UNIVERSIDAD DEL VALLE DE MEXCIO
DERECHO EMPRESARIAL
FELIX ARAIZA BORBOA
ENERO 2014
REESTRUCTURACIÓN CORPORATIVA DE EMPRESAS
Objetivos generales
Resulta prácticamente imposible pretender detallar todas las razones que pudieran originar
la necesidad de reestructurar a las empresas, sin embargo, hay algunas que representan un
común denominador en la mayoría de éstas.
Estas razones pueden comprender tanto aspectos operativos como financieros o jurídicos
sin olvidar la posibilidad de facilitar la admisión de nuevos socios.
En efecto, en muchas ocasiones es necesario agrupar diversas empresas dentro de una o
bien integrar un grupo a través de una empresa controladora, para permitir optimizar los
resultados financieros y operativos de las empresas, buscando como objetivos
fundamentales una sinergia en las operaciones o una mejor estructura que facilite el acceso
a los mercados financieros.
La simplificación operativa con la consiguiente reducción o eliminación de costos
administrativos y operativos, el lograr una organización que permita la incorporación o
aceptación de nuevos socios que aporten tecnologías o capitales, la posibilidad de lograr
financiamientos que permitan soportar el crecimiento de una o varias empresas, son
también algunos de los objetivos.
La consolidación de resultados para efectos fiscales puede ser otro elemento que incida en
la decisión de llevar a cabo una reestructuración corporativa de las empresas, ya que al
agrupar diversas empresas bajo la tenencia de una controladora, se logra la integración
económica fiscal en una sola operación, al permitir la combinación de los resultados de la
diversas empresas que integran el grupo, así como la eliminación de los resultados
provenientes de las operaciones que se realicen entre las diversas empresas que lo
integren, con el consiguiente beneficio financiero que implica el diferimiento de
impuestos
Principales esquemas de reestructuración corporativa
Aún cuando existen un gran número de esquemas o figuras jurídicas que permiten llevar a
cabo la reestructuración corporativa de las empresas, en este trabajo básicamente las dos
figuras que consideramos las más usuales y que son la fusión y la escisión de sociedades.
En relación con estas dos figuras o esquemas, es importante señalar que ha sido hasta
recientemente cuando los ordenamientos fiscales las regularon específicamente y de una
manera integral, ya que en el pasado estas figuras o esquemas se llevaban a la práctica
previa la obtención de resoluciones particulares que emitían las autoridades fiscales y en
las cuales se señalaban las bases sobre las cuales se podían llevar a cabo.
En materia de fusión, la Ley del Impuesto sobre la Renta ya contemplaba algunos aspectos
específicos, como era el caso del gravamen de la "utilidad en fusión", la no deducibilidad
de la "pérdida en fusión", la base de depreciación de los activos fijos traspasados y la
limitación en materia de amortización de pérdidas incurridas en ejercicios anteriores, tanto
en lo referente a la imposibilidad de traspasarlas, en el caso de las empresas fusionadas,
como el de limitar su amortización contra utilidades generadas en el mismo giro, en el caso
de la empresa fusionante.
Actualmente las disposiciones que regulan a estas figuras o esquemas se encuentran
fundamentalmente contempladas y reglamentadas en diversos ordenamientos fiscales
como son:
-
El Código Fiscal de la Federación
La Ley del Impuesto sobre la Renta
Ley del Impuesto al Activo
Ley del Impuesto al Valor Agregado
Ley del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios
Circular miscelánea
Diversas leyes locales sobre el impuesto sobre adquisición de inmuebles
A continuación efectuaremos un análisis de la reestructuración corporativa, bajo las figuras
de la fusión y escisión.
Fusión de sociedades
El capítulo IX de la Ley General de Sociedades mercantiles (artículo 222 a 226) prevé la
fusión de sociedades.
Dentro de estas disposiciones cabe destacar las siguientes:
El artículo 222 establece que la fusión de sociedades deberá ser decidida por cada una de
ellas, en la forma y términos que correspondan según su naturaleza.
