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Sin embargo un gen puede dar origen a más de una proteína, uno de los procesos por los
cuales se produce este fenómeno es el de modificación de la información genética llamado
corte y empalme o “splicing” en inglés. En el caso del ARN puede ser una modificación
postranscripcional y en el caso del ADN la unión covalente de dos fragmentos de él. La
información para hacer una proteína está organizada en bloques de DNA llamados exones
separados por otras secuencia de DNA llamadas intrones cuya función seria regular de la
expresión de un gen, El proceso de modificación, que remueve los intrones, puede seguir
caminos diferentes y así generar diversas proteínas. Por ejemplo remover uno, o dos,
amino ácidos de la secuencia. Además, la diversidad de proteínas puede nacer de
cambios posteriores a la síntesis de la secuencia de amino ácidos tales como adición de
grupos fosfatos o sulfatos o adición de carbohidratos.
Por otra parte, en el genoma humano, se ha demostrado que los genes se encuentran
generalmente en secciones separadas ubicadas en diferentes lugares de la molécula de
DNA lo que requiere ensamblarlo para su traducción. Un mismo gen puede ser
ensamblado de diferentes maneras, proceso llamado “splicing alternativo”, originando
moléculas de RNA mensajero y proteínas que tiene funciones diferentes. Este mecanismo
hace más poderosa la capacidad del genoma y le provee una gran flexibilidad (Ledford,
2008). También se sabe que solo un 1.5% del DNA humano codifica proteínas mientras
que el otro 98.5% contiene secuencia regulatorias que activan o silencian genes, los
cuales codifican RNA pero que no producen proteínas y otro DNA cuyo propósito todavía
se está tratando de comprender (Pollard, 2009).
Además la expresión de un gen también puede ser modificada por la acción de uno o
varios genes, fenómeno que se denomina epistasis.
La importancia fundamental de los factores genéticos es cada día mejor comprendida
gracias a los avances en esta ciencia y la genética molecular. Esta última ha puesto a
disposición de los genetistas, involucrados en el mejoramiento de especies de interés,
poderosas herramientas que permiten insertar genes de cualquier especie al genoma de la
especie que se desea mejorar. Ello permite, en teoría y con mayor seguridad que con las
técnicas tradicionales, obtener variedades o razas mejoradas con alto potencial de
rendimiento, con buena calidad, buena resistencia a enfermedades, plagas o estreses
ambientales.
La opinión general es que la genética define el potencial productivo el que es modulado
por los factores ecológicos y la gestión. En otros términos el rendimiento máximo está
definido por la genética, si no hay limitaciones ecológicas o de gestión. La genética define
la especie: su sistema de fotosíntesis (C3, C4 o CAM); el órgano de interés agronómico,
que normalmente es el órgano donde la planta guarda sus reservas; su fruto (ej. si es el
fruto puede ser baya, drupa, nuez, aquenio, cariópside, legumbre, u otro), la forma de la
planta, el tipo de hoja (anchas o delgadas, con o sin tricomas), sus requerimientos foto
periódicos, sus temperaturas cardinales (mínima o base, óptima y máxima), la temperatura
base para el crecimiento, los requerimientos térmicos de cada etapa del ciclo vital, la
forma y ubicación de los estomas, la resistencia al ataque de enfermedades y plagas, el
tipo de raíces (pivotante, fibrosas, adventicias), raíces con la capacidad de formar
asociación simbiótica con rizobium, raíces con aerénquima que permiten soportar
situaciones de suelos saturados de agua, la tolerancia a la salinidad. Mientras que el
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