EL MONTE DE LAS ANIMAS

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EL MONTE DE LAS ANIMAS
Un grupo de hombres de Soria, hace mucho tiempo, fueron a un monte a cazar, pero surgió una batalla
campal, ya que los templarios se resistieron a que estos pasaran por sus territorios, todo acabo con un montón
de muertos, todos enterrados juntos. Desde entonces se dice que los espíritus de los hombres allí muertos
aparecen por el monte y se acercan al templo para hacer sonar sus campanas la noche de los Inocentes.
Alonso le explica a su prima, Beatriz, todo lo que sabe sobre la zona y ella presta atención al relato de los
Templarios.
Una noche deciden que para despedirse se regalaran un objeto personal, pero el que ella le quiere dar a él lo ha
perdido en el monte, y ella lo tienta para que suba al monte de las Ánimas a por la banda azul, él se ve
obligado a ir. Ella de mientras se queda durmiendo. Al ver la tardanza de Alonso la dama empieza a
aterrorizarse, pero no es hasta la mañana siguiente que ve la cinta azul manchada de sangre, y se entera que su
primo a sido demorado por los lobos, a ella también se la encuentran muerta, muerte de horror.
Tiempo después alguien consiguió pasar una noche allí y contó, antes de morir, como vio levantarse los
muertos y como luchaban unos y otros persiguiendo una bella dama desmelenada, mientras esta daba vueltas
a la tumba de Alonso.
LA CORZA BLANCA
En esta leyenda aparece un noble aragonés, llamado don Dionis, que tenía una hija, Constanza, y esta tenía un
sirviente personal que se llamaba Garcés. Un día tras acabar la caza se reunieron todos bajo unos árboles y
vino un zagal del cual le dijeron a don Dionis que no estaba muy bien ya que pensaba que todos los ciervos
iban contra él, y también que un día buscando a los ciervos apareció un grupo de corzas lideradas por una
corza blanca que al verlo huyeron despavoridas. Todos se rieron de las gracias de Esteban menos Garcés que
no paraba de pensar en el relato sobre la corza blanca. Garcés amaba a Constanza, y pensó que si atrapaba a la
corza blanca para ella, ésta caería rendida en sus brazos. Salió del castillo armado pensando que atraparía su
botín y después de luchar contra todos los elementos consiguió verla junto a su manada, y la corza blanca
quedó atrapada en un matorral, pudo acercarse a ella e intentar cogerla, pero cuando iba a hacerlo la corza le
habló y él quedó tan sorprendido que se liberó e intentó escapar, pero Garcés le tiró una flecha y acertó en el
blanco, pero en realidad la corza era Constanza que se revolcaba en su propia sangre tras haber sido alcanzada
por la flecha de su pretendiente.
EL MISERERE
Bécquer en esta leyenda encuentra diferentes volúmenes , dos o tres cuadernos de música, el miserere. Dentro
del miserere Bécquer lee unas frases que no entiende muy bien y le dice a un anciano que se la explique.
Entonces el anciano le cuenta la leyenda.
Hace muchos años, una noche lluviosa y oscura apareció en la puerta claustral un romero ,que decía ser
músico. Este pedía algo de comer y un techo para poder refugiarse, ya que no tenía a donde ir. El romero
empezó a contar al lego y a los pastores una historia que según él era un crimen y que quería escribir aquel
miserere. El lego y los demás se pensaban que estaba loco, ese día era Jueves Santo y cuando los monjes
cantaban en las ruinas del monasterio, romero quería ir a verlos porque decía que eso era fantástico y muy
buena música. El lego y los demás le dijeron que no fuese. Él no hizo caso y allá fue. Estuvo un rato
esperando y escuchaba ruidos extraños pero no el que quería oír. Al final lo escuchó y al día siguiente fue para
la abadía y se lo explico todo, le pidió al lego que le diera algo para vivir, que el iba a escribir aquel miserere.
Cada día que pasaba, lo escribía, oía un ruido de fondo y cada vez más hasta que acabo loco y se murió.
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Guardaron los frailes a su muerte y también hoy en día se conserva el archivo de la abadía.
EL RAYO DE LUNA
La siguiente leyenda nos cuenta la vida de un hombre, Manrique, muy encerrado en sí mismo que era un
noble que apreciaba la soledad mucho. Le encantaba la poesía y por ello su carácter solitario le permitía
pensar y poder remover su mente. Una noche cálida de verano vio como una mujer se dirigía al monasterio de
los Templarios, él la siguió e intentó alcanzarla y hablar con ella, pero a pesar de todos sus intentos no
consiguió alcanzarla hasta que llegó a la que él supuso que era su casa. Pero cuando tocó la puerta y preguntó
que quién vivía allí, la persona que le abrió le dijo que era la casa de Alonso de Valdecuellos que era el
montero mayor del rey y que vivía solo. Pasado un tiempo volvió a verla desde su balcón y la volvió a seguir
pero mucho más de cerca y así pudo darse cuenta de que lo que veía era un rayo de luna por el medio del
bosque, al que le daba voz el viento que chocaba contra los arboles. Esto llevó a nuestro protagonista en una
gran melancolía pensando que la vida era un engaño y el amor era un simple rayo de luna.
RIMAS
Y
LEYENDAS
GUSTAVO ADOLFO BÉCQUER
BIBLIOTECA AUSTRAL
MAESE PÉREZ EL ORGANISTA
Esta leyenda es de origen sevillano.
Trata de un órgano que estaba en una iglesia, pero que se solía romper con mucha facilidad por la antigüedad
que tenía.
Cuando se rompía siempre llamaban al único organista que conocían que se llamaba Maese Pérez. Maese
Pérez era ciego de nacimiento, pero arreglaba siempre con mucha facilidad el órgano y también sabía tocar el
órgano como los ángeles.
Era muy famoso, sobre todo en la misa del gallo, cuando todo el mundo esperaba que el obispo alzara la
sagrada forma de Jesús, el órgano empezaba a tocar y lo hacía como los ángeles.
Todo esto se lo cuenta una señora a un hombre que acababa de llegar al pueblo donde estaban.
Cuando salieron de la misa, el señor le dijo a la señora que si podía seguirle contando cosas de la gente del
pueblo y la señora contenta porque alguien la escuchaba con atención, le siguió contando porque la gente tenía
tanto dinero o porque vestían como vestían.
El hombre al poco rato, cansado de oír tantos disparates, le dijo a la señora que le contara mas cosas de Maese
Pérez.
La señora le contaba que Maese Pérez murió hace un año mientras se celebraba la misa del gallo. La gente
estaba en la misa esperando a que apareciese Maese Pérez y pasaba el tiempo y Maese no aparecía por ningún
sitio del pueblo, ni acudía a la iglesia.
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La gente oyó tocar un órgano y parecía todo normal, como si solo se hubiese retrasado, pero cuando sonaban
las notas, estas lo hacían con menos fuerza hasta que al final se pararon.
Al poco rato subió una persona y vieron a Maese Pérez tumbado y era el, él que tocaba las notas pero estaba
bastante enfermizo y por eso cada vez, las notas eran más débiles.
Desde ese día, las monjas guardan el órgano aunque se esté cayendo a trozos, porque nadie será capaz de tocar
el órgano como lo hacía Maese Pérez.
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