APROXIMACIONES AL CONCEPTO DE REPRESENTACIÓN

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Facultad de Psicología UBA
Cátedra de Psicología Social I
Adjunto regular a cargo: Prof. Dr. Martín Wainstein
APROXIMACIONES AL CONCEPTO
DE REPRESENTACIÓN SOCIAL.
Ficha de cátedra
Dra. Jorgelina Di Iorio
1
Índice
I. De la psicología social de las actitudes a la psicología social
de las Representaciones Sociales
Conceptos centrales de Psicología Social contemporánea
3
Las actitudes como una dimensión de las representaciones sociales
3
II. ¿Qué es una representación social?
La relación entre la ciencia y el sentido común
6
Rescatando el concepto de representación colectiva
6
Lo social en la representación social
7
¿Qué es y que no es una representación social?
8
III. Procesos constitutivos: objetivación y anclaje
El proceso de objetivación: del concepto abstracto a una imagen concreta
9
10
El proceso de anclaje: inclusión de este nuevo conocimiento
en el pensamiento social
11
IV. Representaciones Sociales y Prácticas
12
V. Investigaciones en Representaciones sociales
14
2
APROXIMACIONES AL CONCEPTO DE REPRESENTACION SOCIAL
I. De la psicología social de las actitudes a la psicología social de las Representaciones
Sociales
Conceptos centrales de Psicología Social contemporánea
Nuestra disciplina, desde sus orígenes, ha intentado responder dos grandes interrogantes:
cuál es la trama en la que se construyen individuo y sociedad, y cuáles son los procesos
implicados en esa construcción. Encontramos dentro de ella distintos conceptos que
permiten construir algunas explicaciones al respecto, entre ellos el de actitud y el de
representación social.
Ambas nociones son fundamentales en la psicología social contemporánea, en tanto que
abordan las relaciones entre el pensamiento y un objeto, cumpliendo la función de
integración o mediación entre lo individual y lo social. Constituyen herramientas que
permiten comprender las complejas relaciones del individuo y la sociedad, que parten de
distintas propuestas teórico-metodológicas y de diferentes posiciones epistemológicas.
Incluso son parte de distintas tradiciones dentro de la psicología social (Farr, 1994): el
estudio de las actitudes responde a la tradición norteamericana, y es parte de esa
psicología social psicológica, mientras que el de las representaciones sociales (RS) es
parte de la tradición europea, y se asocia a una psicología social sociológica
Hasta el final se la definió como la ciencia de las actitudes (Moscovici & Marková, 2003), y
a partir de la década del ’60 comienza a desarrollarse más centrada en el concepto de
representaciones sociales (Farr, 2003). En Europa y en América Latina, y en Argentina en
particular, las RS se posicionan como uno de los conceptos fundamentales tanto la
Psicología Social contemporánea como de otros campos de la Psicología, de la Sociología,
Ciencias de la Educación, Antropología, entre otras, registrándose múltiples y diversos
programas de investigación (Castorina, 2007; Chardón, 2008; Duveen, 1992; Jovchelovitch,
2010; Marková, 2010; Murekiam, 2012; Prado de Souza, 2007; Seidmann, 2008, 2012;
Zubieta, 2009). Con un poco más de 50 años, la importancia de la Teoría de las
Representaciones Sociales radica en que consiste en una propuesta que se enuncia como
superadora de la dicotomía individuo-sociedad.
Las actitudes como una dimensión de las representaciones sociales
Pese al aumento de estudios sobre RS durante los últimos 20 años, como se muestra a lo
largo de la materia, la psicología social no se reduce al estudio de las RS. Convive con otros
conceptos, lo que impuso la necesidad de diferenciarlos para así poder pensar en posibles
integraciones y articulaciones. Tal es el caso de conceptos como creencias (Moscovici,
1979; 2003) ideología (Moscovici, 1979; Castorina, 2007), mito (Paredes & Jodelet, 2009)
3
y actitudes (Jaspar & Fraser, 1984; Farr, 1994)1. Es interesante mencionar que en el caso
de las creencias, la ideología, los mitos y las actitudes, tanto Moscovici como Jodelet, las
consideraron como dimensiones o aspectos de las RS:
“(…) las representaciones sociales se presentan como un conjunto de proposiciones
(…) referentes a puntos particulares (…) organizados de maneras sumamente
diversas según las clases, las culturas o los grupos y constituyen tantos universos de
opiniones como clases, culturas o grupos existen. Cada universo tiene tres
dimensiones: la actitud, la información y el campo de representación o la imagen”
(Moscovici, 1979: 45)
“(…) las representaciones sociales constituían una clase muy general de fenómenos
psíquicos y sociales que comprendían lo que designamos como ideología, mito, etc.
