Cinco documentos sobre el consumo responsable

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Cinco documentos sobre el consumo
responsable
Inmaculada Cubillo
Mª Jesús Pérez de la Romana
Cáritas Española
Sumario
1. La apuesta por el decrecimiento. ¿Cómo salir del imaginario dominante?.
2. Cómo vivir sin acabar con el planeta: manual para jóvenes inquietos y adultos preocupados.
3. Guía para un consumo responsable: el papel de los y las consumidoras responsables.
4. Reflexiones para educarnos mejor desde el consumo.
5. Consumo, luego existo: poder, mercado y publicidad.
El consumo responsable o informado propone dar al consumidor toda la
información necesaria para que se enfrente al mercado con mejores criterios,
de modo que pueda ejercer su voluntad más que dejarse llevar por el impulso consumista y el reclamo de la publicidad —engañosa o no—. Con una
aproximación adecuada, el consumidor puede situarse con ética ante la economía, también ante la propia. Es una ética que solemos aplicar a la mayoría
de decisiones que tomamos, pero que parece no tener cabida cuando se trata
de comprar.
En este número de Documentación Social proponemos cinco referencias de
diferente naturaleza (referencias bibliográficas, informes, materiales didácticos…) que hemos considerado que pueden proporcionar una serie de
instrumentos que concilien este divorcio. Son materiales que —entre otros muchos existentes— explican el consumo responsable desde cinco perspectivas:
la primera, desde la nueva Teoría del Decrecimiento La apuesta por el decrecimiento, ¿cómo salir del imaginario dominante? donde básicamente se
apuesta por la austeridad material y el desarrollo de la persona en todos sus
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ámbitos internos. En el decrecimiento priman las relaciones humanas sobre las
económicas. La segunda, Cómo vivir sin acabar con el planeta, manual para
jóvenes inquietos y adultos preocupados, es un material pedagógico para explicar a los jóvenes, invitarles a la acción y responder a las dudas de los
adultos, seguramente más acostumbrados al sistema de consumo y por tanto,
cuestionando menos la posibilidad de modelos de consumo alternativos. La
tercera, un informe de la Confederación Española de Cooperativas de Consumidores y Usuarios e HISCOOP, Guía para el consumo responsable: el papel
de los y las consumidoras en la responsabilidad social de la empresa, que
ofrece propuestas concretas para crear —o trasformar— las empresas social y
medioambientalmente responsables. La cuarta, una propuesta de Reflexión
para educar mejor desde el consumo responsable, acercándola al entorno familiar, desde donde se conciben, seguramente, los modos de organizar el
consumo, y por tanto, el hábito de ser consumidores mas responsables.
La quinta, entre los materiales de la campaña «Consume hasta morir», se
propone la lectura de Consumo, luego existo: poder, consumo y publicidad,
que analiza con una dialéctica crítica y entretenida, el papel —y el coste para
cada ciudadano— de la publicidad en las decisiones personales y colectivas
sobre el consumo.
El valor añadido de todas las referencias indicadas es que incorporan los
enlaces a otros documentos y fuentes de información que amplían estas apasionantes propuestas.
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«LA APUESTA POR EL DECRECIMIENTO. ¿CÓMO SALIR DEL
IMAGINARIO DOMINANTE?» LATOUCHE, SERGE. ICARIA,
COLECCIÓN ANTRAZYT, 2008.
La Teoría del Decrecimiento no es nueva. El economista rumano Nicholas
Georgescu-Roegen ya habló de la necesidad de decrecer en la década de 1970.
Serge Latouche retoma dicha teoría y la hace actual, ofertándola como solución posible a los problemas globales que el crecimiento económico, tal como
lo vivimos ahora, está produciendo.
El decrecimiento tiene como meta, sobre todo, insistir fuertemente en abandonar
el objetivo del crecimiento por el crecimiento, objetivo cuyo motor no es otro que la
búsqueda de beneficio por los poseedores del capital y cuyas consecuencias son desastrosas para el medio ambiente (p.16).
