REPÚBLICA Y GUERRA CIVIL
SELECCIÓN DE TEXTOS
Fuente: Recopilación en internet de EMILIO MORA GÓNGORA JEFE DEL
DEPARTAMENTO DE DE HISTORIA DEL IES SAAVEDRA FAJARDO DE MURCIA
19.- MANIFIESTO DE LA AGRUPACIÓN DE INTELECTUALES AL SERVICIO DE LA REPÚBLICA. 1931
20.- MANIFIESTO DE ALFONSO XIII A LA NACIÓN. 1931.
21.- ALGUNOS ARTÍCULOS DE LA CONSTITUCIÓN DE 1931.
22.- AZAÑA Y EL PROBLEMA RELIGIOSO DURANTE LA II REPÚBLICA. 1931.
23.- LEY DE BASES DE LA REFORMA AGRARIA. 1932.
24.- PROGRAMA DEL FRENTE POPULAR. 1936.
25.- FRAGMENTO DEL DECRETO LEY DE UNIFICACIÓN. BOLETÍN OFICIAL DEL ESTADO. 1937.
19.- MANIFIESTO DE LA AGRUPACIÓN DE INTELECTUALES AL SERVICIO DE LA REPÚBLICA.
1931.
... creemos que la monarquía de Sagunto ha de ser sustituida por una República. Pero es
ilusorio imaginar que la Monarquía va a ceder galantemente el paso a un sistema de Poder
público tan opuesto a sus malos uso, a sus privilegios y egoísmos. Sólo se rendirá ante una
formidable presión de la opinión pública. Es, pues, urgentísimo organizar esa presión,
haciendo que sobre el capricho monárquico pese con suma energía la voluntad republicana
de nuestro pueblo. Esta es la labor ingente que el momento reclama. Nos proponemos
suscitar una amplísima agrupación al servicio de la República, cuyos esfuerzos tenderán a lo
siguiente:
Primero: movilizar a todos los españoles de oficio intelectual para que formen un copioso
contingente de propagandistas y defensores de la República española.
Segundo: Con este organismo de avanzada, bien disciplinado y extendido sobre toda España,
actuaremos apasionadamente sobre el resto del cuerpo nacional, exaltando la gran promesa
histórica que es la República española.
Tercero: Pero, al mismo tiempo, nuestra Agrupación irá organizando, desde la capital hasta
la aldea y el caserío, la nueva vida pública de España en todas sus bases a fin de lograr la
sólida instauración y el ejemplar funcionamiento del nuevo Estado republicano.
11 de febrero de 1931.
CLASIFICACIÓN
Texto histórico circunstancial de carácter político Es una fuente primaria y directa. Es un texto
público. Tuvo gran repercusión por los personajes que lo firman. Fechado el 11 de Febrero de
1931 antes de las elecciones municipales que dan el triunfo a la República.
Segovia, la tierra de Juan Bravo, una avanzadilla en la instauración de la República en España,
fue noticia nacional el 14 de febrero de 1931. Ese día, la Agrupación al Servicio de la República
fundada por José Ortega y Gasset, Ramón Pérez de Ayala y Gregorio Marañón presentó su
ideario en el teatro que lleva el nombre del comunero segoviano. Antonio Machado ejerció de
anfitrión.
Las crónicas de la época subrayaron la calidad de los oradores, en especial de Ortega,
«elocuentísimo y rebosante de pasión». El mismo que había firmado en ‘El Sol’ su famoso
‘Delenda est monarchia’, pidió al pueblo segoviano que se rebelara contra los vicios del
pasado, arremetió contra la Monarquía de Alfonso XIII y apostó por el acceso a la vida pública
de todas las clases sociales. El mitin, que había estado a punto de ser prohibido, resultó un
éxito que sus ilustres protagonistas celebraron después en el hotel Comercio Europeo con
«brindis fervorosos» por la República.
ANALISIS Y COMENTARIO
La '''Agrupación al Servicio de la República''' fue un movimiento político español creado a
principios de 1931 por [José Ortega y Gasset, Gregorio Marañón y Ramón Pérez de Ayala. Su
Manifiesto fundacional fue publicado en ''El Sol'' el 10 de febrero de 1931 El 14 de febrero
tuvo lugar su primer acto público en el Teatro Juan Bravo de Segovia, bajo la presidencia del
poeta Antonio Machado. El día siguiente, 15 de febrero, el jefe del Gobierno, el general
Dámaso Berenguer, presentó su dimisión.
La Agrupación al Servicio de la República no fue creada con la intención de ser un partido, sino
un grupo de unión de intelectuales y profesionales interesados en construir un nuevo Estado.
La ASR debe entenderse como una empresa de Ortega, en la línea del artículo "El error
Berenguer “publicado en ''El Sol (España)|'' el 15 de noviembre de 1930, el que Ortega y
Gasset concluía, frente a la crisis del régimen de la Restauración y de la Dictadura del general
Miguel Primo de Rivera: "¡Españoles, vuestro Estado no existe! ¡Reconstruidlo! 'Delenda est
Monarchia'.
Dado el importante apoyo social que consiguió el llamamiento de la Agrupación al Servicio de
la República, ésta se fue convirtiendo en partido.
El primer objetivo de la Agrupación al Servicio de la República (ASR) era la convocatoria de
elecciones constituyentes, y la construcción de un Estado "auténticamente nacional"
integrador de todas las clases de ciudadanos.
En las elecciones municipales del 12 de abril de 1931, la Agrupación al Servicio de la República
(ASR) no presentó candidatos pero pidió el voto para la candidatura republicana. Después de
la proclamación de la Segunda República española dos días después, José Ortega y Gasset
elogió la tranquilidad con la que el Gobierno provisional republicano había llevado a cabo el
cambio de régimen.
En vista a las elecciones constituyentes, convocadas para el 28 de junio de 1931, la ASR
presentó candidatos dentro de la candidatura republicano-socialista.
Constituyó un programa de signo liberal que incluía en particular:
== una separación clara de los poderes ejecutivo y legislativo
== un Parlamento unicameral elegido por las regiones, asistido por comisiones técnicas
== una estructuración regional (pero no federal) del Estado en grandes provincias gobernadas
por asambleas y gobiernos locales
== un estatuto general del trabajo, con sindicación obligatoria de los trabajadores
== una "economía organizada", es decir, cierta planificación económica por parte del Estado,
en vista a la construcción de un "Estado social"
== una separación nítida de Iglesia y Estado.
La ASR consiguió 13 escaños de diputados en las Cortes Constituyentes: Justino de Azcárate,
Alfonso García Valdecasas, Juan Díaz del Moral, Bernardo Giner de los Ríos, José Fernando
González Uña, Vicente Iranzo, Gregorio Marañón, José Ortega y Gasset, José Pareja Yébenes,
Ramón Pérez de Ayala], Manuel Rico Avello, Juan José Santa Cruz y Publio Suárez Uriarte.
