LA VENTAJA DEL INCUMBENTE EN EL ÁMBITO

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LA VENTAJA DEL INCUMBENTE EN EL ÁMBITO SUBNACIONAL: UN ANÁLISIS
DE LAS DOS ÚLTIMAS ELECCIONES MUNICIPALES EN PERÚ1
Beatriz Córdova2- [email protected]
José [email protected]
Resumen
En la ciencia política contemporánea existe un prolífico debate sobre los determinantes
de la proporción de votos que obtienen los candidatos a diversos cargos de elección
popular. Algunos de estos estudios se han vinculado a las cualidades de los candidatos
y especialmente a las posibles razones que podrían procurarles una mejor performance
en los comicios electorales. La incumbencia ha sido señalada como una de las más
fuertes variables explicativas, de manera que ha llegado a probarse que en ciertos
contextos esta característica puede procurarles a los candidatos una ventaja sustantiva
frente a los retadores, aún en escenarios altamente partidarizados.
No obstante, algunos recientes estudios comprueban que la denominada ventaja del
incumbente no es tal en escenarios en los que se manifiesta un menor grado de
consolidación del sistema político y de partidos, llegándose incluso a concluir que esta
característica reduce las posibilidades de elección de los candidatos.
La presente investigación constituye el primer esfuerzo por introducir esta temática en
el debate de la ciencia política peruana. Proponemos para ello un modelo metodológico
que permitirá identificar el desempeño electoral de los candidatos a las alcaldías
distritales y provinciales en dos momentos: el primero, cuando estos candidatos no
postulaban a la reelección en el cargo (es decir, cuando aun no eran incumbentes) y
uno segundo, en el que adquieren esta nómina. A la luz de los últimos hallazgos en la
materia, probamos que los resultados en el Perú se asemejan a los del grupo de países
en los que la incumbencia no supone una ventaja para los candidatos.
Esperamos que esta primera aproximación genere un aporte sustantivo que pueda ser
criticado, profundizado y ampliado por otras investigaciones, con lo cual contribuiríamos
a su vez a ampliar el todavía reducido conocimiento que sobre la materia se ha
desarrollado en países de América Latina.
Palabras clave: Incumbencia, Ventaja electoral, competencia electoral, etc.
1
Versión borrador no citar sin permiso de los autores.
Beatriz Córdova es análista político del Proyecto Infogob.
3
José Incio es analista político del proyecto Infogob y profesor del departamento de ciencias sociales de
la Pontificia Universidad Católica del Perú.
2
1
Introducción
Con el presente trabajo nos proponemos determinar si la incumbencia supone una
condición ventajosa para los candidatos en una contienda electoral. Tal
cuestionamiento surge después de la revisión de la vasta literatura que hace referencia
a la denominada “ventaja del incumbente”, la cual ha sido extensamente estudiada
para el caso de las elecciones locales y legislativas norteamericanas.
De acuerdo al conjunto de teorías que la sustentan los incumbentes; es decir, los
candidatos a la reelección consecutiva, concentran una serie de prerrogativas que les
permiten participar de la contienda en condiciones más favorables que las del resto de
participantes, generándose con ello un desbalance que podría traducirse en su final
victoria.
Tal como mencionamos, este fenómeno ha sido especialmente abordado en el
contexto norteamericano, donde una serie de estudios coinciden en concluir con la
creciente ventaja de los candidatos congresales a la reelección (Lee, 2001).
Investigaciones más recientes confirman asimismo, que esta ventaja se hace también
manifiesta en las elecciones municipales norteamericanas (Trounstine, 2011).
A estos hallazgos le han sucedido un número cada vez más significativo de estudios
que analizan el comportamiento del fenómeno en diversos contextos políticos,
alcanzando conclusiones contradictorias. De acuerdo a estas investigaciones, en
países como la India, Ghana y Brasil el efecto de la incumbencia se torna perjudicial
para los candidatos a distintos cargos de elección popular. Una posible explicación se
ha derivado de la diversidad de los escenarios de estos países, de manera que
variables tales como el grado de consolidación del sistema político, así como las
características propias del sistema de partidos serían elementos relevantes para
determinar la suerte de estos candidatos.
En este contexto, consideramos sustancial sumar esfuerzos que nos lleven a un mayor
conocimiento de los alcances de este fenómeno en escenarios político-electorales
heterogéneos, lo que a su vez puede contribuir a la posterior profundización en torno a
las razones que explican la disparidad de los hallazgos en relación al efecto de la
incumbencia sobre el respaldo a las candidaturas electorales y, de otro lado, atender la
necesidad real de confrontar las reflexiones empíricas que sobre el particular puedan
generarse, con análisis que nos permitan confirmar o desechar hipótesis de manera
certera.
Creemos asimismo, que las conclusiones que se ofrecen en este trabajo nos llevarán a
un mayor conocimiento de las características del electorado nacional (al relacionarnos
con la influencia que ejerce la incumbencia sobre el proceso de toma de decisiones) y
del sistema político (cuya base puede sustentarse más en lazos partidarios o
personalistas) y, finalmente, abriría un espacio de discusión para posteriores estudios
2
que tengan como objetivo identificar las variaciones de nuestros hallazgos a nivel
subnacional con los de otros niveles de gobierno.
Precisiones conceptuales
Antes de continuar, algunas precisiones sobre los conceptos clave de nuestro estudio
(incumbencia y ventaja) resultan pertinentes.