El punto de partida es mostrar el absurdo que supone pretender un crecimiento ilimitado en un planeta que es finito. El crecimiento se ha convertido
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en una finalidad en sí misma. Y esto no es sostenible. Por tanto, la sociedad de
crecimiento no es deseable.
En la página 49, Ivan Illich dice: «la buena noticia es que no hace falta, en
primer lugar, renunciar a nuestro modo de vida para poder evitar los efectos
secundarios negativos de algo que podría ser bueno en sí mismo —como si tuviéramos que arbitrar entre el placer de un manjar exquisito y los riesgos que
comporta—, al contrario; lo que pasa es que el manjar es intrínsecamente
malo, y que seríamos mucho más felices evitándolo. Vivir de otra manera,
para vivir mejor».
Latouche entiende que la sociedad de crecimiento no es deseable, al menos, por tres razones:
1. Engendra una buena cantidad de desigualdades e injusticias.
2. Crea un bienestar considerablemente ilusorio.
3. El crecimiento no suscita ni para los propios «pudientes» una sociedad
convivencial, sino una «antisociedad» enferma de su riqueza.
«El decrecimiento no es recesión» (p. 88). Implica la apuesta, no ya por un
modelo económico, sino por un modelo de vida, que supone caer en la cuenta
de lo innecesarias que son tantas cosas para que las personas seamos felices. El
decrecimiento es una apuesta por la austeridad material y el desarrollo de la
persona en todos sus ámbitos internos. Implica cuidar el planeta porque es la
casa común y no hay otro lugar al que ir si lo destruimos. En el decrecimiento
priman las relaciones humanas sobre las económicas.
Si la primera parte del libro se ha planteado ¿Por qué el decrecimiento?; la
segunda presenta su aplicación práctica ¿Cómo llevar a cabo el decrecimiento?
Así, lo primero que se debe tener en cuenta son los ocho principios (las 8 R)
que enmarcan su acción y que son los siguientes: Reevaluar, Reconceptualizar,
Reestructurar, Redistribuir, Relocalizar, Reducir, Reutilizar y Reciclar.
Por último, Latouche se plantea si tendrá el Sur derecho al decrecimiento.
La respuesta es afirmativa desde ese concepto positivo de la teoría. «La ruptura de la dependencia (del Sur respecto del Norte) es, fundamentalmente más
cultural que económica» (p. 228). «Es esencial denunciar la impostura del crecimiento para el Sur, porque ésta es sinónimo, tal como lo es para el Norte, de
una guerra económica (con sus vencedores, y peor aún, sus vencidos), así
como de un pillaje sin límites de la naturaleza, de la occidentalización del
mundo y de la uniformización mundial, y por último, del genocidio, o por lo
menos del etnocidio de todas las minorías indígenas». (p. 229).
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En esa relación Norte - Sur, los principios son:
– Para el Norte (respecto del Sur): Reducir, Redistribuir y Restituir.
– Para el Sur (respecto de del Norte y para sí mismo): Ruptura (con el Norte
en cuanto al sistema económico dominante), Renovar, Reencontrar, Reintroducir, Recuperar, Reevaluar, Reconceptualizar, Reestructurar y Relocalizar.
El decrecimiento invita a un replanteamiento de la vida tal y como la entendemos para buscar caminos nuevos en todos los ámbitos (relaciones
comerciales, recursos energéticos, consumo, relaciones laborales, ejercicio de la
democracia, participación popular, relaciones personales, educación, etc.) de
manera que vivir sea un regalo para todos, no sólo para unos pocos.
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CÓMO VIVR SIN ACABAR CON EL PLANETA: MANUAL
PARA JÓVENES INQUIETOS Y ADULTOS PREOCUPADOS. SETEM(1)
• Déjate sorprender por el poder que tienes en tu vida diaria. Esta Guía pretende
ayudarte a descubrirlo.
