Un procedimiento justo y transparente de resolución de

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Diciembre de 2009
Un procedimiento
justo y transparente de
resolución de deuda:
10 principios esenciales de la sociedad civil
Informe de la Red Europea de Deuda y Desarrollo (Eurodad)
Sobre Eurodad
Eurodad (la Red Europea de Deuda y
Desarrollo) es una red de 59 organizaciones
no gubernamentales de 18 países europeos
que trabajan sobre cuestiones relacionadas
con la deuda, la financiación del desarrollo y la
reducción de la pobreza. La red Eurodad ofrece
una plataforma para explorar temas, recopilar
información e ideas y llevar a cabo acciones
colectivas de incidencia política.
Los objetivos de Eurodad son:
• ejercerer presión para la implementación
de políticas de desarrollo que favorezcan
a los pobres y de estrategias de desarrollo
sostenible democráticamente definidas;
•
apoyar el empoderamiento de los pueblos
del Sur para que definan su propio camino
hacia el desarrollo y la eliminación de la
pobreza;
•
buscar una solución sostenible y duradera
a la crisis de la deuda, promover una
financiación del desarrollo apropiada y un
sistema financiero internacional estable
que conduzcan al desarrollo.
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El presente documento se ha elaborado gracias al apoyo
financiero de la Comisión Europea. Las opiniones que aquí se
recogen no reflejan necesariamente la opinión de la Comisión.
Este documento ha sido traducido por Alejandra Mantecon
Un procedimiento
justo y transparente
de resolución de
deuda:
10 principios esenciales de
la sociedad civil
Indice
página
Un procedimiento de resolución de deuda soberna,
3
¿por qué ahora? Procedimiento de resolución
de deuda soberana:
10 principios de la sociedad
civil
7 Conclusión
9
Notas
10
Un procedimiento de resolución de
deuda soberana, ¿por qué ahora?
La propuesta de elaborar un procedimiento
para el manejo de la deuda soberana en los
paísesque atraviesan dificultades de deuda no
es ninguna novedad. Desde 1990 se han venido
proponiendo una serie de ideas. Kunibert
Raffer, de la Universidad de Viena, ha propuesto
quese internacionalice el capítulo noveno
del código de bancarrota de los EEUU. Los
economistas latinoamericanos Alberto Acosta
y Oscar Ugarteche han propuesto la creación
de un «Tribunal internacional de arbitraje de
deuda soberana (TIADS)» permanente y bajo
los auspicios de las Naciones Unidas. En 2001,
Anne Kreuger, del FMI, propuso la creación
de un «mecanismo de reestructuración de la
deuda soberana (MRDS)» administrado por
el FMI. Más recientemente, Christoph Paulus
y Steven Kargman propusieron la creación de
un Tribunal de deuda soberana cuyo mandato
incluiría la revisión, no sólo de los casos de deuda
insostenible, sino también la legitimidad de las
reclamaciones individuales de acreedores.
A pesar del nivel de detalle, ningunas de
estas propuestas se ha llevado a la práctica.
De hecho, en los últimos años este tema ha
dejado de debatirse en la escena internacional
sobre políticas públicas como consecuencia,
en parte, del acuerdo y la puesta en práctica
de esquemas internacionales de alivio de la
deuda, tales como la iniciativa de los países
pobres más endeudados (PPME) y la iniciativa
para el alivio de la deuda multilateral (IADM).
Sin embargo, sigue pendiente la cuestión de
cómo reformar los procesos internacionales
relacionados con la resolución justa y eficaz
de los problemas de deuda soberana. Es
más, dicho problema se ha acrecentado en el
contexto de la crisis económica mundial actual
y el inevitable aumento de la deuda soberana
que esta conlleva.
