Convivencia Reconciliacion y Paz - RNI

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Convivencia, Reconciliación y Paz,
En el discurso público colombiano circulan permanentemente los conceptos de paz, convivencia y
reconciliación sin que necesariamente se dimensionen los alcances, los retos, las dificultades y los avances
en el desarrollo conceptual y material de cada uno de estas nociones. Así como estos conceptos son de uso
común en el discurso público, de la misma forma se les dota de un sentido y poder únicos para imaginar y
explicar el estado de la situación social y política del presente, convirtiendo estos conceptos en estados
aspiracionales que funcionan como tropos de significado al que se dirige la política pública y la imaginación
colectiva.
En consecuencia, estas nociones son poderosas, pero han requerido en los últimos años del desarrollo de
visiones más pragmáticas y técnicas que le otorguen sentido de realidad, y con ellos efectos concretos en la
formulación de políticas, investigaciones y metodologías, que sin perder de vista el carácter ideológico de
estos conceptos, tan importantes para el desarrollo social, político y cultural, deben tener efectos concretos
y duraderos en el fortalecimiento de las sociedades, en la establecimiento de confianza de estas para con sus
Estados y de los Estados con otros Estados. Por lo anterior, es importante distinguir las diferencias
conceptuales, sus dimensiones y categorías con el objeto no solo de que sean la ruta de implementación de
acciones que respondan a cada uno de objetos sino poder medir su impacto en las comunidades que se
implemente. Las políticas de paz, reconciliación y convivencia deben dejar de ser procesos etéreos e
inalcanzables para convertirse en lecciones concretas y rutas que en su réplica permitan la construcción de
procesos duraderos y sostenibles de paz.
Así las cosas, este documento busca poner en discusión estos conceptos para poder terminar su alcance y
aplicación en el caso colombiano.
CONVIVENCIA
En años recientes se ha concebido la convivencia como la aceptación de las diferencias en el seno de la vida
social, donde se toleran las divergencias y se respetan los derechos de los demás. De otra manera, la
convivencia también ha sido entendida como una cultura en si misma que alude al respeto de la vida privada
y respeto de los valores públicos. Desde otros puntos de vista la convivencia ha sido concebida como una
perspectiva de seguridad pública, que pasa por diferentes formas de control social.
Sin embargo, en sus orígenes, el concepto de convivencia estaba lejos de significar la coexistencia pacífica
entre grupos (originalmente asociado a las tres religiones monoteístas) y hacía referencia más a la
coexistencia tolerada del otro. La tolerancia entendida no como la aceptación del otro sino la existencia
resignada de su presencia.
El concepto de convivencia largamente discutido por las teorías de la ciudanía y el multiculturalismo en las
últimas décadas del siglo pasado, platea la tensión de la vida social, aceptando las diferencias o la fusión de
las diferencias en una vida social y cultural común (melting pot). En Colombia, la perspectiva multicultural
privilegió una concepción de la sociedad basada en el respeto de la diferencia y en el desarrollo de
mecanismos por medio de los cuales dicha diferencia social podía articularse al concepto de unidad nacional.
Desde este punto de vista la convivencia supone una actitud democrática que proporciona las reglas y
normas que las instituciones que se creen para garantizarla generen las condiciones de respeto de derechos
de las diferentes poblaciones e impulsen la resolución de los conflictos de forma pacífica dentro de los
procesos de consolidación de las comunidades políticas.
En suma, los procesos de convivencia se asocian mayoritariamente al respeto de los derechos a través de la
legitimación de unas normas construidas en procesos democráticos, es por eso que acciones de intercambio
cultural o lúdico deportivas en donde se promueve el respeto de valores son asumidas como acciones de
convivencia. No obstante lo anterior, varios procesos con este mismo objetivo han sido equiparados de
forma equivocada a procesos de reconciliación social y en otro casos se les da un carácter más ambicioso
logrando identificarlos como procesos de paz local. Es por ello, que una vez estos terminan y no logran su
falso objetivo de mantener territorios bajo el principio de no violencia, se concluye que los procesos de paz
fracasaron o que se transformó la violencia. Si se considerara desde su formulación el alcance y el impacto
limitado pero necesario de estos procesos, sería posible conducirlos en un futuro, a la construcción de
condiciones para la reconciliación.
RECONCILIACIÓN
El concepto de reconciliación se asoció en el pasado a valores más religiosos que políticos aunque en el
contexto contemporáneo hay una fuerte influencia para que estos transiten hacia una perspectiva más
secular. El concepto de reconciliación ha sido popularizado por las políticas de posconflicto a lo largo y ancho
del mundo desde la perspectiva de su dimensión política. Sin embargo, no existe un consenso sobre el
mismo en tanto éste se deriva de perspectivas subjetivas, culturales y contextuales (como la peculiaridad del
daño sufrido) que hacen que la reconciliación esté sujeta a valores y creencias muy diversas y proceso
locales particulares.
Pese que a que no hay una única definición de reconciliación si existen esfuerzos internacionales por
categorizar el concepto y definir lineamientos producto de los consensos internacionales en la materia.
En este sentido, desde una perspectiva explicativa la reconciliación tiene dos enfoques, uno de abajo hacia
arriba (bottom-up) y la de arriba hacia abajo (top-down). El primero busca restaurar las relaciones
interpersonales o comunitarias, mientras que la segunda, consiste en la implementación de medidas desde
el nivel nacional para lograr la reconciliación local.
La Unidad viene trabajando en la identificación de las iniciativas regionales y locales de reconciliación, a
través de las acciones que adelantan las regionales y proyectos de la sociedad civil como el de Reconciliación
Colombia que lidera la revista Semana. Para lograr este objetivo ha unificado criterios y conceptos que
permiten otorgar directrices a las direcciones regionales y lograr clasificar las experiencias según las
categorías y dimensiones a las que estas les apuestan.
Así mismo, la reconciliación es un concepto que se desarrolla fundamental en sociedades en transición, la
cual debe ser entendida como como un proceso complejo y a largo plazo en el que, por medio de una serie
de instrumentos y estrategias, una sociedad intenta pasar de un pasado en conflicto a un futuro
compartido1.
