial de la escápula
PG 5 En la porción horizontal, aprox. 1 cm medialmente a la inserción del m. elevador de
la escápula en la escápula
PG 6 En la fosa supraespinosa de la escápula,
cerca del acromion
M. trapecio (Figs. 19.1-19.4)
Origen
● Tercio medial de la línea nucal superior
● Lig. nucal
● Apófisis espinosa y lig. supraespinoso hasta el
cuerpo de T12
Inserción
● Tercio externo del borde posterior de la clavícula
● Porción medial del acromion
● Borde superior de la espina de la escápula
Función
● Rotación externa del hombro
● Elevación de la escápula
● Retracción de la escápula hacia la columna verte-
Dolor irradiado
PG 1 En la parte posterolateral de la región del cuello y de la nuca, hasta la apófisis mastoides
En la parte lateral de la cabeza, especialmente
en la región de los temporales y de la cavidad
ocular, y ángulo mandibular
bral
M. trapecio, porción descendente
PG 1
PG 2
PG 5
PG 6
PG 4
PG 3
Figura 19.1
Zona tendinosa del m. trapecio
M. trapecio, porción transversa
Espina de la escápula
M. deltoides
PG del m. dorsal ancho
M. romboides mayor
M. dorsal ancho
M. trapecio, porción ascendente
Fascia toracolumbar
Puntos gatillo
Músculos del dolor de
la cabeza y de la nuca
180
Puntos gatillo y cadenas musculares funcionales
PG 2
PG 6
PG 4
PG 3
Figura 19.2
Figura 19.3
PG 2 Apófisis mastoides y parte superior de la CC
(posterolateral)
PG 3 Apófisis mastoides y parte superior de la CC
(posterolateral) y en la región del acromion
PG 4 A lo largo del borde medial de la escápula
PG 5 Paravertebral entre el cuerpo de C7 y PG 5
PG 6 Techo de la escápula, acromion
Órganos internos asociados
● Hígado
● Vesícula biliar
● Estómago
PG 1
M. esternocleidomastoideo
(Figs. 19.5-19.7)
Origen
● Ventrocraneal en el manubrio del esternón
● Borde superior del tercio clavicular medial
Figura 19.4
187
Figura 19.14
M. genihioideo
(translúcido)
Apófisis mastoides
Rafe milohioideo
Vientre
anterior
Vientre
posterior
Del m.
digástrico
PG
M. milohioideo
Cartílago tiroides
Tráquea
M. esternotiroideo
M. esternohioideo
M. estilohioideo
Hueso hioides
M. tirohioideo
M. omohioideo con
tendón intermedio
Clavícula
Acromion
Manubrio
esternal
Escápula
1ª costilla
Incisura
escapular
Cabeza ventral: incisivos inferiores y la parte de la
mandíbula en la que se insertan
Órganos internos asociados
Ninguno
M. orbicular del ojo, m. cigomático
mayor, platisma (Figura 19.16)
■ M. orbicular del ojo
Origen
Borde orbitario medial, tabique del saco lagrimal
Inserción
Lig. palpebral
Figura 19.15
Función
Cierre de los párpados, colabora en el lagrimeo
Dolor irradiado
Cabeza dorsal:
● En la región superior del m. esternocleidomastoi-
■ M. cigomático mayor
Origen
Superficie anterior del hueso cigomático
deo
● Occipital
● Región del cuello, en la proximidad de la mandí-
bula
Inserción
Lateralmente al ángulo de la boca
Puntos gatillo
Línea milohioidea
195
Puntos gatillo
M. elevador de la escápula
M. romboides menor
M. romboides mayor
PG 1
Clavícula
Espina de la escápula
M. deltoides,
segmento
posterior
PG 2
M. supraespinoso
M. infraespinoso
M. supraespinoso
M. redondo
menor
PG
redondo
menor
M. redondo
menor
M. infraespinoso
M. redondo
mayor
PG 2
M. redondo
mayor
Redondo
mayor
PG 1
M. dorsal ancho
a
b
M. elevador de la escápula
M. elevador de la escápula
M. romboides menor
M. romboides menor
M. romboides mayor
M. romboides mayor
PG del m.
supraespinoso
M. supraespinoso
M. infraespinoso
M.
supraespinoso
M.
infraespinoso
M. redondo menor
M. redondo
menor
M. redondo mayor
M. redondo
mayor
PG del m.
