FELIPE iv

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FELIPE IV
Felipe IV de Austria (o Habsburgo) (1605 –1665), llamado el Grande o el Rey Planeta, fue
rey de España desde el 31 de marzo de 1621 hasta su muerte. Su reinado de 44 años y 170
días fue el más largo de la casa de Austria y el tercero de la historia española, siendo
superado sólo por Felipe V y Alfonso XIII, aunque los primeros dieciséis años del reinado de
este último fueron bajo regencia.
Durante la primera etapa de su reinado compartió la responsabilidad de los asuntos de Estado
con don Gaspar de Guzmán, Conde-Duque de Olivares, quien realizó una enérgica política
exterior que buscaba mantener la hegemonía española en Europa. Tras la caída de Olivares,
se encargó personalmente de los asuntos de gobierno, ayudado por cortesanos muy
influyentes, como Luis Méndez de Haro, sobrino de Olivares, y el duque de Medina de las
Torres.
Los exitosos primeros años de su reinado auguraron la restauración de la preeminencia
universal de los Habsburgo, pero la guerra constante de la Europa protestante y la católica
Francia contra España condujeron al declive y ruina de la Monarquía Hispánica, que hubo de
ceder la hegemonía en Europa a la pujante Francia de Luis XIV, así como reconocer la
independencia de Portugal y las Provincias Unidas.
Tras la muerte del rey Felipe III en 1621, el nuevo rey Felipe IV escogió al Conde – Duque de
Olivares como valido.
POLÍTICA INTERIOR
Durante su etapa como valido, el Conde-duque realizó una serie de reformas para poder
mantener la hegemonía en Europa. Estos cambios se concretaron en cuatro aspectos:
reformar la vida pública, fomentar la economía, mejorar la hacienda e impulsar la formación
de un ejército común.
El valido intentó imponer las leyes y costumbres castellanas en su propósito de unir la
Monarquía hispánica en una comunidad nacional, con una fiscalidad, Administración y
Derecho comunes. Pero no alcanzó su propósito debido a la oposición de la nobleza a las
nuevas propuestas del valido.
Reforma hacendística
Se recurrió a la introducción de nuevos impuestos a la Corona, repartidos de manera más
equitativa. Los reinos periféricos pusieron resistencia a estos nuevos impuestos, muchas veces
con motines. La nobleza no aceptó un impuesto sobre las elevadas rentas del reino ni la tasa
sobre productos de lujo, y bloqueó continuamente estas medidas.
Esta reforma fracasó en un momento en que los gastos aumentaron. Por ello el Conde-duque
tuvo que buscar dinero en: la emisión de juros, préstamos a banqueros judíos portugueses,
nuevas contribuciones votadas en Cortes y la declaración de bancarrota (en realidad,
suspensión de pagos) en momentos de extrema necesidad.
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El Conde-duque intentó crear un banco nacional con el fin de facilitar el comercio y
contribuir a los gastos de la Monarquía.
La monarquía española de Felipe IV se vio envuelta en una recesión económica que afectó
toda Europa, y que en España se notó más por la necesidad de mantener una costosa política
exterior. Esto llevó a la subida de los impuestos, al secuestro de remesas de metales
preciosos procedentes de las Indias, a la venta de juros y cargos públicos, a la manipulación
monetaria, etc. Todo con tal de generar nuevos recursos que pudiesen paliar la crisis
económica.
Unión de Armas
Olivares decidió forzar la unidad de los reinos peninsulares. Con este fin formuló en 1626 el
proyecto de la Unión de Armas. A cada territorio de la Corona se le exigió que colaborase con
una cantidad de soldados proporcional a su población. Pero las Cortes de Cataluña se
negaron. Olivares suspendió las Cortes, comenzando así un conflicto con el Principado.
POLÍTICA EXTERIOR
Durante esta etapa la política se centró en el mantenimiento de la reputación de la
Monarquía en Europa. Encontramos una época de conflictos en Europa en la que España se
verá influenciada.
Países Bajos
Los Países Bajos volvieron a la Corona española por la falta de descendencia de Isabel Clara
Eugenia. Finalizada la Tregua de los Doce Años con las Provincias Unidas en 1621, empezaron
las hostilidades. Comenzaron así operaciones de bloqueo y contra los intereses holandeses en
los puertos europeos. En tierra, la guerra se concretó en grandes asedios a ciudades, como en
Breda, plaza tomada por Ambrosio de Spínola en 1625.
La respuesta de los holandeses se concentró en el mar. Tomaron Recife de Pernambuco, en la
costa del Brasil portugués. En 1628 el corsario Piet Heyn se apoderó de la flota de Indias.
