“DOS MENTES PALPITAN EN EL CLAUSTRUM” Por: Marilucía

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“DOS MENTES PALPITAN EN EL CLAUSTRUM”
Por: Marilucía Castellanos de Maestres
ANTECEDENTES
En mi trabajo de varios años con el paciente que presentaré, rastreaba sus dificultades
para introyectar a partir de su historia de colecho con la madre, que mantuvo desde
pequeño hasta los 16 años. El trabajo realizado durante este tiempo a nivel de las
defensas fue lo que me permitió en estos últimos años acceder a estratos de su
psiquismo más profundo, donde pudimos comprender las verdaderas causas de la
ausencia de contención mental que tanto le dificultaron su proceso introyectivo y me
explicaron el colecho desde otro vértice.
HISTORIA:
Hijo único, profesional, divorciado con varios hijos, en la etapa media de su vida, llegó a
mi consulta hace más de 12 años muy angustiado y lloroso por su deseo de morir.
Consideraba que él era un inútil y que era inútil vivir El padre abandonó a la madre
estando embarazada, entonces se mudan a vivir con la abuela materna y una tía de
quienes decía:” eran unas brujas y mi mamá se sumó al clan”. Describía a la madre
como dura, fría y moralista. Vivió con el padre una etapa conflictiva y traumática
cuando cursaba estudios universitarios. Después de un corto matrimonio se divorcia y
no vuelve a ver a su hijo. Posteriormente durante 15 años sus relaciones afectivas
rayaron en la promiscuidad teniendo otros dos hijos que jamás buscó. Hace dos años
nuevamente contrae matrimonio y tiene una hija quien le ha despertado sentimientos
paternales gratificantes que se mezclan con sus fantasías de abandonarla.
RESUMEN
El propósito de este trabajo es abrir una puerta e invitarlos a mirar ese espacio psíquico
prenatal, apenas explorado por nosotros, con una actitud reflexiva y sin prejuicios. Si
logro contagiar este espíritu en ustedes, el objetivo se habrá cumplido. Pienso que esta
actitud podría dar paso al estudio, comprensión, investigación e integraciones muy
valiosas. Primero dentro de nosotros mismos por el camino que todos conocemos del
autoanálisis o reanálisis, venciendo resistencias y enfrentándonos a emociones
profundamente reprimidas. Segundo en lo que concierne a nuestro trabajo, con la
posibilidad de ampliar el campo teórico y su comprensión incluyendo el área de la
técnica, que nos permitiría implementar recursos más precisos. Así cuando nuestros
pacientes nos lleven al diván fantasías incluyentes de lo fetal podremos estar mejor
preparados para poder contenerlas, intuirlas, discriminarlas y procesarlas, mediante el
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“reverie Bion (1962), en otras palabras, verlas, sentirlas y contenerlas con seguridad y
aplomo, en beneficio de la díada analítica.
Mi interés sobre el tema partió de algunas experiencias transferencialescontratransferenciales intensas que tuve con mi paciente en los tres últimos años de
análisis y que pusieron el foco en el estudio de la mente primitiva, precisamente en las
fantasías inconscientes relacionadas con lo prenatal. Estas se refieren a la manera
como se expresaron específicamente en la transferencia fantasías de amenazas de
expulsión, entendiendo estas, como la angustia agónica desintegradora del sí mismo,
frente a la expectativa de que algo destructivo podría suceder ante la separación. Partí
de lo que considero la fuente más valiosa para investigar que es el material clínico.
Este material fue respaldado por varios autores que tocaron el tema, Freud, Klein, Bion
(entre otros), estimulando el deseo de seguir reflexionando, sobre la existencia
hipotética en esta etapa fetal, de una modalidad primitiva o precursora, de lo que más
adelante en la vida post natal sería la I.P.
