Respuesta a «Manejo de la patología neurovascular por los

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n e u r o c i r u g i a . 2 0 1 2;2 3(5):216–218
en el caso de las MAV— que desearían un cambio desde el
modelo de circuito único de Neurocirugía al modelo de grupo
interdisciplinar, mientras que en ningún caso sucede lo
contrario. Curiosamente hay también, para ambos tipos de
lesiones, un deseo de transvase del modelo de más de un
circuito al modelo de circuito único dirigido por Neurocirugía.
En la actualidad hay un debate acerca de las bondades de la regionalización o centralización de la patología
neuroquirúrgica compleja, y por tanto de la neurovascular,
basado en la idea de que existe una relación directa entre
el volumen asistencial y los buenos resultados. Aunque esta
relación parece robusta, el debate no está totalmente resuelto,
ya que existen muchas situaciones particulares1-7 . En todo
caso, el resultado de la encuesta constata que el volumen
asistencial medio de los Servicios de Neurocirugía de nuestro país para la patología neurovascular puede considerarse
bajo. En nuestra opinión esto podría ser consecuencia de una
política sanitaria basada en la compartimentación geográfica y administrativa, que ha primado aproximar los cuidados
especializados a la población, lo que además de demostrarse
ineficiente económicamente puede serlo también en términos
de calidad asistencial y de experiencia de los cirujanos. Adicionalmente podría considerarse la arraigada costumbre de la
medicina española de no referir pacientes a otros centros o
especialistas con mayor experiencia8 . Otro dato preocupante
es el escaso interés de los residentes y adjuntos jóvenes en
la patología neurovascular, que contrasta con el interés de
los responsables de los Servicios para que estos se formen
en técnicas endovasculares, en un intento probablemente de
recuperar el control del tratamiento de esta patología a base
de aumentar la casuística sumando los casos quirúrgicos a
los endovasculares. Finalmente, resulta destacable la constatación de que en muchos centros se maneja la patología neurovascular de forma interdisciplinaria, y que este es el modelo
deseado mayoritariamente por los Servicios de Neurocirugía.
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José Manuel González-Darder
Servicio de Neurocirugía, Hospital Clínico Universitario, Valencia,
España
Correo electrónico: gonzalez [email protected]
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© 2012 Sociedad Española de Neurocirugía. Publicado por
Elsevier España, S.L. Todos los derechos reservados.
http://dx.doi.org/10.1016/j.neucir.2012.08.001
Respuesta a «Manejo de la patología neurovascular por los
Servicios de Neurocirugía de España»
Reply «Management of neurovascular disease in Neurosurgical
Departments in Spain»
En primer lugar quisiera agradecer al autor su interés en
plasmar con su estudio la situación española actual en el
manejo de la patología vascular cerebral. Los datos obtenidos
a mi juicio no han sido para nada sorprendentes, y deberían
ser considerados muy en serio por toda nuestra sociedad,
pues recogen una realidad que debe ser cambiada para el bien
Véase contenido relacionado en DOI:
http://dx.doi.org/10.1016/j.neucir.2012.08.001.
del futuro de la neurocirugía en general y de la neurocirugía vascular en particular. El sistema actual está claramente
enfermo, enfermo de gravedad, y más teniendo en cuenta
el contexto económico en el que se encuentra nuestro
país. Parece lógico una necesaria y urgente reestructuración
de nuestro modelo sanitario que racionalice los recursos
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concentrando esta patología en pocos centros hospitalarios,
de manera que el volumen de enfermos sea el suficiente para
permitir ofrecer la máxima excelencia en términos de calidad asistencial. Además, este número de enfermos debería
ser también lo suficientemente elevado para que los centros
dedicados a atender esta patología pudieran ofrecer además
una calidad docente y científica que permitiese potenciar la
investigación y la formación de nuestros nuevos especialistas.
Es obvio que con el sistema actual, en el que existe un evidente exceso de centros con escaso volumen neuroquirúrgico
acreditados para la formación de residentes, pueda aparecer
la «desmotivación» y el «poco interés» entre muchos de los
jóvenes de nuestra sociedad hacia la patología vascular tal y
como apunta el autor. Sin embargo, yo hablaría más de decepción, siendo la desmotivación y el poco interés más propios
de los que fueron responsables de la organización de nuestro modelo formativo, puesto que han consentido un sistema
deficiente y carente de perspectiva. Así pues, a mi juicio es
entendible que un sistema organizativo que promueve una
escasa subespecialización, sumado a la progresiva complejidad de los pacientes vasculares candidatos a cirugía debido
a la introducción y el avance de las técnicas endovasculares,
hace que muchos jóvenes acaben rehusando la neurocirugía
vascular. No obstante, a pesar de todos estos factores, el Grupo
de Trabajo de Patología Vascular de la Sociedad Española de
Neurocirugía puede presumir de ser uno de los grupos más
activos de nuestra sociedad, y está constituido fundamentalmente por neurocirujanos jóvenes con gran interés en esta
patología. Finalmente, expresar también mi discrepancia con
los autores en la creencia que incorporar las técnicas endovasculares en la capacitación de los neurocirujanos vasculares sea
un intento de recuperar el control de la patología. Más bien
yo creo que debe considerarse esta como un afán por integrarla a la neurocirugía vascular, pues una visión global de un
neurocirujano competente en ambas técnicas puede permitir un manejo más óptimo, eficiente y menos sesgado de los
pacientes.
Fuat Arikan
Barcelona, España
1130-1473/$ – see front matter
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