La incumbencia es un fenómeno que da cuenta de la presencia de candidatos a la
reelección en los comicios para la elección de autoridades, quienes constituyen el
grupo de candidatos denominados “incumbentes”. Sin embargo, cabe señalar que si
bien en este estudio entendemos la incumbencia como un atributo que afecta a los
candidatos, en parte de la literatura sobre este fenómeno las mediciones se han hecho
en base a la presencia o no de los partidos políticos incumbentes; es decir, los partidos
que buscaron permanecer en el poder por un periodo consecutivo de funciones. En
contraste, el objetivo de este trabajo está en identificar la existencia o no de una
ventaja que pueda generar para un candidato el haber sido previamente electo a un
cargo de elección popular, independientemente de la organización política que lo
respalda.
Esta disociación es especialmente relevante en un contexto en el que, al no haberse
consolidado un sistema de partidos, las organizaciones políticas que lideran las
preferencias electorales en un proceso determinado pueden bien estar extintas al
siguiente; más aun cuando en los ámbitos provincial y distrital se presentan en la
contienda un número considerable de agrupaciones de alcance local, organizaciones
que pierden automáticamente su inscripción después de transcurrido el proceso
eleccionario. Una ventaja adicional de este enfoque “personal” de la incumbencia es
que permite confrontarla con los resultados de la reelección de autoridades, lo que visto
desde un enfoque “organizacional” sería imposible.
Debemos precisar además que el término, tal como aquí se plantea resulta aplicable
bajo estas dos condiciones a) el cargo de elección popular al que se presenta un
incumbente es el mismo por el que compitió anteriormente resultando electo, b) la
postulación a la reelección no solo es consecutiva, sino que el incumbente se halla en
pleno ejercicio de sus funciones como representante durante el trascurso de la
contienda electoral.
Este último punto es de especial relevancia puesto que, aunque podría suponerse que
las ventajas de las que goza un candidato a la reelección son trasladables al mismo
aun cuando este haya estado alejado del cargo durante un periodo de funciones,
muchas de las posibles causas que explicarían su posible ventaja tienen su base en la
continuidad en el cargo; de ello se deduce que, de no discriminar estos casos en
nuestro cálculo, podríamos modificar de manera considerable sus resultados.
Atendiendo a esta premisa y con el fin de asegurarnos que todas nuestras unidades de
estudio se asemejen lo más posible, hemos apartado del cálculo a aquellos
incumbentes que aunque electos en los comicios ordinarios previos, fueron separados
3
del cargo ya sea por incurrir en alguna de las causales de vacancia contempladas en la
legislación4 o por destitución directa mediante consulta popular de revocatoria ya que,
como resulta evidente, estas autoridades no se encontraban en funciones durante el
desarrollo del proceso electoral.
Cabe precisar asimismo, que aún persiste cierta controversia en cuanto al uso de los
términos incumbencia e incumbente, prestamos de los vocablos ingleses “incumbency”
e “incumbent”; traducciones que no son aceptadas por la RAE según la acepción que
aquí denotan, pero que ya han encontrado usanza en estudios en el campo politológico
en los últimos años5.
De otro lado, por ventaja electoral nos referimos a la condición favorable que un
candidato tiene en relación al resto, viéndose en una posición más propicia para ganar
un proceso electoral determinado.
Desde el punto de vista aquí presentado, ventaja no es sinónimo de triunfo electoral. Si
bien esta supone para los incumbentes una posición de partida más favorable, ello no
significa que las estrategias desplegadas por los opositores en campaña no puedan
contrarrestarla. La gran mayoría de los trabajos que se citan aquí vinculan ambos
conceptos, lo que consideramos aplicable únicamente a ciertos contextos políticoelectorales, tal como explicaremos posteriormente.
Incumbencia y Reelección en el Perú
A excepción de la Presidencia de la República, en el Perú todos los cargos de elección
popular son susceptibles de reelección consecutiva indefinida6, por lo que podríamos
tratar de identificar la existencia de una ventaja para los incumbentes postulantes en
distintos niveles de gobierno.
En esta oportunidad nos centramos en el ámbito subnacional -probablemente el que
menos interés ha suscitado en los estudios politológicos- en cuanto además de ofrecer
un número bastante significativo de casos, nos permite un acercamiento más próximo a
la realidad de cada localidad, en tanto los niveles distrital y provincial son en los que se
manifiestan con más fuerza las particularidades de cada circunscripción.
Cabe resaltar además que a pesar que el tipo de elección en las contiendas
municipales en el Perú es por lista, son competiciones altamente personalizadas, lo
que queda evidenciado durante las campañas electorales. Las Presidencias
Regionales ofrecen también un número importante de casos en los que se manifiesta
una elección altamente personalizada; sin embargo, mientras que para postular al
4
Artículo 22 de la Ley Orgánica de Municipalidades, Ley 27972.
Podemos mencionar los estudios sobre fragmentación electoral e incumbencia de Toro, Morales y
Piñeiro (2011), y de Hormazabal (2010), quien estudia los efectos de la incumbencia femenina en los
congresos latinoamericanos.
6
Art. 112 de la Constitución política del Perú, modificado por la ley 27365 del 05 de noviembre del año
2000.
5
4
cargo de alcalde, no se presentan incompatibilidades con la permanencia de la
autoridad en el cargo durante el desarrollo del proceso electoral, los presidentes
regionales que deseen postular a los comicios siguientes deben solicitar su licencia sin
goce de haber durante los meses previos al día de la elección.
