BELLOTAS, ARDILLAS Y ENCINOS: EL

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Rama de encino (Quercus candicans) en donde se observan bellotas todavía tiernas. El envés de la hoja muy típico, algo blanquecino y
tomentoso.
BELLOTAS, ARDILLAS Y ENCINOS: EL
PORTENTOSO RECURSO FORESTAL MEXICANO
Desde el punto de vista de la Botánica Forestal, los encinos o Quercus sp., son árboles y arbustos de la familia
Fagaceae que se caracterizan por producir bellotas, un alimento preferido por las ardillas. Esto nos hace recordar a
“Scrat”, la popular mascota de la 20th Century Fox, distribuidora de la Ice Age (Edad de hielo), una ardilla bellota con dientes de sable, que siempre está obsesionada por
las bellotas. Este muñeco de peluche se consigue en varios
centros comerciales del país y a través del mercado libre de
la Internet.
¿Le resultan familiares estos árboles y arbustos? ¡Seguramente que sí! Es probable que alguna vez, siendo usted
niño, confeccionara un pequeño balero utilizando la cúpula
o el capuchón y la bellota o nuez del encino; ambos unidos por un pequeño hilo o cordón. A otros más, que ya son
adultos, les tocó jugar los llamados “racos” de trompos.
Recordará que los mejores trompos eran aquellos fabricados con madera de encino. Difícilmente se rompían o eran
raqueados por la férrea púa del trompo enemigo. ¡Una victoria asegurada para el conocedor de maderas! A nuestras
madres y abuelas les tocó lavar la ropa y hasta los trastes en
bateas hechas con madera de encino. La batea es un prototipo del lavadero moderno, sólo que movible; muy pesada
pero de gran duración. También encontramos ciertos antecedentes en la cultura colonial prevaleciente, donde desta29
Agricultura
Joaquín Becerra Zavaleta
gen de esta palabra, estos árboles resultan ser sumamente
impresionantes y de gran importancia ecológica y económica. Lamentablemente este aspecto ha sido poco valorado
y hasta desaprovechado en México (Zavala, 1990), razón
del porqué de esta contribución.
Panorama parcial de un bosque ralo de Quercus en Veracruz, con
fustes rectos y muchas epífitas. El área está destinada a la ganadería
bovina, lo que indica que el bosque original fue transformado.
can diversas cortinas artesanales decoradas con bellotas y
pequeños canalillos de bambúes nativos. Constituyen un
trabajo excepcional de los artesanos involucrados quienes
generalmente son mujeres indígenas.
En México empleamos el término “encino” para referirnos a los árboles que presentan hojas estrechas y cortas, y
llamamos “encino roble” a aquellos con hojas grandes en
longitud y anchura; una clasificación más o menos convencional y práctica. Pero los lugareños y silvicultores (cultivadores de árboles) que habitan y viven del bosque, son
capaces de diferenciar, a simple vista, dos clases de encinos: blancos y rojos. Más adelante le comentaré algunas
características excluyentes, sin olvidar decirle que algunos
intelectuales de la taxonomía llegan a incluir también a
los llamados “encinos negros”. No obstante éstos están en
controversia y han pasado de un extremo a otro. De todas
formas es bueno saberlo.
Agricultura
La palabra latina Quercus (encino) parece proceder del
griego Kerkaleos, que quiere decir “duro”. Probablemente
esto se deba a que la madera de estos árboles es muy dura,
tan dura que difícilmente la penetran los clavos y la polilla.
A este respecto le comento que varias iglesias y fortalezas
de antaño, así como ciertas embarcaciones, empleadas durante la primera y segunda guerra mundial, fueron construidas con esta clase de madera y algunas todavía permanecen
en buenas condiciones.
Otros creen que el origen de la palabra encino es céltica “Käer”-“quez”, que significa “hermoso árbol”. Aunque
dentro de este grupo hay varias especies que no resultan tan
atractivas que digamos, si los examinamos desde un punto
de vista fisonómico y estructural. Pero sea cual sea el ori30
Distribución.
México y China están considerados como los principales centros de diversificación de los Quercus, siendo México el país con la mayor representación de este grupo. ¡Qué
afortunados por poseer este honroso patrimonio natural!