• ¿Te gusta navegar? Te sugerimos webs donde podrás buscar más información e
iniciativas para pasar a la acción.
• ¿Qué tal si propones actividades en tu centro educativo? Te damos algunas
pistas.
• Y puedes compartir tus descubrimientos con tu familia, con tu grupo… ¡anímales a ser parte de la solución!
Con esta introducción, el manual de SETEM «Servicio al tercer mundo»
ofrece de modo muy pedagógico explicaciones y consejos cotidianos para un
consumo responsable en todas las facetas cotidianas. Advierte de los cambios
que se están dando en el planeta, tales como tomar el sol, por el adelgazamiento de la capa de ozono y la subida de las temperaturas, los incendios y la
deforestación de la Amazonia, la proliferación de enfermedades respiratorias… Todo ello muestra cómo se maltratan los recursos naturales: la basura –
se generan 500 kilos por persona cada año y va en aumento; la energía —nos
pregunta— ¿Serías capaz de decir cuántas veces al día consigues, con un sólo
dedo, encender la luz, poner en marcha el ordenador, la tele, el vídeo, el DVD,
el equipo de música, la videoconsola…?; el agua— con el agua que se utiliza
en un campo de golf, se podría abastecer una ciudad de 12.000 habitantes, el
(1) http://madrid.setem.org/descargasweb/ComoVivirsinAcabarconelPlaneta-SETEMMadrid.pdf
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comercio justo— con la información de la procedencia de los productos que
consumimos y las consecuencias para el mercado mundial y los derechos laborales—, el uso del papel — una tonelada de papel reciclado ahorra unos quince
árboles. Y además, ahorra agua y energía, contamina menos y genera menos residuos.la compra de ropa —presentando especialmente la Campaña «Ropa Limpia»— y el transporte, apostando por el transporte colectivo y por los paseos
urbanos.
Cómo vivir sin acabar con el planeta forma parte del programa «Norte-Sur:
un viaje de ida y vuelta», organizado por tres ONG: FERE-CECA Madrid, InteRed y SETEM Madrid, con el apoyo de la Comunidad de Madrid. El programa
gira en torno al comercio justo y el consumo responsable, la interculturalidad y
la equidad de género. Se dirige prioritariamente al alumnado, al profesorado
y a los padres y madres de los centros escolares de la Comunidad de Madrid,
pero se extiende a la sociedad madrileña en su conjunto y ofrece materiales didácticos, formación del profesorado y actividades de sensibilización.
El manual advierte de la facilidad de ser un consumidor «irresponsable»
porque la publicidad nos vende que se llega «¡A la felicidad por el consumo!
Se cuela en tu vida desde la pantalla del televisor, del cine o del ordenador, te
persigue en cuanto sales de casa, desde cada rincón de la ciudad, está al borde de la carretera, en la parada del autobús y en el metro, llena el buzón de tu
casa y hasta te llama por teléfono… Te ofrece un cuerpo perfecto, lo último en
moda, un coche con el que ligarás, llegarás a los confines de la tierra y serás feliz… Es la publicidad, ¡imposible evadirse de ella!».
A través de claras explicaciones y prácticos ejemplos, intenta dar una vuelta a los argumentos de consumo tradicional, cuestionando el uso y la compra
convencional de los bienes de consumo e invita al cambio de actitudes para no
«terminar con el planeta».
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GUÍA PARA UN CONSUMO RESPONSABLE:
EL PAPEL DE LOS Y LAS CONSUMIDORAS RESPONSABLES(2)
Está editada por el Observatorio de Responsabilidad Social Corporativa e
Hispacoop. El observatorio está promovido por varias organizaciones no gubernamentales, sindicatos y organizaciones de consumidores, mientras que
Hispacoop es la plataforma que representa a confederaciones de consumidores
y usuarios ante foros nacionales e internacionales.
