LOS SACRAMENTOS DE SERVICIO A LA COMUNIDAD:

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LOS SACRAMENTOS DE SERVICIO A LA COMUNIDAD:
EL SACRAMENTO DEL MATRIMONIO
Ubicar el Matrimonio dentro de los sacramentos de servicio es un ejercicio que
todavía nos cuesta un poco en la actualidad. Desde la Iniciación Cristiana, los
bautizados fuimos integrados al Cuerpo de Cristo (la Iglesia). Por eso hemos sido
llamados a asumir una serie de tareas y exigencias que buscan la edificación de
este Cuerpo y la santificación de todos aquellos que lo conformamos.
Ahora bien, el sacramento del Matrimonio no escapa de esta realidad de
servicio a los hermanos. Para poder entenderlo, basta con que nos fijemos en lo que
nos dice san Pablo cuando se refiere a la relación entre marido y mujer: “como la
Iglesia se somete a Cristo, de la misma manera las mujeres deben respetar en todo a los
maridos. Maridos, amen a sus esposas como Cristo amó a la Iglesia y se entregó por ella
[…]. Ese símbolo es magnífico, y yo lo aplico a Cristo y la Iglesia”1.
Entendemos, entonces, que no es suficiente ver el Matrimonio como la unión
entre un hombre y una mujer; pues de ser así, esta acción sacramental no pasará de
ser un evento privado por el cual una pareja se presenta ante la sociedad. Pero si
miramos cuidadosamente las palabras que nos regala el apóstol Pablo,
entenderemos que este sacramento compromete a la pareja que lo recibe a ser
reflejo claro y evidente del amor entre Cristo y su Iglesia2.
Por esta razón, se le ubica dentro de los sacramentos de servicio a la
comunidad, pues “[los] que se casan en Cristo, desde la fe en la palabra de Dios, pueden
celebrar con fruto el misterio de la unión entre Cristo y la Iglesia, vivirlo santamente y
testificarlo públicamente ante todos3. En efecto, los esposos tienen la delicada tarea de
enseñarle a los cristianos no sólo el amor que Cristo tiene por nosotros, sino la
manera en que debemos responder a este inmenso amor.
Por lo tanto, sería bueno preguntarnos: ¿cómo lograr que nuestras
celebraciones litúrgicas del Matrimonio realmente expresen este vínculo con la
comunidad, para que no las vivamos nunca como eventos privados? Pues cuando
una pareja recibe este sacramento, se compromete a dar un servicio a toda la
comunidad, no sólo a unos cuantos.
De allí que el Concilio Vaticano II haya pedido que este sacramento se celebre
[…] dentro de la misa4. Y si seguimos la lógica del Concilio, comprenderemos
igualmente que lo ideal es que se realice en las misas comunitarias de las
Ef 5, 24-25, 32; La Biblia de Nuestro Pueblo. Biblia del Peregrino. América Latina, Bilbao: Ediciones Mensajero,
20066, p. 2235.
2 Cf. CONCILIO ECUMÉNICO VATICANO II, “Constitución ‘Gaudium et Spes’ sobre la Iglesia en el mundo actual”:
Concilio Ecuménico Vaticano II. Constituciones, Decretos y Declaraciones. Edición bilingüe patrocinada por la
Conferencia Episcopal Española, Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 20002, n. 48, p. 393-395.
3 Ritual del Matrimonio. Reformado por mandato del Concilio Vaticano II, promulgado por su santidad el Papa Pablo VI
y revisado por su santidad el Papa Juan Pablo II. Aprobado por la Conferencia Episcopal Española y confirmado por la
Congregación para el Culto Divino: Barcelona: Comisión Episcopal Espñaola de Liturgia, 2006 2, n. 11, p. 15.
4 CONCILIO ECUMÉNICO VATICANO II, “Constitución ‘Sacrosanctum Concilium’ sobre la sagrada liturgia”: Concilio
Ecuménico Vaticano II. Constituciones, Decretos y Declaraciones. Edición bilingüe patrocinada por la Conferencia
Episcopal Española, Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 2000 2, n. 78, p. 257.
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Parroquias, de manera que la participación de la comunidad exprese el
compromiso de los esposos de servir a toda la Iglesia.
Para concluir, es importante que todos los bautizados tomemos consciencia
del profundo significado del sacramento del Matrimonio, puesto que las
responsabilidades propias de esta vocación involucran una de las virtudes
fundamentales del cristiano: el amor. Por tanto, todos debemos sentirnos
comprometidos a preocuparnos en nuestras comunidades parroquiales por dejar
de lado la concepción de “evento social” y recuperar el lugar sacramental tan
significativo que tiene en el caminar de la Iglesia.
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