Las intervenciones de Ortega y Gasset en las Cortes, posteriormente recogidas en el libro
''Rectificación de la República'', eran muy esperadas, comentadas y criticadas, en particular
cuando se expresó sobre el problema de la estructura territorial del Estado y el Estatuto
catalán. Pese a ello, el partido fue relativamente poco influyente en las Cortes, en parte por
causa de las declaraciones del filósofo, que describía su movimiento como un grupo de
intelectuales metidos en política sólo por deber y como a disgusto.
Muy pronto el líder de la Agrupación al Servicio de la República mostró su desencanto respecto
al nuevo régimen y el cariz demasiado extremista que tomaba.
El "Manifiesto disolviendo la Agrupación al Servicio de la República" fue publicado en el
periódico ''Luz'' el 29 de octubre de 1932. Explicaba que la República estaba ya
"suficientemente consolidada", por lo cual el grupo había conseguido su objetivo y se disolvía
"dejando en libertad a sus hombres para retirarse de la lucha política o para reagruparse bajo
nuevas banderas y hacia nuevos combates".
VALORACIÓN
Los miembros de la Agrupación al Servicio de la República continuaron su trayectoria política
en distintos partidos. La mayor parte pasó al Grupo Republicano Independiente, pero algunos
pasaron al Frente Popular o a la Falange Española.
Cierta falta de claridad y de concreción en el proyecto de la Agrupación al Servicio de la
República impidió sin duda que su mensaje fuera bien entendido por la clase política española
y adquiriese un amplio respaldo social; la imagen del partido quedó estrechamente vinculada a
la personalidad de sus tres fundadores intelectuales preocupados por crear un nuevo estado.
20.- MANIFIESTO DE ALFONSO XIII A LA NACIÓN. 1931.
Las elecciones celebradas el domingo me revelan claramente que no tengo hoy el¡ amor de
mi pueblo. Mi conciencia me dice que este desvío no será definitivo, porque procuré siempre
servir a España, puesto el único afán en el interés público, hasta en las más críticas
coyunturas.
Un Rey puede equivocarse, y sin duda erré yo alguna vez; pero sé bien que nuestra Patria se
mostró en todo momento generosa ante las culpas sin malicia. Soy el Rey de todos los
españoles y también un español. Hallaría medios sobrados para mantener mis regias
prerrogativas, en eficaz forcejeo contra quienes las combaten. Pero, resueltamente, quiero
apartarme de cuanto sea lanzar a un compatriota contra otro, en fratricida guerra civil. No
renuncio a ninguno de mis derechos, porque más que míos son depósitos acumulado por la
Historia, de cuya custodia ha de pedirme algún día cuenta rigurosa.
Espero a conocer la auténtica y adecuada expresión de la conciencia colectiva, y mientras
habla la nación, suspendo deliberadamente el ejercicio del Poder Real y me aparto de
España, reconociéndola así como única señora de sus destinos.
También quiero cumplir ahora el deber que me dicta el amor de la Patria. Pido a Dios que
también como yo lo sientan y lo cumplan todos los españoles.
Alfonso, Rey.
ABC, 17 de abril de 1931.
CLASIFICACIÓN
Nos encontramos ante una fuente primaria y directa, es un texto circunstancial y político, es
un documento público. Es el discurso de despedida del que ha sido jefe del estado de 1902 a
1931, publicado en uno de los principales periódicos españoles. La pretensión del autor es
explicar a todo el pueblo español la razón de su actitud. El autor es Alfonso XIII, rey de España
entre 1902 a 1931, hijo de Alfonso XII, y Mª Cristina de Habsburgo (regente entre 1885 y
1902). Su reinado marca la decadencia del sistema de la Restauración y el fin de la monarquía
que había estado implicada en la Dictadura de Primo de Rivera y fue arrastrada por esta en su
caída. El texto fue redactado el día 13 de abril y fue presentado por el rey ante el consejo de
ministros el día 14, por la tarde antes de marchar al exilio, pero se publicaría unos días más
tarde, por prudencia, una vez auxiliada toda la familia real y ante el temor de posibles
reacciones por parte de los monárquicos.
Fue publicado en Madrid el 17 de Abril de 1931 en el diario ABC y otros periódicos del país
para conocimiento de todos los españoles, que son sus destinatarios.
El texto se publica en la prensa nacional el día 17 de abril de 1931, y es la consecuencia directa
de los acontecimientos acaecidos en el país durante la semana precedente. El día 12 se había
celebrado elecciones municipales, en las cuales, con una alta participación (66,9% del censo,
reservado en este momento a varones mayores de 25 años), resultaron claramente
triunfadores los partidos antimonárquicos aglutinados en el Pacto de San Sebastián (PSOE,
partidos radicales, republicanos y nacionalistas catalanes y vascos). Por dicho Pacto, acordado
en 1930, los partidos citados se comprometían a protagonizar una insurrección que instaurara
la república en España, lo que hubiera supuesto la continuación del sistema tradicional de
cambio de gobierno en el país desde el siglo XIX, esto es, el pronunciamiento militar. De hecho,
en diciembre de 1930 se había producido una sublevación fallida en Jaca (Huesca),
protagonizada por los capitanes Fermín Galán y García Hernández.
ANALISIS Y COMENTARIO
En esta ocasión, sin embargo, el cambio no ya de gobierno, sino de régimen, iba a llegar
a través de las urnas y no de un pronunciamiento. El sistema caciquil, que hasta ese
momento se había encargado de manipular las elecciones a conveniencia, demostraba
toda su fuerza en las áreas rurales, pero poco podía hacer en las grandes ciudades. En 41
de las 50 capitales provinciales triunfaron los candidatos antimonárquicos. De esta
manera, la consulta electoral se convirtió, en la práctica, en un auténtico referéndum
sobre la continuidad de la monarquía.
Nada más conocerse los resultados, varios ministros del gobierno de Juan Bautista Aznar
intentan convencer al rey para que abandone el país. Incluso el ministro de la Guerra, el
general Berenguer, ordena a los capitanes generales que acepten la voluntad popular.
Cualquier duda al respecto se disipa cuando, el día 14, numerosos ayuntamientos
españoles, comenzando por el de Eibar, proclaman la República. Esa misma tarde, el rey
firma el Manifiesto por el que abandona el trono, y parte hacia el exilio.
El resultado electoral es, en buena medida, la constatación del profundo descontento
existente en el país desde hacía años.
