General (R) Hernán Ramírez Rurange

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General (R) Hernán Ramírez Rurange
Autor cristina
martes, 21 de septiembre de 2010
Modificado el martes, 21 de septiembre de 2010
El jefe del espionaje militar que supo con antelación del crimen de Jaime Guzmán
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El ex director de inteligencia y creador de la “unidad especial― que sacó a militares de Chile para evitar la acción de la
justicia a principios de los 90, fue condenado por el asesinato del quÃ-mico de la DINA Eugenio BerrÃ-os el pasado 10 de
septiembre. Su nombre apareció en la investigación por la muerte del senador UDI, luego que el ex ministro Cuadra
dijera que en 1991 un miembro del alto mando del Ejército le informó que Guzmán estaba en la mira del FPMR, unos
dÃ-as antes que fuera asesinado.
por Jorge Molina Sanhueza
Fue un hombre con poder y muy cercano a Pinochet. De hecho, es posible verlo en fotografÃ-as de los años 80 junto al
ex dictador, con esa mirada impenetrable, frÃ-a, distante y concentrada con la que los edecanes desempeñan su labor.
Fue un hombre “confiable y de confianza―, como se le llama en la jerga militar a un subalterno que practica la gélida
reserva y cumple órdenes sin dudar.
Acompañó a Pinochet en muchos viajes, ocupó cargos polÃ-ticos y hasta cometió graves delitos para proteger al
Ejército de principios de los 90, cuando el gobierno de Patricio Aylwin iniciaba una cruzada para enjuiciar a los militares
que habÃ-an participado en violaciones de Derechos Humanos. Incluso, no trepidó en usar todos los recursos de la
institución y los contactos con los servicios de inteligencia sudamericanos y europeos para llevar a cabo esa misión.
AsÃ- es el general en retiro Hernán RamÃ-rez Rurange. Un militar de otro tiempo que volvió al presente desde un
pasado cercano, con toda su carga de secretos. Y como una sombra reveló que, cuando fue director de inteligencia en
1991, supo con antelación que el Frente Patriótico Manuel RodrÃ-guez (FPMR) querÃ-a asesinar al entonces senador
de la UDI Jaime Guzmán. La telaraña de Cuadra
Su nombre apareció hace algunas semanas, luego que el ex ministro de la dictadura, Francisco Javier Cuadra, revelara
que general (R) Jorge Ballerino -a la sazón jefe del comité asesor de Pinochet- lo llamó porque el grupo de
ultraizquierda también lo tenÃ-a como objetivo a eliminar. El dato, lo canalizó precisamente RamÃ-rez Rurange.
Las palabras de Cuadra aparecen en el contexto del caso que sustancia el ministro de la Corte de Apelaciones de
Santiago, Mario Carroza, con posterioridad a la entrevista otorgada a Chilevisión por Mauricio Hernández Norambuena comandante “Ramiro―- recluido en una cárcel brasileña por el secuestro del empresario Washington Oliveto.
Hernández Norambuena, condenado en Chile a presidio perpetuo por el homicidio del ex parlamentario y por el
secuestro de Cristián Edwards -hijo de AgustÃ-n, dueño de El Mercurio-, aseguró que la decisión de terminar con la
vida del ideólogo de la UDI, fue tomada por la jerarquÃ-a del FPMR. Involucró con ello al jefe de la organización,
Galvarino Apablaza -comandante “Salvador―- quien se halla en Argentina esperando asilo polÃ-tico, luego que la Suprema
de ese paÃ-s aprobara su extradición, en el marco de la misma causa.
También vinculó al ex comandante del Frente, Enrique Villanueva Molina, como uno de los conocedores del hecho,
imputándole haber sido agente de la Dirección de Seguridad Pública -conocida como “La Oficina―- y haber operado par
desarticular al grupo subversivo.
Hay que recordar que Ramiro se fugó de Chile en 1996, cuando la dirección del FPMR lo rescató de la Cárcel de Alta
Seguridad, en una espectacular evasión en helicóptero.