En noviembre de 2009, Supachai Panitchpakdi,
Secretario General de la UNCTAD advirtió de
que este año el peso de la deuda de los países en
vías de desarrollo se incrementaría en más de un
17% y aseguró que esto amenazará seriamente
las esperanzas de crecimiento económico
de los países, además de poner en riesgo las
capacidades de inversión de los gobiernos
paraalcanzar los Objetivos de Desarrollo del
Milenio (ODM). En su informe de 2009 sobre los
países menos adelantados (PMA), la UNCTAD
también expresó serias preocupaciones con
respecto a la carga de deuda de 49 de los
PMA, que catalogó de insosteniblemente alta.
Además, según las estimaciones del FMI, de
reducirse los flujos entrantes de AOD e IED en
un 30% con respecto a los niveles de 2008, y si
dicha caída se remplazara en su totalidad con
préstamos públicos externos (sin condiciones
favorables), la carga de deuda de los países de
renta baja se incrementaría en un 4% del PIB
en un solo año. Además, si tal y como prevén
algunos analistas, los efectos de la recesión
mundial se mantienen unos cuantos años más,
el riesgo de mora de los países más pobres
aumentará sustancialmente.
La respuesta de la comunidad internacional
a las necesidades de financiación externa no
cubiertas en 2009 (calculadas entre 350.000
y 635.000 millones de dólares EE.UU) es
preocupante, ya que se ha incrementado el
nivel de préstamos concedidos a países en
vías de desarrollo. En abril de 2009, el G20
acordó canalizar 500.000 millones de dólares
EE.UU adicionales al FMI, ampliando así
sustancialmente la financiación a los bancos
multilaterales de desarrollo. En 2009, los
préstamos del Banco Mundial aumentarán un
54% con respecto al año fiscal anterior. El G20 ha
anunciado 250.000 millones de dólares EE.UU
adicionales para apoyar el comercio durante
los dos próximos años. Tal y como ha puesto
de manifiesto el reciente informe de EURODAD
«Debt in the Downturn» entre septiembre
de 2008 y septiembre de 2009, 32 países
alcanzaron acuerdos con el FMI por un total de
170.000 millones de dólares EE.UU en nuevas
deudas. El grueso de los nuevos préstamos lo
constituirían préstamos no concesionales que
ascenderían a 167.500 millones de la cantidad
total. Los préstamos concesionales se limitarían
a 2.500 millones. De esta manera se originarán
importantes obligaciones de pago para los
países en el futuro.
Durante mucho tiempo, EURODAD y muchas
de sus organizaciones miembro han abogado
por la creación de un procedimiento justo y
transparente para el manejo de la deuda a nivel
internacional, defendiendo con argumentos
sólidos que las medidas actuales para resolver
los problemas de deuda soberana presentan
graves deficiencias.
3
Un procedimiento justo y transparente de resolución de deuda
10 principios esenciales de la sociedad civil
Actualmente, existen tres enfoques a la hora
de abordar los problemas de pago de deuda
soberana: 1) un enfoque contractual, tal y
como se refleja en el uso de las denominadas
«cláusulas de acción colectiva» (CAC) de los
bonos soberanos; 2) un enfoque voluntario,
como el que se recoge en los códigos de
conducta para prestamistas y prestatarios
cuando inician negociaciones (tales como los
«Principios para el mantenimiento de flujos
estables de capital y la reestructuración justa
de deuda en mercados emergentes», del año
2004); 3) un enfoque basado en la utilización
de foros dirigidos por acreedores, tales como
los clubes de París o Londres, donde se negocia
y reestructura o cancela la deuda bilateral y
comercial, respectivamente. A este último
podemos añadir la iniciativa de los países
pobres altamente endeudados (HIPC en inglés),
otra iniciativa dirigida por acreedores para
cancelar las deudas multilaterales de algunos
de los países más pobres y endeudados del
mundo. Recientemente, el Banco Mundial y
el FMI han añadido a esta lista de supuestas
soluciones al sobreendeudamiento soberano
el «marco de sostenibilidad de la deuda para
los países de bajo ingreso». Se dice que esta
herramienta analítica ayuda a prevenir las
dificultades de deuda soberana gracias a la
publicación de una evaluación realizada por el
Banco y el Fondo de la situación de cada una
de las economías de bajo ingreso, y se pide a
los prestamistas que únicamente concedan
préstamos en condiciones muy favorables a los
países más vulnerables.