La incumbencia y la reelección son fenómenos que pueden o no estar asociados pues,
en todo caso, el segundo es una de las posibles consecuencias del primero. Sin
embargo, mientras que la reelección ha sido una temática ampliamente abordada en
los estudios electorales de la región, la incumbencia ha suscitado un interés menos
preponderante.
Esta realidad se muestra contraria a la magnitud de la presencia de incumbentes en las
contiendas electorales. Así tenemos que, en las elecciones locales del 2006 postularon
a la reelección 1039 de los 1634 alcaldes distritales que fueron electos en el año 2002,
mientras que en las elecciones municipales 2010 postularon 990 de los 1638 electos en
el 20067. Asimismo, 121 y 126 alcaldes provinciales tentaron la reelección en el 2006 y
2010, respectivamente, de un total de 195.
Cuadro 1. Tasa de candidatos incumbentes a nivel distrital y provincial8
Distrital:
20022006
20062010
Total
N° de candidatos
Incumbentes
% de de candidatos
Incumbentes
1634
1039
63.6%
1638
990
60.4%
Provincial:
20022006
20062010
Total
N° de candidatos
Incumbentes
% de de candidatos
Incumbentes
195
121
62.1%
125
64.1%
195
Fuente: JNE- INFOGOB
Elaboración propia
7
Las variaciones en el número de circunscripciones a nivel distrital se debe a la creación de 5 nuevos
distritos entre los años 2006 y 2010. Asimismo, en este último proceso fueron anuladas de manera
consecutiva tres elecciones en el distrito de Huacachi en Huari, Áncash; por lo que esta circunscripción
no ha sido considerada en nuestro cálculo.
8
Esta tasa se ha calculado en base al total de alcaldes electos que postularon a la reelección,
incluyendo a quienes no concluyeron su cargo por incurrir en causal de vacancia o por haber sido
revocados del cargo.
5
No obstante, el porcentaje de autoridades efectivamente reelectas muestra porcentajes
menos alentadores. Del total de 1039 candidatos incumbentes para las elecciones
distritales del 2006 solo 366 consiguieron la reelección; mientras que en las elecciones
distritales 2010, 329 candidatos incumbentes triunfaron en sus respectivas
circunscripciones.
Así también, en el ámbito provincial las tasas de reelección ascendieron a 22.31% y
27.20% en los dos últimos procesos electorales.
Cuadro 2. Tasa de reelección a nivel distrital y provincial
Distrital:
Total
Incumbentes
N° de alcaldes
reelectos
% de Alcaldes
reelectos
2002-2006
1039
366
35.22%
2006-2010
990
329
33.23%
Total
Incumbentes
N° de
Alcaldes
reelectos
% de
Alcaldes
reelectos
195
195
27
34
22.31%
27.20%
Provincial:
2002-2006
2006-2010
Fuente: JNE- INFOGOB
Elaboración propia
De otro lado, El Callao se muestra como el único departamento en el que la totalidad
de los alcaldes distritales que postularon a la reelección, lograron la victoria en sus
respectivas circunscripciones, si bien cabe destacar que el Callao es el departamento
que agrupa el menor número de distritos, por lo que solo se presentaron 3 y 2 casos en
el 2006 y 2010, respectivamente. Situación contraria ocurre con Madre de Dios (2006)
y Puno (2006 y 2010), departamentos donde los alcaldes que tientan su permanencia
por un periodo de funciones adicional, son los que han obtenido la menor cantidad de
victorias.
6
Cuadro 3. Tasa de reelección a nivel distrital, según departamento
Departamento
AMAZONAS
ANCASH
APURIMAC
AREQUIPA
AYACUCHO
CAJAMARCA
CALLAO
CUSCO
HUANCAVELICA
HUANUCO
ICA
JUNIN
LA LIBERTAD
LAMBAYEQUE
LIMA
LORETO
MADRE DE DIOS
MOQUEGUA
PASCO
PIURA
PUNO
SAN MARTIN
TACNA
TUMBES
UCAYALI
% de Alcaldes % de Alcaldes
Reelectos
Reelectos
36.36%
29.79%
37.37%
22.99%
16.22%
38.71%
37.66%
36.11%
28.33%
26.92%
45.83%
27.87%
100.00%
100.00%
33.33%
16.22%
20.51%
35.71%
25.64%
25.00%
41.94%
46.88%
38.67%
30.38%
38.64%
52.63%
38.46%
25.00%
38.39%
45.24%
36.84%
19.35%
0.00%
33.33%
23.08%
38.46%
30.00%
20.00%
29.55%
40.00%
13.33%
14.29%
40.48%
36.11%
55.56%
36.36%
28.57%
33.33%
42.86%
85.71%
Fuente: JNE- INFOGOB
Elaboración propia
Estos primeros datos indican que existe una tasa mucho más amplia de candidatos
incumbentes que de autoridades reelectas, de manera que menos del 28% del total de
alcaldes provinciales y 36% de los distritales que postularon a la reelección en los dos
últimos comicios obtuvieron los más altos porcentajes de respaldo en sus localidades;
lo que contrasta con el más de 60% que intentó mantenerse un periodo de funciones
consecutivo en la alcaldía.
Estos datos si bien no logran aproximarnos a la concepción de “ventaja electoral”, si
nos ofrecen un interesante panorama de partida para el análisis de la situación de la
incumbencia y la reelección como fenómenos electorales en el contexto de las
7
elecciones locales peruanas. Como podemos observar, la incumbencia es una
característica relevante de nuestro sistema electoral y presente casi homogéneamente
en todas los departamentos del país, lo que confirma la necesidad de profundizar en
los posibles efectos positivos o adversos que esta característica puede tener sobre el
desempeño final de los candidatos.