El propio monarca, en el texto de referencia, hace alusión a los graves errores de
gobierno habidos en la década anterior al afirmar que « un rey puede equivocarse, y sin
duda erré yo alguna vez... ». Entre estos graves problemas, podríamos citar el profundo
malestar existente entre un campesinado sin tierras y que sufre la opresión del sistema
caciquil, la incapacidad del sistema económico para dar respuesta a los anhelos de la
burguesía, y, sobre todo, las tres grandes crisis del reinado: la Semana Trágica de 1909, la
crisis de 1917 y el desastre de Annual. En las dos primeras, promovidas en gran medida
por una importante tensión social, el rey optó siempre por estar al lado de los que
mantenían el orden social que defendía los intereses de la oligarquía política y
económica del país. En la tercera, al monarca se le relacionó con el desastre militar más
importante del estado liberal español fuera de sus fronteras, y todo ello en aras de la
defensa de una política colonial de fuerza y prestigio. Con todo ello, la monarquía, que
además ha otorgado el poder a un dictador como Primo de Rivera, parece haberse
convertido en el elemento a batir.
La recién proclamada SEGUNDA REPÚBLICA será el régimen político español hasta 1936,
cuando, con el golpe de estado del general Franco, se inicie la Guerra Civil Española y la
posterior dictadura. Será un periodo convulso marcado por toda una serie de intentos de
reformas diversas, algunos acabados con más éxito que otros; esta labor se podría
resumir en:
La constitución de 1931. De las más democráticas que se han hecho en España. Trataba
de establecer un estado social de derecho, en donde no solo quedasen resguardadas las
libertades individuales, sino también los derechos sociales y nacionales. Tuvo una cierta
tendencia izquierdista fruto de la falta de consenso con la derecha, lo que se muestra
sobre todo en su anticlericalismo.
Reforma religiosa. Se establecieron una serie de leyes, algunas de ellas en la propia
constitución, para reducir el poder de la Iglesia. Se disuelve la Compañía de Jesús; se
realiza una Ley de Congregaciones que regulará las actividades económicas de la iglesia y
se le coartará su capacidad docente; se suprimirá el presupuesto para el clero, lo que
priva a la Iglesia de su principal fuente de financiación, y en general se pretenderá una
laicización de la sociedad al permitirse el matrimonio civil, la secularización de los
cementerios y el divorcio. La Iglesia se opondrá frontalmente a la República
convirtiéndose en la abanderada de los que se oponen a ella. Reforma Agraria.
Reforma Agraria:
La Ley de 1932 va a pretender acabar con este problema histórico. La Ley pretende
eliminar el latifundismo, modernizar la agricultura y acabar con el hambre de tierras del
campesinado español formado en gran parte de jornaleros. Se adoptó la forma de la
expropiación con indemnización (en la mayor parte de los casos) de los latifundios
subexplotados o no explotados directamente. El encargado de realizar estas actuaciones
será el IRA (Instituto de reforma Agraria). El proceso de Reforma encontró muchas
dificultades repentizándose muchísimo, lo que provocó una fuerte agitación social entre
el campesinado. La Reforma se paralizó durante el bienio conservador, devolviéndose
incluso algunas tierras a sus antiguos propietarios. Con la victoria del Frente Popular se
produce un gran impulso (en algunos casos son ocupaciones que serán legalizadas).
Reforma militar. Se pretendía:
== La profesionalización del ejército. El ejército español padecía de macrocefalia. Demasiados
oficiales para tan pocas unidades en efectivo. Para combatirlo se trató de reducir el número
de regiones militares y capitanías generales. Se suprimió la academia militar de Zaragoza
dirigida por Franco.
== La fidelidad a la República. Se ofreció el retiro voluntario y remunerado a los oficiales
monárquicos, se sometió a la jurisdicción civil y se creo un nuevo cuerpo de orden público
fiel a la República: los Guardias de Asalto.
Reformas sociales.
Se va realizar una legislación favorable a los trabajadores, especialmente desde el
ministerio de Trabajo dirigido por Francisco Largo Caballero. La república, además, se va a
preocupar especialmente por la educación.
Se va a realizar una importante reforma educativa centrada en la extensión de la
enseñanza primaria. Para ello se van a crear nuevas escuelas (6.000) y se va a dar trabajo
a multitud de maestros.
Establecimiento de un sistema de autonomías para las regiones históricas. Se trataba de
dar así respuesta a las aspiraciones nacionalistas. En septiembre de 1932 se aprobaba el
Estatuto de Cataluña. Gracias a él se formará la Generalitat de Cataluña dirigida durante todo
el periodo por ERC (Primero por Macia y después por Companys). Estuvo suspendida entre
1934 y 1936, pero después de las elecciones del 36 volvió a restaurarse. Se negociaron
otros estatutos pero el bienio conservador primero y la guerra después impidió su
aprobación salvo en el caso de País Vasco que fue aprobado en 1936 iniciada ya la guerra
(Gobierno autónomo dirigido por el PNV de José Antonio Aguirre).
VALORACIÓN: La importancia del texto firmado por Alfonso XIII, en el momento en que
se escribe, es capital, ya que marca el fin del régimen político por el que se había regido
España (con la excepción del breve periodo de la SEGUNDA REPÚBLICA) desde su
formación como Estado. La monarquía, sin embargo, volverá a proclamarse en España 44
años después, en 1975, tras la muerte del dictador Francisco Franco, con la coronación de
don Juan Carlos I, nieto de Alfonso XIII. Ello nos lleva a fijarnos en otra afirmación del
texto: “No renuncio a ninguno de mis derechos…”. Alfonso XIII abandona el trono, pero
no renuncia a sus derechos dinásticos. Esta es la razón por la cual, durante la dictadura
franquista, una parte del exilio se aglutina en torno a la figura de D. Juan, hijo del rey
depuesto, reclamando la reinstauración de la monarquía en España. El propio general
Franco parece hacer suya esta idea cuando proclama al príncipe don Juan Carlos como se
heredero. Finalmente, don Juan cederá los derechos dinásticos a su hijo siendo éste ya
monarca.
21.- ALGUNOS ARTÍCULOS DE LA CONSTITUCIÓN DE 1931.
Art. 1.- España es una República democrática de trabajadores de toda clase... Los poderes de
todos sus órganos emanan del pueblo... La bandera de la República española es roja,
amarilla y morada.
Art. 3.- El Estado español no tiene religión oficial.
Art. 11.- Si una o varias provincias limítrofes, con características históricas, culturales y
económicas comunes, acordaran organizarse en región autónoma... dentro del Estado
español, presentarán su Estatuto con arreglo a lo establecido en el Art. 12.
Art. 26.- Una ley especial regulará la total extinción... del presupuesto del clero.
