Capítulo 8. La Sagrada Comunión bajo las dos especies

Anuncio
Capítulo 8. La Sagrada Comunión bajo las dos especies
Cursos en línea / Ministro Extraordinario de la Eucaristía
Por: Pbro. Juan Manuel Perez Romero | Fuente: Ministros Extraordinarios de la Comunión - Curso Básico
8. LA SAGRADA COMUNIÓN BAJO LAS DOS ESPECIES
OBJETIVO 8.
LA SAGRADA COMUNIÓN BAJO LAS DOS ESPECIES
Catecismo Católico No. 1373 al 1377
Código de Derecho Canónico 425
Instrucción general del Misal Romano No. 240 al 248
El alumno expondrá:
1. La fe católica en presencia de Jesucristo en las especies eucarísticas.
2. Las normas canónicas sobre la sagrada Comunión bajo las dos especies.
3. La catequesis previa a la Comunión bajo las dos especies, y las normas litúrgicas, los casos en que se administra y las tres maneras
de hacerlo.
?
1. Nuestra fe en la presencia de Jesucristo en las especies eucarísticas
Al estudiar las normas para la distribución de la Comunión bajo las dos especies, conviene recordar lo que nos dice el catecismo de la
Iglesia Católica en los siguientes números:
*Favor de releer los números 1372 al 1377 del Objetivo 4.
Aunque estamos en el tema de la presencia de Jesucristo bajo las dos especies eucarísticas, conviene hacer notar que en este párrafo
1373 del Catecismo de la Iglesia Católica, agrega tres modos más de la presencia de Cristo al elenco que solíamos conocer. Añade su
presencia en los pobres, en los enfermos y los presos. La Iglesia ha recuperado mucho la sensibilidad social que tuvo al principio de su
historia y que recibió de su mismo fundador. Por lo tanto, la reverencia, respeto, solicitud y delicadeza que tenemos con Jesús en la
Eucaristía, estamos invitados a prolongar en la opción preferencial por los pobres como nos lo indican nuestros Obispos de América
Latina en el documento de Puebla.
Concluimos que el MEC debe estar firme en su fe en la presencia del cuerpo, sangre, alma y divinidad de nuestro Señor Jesucristo en
cada una de las dos especies consagradas y, al momento de ejercer su servicio, la manifestará en el cuidado de seguir las normas
establecidas y en el respeto y delicadeza al distribuir la Comunión también bajo la especie de vino.
2. Normas canónicas
C.I.C. 925
“Adminístrese la sagrada comunión bajo una sola especie de pan, o de acuerdo a las leyes litúrgicas bajo las dos especies; en caso de
necesidad, bajo la sola especia de vino”.
Comentario al Canon:
? El modo ordinario de administrar la sagrada Comunión sigue siendo bajo la especie de pan, confirmando una disciplina multisecular
fundada en la afirmación dogmática de la plena y perfecta presencia de Cristo en cada una de las especies sacramentales (Concilio de
Trento, sees. XXI).
? También se puede dar, de acuerdo a las leyes litúrgicas bajo las dos especies.
? Y en caso de necesidad bajo la sola especie de vino.
3. Normas litúrgicas
Estas normas están tomadas de la “Instrucción general para el uso del Misal Romano” que están al inicio del Misal Romano. A
continuación presentamos el texto íntegro del número 242:
A juicio del Ordinario y haciendo preceder una conveniente catequesis, la comunión del cáliz se permite en los siguientes 14 casos:
1. A los neófitos adultos, en la Misa que sigue a su bautismo: a los adultos confirmados, en la Misa de su confirmación; a los bautizados,
cuando se les recibe en la comunión con la Iglesia.
2. A los contrayentes, en la Misa de su matrimonio.
3. A los diáconos, en la Misa de su bendición, en la Misa de su ordenación.
4. A la abadesa, en la Misa de su bendición, a las vírgenes, en la Misa de su consagración, a los profesos y a sus padres, parientes y
hermanos en religión, en la Misa de la primera, renovada o perpetua profesión religiosa, con tal de que emitan o renueven sus votos
dentro de la misma Misa.