Conceptos de reconciliación para sociedades en transición:
1
Bloomfield, D “Reconciliation: An Introduction” in Bloomfield, D, Barnes, T and L. Huyse (eds); Reconciliation after Violent Conflict: A
Handbook. International Institute for Democracy and Electoral Assistance, Sweden, 2003. p. 12.
Es tanto una meta como un proceso a largo
plazo, de personas o sociedades, encaminado
a construir un clima de convivencia pacífica
basado en la instauración de nuevas relaciones
de confianza entre los ciudadanos y las
instituciones del Estado y entre ellos mismos,
así como la profundización de la democracia
con la participación de las instituciones y la
sociedad civil.
(Comisión Nacional de Reparación y
Reconciliación)
Un punto de encuentro entre el pasado
y el futuro, para hacer posible la
coexistencia. Se debe, entonces,
realizar un ejercicio de abordaje del
pasado doloroso, en donde se exponga
lo que sucedió, se de tiempo y espacio
a la justicia y se enmiende el daño,
para procurar un futuro compartido.
(Jean Paul Lederach)
La condición bajo la cual los ciudadanos
establecen relaciones de confianza entre
sí y hacia sus instituciones (que puede
darse por primera vez o reestablecerse).
Lo cual implica un compromiso de
respeto por las normas y valores, en
donde existe seguridad con respecto a
que quienes operan las instituciones y
conciudadanos rigen su comportamiento
de conformidad a dichas normas y
valores básico.
(Pablo de Greiff)
A través del desarrollo del concepto tanto en el ámbito nacional (CNRR, organizaciones sociales y de
víctimas) como en el internacional (Lederach, Pablo De Greiff, Bloomfield, entre otros), la Unidad ha tomado
los principales consensos en la materia y enmarca sus acciones a partir de cuatro dimensiones
fundamentales para el logro de la reconciliación en Colombia: A. confianza, B. democracia, C. derechos de las
víctimas y D .territorio. De igual forma, la Unidad ha determinado dentro de las dimensiones mencionadas
las siguientes categorías:
Dimensiones
Confianza
Democracia
Territorio
Categoría
Instituciones
Antagonistas
Comunidad
Participación Política
Participación Social
Seguridad
Economía
Resolución pacífica de conflictos
Inclusión Social
Justicia
Derechos de las víctimas
Reparación
Verdad y Memoria
En la primera dimensión, la Unidad para las Víctimas busca restablecer los lazos de confianza a través del
desarrollo de estrategias de atención, asistencia y reparación integral a víctimas del conflicto armado sin
importar el actor que haya cometido el hecho victimizante, así mismo los procesos de reparación colectiva
por oferta se constituye en otra estrategia de generación y recuperación de la confianza desde la
institucionalidad. En tal sentido los casos nacionales (UP, IPC, ANUC, Sindicalistas, entre otros) son un
ejemplo de iniciativas de reconciliación “de arriba hacia abajo”, una vez inicien los procesos de reparación
colectiva por demanda, la Unidad también trabajará en medidas “de abajo hacia arriba” en este aspecto. De
igual forma, los procesos de retornos y reubicaciones y en particular la integración social se constituye en
una iniciativa desde el territorio de reconciliación comunitaria.
Por otro lado, las dinámicas democráticas y los procesos electorales se ven seriamente afectados en el caso
de conflictos armados en donde parte de violencia se dirige a estrategias de presión, principalmente
amenazas e intimidaciones frente al desarrollo de estos derechos. Por consiguiente, una sociedad
reconciliada debe tener mejores posibilidades de contar con mayor participación política y social, de tal
forma, la Unidad garantiza de manera permanente el derecho a la participación de las víctimas en la
implementación y desarrollo de toda la política pública. En coherencia con lo anterior, la Unidad para las
Víctimas, a través de la Sub Dirección de participación, trabaja en garantizar la participación de las víctimas a
través de las mesas efectivas de participación a nivel municipal, departamental y nacional. Por otro lado,
vale la pena resaltar, la participación de las víctimas en los comités del impulso de los sujetos que son parte
fundamental en la construcción de los planes de reparación colectiva. Igualmente esta Dirección acompaña
la estrategia de movilización social “Por las Víctimas por la paz”.
La tercera dimensión concebida dentro de la reconciliación es el respeto a los derechos de las víctimas,
función principal de esta entidad, la cual ha enfocado su trabajo en crear las condiciones para el logro de la
misma, satisfaciendo y garantizando los derechos de las víctimas a la verdad, acceso a la justicia y la
reparación integral, según lo determinado por la Ley 1448 de 2011 y su decreto reglamentario. De la misma
forma orienta, atiende y asiste a las víctimas, acciones de vital importancia para el proceso de reparación.
Por último la dimensión territorio, se refiere a las implicaciones sobre la relación de los ciudadanos con el
territorio que habitan, así como sus dinámicas. De esta manera, dentro de la dimensión de territorio se
encuentra evaluación frente a políticas socio económicas, existencia de mecanismos de resolución pacífica
de conflictos, y políticas de seguridad humana. En esta dimensión la Unidad implementa la estrategia
“Entrelazando”, la cual trabaja directamente en la reconstrucción del tejido social y en el desarrollo de
mecanismos de resolución de conflictos.
La Unidad reconoce teóricamente los niveles de la reconciliación, y en la práctica desarrolla diversas
acciones principalmente en el social y coadyuva en el interpersonal a través de ejercicios dirigidos a la
cicatrización de las heridas y reconocimiento de responsabilidades.
A continuación se presentan los niveles reconocidos:

La reconciliación interpersonal2, se refiere a la restauración o construcción de relaciones de
cooperación y confianza entre víctimas y victimarios, entre ciudadanos que tuvieron desacuerdos y
enfrentamientos. En este nivel, se busca entonces construir o reconstruir vínculos entre ciudadanos
que estuvieron enfrentados de manera violenta, a partir de la generación de espacios donde los
ofendidos puedan expresar su dolor de una manera sanadora y los ofensores puedan manifestar su
arrepentimiento.