(…) ¿se trata de una forma de mito y podríamos confundir mito y representaciones
sociales? (Moscovici, 1979: 28)
“La representación social condensa en una imagen cosificante, historias, relaciones
sociales y prejuicios (…) constituyendo modalidades del pensamiento prácticos
orientados hacia la comunicación, la comprensión y el dominio del entorno social,
materia e ideal” (Jodelet, 1984: 470/ 474)
Al englobar las RS esas distintas nociones psicosociales (actitudes, prejuicios, imágenes,
valores, creencias y mitos), se hace difícil delimitar el concepto, registrándose un especial
interés por establecer las diferencias entre las actitudes y las RS. Esto se debe a que en
una primera comparación se encuentran puntos en común:





ambas suponen una relación entre un sujeto y un objeto,
se definen como una mediación entre lo social y lo individual,
suponen un aprendizaje en el proceso de socialización,
se establecen a lo largo del tiempo aunque son susceptibles de ser transformadas
incluyen elementos cognitivos, afectivos y comportamentales
Sin embargo, las diferencias residen en que parten de premisas diferentes (Moscovici,
1979, 2003; Farr, 1994; Jaspars y Fraser, 1984). En primer lugar, las RS son compartidas,
mientras que el concepto de actitud ha pasado a ser algo individualizado. En relación con
este punto es interesante recordar que en los trabajos pioneros sobre actitudes realizados
1
Debemos incluir en esta lista de conceptos, los desarrollos sociológicos de Pierre Bourdieu,
específicamente las relaciones con el concepto de habitus, el concepto de teorías implícitas de la psicología
del desarrollo (Castorina, 2005) y el de imaginario social (Castoriadis) retomado por Banchs, Arruda, de Alba,
entre otros.
4
por Thomas & Znaniecki (1918)2 en The Polish peasant in Europe and America- El
campesino polaco en Europa y Estados Unidos., la noción de actitud era social. Las
diferencias de valores encontrados entre los grupos de inmigrantes de zonas rurales de
Polonia y los de la comunidad que los recibía, se correspondían a diferencias culturales
más que individuales. Ese concepto de actitud era muy semejante al que utilizamos hoy de
RS, ya que los valores reflejaban un consenso social respecto de determinada situación u
objeto, que es compartido por un grupo específico, en determinado tiempo y en
determinado lugar.
Más tarde, el concepto se tornó más individual al ser considerado como una disposición a
la respuesta individual3 (Moscovici & Marková 2003). Las actitudes constituyen una
reacción individual ante un objeto del mundo social preexistente, por el contrario, las RS
construyen ese objeto en la medida en que pretenden conocerlo. Según Moscovici, para
adquirir una actitud respecto de un determinado objeto, se debe tener primero una
representación del mismo, representación que ya es parte de sus conocimientos. Esto
quiere decir que entre una actitud y un objeto existe cierta oposición entre lo exterior
(objeto a conocer, valorar, etc.) y lo interior (disposición a). “Tener una actitud respecto
de algo es como hacer una proposición actitudinal. Uno está expresando una actitud hacia
su propia representación de ese objeto (…) [se parte de que] el objeto es independiente de
lo que sabemos y pensamos respecto de él” (Moscovici & Marková, 2003: 121).
En cambio, las RS no constituyen reacciones o respuestas a determinado estímulo, sino
que el objeto a conocer se construye en el momento en que está siendo conocido. No se
focaliza en los aspectos cognitivos individuales, sino en recuperar el modo en que esas
formas de conocimiento socialmente compartidas se constituyen en conocimientos
prácticos que orientan la comunicación, la comprensión y el dominio del entorno en el
que interactuamos (Jodelet, 1984).
2
Los trabajos de William Thomas (1861-1947) y Florian Znaniecki (1882-1958), ambos sociólogos, el primero
norteamericano y el segundo polaco, constituyen una aproximación sociológica sobre la adaptación de los
emigrantes de las zonas rurales de Polonia a la vida urbana en Estados Unidos, específicamente en Chicago.