¿Por qué son tan ineficaces estas soluciones?
En lo que respecta al enfoque legal y la
utilización de cláusulas de acción colectiva
en los bonos soberanos, esta es, sin lugar a
dudas, una forma de evitar situaciones en que
los titulares de bonos emprendan acciones de
forma individual para asegurarse los mejores
resultados; la cláusula de acción colectiva (CAC)
permite que una gran mayoría de titulares de
bonos pueda acordar una restructuración de
la deuda que sea legalmente vinculante para
todos los titulares, incluyendo aquellos que
votaron en contra de dicha medida. Pero los
bonos soberanos constituyen sólo un tipo de
activos y normalmente los países deben dinero
a otros prestamistas privados y oficiales; estas
deudas también deberán tratarse de forma
4
justa y eficaz. Por lo tanto, las CAC no solucionan
el problema de coherencia. Normalmente,
los debates acerca de las CAC conducen a
una votación entre los titulares de un mismo
instrumento de deuda, cuando en realidad
puede haber varios tipos de bonos soberanos
en circulación a los que también se ha de hacer
frente. Por tanto, las CAC están lejos de ser un
proceso completo e imparcial para la adopción
de decisiones, e independiente de deudores y
acreedores.
Entre las deficiencias del enfoque voluntario
cabe destacar la preocupación porque sean
precisamente los prestamistas con menor
probabilidad de comportarse de forma
irresponsable o con mala fe, los más favorables
a la firma de códigos de conducta voluntarios,
lo que deja la puerta abierta a abusos por parte
de acreedores y, lo que es peor, a la litigación
de los fondos buitre. Los códigos de conducta
meramente voluntarios no tienen ningún poder
de ejecución y por tanto no pueden imponer
ninguna disciplina sobre los prestamistas o
prestatarios, por lo que no se puede confiar en
ellos para obtener una solución justa cuando se
presentan dificultades de pago.
En lo que respecta a los foros del Club de
París y el de Londres (así como la iniciativa
de los países pobres altamente endeudados)
resulta evidente que los acreedores tienen el
control total de las negociaciones sobre deuda
soberana. Erlassjahr.de afirma: «en los foros
más importantes donde se negocia realmente
la deuda se puede ver que los acreedores son
los que definen los procesos en sí mismos,
establecen las normas y adoptan decisiones
con respecto a casos particulares basándose
en la información que han encargado a
terceras partes o elaborado ellos mismos.» Los
acreedores se reservan el privilegio de decidir
qué países son susceptibles de recibir una
cancelación parcial de la deuda o, en menor
grado, una restructuración, y en qué términos.
En la práctica, esto significa que algunos países
se han visto obligados a volver una y otra vez
a los mismos acreedores como consecuencia
de prolongados problemas de devolución de
deuda. Senegal ha recurrido catorce veces
al Club de París para recibir asistencia con su
deuda soberana bilateral. Dentro de la iniciativa
HIPC, numerosos países han recibido un alivio
de la deuda adicional (aporte de fondos
complementarios) cuando se hizo evidente
que sus deudas multilaterales seguían siendo
insostenibles a pesar de haber completado
dicha iniciativa.
El marco de sostenibilidad de la deuda
(DSF en inglés) del Banco mundial y el
FMI se ha presentado como una solución
nueva e innovadora al problema del
sobreendeudamiento soberano. Aunque los
análisis de sostenibilidad de la deuda pueden
proporcionar información acerca del estado
de salud de economías concretas, la historia
demuestra que siempre habrá situaciones en
que los países entren en dificultades de deuda
soberana. Dicho marco también presenta otra
serie de deficiencias importantes que hacen
que no se pueda considerar un instrumento
fiable para prevenir el sobreendeudamiento
soberano en el futuro. Por ejemplo:
• los límites para decidir si una deuda
es insostenible o sostenible vuelven a
estar establecidos por los acreedores.