Quedan disueltas aquellas Órdenes religiosas que estatutariamente impongan, además de
los tres votos canónicos, otro especial de obediencia a autoridad distinta de la legítima del
Estado.
Art. 36.- Los ciudadanos de uno y otro sexo, mayores de veintitrés años, tendrán los mismos
derechos electorales...
Art. 67.- El presidente de la República es el Jefe del Estado y personifica a la Nación...
Art. 68.- El presidente de la República será elegido por las Cortes...
CLASIFICACIÓN
Es una fuente primaria. Texto histórico-circunstancial de carácter jurídico. Documento público.
Por ser una Constitución es un texto de gran trascendencia para la regulación de la vida de los
españoles en ese momento.
--- La Dictadura de Primo de Rivera se mostraba ineficaz para resolver los problemas del país,
el régimen dictatorial se encuentra incapaz de solucionar los problemas y el aumento de la
oposición hizo que el general mostrará su mano de hierro y tras comprobar que no contaba
con apoyos en el ejército ni de las fuerzas sociales, presentó su dimisión el 28 de enero de
1930, dejando a Alfonso XIII como el representante de todos los males de la dictadura que
había contribuido a alentar. El gobierno Berenguer fue un parche anacrónico en su intento de
resucitar la constitución de 1876 y el sistema caciquil. La monarquía parecía incapaz de
sobrevivir y los republicanos comienzan a tomar conciencia de su fuerza tras el pacto de San
Sebastián en 1930. Berenguer dimite, ante las discrepancias en una cuestión que luego se
demuestra clave para la supervivencia de la monarquía, la conveniencia de convocar primero
elecciones generales o municipales. Tras su dimisión se nombra un gobierno provisional del
almirante Aznar, que convoca elecciones municipales con el triunfo de las fuerzas
republicanas y la inmediata proclamación de la República, produciéndose un periodo de
breve en la euforia moral del país. La II REPÚBLICA elabora la Constitución de 1931.
ANALISIS Y COMENTARIO de los artículos reseñados en el texto:
La Constitución de 1931 es semejante a la de otros países europeos que propugnan “una
república de trabajadores de todas clases”. Es una Constitución democrática en la que la
soberanía emana del pueblo, pueblo al que se iguala ante la ley. Y que defiende los ideales de
justicia, libertad e igualdad como defienden otras constituciones de países modernos del
escenario internacional.
Afirma la renuncia a la guerra como instrumento de las relaciones internacionales, y se ajusta
al derecho internacional, motivado por el escenario internacional y la época de entreguerras
en que se produce la proclamación de la República española.
Dos temas fueron especialmente polémicos: las nacionalidades y la cuestión religiosa. El art. 3º
“el estado español no tiene religión oficial” era un tema espinoso en un país donde las fuerzas
conservadoras estaban muy imbricadas con la jerarquías eclesiásticas. En cuanto al tema de las
autonomías que se conceden a las diferentes regiones, llegándose a desarrollar los Estatutos
de Autonomía de dos regiones consideradas históricas, Cataluña y el País Vasco, no se renuncia
a un “Estado Integral”.
VALORACIÓN
-- En cuanto a las concordancias o discrepancias con la Constitución actual, la primera
diferencia fundamental esta en el artículo primero. Es la forma de gobierno. En la primera la
forma por la que se opta es la República, en la de 1978 la forma que se consensua es la de una
Monarquía parlamentaria.
-- Otra diferencia fundamental es la forma de concepción del Estado. En la constitución de
1931 se opta por un Estado integral aunque con reconocimiento de la autonomía regional,
mientras que en la constitución actualmente vigente, la formula adoptada es la del estado de
las autonomías.
-- Las banderas, que actúan como emblemas representativos en la psicología de los pueblos,
también son diferentes, la franja morada de la bandera republicana, que fue sustituida por la
roja con la dictadura de Franco, se mantiene en 1978.
-- La forma de reconocimiento de donde emana la soberanía por parte del pueblo es un rasgo
de identidad de ambas constituciones, además de otros temas como el del estado
aconfesional, el idioma oficial del estado, la capitalidad y en general todos aquellos principios
democráticos básicos, así como la aceptación de las normas del derecho internacional
22.- AZAÑA Y EL PROBLEMA RELIGIOSO DURANTE LA SEGUNDA REPÚBLICA 1931.
... La premisa de este problema, hoy político, la formulo yo de esta manera: España ha
dejado de ser católica; el problema político consiguientes es organizar el Estado en forma tal
que quede adecuado a esta fase nueva e histórica del pueblo español. Yo no puedo admitir,
señores diputados, que a esto se le llame problema religioso. El auténtico problema religioso
no puede exceder de los límites de la conciencia personal, porque es en la conciencia
personal donde se formula y se responde la pregunta sobre el misterio de nuestro destino.
Este es un problema político, de Constitución del Estado... porque nuestro Estado, a
diferencia del Estado antiguo... excluye toda preocupación ultraterrena...Se trata
simplemente de organizar el Estado español con sujeción a las premisas que acabo de
establecer...Que siga entregado a las órdenes religiosas el servicio de la enseñanza. Eso
jamás. Yo lo siento mucho; pero ésta es la verdadera defensa de la República.¿Permitiríais
vosotros que un catedrático en la universidad explicase la astronomía de Aristóteles y que
dijese que el cielo se compone de varias esferas a las cuales están atornilladas las estrellas?
¿Permitiríais que se propagase en la cátedra de la universidad española la medicina del siglo
XVI? No lo permitiríais...Pues yo digo que, en el orden de las ciencias morales y políticas, la
obligación de las órdenes religiosas católicas, en virtud de su dogma, es enseñar todo lo que
es contrario a los principios en los que se funda el Estado moderno. AZAÑA, M.: Discurso en
el Congreso, 13 de octubre de 1931.
CLASIFICACIÓN
Es una fuente primaria y directa de naturaleza histórico-circunstancial. Un documento público.
El texto es un discurso de contenido político, realizado por Manuel Azaña, político que será
ministro de Guerra, Presidente del Gobierno y Presidente de la República, ante las Cortes
Constituyentes españolas de 1931, surgidas de las elecciones de junio de 1931. El texto se sitúa
en el otoño de 1931 y los destinatarios son los diputados de las Cortes.
