Jorge Flores Cardona y/o ana S Torres Mercado v Orvin Acevedo

Anuncio
ESTADO LIBRE ASOCIADO DE PUERTO RICO
DEPARTAMENTO DE ASUNTOS DEL CONSUMIDOR
50 CALLE NENADICH W STE 307
MAYAGUEZ P R 00680-3600
TELS. (787) 832-3320, 833-0935, 833-2905
FAX: (787) 833-7403
E-MAIL: www.daco.gobierno.pr
PARTE QUERELLANTE:
QUERELLA NUM:
Jorge Flores Cardona y/o
Ana S. Torres Mercado
500005943
PARTE QUERELLADA:
SOBRE:
Orvin Acevedo Auto Whosales, Inc. y/o
Reliable Financial Services, Inc
Falta de etiquetas reglamentarias en
el vehículo
RESOLUCIÓN
La controversia del presente caso requiere que se determine si la parte
querellante tiene derecho a que se resuelva el contrato de compraventa de su
vehículo de motor, por éste carecer de varias etiquetas de identificación de
piezas del auto.
El Departamento, mediante notificación y citación del 25 de mayo de
2005, citó a todas las partes para la celebración de una vista administrativa
que fue celebrada el 30 de agosto de 2005. Llamado el caso para la vista
compareció la parte querellante, el Sr. Jorge Flores Cardona y/o Ana S. Torres
Mercado, por derecho propio. La parte querellada, Orvin Acevedo Auto
Whosales, Inc., compareció por conducto del Lcdo. Juan Reguero Méndez.
También compareció el Sr. Héctor Acevedo, Gerente de uno de los dealers de
la parte querellada. El co-querellado, Reliable Financial Services Inc.,
compareció mediante Moción Sometiendo el Caso por el Expediente el 8 de
agosto de 2005, presentada por el Lcdo. Héctor Colón Atienza.
Luego de evaluar toda la evidencia que obra en el expediente del caso,
así como los testimonios vertidos en la vista del 30 de agosto de 2005 y darle su
justo valor probatorio, resolvemos en la negativa decretar de ordinario la
Resolución del Contrato suscrito por las partes y ordena a la parte querellada
culmine los trámites correspondientes para legalizar las piezas del auto de los
querellantes. Veámos.
Resolución Administrativa
Querella 500005943
Página 2 de 9
DETERMINACIONES DE HECHOS
1. Para el mes de octubre del año 2003, la parte querellante adquirió de la
parte querellada un vehículo de motor usado marca GMC modelo Sonoma
del 1998 (en adelante, la “guagua”) por el convenido precio de
$10,995.00
2. Al momento de la compraventa del auto éste tenía 71,411 millas
corridas.
3. El Sr. Flores Cardona dio un pronto en efectivo de $2,000.00 y financió el
balance mediante un contrato de compraventa al por menor a plazos
establecido con Reliable Financial Services Inc.
4. Aproximadamente al año (1) y tres (3) meses después de adquirida la
unidad vehicular la parte querellante se percató de que la misma carecía
de varias etiquetas de algunas de las piezas del auto.
5. Las piezas que carecen del etiquetado son el guardalodos derecho,
bonete, tapa trasera y panel lateral izquierdo.
6. Para el mes de diciembre del año 2004, el querellante, se dirigió a las
facilidades del dealer querellado localizado en la Carretera Número 2.
7. Estando allí lo refirieron a las facilidades del dealer querellado ubicado
en el Barrio Asomante para que hablara con el Sr. Héctor Acevedo, quien
es la persona encargada de realizar este tipo de trámite.
8. El Sr. Héctor Acevedo manifestó que iniciaría los trámites ante el
División de Vehículos Hurtados para legalizar la unidad vehicular, pero le
pidió un tiempo al querellante en lo que pasaban los días festivos de la
Navidad.
9. En enero de 2005, el dealer querellado le requirió al querellante la
entrega de copia de la licencia del auto, copia de la licencia de la Sr.
Torres Mercado y su Tarjeta de Seguro Social para iniciar los trámites
correspondientes a la legalización de las piezas.
10. La parte querellante entregó los documentos solicitados a la parte
querellada ya que interesaba la legalización de las piezas de su auto.
11. El interés primordial de los querellantes era obtener la legalización de la
guagua en controversia.
12. A finales del mes de enero de 2005, el querellado le solicitó a la parte
querellante la guagua para iniciar los trámites.