Además, recientemente hemos visto que
estas definiciones pueden ser adaptadas
rápidamente por los acreedores de acuerdo
con sus intereses;
• no se tiene en cuenta la financiación básica
que los países necesitan para cumplir los
ODM a la hora de calcular la capacidad de
los países para devolver su deuda externa;
• el marco de sostenibilidad de la deuda
conlleva una serie de sanciones contra
el deudor (en forma de reducción de las
ayudas de la Asociación Internacional de
Fomento –AIF- o del endurecimiento de
los términos de los préstamos de dicha
asociación) en caso de que el FMI y el Banco
Mundial consideren que ha contraído el
préstamo de forma irresponsable. Por el
contrario, no existen sanciones para los
acreedores que han prestado dinero de
forma imprudente (tales como que sus
reclamaciones sean consideradas nulas e
inválidas).
Además, los análisis de sostenibilidad de la deuda
sólo se llevarán a cabo de forma sistemática en
países de renta baja. Sin embargo, tal y como
demuestra la crisis económica actual, muchos
países de ingresos medios se han visto entre
los más afectados y corren un mayor riesgo de
problemas de deuda soberana.
Actualmente, cantidades abundantes de deuda
nueva están siendo concedidas a los países
que han finalizado recientemente procesos de
cancelación de la deuda significativos. Existe
un verdadero peligro de que estemos entrando
en un nuevo ciclo de préstamos irresponsables
impulsados por los prestamistas, por ejemplo
mediante el incremento de 250.000 millones de
financiación comercial al que se comprometió
el G20 en abril de 2009. Esta situación ha
impulsado recientes debates sobre políticas
públicas y cómo asegurar a medio plazo la
sostenibilidad de la deuda y resolver crisis de
deuda cuando emerjan.
Actualmente no existe ningún organismo
judicial internacional con competencia para
resolver los problemas entre prestamistas y
prestatarios soberanos. El mundo necesita
nuevas instituciones. Dados los acontecimientos
recientes, nos encontramos en un momento
decisivo.
Algunos gobiernos acreedores han mostrado
un renovado interés por un proceso justo
y eficaz para el manejo de la deuda a nivel
internacional. En Noruega, en mayo de 2009, el
Comité de Asuntos Exteriores del parlamento
Noruego pidió al gobierno que trabajara para
establecer un mecanismo de resolución de
deuda soberana que examinara tanto la deuda
ilegítima como la insostenible. En octubre de
2009, el gobierno reelegido hizo pública una
declaración política (Soria Moria II) en la que
se comprometía a «trabajar en la búsqueda de
mecanismos para abolir deudas internacionales
y abordar las deudas ilegítimas [y] por un
conjunto de reglamentos internacionales
vinculantes para los préstamos responsables».
En Alemania, antes de las elecciones de
septiembre de 2009, todos los partidos del
parlamento apoyaron la solicitud de un
procedimiento ordenado para resolver los
problemas de deuda soberana y los partidos en
el poder aprobaron una moción parlamentaria
que así lo requería. La nueva coalición de centroderecha se ha comprometido a trabajar por el
establecimiento de un marco internacional de
insolvencia integrado en su agenda política de
desarrollo.
5
Un procedimiento justo y transparente de resolución de deuda
10 principios esenciales de la sociedad civil
En los Países Bajos, el Ministerio de Finanzas
ha presentado una propuesta para resolver
disputas relacionadas con los préstamos
internacionales. Dicha propuesta se basa
sustancialmente en la Carta de financiación
responsable de EURODAD, que defiende que
los foros actuales para la resolución de disputas
de deuda soberana (tales como el Centro
Internacional para Resolución de Disputas
sobre Inversiones) están injustamente sesgados
hacia los intereses de los prestamistas. La
propuesta sugiere que la Corte Permanente de
Arbitraje de la Haya, Países Bajos, sería un foro
común más justo en el que resolver las disputas
relacionadas con los préstamos internacionales
entre deudores soberanos y prestamistas
bilaterales, organismos multilaterales y
entidades privadas.