Esta idea se concretó a partir de una sesión antes de vacaciones donde el paciente
después de pedir el baño empieza la sesión con contenidos de muerte ante la
separación, fantasías de abandono y destrucción en su espalda y rodilla. Súbitamente
se presentaron en mí, incontenibles y dolorosos deseos de orinar acompañados de
fantasías inminentes de expulsar al paciente de la sesión, con sentimientos de angustia
y confusión, lo que marcó un hito en la comprensión del caso. Pude captar e interpretar
asertivamente la necesidad de fusión en (L) que tenía mi paciente, antes sus angustias
de desintegración del self asociadas a fantasías de expulsión de contenido abortivo,
ante la separación por vacaciones, cuando manifestó: “…es como si me
desbarataran…como si me destruyeran…pero estando vivo”, además pudiendo
rescatar su búsqueda de incondicionalidad, inagotabilidad y continuidad peculiaridades
intrínsecas al psiquismo prenatal, por eso hice alusión en mi interpretación, a su
necesidad de quedarse protegido en mi cabeza-útero, para que no me olvidara de él
durante las vacaciones, porque de otra forma se vería a merced de sus fantasías de
ser expulsado. Esta interpretación alivió su angustia e hizo que desapareciera mi deseo
de orinar. De ahí en adelante esta línea de trabajo agilizó el tratamiento, que se había
caracterizado por su extrema lentitud, dada su ausencia de contención mental.
Todo esto llevó a plantearme la posibilidad que la mente del feto en un momento dado
pudiera verse impactada por registros sensoriales ante diversas angustias. En este
caso las de muerte por fantasías ante amenazas de expulsión, constituyéndose estas
en puntos de fijación emocional impactando su vida post natal y pasando a formar parte
de la fantasía inconsciente que influye con su carga traumática en la vida adulta.
Me llamó la atención la cualidad de la transferencia-contratransferencia ya que se
presentó en mi cuerpo- mente de forma automática, espontánea, inevitable e invasiva,
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creándome desconcierto y temor, coincidiendo mi experiencia con las características
planteadas por Aray (1990) en su manuscristo “Psiquismo Fetal”
Investigando sobre este tema me he encontrado que todos los autores consultados
pasaron su mirada por esta etapa, advirtiéndonos su presencia y dejando brechas
abiertas para que otros continúen su estudio. Esto abrió en mi mente un sin número de
preguntas comandadas por la idea que la constitución psíquica del individuo empieza
antes del nacimiento. Creo que todo esto en unión a mi curiosidad y cierta dosis de
osadía, me impulsó en la búsqueda de caminos teóricos que partieron de Freud.
Busqué en estas teorías, hitos a partir de los cuales pudiera plantearme la existencia
de un psiquismo fetal, coincidiendo con quienes piensan en su cualidad sensible como
Bion (1978) a lo que yo agregaría otra cualidad: una cierta permeabilidad, que haría
posible el registro de experiencias emocionales con la injerencia de modalidades
precursoras de la I.P. en esta etapa. Por supuesto no sé cómo funcionaría, pero me
sirvió para explicar y darle sentido, a la clínica de mi paciente, aunque me hayan
quedado muchas inquietudes para seguir pensándolas.
Presentaré una síntesis teórica de las ideas de algunos autores que me llevaron en un
recorrido, permitiéndome elaborar sobre mi planteamiento original. Añadiré el concepto
de identificación narcisista que me aportó, en este mismo sentido, otra óptica al caso.
