LA ESTRUCTURA ARANCELARIA Y EL COSTO DE PROTECCIÓN

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LA ESTRUCTURA ARANCELARIA Y EL COSTO
DE PROTECCIÓN EN AMÉRICA CENTRAL*
Jefhey B. Nugent
(University of Southern California)
Debido a que el promedio de las tasas arancelarias en América Central
(las que se han estimado entre un 30 % y un 40 %) se encuentra claramente por debajo del promedio vigente en la Argentina, el Brasil, Chile,
Colombia y otros países latinoamericanos (cuyo promedio se ha estimado
entre un 70 % y un 160 %), corrientemente se ha supuesto que la protección otorgada a las industrias de América Central es mucho menor
que la que se otorga en otras regiones de América Latina. A causa de que
el porcentaje de recaudaciones por derechos de importación con reepecto
a las importaciones del exterior ha disminuido de un 22 % en 1962 a
un 17 %> en 1966, también se ha mantenido que el efecto combinado del
establecimiento del Mercado Común y de la promulgación de la legislación de incentivos industriales en los países centroamericanos ha sido
hacia una disminución en la protección. Finalmente, basándose en el
supuesto de que actualmente en América Central se otorga mucho menos
protección que en el resto de los países latinoamericanos, se ha mantenido
que la posible participación en un Mercado Común Latinoamericano implicaría un aumento en la protección en los países de la América Central.
El propósito de la Sección A de este trabajo es el de demostrar que los
dos primeros supuestos pueden muy bien no ser válidos —al menos en
algunas importantes secciones de la actividad industrial. En la Sección B
se intentará cuantificar el costo social de la estructura arancelaria y de
la protección obtenidos en la Sección A. La conclusión es que la considerable protección recibida por los sectores más importantes de la industria centroamericana representa un costo social bastante grande para la
América Central. Esto implica que la América Central no puede aumentar la protección, y ni siquiera mantener la actual tasa de protección
cuando inicie su participación en el Mercado Común Latinoamericano.
Versión al castellano de Iván Bello.
751
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CUADRO
2. Tasas arancelarias nominales promedio en los
países centroamericanos
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País
Promedio
19601963
Promedio
1964-1966
Promedio
1960-1966
0
Alimentos
Costa Rica
El Salvador
Guatemala
Honduras
.2332
.1621
.2425
.2697
.2219
.2088
.2275
.2847
.2309
.1777
.2360
.2796
1
Bebidas y tabacos
Costa Rica
El Salvador
Guatemala
Honduras
1.6764
.8936
1.2780
2.ai90
2 .1730
1 . 5536
1 .2111
2 .1785
1 .7757
1 .1136
1 .2493
2 .1353
2
Materias primas en bruto
(excepto grasas, aceites j
combustibles)
Costa Rica
El Salvador
Guatemala
Honduras
. 1453
.0475
.0492
.0854
.0469
.0378
.0812
.0434
.1256
.0443
.0629
.0574
3
Combustible*
Costa Rica
El Salvador
Guatemala
Honduras
. 6239
.6959
.4584
.3110
.6097
.1329
. 0653
.3433
.6211
.5083
.2900
. 3326
4
Grasas y aceites
Costa Rica
El Salvador
Guatemala
Honduras
.1104
.2615
.2346
.1729
.1451
.0308
.0514
.1340
.1174
.1846
.1561
.1470
5
Productos químicos
Costa Rica
El Salvador
Guatemala
Honduras
.1129
. 1330
.1026
.0920
.0639
.0896
.0959
.0768
.1031
.1185
.0997
.0819
6
Productos manufacturados (por tipo de material)
Costa Rica
El Salvador
Guatemala
Honduras
.2590
. 2761
.2234
.1561
.2125
.2415
.2179
.1763
. 2497
.2643
.2211
.1696
7
Transporte, equipos y maquinarias
Costa Rica
El Salvador
Guatemala
Honduras
.1622
.0962
.1166
.0319
.1084
. 1005
.1376
.0584
.1514
.0976
.1255
. 0496
8
Otros productos manufacturados
Costa Rica
El Salvador
Guatemala
Honduras
.4682
.2678
.2737
.2648
.4835
.2988
.3844
.3028
.4713
.2782
.3212
.2901
LA ESTRUCTURA ARANCELARIA
A.
