“F. J. D. c/ Unión Personal Civil de la Nación s/ incidente de apelación”
– CNCIV Y COMFED – SALA II – 19/08/2011
Buenos Aires, 19 de agosto de 2011.//VISTO: el recurso de apelación interpuesto y fundado a fs. 53/56, cuyo traslado no fue
contestado, contra la resolución de fs. 45/46;; y
CONSIDERANDO:
1)) Que el señor juez hizo lugar a la medida cautelar impetrada, ordenando a la Obra Social
Unión Personal proveer al actor la medicación reclamada, así como toda aquella que
requiera su médico tratante, dentro del plazo de cinco días y con cobertura del 100%. El
actor, que padece adenocarcinoma de colon, solicitó la provisión de CETUXIMAB 100 mg,
de acuerdo a lo prescripto por su médico tratante, petición denegada por la Obra Social
Unión Personal.Al apelar ese pronunciamiento, la demandada adujo que en el caso no () se encuentran
cumplidas las condiciones apropiadas para el suministro de la medicación solicitada por su
adversario. Destacó las limitaciones de los estudios sobre la eficacia de la droga y solicitó
ser eximida de los efectos adversos que pudiera experimentar el paciente como
consecuencia de su utilización. Por otra parte, alegó que su cobertura no es obligatoria para
los agentes del seguro de salud y que no había denegado las prestaciones que corresponden
al actor, y también que la decisión importa fallar sobre el fondo de la cuestión planteada en
autos. Invocó además la emergencia sanitaria que se vive en el país, las dificultades
económicas que atraviesan las obras sociales y la responsabilidad del Estado Nacional en
casos como el presente.2) Que así planteada la cuestión a decidir, cabe destacar inicialmente que de los diversos
argumentos propuestos por la recurrente sólo serán examinados aquí los que hacen a la
medida precautoria dispuesta en autos, excluyendo aquellos que exceden los márgenes
cognitivos –de suyo limitados- propios del instituto cautelar, tales como los que hacen a la
situación de emergencia sanitaria, la financiación de las obras sociales y la eventual
legitimación que pudiera corresponder al Estado Nacional ante el reclamo del actor.Ello sentado, la verosimilitud del derecho debe estimarse acreditada con la prescripción del
medicamento por parte del profesional que atiende a la actora, sumada al hecho –no negado
por la apelante- de ser un medicamento destinado al tratamiento de un cuadro oncológico; y
es sabido que la normativa vigente contempla la cobertura total de los fármacos necesarios
al tratamiento de tal enfermedad.Si bien es comprensible, y aun encomiable, que las obras sociales procuren adoptar
medidas tendientes a preservar la salud de su población beneficiaria, estima el Tribunal que
en casos como el presente –donde la indicación del médico tratante colisiona con el criterio
de otro profesional de la obra social- como regla general cabe atender a lo prescripto por el
primero, ya que es dable presumir de su parte un conocimiento más acabado del caso
concreto y de lo que resulta más apropiado para el paciente. Claro está que se trata de un
principio general que dista de tener carácter absoluto y su aplicación depende de las
circunstancias de cada caso concreto, mas en el sub examine los fundamentos invocados
por la apelante no aparecen dotados de entidad suficiente para sustentar otra conclusión.Sin perjuicio de señalar que la limitación de los estudios desarrollados para probar la
eficacia de la droga CETUXIMAB no fue abonada con prueba alguna, no es posible señalar
que se advierte cierta contradicción en el recurso, ya que por un lado se menciona que sus
indicaciones clínicas se encuentran “formalmente aprobadas por la FDA como por la
ANMAT” (fs. 48 vta.), aunque luego se dice que el medicamento “no se encuentra
aprobado por la ANMAT” (fs. 50 vta.). A pesar de que resulta evidente la importancia que
esta última afirmación podría tener en el caso, una simple consulta al sitio de la mencionada
dependencia oficial en internet (www.anmat.gov.ar) da cuenta de la existencia de dos
productos medicinales cuyo principio es la droga en cuestión, lo que basta para desestimar
ese planteo.Tampoco es atendible la alegación de que lo resuelto importa un pronunciamiento sobre la
cuestión de fondo, ya que la medida dispuesta por el a quo no es más que una orden
provisional, que se habrá de mantener en tanto subsistan las circunstancias que justificaron
su dictado, así como puede ser modificada o dejada sin efecto, como lo prevén las normas
que rigen el instituto (art. 202 y sigtes. del Código Procesal).Lo expuesto hasta aquí basta para juzgar sumariamente acreditada la verosimilitud del
derecho, en tanto el peligro en la demora resulta del cuadro oncológico que padece el actor
y la necesidad de su tratamiento sin dilaciones que pudieran incidir en eventuales secuelas
de la enfermedad.Por consiguiente, y recordando que no es menester que los jueces examinen todos y cada
uno de los argumentos propuestos por las partes sino sólo aquéllos que sean conducentes
para fundar sus conclusiones y resulten decisivos para la solución de la controversia (CSJN,
Fallos: 310:1835; 311:1191;; 320:2289, entre otros), corresponde desestimar las quejas de
la recurrente y confirmar lo decidido por el a quo, sin perjuicio de hacer saber al actor que
las eventuales consecuencias negativas que para él pudieran derivar del uso del
medicamento solicitado en autos quedan dentro de su responsabilidad, deslindándose de tal
modo la que pudiera corresponder a la accionada en razón de la cobertura que debe brindar
con motivo de lo decidido en autos.ASÍ SE RESUELVE.Regístrese, notifíquese y devuélvase.//Fdo.: Santiago Kiernan - Ricardo Guarinoni - Alfredo Gusman
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Causa 3391/11 – “F