Artículo 1°: Las personas extranjeras que adquieran bienes

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Senado de la Nación
Secretaria Parlamentaria
Dirección General de Publicaciones
(S-2499/11)
PROYECTO DE LEY
El Senado y Cámara de Diputados,...
Artículo 1°: Las personas extranjeras que adquieran bienes inmuebles
rurales en el territorio de la República, deberán cumplir con las
disposiciones que se establecen en esta ley.
Artículo 2°. A los efectos de la presente, equipárese a personas
jurídicas extranjeras, aquellas personas jurídicas nacionales en las
que participen, a cualquier título, personas extranjeras físicas o
jurídicas, siempre que éstas tengan, en forma individual o en su
conjunto, mayoría de capital social y/o de votos y/o tengan residencia
o domicilio social en el exterior.
Artículo 3°: Las personas físicas extranjeras que adquieran inmuebles
rurales, deberán acreditar:
a) matrimonio con una persona nacional, ó
b) descendencia argentina, ó
c) residencia permanente en el país mayor a 10 años.
Artículo 4°: Las personas jurídicas extranjeras que adquieran
inmuebles rurales, deberán acreditar:
a) autorización para funcionar en la República;
b) que los socios sean personas físicas;
c) tratándose de sociedades anónimas, que las acciones sean
nominativas no endosables y la no emisión de debentures.
d) que la adquisición del inmueble se destine al cumplimiento de su
objeto social.
Artículo 5°: Las disposiciones enumeradas en el artículo precedente
deberán observarse también en caso de modificación de titularidad
dominial, quedando comprendidas la fusión de sociedades,
incorporación de nuevos socios, modificación del control del capital
social o paquete accionario, transformación de persona jurídica
nacional en extranjera y/o cualquier otro tipo de modificación. Estas
modificaciones serán comunicadas a la autoridad de aplicación dentro
del plazo de 30 días. A partir de esa comunicación, se otorgará un
plazo de 60 días para la adecuación a los requisitos establecidos por
la presente ley.
Artículo 6°: Las personas comprendidas en esta ley, sólo podrán
adquirir, sea en dominio o condominio, hasta una unidad económica
de producción en una misma jurisdicción provincial. Como excepción,
cuando el inmueble se destine a la actividad industrial, comercial o de
servicio, podrá exceder de este límite, previa autorización de la
autoridad de aplicación. En ese caso, se deberá acreditar que entre la
extensión del predio y la explotación que se pretende, se mantiene
una proporción razonable.
Las provincias que no hubieran determinado aún la superficie que
comprende una unidad económica de producción, deberán hacerlo
dentro del plazo de 60 días desde la entrada en vigencia de la
presente ley. Vencido el término, la Autoridad de Aplicación fijará la
extensión de la superficie aludida.
Artículo 7°: La suma de inmuebles rurales pertenecientes a personas
extranjeras, no podrá exceder de un cuarto de la superficie rural de los
Municipios o localidades donde se sitúen.
Artículo 8°: La Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la
Nación será la Autoridad de Aplicación del presente régimen legal. A
tales efectos, hará un relevamiento en cada Provincia de las
superficies rurales y la titularidad de los dominios, en un plazo de 360
días a contar desde la reglamentación de esta ley. Los Registros de la
Propiedad Inmueble, facilitarán la información.
Artículo 9°: Cada Registro de la Propiedad Inmueble llevará un registro
especial de los inmuebles rurales adquiridos por personas extranjeras.
Esta información será remitida a la Autoridad de Aplicación, a los
efectos del contralor correspondiente.
Artículo 10°: Toda adquisición de inmuebles rurales por personas
extranjeras, deberá ser previamente autorizada por la Autoridad de
Aplicación, que se expedirá dentro de los 45 días hábiles de
presentada la solicitud por el escribano ante el Registro de la
Propiedad Inmueble de la jurisdicción que corresponda. Presentado un
pronto despacho, si al término de 30 días la autoridad no se pronuncia,
se considerará denegada la petición. En caso de denegatoria, expresa
o presunta, los interesados tendrán expedita la vía judicial.
