las políticas familiares en una perspectiva comparada

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RECENSIONES
«LAS POLÍTICAS FAMILIARES
EN UNA PERSPECTIVA
COMPARADA»
LLUÍS FLAQUER
Colección Estudios Sociales. Núm. 3
Fundación «la Caixa»
Debido a una investigación que estoy realizando sobre la conciliación de la vida laboral
y profesional, he tenido que documentarme
sobre el estado de bienestar en España y
cómo no, sobre la Comunidad Europea, de la
que somos partícipes desde 1986.
Esto me permitió conocer este libro escrito
por el profesor Lluis Flaquer y editado en el
año 2000 por Fundación «La Caixa».
Como bien dice Alejandro Plasencia, Vicepresidente de la Fundación, en la presentación
del libro –su lectura contribuye de una manera clara y precisa al mejor conocimiento sobre
las «políticas familiares» en su dimensión
europea–.
Mi primera intención fue la de consulta en
algunos capítulos, concretamente mi objetivo
se centraba en el referente a la «protección
económica de las familias», pero una vez
inmersa en su perfecta estructuración y en la
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clara exposición de sus datos, hizo que lo leyera desde el principio hasta el final.
necesitan una atención física o psíquica especial.
En cuanto a la estructura formal, el libro
se divide en seis capítulos en los que progresivamente se muestra la evolución que ha habido a lo largo de la historia dentro de las políticas familiares, tanto en Europa como en
general al caso español.
El Capítulo II del libro nos presenta las
dificultades que posee el término de políticas
familiares en su evolución histórica desde
que surgieron los primeros escritos en 1939,
donde Alva Myrdal nos habla sobre «un programa para la seguridad familiar» y años
más tarde (1958) en un artículo alemán aparece por primera vez el término «política
familiar», que surge en el contexto europeo
como un conjunto de medidas públicas destinadas a aportar recursos a las personas con
responsabilidades familiares, prestando
especial atención a las que poseen hijos
menores dependientes, priorizando, como
podemos ver, la responsabilidad paterna
para con sus hijos, pasando a un segundo
plano, pero sin por ello restarle la importancia que merece, las políticas relacionadas
con la mujer, infancia, juventud o Tercera
Edad. Para hacer un seguimiento de esta
evolución se crea en 1989 el Observatorio
Europeo de las Políticas familiares nacionales y la COFACE (Confederación de Organizaciones Familiares de la Comunidad Europea). Así vemos cómo en los diferentes países surgen organismos similares: en Francia
se crea en 1985 el Alto Consejo de la Población y la Familia (Haut Conseil de la Population et de la Famille), cuya misión principal es la de asesorar al gobierno en cuanto a
las previsiones demográficas y sobre el desenvolvimiento de la vida familiar en sus
diferentes aspectos. En el Reino Unido
(1998) el gobierno británico (Tony Blair)
crea el National Family and Parenting Institute con el ánimo y el compromiso de ayudar
y asesorar a las familias
En el Capítulo I e Introducción el autor nos
hace ver cómo el Estado adopta un nuevo rol,
erigiéndose como árbitro y protector del
ámbito familiar, intentando dar solución a
problemas que afectan a una gran mayoría de
unidades familiares, dándole una respuesta
colectiva mediante la elaboración y aplicación de políticas públicas.
Para ello, es necesario aunar criterios
estándares que sirvan de base para la elaboración y aplicación de las «políticas públicas»
por parte de las administraciones pertinentes.
El objetivo principal del libro (según su
autor), trata de mostrar al público español el
conjunto de tradiciones europeas de intervención social en el ámbito familiar con el fin de
que los agentes sociales encargados de planificar dichas políticas tomen buena nota de
ello a la hora de crear políticas de ayuda a las
familias para facilitarles el desempeño de sus
responsabilidades; sin obviar en ningún
momento las características del medio y de
las circunstancias tanto políticas como sociales que rodean a las familias objeto de atención.
El profesor Flaquer utiliza el término de
«familias normales» para designar a aquéllas
que poseen una configuración nuclear, es
decir, unidades de convivencia con características similares en toda Europa y que presentan una configuración estandar con hijos
menores o dependientes en procesos de
emancipación, excluyendo aquellas familias
con circunstancias especiales como pueden
ser las que conviven con personas ancianas o
que tienen hijos o familiares a su cargo que
A través de estas políticas nacionales se
quiere reducir los efectos producidos por la
inclusión de la mujer en los mercados del trabajo, el envejecimiento de la población, los
matrimonios en este momento menos numerosos y menos estables, el incremento de las
personas que viven solas y el de los hogares
monoparentales, características que le han
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aportado el apelativo de «segunda transición
demográfica».
El autor nos detalla los modelos del Estado
de Bienestar que, (según Esping Andersen)
se puede dividir en tres, dependiendo del
reparto de responsabilidades: el liberal
(Estados Unidos, Canadá y Australia), el corporativo (Alemania, Austria, Francia, Bélgica e Italia) y el socialdemócrata (surgido en
los países escandinavos). Leibfried sugiere la
posibilidad de agrupar ciertos países que no
se enmarcan en ninguno de los anteriores, en
otro modelo, ya que poseen características
similares aunque no sean homogéneas en
todos, como son los países del Arco Mediterráneo (España, Grecia, Portugal). Por último, cita a Jane Lewis (1992) por ser la primera persona que en sus artículos hace referencia a la dimensión género.
El Capítulo III nos muestra cuáles son las
medidas que se adoptan en los diferentes países para hacer frente a las respectivas políticas familiares. La protección económica que
se aplica en una gran mayoría de países europeos son básicamente dos, los subsidios familiares y las desgravaciones fiscales.
