El manejo actual de la fertilizacin fosfatada nos hace perder Soja

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El manejo actual de la fertilización fosfatada nos hace perder Soja “Un estudio reciente demuestra que utilizando otras estrategias de fertilización fosfatada en soja, produciríamos 500 kg más por hectárea”. INTRODUCCIÓN Con el objetivo de evaluar distintas estrategias de fertilización con P e incrementar la productividad de soja en secuencias continuas del cultivo, Fertilizar Asociación Civil junto con INTA y la UNRC condujeron una red de ensayos de fertilización a largo plazo en sistemas de secuencia continúa. Este resumen presenta la información en conjunto de tres años de resultados. Que se hizo? En distintos sitios representativos de la región pampeana, 9 de Julio, Pergamino, Aldao, Carcarañá y Río IV, se conducen ensayos de larga duración bajo secuencias continúas de soja (monocultura). En cada sitio se establecieron 5 tratamientos. Las dosis de P aplicadas variaron entre sitios representando en el tratamiento 2 (“dosis base, 8 a 15 kg/ha de P) la dosis “frecuente” de aplicación en cada región y en los tratamientos 3, 4 y 5 (“dosis alta, 25 a 30 kg/ha de P) un aporte suficiente para el mantenimiento de la cantidad extraída por la producción de granos del cultivo. La dosis alta se aplicó todo al voleo en el invierno, todo al voleo a la siembra y dividida, un 70 % en el invierno y el 30 % a la siembra. Resultados obtenidos La media de rendimiento del tratamiento testigo fue de 3303 kg/ha, la de los tratamientos fertilizados con P fue de 3869 kg/ha. Se puede observar 566 kg/ha de respuesta al agregado de P, equivalentes a mejoras del 17% con respecto al testigo. Los tratamientos con dosis alta de P fueron superiores al tratamiento testigo sin fertilizar en 675 kg/ha, y en 489 kg/ha por sobre el rendimiento de los cultivos fertilizados con una dosis base de P. Estos resultados sugieren que los niveles de P aplicados como base a la siembra (y que generalmente son aplicados por los productores) no fueron suficientes para sostener los rendimientos observados, y dosis mayores a 8‐15 kg P/ha son necesarias para sostener altos rendimientos en sistemas con soja continua. Con respecto a la localización del P, la estrategia de mejor performance fue aquella que combinó una aplicación anticipada de P en 70% en el invierno, con el restante 30% localizada en la siembra. En promedio, se determinaron ventajas de 186 kg/ha por incrementar la dosis de P de 0 (testigo) a 8‐15 kg P/ha. Diferencias medias de 395 kg/ha entre los tratamientos de dosis alta de P aplicado todo junto (siembra o invierno) comparado con la dosis base y 369 kg/ha adicionales cuando se dividió la dosis en invierno y la siembra. CONCLUSIONES • Los resultados de evaluación de 12 sitios en suelos con limitaciones en la oferta de P y bajo condiciones continuas de producción de soja muestran que la aplicación de una dosis de base en el momento de la siembra de entre 8 y 15 kg/ha de P, semejante a la práctica de fertilización actual, logra incrementar parcialmente la producción de granos (186 kg/ha). • Las mayores mejoras en rendimientos se logran con dosis de entre 25 y 30 kg/ha de P aplicadas en superficie (“al voleo”) durante el barbecho en el invierno o en pre‐siembra de los cultivos o combinando 70 % de la dosis en superficie y el resto localizada en el momento de la siembra. • Si bien se requiere de su validación en nuevas condiciones agroecológicas de producción, el manejo fraccionado de la fertilización fosfatada pareciera ser un esquema válido para permitir la reposición del P exportado con los granos, sin afectar la logística de siembra ni asumir excesivos riesgos de pérdidas de plantas por fitotoxicidad. Consultas: [email protected]
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