LA
ESTRUCTURA ARANCELARIA Y LA PROTECCIÓN
AMéRICA CENTRAL
755
EFECTIVA EN
LA
El factor principal que generalmente se omite, al igualar las tasas arancelarias promedio con las tasas de protección, es la estructura arancelaria. La protección efectiva otorgada a una industria se puede estimar
correctamente sólo si se consideran en forma conjunta la estructura arancelaria y la estructura productiva. Será útil distinguir con claridad entre
los conceptos de *'tasa arancelaria nominal" —el derecho de importación
dividido por el valor CiF de las importaciones— y la "tasa efectiva de
protección*', la cual representa la incidencia de los derechos de importación sobre el valor agregado del producto, considerando también la tarifa nominal sobre cada insumo utilizado en la producción del bien.^
La distinción se puede apreciar con facilidad por medio de la generalmente aceptada expresión para la tasa efectiva de protección (Ti), dada
por:
(1.1)
T, =
1
donde íy es el arancel nominal de la clase / de bienes, a^^ es el insumo del
bien i en términos del valor por unidad de producto en el sector /, t^ es el
arancel nominal sobre el insumo i y Vi {V^ ^= 1 — 2 a^^^ es el valor agregado por unidad de producto bruto en el sector /. Luego, puede apreciarse que mientras más bajo sea el arancel nominal sobre los insumos,
i = 1,2, . . . n, y mientras mayor sea la suma de los coeficientes de los
insumos; 2 a^j, mayor será la tasa efectiva de protección (7'^) .
El cuadro 1 presenta los aranceles nominales, de acuerdo con la
clasificación internacional de un dígito, para Costa Rica, El Salvador,
Guatemala y Honduras. (No se dispuso de información para Nicaragua.)
Dichos aranceles nominales fueron calculados dividiendo las recaudaciones por concepto de derechos de aduana por los valores CiF de las
importaciones. A partir de 1962, las importaciones desde otros países
centroamericanos se dedujeron de las importaciones totales en razón de
que por esa fecha la gran mayoría de esos productos quedó sujeta a libre
internación debido al establecimiento de un área de libre comercio y de
una eventual unión aduanera.
* Véase W. M. Corden, "The Stnicture of a Tariff System and the Effertive Protecti%e
Tariff', Journal of Poliñcal Economy, junio de 1966, pp. 221-237.
756
EL TRIMESTRE ECONÓMICO
Los promedios de las tasas calculados en el cuadro 1 se presentan en
el cuadro 2 para los años 1960-1963, 1964-1966 y 1960-1966. Los aranceles nominales sobre los alimentos, bebidas y tabacos, que se destinan
casi por completo al consumo privado, han permanecido en general constantes, a excepción de El Salvador, donde han aumentado violentamente
en los últimos años. En las categorías restantes, las tasas arancelarias nominales vigentes han mostrado tendencias significativas. En las categorías
de materias primas (materias primas en bruto, combustibles, grasas y
aceites) y de productos manufacturados semiterminados (productos químicos y productos manufacturados por tipo de material) las tasas arancelarias nominales vigentes han mostrado una tendencia decreciente, mientras que en las categorías de productos manufacturados terminados
(bienes de capital y productos manufacturados para el consumo) se ha
observado una tendencia creciente.
Aunque los aranceles nominales sobre bienes de capital han aumentado algo en los últimos años, aún permanecen, en promedio, bastante
bajos —alrededor de un 10 %. Debería aclararse que las industrias que
están siendo realmente protegidas en la América Central son las de bienes
manufacturados de consumo terminados, que predominan en la categoría
de *'otros productos manufacturados". Las tasas arancelarias vigentes en
estas categorías son altas (entre un 30 %> y un 50 %), y en general han
aumentado en todos los países de la América Central para los cuales hay
información disponible durante el periodo 1960-1966. Además, debería
considerarse como virtualmente cierto que las tasas vigentes en el rango
de 30 % a 50 % subestiman sustancialmente las verdaderas tasas arancelarias nominales, por las siguientes razones: 1) Los aranceles más altos
que se aplican a algunos de los items dentro de esta categoría desalientan
la importación de ellos y estimulan su sustitución por otros con aranceles
más bajos introduciendo un sesgo hacia abajo en las tasas arancelarias
vigentes. 2) La amenaza de los aranceles altos hace que los importadores
logren tasas arancelarias totales más bajas por medio ya sea del soborno
a los oficiales de aduana o por medio del contrabando. Por supuesto
que ni las entradas ocultas de los oficiales de aduana ni la pérdida arancelaria pura (ahorro obtenido por el importador) se incluyen en las estadísticas oficiales de recaudaciones arancelarias. Es claro que no sería
fácil obtener una estimación cuantitativa del efecto de cada uno de estos
sesgos en la medida de los aranceles nominales. Por lo demás, un ligero
examen sugeriría que el soborno y el contrabando son probablemente menos comunes en la América Central que en otras partes del mundo.
