Cantamos para ser oídos.

Anuncio
Memoria
IV Foro Colima y su Región
Arqueología, antropología e historia
Juan Carlos Reyes G. (ed.)
Colima, México; Gobierno del Estado de Colima, Secretaría de Cultura, 2008.
Cantamos para ser oídos.
Epistolario de Balbino Dávalos y Joaquín Arcadio Pagaza.
Nohemí Yesenia Zúñiga Preciado
Balbino Dávalos poeta mexicano, nació en la ciudad de Colima, el 14 de marzo de
1866, y murió en la ciudad de México el 2 de octubre de 1957. Fue diplomático y
representó a México en Estados Unidos, Portugal, Alemania y Suecia; fue rector interino de
la Universidad Nacional y miembro de la Academia Española.1
Dávalos fue un gran escritor, cuyo reconocimiento está en proceso de rescate. En
este caso, su epistolario con el poeta Arcadio Pagaza, que contribuye a conocer el pasado
cultural colimense, particularmente del siglo XIX.
Joaquín Arcadio Pagaza nació en ciudad Valle de Bravo el 19 de enero de 1839, y
murió en el palacio episcopal de Xalapa el 11 de septiembre de 1918. Fue sacerdote, y tuvo
las parroquias de Taxco, el Sagrario Metropolitano, el curato de Tenango del Valle, entre
otros. Nombrado individuo numérico de la Academia Mexicana y reconocido como socio
correspondiente de la Real Española de la Lengua. La arcadia lo consideraba como uno de
los sonetistas más originales dándole el nombre de Clearco Meonio2 (Del griego Kléarcos,
nombre de un discípulo de Aristóteles y de un general de Alejandro Magno; y maiónios,
natural de Meonia, provincia de Asia Menor, patria de Homero).3 También conocido como
el Virgilio mexicano.
1
Las traducciones en México del siglo XIX, fueron muy importantes, pues integraron
a nuestra literatura nuevos textos y temáticas diferentes que se desarrollaron en Europa; en
los cuales México se desenvolvía, y esa importante labor formo parte de la producción
literaria del canónigo Joaquín Arcadio Pagaza y del colimense Balbino Dávalos.
La epístola (lat. epistola, del gr. epistole),4 actualmente se conoce como una carta,
pero su significado nace en los griegos con las creaciones poéticas dirigidas a una persona
real o imaginaria, cuyo fin era moralizar, instruir o satirizar. Se considera que la epístola
como verso es un género creado por Horacio, es decir, claramente existen antecedentes de
este género, las llamadas cartas didácticas que trataban problemas filosóficos, gramaticales
o científicos, en particular existían las cartas exhortativas, persuasivas y discursivas, todos
estos son discursos en forma de carta. Como menciona Tarsicio Herrera Zapien “Tocaba
ahora a Horacio crear la carta en verso, que es la forma más amable y fluida de la poesía
personal”.5 En la última obra de Horacio sus Epístolas, menciona Herrera Zapien “Horacio
ha convertido realmente la carta en verso en una rama del género epistolar diversa de
cualquier otro género de poesía, aunque conserve un cercano parentesco con el sermo,6
pues la carta, por su esenia misma, es una plática o distancia”.7
La carta ha sido y es muy importante como género discursivo y poético, la sociedad
moderna ha dejado a un lado este género, pues se observa la desaparición de las epístolas
literarias y poco a poco de la carta. Y como parte del proceso de olvido, es necesaria la
recuperación, hablando claramente de un rescate de cartas, es decir, un epistolario, un libro
o cuadernillo que contiene una colección de cartas o epístolas de uno o varios autores, en
este caso se encuentra en construcción el de los poetas Balbino Dávalos y Joaquín Arcadio
Pagaza.
El epistolario muestran diferentes facetas tanto de los autores de las cartas, como de
su pertenencia a un grupo social y cultural, la recuperación ayuda a conocer el desarrollo de
la vida y obra de ambos poetas, pero sobre todo aporta una visión nueva de Balbino
Dávalos como colimense.
Personajes como los mencionados conducen al desarrollo de la literatura nacional,
con movimientos como el modernismo, que sigue siendo el gran orgullo hispanoamericano.
Iniciado con escritores como Manuel Gutiérrez Nájera que inspiraron a la mayoría de
creadores del siglo XIX, incluido Balbino Dávalos con la inserción a temáticas extranjeras,
es decir, la producción de traducciones.
Dávalos y Pagaza fueron personajes que se vieron influenciados por los constantes
cambios sociales, políticos y culturales del país, gracias a los cuales mostraron un interés
por interpretar a grandes personajes de la literatura Europea, que en la mayor parte del XIX
domino México; Dávalos un gran traductor y magnifico creador modernista, perfilado en el
decadentismo mexicano tradujo a Gautier, Verlaine, Poe, Longfellow y Whitman. Pagaza
2
uno de los principales representantes del humanismo latino en México, tradujo a Horacio y
Virgilio.