Recientemente, el Banco Mundial indicó que
estudiaría nuevamente este tema y publicaría
un informe en marzo de 2010. También
Amar Bhattacharya, de la secretaría del G24
indicó recientemente que está claro que en la
respuesta del G20 a la crisis financiera mundial
se echa en falta el tema de la deuda y un
mecanismo de resolución de deuda soberana a
nivel internacional.
El tema de la deuda está recibiendo un nuevo
interés político. En este contexto, EURODAD
considera imprescindible establecer lo que
considera que son los principios básicos
para un procedimiento justo y transparente
para el manejo de la deuda soberana a nivel
internacional. Un mecanismo de este tipo no
sólo serviría para tratar la deuda ex post, sino
que también disciplinaría a los prestamistas y
promocionaría que se otorgaran y recibieran
préstamos ex ante de forma más responsable.
El presente documento establece diez
principios
que
EURODAD
considera
componentes esenciales de dicho mecanismo.
Instamos a los políticos a lanzar una iniciativa
intergubernamental basada en los principios de
este documento y a aplicar (dentro de un plazo
de tiempo determinado) dicho procedimiento
a nivel internacional. Dadas las presiones a
que están sometidos muchos países como
consecuencia de la crisis económica, no puede
haber un momento más oportuno.
6
Procedimiento de resolución de deuda
soberana: 10 principios de la sociedad civil
1. Creación de un organismo independiente
de acreedores:
El procedimiento de resolución de deuda
soberana debe ser independiente de cualquier
institución u organismo de acreedores. Esto
es esencial para garantizar la igualdad en el
terreno de juego y el apoyo internacional a
dicho mecanismo. Una de sus implicaciones es
que el Fondo Monetario internacional y/o el
Banco Mundial, en tanto que acreedores, no
pueden albergar dicho procedimiento porque
no se les consideraría imparciales a la hora de
tomar decisiones (dado que están interesados
en recuperar lo que reclaman). Este organismo
puede ser permanente, por ejemplo bajo los
auspicios de las Naciones Unidas, o ad hoc y
examinar únicamente casos concretos cuando
así se requiera. Debería existir la posibilidad de
recurrir a la mediación como precursor de un
procedimiento vinculante de arbitraje.
2. Independencia de los árbitros:
Los responsables de la toma de decisiones
deben ser neutros e independientes de las
partes implicadas.
3. Mandato para verificar la validez de las
reclamaciones individuales basadas en
cualquier alegación de ilegitimidad:
Los árbitros independientes deberán decidir
acerca de la (i)legitimidad de los créditos
individuales basándose en los precedentes y
en indicadores/criterios de deuda ilegítima.
Por ejemplo, ¿se han seguido detalladamente
los principios establecidos en la Carta de
financiación responsable de EURODAD durante
el procedimiento de adquisición del préstamo
ex ante? EURODAD cree que un procedimiento
de resolución de deuda soberana debe poder
tratar temas relacionados con la (i)legitimidad
de la deuda. De no ser así no podrá considerarse
un mecanismo verdaderamente justo y
completo y existirán lagunas importantes.
4.Mandato para solucionar los problemas
generalizados de pago de deuda soberana:
Los árbitros independientes deberán decidir
acerca de la validez de los créditos individuales.
Posteriormente, se tratarán las reclamaciones
legítimas de los acreedores en un proceso
completo en el que todos los acreedores serán
tratados justamente y por igual. Así se evitará el
oportunismo, problema evidente de iniciativas
como la HIPC en que existe un incentivo perverso
para abusos por parte de algunos acreedores
(hold-out). También prevendrá la litigación de
los fondos buitre en el futuro porque, como
principio, se basará en el tratamiento igualitario
de todas las reclamaciones de acreedores.