A partir del estudio de diarios y correspondencia que iban y venían cruzando el Atlántico, los autores
describieron diferencias entre los valores del grupo inmigrante y los de la comunidad que los recibía,
atribuyéndolas a una dimensión cultural. El trabajo de Thomas y Znaniecki, primer trabajo relevante
publicado por la Universidad de Chicago, es un hito para la historia de la Sociología y constituyen una de las
principales contribuciones de la Escuela de Chicago al desarrollo de la psicología social. Al ser Por un lado,
por el pluralismo metodológico de su investigación en función de la diversidad de fuentes (cartas familiares,
material autobiográfico, archivos periodísticos, documentos públicos y de instituciones, etc), y por el otro, al
otorgar carácter empírico al concepto de actitud. Si bien los estudios de la Escuela de Chicago sobre las
actitudes estuvieron más vinculados al análisis cualitativo que a la utilización de escalas, fue de este trabajo
que surgieron los primeros intentos de medir el concepto de actitud, tal es el caso de Bogardus (1925) con
su Escala de Distancia Social.
3
Sobre el concepto de actitud y las teorías de cambio de actitud, ver la ficha de cátedra “Actitudes y Cambio
Social” (Seidmann, 2003)
5
Estudiar las RS implica reconocerlas como un producto, un conocimiento social
colectivamente distribuido e individualmente accesible. Así como también describir los
procesos por los cuales se crean esos conocimientos (Wagner y Elejabarrieta, 1997).
II. ¿Qué es una representación social?
La relación entre la ciencia y el sentido común
Desde la perspectiva de Moscovici, la Teoría de las Representaciones Sociales (TRS) es
una de las maneras de estudiar el conocimiento del sentido y su relación con los contextos
sociales donde éste se origina. En su estudio “El psicoanálisis, su imagen y su público”,
Moscovici4, pretende dar cuenta de las relaciones entre los conocimientos científicos y los
conocimientos legos o del sentido común, a partir de describir el modo en el psicoanálisis
se difundió en la población francesa de los años cincuenta. Utilizó el concepto de RS para
describir cómo la gente sustituye un concepto teórico y abstracto –la teoría psicoanalíticapor un objeto real, diferenciado, accesible: “el psicoanálisis abandonó el cielo de las ideas
para entrar en la vida, los pensamientos, las conductas, las costumbres y el mundo de las
conversaciones de gran cantidad de individuos” (Moscovici, 1979: 11)
Rescatando el concepto de representación colectiva
La TRS se presenta como un medio para comprender las tramas de interacciones
cotidianas, por medio de las cuales las personas construyen significados sobre sí mismas y
sobre los otros a través de la comunicación. Las RS son un tipo de conocimiento
específico: un conocimiento del sentido común que permite que nos orientemos y
aprehendamos el mundo de la vida cotidiana. Son conocimientos prácticos socialmente
construidos y compartidos intersubjetivamente.
Las experiencias de la vida cotidiana conforman la base material de las RS, facilitan la
elaboración de las resonancias positivas y/o negativas de la misma y de las relaciones que
en ella se despliegan (Jodelet, 2006). La vida cotidiana se presenta como una realidad
interpretada y objetivada a partir de las relaciones intersubjetivas (Berger & Luckmann,
1966) y se constituye a partir de las particularidades espacio-temporales y del carácter
activo del sujeto en la determinación de su propio desarrollo y de los procesos sociales. En
este sentido, las RS constituyen una explicación o teoría social que los sujetos, como parte
de un colectivo, construyen sobre aspectos de esa vida cotidiana que les permiten
definirla e interactuar en ella. Es decir, son una “totalidad significante contextualizada”
(Jodelet, 2003: 118) que abarca el contenido de lo representado y la identificación y
definición del grupo que construye esa representación.
4
Título original: La psychanalyse son image et son pubilc
6
Para hablar de RS, Moscovici retoma el concepto de representaciones colectivas (RC) de
Durkheim (1898)5. Con ese concepto, Durkheim intentaba designar la especificidad del
pensamiento social con relación al pensamiento individual, siendo uno de los primeros
sociólogos en preguntarse por las condiciones sociales que intervienen en la producción
de conocimientos. Así como disoció los hechos sociales de la conciencia individual,
también diferenció la representación individual de la representación colectiva. Las RC no
podían limitarse a la suma de las representaciones de los individuos que componen una
sociedad. Constituyen un mecanismo explicativo de la sociedad, refiriéndose a una clase
general de ideas y creencias, que incluye a la ideología, la ciencia, la religión, la economía,
el derecho, los mitos. Las mismas se imponen a los individuos como una serie de
clasificaciones externas que les sirven para dar forma al mundo. Durkheim observó que
de una sociedad a otra, los conceptos – las RC- que permiten orden y jerarquizar las
percepciones van cambiando. Y además, esas RC se transmiten de generación en
generación.