Todo lo anterior, instaló al Ejército en medio de la decisión polÃ-tica del gremialismo por aclarar el papel de los
gobiernos de Aylwin y Frei, en el ocultamiento de información a la justicia sobre el crimen, y a RamÃ-rez Rurange como
el nexo necesario para el encadenamiento de una verdad procesal, que el abogado de la familia Guzmán, Luis
Hermosilla, busca probar en el expediente. Los principiantes
El ministro Carroza arraigó a Villanueva Molina. Lo citó a declarar y buscará enlazar los dichos de Norambuena con
los de Ballerino y RamÃ-rez Rurange, pero al mismo tiempo, puede abrir una caja de pandora sobre la infiltración en el
Frente por parte del Ejército y la CNI.
Carroza conoce al dedillo este hecho. Lo sabe porque junto al caso Guzmán, sustancia el proceso por la desaparición
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de cinco ex militares del FPMR en 1987, asesinados en represalia por el secuestro del coronel del Ejército Carlos
Carreño, ocurrido el mismo año. Y este último, en una reciente declaración, ante Carroza, al menos los deslizó.
RamÃ-rez Rurange ordenarÃ-a otra operación de encubrimiento, la que le fue mandatada directamente por Pinochet:
sacar de Chile al ex quÃ-mico de la DINA, Eugenio BerrÃ-os Sagredo, quien estaba citado en el caso Letelier y se temÃ-a
que revelara la creación de venenos del organismo dirigido por el general (R) Manuel Contreras desde 1973 a 1977.
Si bien es cierto RamÃ-rez Rurange no tiene relación en los dos casos anteriores, conoce de sobra el espionaje a los
grupos de izquierda.
El 23 de abril de 1991, 22 dÃ-as después del homicidio del parlamentario UDI -ocurrido en el Campus Oriente de la
Universidad Católica, donde impartÃ-a clases- un hecho dejó al ex oficial al descubierto.
La historia comenzó cuando el militante comunista Õlvaro de la Fuente, llegó al diario La Época. La información que
traÃ-a no era menor: habÃ-a sido informante de la CNI y ahora de la Dirección de Inteligencia del Ejército (DINE), usando
la “identidad operativa― de “Max―.
El periódico, dirigido entonces por el periodista Ascanio Cavallo, se dio a la misión de probar los hechos por más de
dos meses. Fue asÃ- como De la Fuente acordó un “punto― de reunión con sus dos agentes de control, “Charly― y
encuentro se realizó en el centro de Santiago y fue registrado por un fotógrafo del medio.
El 3 de julio de 1991 un titular sacudió al gobierno de la Concertación: “Informante revela espionaje de DINE al
gobierno―. Los agentes de RamÃ-rez Rurange, habÃ-an caÃ-do en una trampa de principiantes y La Moneda se enfrentaba
a un escenario complejo, a pocos meses del crimen de Guzmán y de la radicalización de las acciones del FPMR.
El entonces ministro de Defensa, Patricio Rojas -investigado actualmente por la corrupción en la compra de aviones
Mirage- se dio a la tarea de saber quiénes eran los agentes. Finalmente, La Época publicó el 26 de julio que uno de los
militares era el sargento Carlos Kram Soto. Pero el destino de RamÃ-rez Rurange volvió a coincidir con el de Ballerino.
Este último, en una cita reservada con los periodistas que cubrÃ-an el caso, les indicó que Charly, Pepe y el capitán a
cargo, serÃ-an sancionados y cambiados de la DINE.
Si bien RamÃ-rez Rurange quedó cuestionado al interior del Ejército, Pinochet lo ascendió a un cargo superior: jefe de
la guarnición de Santiago. Sin duda una demostración de poder.