(2) http://www.intermonoxfam.org/cms/HTML/espanol/2721/Guia_Hipacoop_castellano.pdf
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Dedica sus páginas al análisis y propuestas para el consumidor en la Responsabilidad Social de la Empresa: la Responsabilidad Social Corporativa
(RSC) o de las Empresas (RSE) como concepto de gestión empresarial social y
medioambientalmente responsable, está omnipresente en las esferas políticas
y económicas, las agendas de las organizaciones no gubernamentales (ONG),
organizaciones de consumidores y sindicatos.
Cuando se habla de RSC, se apunta en primer lugar a las empresas como los
actores principales en el desarrollo e implementación de este concepto y en la
consecución de un desarrollo sostenible. Este enfoque refleja el nuevo papel de
la empresa en el siglo XXI, que se traduce en enormes cotas de poder tanto en
el ámbito económico —52 de las 100 mayores economías del mundo están en
manos de empresas multinacionales— como en el político, y que en muchas
ocasiones escapan al control del Estado.
También lleva el debate —y las propuestas— a las Administraciones Públicas, tanto desde su posición de órgano regulador y de fomento del concepto
de RSC, como por su potencial incentivador a generar cambios en los comportamientos empresariales a través de su papel como consumidor, dado el
importante volumen de compras y contrataciones públicas.
A pesar de repartir estas responsabilidades, la Guía pretende acercarse a la
RSC desde el papel que puede desarrollar el consumidor particular, quizá el
actor más importante y con mayor potencial en el fomento de la RSC. Lo define como a una persona informada y consciente de sus hábitos de consumo,
que además de conocer y exigir sus derechos como consumidor, entiende que
nuestros hábitos de consumo deben ser sostenibles y responsables, que nuestro consumo debe guiarse por ciertos criterios sociales y medioambientales
para garantizar un entorno saludable y justo para toda la humanidad, no solamente en la actualidad, sino también para las generaciones venideras.
Explica las muchas razones por las que deberíamos ser consumidores RES
(responsables en la sociedad).
– Contribuir activamente a que sean efectivos los derechos de información, elección y reclamación de los consumidores y usuarios para
fomentar la RSE.
– Solidaridad y respeto hacia todas las personas implicadas en los procesos de producción de los productos, o la prestación de servicios que
disfrutamos.
– Esta solidaridad se basa en la consciencia de vivir en una comunidad
global. No solamente nos debemos preguntar: qué efecto tiene mi consumo en mí, sino también en los demás.
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– Proteger el medio ambiente y dejar a las generaciones venideras un entorno saludable. Conscientes del impacto medioambiental y los residuos
que provoca nuestro consumo, no solamente pensamos en el momento
en el que disfrutamos del producto o servicio, sino también en el antes y
el después
«Un consumo responsable, no es sólo un deber moral, sino también como
un derecho». Como consumidores tenemos ciertos derechos que, si se cumplen
y aprovechan, pueden guiar y apoyarnos en un consumo responsable. Tenemos
el derecho de elegir, tanto individual como colectivamente; el derecho a una información completa y veraz sobre los bienes y servicios que se nos ofrecen; y el
derecho a organizarnos y actuar a través de asociaciones de consumidores. Y
podemos incidir en el entorno social y empresarial que nos rodea.
Para ello, se acerca a temas como la energía limpia, el consumo del papel,
los productos químicos, los desechos y las basuras, y muy especialmente, las
finanzas éticas, como una alternativa a la banca tradicional. Da opciones, ofrece el marco jurídico y legislativo en Europa y enlaza con otras buenas
direcciones para profundizar y proponer estrategias y acciones de consumo
empresarial responsable.
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REFLEXIONES PARA EDUCARNOS MEJOR DESDE EL CONSUMO(3).
EIDES (ESCOLA IGNASIANA D ‘ESPIRITUALITAT).