Artículo 11: La adquisición de inmuebles rurales en violación a las
disposiciones presentes, es nula de nulidad absoluta. El escribano que
realice la escritura traslativa de dominio en violación a lo prescripto por
esta ley, responderá por los daños y perjuicios que causare a los
contratantes, sin perjuicio de las responsabilidades civiles o penales a
que de lugar.
Artículo 12: El Poder Ejecutivo Nacional tendrá un plazo de 60 días, a
partir de la publicación de esta ley, para reglamentarla. Las
jurisdicciones provinciales tendrán un plazo de 180 días, a partir de la
publicación, para adecuar sus legislaciones a la presente normativa.
Artículo 13: El régimen normativo presente, no será aplicable a las
zonas de seguridad, creadas por el decreto ley 15.385/44
Articulo 14: Comuníquese al Poder Ejecutivo.
Roberto Basualdo.
FUNDAMENTOS
Señor Presidente:
La identidad cultural de nuestra Nación se conforma a través de los
movimientos inmigratorios. Argentina se caracteriza por estar abierta a
la integración de la diversidad. El preámbulo y el artículo 20 de nuestra
Constitución son claras directrices en la materia: se establecen
derechos y garantías para los nacionales y para todos los hombres del
mundo que quieran habitar en el suelo argentino, y los extranjeros
gozan de todos los derechos civiles de los ciudadanos incluso poseer
bienes raíces, comprarlos y enajenarlos. Faltaría, entonces, a la ley
suprema, una ley que prohibiera aquello que la primera garantiza.
Por su parte, el principio de soberanía nacional, y como derivación, la
protección de los recursos naturales y las necesidades de defensa
nacional, impone que se compatibilicen los intereses nacionales y
particulares en cuestión. Así, el decreto ley 15.385/4, crea las zonas
de seguridad y restringe la posibilidad de adquisición de los bienes
ubicados en esa franja por personas extranjeras. En consonancia, la
Superintendencia Nacional de Fronteras, dicta las resoluciones 205 y
206 en 1995.
Con posterioridad, y ante la preocupación general por la difusión
pública de la adquisición de grandes extensiones de predios rurales
por personas extranjeras, se presentan proyectos en ambas Cámaras
cuyo denominador común es el principio de prohibición de venta de
tierras a extranjeros. Algunas de esas iniciativas han caducado, y hoy,
en el entendimiento que resulta imperioso avanzar en el análisis de la
problemática, estimamos conveniente aportar este proyecto que toma
como base el que fuera en su momento autoría del Senador Maestro,
y luego del Senador Rossi.
Compartimos la finalidad de protección de los intereses nacionales a
fin de preservar los recursos genuinos para las futuras generaciones,
así consideramos oportuno dictar una ley reglamentaria al derecho de
propiedad de raigambre constitucional. Como principio, entonces, no
se prohíbe la venta de tierras a personas extranjeras, sino que se
imponen restricciones en salvaguarda de los fines explicitados.
Toda persona de cualquier nacionalidad, que quiera habitar el suelo
argentino, es bienvenida. Si su finalidad es la adquisición de
inmuebles rurales, debe acreditar la intención de radicación
permanente y ello se demuestra cuando tiene descendencia argentina,
su cónyuge es un nacional o tiene una residencia permanente en el
país, mantenida en el tiempo.
Las personas jurídicas también deberán acreditar esa finalidad. Los
requisitos exigidos son compartidos en su mayoría por los proyectos
presentados. La otra limitación está dada en la extensión del predio a
adquirir: no más de una unidad económica de producción en una
misma jurisdicción provincial, estableciendo una excepción cuando el
destino sea la actividad industrial, de servicios o comercial.
Para completar el resguardo tenido en miras, no podrán pertenecer a
personas extranjeras más de un cuarto de la superficie rural de una
localidad.
En cuanto al trámite administrativo, se establece un requisito de
autorización previa a la inscripción, ante la autoridad de aplicación y
los plazos para que ésta se expida.
Con la intención de hacer un aporte más a la profundización del
debate que la cuestión merece, y con el convencimiento de que
debemos expedirnos sin dilaciones, solicito la aprobación del proyecto
de ley.
Roberto Basualdo. -
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