En Battle Creek, las presentaciones vespertinas subrayan lecciones

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En Battle Creek, las presentaciones vespertinas subrayan
lecciones de la historia
14 de abril de 2013, Battle Creek, Míchigan, Estados Unidos…Mark A. Kellner/Adventist Review
y Elizabeth Lechleitner/Adventist News Network
Al final, pareció apropiado que un archivista; en este caso, David Trim, de la iglesia adventista
mundial, encapsulara dos días de presentaciones reflexionando sobre los 150 años
transcurridos desde la organización formal de la denominación.
David Trim, director de la Oficina de Archivos, Estadística e Investigación, de la iglesia
adventista mundial, hace un recuento de la forma como el movimiento adventista, pudo crecer,
desde sus principios como grupo pequeño e insular, en el noreste de los Estados Unidos, hasta
uno que “iluminara toda la tierra”, con la “verdad de Dios”. Imágenes por Brandan
Roberts/ANN
“Este es el sueño de todo historiador”, expresó ayer en la tarde David Trim, quien vestía de
chaleco, ante una audiencia de dirigentes de la iglesia reunidos en la Adventist Historic Village
(Villa Histórica Adventista). “Los dirigentes de la iglesia, escuchando sobre historia de la
denominación durante dos días –¡que esto pueda ocurrir muchas veces más!”
Sin embargo, los dos días de repaso histórico no fueron simplemente un ejercicio académico.
Por el contrario, las presentaciones estaban diseñadas para ayudar a los delegados a la Sesión
de Primavera de la iglesia, una de las dos sesiones anuales, a entender las raíces del
adventismo actual, así como para derivar lecciones de la vida de los pioneros, de los primeros
creyentes y aun de los apóstatas de entonces.
El fervor de los primeros adventistas se desvaneció algunas veces: Moses Hull fue uno de los
que sugirieron el nombre de “Iglesia Adventista del Séptimo Día”, pero más tarde apostató
para unirse al espiritualismo. John Harvey Kellogg, dirigente de los departamentos de salud y
educación de la iglesia de aquellos días, construyó el Sanatorio de Battle Creek, pero más
tarde luchó por el control de la iglesia y en 1907 fue separado de la fraternidad de la iglesia al
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defender sus ideas panteístas. Hacia el final de su vida, el Dr. Kellogg reconoció sus errores, al
menos en privado, pero se rehusó a ser rebautizado, por temor a levantar controversia, señaló
Bill Knott, editor de la Revista Adventista y Mundo Adventista.
“Tristemente”, añadió, “la historia de Kellogg terminó mucho antes de su muerte”, por causa
de su separación del movimiento.
Ella Simmons, veterana del sistema educacional adventista, quien cumple su segundo período
como vicepresidenta general de la iglesia adventista mundial, se refirió al colapso de las
instituciones centradas en Battle Creek—el Sanatorio, arrebatado por Kellogg, que se incendió
más tarde; la Review and Herald Publishing Association (asociación publicadora), también
incendiada; y el Colegio Battle Creek, que finalmente se colapsó.
Elena G. White, pionera de la iglesia, había advertido a los dirigentes de la iglesia en contra de
lo que llamó la “proliferación de edificios” in Battle Creek, señaló la Dra. Simmons. Elena G.
White temía que la concentración de instituciones en un solo lugar favoreciera el pensamiento
insular e hiciera peligrar la misión y alcance misionero de la iglesia –dijo- y añadió que más
tarde llegó al grado de llamar a esos incendios “necesarios”, en un artículo de la Revista
Adventista.
“No son los edificios o instituciones los que le dan carácter a la iglesia, sino la fidelidad e
integridad de sus empleados”, dijo la Dra. Simmons. “Somos templos de Dios”.
Pero, hizo notar, los fracasos y problemas de Battle Creek fueron las cenizas de donde
surgieron grandes instituciones tales como la Universidad Loma Linda y la Universidad
Andrews.