Y aunque el número de especies varía según el criterio de
las diferentes autoridades taxonómicas, la estimación más
conservadora sugiere que nuestro país alberga alrededor
de 150 especies, localizándose la mayor diversidad hacia
el centro y sur (Rzedowski, 1978; Nixon, 1993a; Zavala,
1995a) ¡Indiscutiblemente una riqueza que ningún otro
país ostenta!
Un detalle que produce cierto orgullo está en nuestro
emblema nacional mexicano, precisamente donde posa la
imagen del águila devorando a una serpiente de cascabel.
Tome por favor una moneda y vea hacia su lado inferior
izquierdo. Verá que está decorado por una rama con cuatro
hojas lobuladas y tres pares de bellotas. ¿La pudo observar? La especie no la puedo precisar, pero muy probablemente, por la morfología de sus hojas, se trata de Quercus
sanchez-colinii, especie descrita por el profesor Maximino
Martínez, en 1953, en honor al Ing. Salvador Sánchez Colín, gobernador del Estado de México. Otros autores consideran que la especie más bien corresponde a Quercus robur, de procedencia europea, ya que en México no existen
plantaciones de ésta.
Otro rasgo importante lo encontramos en la ciudad de
Nogales, Sonora, cuyo escudo está bien representado por
Quercus emoryi, también llamado “bellota prieta”, un árbol que abunda en esos territorios. En esta zona árida y
semiárida del país es muy común hallar en los mercados
regionales esta bellota o nuez del encino, la cual se emplea
para elaborar harina o sencillamente se consume tostada y
hasta hervida. Algunas personas la consumen en fresco y
recién cortada. ¡Un excelente y tradicional alimento mexicano! De acuerdo con varios historiadores cosmogónicos,
los hombres gigantes que habitaron nuestro país, comían
bellotas y hasta arrancaban árboles con sus manos.
Los encinos mexicanos son de amplia distribución, con
algunas especies de distribución restringida y hasta disyunta. Quizás usted está pensado que los encinos son exclusivos del clima templado-frío, no obstante, hay especies que
predominan en condiciones tropicales, áridas y semiáridas.
Este gran grupo constituye, junto con el género Pinus sp.,
uno de los elementos más característicos de la vegetación
aunque hay reportes de ejemplares históricos que sobrepasan los 1,500 años (Trelease,1924). Habría que estudiar
más minuciosamente aquellas especies de hábito rizomatoso y correlacionar su edad. Algunas personas, entre las que
figuran nuestros padres y abuelos, han llevado una vida que
fácilmente se asemeja a la de un encino; muy longeva y de
buena madera, como dijeran las voces de vuestro terruño.
Usos e importancia
¿Ha pensado usted para qué sirven estos árboles tan longevos y de madura tan dura? ¡Seguramente que sí! Que le
parece si hacemos un breve repaso y vemos el grado de
pertinencia de los Quercus en su localidad.
forestal de los sistemas montañosos y escarpados del país
(McVaugh, 1974). En todo este gradiente climático podemos localizar importantes bosques de encinares puros, dominados generalmente por una o más especies; aunque en
algunas regiones ya sólo quedan pequeños parches o relictos de estos bosques.
También los podemos hallar cohabitando con los pinos,
formando así los de pino-encino. De igual forma, el bosque mesófilo de montaña o bosque de niebla y en algunas
variantes del matorral xerófilo alberga importantes especies de Quercus. Y es posible hallarlos dentro del bosque
tropical perennifolio, bosque tropical caducifolio, bosque
tropical subcaducifolio, matorral subtropical, vegetación
sabanoide, pastizal y palmar. En muy raras circunstancias
podemos encontrar algunos individuos asociados al ecosistema de manglares.
Existen encinos en todas las entidades federativas con
excepción de Yucatán. Los hallamos desde el nivel del mar,
en donde Quercus oleoides resulta ser la especie más dominante, hasta más allá de los 3,500 msnm, donde Quercus
laurina, Quercus rugosa y Quercus crassifolia se observan
con mayor frecuencia. ¡Una riqueza y diversidad forestal
moldeada a lo largo y ancho del territorio!