5.Tanto el prestamista como el prestatario
pueden iniciar el proceso y se aplicará un
estado de suspensión automática:
Se pararán todas las devoluciones de deuda
externa en los casos de incumplimiento de
pago de deuda soberana y en los préstamos
individuales (i)legítimos objeto de disputa
hasta que se haya visto la causa).1
6. Evaluación de la situación económica del
país endeudado por parte de un organismo
neutro:
En los casos de impago de deuda soberana,
un organismo independiente, tal como una
agencia de las Naciones Unidas, deberá
realizar un análisis de sostenibilidad de la
deuda. Esto significa que el FMI y el Banco
Mundial, en tanto que acreedores, no pueden
proporcionar las únicas evaluaciones de la
situación económica del país, a pesar de que
sus bases de datos serán las que sin lugar a
dudas utilice el organismo independiente. El
análisis deberá guiar las decisiones del árbitro
sobre el recorte al que debería someterse
cada acreedor legítimo.
7. Protección de las obligaciones básicas
del estado de cubrir las necesidades y los
servicios básicos de sus ciudadanos:
Deberá garantizarse al estado los recursos
necesarios para que desempeñe su labor
básica de cuidado. Tanto los procedimiento
de insolvencia nacional comerciales como
los individuales, así como el capítulo noveno
del código de bancarrota de los EE.UU,
proporcionan ejemplos de cómo proteger los
“medios esenciales” durante un procedimiento
de insolvencia
8. Transparencia:
Las negociaciones de deuda soberana deberán
ser públicas, al igual que los resultados y
acuerdos de las mismas.
7
Un procedimiento justo y transparente de resolución de deuda
10 principios esenciales de la sociedad civil
8
9. Participación:
10. Ejecución:
El proceso debe ser participativo y todas las
partes implicadas deben tener derecho a
ser escuchadas. Esto incluye a prestamistas,
prestatarios e individuos/organizaciones de
representación ciudadana del país deudor
afectado por las decisiones que se adopten en
el panel de arbitraje. Todos deberán defender,
demostrar y documentar sus argumentos
(en lugar de discutir entre ellos, como
sucede actualmente). Por norma, todos los
procedimientos tendrán lugar en la capital del
país deudor.
Todas las partes deberán respetar las decisiones
de los árbitros independientes. Sería muy
útil elaborar un tratado internacional que
estableciera un mecanismo de resolución de
deuda soberana y fuera ratificado por la mayor
parte de los países; no obstante, este no es un
requisito previo para lograr progresar en este
tema. Los procedimientos actuales de manejo
de deuda soberana (como el Club de París y
la iniciativa HIPC) funcionan sin la necesidad
de ninguna ley internacional. Se basan,
sin embargo, en la voluntad política de los
acreedores y la falta de soluciones alternativas.
He aquí la razón por la que, si se quiere obtener
un apoyo mayoritario, cualquier procedimiento
internacional de manejo de deuda soberana
debería ser independiente de cualquier
institución de acreedores.
Conclusión
La respuesta de la comunidad internacional a
la crisis económica mundial ha consistido en
«conseguir que el dinero fluya» rápidamente.
La nueva deuda de los prestamistas del
sector público, tales como el FMI y el BM, así
como los gobiernos de los países ricos, ha
liderado esta estrategia. Pero este enfoque
ha suscitado preocupaciones de que los
niveles de deuda externa alcancen niveles
insostenibles en algunos de los países pobres.
También preocupa el hecho de que los nuevos
préstamos se concedan de forma responsable y
legítima y no contribuyan a nuevas oleadas de
deuda ilegítima e impagable. Además, durante
la última década, el paisaje de la financiación al
desarrollo ha cambiado de forma considerable.
Hay nuevos acreedores que han entrado
en escena. Los acreedores de los países del
Sur no sólo son los gobiernos y bancos del
Norte; los gobiernos del Sur también están
considerablemente expuestos a otros gobiernos
del Sur. Algunas ONGs y cooperativas de crédito
internacionales también son acreedoras de los
países del Sur. Dada la creciente complejidad
de los actores implicados en el mundo de la
financiación soberana, los enfoques anteriores
son cada vez menos adecuados. Por ello
es necesario desarrollar normas justas y
predecibles para hacer frente a los problemas
del endeudamiento soberano.
de las pérdidas. Además, dicho procedimiento
reforzará los esfuerzos para auditar las deudas
de los países en vías de desarrollo, otra de
las estrategias que las organizaciones de la
sociedad civil catalogaron como importante.