Lo social en la representación social
La influencia de Durkheim se hace presente en el concepto de RS, en tanto que el énfasis
está puesto en cómo los conocimientos son constituidos por la sociedad. El cambio del
término “social” por el de “colectivas”, es decir, la supuesta distancia del concepto de RC,
reside en que éstas últimas son consideradas como algo estático y rígido, frente a un
sentido común caracterizado por un pluralismo de ideas y la posibilidad de transformación
de los conocimientos por las presiones del ambiente social (Moscovici, 1979; Jodelet,
2006).
No habría diferencia entre las RC y las RS hegemónicas, entendidas como esos
conocimientos o categorías explicativas que tienen un alto grado de consenso entre los
miembros de un grupo, y que se incorporan a partir de los procesos de socialización.
Refieren a objetos históricamente y culturalmente anclados, que hacen inteligible el
mundo, como por ejemplo el género, la organización del espacio, el uso del tiempo, la
enfermedad o las relaciones materno-filiales.
Sin embargo, Moscovici (1988) distingue otros tipos de RS, más ligadas a las experiencias
personales, que se construyen, modifican y negocian en los procesos de interacción social.
Son conocimientos que no tienen un carácter hegemónico ni uniforme, y que tienen una
validez más restringida. Pueden ser compartidas por subgrupos específicos (RS
5
Otros aportes teóricos a la TRS son los desarrollos desde la psicología genética de Piaget (1925) y de la
antropología de Lévi-Bruhl (1951). Retoma de Piaget las diferencias entre el pensamiento infantil y el
pensamiento adulto, leyendo en las creencias infantiles descritas parte de la cultura del sentido común.
Asimismo, Piaget afirma una relación constitutiva entre lo social y lo individual, a diferencia del dualismo de
Durkheim. Retoma de los trabajos de Lévi-Bruhl las diferencias entre la sociedad moderna y la pre-moderna,
específicamente lo que respecta a las diferencias entre el pensamiento primitivo, que no se guía por el
principio de contradicción, y el pensamiento occidental, moderno, de concepción científica.
7
emancipadas) o que surgir como formas de pensamiento divergente frente a situaciones
de conflicto social (RS polémicas)
La TRS se presenta como una alternativa a la psicología social cognitiva tradicional,
caracterizada por su carácter individualista. Para Moscovici lo central no son los procesos
cognitivos individuales, sino las formas de conocimientos grupales, socialmente
compartidos y recreados en el curso de las interacciones cotidianas.
Lo social en las RS, entonces, refiere:
 a quién produce las RS, es decir, su soporte en grupos sociales que construyen y
portan determinados conocimientos
 a cómo se producen las RS: construcciones colectivas en intercambios
comunicacionales.
 y al para qué de las RS (sus funciones): facilitar la comprensión sobre la vida
cotidiana, orientar los procesos de interacción en contextos socio-culturales y
contribuir a la construcción de identidad.
¿Qué es y que no es una representación social?
Las representaciones sociales, para Farr (1984: 503) “tienen una doble función: hacer que
lo extraño resulte familiar y lo invisible, perceptible. Lo que es desconocido o insólito
conlleva una amenaza, ya que no tenemos una categoría en la cual clasificarlo”. Esa
propiedad de transformar algo extraño, novedoso, no familiar, en algo comprensible para
una comunidad, se encuentra en el origen de las RS.
Las representaciones sociales son siempre de algo y de alguien (Moscovici, 1961; Jodelet,
1984): “La representación social se define por un contenido: informaciones, imágenes,
opiniones, actitudes, etc. Este contenido se relaciona con un objeto: un trabajo a realizar,
un acontecimiento económico, un personaje social, etc. Por la otra, es la representación
social de un sujeto (individuo, familia, grupo, clase, etc.) en relación con otro sujeto. De
esta forma, la representación es tributaria de la posición que ocupan los sujetos en la
sociedad, la economía, la cultura.” (Jodelet, 1984: 475) No son el duplicado de “lo real” ni
de lo ideal, sino que constituyen el proceso por el cual se establece una relación. En el
fondo de toda RS debemos buscar la relación con el mundo y con las cosas6.