De otra parte, la reconciliación social3, involucra a los afectados por el conflicto a la sociedad en
general. Este nivel de la reconciliación busca (re)construir el tejido social a través del entendimiento
que haga la sociedad del conflicto, de sus causas y sus consecuencias, reconstruyendo su propia
historia y entendiendo el papel que jugó en medio del conflicto. Una reconciliación en este sentido,
propende por la reintegración social, construyendo vínculos de confianza entre la sociedad y quienes
se vieron involucrados en el conflicto, con el fin de proyectarse como una unidad hacia el futuro.

Así mismo, la reconciliación política4 parte de la construcción o restauración de relaciones de
confianza entre la sociedad en su conjunto y el Estado. De esta manera, a través de este nivel de
reconciliación se busca saldar las causas del conflicto desde de lo político, de tal manera que implica
el mejoramiento de las condiciones socioeconómicas, la protección a libertades civiles y políticas, la
promoción de una cultura de la legalidad y de respeto por los derechos humanos, de los cuales el
Estado debe ser garante.
Como se mencionó anteriormente, la Unidad para las Víctimas propende por la no repetición de las
violaciones a los derechos humanos y el Derecho Internacional Humanitario por lo tanto, viene trabajando en
la formulación de medidas que apuntan a esto, como lo son: estrategia para garantizar un adecuado acceso a
la justicia, sanción a responsables de violaciones a los derechos humanos, pedagogía social, comunicación en
DDHH y DIH, reformas institucionales y en acciones articuladas de prevención y protección.
-
Propuestas para una política de Reconciliación
En el marco del conflicto armado, la política pública de reconciliación nacional ha estado orientada a la
incorporación y restablecimiento de derechos de las poblaciones que han participado o sufrido directamente
el conflicto. Es así, que la Agencia Colombiana para la Reintegración dentro de su labor, busca que las personas
en proceso de reintegración puedan insertarse a la sociedad brindándoles oportunidades e incentivándolas a
reconstruir lazos de confianza por medio, entre otras, del servicio social en comunidades afectadas.
2
3
4
Fundación Social, “Guía sobre reconciliación. Claves para la construcción de un horizonte en Colombia”. Primera edición. Bogotá, 2006.
Ibíd.
Ibíd.
Del mismo modo, con la aprobación de la Ley de Víctimas, la Unidad para la Atención y Reparación Integral a
las Víctimas implementa la política pública de Atención Asistencia y Reparación Integral con garantía de no
repetición para las víctimas del conflicto armado, con el fin de que se reconozca su condición de víctimas,
asegurar el goce efectivo de sus derechos a la verdad y la justicia y allanar el camino hacia la paz y la
reconciliación nacional.
Propuesta de política de reconciliación
1. Articulación de las políticas
Las políticas de reintegración, atención, asistencia y reparación han estado dirigidas a las víctimas del conflicto
armado y a personas en proceso de reintegración de forma independiente, probablemente motivado, por los
contextos actuales y en particular por el esfuerzo de recuperación de la confianza por parte de las víctimas
frente a las instituciones. Sin embargo, los posibles avances en las negociaciones de la Habana y la urgencia de
que el conflicto termine dan prioridad a que estos temas sean abordados de forma articulada y bajo un mismo
enfoque de reconciliación y paz.
De la misma, forma los procesos de reconciliación y en particular las garantías de no repetición se deben
formular desde un enfoque de sociedad uy es por ellos que la propuesta de reconciliación que se presenta en
este documento debe tener como fin último preparar a la sociedad no solo a que se sume en procesos que
buscan la paz nacional sino en el sostenimiento y mantenimiento de aquellas condiciones que permiten que
Colombia prefiera resolver sus conflictos por una vía democrática y participativa ,y en consecuencia no
violenta y no en la búsqueda de estrategias armadas que producen imposición de discursos métodos que
conllevan a las graves violaciones de derechos humanos y a los crímenes de lesa humanidad. Que tanto dolor
ha dejado a los colombianos
En consecuencia, una propuesta de reconciliación para Colombia se basará en ajustar las rutas existentes para
que al final de las mismas, se encuentren en procesos de construcción de comunidades receptoras, en
combinación de una estrategia fuerte de medidas dirigidas a la sociedad en su conjunto que respalden los
procesos de reconciliación local.
Frente a la necesidad de articulación de las acciones dirigidas a víctimas y victimarios, es importante rescatar
las acciones de prevención, implementadas por el Ministerio del Interior y sus aliados, las de protección por la
Unidad Nacional de Protección, dirigidas tanto para víctimas y victimarios al considerarse fundamental que los
actores principales de estos procesos estén en condiciones de libertad, visibilidad y reconocimiento.
2. Creación de escenarios de reconciliación con todos los actores
Para desarrollar este punto, una propuesta de reconciliación debe contemplar la creación y fortalecimiento de
lugares de encuentro y escucha con los actores de la reconciliación con el propósito, de recolectar las
diferentes memorias de las guerra desde las distintas ópticas y posiciones, es decir, desde las diferentes
memorias, las cuales se constituyen en insumos en los procesos de construcción de la verdad histórica de los
hechos ocurridos en territorio.
Adicional a las medidas de construcción de verdad, se debe considera la implementación haber procesos de
acompañamiento psicosocial, de reconocimiento y re dignificación del buen nombre de los afectados, así
como medidas simbólicas colectivas que creen condiciones para la construcción de imaginarios futuros
compartidos de comunidades en paz. Los duelos colectivos que vinculan a diferentes actores y las medidas
dirigidas a la cicatrización de heridas adquieren importancia en el entendido que propician una oferta en la
materia dirigidas de manera conjunta a los actores encargados de crear y sostener los procesos de
reconciliación en el territorio.
3. Estrategia de medidas dirigidas a la sociedad
Por otro lado, es importante resaltar que la reconciliación debe además apuntar a la sociedad en general por
medio de la formulación e implementación de medidas societales o medidas colectivas dirigidas a la
sociedad, que deben tener como fin la recuperación de los lazos de confianza entre ella y con las
instituciones, incentivar y garantizar el ejercicio de sus derechos democráticos y restablecer la relación de los
ciudadanos con el territorio que habitan, así como sus dinámicas sociales, culturales y económicas a través
de la identificación de las buenas practicas del pasado y el impulso de aquellas implementadas en otras
territorios de experiencias de paz que coadyuven en el sostenimiento de la paz local.