757
LA ESTRUCTURA ARANCELARIA
Sin embargo, la utilización que hacemos de una tasa arancelaria externa nominal de un 50 % sobre las importaciones de bienes manufacturados de consumo no durable es, sin lugar a dudas, una estimación bastante conservadora. En el ejemplo semihipotético ofrecido en el cuadro 3
se verá que aun una tasa arancelaria nominal de un 50 % puede otorgar
3. Comparación de las tasas efectivas de protección en bienes
minufacturados de consumo no durables en América Central
y en la Argentina
CUADRO
Insumas por
unidad de
producto
Clasi/icacica de insumos y productos
0
1
2
3
4
5
6
7
8
Alimentos
Bebiaas y tabacos
Materias primas en bruto
Combustibles
Grabas y aceites
Productos químicos
Bienes semiprocesados
Maquinaria y transporte
Productos manufacturados
Electricidad
Transporte, comercio, servicios
\ alor agregado
.2
.1
.1
.1
.2
.3
1.0
Total
Estructura
arancelaria
en América
Central
Estructura
Arancelaria
en la A rgcntina
.20
1.70
.05
.15
.10
.08
.20
.10
.50
.00
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.43
.63
.95
.63
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154%
128.7%
(1) Cocfirif"ntP= de in^tiino-firodurto de lo? cuadros de in^iimo-prodiicfo para varios paí?*»^ latinoamericanos.
(2) Aranceles nominales para la América Contra! de loí promedios para el periodo 1964-1966
en el cuadro 2. Se utilizó una e-timación con=^enadora de un 50 ^'r romo la lasa arancelaria nominal i>ara la América Central sobre los bienes maniifacfiirados de iní?iimo terminados, de acuerdo a consideraciones dadas en el te^to.
f3'l Los arancele- nominales para la Argentina se obtmieron de Santiago Macario, "Protectionism and Tridiistrialization in I.atin America"', Econornic Bulletin jar Latín America, vol. IX,
N' 1, marxo, 1964, pp. 61-102.
7S8
EL TRIMESTRE ECONÓMICO
un grado de protección efectiva bastante considerable (¡154 %!) a las
industrias afectadas. Los cálculos se basan en la expresión para le tasa
de protección efectiva dada por (1.1). El ejemplo citado es hipotético en
el sentido de que no se basa en las tasas de derechos aduaneros actuales
sobre insumos y productos específicos y sobre coeficientes de producción
de plantas determinadas, sino sólo en un promedio para un tipo industrial muy amplio —la industria de bienes de consumo no duratle. Sin
embargo, la conclusión obtenida a base de los bienes durables para un
extenso tipo de industrias indudablemente se mantendría a fortiori para
muchos subgrupos de industrias dentro de esta amplia clasificación, aunque en un menor grado, o en ningún grado para otras subcategorías de
estas industrias.
El cuadro 3 nos proporciona también una comparación entre las tasas
arancelarias nominales y la protección efectiva otorgada a productos manufacturados de consumo no durables en la América Central y en la
Argentina. Para los efectos de la comparación se eligió la Argentina,
porque de acuerdo a los cálculos de la CEPAL^ la Argentina tiene las tasas
arancelarias nominales más altas en América Latina y, sin lugar a dudas,
existirán allí los mercados y los competidores más importantes para los
productos manufacturados centroamericanos dentro del contexto del Mercado Común Latinoamericano.
A pesar de que el arancel nominal en la Argentina es considerablemente mayor que el de la América Central (63 % versus 50 %) la manufactura de bienes de consumo no durable en la Argentina está afectada
por el hecho de que sus insumos (materia prima en bruto y productos
intermedios) se encuentran mucho más protegidos que en la América
Central. Por esta razón, la protección efectiva para esta amplia clasificación industrial en la Argentina (128.7 %), aunque alta, no lo es tanto
como la tasa de 154 % por unidad de actividad protegida en la América
Central.