Esto no quiere decir que pueda constituirse una representación social de cualquier objeto,
sino de aquellos que son socialmente valorados por un grupo social. Es decir, concierne a
la manera en que un grupo social aprehende los acontecimientos de su vida cotidiana, las
características del medio ambiente, las informaciones que por él circulan, las personas del
entorno más o menos cercano. Son conocimientos enraizados en nuestras experiencias y
6
En el caso de las RS el sujeto es una categoría fundamental, y como sostiene Jodelet (2008) no es objeto de
reflexión sistemática en el enfoque teórico de las representaciones sociales. Si ignoramos el sujeto, nos
quedamos frente a un conjunto de representaciones indiferenciadas que no hablan de la vida social
(Gabucci, Gueglio, Mira, Kracht & Di Iorio, 2013)
8
vivencias cotidianas. Los contornos de ese grupo, entonces, se pueden delimitar en
función de la visión que tienen del mundo. Es decir, la representación traduce la relación
de un grupo con un objeto socialmente valorado, especialmente, en la medida en que
diferencia a un grupo de otro, tanto por su orientación como por el hecho de su presencia
o ausencia.
implica
Identidad
social
Conoc. que
dan cuenta
de los
conoc. de la
mayoría
crea
Grupo
experimenta
se realiza en
Proceso
de
comunicación
colectiva
Conflictos
o cambios
en su vida
cotidiana
implica
Esquema simplificado del proceso sociogenético de las RS
(Wagner & Elejabarrieta, 1997: 821)
III. Procesos constitutivos: objetivación y anclaje7
Siguiendo lo que se desarrollaba en el apartado anterior, las RS constituyen
“elaboraciones de un objeto social por parte de una comunidad” (Moscovici citado por
Wagner & Elejabarrieta, 1997: 817). Las RS se construyen en la historia de una
determinada estructura social, en un proceso de relaciones familiares, grupales e
intergrupales, que se extiende a lo largo de la vida y en medio de lo cual, afectos,
necesidades, valores, normas, estereotipos, imágenes, símbolos, demandas e intereses
adquieren forma, articulándose en palabras enunciadas o silenciadas, palabras
explicitadas o negadas. Estos conocimientos cotidianos se configuran a partir de los
procesos de objetivación y anclaje.
7
Si bien el concepto de themata desarrollado por Moscovici & Vignaux (2003), también es parte de los
procesos constitutivos de las RS, no será desarrollado en esta ficha. Para quienes estén interesados ver
Moscovici, Serge; Vignaux, Georges. (2003). El concepto de themata. En Moscovici, S. (comp)
Representações sociais. Petrópolis: Ed. Vozes. Traducción de la cátedra Lic. Sandra Thomé. Disponible em
http://www.psi.uba.ar/academica/carrerasdegrado/psicologia/sitios_catedras/obligatorias/035_psicologia_
social1/index.php?var=material/materiales_obligatorios.php
9
El proceso de objetivación: del concepto abstracto a una imagen concreta
La objetivación es la operación a partir de la cual se concretiza lo abstracto en un núcleo
figurativo, es decir, se seleccionan ciertas ideas según criterios culturales y normativos,
que son descontextualizados. Emerge un conjunto gráfico y coherente que reproduce de
manera visible una estructura significante. La imagen que se conforma contiene al
concepto o ideas que se trate de comprender, de objetivar, adquiriendo existencia
autónoma. Es decir, ya no se percibe la información sino una imagen que reemplaza lo
percibido. “Sustituyendo conceptos abstractos por imágenes, reconstruimos esos objetos,
les aplicamos figuras que nos parecen naturales para aprehenderlos, explicarlos, y vivir con
ellos, y son esas imágenes las que, finalmente, constituyen la realidad cotidiana con la que
nos desenvolvemos” (Wagner & Elejabarrieta, 1997: 831)
La investigación clásica de Moscovici sobre la difusión del psicoanálisis en Francia, permite
afirmar que cuando usamos ciertos términos en nuestro cotidiano tales como histeria,
complejo, inconsciente, no estamos haciendo psicoanálisis. Algunas nociones, en esa
transformación social, adquieren forma adquiriendo un sentido diferente al de la teoría, y
otras se niegan o se pierden. Observó que se configuró un esquema conceptual que
permitía interpretar toda situación de la vida cotidiana como el resultado de un complejo,
producto del conflicto o tensión entre lo consciente y lo inconsciente. En algunos casos,
toda referencia a la sexualidad había desaparecido.
En el caso de una investigación sobre las RS de la vida cotidiana en jóvenes que no
estudian ni trabajan en la Ciudad de Buenos Aires8, su no inserción formal en el sistema
laboral ni en el sistema educativo, fue configurando una imagen sobre su vida cotidiana y
sobre sí mismos que sintetiza en la idea de “vago”, tal como lo expresan los participantes:
“(piensan) que no quiero trabajar, o porque soy vaga o que me gusta la vida fácil, que me
gusta que la gente me dé cosas. A mí no me gusta eso” (E. mujer, 26 años, situación de
calle); “Yo en cierto sentido soy un parásito porque no estoy haciendo nada pero no es la
idea” (G, varón,26 años, clase media), “(…) buscá trabajo…dale buscá trabajo” me dicen
que me preocupe, que busque trabajo, que me ponga las pilas, que no me deje estar…(…)
algunas sí piensan que sos un vago, que no trabajás (…)” (M. varón, 19 años, clase baja).