Parto de Freud (1926) quién a lo largo de toda su obra hizo referencia a la etapa fetal y
en oportunidades a su relación con la vida post natal como cuando dijo:” Existe más
continuidad entre la vida intrauterina y la infancia temprana de lo que la impresionante
cesura del acto del nacimiento nos permite creer”. A pesar que esta área no fue del
interés para su estudio, si lo fue el tratar de investigar la génesis del yo, que está en
íntima relación con el tema. Para dicho autor, el yo se deriva de sensaciones
corporales, aquellas que se originan en la superficie del cuerpo; en otras palabras una
proyección del organismo en el psiquismo. Con anterioridad (1914) también se había
referido a esta etapa, considerando al narcisismo primario como la existencia de un
estado primitivo indiferenciado entre el ello y el yo, dejando suspendida la idea de la
posible existencia de un yo en este momento vital. Varios autores como Rascovsky
(1960) ven en esa dinámica particular entre el ello y el yo, una explicación
metapsicológica de la existencia de un yo fetal. Así, refiriéndose a una característica de
esta estructura arcaica nos dice : “ La inexistencia de la represión primaria y por
consiguiente la existencia de una permeabilidad total entre el ello y el yo, hace que este
reciba en forma permanente un suministro instintivo y su corolario mental, la fantasía
inconsciente en forma constante, irrevocable e irreversible”.
Desde otro ángulo deseo mencionar a Freud (1914) porque su trabajo sobre los
fenómenos narcisistas marca un tipo de identificación, dando pie a que otros autores
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que mencionaré más adelante, pudieran explicarla en sus orígenes más arcaicos,
ampliando así mi comprensión del caso con estas ideas.
Para Freud este tipo de identificación narcisista era una forma primitiva y diferente de
aquellas otras que se daban como herederas del complejo de Edipo y que las
consideraba previas a la elección de objeto o en cierto sentido, idénticas a esta.
Cuando Melanie Klein (1946) descubre la fantasía subyacente a la I.P. se presumió que
ésta era el mecanismo de la identificación narcisista, dando explicación a la
hipocondría y a los estados confusionales. Fue Bick (1968) quien describe el segundo
mecanismo de la identificación narcisista, que es la identificación adhesiva, dando un
paso adelante en la comprensión de sus orígenes evolutivamente más primitivos y la
define como aquella que se da, cuando no se reconoce la existencia separada del
objeto. Según Meltzer (1979) en su investigación sobre el autismo, en dicho
mecanismo no existe el control tiránico hacia el objeto, más bien una dependencia
adhesiva hacia este, pero sin reconocer su existencia. A continuación el mismo autor
explica que esta adhesividad funciona ante cualquier intento de separación,
produciendo un colapso como si el niño se sintiera arrancado y arrojado por el objeto,
lo que me hizo pensar que esto podría ser parecido a lo que mi paciente inmaduro
grabó en su ser al momento de nacer, como también lo que siendo un feto en simbiosis
adhesiva con la madre pudiera haber registrado, ante la percepción de muerte por
fantasías de amenazas de aborto. Desde este vértice también pude reflexionar sobre el
prolongado colecho de mi paciente con la madre, cómo si él se hubiera adherido a ella
con sus excesivas demandas por necesidades insatisfechas y ella, como si necesitara
de la adhesividad con el hijo por culpas psicóticas en sustitución a la continencia
“reverie” que no pudo proporcionarle.
Creo que los planteamiento de Klein (1946) quien descubre el mecanismo de la I.P. nos
abre una brecha para seguir inquiriendo, ya que para ella este mecanismo empieza a
funcionar al nacer el bebé y en la relación que plantea con el pecho de la madre,
poniendo el acento en la influencia fundamental de esta mutualidad en la constitución
de su psiquismo. Entonces me pregunto :¿ Por qué no plantearnos que cuando la
madre y el feto se encuentran más íntimamente unidos dentro de un mismo espacio,
pudieran existir ciertas modalidades precursoras de este mecanismo, que no sabemos
cómo funciona, pero que podemos imaginar como punto de partida indispensable,
tanto para la constitución de la psiquis como para su funcionamiento, así como para su
conexión con la madre en ese momento y posteriormente.?