VARIOS COLABORADORES.
Al fundar EIDES, desde la editorial ignaciana, explican que no querían limitarse al estudio de los escritos de San Ignacio, sino que pretendían estudiar
y exponer el legado ignaciano como medio para profundizar en la espiritualidad, entendida como una vida cristiana consciente y profunda. De acuerdo
con este propósito, por un lado contribuyen al estudio de los textos ignacianos
a través de seminarios y cursos. Por otro, también mediante cursos y seminarios, potencian el conocimiento de la espiritualidad cristiana inspirándonos en
el carisma ignaciano, «una excelente pedagogía para una vida cristiana consciente, creativa y profunda en medio de la sociedad».
Estos cuadernos de la colección AYUDAR, pretenden facilitar a los padres
elementos que favorezcan y dinamicen el diálogo entre ellos y con otros padres sobre cuestiones educativas, de manera que pueda ayudarles en el
camino de crecimiento de sus hijos.
(3) http://www.pmaria-santacruz.org/Textos/escuela%20padres/Reflexionemos%20para%20educar%20mejor.pdf
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Además, la metodología que ha motivado estos trabajos guarda un profundo parecido con la pedagogía ignaciana, expresada en los Ejercicios Espirituales
y confirmada por la tradición ignaciana: experiencia-reflexión-acción.
En estas reflexiones se apuesta por un enfoque positivo y crítico para
aprender a consumir bien, manteniendo criterios propios, ya que la visión negativa del consumo está bastante generalizada. Faltan experiencias positivas
del hecho de «consumir»; en este aspecto, la dimensión educativa de la familia es muy importante. «… se puede hablar de una relación positiva con los
objetos, de un auténtico placer de consumir, en tanto que seamos capaces de
disfrutar de las cualidades de las cosas, de la satisfacción de estrenarlas, utilizarlas y aprovecharlas. Son auténticos valores positivos para un consumo
creativo en la vida diaria».
Propone debatir en el entorno familia que hay un consumo ordinario y un
consumo extraordinario, unas necesidades más básicas y otras más superfluas… y que no todo es posible porque «existe una cierta idea entre nuestros
niños y adolescentes de que es posible hacerlo todo y, por lo tanto, también
todo se puede comprar, todo se puede consumir. No obstante, hay que discernir continuamente y aprender dónde están los límites».
Y no todo es igual ni igualmente necesario: «un aspecto negativo del fenómeno socializador de los medios de comunicación es la uniformidad en lo que
se refiere a los productos de consumo: todo parece tener el mismo valor (coches, viviendas, perfumes, productos de alimentación, juguetes…).» Propone,
entonces, en el entorno familiar recuperar, en cuanto al consumo, la dimensión
de lo extraordinario. Existen diferencias entre los objetos, existen diferentes
valores en las cosas y hay que reivindicarlo.
Asimismo, en relación con los espacios televisivos como grandes difusores
de necesidades para el consumo entre pequeños y mayores, parece conveniente
entrar en diálogo con los hijos, tal vez mirando juntos algunos programas y presentar, activamente si es necesario, una línea de valores. Recomienda, por
ejemplo, hablar con los niños sobre la publicidad de productos dirigidos a ellos.
Ya que las primeras actitudes frente al consumo se viven en la familia, cada
vez es más importante un testimonio positivo desde la familia, y una educación que ofrezca recursos críticos, enseñando a discernir en la compra y
valoración de los objetos.
Una buena educación del consumo ha de ofrecer recursos para hacer frente a los estímulos que incitan a consumir sin criterio.
Los padres pueden revisar su propia actitud como padres ante el consumo
propio porque se consume en función de un modelo implícito de gastos que se
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tiene: qué se hace en casa, cómo se gasta, cómo se compra… la previsión de los
gastos domésticos puede ser, de algún modo, organizada entre todos y todas.