Un proceso similar de selección de algunos aspectos de las experiencias de vida y de
reducir o invisibilizar otras aspectos que son parte de la temática que se aborde, podemos
encontrar en investigaciones sobre la construcción social del problema droga. 9 Los
investigadores describen como en las RS sobre los usuarios de drogas en trabajadores de
8
Investigación UBACyT Programación 2011-2014 de la cátedra de Psicología Social I, dirigida por la Dra.
Seidmann.
9
Intercambios Asociación Civil www.intercambios.org.ar
10
la salud, no se admiten diferencias en los patrones de consumo, y los usuarios, cualquiera
sea la dosis, la frecuencia o la circunstancia del consumo, son considerados un “adictos”.
Se lo identifica como alguien peligroso, con una personalidad autodestructiva y con una
actitud despreocupada respecto de su salud (Touzé, 2006), desconociendo las trayectorias
subjetivas y los distintos tipos de consumo10.
Otro ejemplo podemos encontrar en un
estudio sobre las RS de los docentes sobre
su ejercicio profesional11, se identificaron
en los relatos de los participantes, tres
dimensiones constitutivas de su práctica:
vocación, trabajo y profesión. Cada uno
se relaciona con aspectos que configuran
cierta construcción identitaria, percibidos
en sus vivencias cotidianas: lo idealizado,
lo denostado o no valorado y lo exigido.
El gráfico pone de relieve las relaciones
entre estos aspectos, que configuran el
núcleo figurativo de esa RS.
Seidmann et. al (2010)
La traducción figurativa es constitutiva del proceso de objetiva de las RS. Decir que en el
núcleo figurativo, las ideas se concretizan en imágenes, no implica reducirlo a imágenes
visuales.12 También se alude a formas de habla tales como metáforas, símbolos o
narraciones, que permiten establecer puentes con los anclajes sociales, históricos y
culturales.
El proceso de anclaje: inclusión de este nuevo conocimiento en el pensamiento social
El anclaje es el proceso por el cual ese nuevo conocimiento se hace familiar, conocido, a
partir de incorporarlo en un marco de referencia conocido y preexistente. “Este
enraizamiento de la representación en la vida de los grupos constituye un rasgo esencial
10
La bibliografía sobre el tema advierte sobre las diferencias entre uso, abuso y dependencia a las drogas.
Asimismo, se diferencia entre consumos problemáticos y no problemáticos. Las diferencias no remiten solo
a lo cuantitativo, sino también a lo cualitativo, en relación con las motivaciones y el contexto de consumo
(Touzé, G. 2010. Prevención del consumo problemático de drogas. Un enfoque educativo. Buenos Aires:
Troquel)
11
Seidmann, S.; Thomé, S.; Azzollini, S. Di Iorio, J. (2010) Representaciones sociales del trabajo docente:
construcciones identitarias y prácticas en maestros de escuelas primarias bonaerenses. Revista Educação e
Cultura Contemporânea, v.7, n.15, jul./dez. 2010. pp 157-172 ISSN 1807-2194
12
El uso de las imágenes en investigaciones sobre RS, y en el campo de las ciencias sociales en general se fue
ampliando. Se utilizan las imágenes fijas no sólo como disparador para la discusión sobre algún tópico de la
vida cotidiana, sino también la construcción creativa de los significados posibles sobre un tema, a partir de
solicitar la realización de un dibujo en el contexto de una entrevista o de un grupo focal.
11
del fenómeno representativo, ya que explica sus lazos con una cultura o una sociedad
determinadas” (Jodelet, 1984: 487) En este sentido, el anclaje permite comprender cómo
el objeto representado adquiere significado, cómo se utiliza la representación en tanto
sistema de interpretación y marco de conductas, y finalmente, cómo se integra en un
sistema de representación previo.
Las prácticas cotidianas y los sentidos atribuidos a las mismas, se organizan en ciertas RS
que se anclan de manera diferente en función de la pertenencia social, y de las
significaciones subjetivas que emergen de las experiencias vividas. El significado que
adquieren dichas imágenes para cada grupo social se vincula con los elementos
simbólico-imaginarios que cada uno de estos grupos comparte y que les permiten
construir su identidad (Seidmann et. al. 2012.)