Antes de operacionalizar nuestro fenómeno de estudio, es conveniente hacer
referencia a algunas de las principales investigaciones que ofrecen un variado
repertorio de hallazgos y explicaciones de este fenómeno y que fueron las que
despertaron el interés por encontrar respuestas específicas para el caso peruano.
Ventaja del Incumbente
El hecho que la incumbencia sea un elemento favorable para que un candidato tenga
mayor oportunidad de victoria, ha sido un fenómeno ampliamente estudiado desde
varias perspectivas teóricas y medidas desde variadas aproximaciones metodológicas.
Así, la larga lista incluye estudios pioneros como los de Erickson (1971), Burnham
(1974) y Ferejohn (1977)- que relacionaron el declive de la competencia electoral con la
amplia ventaja de los incumbentes- hasta las investigaciones desarrolladas por Linden
(2004), Uppal (2005), Titiunik (2009) que muestran resultados interesantes en otras
democracias del globo, las cuales entran en conflicto con los hallazgos recogidos con la
teoría precedente.
La consistencia de los resultados en diversas investigaciones centradas en el caso
norteamericano, llevaron a determinar que para este contexto en específico si existe
una clara ventaja para los incumbentes, motivo por el que hoy constituye una de las
principales variables sobre las cuales se establecen estrategias de campaña oficialistas
y opositoras.
En las últimas décadas, la profundización en la materia llevó a la proliferación de
estudios dirigidos a encontrar las causas de la ventaja electoral de la que gozan los
incumbentes. Algunas de estas investigaciones argumentan que el control de los
recursos del gobierno acerca a los candidatos a la reelección con la ciudadanía, por lo
que se encuentran en una posición más favorable para atender sus demandas. Al
hallarse en el cargo, el incumbente conoce las necesidades de sus representados, por
lo que puede tomar decisiones que beneficien directamente a sus electores a través de
la prestación de servicios y otros mecanismos. En cuanto más grande sea el acceso a
recursos que satisfagan a los votantes, más fuerte es la ventaja del incumbente (Hirano
and Snyder 2007; Berry et al 2000; Carey et al 2000, Cox and Morgenstern 1993).
Se han considerado además los beneficios derivados del poder que el incumbente ya
posee y que ha sido acumulado a lo largo de sus años como autoridad de manera que,
mientras que para los opositores es más complicado montar una campaña electoral en
el distrito, para el incumbente es generalmente menos costoso buscar la reelección
debido a que concentran mayores privilegios de publicidad y cobertura en medios;
además de la capacidad de generar relaciones con grupos de interés influyentes. En
8
este sentido, Abramowitz (1991) concluye que la competencia en las elecciones para
el senado norteamericano se redujo debido a los crecientes costos de campaña y la
poca capacidad de los retadores para recaudar fondos.
En casos extremos, el acceso a recursos que incrementan las chances de reelección
de los candidatos incluye el uso de bienes de propiedad del estado- vehículos,
empleados, planes, fondos- como recursos privados para la puesta en marcha de la
campaña (Gardner 1991).
Adicionalmente, el mayor grado de recordación del cual gozan los incumbentes como
consecuencia de su permanencia en el poder constituye un elemento favorable que,
sumado a la desinformación, genera notables ventajas para el incumbente al actuar
incluso como “sustituto” del lazo partidario. Esto se corrobora con los hallazgos de
Schaffner (2001) quien ha probado que las elecciones no partidarias tienden a generar
mayores ventajas para los incumbentes en relación a las contiendas altamente
partidarizadas, debido a que los electores se valen de la heurística ante la ausencia de
marcas partidarias.
Un segundo grupo de teorías se centran más bien en la estrategia de participación de
los actores en contienda, quienes evalúan sus chances de ganar. Por ejemplo, Levitt y
Wolfram (1997) muestran que el efecto ventajoso de la incumbencia se debe a la
capacidad de los candidatos a la reelección para amedrentar a retadores altamente
calificados, los cuales al ver reducida su oportunidad de victoria optan por esperar un
escenario más favorable en una próxima elección.
El retiro estratégico explica como incumbentes que perciben pocas posibilidades de
éxito preferirán retirarse de la contienda antes que enfrentar una derrota. Por ejemplo,
Jacobson (1983) descubrió que los candidatos a la reelección que ganaron su primera
contienda por márgenes ajustados de ventaja son más vulnerables y que, por tanto
atraen retadores altamente calificados. Asimismo, de acuerdo a Lazarus (2008), los
retadores experimentados suelen participar en contiendas en las que tienen
posibilidades reales de triunfo dado que arriesgan mucho en términos de reputación en
caso de una derrota.
El efecto de la incumbencia en el comportamiento del elector ha sido incluido entre las
explicaciones al fenómeno de la ventaja de los candidatos a la reelección. Ferejohn
(1977) concluye que las normas rectoras durante el proceso de toma de decisiones en
el elector están determinadas entre otras, por el desempeño del incumbente. En este
grupo se incluyen también investigaciones como la presentada por Eckles y Schaffner
(2010), quienes demuestran que los electores menos tolerantes al riesgo
sobrevaloraran al incumbente en relación al candidato opositor, aun cuando perciban
mayor afinidad ideológica con este último. Ya en 1983, Campbell sostenía que la
presencia de un incumbente involucra cambios en las evaluaciones de los candidatos
por parte de los electores, especialmente tornando las evaluaciones más positivas
hacia los candidatos a la reelección.