Resolución Administrativa
Querella 500005943
Página 3 de 9
13. El querellado llevó la guagua a una cita en la División de Vehículos
Hurtados donde le informaron que había problemas con una (1) de las
cuatro (4) piezas.
14. Mientras el querellado tenía la guagua del querellante, le facilitó un
auto Mitsubishi Galant para que fuera utilizado por éste.
15. En febrero de 2005, el Sr. Flores Cardona se personó a las facilidades del
dealer por que el marbete del Galant estaba próximo a vencerse.
16. El querellado ofreció otro auto para sustituir el Galant.
17. En la búsqueda de ese otro auto, el querellante se percató de que su
auto estaba ubicado en los bajos de una propiedad aledaña a las
facilidades del dealer querellado.
18. En ese momento le peticionó al encargado del dealer querellado, poder
llevarse su guagua de sus facilidades y así lo hizo.
19. En marzo de 2005, el querellante llevó su guagua nuevamente a las
facilidades del dealer querellado y en esta ocasión le facilitaron un
Toyota Corolla.
20. Una (1) semana después de esto, el querellante se percató de que el
auto no tenía respuesta y procedió a devolver el auto a las facilidades
del dealer.
21. Estando en el dealer querellado se percató de que su guagua permanecía
en las facilidades del dealer y la removió del lugar.
22. El 24 de febrero de 2005, la parte querellante tenía que llevar el auto a
la División de Vehículos Hurtados para la continuación del trámite pero
no se presentó.
23. El 4 de marzo de 2005, la parte querellante radicó la querella de
epígrafe en contra de la parte querellada donde solicitó la cancelación
del contrato de compraventa y la devolución del dinero pagado.
24. Al momento de la celebración de vista la parte querellante había
saldado el préstamo que tenía con la co-querellada, Reliable Financial
Services Inc.
25. El dealer querellado nunca se ha negado a gestionar la legalización de
las piezas del auto del querellante.
Resolución Administrativa
Querella 500005943
Página 4 de 9
26. El trámite se ha tardado por que la etiqueta del panel trasero del auto
estaba en la pieza pero no era legible.
27. Al momento de la celebración de la vista, según el testimonio vertido
por el Sr. Acevedo bajo juramento, el auto del querellante estaría listo
para ser sometido a una inspección de la División de Vehículos Hurtados
sin requerir trámites ulteriores.
28. El “dealer” querellado le notificó al Sr. Flores Cardona que al ser un
vehículo de subasta, primero tenían que solicitar unas facturas de las
piezas en cuestión a E.U., realizar una declaración jurada, llevarla al
Departamento de Obras Públicas y hacer una cita para inspección del
auto en Vehículos Hurtados.
29. El 4 de mayo de 2005, el técnico de querellas de auto de este
Departamento, el Sr. Julio Santiago Bonilla, emitió un informe donde
indica que: “ En inspección al auto objeto de la querella se encontró que
carece de labels requeridos en el guardafangos derecho, bonete y panel
izquierdo trasero.”
30. Según el informe antes citado la parte querellada citó a la parte
querellante para llevar el auto a las facilidades de Vehículos Hurtados el
24 de febrero de 2005 a la 1:00 de la tarde para inscribir las piezas pero
el querellante no le dio la oportunidad al querellado.
31. El informe fue notificado a todas las partes el 5 de mayo de 2005.
32. Ninguna de las partes objetó el informe del técnico de este
Departamento.
33. La guagua en controversia ha continuado brindando los servicios y los
querellantes no han cesado su uso.
34. Al momento de la inspección de la unidad vehicular, ésta tenía 100,900
millas corridas.
CONCLUSIONES DE DERECHO
i.
El Artículo 1206 del Código Civil nuestro, establece que “[e]l contrato
existe desde que una o varias personas consienten en obligarse respecto de
otra u otras, a dar alguna cosa, o prestar algún servicio.” Los contratos, nos
dice el Código, se perfeccionan por el mero consentimiento, y desde entonces
obligan, no sólo a cumplir con lo expresamente pactado, sino con todas las
Resolución Administrativa
Querella 500005943
Página 5 de 9
consecuencias que según la naturaleza del contrato, sean conformes a la ley, al
uso y a la buena fe. 31 L.P.R.A. secc. 3375.
A tenor con el Artículo 1213 del citado Código, para que exista un
contrato, es necesario que concurran los siguientes requisitos:
a) Consentimiento de los contratantes;
b) Objeto cierto que sea materia del contrato; y
c) Causa de la obligación que se establezca.