Esto se debe a que auditorías de la deuda
soberana tanto de los gobiernos como la de
la sociedad civil, pueden proporcionar indicios
válidos para que los árbitros independientes
tomen sus decisiones.
Un mecanismo justo y trasparente de
resolución de deuda serviría para trasladar
las disputas y dificultades de pago de deudas
soberanas a un foro neutro en que se pudieran
adoptar decisiones vinculantes. Esta propuesta
traería consigo cohesión, estructuración,
justicia y predictibilidad a un grupo de
actores potencialmente desorganizado que
actúa de forma individual para asegurar que
obtienen los resultados más favorables para
sí mismos. Además, el mecanismo contribuiría
a garantizar que en el futuro los préstamos se
concedan de forma responsable y legítima, tal
y como se defiende en la Carta de financiación
responsable de EURODAD. Esto se debe a que,
frente a la práctica actual, las demandas de los
acreedores deberían ser comprobadas de forma
individual por árbitros independientes. Los
acreedores dispondrán así de un incentivo claro
para prestar su capital de forma más cuidadosa
y responsable. En caso de surgir dificultades
de pagos, los acreedores legítimos tienen la
garantía de que todos los prestamistas cargarán
con la parte que de forma justa les corresponda
Un procedimiento justo y transparente de
manejo de deuda ayudaría a los países a
tratar objetivamente las alegaciones de deuda
ilegítima. En caso de insolvencia soberana,
ayudaría al país deudor a emerger de cualquier
proceso de reorganización con mejores
perspectivas de recuperación económica y
desarrollo. EURODAD incita a los políticos a
que lancen iniciativas intergubernamentales
con el objetivo de establecer (en un margen
de tiempo limitado) dicho procedimiento a
nivel internacional que debería alimentarse
de las propuestas del presente documento.
Dadas las presiones a que están sometidos
muchos países como consecuencia de la crisis
económica, no puede haber un momento
más oportuno. Lo que es más importante: un
mecanismo así garantizaría que la reforma de
los procedimientos internacionales de manejo
de la deuda soberana se haga de forma que
éstos contribuyan más significativamente al
desarrollo, un compromiso que gobiernos de
todo el mundo han prometido respetar.
El procedimiento también promete reducir
significativamente los eventuales costes de
cancelación de la deuda. Dada la reluctancia
de los acreedores durante muchos años para
admitir que la mayor parte de las deudas
de los países más pobres eran básicamente
incobrables, los intereses y las sanciones han
seguido aumentando sobre dichas deudas.
Cuando finalmente se condonaron, tras años
de presión pública, la cantidad de deuda que
se reflejó en los libros era sustancialmente
superior a la que habría resultado si los
acreedores hubieran admitido antes que se
necesitaba condonar dicha deuda. Esta política
no sólo fue costosa para el contribuyente del
Norte, también supuso un duro coste para
los países en vías de desarrollo dado que la
condonación de la deuda se computa como
ayuda oficial al desarrollo.
9
Un procedimiento justo y transparente de resolución de deuda
10 principios esenciales de la sociedad civil
Notas
1 Existe un riesgo, aunque limitado, de que los deudores incurran reiteradamente
en el impago de préstamos y/o los declaren ilegítimos sin una causa justificada.
Nos referimos al denominado problema de riesgo moral, es decir, si los países
deudores pueden bloquear fácilmente las devoluciones de deuda externa hasta
que los casos estén vistos esto puede constituir un incentivo para que se abran
casos con el único objetivo de bloquear los pagos de deuda (al menos de forma
temporal). Si algún país se comportara de esta manera de forma regular, es poco
probable que los prestamistas le otorguen nuevos créditos. Por tanto en realidad
existen pocos incentivos para que un país deudor se comporte así.
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