9
Otra línea de pensamiento, se muestra contraria a la idea de que la asunción previa del
cargo le genere al incumbente mayores probabilidades de éxito y que estos ganan con
mayor facilidad en la medida que son mejores candidatos. Calificado por Trounstine
(2011) como “la mirada positiva de la ventaja del incumbente…”, esta visión se sostiene
en que los incumbentes son mejores políticos y seleccionan estrategias de reelección
exitosas; es decir, los incumbentes mantienen ventaja sobre sus opositores,
simplemente, porque son buenos en lo que hacen (Zaller 1998).
Por otra parte, es necesario anotar el conocimiento generalizado sobre la ventaja de la
que gozan los incumbentes, revisada brevemente en este trabajo, ha sido desafiada
por los hallazgos de Titiunik (2009), Brambor y Ceneviva (2011) y Ryff (2012) en Brasil,
Linden (2004) y Uppal (2005) en la India y Rix (1984) en Latinoamérica, estudios en
los que se sostiene que, por el contrario a lo expuesto hasta aquí, los incumbentes no
solo no gozan de ventaja sino que además tienen menores posibilidades de resultar
electos en el proceso consecutivo.
Ante el creciente número de investigaciones que prueban los efectos adversos de la
incumbencia en países distintos del norteamericano, nos sumamos a la hipótesis que la
incumbencia no genera una ventaja para los candidatos en el Perú. Creemos que las
condiciones del sistema político y de partidos tiene una influencia importante sobre esta
relación, por lo que es propicio asumir que los resultados nacionales tendrán mayor
correspondencia con este último grupo de países.
Operacionalización de Ventaja y Metodología.
Los trabajos sobre la incumbencia y la discusión desde la ciencia política sobre este
fenómeno ha generado un intenso y prolífico debate que ha tenido como resultado una
producción tanto teórica sobre metodológica invaluable.
En esta sección revisaremos las diversas propuestas metodológicas para medir la
ventaja del incumbente, seguidamente explicaremos la forma como operacionalizamos
la ventaja para los fines de este trabajo, y la metodología para poder probar nuestra
hipótesis de trabajo. Finalmente mostramos los resultados del análisis de los datos, los
cuales nos llevaran a esbozar las conclusiones de este trabajo.
Formas de medir la ventaja del incumbente.
La ventaja del incumbente, se ha medido en trabajos clásicos con dos medidas
conocidas como sophomore surge y retirement slump. El primero se define como la
ganancia en votos que ocurre cuando un candidato que ganó en una elección x por vez
primera va a la reelección, mientras que el segundo mide la caída en la proporción de
votos obtenida por el partido cuando la autoridad decide no volver a postular, es decir,
cuando el partido defiende el escaño con un no incumbente.
De este trabajo clásico se han desprendido diversas formas de medir la ventaja del
incumbente y se han presentado metodologías y enfoques diferentes.
10
Andrew Gelman y Gary King (1990), proponen una revisión a la forma como se había
medido hasta ese entonces la ventaja del incumbente, postulan que las medidas
mencionadas presentan sesgos y el sophomore surge en particular subestima el
verdadero efecto de la incumbencia (1990; 1147). La propuesta de los autores es
corregir esos sesgos usando las variaciones nacionales de los votos obtenidos por el
partido demócrata y republicano.
El trabajo de Gelman y King es aleccionador para no caer en el error de generar
medidas con sesgo que luego sobreestimen o subestimen la ventaja del incumbente.
Sin embargo no es fácil el tránsito de la metodología propuesta por los autores al caso
peruano, debido a que este estudio está diseñado para las elecciones congresales
norteamericanas, por lo que la metodología planteada se adecua a las especificidades
del sistema bipartidista.
Otro hito importante con respecto a la medición de la ventaja del incumbente es el
trabajo de Lee (2001). Usando datos de la elección de la cámara de representantes
desde 1946 a 1998 propone usar estimaciones cuasi-experimentales para calcular la
ventaja del incumbente. Su propuesta radica en comparar los resultados de dos
candidatos que compiten por un cargo en el tiempo x, quedando muy cercanos en los
porcentajes de votos obtenidos y que vuelven a enfrentarse en el tiempo x+1, pero en
esta última elección uno de ellos es incumbente.
El objetivo de Lee es probar el efecto causal de la incumbencia sobre el éxito electoral,
para lo cual utiliza la técnica de regresión discontinua9, llegando a la conclusión de que
el atributo de ser incumbente tiene un efecto positivo sobre la probabilidad de ser
reelecto. (Lee 2001: 23). El objetivo de Lee abarca más aspectos que los propuestos
en este trabajo, que es probar la existencia de una ventaja del incumbente no llegamos
a probar su efecto causal sobre la probabilidad de ser reelecto o no10.
Por otra parte, Ashworth y Bueno de Mesquita (2008) prueban un modelo de selección
del elector, con la finalidad de probar la ventaja del incumbente asumiendo una
diferencia cualitativa de este sobre el candidato retador. Ellos operacionalizan la
ventaja del incumbente como la diferencia esperada entre la probabilidad del partido P
de ganar las elecciones con un incumbente y la probabilidad de ganar las elecciones en
un circunscrpción sin incumbente.