Con industrias tan altamente protegidas como parecen existir en la
América Central (en parte debido al efecto del Mercado Común mismo,
aunque quizá aún más debido a la legislación de incentivos industriales
que se ha establecido en una base competitiva a través de la región) uno
se puede preguntar seriamente cuan competitivas serán las industrias centroamericanas de este tipo dentro de los mercados internos más libres de
- Economic Commisision for Latin America, "Customs Dulie? and Other Import Charges and
Restrirti'>n-i in Latin American Countries: Average Levéis of Incitlence" (E/CN. 12/554 y
Add .1 a 11).
LA ESTRUCTURA ARANCELARIA
759
un Mercado Común Latinoamericano. Debido a que las industrias de bienes pesados intermedios y de bienes de capital requieren de trabajo y
capacidad empresarial más altamente entrenados y de mercados mucho
más amplios que los que la aún integrada y rápidamente creciente América Central sea posiblemente capaz de proveer, y en el grado en que esta
extremadamente alta tasa de protección se pueda suponer produzca ineficiencia (como generalmente sucede), la perpetuación de la estructura
arancelaria existente podría muy bien constituir un desastre para las esperanzas centroamericanas de ulterior industrialización dentro del contexto del Mercado Común Latinoamericano.
Se debe admitir que las fuentes de información sobre las que se encuentran basadas las tasas arancelarias para la Argentina y la América
Central no son realmente comparables. Las tasas centromericanas se obtuvieron de datos de recaudaciones actuales, mientras que las tasas argentinas se basaron en promedios aritméticos simples y ponderados de
tasas de impuestos legales. Aun cuando las tasas argentinas incluyen una
provisión por el efecto de requisitos de depósito previos sobre las importaciones, ni las estimaciones argentinas ni las centroamericanas incluyen
el efecto de la tasa de cambio, de la sobrevaluación o del ingreso y concesiones tributarias a las empresas, ni los aranceles nominales sobre insumios de capital. Mientras que la sobrevaluación puede haber sido por
algún tiempo más importante en la Argentina que en la América Central
(especial e inmediatamente antes de las devaluaciones argentinas), las
concesiones tributarias y las rebajas en las importaciones de bienes de
capital probablemente han sido mucho más importantes en la América
Central que en la Argentina. Por esta razón, y debido a que los aranceles
argentinos son tasas arancelarias legales, no vigentes, los cálculos pueden
muy bien subestimar la protección efectiva en la América Central, tanto
en términos absolutos como relativos, con respecto a la de la Argentina.
Es necesario prevenir al lector de que es probable que los cálculos de
las tasas de protección efectiva sean muy sensibles a los cambios en la
estructura de la producción. Sin embargo, se podría concluir con seguridad que estos cálculos semihipotéticos son indicativos del hecho que
probablemente existen subclases importantes de industrias en la América Central, donde la protección efectiva sea extremadamente grande y
mayor que en la mayoría de los otros países latinoamericanos. Sin embargo, esto es cierto solamente en el caso de las industrias que se encuentran protegidas en la América Central. En las industrias de bienes durables v de bienes pesados es muy probable que los aranceles nominales de
760
EL TRIMESTRE ECONÓMICO
100 % O 200 % en la Argentina, comparados con sólo 5 % o 10 % en
la América Central, otorguen a estas industrias argentinas una protección
efectiva infinitamente mayor que en la América Central.
Parece desprenderse de la imponente lista de solicitudes para aumentos arancelarios en las diferentes industrias de bienes de consumo actualmente pendientes en SIECA^ (las cuales aparecen en el cuadro 4) y del
efecto continuado de las leyes de incentivos a la competencia industrial,
que la tendencia pasada hacia una mayor protección efectiva para los
bienes manufacturados de consumo terminados puede esperarse que conCuADRO 4. Solicitudes para revisión de aranceles actualmente
pendientes en la América Central
Arancel actual
Ad valorem
ítem
Bicicletas y sus partes
Nuevo arancel
solicitado
25
80
Tubos fluorescentes
17
165
Ropa interior para damas — tejidos de
punto
Rayón
Seda
Sintéticos
Hidrómetros
111
113
66
195
163
120
Ropa interior para damas — que no sea
tejido de punto
Rayón
Seda
Sintéticos
138
98
78
240
196
139
Manufacturas de lona
30
152
Brochas para pintar
18
51
Cañerías — hierro y acero
22
39
Planchas y moldes plásticos
44
99
Partes de paraguas
32
85
Uten-ijlios de cocina
39
92
FUENTE: SIEGA
—
BIRF.