5. A aquellos que han sido constituidos en algún ministerio, en la Misa de su institución, a los auxiliares misioneros seglares, en la Misa
en que reciben alguna misión eclesiástica.
6. En la administración del Viático, al enfermo y a todos los presentes, cuando la Misa, según normas del Derecho, se celebra en casa
del enfermo.
7. Al diácono y a los ayudantes cuando ejercen su función en la Misa.
8. Cuando se tiene una concelebración
a) A todos los que en la concelebración desempeñan algún ministerio litúrgico y a todos los alumnos de los seminarios que asisten a la
concelebración
b) En sus propias Iglesias, a todos los miembros de los institutos que profesan consejos evangélicos o de las sociedades en las que con
votos religiosos, o con una promesa, se vive una vida consagrada; además, a todos lo que en las casas de estos mismos institutos o
sociedades viven habitualmente.
9. A los sacerdotes que, no pudiendo intervenir en las grandes concelebraciones, tampoco pueden celebrar o concelebrar.
10. A todos los que en una tanda de ejercicios espirituales, tienen una Misa especial durante esos mismos Ejercicios para los que
participan activamente en ellos. A todos lo que toman parte en alguna asamblea pastoral, en la Misa que se tiene en común.
11. A los que se enumeran en los apartados 2 y 4, en la Misa de su jubileo.
12. Al padrino, madrina, padres o consorte, e incluso a los catequistas seglares, en la Misa que se tiene como iniciación de un adulto
bautizado.
13. A los padres, familiares o insignes bienhechores que toman parte en la Misa de un neosacerdote.
14. A los miembros de una comunidad en la Misa conventual o en la Misa de “Comunidad”, de acuerdo con la norma dada en el número
76 de esta Instrucción General.
3.1 Normas Litúrgicas sobre la Comunión bajo las dos especies para México.
En este último número 14, también se menciona al segundo principio válido para las Iglesias particulares de cada nación.
“Las Conferencias Episcopales, además determinarán normas y condiciones, bajo las cuales los Ordinarios pueden conceder la facultad
de comulgar bajo las dos especies: en otros casos que tengan mucha importancia para la vida espiritual de una comunidad, o de un
grupo de fieles”.
“Dentro de estos límites, los Ordinarios podrán señalar los casos particulares, pero en tal forma que:
? dicha facultad no se conceda indistintamente
? sino precisando bien la clase de celebración,
? indicando que hay que evitar
? excluyendo las ocasiones en el que el número de personas que va a comulgar sea muy grande
? y procurando que al grupo al que se otorga esta facultad sea definido, adecuado y homogéneo”.
15. A los que hacen su primera comunión, principalmente a los adultos, con tal que sean capaces de percibir el significado de la
comunión del cáliz.
16. A los deudos más cercanos al difunto, en la Misa exequial.
17. A las que cumplen 15 años, si lo piden y es para provecho espiritual.
18. Cuando se celebra la Misa para un grupo especialmente cultivado, que busca ocasional o periódicamente una celebración preparada
con esmero (Cursillistas, Jornadas de V.C. y M.F.C., principio o fin de curso, graduación, grupo de profesionistas, etc.).
19. Puede darse en la Misa vespertina el Jueves Santo y en Vigilia Pascual pero si es muy numeroso en grupo, se dará por intinción.
20. Otros casos: como fiesta patronal, visita pastoral, imposición del crucifijo a catequistas y a otros que requieren autorización expresa
del Ordinario.
21. El sacerdote juzgará si también conviene dar la comunión bajo las dos especies a los papás y familiares de los que hacen la primera
comunión o cumplen XV años, incluso a los demás presentes, si dicho grupo está realmente capacitado para ello.