ANALISIS Y COMENTARIO
La intención es la defensa de un estado laico, concretamente de los artículos 26 y 27 de la
Constitución, y la defensa que el cambio de régimen debe abordar los problemas profundos
del país, el dominio oligárquico de los pueblos, la propiedad concentrada y el papel de la
iglesia .En primer lugar el autor plantea en su discurso que se está en una revolución iniciada
con la caída del máximo culpable de las desgracias de España, el rey y la proclamación de la
República. En segundo lugar el problema social derivado de la propiedad de la tierra, en tercer
lugar el problema autonómico y en cuarto lugar el religioso, problema que Azaña quisiera ver
en el ámbito privado, pero que al hacerse político hay que solucionarlo con la separación entre
el Estado y la Iglesia. El problema histórico de este texto es, por un lado, la constatación del
problema autonómico y el de la reforma agraria, y por otro, el de la relación Iglesia-Estado,
defendiéndose la opción del laicismo con la plena separación de ambos organismos. Por
último, el problema religioso: El conflicto más grave se produjo a causa del enfrentamiento
entre la Iglesia y el nuevo régimen. Los sectores más reaccionarios del clero hostigaron al
Gobierno a través de pastorales por su política laicista en materia de enseñanza y de abandono
de la financiación de la Iglesia. La situación desembocó en mayo en la “quema de conventos” y
la actitud hostil de la Iglesia hacia la República había despertado el viejo anticlericalismo. La
quema de conventos fue utilizada por las clases propietarias, que hicieron de la “defensa de la
religión” una eficaz arma de propaganda antirrepublicana. En la “cuestión religiosa” se
centraron los más encendidos debates. La Constitución estableció la disolución de las
congregaciones religiosas de “obediencia a autoridad distinta de la legítima del Estado”.
Desaparecía el presupuesto de culto y clero. Se prohibía a las congregaciones religiosas el
ejercicio de la enseñanza, la industria y el comercio, al tiempo que quedaban sometidas a una
ley especial. La Constitución proclamaba la libertad de conciencia y cultos y establecía la
jurisdicción sobre los cementerios. Este es sin duda el tema principal que plantea el texto. En el
documento aparece una argumentación de tipo casi filosófico: anula el problema
desplazándolo a la esfera privada e íntima del individuo. Sin embargo esto no es más que una
simplificación: España deja de ser católica sí, es decir, el Estado español deja de ser
confesionalmente católico, pero la mayoría de los españoles son católicos. Además, el punto
de partida del debate para los diputados de derechas es la posición de privilegio de la Iglesia
ratificada en la última Constitución, la de 1876 que establecía que el Estado era
confesionalmente católico y de los presupuestos del Estado al culto y clero católicos. Había
cierta libertad de cultos pero siempre en privado, sin permitir su manifestación pública. Uno
de los grandes debates de las Cortes constituyentes, de los que forma parte este documento,
fue, el religioso y que se plasmó en la Constitución de 1931. En ella se declaraba que el estado
español es laico, se aprobaba la ley de cultos y el matrimonio civil, se suprimía en el plazo de
dos años el presupuesto de culto y clero, se prohibía ejercer la enseñanza, la industria y el
comercio a las congregaciones religiosas, se suprimía la Compañía de Jesús y la incautación de
sus inmuebles por parte del Estado. La aprobación de los artículos religiosos de la Constitución
de 1931 provocó la dimisión de los sectores católicos del gobierno como Miguel Maura y Alcalá
Zamora, Azaña sustituyó al católico Alcalá Zamora en la Jefatura del gobierno, mientras que
éste pasó a Presidente de la República. Amplios sectores de la Iglesia interpretaron estas
medidas como una provocación; para ellos el Estado había seguido una trayectoria que iba de
la pasividad a la violencia anticlerical y el ataque frontal a la Iglesia tal y como se redactó la
Constitución. La cuestión religiosa se convirtió en uno de los ejes de la política de la República,
sobre todo por la capacidad de organización política que mostró la Iglesia a través de
periódicos, organizaciones sindicales agrarias y partidos. La mayor parte de la jerarquía
eclesiástica, encabezada por el cardenal Segura, se manifestaron en contra del régimen
republicano.
VALORACIÓN
A modo de conclusión se podría decir que el Discurso de Azaña en las Cortes Constituyentes
demuestra una de las contradicciones de la República y la Constitución de 1931. La cuestión
religiosa fue tratada sin tacto, quizás, y contribuyó a radicalizar a los españoles que en su
mayoría eran católicos, sobre todo los de la España rural y del norte. Se puede decir que la
implantación del estado laico fracasó y no fue entendida la libertad religiosa como una más de
las libertades para pasar a ser un arma esgrimida por los enemigos de la República y las clases
más conservadoras. Estas actuaciones se detienen con los gobiernos del Bienio Conservador
(1933-1935), pero se reanudan con más fuerza en febrero de 1936. Cuando comienza la
Guerra Civil, la iglesia no duda en apoyar a los sublevados, a los que califica de “cruzados”. Por
contra, en la zona controlada por los republicanos, y en el contexto del desgobierno de julio y
agosto del 36, muchos eclesiásticos son represaliados y ejecutados por el único delito de
profesar(ser católico).
Explicación de Conceptos relacionados con el texto:
Laicismo: Laicismo puede usarse para designar la tendencia a conceder a los laicos una
importancia excesiva en detrimento de las prerrogativas de la jerarquía. Pero en el lenguaje
corriente designa la posición de aquellos que conciben la religión como un asunto subjetivo y
personal. El problema se plantea en Europa en la Edad Contemporánea y da origen a
diferentes visiones de la laicidad. Laicidad de la enseñanza: Puede existir una enseñanza laica y
una confesional católica. Laicidad del Estado, entendida como separación de los poderes
espiritual y temporal, o como neutralidad religiosa, o ateísmo oficial.
República: Sistema de gobierno que preconiza que el jefe del Estado salga de la voluntad
popular. Los principios se basan en un régimen constitucional con división de poderes y cuyo
dirigente máximo es un presidente. En España ha habido dos intentos de República, pero
ambas han fracasado porque se han dado en un contexto de radicalización e inestabilidad
progresivas.
Cortes: Órgano de gobierno representativo existente en los distintos reinos de la Península
Ibérica desde la época medieval. Convocadas por los monarcas con el objetivo de pedir
asesoramiento en algún asunto de estado, solicitar aumento de impuestos o algún nuevo
tributo. Son el órgano legislativo y representativo de la soberanía de la nación. En los textos
constitucionales españoles predomina el modelo bicameral salvo en las Constituciones de
1812 y la de 1931 que eran unicamerales.
23.- LEY DE BASES DE LA REFORMA AGRARIA. 1932.
Los efectos de esta ley se extienden a todo el territorio de la República. Su aplicación...
tendrá lugar en los términos municipales de Andalucía, Extremadura, Ciudad Real, Toledo,
Albacete y Salamanca... Las tierras del Estado... podrán ser objeto de asentamientos, sea
cualquiera la provincia donde radiquen...
La ejecución de esta ley quedará encomendada al Instituto de Reforma Agraria que...
promoverá la formación de organismos de crédito a fin de facilitar a los campesinos
asentados el capital necesario para los gastos de explotación...