De acuerdo con esto, en la investigación sobre jóvenes que se hacía referencia antes, se
encontraron diferencias en los modos en que cada grupo social asumía aquello que era
atribuido objetivamente en relación a no estudiar ni trabajar –ser vagos, colgados,
perdidos, parásitos- . Estas diferencias, que se comprenden en términos del anclaje de las
RS, dependen de lo valorado positivamente para cada grupo social, en determinado
momento. De este modo, no ser parte del sistema para los sectores medios, sentirse libres
en el caso de las personas en situación de calle, necesitar esforzarse más para los sectores
más populares. La emergencia de los significados diversos, es decir, la asunción subjetiva
de esos contenidos objetivados, está condicionada por la biografía personal y social. Esta
diversidad coexiste en una RS, y expresa las visiones de los grupos sociales.
IV. Representaciones y prácticas
Las prácticas sociales son un elemento constitutivo de las RS. No en el sentido único de
que constituyen conocimientos que orientan nuestras prácticas en la vida cotidiana,
“sistemas de valores, nociones y prácticas que proporcionan a los individuos los medios
para orientarse en su contexto social y material y dominarlo (…) como medio para sus
intercambios y como código para denominar y clasificar con claridad las partes de su
mundo, de su historia individual o colectiva” (Moscovici, 1979: 18), sino porque es en
función de ellas que surgen y/o se modifican.
Las RS son inseparables de los valores y de las prácticas, ya que son conocimientos que
hablan desde un lugar social, que están anclados en determinado orden social y cultural
que se constituye como matriz desde la cual se interpreta el mundo, se lo carga de valores
y de afectividad. No pueden tomarse como algo independiente, sino que entre RS y
prácticas hay relaciones de interdependencia. Es decir, condicionan la producción,
circulación y modificación de las RS (Rouquette, 2000). Tal como sostiene Burr (1995), los
12
grupos se definen por la especificidad de sus esquemas de construcción de conocimientos,
que a su vez están condicionados y condicionan la particularidad de las prácticas.
Jodelet (1986) muestra principalmente en su investigación sobre las RS de la locura, la
importancia de estudiar las prácticas para elucidar la construcción simbólica de una RS. En
su estudio abordó la RS de la enfermedad mental y los enfermos mentales, realizada en
una colonia familiar13 dependiente de una institución psiquiátrica en Francia en el
contexto de un proceso de desmanicomialización14. Esta colonia estaba conformada por
un conjunto de municipios rurales en los que pacientes externados vivían en libertad y su
alojamiento, mantenimiento, vigilancia y cuidado son confiados a los habitantes de la
comunidad, en su mayoría campesinos.
A partir de un trabajo etnográfico, que la llevó a convivir con la comunidad, se encontró
que más allá de los intentos por integrar a los pacientes en la vida cotidiana de la
comunidad, existían prácticas de distanciamiento y exclusión. Se limitaba a los pacientes
a una actuación de vida familiar. Ese “como si” de la vida familiar se expresaba en las
siguientes prácticas:
– casi no están alojados en las casas, donde prácticamente no tenían derecho entrar.
Barrera simbólica en la entrada del hogar = barrera que se usaban en otros
tiempos para que las aves de corral no entraran en la casa.
– No comen junto con la familia, solo en raras ocasiones.
– Raramente comparten aspectos de la vida en común, prohibiciones de contacto
– Separación de utensilios y de ropa. Lavado de utensilios y ropa en distintas aguas
– Las familias o descendientes de familias que ya habían hospedados pacientes son
menos abiertos y menos acogedores que los que no tienen tradición al respecto.
– Las familias que tienen niños en edad escolar no alojan enfermos, por el temor a
que “copiaran sus comportamientos”
Este simulacro de vida familiar se establecía sobre la base del principio la preservación de
la identidad y la integridad de la comunidad. Las acciones desarrolladas en cada hogar de
alojamiento definían las formas de inserción de los pacientes, y se articulan con las RS de
13
Con este término se refiere a un conjunto de municipios rurales en los que algunas casas familiares
alojaron a pacientes psiquiátricos, en el contexto de un proceso de desmanicomialización.
14
Proceso originado en Italia (Franco Basaglia) por el cual se reemplaza la internación en hospitales
psiquiátricos de las personas con sufrimiento mental, por otras formas de atención en salud mental con
base en la comunidad (casas de medio camino, hospitales de día, atención en centros de salud, etc). La
internación se convierte en un recurso excepcional y por tiempos breves. Esta reforma en salud mental,
responde a un paradigma en el que se elimina el aislamiento en función de la supuesta “peligrosidad”, se
prohíbe la creación de nuevas instituciones de salud mental monovalentes (“manicomios”), y se promueve
el desarrollo progresivo de estrategias alternativas de atención comunitaria en salud mental. En nuestro
país, la recién Ley Nacional de Salud Mental 26.657 responde a este paradigma en salud mental, que ya se
venía implementando en la provincia de Rio Negro y San Luis.
