TRIBUNAL: SALA: AUTOS: FECHA:

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TRIBUNAL: SUPERIOR TRIBUNAL DE JUSTICIA DE SANTIAGO DEL ESTERO
SALA: CRIMINAL, LABORAL Y MINAS
AUTOS: "SUAREZ RAMÓN BERNARDO C/ DESMOTADORA TONANI Y/U OTROS S/
DIFERENCIA DE JORNALES, ETC”
FECHA:09/03/2009.SUMARIO: “EL ABANDONO DE TRABAJO POR VOLUNTAD UNILATERAL DEL
TRABAJADOR (ART. 244), SE PRODUCE CUANDO SU COMPORTAMIENTO REVELA
EL ÁNIMO DE NO REINTEGRARSE A SU EMPLEO, Y PARA EVITAR ABUSOS LA
LEY ESTABLECE QUE ANTES DE DAR POR SUPUESTA ESTA CAUSAL, EL
EMPLEADOR DEBE INTIMAR FEHACIENTEMENTE AL SUBORDINADO PARA QUE
CUMPLA CON SU OBLIGACIÓN. EN CAMBIO EL ACUERDO TÁCITO DISOLUTIVO
(ART. 241) TRADUCE EL ABANDONO INEQUÍVOCO DE LA RELACIÓN POR AMBOS
CONTRAYENTES. TAL, POR EJEMPLO, UNA INASISTENCIA PROLONGADA E
INJUSTIFICADA DEL DEPENDIENTE Y LA CORRESPONDIENTE INACCIÓN DEL
EMPLEADOR QUE NO INTIMA AL REINTEGRO POR UN LAPSO SUFICIENTEMENTE
PROLONGADO. AFIRMA MIGUEL A. SARDEGNA QUE ESTA CAUSAL DE EXTINCIÓN
DEL CONTRATO SE DIFERENCIA DEL ABANDONO DE TRABAJO, EN QUE ÉSTE ES
UN ACTO DE INCUMPLIMIENTO CONTRACTUAL QUE REQUIERE LA PREVIA
CONSTITUCIÓN EN MORA DEL TRABAJADOR (ART. 244 L.C.T.). AQUÍ SE
HACE NECESARIA LA PREVIA INTIMACIÓN FEHACIENTE DEL EMPLEADOR PARA
QUE SE INCORPORE COMO CONDICIÓN DE EXTINCIÓN.”
VOCABLOS: FALTA DE PREAVISO - INDEMNIZACIÓN POR ANTIGÜEDAD INDEMNIZACIÓN POR DAÑOS Y PERJUICIOS – ABANDONO DE TRABAJO – FALTA
DE INTIMACION – RENUNCIA TACITA Resol. Serie "B" Nº 294
En la Ciudad de Santiago del Estero, a los doce días del mes septiembre
del año dos mil seis, la Sala Criminal, Laboral y Minas del Excmo.
Superior Tribunal de Justicia, integrada por el Dr. Agustín Pedro Rímini
Olmedo, como Presidente, y los Dres. Raúl Alberto Juárez Carol y Armando
Lionel Suarez, como Vocales y, a los efectos del art. 188 de la
Constitución
Provincial,
con
los Dres.
Eduardo
José
Ramón
Llugdar y Sebastián Diego Argibay, asistidos por la Secretaria Judicial
Autorizante, Dra. Isabel Mercedes Sonzini de Vittar, a los efectos de
resolver el recurso interpuesto contra la resolución de fs. 187/189
del Expte. Nº 15.616 – Año 2005 – caratulado: "Suarez Ramón Bernardo c/
Desmotadora Tonani y/u Otros s/ Diferencia de Jornales, etc – Casación
Laboral". Establecido el orden para que los Sres. Vocales emitan su voto,
resultó designado para hacerlo en primer término el Dr. Armando Lionel
Suarez, y en segundo y tercer lugar, los Dres. Agustín Pedro Rímini
Olmedo y Raúl Alberto Juárez Carol respectivamente; y a los efectos del
art. 188 de la Constitución Provincial, los Dres. Eduardo José Ramón
Llugdar y Sebastián Diego Argibay
El Sr. Vocal, Dr. Armando Lionel Suarez dijo:
Y Vistos: Para resolver en los autos del epígrafe el recurso de casación
interpuesto a fs.192/94 por la parte demandada contra la resolución de la
Excma. Cámara de Trabajo y Minas de Primera Nominación de fecha treinta
de septiembre de 2003 obrante a fs. 187/189 vta. dictada en grado de
apelación. Y Considerando: I) Que el recurrente alega que la sentencia
impugnada ha incurrido en violación de la ley y errónea aplicación del
derecho al analizar las circunstancias en que se produjo el distracto
laboral, concretamente de la norma del art. 244 de la Ley de Contrato de
Trabajo (LCT) a partir de la valoración equivocada del telegrama enviado
por el actor a su parte, específicamente, en lo que respecta a la fecha
de remisión. Que el a-quo consignó que la misma se llevó a cabo el
21/07/1998 cuando la fecha correcta es el 21/7/1999, es decir después de
un año del supuesto despido verbal alegado por el actor. Se agravia de
que el a-quo en base a ello concluyó que el abandono de trabajo alegado
por su parte no se había configurado por no constar en autos la
constitución en mora al actor exigida por el art. 244 de la LCT. Que
correspondía analizarlo en el marco de lo prescripto por el art. 241 del
referido cuerpo legal que contempla la extinción del contrato de trabajo
por mutuo acuerdo o voluntad concurrente de las partes, ya que teniendo
en cuenta la fecha en la que por ultima vez trabajó en la desmotadora
(abril 1998) y la del envío del telegrama de intimación (21/07/1999)
había transcurrido mas de un año, durante el cual no sólo se ausentó de
su lugar de trabajo sino que regresó a cobrar su liquidación final
(14/09/1998) sin que en dicho lapso de tiempo haya efectuado reclamo o