El artículo 226 establece que cuando de la fusión de varias sociedades haya de resultar una
distinta, la formación de esta última, se sujetará a los principios que rigen la constitución
de la sociedad a cuyo género haya de pertenecer.
El resto de los artículos se refieren básicamente al momento en que surte efectos el acuerdo
de fusión.
En virtud de que la Ley General de Sociedades Mercantiles no define el concepto de
fusión, es necesario remitimos a la doctrina.
Al respecto, el licenciado Joaquín Rodríguez y Rodríguez señala que la fusión es la "unión
jurídica de varias organizaciones sociales que se compenetran recíprocamente para que una
organización jurídicamente unitaria, sustituya a una pluralidad de organizaciones”
Por su parte, el Lic. Roberto Mantilla Molina señala que "un caso especia de la disolución
de la sociedad lo constituye la fusión, mediante la cual una sociedad se extingue por la
transmisión total de su patrimonio a otro sociedad preexistente o que se constituye con las
aportaciones de los patrimonios de dos o más sociedades que en ella se fusionan".
Naturaleza legal de la fusión
Con objeto de determinar la naturaleza legal de la fusión se han elaborado diversas teorías.
La mayoría de los autores aceptan la teoría de la sucesión universal; sin embargo, existen
otras teorías como la teoría de acto corporativo.
- Teoría del acto corporativo
Señala que las sociedades que intervienen en la fusión no desaparecen, porque la nueva
sociedad o la que subsiste está integrada por los mismos socios, capitales y negocios que
formaban las sociedades que se fusionaron.
Esta teoría es apoyada por los Licenciados Humberto y Joaquín Rodríguez Domínguez,
que señalan que en la fusión de sociedades subsiste el contrato social original, ya que no se
reembolsan a los socios sus aportaciones, porque aun cuando se extingue una personalidad
jurídica los actos del contrato social original permanecen.
Continúan señalando, que en la fusión de sociedades los accionistas de las sociedades que
desaparecen (fusionadas) nunca pierden su calidad de accionistas, dado que en el
momento de la fusión pasan a serlo de la sociedad que subsiste.
Por tanto, concluyen que en lugar de hablar de disolución de sociedades sin liquidación,
debe hablarse de extinción de la personalidad jurídica de las sociedades que desaparecen
en la fusión.
- Teoría de la sucesión universal
Señala que la sociedad que nace o la que subsiste con motivo de la fusión adquiere la
totalidad de los derechos y obligaciones de las sociedades que desaparecen, en virtud de la
transmisión a título universal del patrimonio de una sociedad a otra; es decir, que la
sociedad que surge o permanece responde con todo su patrimonio por las obligaciones de
las sociedades fusionadas, ya que dicho patrimonio está formado por el de todas las
sociedades que intervinieron en la fusión.
Como se puede observar, esta teoría reconoce la extinción de sociedades fusionadas, pero
transmitiendo la totalidad de sus derechos y obligaciones a la que resulta o subsiste de la
fusión.
Esta teoría es la que, en mi opinión, adopta la Ley General de Sociedades Mercantiles, ya
que señala que las sociedades que dejen de existir deberán publicar el sistema establecido
para la extinción de su pasivo, además de establecer que la sociedad que subsista o resulte
de la fusión tomará a su cargo los derechos y obligaciones de las sociedades que
desaparezcan.
Clases de fusión
- Jurídicamente
Desde el punto de vista jurídico se considera de suma importancia el que una de las
sociedades que participa en la fusión subsista, o que todas desaparezcan y surja una nueva.
Por ello, de acuerdo con la doctrina la fusión puede ser:
Por incorporación o por absorción, cuando una de las sociedades que interviene subsiste, o
Por integración, cuando surge una nueva sociedad con el patrimonio de las que sociedades
que se fusionan
En ambos casos las sociedades se extinguen (Fusionadas) aportan su patrimonio a título
universal a la sociedad que subsiste o nace por motivo de la fusión (Fusionante).