El aporte de este trabajo se centra en que buscan estimar estas ventajas dependiendo
de la posición ideológica del candidato, derecha – izquierda y la habilidad del mismo,
poniendo a prueba distintas proposiciones con respecto a la distribución de la ventaja
del incumbente, y su relación con posiciones ideológicas o características del sistema
político.
9
Para mayor información sobre esta técnica ver http://www.socialresearchmethods.net/kb/quasird.php
Lee introduce el uso de la técnica de regresión discontinua para el estudio del efecto del incumbente lo
que ha sido replicado en distintos estudios como en el Linden (2004) que prueba un efecto adverso de
los incumbentes
10
11
Asimismo, como mencionáramos con anterioridad, el estudio de la ventaja del
incumbente y sus diversos efectos para América Latina ha generado esfuerzos
destacables como el de Titiunik(2009) y Brambor & Ceneviva (2011) cuyos trabajos
versan sobre las elecciones de alcaldes en los municipios brasileros.
En ambos trabajos se busca medir el efecto de la incumbencia sobre la captación de
votos en las elecciones municipales. Titiunik centra sus esfuerzos en tomar como
unidades de análisis los partidos políticos y utiliza la técnica de la regresión
discontinua, por su parte Brambor y Ceneviva se centran en el candidato y utilizan
comparaciones sucesivas para medir el efecto de la condición de incumbente sobre la
probabilidad de ser reelecto.
La metodología difiere pero las conclusiones son similares: ambos encuentran que en
Brasil la condición de incumbente no representa una ventaja para ser reelegido,
conclusión que se suma a la propuesta por Linden (2004) para India; lo que al parecer
podría ser un patrón para los países en desarrollo.
Ventaja del Incumbente en el Perú
En este trabajo exploramos la pregunta ¿Tiene ventaja el incumbente como tal en las
elecciones distritales y provinciales peruanas? Sí la respuesta es afirmativa nos
interesa estimar ¿Cuánta ventaja tiene el incumbente como tal?
Ambas preguntas propuestas nos exigen delimitar el fenómeno y aclarar algunas
limitaciones y supuestos bajo los que trabajamos.



No estamos estudiando ni calculando el efecto de la ventaja del incumbente en
su probabilidad de ser reelecto.
Correspondiendo lo anterior, asumimos que la existencia de ventaja no implica
que el incumbente gane la elección.
No estamos calculando la fuente de la ventaja del incumbente, en la primera
parte de este trabajo se han presentado las diferentes teorías que buscan
explicar las razones de la ventaja.
En un modelo simple que busca explicar la ventaja electoral tenemos la siguiente
ecuación.
Y     p
Donde
Y = Al resultado en proporción de votación.

= Proporción obtenida por características personales del incumbente como
candidato.
12
 = Proporción obtenida por cualquier otro factor que no sea por el hecho de ser
incumbente ni tampoco por las condiciones personales del incumbente como
candidato.
p = Proporción obtenida por el hecho de ser incumbente.
Si se da que:
p  0 entonces podríamos afirmar que se presenta ventaja del incumbente,
p  0 entonces podríamos afirmar que no se presenta ventaja del incumbente
p  0 entonces podríamos afirmar que la condición de incumbente perjudica al
candidato.
Despejando  tendríamos:
p  Y   
El reto es poder encontrar los valores que representan “  ” y “  ”. Una primera forma
de acercarnos a este cálculo es asumiendo primero que las características personales
del incumbente y los “otros” factores que puedan influir en la obtención de votos, son
estables en el tiempo. Tomando como cierto este supuesto, bien podríamos emparejar
“  ” y “  ” con la votación del incumbente cuando se presentó como candidato en la
primera oportunidad contando como aleatorios los diversos factores restantes.
Con lo mencionado en el párrafo anterior entonces p sería el resultado de la resta
entre la votación obtenida por el incumbente cuando fue candidato por primera vez y
cuando se presenta como incumbente. Como se puede apreciar, esta medida
corresponde a la propuesta por Erickson (1971) a través del sophomore surge.
Hemos calculado p tomando los candidatos incumbentes para el año 2006 y 2010,
para las elecciones distritales y provinciales, y hemos excluido a los que fueron
elegidos en el periodo anterior pero fueron vacados o revocados del cargo.
Hallazgos a nivel distrital.
Analizando la información para el nivel distrital tenemos que, en promedio, la ventaja
del incumbente para ambos años es negativa, e incluso muestra un incremento para el
2010.
13
Cuadro 1: Estadísticos descriptivos de la ventaja del incumbente a nivel distrital (p)
Promedio
Mediana
Desviación
Mínimo
Máximo
2006
-3.99%
-3.90%
2010
-6.26%
-6.35%
13.1%
12.7%
-0.568
0.549
-0.544
5780
Fuente: JNE- INFOGOB
Elaboración propia
Gráfico 1: Descriptivos de la ventaja del incumbente (p)
Fuente: JNE- INFOGOB
Elaboración propia
14
Cuadro 2: Diferencias promedio de “p” por región para el 2006 y 2010.
