Yo soy rico, y de ninguna cosa tengo necesidad

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www.DefensaAdventista.com 1 @DA_1844 “Yo soy rico, y de ninguna cosa tengo necesidad”
Por Galvin Misael
“La mayor necesidad de la Iglesia Adventista del Séptimo Día hoy, no es
más dinero, ni presupuestos más grandes, ni más edificios, ni más instituciones, ni
más construcciones. No es incluso más cruzadas evangelísticas. Lo que nosotros
como miembros de la Iglesia Adventista del Séptimo Día (IASD) necesitamos es:
ser salvos de nuestros pecados. Dios no está esperando que haya más tormentas,
más furor político, más guerras y rumores de guerras antes de que Jesús pueda
venir. Él está esperando por Su pueblo, para que gane la victoria sobre el pecado,
de tal manera que les pueda confiar el cielo. Jesús vino ‘a salvar a su pueblo de
sus pecados’; a ¡ayudarnos a ser vencedores!”
Esas palabras fueron emitidas por Robert H. Pierson, ex presidente de la Conferencia
General de los Adventistas del Séptimo Día. Leer ese párrafo hoy, 3 de Julio, es
impactante y mas que eso alentador, impactante porque Pierson tiene toda la razón y
alentador porque hoy ha llegado la salvación hoy la palabra te dice: “Por lo cual, como
dice el Espíritu Santo: “Si oyereis hoy su voz, No endurezcáis vuestros corazones,…”
(Hebreos 3:7, 8). Hoy hay tiempo para entregarnos a Jesús entera y completamente.
Sin duda alguna como adventistas somos un pueblo privilegiado, tenemos mucha verdad,
o mejor dicho, Dios en su misericordia no ha confiado verdades eternas para compartir
con el mundo pero, ¿qué sucede cuando el mensaje es divino y el mensajero cree que con
solo tener ese mensaje no necesita de Cristo? ¿Qué sucede cuando creo que el mensaje es
quien me salva y con solo saberlo no necesito de Cristo?
En mi inicio en mi amada (IASD), siempre recordaré cuando un pastor preguntó cuánto
estaban seguros de su salvación, casi nadie levantó la mano, incluyéndome, luego con el
tiempo, lo preguntaron profesores y lo hasta en libros llegué a leer encuestas sobre el
tema. Sin embargo, como nos jactamos de guardar el sábado, como sin vacilar
levantamos las manos cuando se nos pregunta si guardamos todos los Mandamientos. No
solo eso, le decimos a nuestros hermanos de otra fe, a veces con amor, muchas veces no,
que se perderán en el infierno por no observar el sábado. En lo personal no hay marco de
discusión para saber por medio de la Palabra que la Ley de Dios está vigente, incluyendo
el Cuarto Mandamiento, el sábado.
Te ha pasado o te ha preguntado lo siguiente: ¿por qué conoces la Biblia de tapa a tapa
pero, no puedes llevar un alma a los pies del Maestro? ¿qué hace la Biblia por nosotros?
Nos santifica según Juan 17:17, ahora, ¿lo permitimos? ¿Solo somos oidores de la
Palabra y no hacedores? En Santiago 1:22 leemos: “Pero sed hacedores de la palabra, y
no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos.” Santiago dice que nos
engañamos a nosotros mismo cuando solo ejercemos una parte, la de oidores y no
también la de hacedores. Y es interesante que el mensaje a Laodicea nos dice que no
sabemos nada realmente sobre nuestra condición, o sea, que estamos engañados, que
vivimos engañados y no lo sabemos.
www.DefensaAdventista.com 2 @DA_1844 “Porque tú dices: Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa
tengo necesidad; y no sabes que tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego
y desnudo.” (Apoc. 3:17)
Mis amados adventista, ese texto deberíamos leerlo hacia nosotros: “Galvin
Misael/Joe/Gajardo/Machuca/Victor/Pedro/Juan/Etc… tú dices: Yo soy rico, y me he
enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad; y no sabes que tú eres un desventurado,
miserable, pobre, ciego y desnudo. El Comentario Bíblico Adventista (CBA) dice con
relación a Apoc. 3:17:
“La figura del agua tibia prosigue hasta su lógica conclusión… Esta agua
desagrada, produce náuseas; el que la bebe casi involuntariamente vomita.” (CBA
Tomo 7, p.777).
“¡Qué mayor engaño puede penetrar en las mentes humanas que la
confianza de que en ellos todo está bien cuando todo anda mal! El mensaje del
Testigo Fiel encuentra al pueblo de Dios sumido en un triste engaño, aunque crea
sinceramente dicho engaño. No sabe que su condición es deplorable a la vista de
Dios. Aunque aquellos a quienes se dirige el mensaje del Testigo Fiel se lisonjean
de que se encuentran en una exaltada condición espiritual, dicho mensaje
quebranta su seguridad con la sorprendente denuncia de su verdadera condición
de ceguera, pobreza y miseria espirituales. Este testimonio tan penetrante y severo
no puede ser un error por que es el Testigo Fiel el que habla y su testimonio debe
ser correcto.” (Joyas de los testimonios, Tomo 1, págs. 327, 328)
¿Qué eres, caliente, frío o tibio?
¿Hace cuánto tiempo no nos hemos mirados de adentro hacia fuera, hace cuánto tiempo
no hemos escudriñado nuestros corazones, ¿hace cuánto tiempo no hemos hecho una
confesión genuina y de todo corazón a Dios a través de Jesús? ¿Por qué esperar que algo
grande y malo nos pase en nuestras vidas para actuar de tal manera? Personalmente creo
que en la condición que nos encontramos todos sabemos, lo que sucede es que estamos
tan confiado al YO, al YO lo sé, al YO guardo el sábado, al YO voy a la iglesia, que
creemos que eso nos salvará. La Palabra dice: “…sin derramamiento de sangre no se hace
remisión.” (Hebreos 9:22) Como dije el himno, sólo de Jesús la sangre, sólo la sangre de
Cristo fue derramada para remisión de nuestros pecados.
Mis amados, necesitamos hoy más que nunca escudriñar nuestros corazones, necesitamos
examinarnos de adentro hacia afuera, de nada vale una excelente vida cristiana
externamente, si interiormente estamos vacíos de Cristo. Si fuera así, los fariseos fueran
los primeros en entrar al cielo. La historia de éste mundo está llegando a su final, para
presentarles a Cristo a los demás, debemos conocerlos, no podemos presentar a alguien
que no conocemos, no vamos a entrar al cielo si no conocemos al Maestro.
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