Se trata de fomentar un cierto sentido común administrador. «Por ello entendemos un espacio en la relación familiar en el que se puedan verbalizar las
actitudes de consumo familiar y en donde los hijos puedan elaborar los motivos de sus respuestas o decisiones.»
Estas y otras pistas sobre las orientaciones de consumo en la economía familiar facilitan a los miembros de la familia la visión de que el consumo no es
sólo una actitud personal, sino que tiene una dimensión social, añadiendo la
dimensión de solidaridad para quien tiene menos capacidad adquisitiva y, sin
embargo, el mismo derecho a disfrutar de los bienes de la tierra.
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«CONSUMO, LUEGO EXISTO: PODER, MERCADO Y PUBLICIDAD»,
DE TORRES, JOAN. ICÀRIA, 2005. CAMPAÑA CONSUME HASTA MORIR,
DE ECOLOGISTAS EN ACCIÓN.
Alguien dijo: No hay riesgo en dejar que todo el mundo haga lo que quiera cuando se está seguro de conseguir que se quiera aquello que uno pretende que se haga.
Con esta introducción, el libro explica el poder de la publicidad y arremete, página tras página, contra esta maquinaria de sueños consumistas, de un
modo desenfadado pero muy documentado. Explica con una dialéctica interesante y creativa cómo la publicidad mueve nuestras conciencias y las
identifica con nuestros bolsillos: marcas comerciales. «Promesa y discurso que
se nos revela como el lenguaje básico de una civilización organizada por y
para la mercancía. Hoy quizás ya no sea muy exagerado afirmar que vivimos
sumergidos en un gran anuncio.»
Esta es la tesis central del presente trabajo: aquí y ahora el complejo comercial- publicitario (CC-P) es la máquina privilegiada mediante la cual la
lógica de la expansión y concentración de lo material organiza su influencia y
dominio sobre la conciencia de «lo real», Influencia y dominio como resultado
de un intercambio o retroalimentación, de un flujo comunicativo.
¿En qué consiste este intercambio?
1. Una vez cubiertas las necesidades elementales de comida, cobijo y abrigo, los humanos tendemos a las satisfacciones imaginarias de emociones, sensaciones e ilusiones.
2. El actual nivel de desarrollo tecnológico y científico-técnico otorga un potencial
prácticamente ilimitado para detectar, procesar, configurar y satisfacer nuestros sueños.
La lógica del mercado y la mercancía, a través del CC-P, organiza y dirige este poder.
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3. El CC-P se nos revela como una maquinaria social privilegiada y especializada
en el procesamiento y modelación de nuestros deseos y ensueños elementales.
… Estamos hablando de un campo perceptivo en el que el individuo sólo puede reconocer el propio deseo como verdadero y legítimo sí y sólo sí éste es reflejado en una
mercancía. Así se crean las necesidades de poder y posesión de lo material, el consumismo —que no el consumo— que hace que nuestra vida gire en torno a lo que
podemos materialmente tener a través de la compra.
No vivimos en la sociedad de la comunicación, ni tan sólo de la información, vivimos en la civilización de la alucinación publicitaria como coherente reflejo en lo
cultural de un mundo en el que todo está subordinado y al servicio de la mercancía y
el mercado.
Y contabiliza cúanto le cuesta a cada consumidor la publicidad que recibe,
irremediablemente desde los medios de comunicación para abocarle al consumo:
«Según el censo del año 2001 la población española estaba cifrada en 40,9
millones de habitantes, por tanto podemos calcular que estadísticamente cada
español (a partir de las 24 horas de vida) pagó entorno a 23,5 euros / mes
(3.910 pesetas) en concepto de impuesto publicitario. Un hogar medio compuesto por 4 personas pagó 94 euros / mes (15.600 pesetas). Teniendo en
cuenta que el gasto en alimentación de los hogares españoles estaba cifrado en
44.530 millones euros (7´4 billones de pesetas), podemos concluir que con el
gasto publicitario podríamos liquidar todas las facturas de alimentación de todos los hogares españoles durante prácticamente un trimestre.»
