Despido por causa justificada - Ministerio de Trabajo y Promoción

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DESPIDO POR CAUSA JUSTIFICADA
 Despido por causa justificada: apropiación de bienes de la empresa
Se despide al trabajador por haberse acreditado fehacientemente la
sustracción de dinero configurándose de esta forma la falta grave prevista en el
artículo 25° inciso c) del D.S. N° 003-97-TR. Cabe resaltar que no importará la
cantidad de dinero objeto de la apropiación indebida, por parte del trabajador,
puesto que en cualquier caso dicha acción resulta reprobable.
Expediente N° 02426-2009-PA/TC
24 de setiembre de 2009.
EXP. N.° 02426-2009-PA/TC
LA LIBERTAD
VALERIO ARTURO
MONTOYA CANCINO
SENTENCIA DEL TRIBUNAL CONSTITUCIONAL
En Lima, a los 24 días del mes de setiembre de 2009, la Sala Primera del Tribunal
Constitucional, integrada por los Magistrados Landa Arroyo, Calle Hayen y Álvarez Miranda, pronuncia
la siguiente sentencia
ASUNTO
El recurso de agravio constitucional interpuesto por don Valerio Arturo Montoya Cancino contra
la sentencia expedida por la Segunda Sala Civil de la Corte Superior de Justicia de La Libertad, de fojas
255, de fecha 20 de enero de 2009, que declaró infundada la demanda de autos
ANTECEDENTES
Con fecha 28 de enero de 2008, el demandante interpuso demanda de amparo contra la
Cooperativa de Ahorro y Crédito León XIII de Trujillo, solicitando se disponga su reposición laboral en
el cargo que venía desempeñando. Refiere que ingresó a la cooperativa en enero de 1976, no obstante lo
cual fue despedido el 19 de diciembre de 2007, por la comisión de una supuesta falta grave consistente en
la apropiación indebida de S/. 30.00 (treinta y 00/100 nuevos soles), lo cual a criterio del demandante y
conforme a las circunstancias concretas del caso, resulta desproporcionado y constituye un pretexto para
cesarlo de su puesto de trabajo, toda vez que en fecha previa habría sido solicitada su renuncia voluntaria,
lo que habría motivado el despido.
La entidad demandada contestó la demanda señalando que en el caso de autos el demandante
había expresamente señalado que tomó el dinero en cuestión ante una urgencia familiar y que lo repuso el
día lunes, por lo que la falta estaba plenamente acreditada.
Mediante resolución del 30 de setiembre de 2008, el Quinto Juzgado Civil de Trujillo declaró
infundada la demanda por considerar que en el caso de autos la infracción resultaba plenamente
comprobada.
La Sala confirmó la decisión del Juzgado por los mismos considerandos.
FUNDAMENTOS
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1. El objeto de la demanda es la reposición del demandante en su puesto de trabajo, toda vez que la
sanción de despido impuesta ante la apropiación de S/. 30.00 (treinta y 00/100 nuevos soles)
resultaría desproporcionada en atención a las circunstancias concretas del caso.
2. Al respecto, cabe mencionar que del material probatorio incorporado por las partes a los autos, se
advierte que la emplazada ha cumplido con el procedimiento previsto en el artículo 31º del Decreto
Supremo Nº 003-97-TR (Ley de Productividad y Competitividad Laboral) para proceder al despido
del trabajador.
3. Por otro lado, este Tribunal considera que de conformidad con el Arqueo de Caja de fecha 10 de
diciembre de 2007, obrante a fojas 85 de autos, el cual fue suscrito por el Auditor, el Jefe de
Operaciones y el propio demandante, se acredita fehacientemente la sustracción del dinero por parte
del recurrente, configurándose de esta manera la falta grave prevista en el art. 25º, inc. c), del Decreto
Supremo Nº 003-97-TR), no importando la cantidad de dinero objeto de apropiación indebida, puesto
que en cualquier caso dicha acción resulta reprobable.
Por estos fundamentos, el Tribunal Constitucional, con la autoridad que le confiere la Constitución
Política del Perú
HA RESUELTO
Declarar INFUNDADA la demanda.
Publíquese y notifíquese.
SS.
LANDA ARROYO
CALLE HAYEN
ÁLVAREZ MIRANDA
 Despido por causa justificada: estado de embriaguez del trabajador
De la lectura del artículo 25° inciso e) del D.S. N° 003-97-TR se desprende en
primer lugar, cuando el trabajador asiste a su centro de trabajo a realizar sus
labores reiteradamente en estado de embriaguez, y en segundo lugar, cuando
por la naturaleza de la función o del trabajo que realiza el trabajador tal hecho
revista excepcional gravedad. En ese sentido, la Municipalidad no ha respetado
los principios de razonabilidad y proporcionalidad toda vez que no tuvo en
cuenta el Reglamento Interno de Trabajo que dispone que las sanciones
disciplinarias de amonestación verbal o escrita, suspensión en sus labores o
despido, se aplicarán en función de la gravedad de la falta cometida, la
categoría, la antigüedad y los antecedentes disciplinarios del trabajador. En ese
sentido concluye que la sanción impuesta al trabajador (el despido) no fue la
más adecuada e idónea pues la emplazada podía haberle impuesto cualquiera
de las otras sanciones disciplinarias ya comentadas.
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Finaliza su razonamiento concluyendo que no se ha vulnerado el derecho a la
libertad sindical dado que para imponer la carga de la prueba al empleador
(sobre dicha causa de despido nulo), el trabajador debe previamente aportar un
indicio razonable que indique que su despido se origina a consecuencia de su
mera condición de afiliado a un sindicato o a su participación en actividades
sindicales.
Expediente N° 03169-2006-PA/TC
10 de octubre de 2008
EXP. N.° 03169-2006-PA/TC
LIMA
PABLO CAYO
MENDOZA
SENTENCIA DEL TRIBUNAL CONSTITUCIONAL
En Lima, a los 10 días del mes de octubre de 2008, el Pleno del Tribunal Constitucional,
integrada por los magistrados Mesía Ramírez, Vergara Gotelli, Beaumont Callirgos, Calle Hayen y Eto
Cruz, pronuncia la siguiente sentencia, con el voto singular de los magistrados Landa Arroyo y Álvarez
Miranda, que se adjunta
ASUNTO
El recurso de agravio constitucional interpuesto por don Pablo Cayo Mendoza contra la sentencia
de la Quinta Sala Civil de la Corte Superior de Justicia de Lima, de fojas 327, su fecha 25 de julio de
2005, que declaró infundada la demanda de autos; y
ANTECEDENTES
Con fecha 4 de junio de 2004 el recurrente interpone demanda de amparo contra el Alcalde, el
Jefe de Personal y el Director de Servicios Comunales de la Municipalidad Distrital de Chorrillos
solicitando que se declare inaplicable la Carta N.º 034-UPER-MDCH, de fecha 17 de mayo de 2004,
mediante la cual se le comunicó la imputación de la falta grave prevista en el inciso e) del artículo 25.°
del Decreto Supremo N.° 003-97-TR y se le concedió el plazo de 6 días para que efectúe su descargo.
Alega que con la carta cuestionada se ha afectado el principio de legalidad porque no ha cometido la falta
grave imputada, pues el día 9 de mayo de 2004 no concurrió a laborar en estado de ebriedad, y sus
derechos al debido proceso y a la libertad sindical debido a que el informe en que se sustenta la carta
cuestionada no le ha sido puesto en su conocimiento para que pudiera ejercer su derecho de defensa y
también porque la carta cuestionada es una represalia por su afiliación al Sindicato de Trabajadores
Municipales de Chorrillos.
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Los emplazados separadamente contestan la demanda y en forma coincidente manifiestan que el
demandante fue despedido el día 4 de junio de 2004 por haber incurrido en la comisión de la falta grave
prevista en el inciso e) del artículo 25.° del Decreto Supremo N.° 003-97-TR, toda vez que el día 9 de
mayo de 2004 concurrió a laborar con síntomas de encontrarse en estado de ebriedad, lo cual quedo
corroborado ante su negativa de que se le efectúe el dosaje etílico ante la Comisaría de Chorrillos de la
Policía Nacional del Perú. Asimismo señalan que el despido del demandante no ha sido una represalia por
su condición de afiliado al Sindicato de Trabajadores Municipales de Chorrillos.
El Quincuagésimo Primer Juzgado Especializado en lo Civil de Lima con fecha 30 de junio de
2004, declara infundada la demanda por considerar que la pretensión del demandante debe ser dilucidada
en la vía ordinaria y no a través del proceso de amparo, pues se requiere la actuación de medios
probatorios para determinar si el demandante cometió o no la falta grave que se le imputa.
La recurrida confirma la apelada por estimar que el demandante al haberse negado a pasar el
dosaje etílico ante la Comisaría de Chorrillos no pudo demostrar que no haya concurrido a trabajar en
estado de embriaguez, por lo que su conducta se encuentra comprendida en la falta grave prevista en el
inciso e) del artículo 25.º del Decreto Supremo N.º 003-97-TR; y porque en autos no se encuentra
probado que su despido haya sido como consecuencia de su afiliación al Sindicato de Trabajadores
Municipales de Chorrillos.
FUNDAMENTOS
§ Procedencia de la demanda
1.
En el presente caso, aún cuando el recurrente haya solicitado que se declare inaplicable la Carta N.º
034-UPER-MDCH del 17 de mayo de 2004, mediante la cual se le comunicó la imputación de la
falta grave prevista en el inciso e) del artículo 25.º del Decreto Supremo N.º 003-97-TR, lo cierto es
que mediante la Carta N.º 039-UPER-MDCH del 2 de junio del citado año, se le comunicó su
despido por haber incurrido en la falta grave prevista en el inciso e) del artículo 25.° del Decreto
Supremo N.° 003-97-TR, por lo que es esta última carta la que debe considerarse como el acto
reclamado como lesivo a los derechos constitucionales del demandante.
2.
Por ello y en atención a los criterios de procedibilidad de las demandas de amparo relativas a
materia laboral individual privada, establecidos en los fundamentos 7 a 20 de la STC N.º 0206-2005PA/TC, que constituyen precedente, este Tribunal considera que en el presente caso corresponde
evaluar si el demandante ha sido objeto de un despido fraudulento o de un despido nulo, conforme
alega en su demanda.