- Contablemente
Desde este punto de vista, el Boletín B-8 de la Comisión de Principios de Contabilidad del
Instituto Mexicano de Contadores Públicos, A.C. señala que "cuando una compañía
adquiera la mayoría de las acciones de otra y se decida que la compañía adquirida debe
desaparecer (compañía fusionada), existen dos métodos de registrar los efectos contables
de esta transacción, la fusión vertical y la fusión horizontal. A continuación se establecen
los requisitos de ambos procedimientos:
"a) Fusión vertical es aquella en que desaparecen como accionistas los propietarios de
la mayoría de las acciones ordinarias de la compañía fusionada…"
"b) Fusión horizontal es aquella en que los accionistas de la compañía subsistente son
substancialmente los mismos accionistas que las personas que poseían la mayoría
de las acciones de la compañía fusionada y de la compañía fusionante antes que se
consumara la fusión…"
Como puede observarse, desde el punto de vista contable, la clasificación de las fusiones se
hace tomando en consideración si entre las empresas fusionante y fusionada existe relación
accionaría, tipificándola como fusión vertical cuando sí existe y como fusión horizontal
cuando no existe.
Desde el punto de vista de las teorías que adopta la doctrina jurídica respecto a las clases
de fusión, únicamente se habla de las fusiones horizontales, tratando de hacer una similitud
con la clasificación contable, en virtud de que la doctrina las clasifica como fusión por
incorporación o absorción y fusión por integración partiendo del hecho, para hacer la
clasificación, de si subsiste una de las empresas que intervienen (incorporación o
absorción) o bien si se crea una nueva (integración).
Por tanto, la doctrina no toma en consideración para determinar las clases de fusión si
existe o no relación accionaría entre las empresas que participan en la fusión.
En otras palabras, en una fusión vertical la empresa accionista o subsidiaria que subsiste no
pierde su calidad de fusionante por haber tenido relación accionaria con la otra.
Efectos fiscales
El Código Fiscal de la Federación establece que no se considera que hay enajenación para
efectos fiscales, como consecuencia de la transmisión de bienes que se efectúa como
consecuencia de una fusión, siempre y cuando la empresa fusionada o la que surja con
motivo de la fusión, presente las declaraciones de impuestos del ejercicio así como las
informativas que establecen las diversas leyes fiscales, que le corresponden a las empresas
fusionadas, por el ejercicio terminado como consecuencia de la fusión.
Como puede apreciarse el Código Fiscal de la Federación sigue la teoría de la sucesión
universal al establecer, como regla general que no debe darse el tratamiento de enajenación
y por lo tanto eliminar los efectos económico fiscales que resultan de una enajenación, en
el caso del traspaso de bienes como consecuencia de una fusión, y estableciendo como
excepción ante el incumplimiento del requisito formal de presentación de las declaraciones
correspondientes de las fusionadas, la sanción económica de darle efectos económicofiscales a la transmisión de bienes.
Vale la pena aclarar que, aún y cuando hubiera incumplimiento de los requisitos formales
antes comentados y por lo tanto se pretendiera darle los efectos de enajenación a la
transmisión de bienes como consecuencia de la fusión, no habría bases para efectos de
cuantificar los valores sobre los cuales deberían aplicarse los efectos de una enajenación
puesto que en una fusión no existe contraprestación alguna para la empresa fusionada y por
la tanto dada la naturaleza jurídica de la fusión cualquier base que se pretendiera aplicar
carecería de soporte legal.
En efecto, las facultades de estimativa otorgadas a la Secretaría de Hacienda y Crédito
Público, a través de la Ley del Impuesto Sobre la Renta y del artículo 12 de la Ley del
Impuesto al Valor Agregado, parten del principio de que como consecuencia de una
enajenación o transmisión de propiedad debe de existir una contraprestación, caso que no
se presenta en una fusión para las empresas fusionadas.