El espionaje polÃ-tico no sólo afectaba a los dirigentes de la Concertación y la izquierda, sino también al entonces jefe
de Investigaciones, el general en retiro del Ejército, Horacio Toro que estaba dedicado por esos dÃ-as, a buscar a los
responsables del crimen de Guzmán. El servicio secreto
Pero RamÃ-rez Rurange guardaba entonces otro secreto. HabÃ-a iniciado la denominada “Operación Silencio― o “co
de bajas―, como se le llamaba eufemÃ-sticamente en la DINE, porque en abril de 1991, usando la estructura del Servicio
Secreto de Espionaje (SSE) del Ejército, sacó de Chile al ex agente de la CNI, Luis Arturo Sanhueza Ros.
Sanhueza Ros estaba en la mira de la justicia por su participación en la Operación Albania, un montaje de dicho
servicio represivo que terminó con la vida de 12 frentistas en distintos lugares de Santiago en junio de 1987. Además,
aparecÃ-a como uno de los autores del crimen del empresario Aurelio Sichel, ocurrido en 1989, relacionado con la
financiera ilegal que funcionaba al interior del Ejército, “La Cutufa― y el asesinato del vocero del MIR, Jecar Neghme en
1989.
Sanhueza Ros fue llevado hasta un hotel institucional, el Kon-Tiki, hasta donde llegó el jefe del SSE, el entonces
coronel Francisco Maximiliano Ferrer Lima. Ferrer Lima, conocido en la comunidad como Carlos Frez Ramos. El SSE
funcionaba en ese entonces en una oficina ubicada en Agustinas con Teatinos, frente al Hotel Carrera y a un costado
del diario La Nación.
El ahora ex oficial, condenado por varios casos de derechos humanos cumpliendo condena en Punta Peuco, no estaba
de acuerdo en usar la estructura que durante años logró armar el SSE en los paÃ-ses vecinos y Europa, con el fin de
esconder a Sanhueza Ros. Pero Ferrer Lima, otro hombre “confiable y de confianza― de Pinochet, finalmente cumplió la
orden que le dio RamÃ-rez Rurange.
Llegó hasta el hotel e instruyó a Sanhueza Ros respecto de cómo se ejecutarÃ-a la operación para ponerlo en un
avión con destino a Argentina.
Para ello, Ferrer Lima contactó al “abuelo― o José Antonio, el agente “residente― del SSE en Buenos Aires por mÃ
años, Carlos Narea González. Ex esposo de la cantante “Sonia La Única―, Narea González llegó hasta el aeropuerto
Santiago, mientras Ferrer Lima montaba un dispositivo en el terminal aéreo y preparaba el salón VIP para que Narea
González y Sanhueza Ros se conocieran. Se temÃ-a que este último fuera detenido por Investigaciones, pero nada
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ocurrió y Ferrer Lima le informó a RamÃ-rez Rurange del éxito de la misión.
Entonces, las relaciones de Pinochet con el gobierno no iban por el mejor camino. A mediados de 1991 la Suprema
nombró al ministro Adolfo Bañados para investigar el homicidio del ex canciller Orlando Letelier, ocurrido en
septiembre de 1976 en Washington -Estados Unidos-, a manos de la DINA.
Para evitar problemas a la institución, RamÃ-rez Rurange conformó la llamada “Unidad Especial―. Se trataba de un grup
dedicado a esconder, controlar y llevar el sueldo a Sanhueza, quien luego de una corta estadÃ-a en el departamento
que tenÃ-a Narea González en Buenos Aires, se dirigió al sur de Argentina, donde regentaba un kiosko.
RamÃ-rez Rurange designó entonces a los oficiales Arturo Silva Valdés, el hombre que actuaba como avanzada de
Pinochet para cualquier viaje que realizara el extranjero, como el jefe del grupo, para cumplir el cometido. Lo que
RamÃ-rez Rurange no sabÃ-a es que a estos hombres se los encontrarÃ-a en la cárcel años más tarde. El abuelo
AsÃ- llegó septiembre de 1991 y la Unidad Especial sacó de Chile al entonces mayor Carlos Herrera Jiménez. Este
último estaba acusado como autor del crimen del militante DC, Mario Fernández, ocurrido en 1984 en La Serena y bajo
el mismo cargo en el homicidio del lÃ-der sindical Tucapel Jiménez en 1982, hecho por el que actualmente cumple una
condena a presidio perpetuo en Punta Peuco.