§ Delimitación de la controversia
3.
El demandante en su recurso de apelación obrante de fojas 277 a 285 alega que las cartas
cuestionadas han vulnerado: a) el principio de legalidad porque considera que no ha incurrido en la
infracción de los deberes esenciales del contrato, de tal manera que haga irrazonable la subsistencia
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de la relación laboral, b) su derecho al debido proceso porque no se puso en su conocimiento los
Informes N.os 270-DSC-MDCH-2004 y 019-04.DLP-DSCC-MDCH, y c) su derecho a la libertad
sindical porque considera que su despido se ha efectuado como represalia a su afiliación al Sindicato
de Trabajadores Municipales de Chorrillos y por participar en las actividades sindicales de dicho
organismo gremial.
4.
Delimitado así el objeto de la demanda de amparo, nuestro enjuiciamiento debe centrarse en
determinar si el demandante al haber sido despedido ha sido objeto de una conducta contraria al
principio de legalidad y que vulnera sus derechos fundamentales al debido proceso y a la libertad
sindical.
5.
Para ello es preciso recordar que este Tribunal en la STC 0976-2001-AA/TC ha establecido que el
despido nulo se produce cuando se despide al trabajador por su mera condición de afiliado a un
sindicato o por su participación en actividades sindicales; y el despido fraudulento se produce cuando
se le imputa al trabajador hechos notoriamente inexistentes, falsos o imaginarios o se le atribuye una
falta no prevista legalmente. Ello debido a que si se prueban los hechos alegados por el demandante,
la conducta de la municipalidad emplazada pueden encuadrarse dentro de cualquiera de las dos
modalidades de despidos antes descritos.
§ La afectación del principio de legalidad y el derecho al debido proceso
6.
A tal efecto es preciso tener presente, como ha puesto de manifiesto este Tribunal a partir de la STC
0010-2002-AI/TC, que el principio de legalidad exige que las conductas prohibidas estén claramente
delimitadas por la ley, prohibiéndose tanto la aplicación por analogía, como también el uso de
cláusulas generales e indeterminadas en la tipificación de las prohibiciones.
Ahora bien, en el ámbito disciplinario laboral, el principio de legalidad se manifiesta o concretiza
mediante el subprincipio de tipicidad o taxatividad, que impone que las conductas prohibidas
(entiéndase faltas laborales) que conllevan sanciones de índole laboral estén redactadas con un nivel
de precisión suficiente que permita a cualquier trabajador de formación básica comprender sin
dificultad lo que se está proscribiendo, bajo amenaza de imponerse alguna sanción disciplinaria
prevista por la ley.
7.
Al respecto debe señalarse que de la lectura de las Cartas N.º 034-UPER-MDCH y 039-UPERMDCH se desprende que la conducta imputada al demandante como falta grave se encontraría
tipificada en el inciso e) del artículo 25.° del Decreto Supremo N.° 003-97-TR y en el artículo 87º del
Reglamento Interno de Trabajo del Personal Obrero de la Municipalidad de Chorrillos.
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En ese sentido, para determinar si la sanción impuesta ha vulnerado el principio de legalidad y en
particular el subprincipio de taxatividad, corresponde a este Tribunal analizar si las antes citadas
disposiciones normativas resultan genéricas, indeterminadas e imprecisas.
8.
Para ello es preciso señalar que el inciso e) del artículo 25.º del Decreto Supremo N.º 003-97-TR
considera como falta grave “La concurrencia reiterada en estado de embriaguez o bajo influencia de
drogas o sustancias estupefacientes, y aunque no sea reiterada cuando por la naturaleza de la función
o del trabajo revista excepcional gravedad. La autoridad policial prestará su concurso para coadyuvar
en la verificación de tales hechos; la negativa del trabajador a someterse a la prueba correspondiente
se considerará como reconocimiento de dicho estado, lo que se hará constar en el atestado policial
respectivo”.
Por su parte el artículo 87º del Reglamento Interno de Trabajo del Personal Obrero de la
Municipalidad de Chorrillos, obrante de fojas 92 a 109, establece que constituyen faltas laborales,
entre otras, el “presentarse a sus labores en estado de embriaguez o bajo efectos de narcóticos”.
9.
Analizadas la citadas normas se debe concluir que en el presente caso no se ha vulnerado el
principio de legalidad, pues la falta imputada al demandante se encuentra previamente determinada
en la ley (lex scripta), la cual es anterior al hecho sancionado (lex praevia), y describe un supuesto de
hecho estrictamente determinado (lex certa). Asimismo este Tribunal considera que las dos
disposiciones citadas definen de manera precisa y cierta la conducta que se considera como falta
laboral, razón por la que tampoco se vulnera el subprincipio de tipicidad o taxatividad.
10. Por otro lado, de la lectura del inciso e) del artículo 25.º del Decreto Supremo N.º 003-97-TR se
desprende que esta norma, respecto al estado de embriaguez o toxicomanía en que puede incurrir el
trabajador, refiere que se comete falta grave, en primer lugar, cuando el trabajador asiste a su centro
de trabajo a realizar sus labores reiteradamente en estado de embriaguez o bajo el influjo de drogas o
sustancias estupefacientes; y en segundo lugar, cuando por la naturaleza de la función o del trabajo
que realiza el trabajador tal hecho revista excepcional gravedad.
11. De la Carta N.º 034-UPER-MDCH se desprende que la falta grave imputada al demandante
consistiría en que el día 9 de mayo de 2004 habría asistido a su centro de trabajo a laborar con
evidentes síntomas de ebriedad, lo cual a criterio de la municipalidad quedó corroborado con la
negativa del trabajador a someterse al dosaje etílico ante la Comisaría de Chorrillos.
12. Sobre el particular debe tenerse presente que el demandante en su carta de descargo ha reconocido
que el día 8 de mayo de 2004 ingirió bebidas alcohólicas y que el día siguiente, esto es el 9 de mayo
del citado año, asistió a trabajar con aliento alcohólico, más no en estado de ebriedad. En este
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sentido, en su referida comunicación señala textualmente que “habiendo concurrido al sepelio de la
madre de mi compadre espiritual, el día sábado 08.05.04; y bebido en forma moderada,
evidentemente, al día siguiente podía sentirse el aliento alcohólico” y que el día 9 de mayo de 2004
cuando se “presentó la Sra. Janet Díaz, [él se acercó] para saludarla por el día de la madre; momento
en el cual me habría sentido el aliento alcohólico”.
13. En el presente caso resulta relevante tener en cuenta que el demandante ha reconocido que se negó a
someterse al dosaje etílico ante la Comisaría de Chorrillos, porque consideraba que era evidente que
no se encontraba en estado de ebriedad. Por ello, en aplicación del inciso e) del artículo 25.º del
Decreto Supremo N.º 003-97-TR dicha negativa del demandante a someterse al dosaje etílico debe
reputarse como reconocimiento del estado de ebriedad.
14. No obstante lo señalado en el fundamento anterior, este Tribunal considera que el despido del
demandante viola el derecho constitucional al debido proceso sustantivo debido a que la
Municipalidad emplazada al momento de imponerle la sanción lo hizo en contravención de los
principios de razonabilidad y proporcionalidad, toda vez que no tuvo en cuenta lo establecido en el
artículo 83° de su propio Reglamento Interno de Trabajo, el que señala que las sanciones
disciplinarias de amonestación verbal o escrita, suspensión en sus labores o despido, se aplicarán en
función de la gravedad de la falta cometida, la categoría, la antigüedad y los antecedentes
disciplinarios del trabajador.
15. Por ello este Tribunal considera que la sanción impuesta al demandante resulta desproporcionada e
irrazonable, pues si bien conforme se ha señalado en fundamento que precede al demandante se le
puede reputar que ha incurrido en la falta grave que se le imputa, no es menos cierto que en ningún
momento ha incurrido en algún acto de violencia, injuria o faltamiento de palabra verbal o escrita en
agravio del empleador, del personal jerárquico o de otros trabajadores, ni ha ocasionado daño alguno
al patrimonio ni al acervo documentario de la Municipalidad emplazada. Siendo así y teniéndose en
cuenta que la Municipalidad, en la fundamentación de las cartas cuestionadas y durante el curso del
proceso de amparo, no ha argumentado que el demandante tenga antecedentes disciplinarios, se debe
concluir que la sanción impuesta (despido) no fue la más adecuada e idónea, pues la emplazada podía
haberle impuesto cualquiera de las otras sanciones disciplinarias ya citadas anteriormente.
16. Por otro lado debe señalarse que la falta de entrega al demandante de los Informes N. os 270-DSCMDCH-2004 y 019-04.DLP-DSCC-MDCH no ha afectado de modo alguno el ejercicio de sus
derechos de defensa y al debido proceso, pues la información contenida en ellos se reproduce en la
carta de imputación de faltas; además advertimos que su contenido es un resumen de los hechos que
sucedieron el día 9 de mayo de 2004, es decir, que no contienen ningún hecho que desconozca el
demandante y que por tal motivo no haya podido desvirtuar en su carta de descargo.
§ La afectación del derecho a la libertad sindical
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17. En cuanto a la afectación del derecho a la libertad sindical reconocido en el artículo 28°, inciso 1) de
la Constitución Política del Estado, debe señalarse que este derecho tiene como contenido la libertad
de todo trabajador para afiliarse a un sindicato; así como para el desarrollo libre de su actividad, ya
sea en el seno de la Administración Pública o de una empresa particular, en defensa y cautela de sus
intereses, a cuyo fin se articulan las representaciones de los trabajadores.
18. Igualmente el derecho a la libertad sindical tiene como contenido el poder del trabajador para que por
razones de su afiliación o actividad sindical no sufra ningún menoscabo en sus derechos
fundamentales, como puede ser la diferencia de trato carente de toda justificación objetiva y
razonable entre trabajadores sindicalizados y trabajadores no sindicalizados.
19. Por ello, cuando se alega que un despido encubre una conducta lesiva del derecho a la libertad
sindical, incumbe al empleador la carga de probar que su decisión obedece a causas reales y que no
constituye un acto de discriminación por motivos sindicales. Para imponer la carga de la prueba al
empleador, el demandante previamente debe aportar un indicio razonable que indique que su despido
se origina a consecuencia de su mera condición de afiliado a un sindicato o por su participación en
actividades sindicales.