Con relación al consentimiento, el Artículo 1217 del Código dispone que
existen cuatro vicios que provocan su nulidad si el mismo es prestado mediante
alguno de ellos, a saber: el error, la violencia, la intimidación y el dolo.
En lo que respecta al error, para que el mismo invalide el
consentimiento, “[d]eberá recaer sobre la sustancia de la cosa que fuere
objeto del contrato, o sobre aquellas condiciones de la misma que
principalmente hubiesen dado motivo a celebrarlo...” 31 L.P.R.A. sec. 3405.
Nuestro Tribunal Supremo refiriéndose a distintos tratadistas ha expresado, que
el error que crea nulidad relativa, es un error de hecho esencial que
constituye, una representación falsa o inexacta de la realidad. Capó v.
Caballero Ramos, 83 D.P.R. 650 (1961). Dicho error de sustancia debe recaer
no sólo sobre la materia o elementos de que se compone la cosa, sino también
sobre aquellas cualidades o atributos de la misma que las partes tuvieron
particularmente en mira para contratar. Ibid. Sin embargo en ese mismo caso,
el Tribunal establece que aún cuando el error “[r]ecayere sobre cosa esencial,
para que el [mismo] anule el negocio es preciso que sea excusable; que se
derive de actos desconocidos del obligado sin que tal desconocimiento haya
podido ser evitado con mediana prudencia o diligencia, que no sea imputable al
que lo sufre; ni excusa el error cuando la ignorancia del verdadero estado de
las cosas se debe a negligencia o a culpa de quien lo invoca.” Ibid.
De otra parte, y con relación al dolo contractual, se entiende que existe
cuando un contratante por medio de palabras o maquinaciones insidiosas
induce al otro a celebrar un contrato que sin ellas no hubiese celebrado. 31
L.P.R.A. secc. 3408. Para que dicha actuación dolosa, produzca la nulidad del
contrato, el dolo tiene que ser grave y haber sido empleado sólo por una de las
partes contratantes. Ibid, sec. 3409.
Para probar el dolo hay que demostrar la falta intencional o mala fe de
la persona a quien se le imputa, ya que la buena fe se presume. Citibank v
Dependable Ins. Co., Inc., 121 D.P.R. 503, 519 (1988).
De otra parte, y con relación a la responsabilidad por daños en casos de
que el obligado en una relación contractual contravenga con lo que se obligó, o
incurra en dolo, negligencia o morosidad, el Artículo 1054, del Código Civil,
dispone lo siguiente:
Resolución Administrativa
Querella 500005943
Página 6 de 9
“[Q]uedan sujetos a la indemnización de los daños y perjuicios
causados los que en el cumplimiento de sus obligaciones
incurrieren en dolo, negligencia o morosidad, y los que de
cualquier modo contravinieren al tenor de aquéllas.”
Dicha indemnización, conforme el Artículo 1059 del precitado Código
comprende, el valor de la pérdida que haya sufrido el acreedor y la ganancia
que haya dejado de obtener. En el caso específico del dolo, el obligado a de
responder de todos los daños que conocidamente se deriven de la falta de
cumplimiento de la obligación es el deudor. Véase Artículo 1060, ibid.
ii.
En el caso antes nos, de la prueba desfilada y creída por este
Departamento surge que una vez el querellante le reclamó al “dealer”
querellado la identificación de las piezas de su guagua, éste procedió a realizar
las gestiones conducentes para ello. De hecho, surge que previo a radicar la
querella, el dealer querellado, citó a la parte querellante para llevar la misma
al Departamento de Obras Públicas y así poder iniciar el proceso de la
identificación de las piezas. El querellante no compareció a la cita y continuó
utilizando la guagua. Cuando en la inspección realizada por el investigador del
DACO el querellado se reiteró en su posición de identificar las piezas, el
querellante no aceptó por el alegado atraso de dicha parte en responder a su
reclamo.
A la luz de la totalidad de la prueba, entendemos que la dilación del
“dealer” querellado en identificar las piezas, no fue una irrazonable que
amerite la resolución del contrato de compraventa, según solicitado por la
parte querellante. De otra parte, la parte querellante no ha sido privada de su
propiedad y aunque existía la probabilidad de ello, desde diciembre de 2004,
ha continuando utilizando su vehículo sin identificar las piezas, a pesar de que
desde esa fecha el “dealer” querellado estaba en posición de hacerlo.