manifestación alguna. Agrega además que el sentenciante omitió valorar
esta última documental, arribando así a un decisorio injusto, arbitrario,
contrario a derecho (sic) y por ende susceptible de ser revisado en esta
instancia extraordinaria.
II) Planteada así la cuestión, cabe destacar que si bien este Superior
Tribunal en reiterados y numerosos fallos ha expresado claramente que los
agravios dirigidos a la valoración que de la prueba han llevado a cabo
los jueces de la causa y la consiguiente determinación de los hechos es
materia privativa de los mismos, ajena a este remedio casatorio, en el
caso de autos se advierte que la errónea valoración señalada por el
recurrente está presentada por el a-quo en la resolución impugnada como
elemento significativo y determinante para la solución a la que arriba.
Se centra en un dato objetivo, cuya comprobación no involucra criterio o
subjetividad alguna del juzgador, por lo que revisar el mismo no implica
de ninguna manera invadir una actividad que le es propia. En
consecuencia, los vicios denunciados se presentan como una excepción al
principio de la exclusión de las cuestiones fácticas del ámbito de la
casación, autorizando así su análisis a los fines resolver sobre la
procedencia o improcedencia de la casación interpuesta. Sentado ello, de
la atenta lectura de la resolución impugnada se observa que la misma
construye su razonamiento respecto de las circunstancias en que se
produjo el distracto laboral y la consecuente procedencia o no de las
indemnizaciones reclamadas, a partir del despido verbal alegado por el
actor en contraposición con la defensa del demandado- abandono de
trabajo-.Dicho enfoque no es cuestionado por ninguna de las partes, por
lo que el estudio del presente se limitará a indagar si en el marco
propuesto por el sentenciante se exteriorizan los vicios atribuidos por
el recurrente. El a-quo refiere expresamente que el actor remite
telegrama de intimación al demandado el 21/07/1998, el que fuera
rechazado por este negándole además que entre ellos existiera relación
laboral. Es en este punto donde efectivamente, tal cual lo denuncia el
recurrente, se incurrió en error, atento que de las constancias de fs. 54
y de las propias manifestaciones del actor en su escrito de demanda (fs.
3/4) surge sin lugar a dudas que la fecha correcta de remisión del
telegrama es el 21/7/1999. Ello adquiere relevancia para analizar,
siguiendo el hilo de razonamiento del a-quo, el abandono de trabajo
alegado por el demandado y el encuadre jurídico dado por aquel. Así se
advierte que desde la última vez (abril de 1998) que el actor laboró para
el accionado (fecha acreditada y no controvertida en autos, aunque
difiere respecto de la cantidad de días trabajados en dicho mes) hasta la
remisión del telegrama de intimación el 21 de julio pero de 1999,
transcurrió aproximadamente un año y dos meses, lo que evidencia falta de
interés en el actor de aclarar su situación de revista laboral, máxime si
alega despido verbal en aquella oportunidad (abril/98), el que por otra
parte no ha sido acreditado en autos. Dicha inactividad, representada por
el silencio del accionante, por la ausencia de reclamo en el lapso de
tiempo señalado-excesivamente prolongado, superior a un año- acompañada
de la posición asumida por el demandado ( no lo intimó a reintegrarse a
sus tareas), revela de forma inequívoca un comportamiento recíproco que
no se compadece en absoluto con la voluntad de continuar con la relación
laboral, fundamentalmente cuando la principal consecuencia para el actor
es la no percepción del salario, de naturaleza alimentaria, razón por la
cual asiste razón al recurrente en el punto que cuestiona la subsunción
de los hechos en la norma del art. 244 de la LCT . Ahora bien, el actor
solicita la aplicación del art. 241 del mismo cuerpo legal el que refiere
expresamente a la extinción del contrato de trabajo por la voluntad
concurrente de las partes, supuesto presente en autos, atento que el
demandado tampoco manifestó su intención de continuar con la relación que
los vinculaba. Sin embargo, tal como quedaron fijados los hechos, es
atinado agregar que el art. 58 de la LCT es contundente al prohibir las
presunciones en contra del trabajador que conduzcan a sostener la
renuncia al empleo derivadas de su silencio o de cualquier otro modo, y
añade, siempre que no impliquen una forma de comportamiento inequívoco.
