Dinámicas de grupo para fomentar la participación, el debate y el

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Dinámicas de grupo para fomentar la participación, el debate y
el consenso en la toma de decisiones
1.1.1 El Grupo Nominal
Esta dinámica –tal como la expone Maria Luisa Fabra (1992)- sirve para obtener
informaciones, puntos de vista o ideas de los alumnos sobre un tema o un problema
determinado, de una forma estructurada, de modo que facilita la participación de los
más cohibidos e impide el protagonismo excesivo de los más lanzados. Según la
profesora Fabra, es una técnica especialmente útil cuando se trata de que un grupo clase
tenga que tomar decisiones consensuadas sobre aspectos relativos a normas, disciplina,
actividades grupales, etc. Pero también puede servir, por ejemplo, para que el profesor
o la profesora pueda conocer, al acabar un tema, cuáles son los conocimientos que los
alumnos han adquirido, o consideran más fundamentales. Se aplica de la siguiente
manera: Ante todo el profesor –o la persona que actúa como facilitador (que puede ser
un alumno)- explica claramente cuál es el objetivo que se pretende lograr con la
aplicación de esta técnica, y cuál es el tema o el problema sobre el cual hace falta centrar
toda la atención. ƒ Durante unos cinco minutos aproximadamente, cada participante,
individualmente, ha de escribir las informaciones, propuestas o sugerencias que le
vienen a la cabeza sobre el tema o el problema de que se trata. El facilitador pide a los
participantes, uno por uno, que expresen una de las ideas que han escrito y las va
anotando en la pizarra. Si alguien no quiere participar, puede “pasar” y si alguien tiene
más de una idea tendrá que esperar, para verbalizar la segunda, que se haya completado
la primera vuelta, suponiendo que en esta vuelta su idea no haya sido aportada por
algún otro participante. Queda claro, pues, que lo importante son las ideas, no quienes
las hayan aportado. ƒ Cuando se han anotado todas las ideas, tras haber completado las
vueltas que hayan sido necesarias, la persona que dinamiza la técnica pide si todo ha
quedado claro para todos. Si hay alguna duda sobre alguna aportación, es el momento
de pedir a quien haya formulado la idea que haga las aclaraciones convenientes. Se trata
sólo de aclaraciones, no de objeciones o críticas a las ideas recogidas. Al final, todas las
ideas deben quedar recogidas en la pizarra, siguiendo el orden alfabético: la primera
idea aportada es la A, la segunda la B, la tercera la C, etc. El paso siguiente consiste en
qué cada participante jerarquiza las ideas expuestas, puntuando con un 1 la que
considera más importante, con un 2, la segunda en importancia, con un 3, la tercera, y
así sucesivamente hasta haber puntuado todas las ideas expuestas (si había 12 ideas, la
última tendrá una puntuación de 12) Acto seguido se anotan, en la pizarra, junto a cada
una de las ideas, la puntuación que le ha otorgado cada participante, y, al final, se suman
las puntuaciones de cada idea. De este modo se puede saber cuáles son las ideas más
valoradas por todo el grupo clase: las que hayan obtenido menos puntuación entre todos los
participantes. ƒ Finalmente, se comentan, se discuten o se resumen –según el caso- los
resultados obtenidos. Si el grupo es muy numeroso y suponiendo que esté dividido en diferentes
equipos, para hacer más ágil la aplicación de esta técnica, se puede seguir el mismo
procedimiento, pero sustituyendo el trabajo individual por el trabajo en equipos, a la hora de
pensar y escribir las ideas relacionadas con el tema o problema en cuestión, y a la hora de
puntuarlas.
1.1.2 Las Dos Columnas
Esta dinámica es muy adecuada para decidir, de forma consensuada, cuál es la mejor
solución a un problema o cuestión con distintas alternativas. La dinámica de las dos
columnas (Fabra, 1992) es un procedimiento muy simple que facilita el consenso cuando
los miembros de un grupo clase han de tomar una decisión o resolver un problema para
el cual hay diversas alternativas y no saben cuál es la mejor. Esta dinámica se
complementa muy bien con la del Grupo Nominal: se puede utilizar en la última fase de
esta dinámica, para conseguir que el grupo se asegure dentro lo que cabe de que la
alternativa que ha sido más valorada es, efectivamente, la que ofrece mejores garantías
de éxito. La dinámica de las Dos Columnas es, propiamente, una forma de valoración de
alternativas, que facilita el diálogo y el consenso y evita muchos de los enfrentamientos
que se dan cuando alguien tiene un excesivo protagonismo e intenta imponer su opinión
a los demás. Para ello el facilitador anota las alternativas propuestas por los
participantes, pero no el nombre de quien las ha propuesto. Todos pueden aportar las
alternativas que considere oportunas, y cuando ya no se aportan nuevas alternativas se
pasa a hacer la valoración de cada una de ellas. El proceso a seguir es el siguiente:
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Las propuestas o alternativas deberán quedar anotadas en un extremo de la
pizarra, ordenadas alfabéticamente (con una A, la primera; una B, la segunda;
una C, la tercera; etc.
