Hoy la Procuraduría Es una Agencia de Venganzas o Dispensas

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1/09/2014
Hoy la Procuraduría Es una Agencia de Venganzas o
Dispensas Personales y Políticas.
Hace cinco años cuando desde esta misma tribuna alerté sobre la clase de ayatola que sería
Ordóñez, hubo quienes sostuvieron que era apenas un católico buena persona y
competente. Los hechos tozudos me han concedido la razón, porque demostró que es
perseguidor, ignorante en derecho y deshonesto.
Hoy la Procuraduría es una agencia de venganzas o dispensas personales y políticas, en la
que influyen el indelicado Héroe de Invercolsa Fernando Londoño, Pablo Victoria, varios
magistrados de altas cortes y otras yerbas. Por eso no es extraño que destituyeran al
superintendente Gerardo Hernández, quien como funcionario del Banco de la República hace
un tiempo rindió concepto en contra del negociado de Invercolsa.
Que al procurador lo hayan defendido el Partido Conservador y Álvaro Uribe de la avalancha
que se le vino encima por la prevaricadora destitución de Petro, confirma que no es vocero
de la sociedad. La Procuraduría es directorio político y agencia de empleos costosísima,
como lo ha revelado un estudio de los estudiantes del Externado David Díaz Guzmán y
Andrés Felipe García Ávila, el cual demostró que al erario le está costando, solamente por
concepto de los procuradores judiciales para conciliación, la medio bobadita de 91 mil
millones de pesos anuales, sin que la justicia se descongestione.
El prestigio de Ordóñez obedece a que amenaza con su poder disciplinario o a que pasa
factura de cobro por una que otra absolución a sus copartidarios godos. No son los únicos.
También hay periodistas defensores a ultranza que reciben canonjías burocráticas para los
suyos, por cuenta de las cuales guardan silencio o apoyan incondicionalmente a Ordóñez,
sin informar al público de esas relaciones. Y, claro, no falta el empresario que sabe mover
sus fichas en medios para alabar a este procurador y su aliada, la contratadora Sandra
Morelli, o para que lluevan rayos y centellas a quien los enfrente.
Tanto va el cántaro al agua, hasta que se revienta. El arribismo social de Ordóñez lo hizo
creer vocero de la nueva aristocracia, y por eso celebró la más fastuosa fiesta para unir en
matrimonio a una de sus hijas, a la cual convocó a todo el país político y empresarial que se
arrodilló ante el nuevo virrey, inclusive varios de sus investigados. Que gran mal le hicieron.
Se creyó todopoderoso y se atrevió a dar el equivocado paso de destituir a su elector Petro,
creyendo que su audacia sería aplaudida.
Cuando Dios quiere perder a un hombre, lo hace soberbio, y de eso está intoxicado este
arribista, que en las narices de todos montó su campaña presidencial sobre los expedientes
politizados de su despacho contra Piedad y Petro, entre otros, mientras los ciroramirez, los
enriquezmaya, los gómezgallo, son exonerados en nombre de la virgen María y el
conservatismo. Por eso ahora vemos a este procurador en campaña entregando regalos a
los pobres.
Esta es tierra de oportunistas. Qué tal, ahora resulta que cuando el nuevo embajador
americano responde a su Congreso sobre la destitución de Petro, hay quienes sostienen que
eso fue intervención indebida en los asuntos internos. No faltaba más que el diplomático no
pudiera expresar su opinión sobre un suceso de interés en el lugar donde representará a su
país. Y lo dicen los mismos que hace 20 años andaban pidiéndole apoyo a Frechette para
tumbar a Samper.
Y la canciller y el ministro del Interior temblando ante el procurador que los tiene
investigados, salen presurosos a defenderlo criticando con boberías al nuevo diplomático
americano y al vocero de la ONU, dizque por intervenir en asuntos judiciales. No están ni
tibios.
Hay que solucionar este engendro que crearon Petro, el liberalismo, los godos, el Polo,
Uribe, Santos, la U, Cambio Radical, el Consejo de Estado, la Corte Suprema y la Corte
Constitucional, pues esta última pudo cambiar la historia si hubiera tumbado la destitución
arbitraria contra Piedad. Es hora de crear un mecanismo que permita revocar el empleo a
funcionarios nombrados por períodos, de manera que así como los ciudadanos podemos
revocar el mandato de los elegidos, igualmente desterremos indeseables como Ordóñez. Por: Ramiro Bejarano Guzmán – El Espectador.com - 14 – 12 - 2013
Publicado por Carlos A. Ruiz Ospina en 1/09/2014 12:47:00 p. m.
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