Bion ( 1978) también mira hacia esta etapa fetal involucrada con el mecanismo de la
I.P. cuando nos dice a modo de conjetura imaginativa :”… podríamos estar conscientes
del hecho de que aquello que Melanie Klein describió como I.P., ocurre aún antes del
nacimiento, esto es suponiendo que un embrión pueda estar consciente de
sensaciones primordiales..” más adelante agrega :”…la cuestión central de esta
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conjetura imaginativa, es que aún antes del nacimiento, el feto se torna sensible a
aquello que podría ser denominado ocurrencias o eventos”. Aunque Bion comprendía
este mecanismo desde la perspectiva de Klein (1946) a mi manera de ver es aquí,
donde también él abre una brecha para seguirla estudiando, cuando siembra la
posibilidad de su presencia en esta etapa. Entonces como decía antes :¿ Por qué no
podríamos seguir esta conjetura imaginativa y plantearnos su existencia, por supuesto,
como una modalidad precursora de la I.P.?
Bion (1962) amplía el vértice de este mecanismo cuando agrega la presencia que tiene
como fantasía heredada que encierra las preconcepciones de objeto y metas buscadas
por las pulsiones existentes desde tiempos primigenios. Por otra parte remarcó la
función que posee como medio de comunicación de contenidos pre verbales entre
madre y bebé, así como entre analista y paciente. Entonces ¿Por qué no podríamos
plantearnos la posibilidad de que pudiera pre existir, entre madre y feto una proto
“comunicación” y que modalidades precursoras de dicho mecanismo estén implicadas
en su funcionamiento aunque todavía ignoremos cómo lo hacen ? ¿ No podrían ser
acaso los gérmenes de otros mecanismos que se ponen en funcionamiento en el
momento de nacer ? ¿ No podrían ser acaso las semillas del reverie ? Entonces,
pudiéramos seguir esta brecha de estudio partiendo de la hipótesis que dos mentes
palpitan en el claustrum. Con esto me refiero a la injerencia que pudiera tener la proto
I.P. en la simbiosis psíquica entre madre y feto. En este sentido y como dato a la
margen, hoy en día sabemos por los avances de la tecnología del Eco 4D y 5D que el
feto reacciona ante estímulos hormonales y emocionales de la madre, es sensible al
tacto materno. En determinado momento de su desarrollo puede oír, y tiene la
capacidad de sentir dolor, tiene memoria y capacidad de aprendizaje.
TRES ULTIMOS AÑOS DE ANALISIS
Durante los años que antecedieron a este período se venía trabajando analíticamente
en forma constante y continua aspectos denominados por el cómo el “inútil” donde se
condensaban pedazos de fantasías provenientes de muchos niveles de su desarrollo
psíquico. En un principio lo vimos como una defensa que en alianza con la
destructividad, el odio y la envidia le impidieron cometer incesto, conduciendo su
comportamiento a una pasividad mezclada con impotencia. En estos últimos años ha
hecho su aparición niveles muy primitivos de ese “inútil”, asociado a fantasías
conscientes e inconscientes de contenido abortivo. Me voy a detener aquí porque
seguir su rastro fue lo que me amplió la comprensión de su estado mental y me dio
señas de los niveles de primitivismo, en cuanto a sus peculiares demandas de
contención. En una oportunidad trajo un sueño cuyo contenido era un clamor por la
vida ( aparece él sumergido hasta la cintura en el agua, sacando un pez por la cola y la
gente a su alrededor, grita para que lo suelte y viva ). En ese momento asoció:
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”… yo realmente me siento un aborto…siento que mi mamá me expulsó… y siempre
estoy temiendo que me boten…que usted me bote.
