los estoIcos antIguos - Gaceta de Psiquiatría Universitaria

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Comentario DE libroS
Los estoicos antiguos
Autor: Marcelo T. Boeri
Editorial Universitaria, Santiago de Chile, 2003
(Rev GPU 2009; 5; 1: 33-34)
Ramón Florenzano
E
l pensamiento psiquiátrico ha sido influenciado
indudablemente por la gran filosofía idealista alemana, desde Kant a Hegel primero, y por la fenomenología de Husserl y Heidegger después. En el mundo
anglosajón ha predominado el pensamiento de los empiristas ingleses, de Locke a Hume, y en el francés, el
racionalismo subjetivista de Descartes. La raíz primaria
de todos los autores anteriores está en la gran tradición griega, y en numerosos escritos de psiquiatras con
formación filosófica encontramos alusiones a los presocráticos, Platón y Aristóteles. Menos atención se le ha
prestado a la influencia de los pensadores posteriores,
sean helenísticos, sean latinos.
Esta obra sobre los estoicos antiguos corresponde
a una traducción, con análisis y comentarios del profesor Marcelo T. Boeri, quien conoce profundamente el
pensamiento helenístico después de la muerte de Aristóteles, de autores tales como Zenón de Citio, Cleantes
y Crísipo, autores que junto a otros, tales como Aristón
de Quios, Panecio, Posidonio y Epicteto, influyeron en
los estoicos latinos, tales como Séneca, Cicerón y en el
pensamiento de la posterior escuela galénica. La formación médica europea estuvo dominada por centurias por la obra de estos últimos autores.
El pensamiento estoico en relación a las pasiones
entra en oposición al pensamiento realista clásico de
la escuela aristotélica de modo directo. Para Zenón,
“la pasión es un movimiento del alma que es irracional,
o sea, contrario a la naturaleza”. Para los estoicos, la
pasión (pathos) es un impulso excesivo, literalmente
patológico (pathon-logoi), o sea contrario a la razón.
La pasión es por definición, ilógica. La conexión con el
juicio racional es descrita por Plutarco así: “lo irracional
se da cuando lo rector del alma, por la fuerza dominante del impulso excesivo, se ha visto arrastrado por algo
absurdo y contrario a la razón selectiva”. Cicerón toma
la tradición estoica antigua cuando afirma que “la perturbatio, el término latino para el griego pathos, es una
agitación del alma contraria a la recta razón y contraria
a la naturaleza. Desde esta perspectiva, la clasificación
de los trastornos afectivos sería continuación de esta
tradición, al considerar los efectos de la bipolaridad patológicos en el sentido literal del término: alteraciones
del juicio influido por impulsos excesivos en el sentido
descrito por Galeno, quien hablaba de contracciones
irracionales, abatimientos y aflicciones, expansiones y
exaltaciones que se dan en estos juicios pasionales.
Lo anterior se inserta en la polémica clásica entre
las teorías acerca del alma (psykhe): Platón inaugura
la idea de la tri-partición del alma, y su consecuencia,
la de que ésta puede entrar en conflicto consigo misma. Plutarco y Galeno son claros representantes de la
psicología platónica de las partes del alma en conflicto, siendo para ellos la razón y las pasiones dos cosas
claramente distintas, con motivaciones e intereses diferentes. En la lucha entre ambas debe predominar la
razón. Esta tesis difiere de la aristotélica, para la cual las
pasiones o emociones son constitutivos esenciales de
nuestra naturaleza, y no podemos desentendernos de
ellas. Una tarea importante, sigue señalando Boeri, es
modelarlas dentro de los parámetros apropiados que
dicta la razón. Aristóteles sugiere que la virtud se expresa en el logro del término medio en la acción, pero
también dando con el término medio en las emociones:
aquel en el cual la pasión es apropiada a la situación
en un caso concreto de acción. Los estoicos no están
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interesados en moderar las pasiones con la razón sino
en eliminarlas por completo. Este es el método terapéutico adecuado para el individuo que pretende ser
virtuoso, lo que probablemente significa reformularlas
de modo radical. Lo anterior muestra cómo las polémicas actuales ya estaban intuidas por estos pensadores:
Freud no sólo es explícitamente kantiano sino platónico en su propio modelo tripartito del alma (Yo, Ello y
Super Yo), y su terapia psicoanalítica implica conquistar
las emociones disfóricas (angustia o depresión) desde
el principio rector del Yo, en forma racional. Ellis, autor
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de la terapia racional cognitiva, y quienes plantean reestructuraciones cognitivas, tomarían el camino de la
Estoa. Los neurofisiólogos actuales dan más razón a
Aristóteles, al mostrar el rol necesario del procesamiento emocional previo a la cognición.
En resumen, un libro de interés para el número creciente de profesionales de la salud mental interesados
en la fundamentación filosófica del pensamiento psicopatológico, que permite también teorizar de modo
etimológicamente correcto acerca de lo patológico de
las emociones.
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