Se divide el espacio restante de la pizarra en dos partes, con una raya vertical.
En una parte se escribirá “Aspectos positivos” y en la otra “Consecuencias no
deseadas” (No se escribirá “aspectos negativos” para evitar que quien la haya
propuesto la defienda a ultranza cuando, en realidad, lo que conviene es que la
clase se olvide de quien ha hecho las propuestas y centre su interés sobre el
contenido de las mismas, no sobre sus autores).
A continuación se lee la propuesta A y se pide a todos los participantes que
colaboren explicitando los aspectos positivos que perciben en ellas (qué
aspectos del problema solucionan, qué ventajas comporta, etc.) y se van
anotando en la pizarra, en la columna correspondiente.
Después se pide a los participantes que piensen y expliquen las “consecuencias
no deseadas” de la misma propuesta (qué puede pasar si hacemos esto, cómo
podrían evolucionar los hechos si llevamos a cabo la propuesta, etc.), y también
se anotan en la columna correspondiente.
A continuación se hace lo mismo con las demás propuestas: la B, la C, etc.
Finalmente se pide al grupo que analice lo que se ha escrito en cada columna con
relación a todas las propuestas. A partir de ahí se puede valorar cuál es la más adecuada
(la que nos permite con mayores garantías superar el problema o conseguir el objetivo
deseado, con los mínimos costos). Como es natural, los criterios de evaluación de las
distintas alternativas no deben ser cuantitativos, sino cualitativos: a veces, una sola
consecuencia no deseada puede invalidar una alternativa.
Esta dinámica, además de canalizar el diálogo y facilitar la toma de decisiones, tiene otras
ventajas: mejora el razonamiento lógico, la capacidad de síntesis y la expresión verbal del
alumnado, y les obliga a colaborar y a acostumbrarse a dar más importancia a los objetivos
comunes que a las necesidades individuales. Por otra parte, como en la dinámica del Grupo
Nominal, se puede sustituir el trabajo individual por el trabajo en equipo: los que piensan y
aportan las alternativas, y las valoran una por una, son los equipos cooperativos, no los alumnos
y las alumnas individualmente.
1.1.4 Opiniones enfrentadas
Esta técnica de trabajo grupal permite aproximarse al análisis de las realidades sociales
conflictivas en las que se dan dos o más puntos de vista contrarios o enfrentados, enseña las
habilidades y estrategias básicas del debate y la discusión argumentativa en público,
estimulando la comprensión y la tolerancia, así como la superación de prejuicios. En síntesis las
fases de la técnica son:
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Preparación. Después de elegir el tema o tópico se divide la clase en tres grupos de
trabajo:”A” a favor de una de las posiciones, “B” a favor de la otra posición y “C”
moderador y conclusiones. Posteriormente se hace la selección de materiales, soportes
de información y se dedica un tiempo a preparar el debate subdividiendo cada grupo en
tres subgrupos cuyos representantes participarán en el debate. Los subgrupos “A”
buscarán argumentos a favor de la opinión A, e intentaran buscar aquellos otros que
resten validez a los argumentos que apoyan la opinión contraria (B) y organizarán la
información y los materiales con los argumentos para el debate. Igual los subgrupos “B”
respecto A. Mientras los subgrupos “C” con el material informativo recogido prepararán
la conducción del debate buscando argumentos a favor y en contra de cada una de las
posiciones enfrentadas, seleccionarán y plantearán cuestiones para formular el debate,
prepararán la introducción del tema y el orden de las intervenciones, así como la fase
de cierre con las últimas opiniones de síntesis.
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Desarrollo del debate. Previamente los representantes de los subgrupos se reunirán con
los de su misma posición para coordinar su estrategia. La realización del debate, a ser
posible se abrirá a otros grupos de alumnos o comunidad educativa del centro. Durará
entre media y una hora.

Elaboración de conclusiones. Cada grupo con la información recogida y trabajada puede
realizar una revista mural que sintetice sus conclusiones con el fin de exponerla.
Una propuesta didáctica de esta técnica, así como de otras técnicas cooperativas, puede
verse en R. García, J.A. Traver, y otros (2002).
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