20. En el presente caso en autos no se ha probado que el despido del demandante haya obedecido a un
acto de represalia por parte del empleador como consecuencia de su afiliación y actividad sindical,
por lo que no se ha configurado la alegada lesión del derecho a la libertad sindical.
Por estos fundamentos, el Tribunal Constitucional, en uso de las atribuciones que le confieren la
Constitución Política del Perú,
HA RESUELTO
1.
Declarar FUNDADA la demanda y en consecuencia NULA las Cartas N.os 030-UPER-MDCH y
034-UPER-MDCH.
2.
Ordenar a la Municipalidad Distrital de Chorrillos que cumpla con reponer al recurrente en su
puesto de trabajo que desempeñaba; sin perjuicio de la sanción que se estime proporcional a la
infracción laboral cometida.
Publíquese y notifíquese.
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SS.
MESÍA RAMÍREZ
VERGARA GOTELLI
BEAUMONT CALLIRGOS
CALLE HAYEN
ETO CRUZ
EXP. N.° 03169-2006-PA/TC
LIMA
PABLO CAYO
MENDOZA
VOTO SINGULAR DE LOS MAGISTRADOS LANDA ARROYO
Y ÁLVAREZ MIRANDA
Con el debido respeto por la opinión del ponente emitimos el siguiente voto por las siguientes razones:
§
1.
Delimitación del petitorio de la demanda
Del petitorio de la demanda de amparo interpuesta con fecha 4 de junio de 2004, se advierte que el
demandante solicita en sede constitucional que se declare inaplicable la Carta 034-UPER-MDCH de
fecha 17 de mayo de 2004, mediante la que se le comunicó la imputación de falta grave prevista en el
inciso e) del artículo 25.° del Decreto Supremo 003-TR, debido a que considera que se afectó el
principio de legalidad, el debido proceso y su derecho a la sindicalización.
§
Con respecto al principio de legalidad alegado por el actor
2.
El recurrente alega que en la mencionada carta, se le comunica que ha incurrido en falta grave
prevista en el inciso e) del artículo 25.° del Decreto Supremo 003-97-TR y en el artículo 87° del
Reglamento Interno de Trabajo del Personal Obrero de la Municipalidad de Chorrillos.
Sobre el particular, manifiesta que los hechos tipificados como falta carecen de fundamento alguno
constituyendo una evidente amenaza de violación a su derecho al trabajo y a no ser cesado sino por
causa justa, no resultando aplicable la imputación.
3.
En atención a lo señalado por el demandante, no puede alegarse la vulneración al principio de
legalidad, toda vez que conforme se desprende de la Carta de preaviso de despido N.° 034-UPERMDCH y la Carta de despido N.° 039-UPER-MDCH, la conducta imputada al demandante se
encuentra tipificada tanto en el inciso e) del artículo 25° del Decreto Supremo 003-97-TR, Ley de
Productividad y Competitividad Laboral, como en el artículo 87° del Reglamento Interno de Trabajo
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del Personal Obrero de la Municipalidad de Chorrillos. La primera de las normas referidas establece
expresamente que:
Artículo 25°.Falta grave es la infracción por el trabajador de los deberes esenciales que emanan del
contrato, de tal índole, que haga irrazonable la subsistencia de la relación. Son faltas
graves:
(...)
e) la concurrencia reiterada en estado de embriaguez o bajo la influencia de drogas o
sustancias estupefacientes, y aunque no sea reiterada cuando por la naturaleza de la
función o del trabajo revista excepcional gravedad. La autoridad policial prestara su
concurso para coadyuvar en la verificación de tales hechos; la negativa del trabajador
a someterse a la prueba correspondiente se considerará como reconocimiento de dicho
estado, lo que se hará constar en el atestado policial respectivo.
Igualmente, el artículo 87° del Reglamento Interno de Trabajo del Personal Obrero de la
Municipalidad de Chorrillos establece:
Artículo 87°.Constituyen faltas laborales, entre otras cosas, que darán lugar a una sanción
disciplinaria, las siguientes:
(...)
Presentarse a sus labores en estado de embriaguez o bajo efectos de narcóticos.
4.
El actor, conforme a lo expresado en su carta de descargo obrante en autos a fojas 5, reconoció
haber ingerido bebidas alcohólicas la noche anterior a su jornada laboral así como también reconoció
que el 9 de mayo de 2004 se presentó a sus labores “con aliento alcohólico”. A pesar de que el actor
no aceptó expresamente que se haya presentado a laborar el 9 de mayo de 2004 con síntomas de
embriaguez, afirmó que se negó a efectuar la prueba de dosaje etílico ante la autoridad policial, lo
que además se desprende del certificado de dosaje etílico obrante a fojas 233, el cual refiere
expresamente:
“Observaciones: El usuario se negó al examen de dosaje etílico. A la apreciación
subjetiva presenta signos de ebriedad (aliento alcohólico).
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5.
Por tanto, se configuró un reconocimiento del estado de embriaguez del trabajador con fecha 9 de
mayo de 2004, conforme al inciso e) in fine del artículo 25° del Decreto Supremo Nº 003-97-TR.
6.
Adicionalmente, no cabe sostener que la Municipalidad emplazada, al momento de imponer la
sanción, no haya actuado bajo los criterios de razonabilidad y proporcionalidad, debido a que la
conducta del actor –la negativa a someterse a una prueba de dosaje etílico, la concurrencia al centro
de labores en estado de embriaguez– implica no solo el incumplimiento de obligaciones de trabajo, la
inobservancia del Reglamento Interno de Trabajo y el quebrantamiento de la buena fe laboral, sino
resistencia a las órdenes relacionadas con las labores, conforme lo señala el inciso a) del artículo 25.°
del Decreto Supremo Nº 003-97-TR.
§
Con respecto al debido proceso alegado por el actor
7.
El actor alega que se ha vulnerado el debido proceso, toda vez que la Municipalidad emplazada no
ha puesto en conocimiento el Informe N.° 270-DSC-MDCH-2004, de fecha 13 de mayo de 2004. Sin
embargo, y tal como se observa en el informe, a fojas 209, no se ha afectado ningún derecho
relacionado al derecho de defensa y al debido proceso del recurrente, debido a que los hechos
relacionados con la imputación de la falta grave son los mismos que obran en la Carta de preaviso
N.° 034-UPER-MDCH. Por consiguiente, el actor al presentar sus descargos de la imputación sobre
falta grave ha hecho valer su derecho de defensa.
§
Con respecto a la afectación del derecho a la libertad sindical
8.
La libertad sindical, está garantizada por el artículo 28º de la Constitución, que establece:
Artículo 28º.“El Estado reconoce los derechos de sindicación, negociación colectiva y
Cautela su ejercicio democrático:
huelga.
1. Garantiza la libertad sindical.
(...).
9.
Asimismo se ha establecido que la libertad sindical no solo garantiza la protección colectiva de los
trabajadores sindicalizados, sino también reconoce una protección especial para lo dirigentes
sindicales, toda vez que estos últimos, libremente elegidos, ostentan la representación de los
trabajadores sindicalizados a fin de defender sus intereses. Consecuentemente, todo acto lesivo, no
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justificado e irrazonable, que afecte a los trabajadores sindicalizados y a sus dirigentes, y que haga
impracticable el funcionamiento del sindicato, deberá ser reparado (Cfr. 0206-2005-PA y 011242001-AA).
10. En el presente caso, el actor no es un dirigente sindical, por lo que no detenta la protección especial
que alcanza a los mismos.
11. Asimismo, consideramos que la Municipalidad emplazada al imputar al actor una falta grave por
presentarse a sus labores en estado de embriaguez y la consiguiente negativa de realizarse el examen
de dosaje etílico, no vulnera el derecho a la libertad sindical, toda vez que la falta grave cometida por
el trabajador no implica la imputación por el solo hecho de ser el trabajador afiliado o no de un
sindicato. El supuesto de hecho de la conducta sancionada es considerada como causa justa de
despido en cualquier relación laboral, en forma independiente del cargo que ostenten los trabajadores
en un sindicato.
En consecuencia, somos de la opinión que debe declararse INFUNDADA la demanda.
SS.
LANDA ARROYO
ÁLVAREZ MIRANDA
 Principio de Buena fe y entrega de información falsa al empleador
Se determina la configuración de dos faltas graves previstas en el artículo 25°
incisos a) y d), cuando se configura un supuesto que vulnera la buena fe
laboral y la inobservancia del Reglamento Interno de Trabajo, así como la
información falsa otorgada por el trabajador al empleador, con la intención de
obtener una ventaja. En el caso concreto queda acreditado que el trabajador
proporcionó información falsa a su empleador con la finalidad de obtener una
ventaja en la medida que percibía simultáneamente remuneración y pensión a
la vez, ambas provenientes del Estado.
Expediente N° 3388-2004-AA/TC.
17 de diciembre de 2004.
EXP. N.° 3388-2004-AA/TC
LIMA
CARLOS ALFONSO
CHIRINOS SEGURA
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SENTENCIA DEL TRIBUNAL CONSTITUCIONAL
En Arequipa, a los 17 días del mes de diciembre de 2004, la Sala Primera del Tribunal
Constitucional, con la asistencia de los magistrados Bardelli Lartirigoyen, Gonzales Ojeda y García
Toma, pronuncia la siguiente sentencia
ASUNTO
Recurso extraordinario interpuesto por don Carlos Alfonso Chirinos Segura contra la sentencia
de la Segunda Sala Civil de la Corte Superior de Justicia de Lima, de fojas 265, su fecha 1 de julio de
2004, que declaró infundada la acción de amparo de autos.
ANTECEDENTES
Con fecha 12 de diciembre de 2002, el recurrente interpone acción de amparo contra el Hospital
Nacional Edgardo Rebagliati Martins del Seguro Social de Salud, solicitando que se declare inaplicable la
Carta Notarial N.° 5578-GG-HNERM-ESSALUD- 2002, de fecha 10 de octubre de 2002, mediante la
cual se le comunicó su despido, y que, en consecuencia, se ordene su reposición en su centro de trabajo,
así como el pago de las remuneraciones dejadas de percibir, más costas y costos. Alega la violación de
sus derechos constitucionales a la libertad de trabajo y a la protección contra el despido arbitrario.