13
enfermedad y de los propios enfermos. La RS de la locura aparecía anclada en torno al
miedo al contagio, como si algo de la substancia de la enfermedad se encontrara en las
secreciones corporales, constituyendo entonces un peligro para quien los toca.
V. Investigaciones en Representaciones sociales
El abordaje de las RS posibilita entender la dinámica de las interacciones sociales y
describir los determinantes de las prácticas sociales, pues los discursos, las prácticas y las
RS se generan mutuamente. Los diferentes desarrollos teóricos y perspectivas analíticas
dentro de la TRS se presentan como una tradición de investigación que promueve su
utilidad para la comprensión de las relaciones entre la persona y la sociedad, tensión que
se encuentra en el origen de la disciplina.15
La importancia no se limita al estudio de los contenidos, en un sentido descriptivo, sino
por su enraizamiento cultural y social. Estudiar las RS permite identificar prácticas sociales,
marcos institucionales, modelos culturales y fenómenos psicosociales. Además, constituye
una herramienta que permite abordar las relaciones entre los nuevos conocimientos y el
mantenimiento de conocimientos tradicionales, es decir, la manera en que esto afecta o
no la transformación de las prácticas.
El doble carácter de las representaciones sociales, su dinámica y su estructura estable,
propicia el surgimiento de distintas tradiciones teórico-metodológicas que coexisten
dentro de la TRS. Distinguir estas tradiciones recurriendo a la dicotomía cuantitativocualitativo, reduciendo lo cuantitativo a modelos positivistas y lo cualitativo a modelos
hermenéuticos y dinámicos, sería un error. Por un lado, las investigaciones en RS utilizan
diversidad de técnicas, algunas calificadas como cualitativas (entrevistas en profundidad,
grupos focales, observación, dramatizaciones, técnicas gráficas, etc.) y también como
cuantitativas (cuestionarios estructurados, asociación de palabras, etc.) Pero además, se
registran investigación que aún denominándose como cualitativas, responde a un
paradigma positivista, mientras que algunas definidas como cuantitativas se enmarcan en
un paradigma hermenéutico y dinámico.
Por eso se habla de enfoques o programas de investigación en RS, entre los que se
encuentran tres:
 un enfoque procesual o dinámico, centrado en la descripción de los
procesos constitutivos de las RS, no sólo los procesos sociales sino también
los cognitivos (contenidos de las RS) (Moscovici, Jodelet, Banch)
 un enfoque estructural , centrado en los aspectos cognitivos y en la
identificación de la estructura de las RS: núcleo central y sistema periférico
(Abric)
 un enfoque más sociológico, centrado en las condiciones de producción y
de circulación de las RS (Doise)
15
Al respecto indagar sobre el debate sociológico clásico Tarde-Durkheim.
14
Las investigaciones, en diversos campos de la vida social -vida política, memoria,
movimientos sociales, género y sexualidad, trabajo, violencia, juventud, niñez, salud,
educación- se caracterizan por utilizar un abordaje plurimetodológico, en el que se
combinan entrevistas, cuestionarios, uso de imágenes, historias de vida, observación
participante, asociaciones libres. También se registra la utilización de técnicas
cuantitativas. Entre las investigaciones se encuentran trabajos sobre las RS de locura
(Jodelet, 1989), el dinero (Vergès, 1992), el SIDA (Morin, 1994), el género (Poeschl, 2003),
la violencia (Campbell et al., 1996), los derechos del hombre (Doise et al., 1999), la
sexualidad (Apostolidis, 1994), el cuerpo (Jodelet), Infancia (Chombart de Lauwe, 1984, Di
Iorio, 2010, Pizzo, 2011), desmanicomialización (Murekiam, 2006), salud/enfermedad (de
Sousa Minayo), crisis (Seidmann, et. al, 2006), vida cotidiana (Emiliani 2007, Seidmann et.
al 2008, 2011), cuidado (Chardon, 2012), trabajo docente (de Prado Souza, 2007,
conocimientos políticos (Lenzi, 2005), de la historia (Paez, 1997; Zubieta, 2011)
La TRS constituye una de las maneras posibles de estudiar el pensamiento social,
entendido como un saber instituido del sentido común, que genera atribuciones y
actitudes como producto de la participación en la vida social. Dichos conocimientos,
construidos en la experiencia, permiten aprehender y orientarse en el mundo de la vida
cotidiana.
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