infraespinoso
PG
c
Figura 19.25 a-d
d
196
Puntos gatillo y cadenas musculares funcionales
M. recto lateral
de la cabeza
1ª vértebra cervical
M. largo de
la cabeza
M. escaleno
PG 1
medio
Ejemplos posterior
anterior
de PG
M. recto anterior
de la cabeza
M. largo
del cuello
Columna
vertebral
Costillas
PG 2
Figura 19.27
Figura 19.26
Órganos internos asociados
Ver m. redondo mayor (pág. 199)
● M. escaleno anterior: colabora además con la in-
clinación lateral de la CVC con la costilla fija
● M. escaleno menor: tensa la cúpula pleural
Inervación
●
●
●
●
M. supraespinoso (Figs. 19.30, 19.31)
Origen
Ramos ventrales de los nervios espinales:
● Fosa supraespinosa de la escápula
● Espina de la escápula
M. escaleno anterior: C5-6
M. escaleno medio: C3-8
M. escaleno posterior: C6-8
M. escaleno menor: C7
Inserción
● Tubérculo mayor del húmero (cara proximal)
● Cápsula de la articulación del hombro
Localización de los puntos gatillo
Se buscan los mm. escalenos en la fosa supraclavicular y son parcialmente comprimidos contra las
apófisis transversas de las vértebras cervicales. Los
puntos gatillo están localizados distribuidos en los
músculos a distintas alturas.
Dolor irradiado
● Región del tórax
● Parte radial ventral y dorsal del brazo y del ante-
brazo
● Pulgar e índice desde dorsal (m. escaleno menor:
Función
● Abducción del brazo
● Estabilizador de la articulación del hombro
Inervación
N. supraescapular (C5-6)
Localización de los puntos gatillo
Ambos puntos gatillo pueden palparse bien en la
fosa supraespinosa de la escápula.
todo el dorso de la mano)
● Borde medial de la escápula
Este dolor irradiado puede ser confundido con el
patrón doloroso de un infarto de miocardio
Dolor irradiado
● Región deltoidea lateral
● Epicóndilo lateral
202
Puntos gatillo y cadenas musculares funcionales
Órganos internos asociados
Corazón
M. deltoides (Figs. 19.40-19.42)
Origen
● Clavícula (tercio lateral)
● Acromion
● Espina de la escápula
Inserción
Tuberosidad deltoidea
Función
● Abducción del brazo
● Porción ventral: flexión, rotación interna
● Porción dorsal: extensión, rotación externa
Inervación
N. axilar (C5-6)
Figura 19.39
M. deltoides
Espina de la escápula
M. coracobraquial
M. deltoides
PG del m.
deltoides
M. tríceps
braquial,
Cabeza lateral
PG del m.
coracobraquial
M. bíceps braquial,
Cabeza corta
M. bíceps braquial,
Cabeza larga
PG 1
M. tríceps
braquial,
Cabeza larga
PG 3
PG 5
M. braquial
M. pronador
redondo
M. braquiorradial
Figura 19.40
PG del m. bíceps
braquial
PG del m. pronador
redondo
PG 4
M. tríceps braquial,
Cabeza medial
PG 2
PG del m.
ancóneo
M. ancóneo
240
Puntos gatillo y cadenas musculares funcionales
Fascia toracolumbar
Cresta ilíaca
M. glúteo mayor
M. tensor de la fascia lata
Tracto tibial
M. glúteo medio
PG 1
M. glúteo mayor
PG 2
PG 3
PG 3
PG 2
M. glúteo medio
PG 1
Figura 19.98
Localización de los puntos gatillo
Se pueden palpar los puntos gatillo en posición
de decúbito lateral sobre el lado contrario y con las
piernas flexionadas.
PG 2 Inmediatamente por debajo de la cresta ilíaca,
aprox. a mitad de su recorrido
PG 3 También se encuentra inmediatamente por
debajo de la cresta ilíaca, aunque algo más lejos ventralmente, en la proximidad de la EIAS
PG 1 En la parte posterior del vientre muscular, cerca y por debajo de la cresta ilíaca y en la proximidad de la articulación sacroilíaca
PG 2
PG 3
PG 1
Figura 19.99
Figura 19.100
256
Puntos gatillo y cadenas musculares funcionales
Cabeza
medial del m.
gastrocnemio
Cabeza lateral
del m.
gastrocnemio
M. poplíteo
M. bíceps
femoral
PG del m. tibial
posterior
M. plantar
Cabeza medial
del m.
gastrocnemio
M. poplíteo
M.
semimembranoso
M. poplíteo
M. peroneo
largo
M. sóleo
M. tibial
posterior
PG del m. flexor
largo
M. flexor largo
de los dedos
M. flexor largo
del dedo gordo
PG del m. flexor
largo del dedo
gordo
M. peroneo
corto
Membrana
interósea de
la pierna
M. plantar
M. tibial
posterior
Figura 19.119
M. tibial
anterior
M. tríceps
sural
M. peroneo
corto
M. peroneo
largo
Figura 19.120
Inserción
● Base del primer metatarsiano
● Cuña medial
Función
● Flexión plantar
● Eversión del pie
● Estabilización de la bóveda transversal del pie
Inervación
N. peroneo superficial (L5-S1)
Figura 19.121
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