Hasta el 31 de diciembre de 1995, el Código Fiscal de la Federación contemplaba un
requisito adicional para efectos de considerar que no deberían darse efectos de enajenación
a la transmisión de bienes por fusión consistente en que los accionistas propietarios de al
menos el 51 % de las acciones con derecho a voto de la fusionante, no las enajenaran
durante un año contado a partir de la fecha de la presentación del aviso de fusión, que debe
presentar la sociedad fusionante.
Este requisito fue eliminado a partir del lo. de enero de 1996 en virtud de que no tenía
sentido alguno, dado que los accionistas de la sociedad fusionante y de las sociedades
fusionadas conservan el mismo costo fiscal que tenían antes de la fusión respecto de las
acciones que se les entreguen como consecuencia de ésta. Esto es, que como consecuencia
de la fusión, no se produce ningún incremento o modificación de los costos fiscales de las
acciones, por lo que la base del impuesto que resultaría de la enajenación de acciones antes
o después de la fusión sería exactamente el mismo. A partir del 01-01-04 las reglas de
tenencia fueron modificadas.
Con base en todo lo anterior comentado, podríamos concluir lo siguiente:
A) La empresa fusionante recibe los bienes, derechos, obligaciones y patrimonios de
las fusionadas a los mismos valores fiscales y con las mismas obligaciones que
tenían estas últimas.
B) La empresa fusionada simplemente transmite sus activos, pasivos y patrimonio a la
empresa fusionante sin que por este motivo le resulte afectación fiscal alguna.
C) Los accionistas de la empresa fusionante simplemente sustituyen sus acciones por
las nuevas que emita la empresa fusionante, conservando el mismo costo fiscal.
D) Los accionistas de la o las empresas fusionadas canjean sus acciones por las
emitidas por la empresa fusionante, conservando el mismo costo fiscal
Escisión de sociedades
La escisión de una sociedad mercantil consiste en la separación en dos o más fracciones de
un patrimonio, a través de la división o transmisión de sus activos, pasivos y capital. Dicha
transmisión o división puede ser total o parcial
Los activos, pasivos y capital. Se transmiten o aportan por cuenta de sus socios o
accionistas a unas nuevas sociedades que se constituyen y nacen como consecuencia de la
escisión.
La sociedad que transmite o divide su patrimonio se denomina escindente y las que lo
reciben escindidas.
Como consecuencia de la transmisión o división del patrimonio de la escindente, sus socios
o accionistas reciben acciones o partes sociales de las sociedades escindidas.
Una vez que la escisión se lleva a cabo, la escindidas y la escindente, en caso de que
subsista, serán entes jurídicos autónomos cuyo único vínculo es tener socios o accionistas
comunes.
Es decir, que las sociedades escindidas adquieren una personalidad jurídica propia y un
patrimonio autónomo.
El maestro Julio C. Otaegui da la siguiente definición de la escisión: "La escisión estriba
fundamentalmente en el desdoblamiento de una persona jurídica con el reparto de su
patrimonio entre varias personas jurídicas, y en el caso de sociedades con la atribución a
los socios de la sociedad escindente del carácter de socios de la sociedad escisionaria".
El Lic. Rafael Robles Mejía define a la escisión, desde el punto de vista corporativo como:
“Aquél acto jurídico de naturaleza unitaria, manifestado por una sociedad escindente,
mediante sus órganos corporativos, tendientes a producir la constitución o capitalización de
otra u otras sociedades escisionarias en cuyo capital social participarán como socios o
accionistas los mismos que participan o participaban en la sociedad escindente”.
En base a los comentarios anteriores, en principio se puede concluir que las principales
consecuencias jurídicas que se presentan en el acto de escisión son las siguientes:
-
Transmisión total o parcial del patrimonio de la escindente en bloque o en forma
universal a las escindidas.