El cardenal-infante don Fernando, hermano del rey, tras vencer en los campos alemanes de
Nördlingen (1634) a protestantes y suecos, invadió en 1635 el territorio holandés, en un
esfuerzo por acabar con la guerra. La iniciativa quedó paralizada por el inicio de la guerra
contra Francia. Más tarde, con la batalla naval de las Dunas en 1639, se perdió la posibilidad
de enviar refuerzos a Flandes y la situación de la monarquía en los Países Bajos se hizo
insostenible.
Inglaterra
La ascensión al trono inglés de Carlos I provocó la reanudación de hostilidades entre España e
Inglaterra. En 1625 una flota inglesa llevó a cabo un ataque fallido contra Cádiz. Pero ese
fracaso simbolizó la obtención, por parte de Holanda, de un nuevo aliado contra la Monarquía
y el impedimento de establecer relaciones marítimas con Europa por el mar Cantábrico. La
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rivalidad comercial entre ambos países en las Indias occidentales condujo en 1655 a la guerra
anglo-española contra la Commonwealth inglesa durante el Protectorado de Oliver Cromwell.
Francia
Nervioso por la presencia de territorios de los Habsburgo en la mayor parte de las fronteras,
inició una política de enfrentamientos contra la monarquía hispánica tras la llegada al poder
del cardenal Richelieu, primer ministro de Luis XIII de Francia. En 1635 las victorias de los
ejércitos imperiales en la Guerra de los Treinta Años le decidieron a intervenir del bando de
los protestantes. Se declaró la guerra a España.
Con la ayuda de las tropas imperiales, los españoles vencieron a los franceses en la batalla de
Corbie en 1635. Al año siguiente, el cardenal-infante don Fernando, hermano de Felipe IV,
estuvo a las puertas de París en 1636, pero se retiró por escasez de recursos. La reacción
francesa fue rotunda y consiguieron amenazar el norte de Italia, cortar la vía de
comunicación entre Italia y Flandes y enviar sobre los Pirineos a sus ejércitos. En 1639 se
perdió la fortaleza de Salses en el Rosellón.
LA CRISIS DE 1640
Castilla, el único reino que había colaborado con los gastos de las empresas de la Monarquía,
mostraba señales de agotamiento. Por ello, el valido exigió a los demás reinos una
contribución equivalente y se dispuso a paliar las trabas institucionales que pudieran existir.
Durante esta última etapa se producen las diferencias con: Cataluña, Portugal y Andalucía.
Cataluña
El conflicto comenzó con la negación de Cataluña a colaborar en la Unión de Armas que el
conde-duque propuso en 1626. La guerra contra Francia dificultó aún más el entendimiento
de la Generalidad de Cataluña y el Consejo de Ciento con el Estado.
Las tropas castellanas e italianas que habían entrado en Cataluña para combatir con los
franceses en el Rosellón, causaron grandes desmanes en el medio rural, al actuar como un
ejército de ocupación. Hubo graves incidentes en varias ciudades catalanas hasta que el 7 de
junio de 1640, día del Corpus, entraron en Barcelona un grupo de unos 400 o 500 segadores,
trabajadores eventuales que acudían de todos los puntos del principado, los cuales se
amotinaron y provocaron graves disturbios que finalizaron con la muerte de trece personas,
entre ellos el propio Virrey Conde de Santa Coloma en lo que se ha venido en llamar el Corpus
de Sangre. La actitud de la Generalidad y de su Presidente Pau Claris fue en aquellos
momentos conciliadora, pues temían que la revuelta popular se les escapara de las manos, así
como de la represión que la monarquía podría instaurar. Finalmente, el día 11 de junio fue
posible sacar a los amotinados fuera de la ciudad.
Las tensiones entre las autoridades catalanas y la monarquía española continuaron hasta que
en el mes de septiembre, la Generalidad oficializó su ruptura con la monarquía de Felipe IV e
inmediatamente se iniciaron los contactos con el enviado del rey de Francia, Du Plessis
Besançon. En enero, Pau Claris efectuó la proclamación de la República catalana y días
después, ante la amenaza que suponían las tropas castellanas que ya penetraban por el sur de
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Cataluña, se materializó la entrega del Principado de Cataluña al rey Luis XIII de Francia. El
26 de enero de 1641, el marqués de los Vélez fue derrotado por los catalanes en la batalla de
Montjuïc. El conflicto se anunciaba largo y de difícil resolución.