No obstante, RamÃ-rez Rurange ordenarÃ-a otra operación de encubrimiento, la que le fue mandatada directamente por
Pinochet: sacar de Chile al ex quÃ-mico de la DINA, Eugenio BerrÃ-os Sagredo, quien estaba citado en el caso Letelier y
se temÃ-a que revelara la creación de venenos del organismo dirigido por el general (R) Manuel Contreras desde 1973
a 1977.
BerrÃ-os abandonó Chile con identidad falsa y con todos los recursos del Ejército fue llevado a Buenos Aires, y luego
instalado en Uruguay, donde también estaba Herrera Jiménez.
Lo que RamÃ-rez Rurange no podÃ-a prever en 1991, es que el 10 de septiembre de 2010 -19 años más tarde-, justo en
momentos en que su nombre apareció en el caso Guzmán, el ministro Alejandro Madrid lo condenarÃ-a a cinco años y
un dÃ-a como autor de secuestro y tres años como autor de asociación ilÃ-cita junto a los otros miembros de la “Unidad
Especial― por el homicidio de BerrÃ-os, quien fue hallado en 1995, en un balneario cercano a Montevideo, Uruguay,
enterrado boca abajo -como se hacÃ-a en la antigüedad con los traidores- con dos tiros en la nuca.
Pero RamÃ-rez Rurange también fue interrogado en el proceso por la muerte de Eduardo Frei Montalva ocurrida en
1982, cuando precisamente era el edecán de Pinochet.
El juez Madrid lo indagó respecto a dos operaciones secretas, una de ellas llamada “Olimpo― y otra “Yngecto―, resp
las cuales existen sospechas que pudieron haber sido el inicio de la producción de toxinas que siete años más tarde
terminaron con la vida de Frei. RamÃ-rez Rurange dijo que la primera “se trató de algo meramente militar y de seguridad
nacional, mientras que la segunda, me parece, que puede ser de contraespionaje―. Ligazones
En el Ejército, actualmente, existe preocupación y molestia, debido a que se involucró a la institución en un caso
virtualmente olvidado e incluyó a militares que cometieron graves delitos, hecho que pone ruido en la campaña de
mejoramiento de su imagen “que nos ha costado mucho potenciar―, dice un general del alto mando.
Lo cierto es que más allá de lo que se diga privadamente, el caso Guzmán volvió a tomar nuevos aires.
Sin embargo, la investigación enfrenta dificultades para llegar a puerto. La primera es que existe una posibilidad de
que Galvarino Apablaza, no sea extraditado desde Argentina. También, y más allá de las intenciones del gremialismo,
puede que Hernández Norambuena tampoco sea enviado a Chile para que enfrente la justicia. Lo anterior, porque
cumple una condena de 30 años, inferior al presidio perpetuo al que fue sancionado por el crimen de Guzmán.
Sólo surge una duda, si RamÃ-rez Rurange le informó a Ballerino lo que sabÃ-a del posible atentado del FPMR ¿por
qué este último no entregó la información por los canales habituales?
Si bien la respuesta está en manos del ministro Carroza, la reciente entrevista otorgada a El Mostrador por el ex
comandante del FPMR, Enrique Villanueva Molina,  podrÃ-a ser un elemento que asociara la muerte de Guzmán a los
militares de la época.
Ni Carroza ni la UDI tienen un trabajo sencillo por delante, sobre todo porque han transcurrido casi 20 años desde que
el Frente mató a Guzmán y porque en el expediente muchas de las diligencias que fueron hechas en su momento no
entregaron los antecedentes para demostrar el supuesto encubrimiento de los agentes de La Oficina, Investigaciones y
de los gobierno de Aylwin y Frei.
Si bien la reescritura del caso Guzmán recién comienza, lo cierto es que RamÃ-rez Rurange cayó en la telaraña que
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tejió Hernández Norambuena y continuó Cuadra. Y de esos entramados, a veces, es difÃ-cil zafarse.
Fuente: www.elmostrador.cl/
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