^ SiECA e= la Secretaría para Integración Económica en Centroanicrica.
LA ESTRUCTURA ARANCELARIA
761
tinúe. También debería resultar claro de las comparaciones anteriores
que, si el establecimiento de una tarifa externa común del tipo de la de
la Argentina es parte de la formación de un Mercado Común Latinoamericano, la protección efectiva a las en la actualidad altamente protegidas
industrias centroamericanas declinaría sustancialmente.
B.
EL COSTO DE LA PROTECCIóN
Con el objeto de determinar la seriedad de las expectativas de crecimiento
a largo plazo en la América Central, se debe intentar obtener por lo menos una estimación cuantitativa gruesa del costo social de protección.
La estimación del costo y/o beneficio de la protección a una economía
ha constituido por mucho tiempo una de las controversias más importantes entre los economistas. En las últimas décadas, el principio clásico de
la ventaja comparativa (que implica una política de libre comercio) ha
sido puesto en tela de juicio por diversas olas de contra-argumentos en
favor del proteccionismo (por ejemplo, el argumento de la industria naciente, el argumento de los términos del intercambio y la presencia de
discriminación de precios en los mercados de bienes y factores) como
medio de promover industrialización.
Se han hecho algunos intentos de utilización de modelos de programación lineal para la economía en general con el objeto de calcular precios del costo de oportunidad social de los bienes (precios sombra), de
los factores y de los recursos (los que quizá proporcionarían una prueba
convincente de los argumentos en favor de la protección). Sin embargo,
parece que nos encontramos bastante lejos de poder construir modelos de
programación lo suficientemente refinados como para que nos jiroporcionen resultados de suficiente confianza hasta el grado de que ofrezcan
una evidencia conclusiva en estas materias.
Parece ser que la ventaja comparativa en los países menos desarrollados ha tendido a permanecer estática en las actividades primarias en
un mayor grado que el que sería óptimo, pero existe poca evidencia como
para afirmar que esto se ha debido a una protección insuficiente en los
países menos desarrollados. ¿Puede parecer probable que las tasas arancelarias, promediando entre un 70 % y un 200 %, en los países latinoamemericanos han sido demasiado pequeñas como para haber logrado lo
anterior? Se ha hecho cada vez más evidente que lo contrario puede
estar más cerca de la verdad, por ejemplo, las tasas arancelarias altas
han protegido a las industrias nacionales en tal grado que no existen
762
EL TRIMESTRE ECONÓMICO
incentivos como para empeñarse en la industria de exportación y aprovechar las economías de escala que un mercado más amplio podría facilitar.* Se le ha prestado aún menos atención a la estructura arancelaria
de los países avanzados, los cuales, a pesar de las bajas tasas nominales
en casi todas las categorías, discriminan sistemáticamente en contra de
los bienes terminados, contribuyendo de esta manera al estancamiento
en las ventajas comparativas de los países menos desarrollados,*^ En
cualquier caso, existe consenso en que una protección considerable comprende mucho más costos que beneficios, tanto en el corto como en el
largo plazo. En los últimos años, algunos economistas han intentado cuantificar, al menos en gruesos términos, los costos de protección.
Los métodos utilizados han sido esencialmente de dos tipos —uno
enfocado en gran parte o en su totalidad hacia patrones de comercio, y
el otro comprendiendo en mayor grado efectos indirectos en toda la
economía.
El primer método ha sido utilizado por Harberger,^ Brigden/ Young^
y Balassa" para calcular el costo de la protección en Chile, Australia,
el Canadá y la Argentina, respectivamente. Cada uno de estos intentos
de cuantificación ha diferido levemente —Harberger hizo el supuesto de
que la remoción de las barreras arancelarias en ningún caso haría que
la producción interna disminuyera hasta cero; Brigden y Young asumieron que los cambios arancelarios no afectarían el consumo interno, y
Balassa utilizó el concepto de tarifa efectiva en lugar del concepto de
tarifa nominal usado por los otros. Sin embargo, cada uno de estos intentos para medir el costo de la protección han partido de una definición
común del costo de protección específicamente, el monto de ganancias
de exportación a que se renuncia con el objeto de ahorrar una unidad en
la nómina de importaciones por medio de la producción interna.
Como un método alternativo para estimar los costos de la protección,
* Santiago Macario, "Protectionism and Industrialization in Latín Anieiica", Eronomic Bulletin foT Latin America, vol. IX, N'' 1, marzo, 1964, pp. 61-102.