De la misma forma una política de reconciliación local invita a la estricta revisión de mecanismos de
resolución pacífica de conflictos y políticas de seguridad humana, con el fin de conocer por qué estos
mecanismos no tuvieron éxito en el pasado y cuáles son los ajustes que se deben realizar su real y
permanente implementación.
Otro aspecto fundamental, es a la eliminación de patrones de discriminación pre-existentes que permitieron,
legitimaron, naturalizaron o propiciaron las causas del conflicto armado en algunas regiones Colombia. Por
consiguiente, la Unidad para las Víctimas ha acompañado a las alcaldías de Medellín y de Bogotá en la
construcción de una ruta de medidas colectivas dirigidas a la sociedad que se centre en la eliminación de
estos patrones por medio de estrategias como la pedagogía social.
A continuación se presentan los objetivos específicos de esta iniciativa y las fases que comprende.
Objetivos:
1. Acompañar y contribuir a la identificación que hace la comunidad acompañada de los patrones de
discriminación.
2. Visibilizar los patrones de discriminación pre-existentes identificados que permitieron, legitimaron,
naturalizaron o propiciaron las causas del conflicto armado en algunas regiones Colombia.
3. Acompañar a la comunidad que ha identificado los patrones de discriminación en la construcción de
las medidas dirigidas a las sociedades que tiendan a eliminar dichos patrones.
4. Generar recomendaciones a las instituciones encargadas de construir e implementar planes,
programas o proyectos relacionado con esta materia.
Fases
a.
Construir y definir los alcances del proceso con los actores aliados.
Construcción de una línea base con los actores aliados al proceso: en esta línea de base se debe generar un
análisis de contexto con los actores aliados de aquellos patrones que en un primer momento se han
identificado y que deberían ser intervenidos.
Es importante delimitar a la población objeto, posibles nuevos actores aliados (sector académico, sector
privado, sector público, organizaciones de la sociedad civil, organizaciones defensoras de derechos humanos
y organizaciones comunitarias), formas de intervención, lugar físico a intervenir, selección de las
vulneraciones a los derechos humanos que reflejan patrones pre-existentes de discriminación, periodo de
tiempo en el ocurrieron dichas violaciones, actores que participaron en la comisión de estos delitos, modus
operandi, establecimiento de hipótesis sobre posibles causas de dichas vulneraciones, sujetos que se vieron
afectados identificar por ejemplo si es un grupo en especial como los sindicalistas o si por el contrario hubo
violaciones generalizadas a la comunidad.
b.
Proceso de sensibilización y acercamiento a la comunidad.
Es indispensable pretende generar vínculos de confianza con la comunidad. En este sentido, se deben llegar
a puntos de acuerdo como la comunidad ha percibido y percibe el conflicto armado, la selección de las
vulneraciones a los derechos humanos que reflejan patrones pre-existentes de discriminación, periodo de
tiempo en el ocurrieron dichas violaciones, actores que participaron en la comisión de estos delitos, modus
operandi, establecimiento de hipótesis sobre posibles causas de dichas vulneraciones, sujetos que se vieron
afectados identificar por ejemplo si es un grupo en especial como los sindicalistas o si por el contrario hubo
violaciones generalizadas a la comunidad.
Durante esta fase también se seleccionara los grupos focales comunitarios con los cuales se llevaran a cabo
las jornadas de trabajo así como se definirá el cronograma de trabajo y la forma como se desarrollaran esos
talleres.
c.
Construcción de la metodología con la comunidad.
Una vez constituido los grupos focales comunitarios con los que se va a trabajar, se debe crear el plan
operativo del proyecto, definiendo los alcances del mismo, acordándose a su vez las actividades propias
para el cumplimiento de cada uno de los objetivos específicos así como la metodología para la
implementación de las actividades y el cronograma.
d.
Realización de las actividades propias del proyecto.
En esta fase se implementaran las actividades y las metodologías definidas en el plan operativo del proyecto.
Actividades cuyo objetivo es identificar los patrones de discriminación pre-existentes que permitieron,
legitimaron, naturalizaron o propiciaron las causas del conflicto armado en algunas regiones Colombia y
construir las medidas colectivas dirigidas a sociedades que tiendan a eliminar dichos patrones.
4. Medición de las Condiciones para la Reconciliación
En los países en transición de conflictos armados a la paz ha existido la necesidad de hacer seguimiento a los
procesos de reconciliación, específicamente, de poder cuantificar el avance de las políticas públicas y
acciones no oficiales dirigidas a la creación de condiciones para la reconciliación nacional5.
En este sentido, el Instituto para la Justicia y la Reconciliación en Ciudad del Cabo, en el año 2003 construyó
un "barómetro de la reconciliación" que es aplicado anualmente y que busca medir este avance por medio
de la evaluación en: seguridad humana (incluyendo el desarrollo socio-económico), la cultura política, el
diálogo y las relaciones raciales.
Así mismo, la Unidad para la Atención y Reparación Integral de las Víctimas en conjunto con la Fundación
Social y la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) crearon un instrumento que busca medir
las condiciones de reconciliación en un territorio en un tiempo determinado. Este instrumento está
compuesto por cuatro dimensiones: Confianza, Democracia, Territorio y derechos de las víctimas, las cuales
son medidas a través de 12 categorías y 102 indicadores, que permiten medir cada una de las categorías
determinadas y presentar sus resultados de forma global pero también por dimensión, asunto que facilita el
análisis individual de cada categoría y en consecuencia poder tomar decisiones de las políticas a través de la
temática que manejan. Esta característica lo diferencia de otros ejercicios estadísticos de medición y le
otorga valor agregado para las instituciones locales y nacionales que participan de la construcción de los
procesos de reconciliación.
