obligaciones positivas del estado y lucha contra la intolerancia

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XII
OBLIGACIONES POSITIVAS DEL ESTADO Y
LUCHA CONTRA LA INTOLERANCIA
Los derechos fundamentales no pueden ser vistos en el Estado social
como derechos resistencia ante el Estado, de los que derivar, por tanto,
sólo una obligación negativa o de no injerencia. El Estado social transforma la concepción de los derechos fundamentales que pasan a tener un
doble carácter: subjetivo y jurídico-objetivo, lo que supone, desde la
segunda perspectiva, que son considerados, como pone de relieve
GALLEGO ANABITARTE, "principios o valores superiores del ordenamiento jurídico y que, como tales suponen una obligación para el Estado de actuar positivamente. Este carácter jurídico-positivo es la manifestación de la extensión del status positivus del ciudadano en el
moderno Estado social, que no puede ya contentarse con el mero respeto al status negativus" (427). A la dimensión negativa de los derechos fundamentales como límite al poder del Estado se incorpora una dimensión
positiva que supone que el Estado ha de asegurar su libre ejercicio. Con
relación a la libertad de expresión e información, esta dimensión positiva es puesta de relieve por COHEN-JONATHAN al señalar que "el concepto liberal y pluralista de los medios de comunicación pueden perfectamente, sin variar de naturaleza, engendrar determinadas exigencias de
intervenciones de las autoridades públicas en vistas a que se den las condiciones necesarias para permitir a cualquiera beneficiarse de una información efectiva y de participar en el intercambio dé informaciones que
ideas" (428).
(427) GALLEGO ANABITARTE, Alfredo, Derechos fundamentales..., op. cit., p. 39-40. En
el m i s m o sentido, P É R E Z LUÑO, Antonio, Los derechos fundamentales, op. cit., pp. 19 y ss.,
y JIMÉNEZ BLANCO, Antonio, Estudios sobre..., op. cit., pp. 641 y ss.; ALEXY, Robert, Teoría de los derechos..., op. cit., p p . 507 y ss. El T E D H ya recogió esta tesis en la sentencia del
caso" relativo a algunos aspectos del régimen lingüístico de la enseñanza en Bélgica de 23 de
julio de 1968 y el Tribunal Constitucional hizo lo propio en su sentencia 25/1981, de 14 de
julio.
(428) COHEN-JONATHAN, Gérard, La Convention Européenne..., op. cit. p.459.. Al respecto vide SUDRE, Frédéric, "Les "obligations positives" dans la jurisprudence européenne
des droits de 1'homme", Protection des droits de l'homme: la perspective européenne. Mélanges á la mémoire de ROLV RYSSDAL, Cari H e y m a n n s Verlag KG, 2000, pp. 1359 y ss. y
CARRILLO SALCEDO, J u a n Antonio, "El Convenio E u r o p e o de Derechos H u m a n o s y sus
protocolos adicionales, Cuadernos de Derecho Judicial, jurisprudencia del Tribunal Europeo
de Derechos H u m a n o s II, Consejo General del Poder Judicial, 1995, pp. 17 y ss.
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ALEXANDRE H. CATALÀ I BAS
La introducción de las obligaciones positivas permite, tal c o m o señala el profesor SUDRE superar "la distinción artificial, sistematizada p o r
los Pactos de Naciones Unidas de 1966, entre los derechos civiles y políticos y los derechos económicos, sociales y culturales" (429). El TEDH
a s u m i ó casi desde un principio la tesis de que del Convenio se derivan
obligaciones positivas p a r a los Estados Parte. Con relación a la libertad
de expresión, afirmará, en la STEDH Özgür G ü n d e m de 16 de m a r z o de
2000 que el Estado tiene la obligación positiva de proteger el derecho a
la libertad de expresión contra los ataques perpetrados p o r personas privadas.
Lo anterior engarza con la doctrina de la eficacia horizontal de los
derechos h u m a n o s . Recordemos, u n a vez m á s , que los mensajes intolerantes no sólo s u p o n e n un a t a q u e a la propia democracia, u n a quiebra
de la p a z social y la posibilidad de altercados de o r d e n público, sino que
t a m b i é n , y no m e n o s i m p o r t a n t e , p u e d e n s u p o n e r un a t a q u e a los derechos fundamentales de las personas. El TEDH admite, p o r ejemplo, en
las SsTEDH Jersild de 23 de septiembre de 1994 y Lehideux e Isorni de
23 de septiembre de 1998 que declaraciones de este tipo c o m p o r t a n un
atentado al h o n o r de las personas víctimas de dichos mensajes a d e m á s
de crear sentimientos de sufrimiento y angustia. Es m á s , recordemos, el
T E D H m a n t i e n e en la STEDH A h m e d y otros de 2 de septiembre de 1998,
que vivir en democracia es un auténtico derecho individual. En defensa
de estos derechos, y de a c u e r d o con la doctrina de las obligaciones positivas, las autoridades h a n de a d o p t a r las m e d i d a s o p o r t u n a s a fin de que
no sean vulnerados p o r los intolerantes. Desde el p u n t o de vista de las
víctimas de estos mensajes, ello supone, en p r i m e r lugar, que les asiste un
derecho a acudir a las autoridades d e m a n d a n d o el cese de dichas actividades y, en segundo lugar, la posibilidad de exigir responsabilidad a la
Administración en el caso de que ésta no adopte con p r o n t i t u d las medidas o p o r t u n a s q u e p o n g a n fin a aquellas.
(429) SUDRE, Fréderic, La Convention européenne..., op. cit. en el m i s m o sentido Vide
CARRILLO SALCEDO, J u a n Antonio, "Protección de derechos... , op. cit. p. 434.
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