^ Bela Balassa, "Tariff Protection in Industrial Countries: An Evahiation", Jouriial of Political Economy, vol. 73, diciembre, 1965, pp. 573-594.
® Amold C. Harberger, "Using the Resources at Hand More Effectlvely", American Economic Revictv, mayo, 1958, pp. 134-155.
'^ J. R. Brigden, "The Australian Tariff and the Standard of Living", Economic Record,
noviembre, 1925.
^ J. H. Young, Canadian Commercial Policy, Ottawa, 1957.
* Bela Balassa, "Integration and Resource Allocation in Latin Amprica", Paper presented
lo Conference on Latin American Economic Developnaent at Comell UnÍTersity, abril, 20-22,
1966.
LA ESTRUCTURA ARANCELARIA
763
Lipsey^** y Johnson" han destacado el exceso de costo que para los productores y consumidores nacionales implica la protección. En esta forma,
ellos calculan el costo de protección por vía de su efecto en la estructura
de los precios internos y los efectos indirectos resultantes sobre el consumo, producción y distribución de recursos.
Con el objeto de obtener alguna idea acerca del orden de magnitud
del costo de protección en la América Central, se ha intentado calcular
estos costos por medio de los dos métodos anteriores, procurando en ambos casos mantenerse en el lado más conservador.
En relación al primero de los métodos mencionados (debido a que
el método de Balassa parece encontrarse en el medio entre la estimación
muy conservadora del costo de protección de Harberger y las estimaciones más altas de Brigden y Young) se utilizará el método de Balassa para
estimar el costo de protección en la América Central.
Se ha estimado en una forma muy conservadora en un 50 %> la protección efectiva otorgada a aproximadamente el 25 % de la nómina de
importaciones totales que se encuentra sujeta a protección. Se debe observar que esto es comparable con el promedio de 154 % obtenido en los
cálculos del cuadro 3.
Se ha procedido también en una forma muy conservadora al estimar
la elasticidad-precio de la demanda por importaciones protegidas en
un 0.5. En esta base se ha obtenido una estimación del costo mínimo de
protección {CP) ascendiente al 1.375 % del producto regional bruto de la
América Central, el cual es de S 55 millones. Esto puede verse bajo
la ecuación (2.1) en los cálculos que siguen:
(2.1)
CP/GRP =^ Ta*a de protección
efectiva
X
Proporción de
importaciones
protegidas a
importaciones
totales
X
Elasticidad
precio de la
demanda por
importaciones
totales
X Razón de importaciones a producto regional bruto
CP/GRP = 0.50 X 0.25 X 0.50 X 0.22 = 0.01375
^f R, G. Lipsey, 'TTie Theory of Customs Union: A General Survey", Economic foumal,
septiembre, 1960.
11 Harry G. Johnswn, "The Cost of Protection and the Scienlific TarifF', Journal of PolidcaL
Economic, vol. LXVIII. N' 4, agosto, 1960, pp. 327-345. Harrjr G. Johnson, "The Theory of
Tariff Structure, vrith Sperial Reference to "World Trade and Development", Conferencia mimcografiada ofrecida en Genova, junio, 1964.
764
EL TIüMESTRE ECONÓMICO
La fórmula de Johnson para el total del exceso de costo de protección
por unidad de actividad protegida {CP) se encuentra dado por:
(2.2)
Donde Pj es la diferencia promedio entre los precios interno y externo
del producto protegido, /", Ciy es el insumo del bien / por unidad de producción en la industria /, di es la diferencia entre el costo de importar el
insumo i y aquel atribuible a la importación del insumo cuando se encuentra incorporado en su forma terminada, t^ es el arancel sobre el
insumo importado ¿, rij es la elasticidad-precio de la demanda por productos de la industria / y V, es la proporción del valor agregado en relación
a la producción bruta en la industria /. (F^ = 1 — ^«i/)>
Estimando conservadoramente cada uno de los parámetros de (2.2)
en la forma siguiente: Pj = 0.5, di = O, ^a», = 0.5, ^ti =^ O, Vj =. 0.5
y Tij = 1, obtenemos para CP el valor:
(0.5) (0.25) (1.0)
(0.5) (0.5) — (1) (0) +-^ ^ ^^^ ^ ^ ^
CP = 0.5 H
';= 1.067
^
0.5
Si estimamos conservadoramente el valor agregado de la industria de
la América Central que esté protegida en un sexto (lo que asciende aproximadamente a $600 millones en 1966), el costo total mínimo de protección ascendería a 100 X 1.067, o sea, $ 106.7 millones. Si además
suponemos que IJ la mitad de dicho total podría ser producido por erapresas extranjeras (lo cual es muy dudoso), 2) a lo más la mitad de esas
empresas extranjeras no estarían desempeñándose en ninguna actividad en
la América Central, a menos que hubiera protección, 3) ninguna otra
empresa extranjera hubiera invertido en la América Central si hubiese
existido una estructura tributaria menos asimétrica, y 4) todos los factores
internos empleados en esas actividades hubieran en otro caso permanecido
desempleados, se podría rebajar el costo mínimo de protección (calculado por medio del enfoque de Lipsey-Johnson) a alrededor de $ 75 millones.