El emplazado contesta la demanda alegando que se despidió al actor porque, cuando se le
contrató, venía percibiendo pensión de jubilación, cosa que negó en sus declaraciones juradas, siendo que
la percepción de doble remuneración o pensión por parte de un trabajador está expresamente prohibida
por el inciso ñ) del artículo 20° del Reglamento Interno de Trabajo para los trabajadores comprendidos en
el régimen laboral de la actividad privada de EsSalud; agregando que la inobservancia del Reglamento
Interno de Trabajo y la información falsa que proporcionó el demandante con la intención de obtener una
ventaja constituyen las causas justificadas de su despido, según el artículo 25° del Decreto Supremo N.°
003-97-TR.
El Vigésimo Tercer Juzgado Especializado en lo Civil de Lima, con fecha 4 de julio de 2003,
declaró fundada la demanda, por considerar que al recurrente, dado que no tiene la calidad de funcionario
público, no le es aplicable la prohibición establecida por el artículo 40° de la Constitución Política.
La recurrida, revocando la apelada, declaró infundada la demanda, por estimar que de las
declaraciones juradas que obran en autos, se aprecia que el accionante juró que no percibía pensión
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proveniente de servicios prestado para el Estado, cuando en realidad venía cobrando su pensión de
jubilación.
FUNDAMENTOS
1.
La demanda tiene por objeto que se deje sin efecto legal la Carta Notarial N.° 5578-GGHNERM-ESSALUD-2002, de fecha 10 de octubre de 2002, mediante la cual se comunicó al
demandante su despido por haber incurrido en las faltas graves previstas en los incisos a) y d) el
artículo 25° del Decreto Supremo N.° 003-97-TR.
2.
Es conveniente reiterar que, en el presente caso, este Tribunal no realiza la calificación del
despido laboral en los términos establecidos por el artículo 34° del Decreto Supremo N.° 003-97-TR,
para determinar si procede la reincorporación del demandante o el pago de una indemnización, sino
que evalúa si el despido lesiona, o no, algún derecho fundamental; por lo que, en caso ello se
constate, deberá pronunciarse conforme al efecto restitutorio propio de las acciones de garantía,
según lo prescrito por el artículo 1º de la Ley N.° 23506 (vigente en el momento de ocurridos los
hechos).
3.
Debe tenerse en cuenta que el artículo 22° del Decreto Supremo N.° 003-97-TR señala que para
despedir a un trabajador sujeto al régimen de la actividad privada, que labore cuatro o más horas
diarias para un mismo empleador, es indispensable la existencia de una causa justa contemplada en la
ley y debidamente comprobada. Por su parte, los artículos 23° a 25° enumeran taxativamente las
causas justas de despido relacionadas, respectivamente, con la capacidad y la conducta de trabajador.
4.
De acuerdo con lo previsto por el artículo 31° del Decreto Supremo N.° 003-97-TR, el
empleador no podrá despedir a un trabajador por causa relacionada con su conducta laboral, sin antes
otorgarle por escrito un plazo razonable no menor de seis días naturales para que pueda defenderse
por escrito de los cargos que se le formule; es decir, el despido se inicia con una carta de imputación
de cargos para que el trabajador pueda ejercer su derecho de defensa, efectuando su descargo en la
forma que considere conveniente a su derecho, tal como ha sucedido en el caso de autos, pues a fojas
11 obra la Carta de Imputaciones, y a fojas 12 obra la Carta de Descargo de las mismas, por lo que en
este caso no se evidencia la supuesta vulneración de los derechos constitucionales de defensa y al
debido proceso.
5.
Por otra parte, cabe acotar que la existencia de una relación laboral genera un conjunto de
obligaciones recíprocas entre empleador y trabajador, y en lo que se refiere al trabajador, impone que
se desarrollen conforme a las reglas de la buena fe laboral, hasta el punto que la transgresión de este
deber se tipifica como una falta grave (artículo 25°, inciso “a” del Decreto Supremo N.° 003-97-TR),
lo cual constituye una de las causas justas de despido relacionada con la conducta del trabajador
(artículo 24°, inciso “a” de dicha norma laboral).
Asimismo, entre las causas justas de despido relacionadas con la conducta del trabajador se tienen la
inobservancia del Reglamento Interno de Trabajo y la información falsa que el trabajador
proporcione al empleador con la intención de obtener una ventaja, según lo previsto por los incisos a)
y d) del artículo 25° del Decreto Supremo N.° 003-97-TR.
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6.
De la Carta de Imputaciones y de Despido se aprecia que la falta grave atribuida al recurrente se
sustenta en el hecho de que suscribió “(...) al momento de su contratación (...) una declaración jurada
en la que manifiesta no percibir pensión de otra entidad del Estado, situación que sería contradictoria
a lo informado por la Policía Nacional del Perú"; contraviniendo con tal hecho lo dispuesto por el
inciso ñ) del artículo 20° del Reglamento Interno de Trabajo para los trabajadores comprendidos en
el régimen laboral de la actividad privada de EsSalud, que establece que está expresamente
prohibido a los trabajadores percibir doble remuneración o pensión, salvo aquellos casos permitidos
por ley.
7.
Sobre el particular, debe tenerse en cuenta que el actor, en sus declaraciones juradas de fechas
22 y 27 de diciembre de 1999, que obran de fojas 77 a 78, declaró que no percibía pensión
proveniente de servicios prestados al Estado, cuando en realidad sí cobraba su pensión de jubilación;
por lo tanto, ha quedado acreditado que el recurrente proporcionó información falsa a su empleador
con la intención de obtener una ventaja económica, toda vez que percibía simultáneamente su
pensión de jubilación y su remuneración por los servicios que prestaba al Estado; además, debe
agregarse que el demandante conocía la prohibición legal de percibir simultáneamente remuneración
y pensión, pues del acta de conocimiento que obra a fojas 18, se aprecia que tenía pleno
conocimiento de que, si realizaba cualquier actividad remunerada, tenía que elegir necesariamente
entre la percepción de su pensión o su remuneración. En consecuencia, no habiéndose acreditado la
vulneración de los derechos constitucionales alegados, la demanda carece de sustento.
Por los fundamentos expuestos, el Tribunal Constitucional, con la autoridad que le confiere la
Constitución Política del Perú
HA RESUELTO
Declarar INFUNDADA la demanda de acción de amparo.
Publíquese y notifíquese.
SS.
BARDELLI LARTIRIGOYEN
GONZALES OJEDA
GARCÍA TOMA
Despido por falta grave y certificados de salud del trabajador.
En el caso en concreto se verifica el caso de una trabajadora que fue despedida bajo
el argumento de la vulneración al principio de buena fe laboral y la apropiación de
bienes de la empresa dado que la trabajadora no presentó los certificados médicos de
incapacidad temporal para el trabajo (CITT) por consiguiente el empleador no pudo
obtener el reembolso de los subsidios por esa razón. “Cabe resaltar que, en este
caso, la entrega del CITT no tenía como finalidad justificar las inasistencias de la
demandante al centro de labores, ya que estas se encontraban plenamente
justificadas por los Informes Médicos (…), sino que fueron requeridos [de conformidad
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con las normas administrativas de EsSalud para el trámite de subsidios por
incapacidad temporal. En consecuencia, en todo caso, si existiese incumplimiento de
este requisito, ello tampoco puede implicar la configuración de una falta laboral que
conlleve como sanción el despido de un trabajador”. En ese sentido se considera que
no “se habría configurado la falta grave Incumplimiento de obligaciones laborales que
implica el quebrantamiento de la buena fe laboral, ya que la entrega del CITT no
constituye una obligación laboral inherente al cargo o las funciones que desempeñaba
la demandante. Más aún, debe tenerse en cuenta que el artículo 25 del Decreto
Supremo Nº 003-97-TR establece que: “La falta grave es la infracción por el trabajador
de los deberes esenciales que emanan del contrato, de tal índole que haga irrazonable
la subsistencia de la relación”, lo que no ha sucedido en el presente caso.
Del mismo modo, se refiere a la imputación de de apropiación de bienes del
empleador de la siguiente forma: “no ha existido apropiación alguna por parte de la
demandante, ya que el dinero que se considera habría sido materia de apropiación fue
voluntariamente abonado por la empleadora a la trabajadora, quien se encontraba con
incapacidad temporal para el trabajo, con vínculo laboral vigente, por tanto, se
encontraban subsistentes las obligaciones que emanan de todo contrato de trabajo;
siendo así, no se ha configurado la falta grave imputada”.
Expediente N° 5185-2009-PA/TC
21 de mayo de 2010
EXP. N.° 5185-2009-PA/TC
LIMA
AÍDA DEL CARMEN
ESCUDERO VIGIL
RAZÓN DE RELATORÍA
Vista la causa 05185-2009-PA/TC por la Sala Primera del Tribunal Constitucional y habiéndose
producido discordia entre los magistrados que la integran, Landa Arroyo, Beaumont Callirgos y
Calle Hayen, se ha llamado para dirimirla al magistrado Eto Cruz, quien se ha adherido al voto
de los magistrados Beaumont Callirgos y Calle Hayen, con lo cual se ha alcanzado mayoría.
SENTENCIA DEL TRIBUNAL CONSTITUCIONAL
En Lima, a los 21 días del mes de mayo de 2010, la Sala Primera del Tribunal
Constitucional, integrada por los magistrados Landa Arroyo, Beaumont Callirgos y Calle
Hayen, pronuncia la siguiente sentencia
ASUNTO
El recurso de agravio constitucional interpuesto por doña Aída del Carmen Escudero
Vigil contra la resolución expedida por la Quinta Sala Civil de la Corte Superior de Justicia de
Lima, de fojas 159, su fecha 2 de julio del 2009, que declaró improcedente la demanda de autos.