Portugal
El regreso de las hostilidades con las Provincias Unidas repercutió sobre las colonias
portuguesas en Asia y Brasil. En diciembre de 1640 una conspiración, encabezada por la
nobleza, proclamó rey de Portugal al duque de Braganza con el nombre de Juan IV de
Portugal quién firmó la paz con los holandeses (pero no sin antes expulsarlos de Angola y de
Brasil, en 1656) y obtuvo el apoyo de ingleses y franceses. Se inicia entonces la conocida
como Guerra de Restauración portuguesa obligando el conde-duque a combatir en muchos
frentes. De hecho, para este conflicto apenas pudo reunir un ejército que fue derrotado en la
Batalla de las Líneas de Elvas.
Andalucía
En 1641 el marqués de Ayamonte y el duque de Medina Sidonia desarrollaron una conspiración
contra la Monarquía. El intento de rebelión se fundamentaba en el descontento de la nobleza
y el pueblo y estaba apoyado por Portugal. Debido a que Andalucía no era un pueblo de
tradición política independiente, la conspiración fue deshecha.
LA CAÍDA DEL CONDE – DUQUE DE OLIVARES
El ataque contra los catalanes, en el que intervino el propio Felipe IV, fue detenido en Lérida.
El Rey, a su regreso a Madrid ordenó, el 23 de enero de 1643, el destierro del conde-duque de
Olivares. Sus propósitos de unión no funcionaron e incluso estuvo a punto de conseguir la
ruptura de la Monarquía hispánica, que continuó como una confederación de reinos. Sin
embargo, Felipe IV decidió conservar su título de "Rey de todas las Españas", aunque en este
tiempo esta expresión incluía a Portugal. De esta forma quedó fijada la denominación y los
límites geográficos de la actual España.
La autonomía de cada territorio se reafirmó, dentro del llamado neoforalismo y desde el
respeto exquisito a los fueros.
ETAPA DE GOBIERNO PERSONAL (1659-65)
Tras la caída de Olivares, el Rey pareció decidido a llevar personalmente las tareas de Estado,
pero pronto tomó la decisión de nombrar, en 1659, como valido a Luis Méndez de Haro,
sobrino de Olivares, con el título de primer ministro. Su objetivo fue el de acabar con los
conflictos interiores y alcanzar la paz en Europa.
Política interior
Continuaron las sublevaciones de Cataluña y Portugal, a las que se sumó Aragón.
En Nápoles, en 1647, se produjo un levantamiento debido a la falta de alimentos, que se
extendió por Sicilia, pero los amotinados fueron controlados por las autoridades locales.
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En Cataluña, la guerra se prolongó hasta que en 1652, tras 15 meses de asedio, Felipe IV logró
tomar Barcelona.
Ese mismo año por las ciudades andaluzas se produjeron pequeños levantamientos debido a la
falta de pan, el descontento por la alteración de la moneda - moneda de vellón -, la presión
fiscal y las levas.
Política exterior
Tras la caída de Olivares los tercios españoles fueron vencidos por los franceses en la Batalla
de Rocroi en 1643. Por el Tratado de Westfalia, España reconocía la independencia de las
Provincias Unidas y la conservación de Flandes.
La guerra de Francia continuó por la exigencia planteada sobre Flandes, el Franco Condado, y
el Rosellón. Como en Francia se produjo una guerra civil y ya se había firmado la paz con
Holanda, la balanza se igualó y los españoles vencieron a los franceses Valenciennes en 1656.
Inglaterra y Francia pactaron en 1657 el reparto de la zona de Flandes española, así
comenzaron unos fuertes ataques contra la Monarquía hispánica. La difícil situación
económica en España y la derrota en la Batalla de Dunkerque ante el ejército anglo-francés
llevó al monarca a firmar la Paz de los Pirineos en 1659. Se cedía el Rosellón, la mitad de la
Cerdaña, el Artois y otras plazas en el sur de esos territorios. Se estipuló también el
casamiento de la infanta María Teresa de Austria, hija de Felipe IV, con Luis XIV de Francia,
con una dote de 500 000 escudos. Así se impuso la hegemonía de Francia sobre España a los
cien años del tratado de Cateau-Cambrésis.
Continuó la lucha contra los portugueses los cuales ganaron dirigidos por Alfonso VI de
Portugal en 1665 en la Batalla de Villaviciosa, que puso fin a la esperanza de unión entre la
Monarquía española y Portugal.
Muerte
A principios del mes de septiembre de 1665, el rey comenzó a sentirse mal, deponiendo heces
sanguinolentas, lo que induce a pensar que cayó enfermo de disentería, de resultas de la cual
falleció el 17 del mismo mes, no sin antes padecer notablemente a causa de la enfermedad.
Fue enterrado en la Cripta Real del Monasterio de El Escorial, tal como él mismo había
dispuesto en su testamento.
Fuente: Wikipedia
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