En total, tenemos 21 casos en donde es posible distribuir la Comunión bajo las dos especies. Conviene conocerlos de memoria o por lo
menos consultar su manual de MEC en caso de duda. Sin embargo, estos casos son aplicables siempre y cuando se haya cuidado que
los fieles reciban con anterioridad la catequesis adecuada que trataremos en el punto siguiente:
4. La Catequesis previa a distribuir la Comunión bajo las dos especies
En este momento histórico donde nuestra Iglesia Católica está redescubriendo los ministerios como por ejemplo el MEC, el lector y
acólito instituidos así como la mayor participación en la vida litúrgica como puede ser la comunión bajo las dos especies, la liturgia de las
horas, es fundamental que exista una catequesis previa y una formación adecuada de la comunidad para quien muchas cosas resultan
novedosas. Hay un principio básico: “a todo cambio o innovación debe preceder una adecuada catequesis”. La catequesis debe ser
anterior, informativa y que tengas los sólidos contenidos de la doctrina católica. Este proceso catequético lo debe guiar el párroco o
encargado de la comunidad y el equipo de laicos que trabajan con él.
El número 241 de la “Instrucción general para el uso del Misal Romano” así nos lo indica:
“Procuren los sagrados pastores recordar a los fieles que participan en el rito o intervienen en él, y en el modo que más adecuado
resulte, la doctrina católica sobre estas formas de la sagrada comunión según el Concilio Tridentino.
Amonéstese, en primer lugar, a los fieles que la fe católica enseña que, aún bajo cualquiera de las dos especies, está Cristo entero, y
que se recibe un verdadero sacramento, y que, por consiguiente, por lo que toca a los frutos de la comunión, no se priva de ninguna de
las gracias de la salvación al que sólo recibe una sola especie”.
El número anterior, el 240, nos da la razón por la cual distribuimos la Comunión bajo las dos especies:
“La comunión tiene mucho más sentido de signo cuando se hace bajo las dos especies.
? Ya que en esa forma perfectamente se manifiesta el signo del banquete eucarístico.
? Y se expresa más claramente la voluntad con que se ratifica en banquete escatológico en el Reino del Padre”.
Aunque esto es lo que nos marca el Misal Romano, sabemos que evidentemente entre mejor esté instruida la comunidad cristiana en el
sacramento de la Eucaristía y en la vida litúrgica, mayor será la preparación y provecho de la comunión bajo las dos especies.
5. Manera de distribuir la Comunión bajo las dos especies.
5.1 La instrucción general para el uso del Misal Romano nos presenta cuatro maneras de distribuir la comunión bajo las dos especies:
1. Cuando los que comulgan beben directamente del cáliz, no. 244-245
2. Por intinción, cuando se moja parte de la hostia en el cáliz, no. 246-247
3. Con una caña (se bebe del cáliz)
4. Con cucharita (se bebe del cáliz)
De estas las más usadas, son la primera y la segunda, por lo que daremos las indicaciones que a éstas se refieren. Para las dos
restantes, raramente usadas, remitimos al Misal Romano en la instrucción general número 248 al 252.
5.2 Cuando los que comulgan beben directamente del cáliz
244
a) El sacerdote celebrante toma, según costumbre, el Cuerpo y la Sangre de Cristo teniendo cuidado de que en el cáliz quede suficiente
cantidad de vino consagrado para los que van a comulgar y limpia la parte externa del cáliz con el purificador.
b) El sacerdote entrega al ministro el cáliz con el purificador y toma él el copón o la patena con las hostias, luego el sacerdote y el
ministro del cáliz se colocan en un sitio desde donde puedan dar cómodamente la comunión a los fieles.
c) Los que comulgan se van acercando uno por uno, hace la debida reverencia y se colocan en pie ante el sacerdote. Éste, presentando
a cada uno la hostia dice: El Cuerpo de Cristo, y el que comulga responde: Amén, al recibir el Cuerpo de Cristo de las manos del
sacerdote.
d) El que comulga pasa enseguida ante el ministro del cáliz y espera de pie. El ministro dice: La Sangre de Cristo, y el que comulga
responde Amén. El ministro le entrega entonces el purificador y el cáliz para que pueda acercárselo cómodamente a la boca. El que
comulga, teniendo en su mano izquierda el purificador bajo la boca, atento a que no caiga nada del vino consagrado, bebe un poquito de
cáliz y se retira; el ministro limpia la parte externa del cáliz con el purificador.
e) Una vez que todos los que iban a comulgar bajo las dos especies han tomado el vino sagrado, el ministro del cáliz toma el vaso
consagrado y lo lleva al altar. El sacerdote sigue dando la comunión a los fieles que la vayan a recibir bajo una sola especie, y cuando
termina de repartirla, vuelve al altar. El mismo sacerdote o el ministro del cáliz toma el vino consagrado que haya quedado y realiza las
abluciones acostumbradas.