Se puede ver fácilmente, sin embargo, que la utilización de supuestos
menos conservadores en cualesquiera de las fórmulas alternativas em-
LA ESTRUCTURA ARANCELARIA
765
picadas podría sin ninguna dificultad doblar, triplicar o cuadruplicar el
costo de protección estimado para la América Central por sobre el rango
mínimo estimado de $ 55-S 75 millones.
Además, aunque estas pérdidas anuales puedan no parecer muy dramáticas ya sea en términos absolutos o en relación al producto regional
bruto, debería recordarse que aun un 1 ^/2 o 2 %> de aumento en el ingreso per capita puede significar mucho cuando el nivel de ingreso per
capita es sólo de alrededor de $ 300 al año.
En vista de la lúgubre perspectiva que enfrentan las exportaciones
tradicionales de la América Central y, por esto, de la importancia de
llegar a ser competitivo en los mercados mundiales con ¡iroductos de exportación no tradicionales, debería ser evidente que éste es el tipo de pérdida que la América Central no puede darse el lujo de soportar. La estimación del costo anual de protección, que se ha estimado en un mínimo
de S 55-S 75 millones es, sin lugar a dudas, eclipsada j)or el costo a largo
plazo del crecimiento futuro como resultado del pobre desempeño de las
exportaciones. El tiempo es definitivamente crucial. La tendencia presente hacia una mayor protección efectiva a las industrias, que en el marco
del Mercado Común Latinoamericano tendrán que convertirse en industrias de exportación para la América Central, debe ser pronta y violentamente invertido si es que la América Central pretende ser competitiva
en 1980, que es la fecha fijada para la formación del Mercado Común
Latinoamericano.
C.
IMPLICACIONES DE POLíTICA ECONóMICA
Considerando la seriedad de la situación descrita a la luz de las aspiraciones centroamericanas para un crecimiento e industrialización rápidos,
se hace imperativo que se tomen las siguientes acciones en la América
Central:
1) La adopción inmediata de la convención sobre la legislación de
incentivos industriales por todos los países de la América Central.
2) La adopción de medidas administrativas inmediatas para hacer
cumplir el pago de impuestos, derechos de importación, etcétera,
cuando expire el plazo de 5-10 años contemplado por la presente
legislación.
3) La aceptación de prioridades para préstamos por parte de CABEI,
bancos privados y de desarrollo nacional público, etc., a base de
766
EL TRIMESTRE ECONÓMICO
tasas mínimas de protección efectiva requeridas y del potencial
de exportación inmediato.
Aun cuando estas medidas puedan tener algún efecto a corto plazo,
serán difícilmente suficientes como para proveer una solución a largo
plazo. La única medida que probablemente tendría un efecto a largo plazo sería el establecimiento de una Comisión Arancelaria Autónoma Centroamericana. Con la ayuda de SIECA^^ en el delineamiento de una estrategia de desarrollo a largo plazo y de integración de la América Central
en el Mercado Común Latinoamericano, esta comisión debería ser facultada para trasformar la estructura arancelaria con el objeto de facilitar
el cumplimiento de los objetivos a largo plazo establecidos por SIEGA.
Esta medida, naturalmente, comprendería un considerable sacrificio en
la soberanía nacional, pero si no se puede encontrar ningxin método alternativo para cumplir con la racionalización necesaria de la estructura
arancelaria, esto debería considerarse como un objetivo a largo plazo necesario.
^2 SIEGA, además de ser la Secretaría del Mercado Común, tiene también la responsabilidad
del planeamiento regional.
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