El rescate epistolar entre Balbino Dávalos y Joaquín Arcadio Pagaza, refresca la
memoria literaria e histórica de dos personajes relegados por el paso del tiempo. Pero sobre
todo, muestra lo fundamental que fue Balbino Dávalos como impulso literario para Pagaza,
en su realización como traductor de Horacio y Virgilio y expone la importancia de sus
grandes aportes a la literatura nacional y en el caso de Dávalos la trascendencia que le
transfiere a Colima, como estado creador de un personaje fructífero tanto política como
literariamente.
Fue en 1884 cuando Balbino Dávalos ingresó a la Escuela Nacional Preparatoria,
cuando conoció a Joaquín Arcadio Pagaza, en ese año Pagaza era cura del Sagrario
Metropolitano.
En el homenaje que la Academia Mexicana de la Lengua le rindió a Pagaza, en
1939, Dávalos leyó el discurso “Joaquín Arcadio Pagaza, el hombre y el poeta”, en el que
recuerda su ingreso a la Escuela Nacional Preparatoria y su encuentro con Pagaza:
Muy a comienzos de 1884, ingresé en la Escuela N. Preparatoria en
calidad de alumno primerizo. Desde la primera clase a que asistí, tocome
sentarme al lado de otro jovenzuelo de muy agradable aspecto y algunos
años mayor que yo [...]. Era él, sobrino del entonces profesor de
Literatura doctor don José María Marroquí, aquel maestro sabio y
minucioso que nos hacía aprender aproximadamente de memoria El arte
de hablar de don José Gómez Hermosilla [....]. Llamábase mi amigo,
Rafael Aguilar Marroquí y fue él quien primero me dio a conocer versos
de don Joaquín Arcadio Pagaza, entonces cura del Sagrario
Metropolitano. Todos aquellos versos eran, casi en su totalidad, sonetos
descriptivos o bucólicos. Campos, valles, vergeles, pastores y boyadas...8
Pagaza es un creador neoclasicista, que expresaba la belleza de la naturaleza, y de la
vida pastoril, excepcionalmente, considerado como el representante del humanismo
grecolatino en la literatura decimonónica mexicana y una de sus figuras ejemplares dentro
de la cultura mexicana, motivo que causo en Dávalos admiración y deseo de comenzar a
trabajar en sus propias creaciones poéticas.
Las cartas manejan un tono de familiaridad, de amistad, el mismo Dávalos
menciona en su artículo Joaquín Arcadio Pagaza. El hombre y el poeta:
...mis relaciones con don Joaquín Arcadio, […] en el transcurso del
tiempo engendraron una amistad inalterable y tan bondadosa de su parte
que donde quiera que yo me hallara, Portugal, Inglaterra, Rusia,
Alemania, iban en mi busca sus momentos epistolares de perpetuo
recuerdo.9
Pagaza fue abrumador con Dávalos, le pedía en sus cartas que revisara diferentes
3
correcciones de las traducciones, un aproximado de las cartas según Sergio López Mena
estudioso de Pagaza son más de setenta, de las cuales cuento con 60, Dávalos en cambio
regresaba cartas un poco menos seguido, pero eso sí muchas veces más sustanciosas, a
pesar de los atosigamientos de Pagaza la relación entre ambos no se veía turbada, es decir,
Pagaza le pedía; que opinara, enjuiciara, criticara y, en su caso, enmendara algún pasaje que
le enviaba; por el contrario, se observa el goce y disfrute no sólo por la literatura, sino
también en sus actividades de oficio y personales.
Gracias a la motivación que significo Dávalos, Pagaza se convirtió en el traductor
de las Odas de Horacio y de la obra de Virgilio tanto parafrásticamente como de forma
literal. Geraldo Holanda Cavalcanti menciona sobre Pagaza: “su tarea fue mucho más allá
de la búsqueda de correspondencias lingüísticas; constituyó un proceso de identificación
con el autor fuente, cuyos textos fueron reconstruidos y a la vez interpretados por él”.10
Balbino Dávalos y Joaquín Arcadio son hombres y poetas con características muy
distintas debido a su diferencia en la vida social y cultural que los rodeaba, sin embargo los
une el gusto por los latinos, las traducciones, pero sobre todo por la poesía.
Carta de Dávalos:
México, Domingo 1o. de Marzo de 1903.
Llmo. Sr. D. Joaquín Arcadio Pagaza. Jalapa.
Mi muy querido amigo y Señor.
Guardo a Ud. profunda gratitud, muy natural y justificada, por su
bondadosa carta del 12 pasado, que hasta hoy puedo contestar, abrumado
como estoy, no de trabajo, sino de decaimiento, por mis vulgares
ocupaciones diarias que me enervan para todo esfuerzo intelectual,
privándome de energía para escribirle con serenidad y esmero con que yo
quisiera hacerlo.