Continúa analizando la manipulación subjetiva de los consumidores —no
compran el producto sino la imagen que sugiere, por ejemplo un perfume y
la seducción—, explicando muy detalladamente cómo lo consiguen los publicistas, vendiéndonos una marca, ante las necesidades de representación
individual y social de los consumidores.
No sólo los productos materiales han sido sublimados a calificativos
personales: atractivo, deseable, elegante, exclusivo. También comenta el mercantilismo de la solidaridad que transforma a los consumidores de mercancías
y productos en consumidores de marcas y emociones. La solidaridad no tendrá nada que ver con los conflictos y las necesidades reales de los supuestos
destinatarios y será inyectada como simple valor emocional añadido de la
marca. «Estamos hablando de una solidaridad de consumo que está para satisfacer las necesidades emocionales e imaginarias de los consumidores y que
tan sólo puede ser entendida y vivida en un contexto espectacular y como satisfacción de las necesidades emocionales de los espectadores a través de los
mecanismos psicológicos de la identificación, proyección y transferencia.»
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De este modo, la producción de bienes se aleja progresivamente de una
producción dirigida a la satisfacción de las necesidades sociales e individuales,
poniendo con ello en cuestión la supervivencia del propio planeta Tierra.
Implacable, el autor comenta que «el buenísimo consigue un inesperado y
perverso efecto ideológico y político: estamos hablando de la privatización de la
solidaridad en el imaginario colectivo. El discurso mediático de la solidaridad de
consumo transforma la justicia social en un problema de voluntad individual.»
Además, esta relación con el consumo altera las relaciones humanas: la familia se ciñe a ser proveedora, la relación de los padres y madres con sus hijos
e hijas se reduce en algunos casos a qué pueden comprar, cómo mantener el
círculo de amigos – y hábitos de desatado consumismo de sus hijos.
El autor ironiza también sobre la teología del consumo: Así pues, por lo
que respecta al consumismo, el CC-P ejerce una función estratégica fundamental: él es el principal agente evangelizador de esta nueva religión y
heraldo de la última revelación: (Consumo, luego existo).
Avanzando, en el último capítulo provee una serie de posibilidades para
enfrentarse con publicidad que tanto nos manipula: la reflexión crítica a través del diálogo a partir de les diferentes propuestas publicitarias y el
aprendizaje de los mecanismos emotivos e inconscientes desde donde éstas
actúan, —pensar los sentimientos y sentir los pensamientos—; reconvertir y
reutilizar la publicidad como pretexto de un renovado diálogo y expresión
de conflictos políticos, económicos, ideológicos y éticos. Conocerla, entenderla, criticarla y utilizarla en un discurso político a contra corriente….
Ayuda a formar el espíritu crítico, pero el autor reclama medidas administrativas que regulen su «invasión» en nuestras vidas, tales como:
a) Fijar un telón de acero ético, social, cultural, económico y jurídico que
separe radicalmente los soportes y contenidos comunicativos y culturales de
los soportes y contenidos publicitarios.
b) Aplicar un impuesto especial a todas las actividades e inversiones publicitarias. Estos recursos económicos tendrían que destinarse a financiar tanto
las iniciativas públicas de comunicación como a co-financiar las privadas.
Como criterio general, las iniciativas comunicativas y culturales con afán de
lucro quedarían excluidas de la co-financiación pública.
c) Las iniciativas sociales de información y comunicación han de poder financiarse mediante las aportaciones de los usuarios y/o fórmulas de
financiación social en función de unas prioridades pública y políticamente
consensuadas y objetivamente definidas.
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Además de este complejo análisis, se proponen enlaces a páginas web relativas a esta discusión, y dos anexos con narraciones más popularizadas sobre
el complejo análisis del tema.
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