Fantasías similares pero con raíces más profundas en el inconsciente, se expresaron
en su cuerpo. Me las mostraba asociadas con contenidos de rechazo y exclusión, o
ante las separaciones que él vivía como si se destruyera, se deshiciera pero estando
vivo. Un lunes dichas fantasías se dispararon mientras me contaba, expresando con la
mano un gesto de desprecio, el momento en que su hijita lo rechazó. Empezó a
frotarse el pecho, a hundirse el estómago con las manos, a halarse la camisa hacia
afuera, luego se incorporó y sentándose al borde del diván se mecía, encogiendo las
piernas y plegándolas con los brazos contra su pecho, mientras movía la cabeza hacia
los lados, lo acompañaba con una especie de grito-llanto-quejido inhibido, que se
traducía en un Hiiii! Intermitentemente, mientras se agarraba la cabeza. Después de
un rato me acerqué y tocándole el hombro le ofrecí un vaso con agua, a modo de
contención para ambos, transcurridos algunos minutos mientras él se recuperaba y yo
intentaba comprender de qué se trataba todo esto, le pedí que me describiera lo que
sentía y me dijo:
“…es un dolor, un intenso dolor…es…es en todas partes… me invade y me duele, es
insoportable, es dolor en el pecho en el estómago, en el cuello, la cabeza…es en todo
el cuerpo…no lo puedo precisar…pero no lo aguanto…tal vez me duele el
alma…sentía como la muerte…que me estaba muriendo y cayendo en un hueco
profundo donde no existía nada, solo el vacío…me estaba destruyendo, …como
deshaciéndome, pero vivo…era horrible…cuando llegó usted y me dio la mano… yo
creo que vivirlo aquí con usted me va a librar de esa pesadilla.” Le interpreté:
“Pareciera que son dolores del alma como usted mismo dice, pero están escondidos en
el cuerpo y necesitan nacer aquí con palabras, para que comprendamos porqué se
siente algo menos que un bebé inútil, rechazado, expulsado y que nadie lo quiere,
cómo se sintió con su hijita y aquí conmigo ante la separación del fin de semana”
Para Gaddini (1987) las fantasías visuales planteadas por Freud como las más
cercanas al inconsciente, se viven primero en y desde el cuerpo. Estas fantasías en el
cuerpo permanecen cerradas en un circuito cuerpo-mente-cuerpo de carácter muy
primitivo y se relacionan con el estado de fusión madre-bebé desde etapas prenatales.
El sufrimiento implícito es la no integración mental, entonces el objeto se convierte en
el límite y definición del self fragmentado, se convierte en la piel que confina, define y
le da forma. Esta es la importancia esencial del contacto. Las raíces de esta
importancia son remotas, se regresa a la vida prenatal cuando el feto estaba rodeado
de un límite estable y preciso, el útero.
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Éstas pudieran ser fantasías parecidas a las que mi paciente transfirió en mi cuerpomente y que comenté en la primera viñeta, con las que me identifiqué, conectándolas
con su fantasía consciente de ser un aborto, aparecida en otras sesiones y con mi
necesidad incontenible de expulsarlo de la sesión, habiendo interpretado dicho
contenido, en función de su demanda, de una contención tan primitiva como la
planteada por Gaddini (ibid), al quedarse en mi cabeza-útero dentro de un límite
estable y preciso, protegido en un ambiente incondicional, inagotable y continuo propio
del psiquismo intrauterino, porque de otra forma se sentiría expulsado, destruido,
desbaratado, pero estando vivo como él mismo aseveró.
El trabajar con mi paciente en esto niveles que para Bion (1962) constituyen los
elementos beta o inconsciente más primitivo y que también pudiéramos pensarlos
desde su conjetura imaginativa (1978), cómo experiencias emocionales que abarcan lo
prenatal, ha sido una experiencia muy exigente por la peculiaridad en sus demandas de
contención y el manejo de mis emociones contratransferenciales. El haber podido
acompañarlo en estos niveles del conflicto le ha otorgado un nuevo impulso y una
dinámica más ágil al tratamiento, ya que le ha permitido desarrollar una mayor
contención mental y emocional, ampliando su capacidad introyectiva. También hemos
podido acceder a otros estratos de su mente y entender como esas fantasías que lo
sumían en un estado de fragilidad impotente, estaban siendo usadas como resistencias
al proceso, escudándose en la inutilidad-desvalimiento para justificar la pasividad y el
parasitismo interno y externo, traído en una fantasía donde él quería retirarse y no
hacer nada en la isla de Florianápolis que se une al Brasil por un cordón umbilical,
según sus palabras.