La Dra. Simmons delineó también el desarrollo del sistema educativo de la iglesia, actualmente
una red de 112 colegios y universidades y aproximadamente 8,000 escuelas en todo al mundo,
que prestan sus servicios a 1.7 millones de estudiantes. El establecimiento de un sistema de
educación de la iglesia fue para los primeros adventistas una idea tardía, muchos de los cuales
cuestionaron el valor de invertir en educación cuando el fin del mundo era supuestamente
inminente.
El cofundador de la iglesia, Jaime White, fue uno de los primeros partidarios de la educación
adventista, quien declaró: “El hecho de que Cristo viene pronto no es razón para que la mente
no deba cultivarse”.
Tampoco los primeros adventistas estuvieron siempre comprometidos con la misión mundial.
Pasó más de una década entre el tiempo cuando se fundó la iglesia y John Nevins Andrews
partió para Europa en el primer ministerio de ultramar de la iglesia.
En esta presentación del sábado de tarde, David Trim hizo recordar el cambio en la actitud
adventista que movió a la iglesia, de la sola predicación de su mensaje en los Estados Unidos,
hacia un enfoque que la llevó “a todo el mundo”.
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El presidente de la Iglesia Adventista mundial, Ted N. C. Wilson, insta a los delegados a la
Sesión de Primavera a permitir que las lecciones históricas recordadas el fin de semana
“inspiren un retorno permanente al mensaje del pronto regreso de Jesús”.
Al principio, la preocupación de los primeros adventistas era el lugar “providencial” de los
Estados Unidos en la historia, dijo D. Trim. Eran reacios a la idea de tomar en forma literal
frases bíblicas tales como “a todo el mundo” y “a toda nación”, pensando que “no necesitaban
dejar los Estados Unidos para cumplir su destino profético”, añadió. Ciertamente, parte de la
primera obra misionera de la iglesia era llegar con el mensaje a la población inmigrante en los
Estados Unidos.
Para 1873, fue de nuevo Jaime White quien apeló a un cambio. En un sermón, mencionó 14
veces que el mensaje del advenimiento debía llegar “a todas las gentes”. Ultimadamente, dijo
D. Trim, fueron los dirigentes de influencia, tales como Jaime White, el consejo profético de
Elena G. White y la buena comunicación (los informes recibidos constantemente de Europa
detallaban la necesidad de obra misionera allí), lo que llevó a la misión mundial. Todo ello junto
“implantó la pasión por la misión en el ADN adventista, que espero nunca sea extraído”, dijo
para concluir.
Al reflexionar en tales cambios de enfoque y entendimiento en los primeros dirigentes de la
iglesia, el presidente de la iglesia adventista mundial, Ted N. C. Wilson agradeció a los
presentadores de la tarde por enfatizar la necesidad de humildad y flexibilidad en el liderazgo,
sacando la siguiente lección de la vida del ex presidente de la iglesia, George Ide Butler: “No
puedes ser un dirigente y pensar que lo sabes todo. Debes venir a la cruz cada día”, dijo.
Haciendo eco de su propio sermón del sábado, el líder de la iglesia mundial aprovechó la
oportunidad para instar a los delegados a no sentirse satisfechos consigo mismos, sino a volver
a captar el sentido de urgencia acerca de la Segunda Venida.
“¿Qué haremos a partir de aquí?”, preguntó el Pastor Wilson. “Usen las experiencias de este
fin de semana para inspirar un regreso sin precedentes al mensaje de que Jesús regresará
muy pronto. Seamos parte de este gran movimiento adventista”.
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Para concluir las presentaciones de la tarde, Jim Nix, director del Fideicomiso Elena G. White,
agradeció al ex presidente de la iglesia adventista mundial, Jan Paulsen quien, mientras fungía
como presidente, fue el primero en sugerir que la Junta de Primavera se celebrara en Battle
Creek para conmemorar el 150º aniversario de la iglesia.
Traducción por Gloria Castrejón
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