-
Extinción o no de la sociedad escindente.
-
Nacimiento o constitución de una o de varias sociedades escindidas.
-
Entrega de partes sociales o acciones de las sociedades escindidas a los socios o
accionistas de la escindente.
Asimismo, la transmisión de los activos, pasivos y capital tienen el carácter de "sucesión
universal ", es decir, que los derechos, obligaciones y relaciones jurídicas que tenía la
sociedad escindente, se transfieren los mismos términos a la o las sociedades escindidas.
Al contrario de la fusión, tanto la Ley General de Sociedades mercantiles como el Código
Fiscal de la Federación, definen la escisión.
La Ley General de Sociedades Mercantiles, establece que: "Se da la escisión cuando una
sociedad denominada escindente decide extinguirse y divide la totalidad o parte de su
activo, pasivo y capital social en dos o más partes, que son aportadas en bloque a otras
sociedades de nueva creación denominadas escindidas; o cuando la escindente, sin
extinguirse aporta en bloque parte de su activo, pasivo y capital social a otra u otras
sociedades de nueva creación”
Asimismo, dicha Ley establece las reglas que regirán a la escisión de sociedades, de las
cuales destaca la que establece que cada uno de los socios de la sociedad escindente tendrá
inicialmente una proporción del capital social de las escindidas, igual a la de la que sea
titular en la escindente.
Por su parte el Código Fiscal de la Federación establece:
"Se entiende por escisión de sociedades, la transmisión de la totalidad o parte de los
activos, pasivos y capital de una sociedad residente en el país a la cual se le denominará
escindente, a otra u otras sociedades residentes en el país que se crean expresamente para
ello, denominadas escindidas. La escisión a que se refiere este artículo podrá realizarse en
los siguientes términos:
a) Cuando la escindente transmite la totalidad de su activo, pasivo y capital a una o
varias escindidas, sin que se extinga; o.
b) Cuando la escindente transmite la totalidad de su activo, pasivo y capital a dos o
más escindidas, extinguiéndose la primera. En este caso, la escindida que se
designe en los términos del artículo 14-A de este código, deberá conservar la
documentación a que se refiere el artículo 28 del mismo".
Como puede apreciarse, las dos definiciones son coincidentes en lo fundamental:
- Ambas definiciones prevén tanto la escisión total como parcial.
La sociedad escindente transmite la totalidad de sus activos, pasivos y capital a las
sociedades escindidas por lo que la escindente desaparece. Esta sería la escisión total.
Por el contrario, cuando la sociedad escindente subsiste y solo transmite parte de su activo,
pasivo y capital, sería una escisión parcial.
-
Las sociedades escindidas deben ser de nueva creación, es decir, que su
constitución es resultado del acuerdo tomado por la Asamblea de Accionistas de
accionistas de la sociedad escindente, en base y de acuerdo a sus estatutos sociales.
-
La capitalización de las sociedades escindidas se efectúa mediante la transmisión
total o parcial del capital de la escindente, que estará representado por la diferencia
entre los activos y pasivos que sean transmitidos.
Es decir;"que como consecuencia de la escisión de una sociedad mercantil, al transmitirse
la totalidad o parte de su patrimonio, a una o varias sociedades escindidas, pueden
presentarse diferentes efectos para la escindente dependiendo de si transmite la totalidad de
sus activos, pasivos y capital o solo una parte de ellos.
En el caso de escisión total, la escindente se disolverá toda vez que el acuerdo de escisión
implica que los socios o accionistas al decidir transmitir la totalidad de las actividades,
operaciones y obligaciones a las escindidas, la escindente ya no puede continuar realizando
su objeto social, la cual es una de las causas de disolución que específicamente prevé la
Ley General de Sociedades Mercantiles en su artículo 229 fracción II.
Asimismo, al ejecutarse el acuerdo de escisión, las acciones emitidas por la escindente se
extinguen pues ya no representan capital social alguno.