Serán susceptibles de explotación las tierras incluidas en los siguientes apartados:
1.- Las ofrecidas voluntariamente por sus dueños...
5.- Las que, por no ser explotadas directamente..., deba presumirse que fueron compradas
con fines de especulación o con el único objeto de percibir su renta.
7.- Las incultas o manifiestamente mal cultivadas...
Gaceta de Madrid, 21 de septiembre de 1932.
CLASIFICACIÓN
Texto de carácter jurídico. Ley de bases de la Reforma Agraria, publicado en la Gaceta de
Madrid (Boletín del Estado) el 21 de septiembre de 1932. Fue un intento del gobierno de
Bienio Reformador 1931-1933 de solucionar uno de los problemas seculares de nuestro país:
la propiedad de la tierra. Es un documento público : una Ley de la Segunda República
Española.
ANALISIS Y COMENTARIO
La Ley de Reforma Agraria pretendía llevar a cabo una redistribución de la propiedad agraria,
medida que se juzgaba muy importante y urgente para satisfacer la demanda de los jornaleros
sin tierras. Sin embargo, pretendía también la anulación del poder económico de los grandes
terratenientes que, en su mayoría, eran monárquicos antirrepublicanos, lo que provocó
enormes recelos y la obstrucción sistemática de los partidos de derechas en los debates
parlamentarios.
Tras largas discusiones, se aprobó en septiembre de 1932. Sin embargo, en lugar de ceñirse al
problema de los latifundios del sur de la península, se aplicó en todo el país de forma
simultánea, molestando innecesariamente a muchos pequeños y medianos propietarios, que,
sobre todo en Castilla, se opusieron a ella.
Dentro del contenido de esta ley destacaban tres puntos:
• Las tierras pertenecientes a los aristócratas más importantes del país quedaron expropiadas
sin indemnización.
• Todos los latifundios, las fincas sistemáticamente arrendadas y los terrenos sin cultivar o
abandonados fueron declarados expropiables a cambio del pago de una indemnización por
parte del Estado a sus propietarios.
• Las tierras expropiadas pasaban a propiedad estatal para ser destinadas al asentamiento de
campesinos, quienes podrían decidir entre la explotación de las fincas recibidas de forma
colectiva o el cultivo de parcelas individuales.
Los asentamientos se tramitaron con muchísima lentitud y en medio de una fuerte resistencia,
y se interrumpieron casi completamente durante el Gobierno de centro—derecha, a partir de
1934.
Valoración
En resumen se trata de la Ley de Reforma Agraria que se aplicará a los campesinos de las
provincias donde predomina el latifundio (Andalucía, Extremadura, Ciudad Real, Toledo,
Albacete y Salamanca). Establece que las tierras del Estado y de los antiguos señoríos podrán
ser objeto de asentamiento en toda España.
Crea el IRA para ejecutar la ley y promover créditos a los campesinos que se asienten en las
tierras expropiadas: las ofrecidas voluntariamente por sus dueños, las mal explotadas o sin
cultivar. Quedan excluidos las tierras comunales, los bosques y las fincas bien explotadas.
En 1930, todavía 3,8 millones de personas trabajan en la agricultura, y de ellos, 2 millones eran
jornaleros sin tierras y 750.000 aparceros o arrendatarios. Además, el latifundio era muy
importante, especialmente en el sur: el 1,8 de las fincas suponían el 44% de las tierras.
Los gobiernos de izquierdas del primer bienio de la Segunda República trataron de encarar el
problema mediante decretos que trataban de proteger a los arrendatarios y los campesinos sin
tierra: jornada de 8 horas, Ley de Términos Municipales, prórroga automática de los contratos
de arrendamiento, sobre todo, con esta ley.
La aplicación de la misma, fue un sonoro fracaso, ya que se tardó un año en completar el
registro de propiedades expropiables, además de disponer el IRA de escaso presupuesto para
las indemnizaciones (sólo los Grandes de España podían ser expropiados sin indemnización),
hicieron que en 1934 sólo 12.000 familias hubiesen sido asentadas. El resultado fue irritar a un
campesinado que se alejó de la República y que las derechas se uniesen en contra de la ley.
En total, se produjeron algo más de 10.000 asentamientos, muchos menos de los previstos. A
pesar de todo, las relaciones entre los propietarios, que se consideraban amenazados, y los
jornaleros, que estaban impacientes por ocupar las tierras, llegaron a un punto de máxima
tensión. Las medidas sobre la propiedad agraria crearon una gran alarma entre los
terratenientes y unas enormes esperanzas entre los jornaleros y, finalmente, no satisficieron ni
a unos ni a otros. Se creó un organismo encargado de llevar a cabo la reforma el IRA (Instituto
de Reforma Agraria).
La Reforma Agraria de 1932 queda iniciada pero en el Bienio Conservador 1933-1935 se
paraliza lo que provoca una gran agitación en las zonas rurales. En 1936 se pone de nuevo en
vigor con el Frente Popular.
24.- PROGRAMA DEL FRENTE POPULAR. 1936.
Los partidos coaligados se comprometen:
A conceder por ley una amplia amnistía de los delitos político-sociales cometidos
posteriormente a noviembre de 1933...
Se promulgará una ley concediéndose a las familias de las víctimas producidas por hechos
revolucionarios... la adecuada reparación del daño inferido a las personas...
Se restablecerá el imperio de la Constitución.
Los republicanos no aceptan el principio de nacionalización de la tierra y su entrega gratuita
a los campesinos, solicitada por los delegados del Partido Socialista...
No aceptan los partidos republicanos el control obrero solicitado por la representación
socialista. Convienen en: restablecer la legislación social en la pureza de sus principios...
rectificar el proceso de derrumbamiento de los salarios del campo, verdaderos salarios de
hambre, fijando salarios mínimos...
Impulsarán, con el ritmo de los primeros años de la República, la creación de escuelas de
primera enseñanza, estableciendo cantinas, roperos, colonias escolares y demás
instituciones complementarias...
Programa del Frente Popular, 15 de enero de 1936.
CLASIFICACIÓN
Es un texto histórico circunstancial, su temática es sociopolítica y es una fuente directa para el
conocimiento de la evolución política de la Segunda República española. Se trata del programa
del Frente Popular. Está fechado el 15 de enero de 1936, tras la convocatoria de elecciones por
el presidente de la República, Niceto Alcalá Zamora y sería publicado el 16 de enero en el
periódico “El socialista”, órgano oficial del partido socialista.Texto histórico-circunstancial de
carácter político.
Público. Los partidos de izquierda se unen en el llamado Frente Popular para las elecciones de
1936.
