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Senado de la Nación
Secretaria Parlamentaria
Dirección General de Publicaciones
(S-2044/10)
PROYECTO DE LEY
El Senado y Cámara de Diputados,...
Artículo 1º.- Limítese, a toda persona física o jurídica extranjera,
adquirir bienes inmuebles rurales sobre más del 2% de la superficie
total de una provincia o del 10 % de la superficie total de una comuna
en todo el territorio argentino.
Artículo 2º.- Quedan incluidas en el artículo precedente las personas
jurídicas nacionales en las que participen, a cualquier título, personas
extranjeras físicas o jurídicas, siempre que éstas tengan, en forma
individual o en su conjunto, mayoría de capital social y/o de votos y/o
tengan residencia o domicilio social en el exterior.
Artículo 3°.- Quedan excluidas de las restricciones del artículo 1° de la
presente ley las personas físicas extranjeras que haya contraído
matrimonio con ciudadanos argentinos con 5 (cinco) años de
anterioridad a la transacción que se realice y demuestre residencia
permanente en el país por el mismo tiempo.
Artículo 4º.- Todo acto que implique enajenación o transmisión de
derechos reales sobre los inmuebles rurales comprendidos en el
artículo 1º, deberá ajustarse a los términos de esta ley.
Artículo 5º.- Toda persona física o jurídica extranjera que adquiera
bienes inmuebles rurales en el territorio argentino tiene la obligación
de presentar ante el escribano que realice la transacción una
declaración jurada de otros bienes inmuebles rurales ubicados en
territorio nacional adquiridos con anterioridad.
Artículo 6º.- El escribano interviniente será responsable del fiel
cumplimiento de las disposiciones de la presente ley en los actos que
ellos autoricen.
Artículo 7º.- El escribano interviniente que realizare la escritura
traslativa de dominio en violación a lo dispuesto en la presente ley
será sancionado de acuerdo a lo que se establezca por vía
reglamentaria.
Artículo 8º.- Toda transferencia que no se ajuste a los términos de la
presente ley es de nulidad absoluta conforme a los términos
establecidos del Código Civil.
Articulo 9º.- Las prescripciones de la presente Ley tendrán vigencia
para aquellas operaciones posteriores a la promulgación de la
presente ley.
Artículo 10°.- El Poder Ejecutivo Nacional designara la autoridad de
aplicación de la presente ley.
Artículo 11°.- El Poder Ejecutivo Nacional reglamentará esta ley en un
plazo de 90 días a partir de su publicación. Las jurisdicciones locales
tendrán un plazo de 180 días para adecuar su legislación a la
normativa presente.
Artículo 12º.- Comuníquese al Poder Ejecutivo.
Graciela Di Perna. FUNDAMENTOS
Señor Presidente:
El objetivo de la presente ley no es el de prohibir que los extranjeros
inviertan en nuestro país sino que se les ponga límites y condiciones
razonables, con el propósito de preservar los recursos de nuestro
territorio que servirán como la principal alternativa económica y
estratégica en los próximos años.
Hoy en día es muy difícil dimensionar las consecuencias de la extrema
extranjerización de las tierras.
Según datos extraoficiales que maneja la Federación Agraria
Argentina, se estima que a fines de 2001 había 17 millones de
hectáreas en manos de firmas foráneas, mientras que en el año 2009
esa cifra se elevaba a 27 millones de hectáreas extranjerizadas.
Al no existir en Argentina un cuerpo de normas que controle la
adquisición de tierras nacionales por personas físicas o jurídicas
extranjeras, considero indispensable legislar para regular esta
situación y limitar la capacidad que tienen estas personas de adquirir
tierras.
Es probable que la compra de grandes extensiones de tierra
obstaculice el desarrollo comunal en algunas zonas perjudicando la
función social de la propiedad, la seguridad nacional y la conservación
del patrimonio ambiental. Por esta razón creo conveniente establecer
esta restricción para garantizar la calidad de vida de la población.
El Estado, como institución encargada de regular esta problemática,
debe intervenir en defensa del territorio nacional y de sus habitantes. Y
es a través de la ley que puede proteger sus derechos sobre el
territorio nacional.
Este proyecto tiene el propósito de evitar que se consolide un régimen
de tenencia de tierras en manos extranjeras. Es por ello que propongo,
a través de esta iniciativa, limitar el derecho de los extranjeros a
adquirir tierras nacionales que superen el 2% de la superficie total de
una provincia o el 10% de la superficie total de una comuna.
En cuanto a los alcances del presente proyecto de ley, señor
presidente, quiero señalar que deben ser a futuro, ya que de otra
forma involucrarían derechos adquiridos y podrían dar lugar a
pretensiones de expropiación.
Debo señalar, que son muchos los países que ya incluyen en sus
legislaciones sistemas restrictivos para la compra de tierras:
En Brasil, la proporción total de área rural propiedad de un extranjero
residente no puede sobrepasar el 25 % de la tierra de cada municipio.
