HEFESTO Y ZEUS (Luciano de Samosata, Diálogos de los dioses

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HEFESTO Y ZEUS (Luciano de Samosata, Diálogos de los dioses)
HEFESTO-¿Qué es lo que tengo que hacer, Zeus? Aquí me tienes, como me ordenaste,
con el hacha tan afilada que podría partir una piedra de un solo tajo.
ZEUS.-Muy bien, Hefesto. ¡Ea! Descarga un buen golpe sobre mi cabeza y pártemela en
dos.
HEFESTO.-¿Estás tratando de probarme, para ver si he perdido el juicio? Vamos, dime
que es realmente lo que quieres que haga por tí.
ZEUS.-Eso mismo, que me partas el cráneo. Y si me desobedeces, no será la primera
vez que pruebes mi cólera. Pero tienes que dar el golpe con toda tu fuerza, sin mas
retrasos, porque me muero de dolor de parto, que me esta trastornando el cerebro.
HEFESTO.-Mira, Zeus, no vayamos a hacer una barbaridad, que el hacha es aguda y te
ayudara a parir con mucho derramamiento de sangre y no a la manera de Ilitía.
ZEUS.-Tu, Hefesto, limítate a dar el golpe sin miedo, que yo sé lo que me conviene.
HEFESTO.-Aunque sea contra mi voluntad, daré el golpe. ¿Que otra cosa puedo hacer,
si tú lo ordenas?..¿Qué es esto? ¿Una doncella armada? Grande era el mal que tenias
en la cabeza, Zeus. Con razón estabas tan irritable, puesto que bajo tu cerebro estabas
engendrando una doncella tan grande, y armada por añadidura. Sin que tú lo supieras,
tenias un campamento por cabeza. Y ella salta; y baila danzas pírricas, agita el escudo;
blande la lanza y esta llena de furor divino. Y, lo que es más importante, en poco
tiempo se ha puesto bellísima y ha llegado a la flor de la edad. Es cierto que tiene los
ojos verdes , pero también esto la embellece, haciendo juego con el casco. Por todo
ello, Zeus, damela en matrimonio como pago por mis servicios de comadrona.
ZEUS.-Pides una cosa imposible, Hefesto, porque quiere permanecer eternamente
doncella. Pero, en lo que de mí depende, no tengo nada en contra.
HEFESTO.-Eso es lo que yo quería; lo demas es cosa mía y voy a raptarla.
ZEUS- Hazlo, si es que puedes arreglártelas, sólo que estoy convencido de que
pretendes un imposible.
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