La metodología utilizada para esta herramienta consiste en la obtención de información primaria y
segundaria. La primera es realizada mediante una encuesta a población general, afectados y no afectados, y
un muestreo por cuotas dirigido a población desmovilizada en proceso de reintegración. Así mismo, el ICRN
cuenta con información secundaria que suministrada por entidades oficiales o privadas. En este sentido,
logra medir el impacto de los proceso de reconciliación en la sociedad en general, las comunidades
receptoras, la población víctima y en las personas en proceso de reintegración. Además, incluye entrevistas
con organizaciones sociales y de víctimas de orden nacional y territorial.
Así las cosas, lograr medir las condiciones de confianza, el desarrollo de la democracia a través de la
participación política y social, las circunstancias del territorio y el avance en la implementación de medidas
dirigidas a satisfacer los derechos de las víctimas, mediante metodologías cualitativas y cuantitativas
5
promueve que la formulación e implementación de políticas locales se enfoquen en fortalecer condiciones
para que las comunidades desarrollen procesos de reconciliación local, así como garantiza mejores niveles
de apropiación de las políticas de paz que se formulen desde el Gobierno Nacional.
La utilidad de este instrumento en las estrategias y rutas desarrolladas por la Unidad para las Víctimas, se
evidencia de forma clara en los procesos de reparación colectiva y en los de retornos y reubicaciones, en los
cuales es pertinente levantar una línea que permita identificar las demandas de los territorios para así
formular medidas de reparación contextuales con enfoque de reconciliación. Una vez implementadas las
medidas, se buscará volver a aplicar el instrumento y comprobar la transformación que conllevó el
desarrollo de las medidas de reparación en estas comunidades y el impacto en sus territorios. Teniendo esto
en mente, la Unidad no sólo participó formulación e implementación de los pilotos de Bogotá, Medellín y
san Carlos sino que se apropia de este instrumento para realizar una línea de base en 48 municipios que
cuentan con procesos de reparación colectiva y retornos y reubicaciones en una segunda etapa de medición
del índice, en donde este instrumento debe cumplir una función determinante en arrojar las herramientas
necesarias para el logro de la integración local, que será lo que finalmente asegurare el éxito de estas
iniciativas.
5. Impulso de oferta institucional integral de desarrollo con enfoque de reconciliación en comunidades
impulsadoras de paz.
Los territorios en los cuales se lleven a cabo procesos de reconciliación deben contar con apuestas
interinstitucionales que no solo aborden ofertas de víctimas y victimarios si no que se vinculen con
propuestas puntales de desarrollo rural e integración local con una fuerte presencia del Estado en materia
de salud y educación, entre otros derechos. Esta última principalmente, debe enfocarse en la educación para
la paz a partir de la promoción de los derechos humanos, valores y una cultura de la no violencia.
Finalmente, los procesos comunitarios de reconciliación requieren apuesta en marcha de mecanismos
alternativos de resolución de conflictos que sean acordes con el contexto cultural y las autoridades legítimas
de las comunidades, estos métodos necesariamente reviven medidas de justicia restaurativa construidas de
manera conjunta por quienes se beneficiaran de las mismas.
6. Articulación con decisiones judiciales
Es importante señalar, que a la actualidad los operadores judiciales en el marco de las sentencias de Justicia
y Paz y su prórroga, la Ley 1592 de 2012 viene dictando medidas y acciones en materia de reintegración y
reconciliación. En tal sentido, las medidas que se desarrollen en el marco de dichas sentencias deben ser
coherentes y acordes a los procesos demandados por las comunidades y a las metodologías de reconciliación
que se desarrollan desde el Gobierno Nacional, con el fin de que estas sean complemento y fortalezcan los
procesos locales en la materia. En este mismo sentido, es importante ajustar o modificar los programas de
resocialización que se desarrollan en las cárceles con el objetivo de que los mismos sensibilicen a los
victimarios acerca de los delitos cometidos, las consecuencias que estos causaron e individuos y colectivos y
se implementen acciones graduales de acercamiento de estos a las comunidades en las cuales desea
establecerse. Lo anterior, con el objetivo de que todas las rutas: 1. Reintegración, 2. Víctimas, 3.
beneficiarios de Justicia y Paz y 4. Ruta de acciones colectivas dirigidas a la sociedad estén articulas bajo el
mismo enfoque de reconciliación social.
7. Fortalecimiento de los procesos democráticos
En un contexto de conflicto armado como el colombiano, las dinámicas democráticas y los procesos
electorales se ven seriamente afectados por la presencia, presión social y acciones bélicas que desarrollan
los grupos armados al margen de la ley. Así, en un estudio sobre dinámicas socioculturales en zonas de
conflicto, se señaló que: “los actores armados han tenido injerencia en las dinámicas democráticas y los
procesos electorales colombianos, para lo cual han recurrido a estrategias de presión, principalmente
amenazas e intimidaciones. De hecho, en las últimas dos décadas se ha producido un crecimiento de las
distintas formas de presión sobre la vida local por parte de los actores armados” 6. Es por ello que un proceso
de reconciliación en Colombia, también debe partir de la consolidación de la democracia 7.
Los procesos democráticos que se desarrollan en las comunidades deben conllevar acciones a fortalecer la
participación política y la social En este sentido, la primera consiste en la posibilidad que tienen los
ciudadanos de incidir en los asuntos públicos a través, por ejemplo, de la vida política o del control social,
rendición de cuentas y veedurías ciudadanas.
La segunda, hace referencia al interés que tienen los ciudadanos en participar en la construcción del futuro
de sus comunidades, lo que dependerá de las relaciones de confianza que existan entre estos. Como se
mencionó anteriormente, estas relaciones se rompen debido a la guerra. Algunos autores han relacionado el
tema de participación social con el de capital social, otros como integración comunitaria, dándole mayor
importancia a los procesos organizativos comunitarios a la construcción de principios y valores comunitarios,
así como acciones tendientes a fortalecer una identidad colectiva.
En conclusión, para fortalecer un proceso democrático deben generarse herramientas de participación en
estos dos sentidos y crear mecanismos que permitan identificar el impacto de estas políticas en las toma de
decisiones de las comunidad y la construcción de futuros compartidos basados en la no violencia.
