Hoy no es un buen día

Anuncio
El Clarí-n de Chile
Hoy no es un buen día
autor Karen Hermosilla
2009-11-12 15:30:16
Hoy no he tenido un buen dÃ-a. Sin embargo pienso en lo que alguien dijo al leer una pésima novela italiana: “al menos te
das cuenta que hay gente que está peor que tu―. Hay que aceptarlo.    Â
Las humillaciones del prójimo empatizan más allá del compadecimiento, pues esa morbosa revelación nos ayuda a
compararnos y resistir con mayor ahÃ-nco las “putadas― del destino.  Nunca es para tanto. Si lo comparamos con lo qu
sucedió al cristiano de turno en la portada del diario La Estrella, o al profesor de matemáticas de mi hijo, podremos
consolarnos con que lo que nos pasa “son pelos de la cola― aunque la cola sea la de un pavo real, que en rigor son
plumas, pero no estoy en un buen dÃ-a y espero vuestra comprensión. El profesor de mi hijo es joven. Es un voluntario
rompe huelgas. Un hombre que más que luchar por el bono SAE, cree en la educación pública y les enseña a los hijos
de vecino ese código que tiene hasta a su gremio agarrado de los cojones. Perdonen mi lenguaje, hoy como les
mencioné,  no he tenido un buen dÃ-a. Mi hijo no sabe cómo se llama su profesor, pero le dice “el tuerto―. Pero no n
tuerto. Un desafortunado episodio, digno de la purulenta mente de Poe, le aconteció en su tierna infancia. Un pan que
comenzó a comer por las orillas, se transformó en un parche para su ojo izquierdo. Lo puso de tal forma que sus saltos
de corsario, no lograban removerlo. Abordó varios barcos imaginarios para apoderarse de los tesoros más suculentos,
hasta que  un pájaro hambriento comenzó a devorar el pan, y también su ojo. AsÃ- fue como su ojo quedó deforme,
pero no ciego. A veces asÃ- suceden las cosas. Los juegos se trasforman en trampas. Las fantasÃ-as se convierten en
realidad. Los deseos llegan a su culmine con una tragedia irremediable.
Pienso en Marco EnrÃ-quez-Ominami  y cómo todo comenzó con un documental ficción…Hoy no ha sido un buen dÃ-a,
y me he puesto más fatalista que de costumbre. ¿Cómo poder entender esta clase de cosas? He tratado de resolverlo
soñando, leyendo, llorando, masturbándome, cocinando y tomándome un té. También drogándome intensivamente con
el más potente de los quÃ-micos inventados por la farmacéutica experimental de los setenta. Aún asÃ- es un misterio,
pues el lenguaje es una apariencia del conocimiento, y sólo eso. Entonces es difÃ-cil poder comunicarlo
inequÃ-vocamente;  uno se va al final del tractatus de Wittgenstein, a la única frase inolvidable para mi ilógica y se
queda callada mirando el techo. Apretar las teclas me cuesta más que en otras oportunidades, porque hoy no ha sido
un buen dÃ-a. Precisamente porque no me he dejado tentar por la banalidad y he apostado por la racionalidad. Me he
decidido frÃ-amente a dejar de perseguir quimeras absurdas. De alguna forma hoy me he comido el pan, antes que un
cuervo me picoteara el ojo. No funcionarÃ-a decir que me “he puesto el parche antes de la herida― pues el parche es el
causante de la herida de ese malogrado profesor. A veces sucede cosas que la heurÃ-stica no es capaz de resolver. Me
pregunto si las matemáticas ayudaron a “el tuerto― a superar ese trauma. Habrá hecho esquemas, habrá pensado el
asunto de forma cronológica y también inversa, habrá estudiado el comportamiento de los pájaros, haciendo
paradojas…Aún entendiéndolo, su ojo está malogrado. Hoy ha sido un mal dÃ-a, y a pesar de conocer esta historia, de
ver los titulares de la prensa roja y amarilla, no logro reconfortarme. Es que la tragedia subyace, y es doblemente
trágico, después de haber escrito que “el dolor es una trampa―. Estamos permeados absorbiendo años de “human
obligados a edificar sobre ruinas, como si tuviéramos un Jerusalén en el pecho, dispuesto a ser bombardeado y
reconstruido miles de veces. A veces a sabiendas, a veces por la ley del retorno infinito. Y mientras eso sucede jamás
te imaginas que un pájaro hambriento y un niño soñador serán protagonistas de un dÃ-a aciago e inverosÃ-mil.
Pareciera que todo da lo mismo. La miseria del mapuche y la del deudor habitacional, porque la deuda histórica va más
allá de un bono del Estado, más allá de una cosmovisión capitalista o comunista, del islam o el judaÃ-smo. Pareciera
que va más allá incluso de la medianoche de este dÃ-a. Disculpen, pero hoy, no me he sentido bien, no ha sido un buen
dÃ-a.
Karen Hermosilla
http://www.elclarin.cl
_PDF_POWERED
_PDF_GENERATED 17 November, 2016, 14:29
Descargar