245
Si no hay diácono, ni sacerdote asistente, ni acólito:
a) El sacerdote toma, según costumbre, el Cuerpo y la Sangre de Cristo teniendo cuidado de que en el cáliz quede suficiente cantidad
de vino consagrado para los que van a comulgar y limpia la parte externa del cáliz con el purificador
b) Enseguida, el sacerdote se coloca en un sitio adecuado para distribuir cómodamente la comunión, en la forma acostumbrada, a las
personas que van a comulgar bajo las dos especies, los fieles se van acercando, hacen una reverencia, reciben de pie el Cuerpo de
Señor y se retinar un poco.
c) Cuando ya todos han recibido el Cuerpo del Señor, el sacerdote deja el copón sobre el altar y toma el cáliz y el purificador. Los que
van a participar del cáliz se acercan de nuevo, uno por uno, al sacerdote y esperan de pie ante él. El sacerdote dice: La Sangre de
Cristo, y el que comulga toma el purificador con la mano izquierda, se lo pone junto a la boca, cuidando que no caiga nada del vino
consagrado, bebe un poco del cáliz y se retira. El sacerdote limpia la parte externa del cáliz con el purificador.
d) Terminada la comunión con el cáliz, el sacerdote lo pone sobre un altar, y si hay todavía algunas personas que vayan a comulgar bajo
una sola especie, les distribuye la comunión del modo acostumbrado, regresa al altar, toma lo que haya quedado de vino consagrada y
realiza las abluciones como de costumbre.
5.3 Por intinción
246
Si está presenta un diácono u otro sacerdote asistente o un acólito:
a) El sacerdote celebrante entre a éste el cáliz y el purificador, y él mismo toma el copón o la patena donde se han colocado las hostias.
A continuación, el sacerdote y el ministro del cáliz van al sitio más adecuado para repartir la comunión.
b) Los que comulgan se acercan uno por uno, hacen la debida reverencia y se colocan de pie ante el sacerdote, teniendo la patena bajo
la boca. El sacerdote moja una parte de la hostia en el cáliz, y elevándola, dice: EL Cuerpo y la Sangre de Cristo, el que comulga
responde: Amén, recibe del sacerdote sacramento y se retira.
c) El sacerdote da la Comunión a los fieles que vayan a comulgar bajo una sola especie, consume el vino consagrado y purifica el cáliz,
en la forma ya indicada.
Conclusión
Hemos visto las diversas posibilidades según las normas para administrar la Comunión bajo las dos especies. Según las normas
decidirá la ocasión y la forma, el párroco o el presbítero que celebre la Santa Misa. El MEC de todas maneras, sabrá moverse en este
campo y coordinarse con el equipo de liturgia para prever que todo esté preparado antes de la celebración Eucarística.
María Mujer Eucarística
Mysterium fidei! Puesto que la Eucaristía es misterio de fe,
que supera de tal manera nuestro entendimiento
que nos obliga al más puro abandono a la palabra de Dios,
nadie como María puede ser apoyo y guía en una actitud como ésta.
Repetir el gesto de Cristo en la Última Cena, en cumplimiento de su mandato:
“ ¡Haced esto en conmemoración mía!”,
Se convierte al mismo tiempo en aceptación de la invitación de María
a obedecerle sin titubeos: “Haced lo que él os diga”. .Jn 2, 5
Con la solicitud materna que muestra en las bodas de Caná,
María parece decirnos: “no dudéis, fiaros de la Palabra de mi Hijo.
Él, que fue capaz de transformar el agua en vino,
es igualmente capaz de hacer del pan y del vino su cuerpo y su sangre,
entregando a los creyentes en este misterio de la memoria viva de su Pascua,
para hacerse así “pan de vida”.
ENCÍCLICA ECLLESIA DE EUCHARISTIA
17 DE ABRIL, 2003
Juan Pablo II
Descargar