Esta última parte del artículo, salvedad al principio enunciado, en juego
con la norma del art. 241, se subsumen perfectamente en los hechos
descriptos, toda vez que no puede quedar lugar a dudas que si bien el
silencio no puede ser utilizado como presunción en contra del trabajador,
debe serlo dentro de un plazo razonable y no como sucedió en autos, luego
de 1 año y meses. A ello se debe agregar que con posterioridad al mes de
abril de 1998, el actor se presentó recién en el mes de septiembre para
percibir vacaciones y sueldo anual complementario proporcionales, y luego
no regresó ni realizó reclamo alguno relacionado con la continuidad del
vinculo laboral. Este último extremo, que no fue negado ni desconocido
por el mismo, refuerza aun mas la conclusión de que estamos en presencia
de una renuncia tácita. Sin perder de vista los principios que rigen en
el derecho laboral, principalmente el de irrenunciabilidad (art. 12 de la
LCT), destaco y subrayo que en el caso en particular y por las
circunstancias ya descriptas ( falta de acreditación del despido verbal,
excesivo tiempo transcurrido hasta la intimación cursada al empleador,
ausencia de justificación alguna para tal proceder ) que rodean la
conducta omisiva del actor es posible concluir que tal comportamiento
implica en forma inequívoca su intención de no trabajar mas para la
demandada. "La expresión "comportamiento inequívoco" contenida en el art.
58 de la ley de contrato de trabajo (Adla, XXXIV-D, 3218 ; XXXVI-B,
1175), así como la referencia a "comportamiento concluyente y recíproco"
del art. 241 de la ley de contrato de trabajo cit., aluden a la actitud
observada por el trabajador durante el desarrollo de la relación ; si
bien quedan incluídas en las mismas las expresiones escritas de voluntad
también lo están en otras formas de comportamiento, ya que esta palabra
significa "conducta", "manera de portarse", por lo que no resulta
adecuado admitir solamente que la misma sólo pueda manifestarse a través
de actos expresos y firmados en documentos" (Cámara Nacional de
Apelaciones del Trabajo, Sala III - 17/09/1987 – "Bellio, Oscar c/
Bonafide, S. A." - DT 1988-B, 85). El actor, quien alegó haber sido
despedido verbalmente debió, dentro de una valoración media de la
conducta exigible, reclamar por su situación laboral en un plazo mas o
menos perentorio, por lo que la situación queda encuadrada en el art. 241
de la LCT en consonancia con lo dispuesto por el art. 58 del citado
cuerpo normativo. " Las disposiciones de los arts. 244 y 241 de la L.C.T.
aluden al abandono, pero refiriéndose a supuestos claramente diferentes
de extinción del contrato de trabajo. En efecto, el abandono de trabajo
por voluntad unilateral del trabajador (art. 244), se produce cuando su
comportamiento revela el ánimo de no reintegrarse a su empleo, y para
evitar abusos la ley establece que antes de dar por supuesta esta causal,
el empleador debe intimar fehacientemente al subordinado para que cumpla
con su obligación. En cambio el acuerdo tácito disolutivo (art. 241)
traduce el abandono inequívoco de la relación por ambos contrayentes.
Tal, por ejemplo, una inasistencia prolongada e injustificada del
dependiente y la correspondiente inacción del empleador que no intima al
reintegro por un lapso suficientemente prolongado. Afirma Miguel A.