ANTECEDENTES
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Con fecha 6 de enero del 2009, la recurrente interpone demanda de amparo contra
Transamerican Airlines S.A. (TACA PERÚ), solicitando que se deje sin efecto el despido
fraudulento de que ha sido víctima; y que, por consiguiente, se la reponga en su puesto de
trabajo con las remuneraciones y beneficios que venía percibiendo. Manifiesta que trabajó para
TACA PERÚ desde agosto de 1999 como Tripulante de Cabina, hasta que mediante carta de
notarial de fecha 30 de octubre de 2008 se le imputaron faltas graves; a saber: incumplimiento
grave de sus obligaciones de trabajo, lo que supone el quebrantamiento de la buena fe laboral;
reiterada resistencia a las órdenes relacionadas con su labor, y la apropiación de bienes de su
empleador, aduciéndose que no cumplió con presentar Certificados de Incapacidad Temporal
para el Trabajo para que su empleadora realice el trámite de reembolso de subsidios de EsSalud,
que dicho incumplimiento ha ocasionado que la empleadora no pueda recuperar los subsidios
pagados a la demandante, y que la demandante se ha apropiado de los abonos por subsidio
otorgado, al haber imposibilitado su reconocimiento por EsSalud y no haberlo devuelto cuando
le fue solicitado. La demandante manifiesta que dichas imputaciones son falsas, y que con estos
hechos no se han configurado las faltas graves imputadas, puesto que se refieren al trámite del
subsidio de EsSalud y no a una falta laboral; agrega que no se ha analizado adecuadamente los
fundamentos de su descargo.
El Sexagésimo Primer Juzgado Civil de Lima ha rechazado liminarmente la demanda
por considerar que existe una vía procedimental específica, igualmente satisfactoria, para la
protección del derecho constitucional vulnerado, conforme lo establece el inciso 2) del artículo
5º del Código Procesal Constitucional.
La recurrida, confirmando la apelada, declaró improcedente la demanda por estimar
que, de acuerdo a lo establecido en los fundamentos 19 y 20 de la STC 0206-2005-PA/TC “(…)
los actos de hostilidad y aquellos derivados del cuestionamiento y calificación del despido
fundado en causa justa que se refieran a hechos controvertidos (…) no serán tramitados en el
proceso de amparo, sino en el proceso laboral de la jurisdicción laboral ordinaria”; que, por otro
lado, debido a que la recurrente padecería de una dolencia física que no le permitiría realizar las
labores de un Tripulante de Cabina, no se podía reponerla en su puesto de trabajo, por que no se
encuentra físicamente capacitada para desempeñarlo.
FUNDAMENTOS
Delimitación del petitorio
1. La recurrente, con fecha 6 de enero de 2009, interpone demanda de amparo a fin de que se
deje sin efecto el despido fraudulento del que ha sido víctima al habérsele imputado hechos
que no constituyen faltas graves; y que en consecuencia se disponga su reincorporación en
su centro de trabajo.
Rechazo liminar injustificado
2. De autos se aprecia el rechazo liminar de la demanda por parte de los grados precedentes;
siendo así, en primer lugar, corresponde revisar la idoneidad de tales pronunciamientos.
3. Considerando los criterios de procedibilidad de las demandas de amparo en material laboral
individual privada, establecidos en los fundamentos 7 a 20 de la STC 0206-2005-PA/TC,
que constituye precedente vinculante de conformidad con lo dispuesto en el artículo VII del
Título Preliminar del Código Procesal Constitucional, en el presente caso, debe efectuarse la
verificación del alegado despido fraudulento.
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4. Subsiguientemente, ha de evaluarse si corresponde emitir pronunciamiento sobre el fondo
de la materia o si, como lo expone el artículo 20 del Código Procesal Constitucional, debe
revocarse la resolución impugnada y reponerse el trámite del proceso al estado respectivo, a
efectos de admitirse la demanda. Al respecto, tal como ya lo ha expresado este Tribunal
(cfr. 4587-2004-AA/TC), de acuerdo con los principios que inspiran los procesos
constitucionales, especialmente el principio de economía procesal y el principio de
informalidad, y en virtud de la naturaleza objetiva de los procesos de tutela de los derechos
fundamentales, se observa que resulta innecesario devolver los actuados a los
jurisdiccionales inferiores y hacer transitar nuevamente a la demandante por la vía judicial,
más aún cuando, sobre la base del material probatorio aportado al proceso, es posible emitir
pronunciamiento de fondo. Además, debe tenerse en cuenta que la parte demandada se ha
apersonado al presente proceso mediante escrito obrante a fojas 153, habiendo hecho uso de
la palabra su abogado en la vista de la causa ante la Sala Superior competente, conforme se
advierte de la constancia de fojas 158 de autos, con lo que se acredita que la parte
emplazada ejerció su derecho de defensa.
Análisis de la controversia
5. Este Tribunal, en la STC 976-2001-PA/TC, ha expresado que el despido fraudulento se
produce cuando “Se despide al trabajador con ánimo perverso y auspiciado por el engaño:
por ende, de manera contraria a la verdad y la rectitud de las relaciones laborales; aun
cuando se cumple con la imputación de una causal y los cánones procedimentales, como
sucede cuando se imputa al trabajador hechos notoriamente inexistentes, falsos o
imaginarios o, asimismo, se le atribuye una falta no prevista legalmente, vulnerando el
principio de tipicidad (…); o se produce la extinción de la relación laboral con vicio de
voluntad o mediante la "fabricación de pruebas".
6. Teniendo en cuenta el criterio jurisprudencial antes referido, corresponde evaluar si los
hechos imputados se subsumen en las faltas graves tipificadas en los incisos a) y c) del
artículo 25 del D.S. 003-97-TR, imputadas a la demandante; o si, como esta manifiesta, se
habría producido un despido fraudulento, por haberse imputado hechos falsos, que no
configuran dichas faltas graves. Para ello, resulta necesario transcribir los fundamentos más
relevantes de la Carta de Preaviso de Despido, de fecha 31 de octubre de 2008, obrante de
fojas 66, que expresa lo siguiente:
“2. ACREDITACIÓN DE LAS FALTAS GRAVES IMPUTADAS:
A partir de lo señalado, queda demostrado lo siguiente:
- Desde el 1º de junio de 2008 atendiendo a los informes médicos que nos hizo llegar
que indicaban que su condición física le impedía prestar servicios como Tripulante de
Cabina procedimos a abonarle el correspondiente subsidio por incapacidad temporal.
- Desde el 06 de agosto de 2008 nuestra empresa le viene requiriendo constantemente
que presente los CITT con la finalidad de obtener el reembolso de los subsidios
otorgados a usted, lo cual, a la fecha no se ha producido.
- Usted se ha limitado a señalar que le “resulta imposible” presentar los CITT.
Siendo así, resulta que las faltas graves antes indicadas quedan configuradas de la
siguiente manera:
- La reiterada resistencia a las órdenes relacionadas con las labores: En cuatro
oportunidades nuestra empresa la ha requerido formalmente para que cumpla con la
presentación de los CITT con la finalidad de obtener por parte de ESSALUD el
reembolso de subsidio por incapacidad temporal para el trabajo que le otorgamos
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desde el 1º de junio del presente año. Sin embargo, a la fecha, usted no ha cumplido
con dichas funciones argumentando una “imposibilidad” carente de todo sustento.
El incumplimiento grave de las obligaciones de trabajo que supone el
quebrantamiento de la buena fe laboral: el incumplimiento grave de su deber de
observar las órdenes de su empleador, causándonos con ello un serio perjuicio
económico. En efecto, su conducta nos ha ocasionado que no podamos obtener el
reconocimiento por parte de ESSALUD de la suma de S/. 11,469.72 que le
otorgamos por concepto de subsidio por incapacidad temporal. Esta situación
demuestra la mala fe de su proceder, por lo que, resulta irrazonable continuar con la
relación laboral que venimos manteniendo.
La apropiación de bienes del empleador: Usted ha percibido de la empresa la
suma de S/. 11,469.72 por concepto de subsidio de incapacidad temporal, monto
del cual se ha apropiado al habernos impedido su recuperación por parte de
ESSALUD y no haber cumplido con hacernos devolución de dicho monto a pesar
de nuestro requerimiento.”
7. Al respecto, este colegiado considera que no se ha configurado la falta grave Reiterada
resistencia a las órdenes relacionadas con las labores, debido a que, si bien, conforme se
puede apreciar de las comunicaciones de fojas 32, 35 y 60 de autos, la demandada le ha
requerido a la demandante para que presente los Certificados de Incapacidad Temporal para
el Trabajo (en adelante CITT) para que la empresa pueda tramitar la devolución de
subsidios de EsSalud, este requerimiento no podía ser cumplido por parte de la demandante,
por cuanto no tenía en su poder dichos documentos, situación que era de conocimiento de la
demandada, conforme se desprende de las comunicaciones de fojas 33, 40 y 48 de autos.
8. Cabe resaltar que, en este caso, la entrega del CITT no tenía como finalidad justificar las
inasistencias de la demandante al centro de labores, ya que estas se encontraban plenamente
justificadas por los Informes Médicos obrantes a fojas 5, 29 y 39 de autos, que dan cuenta
del desmejorado estado de salud de la demandante, sino que fueron requeridos [de
conformidad con las normas administrativas de EsSalud] para el trámite de subsidios por
incapacidad temporal. En consecuencia, en todo caso, si existiese incumplimiento de este
requisito, ello tampoco puede implicar la configuración de una falta laboral que conlleve
como sanción el despido de un trabajador.
9. Por otro lado, tampoco se habría configurado la falta grave Incumplimiento de
obligaciones laborales que implica el quebrantamiento de la buena fe laboral, ya que la
entrega del CITT no constituye una obligación laboral inherente al cargo o las funciones
que desempeñaba la demandante. Más aún, debe tenerse en cuenta que el artículo 25 del
Decreto Supremo Nº 003-97-TR establece que: “La falta grave es la infracción por el
trabajador de los deberes esenciales que emanan del contrato, de tal índole que haga
irrazonable la subsistencia de la relación”, lo que no ha sucedido en el caso materia de
autos.
10. Por otro lado, no se habría configurado la falta grave Apropiación de bienes del
empleador, ya que, conforme expresa la propia demandada en la carta obrante a fojas 64 de
autos:
“(…) usted [la demandante] no ha cumplido con presentar a la empresa los Certificados
de Incapacidad Temporal para el Trabajo (CITT ) que permitan a nuestra parte
recuperar los montos que la empresa le ha venido abonando por concepto de subsidio de
incapacidad temporal (…)” (énfasis agregado).