El Frente Popular constituyó una plataforma electoral con un programa mínimo y escasamente
revolucionario, que propugnaba la concesión de una amnistía, el restablecimiento de la
Constitución de 1931, la recuperación de la legislación del primer bienio (Bienio Progresista
1931-1933) y la aceleración de la reforma agraria y educativa. En Cataluña se creó una
formación similar, Front d'Esquerres, liderada por Esquerra Republicana y compuesta por
organizaciones nacionalistas, republicanas y obreras catalanas. En febrero de 1936, las
elecciones dieron la victoria a los candidatos del Frente Popular, que obtuvieron más del 40 %
de los votos en la mayoría de las ciudades importantes.
ANÁLISIS Y COMENTARIO
Entre febrero y julio de 1936 se produjeron los siguientes acontecimientos en el panorama
político español: • Se constituyeron gobiernos exclusivamente republicanos, dirigidos por
Azaña primero y, a partir de mayo, por Casares Quiroga, ya que en esa fecha Azaña reemplazó
a Alcalá-Zamora en la presidencia de la República. Las Cortes habían destituido a AlcaláZamora, acogiéndose a un artículo de la Constitución que preveía esta posibilidad en caso de
que el presidente hubiera disuelto la cámara legislativa en dos ocasiones durante su mandato.
En realidad, los diputados de los partidos del Frente Popular decidieron derrocarlo al
considerar que se había extralimitado al quitar o conceder el poder a los diferentes gobiernos.
Su desaparición de la vida política alarmó a la opinión pública más moderada.
• Las decisiones políticas más importantes fueron la concesión de una amnistía, la readmisión
de los trabajadores represaliados y el restablecimiento del Estatuto de Cataluña y la
Generalitat.
Se procedió también a restaurar el programa reformista, en especial la reforma agraria,
mediante expedientes de emergencia.
• Los socialistas no participaron en el Gobierno porque así se había acordado previamente y
debido también a la división interna dentro de esta formación política.
• El PCE, fiel a la estrategia de unidad antifascista difundida por la Internacional Comunista,
opinaba que la defensa de la República y la democracia frente al fascismo era prioritaria
incluso por encima de la revolución, y criticaron abiertamente las posiciones «izquierdistas» de
la CNT y los radicales del PSOE. Esta postura le permitió aumentar considerablemente su
influjo en la vida política y social española.
• El movimiento sindical se lanzó a una ofensiva encabezada por la CNT y la UGT para
recuperar las posiciones perdidas durante el bienio anterior. Miles de jornaleros del sur de
España ocuparon las tierras de las que habían sido desalojados en esa etapa. El Gobierno se
apresuró a respaldar la ocupación con medidas legales, mientras que muchos terratenientes
paralizaron las labores agrícolas antes de contratar a trabajadores sindicados. Entre mayo y
julio de 1936 se produjeron cerca de 200 huelgas agrarias.
Destacó también la oleada huelguística en Madrid (mayo a julio) y, en particular, el paro
convocado en el sector de la construcción, que afectó a más de 100 000 trabajadores; en el
transcurso del mismo tuvieron lugar enfrentamientos armados entre afiliados de la UGT y la
CNT.
• Los militares presuntamente «golpistas» fueron alejados de los centros de poder: Goded fue
destinado a Baleares; Franco, a Canarias; y Mola, a Pamplona, donde aprovechó para contactar
con los carlistas.
Sin embargo, la conspiración se reanudó a partir de febrero, y en ella participaron no solo los
militares antiazañistas, sino también civiles monárquicos, carlistas y fascistas, a los que se
relegaba a un segundo plano corno fuerzas de apoyo del ejército.
En la conspiración intervino un sector de la CEDA, especialmente sus juventudes. El gran
partido de masas de la derecha católica estaba tan dividido como el PSOE.
• Se incrementó el terrorismo. La trama golpista fue acompañada de una serie de atentados
protagonizados por falangistas, con la intención de desestabilizar el régimen y de crear un
clima de alarma social: asesinatos abortados como los de Jiménez de Asúa y Largo Caballero, y
consumados, corno los de Manuel Pedregal, Carlos Faraudo o el alférez Antonio de los Reyes,
entre otros. Primo de Rivera fue encarcelado, y su partido, prohibido. Por su parte, muchos
militantes de izquierda, encuadrados en milicias armadas, se tomaron la justicia por su mano y
respondieron a los atentados con represalias. En este contexto, el 12 de julio se produjo el
asesinato de José Castillo, socialista y teniente de la Guardia de Asalto. Al día siguiente, sus
compañeros policías acudieron a buscar a su domicilio a Calvo Sotelo, que era entonces el
parlamentario más famoso de la extrema derecha, y lo asesinaron.
VALORACIÓN
Ni Azaña ni Casares Quiroga pudieron evitar el deterioro del orden público.
El doble crimen impactó sobremanera a la opinión pública y sirvió a los conspiradores como
argumento para justificar una sublevación militar.
El ambiente de violencia política e incertidumbre, vivido en muchas naciones europeas desde
la Primera Guerra Mundial, y en algunas regiones de España durante la monarquía (por
ejemplo, en Barcelona), no significaba, sin embargo, que en el país imperara un «clima de
guerra civil» ni que la guerra fuera inevitable. Sin embargo, el desasosiego y la intranquilidad
se apoderaron de la mayoría de los ciudadanos, que veían sobresaltados esta oleada de
violencia y temían que se produjera una nueva insurrección revolucionaria o un golpe militar.
Esto último fue lo que sucedió, ya que una parte importante de los mandos del Ejército
estaban firmemente decididos a derribar la República y acabar con el gobierno frentepopulista
mediante un golpe de fuerza. La sublevación militar antirrepublicana se puso en marcha el 17
de julio y así comenzó la Guerra Civil.
25.- FRAGMENTO DEL DECRETO LEY DE UNIFICACIÓN. BOLETÍN OFICIAL DEL ESTADO. 1937.
Falange Española y Requetés, con sus actuales servicios y elementos, se integran, bajo mi
jefatura, en una sola entidad política de carácter nacional, que de momento se denominará
Falange Española y Tradicionalista y de las JONS.
Esta organización, intermedia entre la Sociedad y el Estado, tiene la misión principal de
comunicar al Estado el aliento del pueblo y de llevar a éste el pensamiento de aquél a través
de las virtudes político-morales, de servicio, jerarquía y hermandad (…).
Quedan disueltos las demás organizaciones y partidos políticos.
BOE. Burgos, 20 de abril de 1937.