Ha sido grandísima mi satisfacción y, aun pudiera decir, mi
orgullo, al saber la nunca sospechosa intervención mía en resolverle a
hacer las dos hermosas versiones de Horacio que me envía (…).
Creo que puede Ud. considerarse solo en este genero, sobre todo
atendiendo a la escrupulosidad y delicadeza con que da en cultivarlo;
pues la obra concienzudamente horaciana que ejecuta con habilidad tan
artística, difícilmente puede ser apreciada sino por quienes se sienten
penetrados de la belleza de esa poesía y de sus carácter intimo, y vaya Ud.
a encontrar si los hay aun esos pocos. (…) ¿Y quiere Ud. que esta labor
sea apreciable al estragado gusto moderno? Yo, que tan enfermo lo tengo,
y de ello me felicito porque ese mal ha desarrollado mi sensibilidad
estética, puedo considerarme entre mis contemporáneos de aquí, como
una excepción gracias a lo aficionado que soy de la estilística antigua. Le
4
aseguro a Ud. Que las dos últimas versiones que me ha enviado, son muy
de mi gusto, así como las anteriores, A Macenas y la presente A Tindaris,
que al fin acabo de recordar al abrir un tomo de Horacio para cortejar
las últimas recibidas.
De observaciones críticas a todas ellas, no hay para que hablar
pero si Ud. se empeña en que el aprendiz, remiso todavía en escribir lo
que proyecta acerca de Ud. como traductor de Horacio, haga
observaciones al maestro, le diré que insisto en que complete Ud. la Oda
a Tindaris con el pensamiento, o más bien con el símil final, (…) y no
toque Ud. grandemente en punto a fidelidad, pues hasta en los casos en
que se aparta Ud. más del texto, en las imágenes, en el juego de la
metáfora, el modo de adjetivar, en el espíritu del estilo, en fin que Ud. tan
dentro del genio horaciano que si Ud. no se niega a agregarle al propio
suyo, adquirirá la literatura una creación nueva, hermosa y rara, en que
renazca Horacio desarrollado, engendrado y más poeta que lo que fue
nuca.
Balbino Dávalos11
Respuesta de Pagaza:
Jalapa, Marzo 8 de 1903.
Mí querido amigo: Agradezco las frases bondadosas de Ud. y
acepto de buen grado las indicaciones de Ud. Envío completa la Oda “A
Tindaris” con la corrección señalada. Me sentí tentado del deseo de
retocarla toda; pero me parece que para Ud. está bien eso; y pueda tener
razón.
Una lluvia de juguetillos de esa especie ha caído sobre Ud. en
estos días; pero me he sentido dispuesto para esos trabajos; no me ha
faltado algún tiempo libre; y quise aprovecharlo. Pronto tendrá la seca;
anoche traduje el Carmen Saeculare; no será fácil que lo copien hoy por
ser domingo; pero irá en uno de estos días.
No ha llegado el “Monna Vanna”; le conozco ya, pero me es
necesario leerle otra vez con mayor cuidado. Pasaba eso en Diciembre si
mal o no recuerdo, mas la impresión que dejó es muy agradable.
Le deseo a Ud. toda prosperidad y soy su amigo que le admira por
su aplicación y talento singularísimo.
Joaquín Arcadio
Obispo de Veracruz12
Notas
1.- Ramírez Vuelvas, Carlos. (2006). Balbino Dávalos: Notas para la recuperación de un poeta
5
modernista. Nieblas londinenses y otros poemas (edición crítica de su poesía dispersa), pp.20131.
2.- López Mena, Sergio. (1992). Homenaje A Joaquín Arcadio Pagaza. México: UNAM., pp.7-75.
3.- López Mena, Sergio. (1996) Perfil de Joaquín Arcadio Pagaza. México: UNAM., pp.10-20.
4.- Diccionario ilustrado Océano de la lengua española. Barcelona, España: Océano, p. 402.
5.- Herrera Zapien, Tarsicio. Horacio. Epístolas. México: UNAM, pp. XII-XIII; Cayo Lucilio
(Sessa Aurunca, Caserta, 148 ó 147 a.C. Nápoles 102 ó 101 a.C.).También creaba en este género, al
igual que Cayo Valerio Catulo, nació en Verona, en la Galia, se supone que en el año 87 a.C., el
primer gran poeta lírico que conoció Roma, ambos escribieron algunas cartas en verso, otras tienen
forma de envíos, prólogos o epigramas.
6.- Sermo (hablar): discurso oficial a la lengua en general.
7.- Herrera Zapien (1986), p. XIII.
8.- Dávalos, Balbino. Joaquín Arcadio Pagaza, el hombre y el poeta, pp.212-213.
9.- Ibid., p.215.
10.- López Mena, Sergio. Joaquín Arcadio Pagaza. Traductor de Virgilio, p.39.
11.- “Epistolario de Joaquín Arcadio Pagaza”. En Revista Estilo (1960), San Luís Potosí, p.79.
12.- Ibid., p.21.
6
Descargar