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De lo cual se colige que no ha existido apropiación alguna por parte de la demandante, ya
que el dinero que se considera habría sido materia de apropiación fue voluntariamente
abonado por la empleadora a la trabajadora, quien se encontraba con incapacidad temporal
para el trabajo, con vínculo laboral vigente, por tanto, se encontraban subsistentes las
obligaciones que emanan de todo contrato de trabajo; siendo así, no se ha configurado la
falta grave imputada.
11. Sentado todo lo anterior, es válido concluir que, en el presente caso, la demandante ha sido
objeto de un despido fraudulento porque los hechos imputados no están previstos
legalmente como faltas graves, y ha quedado acreditada fehacientemente la vocación
perversa o disfrazada del empleador de utilizar los acontecimientos producidos en el devenir
de la relación laboral y la desmejorada condición de salud de la demandante para cometer
un despido fraudulento. Con este proceder, la demandada ha inobservado el Principio de
Tipicidad, el cual limita la potestad de las entidades en el marco de la aplicación de
sanciones (SSTC 3901-2007-PA, 0535-2009-PA y 1182-2005-PA). Consecuentemente, esta
modalidad de despido, al ser equiparable al despido sin invocación de causa, ha lesionado
los derechos constitucionales de la demandante al trabajo, a la protección adecuada contra el
despido arbitrario y al debido proceso, razones por las cuales debe estimarse la demanda;
haciéndose hincapié en que no se ha probado fehacientemente que el despido tuvo origen en
un acto de discriminación o que constituye una represalia por el hecho de que la
demandante se afilió al Sindicato de Trabajadores de su empleadora.
12. En la medida en que, en este caso, se ha acreditado que la emplazada ha vulnerado diversos
derechos constitucionales de la demandante, corresponde, de conformidad con el artículo
56.º del Código Procesal Constitucional, ordenar a dicha entidad que asuma los costos
procesales, los cuales deberán ser liquidados en la etapa de ejecución de la presente
sentencia.
Disposiciones para la ejecución de la sentencia
13. En este caso, atendiendo a las especiales circunstancias, debido al delicado estado de salud
de la demandante, corresponde disponer medidas adicionales respecto a la forma en que se
ejecutaría la reposición, de conformidad con el numeral 4 del artículo 55 del Código
Procesal Constitucional.
14. Conforme puede observarse de los Informes Médicos obrantes a fojas 5 y 29, la demandante
se encontraría imposibilitada temporalmente para desempeñarse como Tripulante de Cabina
de la empresa demandada; en consecuencia, en salvaguarda de la salud e integridad de la
demandante, corresponde disponer la reposición de la actora en un cargo de igual o similar
categoría al que venía ocupando, que le permita desempeñarse según su capacidad, pero sin
poner en peligro su recuperación, y observando las recomendaciones médicas para su
recuperación; medida que será llevada a cabo por la entidad demandada de forma
transitoria, hasta que la demandante recupere todas sus capacidades físicas para retomar el
cargo que venía ocupando antes de la violación de sus derechos constitucionales.
Por estos fundamentos, el Tribunal Constitucional, con la autoridad que le confiere la
Constitución Política del Perú
HA RESUELTO
1. Declarar FUNDADA la demanda.
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2. Ordenar que Transamerican Airlines S.A. (TACA PERÚ) cumpla con reponer a doña Aída
del Carmen Escudero Vigil de conformidad con las disposiciones establecidas en el
fundamento 14 de la presente sentencia.
Publíquese y notifíquese.
SS.
BEAUMONT CALLIRGOS
CALLE HAYEN
ETO CRUZ
EXP. N.° 5185-2009-PA/TC
LIMA
AÍDA DEL CARMEN
ESCUDERO VIGIL
VOTO SINGULAR DEL MAGISTRADO LANDA ARROYO
Visto el recurso de agravio constitucional interpuesto por doña Aída del Carmen Escudero Vigil
contra la resolución emitida por la Quinta Sala Civil de la Corte Superior de Justicia de Lima,
que declara improcedente la demanda de autos, y con el debido respeto a mis colegas
magistrados, expreso los fundamentos de mi voto singular:
1. RESUMEN DE LOS HECHOS
1. La recurrente interpone demanda de amparo con la finalidad de que se tutele sus
derechos al trabajo, a la salud y a la no discriminación. Alega que se la ha despedido
fraudulentamente, al haberse invocado causales no previstas por la ley. Por ello, solicita
se le reponga en un puesto adecuado a su actual condición de salud.
2. De las cartas notariales incorporadas al expediente, se pueden reconstruir los hechos de
la siguiente manera: la señora Escudero sufrió un accidente el 1 de enero de 2008,
producto del cual se le otorga descanso médico por un período de seis meses. Durante
dicho período, se le siguió pagando el sueldo regular, con lo que se genera una
suspensión imperfecta del contrato de trabajo.
3. Transcurrido este tiempo, la ahora demandante presenta a su empleadora, Trans
American Airlines-Taca, el informe médico emitido por sus doctores particulares,
quienes recomiendan un cambio de actividades laborales, con una inserción progresiva,
para que se logre una mejora paulatina en la salud de la paciente.
4. La empleadora, al tomar conocimiento de la suspensión del descanso médico, ordena la
reincorporación en el centro de trabajo. En lo referido a la prescripción contenida en el
informe médico, la empleadora manifiesta no tener disponible un puesto de trabajo que
reúna las condiciones sugeridas por los médicos particulares de la recurrente.
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5. Con la finalidad de justificar las inasistencias y para solicitar a EsSalud el reembolso de
los subsidios percibidos, la empleadora pide a doña Aída Escudero que presente el
Certificado de Incapacidad Temporal para el Trabajo (CITT) para que su ausencia tenga
justificación válida. Pide que se someta al examen de la Comisión Evaluadora y
Calificadora de Médicos del hospital Rebagliati (foja 14). La empleadora separó una
cita para la Sra. Escudero, y dado que no pudo asistir, requiere finalmente que los
certificados médicos particulares sean visados por EsSalud (foja 33).
6. Ante la negativa de la demandante de cumplir con lo solicitado, la empleadora procede,
en primer término, a suspender el contrato, para luego, ante la persistencia de la
inobservancia de los pedidos, procede al despido.
2. ARGUMENTOS DE FONDO Y EVALUACIÓN DE LOS HECHOS
El principio de legalidad como garantía contra el despido arbitrario
7. Ya que la Constitución contempla, en el artículo 27, la protección del trabajador contra
el despido arbitrario, la legislación en materia laboral ha previsto garantías para
efectivizar este principio. De esta forma, en el régimen privado, la Ley de Fomento del
Empleo y el Texto Único Ordenado de la Ley de Productividad y Competitividad
Laboral (LPCL) han previsto una enumeración de supuestos que puede imputársele al
trabajador como falta grave, que es uno de los supuestos de causa justa de despido
(artículo 25 de la LPCL).
8. En atención a esta protección, de las interpretaciones del artículo 25 de la LPCL, se
excluye aquélla que extiende las causales de despido desde la prescripción general de la
calificación de falta grave como “la infracción por el trabajador de los deberes
esenciales que emanan del contrato”, señalada en el primer párrafo del mencionado
artículo, a otros supuestos no previstos en los incisos a hasta el h. De remitirse a un
supuesto distinto a los enumerados en el cuerpo legal en mención, se incurre en un
despido fraudulento. En efecto, este Tribunal ha calificado como despido fraudulento no
sólo a la invocación de causas cuyas pruebas sean manifiesta e indubitablemente falsas,
sino también en los casos en los que el empleador sustenta su despido en una causa no
prevista por la ley, tal como se señala en el fundamento 8 de la STC 0206-2005-AA.
9. La mencionada sentencia, que constituye precedente vinculante, señala al respecto que
“(…) [e]n cuanto al despido fraudulento, esto es, cuando se imputa al trabajador
hechos notoriamente inexistentes, falsos o imaginarios, o se le atribuye una falta no
prevista legalmente, sólo será procedente la vía del amparo cuando el demandante
acredite fehaciente e indubitablemente que existió fraude, pues en caso contrario, es
decir, cuando haya controversia o duda sobre los hechos, corresponderá a la vía
ordinaria laboral determinar la veracidad o falsedad de ellos”. De lo que se desprende
que la acreditación del fraude es un elemento indispensable para que el amparo sea la
vía idónea para la tutela del derecho al trabajo; mientras que la invocación de una causa
no prevista por la ley exige una evaluación en abstracto de la disposición invocada y de
los alcances de ésta a hechos concretos.
10. En efecto, la taxatividad de las causales de despido protege al trabajador de la
arbitrariedad del empleador; sin embargo, también es cierto que la calificación de los
hechos requiere un ejercicio interpretativo, distinto a la simple subsunción de éstos a los
supuestos previstos por la ley. Frases como “las obligaciones de trabajo” o “el
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quebrantamiento de la buena fe” presentan cierta indeterminación que exige hacer una
valoración de acuerdo a las circunstancias fácticas y jurídicas del caso.
La calificación de la conducta del trabajador: desobediencia e incumplimiento de
obligaciones
11. El sistema adoptado por la legislación laboral peruana, aunque señala una lista cerrada
de causales de despido, no define qué comprende las obligaciones del trabajador. Por
eso, éstas se deducen de las consecuencias de su incumplimiento, a través de normas
secundarias1[1]. Dicha situación exige la realización de una labor interpretativa para
deducir los incumplimientos en los que puede incurrir el trabajador y que se configuren
como causa justa de despido. En este sentido, otra guía de interpretación, además de la
protección contra el despido arbitrario y el consiguiente principio de legalidad en la
tipificación de las causas de despido, es el enunciado del primer párrafo del artículo 25,
que señala que “La falta grave es la infracción por el trabajador de los deberes
esenciales que emanan del contrato, de tal índole que hagan irrazonable la subsistencia
de la relación”.
12. Este último parámetro interpretativo contribuye en la labor de calificación de conductas
como faltas cuya gravedad propician el despido. En esta línea, se afirma que “el
concepto genérico acuñado en el Art. 25º de la LPCL jugará, en cada caso concreto, en
relación a la falta específica que se impute al trabajador, sin operar como cláusula de
apertura, es decir, autónomamente, sino como criterio general de interpretación”2[2]. Por
lo tanto, sin incurrir en una nueva causal de despido, la conducta de la demandante
puede ser materia de evaluación en función a los hechos acreditados en el expediente.