CLASIFICACIÓN
Es una fuente primaria, un texto jurídico- fragmento de un decreto-, de contenido político. Su
autor es el General Francisco Franco, capitán general de Canarias, que se había hecho cargo
del ejército sublevado de África el día 18 de julio de 1936 y que desde el 29 de septiembre del
mismo año fue elegido por los generales "Jefe del Gobierno del Estado" y "Generalísimo de los
Ejércitos españoles" con el fin de coordinar la acción militar del bando sublevado durante la
Guerra Civil (1936-39), tras la muerte en accidente del general Sanjurjo. Es un texto público,
escrito el 19 de abril de 1.937 en Salamanca, donde está el Cuartel General de Franco, y
publicado al día siguiente en el Boletín Oficial del Estado, con sede en Burgos, ciudad donde se
estableció la Junta Técnica del Estado.
ANALISIS Y COMENTARIO
Su finalidad es dar a conocer la creación de un partido único, Falange Española Tradicionalista
y de las JONS, que unificaba a los falangistas y carlistas y en el que se integrarían todos los
demás del bando nacional (monárquicos y antiguos cedistas). Franco sería el Jefe. Lo hizo por
la necesidad de establecer un único poder político y evitar las discrepancias internas (días
antes había habido en Salamanca un enfrentamiento a tiros entre diversas facciones
falangistas). Es un acontecimiento importante en el camino de la consolidación de la dictadura
personal de Franco, que concentrará el poder en su persona: será Jefe del Estado,
Generalísimo de los ejércitos y Jefe del partido único. Se ve una clara influencia del fascismo
italiano. El nuevo partido, FET y de las JONS, será conocido también como Movimiento
Nacional.
Ideas fundamentales :
En el preámbulo del decreto, Franco hace referencia a la guerra civil que se está desarrollando,
que él con otros militares ha iniciado con la sublevación militar en Marruecos de 17 de julio de
1936. Se muestra lleno de confianza en ganarla y ve próxima la victoria. En abril de 1937, el
bando sublevado va a imprimir un giro a su favor con la conquista del Norte de España, aunque
el final de la guerra aún tardará en llegar dos años. En la segunda línea, indica la necesidad de
tomar medidas políticas encaminadas a organizar el "Estado nuevo" que vendrá tras la victoria.
Los sublevados contra la República carecían de unanimidad política respecto al futuro Estado:
unos querían monarquía parlamentaria (alfonsinos, CEDA), otros monarquía tradicionalista
(carlistas), algunos república de derechas, muchos militares una dictadura militar, los
falangistas un régimen fascista. Las diferencias ideológicas suscitaban tensiones internas.
Franco, convertido en árbitro de la situación gracias a sus éxitos militares con el ejército
africano, establecerá un poder personal mediante hábiles maniobras políticas.
El Estado Nuevo será el franquista, que ya se va institucionalizando. Franco dice que dicho
Estado seguirá los principios de la Revolución Nacional. Es un concepto propio de la ideología
falangista. Falange Española era un partido fascista fundado en 1933 por José Antonio Primo
del Rivera que se fusionó con las Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista (JONS) de Onésimo
Redondo y Ramiro Ledesma Ramos, de ideología nazi. Querían un régimen totalitario llamado
Nacionalsindicalismo, a imitación del fascismo italiano: todos los españoles unidos en un
destino común bajo la dirección de un líder. Los falangistas eran antiliberales, antimarxistas,
antidemócratas, nacionalistas y decían que iban a hacer la Revolución auténtica. Uno de sus
lemas era "Por la Patria, el Pan y la Justicia", de gran carga socializante.
En resumen, su discurso era populista y demagógico, pero atraía a sectores de clases medias y
populares, especialmente a jóvenes. Los falangistas uniformados habían protagonizado
acciones violentas durante la SEGUNDA REPÚBLICA contra militantes de izquierda y al estallar
la guerra civil, habían movilizado a numerosos voluntarios para el frente. Los falangistas, muy
pocos en 1936, sólo unos 6000, (los "camisas viejas") crecerán enormemente durante la guerra
civil y controlarán la prensa y la propaganda. Franco los necesitaba, de ahí que su "Estado
nuevo" se inspire en el ideario del nacionalsindicalismo, pero quería controlarlos. Aprovecha
que su líder, José Antonio, había sido detenido y fusilado por los republicanos en noviembre de
1936 para doblegar a los falangistas.
Les obliga a unificarse con los Requetés, las milicias armadas del carlismo, que defendían una
monarquía católica y tradicional y el mantenimiento de los fueros. Su líder era Fal Conde y
eran fuertes en Navarra. Alaba la actuación de Falange y Requetés en el alzamiento nacional,
pero insiste en que éste ha sido iniciado por el glorioso ejército. Es decir, mantiene el
protagonismo del ejército y de quien lo dirige: él.
En el tercer apartado explica Franco lo que Falange y Requetés pueden aportar al estado
franquista: una, la fuerza nueva de las masas juveniles (las escuadras fascistas) y los otros, el
ímpetu guerrero y la tradición española (los requetés y el ideario integrista y reaccionario).
Comenta que esta unión de lo nuevo y lo tradicional se ha dado también en otros países
totalitarios (se refiere a Portugal, Italia y Alemania). Por todo ello dispone en el artículo 1º del
Decreto la unificación de Requetés carlistas y falangistas en un partido único Falange Española
Tradicionalista y de las JONS (FET y de las JONS) bajo su Jefatura, que sería intermediario entre
el Estado y la Sociedad. Es muy propio de los fascismos resaltar el carácter social y
representativo del régimen. La sociedad queda organizada según virtudes militares: servicio,
jerarquía y hermandad. Todos los demás partidos y organizaciones quedan disueltos.
El Artículo 2º establece la organización del nuevo partido. A su cabeza, el Jefe del Estado
(Franco), un Secretariado y el Congreso Nacional.
El artículo 3º funde las milicias de ambos en una sola Milicia Nacional, de la que se nombra
Jefe Supremo, y establece que será auxiliar del ejército. Permite que mantengan sus emblemas
y signos exteriores. Se adoptarán los símbolos falangistas (de origen fascista): el saludo brazo
en alto, los eslóganes ¡Arriba España!, ¡España, una, grande, libre! los emblemas como el yugo
y las flechas, himnos (Cara al sol), el uniforme (la camisa azul) pero con la boina roja carlista.
CONCLUSIONES
Hubo algunas resistencias a este Decreto, como la de Hedilla, jefe de Falange que fue
condenado a muerte y finalmente desterrado, igual que el líder carlista Fal Conde. Las ideas
fascistas del partido, llamado Movimiento Nacional, fueron la base del régimen franquista en
los primeros años (1939-43) y a imitación de Mussolini (Duce) y Hitler (Führer) Franco se hizo
llamar Caudillo. FET promovía enormes concentraciones de masas a favor de la dictadura, un
rasgo típicamente populista. La Revolución Nacional nunca se llevará a cabo y quedará como
Revolución pendiente.