Sardegna que esta causal de extinción del contrato se diferencia del
abandono de trabajo, en que éste es un acto de incumplimiento contractual
que requiere la previa constitución en mora del trabajador (art. 244
L.C.T.). Aquí se hace necesaria la previa intimación fehaciente del
empleador para que se incorpore como condición de extinción. Y, en los
casos de abandono, renuncia no se hace imprescindible este requisito
(Régimen de Contrato de Trabajo y Ley Nacional de Empleo, comenta da,
anotada y concordada. Buenos Aires: 1993, La Roca, p. 339 y 343)" (Corte
Suprema de Justicia de Tucumán- "Sánchez Manuel Arturo c/ Kostzer Gabriel
Ernesto s/ Cobros", 28/08/98, Sentencia Nº: 651) De los argumentos
esgrimidos por el accionado en su contestación de demanda se desprende
que el mismo no invoca como defensa el abandono del actor como acto de
incumplimiento en los términos del art. 244 de la LCT, sino como
exteriorización de desinterés o falta de voluntad de continuar prestando
sus servicios para aquel. "La figura del abandono-renuncia (o renuncia
tácita, como también se le reconoce) es una conducta inequívoca que
revela la desición del trabajador de no reintegrarse al trabajo. Tales
por ejemplo las inasistencias prolongadas e injustificadas del trabajador
y la correspondiente inacción del empleador que no intima el reintegro
por un lapso sustancialmente prolongado" (cfr. Sardegna, Miguel A.; "Ley
de Contrato de Trabajo", Edit. Universidad Bs. As. 1.999, pág. 744). Por
consiguiente rechazar dicha defensa por la falta de constitución en mora
al actor patentiza el encuadre equivocado de los hechos en la norma del
art. 244, lo que coloca en crisis a la resolución impugnada siendo
procedente casar la misma en lo que ha sido materia de agravio. " En los
supuestos de abandono renuncia o extinción del contrato por voluntad
concurrente de las partes, no es necesaria la previa intimación, que para
un caso distinto al abandono como acto de incumplimiento del trabajador,
refiere el art. 244 del R. C. T." (ADLA, XXXVI-B, 1073, Cámara Nacional
de Apelaciones del Trabajo, Sala II - 27/12/1983 - "Dennett, Nélida c/
Czenizer, Sergio y Otro" - DT 1984 - A, 619). Por ello, normas y
jurisprudencia citadas, y oído que fuere el Sr. Fiscal, Voto por: I)
Hacer lugar al recurso de Casación interpuesto por la parte demandada a
fs. 192/94 contra la resolución de la Excma. Cámara de Trabajo y Minas de
Primera Nominación de fecha treinta de septiembre de 2003 obrante a fs.
187/189 vta. En su mérito rechazar los rubros Falta de Preaviso,
Indemnización por Antigüedad e Indemnización por daños y perjuicios. II)
Costas en ambas instancias al actor, eximiéndolo de su pago en virtud de
lo previsto por el art. 122 de la Ley 3.603.
A estas mismas cuestiones, el Dr. Agustín Pedro Rímini Olmedo dijo: Que
comparte los argumentos esgrimidos por el Vocal preopinante, Dr. Armando
Lionel Suarez, emitiendo su voto en idéntico sentido.
A las mismas cuestiones, el Dr. Raúl Alberto Juárez Carol, dijo: Que se
adhiere en un todo a lo sustentado por el Dr. Armando Lionel
Suarez votando en igual forma. Con lo que se dió por terminado el Acto,
firmando los Sres. Vocales, por ante mí, que doy fe. Fdo: Armando Lionel
Suarez - Agustín Pedro Rímini Olmedo - Raúl Alberto Juárez Carol - Ante
mí: Dra. Isabel M. Sonzini de Vittar - Secretaría Judicial Autorizante Es copia fiel del original, doy fe.
Santiago del Estero, doce de septiembre del año dos mil
seis.En mérito al resultado de la votación que antecede, la Sala Criminal,
Laboral y Minas del Excmo. Superior Tribunal de Justicia, Resuelve: I)
Hacer lugar al recurso de Casación interpuesto por la parte demandada a
fs. 192/94 contra la resolución de la Excma. Cámara de Trabajo y Minas de
Primera Nominación de fecha treinta de septiembre de 2003 obrante a fs.
187/189 vta. En su méritorechazar los rubros Falta de Preaviso,
Indemnización por Antigüedad e Indemnización por daños y perjuicios. II)
Costas en ambas instancias al actor, eximiéndolo de su pago en virtud de
lo previsto por el art. 122 de la Ley 3.603. Protocolícese, expídase
copia para agregar a autos, hágase saber y oportunamente archívese. Fdo:
Armando Lionel Suarez - Agustín Pedro Rímini Olmedo - Raúl Alberto Juárez
Carol - Ante mí: Dra. Isabel M. Sonzini de Vittar - Secretaría Judicial
Autorizante - Es copia fiel del original, doy fe.
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