13. Debe aunarse a esto las consideraciones en torno al rol de todo empleador, quien tiene
las potestades reglamentarias, de variación y de dirección. En relación a esta última, la
legitimidad del cumplimiento de estos mandatos se sustenta en que tengan como
finalidad el conservar y mejorar las condiciones de producción y eficiencia, lo cual debe
repercutir en el bienestar del trabajador.
14. En tal sentido, el poder de dirección, ejercido regularmente, no debe implicar un
menoscabo o intervención injustificada en los derechos del trabajador. Así, sería
inadmisible que del mandato derive que el trabajador incurra en la realización de un
ilícito o en la lesión de derechos irrenunciables. En esta línea, afirma Cano Galán que
“éste [el trabajador] deberá cumplir las órdenes dictadas por el empresario en el
ejercicio regular de sus funciones, pudiendo, en caso contrario, ser sancionado incluso
con el despido. La desobediencia legítima –ius resistentiae- supone por el contrario la
posibilidad de que el trabajador pueda no cumplir con las órdenes empresariales, sin que
dicho incumplimiento pueda ser sancionado de manera alguna”3[3].
15. En el presente caso, hay una relación de causalidad entre la orden de presentar el CITT
y el pago a la empleada con descanso médico, por lo que su desobediencia repercute en
el cumplimiento de las obligaciones del empleador. Aunque puede explicarse la
imposibilidad física de asistir a la sesión de evaluación de la junta médica, no parece
1[1]
DE BUEN, Néstor. Derecho del Trabajo. Tomo II, México: Porrúa, 1988, p. 80.
BLANCAS BUSTAMANTE, Carlos. El despido en el Derecho Laboral peruano. Lima: Ara Editores, p. 165.
3[3]
CANO GALÁN, Yolanda. “Derechos y deberes de los trabajadores”. En: AA. VV. Temas actuales de
Derecho Laboral. Trujillo: Editora Normas Legales, 2005, p. 208.
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2[2]
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razonable la negativa y luego tardía diligencia para presentar los certificados
particulares visados por la entidad autorizada del Ministerio de Salud.
La buena fe en las relaciones laborales
16. Los alcances de la buena fe pueden ser identificados de acuerdo a los hechos ocurridos.
Si se considera que ella se exige en las relaciones que entablan las personas para un
desenvolvimiento óptimo de sus vinculaciones jurídicas, las relaciones laborales
implican más aún un actuar que no vulnere ni los derechos del trabajador ni los del
empleador. Por lo que ambas partes quedan obligadas a comportarse de conformidad no
solamente con lo expresamente señalado en el contrato de trabajo, sino también con las
actividades conexas que posibilitan o derivan de la obligación principal.
17. En función al carácter colaborador u obstructivo de la conducta de las partes, puede
identificarse razonablemente si éstas han actuado “quebrando la buena fe laboral”. En el
presente caso, a la negativa de someterse a los exámenes de la entidad competente de
EsSalud (foja 14 y siguientes), y de presentar, por tanto, el Certificado de Incapacidad
Temporal para el Trabajo (foja 32 y siguientes), se suma su posterior renuencia a
presentar los certificados particulares visados por la entidad de salud autorizada.
Aunque con posterioridad a la suspensión del contrato de trabajo, la demandante
presentó los documentos requeridos, que señalan que padece una invalidez parcial
temporal, el esperar a que ocurriera la suspensión del contrato para presentar dicho
documento evidencia la negligencia de la demandante de mantenerse en una situación
incompatible con su estado de salud –el seguir percibiendo un sueldo en vez de una
pensión de invalidez-, lo que genera un perjuicio a la empleadora.
18. En el análisis de la conducta de las partes, este Colegiado ha llegado anteriormente a
similares conclusiones en torno a la falta de diligencia de ellas. Por ejemplo, en materia
pensionaria, se ha afirmado que “la actuación de la Administración no ha sido
arbitraria, dado que fue la demandante quien no dio cumplimiento a lo dispuesto por
la ONP, concretamente no concurrió a la evaluación médica programada, y luego se
evidencia que en autos no obra ningún documento que contenga una justificación a esta
inasistencia que hubiese sido presentada a la ONP”4[4]. Si bien en el caso de autos, la
demandante presentó una justificación por no presentarse a la evaluación médica
requerida, la empleadora dio otras alternativas para subsanar su impedimento –por
ejemplo, el presentar el certificado de sus médicos particulares visado por la entidad
competente del Ministerio de Salud-. Pese a ello, la demandante persistió en no cumplir
con el pedido de la empleadora, lo cual generó, en primer término, un perjuicio
patrimonial a ésta –que consiste en haber continuado con el pago de una subvención por
descanso médico que no podía ser acreditado ante EsSalud-; por lo que esto propició
una suspensión perfecta del contrato de trabajo, es decir, se dejó de pagar los subsidios
a la demandante frente la ausencia de una contraprestación efectiva de labores (de
conformidad con el artículo 11 de la LPCL).
Prueba de incapacidad que impide el desempeño normal de las labores/ La prueba en los
procesos constitucionales y la ausencia de etapa probatoria
19. Este Tribunal ha desarrollado en su jurisprudencia el rol que desempeña la prueba en los
procesos constitucionales, tomando en cuenta la ausencia de etapa probatoria. En efecto,
se ha señalado en el fundamento jurídico 6 de la STC 4762-2007-AA que “La prueba
4[4]
STC N. º 3534-2008-AA, fundamento jurídico 9.
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en los procesos constitucionales, como en cualquier otra clase de proceso o de
procedimiento, se orienta a acreditar o a determinar la existencia o inexistencia de
hechos controvertidos o litigiosos que son relevantes para adoptar la decisión. La
prueba debe estar orientada hacia la búsqueda de decisiones que, para ser justas,
deban fundarse sobre una determinación verdadera de los hechos afirmados por las
partes en el proceso, que, después de los actos postulatorios (demanda y contestación),
resulten controvertidos y relevantes para adoptar la decisión”. Ya que en los procesos
constitucionales, lo que se afirma es la afectación o amenaza a los derechos
fundamentales, se requiere que los documentos presentados tengan una veracidad
irrefutable.
20. Si bien la empleadora no ha puesto en duda la autenticidad de los medios probatorios
presentados por la demandante, cabe precisar que los informes médicos presentados,
tanto particulares como los de EsSalud, no cuentan con un respaldo fehaciente. Y es con
la finalidad de generar convicción en el juez que se pide que los documentos
presentados sean originales, copia legalizada o fedateada, tal como en materia de prueba
de aportaciones se ha establecido como precedente vinculante (ver STC 4762-2007-AA,
fundamento jurídico 26). En el expediente del presente caso, las cartas notariales sí son
copias legalizadas, mas no así los certificados e informes médicos, lo que genera una
duda razonable en la autenticidad de éstos.
Sobre el pedido de reincorporación progresiva al centro de trabajo. El derecho al trabajo vs.
la libertad de contratar
21. Ya que los derechos fundamentales son límites a la actuación de los poderes públicos
(eficacia vertical) y a los particulares (efecto horizontal), las medidas que buscan
beneficiar un derecho fundamental en desmedro de otro deben evaluarse a la luz del
método de solución frente a colisiones de normas con estructura de principios, esto es,
el test de proporcionalidad. En el presente caso, el pedido de reincorporación progresiva
al centro laboral es una medida que busca optimizar el derecho al trabajo de la
demandante. Sin embargo, la exigencia de un puesto de trabajo distinto al cual se había
desempeñado la demandante se configura como una intervención a la libertad de
contratar de la empleadora.
22. El derecho al trabajo está reconocido en el artículo 2, inciso 15. Esta misma disposición
reconoce límites a su ejercicio, en tanto se encuentra sujeta a la ley. Además, como este
Tribunal ha señalado en reiteradas ocasiones, los derechos fundamentales no son
absolutos, debido a que junto a ellos se deben preservar otros bienes
constitucionalmente protegidos5[5], permitiéndose restricciones razonables y
proporcionales6[6].
23. De acuerdo al artículo 62 de la Constitución, los términos contractuales no pueden ser
modificados por leyes ni otras disposiciones de cualquier clase; y en el caso de existir
conflictos, la vía de solución es la ordinaria. Por lo tanto, en principio, ninguna
disposición, como la emanada de una sentencia, podría alterar las disposiciones del
pacto entre las partes. Sin embargo, el derecho que se desprende de la disposición del
artículo mencionado, como todo derecho fundamental, no es absoluto. Por ello, la
imposibilidad de modificar los términos contractuales con una disposición ajena a las
5[5]
Ver STC 0026-2007-AI, f. j. 16; 1244-2006-AA, f. j. 9
Ver STC 2700-2006-HC, f. j. 18
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6[6]
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partes se relativiza de acuerdo a una interpretación unificadora de la Constitución, con
la finalidad de sopesar los derechos y principios en conflicto.
24. En el presente caso, por lo expuesto, se identifica una colisión entre el derecho al
trabajo y a la salud, frente a la libertad de contratar. La medida que es materia de
evaluación es el pedido de reincorporación progresiva al centro de trabajo, para lo cual,
la demandante solicita un puesto de trabajo distinto al que desempeñaba antes del
accidente.
25. Si bien, de acuerdo a los informes médicos, la medida resulta idónea para la finalidad
de optimizar la realización del derecho al trabajo de la demandante, debido a que
permite que en salvaguarda de su salud pueda seguir percibiendo un sueldo, no resulta
necesaria, pues aunque un sueldo tiene carácter alimentario, una pensión de invalidez
temporal cumple el rol de mantener en reposo a quien por su estado de salud lo
requiere. Por lo tanto, la evaluación queda en el plano de la valoración de las
circunstancias fácticas.
3. CONCLUSIÓN
26. De la evaluación del expediente se percibe que no ha habido una intervención ilegítima
en el derecho al trabajo de la demandante. Por lo que la presente demanda de amparo
debe declararse INFUNDADA.
S.
LANDA ARROYO
EXP. N.° 5185-2009-PA/TC
LIMA
AÍDA DEL CARMEN
ESCUDERO VIGIL
VOTO DEL MAGISTRADO ETO CRUZ
Me adhiero a lo resuelto por los Magistrados Beaumont Callirgos y Calle Hayen, y con el
respeto que merece el Magistrado cuyo voto general la presente discordia, estimo oportuno
subrayar de manera particular los siguientes fundamentos:
A. Precisión del petitorio objeto de pronunciamiento.
1.