AMAZONAS
ANCASH
APURIMAC
AREQUIPA
AYACUCHO
CAJAMARCA
CALLAO
CUSCO
HUANCAVELICA
HUANUCO
ICA
JUNIN
LA LIBERTAD
LAMBAYEQUE
LIMA
LORETO
MADRE DE DIOS
MOQUEGUA
PASCO
PIURA
PUNO
SAN MARTIN
TACNA
TUMBES
UCAYALI
Totales
Casos
55
96
35
74
60
93
3
52
38
39
31
75
43
23
104
19
2
13
10
41
30
41
18
7
7
dif2006
-7.61%
-2.12%
-8.52%
-5.19%
-8.38%
-2.23%
20.83%
-3.15%
-7.05%
-5.91%
1.22%
-1.71%
-7.08%
-6.44%
-1.38%
-4.36%
-30.50%
-4.98%
-5.00%
0.49%
-5.11%
-6.52%
-3.64%
-4.00%
3.90%
Casos
45
75
30
69
51
56
2
34
40
27
29
77
54
27
113
29
3
11
10
44
29
36
10
8
7
dif2010
-5.71%
-7.25%
-10.56%
-7.52%
-5.55%
-9.31%
0.25%
-8.80%
-5.45%
-4.38%
-2.20%
-7.32%
-1.57%
-3.98%
-4.32%
-10.63%
-0.47%
-3.22%
-8.47%
-5.70%
-11.70%
-6.87%
-7.26%
-4.96%
3.44%
1009
-3.99%
916
-6.26%
Fuente: JNE- INFOGOB
Elaboración propia
Se puede apreciar en el Cuadro 2, que en la mayoría de departamentos se cumple la
tendencia general, exceptuando Ucayali y Callao, donde encontramos que en promedio
los incumbentes si presentarían ventaja. Sin embargo en ambos lugares esta ventaja
se ha reducido considerablemente, sobre todo en el Callao, circunscripción en la que la
ventaja se redujo en casi 20 puntos porcentuales entre los procesos electorales 2006 y
2010.
Gráfico 2: Cuadro de dispersión votaciones de incumbentes 2006-2010.
15
Fuente: JNE- INFOGOB
Elaboración propia
Como se muestra en el Gráfico 2, la votación obtenida por los incumbentes de los años
2006 y 2010, están ligeramente correlacionadas. El puntaje de pearson es de 0.42 y
0.44 respectivamente. Si bien la relación es directa, esto no se contradice con la
pérdida de puntos de un momento a otro.
Hallazgos a nivel provincial.
De los Cuadros 3 y 4 se desprende que los resultados a nivel provincial son
consistentes con los del nivel distrital; no obstante, en comparación con este, los
promedios provinciales para el año 2006 muestran una mayor “desventaja” del
incumbente. Además, siguiendo la tendencia, para el 2010 las diferencias negativas
aumentan.
En el Cuadro 4 se aprecia que en la mayoría de los casos las diferencias negativas
aumentan, salvo el caso de Lambayeque. Por otro lado, para el 2006, solo en Piura y
Tumbes los incumbentes habrían logrado ventaja.11
11
En el caso provincial la correlación entre las votaciones es aún menor que en el nivel distrital.
Pearson= 0.32 y 0.37, para el 2006 y 2010 respectivamente.
16
Cuadro 3: Estadísticos descriptivos de la ventaja del incumbente a nivel provincial (p)
2006
2010
Promedio
-6.06%
-9.77%
Mediana
-6.90%
-10.70%
-10.51%
-10.53%
Mínimo
-34.10%
-35.40%
Máximo
29.90%
17.40%
Desviación
Fuente: JNE- INFOGOB
Elaboración propia
Cuadro 4: Diferencias promedios “p” por región para el 2006 y 2010.
Departamentos Casos Dif2006 Casos Dif2010
AMAZONAS
6
-3.18%
6
-13.87%
ANCASH
14
-3.75%
13
-16.11%
APURIMAC
4
-9.07%
6
-15.33%
AREQUIPA
6
-8.08%
7
-6.09%
AYACUCHO
3
-4.44%
7
-10.20%
CAJAMARCA
12
-7.83%
8
-10.28%
CUSCO
12
-6.79%
4
-6.46%
HUANCAVELICA
5
-2.90%
4
-1.62%
HUANUCO
4 -10.74%
6
-7.35%
ICA
3
-7.52%
4
-7.46%
JUNIN
2 -22.19%
7
-5.73%
LA LIBERTAD
6
-6.89%
7
-10.21%
LAMBAYEQUE
2
-8.41%
3
2.02%
LIMA
10
-2.41%
6
-5.18%
LORETO
4
-3.41%
5
-13.09%
MADRE DE
DIOS
0
0.00%
3
-11.76%
MOQUEGUA
2 -10.09%
1
1.63%
PASCO
2
-6.00%
1
-14.85%
PIURA
5
4.01%
6
-7.92%
PUNO
5
-6.16%
5
-5.82%
SAN MARTIN
5
-3.22%
8
-15.55%
TACNA
4 -10.52%
2
-16.05%
TUMBES
1
2.78%
2
-12.68%
UCAYALI
4 -18.77%
4
-6.42%
Total general
121
-6.10% 125 -0.0977408
Fuente: JNE- INFOGOB
Elaboración propia
17
“Doble Incumbencia”
Con la finalidad de confirmar el patrón, hemos analizado los casos que llamamos
“doble incumbencia”, es decir aquellos casos en los cuales el incumbente para el 2006,
gana las elecciones y se lanza nuevamente en las elecciones del 2010.
En el nivel provincial solo se han presentado 21 casos de doble incumbencia, en tanto
que en el distrital 16912. El Cuadro 5 y Gráfico 3, confirman la tendencia: si bien en
promedio los doble incumbentes lograron una ventaja para el 2006, para la elección del
2010 la caída fue bastante fuerte: casi 11% en el nivel provincial y 9% en el distrital.