Como se expresó los procesos de reconciliación pueden ser interpersonales, políticos o sociales. La Unidad
para las Víctimas trabaja principalmente en crear condiciones para la construcción de procesos de
reconciliación social, a través de privilegiar los derechos de las víctimas y en fortalecer las garantías de no
repetición.
6
Universidad Nacional de Colombia, Diana Hoyos Gómez: Dinámicas Político-electorales en zonas de influencia paramilitar. Análisis de la
competencia y la participación electoral, Revista Análisis Político Nº 65 enero/abril 2009, página 25.
7
Unidad para las Víctimas, Fundación Social y otros. Índice de Condiciones para la Reconciliación. Bogotá, 2014
PAZ
Tradicionalmente la paz ha sido concebida como la ausencia de conflicto o violencia. Supone el
establecimiento de la paz ya sea por medios violentos o por el acuerdo de voluntades políticas o
individuales. Dicha perspectiva se deriva de lo que podemos llamar visiones políticas y sociales clásicas que
conceden a la paz un valor civilizatorio enmarcado en un orden teleológico.
Por otra parte existen visiones menos esencialistas que conceden al conflicto un carácter dinámico y
formativo dentro de la sociedad, pero que requiere una delimitación adecuada de los alcances de este
conflicto dentro de la sociedad. Reconocer el conflicto, supone valorarlo, como pare de una sociedad rica y
diversa, pero también requiere entender que dicha sociedad ha desarrollado o tienen que desarrollar los
mecanismos, los dispositivos, las instituciones sociales, políticas y culturales para que el carácter conflictivo
de la sociedad se convierta en insumos productivos, creativos, y transformadores de la misma. Este es el reto
que plantea el desarrollo de una visión que concibe el conflicto, no como un problema a ser solucionado,
sino un problema que tiene que ser transformado en algo productivo.
Si concedemos la idea que la paz no es un punto al que se llega, un estado final que alcanzan las sociedades
y los países, suponemos que las fuerzas sociales e individuales están en constante tensión entre el conflicto y
la armonía, entre el amor y el odio, o entre la guerra y la paz. ¿Cuál es el reto que esta visión plantea? No es
la simple noción de la guerra a la paz, que supone, por ejemplo la idea de la paz impuesta o la paz
decretada, sino la emergencia de dispositivos socio-culturales que direccionen el conflicto hacia fines no
violentos.
Es por esto que el concepto de paz tiene a vincularse a las ideas de justicia social o de estructuras sociales
justas, pues es en contextos de equidad social e igualdad el conflicto encuentra menos salidas
desinstitucionalizadas y desestructurantes. En sociedades más igualitarias se encuentra el capital social,
económico y cultural necesario para convertir el conflicto en disputas, las disputas en argumentos y los
argumentos en reconocimiento. Es a esto a lo que autores como Lederach se refieren cuando afirman que
lejos de concebir la paz como un estado final estático, hay que concebir la paz como una continua evolución
y un desarrollo de las relaciones sociales. Es así también como se afirma constantemente que la paz no es el
fin del conflicto sino el trámite del conflicto por fines no violentos.
Por otra parte, la paz política también puede entenderse como un proceso de construcción plural e histórica
donde la paz se construye a partir de pactos políticos territorializados, donde fragmentos de la sociedad van
sumándose y enriqueciendo un primer pacto, haciendo de la construcción de la comunidad política la
sumatoria de una serie de pactos (que es necesario cumplir para mantener la paz política) y de paces
histórica y espacialmente situadas.
La transformación de los conflictos también supone una dimensión menos comentada. Así como la violencia
material se expresa de maneras extrema como la guerra o la violencia física, donde impera la lucha material
por bienes, recursos, o personas, también existe la violencia simbólica que permea de manera más
dramáticamente a la sociedad en su conjunto, por medio de imposiciones ideológicas y culturales que
privilegian a unos grupos o personas sobre otros, visión más perversa aun pues damos por natural. Estas
formas de violencia, que persisten en situaciones de no conflicto armado representan un reto fundamental
en las sociedades contemporáneas pues implican la transformación de patrones culturales arraigados en la
sociedad y sus historias colectivas. Este concepto se refiere a una vida social cada vez más justa donde se
reduzca la violencia no solo entre sociedad y naciones sino entre las personas.
Así las cosas, los procesos de reconciliación han sido considerados como una de las garantías de no
repetición que en la justicia transicional ha adquirido gran importancia, pues se considera que su efectiva
implementación asegura el logro de la paz o el restablecimiento de la democracia.
Garantías de no repetición
Estas garantías buscan evitar procesos de victimización sobre todo aquel que se encuentran en riesgo
potencial de padecerlas. Por lo tanto, las garantías de no repetición a diferencias de las otras modalidades
de reparación también cuentan con una dimensión preventiva frente a las posibles violaciones de derechos
Humanos y del DIH, por lo tanto deben enfocarse en los elementos detonantes de las violaciones de los
derechos humanos o del DIH, para que su implementación sea efectiva.
De no analizar las causas de las violaciones, las garantías no lograrán evitar su repetición. A lo sumo, podrán
hacerlas cesar por un tiempo las violaciones. En consecuencia, investigar y conocer las causas de las
violaciones es un deber del Estado en el diseño de dichas medidas. Por tal razón, son medidas que tienen
que ver con reformas institucionales del Estado y deben incluir la interacción de las diferentes ramas del
poder, instituciones de los niveles nacional, regional y local y actores en general involucrados en su diseño e
implementación. Sin embargo, no solamente deben ser entendidas como cambios a la estructura del Estado,
sino también como políticas promovidas por aquel para lograr cambios culturales en la sociedad.
Caracterización de las garantías de no repetición
Dimensiones
Preventiva
Características 1. Son interdependientes
3. Buscan cambios institucionales
Reparadora
2. Tienen alcance individual y
general
4. Son contextuales
La evolución de las garantías de no repetición se ha evidenciado en la jurisprudencia de la Corte
Interamericana de Derechos Humanos, como ejemplo de lo anterior, a continuación se presentan las
sentencias con órdenes específicas para el Estado colombiano que implican a implementación de garantías
de no repetición.