El “inútil” su parte más enferma, como la denominó él, sigue apareciendo con otras
defensas más sutiles y con menos fuerza, lo que nos indica que la reparación
realizada con el análisis le ha permitido vivir las separaciones de forma menos
traumática, abriéndole el camino para plantearnos la proximidad del fin de análisis.
Para finalizar deseo traerles un sueño de mi paciente narrado días antes de las
vacaciones de Sept 2010 que nos permitirá asomarnos a los contenidos antes
señalados:
“ entro en una casa muy cálida y bonita y está una Sra como si fuera usted, pero no es
usted, era también como psicoanalista, pero era mayor que usted, como si fuera su
mamá y yo le pregunto, dígame cual ha sido el mayor momento de felicidad en su vida
y ella no me responde, entonces aparece usted pero más joven y la Sra le dice que
usted hable conmigo y usted habló conmigo pero no me respondió nada, cómo es aquí,
que tengo que ser yo el que me respondo, usted se va, pero me doy cuenta que no se
me ha olvidado la pregunta y ahí se acaba el sueño. Cuando me desperté me acordé
de lo que hacemos aquí y me pregunté cual ha sido mi mayor momento de felicidad…
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silencio…y es cuando me he enamorado de una mujer…Silencio… Y aunque eso no es
lo que siento por usted, es algo parecido, es un profundo agradecimiento, tan
verdadero y tan genuino que se parece a la felicidad…silencio… no sé ahora que nos
vamos a separar, como llevarme ese sentimiento que no desaparezca y se transforme
en muerte y destrucción…silencio…sabe me gustaría grabar su voz, antes quería
hacerlo para que no se me olvidara lo que me decía, ahora la siento más cálida y dulce,
aunque sigue teniendo esa dureza,…silencio… que es más bien firmeza que me ha
servido tanto, allí es donde siento que usted es inamovible…silencio…no puedo
describir con palabras lo que siento”
“Pareciera que la gratitud lo consuela, dándole la convicción de que lo esperaré firme a que
usted regrese y podrá confirmar que nuestra relación sigue inamoviblemente viva, después
de cada vacación, que no se ha destruido a pesar de sus sentimientos de querer expulsarme
de su vida, cada vez que nos separamos, destruyendo así nuestra relación”.
BIBLIOGRAFIA:
Aray, J.
( 1990 ) “Psiquismo Fetal”. Manuscrito sin editar.
Bick, E.
( l968 ) “The experiencies of the skin in early object relations.”
Int. J. Psycho-anal 45:558-66
Bion,W.
( 1962 )”Learning from Experience” Seven Servants. Jason
Aronson. New York, 1977
( 1978 ) “Sobre uma Teoría do Pensar. Revista TRIEB
Sociedades Brasileira de Psicoanálise do Rio de Janeiro
No 7 1999
Freud, S.
( 1914 ) “Introducción al Narcisimo” Obras Completas. VoII
Ed. Biblioteca Nueva. Madrid 1973
( 1926 ) “Inhibición Síntoma y Angustia” OC 20. Ed. Amorrortu.
Buenos Aires. 1979
Gaddini, E.
( 1987 ) “On the body mind question”
Int, J. Pycho-anal. 68,315
9
Klein, M.
( l946 ) “Algunas Conclusiones Teóricas sobre la vida Emocional del
Lactante”. Vol III. Ed. Paidos-Horme. Buenos Aires. 1960
Meltzer, D.
( 1979 ) “Exploración del Autismo. Un Estudio Psicoanalítico”
Ed. Paidos. Buenos Aires. 1979
Rascovsky, A.
.
( 1960 ) “El Psiquismo Fetal “. Ed. Paidos. Buenos Aires. 1960
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