Los encinos también evitan las tolvaneras, el abatimiento de los mantos acuíferos, la desecación y el azolve de
presas, entre otros aspectos de índole ecológica. Y por si
esto fuera poco, constituyen un alto potencial de atractivo paisaje escénico, en donde numerosas epifitas como las
orquídeas, bromelias, peperomias y cactus, conforman importantes nichos ecológicos de la complicada cadena trófica. Un solo árbol constituye un complicado conjunto de
diversos ecosistemas en acción. Son asimismo el hábitat
de numerosos animales como venados, tigrillos, guajolote
silvestre, víboras, entre otros.
Por otra parte, cuando vamos al campo y contemplamos estas masas arboladas de encinos o diversas asociaciones de éstos, nos preguntamos ¿cuántos años tendrá éste o
aquel árbol? La respuesta resulta ser asombrosa, ya que los
encinos (Quercus sp.) son árboles cuya longevidad se puede estimar hasta en siglos. Se calcula que el término medio
de vida para estos árboles oscila entre los 150 y 200 años,
Los usos que se le debe dar a los encinos dependerán
principalmente del objetivo, así como de las características
anatómicas y estructurales de su madera, las cuales difieren
a nivel de especie y hasta de subgénero. Así, por ejemplo,
la madera de los encinos blancos (subgénero Lepidobalanus) se considera más resistente a la putrefacción que la de
los encinos rojos, y se emplea en la fabricación de barricas
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Agricultura
Barricas de madera de Quercus sp., hechas de manera rústica para
almacenar licor de maracuyá, zarzamora y naranjón durante varios
años. ¿La bebida moderna de los hijos de los dioses o fomento del
mal?
La principal importancia que se ha podido constatar sobre los encinos en nuestro país, es como fuente de carbón
vegetal y madera para la industria y como leña, ya que su
poder calorífico en muy alto y con lenta combustibilidad.
¡Excelentes brazas para azar la carne y hornear el pan horneado! No obstante su uso incluye cualquier cosa que pudiera imaginarse y fabricarse con madera, lo cual va desde
muebles, artesanías y construcciones diversas. También
debe subrayarse su preponderante papel ecológico, pues
los bosques de encino son los mejores biomejoradores edáficos, ya que propician el desarrollo y el rejuvenecimiento
del suelo, permitiendo un control natural y eficiente de la
erosión. Para las plantas de ornato o urbanas, incluyendo
hortalizas, la tierra procedente de los encinares resulta ser
el mejor medio para su desarrollo y crecimiento. Desafortunadamente no contamos con suficientes proyectos para el
aprovechamiento y la comercialización de tierra de monte
procedente “de encinares”, autorizados por la Secretaría
de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT),
pero este sería un negocio rentable y también sustentable.
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enteras o de s er dentadas entonces aris tadas , nunca
ENC INOS ROJOS
redondeado- lobadas . Las es cam as de la cúpula de la
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ápice. La s uperficie interna del pericarpo glabra.
para el añejamiento en la industria vinícola. En México se
ha empleado este tipo de barriles para almacenar y fermentar el pulque, la bebida de nuestros dioses aztecas. También
se fabrican armazones para construcciones diversas, cajas
para empaques y embalajes, durmientes para vías de ferrocarril y del metro, postes para cercas, pilotes para minas,
jaulas para animales y para obtener celulosa en la industria papelera. En contraste, la madera de los encinos rojos
(Subgénero Erytrobalanus) se prefiere para pisos, lambrines, chapa, muebles, cabos, mangos de herramientas, utensilios agrícolas y domésticos, culatas, hormas para calzado,
partes de instrumentos musicales (pianos, guitarras), juguetes y artesanías. ¡Sin duda, un recurso multiusos y considerado como un acero vegetal!
Entre las características contrastantes que nos permiten
diferenciar a los dos grupos de encinos presentes en México están las siguientes:
Con las bellotas (botánicamente es más correcto decir
“nueces”), se puede alimentar a diversos animales, tales
como cerdos, venados, conejos, vacas, etcétera. Y ya que
estamos hablando de alimento con bellotas, que tan ricas
son en almidones, permítame recordarle que uno de los mejores jamones que se consume en el mundo, es el jamón
Ibérico, el cual se obtiene a base de alimentar a los puercos
o marranos con bellotas de encinos y alcornoques, así como
de hierbas de las dehesas en donde los animales campean
con toda libertad. ¡Un jamón casi vegetariano! ¿No cree usted? La Península Ibérica situada en el continente europeo,
ha estado poblada durante milenios por el bosque mediterráneo, compuesto fundamentalmente por encinas (Quercus ilex), alcornoques (Quercus suber), quejigos (Quercus
lusitanica), retamas y madroños, por lo que muy probablemente el ciclo productivo de los cerdos incluiría un período
de engorde con bellotas desde tiempos inmemoriales.