Ejemplos de jurisprudencia que contiene garantías de no repetición 8
Jurisprudencia que contiene garantías de no repetición
Caso
Descripción del Caso
19
Comerciantes
vs. Colombia1
8
Ibíd.
Garantías
de
no
repetición ordenadas
Desaparición y posterior ejecución de 19 Placa conmemorativa y
comerciantes en los departamentos de Boyacá y monumento público
Santander
por
grupo
paramilitar
con
aquiescencia de miembros del Ejército.
Jurisprudencia que contiene garantías de no repetición
Caso
Descripción del Caso
Gutiérrez Soler
vs. Colombia1
Mapiripán
Colombia1
vs.
Pueblo Bello vs.
Colombia1
Masacres
Ituango
Colombia1
de
vs.
Garantías
de
no
repetición ordenadas
Privación de la libertad personal y vulneración de Difusión
de
la
la integridad personal de Wilson Gutiérrez Soler, sentencia, formación a
perpetradas por un agente del Estado y un ex funcionarios públicos.
agente del Estado que intentaron extraerle una
confesión mediante tortura.
Miembros de las Autodefensas Unidas de Sentencia,
Colombia con la colaboración y aquiescencia de investigación, sanción y
agentes del Estado, privaron de la libertad, condena
a
torturaron y asesinaron a por lo menos 49 civiles responsables.
en el Municipio de Mapiripán (Meta).
Adecuación
de
la
legislación interna.
Desaparición forzada de 37 personas y la Investigar y sancionar
ejecución extrajudicial de 6 campesinos de la responsables. Disculpa
población de Pueblo Bello (Antioquia) en enero pública
y
de 1990. Crimen perpetrado por grupos reconocimiento
de
paramilitares en el Departamento de Córdoba, responsabilidad.
cometido con la aquiescencia de agentes del
Estado.
Grupos paramilitares pertenecientes a las Investigación y sanción
Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) a responsables en un
efectuaron sucesivas incursiones armadas en el plazo
razonable.
Municipio de Ituango (Antioquia) y asesinaron Reconocimiento
civiles en estado de indefensión, despojaron a público
de
otros de sus bienes y generaron terror y responsabilidad.
desplazamiento con la omisión, aquiescencia y Adecuación
de
colaboración por parte de miembros de la Fuerza legislación interna.
Pública
Masacre de La En enero de 1989, un grupo paramilitar con la
Rochela
vs. cooperación y aquiescencia de agentes estatales
Colombia1
ejecutó extrajudicialmente a 12 personas y
lesionó la integridad personal de tres personas
mientras estas cumplían una diligencia probatoria
en su carácter de funcionarios de la
administración de justicia, en el corregimiento de
`La Rochela´ (Santander).
Homologación
de
acuerdo entre Estado y
víctimas, creación de
sistema de protección a
funcionarios públicos y
víctimas
y
sus
familiares. Satisfacción
del derecho a la
verdad.
Jurisprudencia que contiene garantías de no repetición
Caso
Descripción del Caso
Escué Zapata vs. Maltrato y ejecución extraoficial del líder
Colombia1
indígena Germán Escué Zapata por parte de
agentes del Ejército colombiano en el resguardo
indígena Jambaló (Cauca).
Manuel Cepeda Ejecución extrajudicial del Senador Manuel
Vargas
vs. Cepeda Vargas perpetrada en 1994 en Bogotá, y
1
Colombia
falta de debida diligencia en la investigación. La
Comisión Interamericana de Derechos Humanos
alegó que su ejecución se enmarcó en un patrón
sistemático de violencia contra los miembros de
la UP y del PCC y que fue perpetrada mediante la
supuesta coordinación operativa entre miembros
del Ejército y grupos paramilitares.
Valle Jaramillo Ejecución extrajudicial del defensor de derechos
vs. Colombia1
humanos Jesús María Valle Jaramillo (quien
trabajaba sobre los crímenes perpetrados en el
Municipio de Ituango); la detención y tratos
crueles, inhumanos y degradantes que le
precedieron, la falta de investigación y sanción de
los responsables de tal hecho; falta de reparación
adecuada en favor de las víctimas y sus
familiares.
Garantías
de
no
repetición ordenadas
Investigar y sancionar a
los
responsables,
publicación
de
la
sentencia, creación de
una cátedra.
Remover
obstáculos
legales para impulsar
investigación y sanción,
más un acto público de
reconocimiento
de
responsabilidad.
Reconocimiento
público
de
responsabilidad.
La sentencia en sí
misma.
.
-
Propuestas para una pedagogía de derechos humanos
La Ley de Víctimas señala que el Estado deberá asumir como garantía de no repetición, entre otras, la
creación de “una pedagogía social que promueva los valores constitucionales que fundan la reconciliación,
en relación con los hechos acaecidos en la verdad histórica” (art. 149). Por consiguiente, la Unidad para las
Víctimas crea la Escuela de Reparaciones en el marco de la educación para los derechos humanos como un
espacio de carácter formativo que busca estructurar un plan de pedagogía social que tiene como fin la no
repetición de los hechos de violencia -garantías de no repetición-, la garantía de los derechos humanos y el
rechazo generalizado a las violaciones a los derechos humanos e infracciones al DIH, a través de la
formación continua para la acción, lo cual quiere decir formación técnica, pedagógica y participativa
contando con el pre-saber del público objetivo y los elementos técnicos, jurídicos y metodológicos para cada
formación, con base en los enfoques de derechos, diferencial, psicosocial transformador y de acción sin
daño.
La pedagogía social nace de la necesidad de llegar a las sociedad con estrategias principalmente mediáticas y
de promoción de derechos humanos, con el objetivo de los ciudadanos conozcan lo que pasó, se sensibilicen
no solo con las víctimas sino con las causas que permitieron los hechos victimizantes y que poco a poco la
conciencia de la sociedad en general se transforme a una colectividad más cercana con el conflicto y se
apropie de las reformas sociales, culturales y políticas que se impulsen con el propositivo de que contribuyan
a la creación de condiciones y escenarios para el desarrollo de la paz y su correspondiente sostenimiento.