Además, los extranjeros deben obtener autorización gubernamental
para adquirir tierras localizadas en sectores limítrofes.
En El Salvador, el artículo 109 de su Carta Fundamental, establece
que la propiedad de los bienes raíces rústicos no podrá ser adquirida
por extranjeros en cuyos países de origen no tengan iguales derechos
los salvadoreños, excepto cuando se trate de tierras para
establecimientos industriales.
Guatemala, en su Constitución Nacional prescribe que los extranjeros
necesitan autorización del Poder Ejecutivo para adquirir la propiedad
de los bienes inmuebles que, según el artículo 122, son reserva
territorial del Estado y que se ubican en las zonas que esta misma
disposición indica.
En Canadá, en aplicación de la Investment Canadá de 1985, las
inversiones extranjeras que no superen los u$s 5.000.000 para
inversiones directas y los u$s 50.000.000 para las indirectas quedan
liberadas de toda autorización federal. Pero será necesaria tal
autorización cuando, por razones de interés público, el Ministerio de
Industria recomiende que la inversión deba ser examinada por el
Consejo de Ministros.
En Estados Unidos, la US Agricultural Foreign Investment Disclosure
Act de 1976, establece que los extranjeros que adquieran tierras
agrícolas con una extensión mayor a diez acres deberán registrar su
adquisición dentro de los noventa días siguientes.
En el estado de Indiana, como caso ejemplar, existe una restricción
para los extranjeros que no tienen intenciones de convertirse en
ciudadanos naturalizados, pues no pueden conservar tierras de más
de trescientos veinte acres por más de cinco años.
Vale destacar la prohibición legal en el estado de Missouri, que
involucra a los extranjeros y compañías extranjeras para adquirir
tierras agrícolas.
Los propietarios de esta clase de predios que tengan residencia en el
estado están obligados a vender el inmueble en el lapso de dos años
si pierden la calidad de residentes.
En el estado de Iowa, según el Iowa Code, aunque se permite a los
extranjeros adquirir el dominio de todo tipo de tierras, no pueden ser
dueños de las tierras para uso agrícola.
México contempla, en diversos cuerpos normativos, impedimentos
para la adquisición por extranjeros de determinados terrenos.
Así, por ejemplo, el artículo 27 de la Constitución Política prohíbe a los
extranjeros adquirir el dominio directo sobre tierras y aguas ubicadas
en una faja de cien kilómetros a lo largo de las fronteras y de
cincuenta en las playas.
Esta faja recibe la denominación de zona restringida. Los artículos 10
a 14 de la Ley de Inversión Extranjera precisan el punto, en el sentido
que los extranjeros, sean personas naturales o jurídicas, si bien están
impedidos de adquirir el dominio directo sobre bienes situados en la
zona restringida, pueden acceder a ellos mediante un fideicomiso.
En Corea del Sur, la legislación prohíbe a los extranjeros comprar
tierras, pero sí permite a las compañías extranjeras comprar los bienes
raíces que necesiten para concretar sus operaciones.
Dinamarca, por medio de su ordenamiento jurídico, exige a los
extranjeros autorización previa del Ministerio de Justicia para la
adquisición de bienes raíces.
En Irlanda, según la Land Act de 1965, los extranjeros deben tener el
permiso de la Comisión de Tierras para comprar o arrendar tierras
agrícolas. Quedan exceptuados de esta norma los extranjeros que
tengan siete años de residencia continua.
En Noruega, por intermedio de la Norway Concession Act de 1917,
modificada en 1974, se establece que los extranjeros que deseen
adquirir tierras deben tener la autorización del Ministerio de Agricultura
e Industria.
Por último, en Suiza la situación respecto al tema tiene características
particulares.
La Ley Federal Suiza sobre Adquisición de Bienes Raíces por
extranjeros llamada Lex Friedrich, fue objeto de un intento de
derogación por el gobierno, pero los ciudadanos consultados en
referéndum votaron en contra. Pero en 1997 fue enmendada.
Los extranjeros sin permiso de residencia que pretendan comprar
inmuebles deberán tener la autorización del gobierno.
La enmienda incorporada exime a las personas naturales con permiso
de residencia por un período mayor a un año de la obligación de
contar con permiso gubernamental para la compra del bien raíz que
ocupan.
Bajo la Lex Friedrich las autorizaciones de compra o arriendo de no
residentes y compañías extranjeras deben solicitarse a las autoridades
cantonales.
Señor Presidente, si bien son muchos los países que ya han regulado
esta situación, nuestro país aún no ha adoptado medidas con respecto
a la compra indiscriminada de tierras por parte de inversores
extranjeros, es por ello que solicito a mis pares la aprobación de este
proyecto de ley.
Graciela di Perna.-
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