Esta disolución de ninguna manera implica una liquidación, pues no es necesario hacer
líquido el patrimonio, puesto que precisamente el acuerdo de escisión conlleva su
transmisión, sin que exista un reparto a los socios o accionistas.
En el caso de una escisión parcial, la escindente no se disuelve, ya que continúa operando y
solo transmite una parte de sus actividades, operaciones y relaciones jurídicas a la o las
sociedades escindidas.
Independientemente de que la escisión sea parcial o total, existe una transmisión o división
en bloque, es decir en conjunto o como grupo de activos, pasivos y capital.
La simple transmisión de un activo o de un pasivo de ninguna manera implicaría una
escisión, sino una simple transferencia de un activo o una subrogación de un pasivo, ya que
las sociedades escindidas no tendrían un patrimonio y por lo tanto no se constituirían. Por
lo tanto, en mi opinión, es requisito indispensable el que exista una transmisión o división
del capital social, el cual necesariamente tendrá que estar respaldado por un activo o por un
valor neto entre un activo y un pasivo.
En otras palabras, el objeto fundamental de una escisión es transmitir o dividir la totalidad
o parte del capital social de una sociedad respaldado este capital, por activos que a su vez
son transmitidos o divididos.
Si únicamente se transmiten activos, el valor de estos será equivalente al patrimonio
también transmitido, sin que sea necesario para que exista una escisión el que también se
transmitan pasivos.
El término "bloque" que señala la Ley General de Sociedades Mercantiles para la
transmisión de los activos, pasivos y capital, no constituye en mi opinión un requisito
esencial de la escisión, pues lo fundamental es el efecto en el patrimonio; por lo que si solo
se transmite activos y patrimonio estaremos ante una escisión.
Al igual que en el caso de la fusión, la transmisión de activos, pasivos y capital, se efectúa
como consecuencia de una sucesión universal, como un conjunto de derechos y
obligaciones.
Sin embargo, existe una diferencia entre ambos ordenamientos, ya que la Ley General de
Sociedades Mercantiles establece, entre los varios requisitos de la escisión, el que al
llevarse a cabo ésta, cada uno de los socios de la sociedad escindente tenga inicialmente
una proporción del capital social de las escindidas, igual a la de que sea titular en la
escindente (art. 228-Bis fracción III).
El Código Fiscal de la Federación, no hace mención alguna a este requisito.
A este respecto es importante mencionar que, al igual que en otras muchas ocasiones, los
ordenamientos fiscales han contemplado y regulado algunas figuras jurídicas anticipándose
a las Leyes específicas, como es el caso de la escisión, la cual fue definida en el Código
Fiscal de la Federación a partir del primero de enero de 1991 en tanto que en la Ley
General de Sociedades Mercantiles no fue regulada sino hasta a partir del 11 de junio de
1992.
Esta diferencia ha dado lugar a diversas interpretaciones respecto a las consecuencias
fiscales de una escisión, en el supuesto de que al efectuarse ésta, ya sea total o parcial, los
accionistas de la escindente no participen en la misma proporción en la escindidas, o bien
que se modifique la proporción en la escindente.
Hay quienes sostienen que no obstante que la proporciones iniciales varíen respecto de las
que existían antes de la escisión y por lo tanto se incumpla con lo establecido por la Ley
General de Sociedades Mercantiles, el traspaso de activos, pasivos y capital que se efectúe
a las nuevas sociedades, continúan siendo como consecuencia de una escisión y por lo
tanto fiscalmente debe tratarse como tal.
Quienes sustentan tal criterio se basan en el hecho de que existe una definición específica
para efectos fiscales y por lo tanto éste es el ordenamiento que debe aplicarse. Continúan
argumentando que la regla específica establecida en la Ley General de Sociedades
Mercantiles, no es una regla esencial y por lo tanto es renunciable o modificable por virtud
del principio de autonomía de la voluntad de las partes.