En un breve recuento de las principales apuestas conceptuales en la materia, se identifica los estudios de
Paul Natorp9 quien establece que la pedagogía social es un espacio para pensar, y también para poner en
marcha, cuestiones que tienen que ver con la igualdad y los derechos, en el marco de las nuevas condiciones
económicas, respecto al acceso a la cultura, a la participación social y a la dignidad de las personas.
Así mismo, la doctora en Filosofía de la Universidad de Barcelona Violeta Nuñez, se entiende como la
disciplina pedagógica desde la que se trabaja, teórica y prácticamente, en las complejas fronteras de la
inclusión / exclusión. Así, y en alusión a esas fronteras, se trata de un trabajo de ampliación -en lo
pedagógico y en lo político- de las dimensiones de las responsabilidades públicas.
Estas dos aproximaciones técnicas ilustran, como se mencionó, que hacer pedagogía social para la acción
tiene como esencia la transformación cultural de la sociedad civil y la deconstrucción de pensamientos y
hechos frente a las víctimas del conflicto armado.
Así las cosas, una pedagogía social requiere incorporara los nuevos conceptos de la ciudadanía activa,
pluriétnica y multicultural en el que se observa y potencializa la acción-organización no solo en
cumplimiento de derechos y deberes, sino también de oportunidades y poderes, como lo son la unión y
solidaridad social. En esencia una re-significación de la solidaridad desde la acción compartida.
La pedagogía social generalmente es impulsada a través de programas de educación de derechos humanos y
espacios para la paz, en este sentido, países como España, Chile, Argentina, Brasil, Perú y Colombia vienen
impulsando apuestas al respecto. En particular organizaciones como la OEI, Organización de Estados
Iberoamericanos, impulsan procesos de educación en derechos humanos a través del Instituto de Educación
en Derechos Humanos; en Colombia este proceso inició con el lanzamiento de este espacio el 27 y 28 de
marzo del año en curso, con la presencia de Presidente y vicepresidente, la Directora de la Unidad para las
Víctimas, el Presidente de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, Baltasar Garzón y personalidades
en el tema como Paulo Speller, Viceministro de educación de Brasil, entre otros. De la misma forma,
9
Paul Gerhard Natorp (1854 - 1924) Filósofo y pedagogo alemán, representante de la Escuela de Marburgo, que
entiende la pedagogía únicamente como social; dio origen a los tratados sistemáticos de pedagogía, inspiró la
Constitución de Weimar, influyó en la escuela unificada y la escuela del trabajo, y ha sido la base para el movimiento
posterior de la pedagogía social.
experiencias como Serpaj, liderada por el premio nobel Adolfo Pérez Esquivel, promociona los valores de
solidaridad y la no violencia, con el objetivo de lograr el reconocimiento de los derechos de las personas y los
pueblos. Finalmente es importante mencionar el ejercicio global que realiza la UNESCO, a través de
programas como Red de Escuelas Asociadas, que comprende a 9900 instituciones educativas en 180 países,
que trabajan en favor de la comprensión internacional, la paz, el diálogo intercultural, el desarrollo
sostenible y la puesta en práctica de la educación de calidad.
La Unidad para las Víctimas, después de una revisión minuciosa de los distintos modelos pedagógicos y
herramientas metodológicas, en las líneas de formación presencial, virtual o bimodal, optó por implementar
como base el modelo pedagógico constructivista, el cual, concibe el aprendizaje como un proceso de
construcción personal y colectiva. Este modelo de aprendizaje parte de las ideas previas y las experiencias
personales tanto de participantes como de formadores, para ir construyendo colectivamente nuevos
conocimientos, actitudes y valores. Por tanto, el modelo adoptado por La Escuela se opone al aprendizaje
receptivo o pasivo que considera a las personas o grupos como tabulas rasas, donde la principal función de
la enseñanza es depositar conocimientos.
De ahí que la Escuela de Reparaciones como espacio de formación y sensibilización de la Unidad para las
Víctimas, tenga como misión: “Desarrollar estrategias de sensibilización y formación, flexibles y creativas
para contribuir en el proceso de dignificación de las víctimas del conflicto armado interno y su reparación
integral”.
La Escuela se propone el alcance de los siguientes objetivos:
• Empoderar a la población víctima en el ejercicio de sus derechos, la reconstrucción y transformación de sus proyectos
de vida a través de la reparación integral transformadora, promoviendo su participación activa en todo el proceso.
• Concientizar a los funcionarios de las entidades del SNARIV de la responsabilidad y compromiso que tienen con la
población víctima a través de procesos de formación y sensibilización para la acción transformadora en sus modelos de
atención, asistencia y reparación integral a las víctimas desde la perspectiva de derechos humanos y la aplicación
transversal de los enfoques psicosocial y diferencial para brindar a la víctima un trato dignificante.
• Incidir en la sociedad civil para erradicar la indiferencia frente a las víctimas y aumentar el compromiso y la solidaridad
con su proceso de reparación integral, la construcción de la paz y la reconciliación nacional.
Fortalecimiento y articulación con enfoques diferenciales
Para La Escuela el compromiso de articulación y desarrollo en la implementación de la política pública con
enfoques diferenciales y de género es de suma importancia en la formación a funcionarios que atienden
víctimas, las víctimas y los tomadores de decisiones, de manera especial en el enfoque étnico fundamental
para responder a la aplicación de los decretos étnicos, ya que la implementación de la reparación integral
individual y colectiva con enfoque diferencial es el mayor reto institucional.
Finalmente, es importante señalar que existe una estrecha relación entre los procesos de reconciliación, las
garantías de no repetición y la paz. Sin embargo, aún permanecen algunos interrogantes a resolver como, la
injerencia del desarrollo en las iniciativas de reconciliación de las comunidades y en el sostenimiento de la
paz, puesto que en algunos casos, la búsqueda del desarrollo, por ejemplo, por medio de megaproyectos, ha
contribuido a las violaciones de derechos humanos.
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