Los subsidios son transferencias pecuniarias que aparecieron en Francia (1932) y se
fueron extendiendo por todo el continente.
Los modelos de subsidios familiares se
extendieron después de la Segunda Guerra
Mundial a casi todos los países europeos.
Estos modelos causan en algunos países cierta polémica que se solventarán según la ley
de cada estado, con criterios propios para la
distribución de los recursos. El sistema español moderno arranca con la aprobación de la
Ley General de la Seguridad Social (1976),
llegando hasta el Decreto Ley 1/2000 de 14 de
enero en la que se aprueban medidas de prestaciones económicas por nacimientos de hijos.
En la segunda parte de este capítulo el
profesor Flaquer analiza el tema de las desgravaciones fiscales . La primera disposición
fiscal en España se hizo en 1978 con la Ley
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del Impuesto sobre la Renta de las Personas
Físicas que posteriormente ha sufrido diferentes reformas para adaptarse a las nuevas
demandas sociales.
En el Capítulo IV, Flaquer establece la
relación entre la vida familiar y la laboral, ya
que en los casos de la reproducción, la mujer
se considera como «productora - reproductora» por el doble trabajo que ejerce al conciliar
la vida familiar con la vida profesional. En
estos casos la mujer ha afrontado el trabajo
remunerado con el cuidado y la educación de
los hijos. Para ayudar a la mujer en el desempeño de este doble rol, los países han establecido diferentes prestaciones para las familias
en las cuales las mujeres trabajan fuera del
hogar.
Para hacer posible el desempeño de las
responsabilidades profesionales el Estado
deberá garantizar unas prestaciones como
son: la creación de guarderías para niños que
no están en edad escolar, entre 0 y 3 años,
junto a otras medidas como la de escolarizar a
alumnos de educación preescolar o infantil,
de 3 a 6 años, siendo Francia y Bélgica los
países con mejores prestaciones en este
aspecto. Otras medidas adoptadas son la flexibilidad laboral y la posibilidad de reducción
horaria en la jornada de trabajo, mejorando
sustancialmente la protección de las trabajadoras durante el embarazo o el permiso de
maternidad y las mejoras en sus garantías en
caso de despido por parte de los empresarios.
Los permisos de maternidad constituyen los
instrumentos de política familiar más antiguos de todos, comenzando en Suiza en 1877,
Alemania en 1878, España en 1900 junto con
Suecia e Irlanda en 1901.
El autor al abordar el tema de los horarios
comerciales desde el punto de vista de la política familiar se plantea el siguiente dilema:
¿se debe fomentar su liberación o bien, al contrario, es preciso procurar que estén estrictamente regulados?. En este sentido, la liberación supone dar libertad total a los comercios
para que abran no tan sólo en horas noctur-
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nas si lo desean, sino también para que lo
hagan durante los fines de semana sin restricciones. En cambio, la regulación sería
poner una serie de límites reglamentarios a
la libertad de horarios. Tanto la liberación
como la regulación de horarios puede comportar ciertos beneficios para las familias. Del
mismo modo el ajuste de los horarios escolares se intentará adaptar, en la medida de lo
posible al horario de trabajo. En los diferentes países, podemos ver cómo existen horarios
de jornada interrumpida (Bélgica, España,
Finlandia, Irlanda, Holanda, Portugal, Reino
Unido) y otros con jornada intensiva (Alemania, Austria, Dinamarca, Grecia, Italia), con
la finalidad de adecuarse al horario del trabajo de los padres.
Estas medidas han llevado a evitar la discriminación de las mujeres, por ser las más
desfavorecidas al tener que desempeñar los
roles de «productoras-reproductoras». Finalmente, vemos cómo todas estas características han dado buenos resultados en algunos
países nórdicos, donde se ha incrementado
la fecundidad y la incorporación de la mujer
al mercado de trabajo, en relación de los
demás países europeos como España, donde
estas medidas no han surgido el efecto esperado.
trando sólo un 8,6% de familias monoparentales en 1991.
En el Capítulo VI, las conclusiones nos
demuestran las profundas transformaciones
experimentadas por las familias en los últimos años, comportando cambios importantes
en las políticas familiares de los países europeos, cuya característica fundamental es el
universalismo en las prestaciones sociales,
pasando por la necesidad del incremento
natalista que debe producirse para poder
hacer frente a la debilidad del Estado de
Bienestar, ejemplo de ello es la necesidad del
mantenimiento del sistema de pensiones y
Seguridad Social que ahora disfrutamos. En
el año 2050 se necesitarán, al menos, 12
millones de inmigrantes en España, unos
240.000 por año,. por lo cual habrá que esperar que cualquier factor cambie la evolución
de la natalidad en los países europeos y no
esperar a que la inmigración solucione totalmente el problema de la baja natalidad.
ANA MARÍA PÉREZ CORBACHO
El Capítulo V está dedicado a las familias
monoparentales, debate actual en Europa,
puesto que el significado de familia ha variado en los últimos años por los nuevos estilos
de vida surgidos en cada país, así vemos cómo
la familia con dos padres se ha difuminado en
muchos casos por la de un padre/madre con
hijos a su cargo, ejemplo de ello lo tenemos en
Francia donde las familias monoparentales
representaban en 1991 el 16,2% frente a un
8,3% de 1981. El caso de Reino Unido se agrava a medida que existen factores que le ayudan como la mayor tasa de embarazos adolescentes, con un cálculo aproximado de un
millón cuatrocientas mil familias monoparentales, alrededor de un 20% de la población. En el caso español vemos cómo la tradición católica se sigue manifestando, enconREVISTA DEL MINISTERIO DE TRABAJO Y ASUNTOS SOCIALES
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