Existen otras opiniones al respecto, las cuales consideran que únicamente en materia del
Impuesto sobre la Renta, la transmisión de activos, pasivos y capital debe ser tratada como
una disminución de capital, de no mantenerse las mismas proporciones.
Dichos preceptos establecen que no se dará el tratamiento de disminución de capital en el
caso de una escisión, cuando las acciones que se emitan sean canjeadas a los mismos
accionistas de la escindente, considerando que un canje no puede modificar proporciones,
pues el término canje implica una mera sustitución y por lo tanto no es viable modificar
proporciones.
Una tercera interpretación, es en el sentido de que la disposición contenida en la Ley
General de Sociedades Mercantiles, es esencial y por lo tanto no es renunciable, pues es
un requisito que tiene por objeto salvaguardar la esencia fundamental de la escisión, que
consiste en asegurar la continuidad tanto de las relaciones jurídicas como económicas de
la escindente a través de las escindidas, tanto con sus accionistas como con sus acreedores,
empleados, etc.
Para tal efecto, en el caso de los accionistas, establece el requisito de igualdad en la
proporción del capital social únicamente al momento de efectuarse la escisión, estando en
plena libertad estos de modificarla posteriormente a través de diversos actos jurídicos que
deseen realizar.
Lo anterior se confirma por lo establecido en la fracción VII del artículo 228 Bis de la Ley
General de Sociedades Mercantiles, que establece que la escisión surtirá plenos efectos
cuando se hayan cumplido los requisitos y transcurrido el plazo fijado por este artículo.
Uno de los requisitos es precisamente mantener las proporciones existentes, por lo que de
no ser así, la escisión no surtirá efectos e inclusive podrá considerarse como anulable o
como inexistente.
Al igual que para el caso de la fusión, ya que también se trata de una transmisión de
derechos, obligaciones, patrimonios y relaciones jurídicas a título de sucesión universal, el
Código Fiscal establece en su artículo 14, que no se deben dar los efectos económicos de
una enajenación a la transmisión de los activos, pasivos y capital, siempre y cuando se
cumplan con ciertos requisitos
El primero de ellos establece que los accionistas propietarios de por los menos el 51 % de
las acciones de la sociedad escindente y de las escindidas, sean los mismos durante un
periodo de tres años, contados a partir del año inmediato anterior a la fecha en que se
presente el aviso de escisión correspondiente, ante la autoridad fiscal. Dicho aviso deberá
presentarse dentro del mes siguiente a la fecha en que se lleve a cabo la misma, por la
sociedad escindente o, en el caso de que la escisión sea total, por la escindida que para tal
efecto se designe en el acto de escisión.
En el caso de escisiones sucesivas o cuando se realiza una fusión después e una escisión, el
periodo de tenencia se inicia un año antes de la fecha en que se presente el aviso
correspondiente a la última escisión o a la fusión, siempre y cuando entre la primera
escisión y la segunda, o bien entre la primera escisión y la fusión no haya transcurrido más
de un año contado a partir de que se presentó el aviso correspondiente a la primera
escisión.
Conforme al diccionario de la Real Academia Española, sucesiva significa significa “Lo
que sucede o se sigue a otra cosa”.
Es decir, si por ejemplo la empresa A se escinde parcialmente naciendo B como escindida,
el 31 de diciembre de 2004, y suponiendo que existió un cambio en la tenencia accionaria
de A, el 15 de diciembre del mismo año, por virtud de la cual más del 51 % de las acciones
con derecho a voto fueran adquiridas por un nuevo accionista, dicha escisión, conforme al
Código Fiscal de la Federación tendría que ser considerada como una enajenación en
cuanto a sus efectos económicos -fiscales, ya que al presentarse el aviso correspondiente a
la misma, lo cual debería ser realizado en enero de 2005, los accionistas propietarios de
cuando menos el 51 % de las acciones con derecho a voto, no serían los mismos que
existían en enero de 2004.
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