El primer mordisco del Pitbull

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LATERCERA Sábado 27 de agosto de 2016
Deportes
Clásico universitario
Un día como hoy, pero hace diez años, también en un clásico universitario y en el Estadio Nacional, el
fútbol chileno asistió al debut de un jugador irrepetible, Gary Medel. Ésta es una retrospectiva de aquel
partido, de la primera batalla librada por el líder natural de la Roja . Por Denís Fernández
El primer mordisco del Pitbull
E
s necesario adentrarse hasta el fondo del angosto pasaje Aída, oculto en
las entrañas de la
comuna de Conchalí, para poder
verlos, pero es allí donde se juntan los niños de la inexpugnable
población La Palmilla para jugar.
Es allí donde sueñan y allí donde
terminan ahogándose sus sueños. Hasta que un día, de pronto,
sucede algo. “Precisamente esta
semana me acordé de él, porque
volví al lugar del suceso, al Estadio Municipal de Conchalí y me
paré en la misma orilla que él se
comió aquel día”. El que habla es
el principal responsable de un
maravilloso hallazgo; el veedor
Alfonso Garcés. De lo que habla;
de un encuentro fortuito con un
niño de diez años al que todos
llaman Gary Medel.
Nacido el 3 de agosto de 1987 en
el seno de una familia de escasos
recursos y en el corazón de una
población marginada, Gary (bautizado así en honor del delantero
inglés Gary Lineker, figura rutilante del Mundial del 86, que tan
solo beatificó a Maradona) tuvo
que nadar siempre a contracorriente. Reclutado por las fuerzas
de captación de Universidad Católica, el fútbol fue al principio su
único salvavidas. “Gary se salvó
del entorno complicado que le
rodeaba porque sus padres fueron
siempre hinchas y custodios de él.
Y por el fútbol. Porque él en esos
años era algo así como Pinocho,
ese muñeco que recibía consejos
del zorro, que era un malandrín,
pero también de Pepe Grillo.
Afortunadamente, en la historia
de Gary Medel, triunfó Pepe Grillo”, ejemplifica Don Alfonso.
Pero no fue hasta el invierno de
2006, tras casi nueve años de formación en la precordillera, que el
jugador logró debutar en el profesionalismo. Sucedió hace exactamente diez años, nada menos
que en el Estadio Nacional, en un
clásico universitario válido por
la sexta fecha del Clausura y ante
una Universidad de Chile capitaneada en la cancha por Marcelo
Salas. Gary, con 19 años recién
cumplidos, jugó de lateral derecho, desde el inicio, y no se arrugó. A su corta edad, ya había librado probablemente batallas
más duras: “Él había tenido unas
declaraciones poco medidas con
respecto a Salas unos días antes
del partido en las que vino a decir: ‘si le tengo que pegar, le
RR Gary Medel, presionado por Marcelo Salas, en el día se su debut profesional. FOTO: ARCHIVO
pego’. Y eso llamó mucho la atención porque Salas era un ídolo al
que todos conocían y a Gary, a
esas alturas, sólo lo conocíamos
Pellicer y yo”, rememora Garcés.
Y fue así como en una primera
mitad dominada por el tedio, las
35.000 pupilas que aquel domingo de agosto poblaban el coloso
de Ñuñoa, se clavaron inevitablemente en él, en la figura del
obstinado y menudo futbolista
que perseguía como un pitbull la
sombra del Matador. “Y lo más
curioso es que a los veintitantos
minutos, Gary cumple. Le da un
golpe tremendo a Salas y ahí el árbitro, Carlos Chandía, me mira
como queriendo darme a entender que una más así y lo echa”,
complementa el entonces técnico de la UC, Jorge Pellicer, artífice del aquel debut profesional.
“Gary quería comerse el mundo
y su forma de demostrar su compromiso con la institución y su
respeto al club era así, con agresividad, con coraje. Esa forma de
ser les llegó muy rápido a los hinchas cruzados”, asegura, a propósito de su indomable carácter,
Jorge Ormeño, uno de los grandes referentes de aquel plantel.
Pero el ansiado estreno de Medel duraría sólo 63 minutos. Con
una cartulina amarilla resultado
de su contundencia en la marca
y con la U venciendo por 1-0 merced al tanto de Luis Pedro Figueroa en el minuto 55, a Pellicer no
le quedó otro remedio que ordenar su reemplazo: “Era un partido muy importante y no podíamos arriesgarnos a jugar con uno
menos”, confiesa el DT. “Me
acuerdo de aquel partido, de lo
aguerrido que era Gary, pero lo
más impresionante fue la evolución tan rápida que tuvo después”, rescata al respecto el Chapita Fuenzalida, su sustituto
aquella tarde.
Aquel clásico universitario, más
bien anodino en términos futbolísticos, se lo terminó llevando el
cuadro laico por la cuenta mínima. No fue el partido de Salas, ni
tampoco, qué duda cabe, el de
Medel, pero sí el primero en que
el joven talento de Conchalí, que
había prometido guerra, cumplió
con su palabra. 432 encuentros
después, pocos se atreven ya a
cuestionar su osadía.
“Gary es distinto a todos, es el
ícono de la batalla. Él siempre tuvo
unos valores más salvajes y cuando los elementos del barrio y de la
supervivencia los pudo volcar a la
cancha, se convirtió en el futbolista perfecto”, sintetiza Pellicer. Una
aseveración que, en opinión de
otros ex compañeros del Pitbull en
la UC, tiene algunos matices. “Está
bien proyectar ser guapo o fiero en
la cancha, pero hay que saber canalizar después esa agresividad. Y
él en aquel momento no sabía.
Fue su capacidad de morir por la
institución que uno defiende, la
que le hizo triunfar”, argumenta
al respecto Eros Pérez, quien en un
recordado clásico universitario,
disputado exactamente un año
después, no fue capaz de asimilar
el temperamento de un Medel y
respondió con un cabezazo en plena cancha a la reprimenda de su
compañero.“Cometí un error en
una jugada y la pelota se fue al
córner. Él era joven, pero en ese
momento correspondía un reto y
me retó, de malas formas, con garabatos. Después del córner (que
acabó en gol de la U) volvió puteando otra vez. Y ahí le dije: ‘En
el camarín te agarro y te mato’.
‘Mátame’, me dice, ‘mátame’, y
ahí pasó lo que pasó”, rememora
el ex futbolista. Un doblete del
hoy jugador del Inter dio el triunfo por 2-1 a los cruzados en aquel
partido. “Aquella anécdota es la
que mejor lo describe. Estar dispuesto a pelear con cualquiera por
el bien del equipo, y luego mandarse dos golazos. Eso es Gary”,
sentencia Jorge Ormeño.
Tras tres años defendiendo los
colores de la UC, Medel dio el salto a Boca. Después llegaron Sevilla (conjunto en el que podría recalar de nuevo, habida cuenta de
la insistencia de Sampaoli), Cardiff City e Inter de Milán, su actual equipo; y una sequía histórica de títulos con todos ellos. No
así con la Selección, a la que defendió desgarrado en el Mundial
de Brasil y a la que terminó liderando después hacia el bicampeonato de América.
Hoy, mientras en el Estadio Nacional se disputa un nuevo clásico
universitario y en los pasajes de La
Palmilla sueñan los niños con ser
Gary Medel, el Pitbull más famoso y emblemático de la historia del
fútbol chileno cumple 10 años. Y
nada sería ya lo mismo sin él. b
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