Además, la caída se mantine cuando comparamos los resultados del 2010 con los del
2002; es decir, estos candidatos perdieron varios puntos más, excediendo lo ganado en
el 2006.
Cuadro 5: Resultados de doble incumbencia
Provincial
Distrital
Incumbentes Incumbentes Incumbentes
N° de Casos 2006-2002
2010-2006
2010-2002
21
7.04%
-10.70%
-5.78%
169
6.02%
-8.92%
-2.02%
Fuente: JNE- INFOGOB
Elaboración propia
Gráfico 3: Líneas de tendencia de los porcentajes obtenidos por el “doble incumbente”
Fuente: JNE- INFOGOB
Elaboración propia
12
169 es un número bajo comparados con los casi mil casos registrados a nivel nacional para el 2006.
18
Incumbente exitoso:
Lo que se ha analizado es el fenómeno de la incumbencia con la finalidad de poder
despejar la duda si realmente existe una ventaja o no del incumbente para el caso
peruano. Aunque los resultados muestran un patrón consistente con respecto a una
desventaja en la condición de incumbente, es preciso hacer una distinción entre los
incumbentes exitosos y lo no exitosos, entendiendo por los primeros a aquellos que
logran la reelección.
En el Cuadro 6 podemos apreciar que la mayoría de incumbentes pertenecen al grupo
de los NO exitosos, tanto en el ámbito distrital como en el provincial.
Cuadro 6 : Incumbentes exitosos vs. Incumbentes No exitosos.
Distrital:
Incumbentes Incumbentes Incumbentes
2006
2010
2006-2010
Exitosos
366
329
62
No exitosos
640
587
107
1009
916
169
Provincial:
Incumbentes Incumbentes Incumbentes
2006
2010
2006-2010
Exitosos
27
34
14
No exitosos
94
91
7
121
125
21
Fuente: JNE- INFOGOB
Elaboración propia
Si analizamos la ventaja del incumbente como la hemos definido en este trabajo,
podemos encontrar que el patrón es distinto para el grupo de incumbentes exitosos.
Como se puede apreciar en el Cuadro 7, si tomamos solo a los incumbentes exitosos la
diferencia (p) se torna positiva. Sin embargo estas diferencias se reducen de una
elección a otra, confirmando la tendencia encontrada (negativa).
19
En el Cuadro 8 comparamos la votaciones de los electos según tipo, incumbentes y no
incumbentes, y encontramos que los reelectos (incumbentes exitosos) obtienen en
promedio mayor votación que los no incumbentes. Una posible causa de este
comportamiento podría estar determinado por los efectos que genera la presencia del
incumbente sobre el sistema político; sin embargo esta pregunta escapa al objetivo del
presente trabajo.
Cuadro 7: Ventaja del incumbente exitoso (p)
Distrital
Provincial
2006
4.50%
5.35%
2010
2.35%
-1.45%
Fuente: JNE- INFOGOB
Elaboración propia
Cuadro 8: Promedio de Votos obtenidos por los alcaldes electos, según tipo
PROVINCIAL:
2006
Doble incumbente
Incumbente
No incumbente
35.48%
29.09%
2010
33.13%
30.37%
29.79%
DISTRITAL:
2006
Doble incumbente
Incumbente
No incumbente
39.67%
33.11%
2010
42.75%
40.17%
34.8%
Fuente: JNE- INFOGOB
Elaboración propia
Conclusiones
Los hallazgos en el ámbito subnacional sugieren una consistente desventaja para los
incumbentes quienes, tanto en las elecciones distritales como en las provinciales,
pierden el respaldo de la ciudadanía respecto de la elección previa, en la que no
gozaban de los beneficios propuestos por la teoría, tales como el reconocimiento,
financiamiento, poder de amedrentamiento, entre otros.
Los resultados para el caso peruano se condicen con los últimos estudios desarrollados
para medir la ventaja de los incumbentes en sistemas políticos y de partidos menos
consolidados, entre los que se citan diversos países de Latinoamérica, Asia y África.
20
Esta podría resultar una explicación pausible de las marcadas diferencias entre este
grupo de países y los hallazgos ampliamente documentados para el caso de Estados
Unidos, en el que se ha probado una creciente ventaja para los incumbentes en los
diferentes niveles de representación nacional y subnacional.
Si bien se muestran resultados consistentes en los niveles distrital y provincial para
ambos años de estudio, es preciso destacar la marcada diferencia establecida por el
grupo de “incumbentes exitosos” quienes no solo mantuvieron altos márgenes de
ventaja sino que, en gran proporción, lograron la reelección. El análisis desarrollado en
este espacio revela, sin embargo, que la ventaja obtenida por los incumbentes exitosos
no tiene relación con el hecho de haber ocupado el cargo con anterioridad
(incumbencia) y que la fuente de ventaja debe ser atribuida a otras variables.
A ello se debe que en la segunda búsqueda de la reelección los “doble incumbentes”
muestren una caída tan grande en sus porcentajes de votos válidos, corroborando que
sus márgenes de victoria previos (por los cuales fueron reelectos) no tuvieron mayor
relación con la variable propuesta.
Esperamos que esta investigación encuentre espacios para su ampliación hacia otros
niveles de gobierno y distintos cargos de elección popular. De otro lado, estos primeros
hallazgos dejan abiertas algunas preguntas de investigación que de seguro
despertaran el interés de otros investigadores a fin de corroborar, profundizar y ampliar
el debate en relación a los hallazgos aquí presentados.
21
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22
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