La demanda es interpuesta por la recurrente a fin de que se deje sin efecto el despido
fraudulento del que sido víctima al habérsele imputado hechos que no constituyen faltas
graves; y que en consecuencia se disponga su reincorporación en su centro de trabajo.
B. Respecto al rechazo liminar.
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2.
Ya en anteriores oportunidades he dejado sentada mi posición respecto al instituto del
rechazo liminar de los procesos constitucionales y se ha sostenido que el mismo
constituye una facultad judicial implícita, que encuentra un entronque de justificación
en los principios de la dirección judicial y la economía procesal, que posibilitan que el
juez del amparo pueda repeler ab initio un postulatorio de la demanda. Dicha facultad
fue asumida por nuestra legislación; así, se puede evidenciar en las causales establecidas
en el artículo 5º en concordancia con el artículo 38º del Código Procesal Constitucional,
lo cual genera que se active la cláusula 47º del mismo cuerpo normativo que regula el
rechazo in límine.
3.
No obstante su aparente utilidad, el instituto del rechazo liminar tiene dos caras como el
dios Jano, porque a parte del extremo indicado en el considerando precedente,
igualmente puede generar en su otro rostro bifronte un maniqueísmo judicial sistemático
del recurso fácil y expeditivo del rechazo in límine. Ello nos lleva a tener el
convencimiento de que la figura del rechazo liminar no deberá aplicarse de manera
automática por parte de los operadores jurídicos; sino por el contrario deberá ser
interpretada conforme al pórtico hermenéutico contenido en el Título Preliminar del
Código Procesal Constitucional, el cual en su artículo III ha previsto, entre otros, el
principio de pro actione cuya pauta de aplicación supone que ante la duda de proseguir
o no con la tramitación de un proceso constitucional, el operador jurídico deberá optar
por la continuación del mismo pues dicha disposición constituye una medida de carácter
garantista para los derechos fundamentales.
4. En consecuencia, el uso de esta facultad sólo será válida en la medida en que no existan
márgenes de duda sobre el respeto de las garantías mínimas que componen los derechos
fundamentales al debido proceso y a la tutela jurisdiccional efectiva. Ello supone que
cuando existan elementos de juicio que admitan un razonable margen de debate o
discusión, la aplicación del dispositivo que establece el rechazo liminar será a todas
luces impertinente.
C. Sobre una tipología del amparo: el amparo laboral.
5. El desarrollo de la humanidad ha extendido su impacto en la evolución de la ciencia
jurídica den donde no cabe duda que el más intenso cambio se ha ido dando
paulatinamente en la de los derechos humanos, en los cuales la doctrina ha alcanzado ha
denominarlos por generaciones; de entre ellas la llamada segunda generación de
derechos, esto es la categoría de los derechos sociales, entre los cuales tiene una
especial relevancia los “derechos laborales” ha cobrado notable preponderancia.
6. En este contexto, desde finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX, a propósito de
la emblemática lucha por las 8 horas de trabajo, se afirman un conjunto creciente y
heterodoxo de derechos básicos, que van desde los derechos en la relación laboral, hasta
derechos prestacionales que van adquiriendo los ciudadanos frente al Estado, con el
objeto de satisfacer sus necesidades básicas; donde el rol del Estado ya no es
simplemente el de laissez faire que caracterizaba al Estado posterior a la Revolución
francesa; sino que, su tarea es impulsar políticas prestacionales en diversos campos de
la cotidianeidad de la vida: salud, educación, alimentación, vivienda, trabajo, deporte,
etc.7[7].
Sobre el tránsito del Estado liberal de Derecho al Estado social de Derecho vid. GONZÁLEZ
MORENO, Beatriz: El Estado social. Naturaleza jurídica y estructura de los derechos sociales, Universidad de Vigo –
Civitas, Madrid, 2002, pp. 27-67.
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7[7]
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7. Dentro de las tipologías que se encuentran en torno al amparo, y visto desde una
perspectiva de lo que se resuelve, según la materia iusfundamental que está en juego, no
cabe duda que existe una modalidad específica llamada a proteger heterodoxos derechos
de contenido laboral. En el presente caso, se trata de un amparo laboral.
8. El amparo laboral se instituye, entonces, como un mecanismo de protección de
principios y derechos ius-fundamentales de naturaleza laboral, sean estos de carácter
individual o colectivo. Asimismo, adquiere gran importancia por cuanto constituye el
mecanismo de protección de los trabajadores cuando sus esferas jurídicas se ven
afectadas o perturbadas por un tercero incluyendo a su empleador, quien excediéndose
de sus funciones o valiéndose de su poder de dirección atenta contra sus derechos;
derechos que por su naturaleza y su relevancia, trascienden las relaciones individuales
de las partes, implicando prerrogativas y garantías para la protección de éstos y de su
dignidad, por lo que son inherentes al ser humano.
9. Dicho tema no ha sido ajeno al desarrollo jurisprudencial del este Colegiado
Constitucional, pues ha ido perfilando el contenido constitucionalmente protegido del
derecho al trabajo, señalando que: “… es un derecho fundamental reconocido por el
artículo 2, inciso 15), de la Constitución. El contenido o ámbito de protección de este
derecho fundamental constituye la facultad de ejercer toda actividad que tenga como
finalidad el sustento vital de la persona…” (STC 10287-2005-AA/TC fj. 7). Así,
cualquier interpretación que este órgano de justicia constitucional realice respecto de
este derecho tendrá que hacerlo necesariamente teniendo como parámetro el principioderecho de la dignidad humana, que constituye uno de los pilares sobre los cuales
reposa el Estado Constitucional de Derecho.
10. No obstante la presencia del amparo laboral, bien cabe señalar que en los últimos
tiempos, este Tribunal Constitucional a raíz de determinados precedentes vinculantes,
inspirados en el carácter subsidiario del amparo establecido por el Código procesal
Constitucional, ha venido orientando a los justiciables en la necesidad de que la vía del
amparo se transite sólo cuando exista determinada afectación a ciertos contenidos
constitucionales. Uno de los mencionados precedentes ha sido el 0206-2005-AA/TC,
caso Baylón Flores, en el que estableció como regla general que sólo procederá el
amparo en materia laboral cuando se trate de despidos “…incausados, fraudulentos y
nulos…”.
D.
El derecho a la salud como derecho fundamental..
11. El Tribunal Constitucional dentro de su desarrollo jurisprudencial ha establecido que el
derecho a la salud también tiene alcances dentro de las relaciones de trabajo, esto es el
empleador deberá brindar a los trabajadores que evidencien algún deterioro de su salud
las condiciones mínimas para que el desempeño de las funciones laboral no signifiquen
un mayor menoscabo de su salud, lo cual se desprende de lo señalado en la STC 20642004-AA/TC la que en su fundamento jurídico 2 ha señalado que: “… el derecho a la
salud, previsto en el artículo 7° de la Constitución de 1993, comprende no solo el
derecho al cuidado de la salud personal, sino también el acceso a condiciones mínimas
de salubridad a fin de vivir una vida digna. Así, se afirma que el derecho a la salud
abarca, por un lado, la atención de salud oportuna y apropiada, y, por otro, los
factores que determinan la buena salud, tales como el agua potable, la nutrición, la
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vivienda y las condiciones ambientales y ocupacionales saludables, entre otros…”
(subrayado incorporado).
12. Ello nos permite afirmar que la determinación de fraudulencia en el despido y de
corroborarse, además, la permanencia de la disminución de las facultades físicas de la
recurrente para el desempeño de las funciones para las cuales fue contratada, se deberá
ordenar a la demandada desplace provisionalmente a la recurrente a otra área de la
empresa a fin de que el desempeño laboral no signifique un desmedro adicional de su ya
debilitada salud.
D. Análisis de la controversia constitucional.
13. De la lectura y análisis del expediente se puede advertir que se le imputa a recurrente el
estar incursa en un conjunto de faltas graves que permitieron a la entidad demandada
(empleadora) extinguir el vínculo laboral que esta sostenía con aquella, como son a)
Reiterada resistencia a las órdenes relacionadas con las labores; b) El incumplimiento
grave de las obligaciones del trabajo que supone el quebrantamiento de la buena fe
laboral; y, c) La apropiación de bienes del empleador. Consecuentemente la
determinación de sí el despido de la demandante tiene la condición de fraudulento pasa
necesariamente por efectuar un análisis de dichas causales y las conductas que son
subsumidas en ellas.
14. Es por ello que los magistrados, a cuya posición jurídica me adhiero, han realizado
dicho análisis llegando a la conclusión de que las faltas imputadas a la recurrente no
eran tales, sino que se ha procedido a despedir a la trabajadora dentro del supuesto del
despido fraudulento8[8] respecto del cual este Colegiado ha señalado que se configura
esta medida cuando: “…Se despide al trabajador con ánimo perverso y auspiciado por
el engaño, por ende, de manera contraria a la verdad y la rectitud de las relaciones
laborales; aun cuando se cumple con la imputación de una causal y los cánones
procedimentales, como sucede cuando se imputa al trabajador hechos notoriamente
inexistentes, falsos o imaginarios o, asimismo, se le atribuye una falta no prevista
legalmente, vulnerando el principio de tipicidad…”.
15. Habiéndose evidenciado la existencia de un despido fraudulento, corresponde aquí
determinar si el estado de salud de la recurrente se encuentra deteriorado y así
determinar la medida accesoria en el presente caso. Así en autos corre los informes
médicos de fojas 5 y 29 los cuales evidencian que la dicha fecha la demandante se
encontraba en imposibilidad de trabajar como tripulante de cabina en la empresa
demandada, pero no en otro tipo de labores que estén acordes con su estado de salud. En
tal sentido y en aras de salvaguardar la salud e integridad de la demandante, este
Colegiado habrá de ser enfático en decretar, no sólo la reposición, sino también la
obligación de la empleadora de colocarla en un puesto laboral de igual o similar
categoría, que le permita desempeñarse según su capacidad.
Por las consideraciones aquí expuestas es que estamos de acuerdo con lo resuelto por el
voto en mayoría.
Sr.
ETO CRUZ
8[8]
En espacial en los fundamentos 7 a 11.
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