Tampoco existen hechos creídos que justifiquen ordenar la resolución
del contrato, fundamentado en vicios del consentimiento prestado por los
querellantes. De los hechos creídos y la evidencia que obra en el expediente
administrativo surge que no constituye dolo grave que pueda anular el negocio
jurídico de las partes. La parte querellante ha continuado utilizando el auto
hasta el momento, al extremo de que al momento de la inspección celebrada
por este Departamento éste tenía aproximadamente treinta mil (30,000) millas
corridas.
En mérito de lo antes expuesto, y en virtud de las facultades conferidas
a este Departamento por la Ley Núm. 5 de 23 de abril de 1973, según
enmendada, se emite la siguiente:
Resolución Administrativa
Querella 500005943
Página 7 de 9
ORDEN
Dentro de los próximos diez (10) días contados a partir de la
notificación de la presente Resolución, la parte querellante está obligada a
poner a disposición del “dealer” querellado su guagua para ser llevada al
Departamento de Obras Públicas y a la División de Vehículos Hurtados y así
completar el proceso de identificación de las piezas de la misma y que están
identificadas en el inciso veintiocho (28) de la presente Resolución. Dentro
del improrrogable término de cuarenta y cinco (45) días, contados desde
que la parte querellada reciba la unidad vehicular de la parte querellante,
la parte querellada tiene que legalizar la totalidad de las piezas del auto y
obtener la certificación correspondiente relacionada a las piezas
contempladas en el inciso veintiocho (28).
En caso de que la parte querellada incumpla con la orden antes emitida,
se decreta la Resolución del Contrato y se ordena a éste devolver a la parte
querellante el costo del auto en su totalidad ascendente a $10,995.00 dólares.
Se archiva la querella contra Reliable Financial Services Inc.
La parte querellante deberá notificar por escrito al Departamento,
dentro de los próximos diez (10) días contados a partir del vencimiento del
término antes establecido, si la parte querellada cumplió o no con la orden
emitida por este Departamento. De no notificar dentro de éste término se
entenderá que se cumplieron todos los términos de la presente Resolución y se
ordenará el cierre y archivo de la querella de epígrafe.
APERCIBIMIENTOS
Aquella parte afectada por la presente Resolución podrá solicitar al
Departamento una Reconsideración de la misma, en el plazo de veinte (20) días
contados a partir de la fecha de archivo en autos de dicha resolución. En la
alternativa, la parte afectada podrá acudir directamente al Tribunal de
Apelaciones en revisión judicial, dentro del término de treinta (30) días del
archivo en autos de la resolución emitida. Los términos comprendidos en los
presentes apercibimientos se computan basado en días naturales.
Si la parte afectada opta por solicitar la Reconsideración de la resolución
emitida, dicha solicitud deberá ser por escrito, consignándose claramente la
palabra Reconsideración como título y en el sobre de envío. Copia de dicha
solicitud deberá ser enviada a la otra parte. De no hacerlo así, la presente
resolución avendrá final y firme. La Reconsideración será enviada a la siguiente
dirección:
Resolución Administrativa
Querella 500005943
Página 8 de 9
DEPARTAMENTO DE ASUNTOS DEL CONSUMIDOR
OFICINA REGIONAL DE MAYAGUEZ
50 CALLE NENADICH W SUITE 307
MAYAGUEZ P R 00680-3600
Si el Departamento dejare de tomar alguna acción con relación a la
moción de Reconsideración dentro de los quince (15) días de recibida, se
considerará rechazada de plano, por lo cual el término de treinta (30) días para
solicitar revisión judicial al Tribunal de Apelaciones comenzará a contar a
partir de ese momento.
Si el Departamento tomase alguna determinación sobre la moción
radicada, el término para solicitar revisión judicial empezará a contarse desde
la fecha en que se archivó en autos una copia de la notificación de la
resolución de la agencia, resolviendo definitivamente la moción cuya
Reconsideración fue solicitada.
Dicha resolución deberá ser emitida y
archivada en autos dentro de los noventa (90) días siguientes a la radicación de
la Reconsideración. De lo contrario, la agencia perderá jurisdicción sobre
dicha solicitud de Reconsideración y el término para solicitar revisión judicial
empezará a contarse nuevamente a partir de la expiración del plazo de
noventa (90) días, salvo que el Departamento por justa causa y previo al
vencimiento del término de noventa días prorrogue dicho término por un
período que no excederá de treinta (30) días adicionales.
En Mayagüez, Puerto Rico, a 5 de septiembre de 2005.
Lcdo. Alejandro J. García Padilla
Secretario
Lcda. Yanira Mercado Ghigliotty
Juez Administrativo
Remitido por correo hoy _____ de septiembre de 2005.
Descargar