ENCINOS BLANCOS
En este otro grupo o
subgénero Lepidobalanus, encontraremos hojas enteras,
redondeado-lobadas y dentadas, esencialmente mucronadas, nunca aristadas. Las escamas de la cúpula de la bellota
generalmente muy engrosadas hacia la base y laxamente
adpresas en el ápice. La superficie interna del pericarpo
glabra.
En México, varias ciudades conservan huella de la cultura española, y es posible adquirir el rico jamón Ibérico y
diversos embutidos. Cuando visite, por ejemplo, la montaña Cofre de Perote, situada en el estado de Veracruz, no se
olvide de saborear una rica torta de jamón serrano, acompañada de una taza de chocolate a la española. Esto en la
ciudad obligada para el acceso a dicha montaña, Perote,
Veracruz. Lamentablemente en México no contamos con
proyectos innovadores y de gran impacto respecto al uso
de bellotas como alimento, sea humano o animal. Lo más
que se está logrando es establecer Unidades Productoras de
Germoplasma Forestal (UPGF), con fines de producción y
comercialización de semillas para la producción de planta
forestal que se destina los diversos programas de reforestación.
Por otra parte, la corteza y las agallas que presentan
algunas especies en sus hojas, donde se alojan huevecillos y
larvas de ciertos insectos de la familia Cynipidae, contienen
alrededor de 60 a 70 % de taninos los cuales tienen un uso
industrial (curtiduría de pieles) antiquísimo y medicinal.
La medicina tradicional recomienda hacer gárgaras con
cocción de cortezas de encino, para corregir los dientes
Y el hombre, en su papel de omnívoro, llega a consumir
algunas bellotas de sabor agradable, como las de Quercus
emoryi que son muy comunes en ciertos mercados de la
región Norte de Sonora y Chihuahua, México, donde las
comen cocidas o crudas, siendo su sabor amiláceo, dulzón,
ligeramente amargo, las cuales contienen almidón, grasa,
azúcar y sustancias astringentes.
ENCINOS ROJOS Este grupo o subgénero Erytrobalanus, presenta hojas enteras o de ser dentadas entonces
aristadas, nunca redondeado-lobadas. Las escamas de la
cúpula de la bellota escasamente engrosadas de la base y
en general estrechamente adpresas en el ápice. La superficie interna del pericarpo de la nuez tomentosa.
Agricultura
destemplados. Según los curanderos de diversas etnias,
esto amarra la dentadura. También se usa esta cocción para
curar las llagas bucales y combatir la caída del cabello
(alopecia).
La obtención del corcho es otra práctica antiquísima de
la industria europea, muy extendida en el Mediterráneo, el
cual se extrae del llamado alcornoque (Quercus suber), un
árbol maravilloso por la facilidad de regeneración y manejo de su corteza. Sin olvidar que los tapones de corcho con
los que todavía se sellan las botellas de los finos vinos de
mesa, exigen el apoyo del casi extinto destapa corcho.
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En el continente europeo, principalmente en la Península
Ibérica, se emplean bellotas desde hace muchos años como
alimento humano. Se elabora harina y diversos subproductos entre los que figura el café de bellota. Han sido consideradas como el “Alimento de la Edad de Oro”. En diversas
entidades federativas de nuestro país, durante la época más
seca del año, cuando se presenta el estiaje, es decir, que escasea el agua y el forraje, los campesinos recolectan follaje
tierno de algunas especies de encinos, tales como Quercus
resinosa y Quercus potosina para alimentar a sus chivos y
vacas. Hasta donde se conoce, esta improvisada dieta no
demerita la calidad de la carne ni de la leche.
¡Una alternativa que hay que seguir promoviendo!
Conclusiones.
A pesar de la gran cantidad de beneficios que brevemente hemos repasado en esta intromisión, la acelerada agresión contra la vegetación debida a la tala inmoderada, a los
incendios periódicos, a la apertura de nuevas áreas agropecuarias, ha estado reduciendo y hasta extinguiendo el hábitat de las especies de este género y de las comunidades
vegetales donde estas viven. Basta con sólo observar lo que
está ocurriendo en este preciso instante con la vegetación
del alrededor donde usted vive. ¡Qué lamentable seguir dejando que los actuales modelos desarrollo socioeconómico
sigan despilfarrando a diestra y siniestra el “patrimonio natural del México”!
Esta situación es preocupante y habría que tratar de cambiar el rumbo que se está dando a los recursos forestales en
definitiva. Aunque México cuenta con la mayor diversidad
de especies de encinos, poco se conoce sobre su ecología,
su reproducción en vivero, establecimiento y adaptación
en campo, cosecha e industrialización de la madera, entre
otros aspectos. En materia de mejoramiento genético de los
encinos estamos en las penumbras; ni tan siquiera estamos
¡Sí, leyó usted bien! ¡Que produzcan mayores ingresos
económicos! Pero más bien esto obedece a una gran deficiencia en la demanda comercial rentable y a la carencia de
una eficiente infraestructura silvícola de vanguardia como
son ya los aserraderos fijos o portátiles, con sierras ahorradoras de madera (menor desperdicio de aserrín) y hasta con
sistemas laser.
También se requiere de estufas secadoras funcionales
de mayor capacidad, así como nuevas innovaciones para
el tratamiento, la conservación y construcción con madera
de encino. Todo ello plantea enormes retos y posibilidades
para la investigación y transferencia de una tecnología vinculada con la transdiciplinariedad del subsector forestal. Mi
recomendación es: ¡Cambiemos el rumbo y seamos como
esa ardilla, siempre preocupados por conservar la bellota!
¡No permitamos que esta era de cambio climático liquide
por completo a los Encinos (Quercus sp.)!
Literatura consultada:
Martínez, M. 1953. Los encinos de México III. An.
Inst. Biol. Univ. Nac. Autón. Méx. 24 (2): 237-271.
McVaugh, R. 1974. Fagaceae. Flora Novo-Galiciana.
Contr. Univ. Mich. Herb. 12(1): 3-93.
Nixon, K. C. 1993a. The genus Quercus in Mexico.
En: Ramamoorthy, T. P., R. Bye, A. Lot, and J. Fay (eds.)
Biological diversity of Mexico: origins and distribution.
Oxford University Press. New York. pp. 447-458
Rzedowski, J. 1978. Vegetación de México. Editorial
Limusa. México. 432 pp.
Trelease, W. 1924. The american oaks. Mem. Nat.
Acad. Sci. 20: 1-255.
Zavala Ch., F. 1990. Los encinos mexicanos: un recurso desaprovechado. Ciencia y Desarrollo XVI (95):
43-51.
Zavala Ch., F. 1995a. Encinos hidalguenses. Universidad Autónoma Chapingo. Chapingo, México.133 p.
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Agricultura
De derecha a izquierda estas nueces o bellotas corresponden a
Quercus insignis y Quercus candicans , presentes en Veracruz, México.
Los frutos del lado derecho son los más grandes y pesados que he
trabajado dentro del género. ¡Imagínese andar bajo un bosque en
plena época de fructificación! ¡Qué tal alimentar cerdos con estas
nueces!
recapacitando en ello. Adentrados en este siglo XXI, cuando tanto se aclama por la sustentabilidad y sostenibilidad
del medio ambiente, se precisa desaprender y reaprender
conspicuas medidas de conservación y restauración que
nos permitan perpetuar este valioso recurso forestal.
En este contexto, organismos como la Comisión Nacional Forestal (CONAFOR) y diversas ONG´s, han venido
promoviendo el uso de los Quercus sp. en sus programas de
reforestación nacional, estatal y local. Pero a pesar de este
loable esfuerzo, resulta paradójico observar que en varias
comunidades, los propietarios del bosque y algunos técnicos forestales, tratan de eliminar a los encinos de sus predios. Esta desestimación se debe a que los encinos crecen
en lugares donde, en teoría clásica, debería haber pinos u
otras maderas más comerciales.
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